El despertar del demonio.
Capítulo 42: Agonía
Todo tiene un final, aun cuando nos creamos invencibles o intocables, algún día llegara el final del todo, y lo alguna vez creímos será eternos, el destino nos demostrara de la forma más cruda y explosiva que estamos equivocados.
El mundo suelta un rugido, la tierra se estremece con violencia y rabia, un poderoso sismo se hace presente en toda Equestria, el suelo se torna rojo oscuro y un potente resplandor es visible desde las tierras más alejadas, todos aquellos que presenciaron aquello, sin importar la distancia, pudieron cuando menos sentir aquel estremecer que corroyera sus almas. Los animales de todo el mundo se alborotan e intentan huir ¿pero a dónde? Lejos del resplandor era lo más obvio, pero ahora con este poder liberado ningún sitio era seguro ahora, y los animales del mundo lo sabían, sabían que algo grande estaba cercano a acontecer.
Los ponis, grifos y otras criaturas del mundo salen solo para observar con asombro y terror como sus cielos se tornaban rojo pálido, el aire se volvía caliente y sofocante ¿Qué estaba pasando? Más de alguno se preguntó, pero lejos de lo que cualquiera pudiera imaginar, la pesadilla aun no comenzaba y esto fue solo una pequeña demostración de su poder y grandeza. Este espectro de luz que cobijo por un momento cada rincón del mundo conocido, fue el resultado de lo que aconteció en Canterlot, o más bien lo que antes solía ser, ahora solo una montaña en el horizonte era visible, ni rastro de lo que alguna vez fue la cuna de uno de los más grandes reinos que pueblan estas tierras aun vírgenes, había desaparecido por completo, perdido ahora en las profundidades de la tierra y la oscuridad infinita. Había desaparecido de este mundo, sin dejar ni una sola pista de lo que alguna vez fue, arrancado de raíz totalmente, cruel y sin piedad, haciendo imposible para el ojo que no poseyera conocimiento alguno el imaginar siquiera tan imponentes tierras que simbolizaban todo lo que hacía grandes a la raza de los ponis , su trono de la corona, sus imponentes muros sus extensos pasillos de vitrales que relataban la historia del reino entero, dejaron de existir cuando la última de las torres se deslizo y callo a las profundidades del mundo por siempre.
Fuera de los pueblos y reinos cercanos que presenciaron la catástrofe que desvaneció la gran ciudad capital, la verdad nadie como solo unos pocos pudo no solo ser testigos si no experimentar el verdadero terror y desespero del que nadie pudiera imaginarse por el momento. Al pie de una colina no muy lejos de donde antes solía estar Canterlot, se encontraba un pequeño grupo de ponis conformado por unos pocos guardias y sirvientes que recién habían regresado al que alguna vez en tiempos no muy lejanos fue su hogar definitivo, la tierra prometida, y junto ellos quienes también compartían ese sentimiento, era la familia real quienes nuevamente se vieron involucrados en el cobijo de la desgracia y la desesperación. Sintiéndose completamente diminutos e indefensos al ver como su hogar desaparecía ante ellos.
Discord, Celestia, Luna, Fluttershy, Rainbow Dash, todos miraron con los ojos bien abiertos y la boca desencajada como toda esperanza parecía ser destrozada ante ellos con la caída de Canterlot. El momento de conmoción pareció que duraría por siempre, de no ser por un acontecimiento igual y más preocupante para la familia real. Al percatarse como su hija mayor, Tara, se desplomaba en el suelo, sangrando por cada orificio que poseía así como las prominentes marcas de garras que poseía en todo el torso.
-¡Taraaaaa!- exclama Celestia arrastrándose directo con su hija, sin importarle que solamente se estaba lastimando al clavarse ramitas y pequeñas rocas en la parte baja del vientre y lo que quedaban de sus patas traseras.
Discord toma a su hija, e intenta ayudarle a levantarse, pero el draconequus de pronto también siente una punzada en la parte baja del estómago, este se encontraba demasiado mareado y desorientado, durante todo el evento era mucha la sangre que había perdido, y con trabajos lograba mantenerse consiente.
-Tara… ¡Tara por favor reacciona!- suplica Discord mientras se arrodillaba con ella en el césped.
-¡tenemos que salir de aquí y llevarla con un doctor!- exclama Rainbow Dash.
-¿Dónde está la doctora Diane?- murmura Fluttershy mientras no dejaba de sentir un frio recorriéndole la espalda.
-no está- murmura Luna con inexpresividad.
No hizo falta que se hiciera mayor explicación, era muy claro, y no se podía perder el tiempo, Fluttershy inmediatamente al escuchar eso, corre hasta la pareja y ella misma revisa a Tara.
-está perdiendo demasiada sangre…. ¡¿alguien tiene algo?!-
-algo ¿qué?- murmura Discord perturbado por el estado de su hija.
-no lo sé… ¡un trapo! ¡Una manta! ¡Requiero algo para evitar que sangre más!- explica Fluttershy apurada.
Discord intento hacer aparecer algo, pero aún estaba bajo el efecto de aquel gas rojo, sumado a su vulnerabilidad y debilidad provocada por su falta de sangre, no se le permitió concentrarse siquiera para hacer aparecer algo tan simple como algunas vendas para atender a su hija. Discord lo intento otra vez, pero no logro nada más que frustrarse.
-¡toma esto!- exclama Celestia quitándose la manta con el que se tapaba y cobijaba las piernas exponiendo sus muñones y vientre bastante inflado.
-¿esto servirá?- dice una de las que se encargaban de la limpieza entregándoles su bufanda.
Fluttershy intenta hacer un torniquete con la bufanda, pero Tara seguía perdiendo demasiada sangre, Tara se encontraba a pocos pasos del grupo observando todo con bastante impacto e incredulidad al ver a su mejor amiga agonizar en los cascos de Fluttershy. La princesa estaba en shock, su mente se había paralizado y no sabía que podía hacer.
-Starlight… Starlight- escucha ella apenas, una vos muy tenue que fácilmente ella podía ignorar, eso hasta que algo comienza a sacudirle, es entonces que Starlight reacciona.
-Rainbow….- murmura la poni amarilla.
-ven, acompáñame rápido- murmura la pegaso arcoíris mientras intentaba a obligarle a apartar su mirada de lo que acontecía, muy consciente de que esto podía ser demasiado para ella.
Ambas yeguas sobrevuelan el bosque apresuradamente, Rainbow Dash se valía de su capacidad de registrar todo su entorno mientras volaba para asegurarse de que no haya ningún peligro cercano, aparentemente lo peor había pasado ya, pero eso no significaba que podían bajar la guardia.
-¡halla hay un rio!- señala Starlight desde los cielos.
-no buscamos un rio- murmura Rainbow Dash con inexpresividad mientras con sus ojos vigilante seguía registrando su entorno completo.
-pero…-
-¿acaso trajiste algún balde?- le pregunta Rainbow Dash con inexpresividad, es cuando apenas se da cuenta que en efecto ninguna había traído ningún balde o algo semejante consigo.
-¿Cómo?-
-halla- le señala la pegaso arcoíris un pequeño cumulo de nubes de tormenta no muy lejano de a donde ella se encontraban sobrevolando, ambas ponis se acercan a las nubes, y Rainbow Dash inmediatamente la inspecciona, revisando la densidad de la nube, y extrayendo de esta un poco de agua para probarla.
-¿Qué haces?- pregunta Starlight un poco impaciente.
-esta no- escupe la pegaso lo que había tomado- ¡rápido vallamos por otra!-
La pegaso arcoíris vuela rápidamente hasta otro monto de nubes de tormenta, dejando por un momento atrás a Starlight, para cuando finalmente llego, la pegaso arcoíris la deja otra vez y vuela hasta otra nube que se encontraba un poco más retirada.
Starlight la alcanza y Rainbow Dash vuelve a dejarla, esto paso tres veces más, dejando agotada a la princesa, está ya estaba a punto de dejar que Rainbow Dash hiciera sola lo que tuviera que hacer, pues estaba harta de perder el tiempo, al punto de tomar cualquiera y regresar cuanto antes con Tara.
-¡no se te ocurra llevarte esas nubes!- escucha Starlight la vos chillante de Rainbow regañándole.
Starlight obedece, sin antes llegar a molestarse por esto, quedándose en el aire esperando a que Rainbow simplemente terminara, para Starlight esto era una pérdida de tiempo, pero no había de otra. Quería irse, pero algo en ella no resistía ver a Tara, sin embargo aun sentía la necesidad de ayudar, cosa que la metía en un dilema.
-¡rápido Starlight, ayúdame con estas!- le grita Rainbow Dash desde lo lejos, siendo un punto distante que apenas Starlight pudo divisar. La poni aletea tan rápido como puede y llega con Rainbow Dash, quien empujaba dos nubes consigo.
-toma llévate esta- le instruye la pegaso de melena arcoíris.
-¿puedo saber por qué tuvimos que alejarnos tanto? ¡Te recuerdo que Tara está muriendo!-
-todas las nubes que dejamos atrás estaban contaminadas con sangre y algo más que no pude identificar ¿quieres que esa agua contaminada se use para atender las heridas de Tara?-
Ante esa explicación, Starlight se tragó sus palabras y prosiguió.
-démonos prisa si queremos ayudar a Tara- le dice Rainbow con un tono determinante pero al mismo tiempo manteniendo su seriedad.
-¡Sí!- Exclama Starlight y ambas regresan apresuradamente hasta el sitio donde todos se encontraban.
Al llegar se encontraron con un escudo de energía azul que envolvía la zona, claramente este fue creado por Luna para proteger al grupo, razón por la que no acompaño a Rainbow Dash.
Discord se encontraba recostado a la sombra de un árbol, no muy lejos de donde se encontraban atendiendo a su hija, el draconequus se mostraba somnoliento y debilitado, mientras veía llegar a las ponis, este no dijo nada, solo les miro llegar, mientras intentaba mantenerse despierto, por tal pérdida de sangre que había generado un pequeño charco debajo de donde se encontraba sentado e intentaba disimular para que los enfermeros y Fluttershy se enfocaran en atender a su hija.
Rainbow Dash inmediatamente acerco la nube que cargo consigo, al verles llegar, inmediatamente Fluttershy pidió ayuda para levantar a Tara y recostarla sobre la primera nube, casi de inmediato esta se tornó roja al ser bañada por la sangre de la princesa.
-¡Starlight!- le dice Fluttershy, y la princesa reacciona y acerca rápidamente la nube hacía con ella. Inmediatamente Fluttershy y los tres enfermeros (que originalmente habían sido traídos para atender el parto de Celestia en su momento) usan el agua de la segunda nube para lavarse los cascos y empezar a desinfectar las heridas de la princesa, retirando todos de escombros y hojas que se le habían introducido en las heridas. Ante tal procedimiento completamente improvisado, la princesa comenzó a gemir de dolor, cosa que era tanto un martirio como un alivio para sus padres, pues por un lado su hija ahora estaba presentando uno de los peores sufrimientos que uno podría sentir, al verse siento manipulada, con los cascos de los enfermeros y Fluttershy literalmente manoseando sus heridas, con tal de desinfectarlas. Originalmente el agua solo sería usada para lavar las heridas, pero mientras Rainbow y Starlight salieron se percataron de los primeros signos de infección al ver como su carne comenzaba a presentar pus y signos de putrefacción.
una vez desinfectadas, usaron las puntas partidas de las lanzas de los guardias comenzaron a retirar la carne que presentaba signos de putrefacción, pero la infección avanzaba demasiado rápido, forzándoles a provocar en la princesa un daño aún mayor .
Tara mordía un trapo con tal fuerza que este comenzó a desgarrarse en su boca, Fluttershy tenía que cambiarlo cada cierto tiempo para evitar que se atragantara con él y remplazarlo por uno en mejor estado, si dejaban que la princesa simplemente apretara los dientes, no solo se los astillaría y rompería con la fuerza que esta empleaba, si no que posiblemente terminar arrancándose ella misma la lengua entre uno de sus ataques de dolor. Mientras ella se retorcía y atragantaba con el pedazo de trapo claramente se podían escuchar sus gritos de desesperación, apenas ahogados con el mismo trapo.
El procedimiento continua y rápidamente la colosal nube empezó a perder densidad, volviéndose más y más pequeña con forme se usaba. Lavando las heridas con el agua de la nube, también llego a usar algunos pedacitos de esta misma como algodones húmedos para limpiar y retirar la suciedad.
-no será suficiente…- murmura Fluttershy al notar como la nube no era ni la mitad de lo que solía ser- ¡Rainbow!-
-si ya oí- dice la pegaso con seriedad mientras le hace una seña a Starlight y ambas vuelven a emprender el vuelo tan rápido como pueden, esta vez esperando no tardarse demasiado al saber dónde encontrar las nubes con agua limpia.
Celestia permaneció en todo momento cerca de su hija, viendo como Fluttershy y los enfermeros que habían traído atendían a su hija, ignorando cualquier signo de malestar en su persona, ante su propio vientre que no dejaba de presentar dolores e inquietud.
Rápidamente las dos ponis que salieron por agua regresaron, gracias a que ahora sabían dónde encontrar las nubes más limpias, el tiempo de ida y regreso fue mucho menor, pero Tara aún permanecía en un estado crítico.
Al otro lado del valle donde el grupo se encontraba. El responsable de esta barbaridad se encontraba ante la presencia de alguien muy peculiar que realmente no esperaba ver y que en su momento incluso llego a creer que estaba muerta, mayor sorpresa sería la suya al saber que no solo estaba viva si no que siempre estuvo ante su presencia, bajo otra identidad.
-eh de admitir que me engañaste por mucho tiempo y eso jeje ¿puedo preguntar? ¿Cómo?- pregunta Carnage con una sonrisa.
-¿Cómo que o qué?- pregunta la poni rosada, un poco distraída mientras caminaba lentamente por la orilla del barranco y miraba el fondo- wow, si esta profundo, no puedo ver más allá de ese ratón que esta 300 metros de profundidad, en verdad es una caída larga.
-¿Cómo es que lo hiciste?-
-¿Cómo hice que o qué? Por favor, habla más claro- expresa la poni rosada como si no hubiera escuchado nuevamente, Carnage simplemente se le quedo mirando con inexpresividad, luego suspira y vuelve a sonreír mostrando sus afilados dientes.
-te crees muy graciosa ¿cierto?-
-nopiti, yo no me creo graciosa, aunque puede que los lectores si lo crean, la verdad es que mi humor siempre es involuntario… o al menos la mayoría de las veces-
-jeje, si claro, ahora ¿responderás mi pregunta?-
-¿Cuál pregunta?- murmura la poni terrestre mientras se saca una vela de su oído.
-je, ¿Cómo le hiciste para ocultarte de mí por tanto tiempo? "doctora Diane"-
-ahhhhh, era eso, hmmmmmm Okei te lo diré, pero no porque tú quieras saberlo, sino porque los lectores quieren saberlo ¿cierto? ¡Levanten sus manos llenas de dedos o no respondo! Sí, eso es, ji ji ya extrañaba eso-
Carnage mira a la poni rosada con inexpresividad mientras observaba como esta miraba aparentemente hacia un sitio donde no aparentaba haber nada más que un muro de roca, este mira a sus lobos y nota como estos están igual o más confundidos.
-verán, la verdad no fue nada fácil, posiblemente fue el periodo más oscuro y aburrido de mi vida-
-y eso que aún no comienzo- piensa Carnage mientras esbozaba una macabra sonrisa.
-¡tuve que estudiar mucho, mucho, mucho! Y ni siquiera fueron cosas divertidas o graciosas como la aritmética o las ecuaciones, jeje, letras igual a números ¿Qué loco no? Jijiji. Seeee, siempre me dolía la cabeza pero era gracioso aunque no entendiera nada la mayoría de las veces jiji ¿en qué me quede? Oh si, como les iba diciendo tuve que estudiar, pero no era cualquier tema, no, esta vez fue peor, mucho peor ¡TUVE QUE ESTUDIAR MEDICINA! ¡MEDICINA! ¡POSIBLEMENTE LA MATERIA MAS DIFÍCIL, ASQUEROSA Y COMPLICADA DE TODAS!- exclama aterrada- ¡ENSERIO, DE NO SER POR POLÍTICA, ESTA SERIA EL MÉTODO DE ESTUDIOS MAS DIFÍCIL DE TODOS!-
La poni rosada se tambalea y cae de puro sentón mientras sostenía sus cascos contra la cabeza como si sintiera que esta le fuera a estallar en cualquier momento.
-hay… hay…. Todavía me duele la cabeza- murmura la poni con un tono perturbado.
-je, claro con el cerebrito tan pequeño que tiene no me sorprende- piensa Carnage y Pinkie escucho ese pensamiento y de repente la poni rosada aparece ante él y le toma por el pecho jalando su pellejo tal y como si este fuera su camisa o abrigo, Carnage solo mira impresionado como la poni rosada literalmente pegaba sus ojos contra los de él.
-¡TIENES IDEA DE LO DURO QUE ES APRENDER 10 AÑOS DE CONOCIMIENTOS MÉDICOS Y ANATÓMICOS! ¿Difícil verdad?-hace una pausa para relajarse un poquito, aunque no demasiado y continua- ¡AHORA IMAGÍNAME A MÍ QUE YO TUVE QUE APRENDER TODO ESO EN TAN SOLO 3 MECES, 3 MECEEEEEES!-
Carnage al tener tan cerca a la poni rozada quiso atravesarla con un cuerno que le broto del pecho, pero instantes antes de que eso pasara la poni rosada suelta a Carnage y se va brincando, Carnage intento darle una envestida con uno de sus rayos, pero cuando se dio cuenta la poni había desaparecido ante él.
-¿pero qué?- murmura Carnage confundido mientras mira en todas direcciones.
-bien, gracias a esas jaquecas constantes, de alguna forma me ayudaron con el rol que desempeñe este par de años, gracias a eso, mantuve una postura más seria y como diría Twilight "madura" si, todas las tardes presente jaquecas intensas, pero gracias a ella mi hiperactividad se redujo en un 99.99999999998999991%- escucha Carnage a su alrededor y al mirar tras de él, se sorprende al ver a Pinkie justamente a un lado de él, este intento envestirla, pero Pinkie esquivo fácilmente el ataque, y la poni simplemente brinco a un sitio un poco más apartado de Carnage- también me ayudo el hecho de estar triste por todas las cosas malas que haces, -Carnage se mofa al escuchar ese comentario- eso y también el hecho de que deje de consumir azúcar…..!COMO LA EXTRAÑO!- chilla Pinkie.
-veo que sufriste y te esforzaste mucho- murmura Carnage con inexpresividad, mientras discretamente hacia brillar sus cuernos, y creaba tras de Pinkie una bola de energía la cual explotaría y destruiría no solo a Pinkie si no toda la montaña donde se encontraban.
-¡APÁGALO!- exclama Pinkie y de repente de la nada, el cuerno de Carnage se apaga.
-¡pero que! ¡¿Qué hiciste?!- exige saber la criatura.
-¿de verdad quieres saber?- dice Pinkie con un tono retador.
-¡desgraciada!- murmura entre dientes- ¡LOBOS ATAQUEN!-
Los tres lobos comienzan a gruñirle a Pinkie y se preparan para lanzar su ataque contra ella, pero antes de que lo hicieran los ojos de Pinkie despidieron un brillo rosado entre mesclado con un aura azulada, y en un parpadeo la pequeña poni rosada es envuelta por un manto de energía y en su lugar aparece un colosal lobo negro con algunos mechones rosados en el lomo y cola, la bestia era al menos 4 veces más grande que los tres lobos rojos. La colosal criatura suelta un potente rugido el cual hace que los tres lobos, echaran abajo sus orejitas y se hicieran para atrás lentamente, resguardándose con Carnage, este por su parte miraba con ojos bien abiertos a la poni rosada.
-imposible… como… ¿Cómo es posible que tu….?...eh… eres un alfa…..- murmura Carnage con su tono infantil, más sin embargo ese mismo tono de voz hizo evidente el miedo que ahora la criatura presentaba ante Pinkie Pie. los tres lobos que se resguardaban tras Carnage miraban con confusión y miedo a Pinkie, mientras al mismo tiempo sentían algo muy extraño al verle.
El colosal lobo negro lentamente se encogió hasta tomar la forma de una pequeña loba rosada, con una apariencia mucho más inocente e inofensiva, la cual comenzó a lamer una de sus patas delanteras.
-disculpen niños, no quise asustarlos, pero no quiero pelear con ustedes- escuchan los tres lobos en sus mentes la vos de la poni rosada. el trio se mira muy confundido.
-no tienen que hacerle caso a este pedazo de pellejo, el solo los está usando para sus fines, y cuando termine... el ya no...-
-¿cómo lo sabes?- desde sus pensamientos, pregunta una de los lobos, la más pequeña de los tres, su vos era juvenil y expresaba un tono de duda.
-no podemos desobedecer a nuestro padre- desde sus pensamientos dice el lobo más grande el cual tenía una voz masculina, pero aun juvenil.
-no tiene caso esto, no tenemos otra opción- dice finalmente la de en medio con un tono depresivo.
-por favor háganme caso, se lo que les digo, no es a mí a quien deben tenerle miedo- prosigue Pinkie Pie.
-¿pero qué? te... ¿te estas comunicando con ellos?- piensa Carnage al notar el silencio que había y el como el trio de lobos rojos comenzaban a reaccionar, mostrándose menos temerosos.
-¡Regresen a casa!- exclama Carnage con cólera, y los tres lobos rojos retroceden completamente espantados como si en cualquier momento les fuera a lastimar de alguna forma.
-¡Esperen!- exclama Pinkie mientras retomaba su forma normal.
-desgraciada- murmura Carnage- te estabas comunicando con ellos ¿No?-
-tal vez si, tal vez no, lo más seguro es ¡¿qué te importa?!- reclama la poni rosada.
-no te volverás a acercar a ellos-
-si lo hare, cuando termine con tigo- murmura Pinkie con seriedad.
-je, como digas- se mofa Carnage.
-en el tiempo que pase en el imperio de Cristal, te busque, seguí tu olor, pero no te encontré, oculto bajo la tierra estabas, en tu madriguera, fuera de mi alcance, tras muros de diamante y ríos de lava, pero que tramposo- se queja ella mientras caminaba lentamente hacia Carnage.
-¡aléjate de mí!- exclama Carnage mientras dispara contra Pinkie, pero esta evade el ataque con mucha facilidad, Carnage intenta disparar otra vez, pero esta vez su cuerno volvió a apagarse, más él no sabía por qué.
-intente usar a Cadance para llegar a ti en un par de ocasiones, pero resulta que solo tu podías abrir el paso entre el muro de rocas que te resguarda, ella solo me guiaba hasta un muro de rocas, quise usar a Wes, pero cuando lo seguí nos perdimos en el laberinto y alguien más estaba hay- murmura la doctora con inexpresividad- supe entonces que era mejor esperar a que salieras, y asi tú mismo te expusieras ante mí-
Carnage intenta disparar una colosal onda expansiva, pero en eso se percata que la gema no le respondía como él quería.
-¡¿pero qué es lo que pasa?! ¡Por qué no me ayudas!-
-la gema esta rencorosa con tigo por haberla encerrado- le explica Pinkie mientras señala el collar.
Carnage enfurecido transforma su casco en una colosal garra de dos metros de largo, con la que intento atacar nuevamente a la poni rosada, pero estas se detiene en seco, a solo centímetros de tocar la mejilla de la doctora Diane.
-fuiste un tonto al usar toda tu concentración en destruir Canterlot, tu mente está cansada, tienes mucho sueño, y ahora no puedes defenderte de mí, no puedes crear un bloqueo mental para siquiera evitar que te controle-
-¡carajo, es verdad!- piensa Carnage.
-no, no, no, no, no digas groserías, que este fanfic está basado en una serie para niños- le reprocha Pinkie- ahora se una buena abominación y entrégame la gargantilla-
La poni rosada señala con su casco el cuello de Carnage y este mira con incredulidad la gema, la cual aparentemente se había apagado, por un momento este estuvo reacio a creer que realmente ella podría controlarle, pero en eso pasa algo que lo dejaría atónito, su casco empezó a moverse contra su voluntad. Carnage quiso resistirse, pero le era imposible, en situaciones normales, si bien, no hubiera competido con los poderes mentales de Pinkie, al menos se hubiera protegido de ellos, ahora su mente estaba cansada, y la gema no cooperaba rehabilitando sus poderes o defendiéndolo de ella, Carnage tenía todo el cuerpo paralizado, este no respondía a sus órdenes, en eso Carnage contempla como su casco derecho se levanta y es colocado sobre la gargantilla que poseía.
-¡no, no, no detente!- piensa Carnage mientras se enfurecía y logro, así fuera por un instante frenar su acción.
-dije, dámelo, por favorcito- repite Pinkie, y en eso se escucha un click, y la gargantilla es separada del cuello de Carnage.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- exclama Carnage mientras perdía todo el poder, su cuerpo se encogió, sus dos cuernos empezaron a desvanecerse en su cabeza, y toda esa aura maligna desapareció completamente. Carnage cae de rodillas ante la poni rosada, completamente derrotado.
-muy bien, ahora entrégamelo- dice Pinkie con una sonrisa.
Carnage sin mirarla a los ojos, lentamente extiende su casco, y justo antes de que Pinkie lo tomara, surge un colosal rayo de luz roja que brota de la gema, iluminando el cielo completamente.
Carnage suelta el collar al sentir como este le quemaba su casco, y la gema cae, brotando de si una esfera de energía roja, creando un pequeño escudo que la rodeaba y resguardaba.
-¡estamos con esa ¿eh?!- exclama Pinkie mientras retoma su forma lobo rosado, y esta vez una aura azul brillante, opacando completamente el aura rosada, la cubre, es entonces que la poni retrocede un par de pasos para atrás, y luego se dispone a envestir la gema, Carnage inmediatamente se retira bastante confundido, mientras Pinkie corría de vuelta, en eso la loba parece tropezar, pero en realidad empieza a rodar igual que una llanta, envuelta en luz y arremete fuertemente contra la gema, un primer golpe recibe el escudo de la gema, este no sufre ni un rasguño, la rueda de Luz en que se había convertido Pinkie sale volando y rebota en una montaña y regresa esta vez con mayor potencia, impactando contra el escudo de la gema, esta vez logra hacer que una pequeña grita aparezca en la extensión del escudo. La rueda de luz vuelve a retroceder y arremete otra tercera, cuarta, y quinta vez, y cada vez el escudo se agrietaba más y más. Finalmente retrocede una última vez y al cercenar un séptimo golpe el escudo de la gema estalla y desaparece, sin antes provocar un colosal cráter.
Pinkie aterriza, un tanto mareada, no muy lejos del sitio, retomando su forma poni, mientras seguía caminando entre tambaleos.
-¡lo logre! ¡lo logre! uf... hurra...- dice esta mareada y luego tropieza y cae de cara, quedando inmóvil por un instante mientras se le pasaba el mareo- ¡lo hice apropósito!-
La poni rosada se levanta, aun mareada y entre tambaleos, pero lentamente recupera el control.
-uf, aun no me acostumbro a eso, pero es divertido jiji- excusa Pinkie mientras se acercaba al cráter que dejo la gema, pero cuando estuvo a punto de tomar la gargantilla, ante ella cae un meteorito, Pinkie apenas logra reaccionar, logrando apenas tomar el collar con la boca, a instantes de ser aplastada por aquella cosa que callo a gran velocidad.
-jijiji, eso fue divertido, ¿debería hacerlo más seguido?- se escucha una voz infantil y muy familiar para Pinkie.
-tenías que ser tú, aj, creí que te había tirado al barranco- piensa Pinkie mientras mascaba el collar.
-¡payaso, creí que estabas muerta! ¡Qué alegría de verte de nuevo payasito!- exclama una joven poni de piel rosada y crines tan rojas como la sangre y con algunos mechones negros como las plumas de un cuervo.
-hola Penny ¿Cómo te has portado?- pregunta Pinkie mientras se ponía a la defensiva.
Penny comienza a reírse como una niña chiquita que había hecho una travesura.
-jijiji, no puedo decir que bien jijiji, pero tampoco puedo decir que mal, porque obedezco a mis padres tal y como siempre me dicen jijiji-
La poni rosada retrocede lentamente mientras intentaba (sin que la presente se diera cuenta) introducirse en su mente y dormirla. Pinkie ve el interior de los pensamientos de Penny y logra ver un cartón de leche, siendo servido en un vaso, ambos objetos se encontraban suspendidos en el aire, lentamente el vaso de leche se va llenando hasta que este se derrama.
-¿pero qué?- piensa Pinkie.
-hola- escucha ella y en eso observa a Penny sentada sobre una cama compuesta de algodón de azúcar.
-espera… ¿puedes verme?-
-jijiji sipi, ¿pero qué haces aquí?-
-¿yo?-
-jijiji, mami siempre me dice que es de mala educación meterse en las habitaciones de otros sin permiso, pero ¿será de mala educación entrar en mi mente sin permiso?-
-Penny, por favor déjame-
-¿dejarte que cosita payasito bonito?- murmura Penny.
-aj... solo me vestí de payaso una vez y fue en tu fiesta de cumpleaños- murmura Pinkie irritada.
-¿y eso que? jijiji, siempre serás mi payasito bonito, jijiji- ríe Penny cual potrilla.
-okei, si de verdad me quieres, me vas a dejar hacerte esto-
-¿hacerme qué?- pregunta Penny, es entonces que comienza escuchase una canción de cuna- oh… ¿intentas dormirme? pero.. Pero... pero si yo no tengo sueño-
-lo siento querida, pero es lo mejor para todos-
-¡no! ¡no tengo sueño, no tengo sueño, no tengo sueño, NOOOOOOO!- exclama Penny.
Es entonces que Pinkie siente algo punzante en el estómago, aquel dolor fue tan intenso que inmediatamente regreso a la realidad, era una garra que se le había clavado, esta mira con incredulidad el dueño de dicha garra resultando ser Penny, quien levanto a la poni rosada y la arrojo contra las rocas con fuerza y potencia.
Pinkie se levanta lentamente, mientras no dejaba de sangrar de su estómago. La poni escupe sangre y mira incrédula a Penny, esta no lo comprendía, la poni tenía la mirada completamente perdida, como si la hipnosis hubiera funcionado, pero de alguna forma esta seguía reaccionando.
-no, no, no, no me pondrás a dormir, no tengo sueño payasito- escucha los pensamientos de Penny la cual se tambaleaba como si fuera un zombi, con la boca abierta y la baba colgándole, lentamente esta se dirigió hasta la herida Pinkie Pie, con la cabeza mirando hacia arriba, completamente perdida.
-¡detente!- ordena Pinkie, pero la pequeña princesa simplemente continua caminando.
-creo que no funciona del todo jijiji- escucha las risitas de Penny.
Pinkie hace brillar sus ojos y aplica todo su poder mental, la poni finalmente se detiene, sacudiéndose tenuemente al intentar resistirse al control de Pinkie, es entonces que para asegurarse de dejarla encerrada en su mente, nuevamente se introduce en el subconsciente de Penny la encuentra, la pequeña yegua se encontraba hay saltando la cuerda con total alegría, sobre un patio de juegos cubierto de sangre, Pinkie mira a su alrededor y ve aterrada un baño de sangre, cabezas de potrillos decapitados, cuerpos destazados, pequeños fetos regados por todo el patio de juegos aun retorciéndose.
-jijiji, que gusto que regresaras payasito- dice Penny con una sonrisa- ¿te gusta lo que ves?-
Es entonces que se da cuenta que la supuesta cuerda con la que brincaba era en realidad un intestino crudo y aun cubierta en sangre como si recién lo hubiera arrancado a alguno desafortunado.
Pinkie sintió ganas de vomitar pero se contuvo.
-¡es suficiente, te encerrare en tu propia mente!-
-nopiti, nopiti, nopiti, nopiti- ríe Penny mientras saltaba en la cuerda sin parar.
Pinkie despide de su cuerpo un aura azul y es entonces que aparece sobre Penny una enorme jaula con cadenas, tan grande y pesada que contendría sin problemas hasta a la bestia más fiera.
-¡oye!- se queja Penny mientras deja de saltar la cuerda y mira a su alrededor, contemplando su encierro y divisando a Pinkie desde el otro lado.
-¡lo siento pero lo que haces no es bueno, quizás cuando te rehabilites te libere!- le explica Pinkie con severidad.
Penny mira a su alrededor y nota como lentamente su mundo sangriento de pesadilla, se convertía en un bello campo de atardeceres, ríos de chocolate y nubes de algodón de azúcar. Mira el suelo donde estaba sentada y se percata que se había convertido en una amplia camita.
-¡no es justo!- chilla Penny, la jaula había desaparecido, pero Penny sabía que esta se había convertido en este paraje, de tal modo que seguía atrapada.
-lo siento, en verdad, pero tú me obligaste- murmura Pinkie mientras provoca que se vuelva a escuchar una canción de cuna en la cabeza de Penny, la melodía era tan relajante y bonita que cualquiera sentiría relajación y ganas de recostarse para descansar. Penny mira su casco y nota como la tripa con la que saltaba la cuerda se había convertido en una mantita rosadita.
-ahora descansa, y duerme una siesta, o puedes jugar un tato en el rio de chocolate, sé que te fascina el chocolate- le dice Pinkie con un tono animoso.
La princesa de la masacre se levanta con bastante inexpresividad, mirando a Pinkie. La poni rosada ya estando punto de salir de la mente de Penny cuando en eso esta se percató de como la potrilla comenzó a reírse, sin embargo esta no era una risa inocente o infantil como se esperaba, sino todo lo contrario, era una risa siniestra y psicótica que estremecería hasta el más valiente. Aquella risa inquietante obligaron a Pinkie a voltear a ver, Penny se encontraba brincando en la cama mientras al mismo tiempo seguía saltando la cuerda, esta vez, con una sábana enroscada.
-¡uno, dos, no voy a la cama!- canta Penny mientras brincaba en la cama. Pinkie mira a su alrededor y nota como el cielo de su mundo de helado y galletas empezaba ser cubierto por nubes de tormenta.
-pero… pero… ¿Cómo es esto posible?- se pregunta Pinkie con intriga mientras mira a su alrededor.
-jajaja ¡tres y cuatro! ¡Tú no vas a obligarme a nada!- sigue cantando Penny al ritmo en que saltaba la cuerda, es entonces que comienza a caer una llovizna, pero no era de agua o de chocolate con leche como tal vez se esperaba Pinkie, esta era una lluvia color rojo intenso, que no podía ser otra cosa más que no fuera...
-¡Sangre!- concluye Pinkie aterrada al verse bañada por esta.
-Jajaja cinco y seis, ¡TEN CUIDADO CON MIS GARRAS!- concluye Penny, es entonces que Pinkie sale del subconsciente y apenas logra evitar una envestida con las largas garras de una monstruosa criatura conformada de musculo, membrana y huesos expuestos.
-vamos a jugar un rato ¿sí?- Pinkie escucha el pensamiento de la criatura.
-¡Penny!-
-¡¿Cómo adivinaste?!- la criatura vuelve a arremeter contra Pinkie, esta apenas logra evadirla, pero al hacerlo deja caer la gargantilla contra el suelo.
-¡Nooooo!- exclama Pinkie mientras intenta regresar por el objeto maligno, pero la inmensa criatura se le interpone ante ella y logra darle un rasguño en la mejilla, Pinkie retrocede apenas, evitando que la decapitaran con ese último ataque. La poni rosada mira con incredulidad a la bestia, y nota como los ojos que esta poseía continuaban con su mirada perdida.
-¿Cómo es posible? se supone que mi encierro mental está funcionando...- murmura Pinkie con incredulidad.
-jijiji, ¿Por qué no me dejas salir y te lo diré?- ríe Penny desde su mente.
Pinkie se limita a únicamente intentar buscar la gema desde donde se encontraba. pero la monstruosa criatura seguía atacándole, y la poni apenas lograba salir ilesa de esos mortales ataques. no le era nada difícil suponer que si llegara a sufrir un ataque directo podría matarle o cuando menos incapacitarla para continuar, lo cual en este caso vendría siendo lo mismo.
-por favor, sácame de aquí, quiero verte- sigue escuchando los pensamientos de Penny, mientras tanto la criatura se levantaba en sus patas traseras, montándose como una imponente criatura de tres metros de alto- por favor, no seas malita-
-¡olvídalo!- exclama Pinkie al divisar no muy lejos a la gema sangrienta, es entonces que esta brinca y se desliza por debajo de las patas de la criatura, pero Penny logra cerrarse y estuvo a punto de tomar a Pinkie entre sus garras, Pinkie se transforma en la loba rosada y comienza a rodar, logrando acelerar y estando a punto de arremeter nuevamente contra la gema para poder tomarla irse con ella, pero al llegar la gema hace aparecer otro escudo el cual obliga a Pinkie a retroceder y rebotar, perdiendo el control y regresando a la normalidad.
-¡no puede ser!-
-¿Dónde estás? No te vallas, aun quiero jugar- escucha la vos de Penny, en esto esta observa como la criatura en que se había convertido Penny comienza a olfatear el aire con bastante intriga.
-¿Dónde estás? ¿Dónde estás? Oh ¡ya te encontré! Jijiji algodón de azúcar- ríe Penny y la criatura voltea a verla con bastante seriedad, esta le muestra sus afilados dientes a Pinkie y arremete -¡será mejor que corras payasito!-
Pinkie se mantiene firme ante Penny, no temiendo que esta valla a arremeterle con semejante tamaño y fuerza. La tierra se estremece con cada paso que daba Penny, Pinkie cierra los ojos por un instante, y justo cuando Penny estuvo a punto de envestirla, Pinkie se transforma en el lobo oscuro que fácilmente era mucho más grande que la criatura en que se había convertido Penny, el lobo recibe a la bestia y la arremete contra una montaña.
La criatura gruñe mientras se reincorpora lentamente, esta voltea en dirección a Pinkie, mostrando sus afilados dientes una vez más, esta vez, Pinkie fue testigo de cómo las mandíbulas de la bestia aumentaban de tamaño, teniendo una cabeza mucho más grande que su cuerpo, con tentáculos como lenguas.
-¡SIIIIIII, VAMOS A JUGAR, SI, SI, ¿VERDAD QUE SI?!- escucha los pensamientos de Penny muy ansiosa y divertida.
La criatura de mandíbulas grande arremete una vez más contra Pinkie, esta vez regurgitando una sustancia espesa y negra que Pinkie apenas logró esquivar, la sustancia al impactar contra unas rocas terminaron derritiéndolas.
Pinkie arremete contra Penny y ambas caen varios metros por un barranco, pero inmediatamente se sujetan las rocas y proceden a dirigirse a un sitio un poco más estable y amplio. Hay continua la encarnizada pelea, Pinkie por el momento era la que llevaba la delantera al ser la que lograba cercenarle más golpes y daño a Penny, pero esto poco podía hacer contra una criatura que se podía regenerar en segundos, mientras tanto Pinkie comenzaba a agotarse rápidamente, y mientras más daño recibía más lenta se volvía, al punto de que si las cosas continuaban a si pronto seria Penny quien le llevara la delantera, y si eso llegaba a pasar Pinkie perdería pronto.
-¡no puede ser! ¡si continuamos así en cualquier momento perderé! ¡Lectores por favor ayúdenmeee!-
-¡y el ganso se calló en el estanque en la tina reveldeeeeee!- escucha los pensamientos animados de Penny quien no dejaba de reírse en su propia mente, mientras ambas criaturas forcejeaban una contra la otra.
-¡no puede ser! Aj….. si pudiera alejarme de ella, que me dé al menos un momento para concentrar mi ataque podría...- Piensa Pinkie mientras tumbaba a Penny, pero esta la tomo del cuello y ambas cayeron al suelo, en donde Penny le volvió a clavar sus garras, el lobo negro soltó un potente aullido de dolor y cólera ante esto.
-payasito, payaso, pasititito bonitito, pechocho pechochito, que bonito hueles, algodón de azúcar jiji, ¿ya puedes sacarme de esta jaulita?-
-¡No tengo otra opción, deberé intentarlo!- piensa Pinkie mientras gruñía.
El lobo negro toma a Penny por el torso, y luego de levantarlo, da vueltas tomando algo de impulso, y la arroja contra un barranco. En el proceso la criatura rasgo el pecho de Pinkie con sus largas garras provocándole un severo sangrado, pero lo había logrado, había logrado alejarse de ella al menos por un momento. Aunque no por mucho pues la criatura pese a caer de cara, inmediatamente vuelve a escalar por donde vino, sin haber recibido mucho daño de la larga caída, buscando regresar con Pinkie, la criatura llega a la superficie de un salto mientras sacaba unas garras del tamaño de espadas con las cuales apenas logra rasgar el pelaje del lobo oscuro, el lobo oscuro desaparece en las sombras y arremete una vez más contra la criatura arrojándola contra un barranco, la bestia suelta algunos tentáculos y regresa nuevamente a la superficie, hay se encontraba ante él colosal lobo oscuro, el cual se para firmemente sobre sus cuatro patas delanteras, mientras contenía la respiración, y luego este suelta un potente aullido sónico que atraviesa de lado a lado a Penny, la cual retrocede herida, enseguida Pinkie aun en su forma lobo enciende sus garras en energía azul y arremete contra la bestia partiéndola en dos, Penny cae partita en dos pedazos, y Pinkie da su último ataque convirtiéndose en la arrolladora rueda de luz, esta vez tres veces más grande y arremete contra Penny despedazándola completamente.
Pinkie retoma su forma poni nuevamente, estas vez mostrándose muy cansada, y exhausta.
-termino….- jadea esta mientras no dejaba de sudar, ya viéndose tentada a recostarse en el suelo para descansar cuando en eso recuerda- ¡LA GEMA!-
Pinkie regresa apresuradamente a donde había dejado a Carnage y los demás, pero al llegar al sitio lo único que encontraría seria el cráter donde la gema sangrienta aun solía estar.
-¡OH POR TODOS LOS DULCES Y MIS IMPULSOS DE NO DECIR GROSERÍAS!- exclama Pinkie con cólera. Pinkie inmediatamente se dispone a olfatear el rastro de Carnage para seguirlo, pero aparentemente había desaparecido.
-¡No! ¡Nooooooo!- grita Pinkie con cólera.
De repente la tierra comienza a moverse, y de esta emerge una colosal criatura compuesta de garras y tentáculos. Se escucha un estremecedor rugido proveniente de la criatura, el cual hace que Pinkie por poco se quedara sorda, quedando muy aturdida y adolorida de los oídos por aquel acontecimiento, sus oídos incluso llegaron a sangrar, al igual que su nariz por la presión que esto infundio en su cerebro.
-¡hola payasito! ¿Creíste que te habías desecho de mí?- escucha los pensamientos de la criatura, y Pinkie ante el cólera solo pudo apretar los dientes antes de que la bestia arremetiera nuevamente contra ella.
-Algodón de azúcar, tu sangre huele a algodón de azúcar, ¡delicioso!-
Pinkie apenas logra esquivar ese último ataque, pero pronto sintió como sus patas comenzaron a temblar, estaba demasiado exhausta, aturdida por el grito sónico , y perdía sangre con demasiada rapidez debido a todas las heridas que poseía a lo largo de su cuerpo.
La bestia de tentáculos sale completamente de la tierra, con sus puros tentáculos conforma una figura más pequeña, una forma de yegua alta y delgada conformada de carne y tentáculos. Pinkie intenta arremeter contra la bestia, pero del suelo surge un tentáculo con punta de aguijón la cual la atraviesa de lado a lado. Pinkie escupe sangre, y cae de súbito al suelo, mientras nuevos tentáculos aparecían para apresarla.
-por favor, quiero volver a ver, por favor sácame de esta jaulita- musita Penny.
-ya entiendo- murmura Pinkie rendida- los pensamientos dentro de tu mente son todo un enigma…. puedo hacer que veas y escuches cosas, pero no puedo contener a la verdadera bestia que eres-
-me alegra que me entendieras jijiji ahora ¿puedes sacarme de esta jaula y apagar la musiquita para bebé?-
Pinkie suspira con rendición, perdía sangre demasiado rápido, y ya no podía hacer nada más contra ella.
-si lo hago me mataras- murmura Pinkie con resignación.
-jeje, si lo haces te prometo que no jugare más y terminare de una vez- ríe Penny.
Pinkie estuvo a punto de hacerlo, pero en eso esta se percata de algo, algo de lo que Penny aparentemente no se había dado cuenta aun.
-¿Qué esperas? Por favor, ya no tolero esa música de bebe-
-no lo hare-
-¡¿qué?!- exclama Penny y los tentáculos que envolvía a Pinkie comienza a clavarse y enterrarse generándole un intenso dolor, sus huesos comienzan a partirse en dos uno a uno con la fuerza de la constricción de Penny, mientras su carne era rasgada desde entro por los tentáculos penetrando sus heridas.
Pinkie suelta un aturdidor grito en el aire que extrémese la montaña.
-disculpa, creo que no te escuche, quizás ¡SI APAGARAS ESA MÚSICA PARA BEBE TE ESCUCHE!-
Pinkie no responde y en su lugar continúa gritando del dolor.
-¡VEAMOS, SI NO QUIERES HACERME EL FAVOR POR LAS BUENAS!- exclama Penny mientras hacía crecer sus garras, y las eleva justo para arremeter con ellas contra Pinkie, pero de repente, justamente antes de que pudiera dar el golpe, de la nada aparece una colosal roca la cual arrolla a Penny y hace que los tentáculos que surgieron del suelo suelte a Pinkie cayendo en seco contra las rocas.
-¡¿QUIÉN FUE QUIEN FUE, QUIEN FUEEEEEE?!- exclama Penny alterada mientras retomaba su forma monstruosa, pero de repente es golpeada con una singular y colosal fuerza en el estómago, Penny intento aferrarse a quien sea que lo había golpeado pero este era mucho más pequeño que sus garras por lo que pudo esquivarla fácilmente.
-¡¿QUIÉN ERES?! ¡¿DÓNDE ESTÁS?! ¡¿POR QUÉ NO PUEDO OLERTEEEEEEEEE?!- Pinkie escucha el pensamiento colérico de Penny mientras miraba en todas direcciones olfateando desesperadamente el aire.
Penny no podía ver a su atacante, su vista era nublada completamente por la jaula mental de Pinkie, no podía localizarlo por ninguno de los medíos que le quedaban. Era demasiado ágil y casi no percibía ni el más mínimo ruido al moverse al ser demasiado rápida y hábil, sumado a su pequeño tamaño y el colosal tamaño de Penny, era como si intentara alcanzar a un ratón que se le había trepado en la espalda, un ratón, con la fuerza de un elefante. Y por último pero no menos importante, gracias a un singular olor a tierras y rocas fácilmente su presencia se ocultaba por el entorno del campo de batalla, haciéndola completamente invisible ante Penny, que desde que Pinkie la encerró en esa jaula mental, disponía principalmente del olfato para localizar a sus oponentes.
Penny enfurecida hace brillar su cuerpo y expulsa una colosal onda expansiva que estremece todos los alrededores. La tierra se parte, y las montañas superiores comienzan a derrumbarse. Pinkie se encontraba en el suelo, agonizando por sus heridas mortales, y estuvo a punto de ser aplastada por las rocas, pero en eso una pequeña figura gris la toma y huye con ella del lugar.
Gracias al olor de la sangre de Pinkie, Penny logro localizarlas, y apresuradamente esta corrió entre el terreno que se estaba derrumbando, pero termino siendo atrapada por el derrumbe de rocas que ella misma provoco que fuera arrastrada y sepultada en las profundidades de la tierra. Una colosal roca tan grande como una casa estuvo a punto de aplastar a ambas yeguas, pero la poni gris inmediatamente coloco un casco al frente e hizo que dicha roca estallara en miles de pedazos.
La poni gris logra salir a la superficie con una agonizante Pinkie en su lomo, esta con no más que algunos moretones por la lluvia de rocas, recuesta con mucho cuidado a Pinkie, y apresuradamente se quita el camisón que poseía puesto y lo rompe en tiras para atar barios torniquetes en el cuerpo de Pinkie.
La poni rosada miraba con bastante desorientación como ella se encargaba de atender sus heridas, debido a la contra luz y la desorientación por la pérdida de sangre, para Pinkie parecía un ángel venido del cielo.
-¿eres tú? ¿Eres tú?- murmura Pinkie mientras entre cerraba los ojos y le sonreía a la yegua, esta intento extender su casco para tocar su mejilla pero no pudo llegar, sin embargo la poni gris la tomo del casco y la apretó contra su pecho.
-quédate con migo, por favor Pinkie quédate con migo- le suplica la yegua mientras colocaba su casco pálido contra la frente de Pinkie, y prosigue acariciando su crin
-Ma… Maud….- murmuro la poni rosada antes de dar un último suspiro y cerrar los ojos.
Gracias a la distancia del combate, el grupo de Canterlot apenas y si se habían percatado de lo que está sucediendo. Solo pudieron llegar a escuchar algunos rugidos y sismos provocados por el combate. Ninguno se molestó en investigar, no hacía falta señalar lo estúpido que eso sería ahora.
Los enfermeros y Fluttershy trabajaron por horas con los pocos recursos que tenía, con tal de poder salvarle la vida a la princesa, esta seguía gritando de dolor ante la falta de mejores recursos se le tuvo que operar con lo que se tenía. Sin anestesia Tara sufrió una de las peores torturas jamás realizadas en un poni, mucho menos una de su edad, fue una verdadera sorpresa que no resultara inconsciente ante tal tortura, por alguna razón, la princesa se mantuvo despierta en todo momento. Sus gritos eran desgarradores pese a ser opacados por el trapo que tenía en la boca, provocando en todos los presentes una fuerte sensación de angustia y desesperanza.
Starlight y algunos más llegaron a salir del refugio para conseguir algunos alimentos y agua, pero las horas pasaron y no había signos de mejoría.
Era de tarde, Starlight se encontraba detrás de un árbol tapándose los oídos con fuerza, ya los alaridos de Tara, aun cuando estos eran levemente ahogados por el trapo, aun podían escucharse, un alarido ahogado que desgarraría la temple de cualquiera.
Starlight con gran cólera y frustración se tapa los ojos y comienza a llorar en posición fetal, completamente conmocionada y alterada ante todo lo que estaba pasando, ¿Cómo podía ser posible que esto estuviera pasando siquiera? Ella no lo comprendió, pero cuando escaparon del sitio Tara la empujo a ella y a Luna momentos antes de llevar acabo la tele transportación ¿Qué cosa había sido? Esa cosa solo pudo verla en una fracción de segundo y no era un lobo, mucho menos un poni, era una criatura diferente, con largas garras y una prominente membrana roja como piel, no pudo verla bien, pero por un momento creyó escuchar una singular risita infantil como el de una potrilla, siendo mientras desaparecían y reaparecían en el bosque aparentemente a salvo, pero no, no podían estar a salvo, incluso ahora, están en riesgo, todos están a la vulnerables y bajo el miedo de que lo que sea que los ataco regrese y termine de una vez con ellos, Discord y Tara no pudieron hacer nada para detenerlos, ¿Qué podría hacer ella? Una simple yegua, Tara siempre fue más fuerte que ella ¿Cómo podría defenderlos si ellos regresan?
Starlight con gran cólera comienza a colocar sus cascos contra la parte trasera de su cabeza y con estos mismos comienza a generar presión y auto lastimarse, siendo este un método de liberar algo de presión sobre sí misma, y así evitar sus ganas de soltar un fuerte grito colérico que seguramente llamaría la atención de los presentes, y en el peor de los casos, de aquellos seres que les atacaron. La princesa quiso gritar, ya no lo resistió más, pero nuevamente logro contenerse, con sus cascos golpeo con fuerza el césped y comenzó a arrancar algunas hojas y arrojarlas aleatoriamente, soltó un quejido como un último intento de no gritar. Sus ojos se inundaron en lágrimas y luego se tiro al suelo y comenzó a sollozar.
-Tara por favor… resiste…. no quiero perderte- murmura esta entre lágrimas- mamá ¿Dónde estás?-
La princesa finalmente se sentía justamente como se sentía su amiga el día anterior, cuando Tara estaba preocupada y conmocionada por lo que le había pasado a su padre, cuando intento animarle diciéndole que todo estaría bien ¿pero ahora? ¿Cómo podría justificar esto? Era evidente que las cosas no estaban nada bien, y nada de lo que dijera serviría para reconfortarle, ahora era cuando se sentía como una tonta e inútil, Tara tenia todos los motivos del mundo para estar como estaba en su momento, así como ella. La impotencia de no poder hacer nada más por ayudar, aquel sentimiento de desolación e inutilidad, aquel sentimiento que te hace sentir como alguien completamente indefenso. Aquellos que sin importar lo que intentes, pareciera que nunca podrías superar ¿Qué es lo que alguien en su situación podría hacer? Starlight, no sabe nada de medicina, no tiene el poder de hacer aparecer cosas de la nada y solo sabe tele transportarse a sí misma, eran Tara y Luck los que podían hacer todo eso que ella no puede, ellos podrían hacer aparecer todo un equipo médico de la nada, o sacarlos de aquí y aparecerlos en un hospital, pero ella, aun siendo una alicornio con talento, ninguno de sus poderes podrían ser útiles para salvar a su amiga.
Sentía como tenía una regresión a cuando tenía 3 años, cuando le temía a lo que había bajo su cama, cuando le tenía miedo a todo lo que desconocía, cuando sentía la necesidad de recibir un abraso para reconfortarse, pero eso no podía ser ahora, no podía ser porque sus padres no estaban, y luego de ellos, era Tara quien siempre le reconfortaba y animaba cuando se sentía desolada.
-mamá… papá…- sollozaba Starlight mientras seguía con su rostro contra el suelo cubriéndose con sus cascos, en posición fetal, y aunque no lo asintiese, lo que más deseaba ahora era estar con su familia, un sentimiento bastante delicado del que temía que se le denominada como egoísta de su parte, pero en realidad era lo contrario, más que alguien egoísta parecía una pequeña niña, sola y desamparada, aterrada por la oscuridad del mundo que le asecha en la próxima esquina ya muy cerca de ella.
De repente pasa algo que Starlight no se esperaba, algo comienza a acariciar su melena para luego sentir como algo le abrasa, aparentemente un ala al sentir la suave y tersa sensación de plumaje.
-mama… ¡Mamá!- exclama Starlight mientras levantaba la mirada, no lo pensó ni por un instante, realmente creía que era su madre, pero al voltear la princesa se apenaría y avergonzaría al ver ante ella a la princesa Luna- lo siento… yo… aj…- murmura con bastante pena, y una nueva sensación de cólera empezó a emanar de ella.
Luna únicamente se limitó a sonreírle, pero Starlight no vio este último acto al levantarse y estar a punto de dejar atrás.
-se cómo te sientes- murmura Luna desde su sitio. Starlight se detiene y mira en dirección al suelo con bastante pena y dolor.
-no pude hacer nada para ayudar-
-tú fuiste por el agua-
-si claro-
-protegiste a mi hermana y su esposo, no tenías por qué arriesgarte-
-Tara fue la que termino….- murmura Starlight con cólera.
-lo que le paso a Tara… nos pudo pasar a cualquiera- murmura Luna con un tono inexpresivo.
-ella fue la que nos salvó a todos, no yo, yo solo…. Solo estuve hay-
-estuviste hay, no subestimes eso, eres valiente y tienes mucho valor, solo que aún no te das cuenta de ello-
-lo que usted diga- murmura con desinterés, realmente ella no se consideraba nada valiosa ni especial, incluso no se sentía merecedora de ser una princesa alicornio, ¿de qué le sirve? Si no puede ni proteger a los que quiere.
-Starlight, eres valerosa, y el espíritu de la amistad esta en ti como lo está en tu madre-
-¡la amistad no sirve de nada!- exclama colérica.
-¿entonces por qué acompañaste a Tara? ¿Por qué ella te protegió?- le cuestiona Luna- Starlight, el amor y la amistad es lo que nutre nuestros espíritus, lo que nos hace seguir adelante, lo que hace que la vida tenga un propósito- murmura Luna mientras observa la cicatriz que Starlight tenía a lo largo de su casco, aquella marca que ella misma se había hecho, aún estaba enrojecida debido a que no había sanado del todo. Starlight al notar como Luna le observaba oculta la cicatriz de su casco.
-¿Por qué no te vas con Celestia? Creo que ella te necesita-
Luna se queda callada por un instante.
-mi hermana, esta devastada, pero no quiere separarse de Tara, por eso estoy aquí-
-¿le da asco la sangre?- dice Starlight, ignorando que eso es por lo que en primer lugar ella se alejó del grupo.
-no, realmente en el tiempo que llevo viviendo… me han tocado cosas semejantes… que preferiría no mencionar... -
-¿Por qué esta aquí?- dice Starlight de mala gana.
-bueno, en primera, porque no es bueno que estés tú sola, luego de todo lo que pasó- le explica Luna, pero Starlight permanece con su misma expresión severa- y en segundo….-
Luna voltea y divisa a su hijo mirándoles detrás de un árbol.
-no es bueno para Gloss presenciar este tipo de situaciones- murmura Luna con inexpresividad. Luna mira a Starlight y nota como esta no le miraba siquiera, manteniendo su vista contra el suelo, la princesa de la noche suelta un suspiro de resignación- está bien… si quieres que me retire…-
Luna estuvo a punto de levantarse, pero al hacerlo, sintió como Starlight discretamente sostenía su crin entre sus cascos, Luna le mira más detenidamente y pudo notar como la princesa ya no se mostraba molesta, si no triste, como realmente era. Luna simplemente se limita a sonreírle y se sienta a su lado.
-todos pasamos por lo mismo, y si quieres alguien con quien apoyarte, puedes contar con migo si lo deseas-
-si lo que digas-
-es enserio Starlight...- murmura Luna mientras intenta acariciar su mejilla, pero Starlight le retira bruscamente su casco.
-¡ es mentira, ¿Quién podría quererme?!- expresa Starlight temblando con el cólera y la tristeza- nadie me quiere- murmura Starlight mientras no dejaba de pensar en todo lo acontecido y por un momento aun cuando no pareció venir acaso pensó en Wes, quien era el único aparte de Tara quien le reconfortaban, y tampoco estaba aquí con ella.
- Tara no es la única aquí que se preocupa por ti, mi hermana, Fluttershy, yo, incluso Discord, nosotros cuidamos de ti por 3 años, eres como una hija para nosotras- le cuenta Luna mientras Starlight se limitaba a simplemente escucharle, cada palabra sin interrumpirla- todos estamos con tigo Starlight, te queremos mucho-
-¿por qué? ¿Por qué?- repite Starlight entre cólera y negación.
-porque eres una joven talentosa, de buen corazón y una muy hermosa princesa que…-
-¡no merezco ser princesa! ¿De qué me sirve? Si no puedo hacer nada…- Starlight no dejaba de temblar producto de toda su cólera saliendo- soy una inútil-
-tu solo eres una inútil si lo piensas así- le explica Luna y Starlight le mira confundida- mientras te sigas menospreciando, no podrás hacer nada, si no tienes fe en ti misma, no podrás lograr nada… Starlight, eres valerosa, talentosa, pero sigues sin darte cuenta, no lo ves cuando la respuesta esta ante ti-
Starlight permanece en completo silencio mientras Luna proseguía, en eso está siente como el ala de Luna le abrasa y al principio esta se exalta un poco pero se tranquiliza al ver la mirada compasiva de Luna.
-Starlight, quizás no lo veas ahora, pero cuando te des cuenta de tu valor y tengas fe en ti misma, podrás hacer grandes cosas y serás una gran princesa, quizás la mejor que este reino pueda tener-
-no lo creo…-
-¿Por qué no?-
-por… porque yo… no merezco ser….-
-no lo mereces por qué no lo crees- le interrumpe Luna- quizás ahora no puedas hacer nada, pero estoy segura que pronto podrás, no por nada mi hermana vio una chispa en ti, y ahora, si aún te preocupa que nadie te quiera, solo mira a tu alrededor, yo estoy con tigo, Tara siempre estuvo con tigo, mi hermana siempre te quiso como a tu madre cuando era su estudiante, tu madre, Spike, incluso los que se fueron, siempre estarán con tigo-
Tara enmudece ante esas palabras y por un instante no pudo evitar pensar en su padre, una tristeza aun mayor comenzó a inundarla. Las palabras de Luna generaron en Starlight una sensación que ella no sabría cómo describir, se sentía muy triste, más que nunca en tanto tiempo, pero se sentía diferente, cada frase que Luna le decía para reconfortarla, por alguna razón hacían que ella soltara todo el llanto, como si se estuviera liberando de algo que le pesaba en el pecho, una sensación que solo había sentido antes por Wes, sintiendo a hora el cólera de no tenerle cerca, pero al mismo tiempo reconfortándose al ver que alguien más podía quererle. Starlight no lo resiste más y abrasa a Luna con fuerza mientras seguía llorando, Luna prosigue devolviéndole el abraso y acariciándole la crin para reconfortarla.
Luna le hace una seña a su hijo y el potrillo corre en dirección a ellas, y Luna lo reincorpora en el abraso, aunque este se mantiene un poco distante de Starlight enfocándose más en abrasar a su madre, sintiéndose un poco incómodo y confundido por el por qué Starlight lloraba.
-mami siempre será la mejor princesa- murmura Gloss mientras se acurruca en los cascos de su madre y tanto Starlight como Luna ríen ante este comentario.
Lentamente comienza a oscurecer, y el cielo estrellado comienza a hacerse presente en Equestria, al oscurecerse totalmente Luna reacciona y se levanta de súbito.
-¡no puede ser! Yo… yo no hice eso…- murmura Luna mientras rápidamente regresa y ve a su hermana y a Discord en el mismo sitio esperando a que los enfermeros terminaran.
-¿Cómo está mi hija?- murmura Discord con un tono muy debilitado. Celestia le mira y nota como este aún estaba sangrando por su herida en el estómago, que apenas estaba tapada por un pedazo de tela a falta de vendajes.
-Discord por favor… deberías dejar que te atiendan también…-
-son solo tres ponis y Fluttershy, primero mi hija, primero mi hija... pri... primero mi hija, yo puedo aguantar- murmura Discord entre jadeos y mientras entrecerraba los ojos, Discord se desploma en el suelo y Celestia se arrastra hasta con él.
-¡Discord! ¡Discord por favor no te duermas!- le dice Celestia colérica.
Discord aun adormilado levanta apenas la cabeza.
-¿Cómo está mi hija?- murmura el draconequus somnoliento.
-hicimos lo que pudimos, por el momento está estable… pero en estas condiciones sería un milagro si sobrevive una noche más- Esas palabras fueron como una daga en el corazón de ambos ante la sola posibilidad de también perderla.
Celestia comienza a llorar desconsoladamente, y Discord con las pocas fuerzas que le quedan abrasa a su esposa. En eso ven a Luna acercándose, Celestia continua llorando hasta que en eso se percata de la presencia de su hermana.
-¡Luna por que tenías que hacer de noche!- exclama colérica la princesa del sol, queriendo detener lo inevitable. Al grado de incluso aunque sea por ese momento, culpar a Luna de sus males, realmente en su estado, necesitaba de algo en que desbordar su ira y frustración.
-yo no fui…. - responde Luna confundida, pues esperaba que alguno de ellos haya sido el que levanto la luna- Hermana, te lo juro-
Celestia estuvo a punto de reclamarle a su hermana nuevamente para así tener un pretexto para descargar su ira creciente, pues pensó al ver el atardecer que esto lo hacía solo para atormentarla aun cuando no tuviera sentido que su hermana le hiciera eso, lo llego a pensar por su cólera. Pero al mirarle a los ojos noto su sinceridad y no encontró ni un solo gramo de malicia, desvaneciendo todo gramo de resentimiento contra ella.
-¿Co… Cómo que no fuiste tú?- murmura Celestia levantando una ceja confundida.
-qué bueno que los encontré- se escucha una singular voz femenina que todos reconocieron, incrédulos a que esto fuera posible todos voltean aun sin creerlo, es entonces que ante ellos de entre las sombras aparece ante ellos la princesa Mi Amore Cadence- será mejor que vengan con migo-
¿Que les parecio la pelea entre Pinkie y Penny? Ni siquiera el control mental mas poderoso puede contra la bestialidad e inocencia de Penny. Oh, y no olvidemos a Maud, la mejor hermana mayor de todas. XD ¿Que creen que pase ahora? ¿Creen que Tara y Discord vayan a morir?
