El despertar del demonio.

Capítulo 35. Resignación.


Sentada frente a una cama de enfermería se encontraba una yegua color lavanda y de crines moradas, esta se encontraba con la mirada baja y sombría, con sus cascos delanteros recargados sobre la camilla, sosteniendo el casco de una joven yegua amarilla, de crines moradas, la poni se encontraba en un estado decadente y debilitado, si piel se tornaba un poco pálida, poseía un respirador conectado así como un largo vendaje enrojecido a lo largo de su otro casco.

-Starlight… mi niña… mi niña- murmura la yegua lavanda mira con tristeza a la potranca y con cuidado y delicadeza pasa su casco por la crin de la princesa, es entonces que la princesa comienza a mostrar una mueca, aparentemente de incomodidad. Twilight le quita una miga de polvo que ella tenía en su nariz, aquella mueca se desvanece y la potrilla continúa durmiendo.

Desde aquel trágico incidente, Twilight ha pasado los últimos días al lado de su hija, dejando que Spike y Lúthien se encargasen del pequeño Eclipse. Twilight mira a su hija dormir otra vez, y nota entonces el largo vendaje que poseía en su casco, debajo de este se encontraba un horrenda marca que aún no había suturado del todo, se le tuvieron que hacer 18 puntadas para detener la hemorragia que esta misma se había provocado, dado a la excesiva pérdida de sangre Starlight posee un estado muy debilitado y pasa la mayor parte del tiempo durmiendo. Recordar el como la encontró una semana atrás sobre un charco de su propia sangre agonizando entre sus cascos es una imagen de terror que Twilight detesta revivir, pero era lo único que podía pensar al ver el vendaje de su hija e imaginar que debajo de este ella poseía aquella horrenda cortada por la que ella casi muere.

Twilight trata de mantener su compostura, y busca relajarse un poco al pasar su casco una y otra vez por la crin de su hija, peinándola mientras esta dormía, Starlight desde el incidente dormía demasiado, estaba muy cansada todo el tiempo y no puede comer sola, ni siquiera puede levantarse para ir al baño y por ende debajo de ella se encontraba un orinal, tapado por las cobijas, y este era retirado cada mañana y noche con lo que llevase dentro. Twilight en todo momento permanecía con ella, ayudando incluso a las enfermeras con el baño de esponja.

Siempre en todo momento que pasaba con ella, Twilight no dejaba de pensar en que todo esto era su culpa y que por no haberle prestado la suficiente atención cuando la noto deprimida, esto pasó. Era un golpe muy duro para ella, haciéndola cuestionarse el trabajo que ha hecho como madre, y más al comparar la estadía de sus hijas con ella a cuando estaban lejos de ella. Dándose cuenta de que sus hijas no pasaron verdaderos males hasta que regresaron con a su lado.

El corazón de Twilight comenzaba a destrozarse en miles de pedazos, mientras más pensaba en ello, de no ser por el hecho de que siente que su hija le necesita, probablemente habría vuelto a intentar la misma estupidez que su hija cometió.

Lentamente la joven Starlight comienza a abrir sus ojos con algo de dificultad, encontrándose con su madre, la cual esbozaba una amplia sonrisa y al mismo tiempo una serie de lágrimas de alegría al ver a su pequeña por fin despertando. La joven princesa intento decir unas palabras pero de su boca solamente salió un quejido.

-shhh, shhh, tranquila mi cielo, todo está bien, shhh, shhh –

-ma… mama….- murmura Starlight como un quejido débil -lo... lo... lo siento-

-está bien... descansa mi cielo- murmura Twilight con lágrimas en los ojos.

- lo siento….- murmura Starlight mientras volvía a cerrar los ojos e intentaba acomodarse para estar más cerca de su madre, Twilight se muerde el lamio mientras seguía acariciando el lomo de su hija, esta cierra los ojos con fuerza e intenta sofocar un alarido que estuvo a punto de soltar, no era su intención molestar a su hija y prefería que siguiera descansando.

El corazón de Twilight se detuvo por un instante al escuchar esas palabras, ¿Qué es lo que podía hacer? Ella seguía preguntándose eso constantemente, cada vez que Starlight despertaba, en esos breves momentos su hija siempre le pedía disculpas.

-shhh, descansa mi cielo, sigue durmiendo, sigue durmiendo por favor- murmura ella mientras aguantaba sus ganas de comenzar a llorar, tarda un momento en que Starlight aparente bolver a dormir.

-no tienes por qué seguir pidiéndome disculpas- le susurra Twilight mientras una lagrima pasaba por su mejilla, esta se la seca con el casco- soy yo la que te tiene que pedir disculpas- piensa esto último.

En eso esta divisa un cambio en la luz, había una nueva sombra, se da la vuelta y logra observar a Spike parado en la entrada mirándoles con una mirada conmocionada y preocupada, cosa que intrigo a Twilight.

-Spike…. ¿Qué pasa?- pregunta Twilight un poco intrigada mientras acomodaba las mantas de su hija. Spike estuvo a punto de hablar y explicarle lo que pasaba, pero al ver a Starlight con un ojo medio abierto este guardo silencio por unos instantes.

-ejem… te llego una carta Twilight- dice Finalmente Spike mientras le entregaba a Twilight un pergamino con el sello abierto, Twilight lo toma y en eso al ver a Spike a los ojos comprende que no debe leerlo con Starlight presente.

-gracias…- murmura Twilight mientras guarda el pergamino en un abrigo que llevaba puesto.

-Si…de acuerdo... es... estaré con Lúthien- asiente Spike mientras no lograba evitar que sus ojos comenzaran a lagrimear, el dragón se da la media vuelta y se retira precipitadamente, mientras Twilight y Starlight le miraban retirarse.


En ocasiones la espera puede llegar a ser una de las más grandes torturas Psicológicas, el miedo a lo desconocido, la intriga, la propia expectativa de que algo puede pasar y uno sin poder hacer nada más que esperar, esperar y nada más, ante la ligera posibilidad de que algo terrible o aun peor pueda llegar a ocurrir, puede corroer el alma, detener tu corazón y paralizar tu cuerpo mientras simplemente esperas a que llegue ese momento que aunque no quisiera, tiene que esperar a que simplemente llegue y con un poco de suerte, pase sin mayores problemas. Así era como se sentía Twilight, quien desde el momento en que llego esa carta hasta este momento estuvo con la mirada perdida mientras en sus pensamientos se desataba un infierno de temores y preocupación.

Ahora se encontraba montada en una carroza, dirigiéndose hacia un futuro, nada alentador o esperanzador, y del que ella tenía una certeza de cuál podría ser su posible desenlace, estaba muy intrigada, asustada y preocupada, ni siquiera la vista sería suficiente para calmar su corazón, pasar sobre amplios y extensos prados cubiertos con aquel puro y reluciente manto nevado, los bosques, los lagos congelados, aquellos desiertos extensos recubiertos por nevadas y en una gran variedad de paisajes, que llego a presenciar en tan largo trayecto, con variedad de fauna y flora, una belleza sin igual que solo estas tierras podrían ofrecer.

-Fluttershy amaría ver esto- fue lo único que pudo pensar Twilight que no concerniera a aquella preocupación implacable que no hacía más que estrujar su corazón, mientras miraba por el borde de la carroza en dirección a las tierras por las que iban sobrevolando. De entre su abrigo la alicornio lavanda saca un pedazo de pergamino, y lo mira de reojo con una mirada inexpresiva, no leyó el pergamino, pues antes ya lo había revisado al menos 20 veces, en él se anunciaba un citatorio para su persona, ante el consejo.

Cada vez que ella repasaba la carta, su corazón se detenía, pero ninguna reacción superaría a la que tuvo cuando la leyó por primera vez. Hace dos días atrás, esa misma tarde cuando llego la carta, llegado un momento en que estaba segura que estaba sola Twilight, saca el pergamino que le entrego Spike en la mañana y comienza a leerlo, su corazón se detuvo como si le hubiera impactado un rayo y estuvo a punto de desplomarse, soltó un fuerte alarido y comenzó a llorar mientras se acurrucaba contra el suelo, mientras comenzaba a llorar como una pequeña potranca desolada desando que esto no fuera verdad, sintiendo verdadero terror.

-bajen un poco la velocidad, no hay prisa- se escucha una vos firme con un ligero tono disimulado de seriedad. Twilight gira un poco la mirada y observa a la princesa Cadance, quien era la única pasajera aparte de ella. Pese a la compañía de su antigua cuñada, Twilight no sentía ni una sola sensación de confianza o tranquilidad, aquella mirada fría y evasiva, dándole la espalda en casi todo momento, hacían que la presencia de la princesa del amor fuera completamente ausente para ella, sintiéndose muy sola, haciéndola desear más que nunca tener a sus hijas consigo, sentirlas cerca, y también, esto hacia que su temor aumentara ante la posibilidad de perderlas como hace 5 años.

El leer la carta tantas veces llego a ayudarle un poco, ahora estaba más tranquila a comparación, al menos por fuera, pues en su interior se comenzaba a desatar un fuerte infierno que devastaba todos sus pensamientos, reviviendo sus temores más grandes una y otra vez. Pero ahora ya de nada serviría leer una y otra vez la carta para enfrentar sus temores, pues no era a la carta lo que en verdad temía, la carta solo poseía palabras y solo eso, ya se las había memorizado de cabo a rabo, ya no serviría de nada que intentara buscar fuerza leyéndola otras 20 veces si no era a eso a lo que tanto le temía y estremecía.

El papel que la princesa lavanda sostenía es arrebatado por el viento revoloteando por el extenso abismo, quedando muy atrás de la carroza donde ambas se encontraba, Twilight, no intento recuperarlo, en lugar de eso, solo mira como este se alejaba y se perdía mientras ambos se alejaban, desapareciendo entre las nubes y el infinito ausente, la yegua da un largo suspiro mientras cerraba los ojos con fuerza. Pensando en otros tiempos que aunque ya lejanos le recordaban mucho a su situación actual, ella aun recordaba con pánico ese día, el día en que fue llamada por el consejo para arrebatarles a sus hijas.


Flashback.

Cinco años atrás, luego de que Lúthien y Starlight tuvieran un pequeño combate el cual fue noticia global, Twilight fue llamada inmediatamente a una junta del consejo, al principio al ser ella en aquel entonces una miembro productiva del consejo, no sintió gran preocupación, de echo ni siquiera se esperaba que el asunto fuera tan grabe, ya había regañado a sus hijas, y el incidente ya llevaba tiempo que no se mencionaba en Ponyville, no se daría cuenta que mientras el incidente se hizo a olvidar en muy poco tiempo en su tierra natal, en el resto del mundo la noticia era como un incendio que rápidamente se esparcía y hacia saber en cada rincón del globo.

Fastidiada por el calor, a lo largo del camino hizo que se olvidara de todo lo demás, esforzándose más por mantener un abanico dándole aire que siguiendo concentrarse en sus problemas de casa, para llegar a las tierras de Maretonia debían cruzar por un extenso desierto, razón por la cual Twilight se daba una idea de por qué no se llevaba a cabo muchas reuniones en estas tierras, aun así se veía un poco intrigada, pues sería la primera vez que visitaría estas tierras.

Twilight llego a la reunión a tiempo como siempre, cada vez que hay una reunión, esta se llevaba a cabo en diferentes reinos y capitales, para así dar unidad e igualdad ante los demás reinos, no había una base fijada como tal, cada reunión podía desarrollarse en diferentes lugares, esta vez la reunión se realizó (y por primera vez para Twilight) en el lejano reino de Maretonia. Twilight se la pasó la mayor parte del camino pensando en sus hijas y en que esperaba que no volvieran a pelear mientras se ausentaba, estando más molesta que preocupada, por la vergüenza que le hicieron pasar hace poco. Finalmente sus pensamientos se verían interrumpidos y opacados por la contemplación del imponente reino de Maretonia , una ciudad compuesta con estructuras del tipo románticas, imponentes y bellas a la vista, grandes plazas y prados a los alrededores, dejando atrás los desiertos por lo que pasaron al bernia aquí , estas tierras parecían un hermoso oasis en medio de semejante desierto infinito.

Para Twilight esta sería una reunión como las demás, disputas política, negociaciones y reclamos del rey grifo contra el señor minotauro, sin embargo al llegar (embobada con la belleza del lugar) tardara un momento en darse cuenta de que las cosas eran muy diferentes, todos la miraban con seriedad y desaprobación, confundida, al llegar a su asiento, que estaba junto al de su maestra, esta le preguntaría que está pasando, Celestia no supo cómo responderle, no le miraba con desaprobación como el resto del consejo, pero si la miraba con bastante preocupación, y esta misma preocupación se reflejó en Twilight, quien aún no sabía que es lo que pasaba pero ya estaba asustada. Se guardó un silencio incomodo hasta la llegada de los dignatarios, aunque llego a escuchar algunos murmullos, Twilight no logro entender bien lo que se decía, excepto que aparentemente era sobre sus hijas.

La reunión comenzó de forma normal, nombrando a los presentes e introduciendo a los miembros en los temas a tratar, sin embargo Twilight miraría incrédula a la dignataria cuando esta dijera- pero antes de tratar esos temas, tenemos que ocuparnos del caso Sparkle-

Twilight se helo al escucharla decir eso y al mismo tiempo no dejaba de preguntarse con a que se refería con "el caso Sparkle" Se comenzó preguntándole a Twilight que es lo que había pasado exactamente ese día en que en la exposición con sus hijas, Twilight un poco nerviosa, conto que todo se originó por un juego entre ambas, no estaba segura de cómo responder por lo que fue breve y concisa, sin embargo cometió un error fatal, menciono la palabra "juego" no pudo darse cuenta de su error hasta demasiado tarde.

-¿en ese caso usted considera que lo que ellas hicieron no tiene ninguna importancia?- se escuchó una voz entre la multitud.

-bueno… no dije eso… solo digo que ellas…-

-¿no las reprendió por eso?-

-em… si… si las reprendí, les castigue dos semanas con no dejarlas salir- respondía Twilight nerviosa un silencio se cernió en el salón por unos instantes. Luego continuaron preguntándole cosas sobre el estado de sus hijas, el cómo era su relación de hermanas.

-bueno, como todas las hermanas en ocasiones llegan a pelear- responde Twilight.

-je, según se no sè, ella se pelean todo el tiempo, incluso por las cosas más insignificantes- se escucha una vos hasta el fondo, era Blueblood.

-¿y esa es la educación que usted le ha dado a sus hijas?- le cuestiona la dignataria. Twilight al sentirse ofendida reacciona de sobremanera con respecto al asunto, con respuestas más agresivas, diciendo que no es la educación que les baba y que esa pelea realmente no fue nada serio y que ya había pasado mucho tiempo. Es en este punto donde el consejo expresa su descontento y la verdadera magnitud del asunto, le mostraron periódicos y carteles, otros simplemente le reclamaron y contaron que la noticia estaba en boca de todos en sus reinos. Twilight se quedó callada mientras leía los periódicos, en muchos la noticia de sus hijas aparecía en primera plana, ante esto ella no podía sentir más que pesar y vergüenza, pero seguía sin comprender el verdadero problema.

Siguieron comentando cosas sobre la conducta de sus hijas, enfocándose más en la mayor, pues todos consideraba a Starlight demasiada pequeña, y más una víctima de las circunstancias, Twilight aun sin saber en qué se metía y pese a las advertencias de Celestia siguió hablando con un tono moderado y molesto, sintiéndose muy ofendida y furiosa por como hablaban de sus hijas.

-¡Señorita Sparkle por favor siéntese!- le ordena la dignataria superior con bastante molestia, Twilight se reusó a sentarse por un instante, Celestia tuvo que obligarla ante esto, por más que la princesa le decía que tomara esto con calma Twilight no le escuchaba, se sentía muy enfurecida con ellos, no toleraba que hablaran tan mal de Lúthien.

Tras una discusión entre los miembros y con Twilight al borde de estallar del coraje, finalmente se llegó a una conclusión.

-lo sentimos mucho princesa Twilight, pero hemos llegado a la conclusión que por el bien de sus hijas, su hija mayor, la princesa Lúthien deberá separarse de Starlight, ella será enviada a otra nación donde se le cuidara- explica la dignataria con seriedad.

Al escuchar esas palabras Twilight finalmente estalla.

-¡No! ¡Ustedes no pueden hacer eso!-

-lo sentimos mucho señora Sparkle, pero creemos que eso será lo mejor para el desarrollo de ambas, Lúthien debería irse y entonces…-

-¡No! ¡No pueden arrebatarme a mi hija! ¡Ella está muy enferma necesita de su madre!-

-estamos muy conscientes de su padecimiento y tenga por seguro que la cuidaremos bien-

-¡NO! ¡USTEDES NO TIENEN NI IDEA DE LO QUE ELLA PADECE! ¡PODRÍA MORIR INCLUSO EN UN DÍA CALUROSO!- exclama Twilight levantándose de nuevo.

-¡señora Sparkle por favor siéntese!-

Nuevamente Celestia le ayuda a regresar a su asiento, pero esta vez la poni se resistía, por lo que Luna tuvo que ayudarle, Twilight estaba reacia a dejar que le arrebataran a Lúthien, ella no quería permitir eso, y comenzó a llorar en los cascos de Celestia.

-lo sentimos señora Sparkle, pero eso será lo mejor para ambas- dice la dignataria con un tono compasivo. Twilight no dejaba de bufar, pero comenzó a calmarse un poco al darse cuenta que no estaba comportándose de la mejor manera.

Todo pudo terminar hay mismo, Twilight seguía molesta y triste porque le quitaran a su hija, pero estaba cercana a aceptarlo tras la calma que le infundio Celestia. Sin embargo los murmullos continuaron y muchos de ellos fueron escuchados por Twilight.

-esas niñas son demasiado salvajes ¿esta es la nueva generación de gobernantes?-

-¿un juego? ¿dijo que solo fue un juego?-

-pero que carácter-

-¡esas niñas casi se matan entre si!-

-¿vieron su cómo le grito a los dignatarios?-

-no me extraña que sus hijas sean un par de salvajes desalmadas-

Ese último comentario izo click en Twilight, quien enfurecida soltó una onda expansiva y grito con todas sus fuerzas- ¡CÁLLENSE!-

El grito fue lo de menos, la onda expansiva que soltó fue tan poderosa que devasto el salón entero.

-¡ELLA ES MI HIJA, NO ME LA ARREBATARAN!- exclama Twilight alterada, Celestia intenta calmarla, pero los ojos de Twilight comenzaron a brillar con gran intensidad, uno de los dignatarios corrió de la habitación, Twilight no le dio importancia, y mientras otros más comenzaron a escapar, Luna y Celestia intentaron hacerla razonar, Twilight soltó otra onda expansiva, Luna quedo inconsciente, es aquí cuando Twilight finalmente reacciona al ver a Luna entre los cascos de Celestia, y antes de que pudiera regresar a la normalidad . Sintió una punzada y de pronto empezó a sentirse débil, sus cascos le pesaban y de súbito cayó al suelo, alguien le había arrebatado los poderes y callo con fuerza al suelo.

Twilight estuvo recluida dos días, antes de que se le devolvieran los poderes, bajo la amenaza de que si algo semejante volvía a pasar esta vez no se le devolverían. Para entonces a ella ya no le importaba, pues en esos dos días se tomó la decisión de no solo quitarle el puesto del consejo, y separarla de su hija mayor, sino también de Starlight, se le redujeron las visitas a solo una mensual, así como se le negó los primeros años el siquiera poder mandarles cartas, y otros medios ce contacto. Desde entonces paso los últimos 3 años culpándose en secreto, nunca le contó a Bast su acto en la reunión, y Celestia nunca volvió a hablar de ello, Twilight sintió gran remordimiento, el mismo que le haría encerrarse varias noche para llorar hasta finalmente quedar dormida, el mismo que género en ella un sentimiento de completa inseguridad hacia sí misma, tal como un prevaleciente odio por su persona, al ser este no solo un castigo para sus hijas, si no para ella misma por su conducta reprobable, el hecho de que por su culpa se le arrebataran sus dos tesoros más preciados, pasando por una larga etapa de nada más que tristeza y soledad para toda su familia.

Fin del Flashback.


5 años han pasado y esa pesadilla aún está presente en ella, como un fantasma asechando desde las sombras, ella miraba con miedo para atrás, temiendo que apareciera frente a ella otra vez, no podía soportar la idea de que esa pesadilla vuelva a repetirse, pero aun la tenía presente en sus pensamientos.

Una lágrima cae desde lo alto del cielo semejante a una gota de lluvia, Twilight se pasa los cascos por los ojos para secarse las lágrimas que comenzaban a salirse, mientras una tenue ventisca golpeaba su crin agitándola en el viento.

La poni lavanda se encontraba en un estado muy delicado emocionalmente, estuvo mucho tiempo lejos de sus hijas como para que se las vuelvan a arrebatar. No podía soportar la sola idea, pero aun así, no dejaba de pensar en ello. Ahora se encontraba hay, sentada en una carroza, ante la posibilidad de que la historia se vuelva a repetir, no podía estar tranquila, su corazón no dejaba de latir, y sentía un frio en el pecho y la espalda, mientras sentía como algo reptaba por su cabeza haciéndola parecer más pesada, intento calmarse, mostrarse más tranquila y no suponer lo peor inmediatamente, pero era imposible, no podía estar tranquila, quería estar a sus hijas, si las tuviera a su lado quizás se sentiría un poco más tranquila, pero no pudo traer a sus hijas, no solo porque no era conveniente que vinieran a este tipo de juntas, sino porque ninguna de las cuales se encontraba en condiciones para viajar, mucho menos un viaje de tantas horas como lo es hasta el reino de Maretonia.

Por más que deseara tener al pequeño Eclipse entre sus cascos para consolarse a sí misma, es demasiado pequeño para viajar, y el clima no es el apropiado para un pequeño como él. Twilight abrasa su pecho con fuerza intentando imaginar que posee a sus bebe con sigo, acurrucado entre sus cascos con su cabeza contra su pecho escuchando su corazón. Quería imaginar que estaba ahí, no había nada, solo un pequeño bulto que formo con parte de su abrigo, ella lo sabía muy bien, no está alucinando o enloqueciendo, al contrario estaba muy consciente de su realidad, y es esa conciencia lo que le partía el alma, pero prefería imaginar que tenía a su bebe entre sus cascos a pensar en todas las cosas malas que pudieran salir mal, esa misma noche hizo toda una lista mental y por eso mismo no pudo dormir, al no dejar de pensar en ello. Estaba cansada, sus ojos le pesaban, pero al mismo tiempo no podía cerrarlos ni siquiera un poco, como si algo le sostuviera los parpados.

Cadance voltea por un instante en dirección a Twilight, notando como estaba con la cabeza baja y sus cascos contra su pecho, esta acción tan patética de Twilight, género en ella una pequeña risotada que intento disimular. Cadance se voltea inmediatamente antes de que Twilight voltear al creer haber escuchado la risita mas no supo de dónde provino y no tardo en creer que fue su imaginación, regresando su mirada contra su pecho y el bulto que sostenía.

Twilight se sentía muy sola, sentía la necesidad de que se le consolara de alguna forma, sabiendo que Cadance desde hace años no es muy unida a ella como antes, esta aun así esperaba que Cadance le diera algunas palabras de aliento y confianza, pero tras horas de viaje, Twilight comenzaba a perder sus esperanzas en llegar a conseguir consuelo de alguien, y es por eso, que dado a la falta de sus hijas y las palabras de aliento de alguien de confianza, que cargaba este bulto, intentando pensar en que era su bebe. Sin embargo no era suficiente, no podía remplazar el verdadero contacto poni, y esto la hacía sentirá aún más la soledad, comenzaba a desesperarse. La intriga le mataba, y echo de saber que solo llevaba la mitad del camino para finalmente llegar a aquello que tanto temía. Sentía la necesidad de hacer algo, de romper con este silencio de inmediato, o si no siente que se volvería loca en cualquier momento.

La poni lavanda intenta levantarse de su asiento en la carroza, y acercarse un poco a Cadance, pero en eso golpea una fuerte ventisca que le obliga a sentarse, cierra los ojos al sentirse muy presionada por el aire, tardando unos momentos en recuperarse. Quería hablar, quería recibir consuelo de Cadance o cuando menos olvidarse por un instante de sus problemas, al ver que ella no comenzaría conversación con ella, ella tendría que comenzar, pero enmudeció, no sabía por dónde comenzar, no podía llegar y decirle simplemente "tengo miedo ayúdame a calmarme" "dime que todo estará bien" "di que el consejo solo quiere saludarme" "dime que el consejo solo está preocupado y convaleciente por el estado de mis hijas y de ninguna forma esto representa una amenaza" parecía tonto, pero era lo que Twilight quería escuchar de su antigua cuñada.

Twilight quedo en silencio por unos instante, pensando en cómo comenzar una conversación sin que nada viniera a su mente, en eso está al observar a Cadance se percata de un detalle, pudo notar (pese a estar de espaldas) como Cadance parecía acariciar algo, Twilight no tardo en imaginar que se trataba de su vientre, a juzgar como poco esta tenía la cabeza inclinada, observando aparentemente su vientre, pudo notar los movimientos suaves, delicados y constantes que Cadance realizaba, frotando algo, no podía ser otra cosa, y lo sabía muy bien, porque eso es lo que ella hacia cuando estaba embarazada.

-bueno…. em…. ¿Cuándo pensabas decirnos que estas esperando un bebé?- murmura Twilight con un tono sumamente tímido, Cadance no responde en un inicio, cosa que incómodo y desanimo a Twilight.

-tenía pensado anunciarlo en la celebración de los corazones cálidos- se escucha finalmente una respuesta por parte de Cadance cosa que sobresalto y relajo a Twilight, esbozando una sonrisa ante esto.

-y cuanto tienes de…. Em….-

-poco menos de dos meces quizás- responde Cadance automáticamente sin dirigirle la mirada a Twilight.

-¿y por qué decidiste que...?- pregunta Twilight sintiendo un poco más de confianza.

- creí que era tiempo de que hubiera otra carita en la familia- responde Cadance con un tono serio.

-te entiendo je… después de lo de Pe…. Em…. ¿y Wes ya lo sabe?-

-lo sabe- responde inmediatamente, aun sin dirigirle la mirada a Twilight, manteniendo la vista al frente mientras Twilight simplemente se sentía muy incómoda con esto, sobre todo porque después de esa respuesta se mantuvo otro minuto de silencio.

-será muy bonito tener otra carita en la familia ¿verdad?- repite lo que hace poco le respondió Cadance como un patético intento de continuar conversando y romper con el silencio.

-¿sabes algo? pudiste haber ayudado a Fluttershy con su decisión de ser madre- comenta Twilight un poco más animada.

-tenía otras cosas que hacer por aquel entonces, además, según se, tu tampoco estuviste con Fluttershy para ayudarle con su decisión- murmura Cadance con un tono sereno pero cortante, Twilight sintió gran remordimiento ante esas palabras al recordar que en el tiempo que Fluttershy y Rainbow ella estuvo muy ausente en el sentido de no prestarles atención pese a que ellas en más de una ocasión quisieron estar con ella, incluso intentaron apoyarla en su momento, pero ella siempre las ignoro. Nuevamente Twilight baja su mirada ensombreciendo la mirada ahora con un peso más encima que soportar. Reacia ahora a seguir conversando con su cuñada mientras Cadance esbozaba una sonrisa de alivio al ver a Twilight nuevamente callada.


Luego de barias horas, finalmente se ve a lo lejos una imponente ciudad, majestuosa y enorme, la ciudad de equinos más grande de todo el mundo, la capital del reino de Maretonia.

Ante tal majestuosidad ni Cadance, ni mucho menos Twilight se vieron impresionadas, algo completamente inauditos ante tal ciudad de contemplar. Con gigantescas estructuras redondas, casas de roca solida pero al mismo tiempo con un tono bastante cuidado y moderno, estatuillas de antiguos gobernantes y héroes de la nación decorando los parques y calles principales, se respiraba un aire de grandeza en cada rincón.

-no creí volver- murmura Twilight con el corazón en la garganta mientras la carroza comenzaba a aterrizar. Al llegar al suelo, el corazón de Twilight comenzó a latir agitadamente mientras presenciaba la llegada de caballos de tamaño completo avanzar hasta la carroza donde se encontraba.

-sean bienvenidas princesas del reino del norte- dicen los dos caballos reverenciándose ante ellas.

-hemos venido a la junta del Alva- anuncia Cadance con un tono educado e imponente.

-nuestros señores les esperan junto al resto de la comunidad de gobernantes-

-muchas gracias, vamos Twilight, es hora- le dice Cadance a la yegua lavanda mientras esta tardaba unos momentos en reaccionar, para cuando se dio cuenta, la princesa Cadance ya le llevaba bastante ventaja, siendo un punto distante que estaba por entrar al castillo. Twilight inmediatamente, a paso acelerado pero con la cabeza baja, se sentía como una pequeña niña perdida, sin saber que hacer o a donde ir mientras mira a su alrededor a otros caballos que duplican su tamaño, prestándole poca o nula atención. Twilight al alcanzar a Cadance intento permanecer a su lado como una pequeña con su madre, pero Cadance le ignoraba completamente mientras ellas solo intentaba mantener su paso y no quedarse atrás otra vez. Pasaron junto a docenas de guardias reales de Maretonia, caballos imponentes que hacían parecer a Cadance y por sobre todo a Twilight como pequeñas yeguas.

-tranquila Twilight, tranquila, tranquila… no puede ser tan malo, no… no puede repetirse lo de hace 5 años, mantente calmada y no será tan grabe, por favor, cálmate, hazlo por tus hijas- se repetía Twilight a sí misma en sus pensamientos mientras iban recorriendo los pasillos tan estilizados y cuidados, dirigiéndose al gran salón de juntas de Maretonia. Al llegar finalmente ante la colosal puerta de madera blanca con terminaciones de oro y plata, Twilight siente como su corazón se le bajaba completamente, se sentía tan diminuta e insignificante ahora, como si otra vez le hubieran quitado los poderes, nuevamente esta indefensa ante la merced de cualquiera, incapaz de hacer algo, sus cascos se congelaron en la entrada, y tarda en reaccionar hasta que alguien le da una patada en los cascos traseros, voltea y ve a Cadance mirándole con seriedad, mas con una porte de carcelera que de alguna amiga o cuñada.

-pase lo que pase, no pierdas la compostura- le aconseja Cadance antes de entrar finalmente mientras entraba al salón y tras ella le seguía Twilight.

El gran salón era un gigantesco domo echo de mármol con estructuras curveadas y tallados entre los pilares donde se contaban la historia de la antigua civilización que daría origen a Maretonia y por sobre de ellos, justamente en el techo entre los vitrales se mostraría una imponente y celestial representación de su diosa, Artemisa. El sitio se asemejaba más a un templo que a un salón de juntas político razón por la que son pocas las reuniones que se llevan a cabo aquí mismo. Al entrar Twilight sintió la necesidad de reverenciarse, pero Cadance le da una patada para que prosiguiera.

-si quieres rezar, reza en tu lugar- le murmura Cadance con impaciencia. Ambas prosiguen, Cadance se sienta en su lugar, y Twilight estuvo a punto de sentarse a su lado, pero nota que en el lugar de Cadance solo había una sola silla y una pequeña placa sobre la mesa que decía "princesa Mi Amore Cadence" y con letras más pequeñas y por debajo "regente del imperio de Cristal" Twilight se quedó parada junto a su mesa por unos instantes, esperando a que alguien hiciera algo como acercarle otra silla, ante la falta de respuesta ella misma estaría a punto de tomar una silla cercada.

-disculpe pero ese es mi lugar- se escucha una vos, Twilight voltea y divisa a uno de los gobernantes del reino del sur, perteneciente al reino de Maretonia, Twilight con timidez se disculpa y se hace a un lado.

-por aquí- se escucha, Twilight voltea y observa a un acomodador, vestía un traje color caqui y cargaba consigo un bloc de notas, Twilight le sigue y se adentra más al centro del salón, bajando unas escaleras y llegando justamente ante el estrado donde se sentarían los tres dignatarios principales, justo en el centro de todo, como el acusado a un homicidio o algún crimen semejante, era como Twilight se sentía al mirar a su alrededor y ver los cientos de sillas mesas, todos apuntando en dirección a donde ella se encontraba, cuando este salón se llene estará ante las miradas de todos, juzgándola en silencio mientras los dignatarios toman su veredicto.

-señora Sparkle siéntese por favor- escucha ella Twilight voltea a ver con confusión, ¿señora Sparkle? Nunca antes le había llamado así un civil, mucho menos un sirviente, hacia tanto tiempo que no venía a estas tierras y es ahora que se da cuenta que para el concejos y en general, los gobernantes de todas las naciones, el título de "princesa" dejo de ser válido para ellos con respecto ante Twilight.

- los gobernantes están comenzando a llegar, la junta dará comienzo en 15 minutos- le anuncia el acomodador con inexpresividad, Twilight, bastante cohibida se sienta, colocando sus cascos contra la mesa. Busca con la mirada a su alrededor, ubicando no muy lejos los asientos de Canterlot, solo pudo ver una larga mesa y dos sillas de madera tallada, una con un símbolo de media luna y la otra con un sol, no había nadie hay, aún no habían llegado, esta mira a su alrededor, y observa a el príncipe Blueblood, sentado en su banca, un poco apartada de la de las princesas, solo había venido el ¿Dónde estaban la princesas Celestia y Luna? en eso recordó que Celestia actualmente ya debería tener al menos 8 meces de embarazo, haciendo poco probable el ver a su maestra, cosa que le preocupaba y desilusionaba, necesitaba verla, sentirse segura al menos por medio de su mirada, estaba sola en esa silla, esperando su juicio.

Uno a uno, los miembros del consejo comenzó a llegar de uno en uno, yendo a sus asientos y haciendo rechinar sus sillas mientras Twilight mantenía la mirada perdida, con sus cascos en posición de rezo, más sin embargo Twilight no era capaz de recitar nada, al verse interrumpida por los constantes rechinidos y golpes de las mesas y sillas.

-muy bien, ¿esta lista señora Sparkle?- se escucha una voz que Twilight reconocería, pero no le traería buenos augurios. Lentamente Twilight levanta la mirada y ve sobre un colosal y alto estrado donde se mostrarían a tres caballos de tamaño completo y destacándose de entre el resto, en medio se encontraba la dignataria superior, los tres estaban a contra luz, pareciendo ante Twilight tres espectros de gran tamaño gracias a las sombras que estos generaban.

-yo…. Yo…. Yo…- murmura Twilight con voz seca y dificultosa.

-bien, es momento de comenzar- dice otro dignatario con seriedad, su voz se hizo escuchar por toda la sala, y todos los gobernantes presentes guardaron silencio. Twilight voltea rápidamente a los asientos de Luna y Celestia y se sorprende y preocupa al solo ver las sillas solitarias. Ya ni siquiera Luna había aparecido. Twilight comenzó a sentir un fuerte nudo en la garganta mientras sentía como su estómago comenzaba a burbujear con furia, sus cascos se helaron como si se le hubiera cerrado al circulación y comenzó a sentir un excesivo peso en la cabeza como si algo muy pesado se la estuviera aplastando.

Un silencio se guarda por unos instantes mientras la dignatario superior organizaba los documentos, Twilight se encontraba perdida en los movimientos de cascos de ella, mientras era incapaz de mirarle el rostro, pese a ser un momento muy breve el que le tomo en acomodar sus documentos, para Twilight fue eterno, pendiente ante la intriga que le generaba.

-esta sesión se dividirá en dos partes, la primera será para tratar el caso irresponsabilidad de la señora Sparkle, y la segunda para los…. – Twilight dejo de escuchar cuando se anunció irresponsabilidad, luego de eso el resto de las palabras fueron como un eco incomprensible, mientras sentía como su mundo se tambaleaba igual que un bote atrapado en medio del océano.

-señora Sparkle ¡Señora Sparkle!- reacciona finalmente Twilight mostrándose muy desorientada e intrigada mientras miraba a la dignataria superior mirándole con seriedad.

-Dis…. Disculpe… yo… yo…. Me… me puede repetir lo que di… dijo….- dice Twilight exaltada mientras mira con nerviosismo a su alrededor, notando todas las miradas severas observándole y clavándose sobre ella, y por sobre todo los dignatarios que le miraban con un tono reprobatorio.

-le dijimos -suspira la dignataria superior, notándose un poco impaciente. En eso se escucha un grito que aparento a reclamo desde fuera del salón, todos miran a su alrededor bastante confundidos mientras escuchan unos pasos aproximándose ante ellos, de repente de golpe la puerta principal es abierta con fuerza y azote, apareciendo frente a esta la princesa Celestia con una porte enfurecida y tras ella un cohibido Discord.

-¡TE DIGO QUE ESPERES AFUERA!- exclama Celestia con irritación ante su esposo, mientras lo miraba con severidad, a un lado de ella, casi arrastrándose, pasa la princesa Luna quien no quería intervenir entre la ira de Celestia.

-prometiste que no asistirías a juntas hasta después del nacimiento-

-¡ESTO ES MUCHO MÁS IMPORTANTE DISCORD Y LO SABES!-

-pero…. Pero cariño, piensa en él bebe, ya tiene ocho meces y no es bueno que…..- le dice Discord.

-¡¿y que sugieres que haga?!-

-deja que Luna se encargue sola- le insiste Discord, mientras tanto la princesa de la noche aparecía en su silla con una mirada bastante incomoda y asustada.

-¡TE DIJE QUE ME QUEDARE Y PUNTO FINAL!- exclama Celestia mientras le cierra la puerta a su esposo en la cara. Celestia da un largo suspiro mientras se llevaba un casco a su vientre, mostrando una expresión bastante incomoda, luego esta camina hasta el estrado, dirigiéndose a donde estaba Twilight, de repente Luna quien estaba sentada en su silla desaparece de la nada y reaparece a un lado de Twilight y en el otro se encontraba la silla de Celestia. Luna se muestra muy sorprendida y aun intimidada.

-¿Qué le pasa?- murmura Twilight asustada.

-amaneció con un desorden hormonal…. por favor… no la hagas enojar- le susurra Luna bastante intrigada, mientras ven como Celestia se sentaba junto a Twilight, dejándola en medio de la mesa como si fueran sus defensoras.

-disculpe la tardanza, es que alguien, intento esconder la carta de llamado- dice Celestia mirando a Luna de reojo.

-yo no escondí la carta…. Fue Discord- murmura Luna mientras se escondía detrás de Twilight.

-pero sabias de la junta y su propósito- le agrega Celestia con severidad.

-princesa Celestia, creímos que no asistiría a mas juntas hasta allá pasado su periodo de maternidad- comenta uno de los dignatarios.

-todavía no doy a luz su majestad- dice Celestia con un tono educado pero firme.

-tenemos entendido que su estado actual es muy delicado, por lo que aconsejamos que por favor se retire-

-mi condición es delicada, si, si lo es, y si es preferible que este en ese momento en cama- suspira Celestia con comprensión-

-¡es lo que he tratado de hacerte entender!- se escucha la vos de Discord mientras se asomaba por debajo del gafete que decía "Twilight Sparkle" en eso Celestia aplasta el gafete, aplastando a su esposo como si fuera una cucaracha.

-me quedare su majestad, me quedare porque tengo que estar aquí, sin importar que-

-muy bien, pero está bajo su responsabilidad-

-rotundamente-

-y no espere que solo por su estado, tendremos compasión por la acusada –

-¡ACUSADA!- piensa Twilight con sobresalto.

-lo comprendo muy bien- murmura Celestia con seriedad mientras bajaba la mirada y musitaba algo que solo Twilight pudo escuchar.

-también esperamos que se comporte, este no es un bar para que ande gritando por cualquier cosa- regaña la dignataria- haremos como que no paso su entrada escandalosa, y actuaremos todos como lo que somos, figuras de autoridad respetables, reyes, reinas, princesas, fiscales, todos, guardaremos orden y respeto.

-si su majestad- se reverencia Celestia con ligero tono de ironía mientras retomaba su asiento. Celestia da un quejido y acaricia su vientre para calmar su molestia. Twilight mira a su maestra con preocupación, y la princesa del sol nota esto- el bebé ha estado un poco inquieto los últimos días, no es nada-

-princesa… no debió venir…. Usted-

-tonterías, no puedo dejarte sola con estos ineptos- le susurra Celestia al oído de Twilight.

-ejem- se escucha y ambas miran a la dignataria, quien les miraba con seriedad- ¿podemos comenzar?-

-claro, por favor-

-muy bien- bufa la dignataria mientras revisa su papeleo- señora Twilight Sparkle, antes de comenzar le preguntare ¿sabe por qué la hemos llamado?-

-em… yo… yo….- murmura Twilight casi quedándose sin voz, en eso Celestia la toma por el casco para que sepa que esta con ella, dándole un poco más de confianza -yo pues…. Porque mi hija Starlight está ahora hospitalizada-

-¿Por qué está hospitalizada?- pregunta la dignataria con seriedad.

-yo… yo… porque ella…- Twilight no pudo terminar la oración, el solo recordarlo le provocaba un inmenso dolor que carcomía su corazón.

-pregunte ¿Por qué su hija está hospitalizada?- repite la dignataria con autoría.

-ella… ella- murmura la poni lavanda mientras comenzaba a sentir como su corazon colapsaba.

-por favor, no podemos tratarla así esto no es un- dice Celestia con un tono comprensivo.

-no hable si no se le ha dado la palabra- regaña uno de los dignatarios, esto irrito bastante a la princesa del sol, Celestia se limita a únicamente rechinar los dientes y colocar su casco contra su vientre, sentía necesidad de gritarles, pero se contenía pues sabía que de nada le ayudaría a Twilight si la sacaban de la junta.

-señora Twilight Sparkle, responda ¿Por qué su hija está hospitalizada?-

-ella… ella… se….-

-dígalo ahora-

-¡ella intento suicidarse!- exclama Twilight entre lágrimas mientras comenzaba a llorar, nadie dijo nada, ni siquiera parecieron exaltarse ante la noticia, como si todos ya lo supieran.

-¿puede contarnos que causa, motivo, razón o circunstancias le llevaron a esta acción?-

-ella…. te…. Tenía el corazón roto- murmura Twilight.

-pero que estupidez más grande es esa- se escucha una voz entre la multitud.

-una joven no se corta las venas con total furia solo por un corazón roto- murmura la dignataria con severidad.

-pero… es verdad- chilla Twilight.

-tenemos el reporte médico, perdió casi toda su sangre en el proceso, herida de 15 centímetros de largo, desgarre muscular y posible incapacidad permanente en la extremidad afectada- lee uno de los dignatarios.

-eso no suena como un simple suicidio por corazón roto, para que se haya infringido una herida de esas proporciones, debió ser algo mucho más serio-

-quizás el corazón roto pudo ser la gota que derramo el vaso- comenta uno de los concejales del señor grifo, quienes estaba sentado hasta atrás con todos sus concejales y su hija a un lado.

-si es así, significa que esta niña paso por mucho mas ¿no cree?- murmura uno de los dignatarios con seriedad.

-veamos, la niña en su reporte médico, Starlight requería de supresores, desde pequeña fue una niña enferma, por años guardamos el secreto a publico común, pero según nuestros reportes más recientes, ella dejo de tomar los medicamentos- lee uno de los dignatarios.

-¿puedo preguntar por qué dejo de tomar sus medicamentos?- murmura la dignataria superior con seriedad.

-ella…. estaba curada…. Ya no las necesitaba-

-¿enserio? En nuestro reporte no viene que los médicos hayan prescrito que ya no requería de los medicamentos-

-¿Quién le dijo que ya no debía tomar los medicamentos?- le cuestionaron a Twilight y esta sintió como su corazón se detenía.

-pues… pues….-

-¿acaso usted dejo de darle los medicamentos, sin previa consulta médica, sin saber en lo que esto resultaría?- dice la señora perro diamante con una falsa sorpresa.

-ella estaba bien… estaba bien…. Ella…- comienza a llorar Twilight, Celestia intenta consolarla de forma sutil, pero no podía hacerlo, tenía que sacarla de ahí, cuanto antes, pero no se le permitiría hasta que el consejo lo decidiera.

-tenemos un reporte de ignorancia, usted deja solos a sus hijos a cargo de un dragón terrestre ¿es eso verdad?-

-¡eso a que viene!- se queja Celestia.

-disculpen, pero ese dragón del que hablan, es un miembro de la familia Sparkle, fue criado desde su nacimiento por ellos- explica Luna, nadie dijo nada.

-tenemos reportes de que su hija pasaba mucho tiempo sola y no solo eso sino que también dejaba que ella cuidara sola al bebe- lee otro dignatario como si lo último no hubiera pasado.

-si pero es porque…. Ella-

-¿esta consiente de lo que esto repercutiría en su hija?-

-yo… yo….-

-¡¿Qué es esto? Usted…. Dejo que donara grandes cantidades de sangre!-

-¡No… digo si… pero….!-

-si lo sumamos a toda la sangra que ha perdido significa que a perdigo al menos un tercio, podría incluso ser incapaz de recuperarse- comenta uno de los dignatarios con un nudo en la garganta.

Celestia solo observaba con bastante rabia a los dignatarios, quería gritar, pero una pequeña pisca de sentido común le decía que no era buena idea, pero cada vez esa voz era más tenue, estaba a poco de explotar de la rabia mientras Twilight estaba a poco de desmoronarse de la cólera. Luna también sentía bastante resentimiento por cómo se le estaba exponiendo a Twilight, pero sabía que no podían hablar aun, debían de esperar a que los dignatarios terminaran de dictar todos los puntos por lo que se le acusaba.

-ahora señora Sparkle ¿Cuál es su opinión al respecto?-

-yo… yo…-

-¿niega que realizo todas estas faltas?-

-yo… ¡No! No… no lo sé…-

-¿sabe a dónde queremos llegar? ¿Sabe cuál es el castigo por estas acciones cierto?-

-yo….- Twilight se queda enmudecida por unos instantes mientras ante su mente venían aquellos recuerdos de hace 5 años cuando ella- ¡NO! ¡NO PUEDEN QUITARME A MIS HIJAS OTRA VEZ!- grita Twilight con tono suplicante mientras en su mente revivía todo lo que tuvo que pasar tras la última vez.

-lo sentimos, pero dado las circunstancias, no nos deja otra opción-

-no... No... No... Por favor no...- comienza a llorar Twilight desconsoladamente, Celestia le abrasa he intenta consolarla, esta soltó un grito enmudecido por hacerlo contra el pecho de Celestia, aunque se logró escuchar el alarido, a Celestia se le partía el corazón al ver a su estudiante en ese estado.

- YA BASTA- grita Celestia, con gran cólera, no lo resistía mas, esta va frustrada y enfurecida por todo lo que se estaba diciendo de su estudiante.

-princesa Celestia, por favor le pedimos que por favor baje su tono de voz que esta no es una disputa callejera- le dice uno de los dignatarios con un tono serio pero educado, Celestia simplemente se siente indignada ante esto.

-¿Cuál fue el propósito de esto?- murmura con un tono frio mientras miraba en todas direcciones.

-Princesa Celestia, usted sabe bien lo que está en juego, sabe que lo que ha pasado con Starlight nos afecta a todos-

-¡No! ¡Ustedes no lo saben!- exclama Celestia - ¡¿Por qué estamos todos aquí?! Enserio ¿Por qué estamos todos aquí? ¡Hemos venido solo para atormentar aún más a la familia Sparkle!-

-princesa Celestia, le pedimos que comprenda todo lo que se pone en juego, su hija regreso a su supervisión y desde entonces solo han pasado cosas trágicas para la infante-

-¡en primer lugar esas cosas trágicas, no les pasaron solo a ella, todo mi reino sufrió las consecuencias ¡ - exclama Celestia mientras se levanta de nuevo haciendo evidente sus patas de palo, poniéndose de pie con algo de dificultad, su casco delantero con el que se apoyaba se tambaleaba mientras con el otro lo mantenía contra su vientre, antes de continuar, se tomó un momento para respirar hondo, pues se le dificultaba bastante, Celestia estuvo a punto de caminar directo al estrado, pero en eso está siente una contracción que la obligan a regresar al suelo, sin embargo no logro apoyarse correctamente, estuvo a punto de caer, Twilight y Luna intentaron detenerla, pero no actúan los suficientemente rápido, Celestia cae, pero una gigantesca almohada aparece frente a ella, amortiguando su caída.

Celestia comienza a respirar hondo mientras seguía sosteniendo un casco contra su vientre, es entonces que frente a ella un abanico que le soplaba aire y un par de guantes blancos que tenían vida propia y le tomaban la presión a Celestia.

-cariño tranquila, tranquila, tranquila- escucha Celestia como algo le susurraba a su oído.

-no puedo tranquilizarme con estos…. Aj…- se queja Celestia mientras aprieta su casco contra su vientre.

-Discord será mejor que la saques de aquí- murmura Luna con preocupación.

-estamos de acuerdo, no vaya a ser que dé a luz aquí mismo- dice uno de los dignatarios con repulsión, más preocupado por el estado del salón que el estado de Celestia.

-¡No! ¡No se desharán de mi tan fácil!- murmura Celestia con severidad mientras se levantaba ella sola- y no se preocupen, no daré a luz aquí, todavía me faltan tres semanas- murmura Celestia con un tono irónico y fastidioso.

-princesa Celestia, le pedimos que por favor se retire del salón- dice la dignataria principal con seriedad.

-¡no pienso irme!- exclama Celestia mientras comenzaba a respirar con dificultad sin dejar de sostener un casco contra su abundante vientre.

-¡PRINCESA CELESTIA! ¡QUEDA USTED SUSPENDIDA DEL CONSEJO!- exclama la dignataria con severidad y hartazgo- no nos obligue a tomar medidas- dice con un tono frio pero que incluso llego a intimidara la enfurecida Celestia.

La princesa del sol guarda silencio por unos instantes, hasta que aparece su esposo tras ella, listo para llevársela.

-¿y por qué no me expulsan del consejo de una vez?- murmura Celestia de mala gana mientras se daba la media vuelta, Discord intento ayudarla a salir, pero Celestia se negaba a toda ayuda que le pudiera dar su esposo.

Twilight solo mira con tristeza como su maestra se retiraba del salón, pasando ante las miradas inexpresivas de todos los miembros del consejo, incluidos sus sobrinos, el príncipe Blueblood y la princesa Cadance. Ya a punto de salir esta se detiene y voltea una vez más en dirección al consejo.

-atormentar a una familia no es por lo que se fundó el consejo hace 1500 años, fundamos el consejo para mantener la paz y alcanzar la prosperidad entre las naciones, mantener una unión y amistad entre las naciones, si en esto nos hemos convertido… - Celestia no pudo terminar la frase al sentir otra contracción, esta coloca su casco con fuerza nuevamente contra su vientre, esbozando una nueva mueca de dolor.

-¡Cely!- exclama Discord preocupado.

-estoy bien- bufa Celestia mientras mira a los miembros con seriedad.

-salga de aquí princesa, es lo mejor para su bebé- dice el rey grifo quien estaba a solo unas bancas de distancia de con Celestia. La princesa del sol finalmente se retira. Twilight traga sabía ante esto, mientras su corazón no dejaba de latir a mil por hora. Se guardó un minuto de silencio ante la retirada de Celestia, nadie sabía que decir, y muchos aún estaban muy confundidos ante lo que paso, otros cuantos empezaron a pensar en lo que la princesa del sol se había les había dicho.

-señora Sparkle, comprende la gravedad de sus acciones ¿cierto?- dice finalmente la dignataria.

-siendo sincera, y con mucho respeto, yo no entiendo la gravedad del asunto- interviene Luna quien mira con seriedad a los dignatarios, pero al mismo tiempo manteniendo cierta educación ante los presentes.

-vera princesa Luna, hace aproximadamente 5 años, como sabrán todos los presentes, tuvimos una falta similar en la que se nos puso en jaque a todos nosotros-

-supongo que se referirá a la pelea que la princesa Lúthien y Starlight tuvieron ¿cierto?- murmura Luna con seriedad.

-precisamente- asiente uno de los dignatarios.

-siendo realistas, es intolerable que unas niñas que se dicen pertenecer al linaje real actúen de esa forma- se escucha una voz hasta el fondo, era Blueblood, mas sin embargo cuando algunos voltearon a ver este hizo como si no hubiera dicho nada.

-eso es verdad, es intolerable que un par de niñas actúen así- suspira la dignataria superior, mientras organizaba sus documentos, y de estos sacaba un recorte del periódico de su estado, el cual entrega a Twilight, la princesa de la armonía toma el papel con su magia y lo lee. Twilight queda sin aliento al leerlo, este era un recorte de periódico de Maretonia, y lo que anunciaba provocaría en Twilight un fuerte nudo en el estómago, mientras nuevamente una nube de tristeza y cólera se hacía presente en ella.

Joven princesa de Equestria hospitalizada por intento de suicidio.

La joven princesa Starlight fue encontrada la noche del 13 de diciembre , agonizando en el suelo de su habitación en el imperio de cristal, fue encontrada con una tajada de 15 centímetros a lo largo de su casco, la pérdida de sangre es incalculable y se teme que la princesa no logre sobrevivir, han llegado rumores de que la joven princesa ya ha fallecido pero por el momento no se ha podido confirmar nada.

¿El fin de Equestria está muy cerca? Acaso las cosas están tan mal que incluso los más jóvenes buscan otras alternativas ante el sufrimiento. Se tienen reportes de temibles acontecimientos sin resolver que asechan en este reino, y se teme que el sufrimiento sea demasiado incluso para los más jóvenes.

-¿no se dan cuenta lo que esto significa? ¡Gracias a esa niña todo el mundo cree que nuestra nación está en crisis¡- grita Blueblood con total cinismo- ahora Equestria es solo un gatito asustado ante los demás reinos-

-je, es verdad-

- la conducta de la niña es reprochable en todo sentido, sobre todo cuando esas niñas son princesas-

-futuras herederas y miembros del consejo, no solo fue un golpe contra si misma, si no también nosotros-

-francamente desde ese incidente hemos pensado en ser más selectivos con nuestros miembros-

-¡olviden eso y piensen en la niña! ¡Oh por Artemisa! ¿Qué clase de madre permitiría esto?-

-es evidente que no es una buena madre-

Comienzan a comentar algunos de los miembros entre sí, provocando una atmosfera de mayor temor e intriga para Twilight y Luna. Luna intento taparle los oídos a Twilight, pues era muy consciente del fuerte golpe indirecto que cada uno de los miembros musitaba sobre ella. La alicornio lavanda únicamente mira su fotografía de su hija en el periódico, una foto donde se le mostraba recostada, con un respirador conectado, pálida como la leche, el solo verla, provocaba en Twilight un fuerte sentimiento de dolor en ella, no solo al recordarle lo delicado de su estado, si no también (gracias a los comentarios de los miembros) que todo esto era su culpa de alguna forma, un hijo no es más que el reflejo, la forja de los padres, quienes lo criaron y enseñaron desde pequeño, por ende el cómo son sus hijas, no podía ser más que culpa suya, aun cuando al crecer no estaba con ella demasiado tiempo, eso era peor, por que significaba que le dio poca o nula orientación, dejo que ella misma creciera sin que ella le mostrara un mejor camino, ciega ante la seguridad de que ella misma tomaría las decisiones correctas pero ¿esto era verdad? ¿Twilight tiene la culpa de todo? En términos generales se podría decir que sí, pero la verdad va más lejos y es mucho más compleja, pues tampoco el destino ha sido amable con ella y sus hijas, esta es la vida que les toco llevar, y ninguna de ellas podría estar segura de lo que llegaría a pasar.

-¡orden, orden en la sala!- interviene finalmente la dignaría superior cuando las cosas comenzaron a ponerse más agitadas entre los propios miembros del consejo, todos guardan silencio y aquellos que se habían levantado regresan a sus asientos.

-bien, ahora, señora Sparkle, ¿Qué tiene usted que decir con respecto a todo lo presentado?-

Twilight guarda silencio por unos instantes, aparentemente no le había escuchado, ella simplemente se mantenía con la mirada perdida en aquella fotografía de su hija, esbozando apenas una emoción de tristeza, pero sus ojos ya no lagrimeaban.

-siendo sincera, su majestad, ninguno de ustedes sabe que es lo que Twilight ha tenido que pasar, y lo que dice su diario es verdad, Equestria no pasa por un buen momento, todo eso ya lo sabíamos desde hace tiempo- explica Luna mientras intentaba mantener en sí misma una porte serena, todo lo que a dicho sobre Twilight le enfurecían, pero sabía que no era el momento de rabietas si quería ayudar a Twilight.

-¡pero los plebeyos no lo sabían! ¡el resto de los renos no se dieron cuenta de ello hasta que esta niña intento matarse!- exclama Blueblood levantándose de su haciendo.

- príncipe de Equestria, le pedimos que por favor regrese a su asiento o tendremos que sacarlo a usted también- sentencia uno de los dignatarios.

- francamente, yo estoy de acuerdo con lo que dice mi primo- se escucha una voz femenina y todos no podían estar más sorprendidos al ver que quien dijo eso era Cadance, inclusive Twilight se bajó de su nube y miro con incredulidad a quien alguna vez fue su niñera, mejor amiga y cuñada.

-¡Cadance!- Exclama Luna sorprendida, cuando se dio cuenta de que lo había gritado ella misma se tapó la boca con sus cascos pero seguía atónita ante lo que había escuchado.

-francamente pido disculpas ante mis tías y sobre todo a ti Twilight, pero es la verdad, como madre soy consciente de la importancia de los hijos, yo en lo personal también he sufrido mucho y como todos sabrán hace apenas un año perdí a un hijo, tras los eventos en Canterlot, yo misma me he encargado de mantener en pie mi propio reino, he descuidado mi otro hijo, y por eso lo envié lejos para desarrollarse como es debido, y paso el mayor tiempo que puedo con él, en los márgenes vacacionales, para que en todo momento sepa que estoy hay para él, cosa que por su parte, me diferencia de Twilight, quien francamente, más que el que sea ella quien se preocupe por sus hijas, parece que son sus hijas las que se preocupan de ella. Twilight, tienes un amplio expediente de desequilibrio mental, y eso no le beneficia en nada a tus hijas, tu falta de preparación, tacto y responsabilidad se refleja en ellas con grandes consecuencias, desde el hecho que ninguno de tus hijos nació con planeación y con excepción del ultimo, nacieron fuera del matrimonio, nunca estuviste lista para ser madre- le dice Cadance con seriedad, mas sin embargo en su interior hacia todo lo posible por no soltar una sonrisa malévola y de satisfacción, la cara de Twilight, la expresión que esta esbozaba ante las palabras de Cadance provocaban en ella una fuerte sensación de placer y jubilo que sentía la necesidad de expresarlo, pero no podía, solo podía permanecer hay parada viendo como sus palabras habían apuñalado a Twilight donde más le dolía.

-según se, tus hijos también nacieron fuera del matrimonio- se escucha una vos severa de hasta el fondo, era el rey Grifo, quien desde que inicio la junta no hizo más que escuchar y analizar todo lo que estaba pasando.

-je, la diferencia con migo es que, ¡yo si quería ser madre! En otras palabras, mi embarazo fue planeado y anticipado, no me acosté con un guardia cualquiera, es más, ni siquiera tuve sexo, mis hijos vinieron al mundo porque yo quería que eso pasara, y estaba preparada para ello, jeje estas, pensaba guardarlo para después, pero he de anunciarles que ahora estoy embarazada, y no pueden juzgarme por eso, a diferencia de las demás princesas yo si he hecho mi tarea, mi reino esta en completa armonía y aunque ahora tengo algo más de trabajo, cuando nazca mi futuro bebé tengan por seguro que le daré todo amor y dedicación que merece- se mofa Cadance, cosa que se ganó el desprecio por parte de Luna, el resto del consejo, no dijo nada más tas las palabras de Cadance, ni siquiera Blueblood. Luna por su parte sentía muchas ganas de reprender a su sobrina ante las palabras que dijo sobre Twilight, pero no tenía más opción que quedarse callada por el momento. Tenía que decir algo, pero solo se le venían palabras fuertes que no quería expresar ante el consejo.

Luna deja de apretar los dientes por un instante y observa a Twilight, la alicornio estaba con la mirada perdida, ya no lloraba, no sollozaba, pese a tener lágrimas en los ojos, estas comenzaban a secarse, en lugar de eso poseía una mirada sombría.

-entiendo- murmura finalmente Twilight, cosa que llamo la atención de todos.

-Twilight….- murmura Luna.

-tiene razón….- murmura Twilight mientras se levantaba ante el consejo mirándolos a todos con su misma expresión sombría, lentamente una lagrima comienza a brotar de su mejilla- todos tienen razón… ya no… no puedo…. Nunca he sido una buena madre… y quizás nunca debí serlo…. Pero amo a mis hijas…. Es lo único que puedo decir, son todo lo que me quedan en este mundo- solloza Twilight mientras sus ojos se enrojecen.

-Twilight no digas eso….-

-pero es verdad Luna… es verdad…. Es verdad, todos tienen razón… yo… yo…. No puedo más-

-¿está diciendo que es mejor que Starlight esté lejos de usted?- le pregunta la dignataria superior mientras fruncía una ceja.

Twilight comienza a llorar y con resignación dice- sí, estoy segura, están mejor lejos de mí-