Cuando yo no quería ver nada, forzosamente abrí mis ojos. Cuando no quería hablar para nada, alcé mi voz solo porque no había otra razón. Sólo tenía miedo"
O.~~
Negué suavemente mientras ahogaba mi rostro en el lavabo lleno de agua fría, tratando de alejar las voces en mi cabeza, espabilar mis ideas de lo que sucedió en el trayecto de la reunión; apreté los bordes de cerámica y me agité con fuerza, creando un desastre con el agua. Presión, calor, rabia. Siento como los ojos me arden, la sangre fluye con rapidez a través de mi cuerpo. Al erguirme, noté mi reflejo en el espejo y no pude evitar recordar lo que sucedió hace dos horas.
«Vamos Rin, te prometo que todo saldrá bien»
«No... por favor...»
«Sh, sh, tranquila»
«¡Deténgase!»
«No hay de qué temer»
— ¡QUE TE DETENGAS MALDITA, SEA! —Grité mientras arrojaba el puño mojado contra el espejo, rompiéndolo tras haber resbalado contra la superficie y haciendo que mi mano sangre— ¡TE PIDIÓ QUE SE DETUVIERAS!
Poco a poco, muy lento a decir verdad, sentí como mis rodillas tocaron las húmedas baldosas desgastadas color hueso. El agua que se desborda cae directo sobre cabeza y se expande a todo mi cuerpo, fría y cruel, provocando leves titiriteos y gemidos por la diferencia de sensaciones, con el cuerpo invadido de cierto efecto gélido, a excepción de la mano, donde la herida está empezando a escocer.
En definitiva, la grabación de las violaciones a los pacientes han sido lo más enfermizo que he presenciado en toda mi vida. Se supone que no debo sorprenderme, no con el conocimiento de que cada mundo alguna vez creado y que es albergado con cierto fervor en la mente de su creador, puede ser tan torcido y desagradable como bizarro. Las incontables nauseas que tuve que aguantar, al igual que los leves ataques de ansiedad, no se compararon con el poder de la imaginación. Si al menos la voz no hubiese estado alterada, no me hubiera visto en la desventaja de tener que imaginar qué clase de depravado cometió dicha atrocidad.
Pero no, el muy cobarde lanzaba la piedra y escondía la mano. Cometió la barbarie, la grabó y editó, sólo dejando las voces originales de los pacientes y ocultando la propia, luego enviándolo a los directivos. Ha sido adulterada de manera eficiente para su cometido: crear una amarga burla a todo aquel que intentase dar con él. Se estima que se trata del idealista, aún no se da con su paradero y los detenidos no están dispuestos a aportar. Es reciente la grabación que escuchamos, eso habían comentado. No había ADN en ninguna de las grabaciones, es una persona minuciosa y detallista al parecer, no dejaba escapar nada.
¿Por qué Rin no me comentó algo al respecto? ¡Maldición!
¿Acaso es que no confía en mí?
La sangre me hierve mientras me pongo de pie.
— Sé que estás enojado, pero tranquilo —dijeron tras mí, al parecer siempre será Naraku quien me encuentra cuando deseo desaparecer—. La violencia nunca será la solución.
No respondí, me limité a acariciarme los brazos y a dejarme caer otra vez sobre las baldosas. Él se acercó y cerró la pluma, tras dejar el agua fluir por el desagüe, acuchillándose hasta quedar a mi altura.
— Lo sé, pero tampoco quiero quedarme de brazos cruzados. —Suspiré con pesadez, creyendo que quizás así parte de mí se puede escapar en cada uno de ellos—. Esto está mal.
— Y tú no estás en condiciones de repararlo —murmuró—. Sesshomaru, sabes que fue lo mejor para ella.
— ¿Lo mejor? —Bufé, un grito lleno de rabia e impotencia se me escapó— ¡¿Cómo lo tomará Rin cuando se entere?!
— No ha respondido muy bien, por no decir que no reaccionó, pero está al tanto de ello. Sabes que es un deber notificar a los pacientes, o su responsable, de las acciones que se llevaran a cabo con respecto a su tratamiento. —Fue su turno de suspirar y apoyarse contra la pared. Sacó un cigarro y lo colocó en sus labios, sus dedos tiemblan mientras el mechero se aproxima para encenderlo—. Necesito que hables con ella, que la tranquilices y le hagas comprender que estará en buenas manos.
— No, no, no... —susurré, tratando de convencerlo, mientras me cubría el rostro con ambas manos, la amargura que emanan esas palabras es relativa al ardor de recorre mi garganta—... Yo puedo... —titubeé— ... ¡Yo puedo cuidar a Rin mejor que ellos, lo sabes bien!
— ¡No en estas condiciones! —Gritó y yo volví a ocultarme en mi mismo, exhaló un par de veces hasta acompasar su respiración— ¡Sólo mírate, Sesshomaru! Por si no lo notas: estás teniendo un ataque de ansiedad otra vez. Tú también necesitas ayuda.
— Yo sé que puedo ayudarlo —dije, como pude, colocando mis brazos sobre mis rodillas y acunando mi rostro sobre ellos, sin dejar de mirar a mi acompañante esta vez.
Empecé a llorar, sintiéndome como un niño pequeño cuando sus padres le regañan por algo que no ha hecho. El mundo se encoje conmigo dentro, reduciéndome a casi nada. Naraku desecha la mitad del cigarrillo y ladea un poco la cabeza, desprendiendo tranquilidad y seguridad en su decisión.
— Tu trabajo era cuidar y tratar las heridas, no besarles con cariño —murmuró apacible—, es decir, ¿alguna vez en serio lo trataste como a un paciente y no como a la niña a la cual le has limitado el estilo de vida?
No respondí, si al inicio intenté ayudarle, ya no me acuerdo.
— No estoy de acuerdo con que seas el médico de Rin, lo siento —expresó sin mirarme—. Has roto varias reglas, incluyendo el ir más allá del Rapport.Sabes que no es debido.
—Tú también me trataste —defendí mi posición, recordando los días de juventud cuando él era mi doctor.
— En aquel entonces eras a penas un conocido, muy diferente a la realidad actual —dijo con una sonrisa—. Estoy consciente de que esta vez no podré ayudarte.
— ¿Cuándo empiezan las terapias? —musité despacio, comprendiendo que si de verdad quiero ser participe en la vida de Rin, entonces tendría que vencer el primer obstáculo: el dilema propio.
— Dos días a partir de hoy. —La sensación de tener una banda apretada alrededor del cuello no pasó desapercibida para mí, no esperaba que sucediese tan pronto. Naraku notó mi sorpresa y carraspeó—. La orden fue emitida y procesada, la reunión fue algo así como el comunicado de que las pautas serán realizadas con éxito. El personal anterior ha sido llamado para corroborar algunas informaciones acerca del accidente.
Cuando piensas que perteneces a algo, o viceversa, eres incluso capaz de permitir que te extinga. Porque morir no sólo significa que te ahogues o asfixies, que algo suceda y tus signos vitales se conviertan en nulos. No, existen más de un tipo de muerte. Pero el punto es que piensas que lo mereces, es lo que te has ganado, dejas incluso que te arrastre consigo. Te quiere dominar y te dejas someter con facilidad. Al igual que el mar cuando se enamoran de un farallón: el fiero Gran Azul hace que las olas crezcan y se tornan valientes para alcanzarlo hasta su cúspide, pero esa autosugestión lleva a su fin. La violencia con la que arremete contras las rocas le convierte en mera espuma, por breves momentos el a veces es disuelta con una leve brisa.
Pero hay una distancia conformando la diferencia entre esa destrucción por pertenencia de algo, u alguien, a una debido al miedo. Si ambas se mezclan, el desastre es eminente. Te afecta, eso está predefinido. Siempre te afectarán las vivencias de una persona tan cercana a ti, a veces es posible que te afecten más que a la persona en sí.
Aquí estoy yo, lúcido, aunque no muy concentrado, de lo que me rodea y poco a poco me destruye. Estoy vivo sólo porque mis pulmones me permiten respirar, despacio y con dificultad, pero respirando; con insuficiencia cardíaca, pero late y ejecuta su tarea. Y merezco estar así, lo admito. Dando lentos pasos a través del pasillo que me conducirá hasta la habitación de Rin, de dónde no debí salir en ningún momento. El camino hasta los dormitorios nunca me ha parecido tan largo como hoy. A pesar de que es el único sendero, el suelo luce destruido y las luces parpadean con frecuencia, o quizás estoy al fin notando esos pequeños detalles, ahora que puedo escuchar mi propia voz interna y no deseo hacerlo.
Escucharme a mí mismo sería una falta a su validez como terapia, cualquiera diría que hablar consigo mismo hace bien, pero no. ¿Cómo pretendes conseguir resultados objetivos cuando puedes mentirte a ti mismos? Puedes tergiversar tus opiniones, volver amorfos tus propios recuerdos e incluso puedes suprimir parte de ti.
Tras unos momentos de estar inerte frente a la puerta, intento abrirla, pero fallo, está cerrada. Descanso la frente sobre el metal y exhalo, vuelvo a intentarlo, nada, sin respuestas.
— Rin, soy el señor Sesshomaru —murmuro suave—, ¿puedes abrir, por favor?
Instantes de silencio invadieron el espacio, me estaba dando por vencido sin apenas intentarlo, pero tampoco veo los pro de esforzarme. Más allá de tener la compañía de Rin, ¿qué poseo de ella? Nada. Si ella se va, mi vida seguirá. Si yo me voy, también su vida seguirá.
En algún momento nuestra relación debe cortarse, una trasferencia, la terminación de mis servicios, lo que sea. Desde sus inicios se debe tener claro la dependencia o interdependencia que se pretende obtener en el paciente, no todo lo contrario. No forjar un vínculo como el que he trazado con ella.
— No quiero... —apenas escuché, iba a girarme cuando el seguro fue removido y la puerta se abrió un poco, sólo permitiéndome ver la mitad del rostro de Rin en la oscuridad de su recamara— No quiero irme... —completó la oración que me estaba rompiendo el alma, sin saber que lo que seguía era peor—: Quédate a mí lado, por favor, no me abandone.
¡Holaaa! Vaya, cuánto tiempo... soy del asco, lo sé. Espero estén comiendo saludable y llevando buen estilo de vida, o al menos haciendo el intento. Varias cosas han pasado pero ya estoy de vuelta.
*El rapport es cuando dos o más personas sienten que están en "sintonía" psicológica y emocional, porque se sienten similares o se relacionan bien entre sí, sin embargo no llega a ser empatía.
Muchas gracias por leer y apoyar, mucho loff del puro para ustedes :3
