El despertar del demonio.

Capítulo 32. Condiciones y deseos del corazón.


-tengo mucho miedo, no estoy segura de que hacer, siempre quise ser mamá, pero no lo sé, esta es una sección muy importante, y no lo sé….- murmura una tímida y confundida pegaso amarilla, mientras se hacía bolita en su asiento, con sus cascos contra sus patas traseras, ocultando su rostro con sus rodillas- - sé que es una decisión muy importante, y de echo eso es precisamente lo que más me da miedo, sé que cuidar de un bebe es algo muy difícil en lo que se requiere mucha dedicación, pero…. También sé que esta podría ser mi última oportunidad de ser mamá.

La pegaso amarilla se lleva un casco a las cienes, intentando relajarse un poco con esto, pero no podía concentrarse, había tanto en la cabeza que no podía pensar con claridad.

-realmente no sé qué hacer…. Tengo mucho miedo... ¿Qué tal si no soy una buena madre? ya falle una vez…. Falle…. Aun no puedo olvidar a mi primer hijo, no quisiera que este bebe sea representado para olvidarlo, porque no quiero olvidarlo, no quiero olvidarlo, pero pese a que tengo a mis amigas apoyándome, me sigo sintiendo sola, cuando veo a la princesa Celestia, feliz con su embarazo, yo… quisiera estar en su lugar, soy terrible, lo sé pero…. Es lo que siento- murmura con un fuerte nudo en la garganta mientras sus ojos comenzaban a inundarse en lágrimas, legando a salpicar a una poni que poco le importaría esto y que solo escuchaba a Fluttershy hablar.

-¿Tu qué opinas Maud?- murmura la pegaso, esperando respuesta de una poni terrestre grisácea, de carácter inexpresivo, dicha poni se encontraba recostada sobre una camilla de enfermería, y con varios vendajes en el pecho y algunos más en la cabeza y los cascos, pese a posiblemente tener algo roto la terrestre no parecía sentir dolor o siquiera algún signo de molestia, manteniendo su expresión fría en todo momento.

-¿Maud?- vuelve a preguntar con algo de temor y en un tono tan poco audible que difícilmente alguien podría escucharla, la pegaso ante tal incomodidad se encoge en hombros, mientras no podía dejar de ver aquellos ojos inexpresivos de esa poni que le miraba con atención e inexpresividad, no se movían, no parpadeaba, ni siquiera parecían tener verdadera vida, pero hay estaban, mirándola fijamente, reflejando a la pegaso en ellos; ante la incomodidad esta uso su larga y estilizada crin rosada como una barrera, ocultando su rostro, para de forma indirecta y sin parecer grosera, romper con aquella conexión.

-a Pinkie siempre le gustaron los niños - murmura la poni terrestre con inexpresividad, guardando una pequeña pausa que incomodo a la pegaso amarilla la cual sintió un nudo en el estómago al escuchar esas palabras, bajando la mirada y sintiendo pena por la terrestre, ya ni siquiera esperaba que le respondiera siquiera, se sentía tan apenada que incluso llego a pensar que se había molestado consigo, eso hasta que Maud prosiguió finalmente- hazlo si quieres Fluttershy, estoy segura que serás una buena madre-

Ante esas palabras Fluttershy quedo paralizada por unos instantes, realmente no se esperaba esa respuesta de ella, en especial porque creía que estaba molesta con ella.

-en…. ¿en verdad piensas eso? Por… por… ¿Por qué?-

-¿Por qué de verdad lo deseas? Y si de verdad lo deseas, significa que lo serás-

-no… no…. Yo no… nunca lograría ser la mejor madre…. yo…. Yo…-

-pero lo intentaras, eso es lo importante- murmura Maud con su mismo tono inexpresivo- ¿Cuándo parten?-

-esta tarde iremos al imperio….- Responde Fluttershy con algo de temor.

-no creo poder acompañarlos, así que te lo diré ahora, feliz cumpleaños Fluttershy- murmura con su mismo tono inexpresivo, al escuchar esas palabras la pegaso amarilla se abalanza sobre ella y le da un fuerte abrazo.

Fluttershy se encontraba encerrada en su habitación, parada frente a un espejo, ante todo silencio, interrumpido apenas con su propia respiración, la pegaso no hacía más que mirar fijamente su reflejo, en su cabeza, las cosas eran muy diferentes, una lluvia de ideas se encontraban presentes, ideas de todo tipo que apoyaban o se negaban a la idea de ser madre, pensamientos que no hacían más que confundirla aún más. Luego pensaba en sus amigas, en las palabras de Celestia, Rainbow y Maud, y retomaba un poco más de confianza sobre sí misma. La pegaso amarilla se sigue mirando al espejo hasta que en eso nota algo, esta se levanta un poco crin, empezando a notar no solo algunas raíces plateadas, si no también algunos cuantos cabellos grises, al ver esto Fluttershy sintió aún más miedo, su juventud se acababa, y si iba a mantener su decisión, era ahora o nunca.

-¿Fluttershy? ¿Estas lista?- se escucha la vos de Rainbow Dash.

-claro, lo estoy- responde Fluttershy con sección en sí misma.


Fluttershy es llevada, directo al imperio de Cristal junto a Rainbow Dash, Celestia y Discord, Luna se quedó junto a Tara, su hijo y el príncipe Blueblood, dado a que tenía otras labores al ser ahora la encargada temporal del reino mientras su hermana pasa por su embarazo.

Al llegar al imperio inmediatamente son recibidos por la doctora Diane, la cual era la última poni que esperaban ver recibiéndoles, no había rastro de Cadance o siquiera de sus guardias reales. Discord hizo aparecer una grúa de la nada y con esta saca a Celestia de la carroza, la princesa del sol no hizo más que poner una expresión de molestia mientras lentamente era bajada hasta el suelo. Celestia se encontraba sentada en su silla de ruedas, sin sus prótesis, dado a lo difícil que era para ella poder caminar en su estado, lo más preferible era que permaneciese sentada el mayor tiempo posible. Luego de una reverencia ante Celestia, la doctora Diane hablo.

-la princesa me informo sobre su visita-

-¿Dónde está Cadance?-

-oh, ella está muy ocupada ahora, está terminando su papeleo porque mañana temprano tiene que partir para visitar a su hijo en la academia y se quedara con el dos días- les explica la doctora con una sonrisa.

-oh… me gustaría saludarla, pero si está muy ocupada….-

-lo siento mucho, pero ella ha ordenado que no le molestasen, tiene muchos pendientes que terminar antes de irse-

-si entiendo- dice Celestia con resignación.

-veamos- dice la doctora acercándose a Celestia y acariciando el vientre de Celestia sin permiso alguno y con mucha suavidad, cosa que incomodo mucho a Celestia e irrito a Discord- hmmmm jeje, el pastelito ya casi está listo, disculpe, me gustaría que cuando termine, quisiera hacerle una consulta para ver cómo sigue su bebe por medio del ultrasonido-

-por favor ¡sáquese con su casco en el vientre de mi esposa!- le regaña Discord.

-Discord por favor solo estaba siendo amable- le calma Celestia-em claro… hace tiempo que no me hago una revisión pero….-

-bueno….. ejem, supongo que tú eres la que quiere saber sobre el tratamiento de fertilización- le dice la doctora Diane a Fluttershy, la pegaso amarilla escuchar esas palabras se exalta y esconde tras Rainbow Dash, aún estaba un poco nerviosa ante esto, y solo sus deseos por ser madre fueron los que impidieron que saltara de la carroza cuando venían de camino, le daba miedo pensar en el rendimiento, no sabía si le dolería, o que harían exactamente para preñarla. Rainbow Dash toma a Fluttershy por el casco, dirigiéndole una mirada de seguridad y confianza, y prosiguieron caminando, hasta el salón de la doctora Diane.

-básicamente la cosa es así, se le mostrara una serie de expedientes de nuestro grupo de donantes, para luego inseminarla con el material genético en el momento en que este en celo- explica la doctora Diane.

-¿y cómo sabrán eso?-

-bueno hay dos maneras de saberlo una es por medio de un examen de hormonas que realmente es muy rápido y preciso, y otro es que ella tenga contemplada su última regla-

-mi última regla fue hace dos semanas- murmura Fluttershy- ¿eso significa que?-

-si tubo la regla hace dos semanas, es probable que ahora mismo este ovulando- responde la doctora con una sonrisa-si es así, es probable que si eligen el código genético, podamos inseminarla hoy mismo-

Ante estas palabras Fluttershy sintió tanto emoción como miedo.

-de todos modos haremos el examen hormonal, dado a que en nuestra organización se nos tiene prohibido desperdiciar así el código genético, bueno.

-¿me extraerán sangre?-

-jeje, bueno, en realidad no es completamente necesario, con una muestra de orina podremos saber que tan altas están sus hormonas- explica la doctora- es como una prueba de embarazo, pero aun sin el embarazo jeje-

-pero…. Em… disculpe tengo una pregunta-

-¿si?-

-yo…. Cumplo 43…. Eso… no… no es un problema para….-

-pues vera, básicamente, las yeguas no llegan a la menopausia hasta los 50 años, algunas lo desarrolla entre los 47 y 48, pero en su mayoría es a partir de los 50. Sin embargo si hay una disminución hormonal a partir de los 40, pero aún se puede producir un embarazo-

-pero él bebe…. No…. ¿no nacerá enfermo verdad?-

-las probabilidades son muy bajas a su edad, pero lo más recomendable es que comience a tomar Asido sifolico, y se le sea programada un tratamiento de fertilidad-

-entiendo- murmura Fluttershy aun con algo de miedo.

-no se preocupe, esto es algo bueno, es solo para asegurar que su bebe nascerá sano- le dice la doctora con una sonrisa.

Fluttershy se encoge de hombros mirando en dirección al suelo, la pegase se notaba aun insegura, ella tenía mucho miedo de que algo llegara a salir mal con su embarazo, pese a que aún le faltaban algunos años para llegar a la tercera edad, Fluttershy ya se consideraba demasiado mayor, probablemente por todo el tiempo que estuvo sola, fue demasiado tiempo soltera, y ahora siente el peso del tiempo encima, aun cuando la posibilidad de que algo salga mal con su embarazo es mínima, el simple hecho de que exista la pequeña posibilidad, aun cuando esta sea tan pequeña, le hacían temer, la pegaso estuvo a punto de cambiar de opinión, de salir precipitadamente, pero hubo algo que la detuvo, alquilen la estaba tomando por el casco, Fluttershy salió de si y regreso a la realidad al encontrarse con los ojos de Rainbow Dash frente a ella, dándole una sonrisa de apoyo y seguridad que hizo que toda duda en Fluttershy se desvaneciera.

-adelante- murmura Fluttershy.

-bien, aquí tengo algunos expedientes, pueden revisarlos, y si tienen alguna pregunta solo háganmelo saber- les dice la doctora Diane mientras les entregaba una primera pila de carpetas con distintos archivos.

-em… esto…-

-son los expedientes médicos de los donantes, fotografías y un corto perfil social y familiar- les explica a doctora.

Fluttershy toma uno de los expedientes, y al abrirlo se encuentra con la fotografía de un pegaso de melena café y piel blanca. Revisa un par de expedientes.

-¿Qué tal este? 26 años, casado, con dos niños y una niña- lee Fluttershy.

-y es alérgico al polen- le señala Rainbow Dash en el expediente- no creo que quieras tener un niño que no pueda estar con tigo en el campo-

-si tienes razón…. Hmmmmm- revisa otros expedientes solo de reojo, dejando pasar a muchos sementales con aspecto varonil y fornido, ella simplemente no se sentía cómoda con solo verlos, le parecía demasiado- ¿Qué tal este? 31 años, soltero, pero viene de una familia de muchos hermanos-

-ese tipo es un idiota- reclama Rainbow Dash.

-¿Por qué lo dices?-

-solo mírale ese peinadito ridículo, y esa sonrisa de recalca que es podría ocultar algo-

-¿lo sabes por solo ver la fotografía?-

-no, lo sé por qué en padecimientos familiares dice Psicosis, el podría estar sano, pero esas cosas se saltan una generación ¿sabes?-

-oh… ¿y este?-

-tiene cara de idiota, y esas alas son patéticas-

-si…. Supongo que tienes razón…..- murmura Fluttershy mientras hacía a un lado el expediente, y veía como la doctora Diane llevaba con otra pila de carpetas.

Fluttershy se sentía una extraña sensación recorriéndole el cuerpo, se sentía sofocada, la cabeza le dolía, Fluttershy realmente no sabía qué hacer, tenía los expedientes, y era obvio que tenía que elegir a uno de entre todos ellos, pero ¿a quién? ¿Qué está buscando específicamente? ¿Cómo terminaría eligiendo al final? Muchos nombres, muchos sementales de todos los tamaños y formas, puros desconocidos de los que no sabe nada más que lo que se expone en el documento. La cosa era difícil para ella pues a quien eligiera, significaría que el seria el padre de su bebe ¿Cómo un poni que no conoce seria el padre de su bebe? Los expedientes tenían un reporte familiar, pero este era solo un breve resumen que encontrarías en cualquier registro social, edad, sexo, si es casado o con hijo, y un breve listado de padecimientos médicos y padecimientos familiares; la pegaso amarilla se sentía cada vez más confundida, ¿a quién debía elegir? ¿De quién será la semilla del fruto de su vientre?


Las luces son muy fuertes, demasiado fuertes, luces blancas y enceguecedoras, luces y siluetas puntiagudas, en algunas se podían ver claramente que poseían largos y puntiagudos picos, figuras espectrales, rodeándola, asechándose, estaba atrapada, ni siquiera podía moverse, así era como se sentía Lúthien al verse a la merced de un nuevo grupo de médicos, ponis y grifos que la manoseaban, sacando instrumentos quirúrgicos y lo que podría ser lo peor, y más traumante que cualquiera pudiera sufrir, era consiente de cómo estos iban extrayéndole trozos de carne, raspando lo que restaba de su cuerpo, tallando sus huesos, esto no podía ser otra cosa que una horrible pesadilla, no podía moverse, no sentía los cascos, no sentía ninguna parte de su cuerpo, quería gritar, eso tenía que ser, una pesadilla, era lo que deseaba Lúthien y en todo caso quería despertar ya, pero algo andaba mal, no podía despertar, no podía hacer nada, la tortuosa situación prosiguió, sin señal de que pronto despertaría, esto no podía ser posible, esto no era una pesadilla, era su realidad.

-¡YA DÉJENME EN PAZ! ¡POR FAVOR, POR FAVOR, POR FAVOR! ¡ALEJEN ESAS COSAS DE MÍ!- quería gritar, quería salir corriendo y esconderse debajo de la cama, todos esos instrumentos filosos, todos los trozos de carne que le extraían como si la diseccionaran, el sonido de la sierra, y los demás aparatos médicos, la volvían loca, no podía decirles que se detengan, no podía hacer nada solo contemplar su tormento, todo su cuerpo estaba paralizado completamente, sin embargo el sedante no tuvo el efecto que se esperaba, para los médicos Lúthien estaba dormida, pero ella podía verlos, sus ojos estaban abiertos con una mirada perdida, pero realmente ella estaba ahí, aún estaba consiente.

-¡YA BASTA, YA BASTA, POR FAVOR, SE LOS SUPLICO, QUIERO A MI MAMÁ, QUIERO VER A MI MAMA! AUXILIO, AUXILIO, POR FAVOR, QUE ALGUIEN ME AYUDE ¿POR QUÉ ME HACEN ESTO? DÉJENME EN PAZ, QUIERO A MI MAMÁ ¿DÓNDE ESTÁ MI MAMÁ? ¿QUÉ ME ESTÁN QUITANDO? ¿ESO ES UNO DE MIS RIÑONES? AHHHHHHHHHHHHHHHH- quería gritar, pero no podía hacerlo, imploraba por su madre, que esto termine, pidió ayuda, pero nadie podría escucharle, sin importar cuanto se esforzara.

No siempre los tranquilizantes logran el objetivo de aislar al paciente del martirio de una operación, abecés solo duermen el cuerpo pero la conciencia prevalece, eso es lo que le estaba pasando a Lúthien, su cuerpo no filtraba bien los medicamentos, y los somníferos no lograron completar su efecto, su cuerpo estaba inmóvil pero aún era consiente de todo, ella estaba atrapada en su propio cuerpo, mientras la desmesuraban igual que un puerco en una carnicería

-POR FAVOR, YA VASTA, POR FAVOR ALGUIEN, DETENGAN ESTO, POR FAVOR, POR FAVOR, MAMÁ ¿DÓNDE ESTÁS? AYÚDAME, AYÚDAME MAMA- seguía pensando ella mientras para los médicos ella estaba dormida, con la mirada perdida, mientras ellos simplemente realizaban su trabajo para intentar mejorar su vida.

Se escucha una risita psicótica, Lúthien no podía voltear a ninguna parte, pero pudo divisar algo por encima de las luces, un par de ojos morados, y una risa de una niña pequeña, que parecía disfrutar verla sufrir ¿Quién era esa niña? ¿Si sabía que estaba sufriendo por que no va por ayuda? ¿Por qué se está riendo? Era lo que se preguntaba Lúthien mientras veía como un médico sacaba una gigantesca placa de acero, y aparentemente la enterraba en el cuerpo de Lúthien, no podía ver dónde o como, pero parecía estar cociendo algo.

-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH- quiso gritar, ya no pedía suplicas, ya no pedía ayuda, solo gritaba desesperadamente en su mente, mientras una pequeña potrilla rosada de crines negras y rojas reía inocentemente.


Fuera de la enfermería se encontraba Twilight, esperando impaciente a que estén los resultados del tratamiento de su hija, la princesa Lavanda se encontraba con el corazón en la garganta, mientras esperaba a que los médicos atendieran a su hija, esta no paraba de estar de un lado a otro en la sala de espera.

-tranquila Twilight estará bien- se escucha la vos de Spike, el cual iba llegando con una charola con te y galletas.

-¡llevan dos horas desde que tuvieron que llevarla a urgencias, Spike no me pidas que me calme!- reclama Twilight con un fuerte nudo en la garganta.

-por favor tranquilízate Twilight, eso no te ara bien-

-¡mis dos hijas están hospitalizadas! ¡No puedo creer que Starlight se ofreciera a donarle sangre! ¡¿Quién le dijo que tenía el mismo tipo que Lúthien o yo?!-

-Twilight, tú no puedes donar sangre ahora, tu organismo está muy contaminado con todos los medicamentos que tomas para regenerar tu tejido-

-¡aj como pueden hacer esto! Starlight es solo una niña- comienza a sollozar Twilight.

-ya no lo es- murmura Spike mientras echaba un vistazo en una cuna cercana, dentro se encontraría el pequeño Eclipse durmiendo-

-no puede ser…. No puede ser…. ¿Por qué nos tiene que pasar esto?- solloza Twilight. El joven dragón se acerca a Twilight y le da un abraso, Twilight se lo regresa y lo apresa fuertemente entre sus cascos, llegando a ser un poco incómodo para Spike, pero este decidió no decir nada para que Twilight pueda desahogarse.

-Spike….. Mis niñas están… están….- solloza Twilight.

-lo se…. Lo se…. Yo también estoy preocupado…. Pero es para mejor…. Le están retirando la carne muerta a Lúthien, necesita más sangre para sobrevivir, estará bien, esto es para que mejore-

-aun así… no me gusta estar aquí, sentada ¡como toda una inútil!-

-no eres una inútil-

-¡SI LO SOY!- grita Twilight con gran cólera, el grito fue tal que el pequeño Eclipse despertó y comenzó a llorar, dado al estado errático de Twilight, fue Spike el que inmediatamente fue a calmar al bebé, sin embargo al escuchar a su niño llorar, la alicornio lavanda comenzó a calmarse un poco y a sentir vergüenza por haber gritado.

-Lo siento….- murmura Twilight mientras observa a Spike consolando al bebé en su lugar.

-tú no eres una inútil- escucha Twilight una vos familiar, la alicornio lavanda abrió completamente los ojos e inmediatamente volteo a ver tras ella.

-prin…. Princesa Celestia….- murmura Twilight impresionada al ver a su maestra sentada en una silla de ruedas y por sobre todo con su actual vientre, siendo que había pasado mucho tiempo que no la veía, le impresiono mucho ver su estado actual.

-lo siento…. Solo quería ver como seguías… pero ahora….-

-¿me escucho gri… gritar?- pregunta Twilight con pena.

-también te vi- suspira Celestia con serenidad.

-per…. Perdone…. Yo… yo…. Fui… no debí perder la compostura-

-no te disculpes…. Lo comprendo muy bien, veo que Lúthien aún sigue mal-

-si…. A mejorado las últimas semanas, pero…. Su estado aún es muy delicado- murmura Twilight con tristeza.

-entiendo….¿y tú como sigues?-

-¿perdone?-

-tu como sigues, ¿estás bien?-

-yo…. Yo….. Em…. No sé qué decirle….- murmura Twilight con confusión.

-ven, ven por favor- le dice Celestia a su estudiante, Twilight al principio se mostró un poco confundida, esta se detiene por un instante al ver más de cerca el inmenso vientre de su maestra, deteniéndose y no despegando la mirada de este, sin embargo Celestia le pide que se acerque más. Twilight prosigue, y antes de que se diera cuenta, se encontraba en el regazo de Celestia, cobijada con una de sus alas.

-ahora, por favor dime ¿Qué es lo que te preocupa?-

-yo….- murmura Twilight enmudeciendo al sentir el vientre de su maestra, pero Celestia le insiste- Starlight otra vez esta donando sangre, ya lo había hecho una vez no tenía que hacerlo, aun…. Aún es muy pequeña-

-Lúthien necesitaba esa sangre ¿no es verdad?-

-si pero…. Ella…. ella no tuvo que hacer eso….-

-bueno ¿Qué hubieras echo tú en su lugar?- le pregunta Celestia con un tono sereno.

-yo… yo… em….-

-Starlight tomo la decisión que le pareció correcta-

-desde hace un tiempo no ha sido la misma- murmura Twilight- cada vez es más distante, pero cuando se enteró que Lúthien necesitaba de más sangre no lo dudó ni un segundo y se ofreció a donarle su sangre-

-ella quiere a su hermana, yo habría hecho lo mismo por Luna-

-lo se…. Pero me preocupa que no sea solo eso…-

-¿a qué te refieres?-

-a que…. Tiene el corazón roto, y tengo miedo que…. Que…. Ella cometa una estupidez-

-¿Cómo donar su sangre a su hermana?-

-quizás algo peor…. No lo sé… ya no la conozco….. No sé de qué sea capaz- chilla Twilight.

-en ese caso tendrás que hablar con ella-

-¡ella no escucha a nadie desde que Wes se fue!-

-entonces tendrás que hacer que te escuche- dice Celestia con seriedad.


Wes se encontraba sentado en un pupitre con los ojos puestos contra un folder que contenía al menos 30 páginas, y en cuyas páginas contenían docenas de preguntas. El potrillo vestía una bufanda verde oscuro, un gorrito roco y un chaleco marrón, sus cascos se sentían un poco entumidos, le picaba el cuello con la bufanda, y sus orejas se encontraban un poco incomodas ante el gorrito, aun así pese a todo esto el joven príncipe no despegaba su mirada de los textos del examen. A su alrededor se encontraban al menos 15 estudiantes más, todos mayores, quebrándose las cabezas por responder sus cuestionarías mientras el reloj avanzaba, el sonido de las manecillas del reloj predominaba junto al sonido de los lápices contra el papel.

-se acabó el tiempo- exclama una vos atarea- bajen lápices ahora- ordena con prepotencia, se llegó a escuchar más de algún alarido de súplica, pero un unicornio de porte madura pero dominante, con crin canosa se levanta y comienza a avanzar por las filas de los pupitres, recogiendo con su magia cada uno de los exámenes de los suplicantes estudiantes que querían 5 minutos más para poder continuar, pero sin excusa alguna este recogía el examen. Incluso alguno de los estudiantes llego a decir que aún faltaba una hora para terminar las clases.

-¿Dónde está su examen?- pregunta el profesor con seriedad al estar frente a Wes y no ver el examen a la vista- ¿no ha terminado?- pregunta con indignación al encontrarlo aun leyendo los textos del examen.

-disculpe- murmura Wes mientras levanta el folder y por debajo saca una hoja de papel doblada, el profesor la toma y ve que se trata de la hoja de respuestas. El profesor prosigue a recoger el resto de los exámenes y regresa a su escritorio.

Algunos estudiantes preguntaron si ya se podían retirar, pero el profesor les anuncio que revisaría los exámenes ahora mismo y conforme los valla entregando se podían retirar. Todos los estudiantes se vieron obligados a quedarse en silencio en sus pupitres, algunos intentaron distraerse dibujando o leyendo, pero la mayoría estaban tan nerviosos que no podían hacer más que ver al profesor revisando los exámenes, y en su mayoría marcándolos con una serie de taches que era muy evidente dado a la forma de escribir del profesor, siendo que desde sus pupitres si veían al profesor dar dos pincelazos rápidos, indudablemente había puesto una tache, sin embargo un pincelado rápido y sin seguimiento, era una vendita palomita, por desgracia para la mayoría sus exámenes presentaban muchas más respuestas negativas que aciertos.

Uno por uno, los estudiantes fueron llamados por el profesor, quien solamente les entregaba sus exámenes, sin decirles nada más, ni siquiera se molestaba en voltearlos a ver, mientras ellos recogían sus exámenes, viéndose en su mayoría rostros de derrota al ver sus bajas calificaciones, todos tenían en mente lo difíciles que fue realizar este examen, muchos de los cuales ni siquiera fueron capases de llenar todas las respuestas, dejando más de un espacio en blanco. Conforme pasaba el tiempo los ponis que aún no habían sido llamados estaban mordiéndose los cascos, muchos se mataron estudiando la noche anterior, y casi nadie estaba seguro de si les irire bien en este examen, solo tuvieron una hora para contestar 150 preguntas, con más de 30 textos que leer, y docenas de operaciones que resolver, hubo quien no logro llegar ni a la mitad del examen.

El profesor iba a la mitad de la revisión cuando tomo un examen en el cual apenas lo comenzó a revisarlo, y comenzó a dar una serie de pinceladas limpias y consecutivas, el alumnado estaba atónito al ver la cantidad de posibles palomitas que el profesor calificaba, parecía que el examen iba a sacar el anhelado y aparentemente imposible calificación perfecta, pero al estar a punto de terminar el profesos cambio los pincelados limpios por unos cruzados y más bruscos y así le continuo hasta que el examen llego al final. El profesor se humedeció los labios, los estudiantes estaban al filo de su asiento, rezando porque ese examen sea suyo, al ser hasta el momento el examen con la mayor cantidad aparente de palomitas.

-Wes Kruger- dice el profesor con un tono inexpresivo, el pequeño príncipe se levanta de su pupitre, toma sus cosas y se dirige hasta la mesa del profesor, mientras sentía como todos le miraban con asombro. Wes toma su hoja de respuestas, encontrándose con aproximadamente 125 palomitas, todas juntas y seguidas, pero el resto, mas precisamente al borde de la hoja todas eran taches.

-no termino su examen, las ultimas preguntas no las contesto- suspira el profesor mientras volteaba su mirada.

-no tuve tiempo de….- murmura Wes con miedo, pero en eso nota como el profesor dejo de mirarle, para proseguir calificando el siguiente examen, Wes dio pasos lentos para atrás y luego salió de su habitación, con una expresión de derrota, al no haber sido capaz de terminar el examen a tiempo, sin darse cuenta de que hasta el momento su examen había conseguido la mayor calificación, las únicas respuestas que saco mal en el examen fueron aquellas que no alcanzo a contestar, el resto de ellas, todas y cada una de las que estaban contestadas, estaban correctas, echo que aunque no lo expreso, impresiono a su profesor y sus compañeros.

Sin perder tiempo, Wes sale de los salones de la escuela, y sin mirar atrás se dirige hasta su habitación, en la parte superior del edificio, el potro estaba completamente solo, los pasillos estaban oscuros, sus pasos eran lentos y resonaban entre el eco de los pasillos, subió escaleras arriba, hasta finalmente llegar a su habitación, se introdujo su casco dentro de su chaleco y saco una cuerda en cuyo extremo tenía una llave cromada. Al abrir la puerta, la oscuridad era más penetrante, no se podía distinguir nada, sin embargo esto a Wes no le intimido ni en lo más mínimo, sin necesidad de siquiera buscar el interruptor para prender las luces, Wes se encamino entre su habitación, esquivando con facilidad un par de sillas y otros muebles hasta finalmente llegar a su cama, la cual rodea, hasta llegar a un buro donde prende una lámpara de noche, la cual era una luna que rotaba alrededor de la lámpara de noche, y cada vez que esta daba una vuelta completa a la lámpara, indicaba que se había cumplido una hora.

-¿de dónde habrá sacado mi mami esta lámpara?- se pregunta Wes mientras admiraba tan bonito ejemplar, casi hipnotizado al ver a la pequeña Luna rotar por la habitación.

Wes se recuesta en su cama, estirando sus cascos y acomodándose en la cama, estaba cansado, el examen que presento fue muy difícil, y sentía que le había ido muy mal pese a ser realmente todo lo contrario. Mirando su techo, contemplando una serie de sitúelas luminosas de estrellas y planetas que rotaban por su habitación. Ante tal espectáculo, Wes comienza a sentirse un poco más animado que antes.

-no sé de dónde lo saco pero me alegra que lo trajera- ríe Wes cual potrillo emocionado.

Wes se levanta de golpe, sentándose en la cama, y mirando en dirección a su escritorio, entre todos los documentos, papeles y libros que había dejado la noche anterior para estudiar, se encontraba una pequeño pero bello marco de cristal, asomándose entre algunos papeles, Wes hace brillar su cuerno y levita el marco hasta sus cascos, atrapándolo en seco.

-te extraño mucho, no es divertido estar aquí…. Como me gustaría verte- suspira Wes con un tono soñador.

- espero que recibas mis cartas… me preocupa que no me hayas enviado alguna respuesta- murmura Wes con un tono de tristeza, pero luego mira la fotografía una vez más, y no evita esbozar una sonrisa al recordar aquella noche, en la que bailo con Starlight, no dejaba de pensar en ese momento, al punto en que sentía deseos de revivirlo una y otra vez, hasta que finalmente pueda volver a estar con Starlight.

Wes se recuesta nuevamente en su cama, con la fotografía contra su pecho, mira el techo nuevamente contemplando las figuras de estrellas y planetas que pintaba su lámpara de noche, luego abre sus cascos y hace levitar el marco de cristal, comienza a flotar, reflejándose sobre si las luces de la lámpara, creando pequeños destellos que figuras y colores que reflejaban lo que Wes sentía por aquella poni que tanto ama y anhela volver a ver.