El despertar del demonio.

Capítulo 49. Valor.


La batalla contra las criaturas de Carnage estaba próxima a terminar aparentemente, cada vez eran menos las abominaciones, una por una fue cayendo ante los lobos, minotauros y los grifos, por todo el campo de batalla se encontraban los restos de docenas de criaturas caídas. Pero pese a estar ganando el combate, no habría nada de que alegrarse, pues el número de muertes en el otro bando era aún mayor, docenas de grifos y minotauros habían caído también, en la lucha.

Todos miraban con impotencia como los suyos sucumbían al intentar matar a una de esas cosas, veía como las bestias los atravesaban con sus garras, los apresaban con sus tentáculos para romperles el cuello o la columna, les arrancaban las extremidades o de planos los devoraban, cuerpos por todas partes, cuerpos destazados, algunos aun con una minúscula esperanza de vida, se encontraban agonizando a los pies de todos. No había tiempo ni de retirar los cuerpos o ayudar a los heridos, no había ningún lugar donde refugiarse, quien se separaba del grupo principal de combate era perseguido y arrasado por criaturas que aún se ocultan en las sombras, monstruos escondidos que no salen al combate y que solo se encarga de quien intenta escapar de la lucha.

No importaba si las tropas de los reyes ganaban, de hecho no significaba nada, el que ahora sean muy pocas las bestias que enfrentan, no parecía significar que una victoria estuviera cercana, no se sentía así, ese sentimiento de alivio, de esperanza, era casi inexistente. En los cielos, las nubes de tormenta se extienden cada vez más y más.

Los reyes que encabezaban la batalla no eran nada tontos, el señor de los grifos y de los minotauros, Crown y Minos sabían que algo no estaba bien, sabían que no podía terminar tan fácil ¿Qué pasaría después de que derrotaran a todas las bestias? ¿Vendrían más criaturas? ¿Por qué no vienen todas de una vez? Es como si Carnage o lo que sea que está detrás de esta masacre lo hiciera a propósito, les enviaba pequeños grupos de criaturas solo para que siguieran la lucha, el imperio de cristal se tiñe de rojo, y no solo por el poder de la gema, si no por toda la grande derramada, todo seguía igual, aun si no estuvieran bajo la merced de la gema, todos seguían luchando a los pies de la gema sangrienta, ¿es eso lo que quiere? Se cuestionaba el señor de los grifos y en su mente intentaba buscar alguna posibilidad, evaluando lo que tienen en su favor y lo que traen en contra, trata de armar un plan que valla más haya de solo pelear con todo monstruo que se les enfrente.

-aún tengo la daga, si pudiera encarar a esa serpiente, se lo clavaria en el corazón- analiza el señor grifo mientras en un último movimiento para decapitar una de las criaturas discretamente se llevó una garra contra la cintura palmando la daga y asegurándose que aun la tuviera, no podía dejar que supiera que la tenía, el mismo quería enfrentarlo y apuñalarlo con el arma sagrada que está en su familia desde que los grifos se unieron bajo una sola bandera.

-Crow ¿Cuánto crees que les tome a las ponis?-

-debemos darles el tiempo que podamos darles- murmura el grifo mientras limpiaba su espada con su capa.

-tiempo, ya no quedan muchas cosas merodeando por aquí-

-¿Tú crees que estamos ganando?- le cuestiona el grifo mientras con su aguda vista divisaba el brillo que emanaba el corazón de cristal corrompido, y en su mente se cuestionaba si en verdad todo se arreglaría con un simple hechizo que encuentren en la biblioteca. No era como si perdiera la fe por seguir luchando, pero era realista, y consideraba que requería de algo mucho más grande para poder tener la victoria asegurada.

-no, para nada, esto es demasiado fácil- responde el minotauro mientras con su maso hacia papilla a una más de las criaturas, esta al ser un poco más pequeña que el resto, solo requirió de un solo golpe para ser pulverizada por el mazo del señor de los minotauros.

-habrá que tener un plan "B"- murmura el grifo con seriedad.

-¿no crees que lo logren las ponis?- le cuestiona el minotauro.

-creo en que no es bueno fiarse de una sola opción, si vamos a arriesgar la vida-

-¿Qué ya te cansaste? ¿O tienes miedo por perder la vida? Tranquilo, estoy seguro que tu hija será una excelente sucesora-

El grifo sonríe y vuelve a desenvainar su espada, y de un solo movimiento la usa para detener un ataque de otra bestia, luego de bloquearla, este libera su espada y con un rápido movimiento parte en dos a la criatura, esta aun partida intenta atacarle en sus dos mitades, pero el grifo abre sus alas y vuelo alrededor de la criatura, para cuando este se detiene, la bestia se desploma en cientos de pedazos.

-no más que tu-

Ambos reyes continúan peleando por un rato, es entonces que ambos llegan a un punto donde los cuerpos de los suyos predominaban sobre el resto, y cubrían el suelo igual que una alfombra. El Rey grifo ve a otros grupo más de jóvenes de su raza, todos y cada uno muertos a su alrededor, de formas tan horribles que sería difícil de describirlos con solo mirar una vez, cuerpos destazados, desmembrados, muchos irreconocibles a cómo eran realmente, solo un mar de plumas y sangre. Y no había tiempo de detenerse, pues tenían que continuar peleando contra las bestias, eso si querían sobrevivir una hora más.

El señor minotauro comienza a notar como en momentos el ritmo de combate de su amigo vareaba y se alentaba cuando este se detenía momentáneamente y se perdía en sus lagunas mentales al ver a muchos de los suyos muertos.

-Supéralo ¿sí? así es la guerra, peor de echo-

-Guerra, lo dices como si nunca en mi vida hubiera salido en combate, yo puedo pelear con estas cosas como si nada….- murmura el grifo dolido.

-aja, lo sé, tu abuelo te envió a mis tierras para que entrenaras por 10 años ¿no lo recuerdas?-

-quería hacerme duro-

-y lo logro, eres un digno rival para un minotauro-

-¿Cómo tú?-

Minos sonríe por un momento.

-no te hagas tantas ilusiones, te has oxidado un poco amigo-

-si, claro, desde que era joven me obligaron a entrenar y estudiar todos los días hasta que el sol se ocultara, así fue por toda mi vida hasta que tome la corona, todo para hacerme fuerte, ni siquiera requiero de guardia privada como otros gobernantes, yo solo soy mi propia persona, y no dependo de nadie-

-por eso me caes bien-

-estos eran niños…. Todos los míos que han caído, son muy jóvenes, reclutas nuevos-

-tu no elegiste a los reclutas como yo, recuerda que estabas en mi palacio cuando estábamos organizándonos, si hubieras estado hay, seguramente habrías elegido a los más fuertes para lucir tu raza contra la mía ¿no es verdad?-

-no-

-¿No?-

-de hecho, especifique en mi carta que no trajeran a los más fuertes, solo un puñado-

-¿por qué?-

-porque aun pienso en la protección de mi hija…. Y mi reino- murmura el grifo abatido, este, ya perdiendo por el momento los deseos de la lucha, se inclina y sienta en pleno campo de combate, al ver esto, el minotauro fue el que se encargó de las bestias que se acercaban a ellos mientras tanto. Un pequeño grupo de bestias fue contra ambos, el minotauro se encargó de abatir a la mayoría pero en pleno combate, un par se le escaparon al verse imposibilitado, vio como ambos monstruos se dirigían al aun inactivo rey grifo, este tenía la mirada baja, completamente inexpresiva, casi como si no estuviera en sí mismo.

-¡Desgraciado!- reclama el minotauro mientras aplastaba a un par de bestias, pero no importaba que tan fuerte fuera, no llegaría, es entonces que el grifo abre los ojos, desenvaina su espada y en el suelo gira pulverizando las piernas de las criaturas, ambas criaturas caen, y como si hubieran entrado a una licuadora, sus cuerpos comenzaron a ser pulverizados por la cuchilla del rey. Para cuando el grifo se detuvo, de las bestias solo quedaba un charco deforme de sangre y entrañas, mientras el señor de todos los grifos permanecía en su misma postura, sentado en el suelo pese a estar bañado en sangre.

El minotauro, sorprendido por dentro, no expreso su asombro y siguió peleando, encargándose de las criaturas que aún le sometían.

-okei, okei, ya entendí- dice el minotauro una vez que logro encargarse de la última criatura que estaba cerca de ellos y regresa con el grifo, y en el proceso aplastando con sus pasos pesados un par de cabezas y torsos que se encontraban retorciéndose por su camino.

- si tienes tanto apuro por un plan "B" lo tengo debajo de mi capucha- le dice el minotauro con una sonrisa bien marcada, es entonces que Crow mira ligeramente y nota una empuñadura en la parte de atrás de su cintura.

-¿no se dio cuenta de la réplica?-

-francamente solo un minotauro lo notaria a simple vista; la única forma de saber la falsedad es usándola en combate -

-perfecto- murmura el grifo con pocos ánimos.

El minotauro extiende su mano para ayudarle a levantarse, pero el grifo no le hace caso.

-cuando esto termine te invitare un trago- suspira Minos.

-de acuerdo- suspira el grifo mientras recibe la mano de su compañero para levantarse.

-no hay que sacarla hasta que ese desgraciado este distraído, si sabe que la que tiene es una réplica, vendrá por ella-

-¿Cómo sabes que la princesa del imperio se la entrego?-

-es la única que logró escapar de la junta y no fue regresada a su lugar- murmura el grifo con inexpresividad- no creo que estas cosas tengan respeto por las embarazadas, y menos cuando son tan perras-

-sabes que lo que dices es una blasfema, ni siquiera estás en tu reino para insultar a una princesa de tal modo-

-estamos en guerra, puedo decir lo que me plazca-

- ¿y cuando esto termine qué? ni siquiera tienes las pruebas-

-las tendré cuando esa cosa nos ataque con la réplica- suspira el grifo mientras empuñaba su espada con firmeza y arremetía contra las criaturas que aún se encontraban en pie, atacando a los grifos más jóvenes que aún permanecían con vida.

La batalla continua, encarnizada y sin piedad, docenas caen a cada momento en ambos bandos, y con cada gota de sangre que es derramada en el imperio de cristal, oculta entre las sombras la gema disponía y se bañaba de toda la sangre de tanto las tropas del enemigo como de las propias criaturas de Carnage, no importaba si todos morían, esto solo favorecería más a la gema, la sangre derramada por la ira y el cólera, era como si le diera un sabor más dulce y fortaleciera mucho más a la gema sangrienta, aquella que destila maldad a donde fuera, aquella que requiere de la muerte el sufrimiento y la rabia de otros para permanecer poderosa e incorruptible. Más muertes, más dolor, mas rabia, eso era lo que la gema requería, requería de más sangre para que el brillo que le resguarda nunca se apague.

Realmente nadie parecía estar ganando nada, solo la gema sangrienta era la única beneficiada, y si esto continuaba así, no importara más nada, pues al final, todos morirán pronto.


Cuando el combate contra las bestias de Carnage comenzó a favorecer a los grifos y minotauros, los lobos decidieron mejor abandonar sus puestos e ir por un pez mucho más gordo. Los lobos se dispersaron y la mayor parte de ellos fueron en dirección al lobo blanco, para ayudar con el combate contra Kira.

El pegaso blanco de crin roja se veía rodeado por un aproximado de 10 lobos que aparecieron de entre las sombras, apareciendo por cada Angulo, los lobos se aseguraron de tener cubierto cada punto.

-Bien ¿Qué piensan hacerme? ¿Van a combatir, o solo se quedaran hay parados?- murmura Kira quien ya se mostraba un poco molesto por las miradas de todos los lobos oscuros contra él.

-¿son tus amigos?- le pregunta al lobo blanco- ¿podrías decirles que se aparten un poco? Me están poniendo incomodo-

Los lobos en lugar de retroceder, avanzan lentamente hacia Kira, este eventualmente lo nota con algo de fastidio.

-okei, ya comprendo- suspira Kira mientras se ponía en posición de defensa- de pequeño siempre quise un perrito, esto me dolerá más a mí que a ustedes-

El lobo blanco aúlla con fuerza, y los 10 lobos arremeten contra Kira, el pegaso eventualmente los espera, y se prepara para atacarlos, pero antes de que alguno de los lobos estuviera a punto de tocarlo, estos se desvanecen en el aire, ocultándose en las sombras dejando a Kira algo desorientado, y dejándolo dar varios golpes al aire. Kira abre los ojos un tanto sorprendido, y aún más cuando los lobos aparecieron todos tras él, y lo golpearon todos por la espalda con sus rayos, al aparecer directamente entre las sombras al disparar el rayo, luego apareció otro directamente frente a él que arremetió contra de si, y lo tiro al suelo, Kira tomo al lobo por la pata y no lo soltó, e lobo chillo al sentir como su pata era aplastada por toda la fuerza de Kira, en eso otros tres lobos vuelven a dispararle a Kira, dándole de lleno en la cara, el poni suelta al lobo y este huye desvaneciéndose entre las sombras.

Tres lobos se avientan y comienzan a rodar a toda velocidad como unos discos y arrollaban a Kira, golpeándolo fuertemente. Un golpe tras otro, regresándolo contra las rocas, y sometiéndolo contra el suelo. El poni se levantó y para cuando se dio cuenta este tenía unas cadenas apresándole los cascos y torso.

Kira mira las cadenas con una expresión de sorpresa, y luego los lobos usando sus poderes y las cadenas como conductores, disparan por cada una de ellas una descarga mayor a los 10,000 voltios, toda esa energía recorría el cuerpo de Kira ferozmente y apenas era expulsada una pequeña parte de esta corriente por la palma de sus cascos, haciendo un circuito cerrado que repetía una y otra vez el pazo de la energía por todo su cuerpo.

Pese a ser electrocutado hasta lo que sería muerte para cualquier otro, este no se desplomaba, de echo su cuerpo reaccionaba extrañamente, en lugar de retorcerse como un pez fuera del agua y explotar, su crin apenas se erizaba, en cambio el proceso parecía ser interno, pues notaban como por debajo de la piel del pegaso, algo se retorcía, como si estuviera conformado por gusanos, eso era lo que parecía que se retorcía en su interior, y pese a todo esto, Kira se levantó, aun cuando sus cadenas estaban al rojo vivo y su carne comenzaba a despedir humo, el pegaso se levantó con total indiferencia, lentamente, mirando a sus atacantes con un tono divertido.

-esto se pone interesante, veamos ¿Qué les parece si es mi turno?- murmura Kira divertido, es entonces que de un tirón este jala su cadena y desata el extremo contrario, cerrando el circuito electrico, lo mismo hace con el resto de las cadenas y las usa como látigos para arremeter contra los lobos, algunos fueron golpeados fuertemente, su sangre voló y salpico más haya de cuatro metros, sea donde fuera que les golpeara, aun si les rosaba, era suficiente para causar un daño muy grande.

-¡Vamos! ¡No me digan que es todo lo que tienen!- exclama Kira mientras apresaba a un lobo con las cadenas y lo levantaba en los aires para luego sacarlo volando.

Los lobos oscuros intentan atacarlo, pero esta vez no tienen la misma suerte que al inicio, si pudieron tumbarlo una vez cuando llegaron y lo sorprendieron, ahora era todo lo contrario, incluso parecía no servir esconderse en las sombras, pues Kira parecía predecir donde estos aria su aparición, casi como si les oyera o sintiera justo antes de aparecer. Los lobos se enfurecieron y trataron de atacarlo con diversos ataques, intentaban llegarle por la espalda, clavar las garras metálicas de sus armaduras, dispararle potentes descargas eléctricas, rayos de luz contra él, pero Kira ahora esquivaba todos y cada uno de sus ataques, como si para Kira el tiempo fuera más lento, no importaba que tan rápidos fueran, el con total facilidad los evadía, casi como si se burlara de ellos.

-¡desgraciado!- Exclama Bast, quien hasta hace un momento se encontraba reposando luego de su paliza anterior, pero tras ver cómo ni todos los lobos juntos podían contra Kira y que nuevamente estaba jugando con ellos, el unicornio sintió un fuerte sentimiento de cólera que le obligo a levantarse pese a no haberse recuperado aun.

-espera- escucha Bast antes de que pudiera ponerse de pie. Este voltea y ve a Roz caminando hacia él.

-hermano…- murmura Bast al verle acercándose, es entonces que este se percata de que este caminaba cojeando pese a ya no tener alguna herida en la pierna.

-¿Cómo sigue tu pierna?-

-no logre curarla bien, creo que alguna astilla de mi cadera está perdida en mi carne, duele, pero ya no duele como antes-

-¿puedes pelear?-

-claro, es lo único que nos queda ¿No? (suspiro) ¿y tú como sigues?-

- mejor que tu- ríe Bast -¿Dónde está ese desgraciado tirador?-

-el ya está aquí- murmura Roz con seriedad.

-¿Dónde está?-

-tratando de poner a Kira en la mira- responde Roz en la mente de Bast.

- ¿y que lo detiene?-

-aparentemente la velocidad de su objetivo, y el número de sus compañeros que enfrentan al demonio, cabe la posibilidad de que le de a uno por error-

-no será suficiente entonces, ese desgraciado no se detendrá, no importa cuántos peleen contra èl-

-mientras no sepa que lo estamos asechando, podremos detenerlo-

-tenemos que detenerlo, ¿pero cómo aremos eso?-

-alguien tiene que pelear con él, alguien que este a su nivel-

-nadie lo está, ese es el problema-

-quizás no, pero podremos pelear con las armaduras-

-la mía está rota- suspira Bast.

-la mía también, pero aun sirven los guantes de metal- le dice Roz mientras le entrega el brazalete a su hermano. Bast la toma y la mira.

-no puedo ser muy rápido, pero yo pudo cubrirte, mientras tú le partes la cara-

Kira estuvo a punto de derrotar a todos los lobos, cuando en eso los dos hermanos Wampira regresan al combate, el primero en aparecer es Roz quien arremete directamente contra Kira con un ataque eléctrico, llamando completamente su atención contra él. Kira le miro indiferente, y Roz en lugar de seguir atacando se detuvo.

-pero qué demonios haces- escucha Roz en su mente, era el lobo blanco.

-Armor, se lo que estoy haciendo, tengo un plan- se comunica Roz con el lobo blanco.

-bien, te escucho-

Todos los lobos desaparecen entre las sombras, dejando el campo despejado. Kira mira ansioso en todas direcciones, y es entonces que regresa su mirada contra Roz al final del camino, sorprendiéndole un poco que sea el único que no haya desaparecido.

-tu, el de la crin rosada ¿ya te recuperaste?- sonríe Kira, Roz avanza lentamente hacia el, y este nota como el Wampira cojeaba al moverse- veo que no-

-es momento de que terminemos con tigo-

-¿oh enserio? Quiero verlos hacer eso-

Kira camina lentamente hacia Roz.

-espera- le detiene Roz- si no eres una bestia, quiero que te detengas por 5 minutos-

- je ¿eso quieres? ¿por qué exactamente? ¿Qué es una trampa?- murmura Kira mientras se enfocaba en su oído y olfato para detectar alguna posible emboscada.

-solo quiero saber una cosa- murmura Roz con seriedad.

-¿Qué cosa?-

En las alturas, en un edificio no muy lejano se encontraba el tirador, resguardado por dos lobos más, entre ellos el hijo del herrero, este estaba ya preparado y listo para disparar cuanto antes.

-lo tengo en la mira ¿disparo ahora?-

-no, esa cosa tiene mejores reflejos que cualquiera de nosotros, solo desperdiciarías un tiro- le dice el hijo del Herrero con seriedad, el cual simplemente estaba cruzado de cascos mientras esperaba.

-ven acá- murmura Roz con severidad.

-¿aun quieres pelear?- insinúa el pegaso, y se detiene a unos pocos metros de Roz.

-¡Vamos bestia, acaba con migo de una buena vez!-

-¿Bestia? No me digas así- murmura Kira mientras sus ojos brillaban.

-¿y cómo debería llamarte? Si solo eres un monstruo- le ínsita Roz.

-¿Monstruo? Yo no soy el Monstruo aquí-

-¿Ah no? Y entonces ¿Por qué matas por placer? Eres un monstruo, solo dirigido a combatir, ni si quiera tomas a tus oponentes enserio, si nos vas a matar, hazlo ahora, termina con nosotros de una buena vez-

-yo no quiero matar a nadie- gruñe Kira.

-¿qué? ¿Entonces por qué nos haces esto? ¿Qué esto es un juego para ti?-

-nada de eso, es algo que tengo que hacer-

-¿Qué…? No entiendo…. No pareces estar poseído por esa piedra-

-no estoy poseído-

-¿y por qué haces esto?-

-es para lo que estoy echo-

-pero no te gusta matar, y aun así…. El combate ¿lo disfrutas? No entiendo ¿por qué? ¿Por qué haces esto? Si nadie te controla -

-no precisamente, son ordenes, solo eso, si no tuviera que hacerlo, no lo aria-

-pero nadie te controla, no lo entiendo-

-¿Qué no entiendes?-

-¿Por qué? ¿Por qué estás haciendo esto?-

La mirada de Kira se ensombrece, este baja la mirada lentamente y mira los brazaletes, es entonces que por un momento, Kira pareció perderse en sus pensamientos, en alguna de sus lagunas mentales mientras observaba sus brazaletes con indiferencia, unos brazaletes de metal rojo con un diamante incrustado el cual brillaba cada vez que el combate se intensificaba, o Kira se enfurecía, suprimiendo su máximo potencial.

-tengo que matarlos, solo así me dejaran estar con mi…- murmura Kira con un tono tembloroso, y luego regreso a su inexpresividad- se acabó la charla, si quieres una muerte rápida, te la daré-

Kira estuvo a punto de arremeter contra Roz, estando a punto de fulminarlo con uno solo de sus golpes, pero en ese momento Roz expulsa una onda expansiva golpeado a Kira contra el suelo, es entonces que el suelo donde Kira estaba parado se ilumina, el pegaso se percata de ello e inmediatamente extiende sus alas para elevarse en los aires, pero antes de que pudiera dejar el suelo los lobos aparecen de entre las sombras y atacan por la espalda a Kira regresándolo al suelo, y dos más de las bestias fueron por Roz para sacarlo del perímetro.

Del suelo broto nuevamente la cúpula eléctrica, esta vez, mucho más fuerte que nunca. Los lobos que impidieron que Kira se fuera, desaparecieron apenas la cúpula se manifestó. Ahora sin el temor de rostizar a Roz, o a cualquiera de su tropa, Armor uso todo su poder para freír a Kira, la descarga paralizante que sufrió fue por mucho mayor e incomparable, este sentía como sus músculos se paralizaban y freían irremediablemente ante toda esa energía recorriendo todo su cuerpo, el dolor era demasiado intenso y agudo, que por un momento no le permitieron si quiera concentrarse en cómo salir de esta. Atrapado, Kira trato de canalizar sus sentidos, sabía que no podría salir solo con fuerza, requería de buscar el momento adecuado para encontrar el quiebre de viento para poder estallar la burbuja así como lo hizo la primera vez, y para esto, requería de su vista y oído para poder localizarlo sin mayor contratiempo para que esto finalmente pare.

-¡Dispara ahora!- exclama Armor en la mente del tirador, este, apuntando contra el pecho de Kira, aprieta el gatillo y dispara directamente, o eso se supondría que seria, pues sin embargo, si bien no pudo escuchar la orden dada al tirador, si pudo escucharla cuerda tensándose y disparando el proyectil, al ser muy agudo y rápido quizás no lo habría notado de no ser en todo lo que va del combate, es la primera vez que alguien lo ataca con una ballesta, Kira pese a estar a merced del domo de Armor, pudo ver como si fuera en cámara lenta como el proyectil de metal oscuro se dirigía hacia él, como si todo el tiempo corriera más lento, pudo ver como este se acercaba lentamente directo contra él.

Su mente trabajo a mil por hora mientras veía como esa flecha se acercaba. Hubiera dejado que le diera de lleno, de no ser que ese, era el único proyectil disparado, si querían sorprenderlo con una lluvia de flechas habría más de un tirador, solo había un tirador, y por lo visto se tomaron muchas molestias para que solo una flecha le diera, eso hizo clic en su mente. Quizás era un poco confiado por su gran poder, pero sin duda no era tonto, y sin pensarlo un instante más, cuando la flecha estaba a solo centímetros de tocarlo, Kira aun con su cuerpo sometido, logra moverse y la flecha solo pasa a su lado e impacta contra el suelo de diamante, rompiéndose en cientos de pedazos y revelando que era una especie de flecha dardo, al ver el líquido derramado.

-¿Qué cosa es eso?- piensa Kira mientras regresaba la mirada hacia el tirador y notaba como cargaba otra flecha.

No importaba que fuera, ellos mismos se hubieran delatado al tomarse tantas molestias en esperar que le diera un solo tirador, y no permitiría que disparara otra flecha. Kira molesto por no moverse con total libertad, escucho como disparaba la segunda flecha, la vio recorrer el trayecto hacia èl nuevamente, Kira se arrodilla y extiende sus alas tan rápido como puede, las extiende tanto como puede y al dar una abanicada, provoca una fuerte estela de viento que no solo detuvo la flecha que le fue disparada, si no que creo una corriente de aire tan fuerte que fue directo hacia el tirador, el golpe fue lo suficientemente fuerte como para empujar con fuerza al tirador y los que los resguardaban.

Kira ahora estiro nuevamente sus cascos, y como lo hizo con la primera cúpula de energía, al dar un fuerte aplauso en el momento justo, creo una poderosa onda expansiva que hizo estallar la cúpula electromagnético que lo contenía.

Kira se deja caer de rodillas y con los cascos contra el suelo, mientras intentaba recuperar el aliento, puesto a que este último ataque eléctrico realmente lo había dejado con todos los músculos adoloridos, aun podía moverse, pero sentía todo el cuerpo entumido y adolorido.

-desgraciados- murmura Kira mientras estuvo a punto de ponerse de pie. Algo muy fuerte lo golpea con gran fuerza y contundencia en la cara, haciendo que este callera como bala contra el suelo provocando un cráter mientras se arrastraba por el suelo.

-¡me toca otra vez malnacido!- exclama Bast colérico mientras corría contra Kira.

-creo que hace apenas 15 minutos te derrote ¿No?- murmura Kira mareado mientras su cráneo se regeneraba, es entonces que siente algo muy punzante y duro en la espalda, y por su espalda aparece Roz y el lobo blanco.

-¡esta vez no peleara solo!- exclama Roz con prepotencia.


Whisper y Lúthien se encontraban revisando varios libros sobre hechizos no verbales en la biblioteca, mientras Whisper se encargaba de reacomodar los libros ya revisados, Lúthien a un ritmo mucho más rápido que cualquier otro pasaba y revisaba un libro tras otro a una velocidad sobresaliente.

-Wow…. Tranquila… ¿en verdad los lees todos antes de descartarlos?-

-estuve en este reino por 3 años, muchas veces venia aquí y me ocultaba del mundo de afuera, era lo único que podía hacer sin llamar la atención, Whisper- murmura Lúthien con total inexpresividad mientras al mismo tiempo revisaba un par más de libros- creo que tengo una perfecta idea de que es lo que hay aquí-

-¿enserio? Disculpa… no quise-

-no importa, está bien, además, no fue tan malo, creo… creo que ni siquiera fue muy diferente a estar apartada de casa-

-Tú casa... hmmmm-

-no era diferente-

-pero ¿no extrañaste a tu familia ni por una vez?-

Lúthien permanece callada por un momento, mientras esta observaba los planos de un viejo hechizó antiguo del tipo no verbal, un poco interesada se dispone a leerlo con más cuidado mientras Whisper comenzaba a sentirse mal y arrepentido al no tener ninguna respuesta de ella.

-no tanto, si, había momentos donde solo quería regresar a casa, pero, la verdad, las cosas no son diferentes, cada semana tenía que ir a revisión con el médico, estudiaba todas las noches hasta que me quedaba dormida, tenía que usar una serie de alarmas para saber cuándo ir al baño o tomar mis medicamentos, me la pasaba horas encerrada en mi cuarto… o aquí, leyendo alguna cosa, nada que no hubiera hecho en casa-

-Lúthien…. Eso era justo lo que hacías cuando viviste en mi reino por casi un año-

-Si... los lugares pueden ser diferentes, pero a donde sea que fuera, mi vida es la misma-

Whisper se acerca lentamente a la princesa y le mira con curiosidad.

-¿eso es lo que piensas de todo?- murmura el grifo mientras acariciaba su mejilla.

-es lo que pienso de mi vida- murmura la princesa mientras a pesar de tener el casco puesto, esta inclinaba la cabeza para ocultar su mirada de Whisper, pero este la toma con delicadeza de la barbilla y le obliga a verle a los ojos.

-¿Qué es lo que piensas sobre mí?-

-pienso….-

-si… ¿Qué es lo que tú piensas cuando me vez?-

-yo…. Yo….- murmura un poco nerviosa y confundida- pienso en que si las cosas fueran diferentes, estaría con tigo aun si fuéramos de diferentes razas-

-¿pero ahora?-

-ahora… ahora...yo, em... ahora, creo que lo primero que tenemos que hacer es sobrevivir otra noche- murmura Lúthien con inexpresividad mientras ocultaba su mirada.

Whisper sonríe por un momento.

-está bien, entonces mejor te dejo para que puedas concentrarte…-

Lúthien le detiene antes de que se alejara, tomándolo ligeramente por el la garra.

-em… em…. No te vayas por favor….-

El grifo sonríe pacíficamente.

-no te preocupes, solo reacomodare los libros que ya revisaste en sus estanterías-

No lo parecía, pero Lúthien estaba sonriendo debajo de su máscara, y de ser posible incluso se abría sonrojado. Whisper se inclina y le roba un beso en la mejilla a su princesa, acto seguido abre sus alas y se retira volando para alcanzar los estantes más altos, a los que Lúthien accedía a ellos con su magia. La princesa sin embargo, en lugar de seguir buscando esta se queda sentada por un momento, con su casco contra la mejilla, suspirando y contenta en su interior.

La joven princesa parecía como si fuera a quedarse en su fantasía un largo tiempo, cuando en eso, esta ve como su madre se le acerca lentamente, con su pequeño hijo envuelto en una sábana.

-¿madre, estas bien…?- murmura Lúthien al notarla algo pálida.

-si… Lúthien…. ¿puedes hacerme un favor?-

-em… claro-

-podrías cuidar de Eclipse ¿sí? está dormido, no te causara molestias-

-em… por supuesto madre….-

Lúthien quedo un poco confundida y desorientada por lo que su madre le decía, también sentía algo de preocupación al verle agitada, como si algo aun mayor le inquietara.

-si tu hermana pregunta por mi… dile…. Dile…- murmura Twilight con vos temblorosa, y luego se queda completamente callada, perdiéndose en sus pensamientos por un momento.

-pero... ¿madre que piensas hacer?- pregunta Lúthien con inquietud.

Twilight le entrega su hermanito a Lúthien, y luego sin decir ni una sola palabra se retira, dejando atrás a sus hijos.


El combate contra Kira se prolongó más, a cada momento que pasaba, Kira se iba recuperando, por ende se volvía más rápido y mortífero, siendo ya casi imposible para sus oponentes poder confrontarlo. No parecían tener escapatoria más que seguir peleando, dado a lo que le habían hecho previamente al pegaso, este ahora se encontraba enfurecido, por lo cual ya no les dejaría escapar para poder hacerlos sufrir el mayor tiempo posible hasta que llegue su inminente muerte una vez que se haya aburrido de ellos.

Desde lo alto. Escondido tras una nube de tormenta, se encontraba recostado y admirando todo el espectáculo un pegaso amarillo de melena azulada, este no podía ser otro más que Flash Sentry, quien miraba con indiferencia todo el combate que se llevaba a cabo a sus pies.

-¿disfrutas del espectáculo?- se escucha una voz infantil y femenina, Flash supo inmediatamente de quien se trataba.

-Carnage ¿así que en esto has llegado?- murmura Flash mientras se levanta de la nube y ve ante él a la criatura de cuernos, ahora portadora de la gema sangrienta.

-podría decirse, y he de decirte gracias, gracias a los corazones y maleantes que recolectaste para mí, pude alcanzar este cuerpo, en verdad, me fuiste de mucha ayuda-

-eso fue hace 20 años- murmura el pegaso con inexpresividad- y fueron negocios solamente-

-oh pero yo nunca olvido, sé que no has obtenido tus objetivos, y la verdad, me siento muy generosa y quiero recompensarte de otra forma-

-no tienes nada que yo quiera, así que vete y déjame solo-

-podría reparar tu rostro, eliminar tus cicatrices, darte más poder del que hayas imaginado-

-No me interesa- bufa el pegaso con rencor.

Carnage sonríe maliciosamente.

-podría devolverte a Twilight ¿no es eso lo que quieres?-

Flash le mira indiferente ante esa respuesta, Carnage sonríe, y Flash no parece animarse con esto.

-lo digo enserio, conozco a alguien que puede hacer que ella se enamore de ti otra vez-

-no digas tonterías-

-yo nunca digo tonterías, es la verdad-

-¡lárgate!- murmura Flash con cólera- ¡lárgate ahora o te arrepentirás! ¡¿Qué no entiendes que no me interesa nada de lo que me ofrezcas?!-

-¿y por qué tu tampoco te largas? Si no te interesa nada, ¿porque estás aquí viendo a tu rival pelear? Tú quieres que muera ¿no es verdad?-

Flash no responde, y por el contrario, su rostro se ensombrece.

-si el muere, Twilight podría ser tuya ¿no es verdad?-

-¿Qué te importa?- murmura Flash dolido.

-me importa mucho, en verdad, si el muere, ella estaría libre, si te ve, regresara con tigo, quieres que muera, pero no tienes el coraje para matarlo tú mismo-

-¿me estas diciendo que lo mataras si te lo pido?- dice Flash con un tono sombrío y siniestro, mientras en su mente contemplaba la posibilidad de que esto realmente pasara, en verdad ¿Cómo sería si Bast no existiera? ¿Cómo sería si Twilight solo lo tuviera a él? Por mucho tiempo de soledad, la fantasía de como hubiera sido su mundo si hubiera tenido una vida al lado de Twilight, era lo único que le mantenía con la esperanza y anhelo por tener una vida normal. Sin embargo desde hace mucho tiempo había descartado la idea de llegar a tener una vida pacífica y feliz. Era como si su destino fuera estar solo por siempre.

-si eso deseas- se inclina Carnage ante el- en verdad, estoy en deuda con tigo, y es lo menos que puedo hacer-

Por un momento un silencio aguardo entre Carnage y Flash Sentry, mientras debajo de ellos, el combate seguía llevándose a cabo.

-no gracias, prefiero dejar todo al azar, que el destino sea el que elija por mí, ya lo ha hecho antes, solo en eso puedo confiar-

-muy bien, si eso quieres, te dejare entonces, para que disfrutes del espectáculo- sonríe Carnage y su cuerpo comienza a desvanecerse ante el pegaso- oh y por cierto, también puedo hacer que tu hija se recupere completamente y te amé, solo para que lo sepas, si estas interesado, búscame en el castillo-

Carnage desaparece, dejando a un pensativo y confundido Flash, mientras no podía evitar soltar una lágrima que comenzó a rodar por la mejilla del pegaso.


Todos los lobos se sincronizan y comienzan a atacar a Kira en diferentes puntos, el pegaso a pesar de aun estar algo aturdido por el último ataque de Armor, pese a haberse vuelto mucho más lento que antes seguía siendo superior a todos sus oponentes.

Bast golpeaba con todas sus fuerzas a Kira, Roz le disparaba una serie de ataques basados en fuego y relámpagos, y pese a que en momentos lograban hacerle daño al pegaso, Kira siempre se recuperaba.

-¿Cuánto tiempo piensan seguir así?- murmura Kira con aburrimiento mientras todos trataban de derribarlo otra vez, pero pese a su lentitud, Kira no volvió a caer. Este si bien no tenía la pelea tan sencilla al tener los músculos paralizados y ser superado en número por mucho, Kira sabia mantenerse de pie y no sucumbir con total facilidad ante la desventaja numérica.

-¡ese desgraciado, aun con todos los ataques que recibe no parece siquiera mostrar signos de cansancio!- exclama Bast en su mente.

-¡es mucho más rápido sin esa armadura que tenía la primera vez, y aun con los músculos adormecidos sigue siendo mejor que nosotros!-

-¡Lo sé! ¡Lo sé! ¡No tienes que repetirlo!-

-¡el tirador no podrá darle, aun si lo distraemos en todo momento!-

Bast vuelve a atacar a Kira una vez que lo ve distraído con el ataque de los lobos, el pegaso apenas logra darle un rose antes de que Kira lo devolviera con una patada, de no ser por la armadura que este aun traía puesta, seguramente el golpe lo habría dejado fuera de combate. Bast se levanta inmediatamente, cada vez más enfurecido, pero Roz le detiene.

-no te dejes llevar por la rabia- le dice su hermano con un tono sereno ante todo lo que ha pasado.

Kira arremete ante ellos con los cascos cruzados, y sin uso de sus cascos delanteros, esta ínsita a que lo ataquen los dos Wampira, dándoles la oportunidad de atacarlo, ninguno de los dos podía darle ni un solo golpe, apenas y si podían ver su silueta moviéndose como una sombra en todas partes, y su inmisericorde sonrisa burlándose de ellos. Ambos hermanos pudieron haber caído a su merced, de no ser porque los lobos atacaron otra vez, permitiéndoles apartarse a tiempo.

-malnacido solo está jugando con nosotros, cuando se aburra de esto nos matara de un solo golpe, no tendremos oportunidad con esta velocidad que desempeña, ni un solo dardo lograra darle-

-tenemos que hacer que valla más lento- se comunica Roz por su mente.

-¿Cómo lo aremos?-

-es un asimilador… son susceptibles al fuego-

-no lo suficiente, al menos no definitivos, sus cuerpos pueden soportar temperaturas más altas que las de un volcán en erupción-

-soportar, pero no ser invulnerables-

-ninguno de nosotros tiene tanto poder, un rayo solar, solo eso podría desintegrarlo-

-¿entonces el hielo?-

-no conozco muchos hechizos… y los que sè no son muy fuertes-

Bast y Roz se apartan un poco de la pelea al ver como Kira abría el suelo y les arrojaba un gigantesco trozo de diamante. Es entonces que Roz mira con miedo como en el cuerpo de Kira comienzan a manifestarse una serie de tatuajes rojos que comenzaban a cubrir su cuerpo entero, brillando con intensidad y reptando por su cuerpo como si tuvieran vida propia.

-¡Maldición! ¡Ese desgraciado ya está entrando en su primera fase!-

-¿primera?-

-cuando el calor del combate se vuelve tan fuerte, sus cuerpos alcanzan temperaturas exorbitantes, manifestado en esos tatuajes para canalizar su calor, me temo que dentro de muy poco ni la electricidad podrá detenerlo-

-¿y qué hay de las otras faces?-

-no conozco a nadie que haya sobrevivido al enfrentamiento de un asimilador definitivo en alguna otra etapa-

-pero tienen más de una…-

-si-

-¡entonces no podemos perder más el tiempo! ¡Si vamos a detenerlo tenemos que hacerlo ahora!-

-ninguno está a su altura, solo la toxina lo detendrá, y con su velocidad, evadirá cualquier flecha envenenada-

-quizás no requerimos de que el tirador dispare- murmura Bast con seriedad, y Roz mira a su hermano con preocupación.

-te daré una oportunidad, espero que estés preparado- murmura Roz con seriedad.

Roz arremete contra Kira, sin embargo antes de llegar a este, Kira se da la vuelta y se prepara para recibir al unicornio negro, pero Roz contaba con eso y al ver como Kira se preparaba para atraparlo, este hace brillar su cuerno con una luz tan intensa que por un breve momento Kira queda enceguecido. Roz evade a Kira y con una lanza en casco este intenta atravesar a Kira, pero el pegaso si bien no podía verlo, pudo escucharlo y olerlo, con lo que este de un solo golpe destrozo la lanza a solo centímetros de que tocara su pecho. Roz no perdió el tiempo y soltó la lanza alejándose del objetivo. Los lobos que aún quedaban en pie arremeten contra él, Kira enfurecido toma a uno de los lobos por la cola y lo usa para golpear a sus compañeros, agitándolo y golpeándolo como si fuera un simple trapo, luego arroja al Lobo contra un grupo de sus compañeros que se acercaban, esto para no ser golpeados por este, no tienen más opción que esquivar a su compañero y el lobo que fue arrojado se impacta con fuerza contra un muro de rocas para no volver a levantarse.

Todos los lobos rodean a Kira y cada uno de ellos enciende su cuerpo creando una intensa luz destellante, listos para dispararla contra el pegaso, y encabezando este grupo se encontraba el lobo blanca. Cada uno de los lobos traía consigo una serie de cadenas, de las cuales Kira no tenía que adivinar su propósito.

Kira estuvo a punto de salir despedido, pero en eso Roz sorprende a Kira por la espalda y lo regresa al suelo justo cuando los lobos usan su magia para manipular las cadenas y las arrojan contra Kira para apresarlo, cada una de las cadenas que fue arrojada contra el, controladas por una magia ´poderosa, reptaron como serpientes y se amarraron en cada extremidad del cuerpo del pegaso. Kira es apresado por los hechizos de todos los lobos, detenido por el momento, lograron enlazarlo igual que aun toro, usando una serie de cadenas hechizadas las cuales se volvieron mucho más fuertes y resistentes, permitiendo someterlo.

Kira eventualmente intento romper las cadenas con su fuerza, pero la magia que les envolvía las hacía casi indestructibles, aunque Kira estaba por comprobarlo.

-¿enserio? Este viejo truco otra vez, ¿y sin electricidad? Je veamos cuanto tiempo logran mantenerse así- sonríe Kira.

-¡eso mismo digo yo!- exclama Roz mientras golpeaba con el guante tractor a Kira en la espalda obligándole a arrodillarse.

-¡espero que te de provecho!- exclama el unicornio mientras apuñalaba a Kira con una de las flechas, al ser inyectado el líquido en su sistema, el pegaso sintió algo muy frio quemándole las venas, era una sensación bastante extraña pero a la vez muy dolorosa y punzante. En un atisbo de ira, kira logra soltarse de las cadenas, rompiéndolas, este arremete contra el poni que tenía más cerca, el cual era Bast. El pegaso desesperado y en la boca del lobo, intento defenderse de Kira, pero sus golpes no surtían efecto, los ojos del pegaso desterneraron como si reflejaran el mismo infierno.

Una segunda flecha es disparada contra Kira, pero este la atrapa en el aire.

-¡una sola dosis no matara a alguien como él!- exclama Roz.

-¡estamos en eso!-

-¡ya basta!- exclama molesto mientras su voz se convertía en la de una bestia.

Kira suelta un fuerte y potente rugido como si se tratara de una colosal bestia enfurecida, Kira destruye la flecha con su casco y toma a Bast por el cuello.

-llego tu hora- exclama Kira mientras azotaba a Bast contra las rocas, en dirección a sus compañeros, los lobos intentaron detener a Kira, pero este ahora verdaderamente molesto, arremetió contra los lobos, y con un solo golpe los dejaba fuera de combate, casi podían escuchar como sus huesos tronaban y explotaban al contacto.

Bast no se rindió pese a estar muy lastimado, inmediatamente se levantó y arremetió contra Kira junto a Armor, pero no importaba que trataran, de nada serviría. Kira los golpeo como si fueran de cristal, uno a uno, rompía sus huesos, los azoto contra el suelo con fuerza y brutalidad, sin piedad o cuidado.

Roz se levanta entre los escombros y regresa a atacar, pero Kira lo vuelve a someter y estrella su cabeza con fuerza y barbarie contra un muro de diamante, atravesándolo completamente de lado a lado. Bast enfurecido, trata de levantarse otra vez, pero cuando lo intento, sus cascos destrozados no le permitieron ni arrodillarse. El lobo blanco fue contra ellos, trato de llegarle por la espalda a Kira, pero Kira lo tomo y lo golpeo con fuerza contra el suelo, estrellándolo muy cerca de donde se encontraba Bast agonizando.

-es momento de terminar con su miseria- murmura Kira mientras su casco se convertía en una colosal garra de hueso y carne, tan grande como una espada, el pegaso estaba dispuesto a darle final a sus vidas por siempre, el hueso se desenvaino en lo alto y un destello rojo broto de este al reflejar la luz de la gema sangrienta.

Kira estuvo a punto de dar un rápido movimiento para decapitar a ambos de un solo tajo, pero en eso, su agudo oído se percató de algo que se acercaba apresuradamente contra él. Es entonces que en lugar de dar el golpe final, Kira se apresuró en darse la media vuelta y detener un potente rayo que le fue disparado directamente desde los cielos. La ráfaga de energía fue tan potente que hizo que Kira tuviera que retroceder, este dio un salto y se apartó del camino del rayo mientras este iba abriendo un hoyo en la tierra a su paso.

-valla, no me esperaba esto, ¿usted no es la princesa de Ponyville?- murmura Kira un poco sorprendido.

-¡Mi nombre es Twilight Sparkle! ¡Y ahora mismo pagaras por lo que les as echo a los sementales que más amo!- exclama la alicornio lavanda con total firmeza y determinación.

-¡No! Aj… no lo enfrentes… Twilight….- murmura Bast mientras escupía sangre a borbotones.

-lo siento, pero es algo que tengo que hacer, ya me arte de esconderme- murmura ella con seriedad- ¡ya me arte de huir!- exclama ella mientras arremetía contra Kira.

-¡Nooooooo!- exclama Bast, intento levantarse, intento detenerla pero fue inútil, solo podía ver impotente y desesperadamente preocupado como su amada esposa arremetía ella sola contra Kira. El pegaso permaneció de pie esperando a que la princesa arremetiera contra él, pero antes de que ella llegara, esta desaparece ante su mirada incrédula, y reaparece en sus espaldas logrando darle una patada sértela que le empujo, Kira se da la vuelta y trata de atraparla con sus garras, pero Twilight volvió a desaparecer y reapareció a varios metros de él. La princesa de la armonía estaba realmente enfurecida, tantos años de frustración e impotencia por poder proteger a sus seres queridos se fueron acumulando dentro de ella, hasta que finalmente llegó el momento en que literalmente explotaría. Reacia a permitirse que su amado esposo muriera definitivamente tras haber pensado que lo había perdido, era un fuerte sentimiento que le llenaba de fuego en su interior, provocando que fuera imparable.

-puede tele trasportarse…. ¿Cómo es que puede hacer eso y nosotros no?- murmura Armor completamente incrédulo.

-quizás…. Quizás sea por su conexión con la gema….- murmura Bast igual o más asombrado.

Twilight concentra todo su poder en su cuerno y dispara un potente rayo destructor contra Kira, el rayo fue tan poderoso y rápido que el pegaso no tuvo tiempo de evadirlo, y dispuso sus cascos al frente para intentar detenerlo. Al momento sus cascos se desintegraron dejando solo los huesos, pero rápidamente su habilidad de regeneración apareció y comenzó a recuperar su carne, y no solo eso, pues al irse rehabilitando, también sus cascos y pecho, se fueron cubriendo con una gruesa coraza que le protegía del ataque de Twilight. Todo su cuerpo fue cubierto por la extensa coraza, o bueno, todo su cuerpo, menos su espalda la cual se mantuvo endeble y comenzaba a transpirar una especie de baba transparente.

-¡¿pero qué carajos me inyectaron?!- piensa Kira mientras se ponía firmes ante el poderoso rayo de Twilight y caminaba lentamente hacia ella.

-mi cuerpo… está muy pesado con la coraza…. Aj… mi cabeza….. ¿Qué demonios era eso?- piensa el pegaso mientras comenzaba a exasperarse y alterarse por lo que comenzaba a pasar en su cuerpo- ¡tengo que terminar con esto!- exclama este y con todo y coraza trata de correr lo más rápido que puede para arremeter contra Twilight, cada uno de sus pasos eran semejantes a los de un elefante al provocar el retumbar de la tierra con cada pazo. Parecía un rinoceronte, dispuesto a aplastar a su oponente.

-¡ten cuidado!- exclama Bast mientras se obligaba a enderezar sus huesos rotos para que su regeneración se apresurara.

Twilight desaparece nuevamente, y en un parpadeo aparece tras de Kira y disparo un potente rayo contra la criatura, el cual este apenas logró evadir, pero no fue lo suficiente mente rápido, pues al momento siguiente Twilight disparo un rayo tractor el cual paralizo el cuerpo de Kira completamente en los aires.

-bien ¿ya termino?- suspira Kira un poco fastidiado, este toma algo de aire, y suspira la niebla roja, logrando liberarse de su prisión impuesta por Twilight, el pegaso caminaba lentamente y con toda calma, y mientras lo hacia su coraza fue desapareciendo, desvaneciéndose en su cuerpo lentamente. La expresión de Kira reflejaba claramente su molestia y frustración contra Twilight. El peligro se podía oler claramente, Twilight estaba en serio problemas y eso lo sabía bien los que con asombro y el corazón en la garganta observaban todo el combate.

-oh no… ¡Twilight escapa ahora!- escucha una voz muy familiar en su mente, aunque no se trataba de la voz de su esposo, ella misma comenzó a llorar al saber de quién era.

-lo sabía…- murmura Twilight entre lágrimas, y por un momento esta comenzó a sentir como se desplomaba. Kira miro este acto de ella con algo de indiferencia, pero no la ataco inmediatamente.

-princesa, realmente no tengo nada contra usted, así que puede irse, o me temo que tendré que…- dice Kira con un tono sincero y calmado, mientras intentaba ignorar un ligero dolor de cabeza que comenzó a sentir desde que ese desgraciado le había clavado la flecha en la espalda.

-¡NO VOY A HUIR! ¡YO MISMA ACABARE CON TIGO, Y CON TODOS LOS RESPONSABLES DE QUE LA VIDA DE MI FAMILIA, AMIGAS Y SÚBDITOS FUERA UN COMPLETO INFIERNO!- exclama la princesa con total cólera e implementando la voz real de Canterlot.

Kira mira un poco curioso e intrigado a la princesa perdiendo el control, este observaba sus ojos llenos de furia de la princesa, veía como sus ojos destellaban fuertemente, aunque esto no era producto de ninguna influencia de la gema, si no de su verdadero corazón destrozado, sin mancha de alguna fuerza externa, la ira que estaba en los ojos de la princesa, era la real, sin ser incitada y manipulada.

-¡Aun no he terminado con tigo!- exclama Twilight colérica mientras con su cuerno comenzó a destellar luz con locura casi como si sus poderes comenzaran a desbordarse, su magia comenzó a hacer que toda la tierra comenzara a sacudirse violentamente, al principio nadie se esperaba que era lo que esta intentaba hacer, pero es entonces que todos presenciaron como docenas de rocas gigantescas de escombro se elevaban en los aires, orbitando a su alrededor. No muy lejos de ahí se encontraban los grifos y minotauros, observando todo con asombro, incluso las criaturas contras las que estaban aún peleando al otro lado de la ciudad, se habían detenido y comenzaron a sentir gran miedo al ver el alcance del poder de esta princesa.

-¡prepárate para desaparecer!- exclama Twilight con prepotencia y rabia, y es entonces que todas las rocas contra Kira, el pegaso presencio como esta tenía toda la intención de aplastarlo con la avalancha, por lo que Kira sobrevolando, intento esquivar cada una de las rocas y llegar hasta Twilight para terminar con esto de una buena vez.

Kira estuvo ya muy cerca de ella, pero en ese preciso momento ella desapareció, haciendo que Kira se estrellara. Ahora no podía ver a donde se había ido y al ver a las rocas aun contra él, abrió sus alas e intento salir inmediatamente del bombardeo, sin embargo al intentar escapar, se dio cuenta de otro problema, su espalda, ya no era solo su espalda, ahora sentía un fuerte ardor en sus alas, los cuales le impedían poder volar con la rapidez deseada, Kira fue golpeado por una, dos, tres, cuatro hasta siete proyectiles, pero gracias a su fuerza, este logro mantenerse en el aire. Apenas logrando esquivar una que otra roca con dificultad, recurrió a los puños para librarse de algunos obstáculos, pero en eso, algo más grande apareció ante él, una mansión entera estaba flotando en los aires, ye esta rápidamente arremetió contra él, Kira sabía que si intentaba destrozarla solo crearía muchos más asteroides que lo aplastarían, por lo que extendió sus cascos e intento detenerlo, pero el peso era demasiado, sentía como perdía su fuerza, se sentía mareado y cansado por alguna razón que solo pudo adivinar. Kira fue obligado a regresar al suelo, aun sosteniendo con ambos cascos la mansión que comenzaba a quebrantarse, él sabía bien que era lo siguiente que pasaría. El techo de la mansión se quebrantó, y toda la casa se derrumbó sobre el aplastándolo completamente.

Todo el imperio de Cristal se estremeció fuertemente, mientras se escuchaba un último rugido de Kira mientras esta aplastado, sin posible escapatoria, él se pierde en el derrumbe, un fuerte rugido suena de entre la roca mientras caen todas en conjunto y luego, simplemente silencio, como si todo el mundo se hubiera callado.

Twilight aterriza en el borde de la tierra, delante de la montaña de escombros, estaba completamente agotada, apenas podía respirar adecuadamente, sentía como todo el cuerpo le pesaba y su cuerno le dolía demasiado, estaba completamente sudada y exhausta.

Es entonces que de los cielos se divisan algunas siluetas acercándose rápidamente y al poco tiempo aterrizan ante ella algunos de los grifos que previamente se encontraban luchando, entre ellos se encontraba el rey de estos mismos, mirando con asombro todo lo acontecido. De entre las casas abandonadas que aún permanecían en pie, de los callejones y entre las sombras aparecen el resto de los lobos sobré todo en el grupo, se encontraba Bast y Roz, ayudándose a caminar entre los escombros, pues ambos estaban demasiado cansados y lastimados como para poder caminar solos, Twilight corre apresuradamente y abraza con fuerza a su esposo, no evitando besarlo delante de todos.

-¡estas vivo! ¡Estas vivo! ¡Mi amor estas vivo!- exclamo Twilight emocionada.

-¡y tú lo derrotaste! ¡Mi cielo, lo derrotaste!-

Ambos se abrazan fuertemente, mientras se unían en un cariñoso y sincero beso ante todos. Es entonces que ante ellos aparece una alta figura blanca, el cual se une a los lobos para observar como todos los demás.

Twilight se detiene y queda sin aliento al ver al lobo blanco, esta se separa por un momento de su esposo, y lentamente se encamina hacia él, su corazón comenzó a latir frenéticamente, no podía soportarlo ¿realmente era él? Algo en ella parecía saberlo, ahora, solo tenía que verlo por sí misma.

-quiero que me muestres tu verdadera forma- se dirigió ante el lobo blanco.

El lobo blanco le dirijo su mirada con su único ojo, miro a la yegua con aprecio y arrepentimiento.

-por favor- suplica Twilight.

Es entonces que el cuerpo del lobo comenzó a encogerse lentamente, su forma de bestia comenzó a disolverse, su hocico se encogió y tomo la apariencia de la de un poni, sus orejas perdieron la punta, sus patas se convirtieron en pesuñas, y finalmente su cuerpo se amoldo a la forma de un semental adulto.

Todo pareció detenerse para Twilight, no podía creerlo, aun cuando ya lo presentía desde antes, era demasiado bueno para ser verdad, no podía ser posible ¿en verdad era cierto? Era como si aun viéndolo su ser no pudiera digerirlo, no podía hacerlo, algo en ella comenzó a quebrarse. Lentamente, la princesa se encamino hacia el unicornio blanco que estaba ante ella, caminando lentamente, no dejaba de mirarle como si fuera un fantasma. El unicornio se quedó completamente inmóvil mientras lentamente levantaba su casco, animándose a tocar al poni, pero algo en ella no se atrevía. Murmuro algo que ni ella misma comprendió, casi fue un balbuceo como el de un potrillo pequeño, casi parecía como si hubiera tenido una regresión.

-Shi…. ¿Shining?- dijo finalmente, aunque solo ella misma y el poni que estaba ante ella pudo escuchar lo que dijo.

-que gusto verte mi pequeña Twili- murmura el unicornio.

Los ojos de Twilight se inundan en lágrimas, y ya sin poder resistirlo, esta se avienta y abrasa con total fuerza al unicornio, con gran afecto y melancolía, las mejillas de la princesa se comenzaron a poner rojas, e inundadas de lágrimas, comenzó a esnifar, casi como si fuera una pequeña potrilla, estaba tan alegre y triste que no podía controlar sus reacciones, no dejaba de llorar, pero tampoco de sonreír.

-¡Shining, hermano! ¡Mi hermanito!- llora esta.

-mi pequeña princesa…. Estoy aquí con tigo… lo siento tanto, siento haberte echo tanto daño-

-¡Shining! ¡Mi Shining!- comienza a llorar desconsoladamente en el pecho de su hermano mientras seguía abrasándole con fuerza, casi como si no quisiera dejarlo ir otra vez. Mientras tanto a su alrededor, se reunían los ejércitos de grifos y minotauros, quienes miraban con una mescla de confusión, asombro y ternura, lo que acontecía. Ternura por la tierna escena de rencuentro entre hermana y hermano, y confusión y asombro por lo que estaba más atrás, una buena parte de la ciudad pulverizada, resultado del fiero combate que se llevó a cabo.

Esta escena, de reunión, era lo que todos necesitaban, una señal de esperanza y amor, una luz en la oscuridad que les permita contemplar que se estaba peleando por algo, y que al final, toda esta oscuridad puede llegar a terminar y todo regrese a la normalidad.

Sin embargo, pese al tierno momento de reunión, lamentablemente aún no habían ganado, puesto a que el corazón de cristal aún estaba corrompido y esparciendo su mal al resto del mundo. Y entre la montaña de escombros, al otro lado de donde se encontraban todos reunidos, se encontraba emergiendo un malherido y casado Kira, el pegaso se arrodillo al suelo, y su cuerpo maltrecho comenzó a regenerase casi en su totalidad, solo exceptuando, su espalda, que por alguna razón, ya no podía ni húsar las alas, algo muy malo estaba pasando con su cuerpo, sentía como el veneno comenzaba a afectarlo, estaba perdiendo su fuerza, se sentía cada vez más débil.

-valla, valla, así que ¿esto es todo lo que un asimilador nivel omega puede hacer? Que decepción- se escucha una voz infantil y femenina mofándose de Kira.

-Carnage….- murmura Kira con cólera mientras lentamente volteaba a ver a su amo, es entonces que los ojos de Kira se abren completamente al ver que no estaba solo, pues al lado de la criatura de cuernos, se encontraba una pegaso amarilla de crines naranjas.

Carnage sonríe y somete a la yegua, apresándola del cuello, y amenazándola con sus largas garras, Kira intento levantarse para ir tras Carnage, pero una onda expansiva emano de la gargantilla de Carnage y obligo a Kira a arrodillarse.

-pero que patético eres Kira, me has decepcionado y faltado al respeto en más de una ocasión. yo te cree y yo, puedo destruirte-

Kira no responde, se queda arrodillado a los pies de Carnage, sin decir una sola palabra. Carnage sonríe al ver su sumisión, le parecía muy divertido, aunque le molestaba un poco que no se molestara en verlo a los ojos.

-¿oh tal vez debería matarla a ella? quizás así aprendas a obedecer-

-¡Noooo!- exclama Kira y le mira apurado.

Carnage comienza a reírse con una voz femenina e infantil, como la de un potrilla, mientras contempla el rostro suplicante de Kira.

-bien, así me gusta, recuerda, tu eres mío, y tienes que portarte bien ¿no es verdad?-

Kira baja la mirada y murmura con total sumisión.

-si amo Carnage-

La criatura cornuda sonríe maliciosamente al ver a Kira completamente sumiso ante él.

-bien, ahora- dice con un tono siniestro- si quieres volver a estar con tu amada madre, regresa a pelear ahora mismo-