El despertar del demonio.

Capítulo 26. Abandono.

-pe…. Pero dices- balbucea Wes con bastante incredulidad y sorpresa.

-ya me oíste hijo (suspiro) empaca tus cosas que mañana te iras por la mañana- le explica Cadance mientras se daba la media vuelta dando por terminada la conversación, pero Wes no podía dejar así las cosas por lo que este rápidamente la arreboza y se pone ante ella.

-¿quieres que te ayude a empacar mi cielo?-

-¡No! No…..- dice en primera instancia alterado pero al darse cuenta de su tono de vos este rápidamente recupera la compostura, pues Wes no era de los que le respondían de esta forma a su madre- no…. Yo… yo… ¿Por qué?-

-ya te lo dije mi cielo, has desentendido tus obligaciones y tienes que enfocarte en tu preparación como príncipe, recuerda el conocimiento es la mayor arma de todas-

-eh… lo se…. Lo sea pero… ¿Por qué ahora? Eh… ¡recién empezó el invierno!- dice este con más ánimos- en estas fechas las escuelas cierran… ¡el semestre ya termino!-

-jeje, si tienes razón hijo mío, pero por el momento no entraras a clases regulares mi cielo-

-¿Cómo dices?-

-te enviare a la mejor escuela de todas, la real academia de Fillydelphia, la escuela de paga más costosa de Equestria y la mejor de todas las academias fuera de…. Ejem, en Equestria-

-creí que la mejor academia era la de Canterlot y seguido de esa la tuya….- murmura Wes apenado.

-Canterlot…. Ya no existe esta escuela- murmura Cadance entre dientes.

-¿y la tuya?-

-oh lo ciento mi vida pero aquí hay muchas distracciones, a la escuela donde te enviare solo habrá barones-

-¿solo varones?- murmura Wes temeroso, no tanto por la falta de chicas si no porque realmente nunca se ha llevado bien con otros ponis de su edad.

-de echo mmmm si hay yeguas, pero las tienen todas en otro plantel asociado al otro lado del campus, y separados con una barrera especial para establecer el orden – explica Cadance.

-no te preocupes, ya me encargue para que tengas una habitación privada lejos de ese plantel y muy cerca del edificio principal de estudios-

-ya… ¿ya lo tienes todo cubierto?-

-claro mi vida, tus clases regulares empezaran en 3 meces cuando el invierno culmine- dice Cadance con una amigable sonrisa.

-pe… pero…. ¿Por qué tengo que ir ahora?-

-jeje, te has atrasado mucho mi cielo, por eso te he inscrito en los cursos de invierno, son como clases regulares pero un poco más relajadas, solo te imparten 4 horas de las 8 que son comúnmente, no logre conseguir cursos regulares de primer ingreso, aparentemente eso es algo externo, pero te admitieron en los cursos de grado superior-

-¿grado superior?- murmura Wes con una voz chillona.

-te enseñaran muchas más cosas y te servirá de mucho cuando entres a las cases regulares jejeje, creo que si tomas ese curso serás el más listo de tu clase apenas comenzar, lo cual no dudo pues tú me traes mucho orgullo mi pequeño genio-

-mami….-

-así cuando llegues a la mayoría de edad serás posiblemente el mejor… ¿Qué digo príncipe? ¡Rey que Equestria allá tenido!- exclama Cadance con bastante emoción, cosa que saco de si a Wes terminando casi por completo con su valor de reclamarle a su madre, pues le parecía como que esto realmente era algo que le interesaba he importaba a su madre, y él no quería parecer un mal hijo, sobre todo ante ella que hasta antes de conocer a Twilight y Starlight con mayor profundidad, era la única con quien realmente se sentía seguro y sentía un poco de ese cariño cálido que no conocía bien pero que lo hacían sentir reconfortante y seguro.

-¡vamos hijo ve a empacar!-

-mami….- murmura Wes con un tono de voz casi inaudible mientras miraba a su madre a los ojos, intentando encontrar un poco de valor en su ser para decir lo mucho que esto le inconformaba e incluso llegaba a molestar, pero de su boca no salió ninguna otra palabra. No tenía el coraje para contradecir a su madre, sobre todo cuando ella se ve tan contenta. Ante su falta de respuesta Cadance lo acerca entre sus cascos y le da un ligero abraso, para luego acariciar su crin con cariño. Wes no podía enojarse con su madre, pues técnicamente no le había dado motivos, sin mencionar que son muy pocas las veces, casi inexistentes, las que Wes le ha levantado la voz a alguien.

-te voy a extrañar mucho mi vida- murmura Cadance con una sonrisa- no sabes cuánto te extrañare mi cielo-

-mami….- suene un quejido casi inaudible, Cadance se separa de Wes y vuelve a mirarlo el potro se notaba bastante triste y con una gran marca de confusión en su rostro.

-dime ¿Qué es lo que te pasa mi cielo?-

-puedo… (suspiro) ¿Puedo despedirme de Starlight?- pregunta Wes ya rendido y con timidez mientras miraba a su madre, la cual su única respuesta fue una ligera sonrisa dirigida a su hijo.


En el bosque Everfree la nieve cae lentamente con bastante calma y lentitud cubriendo toda la zona con un delgado y pulcro manto blanco y limpio por todo el bosque, los árboles se tiñen de blanco y lentamente los ríos y lagos comienzan a cristalizarse, de repente la calma de este paraje se ve interrumpida cuando velozmente sobrepasa las nubes un destello arcoíris, volando tan rápido que apenas podía verse tras de si aquel destello multicolor como si de la cola de un cometa se trataba, está sobrevolando todo el bosque, sin detenerse ni por un solo instante, buscando a una poni cuyo destino pareció incierto y existía una ligera posibilidad de que aun estuviera con vida .

No muy lejos de ahí contemplando aquel destello arcoíris se encontraban una pegaso amarilla de crines rozadas y una poni terrestre cuyo color predominante era el gris visto desde el mismísimo punto de vista de aquel destello arcoíris.

-debería ir yo también-

-oh no Maud, Rainbow Dash no tardara en revisar todo el bosque-

-agradezco lo que hacen por mí, pero no debieron molestarse- murmura la yegua gris con la misma inexpresividad.

-no te preocupes, no es ninguna molestia de echo…. Em….-

-solo dije que escuche un lobo aullar por la noche, no sé por qué tantas molestias- murmura Maud.

-em… bueno…-

-¿Por qué es importante escuchar un lobo aullar? En el bosque hay muchos-

-¿los has visto?-

-sí, son inofensivos- murmura Maud mientras recordaba como hacia tanto, poco antes de quedarse con Fluttershy y Rainbow Dash esta misma se encontró con algunos lobos muy cerca de su campamento, recordando cómo estos se acercaron y la miraron fijamente a los ojos, luego de eso estos se fueron sin pasar a un contacto mayor, ni siquiera llegaron a hacerle algo a su campamento.

-¿y es la primera vez que los viste?-

-un par de veces más, cuando las deje por una semana para buscar rocas celestes en el interior de la cascada, dos lobos se encontraban no muy lejos de mí-

-¿y por qué no nos lo dijiste antes?-

-por qué no me lo habían preguntado- murmura Maud con inexpresividad mientras ambas ven a Rainbow Dash aterrizar.

-aj, di cinco vueltas por el nuevo valle y lo que queda del bosque y no pude ver nada… pude seguir buscando… pero una tormenta de nieve se está comenzando a manifestar desde el oriente- dice la pegaso arcoíris con fastidio- ¿estas segura que escuchaste esos lobos?-

-ya lo dije, no pude dormir por los aullidos de uno de ellos- murmura Maud con inexpresividad.

-aj ¿segura que no fue tu imaginación? ¡Ya recorrí ocho veces el bosque y no vi nada!-

-si los escuche, mis oídos nunca me engañan-

-¡aj yo no escuche nada!-

-Dashie por favor, todo el mundo sabe que cuando duermes difícilmente una explosión logra despertarte y yo por mi parte…. Desde que hay un agujero en el techo de mi habitación acostumbro usar orejeras y algo para cubrirme los ojos para poder dormir-

-aja- murmura Rainbow Dash.

-no veo cual sea el problema, los lobos son inofensivos- murmura Maud mientras estaba por regresar a la casa de Fluttershy.

-creo que solo estaba soñando- reclama Rainbow Dash.

-no lo creo… ¿has visto a Ángel? Desde hace unos días el pobre ha estado muy nervioso, creo que el también escucha esos aullidos… probablemente le tenga miedo a los lobos- murmura Fluttershy triste.

-mmm la verdad no lo culpo, pues después de todo lo que paso…. -

Una ventisca comienza a golpear a ambas yeguas con fuerza alborotando como decir el por qué ya nadie quiso regresar a Ponyville- murmura Rainbow Dash un poco dolida mientras mira las crines de ambas, Fluttershy retrocede algunos pasos y estuvo a punto de caerse gracias a lo desorientan te que era para ella el que su crin se moviera así de agresivamente, para lograr mantener un poco de equilibrio esta se sentaba y con sus cascos intenta apartar su crin para poder ver.

-cre… creo que es mejor que regresemos a casa…. – murmura Fluttershy mientras no dejaba de titilar por el frio.

-si… podre un bloqueo en el cielo para que la tormenta no azote con tanta violencia tu casa- murmura Rainbow Dash mientras rápidamente igual que un cohete emprende el vuelo.


Caminando muy animada por los pasillos del imperio de Cristal se encontraba la joven Starlight, sosteniendo entre sus dientes un par de patines, la princesa se dirigía con gran emoción e inquietud hasta la habitación de Wes, con el fin de invitarlo a patinar en la plaza del imperio donde se había organizado un pequeño festival de invierno donde se podían comprar variedad de adornos y regalos como juguetes y ropa de invierno, y por sobretodo había algunas actividades entre ellas una pista de patinaje para todos los presentes. La joven yegua se encuentra en la entrada de la habitación de su novio, pero para su sorpresa la puerta se encontraba cerrada, cosa poco común en Wes.

-¿abra tenido otra pesadilla?- se pregunta Starlight al recordar que Wes le dijo que cuando tiene pesadillas este cerraba la puerta para que ningún monstruo entrase y ya cuando ya estas eran muy extremas y demasiado para el este corría hasta las habitaciones de su madre para buscar resguardo con ella.

-¿Wes? ¿Wes? ¡Soy yo!- dice tocando la puerta pero nadie respondía, Starlight busca entre los bordes de la puerta y nota que esta estaba cerrada con llave, cosa aún más extraña pues Wes no usa las llaves porque siempre teme quedar atrapado, comúnmente cuando tiene pesadillas solo pone el seguro de su puerta y algunos muebles para atrancar la misma.

-¿WES?- dice con fastidio mientras deja los patines en el suelo e intenta ver a través de los bordes de la puerta, pero no podía divisar nada más que oscuridad- ¡Wes!- dice ya molesta mientras daba golpes bruscos contra la puerta, ante la falta de respuesta incluida la respiración del mismos Wes quien no era capaz de disimularla cuando tenía miedo, Starlight comienza a preocuparse, ya estando en una mescla de molestia y preocupación esta toma los patines y usando la hoja de metal de uno de ellos lo coloca sobre donde se ponía el seguro para cerrar la puerta, esta lo aleja y de repente con este mismo golpea la puerta justamente contra la cerradura abriendo la puerta mientras al mismo tiempo tronaba la cerradura. Starlight entra de súbito en la habitación deteniéndose justamente en el centro, buscando con la mirada a su alrededor algo que ya no se encontraba.

-¿Wes?-murmura Starlight con vos quebrada, ahora volteando la cabeza de un lado a otro busca a Wes, pero no se encontraba y pronto se daría cuenta de que no era el único, pues comenzó a notar como muchas de las cosas de su novio ya no se encontraban, su cama no estaba tendida, de echo ni siquiera poseía colchas o almohadas, solo el solitario colchón, entre sus repisas solo podía verse algunos libros viejos que ella recordaba como Wes le había dicho que no le gustaban ya al considerarlos demasiado infantiles, pero sus demás libros de matemáticas, geografía e historia del imperio de Cristal ya no se encontraban, busco en su cajón y solo encontró las orejeras que ella le había regalado. Regreso a su armario y únicamente se encontraba su traje de gala el mismo con el que asistió a su fiesta de cumpleaños y algunas otras prendas que Wes ya no usaba o porque no le gustaban o simplemente porque no le quedaban dado a que tanto el como ella entraron a la etapa en la que crecen con rapidez, siendo que la Starlight de ahora ya no era la de hace un año, siendo más alta y lo mismo pasaba con Wes.

Starlight estaba muy confundida ¿Qué habrá pasado con Wes? ¿A dónde se habrá ido? En eso algo hace clic en ella, recordando que en la mañana ella despertó por unos instantes al escuchar como fuera unos pegasos comenzaron a organizar una carreta, el ruido fue tal que Starlight molesta por que no la dejaban dormir se levantó para cerrar las cortinas, pero al hacerlo pudo divisar a Cadance llegando, pero no le tomo importancia, cerro la cortina y volvió a la cama.

La joven princesa corre apresuradamente hasta la estación de las carrozas, pero al llegar solo pudo ver un largo manto de nieve y en el suelo dos marcas de ruedas y pisadas que se alejaban y desaparecían, lo que indicaba que se fueron volando. Starlight pregunta a algunos guardias y todos le respondían con la misma respuesta "la princesa Cadance partió desde temprano y regresara en la tarde" pero ninguno le supo responder si Wes fue con ella pues lo único que sabían era el aviso de Cadance de que se irire, pero nunca especifico a que se había ido o si iba acompañada por alguien más. No fue hasta que se topó con uno de los guardias que participo en ayudar a cargar la carroza que le dio la respuesta que esperaba "fue a llevarse al príncipe Wes a una academia, no estoy seguro donde fue tendrás que preguntarle cuando regrese"

Starlight no podía creerlo, y no podía procesar aun el que Wes se haya ido, en el tiempo que pasaron juntos Wes nunca menciono que se iría a estudiar lejos, y no comprendía por que irse ahora en pleno comienzo de invierno cuando la mayoría de las academias cierran y dan inicio las vacaciones de invierno. Algo no tenía sentido para ella, si bien Wes le dijo que antes solía ir a la escuela con su hermana, siempre le decía que prefería y que de echo aprendía mucho más estudiando por su cuenta ¿Por qué de repente simplemente este desaparece para asistir a una academia que nunca menciono siquiera? Y lo que era más alarmante e indignante ¿Por qué no se despidió siquiera?

Devastando y aun confundida, la joven princesa regresa lentamente hasta la habitación de Wes, solitaria y casi vacía como si se hubiese ido para siempre, esta se sienta en el colchón de su poni especial, intentando de esta forma tener un contacto con él, aunque no estuviera hay, le gustaba imaginar que este estaba recostado aun durmiendo tranquilamente, y ella sin que él se diera cuenta se escabullía entre sus colchas y lo abrasaba para así cuando este finalmente despierte, darle una agradable sorpresita que terminaba con ella robándole un beso y luego tumbándole de la cama, era el método favorito de Starlight para despertarlo, ya lo había hecho algunas veces y siempre le parecía divertido, excepto la última vez en que Wes se golpeó la cabeza con su buro, cosa que por fortuna y alivio para ella no fue nada serio.

Starlight se queda recostada en la cama unos minutos hasta finalmente sentir la necesidad de levantarse de la cama, esta se sienta en el colchón y estaba a punto de retirarse cuando en eso esta divisa algo en el cesto de basura que se encontraba a un lado de su buro, Starlight con su magia saca su contenido, haciéndose con algunos fragmentos de lo que a primera instancia parecían ser solo algunos papeles despedazados, pero al verlos mejor esta sentiría un fuerte nudo en la garganta al ver que se tratan de algunas fotografías de ella misma con su vestido de cumpleaños y algunas más incluso rayoneadas de ella y Wes.


Pese a los esfuerzos de Rainbow Dash, no fue suficiente para parar por completo el azote de la tormenta por sobre la casa de Fluttershy, siendo que solo logro aminorar un poco la intensidad de esta misma, sin embargo aun así fuertes y helados vientos comenzaba a arremeter contra la casa de Fluttershy, atravesando los muros apenas levantados con tablones, la ventisca entro con total fuerza que incluso uno de los muros que ya desde antes se encontraba dañado y apenas reparado con tablones comenzó a ceder de no ser por Maud que sostenía la estructura con sus dos cascos sin representar para ella ningún problema , y mientras ella ayudaba sosteniendo ese muro, Fluttershy y Rainbow Dash intentaron arreglar el daño colocando más tablones y algunos muebles pesados de Fluttershy, les toma varios minutos pero finalmente logran arreglar el problema al menos por el momento.

-¡aj! Como es posible ¡si todos hubieran regresado no tendríamos este problema!- se queja Rainbow Dash.

-desde que los pegasos dejaron de encargarse del clima en esta zona, los cambios climáticos del Bosque Everfree se han acoplado a estas tierras también- murmura Maud mientras bebe con toda calma un poco del te que Fluttershy había preparado.

-¡lo sé, lo sé! Es solo que….-

-lo siento Maud… desde lo que paso…. Rainbow no ha sido la misma- explica Fluttershy con timidez y temor que Rainbow Dash le reclame, pero la pegaso arcoíris se quedó de espaldas mirando el muro seudo arreglado, buscando grietas que tapar o fallas que puedan significar otro colapso.

-si ya todos se fueron ¿Por qué siguen aquí?-

-oh… no todos se han ido… de vez en cuando tenemos visitas de Discord y de las demás chicas, Applejack abecés vienen a inspeccionar sus tierras-

-pero…. ¿Por qué ustedes son las únicas que se quedan?- vuelve a preguntar Maud con inexpresividad.

-por que estamos buscando a alguien….- murmura Rainbow Dash con un tono tan poco audible que difícilmente las otras dos ponis que se encontraban podrían oírlas, en especial por el ruido de la tormenta de nieve.

-no nos es fácil… dejar este lugar… aquí pasamos muchas cosas… es como intentar olvidar algo importante de nosotras- explica Fluttershy con un tono nostálgico.

-ahora creo que las entiendo.. mi investigación de esta zona termino hace meces- murmura Maud.

-¿y tú por que no te has ido?- pregunta Fluttershy.

-supongo… que por la misma razón que ustedes- murmura Maud, mas sin embargo para sorpresa de ambas, estas palabras aunque sea por un instante ella no las dijo con el mismo tono frio e inexpresivo, esto no paso desapercibido para ellas, pues al menos por un instante escucharon un tono de verdadera melancolía en Maud. Fluttershy y Rainbow Das voltean a ver a Maud, su mirada seguía igual de inerte, pero algo parecía brotarle de su mejilla, pero pronto ese algo nuevamente se perdería, y seria opacado con Maud tomando su tasa y dando otro trago a su te.

-Pinkie- murmura Rainbow Dash mientras recordaba cuando encontró a Maud caminando por los restos de la que antes solía ser el hogar de aquella poni tan alegre y molesta que todos querían.


Wes se encontraba sentado en un rincón de la que sería su nueva habitación, una habitación estudiantil bastante amplia comparada con el resto de los dormitorios, un cuarto en el que fácil podrían dormir 4 estudiantes con toda comodidad y espacio, todo este espacio que era dedicado solo para Wes bajo el mandato de Cadance, siendo el único alumno con habitación propia pues en el resto de los cuartos había al menos dos estudiantes compartiendo dormitorio, estando el completamente solo, incluso en su piso, pues en donde él se encontraba los cuartos conjuntos eran de limpieza, la bodega y las escaleras que daban directo al techo. Teniendo una amplia vista al campus, puesta cuidadosamente con la vista única para la zona de barones, siendo que en los departamentos de las chicas se encontraban al otro lado del campus, a espaldas de él, con lo que ni yendo al techo podría ver el campus de las chicas, tapados por montones de árboles que dividan su perspectiva visual tal y como aquella reja divide la escuela en dos partes , lo único que se encontraba cerca de él era el edificio de las aulas de estudio y la biblioteca.

Wes solo mira inexpresivo como los guardias reales que lo habían traído actuaban como cargueros y acomodadores de su habitación, tal y como Cadance les indicaba donde debían estar todas las cosas, sin pedir ninguna opinión de Wes, en eso uno de los guardias entra con una caja de cartón cuyo único contenido aparente eran libros, en eso la mirada inexpresiva de Wes cambian y se enfoca en aquella caja que el guardia cargaba y comenzaba a sacar su contenido, varios libros de historia, pero el oficial torpe estaba a punto de dejar caer los libros pero su compañero le ayuda, en eso como si de un faro se tratara Wes se enfoca en un pedazo de papel que apenas se asomaba por uno de los libros.

-acomódenlos con los demás- ordena Cadance, en eso un nudo se cierne en Wes y voltea a ver a su madre quien acomodaba la roca de su hijo en un closet sin prestar atención a lo que hacían los guardias.

-princesa esa era la última caja- dice uno de los guardias mientras recogía las cajas de cartón vacías.

-muy bien…. Hmmmm- murmura Cadance mientras mira a su alrededor, inspeccionando la nueva habitación de Wes- supongo que es todo, esperen afuera-

-si princesa- dicen al unísono y posteriormente ambos se irían con orden y sin darle la espalda a su princesa.

-Wes-

-si…. -Murmura Wes nervioso quien estaba mirando otra cosa mientras su madre estaba instruyendo a los guardias.

-siéntate hijo- le dice Cadance quien ahora se encontraba sentada en la cama, Wes lentamente se acerca a ella y Cadance lo toma y lo sienta en su regazo.

-mi pequeñito jeje, no sabes cuánto te voy a extrañar- le dice Cadance con una sonrisa.

-yo también…. Em…. Yo también- murmura Wes mientras ocultaba su mirada a través de su crin.

-Vendré a visitarte los fines de semana y si quieres ese día tu y yo podríamos ir a alguna parte-

-¿Cómo a casa?- dice Wes de inmediato.

-jeje, no, como al cine, a al parque, a la biblioteca, jeje quizás por un helado aunque ahora hace frio- dice Cadance con un tono divertido.

-un chocolate caliente entonces- murmura Wes con la mirada baja mientras recordaba que eso fue lo último que comió acompañado por Starlight.

-bueno, veamos, tu uniforme lo puse en tu cajón, se te dieron tres juegos, un suéter verde bandera y una corbata marrón, si quieres no los uses ahora, pues son cursos de veranos y clases regulares, ya cuando comiencen las clases normales deberás usarlos, en los tiempos de calor se me entrego un chaleco el cual remplazara el suéter, si tienes frio puedes usar ambos- le explica Cadance.

-si mami…- murmura Wes quien realmente no le estaba poniendo atención a nada de lo que le decía, pero sentía que debía decir algo para no parecer grosero.

-jeje, si ¿Por qué no?- dice dándole un beso en la mejilla- Mi niño como has crecido- dice con un tono nostálgico.

-si….- murmura Wes con la mirada baja, este quería preguntarle por qué no le dejo despedirse de Starlight, porque no le permitió llevarse nada que le recordara a ella, porque no le permitió siquiera visitarla aun cuando esta aun dormida, pero algo dentro de Wes lo hacía callar cosa que hacía que sintiera rabia por sí mismo por ser tan cobarde, quería gritar, quería decirle a su madre lo mucho que esto le molestaba, pero al ver el rostro alegre de su madre terminaban por callar sus ideas negativas, no es muy común ver a su madre sonreír, y él sabe que ella a pasado por mucho, siendo que cuando Penny "murió" aún recuerda como cada noche encontraba a su madre llorando. Wes no tenía ni el corazón ni el coraje como para decir lo que realmente pensaba, no podía hacerlo. Y la culpa que esto le generaba era tal que ni siquiera se preguntaba ¿Por qué exactamente su madre estaba tan feliz si se supone que no quiere separarse de él?

-te voy a extrañar mucho mi cielo…. Si tienes miedo te traje esto- murmura Cadance mientras saca de un bolso que cargaba dos objetos, el primero era un viejo peluche que pertenecía a Wes y a Penny cuando eran pequeños, no poseía un ojo ni una oreja ambos fueron arrancados por Penny y de echo también se los había comido junto a la mitad de sus viejos peluches, y por ende no tenían tantos juguetes de su infancia más pura. El segundo objeto era un cuadro de ellos, Penny, Cadance y Wes cuando eran más pequeños, dicha fotografía estaba enmarcada en un bonito marco de cristal con una patita para dejarse en su buro.

-así no dejaras de pensar en nosotros- dice Cadance haciendo énfasis en "nosotros" refiriéndose por supuesto a ella y a su hermana que ya no está.

-si…. Yo también te voy a extrañar mami- murmura Wes mientras ambos se abrazaban.

-adiós mi cielo- dice Cadance acariciando su crin, dándole un beso y finalmente levantándose de la cama, Wes la acompaña hasta la carroza donde una vez más se despiden antes y después de que Cadance suba a la carroza, alejándose finalmente perdiéndose entre la nevada de los cielos y por una última vez se escucha a Cadance despidiéndose, pero Wes simplemente dejo de prestarle atención, pues ya ni siquiera podía verla. Lentamente el príncipe regresa y sube las escaleras para llegar a su habitación, el potro al llegar se detiene y contempla con frialdad su nuevo dormitorio, era muy amplio, quizás no tanto como su habitación en el imperio, pero era demasiado espacio para él, lo que provocaba un sentimiento aún más fuerte y predominante de soledad en si mismo al tener tanto espacio para el solo y sin posibilidad de visitas agradables que no fueran su propia madre. Wes miraba sus dos libreros, su escritorio ya organizado, su amplia cama con colchón nuevo, su sofá y lámpara para leer, estaba todo lo que el necesitaba para dedicarse a los estudios, todo menos una cosa.

Wes lentamente comienza a encaminarse por la habitación, dando pasos lentos por está yendo lentamente hasta su librero, este se detiene nuevamente y mira a su alrededor como asegurándose de que nadie le observase, este al ver su puerta entreabierta usando su magia la cierra y la atranca con una silla de madera y lo mismo hace con sus ventanas, colocando los seguros y las cortinas, encendiendo su lámpara de lectura únicamente para no estar completamente a oscuras. El príncipe toma con su casco uno de sus libros en específico y lentamente lo acerca hasta con él, abriéndolo y encontrando como separador una fotografía, Wes toma la foto y deja el libro en su lugar, lentamente regresa de espaldas hasta su cama y se sienta en esta sin dejar de mirar ni por un instante la fotografía y luego divisa el marco de la foto familiar en su buro donde se divisaba a su madre y su hermana, Wes toma el marco y sobre la fotografía coloca la que sostenía en su cascos, acomodándola con cuidado sobre la primera, y luego dejándola de nuevo en el buro, para luego recostarse en su cama mirando aquella foto que había colocado, esta era una muy especial perteneciente a la fiesta de Starlight era una foto de Starlight vistiendo su hermoso vestido bailando con él en la pista de baile.


Al sentir más frio Fluttershy sube a su habitación y toma una más de sus cobijas y se cubre con esta, cada vez las temperaturas bajaban con mayor rapidez, al punto de que incluso era visible el aliento de cada una de las ponis, Fluttershy estaba por regresar con las demás chicas, cuando en eso ve a su conejito acurrucado entre un montón de cobijas, titilando fuertemente del frio.

-Ángel- murmura Fluttershy preocupada mientras se acerca al conejo blanco y tienta su frente- ¡estas helado! Hace mucho frio….. ven… ven con migo- murmura Fluttershy mientras lo tomaba y lo introducía entre sus cobijas recostándolo contra su pecho y luego tapándolo con sus cobijas.

-ambos nos mantendremos calientes… no te preocupes- murmura Fluttershy mientras lo abrasaba y se lo llevaba consigo, regresando con las demás chicas.

Rainbow Dash mira a Fluttershy con bastante inexpresividad, viéndola llegar con otra capa más de mantas para mantenerla caliente, con tanto encima, difícilmente se podía distinguir a la pegaso amarilla, más que su nariz que apenas y si se asomaba. La pegaso arcoíris se quedó pensando por unos instantes, evaluando su situación, tomando en cuenta de que eran las únicas presentes en el pueblo, no había forma que se quedaran más aquí, cada noche hace más frio y pronto no habría suficientes mantas para ayudarlas a estar calientes y la casa de Fluttershy puede que no resista mucho más tiempo tantas tormentas de nieve, a menos que estén dispuestas a robar cosa que hasta el momento al intentado negarse a ese, pero cada vez se ven más tentadas, en especial Rainbow quien no quiere hacerlo debido a lo que la representa, será una holgazana en ocasiones pero no es una ladrona, y tampoco siente correcto aprovecharse de las desgracias de los demás, sobre todo cuando tantos murieron.

-creo… creo que lo mejor será que dejemos estas tierras...al menos por el invierno- dice Rainbow Dash de repente.

-¿enserio estas segura de esto?-

-si…. Ya pasamos demasiado tiempo… el invierno apenas comienza… y no creo… siendo franca no creo que logremos sobrevivir aquí nosotras… ya ni siquiera habrá comida en ningún sitio, no tiene sentido que nos quedemos más- murmura Rainbow con rendición.

-entiendo…- murmura Fluttershy con un tono de rendición-¿A dónde iremos?-

-no lo sé… podríamos ir al imperio de cristal, o quizás a Cloudsdale- murmura Rainbow Dash.

-ambas están muy lejos, y no hay trenes que nos lleven- a ninguno de esos lugares- murmura Fluttershy pensativa y un tanto temerosa, pues no confiaba en que Ángel resistiera el viaje, ya comenzaba a preocuparle que pese a tenerlo entre sus cascos el pobre aún se mantenía un poco frio.

-mmmm quizás podamos ir a Canterlot, estoy segura que solo nos tomara un par de días a vuelo regular…- comenta Rainbow Dash y en eso una fuerte ventisca golpea con fuerza las ventanas haciendo crujir los tablones y permitiendo entrar algo de viento a través de algunas de las rendijas resoplando entre la habitación- quizás tres….-

-no sé si Ángel pueda soportar el viaje… sin mencionar que… ¿Qué pasara con Maud? Yo no puedo cargarla… y no creo que puedas llevarla todo el camino aun si conseguimos una carreta… estos vientos….-

-no se preocupen por mí, yo regresare a casa, pueden ir con migo si lo desean, tomare el camino a través de la montaña, hay un túnel que se aísla de la tormenta, será más seguro y el camino es más corto-

-oh… pero ¿no será problema con tu familia?- pregunta Fluttershy.

- estoy segura que mis hermanas las recibirán- murmura Maud.

-oh Maud eso sería perfecto- dice Fluttershy.

-em… no lo sé….- murmura Rainbow Dash insegura.

-¿Por qué no?- pregunta Fluttershy, en eso Rainbow le susurra algo al oído referente a la familia de Maud.

-¡Rainbow!-

-¿Qué?-

-si no quieren quedarse, podrán tomar el tren a Canterlot o el imperio desde la estación- dice Maud de la nada.

-¿eh?- dice Rainbow.

-¿Cómo dices?- pregunta Fluttershy.

-el tren dejo de pasar por Ponyville, pero sigue pasando por las tierras de mi familia, hay ay una estación- explica Maud. ante esto ambas pegasos se miran mutuamente.

-oh… entonces… ejem… ¿nos acompañarías hasta la estación?-

-si ¿Por qué no? Pinkie lo habría querido- murmura Maud con inexpresividad, dichas palabras incomodaron y provocaron un sentimiento de melancolía entre las presentes, menos en uno de ellos pues Ángel al escuchar esas palabras no hizo más que sonreír, oculto entre las mantas de Fluttershy.

Mientras tanto no muy lejos de donde ellas se encontraban, sin importar que aún se encontraba la intensa tormenta de nieve y granizo aun azotando los alrededores, se encontraban merodeando con total sigilo, y discreción, desplazándose entre las sombras que la noche les proporcionaba se encontraba una serie de criaturas esperando el mejor momento para atacar.