El despertar del demonio.
Capítulo 46. Rencuentro.
Es bastante impresionante como de un momento a otro pueden cambiar las cosas tan rápido y tan bruscamente, desorientándonos y obligándonos a reaccionar y adaptarnos de inmediato, de lo contrario, fácilmente podríamos caer y morir.
El miedo podría ser tu mayor aliado así como tu mayor debilidad, pero más allá de eso, lo peor que te puede pasar en no saber qué hacer y no actuar cuando lo amerita, un segundo perdido en un mundo desalmado y cruel podría significar tu fin de inmediato, y si no estás dispuesto a recapacitar y entender que el mundo que consiste ya no existe, prepárate a morir.
Una familia de ponis de cristal conformada por los padres, un niño, y una pequeña bebita; se encontraba atrincherada en su casa mientras todo esto pasaba. Desde la llegada de los grifos al imperio, la familia rápidamente se reunió y atrancó sus puertas y ventanas, temerosos ante lo que no conocen. Creyeron estar seguros en el interior de su hogar, cual potrillo bajo sus sábanas. Mientras todo esto pasaba, se quedaron encerrados así como muchas otras familias; inicialmente asustados por la llegada de los grifos, y posteriormente con los minotauros, que lentamente se dispersaban por su reino y pasaban muy cerca de sus hogares, intimidados se ocultaron.
-¿Por qué están aquí?- dice la yegua asustada, esta se mostraba muy asustada y confundida, desde que vio las siluetas en el cielo de enormes criaturas (en comparación con ella), aterrizando en la plaza y el mercado donde ella se encontraba haciendo las compras, inmediatamente corrió.
-no lo sé…. Hoy había una especie de junta, quizás vinieron a resguardar el imperio- dice el marido intentando mostrarse calmado, pero con cierto tono de duda, como muchos otros no se salvaba de la duda y confusión. Pese a también tener la duda y una pisca de miedo, se mantuvo tranquilo e intento pensar con mayor claridad, pero la mujer estaba paranoica, él tenía que mostrarse más seguro, para así infundir esa confianza en su familia, todos estaban aterrados.
-¡¿nos están atacando?!- dice la mujer temerosa mientras sostenía al bebé en cascos.
-no… parece que todo está bien, solo están…- murmura el poni mientras se asoma por una rendija en la ventana, observando a un pequeño batallón de grifos pasar por su cuadra.
-¡¿por qué vinieron tantos?! ¡Nos vienen a invadir! ¡¿Qué haremos si arremeten contra la puerta?!-
-¡silencio por favor!- dice el marido irritado, y al notar su tono decide calmarse- Cálmate por favor-
-¡papi!- se escucha la voz del potrillo asustándose por el tono de su madre, el pequeño se encontraba al pie de las escaleras mirando a sus padres con más miedo del que presentaba cuando vio aterrizar a un grifo muy cerca de él. El pequeño sale corriendo y brinca hasta los cascos de su padre, este lo coge en cascos y lo abrasa con fuerza, mientras mira a su mujer con un tono reprobatorio.
-lo… lo siento…- murmura la yegua un poco apenada mientras abrasa con más fuerza a su bebé y se acerca a su marido e hijo para abrasarse mutuamente.
-¿Qué son esas cosas? Parecen aves- murmura el potrillo.
-son grifos, son solo grifos-
-¿Qué es un grifo? ¿Son otra raza de ponis?-
-algo así…- murmura el padre quien ya no quería dar más explicaciones por el momento.
Las cosas parecieron no ir tan mal, eventualmente los grifos solo vinieron a resguardar al imperio de cristal; sin embargo, la llegada de los minotauros termino asustando más a los ponis de lo que ya estaban. Justo cuando parecían calmarse, esas gigantescas criaturas aparecen, y con mayor prepotencia y escandalo se abren paso por la ciudad.
Los ponis se encerraron en una habitación en la planta superior y esperaron a que las cosas se calmaran, cosa que pareció ser por un momento, sin embargo pronto las cosas realmente se pondrían oscuras y siniestras, dándoles verdadero motivos para temer en verdad.
Lo primero que supieron fue la tierra estremecer con prepotencia, la casa se sacudió; y, pese a estar echa de diamante, esta comenzó a agitarse en algunos muros. Los dos pequeños lloraron, y la mujer gritó como nunca antes lo había hecho. Apresuradamente tomaron a los dos niños y estuvieron a punto de salir de la casa cuanto antes; pero, cuando estaban a punto de llegar a la puerta, es cuando lo presenciaron. El cristal con el que estaba hecha la pared del frente, como si se hubiera infectado, empezaba a enrojecerse como la mismísima sangre mientras despedía un sonido chirriante y molesto para el oído.
La familia no sabía que hacer. ¿Era seguro salir? Y si salían, ¿a dónde irían? El padre estuvo a punto de atravesar la puerta, pero luego vio a su hijo correr de vuelta y subir las escaleras. Inmediatamente la madre le siguió e intento alcanzarlo. El estremecer se detiene una vez que todo el imperio es enrojecido. Al ser la casa cubierta por esto, el poni se arrodilla un poco mareado y aturdido, se sentía un poco extraño. Miro sus cascos de cristal y notó como estos también comenzaban a enrojecerse pero aun ritmo mucho más lento de lo que paso con su casa y el resto del imperio.
Intento caminar, pero tropezó; sentía que la cabeza le daba vueltas y vueltas, no podía mantener el equilibrio por un momento. La cabeza le dolía, y los odios le zumbaban. Intentó concentrarse, agitó la cabeza fuertemente, en eso pasa algo que le inquieta, aquellos zumbidos eran como voces, voces que le incitaban a algo, era murmullos muy leves, pero estaban ahí, aun no comprendía lo que le decían pero era como si quisieran que hiciera algo.
-¿Qué me está pasando?- murmura este, mientras se arrodillaba y respiraba con algo de dificultad, esos murmullos persistían, pero intento ignorarlos, intento aclarar su cabeza y no hacerles caso. En eso escucha algo que logró entender.
-mátalos…. mátalos a todos…. libérate…. Prepárate, o muere-
-aj... ¿qué es esto?- el poni intenta levantarse, y camina tambaleándose, pero no lo resistía más y se tumba al suelo.
En eso escucha algo que le aria reaccionar, escuchaba a su mujer gritar desesperadamente, este se arrastra en el suelo y una vez que recupera energía se levanta y sube corriendo las escaleras, tan rápido como puede, y se dirige a la habitación de su hijo que era donde los gritos de su mujer se escuchaban más fuertes. La puerta estaba abierta, él entra de inmediato, encontrándose con la cama volcada, no podía ver con claridad, este mira tras suyo, en un rincón detrás de la puerta y ve a su mujer llorando, esta tenía un fuerte golpe en la cabeza, un inmenso chichón y su frente sangraba, a su lado se encontraba un florero de cristal roto, con los vidrios esparcidos por todo el suelo, así como las flores y el agua que contenían.
-¡¿Qué paso?! ¿Dónde están los niños?- dice el semental, la yegua histérica y choqueada señala tras la cama, el poni no pierde el tiempo y revisa tras la cama. Lo que terminaría viendo haría que su corazón se detuviera y perdiera completamente el aliento. Al ver a su hijo mayor sus ojos eran vacíos y un leve brillo escarlata brotaba de ellos, este se encontraba empuñando en su casco un largo pedazo de vidrio, que al sostenerlo con fuerza rasgaba su piel, pero no le importaba el dolor.
-siempre dijeron que era su tesoro, todos la querían, todo era para ella ¿y qué hay de mí?- murmura el potro con voz fría.
Delante del niño se encontraba un charco de sangre fresca, y en su regazo un trozo de carne despedazado que no parecía tener forma, el padre no comprendía lo que pasaba, pero cuando identificó entre los resto a su pequeña niña, el cuerpo temblaba, aun agonizaba, pero dentro de muy moco moriría. La pequeña estaba brutalmente desollada, el perdió el control, y en su ataque de cólera, arremetió contra su hijo, el potro uso el pedazo de vidrio para apuñalar a su padre en el costado, luego se le abalanzo por la espalda y tras soltar un grito de guerra apuñaló a su padre repetidas veces en la espalda, el semental se estrelló repetidas veces contra los muros, hasta que finalmente se deshizo del niño al hacerlo contra la ventana, el niño salió disparado y cayó 5 metros hasta el suelo.
Conmocionado el padre se arrodilla, la pérdida de sangre lo había debilitado, es entonces que algo lo golpea fuertemente en la cabeza y cae contra el suelo, muy cerca del cadáver de su bebé. Confundido, vuelve a ser golpeado una y otra vez, este intenta levantarse, pero seguía siendo golpeado una y otra vez. En una oportunidad, pudo ver a su atacante, era su mujer golpeándole repetidamente con un extintor en la espalda y cuando se dio la vuelta para intentar tomarla de los cascos y patearla, la yegua logró darle un fuerte golpe en la boca destrozándole la mandíbula finamente, pudo escuchar como sus huesos crujieron y pudo ver como la sangre y algunos dientes salieron despedidos, antes de que su mujer le diera otro golpe en el rostro, aplastándole la nariz.
Agonizando miro a su esposa a los ojos y antes de que le diera el último golpe que terminaría con su vida pudo ver en sus ojos una luz roja semejante a una llamarada destellando en sus ojos, así como una rabia sin igual. La yegua dio un grito y aplastó la cabeza del semental con el extintor, no satisfecha pese a ya no mostrar signos de vida, siguió golpeándolo en el rostro y moliendo a golpes su cráneo hasta no quedar más que una mancha de carne y sangre en el suelo, mientras su sangre se mesclaba con el de la criatura que se encontraba muy cerca, la cual da su último suspiro mientras su sangre se mesclaba con la de su padre.
Muchos horrores como este y aún peores están siendo contemplados con horror por los miembros del consejo. Gracias a los poderes de la gema, son capases de presenciarlos desde sus lugares por medio de los vitrales que decoraban el salón de juntas. Torturados con el horror del lado más oscuro de todos, lentamente la cordura y la sanidad se va perdiendo.
-¿Qué les parece el espectáculo?- se escucha una voz etérea, con un tono serpenteante y siniestra, todos los del consejo no prestaron gran atención a esa voz, estaban más impactados por lo que acontecía y se reflejaba en los paneles encantados. Reflejando las calles y demás recovecos en la ciudad. Los miembros del consejo eran testigos de una cruda y sin igual masacre. Cientos de ponis peleando encarnizadamente, no solo peleando contra grifos y minotauros, sino aun peor, ponis de todas las razas, atacándose unos a otros. No había excepción, incluso entre familiares y amigos, todos luchaban por nada más que la saciedad de su sed por la sangre.
Carnage observa todo por medio de portales que el mismo creó en los ventanales del salón de juntas, el observa todo con una amplia sonrisa en su rostro mientras que en los de todos los miembros del consejo, sometidos por el poder de Carnage, observan con terror como todos los ponis se matan los unos a los otros, como la sangre inocente es derramada brutalmente, como cada habitante cae rápidamente en la locura y es consumido y corrompido por la colera, la ravia y las ansias de ver sangre derramada.
-unos tardaran más tiempo en sucumbir, pero no importa, como un virus en el aire, todos al final se verán forzados a pelear unos contra otros, aun aquellos que resistan esta pequeña demostración, y al final no quedara ninguno, solamente un baño de sangre. Admirar la masacre que les rodea, que ustedes tienen el privilegio de ser los únicos espectadores pasivos, observen como todos se matarán unos a otros, como todos morirán por su propio casco, por el deseo de la lucha y el desangramiento. Observen como lentamente el fuego de la gema sangrienta, se esparce en cada rincón del planeta, como esto se repetirá en todas las naciones de su triste mundo, y como nada ni nadie sobrevivirá al final-
Cada uno de los miembros, encadenados y completamente sometidos, miraba con horror la masacre que se llevaba a cabo a fuera, un verdadero infierno, el verdadero día del juicio, el verdadero apocalipsis.
-y es solo el comienzo, cuando el poder de la gema se extienda en cada rincón de su triste mundo, al final no quedara nadie, más que un mar de sangre- sonríe Carnage con orgullo.
-¡¿Qué es lo que quieres?!- exclama Luna mientras apretaba con fuerza los dientes y sus ojos comenzaron a despedir un intenso brillo blanco, Carnage sonríe y lentamente se acerca a la princesa de la noche. La criatura con su casco delantero acaricia la mejilla de la princesa de la noche y le obliga a mirarle a los ojos, Luna fue obligada a observar esas siniestras cuencas, esos agujeros negros con destellos purpuras que simulaban los ojos de la criatura, mientras la criatura simplemente le sonreía a la princesa mostrando sus afilados y pequeños dientes.
-¿no te gusta lo que ves?-
-¡tú desgraciado!-
-linda boquita- murmura Carnage mientras saca su larga lengua de serpiente y con esta lame un pequeño sangrado que le brotaba a Luna por detrás de la oreja- pero no tanto como tu sangre-
-¿Qué es lo que quieres demostrar? Destruir el mundo, que original, ¿luego que?- murmura la princesa con un tono colérico.
-no quiero destruir su mundo- admite Carnage con una sonrisa- eso sería demasiado fácil-
-¿qué…?-
Carnage suspira y suelta una bocanada de niebla roja que por un momento obligó a Luna a toser, mientras sentía como los escasos poderes que aun persistían en ella terminaban por desvanecerse.
-quiero destruirlos a ustedes, desde dentro- sonríe Carnage mientras se levanta y mira al resto de los miembros, cada uno más perturbado y aterrado que otros, no faltó quien empezó a vomitar y ahogarse por sus propios fluidos intestinales debido a tanto desgarramiento de sangre.
-y cuando haya destruido la sanidad mental de todos ustedes, habré ganado definitivamente- murmura Carnage con un tono de voz femenino y juvenil -¿sabes algo princesa? Te ves un poco sola ¿quieres que vaya a buscar a tu hermana?- murmura Carnage con una sonrisa.
Luna abre completamente los ojos.
-no ha pasado mucho tiempo desde que empezó, probablemente aún este viva, creo que será mejor que la traiga, no es bueno dejar cabos sueltos por mas minúsculos que sean, ¿no crees?-
-¡Noooo! ¡Maldito! Si te atreves a hacerle algo…-
-¿qué? Jeje solo la traeré para que vea el espectáculo contigo. Será divertido, así no te sentirás sola, o acaso, ¿prefieres que muera a cascos de sus propios ponis?-
Luna queda helada, no sabía que decir, sabía que no era buena idea que la trajeran y viera esta masacre, pero por otro lado ella esta hay afuera, probablemente sola o acompañada con su debilitado y mal herido esposo. Está embarazada de 9 meces no tiene piernas, no podrá movilizarse rápido y mucho menos defenderse, Luna estaba muy preocupada y le inquietaba bastante el mirar a los paneles y no verle ni por un instante, probablemente sea lo mejor que no pueda verla, quizás eso quiera decir que estaba bien, pero si no es así ¿entonces era lo correcto? Si la trae, Celestia solo sufrirá; en su estado, probablemente se le provoque un aborto por la conmoción, él bebé no sobrevivirá.
Luna baja la cabeza y la oculta debajo de su crin con rendición y resignación, Carnage la toma por las mejillas y la obliga a mirar al frente. Carnage le observa detenidamente mientras le acariciaba su crin y mejillas con bastante delicadeza y suavidad.
-¿no extrañas a tu hermana?- pregunta Carnage con un tono sumamente infantil casi como el de una joven yegua, la voz de la criatura infundio en Luna tanto miedo como incomodidad, no estaba segura de que era lo que estaba pasando por la mente de ese ser que le acariciaba de forma tan íntima, pero sin duda no le gustaba nada.
En un esfuerzo patético, esta intento alejarse, pero cuándos se dio cuenta, las cadenas que le apresaban se habían duplicado, ahora sosteniéndole del cuello y nariz obligándole a mirar en dirección al cielo donde se encontraba el panel más grande, en el cual se reflejaba como un grupo de sementales tomaban por las extremidades a una pequeña poni pegaso, y comenzaban a tirar de ella empezando a arrancárle de reis sus alas, lenta y doloroza mente, como cada vertebra se partia, como la pierl se desgarraba, una verdadera imagen horrida. La sangre de la pequeña niña brotaba a borbotones mientras esta gritaba y lloraba desesperada, suplicando por que le dejaran en paz. Lo que sin duda terminaría siendo peor que cualquier golpe sería cuando la niña entre sus suplicas, dijo -¡POR FAVOR, MAMÁ, PAPÁ, YA NO ME PORTARE MAL, ME PORTARÉ BIEN, LO JURO, AHHHHHH DUELE, DUELE MAMAAAAA! ¡YAAAAAAAA! AHHHHHH- todo esto mientras suplicaba y lloraba.
Los miembros del consejo estaban desencajados, mientras contemplaban la horrida acción. Ninguno quería ver, pero las cadenas les obligaban a mirar al cielo y pese a que intentaron cerrar los ojos, los poderes de Carnage o más bien, de la gema, provocaron que no pudieran cerrar los parpados, siendo obligados a observar esa y muchas otras calamidades.
-je, tal vez debería buscar a tu hijo- menciona Carnage.
-¡Nooooooo!- grita Luna mientras se levanta y forza sus cadenas, pero la princesa de la noche no podía moverse ni un centímetro más allá de su lugar.
-tranquila, aún está vivo, jeje, puedo verlo-
-¿qué?- murmura Luna incrédula.
-aún sigue vivo- murmura Carnage mientras levanta su casco y crea una pequeña bola de fuego, mostrando al pequeño potro llorando sentado en una pila de escombros, y a un lado de suyo el cuerpo de Fluttershy, con una larga cortada a lo largo de su espalda.
-Gloss…- murmura Luna con un tono esperanzado, el pequeño se encontraba llorando desesperado, es entonces que ante el pequeño aparece una figura encapuchada, y aparentemente toma al pequeño, antes de que la imagen se desvaneciera, el pequeño grita e implora por su madre.
-¡NO GLOSS! ¡GLOSS! ¡GLOSS!- exclama Luna alterada mientras tiraba de sus cadenas.
-puedo ver todo lo que pasa en estos pasillos, tu hijo está vivo, ¿pero por cuánto? Je, no lo sé-
-¡no le hagas nada, no, no! ¡Es solo un bebé!- suplica Luna alterada, la princesa se quiebra al repasar la imagen de su bebé suplicando, taladrando su cabeza, esta termina cayendo en llanto ante la impotencia. Carnage sonríe y de un movimiento de su casco, hace que las cadenas de Luna se desvanezcan. Luna pierde el equilibrio y cae al suelo, a los pies de Carnage.
-¿Qué estas dispuesta a hacer?- murmura Carnage con una sonrisa.
-lo que sea… lo que sea… solo…. No le hagas nada a mi bebé…- llora Luna.
-¿lo que sea?- murmura Carnage mientras ayuda a Luna a ponerse de pie. La criatura sin piel procede a acariciar la mejilla de Luna, y luego este procede a oler el cuello de la yegua.
-siempre fuiste mi favorita, de no ser por tu hermana, te habría elegido- le susurra Carnage al oído con un tono deseoso.
-¿Qué dices?-
Carnage esboza una sonrisa.
-creo que sabes a qué me estoy refiriendo, tú y tu hijo estarán a salvo-
-¡no lo escuches!- se escucha una voz. Luna inmediatamente voltea y ve a el señor grifo presente, igualmente encadenado que todos los demás- ¡no lo escuches! Todo lo que él te diga seguro es una mentira, ¡no es más que una víbora rastrera!-
Carnage se pone a reír ante lo que el señor grifo esbozaba.
-veo que aun te queda un poco de valor, ¿pero cuánto durará? ¿Cuándo faltará para que todos ustedes sean víctimas de la locura?-
-más tiempo del que te queda a ti- murmura el señor grifo.
Carnage se acerca lentamente al señor grifo y le mira directamente, este toma al grifo por el cuello y simplemente espera a que este hable.
-¿sí? ¿Qué es lo que decías?- eso último lo digo un tono siniestro mientras serpenteaba con la lengua y salpicando algo de sangre que asemejaba a saliva- adelante, te escucho-
El señor grifo quedó en silencio por un instante, mientras la presencia de Carnage evidentemente se imponía ante él. Las sombras comienzan a emanar del cuerpo de la criatura, y este observa como Carnage comienza a envolverlo entre las sombras. El señor grifo comienza a temblar, pero en eso este se percata de algo.
-te veré en el infierno- murmura el rey grifo con una amplia sonrisa.
-ya estás en él- respe Carnage mientras las sombras se transformaban en tentáculos con púas que estaban a nada de envolver al señor grifo.
-¡espera!- suplica Luna. Carnage sonríe y voltea a ver a la princesa de la noche- está bien… está bien…-
-muy bien- murmura Carnage con una amplia sonrisa.
Lentamente la princesa de la noche lentamente avanza hacia Carnage, su mirada era inexpresiva, y lenta avanza hacía con él.
-soy toda tuya- murmura Luna con lágrimas en las mejillas.
-¡No Luna no! ¡No le hagas caso! ¡No puedes hacer eso!- se escucha una voz al fondo.
Carnage mira en dirección hacia donde se encontraba un unicornio blanco, el cual se mostraba igual o incluso más horrorizado que el resto.
-valla, no creí que tuvieras una pisca de decencia Príncipe Blueblood- dice la criatura mientras mira al unicornio Blanco desde su posición- pero me temo que Luna ya decidió-
Es entonces que Luna pronto hace brillar su cuerno e intenta disparar un rayo contra Carnage, pero antes de siquiera lograr disparar, Carnage la toma por el cuello y la levanta en lo alto.
-¿o tal vez aun no?- sonríe Carnage mientras arroja a Luna contra su asiento y las cadenas que le apresaban aparecen y la someten completamente. Luna apenas logra reincorporarse antes de que Carnage aparezca frente a ella.
-eso fue patético- murmura Carnage con una sonrisa, Luna se mantuvo completamente seria e inexpresiva, con su mirada baja. Carnage se le acerca y comienza a oler su cuello con bastante deseo y excitación.
- tal vez debería enviar por tu hermana e hijo y ver si así tomas tu decisión, ¿no crees?- le susurrar Carnage mientras lame su cuello con su larga lengua de serpiente. Luna comenzó a temblar y a llorar ya sin poder contenerse, mientras Carnage le acariciaba- te veré después-
Finalmente Carnage se aparta de Luna y sale por una de las puertas principales, dejando a los del consejo encerrados, obligados a seguir viendo los horrores de la masacre del imperio de cristal.
Todos mira a Luna con una mescla de lastima. Ninguno sabía que pesar ante lo que habían presenciado. La princesa de la noche se quedó completamente inexpresiva, en momentos era posible escuchar sus sollozos, pero esto casi no se podía percibir. Personalmente la princesa se sentía expuesta y desnuda, sentía nauseas por lo que esa criatura planeara hacer con ella, y le aterraba el hecho de ahora esa cosa enviara por su familia, y si era así, cuando estén ante ellos, ella no estaría tan segura de poder hacer lo correcto, seguramente al final terminaría accediendo a los términos de Carnage, cantal de que no le hiciera daño a quien ella amaba.
Descubierta tal y como se sentía pese a estar envuelta en cadenas, la princesa a como pudo se cubrió su cuerpo con sus cascos, haciéndose bolita en su lugar mientras seguía sollozando. No podía evitarlo, estaba demasiado vulnerable y expuesta, en su interior, se había quebrado.
El señor minotauro miraba con decepción a Luna desde su lugar; observa como esta caía en lágrimas y comenzaba a secárselas torpemente con sus cascos, simplemente esto le parecía algo patético e impropio de alguien de su estatus, le pareció algo humillante y tonto.
-pero que poni tan cobarde y tonta, tuvo la daga entre sus cascos y no la uso para apuñalar a ese bastardo- se queja el señor minotauro.
-no es cobarde, ni tampoco tonta- murmura el señor grifo mientras revisa debajo de su regazo, y divisa una hoja de oro blanco, era la daga que había perdido- realmente es muy valiente y lista-
El tiempo pareció detenerse, no parecía real, no podía serlo. ¿Cómo era posible? Twilight no podía procesar nada, su mente se había puesto en blanco, nada parecía tener sentido, no podía ni creer lo que veía, nada parecía tangible, era como si estuviera muerta, pero no lo parecía del todo. ¿Qué es lo que estaba pasando? ¿En verdad es posible? La cabeza le daba demasiadas vueltas, había perdido mucha sangre y estaba aturdida, y apenas podía escuchar lo que los ponis que le habían rescatado le decían.
-¿te encuentras bien, cariño?
-¡deprisa está perdiendo demasiada sangre!-
-¿Twilight?-
-Twilight… Twilight… Twilight…. Quédate con migo-
Las voces cada vez eran menos audibles, como si estas se fueran perdiendo, había recibido demasiado daño, perdió demasiada sangre durante el ataque, y no reaccionaba correctamente; parecía que en cualquier momento perdería el conocimiento. Sin embargo, cuando parecía que pronto caería en la oscuridad, algo repentinamente la saca de ahí. La princesa lavanda, aun algo perdida en su mente, baja la mirada y observa como tras ser aplicada una sustancia transparente, semejante al agua pero un poco más espesa causaba un efecto sorprendente en sus muchas heridas. Lentamente la sangre que brotaba de su cuerpo regresaba a su lugar lentamente, la piel se cerraba sin dejar mancha, y sus muchos moretones simplemente pasaban a desvanecerse. Tras esto, poco a poco los mareos pararon, y para cuando su mente ya entraba en sí, lo primero que hizo fue mirar a los ojos al poni que se encargó de curarle las heridas con esa crema extraña. Lo miro fijamente a los ojos, aquellos ojos azules que destellaban ante la luz, esa mirada tan tierna y adorable como la de un cachorrito recién nacido, esos ojos, no podía ser posible, ella reconocería esos ojos donde fuera, al grado que llego a ignorar incluso el rostro deformado de su portador.
-¿Twilight?- dice el unicornio con capucha.
Es entonces que Twilight se abalanza y lo abrasar con gran fuerza y desespero al poni que estaba frente a ella, siendo inevitable que esta llorara.
-¿Twilight?-
-¡Bast, Bast, Bast! ¿Eres tú? ¿Esto es verdad?- decía la princesa exaltada y más allá del llanto, se había desmoronado, estaba feliz, asustada, triste, enojada, todas estas emociones experimentaba en un solo momento.
-lo soy, estoy aquí, contigo cariño…- murmura el unicornio encapuchado mientras le correspondía el abraso a Twilight.
Twilight cierra los ojos con fuerza y luego empuja bruscamente a Bast y se aleja de él.
-¿por qué? ¡¿Por qué no regresaste?!- exclama Twilight con los ojos enrojecidos por el llanto, y un tono de voz muy ahogado y sofocado por el mismo.
-Porque estuvo fuera de mi control…. Si hubiera sido por mí… nunca me hubiera separado de ti….- murmura Bast con un tono depresivo, mientras se quita la capucha, es entonces que Twilight presencia toda la desgracia por la que ha pasado, al no solo ver un cuerpo marchito y castigado, su pelaje ya no era amarillo intenso, si no que poseía una tonalidad mucho más opaca, casi grisácea, su crin era bastante corta como si apenas le estuviera creciendo y su piel en general, mas parecía la corteza de un tono seco que la de un poni macho, con innumerables cicatrices de quemaduras que cubrían casi la totalidad de su cuerpo. Inclusive había algunas partes donde se podía ver claramente los huesos asomándose, tal como en las costillas y el dalo derecho superior de su labio donde se podían ver sus dientes y un colmillo asomándose.
-no esperaba que me reconocieras….-
-tus ojos…. Tu voz…. Eres tú….- murmura Twilight con un tono colérico. La princesa comenzó a temblar a respirar agitadamente, mientras cerraba los ojos con fuerza mientras se tapaba los ojos con fuerza.
-sé que no soy ni la sombra de cómo era… te prometo que cuando te saque de aquí me….-
-¡Noooo!- dice colérica- no… no…-
La princesa se acerca lentamente hasta el marchitó Bast, mira su cuerpo con inexpresividad y luego lo mira al rostro, y ve sus ojos reflejando la tristeza y cólera que este sentía en su interior.
-no vuelvas a dejarme….-
-Twi….- murmura Bast sorprendido- pero si yo….-
- ¡No me importa cómo te veas! ¡Siempre te amaré!- dice la poni lavanda y luego procede a darle un dulce y cariñoso beso en los labios, uno largo y apasionante, Bast abrasó a Twilight por la cintura y comenzó a acariciar su crin mientras ambos proseguían en el beso.
-te amo….-
-y yo a ti…-
Los dos ponis se abrazan fuertemente, con mucho cariño y alegría, aquella que hacia tanto no se sentía en sus corazones. Era casi como un milagro para ambos; finalmente, después de tanto tiempo, verse de nuevo los rostros. Por un momento parecía como si se hubieran salido del mundo y entrado a uno propio, al ignorar completamente lo que estaba pasando a su alrededor.
-hey aléjate de Fluttershy, Tú…..- exclama Rainbow al ver a Roz acercándose a la inconsciente Fluttershy. La pegaso arcoíris intentó atacar al unicornio, pero rápidamente Flash somete a la pegaso cian, llevándola al suelo, pese a estar igualmente herida y lastimada, aun tenia fuerzas para pelear, cosa que les sorprendió mucho a los presentes.
La pegaso amarilla se encontraba bastante malherida, perdía demasiada sangre, no podía ni moverse pero aparentemente aún estaba consiente, dado a que se le podía ver temblando y gimiendo. Roz saca un pequeño frasco y unta su contenido sobre la herida que Fluttershy tenía en la espalda, casi al llegar al contacto con la espalda de Fluttershy la sustancia salivosa generó un efecto adormécete en la herida que terminó con el martirio de Fluttershy; y tan rápido como eso, poco a poco la herida que esta poseía comenzaba a cerrarse. Fluttershy abrió completamente los ojos, algo sorprendida y confundida por lo que pasaba. Un poco cansada, se levanta y se pone de rodillas, mirando al unicornio negro de melena rosa que estaba ante ella. Le miro a los ojos y por un momento esta sintió una sensación extraña al verle, era como si ya le conociera, pero realmente no se explicaba el por qué.
Fluttershy mira a su alrededor, y observa los cuerpos de los ponis que les atacaron destazados, cosa que le provocó en un persona un miedo indescriptible. En eso una idea le llega a la mente, y alterada esta revisa su vientre, con bastante intriga esta colocó el casco y frotó su vientre intentando comprender si algo había pasado, estaba muy asustada, temía que algo malo le hubiera pasado.
-tranquila… no lo perdiste- murmura Roz mientras se levanta y se dirige a donde esta Flash sosteniendo a Rainbow la cual seguía luchando- suéltala-
Flash suelta a la pegaso arcoíris, y esta como rayo se dirige hasta Fluttershy.
-¡¿estás bien?! ¡¿Qué te hizo?!-
-me curo las heridas… - murmura Fluttershy algo conmocionada por lo anterior.
-¿te encuentras bien?- pregunta Rainbow preocupada.
-creo que si….- murmura Fluttershy mientras abrazaba su vientre con sus cascos- ¡¿dónde está Gloss?!-
-¿no estaba contigo?- murmura Rainbow un poco inquieta.
-si pero… ¡¿Gloss?! ¡Gloss!- Fluttershy busca con la mirada e intenta divisar algo de entre los escombros. Ambas pegasos mira alteradas en todas direcciones, es entonces que lo divisan, el pequeño, estaba oculto detrás de unas rocas, inmediatamente Rainbow Dash fue por el pequeño y le acogió entre sus cascos.
-parece que está bien…- murmura Rainbow Dash mientras lo lleva con Fluttershy.
-no podemos estar muy seguras…. ¿Gloss? ¿te duele algo, cariño?- murmura Fluttershy con un tono maternal mientras se dirige al potrillo, este evidentemente al ver a dos de los encapuchados tras ellas el pequeño asustado cierra los ojos con fuerza y se cubre la cara con sus cascos.
-shhhhh, está bien… está bien…- murmura Fluttershy mientras le abrasaba y de paso revisaba que no tuviera ninguna herida- creo que está bien… solo está asustado-
-qué bueno…. Luna nos mataría- bromea Rainbow.
-¿y tú como estas?-
-¿yo?- murmura Rainbow Dash distraída y Fluttershy señala sus muchos moretones y uno que otro corte que esta poseía a lo largo de su cuerpo celeste- ah, no es nada… ni duele-
-¿enserio?- murmura Fluttershy preocupada.
-sí… es solo un poco de tierra-
-estás sangrando…-
-no es nada importante... ¿tú como estas? Vi que te hirieron-
-sí… en la espalda… ellos ya me curaron- murmura Fluttershy mientras señalaba a los dos ponis.
-ah sí… creo que ya me lo habías dicho…- murmura Rainbow Dash muy desconfiada. En eso está de la nada abriría los ojos como platos y su mandíbula se desencajaría al ver llegar a Twilight acompañada por alguien que creía muerto.
-¡espera! Ese… ¿NO ES BAST?-
-sí…. Eso parece…- murmura Fluttershy igual de sorprendida, con los ojos bien abiertos.
-¿pero qué está pasando?-
-no lo sé….-
-yo ya no entiendo nada….- murmura Rainbow Dash un poco confundida mientras se rascaba la nunca.
-yo tampoco…-
Al ver llegar a Galben con Twilight, Flash inmediatamente sintió un fuerte nudo en la garganta y un infierno en su cabeza, por lo que, intentando guardar compostura, y aprovechando que Twilight aún no le había visto, esta pasa de largo y se separa del grupo, mientras Twilight se reunía con sus amigas.
Fluttershy se encontraba sentada en el suelo con Gloss contra su pecho, intentando consolar al pequeño potro el cual seguía muy asustado por lo que pasaba, es entonces que Fluttershy cree ver una silueta asomándose por un pasillo. Al principio la pegaso amarilla sintió mucho miedo, pero luego identifico la silueta como la de un lobo, y algo comenzó a cobrar sentido en ella, no pudo evitar pensar en el al instante, y esto parecería reafirmarse al parecer ver un destello azul en los ojos de la figura.
Fluttershy estaba a punto de levantarse e ir con en su búsqueda. En eso Twilight llega con ellas, la princesa se veía demasiado feliz, después de tanto tiempo, y pese a haber un infierno afuera, la princesa se notaba bastante esperanzada, como nunca. Fluttershy regresó su mirada de vuelta a donde vio la silueta del lobo, pero esta ya no estaba.
-Blu…- murmura Fluttershy con tristes y nostalgia.
Bast llega al grupo de las yeguas y rápidamente con la mirada este busco en los alrededores e identificó a las ponis presentes. Rápidamente la sonrisa de Bast se desvaneció, y miró a Twilight con seriedad, es entonces que esta entra en cuenta de su preocupación. Contenta por el regreso de su esposo que por un instante se había olvidado de algo muy importante.
-¿Dónde están nuestras hijas?- pregunta Bast con un nudo en la garganta.
La princesa Cadance se encontraba recostada en su cama, en la seguridad de su habitación, ignorando completamente todo lo que acontecía fuera, ella solo quería dormir un poco, esta se encontraba un poco cansada y sofocada, dado a aquerencien había obtenido un ataque de ansiedad por culpa del señor de los grifos, ahora se encontraba a salvo aparentemente, pero algo no andaba bien, algo en ella no estaba bien, pese a que ya había salido de ahí, y ahora se encontraba en su cómoda cama, completamente sola, mientras afuera todo se va al diablo sin que a ella le afecte.
No podía dormir, no estaba segura del porqué; no eran los gritos ni el caos que se desarrolla fuera, pues su habitación tenía un hechizo especial que le aislaba de eso. Dentro de su cuarto el silencio era inminente, predominante y solitario. La princesa del imperio entierra su rostro contra su almohada de plumas, intentando buscar una posición más cómoda, se cubre con las colchas, luego se las quita para finalmente volver a taparse, nada parecía satisfacerle. Ella estaba realmente cansada, realmente quería dormir, pero no podía relajarse ni por un momento, estaba demasiado inquieta y ni siquiera sabía por qué.
-¡no puede ser!- dice esta entre dientes mientras se sienta en la cama, aun con las colchas cabiendo sus patas traseras y se recarga sobre la cabecera para sentarse. Sus ojos se encontraban con bolsas en los ojos, quería cerrarlos pero no podía.
-creo que me siento un poco sola- murmura Cadance inexpresiva- ¿Dónde podrá estar Wes? Carny dijo que estaba a salvo, pero lo busque en su cuarto y no está. ¿Dónde habrá ido? Me hace falta-
Cadance se encuentra recostada en su cama por un momento de silencio, mirando únicamente el techo mientras con un casco acariñaba suavemente su levemente abultado vientre, apenas de un par de meces, pero podía sentirlo pese a ser tan pequeño, ella podía sentir como su fruto se movía en su interior y en momentos daba alguna que otra patadita, sentir esa presencia le relajaba un poco, pero aun no era suficiente para terminar con su inquietud.
-¿pero qué está pasando?- murmura esta mientras comienza a hacer burbujas con su propia saliva cual potrilla inquieta, sentía que estaba obligada a quedarse encerrada y simplemente esperar; y, aunque realmente nadie le está obligando a quedarse en el cuarto, ella realmente tampoco quería salir afuera, o más bien, rondar por el imperio. Era una sensación extraña que simplemente no podía explicarse, no se sentía cómoda en su habitación, pero tampoco quería salir, era como si prefiriera ir a otro sitio, pero ella ni siquiera se imagina cual, y ni siquiera se explica por qué. ¿Por qué tanta incomodidad por permanecer aquí? Estaba cansada, y no se sentía de todas maneras bien como para salir a caminar, sus ojos le pesaban, por lo que ni siquiera tenía ganas de ponerse a leer algún libro. ¿Entonces que era? ¿Qué tenía que hacer para sentirse más cómoda, o menos impaciente? No estaba muy segura de nada.
Da un par de vueltas y vuelcos por la enorme cama donde dormía, enrollándose en las cobijas como gusanito, y por un momento se siente más cómoda al sentir su cuerpo apretado y presionada, mientras su calor corporal hacían de esta estancia más cálida. Eso hasta que se le comenzó a dificultó respirar y prefirió mejor salir del nudo de colchas. Se sentó en la cama por un rato, tomo su cepillo y comenzó a cepillárselo, no por interés en su estética si no simplemente para hacer algo, pero ni siquiera se molestaba en hacerlo bien, únicamente pasaba el cepillo una y otra vez por su crin sin siquiera fijarse en lo que estaba haciendo. En momentos esta mira alrededor de su cuarto, explorándolo con la mirada como si buscara algo que realmente no tenía conciencia de que, así se quedó un buen rato, hasta que con la mirada divisó el sofá que ella usaba para leer.
-creo que eso se ve más cómodo- murmura esta mientras se levanta y se sienta en la silla, no interesada en la lectura ni mucho menos, esta se inclina y coloca sus cascos contra su vientre mientras explora la habitación con sus ojos. Se encontraba completamente a oscuras, pero realmente no era una incapacidad para ella ni limitante estar completamente a oscuras, podía ver perfectamente tal y como si fuera de pleno día soleado gracias a aquello que Carnage había hecho con ella años atrás.
-Carny… espero que vengas pronto- murmura ella-
Luego de un rato en silencio, esta sin saber por qué, usando su magia retira las cortinas que cubrían sus ventanas y balcón para que así pudiera entrar un poco de aire. Acomoda la silla delante de los ventanales y permanece sentada como si nada mirando hacia el exterior. Era casi como si no notara las casas quemándose ni los cientos de ponis, grifos y minotauros peleando en las faldas de su castillo, los muchos ponis aterrados siendo acecinados por propios y extraños, su reino entero, su hogar siendo destruido sin piedad mientras en los cielos una nube de oscuridad y tinieblas se extendía, sembrando el pánico y la sed de sangre a donde fuera, las muchas vidas que se están perdiendo ahora mismo, por su culpa, era como si no estuvieran hay, no le interesaban ni en lo más mínimo, o eso es lo que creía.
De pronto Cadance siente una incomodidad en una de sus meguillas, como si algo le estuviera caminando por esta, instintivamente se limpia la mejilla y se extraña al ver lo que parecían ser lágrimas en su casco.
-¿qué? ¿Por qué? ¿Estoy llorando?- murmura la princesa muy confundida, mira sus lágrimas y luego las seca restregándolas contra el forro de su sofá, pensando que fue solo una basura en su ojo permanece recostada mirando al frente como si nada,
Esta cierra los ojos por un momento intentando dormir, pero pronto esta despertaría al aparentemente escuchar algo, esta extrañada mira en todas direcciones y no ve a nadie más en su habitación, pero no podía ser, ella claramente podía escuchar un llanto, alguien llorando, pero no podía ser solo esta ella y aún más inquietante, el llanto sonaba muy cerca, por lo que no podía provenir ni del armario ni de alguna otra puerta o fuera de la habitación, ni siquiera por debajo de la cama, era como alguien más llorara, pero como, no hay nadie más, solo ellas entonces que se percata de una sensación húmeda en sus meguillas, esta vez ella toma un pañuelo y se limpia ambas meguillas, resultando en esta empapada de lágrimas.
-¿qué? ¿Pero por qué me pasa esto?- murmura esta con un tono melancólico y muy confundido. No comprendía lo que le estaba pasando, no tenía ningún sentido, y se extrañó más al darse cuenta que al hablar, esta expresaba un tono sumamente melancólico. Ella no podía entenderlo o no lo quería, era como si alguien más estuviera llorando, no se sentía triste; entonces, ¿por qué tantas lagrimas brotaban de sus ojos? ¿Por qué su voz sonaba tan melancólica?
Una última vez mira al frente y ve el fuego esparcirse en su reino, agrita la cabeza con molestia y cierra todas las cortinas.
-mejor regreso a la cama- murmuro esta aparentemente con un tono molesto y frustrado, pero al terminar la oración, su voz sonó demasiado deprimida. se dejó caer en la cama e intentó taparse completamente con las cobijas, intentando ignorar lo que estaba pasándole.
Movilizándose lentamente por donde ninguno de los ponis enfurecidos pueden entrar, se encontraba un pequeño grupo de ponis conformado por la princesa Celestia, Discord, Starlight, Spike, Lúthien y Whisper, este último era quien dirigía a el grupo, Spike se encontraba cargando a Eclipse a quien le costó demasiado trabajo arrullar dado a lo que acontecía fuera y el mal que aún se cierne en el aire. Muy cerca de él se encontraba Lúthien quien caminaba a un paso moderado en sus tres patas traseras. Discord pese a poder permanecer en pie y caminar, por desgracias no contaba con las suficientes fuerzas como para cargar a su hija Tara, quien yacía aun inconsciente, es por esto y dado a que era el único con la condición y fuerza para cargar a una yegua casi madura, que Whisper le cargaba casi todo el camino, solo ayudado en momentos por Starlight, obviamente esto no le termino agradando a Discord, pero tenía que resignarse aunque no le gustara, en lugar de cargar a su hija el draconequus guiaba la silla de ruedas donde se encontraba su esposa posada.
Un silencio se cierne en el grupo mientras van avanzando a través de los pasadizos secretos del imperio de cristal.
-ya caminamos por 2 horas, ¿a dónde vamos?- se queja Discord.
-solo hemos caminado 20 minutos Discord- murmura Celestia inexpresiva mientras acariciaba su vientre, en momentos, los dolores de su vientre regresaban y le estremecían con fuerza, pero por suerte para ella él bebé se había calmado un poco, aunque aún podía sentir su inquietud en su vientre, y no era la única.
-por lo pronto intento ponernos a todos a salvo señor-
-¡o sea que no vamos a ninguna parte!- exclama Discord molesto, y su voz resuena fuertemente por la cueva.
-shhhhh- le regañan todos.
El grifo pide la ayuda de Starlight y con mucho cuidado bajan a Tara y la apoyan en un rincón y mientras Starlight le ayuda a recostarla, el grifo extiende sus alas y vuela por los alrededores entre los extensos pasillos, para sorpresa de todos el grifo no solo era muy rápido si no muy silencioso al dar la vuelta, casi no podían escuchar sus aleteos pese a que en la cueva resonaba un fuerte eco.
-no veo a nadie, ni parezca que nos sigan- murmura Whisper mientras se inquina para volver a cargar a Tara.
-¡ten cuidado que es mi hija de quien tratas!- exclama el draconequus molesto y exaltado.
-Shhhhhh-
-está gravemente herida, y tanto ajetreo podría perjudicarle- murmura Discord con una mirada sumisa y preocupada.
-si quieren descansar pueden hacerlo aquí, creo que tenemos algunos minutos de ventaja- suspira el grifo, mientras se mostraba un poco preocupado. Realmente sentía que lo mejor era seguir adelante cuanto antes, pero al ver que su grupo conformado por niños, varios heridos y una princesa embarazada, el grifo no estaba seguro de cómo responder ante este tipo de situaciones, y en parte era verdad que si mueven mucho a la princesa Tara podrían causarle un gran daño, recién paso por una operación, de echo ni siquiera era buena idea que la sacaran de la cama, pero dado a la necesidad, tuvieron que actuar rápido.
Whisper se sienta contra una pared de cristal, el grifo estaba demasiado cansado y ansioso por lo que estaba pasando, pensar en los horrores que se llevaban a cabo a fuera le tenía demasiado confundido y preocupado, por lo que esto pueda resultar al final para todos. Lúthien le mira con curiosidad, y con mucho cuidado esta se sienta a su lado.
-je… creo que ya sé por qué te llama Whisper- comenta Lúthien al sentarse.
-¿Qué dices?-
-cuando fuiste a echar un vistazo… fuiste rápido y silencioso…. Realmente me sorprendiste-
-je, no es nada… hay grifos mucho más rápidos y sigilosos que yo en casa- murmura Whisper dándose poco crédito- ¿y tú…. cómo te sientes?- suspira este.
-¿Cómo me siento de qué?-
-no lo sé…- fue muy repentino todo… no sabía qué hacer, probablemente también debí traerte en una silla de ruedas-
- no ciento nada Whisper-
-eso no significa que algo no pueda andar mal con tu cuerpo…-
Lúthien bufa y se queda callada por un momento, aparentemente molesta.
-eres igual que mi madre… creo que no es momento de pensar en eso ahora ¿no crees?-
-Lúthien… tu cuerpo es muy delicado y lo sabes bien-
-si lo se…. Pero puedo moverme, puedo caminar, no soy tan inútil- suspira la yegua con tono cortante.
-yo no dije eso…-
-lo se…. Murmura Lúthien con inexpresividad- gracias…-
-¿Por qué?-
-por ayudarnos a salir de ese hospital…-
-yo no hice la gran cosa… Discord y la princesa Celestia se encargaron cuando estábamos acorralados-
-tú nos dirigiste…-
-y tú encontraste el pasadizo secreto… no soy un líder, como mi hermano, se algunas cosas que el me enseño, pero no soy como el, ni como los demás grifos…-
-por eso es que te quiero tanto- murmura Lúthien, que aunque no lo parecía por la máscara de su traje, esta estaba sonriendo.
-¿lo dices enserio?-
-si… muy enserio- murmura la yegua mientras toma de la garra a Whisper por medio de su casco.
-¿sabes algo?... como me gustaría versarte….. Pero…-
-esta mascara…- murmura Lúthien con decepción, mientras coloca sus cascos sobre sus mejillas y palma el cristal de su casco, casi como si sintiera ganas de quitárselo.
-podría intentar besarte sobre el cristal- comenta Whisper mientras se sonrojaba, en eso por un instante se cierne un incómodo silencio.
-Adelante….- responde finalmente Lúthien con un tono tímido.
-¿eh?-
-si este es el final… por lo menos…- murmura la yegua muy tímida, a tal punto que de ser posible se estaría sonrojando ahora mismo - por lo menos un beso...-
-un beso- murmura Whisper un poco temeroso.
-me robaste uno... el otro día... ahora yo... yo... sabes que... olvídalo… no era enserio ¿verdad?- murmura la yegua mientras se encogía en hombros.
-siempre hablare enserio con tigo…- murmura Whisper.
Ambos, poni y grifo se toman de los cascos y garras mientras se miran mutuamente, y luego con algo de lentitud y timidez, ambos colocan las puntas de sus narices sobre el cristal que les dividía e intentando imaginar que este no se encontraba hay, para sentir el cariño el uno al otro.
No pasaron desapercibidos como creían, pues incluso antes de ese intento de beso, una joven y dolida yegua les observaba, al verles sintió como su corazón se volvía a partir al recordarle las heridas que esta poseía en su corazón. Starlight regresa y se encarga de Tara mientras los demás descansan, intentando olvidar todo lo que la corroe y lastima, intenta enfocarse en el cuidado de su amiga que aún se encontraba inconsciente.. Discord deja por un momento a su esposa para ir a ver cómo sigue su hija, el draconequus preocupado y aunque le dolía hacerlo, se inclina a la altura de su hija, para poder tocarla y acariciar su mejilla.
-su respiración es correcta, y según veo su pulso está bien- murmura Starlight.
-¿Qué eres doctora?- murmura Discord irritado. Starlight baja la mirada un poco apenada, y es entonces que Discord se da cuenta de su error- perdona, estoy muy preocupado por ella.
-sí, lo se… yo también….- murmura Starlight con inexpresividad.
-en verdad lo siento- murmura Discord mientras suelta un gemido de dolor y se sienta a un lado de ellas- es mi hija…. En verdad…. Tengo miedo-
-creí que tú nunca tenías miedo- murmura Starlight.
-por mi familia, siempre tendré miedo porque les pase algo- murmura Discord con inexpresividad, mientras acerca su garra y acaricia la crin de su hija inconsciente. Starlight se queda pensando por un instante sus palabras- lo aria todo por alguna de ellas, son mi mundo, y todo lo que me importa.
Starlight se queda muy seria mientras Discord se queda sentado observando a su hija en el suelo, este intenta concentrarse y pese a que le cuesta trabajo y le genera un poco de dolor, este logra hacer aparecer una manta y una almohada las cuales usa para cubrir a su hija.
-¿no puedes usar tus poderes?- pregunta Starlight.
-no… soy tan inútil como….- estuvo a punto de decir que su esposa, pero alcanzo a cerrar la boca justo a tiempo, antes de decir algo de lo que seguro se arrepentiría y lamentaría- mis poderes están muy debilitados, y esta estúpida herida no me permite concentrarme-
-usted también perdió mucha sangre, quizás no debería intentar esforzarse- murmura Starlight.
-todavía no he hecho nada que se considere esfuerzo-
-caminaste todo el camino, y cargaste a Tara los primeros 20 metros antes de estar a punto de caer con ella- se escucha una voz por detrás, ambos voltean y ven a la princesa Celestia hay sentada en su silla de ruedas, observándoles- también nos defendiste de algunos ponis…. Antes de entrar a este pasadizo secreto-
-si tuviera todos mis poderes, habría echo mucho más que eso-
-Discord… tú también deberías estar en silla de ruedas- murmura Celestia preocupada.
-oh no, nunca me gustaron, son muy incomodas jeje- sonríe Discord- además creo que sería de muy mal gusto que yo esté en una de esas cosas al igual que tu-
-¿Por qué?-
-eh…. ¿alguien que no sea yo puede explicarle?- murmura Discord nervioso.
Celestia se queda viendo a su marido y por un instante, esta esboza una ligera sonrisa que intento disimular dando a la seriedad de la situación.
La princesa del sol, baja su mirada y mira su vientre con algo de curiosidad e intriga, y mientras pasa un casco sobre este, la princesa siente algunas pataditas de su pequeña, cosa que le ayuda a calmarse un poco tras todo este desastre que ha pasado.
-¿Cuánto le falta?- murmura Whisper.
-no mucho….- murmura Celestia con un nudo en la garganta, es entonces que esta comienza a llorar, Discord al percatarse de eso, a cómo puede intentar levantarse, pero al hacer esto no evitó soltar uno que otro gemido de dolor al sentir como las puntadas comenzaban a moverse mientras se levantada.
-¿Cely?-
-Discord…- murmura Celestia como quejido.
-¿Qué pasa mi cielo? ¿Aún te duele?- dice el draconequus muy dedicado y preocupado, mientras acaricia el vientre de su esposa.
-no… no duele… mucho…. Él bebé está un poco más calmado…- murmura Celestia preocupada- Discord…. Él bebé tiene miedo, y yo también-
-no te preocupes… estamos bien, estamos todos-
-no todos…- murmura Celestia con lágrimas en los ojos.
-¿puedes usar tus poderes?- le pregunta Celestia muy preocupada, Discord se le queda mirando con algo de intriga- quiero ver a Luna… quiero ver si está bien… ¿puedes hacerlo?-
Discord se queda muy serio mientras coloca sus brazos alrededor de su herida y al ver esto, nota como comienza a brotarlo algo de sangre, lo cual ignora.
-intentaré hacer algo para que puedas verla….- murmura Discord con un tono sincero.
-sí… por favor….- murmura Celestia con un nudo en la garganta.
Discord intenta concentrarse, este crea una estela de luz que destellaba descontroladamente, esta comenzó a mostrar algunas imágenes del salón de juntas, pero eran muy borrosas y poco claras, y junto cuando estuvo a punto de verse algo esta se apaga en su cara.
-de… déjame intentarlo otra vez- murmura Discord mientras comenzaba a sudar. Este crea otro destello, sin embargo este a diferencia del primero se extingue tan pronto lo crea, lo intenta una vez más, pero todo con el mismo resultado. Discord comenzó a sudar en frio, se estaba esforzando demasiado, la herida que tenía le dolía demasiado, sin mencionar que en su cuerpo circulaba muy poca sangre y otro factor del que no le ha revelado a su esposa, el cual no le permitían manifestar adecuadamente sus poderes.
-¡no! Aj… casi lo lograba….- murmura Discord colérico mientras comenzaba a jadear.
-Discord…-
-¡solo déjame intentarlo una vez más!- dice el draconequus jadeando. Es entonces que siente algo cálido y suave rosando sus patas, era el casco de su esposa. Discord voltea y mira a su esposa fijamente a los ojos.
-ya no te esfuerces, lo siento, no debí pedírtelo- murmura Celestia mientras con un trapo le secaba las gotas de sudor de la frente de su esposo.
-no quiero defraudarte-
-No lo has hecho- murmura Celestia mientras toma el casco de su esposo y lo coloca sobre su vientre para que logre sentir las pataditas, Discord se sorprende y anima al sentir las suaves pataditas de su fruto en el interior de su esposa, por un momento pareció que regresaría a ser un potro.
-te admiro porque siempre intentas hacerme sentir mejor- le susurra Celestia al oído con un tono suave y luego pasa a darle un beso. Todo esto combinados hicieron que Discord se sintiera vivo y con más energías que nunca, es entonces que el draconequus, extiende su pata y la coloca contra el suelo, surge una estela de luz emana y se extiende hasta una de las paredes.
-¡Discord!-
-tú eres el combustible de mi corazón-
Es entonces que en uno de los fractales de la pared de gran tamaño comienza a reflejarse la silueta de Luna, en un principio un poco borrosa y difuminada por la luz, pero al poco tiempo esta se muestra con claridad. En principio Celestia sintió un gran alivio al ver a su hermana sana y salvo, pero esa expresión cambiaria un poco al verle encadenada.
-Luna… ¡Luna…! ¿Discord puede escucharme?- dice Celestia un poco inquieta, es entonces que Discord coloca su otra garra sobre el hombro de su esposa.
-ahora, pero no hables fuerte- le responde Discord con un tono suave.
-¿Luna?-
En principio, la princesa se encontraba algo desorientada, aparentemente buscando de dónde provenía ese sonido, luego mira en dirección a su mesa, y en un pequeña fractal de esta Luna se sorprendió al ver a Discord y Celestia reflejados.
-¿Celestia?- murmura Luna en voz baja mientras con sus cascos cubría el fractal y haciendo como si estuviera llorando lo cubre totalmente.
-uy… no te acerques tanto que puedo ver todo tu maquillaje corrido como cascada- comenta Discord, y Celestia le da un golpe con el codo.
-¡¿Luna que pasó?!-
-tiene a todos los del consejo cautivos, nos obligan a ver….- susurra Luna mientras se notaba un poco alterada.
-¿hermana estás bien?-
-sí…. ¿quién está con tigo?-
-estamos con Lúthien y Spike, Tara aun no despierta pero parece estar bien- responde Celestia.
-¿y Gloss? Hermana ¿Dónde está mi hijo?-
-Luna…- murmura Celestia con un nudo en la garganta.
-¿hermana?- vuelve a preguntar, esta vez con un tono melancólico.
-no sé… no lo sé Luna…-
Al estuchar esas palabras, Luna comenzó a llorar desconsoladamente al no saber nada sobre el paradero de su bebé.
-Luna por favor calamite… estaba con Fluttershy ¿recuerdas?-
-¡acabo de ver cómo era atacada!- solloza Luna.
Celestia queda callada al escuchar eso.
-mi bebé… ¿Dónde está mi bebé?-
-¡Luna, Luna! Por favor…. Cálmate…. Te ayudaré a encontrarlo, Luna, te sacare de ahí y lo encontraremos- intenta calmarla la princesa del sol, pero Luna continua llorando.
-Luna, usaré todo mi poder si es necesario para reunirlos- murmura Discord cosa que llama la atención de ambas.
-hermana te ayudaremos a encontrarlo- le dice Celestia- pero primero tenemos que encontrar la forma de sacarte-
-no…. Nosotros estamos bien por el momento, encuentra mi hijo primero… por favor…- suplica Luna.
-está bien…. Pero cálmate….- Celestia intenta sonreírle a su hermana para que esta se calme, pero no parece dar resultado.
-mejor vallase…- murmura Luna intentando recobrar la compostura- no vaya a ser que regrese y se dé cuenta de que ustedes…-
-No Hace Falta, Ya Los Encontré, Gracias- se escucha una vos siniestra, es entonces que el frotar comienza a destilar sangre- muchas gracias, me ahorraron la búsqueda-
-¡Noooo!- grita Luna.
-¡LUNA!- exclama Celestia.
La comunicación se corta, pero era demasiado tarde, de repente comenzaron a escuchar como comenzaban a venir unas criaturas por todas partes. Un fuerte estremecer comienza a sentirse, sea lo que sea que venía era demasiado grande y era más de uno.
-¡por aquí!- se escucha la voz de Whisper y todos lo ven ya cargando a Tara entre sus garras.
-¡deprisa!- exclama Lúthien.
Es entonces que todos rápidamente se levantan, Discord se apresura en arrastrar la silla de su esposa. Apresuradamente todos corren tan rápido como pueden, pero siente como muy de cerca lo que sea que los perseguía les pisaban los talones. Discord intento concentrar su poder y provocar un derrumbe tras ellos para bloquear el paso de sus perseguidores, pero lo único que logra es tropezar gracias a la desorientación.
-¡Discord!- exclama Celestia.
Es entonces que una sombra se materializa sobre Discord tomando la forma de un colosal lobo oscuro y estuvo a punto de llegar arremeter contra él, pero de repente un poderoso rayo repele a la criatura, la cual se aleja chillando.
Discord voltea y mira incrédulo a su esposa, de la cual su cuerpo aun destellaba.
-levántate cariño- murmura la yegua mientras coloca su casco contra su vientre, Discord se levanta y se acerca a la silla de su esposa para continuar arrastrando la silla, pero Spike se apresura y el empuja la silla mientras Celestia sostenía a Eclipse.
-corre cariño- le dice Celestia mientras el dragón se la llevaba.
Todos corren maso menos a la par, no era demasiado fácil escapar de las sombras cada vez pareció que se acercaban más, una segunda sombra de lobo estuvo a punto de arremeter contra ellos, pero Starlight logró percatarse y creo un escudo que provocó que la criatura rebotara y regresara a las sombras.
-¡¿Cuántas son?!- exclama Starlight.
Un tercer y último lobo arremete contra el escudo de Starlight y nuevamente rebota.
-no muchas…. Pero corran- dice Whisper mientras seguía sosteniendo a Tara en sus garras.
-¡mi escudo nos protegerán!- exclama Starlight- ¡solo no se separen de mí!-
Todos corren por debajo del escudo de Starlight manteniéndose a la par, pero en eso ante ellos aparece un colosal lobo sin piel, el cual infla el pecho.
-¡Starlight! ¡Va a soltar la niebla roja!- exclama Celestia mientras disparaba un rayo con gran potencia, justo al momento que el lobo escupe su bocana de niebla el cual baña por completo a Starlight mientras el rayo de Celestia golpeaba al lobo, pero fue muy poco el daño que le hizo aparentemente, pues casi de inmediato se ocultó entre las sombras, pero aun podían saber que estaba merodeando.
Starlight cae de rodillas, sofocada por la influencia de la niebla roja.
-¡Starlight!- exclama Lúthien yendo con ella.
-estoy bien…- comienza a toser ella.
Los tres lobos aparecen, pero esta vez, Celestia los repele con una onda expansiva la cual golpea a las bestias, volviendo a ocultarse en las sombras. Pese a que funciono, Celestia no solo comenzó a sentirse cansada, si no que el malestar de su vientre comenzó a regresar de nuevo.
-aj… no… ahora no….- murmura la princesa mientras presionaba con fuerza.
-¡Celestia!- dice Discord mientras la toma por el casco.
-estoy bien… ahhhhh-
- ¡Celestia!-
Lúthien mira a su alrededor, y se percata que aún puede escuchar a los lobos merodeando entre las sombras, mira como Celestia gime de dolor, y Starlight aún se encontraba desorientada y debilitada por el efecto del gas rojo, luego ve a otro lobo merodear por las sombras, siendo ahuyentado por un cada vez más debilitado Discord. Mientras el lobo estaba ahí, Lúthien se quedó viendo al animal, y observo algo que le llamo mucho la atención, no estaba muy segura de que es lo que era.
-tenemos que irnos… van a regresar- dice Whisper con un nudo en la garganta y apuro.
-¡no podremos huir de ellos!- dice Lúthien con inexpresividad, Whisper le mira algo extrañado- no todos-
-¿de que estas hablando?-
Lúthien serie por debajo de su máscara -creo que sabes de lo que hablo- murmura con seriedad-
La princesa de tres patas inmediatamente se da la media vuelta y corre de regreso.
-¡espera!- intenta detenerle Whisper pero no podía con Tara entre sus garras.
-¡esperen!- dice Spike al ver a Lúthien regresar- ¡Lúthien!-
-¡Lúthien ¿Qué estás haciendo?!- exclama Starlight.
-¡ustedes corran, les daré tiempo!- dice la poni de traje.
-¡estás loca! ¡Ni siquiera puedes usar magia!- le exclama Starlight.
Es entonces que un destello morado comienza a cortar de donde debería estar el cuerno de Lúthien por debajo de su traje, y es entonces que un remolino comienza a cubrirla, así como una serie de destellos purpuras.
-yo creo que si puede…- murmura Spike sorprendido.
De entre las sombras aparecen los tres lobos oscuros, asechando al grupo, cada uno era más grande que el minotauro más fornido, ninguna de las criaturas posea piel, por lo que cada uno de sus músculos era claramente visible entre aquel cuerpo, las mandíbulas eran grandes y destellantes, y sobre el lugar donde deberían estar las cuencas, resplandecía un destello morado.
-¡QUE ESTÁN ESPERANDO CORRAN AHORA!- exclama Lúthien.
-¡No! ¡No te dejaremos!- exclama Spike.
Uno de los lobos intenta arremeter contra el grupo pero Lúthien lo toma con un tentáculo de luz morada y lo regresa contra el fondo de la cueva.
-¡HÁGANLO YA!- exclama Lúthien- ¡LARGO!- grita y una onda de energía corta el piso levantando las rocas y creando una línea de división entre ellos y los demás.
Los tres lobos aparecen y rodean a Lúthien, la princesa crea un escudo de energía electrificado.
-¡adelante acérquense!- exclama Lúthien entre dientes. Los tres lobos comienzan a gruñirle furiosamente mientras asechaban a la princesa, mostrando sus largos y afilados dientes, mientras sus ojos destellaban. Lúthien se pone en posición de defensa, lista para actuar, pero en eso algo pasa, sin razón aparente los tres lobos dejan de gruñirle, y se detienen. Las tres bestías se calman y se miran aparentemente confundidas unas contra la otra, mientras comienza a olfatear el aire, y aparentemente a Lúthien. Estos siguieron dando vueltas, pero esta vez en lugar de gruñir, las tres criaturas se pusieron a olfatear, cosa que extraño de sobremanera a la princesa, no comprendía a que estaban jugando, que era lo que significaba esto.
-¿pero qué les pasa?- murmura Lúthien es entonces que las bestias miran todas juntas a Lúthien, y el destello de sus ojos se apagan permitiéndole a la princesa ver los ojos de las criaturas.
-¿Qué significa esto…?- murmura la yegua muy confundida y extrañada, no comprendía por que, por qué le pareció ver algo familiar en esas tres criaturas, y por un momento un vago recuerdo aparece en su mente inquietándola y confundiéndola aún más de lo que ya estaba.
Lúthien apaga su escudo de energía, no muy lejos se encontraban los demás presenciando todo.
-¡ya no tiene su escudo!- exclamo Starlight alterada.
-¡quizás esas cosas usaron la niebla sobre ella!- dice Celestia inquieta.
-¡Nooo!- Starlight estuvo a punto de correr hasta su hermana pero Spike le detiene- ¡Noooo, Noooo Lúthien!-
-¿Qué son ustedes? ¿Por qué resultan tan familiares? – murmura la poni ya a punto de tocar a una de las criaturas.
-¡Lúthien!- se escucha un fuerte grito provenir de entre los pasillos, y es entonces que de entre las sombras aparece un colozal lobo azul claro el cual se interpone entre Lúthien y los lobos escarlatas, la criatura comenzó a gruñir amenazantemente, mientras resguardaba a Lúthien.
Los tres lobos apenas un poco más pequeños que él se ponen en posición de defensa, pero luego aparece una segunda loba que era más grande que el primero, y al igual que los demás se impuso ante ellos, y por ultimo ante ellos aparece una figura de un poni encapuchado, este no podía ser otro mas que Flash Sentril. Los tres seres provenientes de las sombras se impusieron ante los lobos para proteger a Lúthien. Esta miraba soprendida y confundida toda la acción, no entendía nada.
-¡No, esperen!- exclama Lúthien. todos observan a la princesa la cual estaba en medio de todo, las bestias escarlatas parecían dispuestas arremeter en cualquier momento- no por favor... no... por favor... no lo hagan...
Los presentes le miran confundidas, pero aun manteniendo la guardia. los Lobos escarlatas les gruñen a sus agresores, y estos responden con un gesto similar.
-Vallanse- murmura Luthien. Esas ultimas palabras se hicieron muy presentes en los oídos de los lobos escarlatas, los cuales se quedaron inmóviles por un momento- por favor...no pelen-
Los tres lobos retroceden lentamente, mientras Lúthien aún les miraba confundida, ella realmente no comprendia lo que pasaba, no sabia quienes o que eran esas criaturas pero algo en ella, no queria que pelearan. Las tres bestias le echan un último vistazo a Lúthien, y tras un último gruñido de los lobos azules y el Wampira, los tres lobos escarlatas salen corriendo y se pierden entre las sombras.
Lúthien se queda en el suelo, pasmada y confundida por lo había pasado, mientras veía como lentamente el lobo azul que había llegado a resguardado se encogía y tomaba la forma de un unicornio maduro, el cual miraba con ojos entristecidos a la yegua ante él. Lúthien le mira con sorpresa ni siquiera tuvo que esforzarse mucho en pensar en quien se trataba a pesar de verle tan cambiado, desde que lo vio en su forma lobo, supo casi de inmediato que se trataba de él.
-has vuelto- murmura Lúthien con un tono inexpresivo- Blu…-
En el salón de juntas, aun se encontraban aprisionados todos los miembros del consejo, obligados a ver los horrores que se ven en las calles del imperio y bajo la amenaza de que muy pronto ese mal se extienda hasta sus hogares. Lentamente cada uno de ellos comenzaba a perder la esperanza y todo vestigio de cordura; tanta sangre, tanto desmembramiento, tal demostración de ultra violencia expuesta en esos paneles, francamente es muy difícil que cualquiera se mantenga cuerdo por tanto tiempo. Cada uno de los miembros sentía como sus cabezas estaban a punto de estallar, unos cayeron en llanto, otros se ahogaban en su propio vomito por el asco que les provocaba. Ya la mayoría se había rendido, y solo anhelaban un final rápido e indoloro para terminar con esta tortura.
Aún el señor de los minotauros quien pertenecía a una de las azas más fuertes, sentía bastante repudio y frustración ante tal demostración de violencia, si bien aún no se quebraba como el resto de sus compañeros, definitivamente esto comenzaba a afectarle.
-aj… si quieres hacer algo, halo pronto, Crow- murmura el minotauro mientras veía como con un serrucho dos adolescentes partían en dos desde los genitales hasta la cabeza a un poni maduro.
-eso intento… pero aj estas cadenas, no me dan mucho margen- murmura el señor grifo mientras intentaba usar la daga para romper sus serraduras, pero dado a sus cadenas, su movilidad era muy limitada y no le permitían dar el impulso que debería para poder liberarse.
De repente se escucha un fuerte y estremecedor golpe contra una de las puertas del salón.
-¿pero qué demonios?- murmura el rey Minos.
-¡vienen por nosotros! ¡Van a entrar!- exclama Blueblood asustado.
-llegó nuestra hora- murmura la dignataria superior con rendición, casi como si esperara su inminente muerte.
-¡demonios! Apresúrate Crow-
-¡dame un segundo!- murmura este muy impaciente mientras clavaba la daga contra sus cadenas e intentaba torcerlas, pero esto para el resultaba realmente difícil, pues sus muñecas le imposibilitaban dar el giro completo para poder torcerlas totalmente. Se escucha otra serie de golpes contra la puesta y esta vez todo presencia como esta se abolla fervientemente, se lo que sea que quiere entrar es algo muy grande y fuerte.
-¡Demonios Crow, si no puedes hacerlo dame esa daga!- exclama Minos alterado.
-¡lo logre!- exclama el señor grifo mientras lograba romper la cadena principal y lograba soltarse, se pone de pie y muchas de las cadenas que le apresaban se deslizan y caen al suelo con prepotencia, todos le miran impacientes, al ver como simplemente se queda parado ante ellos.
-¡qué esperas!-
-aún tengo los grilletes de las patas- murmura Crown con inexpresividad, y antes de que alguien más pudiera reclamarle para que se apresure, el señor grifo de un movimiento con la daga, uno tan rápido del que solo se vio el resplandor del reflejo de la cuchilla paso por sus grilletes y antes de que se dieran cuenta caen los grilletes partidos a la mitad y con la base al rojo vivo.
-te dije que no era un cuchillo normal, Minos- murmura mientras se acerca con la daga a su compañero. Y al igual que con sus grilletes, este de un rápido movimiento rompió las cadenas de su compañero liberándolo.
- bien, ya era hora-
El grifo asiente con la cabeza y se apresura en ir por los demás miembros, uno por uno, comienza a liberarlos, dejando tras de sí únicamente las cadenas partidas en cientos de pedazos. Los golpes contra las puertas se siguen escuchando por lo que debía apresurarse si quería sacar a todos.
-¡Minos! ¡Tú y los que ya libere buscan una salida mientras termino!-
-tú no me das ordenes- se mofa el minotauro mientras sonreía- ustedes dignatarios, busquen una salida yo buscare mi escudo y maso, creo que están por allá-
El grifo actuaba tan rápido como podía, tenía que apresurarse, aún faltaban muchos miembros que liberar, sin embargo poseía el problema de que la mayoría de estas estaban en shock y tardaban en reaccionar, desesperado y arto, luego de liberarlos les daba un par de bofetadas para ver si así despertaban.
-creo que podemos salir atravesando los vitrales- musita uno de los dignatarios algo pensativo.
-¡Crow encontré una salida!- exclama el señor minotauro mientras se acomodaba el escudo y el mazo.
El señor grifo finalmente liberó a Luna, la princesa tenia a mirada perdida, sus mejillas estaban inundadas en lágrimas. El señor grifo en vez de hacer lo mismo que hizo con otros tantos para que reaccionaran, este decidió mejor darle unas palmaditas en el hombro. Luna levanto su mirada lentamente y le miro, sus ojos estaban completamente enrojecidos por las lágrimas y poseía una muda de derrota.
-es hora de irnos- murmura el señor grifo con seriedad.
-¿por qué…? Si yo solo arruino todo- murmura Luna con un tono ahogado.
-de no ser por ti no nos habríamos liberados- murmura el señor grifo mientras extiende su garra para ayudarle a ponerse de pie- ayúdame ahora, a encontrar a tu familia.
Luna reacciona ante esas palabras y mira al rey, notando en su mirada una expresión de determinación. Luna toma su casco y se pone de pie con su ayuda.
-¡demonios! ¡Los vitrales no se rompen!- exclama el rey Minos mientras golpea una y otra vez los cristales con su maso.
-¡este tampoco!- dice uno de los dignatarios.
-¡¿Qué haremos?!- chilla la señora perro diamante.
El señor grifo mira a Luna con seriedad y en eso esa mirada de determinación se seguridad se contagia en Luna expresando una mirada semejante, y Crown le sonríe a la princesa igualmente.
-¡todos apártense del muro!- exclama Luna mientras apoya sus cascos firmemente contra el suelo y comenzaba a concentrar su poder para crear un poderoso rayo que atravesara el muro.
De repente la puerta es derribada por lo que parecía ser un remolino girando a toda velocidad, la puerta cae y golpea súbitamente contra el suelo completamente abollada casi como una tortilla.
-¡todos detrás de mí! ¡Y quien sepa pelear prepárese!- exclama el señor minotauro mientras todos obedecían y al hacer esto, este susurra- y quienes no solo no estorben-
Dos de los dignatarios, varios de los concejales grifos y Luna sonde los que se ponen en posición de defensa mientras esperaban a que lo que sea que había venido entrara. De repente, de entre la oscuridad entra un grupo de lobos oscuros los cuales se imponen ante los miembros del consejo.
