El despertar del demonio.
Capítulo 38. Un paso al frente y uno atrás.
Era de noche en Canterlot, y en una cornisa se encontraba Starlight completamente sola, ante la luz de la luna y las estrellas, deseando otra vida, deseando que nada de lo que paso hubiera pasado, deseando que no hubiera pasado el conflicto en el museo hacía ya 5 años, deseando nunca haber sido separada de su familia, deseando nunca haber sentido nada especial por Wes, deseando que esta desgracia termine. ¿Qué era lo que ella podía hacer? Sentía gran cólera y tristeza en su corazón, se sentía muy sola, sentía que no valía nada la pena, extrañaba tanto a su familia, y aún más extrañaba a su padre al pensar que aquí fue donde murió, más nunca llego a saber cómo, y aunque la duda persistía, algo en ella prefería no saberlo, al tomar en cuenta los horribles acontecimientos que se desarrollaron aquí hace casi dos años.
La princesa comenzaba a sentir como si el universo entero estuviera en su contra, todo mundo, el consejo, sus ex compañeros que la abandonaron, Wes, inclusive consigo misma, sentía que ya nada valía la pena, tal y como aquella noche, pero ahora ese sentimiento era más rabioso que depresivo. No lo soportaba más, sentía que no importara lo que se hiciera, ella y su familia estuviera destinadas a la desgracia, ¿este era su castigo? Castigo por ser una cretina, una niña malcriada, ¿es esto lo que ella merece? ¿Por qué el resto de su familia también sufre si ella es la culpable? Preguntas que no dejaban de taladrar su cabeza.
Mientras mira en dirección al cielo, la princesa intenta buscar resguardo y calma, pero el silencio de la noche no le ayudaban ni en lo más mínimo, estaba furiosa, no sabía que podía hacer, solamente se sentía enojada, furiosa. La rabia era tal que era capaz de hacer cualquier cosa. Con gran rabia la poni piza con fuerza provocando un fuerte golpe seco contra la roca, un fuerte dolor se cernió en ella, pero se contuvo en soltar un agudo grito, sus cascos le dolían bastante, en especial aquel en el que aun poseía la herida sin aun cicatrizar de aquel incidente, Starlight levanta su casco y mira con inexpresividad su casco lastimado, cubierto con un vendaje, esta observaba como unas diminutas gotas de sangre empezaban a brotarle por debajo de los vendajes.
-¿Qué caso tiene continuar? Con todos los problemas que he causado, no eh sido más que la responsable del sufrimiento de mi familia…. si él no me ama ¿Por qué debería seguir? – Piensa Starlight con gran cólera mientras miraba en dirección a la luna con bastante seriedad, y sin dejar de pensar en Wes, sentía un fuerte vacío en el pecho, le dolía mucho su corazón, no podía soportarlo.
-YA ESTOY HARTA- grita Starlight mientras con gran cólera se arranca con los dientes los vendajes, pero estos estaban demasiado bien sujetos por lo que usa su magia para arrancarse los vendajes, con gran cólera y rabia, ignorando completamente su dolor, estaba dispuesta a ella misma terminar con esto dejando que aquella herida se abriera y terminara de una vez.
De repente, algo le detiene, Starlight abre completamente los ojos y queda inmóvil e impactada al ver como de la nada frente a ella apareció Tara, sosteniendo su casco vendado, alejándolo de sí misma, y pese a no tener ojos en aquellas cuencas vacías, apenas tapadas por unas bandas, ella sentía su mirada sobre ella, debajo de esas vendas, imaginando las cuencas vacías, sintiendo como si fuera succionada por ellas.
Era víspera de los corazones cálidos den Fillydelphia, dentro de tan solo unos cuantos días más seria la festividad más esperada del año, ya se podía oler en el aire la calidez que acompañaban estos tiempos helados, aquella misma que hacía que te olvidaras del mismísimo frio. El amor en el aire era presente, cautivando los corazones de todos los ponis y dentro de poco seria tiempo de empacar el invierno, para permitir la llegada de la preciada primavera.
Entre las calles y mercados de la ciudad, se encontraba agitados y congestionados con montones de ponis yendo de un lado a otro, comprando y vendiendo variedad de artículos destinados a ser regalos para esta fecha tan especial.
Caminando entre estas mismas plazas, siendo apenas un pequeño punto entre la inmensa población de la ciudad de Fillydelphia se encontraba un joven semental merodeando por los alrededores, pasando cerca de las tiendas y apenas echando un breve vistazo de reojo a los productos que estas ofrecían, realmente no estaba muy interesado en la compra de vestidos, herraduras de oro o degustar algún platillo, que era lo que más se podía ver entre estas tiendas de alto costo.
-¿Dónde estará? Estaba seguro que estaba por aquí- se pregunta el joven poni mientras miraba desorientado a su alrededor, encontrándose solo con tiendas de ropa cara y docenas de ponis ricos que le miraba con indiferencia, casi como un bicho que no debía estar, un joven potro amarillo claro de crines moradas con los uniformes de la academia real. El potro al notar las miradas de los demás este saca un pequeño reloj de bolsillo y revisa la hora.
11:57 A.M
-aún tengo una hora para que comiencen mis clases, si me apresuro llegare a tiempo- suspira este como si le estuviera diciendo a los que le miraban con extrañeza, pero nadie pareció haberle escuchado.
-bueno…. em…. ¿dónde estará? Estaba seguro que era en esta calle… ¿o era por la otra?- se dice a si mismo mientras comenzaba a caminar en círculos de un lado a otro. Rápidamente el tiempo comenzó a dejarlo atrás, marchando sin compasión con él, dejándole atrás rápidamente.
12:18 A.M
Al no encontrar ningún rastro de lo que tanto buscaba desde que hacía dos horas que estaba ahí, finalmente este al ya tener el tiempo encima intento preguntar a los transeúntes, pero ninguno le hacía caso.
-disculpe ¿puede decirme dónde puedo….? ¡Disculpe señora! ¿Puede indicarme por favor donde puedo encontrar la…? ¿Señora?- insistía el joven potro con un tono de vos bastante tímido y tras cada negativa más y más bajo, pero la mayoría lo ignoraban y los pocos que le llegaron a dirigir alguna palabra solo le decían:
-niño ¿no deberías estar en el colegio?-
-¡no molestes niño!-
-hazte a un lado que tengo prisa-
-por favor… solo respóndanme donde está la... Oiga…. Di… disculpe- sigue insistiendo el potro cada vez mostrándose un tanto más desesperado pero
-ese es el uniforme de la academia del norte, hay las vacaciones son hasta el jueves- le dice un oficial con seriedad.
-Lo se… lo se… disculpe- murmura el joven asustado.
-¿no crees que se te hace tarde?- le dice el oficial con seriedad-
-no… tan solo son las…. 12:27-
-el colegio está a tan solo 30 minutos de aquí, y las clases comienzan a la 1:00 solo alcanzaras a llegar si te vas ahora- le dice el oficial con seriedad.
-si… lo se… y está a tan solo 10 minutos volando-
-pero… tu eres un unicornio niño- le dice el oficial extrañado.
-eh…. Si…. Em…. Tomare un taxi… solo… solo quiero comprar algo... Un regalo…. Mañana parto a otra ciudad y solo quería…. Em disculpe- dice el potro bajando la mirada- es importante por favor….-
-¿y cómo que querías comprar?- le pregunta el oficial con seriedad.
-quería ver algo en la juguetería…. ¿sabe dónde está la juguetería Duncan?-
El oficial mira al poni con seriedad, y luego este mira a un reloj que cargaba.
-será mejor que te apresures o no llegaras muchacho, esta dos cuadras más adelante, dando la vuelta en la contra esquina- suspira el oficial.
-¡gracias!- exclama el poni mientras comienza a galopar rápidamente.
-¡solo ten cuidado al cruzar la calle!- reclama el oficial- niño descuidado-
12:35
El potro apenas logro llegar a la juguetería, este miro su reloj con bastante intriga mientras pensaba en que podía hacer. Pasando frente a un puesto de periódicos y revistas a toda velocidad, el potro entra de súbito, sin percatarse de algo que se encontraba publicado entre los periódicos.
-¡todavía alcanzo!- exclama este mientras entra a la juguetería, pero al entrar se percata de que esta se encontraba muy congestionada, repleta de docenas de ponis que al igual que el habían venido en busca de algo especial para algún familiar o conocido.
-¿Qué hago? No creo poder llegar a tiempo... podría ir saliendo pero…. Mamá vendrá por mí esta noche.,..- piensa el joven poni mientras se rascaba la cabeza- ¡ya estoy aquí! ¡No perdamos más el tiempo!- se dice con decisión, entra a la juguetería y rápidamente busca entre las estanterías, una tras otra, descartándolas rápidamente.
-¿Dónde están? Estaban por aquí…. Aj….- decía el joven poni ya impacientándose sin dejar de mirar su reloj.
12:41
Se le acababa el tiempo, debía actuar o irse ahora, pero no podía desaprovechar esta oportunidad, intento preguntarle a uno de los encargados, pero en su mayoría estaban ocupados atendiendo a otros clientes, padres de familia y abuelos que vinieron a comprar regalos para los niños, y aunque él tenía un cochinito repleto de monedas en su mochila, parecían tener mejor predilección hacia ellos en lugar de él.
-¿Qué puedo hacer? Llegare tarde a la clase…. No puedo llegar tarde- se dice a sí mismo una y otra vez.
12:47
-A quien quiero engañar, tengo que salir ahora o no llegare a tiempo a menos que…..- murmura este mientras mira a su alrededor había mucha gente, demasiadas caras y aun cuando ninguno le prestaba atención no podía arriesgarse, en eso este divisa un rincón oscuro tras una estantería, el potro se escabulle y se introduce dentro, luego de unos instantes en su lugar aparece un alicornio rojo oscuro de crines verdes con mechones oscuros. El joven alicornio sale de la estantería con un fuerte dolor en la espalda.
-aj… mi espalda… mis alas…. Aun no me acostumbro a….. ¡ahhh!-
Uno de los trabajadores tropieza con el cayendo sobre ambos una pila de juguetes.
-¡NIÑO FIJATE POR DONDE…!-
-¡perdone, perdone, no era mi intención!-
-no puede ser…. Aj…. ¡príncipe Wes!- dice el trabajador callándose, y ayudando al potro al levantarse rápidamente, y sacudiéndole de cualquier daño que pudo haber recibido.
-disculpe… no quise….- sigue disculpándose el príncipe.
-no se disculpe fue mi error…. Em… ¿puedo ayudarle en algo?-
-em… si… ¿sabe usted dónde están? los em…. Los… los-
-¿los que?- Wes con timidez se acerca a su oído y le susurra lo que quiere.
-oh claro, pero em…-
El encargado lleva a Wes hasta un aparador que a diferencia de los demás que estaban repletos de juguetes de todo tipo, estos se encontraban, para desgracia del príncipe completamente vacíos, sin rastro alguno de un solo peluche o juguete.
-pe… pero… hace dos días estaban repletos….- dice Wes desilusionado.
-se terminaron dos horas después de que ustedes visitaron a la juguetería- le explica el encargado- pero tendremos otros cargamento pronto-
-¿Cuándo?-
-esperamos que la próxima semana-
-oh… yo ni siquiera estaré aquí para entonces- piensa Wes con tristeza.
-¿y no le quedo ni uno solo?-
-bueno… en el aparador de atrás hay muchos peluches pero son de….- Wes inmediatamente da la vuelta a los aparadores y se encontró con docenas de peluches, todos iguales y de un mismo personaje que él conocía.
-¿Blueblood?-
Wes comenzó a sentirse desilusionado, ya a punto de darse por vencido.
-lo siento príncipe Wes pero es todo lo que hay de la colección real-
-¿Por qué hay tantos?-
-son los que se fueron quedando-
-¿pero por qué son grises si él es…?- Dice Wes mientras toma uno de los peluches y en eso este al sentir algo en su casco al sostener el muñeco lo mira y nota que se había manchado su casco con una capa de polvo y tierra.
-tiene mucho tiempo que se quedaron, esperábamos que se vendieran con lo de, bueno…- le explica el vendedor- los sacamos para venderlos junto a las demás, pero solo hemos vendido uno en todo lo que va de la semana-
-al menos vendieron uno- suspira Wes un tanto triste, el vendedor nota esto y se queda pensando por unos instante.
-sabes algo… em… aún nos quedan algunos- suspira el vendedor.
-¡enserio!-
-si pero… no están en muy buen estado-
-¡no importa!- exclama Wes impaciente.
Wes sigue al vendedor a la bodega, y hay, tras una caja se encontraban un pequeño puñado de peluches de princesas, sin embargo estos estaban en mal estado, unos rotos, sin un ojo o extremidad, o degradados. Wes busca entre los peluches, había dos de Luna, a uno le faltaban los ojos, y otros tenían la crin descosida y se le salía el relleno, uno de Lúthien sin cabeza, uno de Twilight desgarrado del pecho, con todo el relleno fuera algunos cuantos de Celestia manchados con lo que parecía ser pintura, y finalmente entre esa pila, se encontraba uno solo que sobresalía de entre los demás, un peluche de Starlight, cuyo único defecto era que le faltaba uno de los cascos delanteros, esto a Wes no le importaría, le miro a los ojos y por mero impulso y olvidándose de que aún estaba presente el vendedor abraso el peluche.
-es tan suave- murmura Wes colérico, después de tanto, el tener a este peluche entre sus cascos hacían que le fuera fácil imaginar que era a ella a quien abrasaba.
-disculpe príncipe Wes, pero es todo lo que nos quedó de la mercancía-
-es perfecta, Gracias- dice Wes con una sonrisa solloza, rápidamente este se pasa un casco por los ojos y procede a tomar su mochila y saca su cochinito, y se lo entrega al vendedor.
-oh, no, no, está bien, si quiere puede llevárselo- dice el vendedor.
-por favor…..- dice Wes mientras le saca algunas monedas de su cochinito y se las entrega al vendedor, el poni se encontraba muy agradecido, y aunque le faltara una pata al peluche de Starlight, era lo que quería, su Starlight, desde que perdió esa fotografía no había podido concebir una sola noche en paz, pero ahora con este peluche, él estaba seguro de poder dormir otra vez, y tenerla presente en sus sueños.
-muchas gracias príncipe- dice el vendedor aceptando las monedas.
Wes guarda el peluche de Starlight en su mochila, teniendo mucho cuidado de no agravar aún más la condición del peluche, lo cosería en casa, compraría un hilo amarillo y así él se encargaría de repararlo, y si tiene algo de suerte encontrando la tela necesaria y todo sale bien también le reconstruirá el casco que le hacía falta. Wes mira una última vez los ojos del peluche antes de cerrar el cierre de su mochila, y no logra evitar soltar una leve sonrisa antes de finalmente cerrar el cierre.
Wes iba saliendo de la juguetería con una amplia sonrisa en el rostro, dando de brincos alegremente, olvidándose por un instante que se le hacía muy tarde para ir a la escuela, en eso este al levantar su mirada al frente, divisa algo que le llamaría su atención completamente, plasmado entre las páginas de los diarios del día.
-¿Starlight?- murmura Wes mientras camina lentamente hasta el puesto de periódicos con un nudo en la garganta mientras avanzaba y observaba un diario, con una fotografía muy peculiar y preocupante de su amada, Wes no comprendía lo que significaba esto, y cuando estaba por tomar el diario para leer lo que decía….
-¡NO PUEDE SER!-
-¡ES EL!
-¡MIREN TODOS ES EL PRINCIPE DEL IMPERIO!-
Wes siente un frio recorriéndole la espalda mientras lentamente mira a su alrededor, notando a docenas de ponis mirándole con ojos exaltados y acechantes, el haber obtenido lo que quería era tal que se había olvidado de que no podía salir en público, ahora él estaba bajo las miradas de todos y todas, bajo el asecho como un pedazo de carne muerta asechado por los buitres hambrientos, ansiosos por arrancarle un buen pedazo, era como Wes se sentía al tener a todos los ponis de la ciudad observándole con esas miradas fijas y sin parpadeo.
-¡es el príncipe Wes!- exclaman todos y todas repentinamente, exaltando al joven príncipe quien salió de su parálisis y se echó a correr por los pasillos, olvidándose por completo que poseía alas, todos los demás comenzaron a seguirle, Wes sentía como si estuviera al asecho, tenía miedo, no sabía que podía pasar, no consideraba ni siquiera un poco que esto no resultara algo tan grabe para él, no podía quedarse a firmar autógrafos, Wes sentía como si el mundo entero lo fuera a aplastar, era la primera vez en su vida que le pasaba esto, nunca antes había sido perseguido por una turba de admiradores, Wes no podía evitar sentirse agredido, y no hacer nada más que huir, como si su vida dependiera de ello.
Luego de una larga corrediza, Wes desapareció finalmente entre los callejones, muchos ponis lo buscaron, pero no lo encontraron, pasaron algunos minutos, y pasando por ese mismo callejón un pegaso adulto compra un periódico en un puesto cercado.
-son 3 monedas- dice el vendedor.
-aquí tiene- responde el pegaso con tono seco mientras le entregaba el periódico, este estuvo a punto de leerlo ahí mismo, pero mejor decidió colocarlo entre sus alas y camino un poco por la plaza hasta llegar a un callejón.
Luego de que se le diera de alta, la princesa Starlight fue asignada a la princesa Luna como su nueva tutora legal, aun no se nos han propuesto nuevos detalles con respecto a el porqué de esta nueva separación de la familia real de los Sparkle, rumores aseguran que fue por un intento de suicidio en contra de la princesa Starlight, aún no sabemos si al igual que como sucedió hace 5 años también se separaran el resto de los hijos de la familia Sparkle de su madre.
-¡STARLIGHT!- exclama el semental con una vos aguda, en eso esté comenzó a encogerse y de un momento a otro este retomo su verdadera forma.
-no…. No Starlight….- comienza a sollozar el joven potro en que se había convertido, este no era ningún otro que Wes, quien ahora tenía el corazón contra la garganta mientras no dejaba de pensar en que todo esto era su culpa y en lo grabe que debe estar el estado de su amada, así como un sentimiento de rabia que él no sabría explicar por qué o hacia quien sentía- tengo que verte… tengo que regresar a como del lugar-
Era de noche en Canterlot y Starlight se encontraba sola en el observatorio, contemplando las estrellas, buscando pasividad en su corazón, y pese a lo calmado del ambiente y favorable del cielo, al estar despejado y poder contemplarse cada una de las constelaciones con total claridad sin necesidad del telescopio, la princesa seguía sintiendo este vacío en su corazón, las horas pasaron y la princesa se ausenta incluso en la cena, siendo en términos generales hora de recostarse, pero Starlight continuaba sola, hay parada observando las estrellas.
De pronto el silencio fue interrumpido súbitamente con el sonido de unos golpes leves y unos pasos acercándose, Starlight miro desorientada y al voltearse se percató que subiendo las escaleras para llegar a donde se encontraba, se encontraba que era Tara quien se aproximaba, usando un bastón para palmar las escaleras y subiendo a paso lento y con mucho cuidado. Starlight mira incrédula y fastidiada como Tara se le acercaba a paso lento y molesto.
-lo siento, aun no memorizo esta parte del castillo- explica Tara mientras iba llegando con ella.
-¿tus padres te dijeron que estaba aquí?-
-no, te conozco muy bien Starlight, vivimos juntas por 3 años, y me se todos tus escondites-
-ah si- dice sin mucho interés- pero aun así estaba en completo silencio-
-escuche el rechinar de tus dientes cuando iba a medio camino-
Tara se sienta a solo un par de metros de Starlight y enfoca su cabeza apuntando en dirección al cielo, como si intentara ver las estrellas pero era claramente imposible.
-no deberías estar aquí- murmura Starlight con inexpresividad.
-tu tampoco- responde Tara- no podemos dejarte sola-
-¿creen que volveré a intentar quitarme la vida?-
-mis padres y mi tía Luna te están dando tu espacio, pero después de lo que pasó la otra noche, me dijeron que lo mejor sería que estuviera con tigo cuando te encierres o escondes-
-¡¿les dijiste?!-
-tenía que hacerlo, no me dejaste elección-
-no tienen que cuidarme- bufa Starlight con cólera.
-tenemos que hacerlo, porque nos preocupas, yo me preocupo por ti amiga-
-hace tiempo me di cuenta que no tengo amigos- murmura Starlight con rabia, mientras piensa en cuando se dio cuenta que todos aquellos que bailaron con ella en su fiesta de cumpleaños no eran sus amigos y lo que terminaría destrozándole el corazón, creer que ni siquiera Wes lo era, por lo cual siendo Wes alguien muy importante para ella, ya ni siquiera considera a Starlight como su amiga, no tiene amigos, esta ella sola y siempre lo estará.
-¿Por qué dices eso?- pregunta Tara intrigada y con gran preocupación.
-¡ESO A TI QUE TE IMPORTA!- grita Starlight dolida, Tara no reacciona ante el grito, no se sorprende, ni siquiera parecía molestarse, solo mantuvo la misma expresión que expreso antes de eso, un rostro de preocupación y confusión- ¡YO NO TENGO AMIGOS, NI A NADIE!-
Un silencio se hace presente en esa habitación, interrumpido apenas por el sonido del viento que azotaba levemente.
-¿no soy tu amiga?- dice finalmente Tara con un tono colérico, a Starlight le sorprendió que no se mostrara molesta como ella, realmente la poni amarilla esperaba que Tara también comenzara a gritar, pero ni siquiera se mostró molesta, solo se mostró triste.
-mi hermano, Luck ¿tampoco era tu amigo?- pregunta Tara con el mismo tono colérico, Starlight no respondió, el viento siguió soplando, haciendo que las melenas de ambas yeguas se meciera y agitara con el viento. Tara siguió esperando una respuesta, Starlight al sentirse culpable pero aun molesta intento dejarla, salir por la cúpula del observatorio, y aunque abrió sus alas y se elevó unos metros, no tuvo el corazón para dejarla hay sola, Tara dirigió su mirada en dirección a donde ella sobrevolaba, pendiente a la tenue ventisca que las alas de Starlight provocaba, sabiendo así que aún no se había ido. Starlight sintió como si Tara le observara, pese a tener una venda sobre las cuencas donde ya no estaban sus ojos, de alguna forma Starlight se sentía presionada, por una mirada que no podía ser posible. Finalmente rendida, y con un gran sentimiento de culpa y remordimiento en su corazón aterriza a pocos metros de Tara, mirándole con una mescla de confusión, cólera y culpa.
-sabía que no te irías- sonríe Tara, Starlight intento no chocar su mirada con el rostro de Tara, algo en ella le hacía sentir mucha incomodidad con mirarle- sino fuera tu amiga, te abrías ido-
-no sigas hablando, o te juro que me iré- se queja Starlight mientras se dirige al telescopio y mira por este, para poder distraerse un poco, el telescopio de Canterlot era uno de los más grandes y mejor equipados de todos, por lo que era fascinante mirar por medio de estos, solo buscaba aclarar su mente, y dejar de sentir este dolor en su pecho. Pero en eso esta se percata de como Tara seguía sentada, notándose algo triste, es cuando Starlight recuerda que ella nunca podría apreciar otra vez el mirar por el telescopio, sintiéndose nuevamente culpable y estúpida.
-¿sabes Tara? ¿Qué tal si nos vamos a otro sitio? Como hmmmm ¿la biblioteca….?- Starlight se pasa un casco por la cara- aj… ¿que tal tu cuarto?-
-no te preocupes por mí, si quieres mirar por el telescopio adelante, no me sentiré ofendida- dice Tara.
-no me siento cómoda-
-si quieres que me retire lo hare- dice Tara.
-no, no…. No quiero que te vayas pero… em-
-je, está bien- ríe Tara, y luego suelta un suspiro - ¿sabes algo? abecés siento que puedo verlas-
-¿Qué cosa?-
-las estrellas- Starlight mira a Tara con extrañeza.
-sé que suena ridículo- murmura esta mientras se pasa un casco por encima de las vendas, en el punto donde debería estar su ojo izquierdo- no lo sé, abecés miro en dirección al cielo nocturno y me parece ver unos destellos blancos que se asemejan a las estrellas, abecés incluso, puedo distinguir constelaciones completas-
-¿enserio?-
-no lo sé, puede que sea mi imaginación, no soy como Luck, ese niño, je, él se sabía de cabo a rabo todo el manto estelar, podía saber dónde estaba cada una de las constelaciones sin siquiera mirar, se las sabía de memoria, ahora yo… no sé si es porque lo extraño, pero cuando miro al cielo, creo ver las estrellas, y formar en mi mente las constelaciones que el tanto apreciaba-
Starlight permanece completamente callada, escuchando todo lo que Tara le decía, sentía un fuerte sentimiento de culpa y tristeza al ver como su amiga aun pensaba mucho en su difunto hermanito.
-¿sabes algo? Esta era su habitación favorita, todavía recuerdo cuando pequeño él se escapaba de su cuarto y siempre lo encontrábamos aquí, durmiendo frente al telescopio, con nada más que una mantita y un pijama- cuentan Tara con nostalgia.
Starlight únicamente se limita a ver sus cascos contra el suelo, ocultando completamente su mirada ante Tara pese a técnicamente no ser necesario.
-sé que extrañas mucho a Wes, pero al menos tú tienes la oportunidad de volverlo a ver algún día- murmura Tara con cólera.
-no sabes lo que dices- murmura Starlight mientras cerraba los ojos con fuerza eh intentaba ignorar lo culpable que las últimas palabras que su amiga le dijo generaron en ella.
-sé que has pasado por mucho, y quiero decirte que pese a lo mal que vallan las cosas, siempre habrá algo bueno-
-¡¿Qué tiene de bueno que este yo aquí?!- se queja Starlight entre dientes.
-que estoy con tigo- dice Tara con un tono sincero. Starlight le mira con confusión, Tara únicamente se dispone a suspirar.
-hacía tiempo que no estábamos juntas, siempre fuiste mi mejor amiga, y lo que pasamos juntas de más jóvenes, bueno, nunca lo olvidare-
-yo tampoco- piensa Starlight sintiéndose un poco culpable.
-siempre te vio como una hermana- suspira Tara.
-en… ¿enserio?- dice abriendo completamente los ojos
- sí, Luck siempre te quiso mucho, y bueno yo también…. el estar con tigo, me ayuda a recordar más fácilmente cuando tú y yo lo cuidábamos o solíamos jugar con él -
-si… ¿lo extrañas mucho verdad?- pregunta Starlight con un nudo en la garganta.
-siempre-
Un silencio se guarda por unos instantes.
-no te sientas sola amiga, porque no lo estás, siempre tendrás a alguien aunque no te des cuenta, solo que abecés no lo ves- dice Tara con un tono animoso.
-je, supongo que a mí no me sirven de nada mis ojos, quizás debería dártelos- comenta Starlight, estando a punto de taparse la boca al creer que la había ofendido, pero se calmó al ver a Tara riéndose y ella le siguió, riéndose juntas.
-no te preocupes, todo saldrá bien, veras que sí, y si las cosas salen mal, siempre me tendrás a mí para apoyarte, así como siempre tendrás a tu madre y hermanos, así como siempre tendrás a mis padres y tías, todos nosotros siempre te queremos y preocuparemos por ti- sonríe Tara.
De repente Tara siente algo abrasándola, era Starlight, no pudo darse cuenta de inmediato, pero estaba llorando, y cuando se dio cuenta Tara no dijo nada, solamente le correspondió el abraso, finalmente Starlight no lo resiste más y comienza a sollozar con fuerza ya dejándole de importar su orgullo y temple, dejando aflorar su lado más sensible con ella, cosa que solo había hecho una vez con alguien más, alguien que ella aun quería, pero su corazón lastimado y mente confundida, le hacían pensar que no lo quería más, cuando la verdad era otra.
Ambas se quedan sentadas en dirección a las estrellas, permaneciendo juntas y sintiendo el apoyo y valor que cada una sentía sobre la otra, Starlight mira en dirección a sus cascos, notando los vendajes que poseía sobre su casco cubriendo su herida, en eso una idea pasa por la mente de Starlight.
-hoye ¿Cómo es que me encontraste tan rápido cuando estaba sola en la cornisa?-
-no me lo entenderías si te lo dijera-
-¿qué?- dice Starlight intrigada.
-jeje ni siquiera yo misma lo entiendo-
Lejos de cualquiera de las ciudades o pueblos de Equestria, por encima de las montañas nevadas, se encontraba un exhausto alicornio rojo de melenas verdes y negras, el potro se encontraba muy cansado, sentía que sus alas pesaban una tonelada cada una, su estómago no dejaba de gruñir con prepotencia y presencia, generando una tortura interna, como si su intestino grueso estuviera atacando al delgado para alimentarse, la cabeza le daba vueltas y vueltas, era la primera vez en su vida que su cuerpo era forzado a expresar esta tortuoso castigo. Desde hace dos días que se encontraba volando, usando solamente una brújula que le señalaba en norte, buscando el sudoeste para poder encontrar su destino.
-no resisto más…. No…. Tengo que admitirlo…. Estoy perdido- murmura Wes mientras no lograba evitarlo y termino aterrizando súbitamente, de no ser por la nieve que recubría la montaña, habría tenido un trágico aterrizaje ante la fuerza con la que se estrelló.
-mis alas…. Mis alas…. Aj…. Mis alas- se queja Wes mientras sentía como estas le dolían bastante.
-¿Dónde estoy?- murmura este mientras saca de una mochila que cargaba la brújula y un mapa bastante sencillo de Equestria.
-¿Dónde estoy?- se pregunta el potro mientras se tapaba el pecho con sus propias alas.
-veamos, aquí esta Filadelfia…. Llevo volando dos días así que…. ¿o fueron 3?-
Wes mira a su alrededor con bastante intriga, buscando algo que fuera a especificarle donde se encontraba, mira en todas direcciones y lo único que ve es una montaña, cuya punta tenía la curiosa forma de media luna, inmediatamente busca en el mapa, y no encuentra ninguna montaña con forma de media luna, el mapa que poseía solo señalaba las ciudades principales y algunos terrenos con dibujos, nada claro para saber de qué se trataba.
Por la condición del ambiente solo pudo suponer que se trataba de las montañas nevadas, sin embargo no se podía estar tan seguro, el invierno aún está presente en todo el mundo y esto aria que así como esta en las montañas nevadas, también podría encontrarse en las montañas nubladas que están a 5 días de Canterlot, o inclusive debajo de la misma Canterlot.
-hace frio…. ¿Qué pasara si no estoy en las montañas nevadas?- se pregunta el príncipe con miedo mientras comenzaba a sentirse nervioso por la posibilidad de estar perdido.
- tranquilo, tranquilo, tranquilo Wes…. el ultimo pueblo que vi fue ayer en la noche, así que, veamos…. ¿Cuál era el nombre de ese pueblo? ¡Aj, ¿Dónde fue que me detuve a pedir indicaciones?! ¿Vías del tren? ya ni recuerdo cual fue la última estación que pase-
Wes se quedó sentado en la nieve un rato intentando descifrar el mapa, pero este no era muy claro, ya antes Wes había aprendido a leer mapas, pero este era solo un folleto turístico, no se puso a pensar en lo grande que podía ser Equestria, y mientras más tiempo pasaba sin ver señal de su objetivo, más se desesperaba.
De pronto como si no fuera suficiente su mala suerte, una colosal tormenta comenzó a acerca presente, el viento comenzó a soplar con fuerza, se podía escuchar como las montañas comenzaban a rugir, y un tenue pero aterrador estremecer se empezó a hacer presente. Wes abrió su mochila rápidamente para guardar el mapa y la brújula, se distrajo unos instantes al ver dentro de su mochila el peluche de Starlight, y antes de que entrara en si las ventiscas llevándose el mapa que cargaba, y haciendo que este rodara de espaldas por la nieve, cuando logro levantarse y percatarse de que su mapa se estaba alejando, Wes se levantó abrió sus alas e intento tomarlo en el aire, pero este fácilmente bolo de sus cascos y se alejó aún más rápido de lo que podía volar con sus alas, nuevamente perdió el equilibrio y se estrelló contra la nieve.
-¡NO ESPERA!- exclama Wes mientras estaba a punto de levantarse y seguir con la persecución del mapa, pero para su desgracia la tormenta empeoro rápidamente, la tierra comenzó a estremecerse en sus cascos y antes de que se diera cuenta frente a él se desencadenaba una avalancha.
Wes quedo completamente paralizaba mientras veía como semejante muro de nieve, estaba por arremeter contra él.
-corre, ¡Corre!- escucha Wes en su mente, y finalmente el joven príncipe reacciona y corre apresuradamente, más rápido que nunca, sus cascos aceleraron a gran velocidad, una velocidad sin precedente siendo capaz de incluso ganarle a cualquiera en una carrera, sus cascos parecían una maquina ante el modo en que aceleraban sobre la nieve. Quiso volar y dejar atrás el muro de hielo que le amenazaba, pero sus alas estaban muy cansadas, y sentía que no lograría elevarse lo suficientemente rápido para poder escapar. Sus cascos pese a aun seguir galopando a toda velocidad, Wes sentía como rápidamente también estos comenzaban a dolerle, no tenía mucho tiempo tenía que encontrar la forma de evadirlo. Wes no se atrevió a mirar atrás de sí, pero sus oídos eran muy presentes de lo cerca que estaba del muro de nieve.
Pronto pasaría lo que Wes tanto temía, el camino se le estaba acabando, ante él se encontraba el acantilado, el final de su camino, Wes se dispuso a abrir sus alas e intentar dar un largo brinco al llegar al borde, grandes golas de granizo y nieve comenzaban a golpearle en la espalda y nuca, la nieve estaba muy cerca, era ahora o nunca, tenía que hacerlo ya, Wes se detuvo un instante para tomar impulso y dar un largo salto, pero antes de que pudiera dar el salto, es golpeado por la nieve, siendo llevado al fondo, Wes intento emerger, pero la nieve le caía encima y lo obligaban a caer hasta el fondo, Wes sentía que este era su final, que todo lo que había intentado era para nada, creyó que moriría hay mismo, cuando en eso este divisa, no muy lejos de donde el intentaba mantenerse en vuelo una pequeña cueva, no tuvo tiempo de analizarlo siquiera, rápidamente entro a la cueva, lo hizo con tanta rapidez que no midió el camino y se estrelló dentro de la cueva, quedando inconsciente mientras fuera un muro de nieve caia a la oscuridad, con la fuerza de una montaña, aplastando todo a su paso.
Wes permaneció inconsciente barias horas dentro de esa cueva, y cuando finalmente despertó, el joven príncipe se aterro al no ser capaz de mover sus cascos, estos se encontraban completamente paralizados, no era capaz de mover siquiera un solo musculo, ya con bastante trabajo Wes pudo abrir los ojos, sus cascos estaban helados como paletas, no le dolían, pero tampoco los sentía, era como una paleta con vida, consciente de lo que había a su alrededor, pese a que la cueva estaba completamente oscura, Wes era capaz de ver hasta el más mínimo detalle de la cueva, pero de nada le serviría ahora su capacidad de visión nocturna, no podía moverse, estaba atrapado en su propio cuerpo, intento gritar, intento pedir ayuda, pero sus labios estaban pegados los unos contra los otros, no podía hacer nada.
El corazón de Wes comenzó a latir frenéticamente, mientras hacia un intento desesperado por mover siquiera uno de sus cascos, no podía moverse, no podía hacerlo, sus músculos estaban endurecidos.
-por favor, alguien ¡quien sea! ¡Ayúdeme por favor….! Por favor, mami, Starlight papá…. Penny… quien sea, quien sea por favor ayúdenme- pensaba Wes ante la impotencia de poder moverse.
Pronto a Wes le fue difícil respirar siquiera, sus órganos internos fueron los últimos en sucumbir ante el frio, primero sintió como su estómago se encogía y endurecía lentamente, seguido de sus intestinos y pulmones.
-¿este es mi castigo? Mami… ¿este es mi castigo? Yo no quise desobedecerte, no quise…. Solo quería estar con ella, solo quería verla, pero no sabía que esto me pasaría…. Mami…. Mami…. Starlight-
Los ojos de Wes comenzaron a dejar de moverse, sentía como estos se cristalizaban permaneciendo en una sola postura, mirando en dirección al muro de nieve que debería ser la cueva. Una capa de hielo cristalino comienzo a cubrir todo el cuerpo del inmóvil Wes agravando su condición.
-lo siento, lo siento mucho- fue lo último que pensó Wes antes de que todo se oscureciera finalmente, su cerebro fue el último en cristalizarse, como si se hubiera detenido en el tiempo, Wes había sido congelado completamente, su cuerpo era inerte, y sin un rastro de aparente vida, de no ser por una sola cosa, y es que dentro de su pecho, algo aun permanecía tibio, ante cualquier pronóstico o realidad científica, algo dentro de Wes seguía palpitante, un latido bastante tenue, y poco detectable, pero permanecía hay, ese palpitar provenía de su corazón.
Mientras tanto desde las sombras, las suplicas de Wes fueron escuchadas, por alguien que no se esperaba o siquiera conociera, una tenue y debilitada llama roja y palpitante se hace presente ante el pequeño potro, como un corazón en llamas que permanecía palpitante sin un cuerpo aparente, ilumino el rostro inerte del joven príncipe.
El corazón de fuego despide de si una llamarada que lo envolvía, comenzando a soltar tenues ondas de calor ante el cuerpo petrificado de Wes.
-tú no tienes la culpa de nada, tu solo hiciste lo que creíste era lo correcto, y si alguien aquí es el verdadero culpable es tu madre por separarte de ella y no corresponder a tus sentimientos- se escucha una voz femenina.
Un casco de fuego se materializa y acaricia la crin de Wes, derritiendo la crisálida de hielo que lo había envuelto. El potro cae, pero algo lo sostiene y con cuidado lo deja reposar en el suelo de la cueva.
-descansa ahora y mañana ve por ella, regresa con ella, que solo el amor puede detener la oscuridad-
El pequeño cae al fondo de la cueva incontinente, mientras el corazón de fuego permanecía a su lado el resto de la noche, impidiendo el paso de hielo y las ventiscas, cuidando de él hasta la llegada del amanecer.
Como si todo hubiera sido un mal sueño, Wes despierta, un tanto desorientado, muy sediento, hambriento, y por sobre todo agotado. Con confusión mira a su alrededor, en un instante este miro confundido su entorno, pero luego recordó como era arrollado por una abalanza y con mucho trabajo este apenas logro refugiarse aquí. Wes se levantó del suelo de la cueva con movimientos torpes, caminando hasta su mochila, pero tropezó y callo de cara, sus cascos traseros aun no le respondían correctamente, pero al menos ya no los sentía petrificados. Lentamente se arrastró ante su mochila, la acerco a su pecho y la abrió. Wes al principio se exalto al no ver dentro aquel peluche de Starlight que tanto atesoraba, desesperado miro en todas direcciones, y se calmaría al encontrarlo posado sobre una roca, sentado ante la salida de la cueva. Wes un poco nervioso y confundido se acerca al peluche y lo toma entre sus cascos, mirándolo con bastante curiosidad, se sorprende al sentir como el peluche estaba caliente, Wes no supo a que se debía, pero inmediatamente abraso al peluche para que le compartiera un poco de su calor. En eso Wes se percata de una luz que provenía fuera, inmediatamente Wes sale de la cueva y emerge a la superficie, quedando atónito al encontrarse no solo con un bello amanecer, si no con algo que aún se encontraba muy lejos, pero ya era visible, al pie de una montaña se encontraba por fin, Canterlot.
Wes voló con todas las fuerzas que le quedaban apresuradamente, aun le faltaba un largo recorrido, pero el finalmente poder ver su objetivo presente ante él, le daban fuerzas para continuar de inmediato, ante su emoción no podía pensar en nada que no fuera Starlight. Voló por varias horas más, directo a la ciudad capital de la cima de la montaña, y aunque parecía que al principio no avanzaba mucho al verse el castillo a la misma distancia que cuando comenzó, pronto empezó a sentir como cada vez estaba más y más cerca, al hacerse más y más grande ante su vista aquel castillo.
-¡ya casi! ¡Ya casi!- exclama Wes a si mismo mientras se esforzaba más y más, sus alas le dolían demasiado pero no le importaba, es entonces, cuando aún le faltaban al menos una hora más de vuelo que sus ojos brillaron y como si fueran unos monoculares, fue capaz de mirar a través de árboles y arbustos ante aun varios kilómetros de distancia de donde él se encontraba, un pequeño punto que poco a poco se volvía más claro, una joven yegua amarilla de crines moradas, una hermosa princesa, se encontraba merodeando por los jardines de Canterlot, Wes podía verla con claridad, aun cuando esta se encontraba tan lejos, aun cuando aún faltaban al menos 30 kilómetros para su llegada, él pudo verla, pudo ver como esta caminaba por los jardines y finalmente se sentaba a reposar en una banca al pie de una estatua.
-hay esta- murmura Wes con bastante asombro, tal y como si fuera la primera vez que contemplara aquella belleza encarnada, aquel fruto de pureza y deslumbro que cautivaba y encendía su corazón, aquella que le hacían sentir algo que nunca antes había sentido, aquel calor que cautivaban tanto su espíritu. Por un instante sintió que su corazón se detenía, para luego comenzar a latir con mayor prepotencia, siendo incluso percibidle para el mismo, escuchando su propio corazón latir una y otra vez sin parar como si su corazón pudiera estallar en cualquier momento. No podía dejar de verla, estaba agotado, hambriento, pero el verla, hacían que obtuviera su segundo aire, el potro que una vez estuvo a punto de estrellarse ahora tenías más energías que nunca, su estómago dejo de gruñir, dejo de sentir pesadas las alas, estaba cerca, muy cerca, ella estaba ahí, en los jardines de Canterlot.
-¡ya casi! ¡Starlight!- exclama Wes mientras se esforzaba por que sus alas dieran un último aleteo, despegando apresuradamente, ya no lo resistía mas, ya casi era tiempo, ya casi estaría finalmente con su amada, su corazón no dejo de saltar de alegría, estaba feliz, más que nunca, cada segundo que estaba lejos de ella parecía insoportable, y ahora que sentía que faltaba tan poco solo podía quejarse de por qué sus alas no aleteaban más rápido, quería llegar ya, quería estar hay de inmediato, faltaba poco, muy poco, parecía que finalmente estaría con ella, ya se estaba preguntando en como llegaría con ella, que le diría, y luego pensó que eso no importaba ahora, que lo más importante era darse prisa.
-¡WES!- se escucha un grito bastante exaltado, un grito de una vos femenina que Wes conocía muy bien, sin embargo no era a quien esperaba oír decir su nombre. Wes se detiene en seco cuando la voz le llama por segunda vez, este mira a su alrededor y vería igual que un fantasma a su madre mirándole con una expresión bastante exaltada, en el suelo detrás de unos árboles entre el paraje boscoso.
-ma… mama….- murmura Wes mientras veía con incredulidad a su madre.
-Wes… Wes… por favor baja- le dice Cadance.
Wes mira por un instante en dirección a Canterlot, buscando a Starlight en aquella banca donde se encontraba leyendo, pero esta al parecer ya se había retirado.
-¡Wes!- exclama Cadance sin atreverse a ir por él.
Wes permanece en el aire por unos instantes, no sabía que hacer estaba muy confundido. Wes espero a que su madre fuera la que fuera por él, pero ella permaneció en el suelo, escondida en las sombras, llamándole. Wes quería seguir, quería dejar a su madre y continuar, ya estaba muy cerca, pero algo dentro de él no se lo permitía, no podía darle la espalda a su madre. Wes soltó un alarido de impotencia y finalmente aterrizo, permaneciendo a distancia de su madre.
-¡Wes!- exclama Cadance corriendo hacia él, pero el potro la evadió, impidiendo que esta le abrasara, el príncipe mira a su madre con extrañeza, y un poco de incertidumbre.
-Wes…. Solo mírate…. Tu crin…. Tu preciosa crin, y tu pelaje- solloza Cadance. Wes mira su cuerpo y nota que su suave pelaje se encontraba rasposo y cubierto de tierra y nieve, palma su crin y se percata que esta se encontraba enredada y endurecida, con algo de tierra y ramita enredadas. Cadance intento ir con el nuevamente, pero el potro siguió retrocediendo en dirección a Canterlot, sus cascos y sus alas se notaban impacientes, quería emprender el vuelo de inmediato y continuar.
-Wes…. Por favor…. Déjame revisarte, por… podrías estar lastimado- chilla Cadance quien no dejaba de mostrarse colérica, mas no molesta, oh al menos, no como Wes esperaba. Wes no sabía cómo actuar ante su madre, podía notar lo preocupada que esta se encontraba, pero en el fondo de su corazón algo en el comenzaba a percibir un sentimiento muy diferente, cuando la escucho, cuando aterrizo, Wes no sintió ni por un instante un gramo de felicidad por volverla a ver, como si algo que en él hubiera muerto en la tormenta, Wes no sabría explicarlo, pero al ver a su madre un sentimiento de rencor se hizo presente en él, mas no comprendía por qué, cosa que le inquietaba más.
-Wes por favor… déjame revisarte-
-estoy bien- suspira Wes mientras intentaba poner sus pensamientos en orden.
-Wes estuviste perdido por 4 días enteros, creí que…. Creí que estabas- chilla Cadance, pero no pudo terminar la frase, intento acariciar la mejilla de su hijo pero este retrocedió rápidamente.
-¿Cómo supiste que estaría aquí?- pregunta Wes con un tono colérico.
- Wes…. ¿no recuerdas que iría por ti a buscarte? Fui a al dirección y me dijeron que no asististe los últimos días a clases, envié a que te buscaran por la ciudad, y no te encontraron, yo te busque por días enteros ¡y no te encontré! ¡creí que te había pasado algo!-
-¿pero como supiste que vendría hasta aquí?-
-yo… Wes…. Porque soy tu madre, y te conozco muy bien cariño-
-entonces sabes por qué he venido ¿cierto? O pregúntame por que vine desde tan lejos hasta aquí- murmura Wes con un tono que empezaba a hacerse colérico- ¡pregúntame por que deje la escuela, pregúntame por que vine hasta aquí desde tan lejos y no te dije nada!-
-Wes por favor no me hables en ese tono- intento regañarle Cadance, pero no le era fácil al mirar el estado tan deplorable y decadente de Wes- Wes por favor, tengo que llevarte a un doctor, estas en los huesos… ¿eso que te brota en el cuello es sangra? ¡Wes puede ser serio!-
-¡ya te dije que estoy bien!- grita Wes, sentía como su cabeza comenzaba a palpitar fuertemente como si fuera a estallar- solo… solo quiero que me respondas algo- murmura Wes mientras mira a Cadance con seriedad.
-que cariño- murmura Cadance con un nudo en la garganta.
-¿Por qué me robaste mi foto?-
-dis… ¿disculpa?-
-mi foto, porque… ¿Por qué me robaste mi foto?-
-Wes… no se dé qué me estas ablando- dice Cadance con un tono nervioso.
-bien, te are otra pregunta entonces- murmura Wes con un tono frio, cosa que intimida aún más a Cadance- ¿Por qué me dijiste que Starlight estuvo a punto de morir?-
-Wes… yo…- Cadance no supo cómo responderle.
-¡responde!-
- no quise preocuparte, no quise que te preocuparas por ella…. –
-porque no quieres que este con ella ¿verdad?- pregunta Wes mientras sentía algo rasposo en su garganta, como si esta ardiera, sentía ganas de gritarle a su madre, pero intentaba contenerse.
-Wes… mira mi cielo, las cosas son más complicadas de lo que crees, tú eres muy joven aun, y es mejor que te enfoques en tus estudios-
-la amo- murmura Wes mientras le daba la espalda a su madre- tenías que decírmelo, no había excusa-
-Wes tú no sabes lo que es el amor-
-¡¿y tú lo sabes?!- pregunta Wes de repente, cosa que toma desprevenida a Cadance.
-¡Wes! ¡Por favor deja de hablarme con ese tono o te castigare!- exclama Cadance herida mientras no dejaba de pensar en su pasado.
-¿castigarme? ¿Qué me harás? ¿Me alejaras de ella otra vez?- pregunta Wes con un tono severo, encarando a su madre.
-Wes… por favor…. Trátame con respeto, yo soy tu madre- dice Cadance sintiéndose con la espada contra la pared, nunca ante su hijo le había gritado o hablado con ese tono, y no estaba preparada, ver la mirada severa de su hijo, no hacía más que ser más fulminante sobre ella- Wes por favor…. Tú eres bueno, eres mi bebe… yo solo quiero lo mejor para ti.-
-si lo soy ¿Por qué no quieres que sea feliz?-
-Wes….-
-¿Por qué no quieres que este con ella, si eso me hace feliz?-
-¡Wes yo soy tu madre!- murmura Cadance entre dientes, comenzando a enfurecerse, ante la sola idea de que su hijo prefiera estar con esa puta zorra que con ella.
-ya no soy un niño, tengo 14 años, y creo que es momento que yo tome mis propias decisiones, y elijo estar con ella-
-¡NO DIGAS TONTERÍAS TU AUN ERES UN NIÑO! ¡Y NO SABES LO QUE QUIERES!- grita finalmente Cadance, mostrándose muy alterada.
Wes se sorprende un poco al ver como los ojos de su madre brillaban y las venas de su cuello se marcaban. Wes retrocede, dispuesto a dejar a su madre,
-TU NO ME DEJARAS, ¡ESTARÁS CON MIGO! ¡ASÍ TENGA QUE OBLIGARTE!- exclama Cadance mientras arremete contra Wes, Wes mira con incredulidad como su madre se le abalanza e intenta someterlo. El príncipe intento quitársela de encima. Cadance lo levanta, procurando no usar ningún hechizo y valiéndose de su fuerza para someter a su hijo, de esta forma, no llamaría la atención de Discord. Wes intento soltarse, pero su madre lo tenía bien sujeto, esta comenzó a arrastrarlo.
-¡por favor sueltame! ¡Me lastimas!-
-¡te soltare cuando lleguemos a casa!-
-¡No!-
-¡no volverás a ver a esa zorra! ¡Nunca más!-
-¡no! ¡No le digas así! ¡Ella no es una zorra!-
-¡claro que es una zorra! Conozco a las de su tipo ¡esa bruja te hechizo, pero no te preocupes mi cielo, QUE CUANDO LLEGUEMOS A CASA ARE QUE TU PADRE TE BORRE LOS RECUERDOS DE ESA CERDA!-
-¡NOOOOOO!- grita Wes y en eso este coloca sus cascos traseros contra el pecho de su madre, por más fuerza que aplico no logro separarse de ella, en eso este noto como comenzaron a alejarse de Canterlot, al perderse tras la colina, Wes comenzó a sentir gran rabia, Cadance lo aprieta más fuerte, inmovilizándolo, la desesperación y rabia de Wes eran tal que él aria algo que no pensó que sé que atrevería hacer, este alejo sus cascos traseros y luego golpeo con fuerza a su madre en el pecho, dándole una monumental patada que le separo de ella, el golpe fue tan fuerte que Cadance salió disparada estrellándose contra un árbol y partiéndolo en dos.
Wes cae en el suelo, y cuando se da cuenta que es libre este corre apresuradamente del bosque sin mirar atrás, rápidamente, tan rápido como sus cascos le permitían este busca un espacio libre para solamente desplegar sus alas y emprender el vuelo lo más pronto posible, directo a Canterlot, pero algo no andaba bien, algo empezaba a hacerse presente en sus oídos, Wes pese a alejarse rápidamente del sitio donde aterrizo su madre, podía escuchar claramente su llanto desgarrador, Wes intento ignorarlo, quiso seguir adelante, pero pese a ya estar en un espacio más despejado, por alguna razón no era capaz de abrir sus alas y abandonar el suelo, solo siguió corriendo por la nieve, siguió corriendo y corriendo tan rápido como pudo, como si estuviera huyendo, los llantos de su madre aun eran presentes, aun podía escucharlos por alguna razón, y esos llantos no hacían más que ser como una daga contra el corazón de Wes.
-¡Wes porque lo hiciste! ¡Wes yo te amo! ¡Perdí a tu hermana, no quiero perderte a ti también! ¡Wes!- escuchaba Wes sin importar cuanto se alejara del sitio del incidente, era como si no pudiera huir de su propia culpa.
-¡Wes! ¡¿Por qué me hiciste esto?!- los llantos de Cadance eran desgarradores, Wes quiso ignorarlos y seguir adelante, pero no podía bloquearlos, podía imaginar a su madre tirada en el suelo probablemente lastimada, llorando sin poder levantarse siquiera, mientras el seguía alejándose de ella.
-lo siento, lo siento, lo siento- repite Wes una y otra vez intentando bloquear los llantos de su madre, mientras no evitaba soltar algunas lágrimas.
-Wes…. Ya no puedo sentir a tu hermanito- escucha Wes, este abre los ojos como platos, y eso no impidió que chocara contra unos arbustos.
Wes emerge de entre los arbustos y la nieve, respirando agitadamente, sin poder creer lo que había escuchado.
-¡no lo siento! No puedo sentirlo…. Wes…. WEEEEEEEES- seguía escuchando los llantos de su madre desde tan lejos. El joven príncipe se veía en un verdadero conflicto, ya no sabía que hacer ¿Qué podía hacer? Y aquella idea no dejaba de hacerse presente en su mente ¿acaso a matado a su hermano? La culpa de Wes era demasiada tanto que ahora está luchaba con su amor, no podía seguir, no podía levantarse sin tomar una decisión ahora.
Cadance se encontraba en los suelos, bañada con su propia sangre, entre un manto de nieve enrojecida, la princesa del imperio tenía la cara bañada en sus propias lágrimas, su cuerpo repleto de moretones y astillas clavadas y enredadas entre su cuerpo y melena.
Lentamente de entre una colina el pequeño Wes comenzó a asomarse, mirando aterrado el estado de su madre. Sentía que su corazón se detenía, así como su aliento.
-Wes… por favor… ayúdame…. ayúdame- suplica Cadance aun con lágrimas en sus ojos, la princesa intento levantarse, pero volvió a tropezar, cayendo de cara, mientras seguía sollozando, mientras Wes permanecía de pie aun sin saber qué hacer, este mira por última vez hacia atrás, buscando el castillo de Canterlot, estaba tan cerca, tan cerca.
-lo siento- dice Wes entre lágrimas.
Aun cuando Wes quiso insistir en llevar a su madre a Canterlot para que la revisaran, esta le convenció que en Canterlot no encontrarían buenos médicos que le atendiera, el camino de regreso fue corto a comparación de lo que le tomo a Wes llegar hasta aquí, no muy lejos de donde Cadance se estrelló se encontraba una carroza, los pegasos al ver a su princesa gravemente herida y con la posibilidad de haber perdido al bebe que cargaba, se apresuraron en llegar al imperio de cristal, donde aún se encontraba la doctora Diane, inmediatamente Cadance fue puesta en cuidado intensivo y se le hicieron varios exámenes.
Wes espero junto a Cadance por todo el tiempo que tardaron en salir los resultados, el joven príncipe se sentía como un verdadero monstruo, en su mente no dejo de revivir cuando empujo a su madre e hizo que esta se estrellara contra aquel árbol, una y otra vez no dejaba de pensar en que era el acecino de su propio hermano que aún no nacía siquiera, no podía perdonarse el hecho de que fue capaz de hacerle tal daño a su madre, sentía que se había convertido en un monstruo, sentía que no merecía su perdón, ni el de nadie, se sentía como el peor poni del mundo y que merecía que se le aplicara el peor castigo, aquel que fue capaz de lastimar a su propia madre y matar a su hermano aun indefenso, merecer ser considerado un verdadero monstruo, era lo único que pensaba Wes.
Wes permaneció en silencio todo el tiempo, no podía creer siquiera que su madre no dijera que el la arrojo, la versión de Cadance ante los guardias y médicos fue que se tropezó y cayó por una colina, Wes no sentía que mereciera que su madre lo siguiera protegiendo. Solo podía pensar en que su madre está en su derecho de odiarle, incluso de encerrarle en una jaula si es preciso, lo merece, merece todas las calamidades que a su madre se le ocurran y más, no merece su perdón, no merece a Starlight, no merece estar con ella, alguien como él no merece ser feliz.
Finalmente, tras una espera que fue apenas de un par de horas, pero para Wes fueron años, aparece la doctora Diane con los resultados de las pruebas.
-físicamente no sufrió daños grabes, no tiene por qué preocuparse, no tiene huesos rotos, y sus moretones sanaran pronto- dice la doctora Diane suspirando.
-pero… como… esta….-
-no sé si usted lo sepa, pero está embarazada-
-eso ya lo sabía… ¿él bebe esta….?- pregunta Cadance con un nudo en la garganta.
-sufrió una conmoción muy fuerte, una que pudo provocarle un aborto con mucha facilidad pero…. Sucedió un milagro, tuvo suerte-
-eso…. ¿Quiere decir que aun esta…. Vi… vivo?- pregunta Wes con intriga.
-tuvo suerte de no perderlo esta vez, no sabremos si el bebé sufrió algún daño , tendrá que pasar la noche en observación, pero dudo mucho que tenga algún problema- responde la doctora Diane- tuvo mucha suerte, pero no hay que correr riesgos.
-si… gracias doctora- dice Cadance con una sonrisa de alivio.
-bueno…. los dejare, asignare a algunas enfermeras a que la cuiden, y me reporten si hay algún cambio-
-si... está bien- suspira Cadance mientras no dejaba de acariciar su vientre.
La doctora se retira y Cadance y Wes se quedan completamente solos, Wes permanece sentado en su silla, incapaz de ver a su madre a los ojos, en el fondo esperaba que su madre comenzara a gritarle, que le comenzara decir que pudo haber matado a su hermano, que le hizo mucho daño pero nada pasaba. Wes siguió esperando, poniéndose cada vez más impaciente, se preguntaba si esperaría a que las enfermeras se fueran para empezar a gritarle, o preferiría que fuese su padre quien lo reprendiera, cosa que lo asustaba aún más. De cualquier forma el merecía cualquier castigo, y ninguno podría ser más desgarrador que el que ella dejara de quererle, después de todo, por su culpa casi pierden a su hermano, todo porque quiso escapar con otra chica, posiblemente dejándola olvidada, aunque esa nunca fue su intención.
-Wes- escucha finalmente a su madre llamándole, cosa que hace que su corazón se detenga por un instante- ven por favor mi cielo-
Wes casi se atraganta con su lengua, pero se levanta y lentamente se acerca hasta la cama donde se encontraba su madre.
-Mami…. Mami… yo… yo…. Lo siento, ¡perdóname, en verdad no se en que estaba pensando, fui un idiota, en verdad no quise!- comienza a llorar Wes.
-Shhhhh- dice Cadance callándolo de repente- yo también tuve la culpa, no debí dejarte en esa escuela solo- comienza a decirle mientras le acariciaba su crin, Wes le mira con ojos llorosos- pero no es tu culpa, yo debí ser más cuidadosa con ver en donde pisaba-
-¡pero mamá yo te…!-
-shhhhh, ya, ya paso mi cielo, no es tu culpa, no tienes la culpa de nada- Wes mira a su madre muy confundido, mira a su alrededor, y no ve a ninguna enfermera, por lo que no entendía por qué continuaba con esto.
-Mami… yo… yo te hice mucho daño ¡deberías odiarme!-
-sí, lo hiciste cuando escapaste, estaba muy preocupada, me asustaste mi cielo, pero ya pasó-
-¡Mamá que no entiendes, YO FUI EL QUE TE….!- Cadance le tapa la boca a Wes y lo mira directamente a los ojos.
-tú no tienes la culpa de nada- le repite Cadance con un tono firme, Wes no lo entendía, ¿Por qué le decía esas cosas? ¿Por qué no quería admitir que fue el, el que la empujo?-
Cadance envuelve a Wes en un fuerte abrazo, el potro abre completamente los ojos, incrédulo ante lo que su madre hacía.
-¿Por qué no me odias?- llora Wes en los cascos de su madre.
-no te odio, porque te amo- le responde Cadance y Wes comienza a llorar más fuerte.
-¡no lo merezco! ¡No lo merezco!- repite Wes entre lágrimas.
-¿Por qué no? ¡pude haber sido responsable de la muerte de….!- Wes no pudo terminar la frase.
-escuchaste a la doctora-
-¡lo sé! ¡Pero eso no significa que yo pude haber sido….!-
-Wes, aunque hubiera pasado, seguiría queriéndote-
-¡por que!-
-porque eres mi pequeño niño- le dice Cadance con una sonrisa maternal, Wes comienza a llorar en el pecho de su madre.
-no merezco tu perdón-
-claro que lo mereces, solo prométeme una cosa- le dice Cadance, Wes le mira con sus ojos inundados en lágrimas- prométeme que nunca me volverás a dejar sola-
Wes mira a su madre con sus ojos aun inundados en lágrimas.
-Lo… lo prometo... Mami…. ¡nunca te dejare!-
Ambos se abrazan fuertemente, en un cálido y fuerte abraso, Wes no dejaba de llorar y oculta su rostro contra el pecho de su madre mientras esta coloca su casco sobre su cabecita para consolarlo.
-no llores más mi pequeño, no estoy enojada con tigo mi tesoro, porque de ahora en adelante estarás con migo por siempre, yo también lo prometo- dice Cadance con un tono maternal, y sin que él se diera cuenta una sonrisa triunfante y maliciosa se dibujaba en el rostro de ella, mientras al mismo tiempo una pequeña pesuña sobresalía en su vientre levemente hinchado de Cadance y luego vuelve a ocultarse.
Mientras tanto, sin que nadie se percatase del futuro peligro, algo grande estaba sucediendo en las profundidades de la tierra, tres capullos compuestos de carne, tentáculos y membranas, después de tanto tiempo de espera, finalmente comienzan a eclosionar, estando a poco de liberar algo aún mayor. Un fuerte y agudo rugido comienza a escucharse, capas de no solo ensordecer, sino incluso provocar la muerte de quien lo escuchase.
Ante este acontecimiento, como únicos testigos se encontraban Carnage y Penny, quienes observaban el hecho con bastante emoción, Penny comienza a reír sicóticamente, mientras que su padre simplemente sonreía malevolente-
-finalmente, están listos- murmura Carnage mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro- ahora solo falta una cosa y pronto llegara mi momento.
