El despertar del demonio.

Capítulo 50: veneno.


En la biblioteca, mientras las criaturas no pudieran entrar parecía estar todo en orden para las ponis que se encontraban buscando arduamente la posible solución a este conflicto, un libro tras otro era revisado, descartado o apartado tratando de encontrar algo que fuera útil. Las ponis no podrían perder el tiempo, ni un solo minuto, todos tenían que ayudarse, incluso algunos de los grifos que vinieron a resguardarles al ver que todo estaba en orden, también pusieron de su parte apartando los libros y abriendo espacio para que las ponis no tuvieran que releer el mismo libro más de una ves a menos que fuese necesario.

Sin embargo, pese a la gran actividad que se desenvuelve arriba, en el sótano de la biblioteca, disponiendo únicamente de un abrigo y su silla de ruedas, Celestia se encontraba prácticamente trabajando sola, y aunque su esposo le acompañaba, este no hacía mucho en su ayuda dado a que la cabeza no paraba de darle vueltas, Discord no podía concentrarse en las letritas pequeñas, muchas escritas en otro idioma, y la espesura de la oscuridad del sitio no hacían más que hacer que le diera sueño al draconequus, estaba muy cansado, débil, su cuerpo requería reposar, pero algo en él no quería hacer esto.

-no sé por qué elegiste este sitio, es el peor de todos, podríamos estar arriba, pero no, ¿tenemos que estar aquí?- se queja Discord mientras trataba de forzar la vista para ubicar a su esposa entre la oscuridad.

-este sitio alberga pergaminos tan antiguos como nosotros dos, la respuesta podría estar aquí Discord-

¿Porque no mandaste a Blueblood?-

-Blueblood, no sabe leer sindarin, y Twilight apenas se sabe lo más básico, le tomaría el doble de tiempo leer un párrafo de lo que a mí me toma leer una página, por si pensabas decirlo-

-¿y Luna?-

-Luna… Luna… Gloss le teme a la oscuridad- suspira Celestia.

-¿y si alguien lo cuida?-

-Discord… ambos… han sufrido demasiado, el pequeño teme separarse de su madre, teme que si lo hace no volvería a verla, es muy pequeño, no podemos obligarlo a apartarse de su madre-

-pero esto es importante ¿no?-

-si lo es, pero no soportaría separarlos de nuevo- murmura la princesa mientras suprimía un quejido.

-Cely ¿te encuentras bien?- murmura Discord un poco cansado.

-si… si Discord, estoy bien, muy bien—murmura la princesa del sol mientras una gota de sudor frio pasaba por su frente. Esta hizo a un lado algunos pergaminos y estuvo a punto de pasar a otro, cuando en eso esta se detuvo, manteniéndose firme delante de Discord y sin siquiera considerar en voltear a verlo, esta permaneció en silencio por unos momentos.

-¿Celestia?- murmura el draconequus con ojos cansados y aun manteniéndose preocupado.

-no es nada- murmura ella mientras nuevamente retoma otro pergamino y se dispone a leerlo.

-Cely… no tienes que hacer esto ¿lo sabes?-

-tengo que hacerlo, Discord, es la única forma-

-pero si en cualquier momento puedes dar a Luz…-

-sí, eso lo tengo muy presente cariño- murmura la princesa con total inexpresividad, y en eso con cautela, esta baja su casco y acaricia su vientre.

-¿a qué te refieres con eso?-

-a que entiendo lo que está en juego-

-Cely…. Déjame ayudarte… quizás así puedas terminar más rápido-

-no- suspira la princesa.

-¿Por qué no?-

-porque estas exhausto, Discord, solo mírate…. Nunca antes se había visto así…. Cariño, me preocupas mucho-

-tú me preocupas más- murmura Discord mientras se levantaba con pocos ánimos, arrastrando las patas y la cola, este se encamina hasta su esposa para abrasarla. en eso al sentir el cuerpo de su esposo envolviéndola, es cuando se da cuenta.

-¡No puede ser! ¡Estas hirviendo!- murmura Celestia preocupada.

- tu eres mi sol…- murmura Discord mientras dormitaba por un momento, entrecerrando los ojos. Celestia lo aparta y le toma la temperatura con su casco.

-Discord… esto es demasiado… ¡Discord! ¡¿Me escuchas?!-

-fuerte y claro- musita este aun con los ojos entre cerrados. Celestia enciende su cuerno con mayor intensidad y divisa como Discord se notaba extremadamente pálido.

-Discord…. Tienes que ir a que te revisen… ve con Fluttershy-

-tú también…. Él bebe está cerca- dice estando a punto de dormirse encima de ella.

-¡Discord!- exclama está sacudiéndolo.

El draconequus bosteza.

-Solo estoy un poco cansadito, no es nada serio, de lo único que debemos preocuparnos es de nuestro bebe y de Tara-

-Discord, a mí también me preocupan nuestras hijas, pero enserio… estas ardiendo en fiebre-

-¿hijas?- murmura Discord.

Celestia queda seria por un momento.

-¿es una niña?- murmura Discord con una ligera sonrisa.

-sí, lo es, es una niña…. Discord…-

-¡mis princesitas… como las amo!- murmura este abrasando a Celestia y acariciando su vientre en el proceso.

En el abraso pudo sentirlo bien, no había duda, la temperatura de su esposo era demasiado alta.

-Discord…. Enserio… me estas asustando-

-estoy bien Celestia…. No es nada de lo que debas preocuparte por mí solo…-

-¡si, si, si, nuestras hijas!-

-nuestras princesitas, nuestras bellas, bellas princesitas, como su madre- musita Discord.

-Cariño… enserio, me estas asustando…- murmura Celestia incomoda.

-estoy muy bien, solo, bueno, admito que estoy cansado, pero es por usar todo mi poder en este escudo, y en la protección que puse debajo de esta cripta para protegernos, estoy muy cansado, aun no recupero la sangre que perdí, solo necesito reposar-

-está bien…. Descansa si quieres… pero enserio, me gustaría que fueras con Fluttershy para que te revise- le dice Celestia no muy segura.

-y a mí me gustaría que tu vinieras con migo para eso-

-Discord….-

-solo estoy cansado, se me quitara descansando, valga la alegre redundancia, pero tú, mi destello celestial….-

-yo estoy bien…. Todos están arriba buscando en la biblioteca, pronto encontraran un método para que esto termine-

-¿y eso que tiene que ver con tu estado?-

-cuando todo esto termine, podremos cuidar de nuestro bebé, y cuando Tara despierte, todos nosotros estaremos juntos otra vez ¿no es eso lo que quieres?-

-si… pero…. ¿Por qué hablas así?-

-no sé de qué me hablas- murmura Celestia obstinada.

-¿Celestia?- insiste Discord, pero la pesadez de sus ojos no le permiten mantener una postura seria.

-anda, ve a descansar- murmura Celestia irritada.

Discord sonríe tenuemente y chasquea sus dedos, en eso aparece una colosal cama en la que este ya permanecía acostado.

-creí que no tenías energías-

-no importa que tan cansado este, siempre podre aparecer una cama para nosotros dos-

-pues esta vez, solo será para ti- murmura Celestia con seriedad mientras se apartaba.

-Cely, por favor-

-Discord, no es momento de esto, y lo sabes, tu descansa, por favor, descansa hora, estas muy cansado, te lo mereces-

-quiero que estés a mi lado…-

-lo será cuando esto termine, ahora duerme, si te necesito te despertare- murmura Celestia con seriedad.

- pero….-

-descansa… no podrás hacer nada por nosotras, si estas en ese estado- murmura Celestia mientras tomaba una de las mantas y cubría suavemente a su esposo con esta, para luego suspirar resignada- solo descansa, ahora que puedes.

-tú también deberías hacerlo-

-yo no estoy cansada-

-yo tampoco...-

Celestia se le queda mirando con una expresión severa.

-okei, okei... solo no me mires con esos ojos por favor...-

-duerme un poco mi cielo, descansa por favor-

-¿me darás mi….?- antes de que pudiera terminar la frase, Celestia le dio un beso en la frente.

-yo quería un vaso de agua, jeje, solo bromeo, gracias mi cielo-

-descansa-

-prométeme que la próxima vez tu vendrás con migo a la cama-

-lo prometo- murmura Celestia, Discord quien verdaderamente se encontraba ahotado da un largo bostezo y luego de acomodarse en la cama, este cierra lentamente sus ojos y de un momento a otro este pareció quedarse dormido.

Celestia se da la vuelta con su silla de ruedas y murmura:

-la próxima vez, nuestro bebe también nos acompañara en la cama, te lo prometo mi cielo-

La princesa del sol regresa a uno de los pasillos más concurridos con pergaminos, y se dispone a proseguir revisándolos de uno en uno. Discord permaneció dormido mientras tanto, sin embargo pese a alcanzar al menos por un momento la paz, algo muy oscuro ahora mismo se encontraba aprovechando su debilidad para dispersarse, debajo de la garra de Discord, aparecieron dos marcas que supuestamente los Wampira ya habían desaparecido, y al momento en que las dos marcas de mordida reaparecieron, la garra de Discord comenzó a tornarse oscura.


Casi a los limites del imperio de Cristal, a los pies de una colosal montaña de escombros, se encontraba la mayor parte de los guerreros reunidos, la emoción de la victoria no se hacía esperar, al menos por un momento, todos parecían sentir el suspiro de la paz en sus cabezas, al menos por uno o dos minutos creyeron que ya estaban muy cerca de que el infierno termine. Pero pronto los anhelos y gritos, terminarían, y todos guardarían silencio.

-princesa Twilight, ¿Cómo sigue lo del corazón de Cristal?- pregunta el señor grifo con seriedad.

-por el momento no hemos encontrado nada útil pero….-

-¿usted no debería regresar a ayudarlos entonces?- le interrumpe el grifo con total seriedad.

-¡oiga usted no puede así a mi esposa….!- reclama Bast colérico mientras se interpone entre Twilight y el grifo.

-no Bast…. Él tiene razón- dice Twilight apartándolo.

-supongo que usted sabe bien que esto aún no termina ¿cierto?-

-sí, lo sé- musita la yegua lavanda.

-vamos princesa, regrese con las demás, no podemos seguir desaprovechando el tiempo que hemos ganado, no quiero que esa nube roja llegue a mi reino solo por un breve momento de tranquilidad-

-sí, Bast... Shining….- murmura la princesa, como si esperara algo de alguno de ellos.

-te cubriremos la espalda- dice Shining con una sonrisa. Twilight se abalanza sobre el unicornio blanco y le abrasa fuertemente, luego se separa de este y corre a darle un beso en la mejilla a su esposo para ya retirarse.

- MUY BIEN TODOS ¡nuestra prioridad es la biblioteca, todos reúnanse en la biblioteca!- ordena el señor de los grifos.

-¡nosotros nos encargaremos de proteger el corazón de Cristal!- proclama el rey Minos.

Ambos reyes asienten con la cabeza.

-¡ANDANDO!-

Todos estuvieron a punto de dispersarse, cuando en eso….

-¿Por qué se van tan pronto?- se escucha una voz infantil y siniestra.

-¡es esa cosa otra vez!- exclama el rey grifo entre dientes- Princesa usted corra a la biblioteca ahora-

-¡vamos Twilight!- exclaman los dos sementales que le resguardaban, ya a punto de llevársela, pero en eso aparece ante ellos un remolino de fuego que les obstruye el camino, el golpe fue tan repentino e inesperado, que los dos unicornios apenas preverlo empujaron a Twilight y se interpusieron ante ella, protegiéndola de las llamas que estaban tan cerca.

-ustedes aún tienen una cuenta pendiente- se escucha la voz de Carnage, pero nadie pudo identificar de donde provenía, es entonces que de entre los escombros, no muy a lo lejos se divisa una figura caminando lentamente, cuando Bast y Roz lograron identificar de quien se trataba ambos se pusieron en posición de defensa.

-¡ese desgraciado aún sigue vivo!- murmura Bast mientras rechina los dientes.

Todos observan como el pegaso blanco que se hallaba a lo lejos, comienza a avanzar hacia ellos, a paso lento y con la expresión baja de derrota y sumisión, el pegaso galopo hacia el ejército que le aguardaba abajo.

-¡estás listo para rendirte!- exclama Shining mientras se ponía en posición de defensa, preparado para cualquier cosa, y su pequeño grupo de lobos hacían lo mismo tras él.

Kira se detiene delante de todos los presentes, este los mira con bastante indiferencia, sus ojos no reflejaban ningún sentimiento más que frustración, todos miraban confundidos al pegaso con desconfianza, sentían como si en cualquier momento este arremetería ante ellos, pero solo se quedó hay de pie, sin expresar alguna intención contra ellos.

-¿Quién es este pequeñín?- murmura el rey minotauro con extrañeza.

-yo que ustedes no me les acercaba, ese pequeñín tiene una fuerza mayor a la del señor de los dragones, la resistencia de un gigante de roca y aria ver al mejor volador de Equestria como una babosa de tierra- anuncia Bast para que ninguno de los recién llegados cometa una tontería.

Entre los presentes, por sobre todo entre los minotauros la incredulidad se hacía presente, ninguno podía siquiera imaginarse que aquel pequeño pegaso blanco tuviera todas esas capacidades, sin embargo ambos reyes se mantuvieron serios al ver a su oponente enfrente de sí mismos.

-¿Quién es este?-

-¿Qué es lo que quiere?-

-¿ese era el monstruo contra el que los lobos peleaban con tanto trabajo?-

-no lo creo, no parece más que una simple yegua de pegaso-

Era lo que Kira escuchaba provenir de los soldados quienes lo analizaban mientras le contemplaban hay posado ante ellos. Kira tenía una mirada sombría, y realmente no presentaba ningún rastro de conciencia mientras estaba hay parado ante ellos.

-Vamos Twilight, te llevaremos a la biblioteca-

-no esperen...-

Bast y Shining intentaron ponerse delante de Twilight para resguardarla, pero esta inmediatamente los aparto y se puso enfrente de ellos.

-¿Qué es lo que quieres?- exige saber la princesa de la armonía.

-¡será mejor que respondas!- reclama Bast colérico mientras encendía su cuerno en energía.

-yo solo quiero a mis seres queridos- murmura Kira con inexpresividad.

Todos quedan atónitos al escuchar esto, mirándose unos a otros, no comprendían lo que esto significaba, entre algunas de las tropas de minotauros comenzaron a escucharse risas contenidas, pero los grifos mantuvieron completamente su seriedad y orden en todo momento, solo dispuestos a reaccionar si su rey se los ordena.

-¿les parece muy gracioso?- murmura Kira con inexpresividad mientras aflojaba los cascos y sus huesos comenzaron a tronar.

-¡No!- reclama Twilight avanzando hacia el pegaso, Shining quien estaba más cerca, trato de interponerse, pero Twilight no se lo permitió y siguió avanzando.

-princesa de la armonía- dice Kira con falsa sorpresa- lamento lo de hace un momento, realmente fue una buena pelea-

-quiero que me respondas algunas preguntas antes de que pienses en pelear sin sentido otra vez- le exige la princesa.

-de acuerdo, como usted guste princesa- suspira Kira con poco interés realmente.

-¿Quién eres tú?- le pregunta Twilight con seriedad.

-princesa, eso ya no importa más- murmura Kira con seriedad.

-no, si importa, ¿Quién eres? dímelo ahora ¿quién eres? ¿Qué quieres?-

-soy solo un pegaso que solo quiere ser feliz con su familia-

Twilight comenzó a analizar las palabras de Kira en su mente, quizás ella no tenía el mismo talento que su amiga Applejack para identificar si alguien mentía, pero podía estar muy segura de que todo lo que le decía, lo decía con total sinceridad.

-¿Cuál es tu verdadero nombre?- pregunta Twilight con seriedad.

Kira por un momento no responde, este mira con seriedad a su alrededor, observando a los cientos de soldados que le rodeaba, incluidos los cientos de soldados que se encontraban presentes apuntándole con sus lanzas y ballestas, todos y cada uno de ellos estaba completamente a la defensiva, sin embargo no parece importarle realmente que todos estén observándole con las intenciones de atacarlo apenas de un suspiro, realmente no le interesaba en lo más mínimo, para el todos era menos que moscas, solo opacando su verdadero objetivo, al principio no pudo ubicarlo entre tantos rostros y armas apuntándole, pero es entonces que escucho como alguien retraía una cuerda soltando un sonido chirriante y metálico mientras recargaba un arma.

Kira estira sus alas, tratando de extenderlas, sin embargo al hacerlo este siente como sus huesos comenzaban a crujir, y como algo en su espalda comenzaba brotarle, algo muy viscoso y gelatinoso. Twilight se pone en posición de defensa ante el gesto de Kira, pero este no le ataca.

-mi nombre ¿en verdad, le interesa saberlo princesa?-

Twilight asiente con la cabeza sin perderlo de vista por un momento.

-mi nombre... mi nombre es Sleid- responde finalmente.

El nombre por un momento le pareció algo familiar, pero su memoria daba tumbos y no lograba reconocerlo- ahora princesa, si me permite claro, ¿podría hacerle una pregunta?-

-está bien…-

-si a usted se le separaran de alguno de sus seres queridos, y tuviera que obedecer órdenes para poder estar a su lado de nuevo ¿Qué aria? ¿Obedecería esas órdenes?-

-no- responde Twilight rápidamente, Kira arquea una ceja al escuchar esa respuesta- no los obedecería… no si se trata de algo que estuviera fuera de mis principios-

-entiendo, pero ¿y si mataran a ese ser que tanto ama, si no obedece? Dígame ¿Qué es lo que aria?-

Twilight queda callada por un momento, mientras en su mente analizaba la pregunta.

-dígame que aria-

-yo….- Twilight quedo enmudecida por un momento, al venir a su mente cuando se le separaron de sus hijas, por alguna razón ya no podía sacarse de la cabeza ese pensamiento, un fuerte sentimiento de cólera comenzó a sentirse en su corazón mientras esa idea le golpeaba en lo más bajo.

-quiero que su respuesta sea sincera ¿Qué aria?-

-haría lo que fuera por regresar con ellas….- responde Twilight mientras sus ojos comenzaban a soltar lágrimas.

-creo que yo también- murmura Kira con un tono sombrío.

-¡espera! ¡po… podemos ayudarte! ¡Si tienes a alguien que está en problemas! ¡Nosotros podemos ayudarte!-

Kira suspira, y mira a su alrededor, ubicando finalmente entre uno de los edificios al tirador que tanto le inquietaba.

-como quisiera que pudieran ayudarme- murmura Kira y en eso este da un fuerte pisotón en el suelo de diamante, provocando no solo un estremecer, si no que el mismo diamante se quebrara y emergieran unas rocas colosales de cristal. Twilight le dispara al pegaso, este se deja caer entre los escombros levantados, y se cubre detrás de un gran diamante. Bast alcanza a Twilight y se la lleva precipitadamente, momentos antes de que una lluvia de flechas fuera disparadas contra Kira.

Las flecha caen como una granizada y pese a estar tras un diamante, algunas lograban rosarle he incluso darle en el acto. Una tras otra sin parar, como si fueran metralla, fueron disparadas infinidad de Flechas. Es entonces que siente nuevamente algo ardiente y frio a la vez, este observa incrédulo y ve como otra más de las flechas envenenadas le había dado en el muslo pese a haberse cubierto tras el diamante.

-¡MALDITO!-

Kira se recostó en el suelo y coloco los cascos traseros contra el gran trozo de diamante que lo cubría, retrajo los cascos y dio un poderoso golpe que disparo el diamante como si fuera un proyectil directo contra el único tirador que se encontraba solo, y responsable de las flechas envenenadas. Sin embargo en ningún momento el unicornio con la ballesta pareció inmutarse, y antes de que Kira lo adivinara, presencio como el diamante que arrojo rebotaba igual que un balón contra el, a la misma velocidad, el unicornio dio un salto y ante el diamante exploto en cientos de cristales del tipo metralla que fulmino todo lo que tenía enfrente, incluyendo a Kira y algunos soldados que se encontraban muy cerca de él.

El tirador del tejado cargo su ballesta y la afino de tal forma que su siguiente disparo fuera mucho más potente y rápido que los demás, Kira al notar esto corrió directo hasta el ejército, y comenzó a atacar a los minotauros. El tirador respiro onda y se mantuvo inmóvil con la mirada puesta en Kira mientras este evadía la mayor parte de los ataques de los grifos.

-perfecto, la toxina le está surtiendo efecto-

-pero aún sigue como si nada- se queja Scut Sbie mientras desde su lugar observaba como Kira seguía siendo aparentemente igual de fuerte y rápido que antes.

- se ha vuelto más lento y débil, y esto solo con las primeras dos dosis - sonríe el tirador- Nevinovat fue listo al clavarle la flecha en la espalda-

-¿no habría sigo mejor que el mismo le inyectara todas las dosis?-

-quizás lo habría sido, pero arriesgaría su vida, a diferencia del asimilador que requiere una dosis mayor y en diferentes puntos, un Wampira e incluso un Likoi moriría con menos de una gota-

-¿Cuándo empezara la descelularización?- murmura Scut Sbie con algo de interés, casi como si le gustara ver el resultado, y no era para menos, puesto a que esta toxina tenía fama de ser no solo una de las más letales si no extravagante con sus efectos.

-ya empezó, quizás no se nota mucho porque su pelaje es blanco, pero tenga por seguro, que ya está comenzando-

-¿Cómo esta tan seguro?-

- ha perdido la capacidad de volar- sonríe el tirador- Solo requiero de una breve distracción de él, y será mío, y entonces podrá ver lo que él la toxina X Centum puede hacer, solo necesito que me cubra-

-no te preocupes por las cosas que ese desgraciado te arroje, permaneceré a tu lado- dice Scut Sbie con severidad- solo as tu trabajo-

-no se preocupe, ni siquiera el asimilador puede con la toxina de la salamandra-

Kira al ver frustrado como estaba completamente intacto el tirador y consiente que solo espera el momento para dispararle otra vez, comenzó a sentir gran cólera y resentimiento.

- ¡tengo que matarlo! ¡Pero como voy a hacerlo si no puedo volar, y además Carnage me ordeno que me encargara solo de las tropas, no puede ser!- pieza Kira en su mente mientras comienza a verse rodeado por un batallón de minotauros.

-¡te vamos a aplastar enano!- exclama una de las bestias mientras con un colosal mazo intenta aplastar a Kira, pero este se cubre con un casco y resuena un fuerte estruendo semejante al de una campanada. El minotauro mira incrédulo como el pegaso se encontraba completamente ileso mientras su arma comenzaba a desbaratarse como si fuera de cristal.

-¡necesitas más que eso!- exclama Kira mientras daba un salto patada contra el pecho del minotauro, haciendo que este salga despedido como un proyectil, arrollando a su paso a algunos soldados más, tanto minotauros como Grifos.

Al principio parecía como si Kira tuviera la ventaja en este combate, siendo apenas tocado por sus oponentes, logrando burlar a la mayoría, sin que ninguno pudiera tocarlo, sin embargo la toxina que circulaba en su interior comenzaba a actuar rápido en el, no pidió mantenerse concentrado en el combate, comenzaba a sentir como la cabeza le daba vueltas. Es entonces que un colosal minotauro, tres veces más grande que el resto, cuyos pasos aria temblar una montaña y derrumbar una casa, arremete contra el pegaso con los cuernos por delante, Kira coloca sus cascos al frente y lo toma por los cuernos, logrando para sorpresa de todos, frenar al gigante.

-¡te crees muy fuerte! ¡yo te enseñare que es ser fuerte!- exclama Kira colérico, mientras alaba sus cascos y cargaba todo el peso del gigante por encima de él. El minotauro miro incrédulo como era elevado en los aires, y pataleaba torpemente como si fuera un potrillo.

-te mandare a volar- sonríe Kira con determinación, es entonces que este suelta un quejido de dolor, al sentir un nuevo pinchazo debajo de la axila derecha. El ardor combinado con la desorientación, hicieron que no pudiera sostener al minotauro mucho tiempo, por lo que lo soltó arrojándolo contra sus compañeros mientras se arrodillaba.

Dos minotauros de colosal tamaño arremeten contra Kira, este trato de evadirlos dando un salto e impulsándose con sus alas, pero solo logro lo primero llegando a saltar algunos metros en el aire, sin embargo los minotauros también saltaron y lograron tomarlo de los cascos y la cola, haciendo aterrizar abruptamente contra el suelo, y ambos minotauros dieron un fuerte pisotón contra la cabeza y costillas del pegaso, pulverizándolo.

Cuando creyeron que lo habían matado, Kira extiende su casco y lo convierte en una enorme garra con la cual estuvo a punto de atravesar a uno de los minotauros, pero los grifos que le observaban desde lo alto lograron preverlo y dispararon algunas flechas en llamas que desviaron su ataque.

-¡no creas que llegaras a tocarme maldito!- exclama el mismo minotauro golpeando con ambos puños juntos al pegaso lanzándolo a bolar algunos metros en el aire, rodando entre alguna pila de escombros, antes de que si quiera este dejara de rodad, otro minotauro lo pateo con fuerza y luego lo tomo por la cola para azotarlo una y otra vez contra el suelo para luego arrojarlo contra un grupo de grifos que lo esperaban con sus lanzas en alto, empalándolo con cada una de las puntas.

Kira nuevamente cayó al suelo, siendo destrozado por los constantes golpes de sus atacantes, el pegaso ya era completamente irreconocible, sin siquiera ser perceptible sus ojos dorados. Cada vez se sentía más cansado por alguna razón, y no era precisamente por los múltiples ataques que este recibía constantemente, su mente era confusa, no podía mantener el equilibrio, estaba desorientado, y veía borroso.

Pese a todos los golpes y apuñaladas que recibía su cuerpo seguía regenerándose ante los ojos incrédulos de los grifos, aunque por el contrario, para los minotauros esto era algo más del tipo desafiante, para ellos el que se regenerara era una invitación retadora a que lo golpearan más fuerte, pese a que realmente la regeneración de Kira era involuntaria, puesto a que en su interior, su cuerpo luchaba contra el veneno que corría en sus venas, y al no poder reparar lo que la toxina dañaba, su regeneración optaba por curar otras heridas superficiales en el proceso.

-¡el desgraciado sigue recuperándose!-

-¡por que no se muere!-

-¡esto es brujería!

- ¡tonterías! ¡Pulverizaremos tu cuerpo! ¡Lo moleremos y destazaremos hasta que no quede nada!-

La pelea continúa, pese a tratarse solo de un oponente, todos los soldados que participaban parecían estar encendidos con alguna fuerza extraña que les hacía sentir algo de diversión al sodomizar al pegaso blanco. Todos sentían esta fuerza y gozos, todos menos el rey Crow Wings quien ya comenzaba a sentir algo de hartazgo e indignación por los resultados de este seudo combate. Ve una y otra vez como el pegaso era arrastrado y golpeado una y otra vez, como si nada.

-esto no es una lucha- murmura el grifo con seriedad.

-¿disculpe señor?- dice el general red que se encontraba resguardándolo.

-esto no es honroso-

-señor, con el debido respeto, esa cosa es un demonio muy poderoso y debe ser detenido-

-esa cosa por más fuerte que sea ya está muy débil, esto ya no es honorable-

-señor ¿quiere que detenga el combate?-

-esto no es un combate, llama a las tropas, nosotros resguardaremos la biblioteca-

-¿señor pasa algo?- le pregunta el general Red.

-no- murmura el rey con un tono sombrío mientras se dirigía a la biblioteca, siendo solo algunos pocos entre ellos el rey Minos, los que notaron como se retiraba. El comandante se pone serio y da la orden a todos los de su bando.

-¡los grifos se retiran!- exclama uno de los minotauros.

-¡no importa! ¡Más diversión para nosotros!-

-ya basta- ordena el señor de los minotauros y por un momento el ataque se detiene- ya jugaron suficiente, maten al desgraciado de una buena vez-

Los minotauros sueltan un grito de guerra al aire.

-¿pero cómo lo mataremos si esta cosa se cura rápidamente?-

-¡quémenlo! –

-¡es verdad! ¡Solo él fuego destruye los actos de brujería como este!-

-¡traigan leña!-


Celestia se encontraba buscando arduamente entre montones y montones de pergaminos revueltos entre la parte más oscura y olvidada de la biblioteca, uno a uno revisaba cada pergamino con la rapidez y el detenimiento que se podía permitir, consiente de la falta de tiempo de la que todos disponen y todo lo que aún faltaba por verse, ninguno podía darse el lujo de parar a descansar, ni siquiera cuando en cualquier momento su vientre estuviera a punto de desbordarse.

La princesa del sol realmente aun cuando trataba de aparentar lo contrario, esta sentía en su interior un dolor indescriptible, sentía como su bebe se movía en su interior, inquieto y asustado por todo lo que está pasando, sentía como en cualquier momento, llegaría la hora, y esta aun consiente de las consecuencias, rezaba e imploraba porque ese momento no fuera ahora.

Ella misma contenía sus impulsos, sentía como a cada segundo aquel momento tan esperado estaba más y más cerca, lo sabía bien, sabía que en cualquier momento pasaría, en cualquier momento su fuente se rompería y se vería obligada a dar a luz ahora mismo.

-por favor…. Por favor pequeñita…. Por favor…. Dame un poco más de tiempo, por favor…. No es momento para que vengas al mundo… no a este mundo….- repasaba Celestia en su mente una y otra vez mientras sus contracciones cada vez se hacían más y más fuertes.

Celestia trato de tomar otro pergamino, trato de concentrarse en leerlo y ver lo que contenía, pero no podía hacerlo, el dolor quela corroía en su vientre cada vez era más y más intenso, llegaría un punto en el que no podría soportarlo. Por un momento lo único que pudo escuchar era el latir constante y errático de su propio corazón, su cuerpo comenzó a palidecer, y a sudar, cuando se dio cuenta esta ya había comenzado a sentir espasmos musculares, los cuales le desgarraban como nunca.

No podía soportarlo más, no podía ser posible, el momento había llegado, ese momento ya viene, su bebe ya viene.

-¡No!- exclama Celestia con dolor- no puede ser ¡no ahora! ¡No ahora! Por favor, por favor Ahhh-

Estaba muy asustada, más allá de lo que se pueda describir, estaba aterrada, aterrada por lo que aguarde a la vuelta a la esquina, aterrada por el futuro tan próximo, su bebe, ya casi es hora, ya casi viene, no podía negarse a la idea, aunque lo intentara. Por más que lo deseara, la verdad era inminente.

La princesa del sol estaba muy confundida, y asustada, trato de calmarse y mantener la compostura, pero su mente no paraba de dar vueltas, su bebe ya vendría, pero algo en ella, no gritaba por más que le doliera, por más que sufriera, no se atrevía a pedir ayuda, miro a su alrededor, solo vio estanterías de pergaminos viejos, estaba completamente sola, tal y como lo había deseado en su interior, sola en la oscuridad. Ella precisamente escogió este sitio porque estaba lo suficientemente apartado de cualquiera como para que viniese casualmente a revisar su progreso, todos estaban en lo suyo, y así debían permanecer las cosas, si iba a tener a su bebe ahora, lo tendría sola, no podía permitirse que todos dejen sus puestos, que todos pierdan el tiempo, por venir a ayudar y a contemplar su parto, todos estarían demasiado preocupados por ella que se olvidarían de que el mundo afuera se está sumiendo en la oscuridad.

Ya comenzaba a pensar que esto en definitiva era una terrible idea, dar a luz aquí mientras todos los demás se encargan de investigar, al principio estaba confiada de poder llevarlo a cabo sola, tras haber tenido ya dos partos naturales en el pasado, esperaba ya contar con la experiencia necesaria para poder llevarlo a cabo sola.

Esto era una estupidez, y ella lo sabía bien en el fondo, pero quizás, esta aunque no lo admitiera, esperaba a que su esposo le sacara de hay en cuando comenzaran las primeras contracciones, así estaría fuera de su control y para sí misma, lo habría intentado. Sin embargo, algo andaba mal ¿Dónde estaba Discord? En tiempos anteriores, en sus dos pasados partos Discord siempre aparecía ante ella apenas un malestar se presentaba, pero ahora, no aparece, no viene por ella, ¿a dónde se había ido?

-¿Discord…? – murmura Celestia un poco asustada mientras se llevaba un casco al vientre.

Celestia se encontraba completamente sola, nadie acudía a ella, por lo que consiente de que no podía quedarse sin hacer nada, está tratando de ignorar su dolor y con las pocas fuerzas que le quedaban en los cascos, trato de mover su silla de ruedas y salir del pasillo donde se encontraba, regresando por donde vino, ella esperaba encontrar a su esposo, si bien no esperándole, al menos durmiendo en la cama que había aparecido previamente. Trato de mantenerse tranquila, sabía que alterarse no haría más que agravar su situación y solo perjudicaría a su pequeñita que pronto vendría, tenía que apresurarse, pero sus cascos no podían hacer que avanzara muy rápido, el terreno por debajo suyo era empedrado e irregular, lo que hacía que con frecuencia las ruedas de su silla toparan y se atoraran momentáneamente con relativa frecuencia.

-Discord… aj…. Discord…- murmura esta mientras se detenía un momento para reposar y colocar su casco contra su vientre, trato de mantener la calma, pero cada vez era más difícil, pese a todo lo que había recorrido con su silla, el camino parecía seguir, ella no recordaba haberse alejado demasiado, o haber dado la vuelta en algún momento. Encendió su cuerno, y trato de iluminar más allá de su pasillo para encontrar el final de este, al hacerlo, se percató de que estaba atrapada, el pasillo no tenía un final próximo, solo avanzaba hacia adelante, como si no hubiera final.

-¡Discord! ¡Discord!- grito ya muy asustada, su corazón comenzó a latir como nunca, y el dolor de su vientre no hacía más que empeorar, las contracciones se volvían más frecuentes y erráticas, sentía como si su vientre fuera a estallar.

-¡ahhh!- se quejó mientras colocaba ambos cascos contra su vientre, trato de respirar hondo y lo más lento posible, pero el miedo en su ser cada vez se volvía mas intenso y exasperante- ¡DISCORD! ¡ES EL BEBÉ!-

Nadie responde, nadie aparece, solo oscuridad prevalece ante ella.

-¡DISCORD! ¡EL BEBE! ¡EL BEBE YA BIENEEEEEEE!-

Su esposo no aparecía, en su lugar, entre los pasillos, no podía escuchar más que un sonido vibrante y serpenteante, Celestia comenzó a sudar en frio, su corazón por un momento parecía como si se fuera a detener, ella, no estaba sola, y no parecía ser su esposo quien le acompañase.

-Celestia- se escucha un susurro siniestro en su oído, no tuvo que analizarlo mucho para percibir que no se trataba de su esposo. Sin pensarlo dos veces, inmediatamente la princesa se volteo y trato de disparar contra lo que fuera que estuviera en las sombras. Presencio como su bola de energía recorría el pasillo oscuro, y antes de impactar contra lo que fuera que le asechaba en las sombras, ese algo atrapo su bola de energía con una de sus garras y la aplasto como si fuera una simple pelotita, extinguiendo su luz momentos antes de revelar de quien se trataba.

-¡No!- Celestia quiso huir, pero no podía, su silla no se volvería lo suficientemente rápido ni de chiste, otra vez se había atorado con alguna piedrita en el suelo. Es entonces cuando vio como la sombra arremetía contra ella, y ante el pánico, ella sin siquiera tener control de ello, siendo más un impulso, extendió sus alas y alzo el vuelo tan rápido que no se dio cuenta que estaba en el aire, hasta que sonó un estridente golpe. Ella había logrado elevarse al menos lo suficiente para evitar que esa cosa le arremetiera, llevándose la silla de ruedas consigo y destrozándola en el acto.

Celestia estuvo en el aire por apenas unos segundos, no podía mantenerse en vuelo, sus alas no eran las mismas que antes y ahora cargaba demasiado peso dentro de sí, pero en el tiempo que estuvo en el aire, pudo contemplar como aquel sótano, ya no parecía un sótano, sino un extenso laberinto de pasillos y estanterías, el lugar, no era así, no podía ser tan grande, algo más estaba provocando esto. Comenzó a sentir un fuerte calambre en una de sus alas, y trato de bajar antes de que no pudiera mantenerse en el aire y se estrellara. Trato de bajar unos pasillos más alejados de la cosa que le ataco, dificultándole mantener la estabilidad, le costó mucho trabajo y martirio el simple hecho de agitar sus alas. Ella aterrizo en el suelo con ligera brusquedad, cuido no golpearse el vientre mientras bajaba, pero los muñones de sus escasas piernas lo pagaron, raspados contra las rocas afiladas, pues el suelo, era de cristal, y estas irregularidades no eran más que una alfombrado de vidrios sobre los cuales solo podría pasar un poni con buenas herraduras en sus pesuñas, Celestia ni siquiera tenía cuatro patas.

Quiso arrastrarse, pero al hacerlo su vientre rozo contra las puntas afiladas provocándose unos ligeros cortes.

-¡aj! Nooo, no- cerro los ojos con fuerza y se volteo, era preferible dañarse la espalda que su valioso vientre.

El siseo volvió a escucharse, ella sabía bien que esa criatura seguía asechándola en alguna parte, seguramente sabría ya donde estaba, y solo estaba jugando con ella, y sabía bien que en cualquier momento vendría por ella misma… o su bebe que estaba próximo a nacer.

-¡DISCORD! ¡LUNAAAAA!- grito desesperadamente al ya percatarse que el mantenerse oculta no le serviría de nada, pues por un momento pudo divisar dos ojos rojos entre la oscuridad.

- ¡quien sea! ¡Alguien! ¡Ayúdenme!- comenzó a llorar al verse imposibilitada de hacer algo más.

Nuevamente la criatura aparece, esta era alta y delgada, como una serpiente, simplemente esta se encontraba hay parada observándole vilmente. Las alarmas de peligro no dejaban de resonar en la cabeza de Celestia.

-¡hola Celestia!- escucha una voz muy burlona provenir de la criatura- veo que estas a punto de dar a luz, que alegría-

-¿Quién eres? ¿Qué quieres?- murmura Celestia mientras trataba de mantener la calma y concentrar su poder en su cuerno para dar un poderoso ataque disfrazándolo con un hechizo de iluminación para que no lo previera.

-creo que es la primera vez que nos presentamos, ¿cierto? solo digamos que soy una forma de vida conocida como Carnage-

-¿Carnage?-

-me gustaría presentarme y darle el casco, pero metemos, que ahora mismo, no me estoy presentando ante usted con mi propio cuerpo-

-¿qué?- murmura Celestia con voz quebrada por el pánico, y confundida ante la inquietud, es entonces que comenzó a sospechar algo, inconscientemente hizo brillar más su cuerno, y la luz llego hasta la criatura que estaba posada ante ella.

Celestia por un momento comenzó a sentir como si se hubiera quebrado, sus ojos estallaron en lágrimas, y por un breve instante quedo sin habla, solo titubeando tenuemente ante la incredulidad, en su mente trataba de negarse, no podía creerlo, pero él estaba ahí, ante ella. Finalmente callo ante la realidad, y entre lágrimas pronuncio su nombre.

-Dis… Discord-


No muy lejos del lugar del combate contra Kira se encontraba la princesa de la armonía mirando con horror, como los grifos y minotauros barrían el suelo con Kira continuamente.

-esto… no es justo….- murmura la princesa con indignación. Pese a las cosas malas que ella sabe que el debió haber hecho, realmente no podía sentirse bien al ver como todo un ejército lo molían a golpes mientras este apenas y si se podía defender solo. Tras ella se encontraban los lobos y los Wampira esperándole.

-esa cosa es un asimilador nivel omega, no morirá tan fácil- comenta una unicornio azul claro con crines blancas.

-Ara por favor- le reclama Shining.

-Twilight, esa cosa se lo ha buscado- dice Galben con seriedad y resentimiento.

-¡¿pero cómo dices eso?! ¡¿No escuchaste lo que nos dijo….?!-

-el ataco primero- murmura con severidad mientras agarraba a Twilight del casco para obligarle a retirarse- él pudo haberte lastimado-

- ¡pero no lo hizo! Bast no entiendes…. ¡no podemos dejar que lo traten así!-

-¡No! ¡tú no entiendes! ¡No podemos ayudarlo, una vez asimilador, siempre será un asimilador! ¡Ni con todo el poder de los elementos podrás curarlo, de echo es más probable que lo mates!-

-pero… su corazón no está echo de maldad… pude sentirlo, pude verlo en sus ojos-

-¿intentas decirme que él es una víctima?- murmura Bast mientras discretamente le señalaba las deformidades en su rostro para no tener que decir nada más. Shining la verdad no sabía que decir, realmente no estaba seguro de que lado estar, pues creía entender la perspectiva de ambos puntos de vista, Ara por su parte, simplemente no le importaba nada de eso, y solo quería que esto terminara de una vez.

-pero….- murmura Twilight mientras en su mente trataba de organizar sus pensamientos.

- vamos Twilight, tienes que regresar a la biblioteca para terminar con esto de una buena vez- murmura Bast con un tono serio mientras alzaba su casco, para que esta avanzara.

-Bast suéltame, ahora mismo- murmura la princesa con seriedad.

-esa cosa se lo ha ganado ¡porque por el no pude ver nacer a mi hijo! ¡Por él nos separamos por mucho tiempo! ¡Por él es que me veo así!-

-¡te dije que me soltaras!- exclama Twilight dándole una abofeteada en el rostro a su propio esposo. Bast queda conmocionado por un momento, y finalmente suelta a su esposa, retrocediendo algunos pasos para atrás.


Kira se encontraba completamente sometido por los minotauros, mientras ante ellos una colosal fogata comenzaba a formarse, obteniendo combustible para ella, quemando todo los amueblados de las casas cercanas del imperio. El pegaso pese a seguir regenerándose, ya no parecía interesado por continuar con esto. Simplemente, en su momento de silencio, repasaba en su mente, la última orden que le dio Carnage.

-quiero que regreses y pelees contra las tropas de Grifos y minotauros-

-yo los matare a todos, no será problema para mí pero por favor suéltala- replico Kira al ver como Carnage sometía a su madre.

-no me escuchaste bien, dije que pelearas, no que los mataras, ve haya y solo pelea con todos, así de simple, deja que jueguen con tigo un poco-

La inmisericorde sonrisa de Carnage quedaron grabadas en su mente, algo que definitivamente nunca olvidaría y lo perseguiría pro siempre haciéndole sentir un cólera e impotencia sin igual al saber que no podría hacer nada.

Las llamas se hacían más intensas y fuertes, y luego de que aplastarle los huesos una vez más para asegurar, lo arrastraron a las inminentes llamas.

-¡di tus últimas palabras desgraciado!- exclama un minotauro mientras lo sujetaba del cuello, a ras del fuego.

Kira no dijo nada, manteniendo su expresión seria en todo momento, pero en su mente, dijo lo único que quería decir.

-te amo madre... Cristal, si estas en alguna parte, lo siento, no sé si esto me mate en verdad, quisiera que sí, así poder estar a tu lado otra vez, solo espero que puedas perdonarme-

-¡AL FUEGO!-

-¡AL FUEGO!-

-¡AL FUEGO!-

-¡AL FUEGO!-

-¡AL FUEGO!-

-¡AL FUEGO!-

Gritaban los minotauros con gozo mientras resonaban las pesuñas contra el suelo como si fueran tambores.

-¡DETÉNGANSE!- se escucha una voz, y seguido de eso una onda expansiva que se extiende por todo el campo de combate envolviendo a todos los presentes con un manto de energía lavanda que petrifico a cada uno de los minotauros. Es entonces que ante ellos aparece la princesa Twilight, sobrevolando el campo de combate.

-¡no pueden hacer esto!- exclama Twilight colérica, Kira mira extrañado a la princesa de la armonía, todos los minotauros por su parte simplemente estaban petrificados y solo podían mover sus ojos ansiosamente ante su captura.

-¡esto, esto dejo de ser un combate, y paso a convertirse en tortura y salvagia! ¡Dicen ser la raza más fuerte! ¡Pero miren esto!- exclama señalando a Kira, el cual lentamente se iba regenerando- ¡esto es algo que les parece correcto!-

Ninguno de los minotauros responde.

-em, Twilight… ¿Qué tal si los des petrificas?- le susurra Bast al oído.

-oh claro….- murmura Twilight un poco apenada y desactiva el hechizo. Los minotauros vuelve a ser capases de moverse como antes, y no todos precisamente se veían muy contentos por lo que esta hizo con ellos.

-¡maldita yegua, como te atreves Ahhh!- exclama uno de los minotauros colérico.

-una palabra más y te corto el cuello- le dice Shining clavando una lanza muy cerca del cuello del minotauro. Bast sonríe, pues él pensaba hacer la misma amenaza.

-malditos caballos…. Nosotros hemos venido desde muy lejos para ayudarles ¡¿y así es como nos pagan?!- exclama otro de los minotauros, un poco apartado de entre la multitud.

-¡siii!- gritan todos los demás.

-¡ayudarnos! ¡¿A esto llaman ayudarnos?!- exclama Twilight colérica- ¡solo lo están torturando! ¡Él ni siquiera está atacando!-

Todos guardan silencio por un momento.

-él nunca dijo que se rendía- se escucha una voz prominente entre la multitud, y todos divisan al rey Minos sentado sobre unos escombros- princesa, dígame exactamente ¿Qué es lo que quiere que ágamos? Hace 20 minutos usted peleo a muerte contra esta cosa, sigue vivo, y regreso solo a pelear, en ningún momento dijo que se rendía, podrán decirse muchas cosas de mí, unas buenas, otras no tanto, y una de ellas es que nunca se me olvida nada-

-tal vez lo dijo…. Pero ninguno de ustedes lo escucho…. O no se lo permitieron…- murmura Twilight un poco inquieta.

-no lo dije- se escucha la voz de Kira, todos voltean atónitos hacia el pegaso que se levantaba, sin embargo, no era el hecho de que se haya regenerado de todas sus torturas lo que les sorprendían, si no, el aspecto que ahora presentaba.

-¿pero qué te paso?- murmura Twilight con vos quebrada, Shining y Bast permanecieron completamente serios, mientras Twilight no podía despegar la vista de la actual apariencia de Kira. Parte de su cuerpo, torso, muslo, brazo derecho, y la mitad de su rostro, ahora presentaba una especie de mutación o malformación, o eso pensó Twilight al principio. Dichas partes afectadas presentaban inicialmente una decoloración prominente, pero los puntos centrales, donde precisamente las flechas envenenadas impactaron, no solo se mostraban hinchados y destilando una especie de baba azulada, ahora se tornaba gelatinosas y transparentes, casi como se pudiera ver a través de él, se podía divisar el musculo, los huesos y algunos órganos, como si estuvieran hechos de agua o gelatina. Literalmente se estaba convirtiendo en un saco de fluidos sin color y a cómo van las cosas incluso podría perder la forma ahora que la descelularización había comenzado.

-no dije que me rendía, porque no quiero rendirme- murmura Kira con algo de dificultad mientras este mismo contemplaba los resultados de la toxina en su cuerpo.

-pero… tú… ya no puedes pelear-

-yo no quiero pelear, quiero dejar de existir… francamente, esta parece mi oportunidad -

-no digas eso…-

-soy un monstruo, es lo que piensan todos de mí, y como el monstruo que soy debo ser eliminado…- murmura Kira con inexpresividad mientras de su brazo comenzaba a chorrear a borbotón un líquido azulado.

Twilight quiso observar mejor y auxiliarlo, pero en eso Bast la detiene.

-no lo toques...- le advierte Shining.

-¿qué le hicieron?- murmura Twilight con voz temblorosa.

-lo necesario- murmura Bast con inexpresividad.

-¡ya lo oyeron!- dice alguien entre la multitud.

-¡quiere morir, hay que darle el placer entonces!-

-¡cállense soldados o les cortare los cuernos!- reclama el rey minotauro antes de que a los demás se les ocurriera apoyarles como un montón de corderos, ante esto, todos guardaron silencio.

- puedo sentir como lentamente mi cuerpo muere…. Por primera vez, luego de tantas torturas y castigo, finalmente siento que mi cuerpo se desvanece…. Así que… que esperas, termina el trabajo- murmura Kira con sumisión mientras se arrodillaba.

Twilight se le queda viendo con una expresión de lastima, no podía soportar verle en ese estado.

-¿Qué esperas? Ya termina con esto- murmura Kira mientras cerraba los ojos.

-yo no voy a matarte…- murmura Twilight con un nudo en la garganta.

-no te estaba hablando a ti- murmura Kira con seriedad, y lentamente este levanta la mirada en lo alto, es entonces que todos divisan al tirador, el cual preparaba un último tiro, apuntando en la cabeza de Kira.

-¡que estas esperando! ¡TERMINA DE UNA VEZ!-

El tirador prepara su ballesta, y apunta cuidadosamente para no darle a la yegua lila que se encontraba a su lado, Bast toma a Twilight para apartarla, pero esta se resiste a moverse de su lugar, prefiriendo estar con Kira.

-mátenme ahora… para que me reúna con ella- murmura Kira mientras sus ojos comienzan a inundarse en lágrimas.

-oh, pero que melodramático- escuchan todos, no había duda, se trataba de Carnage- tranquilo Kira, los refuerzos ya vienen-

Todos miran con malos ojos a Kira, y antes de que alguien siquiera dijese algo, un fuerte estremecer comenzó a sentirse.

-¡¿qué?! ¡Esperen!- exclama Kira.

De repente de entre el muro de diamante emerge una gigantesca raíz de carne y membrana tan grande y larga como un dragón y arremete contra los minotauros golpeándolos, del mismo suelo surgen otra serie de tentáculos como si se tratara de un árbol que crece y enraíza ferozmente, cubriendo gran terreno. Del mismo agujero de donde salió la raíz aparecen docenas más de criaturas sin piel que arremeten contra las tropas en tierra.

El estremecer y choque de las placas provoca que por un momento Kira y Twilight se separen de Bast y Shining, separados por un colosal tentáculo de carne que no les permitía llegar a ella.

-¡Twilight!- exclaman ambos sementales, mientras trataban de llegar a ella, pero el tentáculo los golpea con tal fuerza que los hace estrellarse lejos.

Un potente rugido resuena con fuerza, aturdiendo a todos los que pudieran escucharlo mientras las nuevas criaturas que emergieron comenzaban su ataque.

Twilight y Kira caen hasta una grieta en la tierra, apartados del conflicto principal, ruedan por un túnel hasta caer en una caverna donde una pegaso amarilla de crines naranjas semejantes a una llamarada les esperaba. Twilight permaneció completamente incrédula - ¿cómo era esto posible? no podía ser ella, no puede ser ella, ¿cómo es posible? ¿Qué sentido tiene?- era lo que esta pensaba al ver ante ella a la desaparecida capitana de los Wonderbolts, desde hacía más de una década que no se tenía noticias de su paradero, y ahora se encontraba aquí ante ella.

-no puede ser ¿eres tú? … Spitfire….- murmura Twilight con los ojos bien abiertos.

La yegua extiende su casco, y este se convierte en una colosal garra muy semejante a una espada acerrada y la apunta contra el cuello de Twilight, nada parecería tener sentido, y no pareciera que la cosa se pusiera más extraña hasta que Kira se interpusiese entre ellas dos y dijera:

-¡no le hagas daño madre!-


Celestia negaba el creer lo que sus ojos veían, pero por mas que le doliera la verdad era inminente, pues no podia negar el echo de que ante ella se encontraba su esposo, pero no parecía serlo, al menos no en su mirada, pues solo podía divisar dos puntos rojos en estos, no eran los ojos de su amado, eran los de esa cosa, controlándole, su cuerpo estaba decolorado y ensombrecido pese a estar iluminado por la luz de Celestia, su único colmillo que sobresalía en su boca ahora era dos veces más largo, y tras de sí, un aura roja comenzaba a manifestarse.

-su esposo es una excelente marioneta, aunque he de admitir que me costó un poco poder controlarlo, tuve que esperar a que se debilitara completamente-

-¡No! ¡no es cierto!-

-oh claro que lo es ¿no lo está viendo?- sonríe la criatura.

-como…. Como… ¿Cómo pudiste?- llora la princesa sin consuelo alguno.

En eso este le muestra una marca en su brazo. Celestia al principio no lo comprendía, pero luego diviso las dos marcas que este tenía en la garra.

-Su esposo es muy poderoso, y aun con todo el poder de la gema, seria difícil controlarlo sin algo que previamente me permita estar dentro. Veneno, como una serpiente lo mordí cuando me enfrento, jajaja el me permitió entrar cuando se descuidó por un momento y clave mis colmillos en él, tomo algo de tiempo, aun así resistió bien mi toxina ¿pero por cuanto más duraría? jeje, la pérdida de sangre solo hizo que fuera más rápido-

-¡eres un desgraciado!-

-Oh princesa, por favor no sea tan…-

-¡ERES UN MALNACIDO! ¡CÓMO TE ATREVISTE HACERLE ESTO A MI DISCORD!- grita la princesa del sol con cólera, tras ella un aura dorara comenzó a manifestarse y todo comenzó a temblar ante ella y su cólera. Todo vestigio de miedo en su ser ahora se había convertido en verdadera rabia, y estaba dispuesta a desencadenarla toda contra la criatura que está controlando a su marido.

Carnage sonríe a través del cuerpo de Discord, este comenzó a sentir como el viento comenzaba a repelerlo hacia atrás, pero pese a todo este seguía en pie como si nada.

-interesante, je, veo que después de todo, no estás tan indefensa-

-¡TODAVÍA NO HAS VISTO NADA!-

Una onda de choque es expulsada desde el vientre de Celestia y golpea con fuerza a Discord, este sale volando por unos momentos, pero luego este arroja unas cadenas contra el suelo y se aferra contra la superficie mientras todo a su alrededor se desbarataba, papeles y trozos de madera comenzaron a bolar en un remolino, mientras este seguía hay parado ante ella, aferrado al suelo apenas con una cadena sujeta al diamante.

La criatura poseída comenzó a avanzar hacia ella lentamente pese a lo fuerte que era la corriente contra todo lo demás.

-¿eso es todo "cariño"?-

-¡Discord por favor, escúchame, escúchame por favor! ¡Despierta! ¡No puedes dejar que esa cosa te controle!-

-no te escucha mi vida, no te escucha, soy solo yo-

-¡Discord!- exclama Celestia suplicante y mostrándose colérica.

Una potente onda de choque es expulsada y pese a haber desintegrado técnicamente todo lo que estaba presente, Discord poseído seguía avanzando lentamente hacia ella.

-¡¿eso es todo?!- murmura Discord mientras alzaba el casco y ahora era Celestia la que salió despedida, pero a diferencia de Discord, ella no pudo aferrarse a nada, y salió del área de la destrucción, estrellándose contra uno de los estantes de pergaminos que parecían ser infinitos pese a que ya había desintegrado buena parte en su arranque de ira.

Celestia se arrastró entre un alfombrado de papeles viejos, trato de seguir adelante, pero no había a donde ir. En eso al mirar al frente ay estaba el todavía, caminando con toda calma hacia ella. Colérica, trato de levantarse en sus cascos delanteros y disparar otra vez con su cuerno, en eso está sintió un fuerte dolor en el vientre y luego, lo que tanto temía. Celestia abrió completamente los ojos al sentir como algo caliente y viscoso comenzaba a brotarle, el sonido del líquido derramándose fue contundente y se escuchó en todo el laberinto.

-¿Qué pasa? Oh, je, ¿se te rompió la fuente acaso?- se burla el draconequus- deberías estar muy alegre ¿no lo crees cariño?-

-eres una sabandija …..- murmura Celestia mientras se tiraba al suelo al no resistir más su peso en sus cascos delanteros.

-creo que tengo que ayudarte a sacarlo, ¿no crees? Jeje esto me recuerda mucho a lo que paso con Lúthien hace 2 años-

En ese momento Celestia abrió los ojos completamente, y en su mente, todo se procesó casi instantáneamente al escuchar esas palabras.

-tu…. ¿tú te llevaste a los hijos de Lúthien?-

-¿hace falta responderte?- responde con una sonrisa -pero creo que un bebe mitad draconequus será mejor que un mitad lobo ¿no crees?-

Nuevamente Celestia comenzó a sentir un fuerte sentimiento de cólera y miedo en su ser.

-¡no te atrevas! ¡Sobre mi cadáver dejare que te lleves a mi bebe!- exclama la princesa colérica.

-no parece nada complicado en verdad- ríe Carnage a través de Discord. El draconequus se abalanza contra ella contundentemente, Celestia se voltea y crea un potente escudo que mantiene fuera a Discord por el momento, sin embargo este seguía luchando por llegar a ella.

-ah, estas usando el poder de tu fruto para crear este escudo ¿pero qué aras? No puedes mantenerlo más dentro de ti, cuando nazca o mueras, no podrás evitar que me lo lleve- ríen maliciosamente, su risa comenzó a resonar fuertemente en los oídos de Celestia como taladros.

-¡No!- exclama Celestia y dispara otra onda de choque que pese a lo poderosa que fue, no le hizo ni el más mínimo daño a Discord.

-¿dentro de poco? ¡Si no lo sacas tu bebe será el que muera!-

Celestia cierra los ojos con fuerza, reacia a escuchar a Carnage, pero la cuestión aun así pasaba por su mente, ella estaba atrapada, realmente no sabía qué hacer, no era lo suficientemente poderosa para detener a su propio marido, y con su bebe en camino, ya a punto de salir pese a todo, no podría hacer nada más que pedir ayuda.

-AHHHH Nooo ¡LUNA!¡LUNAAAAA! ¡TWILIGHT! ¡AYUNDENMEEEEE!-

-nadie te escucha Celestia, me encargue yo mismo de crear un espacio cerrado aquí, nadie puede escucharte, nadie podrá venir, solos tu y yo- ríe Carnage.

-¿no es así mi cielo?- dice con la voz de su esposo.

Celestia usa todo su poder y crea una burbuja sobre de ella, teniendo a Discord apenas a solo unos centímetros de ella, aun tratando de penetrar su barrera. Celestia no podía contenerlo más, él bebe, ya venía, y era verdad lo que él decía, si permanecía más tiempo morirían ambos, tenía que sacarlo ahora, por lo que esta se quitó el abrigo que tenía y lo puso entre sus piernas, estaba desesperada, y realmente no podía hacer nada más que confiar en que su escudo resistiera. Sin más preámbulo comenzó a pujar delante de su atacante.

-¿Qué haces? Je eso es patético, e inútil, no podrás sacarlo tu sola-

-¡Cállate!- exclama Celestia mientras dispara otra onda expansiva para tratar de repelerlo, pero tampoco funciono y de echo parecía que cada vez se hacía más débiles sus ataques. Los ojos del draconequus comenzaron a brillar intensamente y de un golpe logro atravesar la burbuja, pese a que aún estaba contenido por una ráfaga de energía, este logro estirar su garra contra el vientre de Celestia, logrando tocarlo. Celestia trato de repelerlo, pero sentía como su poder se desvanecía. Discord comenzó a hacer presión contra el vientre de Celestia con fuerza.

-¡No me toques! ¡aléjate de mí!-

-jeje, ¿cómo lo evitaras mi cielo? no podrás evitar que llegue a ti querida-

-¡Discord por favor!- llora Celestia, mientras su escudo comenzó a perder fuerza con rapidez.

-no lo intentes mas ¿no entiendes lo ridícula que te vez?- dice este mientras disparaba una onda expansiva que finalmente termino con la protección de Celestia dejándola completamente a su merced, Celestia se encontraba demasiado cansada como para continuar, y ahora nada de lo que tratara serviría, el dolor y el cansancio, ya no le dejarían defenderse más, su vientre estaba a punto de explotar, había perdido, y ahora solo le quedaba suplicar.

-por favor, no, no hagas eso- llora Celestia mientras siente como Discord comienza a presionar su vientre como si lo aplastara.

-¿que no haga que?- sonrió el draconequus y da más presión, Celestia intento encender su cuerno una vez más, pero de este apenas salieron unas chispas y un escudo tan débil que se desvaneció casi de inmediato.

-Por favor no hagas esto, él bebe no sobrevivirá, él bebe no sobrevivirá si lo obligas a salir así- llora Celestia mientras siente un fuerte e intenso dolor, sentía como si fuera un globo que pronto estallaría, podía sentir como no solo su cuerpo, si no el fruto que tenía dentro eran aplastados. Celestia siente como su saco amniótico que se encontraba dentro de ella comienza a reventar.

-¡Discord por favor, él bebe, él bebe no va a poder soportarlo!- chilla Celestia, y de su vagina comienza a salir expulsada una bocanada de placenta y sangre, mientras algo parecía asomarse dentro.

-¡DISCORD! ¡SU CORDÓN ESTA ENREDADO EN SU CUELLO! ¡SU CUELLO! ¡DISCORD SU CUELLO!-

Las lágrimas de Celestia parecían cascadas, su piel blanca se puso completamente roja, y su vientre al ser aplastado por la garra de Discord comenzó a tomar una tonalidad morada mientras las garras de Discord comenzaban a clavarse contra este mismo. La presión de la placenta despedida es obstruida, y Celestia siente aterrada y con mucho dolor, como la cabecita de su bebe comenzaba a salir a presión y se atora, aun no podía verlo, pero podía sentirlo, podía sentir no solo el dolor, si no como algo dentro de ella se obstruía, y comenzaba a acumularse para en cualquier momento salir expulsado, casi como si fuera un corcho que en cualquier momento saliera volando como una bala.

-aquí viene- ríe Carnage. Celestia grita con todas sus fuerzas inútilmente, mientras Carnage seguía riéndose.

-¡AHHHHH! ¡DISCORD! ¡NUESTRO BEBE MORIRÁ! SU CUELLO, SU CUELLO-

La criatura no le escuchaba, solo se reía mientras ella se retorcía de dolor y la agonía, pronto perdió incluso las fuerzas para gritar, rápidamente sus fuerzas comenzaron a desvanecerse, quedándose sin energías, para finalmente entrar en un estado de Shock, que literalmente la desvanecería, sentía los ojos pesados, no podía resistirlo más, se estaba yendo.

-Corta el cordón antes de que saque la cabeza… por favor... no dejes que muera... Discord... - murmura Celestia mientras estaba a nada de desmallarse por el dolor y la conmoción, pero antes de que el Draconequus terminara su trabajo, este se detiene y retrocede. Celestia estaba demasiado agotada, el mundo entero le daba vueltas, y el dolor que le corroía el cuerpo era tan intenso que ni siquiera se preguntó el por qué se había detenido. Y aun si pudiera concebir lo que pasaba a su alrededor, no lo entendería, o al menos no al principio.

Se siente un estremecer muy potente, la tierra comienza a abrirse delante de los ojos incrédulos del draconequus, todo su entorno comienza a desmoronarse ante ellos, y lentamente el bucle se desvanece, haciendo que Celestia y Discord regresaran a esta realidad de tinieblas. Carnage sonríe a través de Discord mientras contemplan ante ellos a su nueva retadora.

y ahí se encontraba al pie de las escaleras, disuelta por la oscuridad predominante, la joven princesa de melena multicolor que reflejaba los estados del día. Su crin se sacudía como si estuviera echa de energía pura y cambiaba de color rápidamente y con violencia, reflejando el día y la noche en instantes a un ritmo tan alborotado que reflejaba su ira gestándose en su interior.

-que gusto que estés despierta- sonríe el draconequus con cinismo- ¿bienes a jugar con nosotras? Tara-