El despertar del demonio.
Capítulo 47. La unión hace la fuerza.
Starlight mira desencajada, su respiración se detuvo completamente, sus ojos se mantenían fijas ante las figuras que avanzaban apresuradamente hacia ellas. La joven princesa no dejaba de preguntarse en su mente si esto era un sueño, o si era acaso que ya haya fallecido, si era una visión o una alucinación, pues a quien veía ante ella, caminando con precaución ante su persona. Pese a quizás no verse exactamente como lo recordaba, al verle a los ojos y por sobretodo esa temblorosa sonrisa que este intentaba expresar ante ella, le provocaban en su ser una confusión sin igual.
-¿Starlight? Cariño…. Tú…- murmura la vos de su madre, la cual estaba a solo un paso de ella sosteniendo al pequeño Eclipse, pero la princesa no parecía percatarse de su presencia.
-Starlight…. - dice el unicornio a pocos metros de ella mientras caminaba con cautela ante ella. Starlight parecía no responder, era como si se hubiera salido de su cuerpo, era como si no estuviera presente dentro de sus pensamientos. Solo miraba con inexpresividad a aquel unicornio que caminaba hacia ella- ¿cariño? ¿Me recuerdas? Soy…-
Al escuchar al unicornio llamándole por segunda vez, Starlight parece despertar de aquel sueño o trance; sin embargo, por un momento al despertar, esta no parecía ella misma, o mejor dicho, era como si hubiera retrocedido 10 años en su ser al exclamar "papi", y correr tambaleándose a los cascos del unicornio. Bast miró sorprendido a su hija, y casi sintió un malestar al verle en ese estado, cuando por fin comprendió lo que pasaba, este también soltó algunas lágrimas y abrazó con gran fuerza a su pequeña.
-¡papi, papi, papi!- llora Starlight como nunca antes lo había hecho en la vida, realmente parecía como si fuera otra vez una pequeña potrilla d años, incluso aun peor, pues nunca le habían visto llorar así, de forma tan sincera y melancólica. Bast coloca sus cascos contra la cabeza de su hija y acaricia su crin suavemente mientras esta se aferraba fuertemente a su cintura y lloraba en su pecho.
-ya, tesoro… ya, ya- le susurra Bast con un tono suave.
-¡Papi, papi…. Papi!- continua la princesa con un tono demasiado chillón y melancólico, casi se podía escuchar como la princesa hablaba con dificultad como si tuviera un ataque de asma o algo semejante, realmente estaba perdiendo el aliento y ella misma no podía controlarse.
-tranquila… tranquila… cariño… papi está aquí… shhh, papi está aquí- le sigue susurrando Bast para calmarla.
-papi… estas aquí… ¿eres tú?- murmura Starlight mientras mira a Bast a los ojos. Los ojos de la princesa estaban completamente inundados en lágrimas.
-sí, estoy aquí…- murmura Bast mientras le acaricia la mejilla e intenta limpiar sus lágrimas. Starlight le abrasa nuevamente con fuerza, ocultando a propósito su rostro de todos los presentes. Twilight al ver el largo abrazo esta también se incluye a si misma abrasando a su esposo e hija con sus alas y con Eclipse en medio de ellos.
Lúthien miraba la situación no muy lejos del lugar, dado al cristal oscuro que cubría su rostro, realmente nadie podía saber cómo esta se lo estaba tomando. Solo estaba ahí parada, sentada a raíz del suelo recargada tras un muro frio del cual ella evidentemente no importaría sentir. La princesa estaba hay sentada, mientras observaba el momento familiar entre los demás. Whisper se encontraba no muy lejos de ella, observándola a una determinada y considerable distancia, gracias a su vista de águila, este podía verle claramente entre la oscuridad. El grifo le miraba con algo de curiosidad y lastima, este mismo se preguntaba si era buena idea ir con ella, o dejarle ahí, realmente no podía estar muy seguro, pero no le gustaba verle así y sentía que debía hacer algo. Es entonces que alguien interrumpe la soledad de la princesa, un unicornio azul se sienta a su lado sin pedir permiso siquiera.
Whisper entrecierra el cejo y simplemente observa a distancia.
Al lado de Twilight se encontraba Blu, con una porte firme, intento hacerse presente ante la princesa, pero esta pese a tenerlo muy cerca en ningún momento le presto la más mínima atención.
-¿Lúthien? Soy…-
-Blu, lo sé- murmura la princesa con una voz seca, cosa que sorprendió y preocupo un poco al unicornio.
-¿estás bien?-
-estoy con vida ¿no?-
-sí… em… lo que yo quiero saber es…-
-¿Qué quieres saber? Tú sabes que yo no siento nada-
-no… yo… quiero saber si… ¿Dónde están nuestros?-
-no están…-
-¿Qué les pasó?-
Lúthien voltea lentamente y observa a Blu, y aunque este no podía ver realmente a través de ese cristal oscuro, Blu no tardo en sentir sobre de si una mirada semejante a la de su madre cuando esta seria o enfurecida. Lúthien se le queda mirando, sin que Blu pueda ver realmente su rostro. Es entonces que lentamente la princesa levanta su casco y lo coloca detrás de su nunca, palmando un interruptor encontrado tras de este, Lúthien se detiene por un instante.
-esto- presiona el botón y por un instante, el cristal se aclara y permite ver el rostro deformado de la princesa, más deforme que el mismo Bast, un rostro compuesto de pura carne dañada, yagas y protuberancias. De no ser por los relucientes ojos morado de la princesa, seguramente no le habría reconocido.
-Lúthien…. Pe… pero… ¿ninguno? ¡Ninguno de los trillizos sobrevivió!-
Lúthien con una porte fría y encogiéndose de hombros dirige su mirada por un instante en dirección a donde estaba Twilight y el resto de su familia, observa como Bast carga emocionado y alegremente al pequeño Eclipse, observa la felicidad del unicornio amarillo, la alegría sin igual de tener al pequeño entre sus cascos, y con el pequeño potro sonriéndole y riendo con ellos mientras todos estaban muy felices por haberse reunido. No hacía falta que se dijera nada, eso aclaraba todo para Lúthien.
-¿Lúthien?- murmura Blu con voz quebrada.
-ninguno… está con nosotros- murmura la princesa con un tono inexpresivo, mientras coloca su casco contra la mejilla del cristal que le tapaba el rostro -esto pasó… eso es lo que pasó…-
Blu estaba desencajado, realmente no podía creerlo, una inmensa culpa comenzó a generarse en él, ver a su amor en ese estado, hacían que sintiera no solo un vuelco en el estómago sino también en el corazón. Siente como la cólera y tristeza le invaden fuertemente, sentía como si se sofocara, no podía resistirlo, realmente no podía asimilar el hecho de que sus hijos, de que sus bebés no hayan sobrevivido.
Colérico y sin poder creerlo usa sus poderes para ver en los pensamientos de Lúthien, buscando respuestas, este inicialmente se encuentra con algunas imágenes de la princesa embarazada, antes de que toda esta desgracia pasara, se ve a ella feliz por su embarazo, alegre pese a estar casi todo el tiempo en silla de ruedas. Blu le mira con tristeza y busca más a fondo de sus pensamientos, y lo que ve le dejarían sin aliento y casi aria que se le detuviera el corazón al ver a Lúthien en medio de lo parecía ser un castillo en llamas, ve a ella misma atrapada en este infierno, sin aparentemente poder usar sus poderes. Estuvo a punto de encontrar el momento en que ella termina así cuando...
-¡sal de mi cabeza!- escucha una voz, y para su sorpresa, este siente como si alguien le tomara y expulsara violentamente. Blu abre los ojos perplejo y mira a Lúthien quien se mantenía con la mirada baja, sin afán de mirarle.
-¿Lúthien?- murmura confundido.
-no vuelvas a entrar… -
-Lúthien yo… pero… ¡lo siento! ¡lo siento mucho, en verdad!-
-la vida nunca ha sido justa conmigo, debí esperar que algo así me pasaría… no vuelvas a disculparte conmigo por favor-
-Lúthien yo…-
La princesa le mira nuevamente, dirigiéndose a Blu con su máscara oscura la cual solamente reflejaban los ojos del unicornio azul. Blu queda callado por un instante, sintiéndose algo incómodo por aquella mirada que no puede ver pero si percibir.
-¿Qué es lo que quieres?-
-quiero que me perdones…-
Lúthien inclina ligeramente la cabeza, observando a Blu dando movimientos lentos semejantes a los de una serpiente con su cuello, como si le estuviera asechando.
-¿perdonarte?-
-sí yo…-
-¿tú?-
-Lúthien por favor escúchame-
-no Blu, se terminó, no tienes nada que hacer aquí, conmigo- murmura Lúthien con un tono seseante y colérico- si disculparte con alguien, es lo único por lo que has venido, creo que alguien más se alegrara de oír eso, y verte luego de que le dejaras abandonada-
-Lúthien….-
-se acabó Blu, ya se terminó-
-Lu...- murmura Blu con lágrimas en los ojos.
-ve a disculparte con Fluttershy, o piérdete para siempre- murmura Lúthien con un tono colérico.
-Lúthien….-
-vete-
Blu suspira con resignación y se da la media vuelta, caminando lentamente, alejándose de la inmóvil Lúthien. Es entonces que se le acercan a la princesa, Whisper y Spike, ambos que se había separado un poco del grupo, al ver a Lúthien sola, cada uno se le acercó, independientemente uno del otro. Spike es el que más se acerca a Lúthien y coloca su garra sobre el hombro de la princesa, la cual le miro levemente.
-¿estás bien?- pregunta Whisper preocupado.
-sí, lo estoy….-
-¿de qué hablaste con Blu?- pregunta Spike, le dragón estaba un poco preocupado por el estado emocional de aquella poni que más que verle como una hermana menor, casi le veía como un padre al ser el quien le crio desde bebé.
-no hablamos de nada importante-
-pero… vi como… ustedes no….-
-ya no importa, no importa más-
-oh, Luthy….-
-estoy bien Spike… enserio…. ¿Por qué no lo estaría? Ahora que estamos todos juntos-
-iré a ver como siguen las cosas, creo que lo mejor será movilizarnos y salir de aquí cuanto antes- suspira Whisper.
-sí, pienso lo mismo…- murmura Lúthien mientras se queda en el suelo, mientras Whisper se retiraba. Spike permanece con Lúthien para no dejarle sola.
-no te preocupes, todo estará bien- le dice el dragón para animarla.
-sí, claro que sí…- murmura la princesa con un tono sombrío.
-¿Luthy…?-
-todo estará bien ahora…- murmura la princesa mientras se levanta y lentamente se dirige al grupo donde estaba el resto de su familia, Twilight quien estaba llorando por la felicidad al igual que los demás mira a su hija acercándosele lentamente.
-Lúthien…- murmura Bast un poco sorprendido por ver el estado de Lúthien, que aunque ya se le había contado un poco de su estado, realmente es muy diferente verle que escuchar. Lúthien mira a Bast, el unicornio solo podía ver sus ojos reflejados en el cristal ensombrecido del traje de Lúthien.
-qué bueno que estés con nosotras- murmura Lúthien mientras se levanta y abraza a Bast del cuello. El unicornio se siente un poco incómodo pero agradecido por esta pequeña demostración de afecto de su hija adoptiva. Starlight seguía aferrada a la pintura de Bast, pero Twilight se desligo del abrazo, pues aun tenia presente el problema con la temperatura de Lúthien, simplemente se quedó hay parada observándoles mientras Spike se coloca a su lado.
-si quieres yo puedo cargarlo- dice el dragón refiriéndose a Eclipse.
-sí… pero… gracias Spike- le dice Twilight con una sonrisa- creo que puedo cargarlo un poco más, no te preocupes-
Twilight mece a su pequeño potrillo entre sus cascos, intentando arrullarlo. Sus ojos seguían despidiendo lágrimas, pero una marcada y sincera sonrisa permanecía en su rostro, la princesa de la armonía realmente estaba feliz, después de tanto tiempo, después de tantas penurias, el por fin estar todos aquí reunidos, cautivaban su corazón y le daban otro significado al echo se decir adelante, su felicidad era tal que por un momento, ella se había olvidado de que fuera el mundo entero se estaba yendo a la mierda.
En el imperio de cristal se libraba una batalla sanguinaria y cruel, ponis de todas las razas, tropas del imperio de cristal y los mismos ponis de cristal gracias al poder de la gema sangrienta habían perdido el control completamente. Enloquecidos comenzaron a atacar a lo que sea que se les imponga al frente, y ahora todos se encontraban en la plaza principal del imperio, luchando con las tropas de grifos y minotauros: algunos usando sus poderes de unicornios, otros tantos armados con lo que sea que tuvieran al alcance y otros tantos inclusos con sus puros cascos y dientes; como sea, sea cual sea su condición, cada uno de los ponis estaban dispuestos a pelear hasta el final absoluto.
Las tropas del rey grifo se atrincheraron a los alrededores del castillo, logrando crear una barricada con todo lo que se tuviera a la mano, logrando crear una barrera momentánea que les ayudaban a mantenerse a la mayor parte de los ponis alejados, sin embargo los pegasos aún eran un problema, pero por suerte para ellos, no eran demasiados, por lo que fácilmente lograban someterlos e inmovilízalos, atándolos con cuerdas o cadenas.
Con ayuda de los minotauros lograron crear esta barricada, cargando muebles de todo tipo, bigas de un edificio en construcción cercano y los restos de la escuela que se encontraban muy cerca. La barrera les dividía de los enfurecidos ponis por el momento, pero sabían que no duraría mucho.
Pese a que ahora tienen algo de control, sin embargo al principio no fue nada sencillo, se vieron obligados a eliminar a unos cuantos civiles para poder lograrlo, e incluso llegaron a tener algunas bajas de su bando así como muchos heridos. En realidad, de no ser por la ultima orden que su rey les dio de no matar a los ponis a menos que sea extremadamente necesario, ya se abrían dejado llevar por el combate y probablemente la gema hubiera usado eso para controlarlos; sin saberlo, por esa simple lealtad a su rey y probablemente algo más que desconocen, estaban protegidos, por el momento, del poder de la gema.
Por su parte los minotauros eran otra historia, dado a que antes de la barricada, ellos fueron los responsables de la caída de docenas de ponis. Eran criaturas grandes y corpulentas, por lo que un solo golpe de ellos era más que suficiente para terminar destrozando los huesos de los pequeños ponis, de no ser por el comandante grifo cuya sola porte y presencia destilaba imponencia, los minotauros quizás ya habrían terminado con todos los ponis y justo a tiempo, porque sin saberlo la pequeña semilla de la gema sangrienta se estaba introduciendo en ellos; y, si se mantenían así, germinaría en cualquier momento. Fueron alejados del combate y en su lugar se les instruyó a crear la barricada, un extenso muro de 4 metros que dado a su construcción y superficie irregular era muy difícil de escalar a cuatro patas.
Todo parecía estar en orden, y ante el grupo principal de guerreros, se encontraba a quien conocían como el comandante Red, un grifo de porte firme, de plumaje amarillo con lomo rojizo, este tenía un arco y carcaj de flechas apoyados en el hombro izquierdo. Él mantenía una porte firme y seria en todo momento.
-¡esta cosa no durara mucho tiempo!- exclama uno de los grifos un poco intrigado.
-esta barricada fue una tontería construirla, tenemos que salir ahora y pelear contra esos desgraciados, es obvio que no son amistosos- comenta uno de los minotauros frustrados y con deseos de pelear.
-Comandante, ¿ahora que aremos?-
-esperar a que venga el Rey- responde calmada mente.
-¡¿enserio esperar a que venga el Rey?!-
-nadie pude acceder a ellos -
-¡probablemente el rey junto a todos los miembros del consejo estén muertos!-
Comienzan a decir algunos de los soldados entre la multitud, era evidente que sin sus reyes, muchos comenzaban a perder rápidamente la esperanza y el autocontrol.
-el Rey viene en camino-
-¿CÓMO ESTAS TAN SEGURO?- exclama uno de los minotauros y por un momento así fuera pequeño, por un instante destelle un brillo rojizo de sus pálidos ojos.
-solo lo sé- murmura Red mientras mira con algo de intriga al minotauro que tenía frente suyo.
-¡tenemos que hacer algo ahora y no quedarnos aquí parados!-
-¡los minotauros tienen razón!-
-¡¿Qué tal si el rey ya está muerto como los otros?!-
-¡si eso es así no tenemos nada que hacer aquí!-
-¡tenemos que pelear! ¡es todo lo que nos queda hacer!-
-¡tenemos que pelear o dejar este lugar condenado por dios!-
Se comienza a cernir el desorden entre las tropas, rápidamente comenzaban a caer en la desesperación; y, si no se controlaban, probablemente también caerían en la oscuridad profunda. Entre todos, los grifos y minotauros, comenzaron a discutir, al punto de que algunos ya comenzaban a presentarse algo agresivos. Red presenciaba esto e incrédulo observaba como los ojos de algunos de los suyos y los minotauros destellaban un brillo escarlata, no le era muy difícil comprender lo que pasaba, por lo que tenía que pararlos. Delante suyo un grifo y un minotauro comenzaban a discutir seriamente sobre lo que era correcto hacer, la discusión se estaba elevando a tal nivel que parecería que en cualquier momento alguno de ellos recurriría a las armas para callar al otro; y lo que era aún más preocupante, era que su pequeña pelea, empezaba a incitar a todos los demás como fuego en un bosque seco. El comandante presenciaba esto con malos ojos, por lo que tenía que hacer algo, antes de que sea demasiado tarde y comience algo que no pueda parar.
El comandante no perdió más el tiempo y salto hasta llegar delante de ellos y separarles, tumbando a ambos bruscamente contra el suelo, pues solo así lograría alejarlos unos de otros.
-¡YA BASTA!- exclama Red con severidad mientras mira a sus tropas a los alrededores.
-¡¿pero qué demonios te pasa?!- reclama el minotauro que fue tumbado por Red, por su parte el grifo se mostraba muy intimidado y avergonzado por su actitud.
-si lo que quieres es pelear, sal de la barricada, pero no contamines más a mis tropas- reclama el comandante con severidad mientras miraba al minotauro con una mirada penetrante e intimidante, que aunque le cueste admitir, doblegó al minotauro.
Todos, o al menos los grifos, guardan silencio mientras el grifo se reincorpora, y baja la guardia.
- ¿Qué es lo que están haciendo? ¿Me están diciendo que solo porque nuestro Rey no se encuentre presente por eso todos nos volveremos en animales? No. ¡No! ¡Somos soldados de las tierras de Mana! ¡Somos guerreros entrenados en cuerpo y mente! ¡Eso significa que esto no es motivo para alterarse! ¡Somos más que esto! ¡¿y si hay alguien que piense en lo contrario que lo diga ahora?!-
-¡SEÑOR, NO SEÑOR!- exclaman todos los grifos al unísono.
-¡¿Qué es lo que somos?!-
-¡SOMOS LA GUARDIA DEL REINO GRIFO! ¡LOS MEJORES! ¡LOS MÁS FUERTES!-
-¡ENTONCES DEMUÉSTRENLO!-
Rápidamente todos los grifos se ponen en posición, resguardando cada punto del perímetro, mientras los minotauros, por un simple sentido de orgullo, se mantuvieron calmados, solo para demostrar que son mejores a los grifos, y al igual que ellos, cada uno se dispersó por el perímetro.
La calma se mantuvo entre la tropa por un breve momento, algunos ponis enfurecidos intentaron escalar, pero rápidamente eran interceptados por los grifos desde el aire y eran devueltos a la tierra. Sin embargo, pronto parecería que las cosas empeorarían, cuando los gritos de los ponis enfurecidos comenzaran a ser opacados por los incesantes y penetrantes aullidos de los lobos. Es entonces que ante ellos presencian a una tropa de lobos resurgiendo desde las sombras, y asechando el perímetro del imperio de cristal, algunos arqueros intentaron derribarlos, pero los lobos oscuros rápidamente se ocultaban en las sombras.
-¡demonios, nos están rodeando!-
-malditos perros sarnosos-
-¡están por todas partes!-
-¡ninguno deje su posición!- exclama el comandante grifo mientras se pone al frente de la tropa, este observa a su alrededor y divisa a las bestias a los alrededores apareciendo momentáneamente entre la oscuridad para luego volver a ocultarse en estas.
-parecen cucarachas, se esconden cuando aparece la luz- comenta uno de los minotauros con severidad mientras empuñaba firmemente su maso listo para aplastar cabezas en caso de que alguno de ellos se le imponga.
-¡volvamos a intentar! ¡Carguen flechas!- exclama el jefe de los arqueros.
-¡no esperen!- exclama Red a sus hombres.
-¿Qué pasa?-
-no me días que también crees que ellos están de nuestro lado- comenta sarcásticamente uno de los minotauros ya bastante irritado y molesto por tanta espera.
-¡no disparen!-
-¿Qué es lo que pasa? No podemos seguir estando aquí sin hacer nada ¡esas cosas nos están rodeando!-
-exactamente, no sé qué enseñanzas les den en sus tierras, pero en Mana nos enseñan a pensar antes de actuar- reclama el comandante Red.
-¿Qué es lo que quieres decir con eso?- dice el minotauro sintiéndose un poco insultado y molesto.
-esas cosas nos rodean, y si atacamos, nos vendrán por todos los frentes, no son lobos comunes, son del tipo de criaturas que hay en el bosque negro de mis tierras. Una sola de esas cosas, es capaz de terminar con toda una tropa si se lo propone, si atacamos ahora, comenzaremos una masacre- murmura el grifo con seriedad- si nos quisieran muertos, ya habrían atacado-
-¿y si no los atacamos eso pasara de todos modos? Esas cosas nos están asechando, en cualquier momento se nos vendrán encima-
-no, si algo hemos aprendido a la mata, es que los lobos oscuros no atacan a menos que antes se les provoque, así que ordénales a tus tropas que no ataquen-
-son solo un montón de terror-
-no, no lo son, pero si crees que esas cosas no son la gran cosa, llamare a todos mis grifos y entraremos al castillo para que ustedes luchen si tanto lo desean, pero les advierto, no es buena idea enfrentarlos- murmura con un tono grifo, el minotauro le mira con seriedad.
-aj, ¡todos, aléjense de la barricada, y solo esperen a que ellos den el primer golpe!- exclama el minotauro de mala gana, todos los minotauros le obedecen y comienzan a replegarse hasta el castillo.
El comandante Red se acerca apresuradamente a un grupo de su batallón y con seriedad este les dice- entren adentro, si pueden no peleen; quiero que salgan con vida-
-¿Qué haremos adentro señor?-
-quiero que todos entren y me informen de paradero y estado del Rey. Si pueden sacarlo háganlo, pero si ven que es demasiado regresen y vengan conmigo de inmediato-
-¡sí señor!- exclama la pequeña tropa, y rápidamente el grupo de 7 grifos entra al interior del castillo.
Dentro del castillo, sin que los grifos o los minotauros se hayan percatado, un grupo de lobos oscuros ya habían entrado al castillo, y llegado hasta donde estaban los del consejo. Los lobos entran a la fuerza hasta el gran salón donde se encontraban los miembros del consejo cautivos, las criaturas gruñían ferozmente como bestias salvajes. El señor de los grifos, junto a Luna, el rey Minos, y algunos de los dignatarios de Maretonia y concejales grifos; se colocan en posición de defensa formando un círculo en cuyo centro se encontraban los miembros más débiles (o cobardes) intentando resguardarse tras los fuertes.
Los lobos gruñen ferozmente como si estuvieran dispuestos a atacar en cualquier momento. Todos los miembros se alzan en armas y solo esperan a que esas cosas se acerquen un poco más para comenzar un ataque.
-¡todos preparados!- exclama Luna mientras hacía brillar su cuerno.
-aún no- murmura el señor grifo, mientras siente en la tierra un tenue estremecer, y en eso nota como los lobos se alteran pero no atacan a los miembros, el estremecer aumenta a tal punto que por un momento algunos de los miembros pierden el equilibrio estando a punto de tropezar, apenas logrando mantenerse en pie. Es entonces que los lobos se hacen a un lado abriéndose paso ante lo que aparentemente seria su líder, es aquí cuando delante de los lobos oscuros, aparece un lobo color gris de lomo morado, la criatura caminaba a un paso lento y aparentemente deprimente. La criatura se coloca delante de los suyos, mostrándose delante del consejo. Es aquí cuando todos pudieron observar sus apagados ojos azules entre aquel pelaje grisáceo. Ver a esta criatura provocó en los del consejo un sentimiento extraño y confuso, la criatura les observaba con total frialdad, se mantuvo de pie solo por un instante, y miró a los alrededores como si admirara la edificación, luego con su pata delantera pica un poco el diamante como si intentara escarbar. Volvió a mirar a los ojos a los miembros del consejo.
-¿¡qué están esperando!? ¡Ataquen!- exclama la señora perro diamante, uno de los lobos que escoltaban al lobo gris pareció escucharle y este se puso a gruñir y a mirar en dirección a la perro diamante. Está muy asustada se encoje en hombros y se oculta tras de los grifos.
-¿Qué es lo que quieren estas cosas?- murmura Blueblood al oído de Luna.
-no lo sé… pero creo que quizás estén de nuestro lado…-
-¿eh? ¿Qué te hace suponer eso?-
-creo que ya nos habrían atacado de ser lo contrario… ¿no crees?- complementa el señor grifo quien aun así no bajaba la guardia, realmente no estaba muy seguro de que pensar, pero era muy probable lo que decía Luna.
La loba baja la mirada y se da la media vuelta dando pasos muy lentos y calmados mientras salía del salón, los lobos que le resguardaban cierran la entrada tras de sí, y una vez que esta salió completamente del salón y se perdió en la oscuridad, todos los lobos salen en orden y en fila de dos por la misma puerta por la que entraron, dejando perplejos a los del consejo.
-si quieren salir a hacer algo este es el momento- escuchan sorpresivamente todos los del consejo en sus cabezas, una voz seca e inexpresiva, como si estuviera aburrida.
-¿Qué acaba de pasar?
-¡acaso eso importa! ¡Todos afuera!- exclama el señor minotauro con impaciencia, y la mayor parte de los del consejo le siguen, quedándose atrás solo unos pocos.
-no creo que sea buena idea salir…. Ni siquiera es nuestro reino…. Así que…- murmura la señora perro diamante.
-así que pueden quedarse aquí y esperar a que un monstruo no tan amigable venga- les insinúa el señor grifo con una sonrisa maliciosa.
-ahora que lo analizo más cuidadosamente… creo que es mejor salir de aquí- murmura esta mientras una gota de sudor baja por su frente.
Apenas salen del recinto, los miembros del consejo contemplan horrorizados una masacre, extendiéndose a lo largo de los pasillos, estos observan como sus escoltas, como todos aquellos que se quedaron fuera vigilando los alrededores del salón de juntas ahora se encontraban destazados y destrozados. Un extenso rio de sangre cubría todo el suelo de los pasillos, así como los restos de los cuerpos de ponis, caballos, grifos y uno que otro minotauro.
-¡malditos lobos!- exclama el rey Minos con cólera.
El rey minotauro es el primer en avanzar entre el rio de sangre, sobrevolándolo, este observa los cuerpos, y divisa los signos de lucha que cada uno presentaba en lo que restaban de sus cuerpos, signos de deslazamiento, cortes de armas punzo cortantes, flechas clavadas a lo largo de algunos cuerpos, cráneos destrozados y huesos rotos saliente de los cuerpos.
-esto… esto no lo hicieron los lobos…- murmura el señor grifo con seriedad- me temo que fueron ellos mismos-
El rey grifo regresa con los miembros y aterriza con bastante sumisión e impotencia.
-fue la gema…- murmura Luna con seriedad -tenemos que hacer algo cuanto antes….-
Es entonces que ven llegar por el pasillo a una pequeña tropa de grifos, al principio, creyendo que se trataban de fuerzas hostiles, todos los miembros o al menos la mayoría se puso en posición de defensa, pero inmediatamente el señor grifo les detuvo al reconocer que no corría la oscuridad en los ojos de sus tropas. Rápidamente los grifos le informaron a su señor de la situación que se llevaba abajo, a lo que el grifo sonrió.
-ahora mismo estamos rodeados por lobos oscuros-
-¿lobos oscuros?- murmura el señor grifo con un poco de intriga pero no demasiada preocupación.
-sí… aún no nos han atacado… pero nos han rodeado completamente. Señor, necesitamos que usted venga con nosotros y nos ayude con esto-
-¿entonces todos están abajo manteniendo a los ponis fuera?-
-exactamente señor, pero no sabemos cuanto tiempo podamos mantenerlo así-
Pese a las malas noticias el señor de los grifos no evito sonreír. Por todo este tiempo que estuvieron encerrados, Carnage únicamente se limitó a mostrarles el lado más crudo de la batalla, con malicia les torturó mentalmente mostrándoles como cientos de ponis se arrancaban los ojos unos a otros, y los únicos indicios de sus tropas que se les fueron mostrados fue de cómo sus algunos de sus grifos y minotauros caían ante la rabia de los ponis. Realmente nunca se les mostró la tropa entera, más que cuando estos pelearon al principio a la par con los ponis enloquecidos. El rey grifo se sentía orgulloso de sus tropas y por sobretodo de su sobrino y general por mantener el control mientras él no estaba presente.
-bien, nosotros nos encargaremos de las cosas grandes. Minos y yo regresaremos con nuestras tropas, necesitaremos acordonar la ciudad y crear un perímetro para conseguir el control-
-tengo que ir en búsqueda de mi hermana- murmura Luna con un nudo en la garganta, pese a que en verdad estaba muy preocupada por el estado de su hermana, no era a ella a quien quería encontrar ahora, cuando realmente pensaba en buscar a su hijo el cual era el corazón de su vida.
-no creo que sea buena idea separarnos, y sin Cadance, solo nos quedas tu para controlar a los ponis- murmura el señor grifo con seriedad.
-están enloquecidos…. No podremos detenerlos- murmura Luna con rendición.
-supongo que no pueden usar los elementos… ¿hay forma de que puedan hacer algo que purifique el corazón?-
-no sin los ponis de cristal… y están todos corrompidos…. Y si todos mueren… no se podrá hacer nada…-
-¿no hay otra forma? -¿si capturamos a todos los ponis? ¿Hay forma de sacarlos del control de la gema? ¿U otra forma de purificar el corazón?-
-quizás en la biblioteca haya alguna alternativa…. Pero… no lo sé…. No creo que sea momento de ir a leer…. – murmura Luna un poco apurada.
El señor grifo se queda pensando por un instante, tenía todo encima, tenía que apresurarse. Luego de un momento este sonríe-
-quizás haya algo... en los escritos de la biblioteca del imperio... pero no lo sé-
-una mínima posibilidad es todo lo que necesito- murmura el señor grifo con una sonrisa- tú regresa a la biblioteca, busca algo, rápido, nos encargaremos de ganar tiempo para ti-
-¡sí, está bien! Pero… ¿y los ponis de cristal?-
-¡Gaya!- exclama el señor grifo y uno de sus concejales se le acercan- ¡ve con el comandante Red y dile que capturen a los ponis y formen una barricada entre nosotros y el castillo!-
-¡aún puede haber muchas de esas cosas en el castillo!- exclama Blueblood- Luna no podrá sentarse a leer y defenderse al mismo tiempo-
-necesitamos más gente… - murmura el señor grifo con seriedad.
-yo iré…- murmura Blueblood con vos temblorosa.
-Blueblood…- murmura Luna sorprendida.
-¡¿tú?!-
-sé que no puedo hacer nada… pero… no soy un inútil…. yo seré tus ojos…- murmura Blueblood que aunque algo indeciso- no puedo seguir escondiéndome…-
Luna mira a su sobrino con aprecio y coloca su casco sobre el hombro de este.
-¡bien! ¡no tenemos mucho tiempo! ¿Dónde está esa biblioteca?- dice el señor Grifo con impaciencia.
-fuera del castillo en la ciudad…- responde Luna.
-entonces vengan conmigo, hare que les escolten hasta haya, pero una vez ahí están por su cuenta- murmura el señor grifo con seriedad.
En las profundidades del imperio de cristal, se encontraba el grupo de Celestia y Twilight, intentando comprender y decidir qué hacer. Todos se encontraban reunidos en un círculo donde se decidiría que hacer.
-tenemos que irnos ahora- murmura Roz con seriedad, el unicornio negro se mantuvo un poco alejado, a cierta distancia lejana de Fluttershy que se encontraba al otro lado del círculo.
-no estamos seguros afuera…- murmura Discord con un tono debilitado mientras abrazaba a su esposa, y teniéndola entre su regazo a su hija aun inconsciente, el draconequus protegía celosamente a esposa eh hija, que pese a haber sido curado por el grupo de Bast, e incluso sacar a su niña del borde de la muerte y la agonía al también curar la herida que casi la mata, Discord seguía sin confiar en ellos, de hecho de no ser porque Celestia se lo pidió, nunca hubiera dejado que ellos usaran esa cosa que Discord identificó como baba (dado a la consistencia) sobre la delicada herida de su hija. Pese a habérsele cerrado la herida, Tara seguía inconsciente; así como Discord, pese a también ya no tener ninguna herida que atente con su vida, permanecía debilitado, gracias a la excesiva pérdida de sangre y traumatismo que ambos sufrieron, así como todo el tiempo que estuvieron con la carne expuesta.
-No podemos quedarnos aquí por siempre, debemos subir a la superficie- murmura Bast con seriedad, mientras voltea a ver a Twilight a los ojos.
-si esas cosas les encontraron una vez, probablemente lo vuelvan a hacer, y esta vez quizás vengan mejor acompañados- murmura Roz con seriedad.
-¿A dónde iremos si salimos de aquí?- pregunta Fluttershy un poco temerosa. Bast y Roz se quedan calados por un momento mientras observan la expresión asustada de la pegaso amarilla, sintiendo algo que les carcomía por dentro al no resistir verle así.
-existe un lugar….- murmura Bast con voz quebrada.
-Bast… no….- murmura Roz.
-olvídenlo- se escucha una voz desde la oscuridad, es entonces que desde las sombras aparece una colosal loba azul claro, lentamente esta se fue encogiendo y tomo la forma de una bella unicornio blanca azulado, de crines azul cielo y algunos mechones blancos, sus ojos eran azules y relucientes como dos zafiros.
-¿qué?- insiste Discord -¿Qué lugar es ese?-
-no importa, ustedes no irán- suspira la yegua mientras sonreía maliciosamente.
-¡oye tú, hija de lobo!- exclama Discord mientras se levantaba.
-¿Qué quieres rompecabezas viviente?- le reclama la yegua.
-¡¿Dónde es ese lugar? ¿Por qué no podemos ir?!-
-oh, puedo hacerte una lista-
-¡¿Qué dijiste?!-
-¡Ara!- se escucha una voz hasta el fondo, todos menos Lúthien voltean y ven a Blu, un poco alejado del lugar, muy cerca de otro poni solitario que hasta el momento no se había presentado. La yegua azulada se calma un poco y comienza a reír.
-mil disculpas, haberes me dejo llevar cuando alguien se pone amenazante conmigo-
-¡yo no te estoy amenazando!- exclama Discord molesto.
-Discord- se escucha la voz de Celestia llamándole la atención, el draconequus se vuelve a sentar a su lado.
-miren ponis y… cosa-
-¿¡a quien le llamas….!?- exclama Discord pero Celestia le tapa la boca con su casco.
-tenemos un problema muy serio aquí, y no podemos dejarlos aquí- insiste Bast.
-tampoco podemos llevarlos a todos, son demasiados, y de este grupo solo dos son Wampira- murmura Ara con seriedad mientras olfatea el aire.
-¿a qué se refiere con Wampira?- murmura Rainbow Dash entre el grupo.
-veamos aquí hay un mínimo de 7 ponis, un dragón y una cosa que tenemos que sacar de aquí cuanto antes, en eso estamos de acuerdo todos, pero ahora nos dicen que hay más los cuales no han encontrado, esa tal Luna y miembros del saber qué consejo, sin mencionar que mi padre busca a esa tal Cadance-
-¿Cadance? Por qué….- murmura Twilight mientras armaba los cabos en su cabeza, desde que le vio por primera vez en su forma loba al ver sus ojos le recordaba mucho a alguien, pero dejo de pensar en ellos al conocer su actitud muy distinta la cual por alguna extraña razón también le recordaba a alguien, y al volver a mencionar que buscan a Cadance le hace entrar en duda otra vez, pues ¿quién más vendría a buscar a Cadance?
Bast la toma fuertemente del casco y le mira a los ojos.
-perdóname…. Quizás debí decírtelo en cuanto te vi- Twilight le mira con intriga, su corazón comenzó a palpitar fuertemente, más que nunca en su vida, mientras Bast estuvo a punto de decirle lo siguiente, ella en su mente ya lo había formulado, pero solo requiera que esto se le fuera confirmado- tu hermano, está aquí, con nosotros-
Twilight siente como se le va el aliento al escuchar esas palabras, abre completamente los ojos, no podía pronunciar ni una sola palabra, pero por su mejilla comenzó a rodar una lágrima, esta intento pronunciar su nombre, pero de si solo surgieron algunos balbuceos tenues e incomprensibles.
-no podemos salvarlos a todos, se le convenció al herrero de venir solo porque simplemente sería un grupo muy pequeño, y esto, valga la redundancia, no lo es-
-¡estás diciendo que los dejemos aquí a morir!-
-yo no dije eso, pero por algo estamos apartados de este mundo, ellos mismos deben librar sus batallas, ese fue el pacto con "ella" y no podemos romperlo, ustedes dos lo saben muy bien-
-tú no eres la líder de esta operación-
-tienes razón, no lo soy, soy solo una supervisora, y mi trabajo es velar que se cumplan las normas; porque mira, aun si yo decido dejarlos venir, ¿crees que el resto lo dejará?-
-¡nuestro padre los dejara!- exclama Blu uniéndose al círculo.
-¿y el portal? Night light, tú no has vivido haya tanto tiempo como yo, tú no has visto lo que le pasa a los que la niebla roja rechaza, además…- murmura esta mientras voltea a ver a Celestia.
-¡¿Qué miras?!- exclama Discord colérico.
-hay una preñada en el grupo…. Esperen- olfatea el aire y voltea a ver a Fluttershy, esta sintió mucho miedo al ser asechada por los destellantes ojos de la unicornio- dos, je, aun si la niebla le deja pasar, la niebla es demasiado agresiva, perdería al bebe al intentar cruzar, quizás el pequeño Wampira pueda resistirlo, pero un poni normal, tan pequeño y tierno, no lo resistiría, seria comida de tejedoras de la muerte-
Fluttershy al sentir tanto miedo, esta se acurruca en el pecho de Rainbow Dash y comienza a llorar bajo el temor de perderlo.
-¡cierra la boca de una buena vez!- exclama Discord colérico.
-¡sí! ¡ya cierra el pico maldita engreída!- le acompaña Rainbow Dash mientras esta ocultaba el rostro de Fluttershy contra su pecho.
-yo solo digo los hechos, y aquí les va un último, ejem, ejem- se aclara la garganta- desde que esa tormenta oscura comenzó a extenderse, no sé si se habrán dado cuenta, pero ya no podemos tele transportarnos, es un viaje largo, y la tormenta solo se extiende. ¿Crees que sobreviviremos todos al final del viaje? Mi padre y yo casi morimos cuando intentamos llegar por primera vez a pesuña, ¿sin la tele transportación cuanto creen durar?-
-Ara, ya basta- murmura Bast.
-como digas, Galben- suspira esta mientras un tanto obstinada se retira del círculo, esta quiere ir con Blu pero este le mira con un rostro igual de colérico que los demás.
-¿qué?-
-¿alguna vez te han dicho que eres demasiado cruel?-
-Night, estoy enojada, no estamos en casa, mi hijo cumplirá años muy pronto, estamos en este infierno imposibilitados de regresar cuanto antes, a mi padre y a mí nos tomó un año de este mundo llegar a la pata de la araña, y eso por que tomamos un atajo, el cual ya no existe, y aunque existiera…. No me gustaría volver- murmura Ara malhumorada- no quiero llegar a casa y darme cuenta que me perdí toda una vida, no sé si me entiendas-
Blu suspira y busca con la mirada a Lúthien, la cual pese a estar en el círculo en ningún momento dijo una sola palabra.
-te entiendo bien, pero aun así, no tenías que ser tan grosera-
-solo dije la verdad, Night Light, algún día debes entender, que no podemos salvarlos a todos-
-no, nunca lo entenderé-
-lo harás, y cuando lo hagas habrás madurado hermanito-
-aja- murmura Blu mientras mira al suelo y observa el cristal enrojecido del que estaba conformado el túnel.
-no me importan las leyes del herrero ni lo que diga esa niña, los sacaremos a todos de aquí cuanto antes- reclama Bast.
-no…- murmura Twilight.
-Twilight…-
-no podemos irnos, y aunque lo queramos, no podremos, ella tiene razón-
-¡no, no la tiene! ¡Ella es una engreída, manipuladora!- reclama Rainbow Dash quien solo pensaba en poner a Fluttershy y él bebe que esta cargaba dentro.
-Rainbow…- murmura Fluttershy deteniéndola.
-miren, Fluttershy, Rainbow, hace muchos años, ni siquiera nos conocíamos, y al final, nosotras terminamos juntas para salvar Equestria, no solo lo hemos hecho una vez, sino muchas veces más después de eso, aun podemos hacerlo, aun podemos luchar por nuestro mundo, es nuestra responsabilidad-
Todos observan con asombro y estima a Twilight, pero realmente ninguno tenía la confianza de salir de esta a salvo, todos eran muy conscientes de lo mal que estaban las cosas, y sabían muy bien que en cualquier momento solo podían empeorar.
-mira Twilight… sabemos bien lo que quieres decir… pero no funcionara, Applejack y Rarity no están aquí con nosotras y Pinkie….-
-lo que Rainbow quiere decir es… ¿Cómo usaremos los elementos?- murmura Fluttershy.
Twilight por un momento estuvo a punto de perder el entusiasmo.
-no, pero aún tenemos el corazón de Cristal- interfiere Celestia.
-Cariño por favor…- murmura Discord.
-es verdad que esas cosas lo están usando en nuestra contra, pero esa cosa esta presente, y si logramos purificar y activar el corazón-
- ¡esa cosa terminará desintegrada de un solo destello!- exclama Rainbow Dash.
-¿pero cómo podrán purificarlo?- pregunta Bast.
-no hay forma de que lo hagamos sin los elementos… ninguna magia es tan fuerte-
-quizás si usamos todas nosotras nuestro poder combinado- murmura Celestia con una sonrisa.
-¡Celestia no! ¡No dejare que te arriesgues así!- reclama Discord.
-si no lo intentamos Discord, no habrá futuro para este bebé- murmura Celestia con inexpresividad mientras acaricia su vientre.
-podemos hacer que los lobos retengan a los ponis y a esa cosa maldita lo suficiente para que ustedes se acerquen- murmura Roz.
-también están las tropas de mi rey y los minotauros, ellos aún están peleando arriba- interviene por primera vez Whisper.
-suena fácil- murmura Bast.
-demasiado- dice Roz con un tono cortante mientras piensa en aquella criatura que les ataco años atrás.
- no sabemos el alcance del poder de ese monstruo, si fue capaz de corromper el corazón, pude ser capaz de muchas otras cosas- dice Starlight.
-nada podrá con el poder del corazón purificado a su máximo nivel- le anima Twilight.
-bien, creo que si podremos acercarlas, pero por muy poco tiempo-
-hay otro problema- dice Celestia- no podemos simplemente llegar al corazón y dispararle rayos, tenemos que usar el hechizo indicado, y debemos actuar simultáneamente-
-¿bien cuál es ese hechizo?- murmura Starlight.
-no lo sé…- suspira Celestia- pero… quizás-
Celestia y Twilight se miran directamente a los ojos.
-la biblioteca del imperio- sonríe la poni lavanda.
-creo que no tenemos tiempo para ponernos a leer, a cada segundo esa cosa se hace más fuerte- comenta Ara.
-las tropas de grifos podrán darles tiempo- insiste Whisper- los grifos nunca se rinden-
-también nosotros les daremos tiempo- dice Bast con una sonrisa.
-No Bast…- murmura Twilight abrasándole precipitadamente.
-tengo que hacerlo…- murmura Bast.
- no… no quiero… ven a ayudarnos…-
-Twilight, tu trabajo es buscar la solución, el mío darte el tiempo que necesitas- murmura Bast con un tono sabe.
- no quiero perderte otra vez….- comienza a llorar en su pecho.
-no lo harás, siempre estaré para ti- le susurra al oído, y luego de eso pasa a darle un tierno beso a la princesa en los labios, Twilight cierra los ojos y se aferra con fuerza a su cuello.
No muy lejos de ahí, se encontraba Flash Sentry, quien harto ya de todo lo que había presenciado se da la media vuelta y comienza a retirarse, Blu se percata de esto y rápidamente va con él.
-¡espera! ¿A dónde vas?-
-no tengo nada que hacer aquí- murmura Flash colérico.
-¡no! ¡Espera!- Blu se le adelanta y le bloquea el paso -entiendo lo que te pasa, yo…. Yo también estoy pasando por esto mismo ahora….-
-niño, tú no entiendes nada, yo ya no tengo a nadie-
-yo tampoco-
-no es verdad- murmura Flash mientras le empuja para seguir su camino- tu aun tienes una familia aún tienes tu madre-
-espera…- intento detenerlo, pero antes de que pudiera hacer algo Flash desaparece entre la oscuridad.
-¿hay alguna forma de llegar a la biblioteca atravesando estos túneles?- pregunta Twilight.
-no estoy muy segura en realidad, solo sé que estos túneles se extienden por todo el imperio, pero son como un laberinto para mí- murmura Celestia pensativa.
-creo que yo sé un poco de esto…. Pero no estoy muy seguro de encontrar un camino pronto y el tiempo corre- dice Bast con seriedad.
-sería más fácil salir a la superficie y llegar a ella- comenta Roz.
-lo sé, pero mientras mejor ocultados estemos de ellos, las cosas serán más fáciles-
-vallamos a plaza principal, hay nos reuniremos con las tropas y nos llevarán-
-no estoy muy seguro de eso- murmura Bast.
-no sabemos si ellos también resultaron afectados por el poder de esa cosa- complementa Bast.
-yo conozco a mi gente, y si yo salí bien librado de esta cosa, ellos también- reclama Whisper.
-no tenemos muchas opciones Bast…-
-y el tiempo se nos acaba….- murmura Celestia, cuando entonces todos comienzan a sentir un estremecer por debajo de la tierra.
-¡no sé ustedes, pero estar bajo tierra ya no es seguro!- exclama Ara mientras se transforma en una gigantesca loba azul cielo.
-¡Rápido! ¡Conozco una salida a la superficie! ¡Llegaremos a la plaza central!- Exclama Bast apurado mientras este toma en cascos al pequeño Eclipse. Rápidamente todos le siguen, Fluttershy toma al pequeño Gloss en cascos mientras Rainbow Dash le cuida la retaguardia, Discord carga a Tara pese a su estado aun debilitado e incluso con su poder hace que la silla de Celestia flote en el aire para apresurarse cuanto antes. Todos corren lo más rápido que pueden mientras la tierra por debajo de ellos comenzaba a sacudirse como si en cualquier momento algo fuere a brotar.
Cadance se encontraba nuevamente recostada en su cama, sin mover ni un solo musculo, esta se encontraba mirando en dirección a la puerta de su cuarto, sus ojos no reflejaban ninguna emoción, como si estuvieran perdidos. Las ventanas estaban abiertas por lo que ocasionalmente podían entrar una que otra ventisca que alborotara las cortinas momentáneamente. Cadance estaba demasiado deprimida como para pensar en lo que estaba pasando a su alrededor, podía escuchar el fuego quemando las casas, los gritos y gemidos de los ponis sufriendo eran como un susurro en sus oídos, ella escuchaba todo lo que pasaba, y parecía que finalmente había encontrado la forma de no sentir empatía por lo que todo pasaba, dado a que ya llevaba varias horas en esa postura, pero aun no conciliaba el sueño.
-¿Quién eres tú?- escucha Cadance mas no presta atención al pensar que se trataba de algo de afuera, pero luego.
-¿esto es lo que quieres?-
Esta vez se escuchó muy cerca, demasiado como para provenir del fuera, exaltada, Cadance se levantó de la cama y miró en todas direcciones, buscando a quien sea que este en su cuarto, esta se sentó en la cama, y paso la vista por cada rincón de su cuarto sin ver a nadie. Usando su magia abrió el armario y movió los vestidos, sin hallar a nadie. Dirigió su mirada a la ventana y abrió las cortinas y con agresión las removió, desde su lugar únicamente podía ver su balcón solitario y un tenue resplandor rojo seguido de una cortina de humo, producto de docenas de casas que ahora mismo deberían estar incendiándose sin que nadie haga algo para evitar que las llamas se extiendan.
-Cadance- se volvió a escuchar la voz, el tono era un poco apagado casi como un susurro.
-¿hola?- preguntó estúpidamente mientras seguía recorriendo el cuarto con la mirada. Es entonces que esta se inclinó sobre su cama, e hizo algo que le hacía sentir como si hubiera regresado a ser una potrilla. Con sigilo y lentitud, esta se inclinó y miro bajo de su cama, no encontró más que sus pantuflas.
-Cadance-
-¡ya basta, muéstrate ante mí!- exclama Cadance colérica, es entonces que esta siente un frio recorriéndole la espalda y lentamente voltea la mirada dirigiéndola contra su espejo, ahí vio reflejada la figura de una yegua alta y delgada, vestía una capucha oscura muy opaca, casi como si estuviera echa de humo. Lo que más le asusto a la princesa, era que esa cosa en el reflejo, estaba al lado de la cama donde se encontraba sentada. Rápidamente miró frente suyo, pero no había nadie, regresó su mirada ante el espejo y la vio a ella.
-¿Qué….?- sentía como se quedaba sin aliento- ¿Qué es lo que quieres de mí?-
-quiero que mires fuera- murmura la figura encapuchada mientras señalaba hacia la ventana.
Cadance inicialmente se quedó hay sentada, y muy asustada sin saber qué hacer, pero luego esta miro en dirección a la ventana, lentamente y con algo de temor esta se acercó al balcón y caminó hasta este, viendo fuera, el infierno que ya antes había presenciado, una vez más, igual que la última vez, inexplicablemente, uno de sus ojos comenzó a soltar lágrimas, al ver tanto sufrimiento y desastre en sus tierras, sus ponis matándose unos a otros, las casas quemándose, cientos de cuerpos destazados tirados en las calles de su ciudad escarlata. No lo resiste más y retrocede lentamente hasta topar con la cama, nuevamente se recuesta y con su magia cierra las cortinas ante ella. Exaltada mira en dirección a su espejo, donde aún estaba esa yegua observándole.
-¿esto es lo que tú quieres?
-¿Qué dices?- balbucea Cadance.
-esto, ¿siempre, quisiste esto? Para los ponis, para tu reino-
-no sé de qué hablas…- murmura Cadance.
-lo sabes bien-
-¡¿QUÉ ES LO QUE QUIERES DE MÍ?!-
-nada, solo que abras tus ojos, y tomes una decisión-
El silencio se cierne por un instante, Cadance se queda sentada en su cama, completamente exaltada y confundida. Finalmente decide levantarse de la cama, y lentamente la princesa se encamina hasta su espejo, hasta estar frente a él, desde ahí, esta mira como la figura encapuchada se le acerca lentamente y se coloca detrás de ella, por encima de su hombro.
-¿Qué eres?-
-el pasado-
Cadance observa incrédula como la figura extendía uno de sus cascos para acariciar la crin de Cadance, ella no solo ve en su reflejo como su crin se sacudía ligeramente por el movimiento de la yegua, sino que también siente el movimiento de su crin en su cabeza. La princesa del imperio estaba incrédula, y sin saber por qué, quistas algún sentimiento de curiosidad o intriga, esta extiende su casco e intenta tocar a la yegua, pero solo siente el aire al abanicar su casco. Intrigada se mira al espejo, y lo extiende lentamente hasta este, estando a pocos centímetros de tocarlo, manteniéndolo en el aire por unos instantes, es entonces que Cadance presencia como su reflejo desaparece y como si se tratara de una ventana, observa frente suyo a la yegua encapuchada, casi como si la tuviera frente a frente, esta de igual manera extiende su casco y lo coloca en la superficie del cristal. Cadance observa a la yegua, esta tenía la cara cubierta, pero podía divisar los ojos de ese poni, un destello dorado conformaba cada uno de ellos, dos relucientes ojos que iluminaban hasta la oscuridad más densa.
-si crees que este mundo es perfecto para ti, está bien, pero quiero que veas el rostro de tu semental- murmura la yegua, es entonces que por un movimiento de desequilibrio o algo semejante, el casco de Cadance se inclina delante tocando el espejo, más precisamente estando a la par con el casco de la yegua, de repente surge un resplandor que envuelve completamente a la princesa.
Cadance despierta, un poco mareada y confundida, mira directamente hacia el espejo, y no presencia más que su reflejo. ¿Fue solo un sueño? Era lo que pensaba, pero no recordaba haberse dormido, de hecho, ni siquiera recordaba haber ido a la cama, su ultimo recuerdo claro era de ella sentada en su sofá. ¿Qué había pasado?
Aun confundida y un poco conmocionada, la princesa lentamente se acurruca en la seguridad de su cama y se cubre con las mantas, intentando comprender en que había pasado.
La puerta se abre y por esta entra Carnage, el cual se mostraba bastante feliz, la criatura observa la habitación y no tarde en encontrar a Cadance recostada en su cama, mirando en dirección contraria. Carnage se le acerca y al oír sus pasos la princesa se cubre con sus cobijas.
-¿Cómo te sientes cariño?- le susurra Carnage al oído mientras lentamente este deslizaba sus cascos por debajo de las mantas y acariciaba de forma sutil el cuerpo de Cadance.
- estoy bien…- murmura Cadance con un tono incomodo, era algo muy extraño para ella, no podía explicárselo, pero de alguna forma no se sentía a gusto con tener a Carnage tan cerca, incluso esta intentó alejarlo de forma muy sutil, pero no pudo hacerlo sin que este se diera cuenta, por lo que dejó que Carnage se acercara más, pero en su lugar esta cerró los ojos e intento pensar en otra cosa.
-¿te pasa algo, cariño?-
No… no es nada- murmura Cadance un poco desanimada.
-dime, sé qué te pasa algo- le susurra Carnage mientras le da un beso en la mejilla.
-no… no sé cómo explicarlo Carny… murmura la princesa del imperio mientras se tapaba con las cobijas, cosa que le desconcertó un poco, no sabía por qué pero por alguna razón esta se sentía algo temerosa por la presencia de Carnage, algo que realmente nunca antes había sentido en su vida.
Carnage le toma por la mejilla y le obliga a verle a los ojos, Carnage mira finamente a los ojos de quien se suponía era su amado, pero al verle esta no sintió más que terror, al instante reaccionó y estuvo a punto de caer de la cama pero Carnage le tomó, al hacer esto, Cadance comenzó a retorcerse en sus cascos, intentando que este le soltara. Carnage le regresa en la cama y la recuesta con mucho cuidado, luego se aleja y le mira desde un sofá.
-¿Qué fue eso?- murmura Carnage un poco desconcertado, realmente ni el mismo se esperaba esa acción de parte de su princesa.
-no… no lo sé…- murmura Cadance quien estaba comenzando a sudar en frio, esta sentía como su corazón comenzaba a latir frenéticamente, como si estuviera al borde de un paro cardiaco.
-¡no sé qué me pasa!- murmura Cadance exaltada.
Carnage emite un sonido semejante al de un lagarto enfurecido y lentamente se acerca a la princesa e intentó tocar su mejilla, pero inmediatamente Cadance reacciona y golpea el casco carnoso y huesudo de Carnage.
-¡No! ¡Nooo!- exclama Cadance alterada y con su magia levita un florero con el cual golpea fuertemente a Carnage en la cara, el florero se rompe en miles de pedazos, el agua cae así como los trozos de cristal que conformaban el florero, y las flores de pétalos rosados y purpuras se secan al entrar en contacto con la carne de Carnage.
Cadance abre completamente los ojos al ver lo que había hecho, estaba muy incrédula y por alguna extraña razón que no comprendía, estaba muy asustada, aterrada como nunca antes en su vida, y ni siquiera sabía por qué.
-¡lo siento, lo siento, Carny, perdóname, no…. No sé lo que me pasa!- intento disculparse Cadance.
Carnage permaneció en silencio por un instante, con la oscura mirada baja y con una porte inexpresiva, con la vista contra el suelo, contra los trozos de cristales y aquel charco de agua que adornaban indecorosamente el suelo de la habitación, la criatura mantuvo su mirada completamente baja, fuera del alcance visual de Cadance. Por alguna razón que no podía explicar, el corazón de Cadance comenzó a latir frenéticamente, podía escuchar fuerte y claro el palpitar acelerado de su propio corazón, sentía como se le apagaba la respiración, como su espalda era bañada por el frío de su sudor. Y su estado simplemente empeoraría al escuchar un siseo provenir de Carnage, al principio este se oía como un susurro pero lentamente este fue aumentando su percusión hasta opacar el sonido del palpitar de Cadance. Cadance bajó de su cama, y lentamente retrocedió hasta llegar a un rincón en el que comenzó a recargarse y arrodillarse, mientras sus ojos comenzaban a ser inundados inexplicablemente por sus lágrimas.
Cadance miró con intriga a Carnage quien en todo momento permaneció en el mismo lugar con su mirada baja. Cadance estaba muy confundida, no sabía qué hacer, dentro de ella comenzaba a gestarse un impulso de escapar cuanto antes.
Un aura roja comenzó a cubrir el cuerpo de Carnage, y fue aquí cuando el cuerpo de Cadance reacciono y se levantó de golpe para salir cuanto antes ya sea por la puerta o la ventana, pero al ser sus primeros pasos al frente, el aura de Carnage se intensificó y lanzó una poderosa onda expansiva que golpeo a la princesa del amor, estrellándola con fuerza contra un muro.
La princesa calló en seco, no podía moverse, trato de levantarse, pero todo su cuerpo le dolía demasiado, una fuerte ventisca entro por su ventana y sacudió con fuerza su crin alborotándola completamente. Tratando nuevamente de ponerse de pie a lo sumo logro apoyarse en la pared y recargarse en esta, imposibilitada para ponerse de pie.
Esta miró al frente, observó a Carnage por primera vez como realmente era, como una horrida criatura sin piel o pellejo, una masa amorfa y monstruosa de carne con largos colmillos y unos penetrantes ojos que destilaban oscuridad.
-VEO QUE AUN ESTAS AQUÍ- exclama Carnage mirando en todas direcciones, aparentemente buscando a alguien- ¡DONDE ESTAS MALDITA SEA!-
Carnage golpea fuertemente el piso, provocando que la habitación entera se estremezca. Cadance comenzó a sentir un agudo y fuerte dolor en su interior, esta coloco su casco con fuerza contra su abultado vientre y comenzó a gemir del dolor con fuerza.
-¡APARECE DE UNA VEZ, STAR!-
-¡perdóname! ¡Perdóname! ¡Perdónamele!- exclama Cadance muy asustada.
Carnage voltea precipitadamente y mira en dirección a Cadance con un rostro colérico pero aun intrigado, Cadance estuvo a punto de perder el aliento al ver aquella criatura monstruosa con mayor claridad que nunca, observo aquel cuerpo conformado de puro musculo, sus ojos oscuros parecían destellar oscuridad más que nunca y esos largos y afilados colmillos encorvados que destilaban sangre en lugar de saliva, provocaron en Cadance un miedo atroz. Cadance se acercó lentamente a Cadance, y al estar más cerca.
-¡AHHHHH! ¡ALÉJATE DE MÍ! ¡ALÉJATE DE MÍ! ¡AYÚDENME!- Gritaba Cadance desesperadamente mientras sostenía fuertemente su casco contra su vientre que cada vez comenzaba a dolerle más y más, temiendo por primera vez por su propia vida, no podía resistir ver más la monstruosa figura de Carnage, no podía resistir la presión que le generaba que aquellos ojos que simplemente destilaban oscuridad le observaran más. Y su vientre, su vientre comento a agitarse con fuerza como si la criatura que tuviera dentro estuviera alborotada. Cadance miraba con terror como algo comenzaba a asomarse debajo de su vientre, como la piel comenzaba a estirarse y podía divisar lo que parecía ser una carita. Cadance gritó con más fuerza que nunca. Cerró los ojos con fuerza y al imposibilitársele el confronta miento o el escape, se hizo bolita en el rincón, esperando que todo termine de una vez.
La ventisca desaparece completamente, todo parece calmarse lentamente. Cadance estaba demasiado asustada, no comprendía nada, su corazón no dejaba de latir aun así.
-¡hola mami!- escucha una voz muy familiar, lentamente Cadance levanta la mirada y abre sus ojos, encontrándose con una gran y extraña sorpresa al ver a la poni que estaba frente a ella.
-¿Penny?-
En la superficie se encontraba una colosal y singular estatua de un dragón terrestre salvaguardando una representación aún más grande del corazón de Cristal, para desgracia de quien le representaba, la estatua fue empujada con violencia rebelando un túnel del tipo pasadizo secreto por el que salen a toda prisa nuestro grupo de ponis mientras tras ellos el túnel de donde salieron se desmoronaba.
-¡salimos!- exclama Discord aliviado mientras abrazaba a su esposa fuertemente.
-¡¿estás bien Fluttershy?!- le dice Rainbow preocupada a la pegaso quien aún sostenía al temeroso Gloss.
-creo… creo que si…-
-¿todos están bien?- pregunta Bast mientras va a ver a su hija y esposa.
-creo que si… ¿Lúthien?- pregunta Whisper.
-creo que no puedo responderte a eso- murmura Lúthien con un tono divertido y Whisper sonríe.
-parece que estamos todos… - murmura Bast.
-esperen… nos falta un poni- murmura Roz mientras busca con la mirada a Flash, pero no encontró ni rastro del pegaso.
-él se fue- murmura Blu con inexpresividad.
-Blu… ¿estás bien?-
-sí, sí, si- murmura el unicornio mientras observa como Whisper atendía a Lúthien.
-¡MI ESTATUA! ¡AHHH! ¿PERO QUÉ TE HICIERON? - reclama Spike muy alterado al ver a su estatua sin cabeza- Eras demasiado hermoso para este mundo-
-¿Dónde estamos?- murmura Starlight.
-si mi dulce, dulce estatua está aquí, significa que la biblioteca está a un par de cuadras para allá- murmura Spike con cólera y tristeza mientras velaba al caído.
-¡sí! ¡Recuerdo este sitio! ¡Vamos la biblioteca no está lejos!-
-Spike…. Spike es hora de irnos-
-adiós, siempre te tendré en mi corazón- murmura el dragón mientras le daba un beso de despedida a lo que quedaba de su preciada estatua.
-¡Spike!-
-adiós….- murmura este mientras se limpia las lágrimas y se echa a correr para seguir al grupo, este se quedó un poco atrás, pero al escuchar lo que parecían ser murmullos desde las casas, este apresuro el pazo y llego con los demás como relámpago. Spike no hizo mal en apresurarse, pues pronto de entre las casas y callejones del imperio, docenas y docenas de ponis bañados en sangre y con rostros enloquecidos se abalanzaron contra ellos, Bast logró evitar que un pegaso le llegara por detrás a Starlight dándole una patada, rápido se apresuró a entregarle él bebe a su esposa, y prosiguió defendiéndose.
-¡MAMÁ! ¡DONDE ESTÁ MI MAMÁ!- llora Gloss fuertemente.
-tranquilo, tranquilo- intenta calmarle Fluttershy, de repente esta es empujada por Rainbow, para evitar que una unicornio armada con una pala envuelta en alambre de púas golpeara a Fluttershy con esta.
-¡son demasiados!-
-¡por favor, no los maten, no es su culpa!- exclama Fluttershy dolida.
-¡díselo a ellos!- murmura Ara mientras arremetía contra un grupo de ponis y los empujaba con fuerza haciendo un ligero cazo a lo que se le decía, sin embargo los ponis, por más fuerte que los azotaran contra las paredes, siempre se levantaban.
-¡Fluttershy tiene razón!- dice Twilight.
-¡no podemos hacer simplemente que paren!-
-¡todos reúnanse! ¡A mí!- exclama Twilight, ya a punto de hacer un escudo para resguardarlos a todos tal y como lo hizo la primera vez, sin embargo los disturbios habían hecho que algunos se separaran.
-¡Discord!- advierte Celestia, es entonces que el draconequus con su cola golpea a un poni terrestre que estuvo a punto de atacarles con unas tijeras de jardinería. El poni que golpeó pese a haberse golpeado contra un buzón se levantó de inmediato y estaba dispuesto a volver a atacar, así mismo docenas más de ponis enfurecidos llegaban como parvada de todas partes.
-¡YA ESTOY HARTO DE TODOS USTEDES!- exclama Discord colérico, es entonces que de su cuerpo surge una poderosa onda expansiva, seguido de un fuerte resplandor. Para cuando este cesó y todo se aclaró, los ponis dejaron de atacar, es entonces que todos miran con asombro como cada uno de los enfurecidos ponis ahora se encontraban recluidos en una burbuja que flotaba en el aire.
-¿estás bien cariño?- dice el draconecus apurado por su esposa.
-sí… sí…- murmura Celestia mientras le sonreía.
A su alrededor, docenas, tal vez cientos de ponis se encontraban ahora flotando en el aire y lentamente cada uno de ellos se iba elevando y perdiendo en el infinito.
-¿estarán bien?- pregunta Starlight.
-mi cartero sobrevivió 3 meces, yo diría que si- responde Discord mientras una gota de sudor brotaba por su mejilla y comentaba a respirar dificultosamente.
Discord y Celestia se miran fijamente a los ojos, prosiguiendo a abrasarse fuertemente con total cariño mientras Discord le hacía cosquillitas al vientre de Celestia con la punta de su cola.
-¡por que no hiciste eso desde un principio!- reclama Ara mientras retomaba su forma de poni.
-bueno pues discúlpame, pero hace media hora casi estaba muerto desangrado, y ahora…. Ahora… no te respondo porque estoy muy cansado- murmura Discord mientras se sienta en el suelo.
-te ganaste un premio- le susurra Celestia al oído y le da un besito en la mejilla, las mejillas de Discord se enrojecen y el draconequus no evita esbozar una sonrisa.
-bueno tenemos que apresurarnos, no creo que falte mucho para esa biblioteca-
-oye dame un minuto si…. Aj, además, no expulse mi poder en vano, todos los ponis de la ciudad ahora están encerrados en burbujas-
-¿todos?-
-miren al cielo-
Es entonces que todos se percatan que en efecto, en los cielos se veían docenas, tal vez cientos de burbujas flotando por encima de la ciudad.
-¿es bueno que los dejemos ahí?-
-por el momento no tenemos mejor opción- murmura Celestia con seriedad.
-esperen, alguien se acerca- murmura Ara con seriedad, es entonces que todos se ponen en posición de defensa y observan en el cielo a un grupo de siluetas en el aire acercándose a gran velocidad.
-¿Qué son? ¿Pegasos?- murmura Starlight.
-quédate detrás de mi cariño- murmura Twilight, Bast y Roz se ponen en posición de defensa
-espiren ¿creo que es…?- murmura Celestia
-¡HERMANA!-
-¡Luna!- exclama Celestia mientras una sonrisa de alivio se marcaba en su rostro.
Rápidamente como un relámpago, la princesa de la noche Luna aterriza delante del grupo de Celestia, tras ella también aterrizan un pequeño grupo de grifos, de los que solo Whisper se alegraría de ver.
Luna estaba muy feliz de ver a su hermana y los demás a salvo, pero sin duda lo que le traería mucha más alegría a su corazón es ver entre el grupo a su pequeño potrillo.
-¡mami!-
-¡Gloss!-
Inmediatamente el potrillo salta de los cascos de Fluttershy y corre directo hasta su madre, Luna hace lo mismo y al faltar muy poco el potrillo da un largo salto y Luna lo toma en cascos y lo abrasa con fuerza. El momento fue tan entrañable que Luna no pudo mantenerse en pie, y se arrodilla en el suelo, con su pequeño niño en cascos.
-¡mami! ¡Mami!- el potrillo no pudo evitar ponerse a llorar.
-Gloss… tesoro…- murmura la princesa de la noche mientras sus ojos se inundaban en lágrimas, y luego procede a comerse a besos a su pequeño príncipe.
-tenía mucho miedo-
-lo sé, lo se tesoro- murmura Luna mientras media a su pequeño- no te volveré a dejar-
Todos, o al menos la mayoría, miran conmovidos como madre finalmente estaban juntos.
-me alegra que estés bien hermana- murmura Celestia.
-a mí también…- murmura Luna mientras aún tenía a su hijo en cascos- vamos, no es seguro que estemos aquí fuera-
-sí, tienes razón, estábamos a punto de dirigirnos a la biblioteca- ice Twilight.
-bueno, pues hay ya formamos una pequeña trinchera- murmura Luna con unas sonrisa.
-no hay que perder el tiempo entonces- dice Celestia con seriedad.
De repente para desgracia de todos, el breve momento de descanso y alegría por reunirse de nuevo se vería amenazado cuando la tierra comenzó a sacudirse nuevamente, esta vez con mayor fuerza.
-¡tenemos que irnos ahora!- exclama Ara.
Es entonces que de entre la tierra ante ellos comienzan a emerger colosales criaturas compuestas de carnes putrefacta, criaturas sin forma específica, bestias aberrantes y deformes, cada uno muy diferente a la otras, teniendo como único en común la falta de piel en sus desagradables cuerpos. Criaturas inmensas con largos dientes, garras o tentáculos, rápidamente comenzaron a rodear a todos los ponis.
Entre el ejército de criaturas inmensas aparece un pequeño pegaso blanco de crines rojas y un mechón amarillo, el cual se posiciona al frente de todas ellas como si les dirigiera. Poseía características muy femeninas por el tamaño y la complexión, pero poseía algunas facciones que evidenciaban que se trataba de un macho, el pegaso poseía a lo largo de su cuerpo placas y brazaletes hechos con un metal rojizo que destellaba su propia energía, y sobre su frente una coronilla que era levemente ocultada por su alborotada crin. El pegaso abre los ojos, rebelando dos destellantes ojos dorados muy semejantes a los de una serpiente. El pegaso sonríe y dice:
-¿están listos para la revancha?-
