Capitulo 10: Armando Lazos.

-Disculpa, ¿Puedo…? ¡Eres tú!

-¿Ron Weasley? –Reconoció al verlo entrar a su compartimiento en el tren.

-¿Qué haces aquí? –Preguntó entusiasmado al verlo mientras ingresaba.

-Esa es una excelente pregunta –contestó un tanto ausente al recordar cómo había acabado allí.

Flash Black.

-Gracias Hagrid –repuso Dumbledore mientras recibía un té en la cabaña de este junto con Harry y Natalia, se le veía aun un poco cansado y adolorido, pero bastante satisfecho pese a haber perdido- ahora, ¿De que querías hablarme Harry?

-Esto es suyo –le dijo directamente pesándole la varita mayor sin ningún reparo por sobre la mesa, Dumbledore la recibió arqueando las cejas al verla.

-Eres muy amable Harry, pero esa varita ahora te pertenece –le dijo tranquilamente.

-En realidad no me interesa –le contestó llanamente- usted le ha dado un buen uso, está a salvo en sus manos.

-Tal vez, pero ella eligió un nuevo maestro, ya no me pertenece más Harry, ahora te pertenece a ti –esperó un momento- y tengo la impresión de que puedes darle un uso incluso mejor del que yo le di –opinó pasándosela de vuelta, ambos se observaron largo y tendido antes de que Harry recuperara la que ahora era su varita- sea pues, ¿Ya has decidido que harás?

-Honestamente, no estoy seguro –contestó guardando la varita en un estuche en su antebrazo- mi maestro me aseguró que al venir a Hogwarts encontraría algo que no podía encontrar en ningún otro sitio, en un principio pensé que se refería a la varita, pero…

-¿No lo era? –El chico negó.

-Lo supe en cuanto la tuve en las manos, no es por lo que vine –suspiró- así que ahora estoy un poco perdido, ese sujeto no da puntada sin hilo –comentó medio divertido medio exasperado- podría ser la única cosa en la que se parecen ustedes, nunca me había dado una indicación sin un motivo por descabellado que fuera.

-¿Y por qué no te quedas un poco más hasta que lo encuentres? –Ofreció Dumbledore tranquilamente.

-¿Usted simplemente no se rinde, verdad? –Comentó sonriendo Harry el director extendió los brazos como encogiéndose de hombros.

-Es solo un ofrecimiento, ya he decidido que no habría peligro en dejarte decidir tu camino Harry así que no lo haré, pero me gustaría que asistieras a Hogwarts por lo menos un año, si no encuentras lo que buscas serás libre de marcharte –Harry respiro profundamente mientras pensaba en sus opciones.

-Tengo algunas condiciones –decidió finalmente.

Fin Flash Back.

-Oye –le llamó el pelirrojo sacándolo de sus recuerdos- ¿Ella no es…?

-Natalia Ivanov –se presentó la otra integrante del vagón secamente- nos conocimos cuando tu hermano Bill nos llevó para el cumpleaños de tu otra hermana.

-¿No eras, bueno… mayor? –Parecía realmente extrañado ya que la pelirroja presente con una túnica de Hogwarts era casi de su estatura, tal vez lo pasaba por un par de centímetros igual que a Harry.

-Ella tiene la capacidad de alterar su edad entre cierto rango, lo hizo para poder venir a Hogwarts conmigo –Le explicó el moreno.

-Genial –murmuró antes de regresar su atención a Harry- pero no contestaste mi pregunta, según lo que nos contó Bill tenías nivel como para graduarte de Hogwarts –esto lo dijo con cierto aire de tristeza- ya me gustaría a mí eximirme de esa manera.

-Ya me gustaría a mí estar en tus zapatos ahora –contestó Harry mirando distraídamente por la ventana ganándose una mirada sorprendida del pelirrojo- le dije lo mismo a tu hermano cuando lo conocí en Egipto, ustedes los Weasley tienen algo de mucho valor.

-¿A qué te refieres? –Le preguntó interesado pero confundido.

-Se tienes unos a otros –Ron bufó, eso ya lo había escuchado muchas veces de sus padres.

-Se ve que no has tratado bastante con mis hermanos –comentó con un poco de amargura.

-¿Lo dices por los gemelos? –Ron no le contestó, pero sabía que había acertado- seguro son unos pesados, pero dime algo, ¿si realmente los necesitaras crees que ellos te abandonarían? –Le preguntó haciéndolo dudar, en el fondo el pelirrojo sabía la respuesta- y tú ¿los abandonarías a ellos?

-¡Claro que no! –Le contestó de inmediato con las orejas rojas.

-Acabas de ilustrar mi punto, solo por el hecho de nacer en esa familia naces con eso como algo que das por sentado. Yo en cambio he tenido que ganarme ese privilegio a base de sangre y sudor, más de la primera –le dijo de forma casual con una media sonrisa regresando a verlo de frente, el Weasley quedó choqueado ante lo que le dijo un instante antes de volverse pensativo al respecto, en realidad nunca lo había pensado de esa manera, en ese momento apenas cayó en cuenta de algo que debió haber pensado mucho antes.

-¿Es qué tú… bueno tú? –Entre más lo pensaba menos quería terminar la pregunta y más idiota le parecía haberla pensado en un principio.

-Yo no tengo una familia Ron, al menos no en el mismo sentido que tú –aclaró bajo la inquisitiva mirada de la otra pelirroja- pero tengo personas de confianza en las que pondría mi vida sin dudarlo.

Antes de que el chico pelirrojo terminara de procesar esto una señora llevando un carrito de golosinas se asomo preguntando si querían algo, Ron contestó distraídamente que traía algo, de pronto parecía que aquellos sándwiches traían consigo un significado mucho mayor que hace un momento, aunque eso no evito que aceptara de muy buen grado las ranas de chocolate que Harry ofreció compartir con él, todo iba bastante bien hasta que un hocico gris asomó por la chaqueta de Ron, la mirada del ojiverde se clavó en la rata como un animal de caza sobre su presa.

-Ah… es Scabbers, la vieja rata de mi hermano, como es prefecto le compraron una lechuza y a mí me dieron su rata, aunque generalmente se la pasa durmiendo no se que le pico ahora para que se levantara –comentó sacándola sin notar la mirada que su nuevo amigo le dirigía, Natalia también la observaba fijamente pero no hacía nada salvo esperar a ver qué haría el pelinegro primero.

Harry por su parte sabía muy bien lo que había despertado a la rata, su voz, su nombre y la conversación, podía escuchar claramente el rebote de sus pensamientos mientras pensaba en cómo aprovechar la nueva información "Harry Potter vivo y en Hogwarts", ahora buscaba enterarse de más cosas con el fin de seguir siendo útil y prolongar su miserable existencia, el pelinegro necesito mucho auto control para no delatar sus verdaderas intenciones respecto a esa rata. Cuando estuvo en la madriguera no se la encontró debido a que está se la pasaba todo el tiempo en la habitación de Percy, y el incidente en el Dumbledore descubrió su identidad, aunque resonó bastante no llegó a las puntiagudas orejas del animago. Finalmente, una idea cruzó por su mente.

-Tal vez sea algún tipo de depresión –sugirió respecto a la actitud perezosa del animal ganándose la atención del Weasley, mientras sacaba su varita- conozco un hechizo simple y no le hará nada si me equivoco –ofreció, Ron se encogió de hombros sujetando a la rata que repentinamente se había puesto muy tensa pero Harry no le dio oportunidad de nada antes de golpear la parte posterior de la cabeza de la rata con la varita de Sauco murmurando "animus especto", arrojó un par de conjuros silenciosos más sin que Ron se percatar de nada y el efecto fue instantáneo, Scabbers empezó a olisquear en toda direcciones con curiosidad pero se detuvo cuando Ron le soltó un estate quieta, éste se quedó todavía más sorprendido y regresó a ver al moreno como buscando alguna explicación pero Harry simplemente se encogió de hombros ante la maravillada expresión del Weasley.

-¿Qué hiciste? –Escuchó la voz mental de Natalia, curiosa a la par de confundida.

-Altere la mente del animago para que pensara que en realidad es una rata, el contra hechizo solo lo conozco yo y cuando quede libre no recordara nada, al mismo tiempo agregue un imperius para someterlo a la voz de Ron, no nos dará problemas –le aseguró.

Una nueva interrupción surgió cuando un chico un poco regordete apareció en su compartimiento preguntando por su sapo perdido, Trevor.

-Creo que puedo convocarlo, accio Trevor –unos segundos después un sapo apareció volando por la entrada hasta la mano de Harry que se lo paso a su agradecido e impresionado dueño.

-Wuau, ¿Ya sabes hacer magia? –Le preguntó algo demasiado obvio, pero a Harry le agradaban instintivamente tanto Ron como Neville, según este último les había dicho que se llamaba, como para perderles la paciencia por algo así, incluso los encontraba interesantes como si… como si realmente fuera solo otro chico camino a su primer día de escuela, hasta que…

-¡TÚ!

Hubiera jurado que su corazón se saltó un latido por la sorpresa incluso su expresión lo delató, cosa que se suponía casi imposible, Natalia incluso observó interesada esta ajena y genuina expresión en el normalmente imperturbable rostro del joven mago. Esté por su parte estaba girando lentamente para encontrarse con una niña de su edad, con una maraña de pelo castaño e incisivos bastante largos.

-¿Hermy?

-¡No vuelvas a llamarme así Evans! –Le advirtió mordaz- ¿O debería llamarte Potter?

-¿Potter? –De pronto Neville se sintió algo perdido alternando su mirada entre el chico que lo había ayudado y la recién llegada, como ninguno de estos lo miraba se volvió a su otro compañero el cual simplemente asintió distraído como confirmando, sí es él, aunque su atención estaba fija en la escena.

-¿Sigues molesta por qué me fui? –En retrospectiva Harry se daría cuenta de que aquella fue la pregunta equivocada…

¡PLAZ!

…cinco segundos después de hacerla.

-Sigues molesta porque me fui –está vez fue una afirmación no una pregunta idiota.

-Hmph –fue todo lo que dijo antes de darse media vuelta para salir, sin embargo, en la puerta del compartimiento regresó a verlo- por lo que decías mientras estábamos en Hermitage supuse que éste sería el último lugar al que vendrías, pero supongo que esa fue solo otra mentira, de haber sabido que no era así jamás me habría subido a este tren –le dijo ácidamente antes de salir.

-¡¿Qué fue eso?! –Logró articular Ron un rato después, Neville aún tenía la mandíbula colgando por la impresión, Natalia simplemente miraba la escena con expresión aburrida.

-Una vieja amiga –explicó Harry tomando asiento mientras se frotaba la mejilla- fuimos a la misma escuela en Londres, creó que Bill te contó que no me quedo mucho tiempo en un mismo sitio –el pelirrojo asintió- nos hicimos amigos, pero no sabía cómo decirle que me iría así que lo hice cuando ya tenía que despedirme… Hermione no tenía más amigos.

-Me preguntó por qué –preguntó en tono sarcástico el pelirrojo ganándose una mirada molesta del moreno que lo hizo callarse.

-Ella me necesitaba allí y yo me fui, esa bofetada fue mucho menos de lo que me merecía –le dijo un tanto mordaz, haciendo enrojecer al Weasley.

-Entiendo –murmuró abochornado- perdona.

-No, discúlpame a mí, no tengo porque desquitarme contigo Ron. En realidad, es una muy buena amiga cuando la conoces, un poco sabionda y mandona pero se puede contar con ella –comentó riendo un poco, el pelirrojo lo siguió y luego de alguno que otro esfuerzo incluyeron a Neville logrando que el ambiente se aligerara bastante, hasta que otra incursión en su vagón volvió a interrumpirlos.

-¿Es verdad? –Preguntó el nuevo intruso, un chico delgado, pálido y rubio flanqueado por dos gorilas- en todo el tren están diciendo que Harry Potter esta en este compartimiento.

-¿Quién pregunta? –Fue la respuesta del susodicho que se levantó para encarar a los intrusos, no era necesario ir muy profundo sabía bien las intenciones de estos y no se les podía catalogar de otra manera.

-Estos son Crabbe y Goyle –se adelantó presentando a sus guardaespaldas, Natalia se rió levemente de estos ganándose una mirada extrañada pero el rubio continuó- mi nombre es…

-Un Malfoy sin duda –se adelantó mirándole fríamente- rubio, ojos grises y un ego tan grande que es difícil imaginar cómo eres capaz de cargar con lo que pesa tu cabeza.

Solo la mandíbula de los pelirrojos no cayó hasta el suelo tras el corto discurso del Potter, Natalia ahora sonreía más que antes y Ron apenas podía mantener su risa bajo control, Draco Malfoy en cambio estaba bastante rojo.

-Ten mucho cuidado…

PATAPUM

Antes de terminar su amenaza los que se suponía le cubrían la espalda habían salido volando por la puerta y se encontraban en el suelo mientras que Harry tenía la punta de su varita (la normal) en el cuello de Malfoy.

-No soy yo el que debería tener cuidado en este momento Malfoy –le comentó con semejante frialdad que pareció arrebatarle el habla al otro- ahora vete de aquí.

-¡Lamentaras esto Potter! –Le gritó mientras huía a tropezones sobre sus caídos "camaradas".

-¿Cómo hiciste eso? –Le preguntó a la par sorprendido y entusiasmado el Weasley, Neville no podía articular palabra alguna, se quedó como estatua hasta que otro intento de escape de su sapo lo devolvió a la realidad.

-¿Quieren que les enseñe? –Ofreció, esta vez la pelirroja sí que puso una cara de sorpresa, Ron lucía entusiasmado, pero a Neville casi parecía aterrarle la sola idea.

-¡No vas a enseñarles a meterse en problemas Potter!

Ron parecía a punto de contestarle algo, pero instintivamente regresó a ver a Harry y recordó lo que le había dicho poco antes así que lo dejo correr y esperó que mejor el solucionara su problema con aquella chica bastante entrometida.

-Se supone que van a aprender magia –comentó encogiéndose de hombros.

-¿Y aprenderán mucho de alguien que simplemente se irá a más tardar cuando termine el año? –Preguntó con su ahora acostumbrado tono mordaz dejándolos con un palmo de narices.

-Será mejor que nos cambiemos –sugirió pesadamente el pelinegro luego de que la chica saliera, ellos se miraron nerviosos antes de regresar a ver a la otra chica presente, tras una mirada de Harry esta bufó y los dejo para que se cambiaran.

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-¿Te preocupa algo Neville? –Le preguntó sobresaltando un poco al ya de por si asustadizo chico que miraba las oscuras aguas con aprensión, estaban en el mismo bote con Ron y Natalia, Hermione les perdió la pista apenas pudo. Este negó con la cabeza no confiando en su voz- ¿en qué casa crees que estarás? –Volvió a preguntar tratando de sacar un tema de conversación, aunque algo intimidado esa pregunta pareció remover algo dentro de él.

-Mi abuela espera que quede en Gryffindor como que mi padre, mi mamá dice que no importa, pero a mí me gustaría… -en ese punto se cortó avergonzado- sé qué no soy muy valiente, hasta tengo miedo de caerme al agua.

-Sin embargo, aquí estas –le hizo notar logrando su atención- la falta de miedo no hace al valor, sino la estupidez, ser valiente es tener miedo, y aún así encararlo… como hiciste cuando te subiste al bote –le dijo sonriéndole para darle animo, el Longbottom simplemente volvió su mirada al agua, pero no lo contradijo así que se volvió hacia su amigo pelirrojo- ¿Y tú en qué casa quieres entrar Ron? –Este veía absorto el contorno del castillo cada vez más próximo, pero se devolvió cuando escucho a Harry llamarlo.

-Bueno, todos en mi familia han estado en Gryffindor –dijo un poco abatido- no sé qué dirán si no quedó allí.

-Dos prospectos para Gryffindor, eh –comentó sin dejar de sonreír- supongo que no podría dejarlos solos en esto ¿o sí? –Ron lo miro un poco más relajado por su confianza antes de asentir, luego regresó a ver a la otra pelirroja del grupo, la que casi no decía nada.

-¿Y tú…?

-Yo quedaré donde elija él –le cortó fríamente señalando en dirección del ojiverde.

-¡OK! –contestó rápidamente de vuelta pasando saliva el Weasley, Harry solo sonrió más.

La calma relativa que les había dado se fue por los suelos mientras avanzaban al interior del castillo, guiados por la profesora McGonagall luego de escuchar a esta hablar sobre la selección y las casas en que se dividía la escuela, Harry podía escuchar a Hermione murmurar diferentes tipos de hechizos pensando en cual podría servirle para la selección pero decidió dejarlos correr, al final no tenían nada de qué preocuparse en realidad, a diferencia de él que estaba a punto de entregarle todos los más oscuros secretos del tiempo a un artefacto que pasaba 364 días del año en el despacho de Albus Dumbledore, resopló y trató de calmarse mientras veía como su vieja amiga era sorteada en Gryffindor "una razón más para terminar allí" pensó tratando de tomárselo con calma y reprendiéndose mentalmente por no conseguirlo, ¡Había decapitado asesinos profesionales que buscaban su pellejo en más partes del mundo de las que muchos podrían recordar manteniendo mayor entereza de la que conseguía ahora! Para pasar el tiempo decidió ver qué pasaba por la mente de su guardiana cuando le llegó su turno de ser sorteada, al instante hizo un curioso sonido de ahogamiento que llamó la atención de sus amigos, pero solo estaba intentando evitar reírse en voz alta por aquel intercambio de pensamientos.

Natalia había, a falta de otro término, amenazado al sombrero. Para resumirlo le había dejado en claro que como se le ocurriera ponerla en una casa que no fuera Gryffindor lo convertiría en hilachas que no serviría ni de estropajo para la limpieza. Harry estaba seguro que de ser posible el sombrero estaría sudando (No le cabía duda tampoco que la vampira era absolutamente capaz de cumplir su advertencia), pero escucho mucha convicción en su voz al gritar GRYFFINDOR, la selección de Neville fue tanto menos dramática mentalmente, pero al final fue colocado en Gryffindor tal como quería, aunque casi olvida dejar el sombrero cuando se levantó del taburete y entonces llegó la hora.

-Hm, no es con frecuencia que encuentro algo desconocido Sr. Potter –le dijo sin preámbulos con cierto tono de reproche, Harry simplemente esperó a que el sombrero terminara de revisar en sus recuerdos, podía sentirlo trabajando, sabía que incluso había algunas formas de pararlo si lo deseaba ya que él poseía los mismos conocimientos que los 4 fundadores pusieran en su tiempo en dicho sombrero, pero esta vez simplemente decidió confiar, tras un momento pudo percibir gran pesadumbre provenir del sombrero- has aceptado una carga monumental joven hechicero del caos y has hecho una apuesta muy grande.

-Dime algo que no sepa –el sombrero rió.

-Eso sería difícil, pero supongo que al final te debo algo en nombre del yo futuro que te confió todos sus preciados conocimientos, los tesoros que celosamente he guardado desde hace 10 siglos, y al cual ayudaste a encontrar su final dignamente, no revelare tu secreto joven Potter, pero espero por el bien de todos que sepas lo que estás haciendo.

-Yo igual amigo mío.

-Supongo que es todo salvo por una cosa ¡GRYFFINDOR!

El estallido de aplausos en la mesa de los leones resonó por el gran comedor como si aquello lo hubiese celebrado todo el colegio, sin poder evitar que una sonrisa genuina aflorara en sus labios fue a sentarse con sus ahora oficialmente compañeros de casa justo a un lado de Natalia dejándole espacio a Ron que poco más tarde se unió a ellos completamente azorado pero feliz por el recibimiento. La comida fue algo magnifico sin duda, pero no la disfrutó, en el momento en que fue seguro que sus amigos compartirían la misma casa su mente vagó a otro asunto, vigilancia. Los profesores en general no presentaban ningún tipo de amenaza, salvo por uno que llevaba un turbante púrpura y que actuaba constantemente nervioso, sin embargo no percibía en él ese nerviosismo, su mente estaba cerrada, alguien menos experimentado lo hubiese pasado como alguien sin nada que ocultar pero él ya tenía práctica suficiente para reconocer a un oclumante decente con solo verlo, eso ya descartaba que fuera el inútil que aparentaba, más aún si sumaban sus emociones, algo que ningún mago sabía bien ocultar ya que desconocen ese tipo de lectura de algo que no sea un dementor.

Ese sujeto no tenía un tipo de emociones sospechosas ¡Tenía dos de ellas! Dos marañas de emociones; una ambiciosa y la otra, muy, muy oscura, como no había sentido ninguna antes. Por un momento se vio tentado a buscar quien era dentro de la información sellada que poseía en su mente… pero no valía la pena el riesgo… todavía, por ahora se limitaría a vigilarlo, ya se descubriría solo. Un momento después un leve piquete en sus defensas le llamó la atención, ahora definitivamente sospechaba de ese sujeto, sino fuera porque estaba seguro que Snape (quien estaba a un lado hablando con el susodicho) no era tan estúpido para intentarlo habría supuesto que era él quien había intentado leerlo, pero estaba seguro que al profesor de pociones no le quedaron ganas de probar su suerte con eso en esta vida al menos. Aunque eso no evitaría que fastidiara al último Potter todo lo que su autoridad le permitiera.

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-¡Potter! ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo? –El mencionado arqueó una ceja desde su asiento hacía el cetrino sujeto.

-Filtro de los muertos en vida, señor –agregó en un tono difícil de diferenciar entre el respeto y el sarcasmo, aunque Snape sabía bien que era lo segundo. Entornó los ojos antes de volver a preguntar.

-¿Dónde busca rías si te digo que me encuentres un bezoar?

-Posiblemente en el armario de ingredientes –mascullo tan bajo que solo Ron, Neville y Natalia que trabajaban en su mesa lo escucharon, ahogaron una risa, pero Snape no encontraba la gracia. Hermione que estaba a unos asientos tampoco le veía la gracia, sobre todo porque llevaba un rato levantando la mano sin que nadie le prestara atención

-¡Potter!

-En el estomago de una cabra señor –dijo más alto encubriendo muy bien su broma anterior, esto parecía solo molestar más al profesor.

-¿Cuál es la diferencia entre acónito y luparia?

-Ninguna, son la misma planta.

-¿El uso más común para la bilis de armadillo?

-Una poción para agudizar la inteligencia.

-¿Cuál es el único antídoto conocido para el veneno de Basilisco?

-Las lágrimas de fénix, profesor.

-¿Qué se hace con los huevos congelados de Ashwinder?

-Pociones de amor.

-¿Qué poción mezcla jarabe de Hellebore y polvo de piedra de luna?

-El filtro de la paz.

-¿El mejor uso para el Jugo de Granada?

-"Aparte de un coctel" –está vez fue Natalia la que contuvo una sonrisa por la broma mental-Solución de consolidación.

-¿Cómo se identifican los ingredientes de un veneno?

-Con el revela hechizos de Scarpin.

-¿Es suficiente para dar con el antídoto?

-No profesor, según la tercera ley de Golpalott es necesario encontrar un ingrediente más que a la suma de los antídotos individuales de cada ingrediente del veneno convierta dicha poción en el antídoto que buscamos.

La clase estaba cada vez más silenciosa mirando alternativamente del pétreo rostro del profesor al casi fastidiado gesto del muchacho que no parecía ni de lejos intimidado sino más bien aburrido, Natalia observaba la escena con una sonrisa cínica.

-Bien –musitó el hombre rompiendo finalmente el duelo de miradas- al parecer ha revisado sus libros Potter –decidió regresando a su escritorio como si aquello no hubiese pasado- en cuanto al resto ¿Por qué no están tomando notas?

De golpe todos empezaron a escribir en sus pergaminos lo que pudieran recordar antes de que Snape los dividiera en parejas para hacer una solución para curar furúnculos, Harry se excuso con Ron diciéndole que seguramente Neville necesitaría más ayuda y este solo de ver la cara del pobre chico no puso ninguna objeción, aunque se notaba algo renuente a tratar con la otra pelirroja del grupo. Hermione se limitaba a ignorarlos olímpicamente mientras trabajaba junto a Seamus en silencio.

-Potter –llamó Snape al terminar la clase- hay algo que debo hablar contigo así que quédate donde estas –simplemente les indicó a sus compañeros que siguieran.

-Te esperamos afuera –le aseguró Ron mirando desconfiadamente al profesor que solo le devolvió una mirada indiferente antes de quedarse a solas con el pelinegro.

-Así que, querías aprovechar para lucirte –comentó con cinismo- te recuerdo Potter que fuste tú el que pidió no resaltar…

-Tú fuiste el que preguntó –le cortó sin perder la calma- si querías dejar claro tu despreció hacía Gryffindor o hacía mi ya lo hiciste, además nada de lo que preguntaste esta fuera del plan de estudios del colegio, eso no necesitó verdadera habilidad mágica, solo memoria –el maestro no contesto, pero le dedicó una mueca despreciable- ahora ¿En qué puedo ayudarle profesor Snape? –Preguntó mudando su tono completamente de un igual a un alumno con tal facilidad que su escucha lo observó un segundo de más antes de empezar a hablar.

-Tu proyecto de clase Potter –contestó secamente sacando un pergamino- son las pociones en las que trabajaras durante el próximo mes.

-Solución fortificante, filtro de la paz, droga de los muertos en vida… -empezó a leer con cierta gracia todas eran nivel de Timos o superiores y estaba seguro que allí no acababa la cosa- ¿Cuál es la fecha de presentación?

-Te lo acabo de decir –contestó tan amablemente que Harry de inmediato supo que había acertado- tienes hasta el próximo mes… pero ya que es una tarea considerable si terminas cualquier poción antes puedes traerla, la calificare y podrás borrarla de la lista –dijo como si le estuviera haciendo un inmenso favor.

-Gracias Profesor –le contestó de vuelta con una educación tan convincente que a ambos les resulto molesta.

-Otra cosa, trabajaras solo aquí para que yo pueda supervisarte ya sea durante las horas de clase o en tu tiempo libre, y ya he pensado en una cuartada para que el resto de chiquillos no se den cuenta así que vete –se adelantó a su protesta y sin más el chico salió mascullando algunas de las maldiciones favoritas de Natalia en rumano.

Sin embargo, no podía evitar pensar que Snape era el único, salvo por McGonagall, que se estaba tomando en serio el asunto de evaluarlo. Una de sus condiciones al entrar al colegio fue que solo los jefes de casa supieran cual era su verdadero nivel en lo que a magia se refiere, Dumbledore accedió a cambio de que aceptara ser evaluado y tomara todas las clases como parte de su cubierta, Harry aceptó eso a cambio de tener libertad para moverse por el castillo ya que se suponía que buscaba algo en el interior de Hogwarts, así fueron imponiendo una condición por otra detrás de otra y otra hasta que ambos estuvieran conformes.

Lo referente a las evaluaciones quedó arreglado mucho antes de que iniciaran las clases de la siguiente forma, cada jefe de casa le asignaría una prueba con límite de tiempo extendido (un mes o más), el tiempo dependía de la dificultad de la prueba y se trataría únicamente entre el profesor y él. Su evaluación con la profesora Sprout había sido sin duda la más sencilla aunque no era con límite de tiempo sino de tiempo continuo, cada dos semanas en la tarde ya fuera en el invernadero del colegio o en el del baúl de Harry, observaban las diferentes plantas intercambiando opiniones sobre el tipo de crianza, suelo, ambiente, alimentación y demás, lo cual a pesar de que probaba realmente sus conocimientos en el tema parecía solo una oportunidad para que la jefa Hufflepuff pudiera explayarse en su tema favorito, fuera de eso le encargaba informes escritos con cierta regularidad. La prueba de Flitwick no era mucho más difícil, aunque si más práctica, simplemente lo dejo a su libre elección, tenía que elegir una forma de sorprenderlo con su conocimiento en encantamientos y aplicarla dentro de aquel mes, el pequeño profesor Flitwick evaluaría cada aspecto en el resultado final, desde su creatividad hasta el nivel de encantamiento que utilizaría. McGonagall fue mucho más estricta en su análisis tomándose una tarde para hablar acerca de lo que trato su enseñanza en transfiguración anotando los puntos faltantes y dándole la tarea de completarlas, ella lo aconsejaría y evaluaría su progreso cada semana, además de eso también le encargó que diseñara su propio proyecto de trasfiguración y lo presentara al final del mes para que ella lo evaluara. Snape fue directo al punto sobre lo más complicado que haya hecho, tal vez con intención de ponerle algo más difícil como tarea, pero era difícil imaginar algo más complicado que la misma piedra filosofal, sin contar con que Dumbledore sugirió, que no sería prudente crear otra, a pesar de todo Snape parecía curioso respecto al tema (Para sorpresa del mismo Harry solo estaba interesado en el conocimiento tras la piedra, no en crear una) pero el director le dijo que dejara el tema en paz, así que acordaron probar si Harry era realmente capaz de fabricar las pociones de su haber en presencia de Snape. El humor de este no había mejorado en absoluto aún cuando Harry le había conseguido un repuesto para su varita en espino blanco de entre las de colmillo de basilisco que Ollivander le había dado, sin embargo, era claro que la varita le gustaba, el simple hecho de que la aceptara en lugar de partirla en dos (que probablemente fue su primer impulso antes de tenerla entre sus dedos) lo decía todo.

A pesar de todo, tanto trabajo conjunto no parecía hacer mella en él (Los trabajos escritos los conocía de memoria y los redactaba en unos minutos con una vuela pluma que el mismo había encantado), incluso se las ingenió para hacer tiempo para las clases particulares que les había prometido a sus nuevos amigos, cada tarde con escusa de irse a sus dormitorios temprano para estudiar allí, entraban a su baúl a practicar, la primera vez fue toda una tarea para explicarles (en especial a Neville) como había sido su vida y como había llegado a estar donde estaba ahora Ron sabía poco de aquello así que quedó igual de sorprendido que Neville al respecto (y eso que Harry se había guardado las peores partes de la historia), hablaba mucho con esos dos pero la primera vez que les mostró el interior de su baúl pareció ser demasiado para Natalia, apenas terminaron esa primera clase (Donde no solo ayudo a Ron y Neville a descubrir como transformar un palillo en aguja por completo sino que les dio las claves para cualquier transformación o encantamiento de ese nivel, ambos necesitaban práctica sin duda pero estaba seguro que no iban a volver a tener problemas en sus clases por lo menos otros tres años cuando lo lograran) lo acorraló para hablar.

-¿Qué pasa contigo? –Prácticamente siseó.

-Tan directa como siempre.

-He visto magos que prácticamente te suplicaron porque les enseñaras algo y jamás soltaste prenda al respecto –siguió como si no lo hubiese escuchado- ¿Por qué el cambio con esos chiquillos?

-Porque los conozco.

-Apenas los conoces.

-Aclarare, porque ya los conocía –le pelirroja tardó un momento antes de discernir lo que significaba aquella frase por completo.

-¿Les dirás? –Preguntó al fin con un gesto indescifrable, casi pareció relajarse cuando lo vio negar.

-Sabes el riesgo que hay, yo mismo aún no sé la historia completa, pero voy a ayudarlos a ser mejores magos –le dijo decidido.

Natalia asintió, pero le pesaba que poco a poco dejaba de ser la persona en quien el pelinegro confiaba más, las clases con sus nuevos alumnos avanzaban bien ya que las explicaciones de Harry eran más directas y fáciles de entender, sin mencionar que parecía descubrir exactamente en qué fallaban cuando lo hacían y los corregía. Una tarde sin embargo les pidió a hablar con ellos luego de verlos fallar tres veces en conseguir convertir un vaso en copa.

-¿Soy un desastre cierto? –Preguntó Neville desanimado, Ron no lucía mejor.

-Lo único desastroso aquí es su confianza –le contradijo- pero tengo una duda, ¿De quién es la varita que usas?

-Debe ser suya ¿no? –Preguntó Ron extrañado por la pregunta, demostrando lo denso que podía ser en ocasiones, Neville simplemente regresó a ver la varita con cierta melancolía.

-Era de mi padre –la respuesta desencajo bastante a Ron, pero antes de que dijera algo Harry le hizo una seña para que lo dejara a él hablar, el pelirrojo ya había aprendido a interpretar esas señales cuando venía un tema del que él no tenía ni idea.

-Tus padres… son aurores ¿Cierto? –Preguntó con cuidado.

-Eran –dijo luego de un rato- mi madre renunció poco después de la guerra y de que… -allí se cortó.

-Neville no tienes que…

-Déjame terminar Harry –le pidió con los ojos aguándosele, era claro que aquello le costaba horrores, pero quería sacárselo, luego de respirar algunas veces continuó- mis padres… fueron emboscados poco después de que terminara la guerra… por los seguidores de quien-ustedes-saben, a mi madre no le gusta hablar de eso, pero sé que ella logró escapar porque alguien la ayudo, mi padre no tuvo tanta suerte.

-¿Lo-lo mataron? –Preguntó casi en un susurró asustado Ron, Neville se secó algunas lágrimas antes de negar.

-No, lo querían vivo para torturarlo y sacarle información, pero él no les dijo nada –añadió con un claro tono de orgullo levantando la cara finalmente- cuando dieron con ellos era tarde, no murió –se adelantó ante sus caras- pero perdió la razón, está en San Mungo desde entonces, mi madre, mi abuela y yo vamos a verlo en las vacaciones, pero no reconoce a nadie –terminó, parecía tener una mezcla de emociones, entre alivió, amargura y cierto temor por lo que dirían sus amigos al respecto.

-Es horrible –murmuró Ron, parecía de pronto incapaz de hablar más alto.

-¿Qué más se puede esperar de los seguidores de Voldemort? –Ambos soltaron una exclamación de sorpresa y miedo por el nombre pero los ignoro- todo lo que esa basura ha extendido por el mundo ha sido dolor y muerte –esta vez su tono era más amargo y ambos Gryffindor recordaron que el ojiverde había perdido mucho más, luego de serenarse continuó- creó que ya es hora de que empecemos defensa no les parece –soltó de pronto sorprendiendo a ambos que luego de intercambiar miradas regresaron a verlo seriamente y asintieron al unisonó- pero primero vamos a cambiar esas varitas, no importa lo que digan –los cortó a ambos antes de que alegaran algo- usar la varita de otro mago merma mucho la capacidad de lanzar hechizos.

Sin más empezó a buscar una varita que les ajustara bien, Neville encontró una hecha a la medida de 22 centímetros en aliso, Ron no tuvo tanta suerte como para encontrar una hecha para él, pero una de fresno le sentó diez veces mejor que la vieja varita de Charlie así que empezó a practicar con esa. Ese día Harry los sacó del compartimiento de encantamientos (era donde habían estado todo el tiempo que practicaban) a los otros, el favorito de Ron era sin duda el área de Duelos, pero a Neville casi tuvieron que arrastrarlo fuera del invernadero cuando tuvo un vistazo de lo que había allí. A ninguno de sus amigos le hacía mucha gracia ir al laboratorio de pociones, en primera porque sin importar que pudieran hacer una poción perfecta (cosa que seriamente dudaban) Snape los reprobaría igualmente, tal vez tenían un punto allí pero Harry les aseguró que podría tener su utilidad y para dejar patente su argumento los llevó al laboratorio (la galaxia en miniatura les llamó la atención a ambos) y luego de mezclar un par de cosas en un botellita regresó con ellos al área de duelos.

-¿Qué es eso? –Preguntó finalmente Ron ya sin poder ocultar su curiosidad.

Por respuesta el chico arrojó la botellita a los pies de uno de los maniquíes, está estallo dejando una neblina helada recorrer el lugar, luego de aclararse podían ver el monigote completamente congelado, ambos Gryffindor quedaron con la mandíbula colgando ante esto.

-Conozco granadas todavía más impresionantes –comentó como si nada- pero ya que las pociones no les llaman la atención…

-Bueno, no podemos dejar a ese murciélago jactarse de que los Gryffindor somos malos preparando pociones ¿o sí? –Interrumpió Ron haciendo reír un poco al moreno- ¿tú qué dices Neville?

-Ah, eh, ah.

Este aún no se recuperaba, de pronto se imagino a sí mismo dentro de un bloque de hielo en media clase de pociones por haber mezclado los ingredientes incorrectos, les tomo un buen rato convencerlo de que aprender pociones con Harry evitaría precisamente que eso pudiera pasar.

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Entre una y otra cosa las primeras semanas se habían esfumado prácticamente en el aire, una vez por semana Hedwig, su lechuza blanca, le dejaba a Harry una carta de Ginny (Ron sabía que ambos se llevaron bien cuando Bill lo llevó por lo que no sospechaba de más, aunque no entendía de que tanto podría estar carteándose con la enana), desde que había entrado al colegio se había vuelto difícil hablar por el espejo así que habían cambiado a las cartas, como ahora los Weasley sabían que se conocían, aunque no sospechaban cuanto, nadie preguntaba demasiado al respecto. El cuarteto visitó a Hagrid luego de su primera semana y siempre que tenían un tiempo libre todos juntos después de eso, lo cual era escaso pero no inexistente, Hermione seguía sin dirigirle la palabra pero su amistad con Neville y Ron aumentaba cada día, más con el Weasley, ambos hacían pareja en todas las clases salvo en pociones donde Snape lo había separado en una mesa aparte, abarrota de ingredientes extraños y con varios calderos al mismo tiempo "para asegurarse personalmente que su incompetencia no se promulgue entre el resto de la clase" ni los de Slytherin se tragaban eso pero tampoco daban con el verdadero motivo (que nadie se diera cuenta que trabajaba en pociones diferentes a ellos con años de diferencia), todos creían que era para tenerlo en la mira y recalcarle cualquier error. Aunque relativamente cerca aquel sitio tenía hechizos para aislar el ruido, nadie podía escuchar nada que esos dos decían cuando empezaban a discutir (que otra cosa sino significarían esos aspavientos que hacía Snape con las manos) aunque como nunca hubo pérdida de puntos por ello tampoco podían estar seguros, además tenía poco que criticar al resto del grupo Natalia y Neville hacían pareja así que los errores que le quedaban al chico poco a poco iba disminuyendo, Ron lo llevaba sorprendentemente bien trabajando con Seamus, ya que Harry le dijo que le enseñaría cómo hacer una granada por cada diez pociones normales que fuera capaz de hacer, hasta ahora llevaba seis y parecía ansioso por conseguir las otras cuatro pronto. Sin embargo, lo más interesante llegó el día de su "primera" clase de vuelo.

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-Voy-a-caer-voy-a-caer-voy-a-caer-voy-a-caer-voy-a-cae-voy-a-caer-voy-a-caer.

-¡Neville respira de una vez! –Le gritó Ron ya bastante cansado del mantra de su amigo, esté guardó silencio pero aún parecía convencido de cuál sería su destino, Ron miro a Harry dejando claro que ya no se le ocurrió nada, y no era como si no lo hubiese intentado desde que se enteraron la fecha de sus clases, Harry incluso les había prestado un par de escobas que tenía para que practicaran un poco en el invernadero, ellos y Natalia no tenían problema alguno pero por alguna extraña razón el Longbottom se las arreglaba para tener las más aparatosas caídas luego de elevarse 30 centímetros del suelo, la primera vez había sido gracioso, las otras diez tristes y todas las demás francamente preocupantes. El Weasley había intentado de todo para ayudarlo a elevarse, pero no lo conseguía, luego había intentado animarlo, pero tampoco funcionaba y tratar de que se olvidara que tendría que estar sobre una escoba para que se relajara había resultado en un total fracaso, es mañana ni siquiera había prestado atención a la recordadora que su madre le había enviado junto con una nota para darle ánimos (de alguna forma adivino el estado de ánimo de su hijo por la cercanía de estar en una escoba).

Ya totalmente derrotado Ron se dedicó a comer su desayuno, solo decidió a quedarse cerca cuando Neville se levantara del suelo para prevenir alguna desgracia, por curiosidad regresó a ver a la única persona que parecía igual de nerviosa que Neville por la inminente clase de vuelo, la chica Granger trataba de aparentar calma recitando un montón de datos de Quidditch a través de los tiempos, era la primera vez que aquel maravilloso deporte le sonaba tedioso hasta él podía darse cuenta que la chica se moría de nervios, en un principio pensó que le estaría bien empleado estar en una clase donde no pueda aprenderse todas las respuestas de memoria pero luego pareció caer en cuenta de algo y empezó verla con un poco más de empatía.

-Siempre es así –comentó de improviso Harry sobresaltándolo, apenas entonces se dio cuentan de que ambos la estaban mirando de reojo- aparenta seguridad cuando se siente más nerviosa –sonrió a medias un tanto nostálgico.

-Podrías hablar con ella ahora –le sugirió, parecía una buena oportunidad, pero el moreno negó.

-Así nos hicimos amigos la primera vez… y creó que ella no lo tomaría bien de mí, ¿por qué no lo intentas tú? –El pelirrojo lo miro como si se hubiese vuelto loco.

-Mira… –comenzó sin saber por dónde empezar a decirle lo terrible que era esa idea- aunque por alguna clase de milagro me escuchara, no tengo idea de que decirle ambos sabemos que apesto en esto de animar a las personas, solo mira a Neville –ambos regresaron a ver al mencionado que tenía cara de muerto en vida mirando su cereal.

-Solo… necesitas un poco de práctica –le ánimo, pero Ron resopló incrédulo- ya olvidaste lo que te dije antes, tu talento está en la estrategia porque intuyes lo que los otros harán, con el tiempo empezaras a ver el porqué lo hacen, de momento creo que te diste cuenta que esos dos están igual de nerviosos, pero Hermione está más tensa, tal vez hasta sabes el porqué.

-¿Porque Neville nos tiene a nosotros para desahogarse? –Preguntó luego de pensarlo un rato y un tanto dubitativo.

-¿Lo ves? Mejoras en esto cada día más –le felicitó logrando que enrojeciera un poco, luego se volvieron hacía sus respectivos amigos y bufaron- tienes razón en algo más, ella no escuchara ¿Puedes mantenerte cerca de ella en la clase al menos? Eso no podrá evitarlo –Ron la miro dudando un poco.

-¿Qué hay de Neville? –Harry regresó a verlo y lo convenció de que leyera la carta de su Madre para despejarse un poco.

-Yo me encargo de que no se rompa el cuello –le aseguró confiado.

-Por lo menos…

Por alguna clase de milagro lograron llevar a Neville hasta campo de quidditch, supusieron que el regalo de su madre había ayudado un poco ya que el chico lo aferraba fuertemente en su mano, como un amuleto dándole ánimos para no huir. Harry no se despegaba de él y Natalia no se despegaba de Harry, Ron por su parte estaba más alejado haciendo gala de su falta de tacto para ciertas cosas.

-¿Por qué me sigues Weasley? –Le preguntó secamente la chica de melena alborotada desconcertándolo, si ni siquiera le había dirigido la palabra, como sabía que… apenas entonces se dio cuenta.

Cuando Harry le pidió que vigilara a Granger supuso que lo mejor era acercarse un poco antes de que llegaran al campo para tomar un lugar a lado de ella, lo que no previó es que era él único a menos de cinco metros cerca de la castaña y caminó así desde que salieron del gran comedor. Desde que habían empezado las clases Hermione se había empeñado en ser la mejor y le fastidiaba claramente que Harry siguiera ganándole cuando él parecía pasársela durmiendo durante las clases igual que hacía en Hermitage, solo de recordar eso la hacía ponerse de peor humor, por lo que generalmente andaba de un humor de perros convirtiéndose así en la sabionda, engreída y arisca de la escuela, Neville y Ron, a pesar de estar mejorando mucho, no actuaban como un sabelotodo, eso era porque sabían que solo avanzaban gracias a la constante ayuda de Harry, esté y Natalia estaban a la punta en todas las clases junto con Hermione, pero no hacían alarde de tener el menor interés por esto. En resumen, nadie se acercaba mucho a Hermione Granger motivo por el cual el Weasley había resaltado como cubo entre esferas, corrección, cubo rojo en esferas negras. Enrojeciendo hasta la raíz del pelo Ron la adelantó como si nada bajo la ceñuda mirada de la chica, la cual regresó a ver a Harry entornando la mirada, sin embargo, este se hacía el desentendido mientras arrastraba a Neville con él.

Durante la práctica tuvo que volar prácticamente pegado a su nervioso amigo para evitar que algo le pasara, pero luego de los primeros despegues y la primera vuelta, Neville fue descubriendo que en realidad no se le daba tan mal (Allí fue donde Harry se pateó mentalmente al recordar que cuando practicaban en su baúl usaban sus escobas, que estaban casi al nivel de las profesionales, Ron se había acostumbrado a ellas gracias a las que les dejo en la Madriguera pero era ilógico esperar que alguien que nunca había montado una escoba se sostuviera sobre algo así). Regresó a ver cómo le iba a Ron y, fuera de tener que soportar constantes quejas de parte de Hermione diciéndole que la dejara, no le iba tan mal, de hecho, por el tono de ella parecía que en realidad no quería que se apartara, el que Ron ya evitara que cayera al suelo cuatro veces tenía mucho que ver en eso, aunque el muchacho no se daba cuenta ya que parecía bastante mortificado con su suerte. Por un efímero momento casi creyó que podrían terminar la clase sin problemas y entonces uno de los gorilas de Malfoy le hizo recordar porque estaba teniendo cuidado con sus amigos en primer lugar.

Crabbe y Goyle los había rebasado tan rápido como aquellas pobres escobas se los permitían, que no era mucho a decir verdad, pero si lo suficiente para hacer a Neville perder el poco control que había ganado, de sopetón salió disparado en vertical, dando tumbos y volteretas que seguro lo votarían al mínimo descuido, tan repentinamente que cuando Harry había salido tras él ya estaba a tres metros del suelo… y seguía elevándose ya que entre tanto movimiento Harry no lograba acercarse lo suficiente pero cuando ya rebasaban la altura de los postes de Quidditch el ojiverde le dio alcance y lo detuvo, tras un rato el más robusto recuperó un poco la calma con las palabras que su amigo le dirigía para que se relajara, aunque no se atrevía a abrir los ojos, sin embargo tanto ajetreó hizo que la recordadora que su madre le envió se soltara de su bolsillo y cayera al suelo, Neville abrió los ojos instintivamente al sentirlo pero al ver la altura casi se abrazo a su escoba por reflejo mirando con horror como el regalo se dirigía a volverse añicos.

En ese instante no se lo pensó dos veces, Neville estaba relativamente a salvo donde estaba y no tenía motivo para arriesgarse por un objeto pero… la expresión de su amigo hizo ver esa pequeña esfera de cristal como un tesoro irreemplazable, cayó en picada tan rápido que no parecía posible para aquellas endebles escobas, justo cuando estaba a un metro del suelo sus dedos se cerraron alrededor de la recordadora y utilizo toda su fuerza para girar la escoba en una inofensiva voltereta que lo dejo suavemente suspendido cerca del suelo, fue allí que recordó donde había dejado a su amigo y volvió a subir para ayudarlo a guiar su escoba al suelo, de regreso allí las caras de sus compañeros eran un poema, incluso Ron parecía sorprendido y eso que ya lo había visto volar antes, ni siquiera madame Hooch parecía tener palabras para decir algo en un principio, pero las tuvo, o por lo menos una.

-Asombroso…

-¡HARRY POTTER! –Aparentemente alguien más había encontrado su voz en medio de todo esto.

-Eso no sonó bien –musitó Harry con expresión de sufrimiento al reconocer la voz de su jefa de casa, más aún al verla acercándose tan apresuradamente que los anteojos se le torcieron, eso no disminuyo la mirada fulminante que tenía.

-En todos… mis años… nunca…. –era obvio que se había quedado casi muda de la impresión, pero se notaba que no estaba nada contenta.

-Puedo explicarlo profesora…

-Silencio Potter ¿Te das cuenta que pudiste romperte el cuello? –Le interrumpió antes de volverse hacía su colega que estaba a cargo de esa clase, como pidiendo una explicación.

-En realidad el estaba ayudando a su amigo Minerva, todo paso muy rápido para darme tiempo a intervenir cuando me di cuenta ellos ya estaban en el aire –le explicó a modo de disculpa por permitir que sus alumnos estuvieran en semejante riesgo.

-¿Y volar en picada quince metros hacía el suelo era una forma de ayudar al señor Longbottom? –Preguntó de forma retórica mirando fijamente al muchacho con la recordadora aún en su mano.

-En realidad eso fue más como un reflejo… -contestó el chico sin pensarlo, pero decidió mejor callarse al ver la mirada que le estaba echando su jefa de casa.

-Sígueme Potter –Le ordenó escuetamente antes de abandonar el campo.

Algunos de sus compañeros que habían visto lo que paso trataron de alegar algo, curiosamente y para alegría de Harry entre esos estaba Hermione, pero la subdirectora los silencio y continuó, una vez lejos de oídos curiosos volteó para enfrentarse al ojiverde.

-Espero una explicación breve y completa Sr. Potter.

Harry le explicó la situación con todo el detalle necesario mientras su profesora escuchaba atentamente, cuando terminó se veía pensativa.

-Comprenderás que tengo que tomar alguna clase de medida, pero tampoco rompiste premeditadamente norma alguna así que… se me ocurre algo para resolver este asunto –comentó severamente pero el chico hubiera jurado que estaba evitando sonreír.

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-¡Buscador! –Repitieron incrédulos sus amigos cuando se los dijo durante la cena.

-¿Seguros que no son Fred y George disfrazados? –Les preguntó en broma al ver la perfecta sincronización de ambos para responderle.

-¡Oye! ¿Cómo vas a comparar? –Le contestó el mismísimo Fred apareciendo junto a ellos seguido de su gemelo, ambos se miraron antes de hablar más bajo.

-Felicidades, Wood ya nos dijo, nosotros somos los golpeadores del equipo –le dijo George.

-El equipo de este año será el mejor, estoy seguro que ganaremos la copa –dijo Fred entusiasmado, luego su expresión se volvió un poco más seria- otra cosa Harry, todavía tenemos las escobas que nos diste aquella vez –confesó con un poco de dificultad, Ron se vio incomodo de repente, pero no dijo nada, al final el pelirrojo se decidió- pero si las quieres de vuelta…

-¿Y dejarlos a ustedes jugar sobre las escobas del colegio en los partidos? –Le preguntó de forma retórica levantando las cejas, se acercó un poco más a ellos como si hablaran de algo confidencial- Wood me despellejaría –el grupo entero rió ante su comentario aflojando un poco el ambiente- yo ya tengo una escoba, no necesito dos más para volar y ustedes les están dando un muy buen uso.

-Pero…

-Dile a tú mamá que fue muy desconsiderado de su parte delatar a un invitado de su hijo –le interrumpió ganándose una mirada confundida por parte del gemelo- y que solo la perdonare si acepta que sus hijos prueben mis escobas.

-¿Estas molesto por eso? –Le preguntó un poco incomodo Ron adelantándose a los gemelos.

-Claro que no –le dijo relajadamente estirándose un poco en su asiento- pero ella no tiene porque saberlo –concluyó astutamente logrando una segunda oleada de risas que incluso logró hacer a Natalia sonreír.

Más que todo, la felicidad de Harry se convertía en la de ella por algo que la pelirroja misma era incapaz de comprender. Agradeciéndole finalmente por las escobas, algo a lo que Ron se sumo de inmediato, los pelirrojos mayores salieron del gran comedor diciendo algo de encontrarse con Lee Jordán para ver un pasadizo secreto, pero apenas los dejaron, la voz de Draco Malfoy intervino.

-¿Comiendo la última cena Potter? –Preguntó burlonamente.

-Pareces más confiado ahora Draco –con toda la naturalidad y burla del caso regresando a verlo- astuto supongo, provocarme en un lugar lleno de testigos –salvo por Natalia, que de nuevo volvió a sonreír disimuladamente, nadie entendió el alcance completo de la amenaza implícita en aquella frase, niños pensó divertida la vampira viendo luego al pelinegro.

-Puedo vencerte en dónde sea –dijo Malfoy- esta no che, si quieres. Un duelo de magos. Sólo varitas, nada…

-Nada de con tacto –completó tranquilo- me parece bien ¿Cuál será tu segundo?

-Mm –Malfoy pareció confundido por la interrupción anterior, pero miro a sus compañeros especulativamente- Crabbe –decidió al fin- ¿cuál de estos perdedores será el tuyo? –Dijo señalando con un ademán a Ron y Neville, el segundo se encogió un poco, pero Ron casi le salta encima de no ser porque Harry lo detuvo indicándole con la mirada que había muchos profesores cerca, el pelirrojo masculló algo y se volvió a sentar fulminando a los Slytherin con la mirada.

-No son ningunos perdedores –le contestó con vehemencia- de hecho ya me gustaría ver a esos intentos de gorilas sin pelo a los que llamas secuaces tratar de ganarles en un duelo, pero ya que es una ocasión especial… Natalia será mi segunda –ahora si se había ganado la atención de todos, Ron y Neville lo miraron casi asustados, Natalia algo confundida y un poco indignada porque la rebajara tener que lidiar con esos niñatos, pero no dijo nada, los Slytherin en cambio, ingenua-estúpidamente, la miraron burlonamente sin agregar nada más.

-A medianoche, nos encontraremos en el salón de los trofeos, nunca se cierra con llave –dictaminó el rubio antes de alejarse.

-¿Por qué me fastidias así Harry? –Inquirió molesta la pelirroja tomándolos por sorpresa, era la primera vez que decía una frase tan larga sin mencionar que además había mostrado algo de emoción en ella- pelear con esos peleles… incluso Longbottom podría acabar con los tres al mismo tiempo.

-Yo-yo-yo-no-no –intentaba refutar el avergonzado chico, pero Ron le interrumpió.

-Ten un poco más de confianza Neville, ya dominas bien algunas maldiciones sin contar con el hechizo de desarme y el aturdidor, además tu escudo se vuelve cada día más fuerte –le recordó tomando unas salchichas, su amigo enrojeció mucho más pero no dijo nada para contradecirlo, incluso sonrió un poco.

-No van a andar rondando de noche por el castillo –les advirtió una voz mandona que consiguió que Ron la mirara irritado.

-Es que ya no se puede ni comer tranquilo –se quejó fulminando a la chica que solo paso de él.

-Escuche lo que hablaste con Malfoy, Potter –Ron bufó ante el comentario, pero no dijo nada, el mencionado por su parte la miro apenas sorprendido de que siguiera llamándolo por su apellido- no debes ir, solo te meterás en problemas y a todo Gryffindor contigo por ir a un tonto duelo al que…

-Ellos no se presentarán –le dijo calmadamente Harry llamando la atención de todos- quieren que yo salga y me atrapen, eso ya lo sé Hermione, no soy tan tonto.

-¿Entonces por qué…?

-Dije que aceptaría por dos motivos, primero para cerrarle la boca a Malfoy…

-Entonces no iras –dijo con aire de suficiencia la chica, Ron lo miro extrañado, Neville por su parte parecía aliviado y Natalia indiferente.

-Ellos no irán –dijo seguro, Hermione asintió- nosotros sí –allí la chica quedó en shock un rato- es una buena oportunidad para recorrer el castillo –comentó como si nada volviendo a su plato.

-Argh, ¡Eres imposible! –Dicho esto salió hecha un torbellino dejando al grupo solo, riendo ligeramente.

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-No –la voz de la pelirroja tenía un tono terminal mientras Harry sacaba algunas cosas de la 2ª parte de su baúl.

-Por favor –suplicaba Ron- déjenos ir con ustedes, vamos Neville apóyame –este se sobresaltó, claramente estaba intentando nos ser parte de la petición de su amigo.

-En realidad yo esperaba que…

-Oh, vamos –le dijo un tanto exasperado por las dudas de su compañero antes de volverse a su homónimo de cabello- dijiste que hay formas para ir por el castillo sin que nos detecten.

-Dije que hay formas que nosotros podemos usar para pasar desapercibidos por el castillo –corrigió haciendo énfasis mientras se señalaba de ella a Harry.

-Pues enséñanos –le pidió con un poco más de impaciencia, una que la ojiroja estaba superando con creces.

-Mira Weasley…

-Pónganse esto –la interrumpió Harry, había dado con lo que buscaba en su baúl y estaba pasándoselo a sus amigos, los ojos de Natalia se abrieron inmensos al verlo, pero no tanto como los de Ron al recibirlo.

-Una capa de invisibilidad –murmuró sin salir de la impresión- ¿cómo?

-Es un recuerdo de mi padre –le dijo con una sonrisa un poco triste antes de ponerse más serio- así que ten cuidado con ella –le advirtió, el pelirrojo asintió vehemente mientras se cubría con ella mientras arrastraba a Neville con él, quien pese a sus oposiciones terminó por aceptar ir, sin embargo, cuando estaban en la sala común fueron detenidos por una voz desde uno de los sillones.

-No puedo creer que vayas a hacer esto Potter –le dijo con tono resentido, la castaña llevaba una bata rosa y los miraba ceñuda.

-Yo no puedo creer que no preví esto –se escucho la voz de Ron molesto, pero se tapo la boca el mismo al recordar que era invisible, de todas formas, ya era tarde la chica se sobresaltó al principio, pero ahora miraba en su dirección como entendiendo lo que acababa de pasar.

-Sal de allí Weasley, estas bajo la capa o con un hechizo de invisibilidad ¿cierto?

-¿Ella también sabe de la capa? –Le preguntó extrañado a Harry cuando se la quito.

-Sí, pero estamos perdimos mucho tiempo –dijo saliendo por el retrato seguido de Natalia, Ron y Neville que volvieron a ponerse la capa.

-¡Espera! –Les llamó saliendo ella también pero ya no se veía a nadie, se habían vuelto todos invisibles- Bien –dijo mordazmente al aire antes de girarse- vayan, pero son unos… -su réplica quedó en el aire al darse cuenta que la dama gorda no estaba allí- ¡NO! –Dijo dando una pataleta por su mala suerte.

-Puedes venir con nosotros Granger –le ofreció una voz cerca que la hizo saltar, luego se giro con expresión orgullosa para no ver como Harry apareció junto a ella con una mirada de suficiencia que le indicaba que tenía razón le gustara o no- o puedes quedarte y esperar a que Filch te atrape, no creo que decir que intentabas detener a estudiantes invisibles sea una muy buena escusa.

Bastante ofuscada aceptó ir a regañadientes y Harry la oculto con un hechizo desilusionador a ella también, pero tal como había previsto Malfoy no se presentó a la cita, el que si se presentó fue Filch que junto con su gata, desafortunadamente para el celador los ocultamientos que usaban los protegían bastante bien, pero no era necesario arriesgarse así que Natalia se metió dentro de la capa y Harry tomo la mano de Hermione para guiar al grupo completo lejos de la sala de trofeos casi al otro lado del castillo cuando un ruido hizo a Harry detenerse, al voltear a ver vio a Neville en el suelo sobándose al cara, al parecer se había tropezado entre tanto apuro, y para empeorar su suerte Peeves acababa de salir de un aula cercana, sus ojos brillaron malévolamente ante lo que acababa de descubrir.

-¿Un novato vagabundeando? –Cacareó encantado acercándose a Neville que desde el suelo trataba de alejarse de él, pero de la nada en el camino de Poltergeist se apareció Harry cubriendo a su amigo, la aparición tomo por sorpresa a Peeves logrando que Ron volviera a cubrir a su amigo sin que se diera cuenta.

-¿Se te perdió algo Peeves? –Le preguntó socarronamente, el espectro lo miro furioso por la interrupción, pero cuando iba a responderle de pronto pareció perder el habla y palideció de los pies a la cabeza.

-T-t-t-t-ú-ú-ú –pasó saliva exageradamente mientras señalaba a Harry con un dedo tembloroso- tú eres el que se batió en duelo con…

-¡BOO!

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH! –Harry casi se atraganta de la risa mientras veía a Peeves huir.

-Eso fue increíble –susurró Ron saliendo con un Neville igual de asombrado debajo de la capa- ¿Cómo lograste asustar a Peeves? Todos mis hermanos decían que el único capaz era el Barón Sanguinario.

-¿A qué se refería con eso de que te batiste en duelo? –Preguntó la voz de Hermione que seguía siendo invisible pero antes de que pudiera contestar unos pasos los alertaron.

-Rápido, salgamos de aquí –apurando a Hermione y al resto llegaron al final del pasillo hasta una puerta cerrada.

-¿Cuál era el conjuro para abrir puertas? –Se preguntó Neville desesperado, lo suyo no era pensar bajo presión.

-¿Bombarda?

-Abrirla Ron, no volarla –le dijo Harry adelantándosele con su varita- Alohomora.

Una vez dentro se pegaron a la puerta para escuchar a Filch maldecir a Peeves por su alboroto, pero este no le prestaba atención, simplemente había huido, justo cuando la mayoría pensó que podían respirar tranquilos una serie de gruñidos a sus espaldas los hicieron voltearse lentamente, como si no quisieran, y no querían, constatar lo que les esperaba, un mastín gigantesco con tres cabezas babeantes y seis ojos enloquecidos fijos en ellos.

-¿El pasillo del tercer piso? –Preguntó incomprensiblemente calmado el ojiverde viendo al animal, Natalia (que era la única con capacidad de hablar en ese momento) le contestó con un estoico aja, aunque no lo delatara aquella cosa la puso realmente nerviosa- tenía que ser –comentó resignado- llévalos de vuelta a la torre, los alcanzare luego.

-¡Harry, no!

Pero la réplica quedó en nada cuando el cuerpo del chico, frente a las ya aturdidas miradas de sus compañeros, se transformó en un dragón negro con las alas recogidas que ocupaba incluso más espacio que el perro, el mastín inclusive retrocedió un paso intimidado por el otro monstruo en su espacio, pero rápidamente recuperó su agresividad centrándola en la bestia intrusa. Los Gryffindor expectantes parecían pegados al suelo ya que Natalia tuvo que prácticamente cargarlos a través de la puerta, que al cerrarla dejo escapar por los extremos unas lengüetas de llamas, sin embargo, no se quedaron para saber más ya que fiel a su orden la pelirroja los llevó inmediatamente hasta la sala común de su casa. Apenas entonces fueron recuperando el habla.

-¡¿Pero qué rayos pretenden teniendo algo así en la escuela?! –Exclamó Ron.

-¿Es qué no tienes ojos en la cara? –Le espetó Hermione jadeando aún por el esfuerzo ya libre del hechizo de invisibilidad- ¿No viste lo que había abajo?

-¡¿Las patas?! –Asombrosamente Neville también se había recuperado lo suficiente para dar su opinión- perdona, pero estaba un poco más atento a las cabezas ¡Tenía tres! –Le recordó haciendo un aspaviento con las manos.

-Estaba sobre una trampilla –la nueva voz los sobresalto a todos menos a la pelirroja que solo veía imperturbable al moreno caminar cansadamente hasta un sillón y dejarse caer en el- significa que está cuidando algo muy importante.

-¿Estás bien compañero? –le preguntó Ron acercándose para verlo, a la escasa luz que había se notaba desaliñado, sucio y magullado pero entero que ya era bastante considerando que se enfrento a semejante monstruo, Harry asintió cansadamente, el pelirrojo paso saliva al recordar lo ocurrido- ¿Tú.. Tú te… convertiste en…?

-¿Un dragón? –Completó algo divertido por la expresión aturdida de su amigo, Ron asintió.

-¿Cómo? –Preguntó silenciosamente pero no fue Harry quien le contestó.

-Es un animago –intervino la voz de Hermione llamando su atención, al parecer había olvidado momentáneamente su enojo ante el tema presente, viendo las caras de confusión de los otros Gryffindor bufó- puede transformarse en un animal a voluntad –explicó antes de volverse con el ceño fruncido hacía le moreno- pero nunca supe que también se podía tomar la forma de un animal mágico –comentó algo ofendida por esa falta de información los libros que había conseguido.

-Porque no hay precedentes –les explicó Harry calmado- mí maestro desarrolló el método y me lo enseñó, lo que me convierte en el segundo mago dragón existente, solo hay unos pocos más en el mundo que tiene la capacidad, pero hasta donde sé solo tres han completado la transformación incluyéndome a mí.

-¿Maestro? –El tono de Neville dejaba claro que aquello era nuevo, como bien pudo notar la bruja de familia muggle, igual noto que a Harry no le hacía gracia tocar ese tema

-¿Se puede aprender? –Interrumpió la voz de Hermione para librar ese tema, aunque demostraba que la enorme curiosidad de la brujita estaba sacando lo mejor de ella.

-Es una rama desconocida de la animagia, aunque no todos tienen la misma habilidad.

-¡Pero sin duda resulta útil! –Intervino el pelirrojo- pudiste hacerle frente a ese perrote –recordó a su amigo enfrentándose contra ese monstruo sin problemas.

-Sí, pero no me fui intacto –comentó recogiendo una manga y mostrándoles dos marcas a la luz de la luna que pasaba por la ventana, dos leves hileras de dientes, Neville lo miro asustado, Ron silbo por lo bajo.

-Guau, podría haberte arrancado el brazo, tuviste suerte –comentó, provocando una risa en el susodicho.

-Fluffy tuvo suerte de hacerme esto sin romperse los dientes, la piel de dragón es más dura que el acero.

-¿Fluffy?

-¿Te refieres al perro?

-¿Esa cosa tiene nombre? –Preguntó extrañado Ron, el niño que vivió se dio cuenta que había metido la pata.

-Ya hablé de más –murmuró enojado consigo mismo viendo la expresión de curiosidad de sus compañeros- ahora es tarde, vayamos a dormir y mañana les explicó –dijo zanjando el asunto mientras se levantaba en dirección de los dormitorios seguido por sus amigos. Hermione se quedó allí junto con la pelirroja que la miraba atentamente, pero la castaña estaba muy pensativa para darse cuenta hasta que su compañera de dormitorio le habló.

-Él no quería irse –la castaña saltó- yo ya lo acompañaba desde entonces pero no iba a Hermitage con él, aunque no recuerdo haberlo visto tan feliz luego de… en fin quería que supieras que él no tenía ganas de dejarlos, pero tampoco tenía muchas opciones.

-Pudo haberme dicho antes –insistió tercamente- no me hubiera enojado si al menos…

-¿Crees qué fue fácil para él? –Le interrumpió bruscamente fulminándola con la mirada- ¿Qué sabes tú de él? –Siseó haciendo que la castaña pasara saliva nerviosa, pues, dejando de lado los diez centímetros que le sacaba, la pelirroja parecía dispuesta a acabar con ella- ¡¿Qué sabes tú de…?! –se detuvo al notar que estaba levantando mucho la voz y con un frío Buenas noche Granger se perdió por las escaleras, dejando a la muchacha pensativa una vez se le pasaron los nervios.

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-Vamos, ya dinos –le pidió Ron mientras desayunaban hablando bajo para que solo Neville y Natalia que estaban cerca lo escucharan, aunque reacio el Longbottom estaba sumamente atento, un poco más lejos sin embargo Hermione no se perdía palabra- dijiste que nos dirías.

-Dije que les explicaría –le recordó- y ya les explique, el perro es de Hagrid, se lo prestó a Dumbledore para cuidar algo que un viejo amigo suyo quería guardar en Hogwarts. Yo me enteré de lo que pasaba, pero le prometí no le diría a nadie lo que guardaban, además no creó que sea para tanto –añadió al ver la desilusión en sus jóvenes amigos.

-Si no es para tanto entonces… -esta vez fue Neville el que empezó.

-Porque lo prometió Neville –para su sorpresa fue Hermione quien lo ayudó- en verdad me esperaba eso de Weasley, pero no de ti –le dijo decepcionada consiguiendo que el pobre chico se hundiera en su asiento.

-¿Y yo no me esperaba que ahora te dedicaras a escuchar las conversaciones ajenas Granger? –Le contestó el Weasley mirándola feo haciendo que ella volteara ofendida por el comentario.

Estaban en eso cuando Malfoy y sus guardas entraron en el gran comedor, el trió se paró en seco al verlos todavía en Hogwarts, pero el rubio se compuso y continuó andando con su paso petulante como si fuera dueño del lugar con Crabbe y Goyle detrás suyo.

-Miserable –gruñó Ron al recordar la trampa que les había plantado ese engreído, al final pareció que Ron estaba más molesto consigo mismo por haberle creído al Slytherin que por la trampa en sí.

-Están en buena posición –comentó Harry viéndolos caminar casi en fila, sus amigos lo vieron confundidos.

-¿Qué?

PLAZ

El comedor enteró estalló en carcajadas, aunque algunos pusieron expresiones de dolor ante la escena, los tres Slytherin habían resbalado y caído al suelo, pero al estar caminando pegados detrás suyo Crabbe y Goyle cayeron aparatosamente encima del rubio, que ahora se esforzaba por respirar tratando inútilmente de quitarse esos dos bultos de encima.

-¡¿Tú hiciste eso?! –Le reclamó Hermione irguiéndose.

-¿Yo? –Preguntó en un tono de inocencia improvisado, tan parecido al de los gemelos Weasley que no dejaba duda de que estuviera mintiendo- yo ni siquiera tengo mi varita –le dijo enseñándole las manos, si bien se le notaba la culpabilidad en la cara de satisfacción que tenía, el argumento era demasiado bueno así que la chica se limitó a irse indignada por su actitud, ya solos tanto Ron como Neville se fueron sobre él.

-Fuiste tú ¿cierto?

-¿Quieren aprender? –La expresión de Ron lo decía todo, incluso Neville parecía entusiasmado por la idea. Natalia frunció un poco el entrecejo, pero al final solo suspiró con resignación ante la escena, la sonrisa, tenue pero sincera, en el rostro del ojiverde le contagiaba su buen humor.

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Lamentablemente Harry solo había tenido unos días para darles los principios básicos ya que la siguiente semana sumaría las prácticas de Quidditch a la ya de por si larga lista de quehaceres que tenía, lo primero que hizo fue preguntarles por la animagia, Ron se apuntó de inmediato, pero Neville se negó en redondo, le tenía miedo a no poder volver a su forma original así que Harry y Ron prefirieron no presionarlo, en su lugar reforzaban sus clases de duelo y pociones. El pelirrojo sin embargo se llevó una no muy agradable sorpresa al ver los animales en que podía transformarse.

-¡AHH! –Cayó sentado por el susto dentro de la estrella en la que se realizaba el ritual para encontrar sus formas al ver la que estaba a su espalda.

Al principio pareció un poco desilusionado pero interesado en el terrier que saltaba y ladraba frente suyo, luego miro a su derecha donde con una mezcla par de sorpresa y alegría descubrió un tigre mostrando sus colmillos amenazadoramente, pero cuando se volteó para encontrar otra forma más, una maraña de patas, ojos y pinzas lo sobresaltó haciéndolo caer, lívido de terror.

-Interesante –murmuró Harry viéndolo, apenas entonces Ron salió de su estupor y de la estrella haciendo a la imagen desaparecer.

-¡¿Es tú idea de una broma?! –Le espetó sumamente molesto Harry retrocedió unos pasos levantando las manos defensivamente.

-No Ron –le dijo de inmediato- la acromántula es una de tus formas de animago –le aseguró.

-¿Qué tiene que ver esa cosa conmigo? –Volvió a preguntar reprimiendo un escalofrió ante la imagen.

-Aparentemente tu miedo a las arañas es algo muy arraigado –supuso.

-No me digas –le contestó cargado de sarcasmo.

-Ron, esto podría ser algo muy bueno –su amigo lo miro claramente dudando de su salud mental- mira, una de los mayores logros que se pueden tener es convertir los temores en fortalezas, esta es una forma.

-¡No voy a convertirme es eso! –Juró.

-Vamos Ron.

-¡No! El perro está bien, el tigre desde luego, pero…

-La acromántula es mucho más impresionante que el tigre –le comentó persuasivo pero el Weasley no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer tan fácilmente- además, aún te faltan descubrir cuatro animales con los que estas menos relacionado, tienes que pasar por estas formas antes de intentar otras –le recordó- ¿Qué tal si el dragón esta allí? ¿Lo dejaras ir solo por no enfrentar una fobia? –Ron aun parecía indeciso- además el ministerio no puede rastrear la animagia si no estás registrado, lo que significa que puedes usarla fuera del colegio sin que te descubran –eso llamó la atención de su amigo- imagina la cara de Fred y George si abriendo la puerta de su dormitorio luego de un largo día se topan de frente con una araña que ocupa casi toda su habitación.

-¡Cuando empezamos! –Dijo de inmediato con una sonrisa maligna en su pecoso rostro.

A pesar de su descubierto entusiasmo faltaba mucho para que Ron pudiera siquiera intentar tomar la forma de una acromántula, o cualquier otra forma animaga ya que Harry pensó que lo mejor era que aprendieran a hacer magia sin varita primero, era inmensamente útil y luego de eso la animagia resultaba ser infinitamente más sencilla, sin embargo, por los mismo motivos era endiabladamente complicada de aprender. Tanto Ron como Neville seguían intentando sentir su propia magia sin ningún resultado, Harry les había dicho que eso resultaba lo más complicado en su caso porque sus reservas de magia todavía son muy bajas, pero que una vez lo consiguieran todos se volvía mucho más llevadero, sin embargo sus amigos parecían lejos de animarse y cada vez más convencidos que no podrían conseguirlo, así que para animarlos Harry decidió tomar el ejemplo de los gemelos y preparar una pequeña broma que basaría en su necesidad de un proyecto evaluable para los jefes de casa en ese mes, dos pájaros de un tiro, pensó de forma práctica.

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-¿Mañana? –Preguntó un tanto sorprendida la jefa de Gryffindor tras escuchar a su alumno.

-No interrumpiré ninguna de sus clases –se apresuró a asegurarle el chico- solo necesitare que me de diez minutos antes del desayuno para que lo tenga listo y usted podrá revisarlo.

-No podría ser mejor en la tarde –sugirió observando sus horarios- tendría más tiempo para evaluarlo.

-Tengo entrenamiento de Quidditch con Wood –le dijo, y en realidad no mentía- creó que sabe cómo se pondría si trato de suspenderlo sin una escusa… o con una –con un suspiró resignado la profesora concordó en eso.

-Está bien –concedió- pero no pienses que seré menos rigurosa en mi inspección por la falta de tiempo Potter –le advirtió con severidad, el chico solo asintió y salió del despacho de la profesora con una sonrisa que no tenía nada que envidiarle a la ciertos pelirrojos en la torre.

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Aquella mañana nadie podría haber vaticinado que algo estuviera a punto de pasar, por lo menos no algo más extraño de lo habitual en un colegio de magia, los alumnos de las diferentes casas se levantaron y se dirigieron hacía el gran comedor para desayunar, un grupo que ya era habitual ver juntos, o por lo menos caminar cerca unos de otros, andaba con la intención conjunta de alimentarse igual que todo el mundo, pero a la vez preguntándose dónde estaría el más llamativo miembro del grupo, Ron y Neville incluso habían olvidado momentáneamente su depresión anterior ante la desaparición de su amigo, Natalia no estaba preocupada pero sí curiosa y pudo ver que Hermione estaba casi igual de preocupada que los chicos aunque no lo demostraba, sin embargo una conglomeración de estudiantes ante las puertas del gran comedor los distrajo.

-Buenos días –les saludo el perdido saliendo de la nada, logrando que saltaran.

-¿En dónde estabas? –Le preguntó medio molesto su pelirrojo amigo con una sonrisa.

-Encerrando a Quirrell en su despacho –contestó encogiéndose de hombros.

-No lo hiciste –dijo en un susurró Hermione, tratando de convencerse.

-¿Por qué no encerraste a Snape? –Le preguntó a su vez Neville casi inconscientemente ganándose una mirada asombrada del grupo y reprobatoria de la castaña que lo hizo sonrojarse por su atrevimiento, la verdad sea dicha de paso el chico estaba ganando confianza, incluso ya manejaba terminar las pociones en la clase sin que la presencia de Snape lo hiciera equivocarse, estaba lejos de tener el nivel de sus compañeros en esa clase, pero ya casi no metía la pata.

-Porque quiero que nuestro estimado profesor de pociones esté presente para esto, vamos.

Algo contrariados llegaron a las puertas viendo lo que detenía a sus compañeros, ya no era una sola entrada, sino cuatro, las puertas cerradas y cuatro más pequeñas en estas, todas con un escudo demostrando a que casa pertenecían, algunos ya habían pasado pero la mayoría no se atrevía, sin esperar Harry se adelantó seguido de sus compañeros hacía la puerta que tenía un león en ella.

-¿Qué es esto? –Preguntó Neville un tanto nervioso mirando los estrechos pasillos de piedra que se levantaron a su alrededor.

-Parece un… laberinto –murmuró Hermione cuando dieron un giro en la primera esquina y pudo ver como los pasillos se cruzaban en un intrincado sistema, luego de admirar eso notó una inscripción en la entrada- "El valor guía a los Gryffindor, enfrentándose al peligro para al otro lado llegar sin perecer recuerda simplemente el no retroceder" –recitó mientras lo analizaba.

-¿Perecer? –Neville ahora estaba más pálido que antes.

-Tranquilo Nev, lo puse solo para darle un poco de dramatismo no hay algo realmente peligroso –le alentó Harry de inmediato todos se fijaron en él.

-¿Tú lo pusiste? –Le preguntó Hermione debatiéndose entre la reprobación, la admiración, la incredulidad y la envidia, una transfiguración de esa magnitud estaba incluso por encima de los EXTASIS.

-Vengan, se pone mejor.

No habían dado ni diez pasos cuando llegaron a un cruce, Harry se detuvo un momento probando los posibles caminos, pero apenas ponía un pie en alguno se regresaba, cuando estaban por preguntarle qué hacía, una araña del tamaño de un perro grande se materializo y les bloqueó el paso. Harry tuvo que agarrar a Ron del cuello de la túnica para evitar que se regresara.

-Es por aquí –dijo seguro, Ron lo vio como si confirmara sus peores temores.

-¿Cómo lo sabes? –Preguntó Hermione aún negándose a aceptar que aquello fuera obra del ojiverde.

-Es el truco aquí –le explicó- para encontrar el camino correcto debes ir donde se encuentran los peligros y no retroceder –le recalcó a Ron poniéndolo al frente- todo tuyo Ron –el mencionado hizo un ruidito como el de un ratón al ser aplastado.

-¿Por qué yo? –Le preguntó con voz chillona mientras trataba de no salir corriendo.

-Porque es tu temor, anda solo tienes que patearlo –le dijo empujándolo donde la araña lo esperaba solo por reflejo el pelirrojo cerró los ojos y pateó con tal fuerza que la araña salió volando por encima de las paredes del laberinto. Cuando vio lo que había hecho el mismo se echo a reír nerviosamente seguido de sus amigos.

Pasaron por lo mismo otras cinco veces enfrentando a un trol, una momia, una serpiente enorme, etc. Sin embargo, cuando al doblar una esquina apareció el profesor Snape fue Harry el que se adelantó y lo pateó en la entrepierna haciendo que el molesto profesor se inclinara con expresión de dolor y desapareciera en una sombra.

-¿No se suponía que le dejaras hacer eso a Neville? –Preguntó Ron aún sujetándose las costillas de tanto reírse.

-Sí, pero era una muy buena oportunidad para desperdiciarla –dijo- lo siento Neville.

-No hay problema –le aseguró esté, feliz de no tener que haber hecho eso. Hermione se veía simplemente horrorizada de que en verdad lo hubiese hecho.

Terminaron siendo los primeros en salir, pero no paso mucho antes de que estudiantes de otras casas aparecieran riendo de sus diferentes pruebas. Los de Ravenclaw tenían que pasar por acertijos leves, si fallaban un chorro de agua les daba de frente en la cara, unos pocos iban secándose la cara con la mano pero no por eso menos animados que sus compañeros que tenían collares de flores alrededor del cuello o coronas de laurel sobre sus cabezas, los de Hufflepuff salían siempre en grupos todos comiendo pequeños bollos rellenos, Ron lo miro con cara de reproche por no poner algo así en su camino pero antes de que pudieran preguntarle algo una pequeña comitiva de profesores empezó a rodear al Potter, a pesar de lo comprometedora de su posición no parecía preocupado, ayudaba mucho que solo la profesora McGonagall pareciera en realidad molesta, la profesora Sprout parecía bastante divertida con un pequeño plato (que seguramente conjuro porque Harry no recordaba haberlos incluido) lleno de bollos y el profesor Flitwick estaba claramente encantado con varios collares de flores y coronas en su cabeza, del profesor Snape no había rastro alguno pero antes de que la directora de su casa dijera algo el mismísimo Dumbledore salía del laberinto con una sonrisa de entusiasmo difícil de disimular, aun cuando pretendía ser serio en esos momentos.

-¿Su proyecto? –Preguntó casual a los jefes de Gryffindor y Ravenclaw.

-Uno del que no tenía conocimiento –aclaró la profesora mirando seriamente a su alumno- pero no es el lugar para discutir esto –comentó notando que todo el alumnado presente los miraba atentamente.

-Ciertamente –concedió el director- desayunemos primero mientras me cuentan sus respectivas experiencias y esperamos a Severus –dijo resueltamente antes de dirigirse al joven de ojos verdes- luego acompaña a la profesora McGonagall a mi despacho por favor Harry –le dijo guiñándole un ojo en forma cómplice antes de dirigirse a la mesa de profesores.

-No estás en problemas por esto ¿cierto? –Le preguntó preocupado Ron por lo bajo tras escuchar lo que pasaba.

-¿Que esperabas Weasley? –Interrumpió Hermione, aunque también hablando bajo- no se siquiera cuantas reglas debiste romper para hacer esto –agregó dirigiéndose a Harry.

-No tantas en realidad –confesó encogiéndose de hombros- como supondrás no hay muchos precedentes que te prohíban expresamente levantar un laberinto en el gran comedor –Hermione bufó indignada, pero Ron y Neville respiraron más tranquilos, sin embargo la castaña empezó a notar algo tras un rato desayunando.

-¿Por qué no ha entrado ningún Slytherin? –Preguntó finalmente mirando la última mesa vacía, al parecer no fue la única en notarlo pues varios ya la señalaban hablando entre ellos, pero a nadie parecía preocuparle mucho, Ron simplemente se encogió de hombros con la boca llena de puré.

-Fifá –tragó- ninguno se atrevió a entrar.

-¿Qué les hiciste? –Preguntó entornando los ojos sobre Harry, esté primero se hizo el desentendido, pero bajo semejante mirada no lo quedó otra que empezar a hablar.

-Fue justo –le avisó de entrada- su prueba era tal vez la más sencilla de todas, solo tenían que preguntar qué camino tomar cada que hubiera una encrucijada y el laberinto les respondería, si no lo han descifrado no es culpa mía –Hermione lo miro contrariada.

-¿Eso fue todo? –Preguntó Ron decepcionado, aunque luego pareció confundido- que tiene esa prueba que ver con Slytherin –ante la curiosidad que mostró Hermione con su pregunta se explicó- piénsalo, todas las pruebas eran algo referente a las casas ¿Cierto? –Hermione lo miro impresionada pero no dijo nada, Harry sonrió con un poco de picardía.

-Bueno… hay algo más.

No fue necesario decir nada más cuando el laberinto se abrió una vez más dejando ver la figura del profesor menos apreciado de Hogwarts, el hombre de piel cetrina se veía lívido su mirada adquirió un brillo de furia al encontrarse con la serena imagen del Potter desayunando tranquilamente, mientras avanzaba tras él entraban en sequito la casa entera de las serpientes, todos claramente malhumorados y cansados, parecía que habían estado cerca de una hora allí dentro para dar con la salida, lo que les ganó muecas burlonas del resto del alumnado, en dónde el que más había tardado 15 minutos y el que menos 5. Snape le dirigió una mirada especialmente envenenada al pasar frente a él, pero no dijo anda ni se detuvo el resto de Slytherin solo veían entre el resto de las casas quien podría ser el culpable de la bromita aquella, muchos observaban de reojo a los gemelos Weasley que más bien parecían decaídos con todo esto al saber que no había sido su idea.

El desayuno finalmente terminó, tristemente para la casa de las serpientes aquel juego había consumido el tiempo de sus alimentos y tenían que retirarse a enfrentar el día en ayunas, el resto de estudiantes parecían ansiosos de volver a entrar al laberinto para salir, preguntándose entre risas si aquello sería una nueva forma de animar las mañanas o ganarse el alimento del día, Percy Weasley fruncía el ceño mientras llevaba a sus hermanos arriados hasta sus clases con la intención de que no dieran algún problema extra, haciendo oídos sordos a estos cuando le decían que por primera vez (o segunda, si tomaban en cuenta lo de aquella botella de Brandy) eran inocentes, al salir Harry ya lo esperaba la profesora McGonagall que sin una palabra empezó a dirigirlo hacía el despacho del director, la siguió luego de asegurarles a sus amigos que estaría bien. Al llegar a la oficina de Dumbledore ya lo estaban esperando sus otros profesores.

-¡Exijo que se le expulse por este acto de vandalismo! –El recibimiento de Snape no era ni mucho menos de lo esperado, pero en realidad no le preocupaba, ni se molesto en contestar mientras tomaba asiento.

-Tranquilo Severus –le calmó el director- en primero lugar los castigos debe decidirlos la directora de su casa –le recordó- y en segundo aún debemos decidir si aquello es en verdad necesario.

-¡¿NECESARIO?! –Chilló Snape- le parece poco encerrar a todos mis estudiantes en ese enredo de laberinto.

-Les di una clave para salir, igual que a todos –se defendió el joven, logrando que la ira de Snape se multiplicara por atreverse a decir algo en su defensa.

-Sí, una voz que te decía si ir a la derecha o a la izquierda –recordó hablando controladamente, pero con gran dificultad.

-¿Eso era todo? –Preguntó Dumbledore con un deje de decepción, francamente esperaba algo más interesante.

-¡Lo decía en parsel! –Ahora las miradas estaban centradas en el ojiverde que tuvo la decencia de sonrojarse un poco por su pequeña broma.

-Bueno, como era la casa de lengua de serpiente Slytherin yo pensé que…

-¡Nadie en este colegio ha hablado esa lengua en más de quinientos años! –Le espetó furioso.

-En realidad solo han sido unos cincuenta… -comentó, pero decidió mejor dejarlo cuando el profesor lo fulminó con la mirada.

-Y el maldito laberinto cambiaba cada veinte minutos haciendo más difícil dar con todos los alumnos para sacarlos de allí –continuó despotricando sin embargo lo último llamó la atención de director y subdirectora, solo que no en la manera que el Slytherin hubiese querido.

-¿Realmente cambiaba? –Preguntó interesada la jefa Gryffindor- pero una transfiguración latente dentro de un terreno es tremendamente complicada y requiere una preparación… -por un instante le pareció ver le mismo brillo que mostraban los ojos de Hermione cuando descubría algo nuevo que investigar y casi sonríe, pero tras un momento la profesora se percató de haberse puesto en evidencia y aclarando su garganta, continuó- sin embargo, señor Potter no fue nada apropiado el colocar una prueba que no podrían pasar.

-En realidad eso me da curiosidad Severus –intervino Dumbledore- ¿Cómo lograste sacarlos? No sabía que tuvieras esa habilidad.

-No la tiene –interrumpió Harry- era una prueba de ingenio, el fuerte de los Slytherin –recalcó con un leve tono de sarcasmo- solo había dos tipos de silbidos, uno que decía derecha y otro para la izquierda, una sola prueba de ensayo y error para dar con la respuesta ya que cuando avanzaban por el pasillo equivocado dos veces seguidas les llovían serpientes, de goma –se apresuró a añadir- y el resto del laberinto será fácil.

-Lo hubiera sido de no tener que reunir a todos los alumnos perdidos dentro –le recalcó mordazmente con la mandíbula apretada Snape.

-En todo caso debemos retirarlo –intervino Dumbledore con innegable pesar- por muy divertido que fuera –luego se aclaró la garganta bajo la mirada de incredulidad de su profesor de pociones y se dirigió a su sucesora en transfiguraciones, aunque el mismo podía hacer un cálculo rápido- ¿Cuánto tomara?

-Entre los dos –refiriéndose a ella y a Dumbledore, empezó a trazar un plan- podríamos levantarlo para mañana, suponiendo que no tenga ningún hechizo de presencia permanente –agregó en dirección del joven de la cicatriz, el cual simplemente negó.

-No puse ninguno, pero si quieren yo puedo quitarlo para el almuerzo –les dijo bastante seguro logrando que la profesora se sintiera un poco descorazonada a la par de sorprendida por la diferencia de nivel que tenía con un alumno al que supuestamente debía enseñar- solo no debe haber nadie dentro ya que el interior está plagado de hechizos de expansión de espacio y terminaría aplastándose una vez los retirara –todos asintieron de acuerdo y finalmente el chico parecía estar debatiéndose con algo internamente- tal vez no sea el mejor momento para preguntar pero… ¿Cuál fue mi calificación? –Le preguntó a su jefa de clase, la cual regresó a verlo tan deprisa que se le torcieron las gafas, Snape parecía querer maldecirlo allí mismo y los restantes profesores hacían un esfuerzo magnifico para aguantar la risa.

-Vaya a retirar el laberinto que levantó en el gran comedor señor Potter y más tarde le informaremos nuestra decisión –no tuvo que repetirlo dos veces porque el chico ya estaba fuera, apenas entonces soltó el aire que estaba conteniendo- nunca creí que diría algo semejante en mi vida, ni siquiera cuando James y Sirius estaban en el colegio.

-Es obvio de quien heredo el descaro –comentó fríamente Snape tomando asiento, mucho más calmado al no estar ya en su presencia el muchacho, algunos de sus colegas lo vieron mal.

-Rencores aparte –intervino el director tomando uno de los bollos que la directora de Hufflepuff le ofreció y, tras un delicioso, prosiguió- ¿Cuál es su opinión?

-Sinceramente –suspiró cansada la jefa de Gryffindor tomando asiento- no tiene nada que hacer aquí, a mi me tomaría al menos una semana transfigurar algo tan grande, ¡más todavía! Si tomamos en cuenta dónde lo transfiguro, el castillo está protegido contra la magia, no se supone que pueda hacer algo así sin conocer los hechizos protectores en el lugar primero. Es cierto que le faltan algunas bases, más por falta de aplicación que de otra cosa, pero francamente dudo que tuviera problemas si lo presentamos para sus EXTASIS ahora mismo.

-Los encantamientos conjuradores del interior también eran impresionaste –agregó el profesor Flitwick.

-¿Era parte de tu prueba Filius?

-No –negó entusiasmado el profesor- nunca lo adivinarías Albus, escondió mi oficina… con un fidelius –les contó con su voz todavía más aguda por la emoción, los cuatro lo miraron asombrados- ni siquiera me di cuenta cuando fue que empecé a usar el pasillo para corregir exámenes hasta ayer que me dio la ubicación de mi despacho y retiro el conjuro.

-Yo opinó igual que Minerva, le faltan algunos puntos, pero son solo eso, puntos, si no estuviera tomando clases con el resto del alumnado seguramente ya hubiese terminado de aprender todo lo que podemos ofrecerle –intervino Sprout un tanto decaía al final- pobre chico, no imagino lo que tendría que pasar para tener ese nivel siendo tan joven –varios de sus colegas asintieron con pesar.

-¿Y tú Severus? –Preguntó directamente Albus ya que este parecía reacio a dar su opinión abiertamente.

-Potter podría… -las palabras parecía quemarle la garganta- no arruinarlo del todo, si presentara sus TIMOS estos días –todos le miraban expectantes a que dijera algo más así que con un bufido molesto se explicó- le di un tópico con todas las pociones teóricas y prácticas que toman en el TIMO para que las hiciera este mes.

-¿Todas? –Repitió Dumbledore alzando las cejas bastante, sus otros colegas parecían mudos de la impresión, y no era para menos, ese "listado" de pociones tomaba el 5º año entero- ¿y las concluyo en un mes? –Snape parecía más molesto aún.

-No, lo hizo en dos semanas –la estancia quedó muda una vez más.

-Pero… muchas de esas pociones deben cocerse de un ciclo lunar a otro –intervino McGonagall sin entender.

-Conozco mi asignatura profesora McGonagall –le dijo fríamente Snape- aparentemente Potter cree conocerla mejor que yo –con un gruñido se levantó y empezó a pasearse por el despacho- la piedra lunar triturada aplicada en el momento justo sustituye la cocción bajo la luz de la luna o efectos similares –recitó con una imitación muy mala de la voz del joven mago de ojos verdes.

-No sabía eso…

-El moco… Potter –se corrigió ante la mirada de advertencia del director- aparentemente descubrió algunos métodos alternos que son capaces de reducir considerablemente los tiempos de preparación de las pociones, sin afectar su efectividad ni dejar efectos secundarios, se podrían reescribir todos los libros de pociones avanzadas del mundo.

-¿Te molesta particularmente tener un estudiante brillante Severus? –Le preguntó socarronamente la profesora McGonagall, este solo bufó y volvió a sentarse.

-Por insólito que parezca en algo estoy de acuerdo con usted profesora McGonagall –continuó parcamente- ese chico no tiene nada que hacer aquí –Dumbledore vio a sus colegas largamente antes de asentir.

-Sí, era justo lo que imaginaba –dijo el anciano calmadamente, sus escuchas lo observaban incrédulos.

-Perdona Albus, pero ¿No estás preocupado? Sí esto sigue así Harry se irá incluso antes de terminar el periodo.

-Podría forzarlo a quedarse si retiene su cuenta en Gringotts –propuso Snape ganándose miradas reprobatorias que ignoró para continuar- la fortuna de sus padres podría ser un aliciente que evitara que se marchara, no puede reclamarla hasta que cumpla los 17 años.

-Dejando de lado el hecho de que es algo deshonroso negarle algo que le corresponde por derecho –interrumpió avergonzada de su colega la profesora de transformaciones.

-Solo estoy dando una sugerencia –contestó desinteresado.

-En cualquier caso, sería inútil –interrumpió el director- yo mismo le ofrecí ya la llave de su cámara en Gringotts.

-¿Y?

-La rechazó –de nuevo bajo la mirada de sorpresa de todos continuó- me dijo que si solo se trataba de dinero no lo necesitaba.

-Impertinente –masculló Snape, pero nadie le prestó atención.

-¿Cómo es eso Albus? –Preguntó a su vez la profesora de herbolaria.

-El ya tiene una cámara, dos de hecho –les informó tranquilo, puesto que la confusión era obvia continuó- aparentemente su maestro le dejo una cámara bajo el seudónimo de James Evans, como es claro los duendes no hicieron preguntas y se limitaron a pasarle la cámara cuando se presentó, por lo que pude averiguar con mis contactos del banco desde hace unos pocos años Harry ha ido acumulando fondos considerables.

-¿Cómo amasa fortuna un crió así? –Soltó Snape extrañado, Dumbledore negó con la cabeza dando a entender que tampoco conocía la respuesta, o para los que lo conocían mejor, que algo intuía pero que no lo diría por no tener pruebas.

-A los duendes no les importa mucho de donde provengan el oro, lo único que sé es que hace unos tres años la fortuna llego a tal punto que los duendes le abrieron una cámara en la sección de máxima seguridad junto con la bóveda original que ahora es de uso corriente.

-¿Máxima seguridad?

La vocecita del profesor Flitwick fue el único indicio, además de los rostros desencajados por la sorpresa, de que fue escuchado, cualquier mago que se precie sabe el tipo de seguridad que hay en esas bóvedas, una comparable solo con el valor guardado en ellas. La pregunta no hecha, la que ni siquiera Snape tenía tanto cinismo para hacer, la contestó el director de todas formas.

-La suma total de aquellas cuentas y varias inversiones que recientemente el banco hizo bajo su consentimiento, excede (considerablemente) incluso el monto de la bóveda familiar de los Potter –el silenció pareció incluso más pesado que la primera vez, cuando pareció que se había prolongado demasiado finalmente una de ellos recuperó el habla.

-Al menos estamos seguros que no estará desamparado cuando se vaya –argumentó McGonagall con cierta desazón por la idea, al final de todo, el hijo de los Potter no dejaba de preocuparle.

-No podemos dejar que se vaya sin saber qué es lo que oculta –repuso fríamente Snape volviendo a ganarse las miradas impopulares del grupo y volviendo a ignorarlas- debe haberlo notado director, es claro que no nos está diciendo todo.

-Todos guardamos secretos Severus, tú deberías saberlo mejor que nadie –le contestó sabiamente el anciano, logrando hacer que resoplara indignado por tal comparación- en todo caso lo que te preocupa no es su pasado sino sus intenciones ¿verdad? –Snape no dijo nada, concediéndole así la respuesta a Dumbledore, el cual se levantó de su asiento en busca de algo que no tardo en encontrar- supongo que por lo menos puedes calmar nuestras dudas respecto a eso, viejo amigo –preguntó al sombrero seleccionador con tranquilidad mientras lo colocaba sobre su escritorio, el profesorado lo miro atentamente entendiendo la idea y reclamándose por no haberlo visto antes.

-Sí, supongo que puedo contestarte si eso te tranquiliza Albus –recalcó el sombrero en un claro tono de superioridad que hizo disgustar un poco al maestro de pociones- ¿Qué deseas saber?

-¿Qué estuvo haciendo Potter estos 10 años? –Se adelantó a preguntar el profesor de pociones en forma neutral en dirección tanto del sombrero como del director.

-Esa información es confidencial –contestó sencillamente- a usted no le gustaría que yo anduviera diciendo como fue su vida antes de Hogwarts ¿o sí Severus Snape? –El profesor hizo una mueca como si hubiese comido algo amargo, pero no dijo nada.

-En todo caso esa no es mi pregunta –argumentó Albus- aunque sienta la misma curiosidad es decisión de Harry hablar o no de su vida –esto último lo dirigió especialmente al profesor de cabello graso- lo que me gustaría saber es tu opinión acerca del muchacho –ahora se había ganado expresiones confundidas de todos sus colegas pero el sombrero se vio pensativo antes de retomar a palabra.

-Mm, he visto en la mente de millones, he encontrado potencial, grandeza y valor antes, pero nada como esto –dijo en voz misteriosa- hazañas a la altura de mi viejo maestro, también he visto un camino muy difícil a sus espaldas sostenido solo por su voluntad y determinación. Hay lealtad, a los suyos más que a sí mismo, sin duda la clase de persona que daría su vida por alguien más sin dudarlo, preparado para enfrentar el dolor, miedo y muerte sin titubear, sus experiencias parecen haber afilado su mente e ingenio mm –analizo un momento sus palabras, antes de continuar hizo un curioso amago de sonrisa- donde quiera que este ahora, Slytherin debe estar maldiciéndome –comentó divertido ganándose miradas extrañadas por parte de sus escuchas, la mirada de Snape se hizo más escrutadora.

-¿Por qué? –Indagó curioso.

-Porque estoy seguro de que Salazar habría dado su brazo por tener a alguien, así como su aprendiz –contestó sencillamente- yo también pensé que hubiera hecho un buen papel, pero…

-¿Pero?

-Él eligió su propio camino –concluyó simplemente, el profesor aún parecía renuente a aceptarlo.

-Sigue sin parecerme buena idea simplemente dejar las cosas así, no tenemos pruebas de que no esté siendo influenciado ni sabemos nada del mago que lo instruyó, pero es difícil no sospechar que quien fuera uso artes oscuras para darle tanto poder.

Aquella no era una acusación del todo infundada ni mucho menos ridícula, los profesores intercambiaron miradas sombrías ante dicha perspectiva mientras reflexionaban en su probabilidad, un tenue murmullo los distrajo, el sombrero parecía estar repasando la información en su interior.

-Mm, no –dijo finalmente llamando sobre sí la atención- nada dentro de su cabeza dictando intenciones que no haya elegido –concluyó finalmente.

Decidiendo que no tenía sentido seguir discutiendo con un sombrero el profesor de pociones también decidió zanjar el asunto allí, al fin y al cabo, la decisión le correspondía a Dumbledore, fuera cual fuera él terminaría por acatarla. El susodicho sin embargo permanecía reflexivo.

-Será mejor que se vayan o llegaran tarde a sus respectivas clases –en un principio no entendieron sus palabras hasta que repararon en que ya habían estado discutiendo el asunto más de una hora y se les hacía tarde para llegar a sus respectivos salones.

-¡Un momento! –Se quejó la subdirectora- ¿Qué haremos respecto a Harry?

-Me parece que suspenderemos las evaluaciones, dados los resultados actuales no parecen tener mucho sentido –dijo tranquilo- luego llamare a Harry y le ofreceré presentar sus TIMOS al final del periodo, si él lo desea. Arreglare que se hagan con la mayor discreción, tendremos que esperar para ver que resulta después de eso –la reunión había concluido, sin la satisfacción de nadie, pero no había nada más que decir.

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Libre de las evaluaciones, aunque no de Wood, Harry tenía más tiempo para ayudar a sus amigos con su entrenamiento, el apoyo extra fue de gran ayuda, Ron y Neville ya eran capaces de sentir su magia fluir cuando hacían algún hechizo, aunque solo si lo hacían con su varita, cuando intentaban hacer el conjuro sin ella solo sentían su magia dispersarse como si soplaran. En cualquier caso este había sido el mayor avance en los últimos dos meses, ahora podían centrarse en controlarla a voluntad, este pensamiento hizo que el grupo se levantara especialmente animado la mañana de Hallowen, para mayor disgusto de cierta castaña que había estado evitándolos desde el incidente del laberinto un mes antes, desafortunadamente para ella el profesor Flitwick la emparejó con el pelirrojo del grupo, Harry no sabría decir quien estaba más molesto con la decisión, aún siendo capaz de sentir sus emociones.

-Wingardium leviosa –murmuraba Ron mientras realizaba el movimiento apuntando la pluma con su dedo, no estaba seguro de que funcionara, pero valía la pena hacer el intento si eso lo distraía de la insufrible compañera que le tocó.

-Deja de jugar Ronald –le recriminó la castaña al notar que no estaba usando su varita para practicar.

El aludido gruñó reforzando sus esfuerzos en ignorarla mientras se concentraba en su magia, pero justo cuando la muchacha estaba por reclamarle su falta de modales la pluma a la que estaba apuntándole empezó a levantarse hasta alcanzar unos 30 centímetros y luego cayo, el pelirrojo se veía exhausto por el esfuerzo, pero también parecía que no cabía en sí mismo de satisfacción, sin embargo, su sonrisa se congelo al darse cuenta que se había expuesto.

Wingardium leviosa! –La exclamación de Harry no fue bastante alta para distraerlos, pero cuando todas las plumas, los pupitres, los escritorios, libros del profesor Flitwick, junto con el profesor Flitwick, empezaron a dibujar círculos en el aire nadie se fijo en otra cosa.

-¡Termino la clase! De tarea, ¡Practiqueeeeeeen! –Dijo el profesor mientras se aferraba a un grueso tomo de cuero tratando de tener apoyo para usar su varita.

Ron se precipitó a la salida, seguido de Harry, Natalia se llevó a Neville por otro lado para explicarle lo sucedido antes de que Granger los atajara, pero esta se había centrado en el Weasley, luego de un rato de correr por los pasillos se detuvieron en un pasadizo tras un tapete, cuando el pelirrojo fue capaz de recuperar el aliento se dirigió ceñudo hacía su amigo.

-Mira Harry, te dije que intentaría entenderla ¡y estoy haciendo un esfuerzo enrome solo para soportarla! –le dijo directamente, Harry suspiró.

-Mira, sé que a veces…

-¡¿A veces?! No ha parado de molestar desde que nos la encontramos en el tren –le cortó agitando las manos sobre su cabeza- en serio, no sé cómo hiciste para aguantarla todo un año, ¡es una pesadilla! y ahora que me vio… -exhaló profundamente calmándose, parecía haber sacado lo que tenía dentro- como sea ahora tendremos que pensar en una forma de quitárnosla de encima…

Estaba levantando el tapete para regresar al pasillo cuando se topo de frente con un par de dolidos ojos castaños aguándose con una expresión mezcla de rabia y tristeza. No dijo nada, pero esa mirada hablaba de más por ella, hecha un torbellino salió dejando a Ron con cara de espasmo y a Harry mascullando un "maldición".

En su defensa Harry tenía que decir que por lo menos Ron parecía un poco avergonzado más tarde, tenía que darle por lo menos un punto a la chica Granger por no delatarlos con Percy por lo de su salida nocturna, pero él no era de los que acostumbraran guardarse lo que pensaban, porque generalmente lo decía antes de pensarlo, y había aguantado mucho a esa chica que el 90% del tiempo era tan… No era una escusa para lo que le dijo, aunque de no ser por Harry, y Neville una vez que este se enteró, no se habría dado cuenta. Estaba pensando en si debía disculparse o actuar como si nada hubiese pasado, se decidió por el primero tras escuchar que la castaña estaba en el baño de niñas llorando desde el incidente, sin darse cuenta el día había casi terminado y estaba con sus amigos en el banquete de Hallowen. Las puertas del gran comedor se abrieron y por ellas apareció un maltrecho y aterrado profesor Quirrell que ni bien llegando frente al profesor Dumbledore dijo entre jadeos.

-Un trol… en las mazmorras… pensé que debía saberlo.

Dicho esto, se desplomó en el suelo con toda tranquilidad.

Harry no se lo pensó dos veces en salir con dirección al baño de niñas a buscar a Hermione, al igual que sus compañeros no se lo pensaron para seguirlo.

-¿Cómo entró un trol aquí? –Preguntó Neville nervioso, Ron se encogió de hombros.

-Ni idea, se supone que son realmente estúpidos, debe ser una broma de Peeves.

-¡Aguarden! –Los detuvo de pronto Natalia apartándose detrás de un buitre de piedra- alguien se acerca.

Los chicos la miraron como pidiendo una explicación, Harry en cambio agudizó sus sentidos para escuchar lo que la había detenido, pasos que se acercaban a sus espaldas, cuando los otros pudieron escucharlos también, él y Natalia ya sabían de quien se trataba.

-¿Percy? –Preguntó Ron asomándose detrás de la estatua.

-Snape –contestaron la vampiresa y el mago pelinegro viendo al susodicho cruzar el pasillo y perderse de vista.

-¿Por qué no está en las mazmorras con los otros profesores? –Preguntó Neville viendo el lugar por el que se había ido, Ron fue un poco más allá en dirección del sonido apagado de los pasos que se alejaban.

-Va hacia el tercer piso –notó frunciendo el entrecejo.

-Tenemos cosas más importantes por las que preocuparnos –acotó la pelirroja tapándose repentinamente la nariz, notaron que Harry hacía lo mismo y un instante después entendieron el por qué.

-¿Qué es lo que apesta? –Se quejó el Weasley frunciendo la nariz. La respuesta llegó en forma del sonido de gruñidos y pisadas de enormes pies, acercándose con cautela pudieron ver al enorme ser entrando en una habitación- la llave está ahí, podemos encerrarlo –susurró aun impresionado, Neville, que se había quedado mudo, pero seguía con ellos, asintió, pero Harry los detuvo.

-¿Ya vieron en donde entró? –Les preguntó categóricamente, al darse cuenta ambos palidecieron simultáneamente.

-Ay, no –dijo en tono de sufrimiento Ron, sin embargo, un agudo grito proveniente del lugar en que hace poco pretendían encerrar al trol los sacó a todos de sus pensamientos mientras se apresuraban a entrar en el baño de niñas.

La imagen no era muy alentadora, Hermione estaba agazapada contra una pared con el monstruo a un metro de ella, lívida y paralizada por el miedo bajo la mirada del idiota gigante que aún parecía estar pensando que hacer a continuación.

-¡Difindo!

En la posición en la que estaba el trol, Harry no podía arriesgarse a tumbarlo o hubiese aplastado a la chica, su tiro sin embargo fue lo bastante potente como para hacer un corte profundo incluso en la gruesa piel de aquel monstruo, con un potente gruñido se vio el hombro herido y completamente furioso arrojo el enorme bastón en su otra mano en la dirección de donde sintió había venido la agresión.

-¡ABAJO!

Guiado solo por reflejos e instintos arrojo a sus amigos al suelo justo a tiempo mientras el pesado madero volaba sobre ellos, Natalia saltó hacía el techo donde ahora se aferraba buscando un ángulo de ataque, en la imprevista caída las varitas de ambos Gryffindor volaron de sus dedos y para empeorarlo antes de terminar de levantarse Harry sintió como una enorme y deforme mano lo tiraba de su pierna y lo lanzaba contra uno de los cubículos, por suerte el muy idiota lo agarró con la mano en cuyo hombro él le había herido, haciendo que el impacto fuera mucho menos brutal de lo que hubiese sido, lo cual no hizo que destruir una puerta de madera con su espalda fuera menos doloroso.

Ron observó incrédulo a su amigo siendo lanzado como un muñeco de trapo, más fuerte fue la impresión cuando se dio cuenta que el trol se dirigía hacia él, volviendo en si se levantó con intención de alcanzar su varita, pero por primera vez su tímido amigo había tomado la iniciativa.

-¡Conjunctus! –Gritó Neville con fuerza apuntando directo a la pequeña cabeza de su blanco, el tiro fue directo pero la bestia medio ciega trastabillo hacía atrás con sus enormes pasos en dirección de…

-¡Granger! –Le llamó el pelirrojo- ¡Muévete! –pero ella seguía incapaz de moverse, desesperado recordó solo un hechizo que Harry le había enseñado a Neville hace poco para recuperar a su sapo cuando se le escapara- ¡Accio Granger! –Gritó, puesto que no tenía su varita cerca, levantando ambas manos en dirección de la muchacha rogando para que funcionara con los ojos cerrados por la concentración, un leve tirón en sus dedos pareció confirmarle que funcionó, pero al abrir de nuevo los ojos se dio con una mirada sumamente sorprendida color chocolate de la chica que iba volando hacía él- ¡UF!

Sin mucho control, el vuelo de Hermione hacía Ron tumbo a este fuera del baño de niñas hacía el muro opuesto a la entrada, justo a un lado de donde Neville había recuperado su varita, el pelirrojo dejo escapar un ¡auch! Ante el golpe que se dio en la cabeza, no pudo palpar su cráneo ya que unas manos temblorosas se aferraban con fuerza a él como si fuera un salvavidas, las orejas del chico y el resto de su cara enrojecieron ante su posición, sobre todo por la incómoda mirada que le dirigía Neville. Por suerte para él el momento fue interrumpido por sus compañeros faltantes, Natalia ayudaba a Harry a caminar pero este se soltó apenas vio la escena.

-Revisa a Ron y a Hermione, el golpe pudo ser peor de lo que pareció –le apresuró Harry, aunque renuente la vampira se inclinó sobre ellos seguida de Neville que lucía pálido y exhausto.

-Están bien –decidió cansinamente cuando fue capaz de hacer que la castaña soltara al Weasley- solo está en shock, pero…

Esa forma de cortarse cuando lo regresó a ver no le gusto, y le gusto mucho menos la expresión de terror en el rostro del resto del grupo.

-Está parado atrás de mi ¿Cierto? –Inquirió anticipando la respuesta, los tres estudiantes de Gryffindor asintieron rápidamente sin poder articular palabra- ¿Y tiene el mazo? –Preguntó con vago interés, asintieron de nuevo- esto me va a doler en serio –murmuró cansado antes de salir volando violentamente por un golpe que en otros casos le habría fracturado la mitad de los huesos.

-¡GGGRRRRRHH! –Gruñó con furia ciega, literalmente porque aún no se recuperaba del hechizo conjuntivitis, sin embargo, este tampoco fue perfecto porque el trol atacaba a las sombras borrosas que podía distinguir.

Natalia por su parte estaba bastante cabreada, esa cosa se había atrevido a golpear a su maestre dos veces en su presencia, pero justo cuando estaba preparándose para saltar sobre aquella mole con sus colmillos y uñas creciendo un par de centímetros con la intención de reducirlo a una pila de carne molida en la forma más dolorosa posible un haz de luz roja casi imperceptible por su velocidad paso justo sobre los hombros del trol, el cual de inmediato se quedó parado en seco.

POOM

El mazo cayó pesadamente de su mano levantada.

POOM

El resto del trol cayó sobre sus rodillas, la mueca estúpida de ferocidad estaba congelada en su cara mientras su cabeza se encaminaba al suelo separada limpiamente del resto de su cuerpo, lo que quedaba de la inmensa mole se abatió inofensivamente a medio metro de los boquiabiertos estudiantes, Natalia regresó a ver el sitio donde Harry había caído y allí lo vio desplomado sobre su espalda con la varita en ristre apuntando en dirección de la caída criatura, su túnica estaba raída, por un lado de su cara corría una hilera de su propia sangre y el brazo opuesto estaba en un ángulo extraño. En esa posición los encontró su jefa de casa, profesor de pociones y de defensa contra las artes oscuras, apareciendo por el pasillo opuesto. Este último cayó al suelo desmayado ante la impactante, y sobre todo sangrienta, imagen, Snape se inclinó sobre el trol mirando atentamente la herida que lo mato.

-¿Qué ha pasado aquí, por todos los cielos? –Preguntó mirando al grupo de sus estudiantes apegados unos contra otros frente al colosal cadáver.

-¿Molesta si primero voy a la enfermería y allí le explicó todo? –Intervino con voz estrangulada Harry desde su incómoda posición antes de que alguno tuviera oportunidad de decir algo.

Pudo escuchar una exclamación de sorpresa de su profesora de transformaciones que apenas había reparado en su presencia, al estar tan apartado del resto del grupo, lo siguiente fue un tanto confuso, en parte por el dolor en parte por el alboroto que armaron sus amigos en cuanto lo vieron en ese estado, sin duda se había visto mucho peor, pero ellos no lo sabían. Entre una y otra cosa llegó a la enfermería donde una alarmada madame Pomfrey lo condujo a una de las camas donde empezó la curación murmurando cosas inentendibles sobre deficiencia en la seguridad y que ya a nadie parecía importarle la integridad física de los estudiantes. Sus escusas murieron cuando, regresando luego de ir por un ungüento para aplicar sobre las heridas más peligrosas, vio al chico sentado en su cama.

-¡¿Qué está haciendo Sr. Potter?!

Su gritó hizo venir a los dos jefes de casa que esperaban fuera de las cortinas, justo a tiempo para ver como el Potter apuntando con su varita en su mano sana sobre las fracturas más graves murmurando algo que no alcanzaron a escuchar, primero las heridas superficiales fueron cerrando hasta desaparecer, mudos por la impresión el silencio les permitió escuchar el crujido de huesos acomodándose y soldándose limpiamente, pudieron ver alguna que otra mueca o gesto en el pelinegro mientras se curaba pero ningún quejido salió de sus labios.

¡CRASH!

Incluso la misma madame Pomfrey, que había soltado el frasco de ungüento, se sobresaltó ante el sonido del cristal quebrándose, un poco más cuando un pase de varita del mismo chico se lo devolvió a las manos, completamente intacto. Saliendo de su estupor la enfermera fue hacía él y volvió a revisarlo, está vez le quito la parte superior de su uniforme, luego de parpadear confundida ante el extraño desarrollo en los músculos del chico y la apreciable cantidad de cicatrices en su pecho y abdomen, constató que ya no le quedaba ninguna herida.

-Hechizo regenerativo –murmuró pasmada- ¿Dónde aprendió a hacer eso Sr. Potter?

-Tuve un buen maestro –contestó escuetamente, la enfermera frunció los labios con clara irritación.

-Eso es discutible –difirió, luego se fue y regresó con un frasco llenó de una poción púrpura- esto disminuirá el dolor y te ayudará a dormir.

-El dolor es soportable, ya estoy acostumbrado –murmuró el pelinegro, pero recibió la poción de todas formas.

-Sin discusiones Sr. Potter, mañana podrá sumarse otra vez a sus actividades –dijo cortante, el chico tomo toda la poción de un trago y se acomodó, pero no parecía como si fuera a dormir.

-¿Puedo tener unas palabras con los profesores primero? –Le preguntó tranquilo, la enfermera pestañeó confundida, con una dosis así el joven ya debería haber caído dormido, atinó a asentir distraídamente mientras los dejaba.

La plática fue breve y concisa, les explicó que sabían que Hermione no estaba en el gran comedor pero que habían escuchado dónde estaba e iban para llevarla a los dormitorios, solo que el trol apareció y no hubo tiempo de hacer algo más. Aunque poco satisfechos por la explicación, ni siquiera Snape desafiaría la autoridad de la enfermera del colegio respecto a sus pacientes, sin embargo, una vez estuvieron en el despacho de esta, la vieron tomar asiento mortalmente seria en dirección a ambos.

-Me parece que me deben una explicación.

Tras un rato resumiendo lo sucedido respecto al peculiar estudiante que ahora reposaba en una de las camas la enfermera estaba más blanca que su propio uniforme.

-Imaginaba que había algo, pero no que llegara tan lejos, ¿Qué clase de irresponsable le enseña a un chico de once años un hechizo así? No importa si es capaz de aplicarlo o no sin fallar.

-¿Poppy? –Le llamó la subdirectora, pidiéndole que ahora ella se explicara, con una profunda exhalación la enfermera se retiró hasta una gaveta especialmente escondida y saco una botella de hidromiel murmurando algo acerca de que en ese momento desearía tener algo más fuerte, repartió la bebida anulando las miradas de extrañeza de los ambos maestros con una mirada propia que decía "¿Quién es la enfermera aquí?" y empezó a hablar.

-Un hechizo muy versátil y efectivo, puede curar cualquier tipo de herida, hemorragia o fractura casi de inmediato –resumió con una mirada reprobatoria que extrañó a ambos maestros- sin embargo, es bárbaro, todo el dolor por el que pasaría el paciente se acumula en unos segundos mientras sana, muchos terminan desmayándose por la agonía –explicó malhumorada.

-¿Por qué usarlo entonces? –Preguntó la voz, un poco asustada de la profesora de transformaciones.

-Dos razones –dijo frotándose los ojos- primero solo tienes que aprender un conjuro en lugar de una docena para diferentes lesiones en diferentes lugares y segundo… se desarrolló para el uso de aurores y magos de guerra, los conjuros que yo utilizó adormecen la parte afectada, si son muchos todo el cuerpo queda aletargado, el dolor que produce éste en cambio mantiene al soldado alerta por así decirlo, me parece que era uno de los favoritos de Alastor Moody, aunque generalmente es imposible usar bien el conjuro en uno mismo el dolor te quita concentración, es una de las razones por las que Ojo loco está cubierto de cicatrices.

-¿Entonces cómo…?

-¿Cómo un chico de primer año consigue hacer algo que un auror experimentado no puede? –Completó la pregunta terminándose su vaso de un trago- Francamente no lo sé Severus, pero es irrelevante, ahora si me disculpan tengo un paciente del que ocuparme –les dijo con severidad antes de sacarlos.

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La imagen a su alrededor era ya algo común, las murallas acaban de caer y cientos de vampiros corrían por todo el lugar, algunos huyendo, todos los demás en su dirección, los caminantes diurnos a su lado se adelantaron a acabar con los primeros que intentaron atacarlo, su espada al desenvainarse hizo dudar a los demás, pero otros más osados se abalanzaron sobre él, aquellos fueron los primeros en caer por su mano. Docenas de vampiros irrumpían detrás de él adelantándose en frente suyo en una formación de batalla, la cabellera de fuego de Natalia era claramente distinguible en medio de aquellos, pero ella se mantenía cerca para no perderlo de vista. El único mago del lugar continuaba en el mismo sitio, desde la entrada que había forzado sus ojos aún se mantenían fijos en los cuerpos de los que hace nada intentaron poner fin a su vida, a pesar de ésta realidad su mirada denotaba tristeza a través de las hendiduras en su yelmo dragón, con pesar se posaron en la inmensa armada que arremetía como en cámara lenta hacía ellos, con igual lentitud su varita se levantó en dirección del furioso aquelarre cuyo último recuerdo en este mundo sería el torbellino de llamas que salía de la punta de aquella varita en su dirección.

-¡NO! –Se levantó con un gritó de desesperación, empapado en sudor y los ojos desorbitados por el temor, temor hacía si mismo, sujeto su cabeza con fuerza mientras normalizaba su respiración antes de que todo a su alrededor empezará a arder (literalmente), una mano más suave apartó la suyas sobresaltándolo en un inicio, se calmo levemente cuando se percató a quien le pertenecía.

-Ya ha acabado Harry, solo era una pesadilla.

-Un recordatorio –le corrigió mirando a la vampira que tenía una expresión que era inusual en ella, preocupación- Deberías dejar de venir a vigilarme mientras duermo ¿Sabes el lío en el que estaremos si alguien se da cuenta que pasas la mitad de las noches en las habitaciones de los chicos?

-¿Sabes lo poco que eso me importa? Además, me preguntaba si era posible para ti dormir sobre la cama una noche completa –Le preguntó a su vez con diversión (desde su salida de Azkaban parecía que solo lograba conciliar el sueño en una delgada manta sobre él piso y solo por algunas horas), sin embargo, la seriedad del chico hizo que su sonrisa disminuyera- ¿Por qué no me dejaste encargarme del trol? –Inquirió con el ceño fruncido, como una niña quejándose por que le quitaron su juguete favorito, Harry levantó una ceja con incredulidad.

-Te lo habrías cenado crudo –le dijo con obviedad, ella lo miro con cara de ¿y? así que decidió explicarle- ¿no crees que eso habría traumatizado a Ron, Hermione y Neville? –Le preguntó de forma retórica, allí puso cara de entender- Por cierto ¿Cómo están ellos?

-Parecían muy preocupados ayer, pero yo me desaparecí casi en cuanto llegamos a la torre, estoy aquí desde entonces, aún así creo que ellos se pusieron a hablar cuando les deje –le contó encogiéndose de hombros, como era normal le contó también lo que recordaba de la batalla que sus amigos sostuvieron con el trol mientras él era usado como costal.

-Será mejor que regreses antes que noten tu ausencia –le dijo luego de que terminara la historia, ella bufó y se irguió (Había estado arrimada en la cama del pelinegro casi toda la noche viéndolo dormir) antes de voltearse para salir- Natalia –le llamó haciendo que se detuviera sin regresar a verlo- gracias.

Una sonrisa que fue imperceptible para el ojiverde bailó en sus labios antes de que, sin otra palabra, se desvaneciera en el aire.

La mañana luego de esto había sido algo sombría, en particular su recibimiento al gran comedor, todos estaban en silencio mientras lo veían entrar, claramente se había difundido y modificado el rumor de su encuentro con el trol, o tal vez fue el hecho de que se colara uno y casi matara a un estudiante lo que los tenía tensos. Los gemelos Weasley sin embargo parecían inmunes al pesado ambiente que los rodeaba.

-¡Abran paso al exterminador de trols! –Corearon ambos en conjunto mientras hacían de guardia hasta su asiento, en el camino lo codearon- ¿Qué tienes preparado para el próximo periodo? –Le preguntó Fred con una sonrisa picara.

-Te lo diría, pero tendría que asesinarte –le susurró por lo bajo, la sonrisa de ambos gemelos se congelo al escuchar la seriedad con la que dijo aquello dejándolos parados en sus sitió mientras él continuaba.

-¿Lo decía en serio? –Preguntó George nervioso viendo al pelinegro llegar a su asiento y dirigirles una media sonrisa antes de sentarse, ambos se soltaron en carcajadas al notar esto antes de regresar a sus lugares para desayunar.

El ambiente entre sus amigos era verdaderamente pesado, todos apartados con la mirada clavada en sus respectivos platos sin tocar, incluso el de Ron. Natalia parecía ser la única en el grupo a la que no lo importaba el ambiente a su alrededor ya que su vista estaba fija en el Potter.

-Muy bien, ¿Quién fue el muerto? –Preguntó con total naturalidad logrando que algunos lo vieran mal.

-Eso no tiene la menor gracia Harry –le dijo airadamente Hermione, el susodicho solo le sonrió.

-Así que ya me llamas por mi nombre de nuevo ¿Puedo dejar de llamarte Granger entonces? Me suena muy raro –continuó como si no hubiese escuchado la réplica de su amiga, esta no parecía saber que contestarle, pero alguien más se le adelanto.

-Adelante, el resto ya lo hicimos –le animo Ron, aún parecía bastante infeliz, pero estaba haciendo el intento por sonreír- perdona Harry, no fuimos de mucha utilidad ayer –agregó bajando la cabeza, el resto lo imitó.

-Yo opinó diferente, en especial según lo que me contó Natalia –la aludida lo miro con sorpresa por primera vez- Neville, tú lo dejaste medio ciego evitando que los aplastara a ti y a Ron, quien evitó que aplastara a Hermione.

-Pero a ti si te aplastaron… o casi –reclamó dudoso el pelirrojo mirándolo, hecho una mirada nerviosa alrededor antes de seguir- te dio directamente, no entiendo como sigues… bueno…

-¿Con vida? –Terminó al ver que él no lo haría, sus amigos se estremecieron un poco ante la perspectiva por lo que habló con mayor tino al continuar- eso es largo de explicar pero si quieren nos reuniremos más tarde, tú también Hermione si te interesa –la invitó al notar que se veía nerviosa respecto a eso, luego volvió a dirigirse hacía Ron- y a ti –le señaló asustándolo un poco antes de bajar más la voz- te felicito, conseguiste hacer un hechizo convocador sin varita –le dijo un tanto emocionado, las orejas del pelirrojo enrojecieron casi hasta ser púrpuras.

-Debió ser cosa del momento –masculló inseguro.

-Como quiera que haya sido es increíble –acotó Hermione mirándolo sorprendida de pronto- se supone que es casi imposible hacer magia voluntariamente sin varita aun para los mejores magos y tú lo hiciste dos veces ese día, no me dirán ahora que imagine lo de la pluma.

-No… no lo imaginaste –consiguió decir el pelirrojo azorado, luego la mirada de la castaña se fijo en Harry.

-Entonces si fuiste tú el que tiro a los dos gorilas de Malfoy sobre él –dijo con certeza, este tuvo la decencia de parecer un poco culpable.

-Si te digo que sí ¿Vas a delatarme? –La chica sonrió sin poder evitarlo.

-Si lo hago nunca me enseñaras –le dijo de forma casual encogiéndose de hombros, sin darse cuenta habían empezado a servirse su desayuno.

-¿Entonces esperaras a que te enseñe y luego nos delataras? Muy bonito –le reclamó divertido Neville, la chica parecía un poco indignada, pero al notar que hablaban en broma todos se soltaron a reír claramente más relajados.

Contarles a sus recién adquiridos amigos que había sido hechizado desde bebé para que fuera complicado matarlo resulto más difícil de lo que había previsto, antes no le habría importado, pero ahora temía sinceramente que ellos vieran en él lo que él sabía que era, alguna clase de monstruo, por alguna razón no lograba encontrar un calificativo más apropiado. Al final de aquella tarde los chicos parecían un poco pálidos, pero Hermione estaba indignadísima.

-¡¿Pero qué clase de… persona le hace eso a un bebé?! –Exclamó levantándose de golpe y caminando por el lugar sin contenerse, era una suerte que estuvieran en el tercer compartimiento del baúl o la hubiesen escuchado hasta en la sala común.

-Bueno… si no fuera por eso no seguiría con vida ¿cierto? –Intervino Ron tratando de ver lo positivo del asunto y, para alivio del pelinegro, viendo a su amigo sin esquivar su mirada.

-¡De todas formas Ronald! No logró imaginar quien haría algo tan…

-Monstruoso –terminó Harry mirándola algo dudoso, apenas entonces Hermione pareció entender lo que pasaba por la mente del ojiverde, se tapo la boca con las manos por acto reflejo antes de negar con la cabeza.

-No, no Harry, no me refiero a ti –le dijo de inmediato acercándosele- es solo que no logró asimilar lo que te hizo ese…

-Hermione –le cortó antes de que terminara la frase Harry, no estaba seguro de querer saber cómo iba- yo… hay muchas cosas que no les he dicho de mi vida y que de momento no puedo decirles –se adelantó ante la mirada atenta de sus amigos.

-Pero…

-Déjalo –para su sorpresa fue Neville quien la detuvo- hay veces en las que el pasado no es agradable de recordar –acotó tímidamente.

-Es verdad –agregó Ron- eres nuestro amigo, con eso me basta, si quieres decirnos algo lo harás ¿verdad? –agregó mirándolo, Harry asintió con la garganta algo seca, Hermione también lo aceptó, aunque parecía preocupada por lo que Harry acababa de decirles- entonces… ¿continuamos con los conjuros sin varita o por fin puedo probar la animagia? –Propuso para cambiar el tema.

Funciono como… bueno, como magia. Hermione soltó un chillido ante lo de la animagia y de inmediato se puso a decir un montón de cosas que había leído al respecto (al parecer muchos datos se habían añadido desde que descubrió que Harry se transformaba en un dragón), sin embargo Harry le hecho buena parte de la información que ya tenía por los suelos en menos de cinco minutos de explicarle su propio método, aunque un tanto decepcionada al principio se volvió a entusiasmar al escuchar que podía llegar a tomar más de una forma (el ritual reveló tres de estas: una nutria, un gato castaño de pelo muy espeso y una esfinge), y el que tuviera que aprender a hacer magia sin varita antes solo parecía entusiasmarla más, sin embargo ni su entusiasmo ni su innata inteligencia resultaron de utilidad para dominar alguna de las dos artes, de hecho parecía tener incluso más dificultades de las que tuvieron Ron y Neville juntos pero Harry le había explicado que eso era normal dado que los nacidos muggles tenían generalmente una percepción hacia la magia menor ya que era como si sus sentidos acabaran de despertar de un letargo, en todo caso eso se nivelaría con la práctica.

Estas palabras y el apoyo constante de sus otros amigos la ayudaron a no desistir. Era una suerte que su reciente aventura volviera a la chica más abierta con ellos, incluso parecía encontrar fascinante a la guardiana vampiriza de su viejo amigo (para más fastidio que halago de esta, aunque Harry encontraba muy entretenido esto… hasta que empezaron a hablar durante horas sobre historia, lo que para Natalia era más un juego de "¿te acuerdas cuando?"). Con todo, al final Harry terminó dándole mayor atención a las prácticas de Quidditch desde que le dejo a Hermione sus libros básicos (los que su maestro había hecho para él) de encantamientos, transformaciones y pociones. La pequeña era como una esponja de información andante, memorizo todo el material importante del primer año en una semana. Las pocas dudas que tuvo, Harry se las resolvió y terminó por convertirse en la nueva maestra de la clase ya que conseguía explicarles a Ron y Neville incluso mejor que el mismo Harry y considerablemente mejor que Natalia. Sus clases normales pasaron a ser más que todo algo para pasar el tiempo ya que los cinco sacaban sin problemas las primeras notas de su año, incluso en pociones, algo que empezaba a poner de los nervios a Snape al no encontrar una sola cosa en que criticar sus brebajes (aunque ni por eso le daba ni un mísero punto a Gryffindor).

Era claro que la actitud de la cabeza de Slytherin lo hacía bastante impopular pero el grupo habría terminado por aceptarlo si no fuera porque aún se preguntaban que buscaba el sombrío hombre en el tercer piso, Harry finalmente se canso de repetirles que no podía decirles que había allí cuando incluso Hermione se sumo a sus preguntas alegando que era demasiado sospechoso para dejarlo pasar.

-Muy bien –exclamó finalmente cansado la tarde antes de su primer partido de Quidditch, en el patio durante el receso- les daré una pista, solo una –se adelantó antes de que surgiera cualquier protesta- el amigo de Dumbledore, el dueño de lo que tienen guardado allí se llama Nicholas Flamel.

-¿Nicholas Flamel? –Repitió Ron extrañado, Harry solo asintió.

-Averigüen quien es y averiguaran el resto –les dijo recostándose cerca de un fuego transportable que Hermione había invocado y que llevaban para calentarse, sus posibles quejas quedaron cortadas al ver que se acercaba su profesor menos favorito y se detenía justo a un paso de ellos, la mayoría se quedó helado, Natalia permanecía indiferente pero Harry…- Buenos días profesor Snape –saludo con tal naturalidad que descolocó incluso al susodicho, dándole unos segundos para que el resto de sus compañeros se sumaran, de forma un poco tardía, al saludo. Este los miro escrutadoramente buscando algo más que culpabilidad e incomodidad en sus miradas, pero un escudo no verbal y sin varita conjurado por el Potter lo bloqueó de buscar en las mentes más susceptibles, al notarlo regresó a ver el inexpresivo rostro del joven mago, luego de unos segundos de tensa batalla de miradas el hombre continuó su camino sin dirigirles palabra, la mayor parte del grupo dejo escapar el aire que habían retenido por la sorpresa mientras lo miraban alejarse.

-¿Qué le pasaría en la pierna? –Preguntó Hermione al notar que cojeaba.

-No lo sé, pero ojalá que le duela mucho –contestó Ron ganándose una mirada reprobatoria de la susodicha.

-Fluffy lo mordió –contestó Harry de nuevo con toda la naturalidad del caso ojeando un libro de Quidditch que Hermione le había prestado pero que había guardado mientras Snape estaba cerca, al ver las miradas incrédulas de sus escuchas, incluida Natalia continuó- la noche del Hallowen –les recordó.

-¡Estaba intentando robar lo que guardan! –exclamó Ron levantándose de golpe, pero al ver negar a su amigo le miro extrañado.

-No es muy agradable pero no creo que vaya a robar algo que Dumbledore guarda Ron –intentó argumentar Hermione, antes de que el pelirrojo replicara Harry se le adelantó.

-No es por eso, Snape es muchas cosas, pero no es idiota, pese a lo que la opinión popular del estudiantado piense –agregó logrando distender un poco la tensión recordando a Fred y George, incluso los labios de Hermione se curvaron levemente- no se arriesgaría, tiene mucho más en juego.

-¿A qué te refieres? –Preguntó Hermione entornando la mirada, era esa expresión de sé que sabes algo así que no finjas que hacía a Harry darse cuenta cuando había hablado de más.

-Esto no es cosa mía –se quejó por lo bajo antes de regresar a ver que estaban solos en el patio- durante la guerra Snape fue uno de los espías de Dumbledore –les dijo un poco más serio, todos abrieron los ojos sorprendidos, la castaña se llevó una mano a la boca para ahogar un grito de sorpresa y la quijada de Ron estaba colgando.

-¿Lo… espiaba… a él? –Preguntó con cierto temor Neville, Harry asintió.

-Por lo que sé, arriesgó el cuello bastante seguido entonces, lo suficiente para que incluso Dumbledore confiara plenamente en él, y eso salvo bastantes vidas. A mí tampoco me agrada mucho que digamos, pero cualquiera capaz de mentirle a Voldemort –pasó de las exclamaciones de temor de sus amigos- en sus narices durante tanto tiempo se merece un poco de mi respeto.

Ni siquiera Ron podía encontrar algo que argumentar en contra de eso, aunque no era como si pudiera hilar coherentemente alguna idea luego de enterarse que su odiado profesor de pociones había sido una especie de héroe, prefirió alejar ese pensamiento, lo fuera o no, la sola idea era perturbadora, aunque a partir de allí las acusaciones dejaron de apuntar en contra de Snape, incluso dejaron de tomarle importancia a la actitud general de este durante sus clases, eso no implicaba que les agradara pero ya no lo odiaban… tanto.

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El día de su primer partido de Quidditch había llegado antes de que se diera cuenta de ello, aún con Wood respirando sobre su nuca recordándoselo constantemente, de hecho le animaba enormemente la idea de jugar un partido con todas las de ley, no había jugado algo igual desde su corta aunque memorable estancia en la madriguera, aunque podía sentir que pese a su esfuerzo el nerviosismo invadía claramente a sus compañeros, los gemelos seguían siendo una excepción a la regla, tal vez era por eso que el agradaban tanto. Una vez en el campo luego del discurso de apertura de Oliver, el cual desde luego fue interrumpido varias veces por los gemelos, Harry montó sobre su escoba y empezó a sobrevolar el campo en busca de la snitch, Wood había estado un tanto reacio a dejarlo volar en una escoba desconocida pero sus dudas se disiparon rápidamente luego de la primera práctica en la que pudo ver en acción aquella escoba, era incluso más veloz que el último modelo de la nimbus.

Apenas había iniciado el juego y él ya le había dado una vuelta a todo el estadio sin éxito, Natalia tenía razón cuando le dijo que aquello era un juego simple solo agudizando un poco sus sentidos, pero no quería hacer trampa, ya era bastante la ventaja que les llevaba en experiencia sobre una escoba para sumarle algo más, además sus reflejos innatos eran suficiente para mantenerlo a raya de los constantes ataques que intentaban los golpeadores de Slytherin. Diferente a las recomendaciones de Wood, Harry hacía algún giro ocasional atravesándose con tal rapidez frente a los cazadores de Slytherin que estos se desviaban de su trayectoria por reflejo, evitando que consiguieran algún punto, lo mismo había conseguido que uno de sus golpeadores le diera por error a Marcus Flint, su capitán, cuando se recuperó para buscar al responsable vio a sus propios golpeadores señalándose entre ellos, con un gruñido regresó al juego prometiéndose arreglarse con esos dos luego. Ese minuto de distracción le ayudo a Harry a dar con la snitch, casi a mitad del campo, al lanzarse tras ella advirtió a Higgs, el buscador rival, que estaba más cerca. Sin embargo, Harry era mucho más veloz, a medio camino había rebasado a Higgs y ahora tenía al objetivo casi al alcance…

FLASH

Antes de que terminara de registrar el hecho de que Flint estaba cayendo sobre él ya había girado para evitarlo, la snitch había desaparecido, pero Flint solo le miraba socarronamente, Harry paso de él mirando hacia abajo sus ojos se abrieron con sorpresa, expresión que logro borrar la de Flint, antes de lanzarse en picada sin dudarlo con el capitán de las serpientes tras de él, Higgs que aún seguía tras de Harry también aceleró tratando de alcanzarlos mientras intentaba ubicar la snitch. Muy tarde se dieron cuenta del embuste cuando Harry giro tan cerrado de vuelta que Flint consiguió ver de frente la mirada de burla ahora en los ojos verdes del Potter antes de que este pasara casi rozándolo por un costado en dirección opuesta. Con brusquedad el capitán de Slytherin desvió su escoba frenando con todas sus fuerzas, logró evitar darse de frente contra el suelo y frenar en forma paralela a este a casi dos metros del choque, pero su respiro de alivio fue interrumpido cuando sobre su espalda colisión su propio buscador qua tuvo muchos más problemas para frenar con su velocidad, haciendo que ambos se precipitaran aparatosamente hacia el suelo.

Los vítores de la multitud ante la escena contra los rugidos indignados de los Slytherin interrumpieron el partido mientras uno de los cazadores sobrantes pedía tiempo para revisar a su capitán y a su buscador, mientras fulminaban con la mirada al responsable aunque sabían que no podían decir nada, fue culpa de sus propios jugadores caer en la trampa, Harry aprovecho para volver a subir y revisar otra vez el terreno pero su escoba se detuvo súbitamente de un salto, nadie más pareció notarlo y lo agradeció ya que luego estarían preguntándose como lo hizo para pararlo sin una varita, bloqueó la maldición sobre su escoba con un hechizo no verbal y colocando ambas manos sobre el mango, iba a aplicar un escudo para evitar cualquier otro intento, ya suponía quien era el responsable pero ya se arreglaría después con ese inútil de Quirrell, cuando un brillo dorado que acababa de notar en el campo lo distrajo, cayó en picada de nuevo pero esta vez genuinamente tras la snitch, ganándose una mirada sospechosa del buscador enemigo que tardó bastante en darse cuenta que esta vez iba en serio, el Gryffindor ya casi la tenía cuando Higgs se lanzó tras él, sin embargo Harry tenía encima otro problema.

Aún seguía aplicando el bloqueó sobre su escoba, la snitch apareció antes de colocar el escudo y si retiraba sus manos del mango esta sin duda lo tiraría, así que hizo lo único que se le ocurrió, aceleró todo lo que pudo de golpe a unos centímetros de la snitch y abriendo la boca la capturo entre sus dientes de un mordisco, no sabía bien si estaba permitido pero no podía hacer otra cosa solo se apresuró a bajar antes de que algún cazador o golpeador hiciera accidentalmente un tiro tardío en su dirección, ya en el piso tuvo que escupir la pelotita dorada en sus manos a tiempo para escuchar a Lee Jordán anunciar alegremente el marcador final del partido, Gryffindor 210, Slytherin 10.

Sin duda fue una tarde para recordar que continuó con una visita a Hagrid para tomar el té, antes de ir a la sala común para la fiesta post victoria en la que los gemelos siempre se encargaban de proveerlos desde las cocinas. Apenas una pequeña parte fue sobre el partido, por lo demás los chicos se la pasaron preguntándole sobre sus respectivos padres cuando estos estuvieron en el colegio, Harry también estaba interesado en esto, aunque ya había escuchado innumerables historias de Sirius y Remus, Hagrid conocía muchas nuevas, además de historias sobre los Longbottom y los Weasley, aunque ambos chicos parecía a la par divertidos y avergonzados de escuchar la cantidad de veces que el guardabosques había cubierto a sus respectivos padres por estar dando un paseo por el castillo a la una de la mañana en lugares dudosos. Para evitar que las chicas se sintieran dejadas de lado Harry propuso que Hermione les contara del trabajo de sus padres, la visión pintada con palabras de los dentistas era algo tan bizarro para los magos como lo era la magia para los muggles así que nadie dijo nada mientras hablaba, incluso lograron, o mejor dicho Harry logró, convencer a Natalia de que les contara algo de su colegio de origen (a estas alturas todos los presentes estaban al tanto de su condición y muchas veces la vampira se sorprendía de lo fácilmente que la habían aceptado). Cuando terminó de explicarles cómo eran los castigos en Dumstrang cuando ella estudiaba casi todos estaban algo verdes, Harry solo pensaba que aquellos chicos, tanto los de la historia como los presentes, tuvieron suerte de no tener un maestro como el suyo. Con una sonrisa de la cual ni siquiera la vampiresa pudo escapar el grupo regresó al castillo esa tarde como un grupo cualquiera de niños disfrutando del día.

Continuara...