El despertar del demonio.
Capítulo 27. Tiempos helados.
Lentamente, el brillante sol desciende ocultándose tras las colinas y permitiendo que la luna ascienda en lo alto, para dar paso al anochecer. El viento sopla con suavidad y calma, mientras lentamente comienzan a caer los diminutos copos de nieve bañados por la luz de la misma luna. Blancos como la pureza misma, y delicados como un diente de león, poco a poco estos se ven revoloteando al ritmo del viento subiendo por varias corrientes y finalmente cayendo, uniéndose a los demás formando un delicado y pulcro manto blanco que envuelve todas las tierras externas y aquellos que aún se encontraban fuera contemplando su belleza. Entre ellos se encontraba una joven yegua amarilla posada en lo alto de uno de los balcones del imperio, con su mirada clavada en lo alto, viendo caer a cada uno de aquellos pequeños y delicados copos, hasta que uno de ellos termina aterrizando en la punta de su nariz. La yegua, en lugar de intentar quitárselo por la incomodidad, cierra los ojos suavemente y contiene su respiración, sosteniendo el diminuto copo en la punta de su nariz, como para ver cuánto tiempo podría sostenerlo; hasta que, por una ventisca, el copo termina volando y cayendo en otro sitio. La joven yegua abre los ojos, y manteniendo un porte inexpresivo, mira al copo de nieve caer muy cerca de su casco. La yegua levanta su casco lentamente y al siguiente segundo esta pisa el copo con prepotencia terminando con este. Un acto completamente innecesario y sin sentido aparente, pero que de alguna forma provocaron en ella una sensación de satisfacción ante algo que tanto le molestaba en su interior.
-¿Starlight?- se escucha fuera en uno de los pasillos. Casi al instante suena una puerta abriéndose, y por esta se asoman un dragón y una yegua lavanda, ambos se le quedan mirando por unos instantes mientras que Starlight mantenía inmóvil mirando en dirección a las colinas lejanas desde su sitio.
-¿¡Qué estás haciendo afuera y sin abrigo!?- interviene el dragón rompiendo el silencio. Rápidamente este toma una manta y va en dirección a ella, colocando su garra sobre la mejilla de la joven princesa, pero esta no parecía inmutarse siquiera, como si no se hubiera percatado aún de su presencia- ¡estas helada!- dice colocando al manta sobre los hombros y lomo de ella. El dragón intenta meterla dentro pero la yegua mantenía sus cascos firmes y clavados contra el suelo.
Ella no quería irse, no quería moverse.
-¡STARLIGHT ROAD, SÉ QUE ME ESCUCHAS!- continua el dragón ya muy molesto- ¡ahora jovencita, entra de inmediato y ponte un abrigo!- ante tal reclamación Starlight únicamente apenas y mueve los ojos por un instante para ver al dragón.
-por favor cariño- dice la yegua lavanda aproximándose, mientras sostenía entre sus cascos un pequeño bebé envuelto entre una gruesa manta.
Starlight no responde.
-Spike…. gritarle no resolverá nada- suspira Twilight.
-¿Qué se supone que haga entonces, Twilight? Ni siquiera puedo hacer que entre ¡¿Quién sabe cuánto lleva en esa postura con esta nevada!? ¡Ya está muy pálida y helada!-
-toma a Eclipse, déjame un momento con ella- murmura Twilight.
-está bien- suspira el dragón mientras con cuidado toma al bebe aun dormido y se retira de la habitación dejándolas solas.
Twilight mira a su hija con preocupación y lastima, al no encontrar aun las palabras que decirle, esta prosigue a acomodarle la manta, tapándole la cabeza y el resto del cuerpo expuesto, a excepción de parte de su rostro que apenas se asomaba un poco entre la capucha que se había formado con aquella cobija. En todo esto, Starlight continuaba completamente inmóvil y cuando Twilight comenzó a cubrirle la cabecita con la manta, la joven princesa lentamente bajo la mirada quedando aún más oculta entre las mantas. Una vez finalizado, Twilight intento ver a su hija a los ojos pero se dio cuenta de que esta había usado la manta para esconder su mirada.
-Starlight…- murmura Twilight con un nudo en la garganta.
Ella creía tener ya listo lo que le diría a su hija, pero no pudo decir nada nuevamente. Intenta organizar sus pensamientos, pero todo se le complicaba pues en realidad ella podría decir muchas cosas sobre el tema y la mayoría de estos serían solo rodeos o especificaciones de mas, cosas sosas o muy predecibles. De todo lo que esta intentaba pensar en decir, nada parecía de gran ayuda para su hija. Finalmente Twilight suspira y se sienta a un lado de su hija, mirando en la misma dirección en la que ella miraba.
-lo sé, no sirvo para esto- dice finalmente Twilight, haciendo que Starlight gire levemente la cabeza y la mire entre la abertura de su manta- la verdad nunca he servido para esto, nunca he tenido ese… tacto… no como tu padre. Él… sabría qué hacer en estos momentos, él sabría qué decir, siempre fue tan…..- murmura con un tono melancólico mientras voltea a ver a su hija.
Starlight solo sigue tapada con la manta, ocultando su rostro y sin decir nada.
-Quisiera decirte muchas cosas, hija mía. Quisiera decirte que todo saldrá bien, que pronto encontraras a alguien más, pero…. La verdad yo nunca he sido buena para eso. Solo puedo asegurarte que… si quieres hablar o no, es tu decisión, pero siempre te escucharé, y siempre intentare todo lo que está a mi alcance por…. ayudarte-
-yo no quiero a alguien más- murmura Starlight desde las sabanas.
Twilight voltea a ver a su hija pero solo ve como esta se levanta de su sitio y sale de la habitación, pasando de súbito frente a Spike. El dragón intentó detenerla, pero Starlight hace brillar su cuerno y desaparece frente a él. El estruendo provoco que él bebe despertara, provocando su llanto. Al oír el llanto del bebe, Twilight se dirige con Spike para ayudarle con esté, tomándolo en cascos y arrullándolo.
-ya, ya shhh shhhh shhhh- dice Twilight meciéndolo e intentando arrullarlo.
-¿pudiste hablar con ella al menos?- pregunta Spike suspirando.
-no como quisiera- responde Twilight con sumisión.
-¡es muy terca esa niña!-
-adolescente- murmura Twilight mientras finalmente logra hacer que el pequeño eclipse se arrullara.
En las afueras de Ponyville, un pequeño grupo de tres ponis iban cruzando lo que vendría siendo, o al menos antes solía ser, el bosque Everfree, dado a que la serie de calamidades no solo han afectado Ponyville si no también los alrededores, por lo que el sitio se asemejaba más a un pantano que un bosque. Cientos de árboles derrumbados, las tierras húmedas y en lo que antes solía ser el centro de propio bosque ahora era un inmenso lago que se extendía por kilómetros y kilómetros hasta donde se extendía la vista. Gracias al clima extremo ese lago se había congelado casi en su totalidad, sin embargo aún no estaba completamente solidificado con lo cual no era muy conveniente intentar cruzarlo, al menos aún no. Pese a que el lago aún no estaba completamente congelado, eso no significara que las temperaturas actuales predominaran ya esas tierras, azotándola con sus heladas devastadoras, que podrían terminar matando a cualquiera.
-¿cu… cuanto falta?- pregunta una tímida Fluttershy quien se encontraba envuelta entre al menos 5 abrigos más que sus otras dos acompañantes, lo que la hacía ver muy pachoncita, y le dificultaba moverse con total libertad, lo cual retrasaba un poco a las otras dos.
-a este ritmo llegaríamos mañana - responde Maud Pie con inexpresividad.
-¿¡que!?- exclaman las dos al unísono.
-¡dijiste que sería rápido!- exclama Rainbow Dash alterada.
-sí es rápido. Ir a Canterlot caminado me tomaría una semana, dos con este clima-
- yo calculo que en 6 horas más llegaremos a la estación, pero dentro poco me temo que tendremos que acampar-
-¡en la noche! ¡Fluttershy no sobrevivía a eso!- reclama Rainbow Dash.
-sí yo no…. ¡oye!-
-¡aj, si tan solo voláramos de seguro llegaríamos en un par de horas a lo mucho!-
-lo siento, pero el camino más corto y seguro es atravesando de lado, pero este ya está congelado, por lo que de nada servirá el bote. Tendremos que rodearlo y por eso tardaremos tanto. Si vuelas tendrías que cruzar la montaña por arriba justamente donde se manifiestan las nevadas más fuertes- explica Maud.
-Dashie no podemos ir volando, Maud no puede volar y además es muy peligroso con este clima- murmura Fluttershy- y tampoco creo que Ángel pueda soportar los vientos del cielo- murmura mientras revisa al interior de su abrigo y observa con tristeza al conejo blanco titilando del frio.
-aj, está bien- suspira Rainbow Dash un tanto impaciente.
-¿cuánto falta para que oscurezca?- pregunta Fluttershy con timidez.
Maud mira en dirección al cielo, dado a las nevadas resultaba imposible saber la posición exacta del sol, dificultando saber cuánto faltaría, en eso Maud saca a su mascota Peñasco, de su bolsillo. Lo mira por unos instantes y luego lo deja caer en el suelo, retrocede un par de pasos para atrás y sigue observándolo, mientras las dos pegasos la miraban con confusión.
-poco menos de dos horas- responde Maud con inexpresividad.
-espera, espera, espera ¿Cómo sabes eso?- dice Rainbow Dash frunciendo el entrecejo.
-Peñasco refleja los rayos solares y muestra una diminuta franja que puedo seguir para saber en qué posición está el sol por más nublado que este- responde Maud con inexpresividad, mientras levanta a Peñasco y lo guarda de nuevo en su bolsillo.
-oh… ¿y eso tu misma lo descubriste?-
-No, fue Pinkie- murmura Maud con inexpresividad mientras continuaba caminado a su ritmo- ella sabría incluso cuantos segundos faltaban-
Luego de una larga caminata que término desesperando un poco a Rainbow Dash por lo lento que avanzaban todas, al punto de que en lugar de seguirlas caminado, esta iba a su ritmo pero sobrevolando muy bajo. No se veía ansiosa por caminar, prefería agitar sus alas un poco para así ejercitarlas. Finalmente comienza a oscurecer, el cielo empieza a tornarse gris oscuro con relativa rapidez y lentamente la oscuridad comienza a hacerse presente. Fluttershy siente gran miedo ante lo que estaba aconteciendo, pues lentamente el bosque comenzaba a tomar un tono sombrío y aterrado que incluso también llego a intimidar a Rainbow Dash; aunque, obviamente, esta intentaba disimilarlo completamente.
Maud se encarga de buscar un sitio seguro donde pasar la noche. Encuentra una pequeña cueva, y usando ramas secas y algunas rocas prende una fogata, y a su lado se sienta Rainbow Dash, la cual también estaba titilando del frío. Maud por su parte no parecía resultar afectada ante el infernal frío que se sentía por todas partes. Pese a la fogata y la cueva parecía no ser suficiente; pues, con el oscurecer, también se vinieron las ventiscas más heladas. Ambas ponis comenzaron a castañear fuertemente los dientes mientras su piel se erizaba ante el intenso frio. Maud por su parte, pese a que su piel también se había erizado, mantenía la misma postura inexpresiva, tal y como si su cuerpo, pese a sentir el intenso frio, a ella seguía sin importarle. En lugar de eso está observaba a ambas ponis haciendo un esfuerzo por mantenerse calientes, la poni terrestre deja de mirar a las pegasos por un instante y mira en dirección a la entrada con inexpresividad, luego regresa su mirada en dirección a las dos ponis que la acompañaban, y procede a levantarse de donde estaba sentada para ir a la salida de la cueva.
-Maud… ¿Qué haces?- pregunta Fluttershy.
Maud no responde y en lugar de eso está mira fuera de la cueva en todas direcciones, como si estuviera buscando algo.
-voy a cerrar la cueva o todas nos congelaremos- murmura Maud de la nada mientras salía de la cueva.
-¿Qué dijo?- pregunta Fluttershy.
-dijo que…. ¿cerraría la cueva?-
-¿a qué se refiere con eso?-
-no lo sé….-
Las dos ponis se mostraban muy confundidas, ante lo que dijo Maud, y se veían tentadas a levantarse para investigar, pero el frio les tentaba a no moverse, preocupándose mejor por mantenerse calientes. En eso, algo se precipita y sale de entre los pliegues de ropa de Fluttershy, era Angel quien de inmediato salta a solo centímetros del fuego y se pone en posición para recibir el calor. De repente se escucha un estremecer, y ambas pegasos ven con impresión como de repente una gigantesca roca comienza a cubrir la entrada de la cueva. Esta era arrastrada por Maud, quien usaba dicha roca como puerta para impedir que las fuertes ventiscas entrasen. A solo centímetros de bloquear completamente la entrada, la roca se detiene y por la abertura entra Maud, quien se quita uno de sus dos abrigos y lo extiende para tapar lo que quedó expuesto y así evitar que el viento entrase.
-Maud… no… ¿no tienes frio?-
-sí tengo- murmura Maud mientras se acerca a la fogata y se recuesta frente a esta, muy cerca del conejo blanco el cual mira a Maud con una mirada severa, más esto a Maud no le importó ni lo más mínimo.
Un silencio predomina, un silencio seco y siniestro, interrumpido únicamente por los mecanismos tenues de una cámara en forma de capsula, y una débil respiración perteneciente a una poni actualmente irreconocible, sin rastro alguno de lo que alguna vez fue, solo una masa de carne con apenas unos rastros leves de piel lavanda, que ni siquiera le correspondía, y una serie de vendajes cubriendo las partes más vulnerables y delicadas de su cuerpo incluyendo su rostro. Sus parpados están cerrados, aparentemente durmiendo. De repente se comienzan a escuchar una serie de pasos lentos y temerosos acercándose. Cosa que, pese a apenas oírse, es suficiente para que la yegua cremada comience a abrir sus ojos. Ella únicamente se encuentra con la parte superior de su capsula, esférica y alargada, con una base blanca. Lentamente esta intenta girar la cabeza hacia unos ventanales donde vería asomándose a una yegua lavanda, tal y como la escasa piel que esta poseía. Ve a la yegua decir algo pero ante sus oídos no eran más que sonidos burdos e inentendibles, como si algo obstruyera su audición, cosa extraña dado a que mientras dormía su oído tenía un grado de agudeza superior, pero ahora nuevamente no podía escuchar más que su propia respiración. Es entonces que la yegua lavanda se aleja del ventanal y en su lugar acerca a un pequeño potrillo de crines moradas y pelaje negro. Una pequeña criatura tan pequeña e inocente que su sola imagen hicieron que la sensación de letargo que poseía la poni incinerada desapareciera casi por completo y sintiera ganas de levantarse, pero no podía hacerlo, sus cascos no respondían y apenas era capaz de levantar levemente la cabeza para intentar ver mejor aquel pequeño milagro. Para ella esto era lo más hermoso que había visto en todo lo que llevaba de su vida, y dado a su condición también podría ser lo más hermoso que vería en lo que quedaba de esta. El pequeño bebé acerca sus cascos contra el cristal y comienza a palmar estos, el pequeño se mostraba bastante curioso por aquella yegua que se encontraba dentro, este era demasiado pequeño e inocente como para comprender siquiera lo grave que esta se encontraba, por lo cual no sentía ni repulsión ni mucho menos miedo, solo curiosidad y nada más. Para la yegua, el solo verle representaba un alivio reconfortante para ella, como si su estado fuera un precio que pagar para ver tan bella criaturita, lo que se vería más potenciado cuando el pequeño comienza a reír. No podía escucharlo, pero sí podía verle sonreír y carcajearse. Aparentemente, la yegua que lo sostenía le estaba haciendo cosquillas, lo que provocaba su tierna risotada. Como si fuera un impulso, o un reflejo,, la yegua incinerada, pese a su estado, también intento reír para acompañar al pequeño en su diversión, pero al intentarlo solo se provocó a sí misma un ataque de tos fuerte, al punto de que comenzó a sangrar por la boca, llegando a salpicar el cristal donde el pequeño se asomaba. Casi de inmediato, el bebé es retirado. Ante esto, la yegua se altera, intenta hablar para que no se lo lleven, pero de sus escasos labios no se emitió ningún otro sonido que no fuera su débil respiración junto a algunas alarmantes gotas de sangre. Quería suplicar, quería gritar que no se lo llevaran pero de nada le serviría, nadie podía escucharla.
En el consultorio de la doctora Diane se encontraba una muy preocupada Twilight Sparkle, esperando los resultados de su hija, pese a no haber pasado mucho desde que vino, para ella cada segundo era eterno, y no podía esperar más por los resultados de Luthien. Finalmente, luego de aquella espera que solo para ella era eterna, aparece la doctora Diane con una serie de documentos.
-¿¡cómo está mi hija!?- exclama Twilight casi de inmediato al ver a la doctora, si dejar siquiera tiempo de sentarse.
-em… está bien, bueno, realmente su lo que sucedió hace poco no es nada grave.
-¿¡nada grave!? ¡VOMITÓ SANGRE!- grita una alterada Twilight.
-lo siento, perdone, quise decir…. Que esto no representa nada serio para su hija… No ha tenido una recaída en las últimas semanas, y lo que le acaba de suceder es solo una reacción natural ante el estrés que ella presenta. Tiene muchas vías cerradas y algunas hemorragias internas leves, que no han sanado completamente. Realmente esa tos fue solo un resultado natural ante la exaltación. Probablemente algo le impresionó y al intentar hablar se provocó a sí misma la tos-
-Yo… lleve a Eclipse… creí… Creí que sería buena idea que viera a su hermanito…- murmura Twilight con bastante pena y culpa, culpa hacia el hecho de poder haberle hecho algún mal a su hija. Desde el accidente de Eclipse, Twilight se convirtió en alguien que actúa con mayor cautela, y el ver que provocó daño solo por visitar a su hija con su bebe, provocó en ella una sensación desagradable de culpa y remordimiento.
-no… no se ponga así, no tiene que sentirse mal por esto.
-pero… pero…. ¿no la vio?-
-Princesa, revisé a su hija. Ella está bien, no le provocó nada serio- le dice la doctora Diane- de hecho, sería buena idea que lo llevara otra vez-
-pero…. Yo… ¡no vio lo que paso! Yo….-
-¡no pasó nada! Verá…. Cuando…. ¿ha escuchado que una sonrisa es la mejor medicina?-
-em... sí….-
-mire, usted me contó que antes de la tos, Lúthien parecía sonreír. Francamente, me parece que lo mejor es provocar ese sentimiento en ella más seguido. Uno de los grandes peligros de que su hija este consciente es el estado psicológico. Estar encerrada tanto tiempo en esa capsula, puede provocar serios daños en ella, y esto…. la sensación que le provoca ver a su hermanito puede ayudarle. En verdad, no tiene idea de lo bien que le haría-
-¿usted cree?-
-claro, usted no se preocupe, estará bien. Poco a poco estamos logrando avances, su hija lo que ahora necesita es su apoyo, necesita que este con ella, aún si no puede tocarla. Que ella sepa que usted estará a su lado-
-sí… ¡sí!- dice Twilight con una ligera sonrisa.
-bien… ahora, veamos, hay un par de cosas a tratar. Su hija necesita someterse nuevamente al procedimiento de desinfección, retiraremos la carne muerta, limpiaremos las heridas y revisaremos cada una de las capas de piel que hemos colocado sobre ella, veremos si la fusión se concretó, y si es así colocaremos la nueva capa de piel-
-sí…. Sí…-
-bien, ahora, solo requiero que firme este permiso, y deje todo en mis cascos-
-claro…- murmura Twilight mientras toma el documento con su magia y toma un bolígrafo para escribir su nombre.
Las horas pasan y todas las presentes en la cueva se encontraban recostadas muy juntas, a solo unos pasos de la fogata con tal de mantenerse calientes. Pese a que todas poseían los ojos cerrados, ninguna de las presentes se encontraba dormida, dado al intenso frio. Aún con la única salida cerrada, con todo el abrigo, la fogata y que las tres se unan para conservar el calor, aun así, el frio se seguía manifestando. Todos estos elementos solo lo hacían más soportable para ellas.
En eso la luz que generaba la fogata comienza a apagarse, cosa que llama la atención de Maud, quien inmediatamente se levanta, provocando que las otras dos que estaban recargadas a ella rodaran.
-aj ¡¿pero qué haces?!- exclama Rainbow titulando del frio.
-no podemos dejar que la fogata se apague, iré por leña- murmura Maud mientras camina en dirección a la salida.
-pero… Maud… ¿y tú abrigo?- le dice Fluttershy pero la poni terrestre no pareció escucharla al salir sin ninguna precaucione hacia afuera.
Efectivamente al salir Maud inmediatamente sintió los efectos del frio, cosa que provocaron que esta se hiciera mucho más lenta, al punto de que incluso se vio forzada a entrecerrar los ojos al no resistir las ventiscas. Aún con todo esto y los dolores de huesos que seguramente le deberían de provocar el frio intenso, Maud continua y no regresa por su segundo abrigo.
Fluttershy y Rainbow Dash se quedaron junto a la fogata cubiertas entre las dos con todos los abrigos que poseían, ninguna de las dos podía soportar el frio que generaba la tormenta. Nunca en sus vidas pensaron que podrían llegar a pasar tanto frio. La helada era tal, que por unos instantes recordaron aquella historia de la fundación de Equestria, y de aquellas criaturas de hielo. El tiempo parece pasar lento, y con los rugidos de los árboles y la nevada que parecía hacerse más y más fuerte.
-creo que Maud ya se tardó- titila Fluttershy con preocupación.
-no…. Fluttershy apenas han pasado 5 minutos- dice Rainbow Dash.
-¿co… como lo sabes?-
-Peñasco me lo dijo-
-pero ¿Maud no se llevó a peñasco consigo?-
-aj… olvídalo…..- murmura Rainbow Dash mientras castañeaba los dientes con fuerza.
-espero que esté bien…- murmura Fluttershy con miedo mientras escuchaba como un árbol crujía con fuerza y seguido de eso un fuerte retumbar. La pegaso amarilla suelta un grito ahogado ante tal exaltación- creo… creo que debimos acompañarla… con este clima cualquier cosa podría pasarle….-
Los murmullos de miedo de Fluttershy, provocan que en Ángel surja una idea, y un brillo dorado destella por un instante de sus ojos mientras sonreía con malicia.
-aj… tranquila… tranquila… es Maud…. Estará bien- murmura Rainbow Dash titilando, en eso ambas observan como su única fuente de calor se apagaba lentamente al punto de que solo se divisaba una pequeña flama que cada vez era más y más pequeña.
-hay no….- murmura Fluttershy mientras veía como poco a poco la luz se apagaba haciéndose todo más y más oscuro.
-lo que de verdad espero es que se apresure- murmura Rainbow con seriedad mientras se pegaba un poco más a Fluttershy para ambas mantenerse calientes. Mientras, sin que Fluttershy se percate, su pequeño conejo se desliza entre los abrigos donde estaba envuelto y aprovechando la creciente oscuridad que lentamente asechaba la fogata. Se dirige a la salida y se encamina entre la nieve. Casi de inmediato este siente el fuerte frio, pero inmediatamente logra aguantarlo cuando sus ojos despidieron un fuerte brillo dorado y una garra se formó en una de sus patas igual que una espada. Ángel suelta una ligera risotada, y camina por la nieve, siguiendo un olor en específico que la llevaría hasta la poni terrestre.
No muy lejos de ahí, se encontraba Maud que pese a algunas dificultades y sufrir los efectos de la helada, ya casi terminaba con su tarea, mientras cargaba un puñado de maderos, los más secos que pudo encontrar para prender la fogata de nuevo. Ya estaba de regreso, cuando en eso algo la golpea con fuerza, los maderos caen al suelo, y Maud se estrella contra un árbol, mientras ese algo le arrebataba su único abrigo para que esta se congelase en la nieve. Maud intenta levantarse, pero en eso algo intenta someterla, pero logra reaccionar y le da una patada a lo que sea que la quería envestir, haciendo que se retire. Logra ponerse de pie y mira con confusión en todas direcciones. Nieve, solo eso era lo que veía, todo el bosque cubierto por aquel manto blanco, era lo único que se podía ver. La poni terrestre quiso regresar, pero en eso esta se percata de que lo que sea que la atacó aún se encontraba, y no demasiado lejos de ella, más sin embargo aún no era capaz de verlo.
De repente, algo surge entre la nieve, ella intenta detenerlo con sus cascos, pero este objeto que era blanco como la nieve, y muy pequeño logra golpearla en el estómago, haciendo que esta caiga de rodillas. Maud intenta recomponerse, pero en eso ese algo la toma por la cabeza y la estrella con fuerza contra un árbol, lo cual provoca que este se parta en dos, y no solo eso sino que también cae sobre ella. Maud apenas logra rodar antes de que el árbol caiga sobre ella, recibiendo solo el impacto de la nieve y algunas rocas que salieron volando. La poni terrestre intenta levantarse, pero se vio con el problema de que sus patas traseras se veían entumidas por el extremo frio, y antes de que pudiera preverlo algo la golpea fuertemente en el rostro.
Frente a ella se posiciona un malicioso Ángel, vistiendo el abrigo de Maud, cuyos ojos brillaban con total intensidad, mientras un su cuerpo se llenaba de marcas escarlatas las cuales despedían bastante calor que le permitían soportar lo suficiente esta helada, pese a que la misma lo limitaba bastante, impidiéndole usar todas sus capacidades. No le eran necesarias, pues ahora solo requería de una tajada en el cuello de Maud para terminar con ella. Hace crecer sus garras hasta 30 centímetros y se prepara para encestar un zarpazo definitivo contra su garganta y pecho para terminar con ella, pero de repente se escucha un aullido el cual interrumpe la victoria de Ángel. Lentamente, este voltea su mirada.
Fluttershy y Rainbow Dash se encontraban juntas intentando conservar el calor, es entonces que se escucha un fuerte aullido el cual estremece a ambas pegasos, no les era nada difícil imaginar siquiera lo que esto significaba, no había confusión, no había error, eran los lobos espectrales, y fuera del hecho de que se encontraban aparentemente atrapadas dentro de una cueva, realmente su verdadera preocupación vendría hacia quienes no les acompañaba.
-¡oh no, Maud!- exclama Fluttershy.
-¡quédate aquí!- exclama Rainbow Dash mientras intentaba quitarse todas los abrigos con lo que se cobijaba, para moverse tan rápido como quisiera, llegando a tropezarse con estos mismos- ¡aj demonios!-
-¡espera! ¿Iras sola? Pe… pero que pasara si no son…-
-no importa… no podemos dejar a Maud sola- dice Rainbow quien finalmente logra liberarse de los abrigos, pero en eso se escucha el chillido que quizás a Rainbow Dash le sea difícil identificar, pero Fluttershy lo reconoció al instante.
-¡ANGEL!- grita esta mientras mira en el interior de su abrigo y al no encontrarlo, estaba a punto de salir de súbito, pero Rainbow Dash la detiene- ¡DÉJAME IR, DÉJAME IR, DÉJAME IR!-
-¡FLUTTERSHY POR FAVOR!-
-DEBO IR A SALVAR A ÁNGEL- grita Fluttershy mientras empujaba a Rainbow Dash pero antes de que esta llegase a la salida, de inmediato por la entrada entra una pequeña figura blanca y esponjada la cual choca contra Fluttershy, tumbándola y metiéndose dentro de su abrigo, le toma a Fluttershy unos instantes para lograr recomponerse.
-¡Ángel!- dice está muy aliviada al ver a su conejito, pero pronto su rostro cambiaría por uno de miedo y preocupación al verle en un estado tan panqueado. Se escucha un gruñido acercándose, Fluttershy estaba a punto de soltar un alarido, pero en eso tanto Rainbow Dash como Ángel le tapan la boca y la obligan a contener la respiración al igual que los demás.
-shhhhh- le dice Ángel muy nervioso mientras mira por la abertura, y todos se quedan sin aliento al ver a una sombra asomándose por la abertura. Los corazones de todos comienzan a latir a mil por hora al ver la silueta de esa criatura tan cerca, y todos no dejaban de preguntarse si esa cosa ya sabía dónde se encontraban. Ninguno de los presentes podría estar tranquilo ante tal tensión, y aún más al escuchar un fuerte gruñido acechante. ¿Sabe que están escondidos? ¿Entrará para devorarlos? La única salida que poseían era aquella pequeña abertura que Maud les había dejado, cubierta únicamente por el abrigo de Maud, puesto únicamente para impedir que entrase el fuerte e incesante viento helado y al mismo tiempo para impedir que se sofocaran dentro.
Se escucha un fuerte aullido, tan fuerte que los presentes se taparon los oídos con fuerza mientras cerraban los ojos. Luego de eso, se escuchó como la criatura salía corriendo apresuradamente aparentemente alejándose del lugar donde se encontraban, una vez que parecían que todos estaban a salvo, dieron un fuerte suspiro de alivio.
-¿ya se fueron?- pregunta Fluttershy con temor.
-parece que sí- murmura Rainbow Dash- tengo que salir… Maud sigue afuera- murmura la pegaso arcoíris-
-pe… pero… corres gran peligro si los lobos aún están afuera…-
-no puedo dejar a Maud… Pinkie nos lo perdonaría- murmura Rainbow con seriedad, cosa que provoca un silencio entre ambas.
Fluttershy ya no sabía que decir, por lo que solo bajo la mirada y cerró los ojos como una señal de que podía irse entonces, pero aún estaba muy asustada.
-solo estaré en peligro si me mantengo en el suelo como ahora, Fluttershy sabes que en el aire nadie puede alcanzarme- dice Rainbow Dash con una ligera nerviosa, intentando inspirar confianza en su amiga asustada.
-de… de acuerdo- dice Fluttershy un poco más confiada.
Rainbow Dash sale de inmediato por la salida, y deprisa sobrevuela el bosque en busca de Maud, la ventisca era muy fuerte, las nevadas le impedían lograr divisar algo entre tanta nieve. Con trabajo lograba mantenerse en vuelo, y no tardo en sentir los efectos del frio, al punto de que su mayor riesgo ahora, dejando de lado el que los lobos estén por los alrededores, era que sus alas terminaran congelándose con ella en pleno vuelo. Si eso le llevaba a pasar no solo no podría ir demasiado rápido, si no que podría perder el control y estrellarse ante la merced de cualquier cosa que aseche en tierra. Rainbow Dash tomando esto en cuenta, pese al dolor que esto desde luego le generaba, no dejo de agitar las alas en ningún momento, sabiendo que la fricciona suficiente evitara que sus alas se congelen en vuelo, pero eso significaba que no podía detenerse, por lo que para poder buscar a Maud tenía que dar vueltas y vueltas sobre múltiples sitios y valerse muy bien de la escasa visibilidad que se permitía con todas estas ventiscas.
-vamos… vamos, no me fallen ahora, demonios, ya estoy sintiendo los 40- piensa Rainbow Dash agitadamente, mientras intentaba concentrarse en mirar en dirección al suelo para buscar a Maud y a la vez tomando en cuenta los demás árboles, he intentar chocar con ellos- ¡hay esta!- exclama esta al ver un diminuto punto sesudo enterrado entre la nieve.
Mientras tanto Fluttershy esperaba dentro de la cueva, muy bien abrasada a Ángel, esperando a que Rainbow Dash regresara con Maud rápidamente para que todas estén aquí a salvo de la tempestad y los lobos. En eso Fluttershy escucha unos pasos lentos, como si algo se estuviera arrastrando lentamente, y no tardo en ver una sombra acercándose.
-¡Rainbow!- dice Fluttershy mientras se levanta de donde está sentada para ayudar a Rainbow con Maud, mientras tanto Ángel que se encontraba entre sus cascos se esconde entre los abrigos de Fluttershy. De repente por la diminuta entrada de la cueva se asoma una colosal pata de lobo, con pelaje negro como la noche, y parte de la cabeza de un gigantesco lobo el cual intenta entrar, pero gracias a la roca que Maud coloco para obstruir parte de la entrada, el lobo no podía entrar y de hecho pareció por unos instantes que se había atorado. Fluttershy se echó a gritar mientras el lobo gruñía salvajemente clavando sus garras contra la roca que Maud había colocado, como en un intento de moverla, pero por suerte el lobo solo no era lo suficientemente fuerte.
Fluttershy retrocede lentamente hasta el interior de la cueva, buscando otra salida que no existía, estaba a salvo, pero al mismo tiempo atrapada dentro de la cueva, no había lugar a donde ir y si ese lobo lograba mover la roca, estaba perdida. Un asustado Ángel se asoma aterrado a través de los pliegos de ropa de Fluttershy, titilando fuertemente.
-Tranquilo… tranquilo…. Yo te protegeré- murmura Fluttershy con temor, pero al mismo tiempo firmeza con tal de proteger.
Es entonces que se escucha fuerte aullido, seguido de una serie de pasos lentos hasta donde ella se encontraba, de pronto pasaría lo que ella tanto temía, la gigantesca roca comienza a temblar y lentamente comienza a ser removida, Fluttershy logra ver una salida por sobre la roca, en la cual si volaba lo suficientemente rápido podría huir junto con Ángel. Ante la oportunidad, la pegaso se arma de valor y abre completamente sus alas y vuela contra el lobo que estaba por entrar y logra superarlo, logrando pasar la abertura superior que se había formado mientras la roca era removida, pero antes de que pudiera alejarse volando un segundo lobo salta, y tal y como si fuera un disco al aire atrapa a Fluttershy entre sus dientes mordiéndola fuertemente en el pecho y arrojándola contra la blanca nieve.
Era de noche en el imperio de cristal, y entre los salones de la enfermería, se encontraba un poni encapuchado rondando lentamente los pasillos del imperio, deslizándose entre las sombras y siendo invisible para cualquiera de los presentes. Lograba escabullirse con facilidad, buscando entre los pasillos de la enfermería a una poni en específico.
-muy bien…. No hay nadie- murmura este mientras finalmente salía de entre las sombras, con bastante cautela. Ya se dispone a buscar con calma entre los pasillos privados, dirigiéndose a la habitación de Lúthien, pero para su sorpresa esta no se encontraba dentro.
Molesto, sale inmediatamente y comienza a buscar entre los alrededores con bastante impaciencia y rezando porque no le haya pasado nada malo.
-¡No! ¿¡Dónde está?!- se dice a si mismo muy impaciente mientras corría apresuradamente entre los pasillos, buscando por todas partes pero sin encontrar a quien buscaba.
Ya estaba perdiendo la paciencia, cuando en eso, siente algo que le llamaba de entre una de las habitaciones alejadas. Este se adentra por un largo pasillo blanco y llega hasta un gran salón dividido por un grueso cristal, dentro de este se encontraba Lúthien conectada a una serie de aparatos, sedada y con barias bandejas de carne muerta en algunas mesas que la rodeaban. El poni encapuchado camina lentamente hasta aquel cristal llegando reflejar su rostro en este, siendo un poni de ojos y crines azules con una serie de cicatrices de mordidas en todo el cuerpo. Él alguna vez fue un guardia de este mismo imperio, conocido por todos como Flash Sentry. Este miraba con seriada a su hija, sintiendo gran rabia y tristeza al verla en ese estado. Flash logra entrar hasta donde se encontraba Luthien y lentamente este se coloca junto a ella, observando su estado decadente, escaso de piel. Nota algo inusual, algunas de las escasos rastros de piel que esta poseía eran color lavanda, con algunos bordes blancos, pero a final de cuentas color lavanda, cosa que solo podría significar una cosa, la cual Flash intento ignorar, pues no quería pensar en ello.
-no te preocupes más, yo te salvaré- murmura Flash con un nudo en la garganta mientras de su capucha saca un pequeño frasco trasparente, con una sustancia celeste y un tanto transparente dentro.
Lentamente, y con mucho cuidado, el Wampira abre el frasco y saca un poco de su contenido en su casco. Observa a su hija por una última vez, y luego prosigue a cubrir con mucho cuidado todo el cuerpo de Lúthien, empezando por el rostro y el pecho. Comienza a colocar una capa de aquella sustancia, inclusive en las partes más privadas de Lúthien aun cuando esto terminó incomodándole. Por suerte para él, aparentemente la princesa estaba sedada por razones médicas ante el lavado de llagas y retirar piel muerta. Rápidamente comenzó a notar el efecto, comenzando con un tenue brillo azulado, Flash observaba con gran impacto y sorpresa como a un ritmo considerablemente rápido, la piel de Lúthien comenzaba a extenderse al punto de incluso un poco de su carne comenzó a recomponerse.
-no puede ser… no… no puede ser posible- dice este con gran asombro mientras mira como el cuerpo de Lúthien tomaba forma, y justo cuando creía que vería a su hija recuperarse por completo, pues ve a su hija dando una fuerte bocanada de aire, el brillo se desvanece, apagándose completamente. La regeneración celular se detiene, dejándola aun con varias heridas expuestas; pero, aun así, era mucho mejor que el estado antes de que comenzara a aplicar aquel remedio.
-por todos los cielos…. La sabia de Splinter…. Es más…. No puedo creerlo….- murmura este mientras se acerca lentamente hasta Lúthien, la cual se notaba algo somnolienta y desorientada. Ella o podía saber qué era lo que pasaba todo era muy confuso.
-Roz dijo que te estabilizaría lo suficiente para llevarte… y creo que cumplió- murmura Flash mientras comienza a desconectar los muchos cables y escáneres que estaban conectados a Lúthien.
Al desconectar todo, provoca algo que este no quería. Un fuerte estruendo, producto de varias alarmas, comenzó a sonar. Flash no tenía tiempo, tenía que correr y llevársela antes de que los demás lleguen, pero Lúthien estaba aún atada a la camilla y tampoco podía ser muy brusco con ella.
Cuando finalmente logra quitarle los arneses y colocarla entre sus cascos, Flash mira al frente y ve a Twilight, parada junto a él, mirando con impacto el cómo se llevaba a su hija. El tiempo parecía detenerse para ambos. Flash sabía que con la capucha y al estar en las sombras ella no podría reconocerle, pero aun así, prefirió actuar de inmediato y terminar antes de que más ponis entraran. Flash arrojo un tanque de oxígeno contra el cristal, asegurándose de no lastimar a Twilight, el vidrio se rompe en mil pedazos, y Flash lo cruza mientras aun cientos de cristales empiezan a caer. Ante la confusión, Flash aprovecha a salir volando, con Lúthien. Él se apresura lo mas que puede, pero al mismo tiempo intentando tener algo de cuidado para no lastimar a Lúthien. Justo cuando parecía que iba a lograr escapar, un pequeño batallón de guardias de cristal aparece frente a él, obstruyéndole el paso, el fácilmente podría someterlos si quería, pero eso significaba abandonar a Lúthien o arriesgar a que se lastimara, por lo que decide mejor regresar y buscar otro camino, mientras era perseguido por docenas de guardias tras de sí, pero luego pasa algo que él no preveía, pues por donde el diese vuelta aparecían más y mas guardias, obstruyéndole principalmente las ventanas. Todos armados con lanzas en lo alto, preparados para atacar. Flash comenzó a sentir rabia, pero no podía perder el control ahora, no si quería que Lúthien estuviese a salvo, tenía que apresurarse. Finalmente, este encuentra una ventana, y no parecía haber nadie, ya estaba a punto de arremeter contra ella cuando en eso frente a él se aparece Twilight en un destello de luz, y luego hace aparecer une escudo el cual apresa a Flash junto con Lúthien.
-¡no te llevaras a mi bebé!- grita Twilight entre lágrimas.
Flash atrapado mira el rostro envuelto en lágrimas de Twilight. Al no tener opción, este lentamente acerca su casco contra su capucha, con el fin de revelarse ante Twilight. La princesa miraba al encapuchado con confusión, sin imaginar de quien se trataba. Flash estaba a punto de quitarse la capucha, cuando en eso este escucha algo en su mente.
-no lo hagas-
-¿Qué…?-
-no lo hagas- le seguía insistiendo la voz.
En eso Flash se percata que aun poseía la cuchilla con cadena, la toma y dando un fuete azote rompe en dos el escudo de Twilight. La princesa anonadada ve como el encapuchado se libera de su encierro, y vuela en dirección a la ventana, Twilight no dejaría que este sujeto se llevara a su hija, por lo que vuela hasta él, como un intento de obstruir su camino, pero Flash segué adelante y aun cuando Twilight logra interponerse. Flash sin querer la taclea y ambos caen por la ventana. Los tres cayeron desde 100 metros de alto, a toda velocidad, para cuando Flash intento emprender el vuelo se dio cuenta de que Twilight seguía aferrada a ellos, sin ninguna intención de dejarlos ir, el peso y la inercia eran demasiada por lo que Flash no pudo evitar que la caída, solo aminorarla, resultando un impacto un poco más suave, pero que terminaría con Twilight azotándose contra la nieve que colaboro en amortiguar su caída.
Flash se levanta lentamente, mirando a Twilight aun respirando en el suelo. No podía hacer nada, se lamentaba el haberle hecho esto, pero el verla respirar, era un consuelo para él. Un poco adolorido se dirige hasta donde estaba Lúthien quien estaba a unos metros de él, tenía que darse prisa, pronto seria rodeado por los ponis del imperio. En eso Flash se detiene al notar algo. Lúthien comenzaba a abrir los ojos, y miraba a Flash con una expresión que solo podía reflejar miedo, miedo hacia él. Ella no podía sentir el frio de la nieve, solo miedo hacia su secuestrador. La mirada de Lúthien fue demasiado para Flash haciéndolo parar por un instante. Pero pronto este decide mejor quitarse la capa que tenía puesta sobre la capucha, para envolver a Lúthien, quien yacía inmóvil en la nieve, pero con su mirada fija contra él. Al envolverla Flash siente los primeros intentos de Lúthien por resistirse, esta pataleaba, pero están tan débiles que apenas y si se podían sentir.
-no… no…- susurra Lúthien con su débil voz.
-nos vamos- murmura Flash mientras la acomoda entre sus cascos
-¡NOOOOOOO!- se escucha. Flash voltea y ve a Twilight, quien estaba dispuesta a dispararle, pero al ver que este aun sostenía a su hija se abstuvo de hacerlo- no… no…. A mi niña no…. No a mi bebé….- llora Twilight mientas caminaba un tanto coja, posiblemente se habría lastimado por la caída. -por favor no… no lo hagas… es mi bebe…. Es mi bebe….- llora Twilight.
Flash mira Twilight con bastante impacto a través de su capucha. Este observa como Twilight se arrastraba una de sus patas mientras intentaba llegar con ellos, pero en eso está tropieza y su rostro se hunde en la nieve- no… no por favor… no… si quieres a alguien llévame a mi….- llora Twilight.
Flash queda inmóvil, mira con mayor detenimiento las muchas cicatrices de Twilight en todo su cuerpo, y luego este mira a Lúthien, notando aquellas manchas lavanda que poseía, imaginado como Twilight, dio su belleza por su hija. No pudo evitar en pensar lo que estaba haciendo, y lo mucho que esto lastimaría a Twilight, no quería que esto pasara, no sabía qué hacer, Lúthien era su única familia, pero es evidente que no tiene lugar aquí. Él ni siquiera pude salir durante el día, y con todo lo que ha pasado, posiblemente ya no exista ninguna esperanza de vida con ellos ¿Qué podía hacer?
-por favor… no a ella… no mi bebe…- continuaba suplicando Twilight mientras intentaba ponerse en pie, pero su pierna no le respondía, estando recostada en la nieve.
- No… - escucha Flash una tenue voz, este mira a Lúthien la cual lo miraba con los mismos ojos que solo reflejaban miedo- Por favor… déjame - murmura esta con su debilitada voz.
Esas eran las primeras palabras que Flash escuchaba a su hija dirigirle, y eran para pedirle que la dejara. Flash mira al frente, los guardias aparecen y respaldan a Twilight, es entonces que igual que un cohete, Flash despega y desaparece en la oscuridad de la noche. Las guaridas se acercan a Twilight y la ayudan a levantarse.
-¡Lúthien!- grita esta, es entonces que los guardias le ayudan a llegar con ella, tendiéndose bajo la nieve, entre las ventiscas y los copos cayendo lentamente a su alrededor.
-mamá….- murmura Lúthien con una tenue sonrisa.
-mi niña….. Estoy aquí… estoy aquí…- llora Twilight, y sin logar evitar su impulso.
Twilight termina abrasando fuertemente a su hija mientras comenzaba a llorar fuertemente.
Fluttershy despierta alteradamente, agitando los cascos con fuerza.
-¡no, no, Nooooooo!- grita Fluttershy alteradamente mientras daba un fuerte respiro.
-tranquila, tranquila, tranquila- se escucha una voz mientras esta siente como intentan detenerla.
-no… no…- murmura una alterada Fluttershy, mientras lentamente entraba en si, y no podría creer a quien vería a continuación. -¿Discord?- murmura Fluttershy confundida.
-tranquila, estás a salvo. Estás en Canterlot-
-¿qué?- murmura Fluttershy mientras se levanta muy confundida y aun alterada, en eso nota que en la camilla a un lado se encontraba Maud, inconsciente y con algunos vendajes- ¡tú nos salvaste!- exclama Fluttershy agradecida.
-em…. No…. Yo solo las encontré en el bosque…. No… no estoy seguro de que es lo que paso…. Solo…. - murmura Discord muy pensativo y confundido, tal y como si esperara que ella le explicara que paso exactamente.
-¡los lobos! ¡¿Dónde…?!-
-no sé…. No lo sé….- murmura Discord confundido y preocupado.
-¡Fluttershy!- exclama Rainbow Dash quien va entrando a la habitación, muy preocupada y con un vendaje en la cabeza.
-que… ¿Qué paso?-
-nos atacaron… en realidad… no recuerdo cómo es que…-
-Yo solo vi un destello de luz provenir de donde las encontré, y fui a investigar- explica Discord.
-los lobos… los lobos, los lobos….- murmura Fluttershy una y otra vez hasta que algo más llega a su mente- ¡mi abrigo!- grita esta mientras mira su pecho el cual estaba completamente ileso.
-em…. Cuando te encontré… te encontré con esta cosa… pero…- murmura Discord mientras le muestra su abrigo el cual tenía un gran agujero en el pecho.
-¡Nooooo!- grita esta mientras le arrebata el abrigo a Discord- mi abrigos…. Rainbow…. Don… donde esta…-
-lo siento Fluttershy….- murmura Rainbow con pesar.
- no….. No….. ¡NOOOOOOO!- grita esta entre lágrimas.
-wow, debió ser en definitiva su favorito- comenta Discord.
-¡NOOOOOOO ANGEL NOOOOOOOOOOOOOOOO!-
Llega el amanecer en el imperio de Cristal, Twilight se encontraba al pie del cristal donde los médicos se encontraban, examinado a la princesa Lúthien. Twilight se encontraba con un fuerte nudo en la garganta, esperando que no le haiga pasado nada malo a su hija a un preocupado por aquel que intento secuestrarla. En eso frente a ella aparece la doctora Diane, la cual la acompaña.
-¿Cómo sigue tu casco?- pregunta la doctora.
-un poco mejor- suspira Twilight.
-fue solo una dislocación, solo necesitas descansar- le dice la doctora con amabilidad.
-si…- murmura Twilight con tristeza.
-su hija está mucho mejor, he de estimar que su estado ha mejorado mucho. Un gran avance diría yo, jeje- dice la doctora con una sonrisa.
-intento llevársela… intento llevársela….- murmura Twilight con conmoción.
-si… no importa, lo importante es que no se la llevó- dice la doctora Diane con inexpresividad, mientras mira como el resto de sus colegas examinan a la princesa Lúthien, mostrándose muy asombrados por el extraordinario avance en su recuperación, siendo mucho más que lo que se ha dado en el último año.
-¿Por qué se la querría llevar?- murmura Twilight con algo de trauma.
-No importa, no pasó nada- vuelve a hablar la doctora con seriedad
-¿Cómo dice eso? ¡Intento llevarse a mi hija ese sujeto!- exclama Twilight alterada.
-je, no pasó nada en realidad.
La doctora Diane voltea a ver a Twilight a los ojos y en eso un brillo blanquinoso brota de sus ojos, provocando en Twilight una mirada perdida.
-no… no pasó nada en realidad- repite Twilight con inexpresividad.
-exacto, jeje, no se preocupe. Lo importante es que Lúthien está bien - dice la doctora Diane con una sonrisa.
- No me preocupo. Lo importante es que Lúthien está bien – repite Twilight poniendo una sonrisa mientras su mirada seguía perdida.
El brillo en los ojos de la doctora desaparece y la mirada de Twilight vuelve a la normalidad.
Twilight solo se mantiene enfocada en su hija, esperando que se mejore. La poni lavanda ya no tenía la preocupación de anoche, como si esta hubiera desaparecido de su mente. La doctora solo acompaña a Twilight, y ve a Lúthien con una sonrisa.
