El despertar del demonio.
Capítulo 39. La noche de los corazones cálidos.
Era una noche despejada en el imperio de Cristal, las estrellas resplandecían con intensidad ante el bello manto nocturno que envolvía Equestria.
Sentados sobre una cornisa y contemplando aquella maravilla nocturna se encontraban dos jóvenes príncipes, los dos estaban sentados al pie de la cornisa, con sus cascos muy cerca los unos de los del otro, pero aun sin tocarse.
Una de ellos se la pasaba señalando las constelaciones y explicando un poco de su historia mientras el otro príncipe simplemente le escuchaba atentamente.
-sabes mucho de constelaciones Starlight- le dice el príncipe de piel roja y melena verde.
-jeje, no, no se tanto-
-enserio, nunca antes pensé que hubiera tantas historias detrás de las constelaciones, en verdad sabes muchas cosas-
-jeje, bueno, yo tampoco sabía mucho acerca de la historia del imperio de Cristal, o inclusive de Canterlot, la verdad nunca antes me había interesado tanto la historia-
-bueno… si quieres… dejo de aburrirte con mis…-
-no, no, no, no me malentiendas Wes, jeje me gusta que me platique sobre diversas cosas, jeje ojala hubieras estado con migo cuando tuve ese reporte de historia, aj, fue mi único 70 en mi boleta- se queja Starlight.
-bueno, no es tan difícil, conozco muchas historias, cuando quieras puedo contarte algunas otras- murmura con tímidos.
-Si jeje, gracias, y a ti ¿te gusta que yo te cuente sobre las estrellas?- pregunta la princesa.
-sí, si me gusta- responde Wes con timidez mientras al mismo tiempo piensa- podría escucharte toda la noche-
Starlight le sonríe y le da un besito en la mejilla, Wes se sonroja, y mira apenado contra el suelo, en eso este se topa con el costado de Starlight y comienza a contemplar su marca de belleza, la cual era tres estrellas de cinco puntas cada una de diferente tamaño colocadas de forma circular, a Wes le gustaba mucho observar la marca de Starlight, le parecía muy bonita e intentaba deducir que era lo que significaba.
-ejem…- escucha Wes y se exalta al ver que era Starlight, Wes se apena y sonroja y rápidamente se pone de pie.
-disculpa, disculpa, yo solo… -
-jeje no te preocupes, solo jugaba con tigo- le dice la princesa sacándole la lengua.
-solo quería preguntarte como…. ¿Cómo obtuviste tu marca?- pregunta Wes con curiosidad.
- mi marca- murmura Starlight pensativa -la obtuve hace como cinco años, eso creo, quizás un poco más-
-oh ¿y recuerdas cómo fue?- pregunta Wes intrigado y curioso.
-hmmm fue hace tiempo, pero aun lo recuerdo- murmura Starlight pensativa.
-¿puedes contarme?-
-¿quieres que te cuente?-
-¡si! Em… si tú quieres-
-jeje okei… veamos, hmmmm ¿por dónde empiezo? okei, yo estaba estudiando en la real academia de Canterlot, en aquel entonces muchos de mis compañeros aun no obtenían su marca, creo que…. Solo Tara había obtenido su marca antes de entrar a clases, y pues bueno, como sabrás ella desde muy pequeña siempre fue muy talentosa, y pues bueno, de pequeña a ella le gustaba mostrarnos algunos de sus trucos, realizaba azañas que para nuestra edad eran increíbles. Un día, no recuerdo quien, le propuso el crear un sol en miniatura, ya antes había visto a Tara intentarlo, y siempre le explotaban en la cara, jejeje una vez se quedó sin cejas ¿sabes?-
-wow, ¿enserio?-
-sí, siempre le eran inestables, y terminaban estallando, pues bueno, Tara luego de que algunos le insistieran, incluyéndome, la verdad solo quería ver cómo le explotaba en la cara, de pequeña era muy cruel, pero bueno, la convencimos de que lo intentara delante de nosotros y…- Starlight permanece callada por un instante.
-¿Qué paso?-
-no estoy segura de que fue lo que paso, si ella quiso intentar otra cosa, o se esforzó tanto en que, término creando un hoyo negro en miniatura-
-¡un hoyo negro! ¡¿Enserio?!-
-si.. pero... se salió de control, por poco succiona a 4 de mis compañeros, así como todo el patio de juegos- murmura Starlight con seriedad mientras repasaba en su mente aquel acontecimiento.
-¿y que paso después? ¿Alguien salió lastimado?- pregunta Wes con intriga.
-no…. Por suerte no fue así, todo fue tan rápido, no sé cómo lo hice o en que estaba pensando, pero yo, simplemente hice brillar mi cuerno e intente evitar que mis compañeros fueran absorbidos, el torbellino era muy fuerte, pero logre evitar que mis compañeros y cualquier otro callera dentro mientras Tara intentaba cerrar el agujero que abrió, fue todo tan rápido, y al mismo tiempo parecía como si el tiempo pasara muy lento, pude ver como cientos de juguetes, trozos de rocas y las loncheras de muchos de mis compañeros entraban en el hoyo negro-
-Wow…- murmura Wes muy atento a lo que le contaba Starlight.
-se suspendieron las clases ese día, bueno, como decía, simplemente cuando me di cuenta ya está ahí-
-¿Qué cosa?- pregunta Wes.
-mi marca… ¿no es por eso que me preguntaste?-
-oh jeje, si, ya recordé, em…. ¿y que paso después?-
-pues bueno, Tara falto a clases por algunos días, creo que lo que resto del mes, seguramente eso le afecto mucho, creo que nadie estaba más asustado que ella, ver como su poder se salía de control, estuvo distante un tiempo pero se recuperó tiempo después-
-¿y que más paso?- pregunta Wes intrigado.
Starlight guardo silencio por unos instantes, y luego aparentemente de la nada una lagrima comenzó a brotar de su mejilla.
-¿pasa algo?- pregunta Wes un poco preocupado por verle sollozando.
-No… no pasa nada… es solo una basurita en mi ojo- dice pasándose un casco por el ojo para secarse las lágrimas, luego de tomarse un momento, esta se relaja y vuelve a sonreírle.
-¿alguna otra pregunta Wes?-
-em bueno…. ¿Cuántos años tenías cuando obtuviste tu marca?-
-hmmmm creo que 10 años, quizás 9- responde un poco pensativa.
-¿y el resto de tus compañeros?-
-creo que al terminar el año escolar ya todos tenían sus marcas- le explica Starlight, en eso esta nota como Wes comenzaba a ponerse un poco triste, Starlight mira su costado y nota que Wes aún no poseía su marca.
-¿no te preocupes? Estoy segura que tú también obtendrás tu marca-
-¡ya tengo 14 años, y aún no he obtenido mi marca!- se queja Wes, pero luego se apena ante el tono de voz con el que le hablo a Starlight- perdóname, pero es que…. Aj, incluso Penny obtuvo su marca a los 6 años-
-wow ¿enserio? Era una flor con una lagartija ¿no?-murmura un poco pensativa.
-era una rosa roja con una serpiente enroscada mordiendo su propia cola- corrige Wes.
-sí, bueno, nunca entendí a esa niña ¿Qué significaba su marca?- le pregunta Starlight.
-em, no estoy muy seguro, creo que ni siquiera recuerdo como la obtuvo- murmura Wes depresivo.
-mira no te preocupes, no es importante-
-es lo que define a un poni, si no tengo una significa que… que… no soy…. Especial…-
-Wes, ya eres especial- le dice Starlight.
-no…. No lo soy- se niega Wes mientras menea la cabeza- no lo soy, no tengo un talento especial, y quizás nunca lo obtenga-
-Wes no necesitas de una marca para ser especial o importante-
-¿Por qué no?-
-porque es solo un dibujo que tienes en el costado que indica para que eres bueno-
-el que no tenga una, significa que soy un bueno para nada- murmura Wes colérico.
-¡No! ¡No lo eres!- le reclama Starlight con un tono severo.
Wes se cohíbe, y Starlight lo cobija con su ala, al principio Wes pensó que aria algo como golpearle, pero al sentir como le cobijaba se relajó un poco, mira con temor en dirección a Starlight esperando ver unos ojos severos que correspondiera con el tono que le había hablado, pero en su lugar se encontró con una mirada emotiva que no hacían más que cautivar su corazón.
- Wes el que aún no tengas tu marca, no significa que no tengas un talento o que no seas especial, significa que aún no tienes conciencia de tu potencial, significa que aun tienes un mar de probabilidades que probar, significa que aun tienes la opción de decidir qué es lo que quieres ser y que tienes un montón de puertas a tu disposición-
-¿en… enserio piensas eso?-
-por supuesto Wes, claro que si- dice Starlight mientras le daba un besito en la nariz, Wes cambia de color de rojo oscuro a colorado y brillante, comienza a sudar, poniéndose nervioso.
-si aún crees que no eres especial, te diré que eres muy especial para mí, y eso Wes, significa mucho- le dice Starlight mientras vuelve a besarlo, esta vez en los labios, Wes pierde el equilibrio y estuvo a punto de caer de espaldas.
Wes cae de su cama despierta mirando en todas direcciones, encontrándose únicamente con su cuarto a oscuras, Wes mira con decepción hacia su regazo.
– solo fue un sueño... aj... caí sobre mis alas- murmura adolorido, mientras se levanta y regresaba a su cama, con un ala doblada.
- ¿qué hora es? aun es de noche... ¿me levante demasiado temprano?- se pregunta este mientras se sentaba en la cama, no tenia deseos de volver a recostarse, en su lugar se quedó sentado pensando en lo que había soñado, no podía dejar de sacarse la imagen de esa yegua en su mente, aquella belleza que cautivaba su corazón, aquella princesa celestial que de solo pensar en sus ojos hacía que su corazón latiera precipitadamente.
Wes se levanta de la cama y camina hasta un baúl que tenía en el fondo de su habitación, lo abre y dentro se divisan gran variedad de juguetes viejos que hacía tiempo solo se encontraban acumulando polvo, Wes introduce su casco y busca el fondo del baúl, logrando palmar algo suave, este saca de entre sus juguetes un peluche muy peculiar, le faltaba un casco y estaba un poco maltratado, pero Wes aun así la atesoraba con mucho amor, aquel peluche era lo último que le recordaba a su amada, aquel muñeco que poseía la forma de la princesa Starlight.
-Starlight… no sabes cómo te extraño…. Pero- le habla Wes al peluche, imaginando que estaba hablando con ella, su pecho comenzó a dolerle.
-no lo sé… no podemos estar juntos ahora, quiero estar con tigo, pero, no merezco estar con tigo- murmura Wes mientras comienza a llorar, estuvo a punto de abrasar el peluche, pero no se sentía merecedor siquiera de eso, sentía que no merecía estar con ella, sentir su afecto aunque sea de un muñeco con su forma.
Wes deja el peluche sobre el baúl, y lentamente se aleja de este y retrocede hasta llegar a su cama donde se sienta, y baja la mirada, ocultándola completamente ante su larga y estilizada crin, intentando evitar los ojos de botones azules que poseía el peluche.
-no te merezco, no merezco estar con tigo- murmura Wes con cólera.
El silencio predomina la habitación, interrumpido apenas por la misma respiración del príncipe, las sombras parecían posarse sobre el muñeco ensombreciendo su rostro.
- te equivocaste sobre mi…. No soy especial, no soy especial soy solo un… un niño, pequeño y patético- murmura Wes con cólera, mientras mira su costado, el cual estaba libre de marca, siendo un costado en blanco completamente. Wes comienza a caer en llanto, y al no resistirlo más con su magia toma el peluche, y lo guarda dentro del baúl, pero eso no paro su llanto.
-¡no merezco tu amor, no merezco ser amado por nadie, no soy especial, no valgo nada eso es lo que se refleja, en mi costado!-
Discord despierta esbozando un fuerte bostezo. Sentándose en la cama y estirando sus garras provocando un tenue tronido.
-momento… ¿Por qué no puedo escuchar…?- se cuestiona Discord mientras mira a su lado, y se exalta al no encontrar nada más que algunas sábanas arrugadas. Discord apresuradamente toma una cuerdita que tenía atada a la cola y busca con exaltación el otro extremo el cual estaba cortado.
-¡Celestia!- exclama este mientras retiraba las mantas con desespero, luego este pasa a busca de bajo de la cama llegando a levantarla por encima de el- ¡Celestia a donde te fuiste!-
El draconequus corre de inmediato al baño, y luego pasa a buscar por cada habitación del castillo.
-¡se supone que no debe levantarse!- musita Discord mientras buscaba en todas las habitaciones. Busca en la habitación de su hija, en la habitación del futuro bebé, hasta que finalmente de súbito entra en las habitaciones de Luna, quien le mira con exaltación.
-disculpa…. ¿no has visto a Cely por aquí?-
-no…. – responde Luna aun un poco sorprendida, y un poco molesta por entrar de esa forma a su cuarto.
-¡demonios! ¡Está cerca de cumplir los 9 meces, se suponía que debe permanecer en cama!-
-si… ejem- suspira Luna conteniendo un grito de rabia- ¿ya buscaste en la biblioteca?-
-¡la biblioteca! ¡Claro!-
-muy bien ahora….- murmura Luna irritada, pero cuando se dio cuenta Discord ya no estaba.
-¿ya se fue?-
-sí, cariño- suspira Luna, y detrás de ella se asoma el pequeño Gloss, quien se había asustado por la forma en que Discord había entrado al cuarto- no te preocupes, es solo el Tío Discord-
Discord se encontraba bajando las escaleras a paso rápido, mostrándose un tanto irritado por la situación.
-aj, creí que ya no jugaríamos a estos juegos- musita este mientras entraba las escaleras, se mostraba con bastantes ganas de llegar con Celestia y regañarle por haberse levantado a la mitad de la noche para salir del cuarto e ir a un lugar que no fuera el baño.
Al llegar, no tardó mucho en encontrar a Celestia, la cual se encontraba sentada sobre una mesa con una pila de libros y pergaminos cubriéndole la cara. Discord ya estaba preparado para darle el sermón, pero al ver a su esposa todo deseo de molestarse se calla. Al verle durmiendo, usando un puñado de pergaminos como almohada, la ternura momentánea que le hizo sentir fue suficiente para quitarle los deseos de entrar gritando, pero aún estaba enojado con ella. No debió levantarse de la cama, no debió venir hasta aquí, se suponía que pasaría estos últimos días de su embarazo en su cuarto, por el bien de ella y el bebé.
Discord da un suspiro, y procede a tomar con mucho cuidado a su esposa, retirando algunos pergaminos que esta abrasaba, y teniendo especial cuidado de hacer el menor ruido posible, estando atento a los ronquidos de Celestia para no despertarle. Él con mucho cuidado la acomoda entre sus garras.
-no puedo enojarme contigo cuando estás así - piensa Discord mientras contemplaba la belleza de su esposa durmiendo. Un angelito, una belleza sin igual, aun cuando esta poseía un inmenso vientre, eso la hacía para él aún más preciosa.
Discord acaricia con mucha delicadeza y cariño el vientre de su esposa, el draconequus esboza una ligera sonrisa, y luego de darle un beso en la mejilla a su esposa aun durmiente, se levanta y prosigue a devolverla a su habitación dejando atrás todos los libros y pergaminos, y entre todos ellos, algunos documentos escritos por la misma Celestia. Aquel material que había trabajado donde se mostraban varios asuntos referentes a varios temas, observaciones y datos que quería recordar, entre todos estos asuntos, se encontraba una traducción que a Celestia le había costado descifrar, referente a una series de símbolos encontrados en el espejo. Dicho mensaje encriptado significaba, según las investigaciones de Celestia que tanto le costó resolver al punto que solo pudo obtener dos palabras "puerta dioses".
Discord recuesta con mucho cuidado a su esposa en la cama, y con mucho cariño este comienza a acomodarle las sabanas para que pudiera descansar mejor. El draconequus mira un reloj cercano y se percata que iba un poco tarde para levantar el sol, por lo que este quiso antes darle a su esposa un último gesto de cariño antes de dejarla para salir, aun cuando esto realmente no iba a tomar nada de tiempo. Se acerca a los labios de Celestia y prosigue a darle un suave beso sobre sus labios. De repente Celestia empieza a mostrar un gesto de incomodidad, Discord queda un tanto confundido y nota como su esposa, pese a aun estar dormida, sostenía su casco sobre su vientre. Discord se asusta al interpretar esto como que él bebe ya venía y de un jalón retira las sábanas de Celestia, la recuesta boca arriba y le abre las piernas a su esposa. Discord intenta buscar algo que le indique la salida del bebé, pero en su lugar recibe una patada del muñón de Celestia en la nariz. Discord se aleja un poco adolorido y se topa con la mirada severa de su esposa.
-¡Cely!-
-¡¿Qué se supone que estás haciendo?!- le reclama Celestia con una mirada severa.
-yo em…. El bebé, pensé que…. Ya venía- responde Discord un poco tímido- tuviste contracciones….-
-siempre tengo contracciones en las últimas semanas- reclama Celestia.
Discord le mira un poco triste, pues nunca le gusto que su esposa le regañara.
-aún faltan como dos semanas- suspira Celestia un poco más calmada.
-en realidad- dice Discord sacando un calendario- te faltan solo 11 días ¿vez? Nacerá 6 días después de la primavera- le señala en el calendario- existe la posibilidad que nazca un poco antes-
-así como cambien existe la posibilidad que nazca un poco después- suspira Celestia mientras se sentaba en la cama con un casco contra su vientre.
-si, por eso iré hoy temprano por la doctora Diane, ella debe supervisar el nacimiento…. Admito que no soy bueno para esto- murmura Discord mientras se rasca la nuca.
-sí, está bien Discord-
-prométeme que permanecerás en cama todo el día-
-¿eh?-
-te encontré en la biblioteca, cariño ya habíamos discutido eso. Prometiste que no trabajarías este último mes-
-Discord, es importante-
-¿más importante que nuestro bebé?- pregunta Discord con voz quebrada, inicialmente esto último quería gritarlo, pero se tomó un breve momento para calmarlo. Celestia permanece en silencio ante lo último que le dijo su esposo.
-Cariño…. Por favor recuéstate, entiende que no es bueno que estés de pie. Si fuera por mí, tú permanecerás recostada y descansando muy tranquila y relajadita hasta el momento en que nazca- le dice Discord mientras le daba de palmaditas en el vientre.
-Discord, si fuera por ti yo estaría en estado vegetal hasta que él bebe nazca- comenta Celestia.
-no es bueno que te levantes, tus prótesis no hacen más que lastimarte, cargas mucho peso, entiéndelo no es solo por tu bien, si no también por el del nuestro bebé-
-lo sé, pero sigo siendo una princesa, y aún hay tanto que debo saber- suspira Celestia mientras pensaba en lo que investigo a noche.
- cuando nazca, podrás encerrarte si quieres todo el día, y yo cuidare de nuestro pequeño- le reclama Discord- nadie te molestara más-
-Discord, esa no es mi intención, y lo sabes- murmura Celestia dolida.
-lo sé por favor, prométeme que te quedaras en cama mientras estoy fuera- le dice Discord, Celestia permanece en silencio- solo quiero asegurarme de que no darás a luz mientras voy por la doctora-
- está bien, tú ganas- suspira Celestia, Discord le sonríe y le da un beso suave en la mejilla.
-dejare el desayuno listo, en el comedor- le dice ya a punto de retirarse.
-Discord….- le detiene Celestia mostrándose un poco culpable.
-¿sí? ¿qué pasa cariño?-
-perdóname por la patada que te di-
-Oh, jeje, no fue nada, aunque me sorprendió un poco que tuvieras tanta fuerza en ese….- no pudo terminar la frase.
-lo siento, es que me asustaste cuando desperté, creí que… olvídalo- suspira Celestia- ¿no tienes que levantar el sol? O ¿prefieres que yo lo haga?-
-¡no, no, no! Tú descansa, mi cielo- ríe Discord mientras sale por unos instantes para realizar su tarea, el sol aparece bruscamente del horizonte y es elevado rápidamente por encima de Equestria. Faltó poco para que este se saliera de su lugar, pero Discord apresuradamente lo acomodo en el cielo.
-¡LISTO!- dice este mientras entra a su habitación, encontrándose con su esposa sentada sobre su cama mirándole.
-muy bien, ahora ven Discord por favor- le dice Celestia con un tono suave, Discord obedece Celestia le pide que se acerque más, y antes de que entendiera lo que pasaba, Celestia lo sorprende con un apasionante beso en los labios. Celestia se aferró al cuello de Discord acercándole contra ella, casi obligando a Discord a recostarse, pero este se resistió pues no quería lastimar al bebe con su peso sobre su esposa. El beso demoró un par de minutos, quizás demasiado, al punto de que incluso llego a extrañar a Discord y al mismo tiempo empezó a hacer que este se sintiera un poco excitado dado a lo cálido e íntimo que resulto está sola interacción de ellos, finalmente ambos se separan
-¿y eso por qué fue?- esboza Discord mostrándose un poco agitado.
-jeje, feliz día de los corazones cálidos- ríe Celestia con un tono travieso.
Fluttershy se encontraba caminando con una charola con el desayuno predispuesto, un platón de avena, algunas fresas, algunas galletitas recién horneadas y un vaso de jugo de zanahoria. La pegaso amarilla entra a una habitación y se encontraría con la sorpresa de encontrarse con una terrestre fuera de su cama.
-Maud…. ¿Qué…? ¿Qué haces?-
-debo regresar a casa cuanto antes- murmura la terrestre mientras acomodaba las cosas de su alforja.
-pero….¿pasa algo grabe?-
-todos los años nos reunimos en la granja de mis padres durante la celebración de los corazones cálidos- responde Maud mientras se colocaba su alforja en el lomo- es una tradición-
-entiendo… pero…. Aún no te has recuperado totalmente ¿piensas ir tu sola hasta allá?-
-debe partir ayer, pero no estaba al tanto de la fecha. Si me apresuro y tomo el paso de las montañas llegare antes del anochecer- murmura Maud con inexpresividad mientras se acercaba a Fluttershy para darle un abraso de despedida- gracias por cuidar de mí-
-no fue nada- murmura Fluttershy mientras se encogía en hombros.
-suerte con tu bebé- le dice Maud antes de estar por salir de la habitación.
-¡espera!-
Maud se detiene y mira a Fluttershy con la misma inexpresividad.
-creo que puedo hacer que te lleven hasta tu casa- le dice Fluttershy.
-no gracias, estoy segura que yo puedo llegar-
-insisto, aún no estas completamente recuperada, además, si hago que te lleven estoy segura que llegaras a casa en un parpadeo- le dice Fluttershy, Maud permanece muy seria mirando a Fluttershy con esos ojos que no reflejaban ni una sola emoción, Fluttershy comenzó a incomodarse un poco.
-está bien, muchas gracias- dice Maud mientras se quitaba la alforja la cual soltó un sonido estridente al caer al suelo.
-¿Qué tienes hay dentro?- pregunta Fluttershy un poco sorprendida por el impacto.
-rocas-
Fluttershy lleva a Maud al gran comedor donde aún se encontraba la mayoría desayunando.
Desde su regreso al imperio de cristal, Wes pasaba la mayor parte del día con su madre al punto de que incluso no era raro que ambos se bañaran juntos, tal y como en los viejos tiempos madre e hijo se duchaban en la tina caliente, algo relajante para Cadance, sin embargo para Wes daba igual cuanto tiempo se quedaran en la tina, el simplemente se encontraba sumergido en la tina, mirando la regadera gotea o en caso de que su madre se lo pidiera, peinarle en cabello hasta que fuera Cadance la que decidiera salir.
-¿sabes algo? Esta noche será especial mi cielo- comenta Cadance rompiendo con el silencio, Wes reacciona, dejando de ver como su crin goteaba y se pone atento ante su madre.
-sí, es la celebración de los corazones cálidos- responde Wes con un fingido tono de alegría, pues no quería que su madre se deprimiera o preocupara por su culpa, además de que no quería hablar con ella sobre lo que en verdad sentía, sobre todo tras todo lo que paso, la confianza que Wes tenía sobre su madre ya no era la misma, pero su amor hacia ella seguía intacta, y es por eso que aún permanecía aquí, a su lado, pese a que no era lo que realmente quería.
-jeje, sí, pero no me refiero a eso mi cielo-
-hmmmm ¿será por la fiesta qué administraras?-
-jeje, no precisamente, aunque tiene que ver- ríe Cadance como una potrilla que había hecho una travesura.
-hmmm ¿entonces qué es?-
-hoy será la noche que elegí para anunciar que pronto habrá una nueva carita en nuestra familia- Cadance comienza a caricia su vientre, el cual aún no era tan visible, pero si se observaba detenidamente se distinguía el bulto. Wes mira esta acción mientras sentía un nudo en la garganta.
-oh, sí- murmura Wes al notar como su madre esperaba una reacción de él- estoy seguro que tomará a todos por sorpresa-
-jeje, sí, claro algunos ya lo saben, pero estoy muy segura que aun así sorprenderá a toda Equestria, saber que su princesa tendrá un nuevo bebé-
-supongo que sí- murmura Wes mientras le sigue cepillando la crin a su madre, aprovechando el hecho de que se encontraba a su espalda para que esta no notara su sentimiento de indiferencia. Él no quería parecer grosero ante su madre, pues esto realmente no le importaba, al punto de que él prefería guardarse su opinión. Su mente ya estaba demasiado confusa como para prestar atención a ese hecho.
-será un baile inolvidable- ríe Cadance- hacía tiempo que no me sentía tan emocionada por un baile, estoy un poco ansiosa ¿tú no?-
-em….- Wes no pudo responder al momento en que a su mente llegó la imagen de él bailando con una hermosa yegua, probablemente la fotografía ya no estaba pero el recuerdo aun prevalecía, y no quería contarle a su madre, lo mucho que esto le entristecía; y, aunque ni el mismo lo admitía, también le provocaba rabia contra su propia madre, pero seguía siendo su madre, no podía odiar a quien le dio la vida, y tienen que entender lo que ella sabe lo que es mejor para él ¿o no?.
-listo, 2000 cepilladas- suspira Wes una ver terminado de cepillar la crin de su madre.
-jeje, gracias mi cielo- dice Cadance mientras se enreda sus cascos contra su crin para comprobar la suavidad de su crin -¡perfecto! Ahora es tu turno-
-¿eh?-
Cadance toma a su hijo y repite el mismo procedimiento ahora siendo ella la que le cepillarla el cabello, cosa que le tomo desprevenido, y para cuando se dio cuenta ya estaba en el regazo de su madre, sentado mientras ella le cepillaba el cabello.
-155, 156, 157, 158-
Wes, a diferencia de su madre, no estaba acostumbrado a que lo peinaran. La verdad nunca hubo necesidad de que un peine pasara por su crin por más de 20 segundos, gracias a lo suave y desenredada que solía ser su crin, cosa que por desgracia ya no era así, pues tras pasar congelado por tanto tiempo, su crin ya había perdido esa facultad. Luego de algunos minutos, Wes comenzó a impacientarse un poco tras pasadas las primeras 100 cepilladas, realmente él deseaba en su mente que con él no aplicara el caso de aplicar 1000 cepilladas o más, todo para obtener su crin tersa y suave tal y como Cadance aplica consigo misma.
-mamá creo que es suficiente- le detiene Wes impaciente al notar que estaba cerca de las 200 cepilladas. A diferencia de ella a él no le gustaba que pasaran un cepillo por su cabeza constantemente, sentía como se le diera de golpecitos en la nunca y le arrancara el cabello cuando estos se enredaban, era una sensación bastante incomoda y molesta, al punto de ser incluso tortuosa al no estar acostumbrado a esto. Sentía mucha inquietud, casi sentía ganas de salir de la bañera y salir corriendo si su madre no se detenía pronto.
-no espera ya casi termino- le dice Cadance mientras le sigue cepillando la crin- tu crin está aún muy enredada ¿Dónde te metiste Wes?-
-mami, creí que ya no hablaríamos de eso- murmura Wes con pena.
-sí, lo siento… 295, 296, 297, 298, 299, 300- concluye Cadance mientras separa el cepillo de la crin de su hijo- creo que ya está-
-¿ya?- dice un poco impaciente, y con algo de alivio.
-si…. Hmmmmm ¿o crees que debería darte otras 100?-
-¡no! enserio mamá, creo que mi crin ya está lista- murmura Wes con una gota de sudor en la frente. Cadance ríe ante esto, y ambos salen de la bañera.
-jeje, okei mi cielo, bueno, déjame cambiarme, en tu cuarto deje el trajecito que usaras, mi cielo- dice Cadance mientras se ponía una toalla en la crin para secarla sin maltratarla.
-sí… gracias mamá- suspira Wes mientras se ponía una bata sencilla de baño, echa justo a su medida y dos pares de pantuflas, Cadance le dirige una sonrisa a hijo y Wes finalmente se dirige a su habitación.
Vistiendo una bata de balo y con la crin envuelta en una toalla se dirige a su cama donde se sienta para poder tomar algunos accesorios que tenía guardados en su cajón.
-hmmmmm, sé que son un poco anticuados, pero me gustan estos- dice mientras elegía un par de pendientes de cristal, bastante sencillos a comparación con otros más elaborados, Cadance regresa a su espejo donde se probaría los pendientes, se coloca uno y luego se mira detenidamente al espejo.
-hmmmm se me ven bien pero…. quizás deba esperar a que me ponga antes el vestido- piensa Cadance mientras se quita en pendiente y lo deja justamente en su mesita, se desenvuelve la crin en de la toalla y comienza a usarla para secarse el cuello.
Cadance suspira al ver como su hijo se retiraba, pese a que su hijo ha ocultado los últimos días sus verdaderas emociones, Cadance podía notar como él no era feliz con ella, cosa que no hacían más que traerle confusión en sí misma, al punto de que llegaba a preguntarse si está haciendo lo correcto. Aun cuando negara y odiara la relación de Wes con Starlight, no le hacían feliz el ver a su hijo triste, podía notar como la extrañaba, cosa que le provocaba gran rabia, pero al mismo tiempo pena y una pisca de remordimiento ¿hizo lo correcto al obligarlo a estar con ella? Como madre no permitirá que nada le separe de su hijo, pero su preocupación con el luchaban con sus pensamientos.
Se escucha como alguien abre su puerta y entra.
-¿tan pronto te pusiste tu trajecito, hijo?- dice Cadance mientras estaba atenta en secar su cabello sin maltratarlo demasiado, es entonces que siente algo tibio palmando su cuello, inmediatamente Cadance sintió como se quedaba sin aliento y su corazón empezaba a leer.
- yo diría que esos pendientes te quedan bien, pero por favor úsalos con este collar- Cadance mira en dirección a su pecho y nota como en su cuello estaba siendo colocado un hermoso collar de cristal, reluciente y con un pequeño y reluciente adorno de oro blanco en el centro.
-¡oh Carny!- exclama Cadance mientras se daba la media vuelta y abrasaba a quien estaba tras de ella- ¡es precioso mi cielo!-
-¿sí te gusta?-
-¡me encanta! ¡En verdad lo amo!-
-jeje, que bueno que te gustó- ríe Carnage, mientras coloca su casco en la barbilla de su esposa y le da un profundo eso en los labios.
-te amo- suspira Cadance cautivada.
-lo sé- sonríe Carnage- yo también-
Cadance se separa de Carnage por un instante y se mira al espejo con el collar puesto, en verdad se había cautivado con su presente.
-oh… ahora me siento un poco mal porque no prepare nada tan especial y lindo como esto para ti- murmura Cadance apenada mientras se dirigía a su armario y sacaba el peluche de ella misma que había comprado en Filadelfia.
-oh, es muy bonito, jeje pero creo que es mejor que lo guardes para nuestro bebé- le dice Carnage mientras se dirigía con ella, estando frente a frente.
-pero si este no es tu regalo… significa que yo no….-
-oh no te preocupes cariño jeje, solo con ver tu belleza me basta- le dice con un tono romántico mientras acaricia su crin- ¿acabas de salir de la ducha?-
-jeje sií
-¿Por qué no me invitaste? Estoy seguro que nos habríamos divertido-
-jeje no- se sonroja Cadance- Wes se ducho conmigo y no creo que haiga sido buena idea… tú y yo-
Carnage acorrala a Cadance en un rincón, la princesa aun poseía en sus cascos el peluche de sigo misma-
-en ese caso creo que me pondré un poco celoso- dice Carnage con un tono apasionante mientras comienza a besar el cuello de Cadance, la princesa suelta un alarido mientras sentía como su cuerpo se calentaba -vamos, regresemos a la ducha, solo tú y yo, y si quieres el peluche- le ruega Carnage mientras no dejaba de pesar el cuello de Cadance, la princesa de cristal no sabía cómo reaccionar, se veía muy tentada a la propuesta de Carnage, pero se le acababa el tiempo.
-lo siento… pero no puedo- murmura Cadance con resignación.
-¿Por qué no?- le dice Carnage con una expresión triste.
-en menos de una hora tengo que salir por esa puesta y dirigirme al gran salón. Hoy es el festival de los corazones cálidos, habrá una obra que conmemore la celebración y luego…. Luego un baile, tengo que estar presente, eso se hace cuando una es la administradora del evento-
-lo entiendo- murmura Carnage con un tono depresivo.
-pero…. ¿Por qué no vienes con migo?- sugiere Cadance con timidez.
-¿Qué dijiste?-
-al evento… ¿Por qué no vienes?-
-Cariño... tú sabes que yo…-
-lo sé… lo sé, no sé en qué estaba pensando, no puedes salir-
-no te preocupes por mí, disfruta de esta noche mi cielo-
-¡pero en verdad quiero estar con tigo!- suelta Cadance- disculpa… no quise…-
Carnage le dirige una sonrisa, la toma por las mejillas y luego le da un largo y apasionado beso, el corazón de Cadance no dejaba de latir a mil por hora, sentía como su cuerpo estallaba en llamas, ambos se tumbas en la cama, estando a punto de comenzar algo más haya de simples cariños y abrazos, pero antes de comenzar, se escucha como tocan a su puerta.
-mamá ya estoy listo- se escucha la voz de Wes desde el otro lado de la puerta.
Cadance abre completamente los ojos ante esto.
-¡Sí! Allá voy, solo dame un momento hijo….- responde Cadance, con la inquietud que en cualquier momento su hijo abriera la puerta, para su fortuna esto no paso.
-estaré en mi cuarto- se escucha la vos de Wes con un tono un tanto triste.
-sí…. Está bien…- responde Cadance mientras estaba completamente atenta a cuando su hijo se retirara, escuchando cada uno de sus pasos alejándose.
-lo siento…. Tengo que…- murmura Cadance al notar que lo único que traía puesto era el collar que Carnage le había dado.
-si está bien- responde Carnage con una sonrisa.
-¡y todavía no he elegido el vestido que usaré!- piensa Cadance apurada, mientras corría a su ropero- ¿Cuál te gusta más?- le dice a Carnage mientras le muestra tres vestidos diferentes todos muy bonitos y decorados con gemas.
-para mi todos se verán hermosos en ti mi cielo, escoge lo el que quieras- le dice Carnage con una sonrisa.
-pero… pero yo nunca puedo decidirme- murmura Cadance mientras se ponía tan roja como una manzana, Carnage se levanta de la cama y se dirige con ella.
-si ese es el caso- dice Carnage seleccionando al azar un hermoso vestido azul cielo.
-jeje, okei, usaré ese- dice Cadance entre risitas como si fuera solo una potrilla.
Carnage permanece en su habitación, mientras Cadance se coloca el vestido, pero al intentar abrochárselo esta tiene un problema, pues aquel vestido estaba hecho justo a su medida, cosa que género que su vientre levemente hinchado no le permitiera serrarlo completamente. Carnage al notar que Cadance tiene problemas con esto último se dirige a ayudarle. Cadance no podía hacer más que ponerse más roja mientras sentía los calientes cascos de su amado tomándola de las caderas para sentarla y luego subir con mucho cuidado el cierre.
-¿Cómo le hiciste?- dice Cadance sorprendida, pues ella misma paso un rato intentándolo sin éxito.
-mientras subí el cierre aplique un pequeño hechizo de expansión sobre la tela, no es bueno que te aprieten las ropas en tu estado, mi cielo- le susurra Carnage mientras la besa en la mejilla levemente.
-hoy se los diré, hoy todos lo sabrán- murmura Cadance con una sonrisa mientras acaricia su vientre.
-está bien- le susurra Carnage mientras le da otro beso en el cuello.
Cadance se posa frente a su espejo, contemplando como se veía, esperando no verse muy gorda por su vientre, pues los vestidos que usaba siente estaban hechos pare resaltar su figura, y temía que se arruinara la sorpresa antes de tiempo. Luego de dar unas vueltas le pregunta a Carnage como se ve.
-como una rosa en primavera- le responde Carnage, cautivando aún más a la princesa.
-oh Carnage, no digas esas cosas, me apeno-
-no te apenes, en verdad eres lo más hermoso que este mundo pudo concebir-
-oh Carny- dice abrasándolo.
-te ves muy hermosa, pero…-
-¿pero?-
-pero estoy pensando ahora que es mejor que uses hermosos vestidos todo el tiempo-
-¿Por qué?-
-por qué así solo yo vería tu escultural cuerpo, cuando estemos asolas, eres tan hermosa que no quiero compartirte con nadie- le dice Carnage mientras la toma por el casco, Cadance cierra los ojos y no evita soltar una risita de potrilla ante tantos halagos. Carnage la abrasa y acaricia su vientre.
-pronto se cumplirá nuestros deseos y viviremos felices con nuestros hijos toda la eternidad- Le susurra Carnage al oído.
Cadance suspira al pensar en Wes, y el como el permanecerá triste aun cuando las palabras de Carnage sean ciertas.
-¿pasa algo?-
-no… es solo Wes…. Desde que escapo de la academia no es el mismo de siempre- murmura Cadance.
-¿Cómo dices?-
-¡esa perra!- exclama la princesa pero luego suspira con impotencia- quiere estar con ella. No quiero que esa niña me quite a mi niño, no puedo… no quiero que se aleje de mí, es mi niño-
-entiendo lo que sientes, yo tampoco querría que te alejaras de mí- responde Carnage, Cadance lo abrasa -¿Qué tienes en contra de Starlight?-
-¡es una zorra! ¡Desde muy niña era una cretina e insoportable! Además he visto como mira a Wes. Él es muy pequeño para juntarse con esa puta ¡es igual que su madre! ¡si no los hubiera separado, probablemente ahora mismo habría terminado con la inocencia de mi bebé, y esa zorra estaría embarazada! ¿y si se vuelve a repetir lo del consejo? esos ancianos me separaran de mi pequeño…. NO QUIERO ESO!- exclama Cadance con cólera.
-te entiendo- le sonríe Carnage- sí, tienes razón, esa chica es peor que su madre-
-lo sé- bufa Cadance- pero… aj… no me gusta ver a mi Wes triste… y tengo miedo que este enojado conmigo-
-¿quizás si hace amigos?-
-Wes nunca fue muy sociable… no como Penny…- murmura Cadance dolida.
-si lo sé- murmura Carnage.
-entonces no quieres que Wes este con ella porque temes que esa niña lo seduzca-
-su madre se embarazo muy joven y su hermana aún más joven, es más que probable que ella también siga esos pasos, incluso la noto mucho más aventada que ellas-
-je okei, pero siendo sincero, creo que tú te pondrías así con cualquiera que seduzca a tu hijo-
Cadance no responde, quedando en silencio por unos instantes.
-oye, no te pongas así, si te molesta solo olvida lo que dije- le dice Carnage mientras la toma por las mejillas y le da un beso suave en los labios el cual Cadance correspondió.
-no estoy enojada, jeje supongo que tienes razón, pero ¿Qué puedo hacer? Nunca dejara de ser mi niño, pero tampoco me gusta verlo tan triste.
-te sentirías mejor si Wes estuviera con alguien que pudiéramos controlar-
-supongo ¿piensas hacerle algo a Starlight?- pregunta Cadance con intriga.
-jeje, lamentablemente, mientras este en Canterlot bajo la supervisión de Discord no puedo acercarme a ella- le dice Carnage con una carcajada mientras le daba otro besito- pero algo se me ocurrirá, a mí tampoco me gusta que te pongas tristes por cosas como esa-
-Carny- le abraza Cadance.
-jeje, okei, hmmmmm ¿no se te hace tarde para el festival?-
-¡es verdad! ¡lo siento!- exclama Cadance apurada mientras le da un último beso y se retira apresuradamente, esta regresa al espejo al recordar que no se había arreglado la crin, pero para su sorpresa su crin estaba radiante y deslumbrante, incrédula mira a Carnage.
-mientras estabas recostada yo me encargue de eso- le dice Carnage burlonamente mientras muestra un peine y un fijador levitando con su magia.
-¡te amo!- exclama Cadance con una sonrisa mientras finalmente sale de la habitación.
Fluttershy se encontraba sola en su habitación, vistiendo un abrigo morado para cubrirse del frio. Se encontraba viendo la nieve caer por su ventana. Para ella la noche de los corazones cálidos era el momento más tranquilo del año. En parte se sentía algo aburrida en el invierno pues muchos de sus animales hibernaban, pero le gustaba ver como muchos ponis la pasaban bien en la nieve. La Noche de los Corazones Cálidos también le encantaba, pues era una fiesta de amor entre amigos y familiares. No era como la Noche de Nightmare que era muy oscura.
Tampoco podía olvidar los últimos años, donde pasaba las fiestas con su hijo Blu. A él también le encantaba esa fiesta. Fluttershy recordaba la cara de alegría de ese poni siempre que abría sus regalos. Una madre simplemente no podía dejar de extrañar a su hijo, por eso se sentía muy nostálgica esa noche.
- Hola Fluttershy.
La pegaso amarilla regresa a la realidad, y al voltearse ve a su… novia Rainbow Dash sonriéndole mientras entra a la habitación. Rainbow viste un gorro morado en su cabeza, unas botas de nieve del mismo color, y una bufanda roja. La pegaso cian deja una bandeja que traía en una mesa, y luego dirige su atención a su novia.
- Hola Rainbow.
- ¿Por qué tan triste? – pregunta Rainbow acercándose.
- Yo… me siento algo nostálgica supongo. Yo solía pasar las fiestas con Blu.
- Oh, entiendo – responde Rainbow rascándose detrás de la nuca – Bueno, ahora la pasaras conmigo. Eso debe valer algo, ¿no? – pregunta con una sonrisa calmada.
- Sí, estoy feliz de que estés aquí conmigo.
Rainbow Dash acerco la bandeja que trajo, donde había galletas en forma de corazón; que no se veían muy bien, por así decirlo. Y de beber, una botella de sidra de manzana.
- ¿Rainbow que es esto?
- ¿Ves? Yo también puedo ser romántica. Soy la mejor novia de Equestria, ¿o qué? – dice Rainbow con aires de grandeza – Se me ocurrió que como te ayudare a cuidar al bebé, quizás debería cocinar y cosas así.
Rainbow destapo la botella de sidra con sus dientes, y la sirvió en un vaso para Fluttershy. La pegaso amarilla solo se queda viendo insegura el vaso.
- ¿Qué pasa? ¿No quieres?
- No, es que… no debo beber alcohol mientras espero al bebe.
Al oír eso Rainbow Dash se llevó su casco a la cara con fuerza, por haber cometido ese error. ¿Cómo pudo olvidarse de algo tan simple?
- Tu bebé si quieres –dice Fluttershy.
- No – responde Rainbow Dash con seriedad – Se supone que esto es para ti. Oh, prueba una de mis galletas.
Rainbow tomo una de las galletas que trajo y la acerco a la boca de Fluttershy. La pegaso amarilla la muerde con algo de inseguridad.
- ¿Qué tal están?
Fluttershy se encontraba sintiendo uno de los peores sabores que había sentido en su vida. Masticaba lentamente esa horrible comida, tratando de mantener la mejor cara posible.
- Están… ricas – dice Fluttershy poniendo una cara de incomodidad luego de tragar.
Rainbow Dash no se traga lo que su novia le dijo. No necesitaba ser una experta para saber que a Fluttershy no le gustaron.
- Oh vamos, no pueden estar tan mal.
Rainbow agarra una de las galletas y al morderla, la escupe y rápidamente toma el vaso de cidra que había servido antes para quitarse el sabor de la boca.
- ¡Ugh, eso fue horrible! – se quejó Rainbow Dash.
- Creo… que mejor voy a prepararnos algo – dice Fluttershy.
- ¡No! ¡Rayos, puedo arreglarlo! A ver… quizás podríamos bailar, o quizás podríamos ir a dar un paseo en las nubes…
Antes de que Dash siguiera dando sugerencias, Fluttershy le tapa la boca con su casco.
- ¿Por qué haces esto Rainbow?
Rainbow ve la cara de preocupación en Fluttershy, y no quiere preocuparla más.
- Sé que estas deprimida por todo esto de las fiestas, y… no sé, ahora que soy tu novia pensé que podría intentar… no sé, más cosas románticas para animarte.
Fluttershy vio como Rainbow se estaba sonrojando, y no pudo evitar conmoverse por la actitud de esa pegaso. Le dio un fuerte abrazo a Rainbow Dash, tratando de no soltar llanto de felicidad.
- No necesito que hagas estas cosas, no es lo tuyo-
- Aun así, quiero hacerte sentir mejor-
Fluttershy se separó del abrazo, manteniendo una sonrisa calmada.
- Bueno… ¿podríamos sentarnos a ver caer la nieve?-
- ¿Eh? ¿Solo eso? – pregunta Dash confundida.
- Oh, pero si no quieres podríamos hacer otra cosa – dice Fluttershy apenada.
- ¡No! ¡Sentarnos a ver la nieve! ¡Entendido!-
Antes de que Fluttershy pudiera decir algo, Rainbow Dash voló rápidamente hacia la cama, donde agarro unas almohadas y las coloco frente a la ventana. Sin duda era la más rápida. Rainbow se sentó en una de las almohadas, y le hizo una seña a Fluttershy para que se acercara. La pegaso amarilla se sentó al lado de Rainbow.
Al principio Fluttershy estuvo un poco separada, pero Rainbow la rodeó con su casco, en señal de que podía acomodarse. A pesar de que eso le avergonzaba un poco, Fluttershy recostó su cabeza junto a la de Rainbow, quedándose en esa posición mientras veían la nieve caer. Fluttershy se sentía tan cómoda en esa posición, que cerró los ojos.
Fluttershy abrió los ojos como platos al sentir como algo pasando sobre su vientre. Vio el casco de Rainbow Dash allí, y se sonrojo.
- Todavía no se nota – comenta Rainbow Dash viendo si podía sentir al bebé.
- Es… es que aún es muy pronto – responde Fluttershy aun sonrojada.
- ¿Cuándo es que crece?-
- Em… creo que se empieza a notar a los 3 meses-
- Ya veo. Pues yo solo sé que te pones gorda, no puedes ni caminar bien, comes mucho. Wow, si es una enorme carga, ¿no?-
- ¿Entonces voy a ser una carga? – pregunto Fluttershy con pena.
Rainbow Dash reacciona inmediatamente al decir eso.
- ¿¡Que!? ¡No! Em… - dice Rainbow poniéndose nerviosa - No quise decir eso… O sea, no me importa que te pongas gorda. Tú serías linda estando gorda, lo que quiero decir es…
- Jajajaja-
Rainbow queda aún más confundida cuando Fluttershy se empieza a reír. Era una risa leve, pero muy tierna.
- Jeje, ya sé que me vas a cuidar – dice Fluttershy dándole un beso en la mejilla a Rainbow – Tu siempre me has estado cuidando.
- Me preocupo mucho por ti.
- Lo sé – dice Fluttershy poniendo su casco en su vientre, justo al lado del casco de Rainbow – Solo espero que este bebe pueda crecer con mucho amor.
Rainbow Dash se queda pensando y momento, y luego se emociona.
- ¡Ya se!, el próximo año nos juntaremos todos para celebrar la Noche de Corazones Cálidos. Así tu bebé pasara las fiestas en familia.
- ¿Sera posible?
- Sí, seguro las cosas se habrán calmado para ese entonces. Créeme, tu bebe crecerá rodeado de amigos.
- Gracias Rainbow – dijo Fluttershy acomodándose mejor.
- Jeje, no es nada – responde rodeando a Fluttershy con su ala.
- Y Rainbow…
- ¿Qué pasa?
- También es tu bebé. Tú serás como su segunda mamá – dice Fluttershy sonriendo.
Rainbow Dash sonríe también al oír eso.
- Jeje, en ese caso será la mejor segunda mama de Equestria-
Ambas yeguas se sonrieron entre ellas, y luego se unieron en un beso. Mientras la nieve caía afuera, ellas dos disfrutaban ese momento de soledad que tenían. Fluttershy quizás no volvería a pasar festividades con Blu, pero ahora tenía una novia que la quería mucho y se preocupaba por ella. Rainbow no podría reemplazar lo que Fluttershy perdió, pero le permitiría almenos ser feliz. Y el próximo año tendría a su bebe, y podrían ser una familia, los tres.
- Pero enserio, Rainbow, creo que mejor voy a cocinar algo – dice Fluttershy cuando se separaron.
Rainbow Dash suspira derrotada.
- Está bien-
Fluttershy le abrasa fuertemente, y esta le corresponde el abraso.
En los jardines exteriores del imperio de cristal, se podía ver como los ponis preparaban todo para la llegada la gran celebración que se llevaría a cabo esta noche, todos parecían estar emocionados, en la plaza principal aún se podían ver algunos ponis haciendo sus últimas compras y preparativos para la cena especial de esta noche, se podían ver a infinidad de potrillos y uno que otro poni aun divirtiéndose en la nieve, despidiendo de esta manera aquel manto que pronto tendría que abandonarlos.
Observando todo esto desde una cornisa, se encontraba un particular grifo, quien les miraba con algo de curiosidad, era evidente que la noche de los corazones cálidos no se encontraba en sus celebraciones, pero con solo ver los rostros felices de los ponis, las familias reunidas y en general la alegría que esto generaba en todos, podía darse una idea del significado e importancia que esta tiene para su culturas. Whisper respira hondo, mientras regresa a los pasillos del castillo, de vuelta a la enfermería.
Manteniendo la mirada baja, el grifo caminaba solitariamente, ignorando el resto de los ponis, algunos de los cuales aún le miraban con una combinación de extrañeza y miedo, pues no todos se habían acostumbrado aun a la presencia de los grifos en el imperio de Cristal. a Whisper no le importaba realmente como lo veía o que pensaban sobre el los demás ponis, no les interesaba en lo más mínimo, solo en su mente habría espacio para una sola yegua, quien le robo el corazón.
Whisper se encamino hasta las habitaciones de Lúthien en la enfermera, esperando encontrarla nuevamente junto al pequeño Eclipse, como era la mayoría del tiempo, pero este se llevaría una sorpresa al encontrarla a ella sola, se encontraba hay mismo, aparentemente leyendo un libro, Whisper volteo en todas direcciones, y no encontró rastro de Spike, su madre o siquiera el pequeño Bebé que ella casi siempre cuidaba. Whisper miro a través de cristal por unos instantes, observando a Lúthien fijamente mientras sentía como su corazón se detenía al simplemente te verla hay.
En eso Lúthien voltea, Whisper regresa por el pasillo, ocultándose rápidamente, esperando que no la haya visto.
-¿pero que estoy haciendo?- murmura Whisper mientras mira a lo lejos a Lúthien, dado a su posición no podía verlo, y esta regreso a su lectura - será mejor que me valla- piensa este quien ya estaba a punto de retirarse, pero algo se lo impidió en ese momento, manteniéndolo de pie en ese sitio aun oculto de la vista de la princesa.
Whisper se quedó pensando por bastante rato, mientras en momentos se asomaba para ver a Lúthien, parecía que aún no se había percatado de su presencia, podía irse ahora si tanto lo deseaba y pasar desapercibido, pero él no quería irse, no quería dejarla, no otra vez. Es entonces que finalmente Whisper se arma de valor y decide entrar en la habitación e, grifo se adentró lentamente, hasta detenerse faltando poco para la cama donde estaba recostada la yegua, el grifo quería empezar a hablar decirle lo mucho que lo siente, expresar sus sentimientos por ella, pero quedo completamente enmudecido, el verle en ese estado no hacían más que torturar su debilitado corazón, no sabía que podía hacer que podría decirle, simplemente se quedó ahí, inmóvil al pie de la cama, donde no podría saber qué es lo que pensaba ella de él, aquel vidrio oscurecido, no podría permitírselo
-¿Whisper?- se escucha una vos tenue pero que el grifo pudo escuchar y hasta reconocer a través de aquel filtro que conformaba la mascarilla de la yegua, una voz seca y debilitada, distorsionada por las válvulas de la mascarilla, pero seguía siendo su voz, no había duda era ella.
Detrás de su máscara, la princesa le miraba con bastante asombro y confusión, tal y como si hubiera visto un fantasma, uno que nunca espero volver a ver.
-yo... Lu… Luthy…-murmura el grifo con un tono bastante bajo y poco entendible, le costaba mucho poder hablarle, no esperaba que fuera tan difícil pero solo verla así destrozaba su corazón. Whisper permaneció en silencio, mientras no podía dejar de mirar a Lúthien en su estado.
-¿te encuentras bien?- pregunta la yegua preocupada.
-¿tu estas bien?-
-em… bueno…-
-disculpa… no quise…-
-estoy bien Whisper… estoy bien, hasta ni siquiera podía moverme… era como si estuviera atrapada…- murmura Lúthien en un tono que dado a la distorsión de su bambula de oxigeno apenas pudo entenderse.
Whisper respira hondo al escuchar la declaración de Lúthien, el solo imaginar el infierno que ella paso estos últimos días, le rompía el corazón y lo inundaban de gran culpa, la cólera cada vez se hacía insoportable, y parecía que dentro de poco suplicaría su perdón.
-¿Qué estás haciendo aquí?-
-¿yo?- murmura con vos quebrada.
-si…te… ¿te pasa algo?-
-yo…. Lo… lo siento- murmura el grifo mientras una lagrima gira por su mejilla, Whisper se limpia inmediatamente, pero no logra evitarlo y cae en llanto.
-¿Por qué lloras?-
-No debí… no debí….- repetía el grifo en vos tenue.
-no entiendo-
-¡no debí dejarte sola!- dice con cólera.
Por un momento, ambos guardaron silencio.
-Oh….- murmura la yegua mientras bajaba la mirada, Whisper siente como su corazón se detenía- no tuviste la culpa de nada, ni siquiera estabas hay, tu, estabas en tu reino-
-esa es la cuestión…-
-no entiendo que quieres decirme, no veo como puede ser tu culpa-
-¡yo tenía que estar con tigo! No debí dejarte desprotegida si tenías que regresar a casa… yo tenía que estar a tu lado porque…- Whisper se calla, no pudo terminar la frase.
-¿Por qué, qué?-
-por qué… porque… yo…. Yo...- murmura el grifo con mucha pena, no podía hablar más, se quedó sin aliento, y sabría explicar por que
-no tienes que hablar si no quieres- murmura Lúthien.
Whisper le mira con tristeza, una parte de él quería tomar su palabra pero por alguna razón quería decírselo ahora, algo que tal vez ya sepa o intuya, pero aun así sentía la fuerte necesidad de comunicárselo. Finalmente lo dice.
-yo…. No sé si tú me entiendas o compartas mis sentimientos, pero yo… yo…. Te amo-
-¿Qué… que…?- murmura Lúthien con un tono de incredulidad.
Whisper permanece callado, por uso instantes, mientras Lúthien aún no procesaba lo que este le había dicho. El grifo simplemente baja su mirada al no recibir otra respuesta.
- p... pero... ¿Por qué?-
-no lo sé... y no lo entiendo yo tampoco, quizás tarde en darme cuenta de ello, pero desde que te vi, sentía algo muy diferente a lo que he sentido por cualquiera-
Lúthien bajo la cabeza, guardando un momento de silencio antes de responder.
- No soy especial. Solo mírame- dice señalando su traje- no... No tienes idea de cómo soy por debajo de esto... nadie... absolutamente nadie, toleraría verme sin el traje-
Whisper se le queda mirando con seriedad, y luego se acerca lentamente hasta Lúthien, mirándola con esa mirada colérica y triste, Lúthien permanece inmóvil, mientras Whisper levanta su garra y presiona un botón en la parte trasera del casco de Lúthien, quitando el efecto polarizado, y mostrando el rostro deformado de Lúthien, la princesa pierde completamente el aliento ante esto, mientras no podía dejar de mirarle, no sabía si repelerlo o intentar huir, estaba avergonzada, apenada, odiaba su estado, y no toleraba que le vieran.
-sigues conservando esos hermosos ojos purpuras-
Algo pasa dentro de Lúthien, escucha como algo comienza a palpitar con fuerza, era su corazón agitado, esta aun confundida se separa de él, y busca con desespero el botón que estaba en su nuca para activar el cristal, pero no lograba encontrarlo, cosa que simplemente le desesperaba. Whisper la toma de los cascos, deteniéndola.
-no me asusta tu estado, solo me pone triste, pero aun eres hermosa, solo que no lo sabes-
-por qué… ¿Por qué haces esto? ¿Porque eres tan… tan bueno…? No sabes lo que dices… ¿Por qué?- dice exaltada y sin poder creerlo.
-porque quiero ser bueno con tigo, y por qué no es justo que el mundo te haya tratado tan mal, cuando tú no has hecho nada-
Lúthien continuaba mirándole, no podía creer lo que decía, y por alguna razón, su corazón no dejaba de latir por él.
-ciento no estar con tigo desde el inicio, de haberlo sabido, nunca me hubiera separado de ti, y le habría echo cazo a mi corazón- dice el grifo con una expresión triste.
- olvídame por favor... lo que sientas por mí... olvídalo- suplica Lúthien.
-¿por qué?-
-no es justo para ti. Apenas y puedo moverme. No puedo salir de este traje ¡Mereces algo mejor!- murmura Lúthien dolida, ella misma era muy consciente de la gravedad de su estado, era más que consiente que esta no podría tener más una vida normal, sin importar todos los tratamientos a los que sea sometida en toda su vida, aun si un día logra sobrevivir sin depender del traje que llevaba puesto, las cicatrices y deformidades aun prevalecerán, y difícilmente llegaran a desvanecerse con el pasar de los años. Una aberración, una criatura que no puede más que pasar por tanto sufrimiento, así es como ella se sentía, cada vez que miraba su reflejo, cada vez que pasaba por el tratamiento de limpieza y veía su cuerpo marchito, no podía mas que sentir gran dolor emocional con solo verse a sí misma, llegando a considerar incluso que no vale que continúe con vida, nunca podrá tener una vida normal, nunca más. y la pregunta prevalece ¿Cómo es que aún puede conservar su cordura? Probablemente la fuerza de apoyo que le brindan sus seres queridos que aún permanecen a su lado, le ayudan a sostenerse en el filo emocional, siendo que es solo por ellos, solo porque ellos le ayudan a seguir adelante, que continua con esto, de lo contrario, probablemente ella ya habría caído apenas despertar.
-Lúthien, tú eres la que merece algo mejor- le dice Whisper con un tono sincero.
- ¿Por qué? ¿Por qué dices eso?- murmura Lúthien negándose a aceptar lo que él le decía.
-eres buena, amable, fuerte y valiente, alguien como tú no merece pasar por todo esto-
-¡¿Cómo lo sabes?!- exclama ella con cólera, continuando reacia a aceptar sus palabras, le provocaban demasiado dolor, ella sabía lo que era, no podía creer lo que le decía, pero, con forme el continuaba ella comenzaba a créele y su debilitado corazón se cautivaba con cada palabra que este decía.
-Lo he visto, he visto cómo eres, y lo que has pasado no es secreto, en verdad me entristece saber que es verdad, y probablemente solo tú sabes todo lo que realmente has pasado-
-yo no elegí esta vida, no elegí nacer así-
-nadie nace eligiendo en que familia nacer, en que comunidad crecer, ni siquiera de que raza. Si yo hubiera tenido la oportunidad, probablemente haya elegido nacer en Ponyville, así hubiera tenido la oportunidad de conocerte desde más jóvenes-
-a mi… a mí también me hubiera gustado conocerte desde antes- murmura Lúthien y de ser posible se habría sonrojado.
Whisper se acerca lentamente hacia Lúthien, y con cuidado y ternura este acaricia donde debería estar su meguilla, por sobre el cristal.
-si fuera posible… ahora mismo te pediría permiso de besarte- murmura Whisper con algo de pena y timidez.
-si fuera posible… yo… te daría el permiso- responde Lúthien con el mismo tono apenado y tímido, mientras no dejaba de mirarlo a los ojos, y sentía como su corazón seguía palpitando fuertemente.
Bajo el manto estrellado, en los jardines de Canterlot se encontraban paseando Discord y Celestia, contemplando la belleza de luz nocturna sobre las estatuas, las fuentes congeladas, y los arbustos cubiertos por aquel manto blanco y helado.
-es tan hermoso ¿no crees?- comenta Celestia contemplando las estrellas.
-sí, aunque no tanto como tú- comento Discord con un tono suave.
-oh por favor Discord, no digas tonterías- murmura Celestia, el draconequus se acacha y frota su mejilla contra la de su esposa, Celestia en el acto le da un besito en la nariz a su esposo. Discord empuja la silla de ruedas donde estaba reposando su esposa y continúan su camino, admirando los jardines en esta noche tan especial. Dado a su condición, Celestia se encontraba sentada sobre su silla de ruedas mientras Discord simplemente la paseaba por los jardines, su condición actual, a Celestia no le importaría mucho, pues estaba con el hombre que amaba, y con ella no tenía por qué sentir pena o debilidad por su condición, sino todo lo contrario, esto es probablemente algo que Celestia nunca se ha atrevido a decirle a Discord, dado a que ella no lo veía muy necesario y pensaba que él ya lo sabía, pero a su lado ella se sentía segura y protegida, como si nada le fuera a pasar, con Discord Celestia podía ser diferente a como lo es con sus súbditos, seguidores o demás políticos, Con Discord ella podía ser ella misma sin miedo a nada.
Por su misma condición, Discord no pudo preparar nada especial para su esposa aparte de su regalo y la cena que tuvieron juntos. En años anteriores Discord siempre usaba esta celebración para ponerse aún más romántico que nunca, aún más que el día del amor. El draconequus se sentía más cariñoso que nunca, dado a una fuerza que el mismo no puede explicar. Cada año siempre procuraba que en especial las noches fuera lo más perfectas para él y Celestia, solo ellos dos cenando en una playa, bailando en el gran salón solo para ellos solos, en los jardines de Canterlot a la luz de la luna, o incluso en la misma luna, cada año era diferente y cada año Discord hacia un esfuerzo por que fuera aún mejor que el anterior, sin embargo, este año, dado a la condición de su esposa, no pudo pensarlo demasiado, y tuvo que eliminar barias cosas que pensaba hacer, le dio de regalo un nuevo abrigo que Celestia usaría esa misma noche, y también un cajita musical que a Discord le tomo meces en hacer, un pequeño artefacto el cual no solo despedía una singular y enternecedora melodía, si no que al presionar un botón esta hacia aparecer un pequeño sol en miniatura que flotaba sobre la cajita musical y que al activar la melodía junto al solo este giraba al ritmo de la música y conforme esta se hacía más relajante el sol se convertía en una media Luna que se medía como una cuna.
La cena fue tal y como Discord la planeo, y no intervino nadie gracias a Luna que entretuvo a los demás (Blueblood y las niñas) y a Fluttershy que preparo la cena de esta noche, Discord pudo sorprender a su esposa con una cena espectacular y romántica, y aunque salido como él quería. No se sintió tan mágica como esperaba, solo comieron juntos, Celestia terminó comiendo triple ración por su embarazo, y se pasó la mayor parte de la cena comiendo, mientras Discord simplemente estaba ahí, lo que le quito cierta atmósfera a todo. Discord estuvo a punto de sentirse desilusionado, pero cuando Celestia termino de cenar, le pidió que por favor salieran a los jardines, cosa que al principio no le llamo mucho la atención y solo obedeció a lo que parecía un simple capricho de su esposa. Pero en el momento de salir del castillo, Discord se sorprendería al ver el cielo despejado, permitiendo ver el hermoso manto estrellado, y la luz de la luna tan radiante como nunca, bañando los jardines con su resplandor y a su esposa, quien a su parecer se veía más hermosa que nunca, aun con su embarazo, es más, eso le daba un toque más enternecedor.
Discord y Celestia continuaron paseando por los jardines, hasta llegar a una banca, donde Discord planeaba sentar a Celestia para juntos contemplar las estrellas. Discord rodea a Celestia entre sus garras para levantarla de la silla y cargarla.
-siento arruinarte la noche- se disculpa Celestia muy apenada.
-¿Cómo dices?-
-sé que no podemos hacer mucho con mi condición, lamento arruinar tus planes-
-oh, pero no te preocupes mi vida, no importa- le dice Discord mientras la levantaba entre sus garras ya a poco de llegar a la banca para sentarla, Celestia se apoya en el pecho de Discord cosa que sonroja al draconequus.
-¿sabes? Hay algo que echo de menos- murmura la princesa con un tono nostálgico.
-¿Qué? ¿Qué cosa cariño?-
-cuando tú y yo solíamos bailar juntos al ritmo de la música, eras mi semental de brillante armadura, tan galante y romántico- murmura Celestia mientras recarga su oreja contra el pecho de su esposo.
Discord se queda pensando por unos instantes, mientras aun sostenía a su esposa entre sus brazos.
-¿Quién dice que no podemos?- murmura Discos con una sonrisa.
-¿Qué dices?- pregunta un poco confundida.
Discord hace chasquear sus dedos y de la nada comienza a escucharse una melodía tranquila y romántica, al princesa queda cautivada al reconocer la melodía, pues era exactamente la misma que años atrás había sido tocada el día de su boda. Discord que aun sosteniendo a Celestia entre sus brazos comienza a danzar al ritmo de la música, como si estuvieran en un vals, Celestia comenzó a sonreírle a su esposo, y se aferró con mayor fuerza en el cuello de este. Dando pasos delicados, giros suaves todo bajo el ritmo de la música, Discord estaba sondando con su esposa, con ella aun entre sus garras, sin necesidad de que estuviera de pie para esto. En cada movimiento Discord procuraba ser suave y lo menos brusco posible, siendo apenas un poquito más duro cuando daban las vueltas completas.
Lentamente una pequeña lluvia de copos comenzó a caer sobre ellos, atorándose en la crin y pelaje de ambos mientras continuaban danzando bajo la nieve. Discord se perdió en la belleza de los ojos de su amada esposa, y llego a tropezar, pendiente de no lastimar a su esposa, se encargó de que ella callera sobre ella, y procuro mantener un margen de separación lo suficiente para que ni ella ni él bebe resultaran lastimados. Ambos caen sobre la nieve, Discord término medio enterrado por esta mientras Celestia simplemente provoco que su crin se fuera hacia adelante tapándole el rostro por unos instante.
-¿estás bien?- pregunta Discord preocupado, Celestia tarda un poco en retirar su crin, y luego mira a Discord con algo de asombro, el draconequus comenzó a preocuparse, pero pronto eso cambiaria cuando su amada comenzara a reírse. Discord le abrasa y ambos se ríen, mientras permanecían recostados en la nieve a la luz de la luna.
De pronto la sonrisa de Celestia desaparece por unos instantes, Discord se inquieta un poco ante esto, y antes de que pudiera preguntarle a su esposa si algo pasaba, Celestia es la que habla.
-Discord….- murmura Celestia con un tono poco audible, caso como un quejido al aire, mientras colocaba sus cascos contra su vientre, mostrando una ligera mueca de molestia.
-¡¿Qué pasa?! ¡¿Es él bebe…?!- pregunta ansioso, ya arrepintiéndose en su mente por aquel pequeño juego que tuvieron, temiendo porque algo le hubiera pasado al bebe o que ya fuera el momento, que aunque aún con la presencia de la doctora en Canterlot, Discord aun así e veía temeroso ante la llegada de su nuevo bebe como si fuera el primer hijo que fuera a tener.
Celestia le sonríe provocado en él un sentimiento de calma, y procede a tomar la garra de Discord y lo dirige a tocar su vientre, es cuando el draconequus siente las pataditas de su hijo dentro del vientre de Celestia.
-¿lo sientes?-
-si…. ¡Sí!- dice emocionado.
-el bebes está muy inquieto hoy, jeje creo que es por nuestra culpa- murmura Celestia mientras coloca su cabeza contra el pecho de su esposa, Discord continua acariciando el vientre de su amada, estando muy atando ante cada movimiento, así fuera el más tenue que su esposa provocaba.
Discord comienza a reír, mientras no evita soltar un alarido de ternura mientras seguía acariciando el vientre de su esposa, aun sintiendo las pataditas de su bebe.
- falta muy poco- suspira Celestia con añoranza.
-si lo sé- sonríe Discord mientras acaricia la mejilla de su amada- muy poco ¡falta muy poco, muy poco!- dice mientras se recuesta en el regazo de Celestia, con su oído contra el vientre de su esposa, ignorando el hecho que aún se encontraban en la nieve, pero esto no le importaría a Celestia.
Celestia cierra los ojos por unos instantes, mientras respira hondo, pensando en lo que pudo ser, no pudo evitarlo pero recordó aquel día en que casi aborta a su bebe, un escenario que en su momento le parecía lo correcto, pero ahora, sentía odio por si misma al siquiera pensarlo, no dejo de pensar en que si Discord no la hubiera detenido, probablemente esta pequeña alegría no existiría. Discord coloca su casco contra la crin de su esposa mientras sentía como dentro de su vientre su pequeña alegría daba algunas pataditas, las cuales tanto Discord como Celestia percibieron, no podían más que sentirse felices ante esto, pero sin embargo el recordar que ella pudo haber terminado con esta vida provocaron en Celestia algunas lágrimas que no pudo contener. Antes de que ella estuviera a punto de pasarse un casco para limpiarse las lágrimas un pañuelo aparecer secando las lágrimas de sus ojos.
-Discord…- suelta un sollozo la princesa del sol.
-¿Por qué lloras mi cielo?- le dice con una sonrisa tranquilizadora, Celestia se le queda mirando por unos instantes, sin poder resistir las ganas de llorar.
-yo…- dice con un tono ronco y quebrado.
-¿sí? ¿Te pasa algo?- vuelve a preguntar un poco preocupado.
-no… no me pasa nada Discord- murmura Celestia mientras se pasa un casco por las mejillas.
-¿entonces por qué lloras?- pregunta este preocupado- anda cariño, puedes decírmelo-
-es que…. Es por que… porque eres tan bueno, y yo no lo soy- esboza Celestia.
-¿Por qué dices eso?- le sonríe Discord.
-siempre eres tan atento, siempre te preocupas por mí, y siempre intentas animarme-solloza Celestia- y yo casi nunca he hecho nada por ti-
- tú fuiste la que saco la luz de mi corazón, me enseñaste que hay cosas más importantes que solo andar jugando y usando mis poderes para divertirme, me mostraste que en mi pecho había un corazón escondido, tú me enseñaste a amar-
-Discord…- murmura Celestia mientras miraba a su esposo a los ojos aun despidiendo lágrimas.
-podría estar contigo por siempre, y solo te dejaría si me lo pidieras, aunque no sé si sería capaz de hacerlo-
-Discord te amo- murmura Celestia sonrojada mientras se aferraba al cuello de Discord, ambos se recuestan en la nieve, Discord permanece a un lado de ella para no aplastar el vientre de su amada mientras continuaban besándose.
Entre tanto, el draconequus mantuvo sus garras y cascos contras el vientre de su amada, acariciándolo con cariño y delicadeza mientras el uno al otro continuaban deseándose. Lentamente Discord fue bajando, separándose de los labios de su amada, pero continuando besándole el cuello con la misma pasión, Discord desabrocho el abrigo que Celestia tenía puesto, descubriendo lentamente el pecho y el vientre desnudo de su amada, prosiguiendo con besarla en el pecho y finalmente deteniéndose en el vientre de su esposa. Celestia sentía como su sangre ardía, pese al frio que aún se sentía en esta noche, ella sentía mucho calor, mientras Discord continuaba besando y acariciando su vientre. Celestia sintió como la punta de la cola de su esposo le hacía cosquillas en diversas partes del cuerpo mientras él continuaba acariciando su vientre. Celestia reía como una potrilla, impotente ante el ataque de cosquillas de Discord, solo podía reírse y retorcerse en la nieve mientras Discord continuaba.
Discord se posa sobre ella, cruzándose las miradas de ambos, ninguno podía dejar de mirarse, como si cada uno viera en el otro aquella belleza, sintiendo una atracción muy fuerte. Aquel amor que cada uno se tenía. Los corazones de ambos latían frenéticamente mientras cada vez estaban más cerca el uno del otro, con gran deseo, un deseo culposo de él que no estaba seguro si era buena idea satisfacer esta noche. La tentación era muy grande, demasiada para esperar más. Ambos se deseaban el uno a otro.
-te amo Celestia- murmura Discord mientras no dejaba de contemplar la belleza de su esposa, y mirar esos hermosos ojos que le inspiraban una calidez sin igual, una calidez que ni el mismo sol lograría darle en una tarde de verano.
-¿Cuánto me amas?- pregunta Celestia con un tono tímido, cual potrilla.
-más allá de lo que puedas imaginarte, más allá de aquí a la luna, más allá de la luna al sol- le responde Discord mientras acariciaba las caderas de Celestia, más precisamente donde estaba su marca, Celestia se le abalanza y se coloca por encima de él.
-pues yo te amo más allá del infinito- dice Celestia con lujuria mientras le besaba con gran pasión y deseo.
Discord la rodea con sus brazos por el torso, mientras Celestia se aferraba a su cuello, rodando en la nieve, bañándose ambos por el manto blanco y helado, pero esto no les importaría ni en lo más mínimo, pues los corazones de ambos ardían como el mismo sol al estar juntos en esta noche tan especial.
Luego de la representación en honor a lo que dio origen a Equestria, todos los ponis salieron del auditorio y se dirigieron a los jardines del imperio de Cristal donde se había servido un banquete para los invitados, momentos antes de finalmente inaugurar el bailé, mientras se comenzaba a preparar la cena, la gran mayoría acepto la invitación de su princesa y comenzaron a bailar con mientras una orquesta tocaba sobre una tarima, tocando una melodía refinada pero lo suficientemente animada como para motivar a bailar a más de alguno.
Mientras todos se mostraban muy alegres y ansiosos por el baile, un joven príncipe no se sentía nada bien, mostrándose muy depresivo al punto de ni siquiera querer tocar su comida.
-Wes se te va a enfriar tu comida- le dice su madre quien se encontraba por acabar su segunda porción. Wes no responde y permanece completamente inmóvil, sumido en sus pensamientos.
-Wes…- murmura Cadance mientras coloca su casco contra su hombro, pero su hijo no reacciona, mientras tanto la mayor parte de los ponis estaban por terminar de cenar, y comenzaban a mostrarse ansiosos por regresar a la pista de baile.
-princesa gusta decir algunas palabras antes de dar inicio oficial al baile- se le acerca uno de los organizadores. Cadance no le responde al poni, aun mirando con preocupación a su hijo.
-adelante mamá, ¿Qué no tenías algo importante que decir?- murmura Wes mientras toma su cuchara con pocos ánimo y finalmente le da un primer bocado a su platón de acelgas.
-sí, tienes razón- suspira Cadance mientras se levantaba de su silla, dejando finalmente a su hijo, el cual al ver como su madre se retiraba, hace a un lado la cuchara y aleja el plato de acelgas de sí mismo, mientras ocultaba su mirada, mostrándose bastante triste.
Cadance se posa delante de todos los ponis, y todos guardan silencio por unos instantes, atentos ante lo que tenga que decirles su preciada princesa. Cadance guarda silencio por unos infantes delante del micrófono, pensando bien en lo que iba a decir, mientras los ponis continuaban guardando silencio.
-primero he de agradecer su presencia ante tal celebración, sé que dado a una serie acontecimientos que es mejor dejar atrás, no hubo gala del galope ni tampoco la celebración anual del festival de los corazones que comúnmente se celebran en Canterlot, por eso yo misma me he ofrecido de ser la anfitriona este año, y esperemos que con esto lleguen tiempos mejores-
Se comienza a escuchar algunos aplausos entre la multitud.
-lamento decir que mi tía la princesa Celestia y su familia no pudieron venir dado a su condición tan delicada, y esperemos que pronto se recupere- anuncia Cadance, la verdad ni siquiera quería mencionarlos, pero sentía que debía hacerlo para quedar bien entre las masas, siendo que ni siquiera les había invitado.
-ahora, bien, jeje, quieren que les diga algo, la verdad no solo fui la anfitriona por esta tan especial celebración, siendo que también quería darles un anuncian muy importante- anuncia Cadance guardando unos momentos de silencio, provocando algo de intriga entre los presentes, menos Wes que en ningún momento se molestó siquiera en mirar en dirección a su madre, entre la pausa que esta dio, Cadance se percató que su hijo se denotaba más triste de lo común.
-¡ya digamos!-
-¡no nos deje con la duda!-
Se escuchan algunos ponis entre la multitud y también se escuchó como más de alguno llegó a callarles. Cadance finalmente sale de sus pensamientos y regresa su mirada en dirección a la multitud.
-em, jeje, disculpen, lo que pasa es que esto es algo un poco- dice Cadance con algo de timidez- la verdad, es que ahora mismo estoy esperando… estoy… estoy esperando un bebé-
Se guarda silencio entre la multitud por unos momentos, parcial como si no hubiera nadie, incluso la música que se encontraba de fondo fue detenida súbitamente, pues incluso los de la orquesta estaban en shock.
-¡UN BEBÉ REAL!-
-¡UN NUEVO PRÍNCIPE!-
-¡O PRINCESA!-
Las alabanzas de moción y festejo no tardaron en escucharse y resonar con fuerza, llegando a escucharse incluso fuera de los terrenos del castillo. Nos aplausos no se hicieron a esperar tampoco, así como cientos de felicitaciones y alaridos de alegría y emoción ante tal noticia.
Cadance se sentía muy bien al escuchar las alabanzas de emoción de todos sus súbditos, sintiéndose enorgullecida y satisfecha con la reacción de todos mientras colocaba un casco contra su vientre, asegurando ante los demás que sus oídos no les engañaron. Cadance Bajo de la tarima, pero esta vez fue ayudada por aquellos que se encontraban muy cerca, como si de la nada Cadance ya tuviera 9 meces de embarazo y no pudiera bajar por su cuenta, sus guardias inmediatamente la escoltaron y aseguraron que no fuera de repente rodeada por la multitud de ponis que seguramente querían ir a felicitarla y hacerle preguntas.
-¡luego habrá tiempo para eso! Ahora todos ¡bailen!- exclama Cadance mientras regresaba a su asiento.
La atmosfera era perfecta, se podía oler en el aire aquel sentimiento de amor y calidez previa al verano, literalmente el amor estaba en el aire, y todos los ponis no podían estar más que felices, o eso parecía, pues entre las mesas se encontraba un joven príncipe, muy desolado y solo.
Pese a que muchos invitaron a bailar a Cadance esta no acepto las invitaciones, permaneciendo al lado de su hijo, no quería admitirlo pero se sentía muy culpable por su estado, no toleraba verlo así. Al ver que Cadance estaba empeñada a rechazar las invitaciones de bailar, sus guardias comenzaron a repeler a los demás ponis que se le acercaran para proponerle dicha invitación, y así no se le molestara más.
-Wes si quieres puedes irte a la cama- dice Cadance con un tono suave y preocupado.
-estoy bien- suspira Wes mientras mira en dirección al baile, en dirección a la pista e imaginaba una vez más a el mismo y Starlight danzando.
-¿seguro? Si… si quieres te acompaño, o me quedo contigo-
-Estoy bien madre- murmura Wes con un tono cortante, cosa que preocupo aún más a Cadance.
-Wes…- murmura Cadance mientras estaba a punto de abrasarle con su ala.
-¿disculpe princesa puede darme esta pieza?- escucha un último poni.
-disculpe señor pero no puede…-
-¡esperen!- detiene Cadance a sus guardias y voltea a ver al poni que le propia el baile, era un unicornio blanco, con una larga melena roja oscura y penetrantes ojos dorados.
-Car…- murmura Cadance con un tono seco, no podía creer que él decidiera haber venido.
-princesa ¿puede darme esta pieza?-
Cadance mira en dirección a su hijo y luego mira el casco de aquel unicornio, Cadance lo toma pero permanece sentada, es entonces que comenzó a perderse en el brillo de los ojos de aquel unicornio, e inconscientemente una sonrisa de emoción se marcó en su rostro.
-claro…- murmura Cadance mientras se levantaba de su asiento. Y yendo con el unicornio, pese a que quería permanecer con su hijo algo en ella no quería perder esta oportunidad.
Ambos se adentran hasta el centro de la pista, delante de todos y todas, quienes miraban con incredulidad y asombro, entre algunos se llegaron a hacer las preguntas ¿Quién será ese poni? ¿Por qué acepto bailar con él y no con migo? E incluso hubo alguno que llego a pensar ¿será el padre del futuro bebe de la princesa?
La princesa y el unicornio de ojos dorados comenzaron a bailar en el centro de la pista, al ritmo de la música, con cierta elegancia. Cadance sentía que flotaba, ni siquiera era consciente del movimiento de sus cascos, pronto todos sus problemas seria olvidados y su completa atención se enfocaría en los ojos de aquel unicornio, inclusive ante la expectación los demás ponis que se encontraban bailando se detuvieron para observar a la princesa y el desconocido.
Un poni llego a decir que no se encontraba en la lista de invitados, pero no podían sacarlo si estaba con la princesa. Se llegaron a escuchar algunos murmullos más entre la multitud, los cuales fueron ignorados completamente por la princesa del imperio
-Carny… creí que no…- murmura Cadance con timidez mientras danzaba al ritmo de Carnage, el cual era lento y relajado.
-me quede pensando, y llegue a la conclusión que no era correcto de mi parte dejarte sola, después de todo, es la noche de los corazones cálidos ¿no?-
Cadance sonríe por unos instantes, sonrojándose totalmente, pero luego como si hubiera despertado voltea bruscamente en dirección a la mesa donde estaba su hijo, el cual permanecía exactamente igual que como lo dejo, la verdad no lo pensó mucho, en cuando Carnage le invito a bailar algo en ella simplemente se dejó llevar por él, como si estuviera completamente entregada.
Para antes de que se diera cuenta, Cadance ya comenzaba a transpirar dado a lo mucho que había bailado, es entonces que alguien dado a lo activa que era la melodía, es entonces que se decidió tocar algo más lento, para dar un respiro, alguien entre la multitud comenzó a empujar a algunos de los ponis, y es entonces que todos continúan bailando dejando de observar aquella danza que su princesa había tenido, sin embargo siguieron manteniendo cierto margen y distancia entre ellos para no molestarles.
Cadance sin pensar en que les observaban coloco su cabeza contra el pecho del unicornio mientras seguía danzando al rimo de la melodía, que cada vez parecía más lenta. Es entonces que al dar una vuelta en la pista que la mirada de Cadance se topa con Wes, quien seguía en la misma posición en que lo había dejado.
Algo en ella despierta y se separa un poco de Carnage, pero este seguía abrasándola de la cintura.
-no te preocupes mi cielo, estará bien, muy bien- le dice Carnage con una sonrisa mientras la tomaba de las caderas y comenzaban a bailar al ritmo de melodía más lenta que había sido colocada.
Wes se encontraba mirando con inexpresividad su plato de acelgas con patatas que tenía a distancia, pese a no haber comido prácticamente nada desde el desayuno, Wes no poseía apetito alguno, en su mente no dejaba de pensar en ella, y no soportaba mirar a su alrededor, no creyó en verdad que todo lo que vería le recordara a ella, el traje que usaba, la música, los ponis bailando, todo le recordaba a aquella noche tan especial, sintiendo un fuerte dolor en su pecho, era su corazón devastado, era demasiado doloroso para él, pero al mismo tiempo, no podía irse, no podía, porque ese mismo dolor también era un alivio, el estar tanto tiempo lejos de ella, no podía causar otra cosa que no fuera pesar en el príncipe, y estar presente en el bailé revivían y hacían más claros aquellos recuerdos, llegando a remplazar en momentos aquella fotografía que perdió, todavía podía verse a sí mismo bailando a su lado, sosteniéndola de las caderas mientras ella lo guiaba por la pista de baile, sus hermosos ojos ante la luz de los reflectores, su hermosa figura danzando a su lado. Le provocaba mucho dolor, pero se sentía muy bien al mismo tiempo, hacia tanto que no tenía un recuerdo tan claro de ella, casi podía sentirla a su lado con esa reluciente sonrisa. No podía dejar de pensar en ella, parecía que nunca se recuperaría de esta herida de su corazón.
Wes baja completamente su mirada, cerrando sus ojos y únicamente prestando atención ante la melodía relajante que sonaba por estos momentos, esperando también llegar a relajarse un poco.
-disculpa ¿quieres bailar conmigo?- escucha Wes de repente, una vos angelical y suave, una voz tan delicada y preciosa como si proviniera de un mismísimo ángel.
Wes abre sus ojos y mira con incredulidad lo que al principio dado a la contraluz, interpreto como la figura de su amada Starlight, pero al despejar su vista, este notaria que se trataba de lo que aparentemente era una unicornio azul cielo, su crin era negra como alas de cuerpo, que parecía despedir un resplandor morado ante la luz de los reflectores. También poseía un mechón dorado como un amanecer, y sus ojos era una luz purpura que creía haber visto antes.
La yegua que estaba frente a él poseía un hermoso vestido azul con encajes purpuras que contrastaban con sus ojos, en el lomo poseía una capa purpura y unas zapatillas blancas. La yegua parecía tener su misma edad pero algo en ella desconcertaba a Wes, no comprendía esto, no sabía porque sentía que había visto esos mismos ojos antes, o porque su corazón comenzó a liar frenéticamente ¿quién es esta yegua? ¿De dónde ha salido? Y… ¿Por qué se siente así? Wes estaba confundido, y al ver el casco de la yegua frente a él, su primera reacción fue sobresalto, estando a punto de caer de espaldas, pero la poni usa su magia para impedirlo.
Por un instante Wes pensó en aquella noche, en cuando él también estaba solo como ahora mientras todos los demás bailaban, y de repente llega Starlight, y justo igual que esta poni le ofreció bailar consigo. Wes no estaba seguro de que hacer ¿debía bailar con ella? No podía ser grosero, pero tampoco quería traicionar a Starlight, se suponía que esa fue su noche especial, ¿Qué podía hacer?
-bueno… em… ¿quieres bailar con migo o no?- vuelve a preguntar la poni con timidez.
Los ojos que expreso la yegua fueron tan enternecedores y tristes que el príncipe no lo soporto, no soportaba verle que esos relucientes ojos expresaran tristeza, se levantó con y tomo finalmente el casco de la poni, esta le sonrió, y Wes pensó que su sonrisa era tan radiantes que cualquiera se enamorara de ella con solo verla.
Wes agito su cabeza, intentando mantener a Starlight en sus pensamientos, pero los de ella eran tan cautivantes y relucientes que cuando se dio cuenta ya estaba bailando en pista, sosteniendo con uno de sus cascos sus caderas mientras danzaban al ritmo de la música.
Wes estaba desconcertado, era como si no pudiera controlar su propio cuerpo, y de pronto solo como así, dejo de pensar en Starlight, su imagen era borrada de sus pensamientos, se desvanecía y ahora solo podía verla a ella, ver sus relucientes ojos atravesando su corazón y todo sentido común, como si no existiera nada más hermoso que ella y solo ella.
Cadance se exalto al ver a Wes bailar con semejante yegua desconocida, y estuvo a punto de interferir y separarlos, pero Carnage seguía aferrado a ella, esta le mira extrañada mientras él le sonreía.
-tranquila cariño, todo está bien, todo estará bien- le detiene Carnage.
-¡pero! ¡esa arpía!-
-shhh, deja que los niños bailen, no está bien que intervengas en público-
Cadance suspira con resignación.
-no te preocupes, todo va a salir perfectamente- dice Carnage mientras la abrasaba y aun continuaban danzando.
-deja que la olvide ¿no es lo que quieres?- le dice Carnage con una sonrisa, Cadance no estaba muy segura, pero al ver a los ojos a su amado supo que no tenía por qué preocuparse y siguió bailando, ante la mirada de todos.
-eso es cariño, deja que la olvide, deja que su corazón la olvide, y alguien más llene su vacío- piensa Carnage con malicia mientras observa a Wes y aquella yegua bailando ante en la pista de bailé, Wes suelta un alarido de diversión el cual llega a oídos de Cadance, la cual no evito soltar una tenue sonrisa a escuchar a su hijo finalmente divirtiéndose. Pronto sus celos maternales también desaparecerían de Cadance, como alguien más los hubiera eliminado de su sistema.
- disfruten esta noche ponis, recuérdenla bien, que su futuro será diferente- piensa Carnage con una sonrisa mientras ve como todos les aplauden a él y Cadance luego de un último baile con el que dejaron a todos boquiabiertos ante tal hazaña de habilidad y talento
La música continuo por horas, hay en la pista de baile, la princesa de amor continuo bailando toda la noche, mientas sus súbditos miraron con asombro y jubilo, sin saber que el diablo estaba presente mofándose de su festividad más preciada e inocente, danzando ante ellos mismos, sin que nadie lo sospechase.
-mañana será mí noche, mañana en luna nueva, la gema responderá ante mí-
