El despertar del demonio.

Capítulo 52: el cólera tras la pérdida.


La tierra se estremece ante el cólera y el dolor de un pequeño que ahora negaba haber perdido a su madre, pero por más que este quisiera ignorarlo y caer en su inocencia, nada era suficiente para disuadirlo de lo que el mismo presenciaba, justamente a su lado, se encontraba un cuerpo marchito y cadavérico, aun retorciéndose por las contracciones erráticas de sus músculos, un cuerpo compuesto de pura carne y nada más, cualquier vestigio de lo que alguna vez, ya no estaba, su rostros cálido y hermoso, su piel suave y tersa, sus alas emplumadas e inmensas, ya no se encontraban, ahora solamente formaban un abrigo más de la colección de Carnage.

El cuerpo carnoso que restaba de Luna temblaba en el suelo mientras su sangre se regaba sin rumbo ni detención por todo el suelo, el cuerpo carnoso aún estaba palpitante y retorciéndose débilmente, negándose a acoger la muerte, pero todo era inútil, pues si el desollamiento no la había matado de inmediato, la pérdida exorbitante de sangre lo aria en cuestión de segundos. Entre esa masa amorfa de carne palpitante, apenas eran visibles el último de los rastros que le identificaban, dos hermosos ojos azules aún permanecían en su sitio, entre toda esa carne y sangre desparramada, aun se encontraba una luz, que poco a poco se iba apagando.

El pequeño potrillo, su hijo, su príncipe, aún se encontraba ante ella, mirando con horror lo innegable, el solo estaba ahí, presenciando lo que restaba de su madre tendido en el suelo, desangrándose hasta la muerte. Ambos se miraron a los ojos, unos contra los otros. No hubo palabras, no inmediatamente, no había nada que decir, y aunque lo hubiera, Luna no podía hacerlo, cada vez sentía como su esencia se desvanecía.

Luna no podía negar más su inminente destino, por más que intentara luchar contra las garras del abismo, ya no podría hacerlo, miro a su hijo e intento recordar cada detalle de su rostro por siempre, veía sus ojos inundados en lágrimas, quiso hacer algo para consolarlo, pero no podía hacer nada, trato de hacer un esfuerzo por emitir algunas palabras, pero de su boca solo salió sangre borboteando como si una presa se hubiera desbordado, Luna no podía más, iba a morir y ella lo sabía.

-Glo…. Gloss- intento decir, sentía como cada vez perdía más y más la sensibilidad de su cuerpo, sentía como se iba, tenía miedo, mucho miedo, miedo a la muerte, pero lo que definitivamente más le asustaba y aterraba era que lo último que su niño recordaría de ella, será a ella aquí agonizando, no quería eso, pero no podía hacer que se fuera, y en el fondo tampoco lo quería, su niño estaba hay ante ella. Todo se volvía más y más oscuro, ella se estaba yendo, deseaba con toda el alma poder tocarlo, poder acariciar su mejilla o su crin siquiera, pero no podía mover ni una sola parte de su cuerpo era demasiado tarde, ya era muy tarde para ella, y solo esperaba que no lo fuera para su pequeño. Su único consuelo de ahora morir era que al menos ahora se reuniría con sus padres y su amor que se había ido, solo no quería que su niño muriera también, ella quería que el siguiera viviendo, pero ya no había nada que pudiera hacer, solo confiar en que su hermana o alguien termine con esto, o que al menos, se lleven a su hijo, y que le permitan vivir.

-Gloss… te…. Te… amo, por favor….- Luna vomita más sangre, y se percata que ya se había quedado siega, pero aun sabía que estaba en el sitio ante su hijo pues aun podía oírle llorar.

-ma…. Mamà…..- murmura el potro entre lágrimas.

-Gloss….- murmura Luna, haciendo un esfuerzo por decirle algo a su hijo antes de partir, pero ya era inútil, ya no podía respirar, se estaba ahogando en su propia sangre, y ahora ya su vida se extinguía. Gloss estuvo presente hasta el último momento en el que el cuerpo de Luna dejo de retorcerse y palpitar, hasta el momento en que la luz de los ojos de Luna desapareció completamente.

Dos años, era la edad que Gloss tenía cuando perdió a su padre, y pese a que Luna trato de ocultarlo, la incertidumbre aún permanecía, y ahora, apenas un año después había perdido a su madre, con el como testigo, con el presenciando hasta el último segundo de la vida de ella. En ese momento, en el que Luna finalmente había dejado este mundo atrás, algo se quebró dentro de Gloss, algo se rompió.

-¡MAAMAAAAAAAAAAA! ¡AAAAAHHH!- grito con gran cólera y dolor mientras lentamente se ponía de pie ante todos los incrédulos, mientras su aura lo envolvía y estremecía la tierra.

La muerte era algo que Gloss por su corta edad e inocencia no comprendía e incluso ignoraba, pese a haber escuchado la palabra en un par de ocasiones, sobretodo en el funeral de Luck donde tuvo su primer contacto con el ente, era ahora que finalmente ese velo de inocencia desapareció y lo comprendió todo. Su madre había muerto, y por primera vez en su corta vida, experimentaba la verdadera rabia y dolor.

-¡MAMAAAAAA! – exclama Gloss mientras extendía sus largas alas. Todos estaban demasiado sorprendidos al ver como se desencadenaba la rabia y el poder latente del joven príncipe, su aura los golpeo a todos, haciéndolos retroceder, y rápidamente, sin que nadie más se lo esperara, Gloss arremetió como un cohete contra el responsable de la muerte de su madre. Los ojos del pequeño en todo momento no dejaron de destilar lágrimas de dolor y desconsuelo, aun cuando sus ojos se llenaron de rabia.

Discord confiado simplemente impuso un escudo ante el con el fin de que el pequeño se impactara y el solo se noqueara al chocar, pero no previo en lo absoluto la verdadera fuerza de un pequeño en cólera por ver morir a su madre. El draconequus no pudo prever el golpe hasta que fue demasiado tarde, hasta que sintió como el pequeño cuerno del niño penetro su pecho, y su pequeña cabeza, como si fuera un mazo te titanio o roca, le golpeo con prepotencia el pecho, Gloss no solo logro atravesar con facilidad el escudo de Discord, si no que por poco el mismo estuvo a punto de también ser atravesado.

Discord intento gritar del dolor ante el daño recibido, pero al mismo tiempo se había quedado sin aire, perdió completamente el aliento, y sintió como si se fuera a partir en dos con ese solo golpe. Sus ojos saltaron, su boca se abrió como si se fuera a descolocar, casi sentía como si el niño lo fuera a atravesar de lado a lado, mientras recibía toda la propulsión del golpe y ambos (con Discord por delante) se estrellaron contra tres muros antes de salir de la biblioteca.

Todos quedaron paralizados y confundidos por el shock y por lo rápido que todo había sucedido, nadie reacciono hasta que las criaturas de carne comenzaron a atacarlos tras la partida de Discord.


No muy alejado de la biblioteca, al otro lado del imperio, aun se libraba una intensa pelea entre los minotauros y las bestias de Carnage, una colosal criatura semejante a una raíz había germinado y se encontraba dividiendo el campo de batalla. Los tentáculos tipo tallo de la bestia golpeaban a los minotauros y los lobos dificultándoles la lucha contra otro puñado de criaturas pequeñas que se encontraba en la superficie.

Los minotauros peleaban arduamente y sin rendirse, pero sin embargo la aparente lucha sin fin más cierta influencia maligna que aún se encontraba en los aires, comenzaban a hacer estragos en sí mismos. Mientras más era la emoción del combate más se sentía poderosos e imparables aun cuando los enemigos siguieran llegando, verse a sí mismos aplastándoles los cráneos les excitaban de alguna forma. Mientras más luchaban, mas sentían la necesidad de pelear, hasta el final absoluto.

Mientras en la superficie se encontraban peleando contra la bestia pero en las profundidades, tres ponis se encontraban, ausentes de todo esto, uno de los cuales se encontraba agonizando ahora mismo.

Spitfire revisar a Kira como cualquier madre preocupada y mortificada por su hijo, Twilight quien se encontraba observando con extrañeza e intriga, comienza a sentir algo de lastima y compasión por ellos.

-¿Qué te hicieron?- murmura Spitfire con cólera.

-ellos… tiene una especie de toxina…. Nunca antes había sentido algo igual…- murmura Kira en agonía.

-okei... no te preocupes... no te preocupes... te pondrás bien... te lo juro...- murmura la pegaso con tristeza mientras la mira a los ojos.

-te amo madre...- murmura el pegaso. Los ojos de Spitfire comienzan a inundarse en lágrimas.

-No... No... No digas eso por favor... no digas eso… no puede ser….- Spitfire comienza a llorar desconsoladamente mientras ve como el cuerpo de su hijo comenzaba a marchitarse y debilitarse con rapidez. Twilight siente un nudo en la garganta al verlos en ese estado, y ahora sin miedo y más preocupación, comienza a acercarse a ambos. Pronto la cólera de Spitfire se convirtió en rabia y al sentir que Twilight se acercaba demasiado a ellos, por lo que Spitfire inmediatamente se levanta y arremete contra Twilight tomándola por el cuello, y antes de que la princesa pudiera hacer algo, Spitfire exhala la niebla roja imposibilitando a Twilight en sus poderes, y luego la arroja ante Kira.

-necesitas comer- murmura Spitfire con frialdad. Twilight y Kira abren completamente los ojos, mirándose el uno al otro.

- adelante, cómetela, solo así te recuperaras, ¡Vamos! ¡Vamos!- Suplica la pegaso entre lágrimas- por favor... no me dejes...-


En las alturas, aun se encontraba posado el tirador, preparando su munición y esperando impaciente a que la criatura que poseía encerrada le diera más toxina, pues esta se le había acabado.

-¡¿Qué estas esperando para matar ese tallo de carne?!- reclama el Scut Sbie.

-lo siento señor, pero ya le dispare las dosis que me quedaban a esa cosa, es demasiado grande para que le haga efecto rápidamente- dice el tirador un poco presionado.

-¡esa cosa quiere esto! ¡Solo está jugando con nosotros!— exclama Scut Sbie mientras caminaba de un lado a otro.

-mil perdones, pero no tendré más dosis hasta dentro de un par de horas….-

El poni oscuro se queda posado observando a lo lejos como la criatura de gran tamaño no permitía que sus lobos y los minotauros terminaran con estas cosas, si quería hacer que las tropas de esos monstruos se fueran, requería de matar al gigante, y aun si no huyeran, definitivamente sería más fácil liderar con el ejército.

El tirador se sienta a un lado del pequeño recipiente donde la pequeña salamandra se encontraba nadando, este la observa con algo de fascinación y curiosidad mientras la criatura.

-¿Cómo algo tan pequeño y aparentemente inofensivo, puede tener una toxina lo suficientemente poderosa para matar a una araña estelar?- se pregunta el poni mientras sustraía una nueva capsula con veneno y con mucho cuidado la preparaba en una más de sus flechas para al instante, dispararla directo contra la criatura, acertando en el blanco, pero perdiéndose entre la masa de carne monumental que era el tallo.

La criatura por primera vez luego de varios tiros muestra signo de molestia y arremete sus tentáculos con fuerza, todos al mismo tiempo contra el suelo provocando un potente estremecer que hace retroceder a todas las tropas antes de ser aplastados o devorados por la bestia.

-de haberlo sabido hubiera traído un adulto, ellos producen altas dosis de toxina, el problema es que al acumularse en altas cantidades puede derretir hasta el diamante más puro- murmura el tirador mientras coloca un recipiente vacío para ser cargado.

-¿Cuánto veneno produce la cría?-

-Ya le dije que apenas dos o tres mililitros por hora-

-no, eso es lo que produce estando hay encerrada-

-en situaciones críticas, puede producir hasta 100 mililitros en una sola sentada, pero eso solo pasa cuando se siente en verdadero peligro-

-¿cómo obtienes el veneno?-

-bueno, el recipiente produce un pequeño choque que hace que la cría suelte pequeñas dosis en el agua donde se encuentra, y la toxina se asienta en el fondo-

-¿obtienes su veneno electrocutándola?-

-no, solo se le da un pequeño impulso, si la electrocutara podría matarla-

-¿Qué tan rápido?-

-¿disculpe?-

-¿Qué tan rápido se rostizaría?-

-el agua es conductor, así que sería muy rápido-

-y si solo le damos una descarga, no muy fuerte, pero si lo suficiente para obligarla a soltar todo su veneno-

-está hablando de torturarla…-

-es solo una salamandra-

-que no existe en este mundo, que le toma 7 años en llegar a su etapa adulta, esta criatura es muy rara y valiosa, y solo la quiere rostizar…-

-solo un poco- murmura Scut Sbie con inexpresividad.

-pero….-

-sé que te gusta tu mascota, pero si no lo hacemos, esa cosa matara a todos los nuestros, y además, aún está el otro monstruo, que según reportes, es otro asimilador omega, todos moriremos si esperamos a que este pequeñito suelte solo unas gotas de su veneno, cuando puede soltarlo todo de una sola vez-

-señor…. Las salamandras al sentirse en peligro, sueltan un grito muy agudo y potente, y al ser torturadas ese chillido podría ser tan potente que no solo podría fulminar nuestros tímpanos, si no nuestro cerebro, después del grito del asimilador y la mandrágora, su llanto es el tercer ataque sónico más fuerte y con nuestro oído súper desarrollado innegablemente será letal para nosotros…-

-entonces ponte orejeras- murmura Scut Sbie mientras este hacia lo antes dicho, y encendía su cuerno en electricidad.

-Señor….-

-ponte las orejeras o tendré que suplirte en la arquería- murmura Scut Sbie con severidad- yo armare tus flechas, tu solo dedícate a disparar-

-señor… no puede…-

-uno-

-Por favor…- el tirador quiso detenerle, pero algo en él no le permitió avanzar.

-Dos-

Miro una última vez a la criatura, le observo nadando tranquilamente en el interior de su recipiente, tan simple y pequeña, incauta de lo que le espera, no pudo evitar sentir lastima por ella.

-¡Tres!- exclama Scut Sbie.

-¡no señor, espere!- exclama el poni mientras apresuradamente se ponía las orejeras. El rayo eléctrico es disparado contra el recipiente, reluciendo intensamente como una linterna, mientras en su interior la pequeña criatura se retorcía desesperadamente, a la par que soltaba un aberrante, desgarrador y agudo chillido que estremeció los alrededores. El grito era tan fuerte que ni siquiera con las orejeras, los lobos se sentían seguros, pese a que no era mortal, sus oídos taladraban fuertemente como si algo les desgarrara en su interior. El dolor era tal que incluso Scut Sbie se vio forzado a presionar las orejeras con fuerza contra sus sensibles oídos.

Ambos presencia fríamente como ante el llanto de la inocente criatura, el pequeño recipiente se llenaba en cuestión de segundos, Scut Sbie se apresuró en sacar en recipiente y remplazarlo por uno nuevo.

-¡haz tu trabajo!- exclama en su mente- ¡dedícate a disparar y yo me dedicare a recargar tus armas!-

-¡si señor!-


Cuando la batalla se vuelve más intensa en el centro de la ciudad el tallo rojo no hace más que barrer con los minotauros, imposibilitándoles un buen ataque frontal, mientras las criaturas siguen avanzando para llevar a cabo su masacre. Cuerpos comienzan a hacerse por los suelos, cuerpos desmembrados, desgarrados, cuerpos de minotauros que no fueron lo suficientemente fuertes o que quizás simplemente no tuvieron buena suerte.

-¡mátenlos a todos!- exclama el rey Minos mientras al mismo tiempo que se armaba con su maso, este desenvainaba una espada negra que tenía oculta en la espalda por debajo de su capa.

-¡al diablo Crown! ¡Voy a usarla!- piensa el minotauro mientras desenvainaba la espada y la usaba para partir en dos de un solo tajo a una de las bestias más grandes. Las criaturas reaccionan al ver la espada y comienzan a gruñir ferozmente. El minotauro se pone en posición de defensa con la espada y maso en lo alto, cada uno sujeto por cada mano sin problemas con su respectivo peso, de hecho la espada que poseía era demasiado ligera para el tamaño que tenía.

-oh, hay esta- se escucha la voz de Carnage en el aire.

-¡vengan de una vez!- reclama el minotauro mientras veía como las criaturas lo rodeaban.

-pero que mal vendedor es usted señor Minos, yo confié en usted, y al final solo me timo- escucha la voz de Carnage burlonamente- desde el inicio supe que era falsa la que nos entregó, pero nunca creí que fuera tan tonto como para traer la origina con usted mismo-

-¡la quieres! Ven por ella ¡- murmura el minotauro con un tono desafiante mientras se cubría con la espada.

-okei, vale, si eso quiere-

Todas las criaturas arremete contra él, una sobre otra, tratan de derribar al colosal minotauro y usar sus garras y dientes para causarle algún daño severo que lo derribara, pero el minotauro era demasiado fuerte y podía aguantar sin problema las arremetidas de todos ellos, aun cuando varias de esas cosas lograron propinarle algún tipo de daño, el minotauro no se rendía y aguantaba muy bien todos los ataques. Mas criaturas le llegaron por todas partes, y aunque no lograron tumbarlo, si lograron hacer que dejara de ser visible para sus hombres, al estar envuelto entre tantas criaturas de carne. Sus tropas al notar esto, comenzaron a replegarse hacia su rey para ayudarle, sin embargo cuando estaban tan cercas de llegar…

Una poderosa explosión expansiva emana del cumulo de criaturas, desde por debajo de ellas, y todas las criaturas que habían sometido al rey salen volando en todas direcciones y con estruendo. El impacto fue tan fuerte que incluso los soldados se habían tumbado ante la fuerza del choque expansivo. Bastante impresionados y aun preocupados por su rey, todos se levantan y corren a acudirlo, llegando hasta un cráter, encuentran a su rey en el centro, su capa estaba casi desintegrada, solo un ferviente harapo colgaba en su espalda, su armadura estaba abollada y rota , pero su rey, aun cuando poseía en su cuerpo varios cortes y desgarres, permaneció en pie, y en sus manos corpulentas aún están aferradas la espada de metal negro y su mozo, este último se encontraba un tanto agrietado mientras que la espada gozaba de brillo y perfección deslumbres, propia del artesano que la creo.

-¿señor? ¿Está usted bien?- le pregunta sus hombres con algo de intriga.

-esta espada no sirve para cortar- murmura el minotauro con inexpresividad (mas no desilusión, sino algo de intriga disimulada) mientras bajaba la espada y hacia que su punta tocara el suelo.

-¿disculpe?-

Sus tropas se mostraban algo confundidos, mientras el Rey permanecía mirando la espada sin prestarles mucha atención.

Mas criaturas se acercan, se escuchan su rugido acercándose entre todas direcciones, los minotauros retoman sus armas y rodean a su rey, en eso se escucha un aún más prominente e intenso rugido como el de una montaña, todos mira por sobre de ellos y observan como un gigantesco tentáculo de la criatura enraizada estaba a punto de aplastarlos.

-¡todos al suelo!- exclama el señor minotauro y sus tropas obedecen, algunos se cubren con sus escudos, otros mantienen sus lanzas en alto mientras permanecían de rodillas para causar un daño en la criatura al pasar sobre ellos. Pero el señor de los minotauros permaneció de pie, con la mirada contra el tentáculo que estaba a poco de aplastarlos.

-¡señor! ¡Agáchese!-

-mi orden era solo para ustedes- murmura Minos con severidad.

Antes de que alguno de sus hombres entendiera a lo que este se refería, cuando en eso, el minotauro desenvaino la espada una vez más y con su maso aún más en alto coloco la hoja en dirección al tentáculo y antes de que este pudiera pasar sobre ellos, el minotauro golpeo la hoja de la espada negra con su maso, y provoco una intensa onda expansiva que dirigió toda su fuerza contra el tentáculo, desintegrando parte del mismo y haciendo caer a los alrededores grandes trozos de carne y sangre de la criatura.

La criatura soltó un fuerte chillido mientras se hacía para atrás, la tierra se estremeció con violencia, la roca se levantó y el suelo se abrió.

-¡rápido! ¡Levántense!- exclama el minotauro mientras él y el resto de su tropa se alejaban del área que se estaba derrumbando.

La colosal criatura retrocede por unos instantes, por un momento los minotauros creen tener la pelea ganada al ver retroceder también al resto de las criaturas mientras la bestia de tentáculos se sume en la tierra, regresando al agujero por el que vino.

Se escucha otro estruendo, seguido de un rugido de rabia mientras la bestia desaparecía en la tierra, se siente un estremecer que sacudía la tierra con violencia.

-¡que, ¿qué está pasando?!-

-¡no puede ser!-

-¡maldito desgraciado!- exclama el rey minotauro.

Es entonces que la tierra estalla por debajo de ellos y reaparece la criatura llevándose consigo buena parte de la ciudad, destruyendo todo a su alrededor, mientras los minotauros y los lobos que aún permanecían en el combate, ahora luchaban por no ser todos tragados por la tierra. Mientras el suelo se hundía con ellos adentro todos y cada uno se dispuso a correr, trepar y esquivar las rocas que caían y eran arrastradas hasta el fondo. Uno por uno, tanto lobos y minotauros, no eran lo suficientemente rápidos o avilés para esquivar todos los obstáculos y sucumbir a la oscuridad del interior de la bestia.

Cuando parecía que faltaba poco para salir del área afectada, dos colosales tentáculos se imponen ante ellos obstruyéndoles el paso y arrastrándolos de vuelta hasta la boca de la bestia. Este parecía ser su fin, por más que lucharan por emerger a la superficie al final todos cayeron al hoyo, directo a unas colosales fauces, tan grandes que podrían tragar un dragón entero de un solo bocado, con dientes tan grandes como una casa poni, y barios tentáculos pequeños en comparación con los superiores, pero largos como una anaconda, no eran más que lenguas que apresaban a los minotauros y lobos, y los arrastraban hasta el interior de la bestia.

El rey Minos trato de usar otra vez la espada, si lograba dar un golpe como el anterior, sin duda fulminaría a la bestia al darle directo en toda la boca, sin embargo cuando estuvo a punto de hacerlo, un tentáculo lo tomo por ambos brazos, y lo sacaron del radio de alimentación de la bestia.

-por favor, solo observa ¿sí? Jeje esto será divertido- escucha la voz de Carnage en su mente.

-¡espera! ¡Noooo!- exclama el minotauro mientras ve como faltaba muy poco para que la bestia los engullera a todos.

En eso una sombra aparece ante ellos, y armado ahora con un arco y un carnet de flechas negras, aparece el tirador de los lobos, de un solo movimiento tomo tres flechas grandes, aún más que las de su ballesta y el disparo directo en el interior de la boca de la criatura. La cual inmediatamente reacciono cerrando la boca y soltando un chillido de dolor tan agudo que aturdió a todos los presentes, quedando seudo enterrados entre los escombros mientras la criatura se retorcía de dolor. La criatura retrocedió el rostro, e intento atacar con sus tentáculos más grandes, el tirador tomo tres flechas más, y disparo una por una contra cada tentáculo que estuvo a punto de tocarlo, al impactar los tentáculos no solo retrocedieron, si no que se tornaron casi al contacto blancos y gelatinosos, y mientras retrocedían, se tornaban transparentes. El rey Minos logra soltarse, y una vez libre, este vuelve a arremeter con la espada de metal negro golpeado la hoja con su mazo y dándole el golpe final a la bestia. Al final los mismos tentáculos se desbarataron y cayeron por su propio peso, desparramándose como un globo con agua.

-eso es más practico- se mofa la voz de Carnage, el likoi pudo escucharlo mas no pudo saber de dónde provenía.

-mientras más grandes, más fácil y rápido caen-

-en eso estoy de acuerdo, por eso mejor te enviare a alguien de tu tamaño- se escucha la voz burlona de Carnage.

El tirador preparo una flecha más, en su cargador, dispuesto a disparar de inmediato. Es entonces que de entre los escombros surge un destello naranja y rojo, como un meteorito, el tirador se prepara para disparar siguiendo con su arco a la figura que volaba a su alrededor.

-aj, es demasiado rápida, no poder darle- piensa este mientras no dejaba de tensar la cuerda de su arco. Finalmente la figura roja aterriza con fuerza a unos metros de él, apareciendo una pequeña pegaso amarilla con crines semejantes a una llamarada, sus ojos despedían un intenso color dorado y su cuerpo despedía un brillo rojo por medio de algunos tatuajes que destellaban como si estuvieran prendidos en llamas. Este poni miro al tirador con cólera y resentimiento.

-tú fuiste el que casi mata a mi hijo ¿verdad?- murmura la pegaso con cólera, esta no podía ser ninguna otra más que Spitfire, sus ojos destellaron fieramente, su cólera era inmensa y estaba dispuesta a tomar su venganza.

-los asimiladores, no son más que bestias que consumen y matan todo a su alrededor, se creen criaturas invencibles, pero ni siquiera ustedes pueden resistir una de las toxinas más poderosas y sagradas de la existencia-

-¿piensas matarme con eso mismo con lo que causaste que mi hijo agonizara?-

-precisamente- murmura el poni mientras lentamente comenzaba a transformarse en un colosal lobo gris, con el arco aun cargado envuelto en su magia y aun listo para disparar.

-de nada te servirá si antes tienes que darme con esas flechas envenenadas- murmura Spitfire colérica.

-lo sabremos pronto- piensa el lobo.

Spitfire desaparece en un destello rojo, el lobo se desorienta, intenta usar sus sentidos para localizarla, sabía que no podía haber desaparecido, podía escuchar un zumbido el cual pertenecía a ella desplazándose rápidamente, tenía que concentrarse y disparar cuando sea presiso. De pronto este siente un fuerte golpe en el estómago, mira debajo de él y ve a la pegaso, trato de pincharla con sus flechas, pero esta desapareció en un destello rojo. El lobo trato de buscarla, pero a lo sumo veía un destello desplazándose a gran velocidad.

-¡eres una Maldita!- piensa este, es entonces que siente nuevamente otro golpe, esta vez en sus patas traseras, el lobo suelta un rugido de dolor mientras se tiraba de rodillas, este apenas observa sus patas traseras destrozadas, cuando Spitfire aparece ante el con una expresión severa en su rostro.

El lobo no pierde su oportunidad ni el tiempo cargando el arco, en lugar de eso este toma una flecha de su carnet y trata de apuñalarla, pero Spitfire repele la flecha, le quita el carnet y por último se aferra a su cuerno con un solo casco.

-¡Ahhh!- exclama el lobo mientras retomaba su forma de poni.

-¿te duele? No sabes no que es el dolor- murmura la poni mientras lo levanta en los aires , aun con suc asco aferrado a su cuerno, y con un golpe de su casco libre directo en el pecho, el poni sale botando y se estrella contra las rocas con fuerza.

Agonizando, con las piernas y las costillas destrozadas, intento hacer brillar su cuerno al ver como Spitfire se acercaba al lentamente, pero en eso este se percata de algo.

-¿buscabas esto?- murmura la poni mientras le muestra el cuerno arrancado y aun ensangrentado del poni- ya no lo necesitaras a donde te enviare-

Es entonces que aparecen los lobos oscuros a auxiliar al tirador, todos y cada uno de ellos se interpusieron para proteger a su compañero, sin embargo ninguno estaba en las mejores condiciones para continuar con la lucha, todos y cada uno de ellos estaba gravemente herido, presentaba algún tipo de herida, fractura o contusión, hubo alguno que incluso ya no tenía una de sus patas.

-a ustedes también les tocara, pero déjenme a solas con este por favor-

Los lobos aúllan y arremeten contra ella fieramente, Spitfire esquiva con facilidad cada uno de sus ataques, ninguno de los lobos podía tocarla por más que se esforzaran. La rodearon esperando poder someterla, pero Spitfire agito sus alas con fuerza una sola vez y despidió una ventisca que tumbo a todos y cada uno, un ataque muy semejante al que Kira poseía, pero este a pesar de ser fuerte, el de Spitfire era claramente menor poderoso.

Los lobos por su debilidad más que por la fuerza del ataque retrocedieron y algunos incluso callaron. Los lobos se levantan débilmente, imposibilitados para seguir peleando, pero estos aun no se rendían.

-¡esperen!- se escucha una voz ante la que los lobos se relajaron y mantuvieron serios.

-ella será mía- ante ellos aparece un alicornio negro, este no podía ser ningún otro que el hijo del herrero Scut Sbie quien se mostraba con una expresión muy severa ante la pegaso.

-¿tú eres su jefe?-

-algo así- murmura Scut Sbie.

-llévatelos, y solo déjame al tirador- murmura Spitfire con cólera.

-ellos se quedaran-

-morirán si se quedan-

-no si te mato primero- murmura Scut Sbie con seriedad y este abre sus alas y arremete contra Spitfire.


En el cráter el rey Minos se reúne con sus tropas, y se disponen a salir de inmediato para seguir la lucha, pero en eso, todos se ven rodeados por una especie de neblina.

-esperen- murmura el minotauro con seriedad, sus tropas se quedan tras de él.

-que gusto que la trajeras, en verdad que gusto- se escucha una voz infantil e inocente, pero pese a esto mantenía un remarcado tono siniestro.

-Crown tenía razón- murmura el minotauro con seriedad mientras observa la espada que portaba.

-Claro que la tenía, je, ahora si no es molestia ¿podrías darme mi espada?- todas sus tropas se ponen en posición de defensa, mientras intentan identificar de donde proviene la voz para atacar.

-maldita escoria, ¡aparece de una buena vez si acaso tienes una pisca de valor!- murmura el rey Minos con un tono retador.

-claro, claro, prepárate- se escucha un murmullo y parte de la niebla, mas no toda comienza a replegarse, es entonces que ante el rey Minos aparece Carnage, el rey reacciona inmediatamente, mas no lo suficientemente rápido, pues antes de que el rey pudiera usar sus armas para dañar a Carnage este lo detiene con un casco, más precisamente en el que tenía la espada. Comenzó a apretarle con fuerza, clavando su pesuña en su corpulento brazo, la fuerza que Carnage implementaba era tal que más que parecer que tratara que Minos soltara la espada, trataba de obligar al rey soltar un alarido de dolor, pero este pese a todo el martirio que le provoca contiene su expresión.

-¿no quieres gritar? Bien, bien, entonces ¡arrodíllate ante mí!- Carnage le retuerce el brazo al rey minotauro, este suelta un gemido contenido mientras su rostro se tornaba rojo por el dolor, casi sentía como si Carnage estuviera a punto de romperle el brazo cuando finalmente se arrodillo ante él.

-mucho mejor, mucho mejor, je, ahora sabes quién es tu verdadero amo- sonríe Carnage mientras le quitaba la espada con discreción y la gema que estaba en su cuello comenzaba a brillar intensamente.


Ambos, likoi y asimilador arremeten el uno contra el otro, la pegaso extiende sus alas y lo evade, pero rápidamente Scut Sbie da la vuelta y regresa contra ella para emprender otro ataque. Spitfire lo evade con un poco de dificultad, sin embargo el alicornio prende su cuerno en magia y expulsa una luz que arremetió contra Spitfire, Scut Sbie arremete contra ella momentos antes de que Spitfire se reincorporara, logrando encestarse un primer golpe, Spitfire reacciona luego de esto y esta trata de devolvérselo, el alicornio enciende su cuerno y dispara una onda expansiva que hace muy poco para frenarla, pero que le da el suficiente tiempo para quitarse del camino. Spitfire aterriza en el suelo apenas momentos antes de estrellarse.

-eres rápida- murmura Scut Sbie con seriedad.

-tú también, pero esto tiene que acabar ahora- murmura Spitfire mientras extendía su casco y este se convertía en una colosal espada de hueso y carne. El alicornio sonríe maliciosamente al ver esto.

-me pregunto si serás lo suficientemente rápida- piensa este mientras asegura algo que tenía oculto debajo de su capucha.

Spitfire arremete contra el alicornio, este hace lo mismo, pareciendo que ambos estuvieran a punto de colisionar, Spitfire salta por encima de él, y trata de darle una patada por la espalda, Scut Sbie logra moverse siendo apenas rosado, para luego que Spitfire intentara empalarlo con su espada de hueso, esta vez Scut apenas logro salir con un ligero rasguño en el hombro, la pegaso continuo arremetiendo contra él, dispuesta a partirlo en dos. El likoi retrocede de su alcance y luego con sus alas se eleva en el aire, una vez en el aire este da vueltas y como un disco arremete contra ella golpeándola fuertemente haciendo que esta se estrellara contra el suelo. Spitfire se levanta sin ningún rasguño y antes de que el likoi se fuera, esta lo toma por el casco y lo azota con fuerza contra las rocas, una, dos, tres veces hasta que logro soltarse y disparo otro rayo contra ella, el mismo la atravesó de lado a lado, fulminando su pecho enteramente, pero Spitfire siguió peleando como si nada, mientras para los ojos asombrados del presente, contemplaba como rápidamente su herida se serraba. Ambos contendientes se alejan unos de otros, Spitfire convierte sus dos cascos en garras de hueso y Scut Sbie siente que es el momento, y se dispone a sacar algo de entre su capucha, es entonces que ambos arremeten con ferocidad uno contra el otro para terminar de una vez con el combate. Se siente un estremecer que sacudiera la tierra y luego silencio.

Ambos ponis se encontraban apartados por apenas una ligera distancia, cada uno miraba en posiciones opuestas, silencio, solo silencio mientras ambos permanecían de pie. Un sangrado prominente comienza a brotar del pecho del poni negro, este mira lentamente contra su pecho, poseía una prominente herida, la carne expuesta y algunas costillas salían a relucir. Sin embargo pese a esto, Scut Sbie no fue el que termino arrodillándose, pues tras se encontraba Spitfire quien pese a no parecer gravemente herida esta se arrodillo.

La pegaso miro con confusión su costado, y pudo ver algo pequeño y negro, como una daga, esta lo tomo y luego de dar un fuerte alarido de dolor mesclado con el rugido de una bestia, saca el objeto de metal, este parecía ser una punta de flecha, de las mismas que usaron contra su hijo. Sintió algo caliente y frio al mismo tiempo recorriendo su cuerpo en su costado, consciente de lo que significaba, estuvo a punto de arrancarse a sí misma su pierna afectada, pero en eso, esta se percata de algo más, se da cuenta de que ese no fue el único, sino también tenía otra clavada en la parte de atrás de su cuello.

-ya no serás tan rápida ¿cierto?- murmura Scut mientras se apretaba con fuerza su herida aun ensangrentada.

-aún tengo tiempo para matarte- murmura Spitfire con cólera.

-yo creo que no- murmura Scut con una sonrisa, y en eso Spitfire siente un intenso dolor en todo el cuerpo, esta se inclina y deja caer de rodillas, comenzando a respirar hondo, su vista comenzó a tornarse borrosa y difusa. Mira en dirección a su muslo y nota como la piel y el pelaje que yacía alrededor de su herida comenzaba a tornarse blanco y a transpirar una especie de sustancia babosa y espesa.

- interesante, el efecto en ti es mucho más rápido- sonríe Scut.

-eso no importa…- murmura Spitfire- yo misma te matare-

La pegaso se levanta en sus cuatro cascos y se encamina un tanto tambaleante hacia el alicornio. La pegaso comienza a respirar agitadamente, una y otra vez, respira hondo y comienza a bufar de la rabia y cólera que esto le provocaba. Sin pensarlo un instante más arremete contra el alicornio, tratando de partirlo en dos con sus garras cuchillas, el alicornio retrocede aun ensangrentado, ambos se movían a la par, ambos estaban agonizando, pero Scut tenía el presentimiento de quien sería que el que caería pronto.

Spitfire trato de partirlo en dos con sus garras, pero Scut detiene el ataque con un escudo de energía, la empuja y luego arremete contra ella, empujándola contra los escombros. Spitfire se levanta e intenta ir contra el con toda su cólera, pero se detiene al sentir un intenso dolor extendiéndose en su cuerpo, esta tropieza y cae de nuevo al suelo a solo centímetros de su contendiente. Trato de levantarse, pero su mente ya no funcionaba igual, estaba desorientada, y el intenso dolor que le corroía su cuerpo no dejaba que pensara claro. Luego del dolor comenzó a sentir una fuerte parálisis, sus extremidades comenzaron a dejar de responderle.

-interesante, solo hicieron falta dos dosis para derribarte… el otro duro mucho más tiempo peleando aun con tres o cuatro dosis en su sistema, creo que eso marca la diferencia entre ustedes dos-

-cierra la boca….- murmura Spitfire mientras de su boca comenzaba a brotar espuma, sus ojos amarillos dejaron de brillar y se comenzaron a tornar blancos. La pegaso trato de saltar por en sima, pero a lo sumo saco sus garras y tropezó nuevamente en el suelo.

-por favor, ya no pelees, solo harás que el veneno se extienda más rápido, acepta tu muerte, se acabó- murmura Scut mientras saca de su capucha una última punta de flecha envenenada- creo que mejor guardare esta-

Spitfire miro con sus ojos blancos a el alicornio oscuro, su cuerpo comenzó a temblar, lentamente ambos fueron rodeados por sus lobos, los cuales miraban con intriga como el cuerpo de Spitfire se tornaba completamente blanco y lentamente este mismo empezaba a transparentarse y tomar una textura babosa y gelatinosa.

-facinante- murmura Scut mientras contemplaba de cerca lo que era el proceso de descelularización en Spitfire. Bast, Gloss, Shining y Ara se unen al grupo tras terminar la batalla contra los monstruos de carne, y lentamente se unen al grupo, y observan con intriga como lentamente el asimilador moría ante ellos. Mientras en los suelos se encontraba agonizando Spitfire, su cuerpo palpitaba como un corazón, por debajo de ella comenzó a formarse un charco de baba mientras su cuerpo se deshacía lentamente. Spitfire se retuerce en el suelo, y de su boca comenzó a brotar lo que parecía ser agua, su cuello se comenzó a hinchar, parecía como si se estuviera ahogando en sus propios fluidos. Los lobos observaron todo el proceso

-¿encontraste a Twilight?- murmura Bast con seriedad.

-no, pero creo que está cerca- murmura Shining con seriedad.

-será mejor que regresemos a buscarla….- murmura Bast pero en eso este nota como Shining se muestra algo distraído. En eso ambos voltean y observan a una figura acercándose lentamente. En esto, todos voltean y observan con incredulidad, como Twilight se acercaba, sin embargo no era eso lo que tanto les llamo la atención, si no que en su lomo se encontraba Kira, en un estado semejante al de Spitfire.

por un momento, todo se detuvo para el pegaso blanco, al ver a su Madre, el único ser amado que le quedaba en el suelo, agonizando, algo en el comenzó a quebrarse.

-no…. No….- murmura Kira tenuemente mientras lloraba en el lomo de Twilight.

-lo siento tanto…- murmura Twilight.

-llévame a ella…-

Twilight se acerca lentamente al grupo lentamente, todos retrocedes como si estuvieran ante una peste al entrar ella al círculo y asecharse a Spitfire.

-Twilight… ¡pero que estás haciendo!- exclama Bast en su mente, mas no se atrevió a decírselo, pero eso no evito que alguien más escuchara su pensamiento.

-tranquilo hermano…. La toxina en ese estado solo es peligrosa si entra directo en el torrente sanguíneo, solo en su estado puro puede corroer la piel- le explica Roz.

- aun así, no es bueno que este con esa cosa...-

-no puedes hacer nada-

Twilight se inclina ante Spitfire y lentamente y con cuidado, procede a recostar a Kira a su lado.

Pese a haber sido expuesto a mayores dosis y tener mucho más tiempo desde que sucedió, Spitfire parecía resultar mucho más afectada que él, solamente algunas cuantas de las extremidades de Kira lucían como el cuerpo de Spitfire, él aunque no podía moverse con total libertad, el aun podía respirar, aun podía tratar de mover algunas partes de su cuerpo y aun podía entender lo que pasaba a su alrededor, no como su madre que parecía estaba entrando en shock ante el dolor y la agonía de su estado.

-¿madre?- murmura Kira con tristeza mientras ve como esta aun palpitaba.

-S… Sleid…- murmura Spitfire con la vista desorientada, no hacía falta suponer que ya estaba ciega por la toxina, Kira podía sentir como los latidos de su madre eran cada vez más lentos, podía escucharlo.

-madre….- murmura Kira mientras intenta tocarla, pero al hacerlo, su casco atraviesa su mejilla como si estuviera echo de gel. Miro aterrado y colérico como todo el cuerpo de Spitfire terminaba de tornarse transparente, pareciendo un molde de gelatina de ella misma. Kira trato de aferrarse a ella, trato de abrasarla, pero era completamente inútil.

-Sleid….- Spitfire dio un último suspiro y su cuerpo membranoso y gelatinoso perdió completamente su forma y como si fuera un globo de agua a reventar o un helado en un día muy caluroso comenzó a derretirse y a desaparecer por completo en una estela de agua, escurriéndose fríamente entre los cascos de su propio hijo.

-no…. Tu no….- Kira intento gritar, pero de su boca solo resonó un débil alarido, ni siquiera tenía fuerzas para eso, ya no podía hacer nada más, era su final, su final definitivo.

-jajajaja pero que patético- escucha una voz muy familiar que comenzó a provocar en él un fuerte sentimiento de dolor.

-Carnage…- piensa Kira mientras apretaba los dientes.

-pero que triste ¿no crees? Al final la última poni en que te interesabas termino muriendo-

-prometiste que ella viviera- piensa Kira con cólera, en eso, los likois presente levantan sus oídos y comienzan a escuchar los pensamientos de Kira con algo de intriga, sin embargo, no podían escuchar lo que Carnage le susurraba.

-prometí que no le aria daño, ni yo, ni ninguno de mis sirvientes, ella murió por que tú, no pudiste hacer tu trabajo-

-tu no querías que los matara, tú me lo ordenaste ¡tú me pusiste el collar que suprime mis poderes! ¡Tú me imposibilitaste una victoria!-

-je, es verdad que yo suprimo tus poderes, pero, no lo suficiente para que seas derrotado tan fácil, si ella murió, el culpable eres tú, este último combate, todo lo que paso fue por tu culpa, ella me suplico que liberara más tropas para sacarte, ella salió a pelear por que ella quiso, yo no le ordene nada, ella misma dirigió ese último ataque y lo hiso para tratar de salvarte. si quieres matar a alguien, porque no los matas a ellos, je, fueron ellos los que la mataron, ellos mataron a tu madre, tu amada madre, y tú no pudiste salvarla-

-¡te voy a matar! ¡Me oíste Carnage! ¡Yo mismo te matare!-

-jajaja, quiero ver eso ¿Cómo lo aras precisamente? ahora mismo estas agonizando, y pronto terminaras como ella-

-no precisamente, primero devorare a todos estos lobos, y luego iré por ti-

Los lobos se inquietaron al escuchar ese último dialogo de Kira pero aun no comprendían que era lo que pasaba.

-Jajaja, te espero-

Pese a todo pronóstico, Kira se pone de pie, pese a que mayor parte de su cuerpo parecía estar compuesto de gelatina, el pegaso se levantó y miro a los presentes con bastante cólera y rabia en su ser.

-el piensa matarnos a todos- murmura Bast con seriedad.

-lo dudo, dentro de poco terminara igual que ella- murmura uno de los lobos. En eso pasa algo indignante, todos observan incrédulos como el cuerpo de Kira comenzó a tornarse rojo, dentro de la masa de gelatina, se comenzó a divisar una luz roja que encegueció a todos momentáneamente. Y todos observaron como en el centro de esa masa de gelatina, se hacía presente el verdadero asimilador.

-¡no se suponía que pasara esto!- exclama Shining.

-¡¿que esa cosa nunca se muere?!- reclama Bast.

-¡ese es su núcleo, aún tiene poder!- exclama Roz.

-esta enfurecido...- murmura Twilight con algo de miedo y tristeza.

-¡USTEDES LA MATARON!- exclama Kira seguido de un penetrante rugido que aturdió a todos los presentes obligándolos a taparse los oídos con fuerza- ¡MATARON A MI MADREEE!-

-¡mátenlo!- exclama Scut mientras se presionaba los oídos con fuerza, todos los presentes encendieron su cuerno y dispararon contra Kira, el pegaso por mas colérico que estuviera, no logro evadir ni un solo golpe, recibiendo todos y cada uno de los ataques de lleno, su cuerpo fue atravesado como si estuviera echo de algodón y agua, siendo inevitable que se desplomara en el suelo, desbaratándose su cuerpo completamente tal y como paso con el de su madre.

-¡Esperen! ¡Shining has que se detengan!- suplica Twilight. Todos los ponis continúan disparando, se genera una fuerte explosión y el cuerpo de Kira quedo fulminado.

-¡esperen! ¡No pueden hacer esto! ¡Por favor has que se detengan!- suplica Twilight.

-¡Alto!- ordena Shining y todos se detienen. Y los lobos comienzan a avanzar lentamente con los cuernos encendidos.

-¿Dónde está el cuerpo?- pregunta Twilight.

-si hubiera cuerpo, aun seguiría vivo- murmura Bast con seriedad.

De repente un agudo y desgarrador grito se escucha.

-¡está en mi casco!-

Uno de los likois cae al suelo de súbito, ante la confusión todos tardan un instante en entender lo que estaba pasando, es cuando lo ven, una especie de raíz de carne deslumbrante se había aferrado al casco del poni.

-¡se está alimentando!- exclama Roz.

-¡no lo permitiré!- exclama Scut mientras corría contra su compañero sacando la última daga envenenada y la arroja contra el poni precipitadamente.

-¡espere! ¡Señor!- la daga le da directo en el corazón y el cuerpo cae de súbito al suelo.

-¡quemen su cuerpo ahora!- exclama Scut, los lobos corren apresuradamente pero al llegar al cuerpo del poni, se percatan que el casco que había sido afectado por el asimilador ya no se encontraba, quedando desmembrado mientras el veneno actuaba rápidamente tornando el cuerpo del poni blanco.

-¡escapo!- exclaman los ponis.

-no es verdad- se escucha una voz, y ante ellos aparece una criatura compuesta de solo membrana, con múltiples agujeros en todo el cuerpo, semejante a una figura echas de raíces, delgada y con poca masa muscular en su interior.

-¡solo requería algo de comer para recuperar un poco mis fuerzas!- exclama la criatura de membrana mientras arremetía contra los lobos exponiendo a relucir dos garras de hueso con las que decapita a un primer lobo mientras al mismo tiempo le clavaba un tentáculo en el estómago y comenzaba a succionar su sangre, mientras lo hacía, todos presencian como la masa muscular de la criatura se restablecía.

Shining y Bast arremeten contra Kira disparando simultáneamente dos fuertes rayos de fuego, la criatura suelta el cuerpo del poni y corre a los escombros donde se oculta.

-¡no lo entiendes! Ahora ustedes serán mi alimento, y cuando me recupere, todos pagaran, ¡los matare a todos!- exclama Kira entre los escombros, y Shining dispara dos bolas de electricidad en dirección a donde creía escuchar esas voces, este ve como algo se desplazaba rápidamente entre los escombros, por lo que él y su hija tratan de alcanzarlo y fulminarlo antes de que sea demasiado tarde para todos.

-¡Twilight, será mejor que corras! ¡Vete de aquí!- exclama Bast colérico consiente del inminente peligro.

-no Bast…. No me iré….-

-tienes que hacerlo… o te matara-

-Bast…. No quiero perderlos…. A ninguno….- murmura Twilight colérica.

-nosotros tampoco…. Vete…-

Kira aparece de entre los escombros, parecía una criatura echa totalmente de sangre, su figura ahora era más semejante a la de una especie de araña o insecto, tenía garras muy largas semejantes a las de una mantis, y con ellas estaba dispuesto a partir en dos a cada uno de los likois, estos apenas pudieron defenderse de Kira usando su magia, pero pronto a diferencia de la criatura, comenzaron a mostrar signos de cansancio.

Parecía como si mientras más peleara, más fuerza recupera Kira, cada vez era más rápido, más hábil y más letal, se movía tan rápido que ninguno podía cercenarle ni un solo golpe y a lo sumo lograban hacer que retrocediera o cubrirse de sus ataques.

-¡se está alimentando de nosotros!- exclama Roz- ¡no dejen que los hiera con sus garras!-

-¡es fácil decirlo, pero no hacerlo Wampira!- exclama uno de los lobos.

Kira logra derribarlos a todos, Shining y Ara tratan de llegarle a Kira por la espalda en un ataque simultáneo por diferentes direcciones, sin embargo la criatura pudo preverlos, y como si hubiera detenido el tiempo, pudo actuar lo suficientemente rápido como para frenarlos y usar el cuerpo de uno para golpear al otro.

Ara cayó al suelo de súbito, Shining trato de recobrarse cuanto antes para seguir atacando, pero Kira lo esperaba con sus garras de hueso, en eso Bast y Roz lo atacan por la espalda, causándole realmente muy poco daño, sin embargo fue suficiente como para que Shining pudiera llevarse a Tara. Los dos Wampira atacaron, Kira esquivaba sus golpes, cubriéndose con escombros y disparando cuando tuvieran una oportunidad, los dos hermanos pudieron durar un poco más que los lobos, logrando ganar suficiente tiempo para lo que vendría. Rápidamente los dos Wampira se alejaron de Kira una vez que lograron aturdirlo cuando ambos perdieron sus cuernos en luz y expulsaron un destello que encegueció a Kira por unos instantes.

-¡ahora!-

Kira no tuvo que adivinar de que se trataba, y antes de que pudiera escapar, el campo eléctrico hizo su aparición nuevamente, el cuerpo de Kira quedo de pie mientras recibía toda la descarga, no gritaba, no gemía, ni siquiera mostraba alguna expresión de dolor, solo se quedó hay de pie, mientras su carne se rostizaba y comenzaba a humear. Al final fue el campo eléctrico el que se retiró solo, pues Shining no tenía mucha fuerza como para mantenerlo tanto tiempo.

-es curioso, je, ya no me duele, ya no siento dolor- murmura Kira con un tono sombrío mientras comenzaba a caminar hacia los lobos.

Shining se pone frente a su hija inconsciente para resguardarla de cualquier ataque de Kira.

-mi turno- murmura Kira mientras desaparecía ante las miradas incrédulas de todos. en eso tanto Bast como Roz sueltan un grito ahogado al ser atravesados por unas garras, y tras ellos se encontraba Kira quien cada vez parecía restablecer su forma, pues ahora su cuerpo echo de membranas ya poseía un carácter físico más semejante a su verdadera forma, solamente le faltaba restablecer su pelaje.

-¡no lo entienden! ¡Yo soy inmortal! ¡Nadie puede matarme!- exclama Kira mientras dejaba caer a los agónicos Bast y Roz, los dos ponis estuvieron a punto de estrellarse contra los suelos pero en eso un destello lavanda aparece y atrapa a ambos. Para luego aparecer en un sitio apartado.

-te dije que te fueras Twilight….- murmura Bast mientras escupe sangre.

-no te perderé otra vez…- murmura la princesa con seriedad.

-princesa de la armonía…- murmura Kira con un tono serpenteante mientras aterrizaba muy cerca de donde ellos se encontraban.

-ya basta por favor… es suficiente… - murmura Twilight suplicante.

-ha ya no importa, después de todo, solo mataron a mi mamá… - murmura Kira con un tono depresivo.

-lo siento mucho Sleid…. En verdad…-

-oh, sí lo siente…. Y yo lo sentiré más-

Kira es envuelto en un aura roja semejante al fuego y arremete directamente contra Twilight, en eso aparece Shining quien quita a Twilight de en medio, el lobo es atravesado por las garras de Kira.

-¡Shining!- exclama Twilight mientras se envolvía en energía y arremetía con fuerza contra Kira, la criatura carnosa detiene a Twilight con los cascos, y luego la arroja con fuerza contra un edificio, Twilight se reincorpora rápidamente y arremete nuevamente, Kira se eleva en los aires y hace lo mismo, los dos se estrellar unos contra otros, en estos momentos tanto Kira y Twilight poseían la misma fuerza, gracias a la magia de Twilight esto le permitía arremeter con mayor fuerza mientras al mismo tiempo tenía una especie de protección. Chocaron una y otra vez, hasta que Twilight cayó al suelo con fuerza.

-¡ya es suficiente!- exclama Kira mientras sacaba sus garras. Twilight trata de crear un escudo para protegerse, pero Kira lo agrieta con un solo golpe, el escudo de Twilight estalla y esta vuelve a estrellarse con fuerza. En el suelo, la princesa trato de reincorporarse, pero un intenso dolor en uno de sus cascos traseros le impidió poder hacerlo, esta lo mira y nota como se lo había lastimado seriamente.

-Sleid por favor...-

-no me llames así- murmura Kira con un tono severo- ¡solo mi madre y la poni que más he amado me llamaban así y ahora ninguna de ellas esta!-

-Kira... tu madre no hubiera querido esto-

-es difícil saberlo, ahora que ya no está-

-por favor...-

Kira se le queda mirando a la princesa con severidad, en eso Twilight nota como un brillo escarlata comenzaba a emanar de los ojos dorados de Kira, no había duda, era la gema la que alimentaba su rabia y lo dirigía contra todos ellos.

-por favor... puedo ayudarte a terminar con el verdadero culpable, todos nosotros... podremos terminar con esto-

-yo mismo me encargare de eso después, pero ustedes no-

-por favor...- suplica Twilight.

-prometo que será rápido- murmura Kira con un tono sombrío.

Kira se acerca lentamente hacia Twilight y se dispuso a partirla en dos con un solo ataque, la princesa no podría evadirlo, al ver a Kira aproximarse contra ella, sentía el aliento de la muerte susurrándole, parecía que sería su final.

Pero en eso, aparece un pegaso encapuchado, el cual arremete contra Kira y de un golpe lo aleja de Twilight, Kira se estrella contra las rocas, pero no tarda en reincorporarse. Mientras tanto la princesa de la armonía miraba con confusión, intriga y algo de familiaridad al pegaso que le protegió, este le daba la espalda y estaba completamente cubierto por una capucha, pero algo en ella sentía que sabía quién era.

-aj, ya me preguntaba a donde te habías ido- murmura Kira con seriedad.

-siempre se deja lo mejor para el final- murmura el pegaso con inexpresividad.

el mismo saco de su capucha un arco y unas flechas de cristal, las cuales disparo contra Kira, todos dieron en el blanco, Kira no se inmuto, de hecho no parecía importarle si otra vez lo atacaban con veneno, no le importaba si moriría esa misma noche, de hecho ya no le importaba nada. Trato de alcanzar al pegaso, pero este emprendió el vuelo y eludió a Kira con facilidad.

-¡te partiré en dos!-

-¡inténtalo!- exclama el pegaso mientras disparaba dos flechas más contra Kira, este trato de alcanzarlo, pero por alguna razón, este al intentar saltar no pudo hacerlo y tropezó.

-¿Qué es esto?- murmura Kira confundido mientras sentía las extremidades paralizadas, y en eso este nota como su cuerpo comenzaba a cubrirse por una fina capa de nieve y hielo.

-flechas del hielo ¿Qué te parece?- murmura el pegaso con una sonrisa

Kira se enfurece y comienza a liberarse de su prisión de hielo, rompiendo a la fuerza la capa que lo cubría, sin importarle si se rompía los cascos, pues casi de inmediato los mismo se regeneraban, aunque no lo suficiente, pues aun el frio de las flechas le afectaban y era algo lento.

El pegaso apunta contra Kira, entre los ojos, aparentemente hay era donde dispararía, pero luego movió ligeramente su arco y dispara una flecha contra el cielo, rosando el oído de Kira.

-¡¿Qué fue eso?-

Se escucha un estremecer, como el rugido de una tormenta.

-no te apunte a ti!- murmura el pegaso, una fuerte ventisca comenzó a caer en el imperio, una sombra comenzó a materializarse sobre Kira, la criatura carnosa a medio congelar observa por encima de él y divisa una colosal montaña de nieve cayendo hacia él. Una nube de tormenta que fue alcanzada por una flecha de hielo mágica, ahora venía por él. Kira no pudo esquivarla y fue aplastado por las estalactitas, y la avalancha completa.

Twilight observa incrédula al que le ayudo, y antes de que pudiera siquiera preguntar quién era, de la montaña de nieve aparece Kira, moviéndose lentamente, su cuerpo estaba congelado, parecía un maniquí, sus músculos no respondían correctamente. Sus pasos eran lentos, pero pesados, y pese a esto Kira aún estaba dispuesto a seguir peleando, era lo único que le quedaba.

-termina con esto de una vez Twilight, antes de que recobre su temperatura- murmura el pegaso encapuchado mientras se retiraba- solo tú tienes el poder para extinguirlo- murmura el pegaso encapuchado mientras guardaba sus flechas.

Twilight mira a Kira con intriga, comenzó a sentir una fuerte sensación de lastima hacia el pegaso, verle con esa expresión de rabia incontenible, aun luchando por seguir peleando para vengar a su madre, le dio mucha tristeza a la alicornio. Miro a su alrededor, observo toda la desgracia y destrucción que su combate había conllevado, todo lo que su combate había significado, las muertes, todos los caídos, y los heridos aun mirando, esperando que esto termine de una vez. Es entonces que comprendió que era muy poco probable que pudiera ayudarlo, al menos no ahora, no en su estado.

Twilight mira en dirección hacia con el pegaso que le había ayudado, este ya no se encontraba, se había ido. Volvió a mirar a Kira y noto como un brillo escarlata que brotada de su cuerpo comenzaba a derretir la nieve que lo contenía, es aquí cuando Twilight tomo la decisión. Coloco sus cascos firmemente contra el suelo, y sin dejar de mirar a Kira, encendió su cuerno con toda la potencia que pudo.

-perdóname- murmura Twilight entre lágrimas y entonces esta expulsa un colosal rayo el cual arremetió contra el incapacitado Kira. El pegaso recibió de lleno todo el ataque, el rayo se tornó en un poderoso torbellino de energía, que lentamente iban fulminando su cuerpo. Kira al derretirse el hielo se cubrió con sus cascos y trato de resistir el ataque de Twilight, intento avanzar, intento alejarse, intento cubrirse, pero Twilight lo tenía en el centro de su ataque, mientras lentamente la carne de Kira por el poder de la princesa comenzaba a desvanecerse y desintegrarse lentamente. Poco a poco, la carne de Kira fue desapareciendo en el torbellino, dejando atrás mas que cenizas de lo que alguna vez fue, lentamente su cuerpo iba desapareciendo..

-perdóname… pero esto es lo correcto…- murmura Twilight entre lágrimas. En eso escucho una respuesta que no esperaba.

-lo sé- Twilight abre completamente los ojos y observa a Kira, quien lentamente dejaba de cubrirse y dejaba que todo el ataque fulminara su cuerpo. Kira se mostraba resignado, aceptado su derrota y su inminente final, Twilight estuvo a punto de detener su ataque, pero Kira le dijo que no lo hiciera y terminara de una vez con su vida.

-soy un monstruo, no tengo a nadie más, no merezco seguir viviendo, si este es mi final, me alegro que al menos fuera uno bueno- murmura Kira con seriedad mientras la carne se disolvía y se divisaban ya sus huesos. Kira avanza lentamente hacia Twilight, pasando por el rayo de energía, hasta finalmente estar cara a cara ante ella, aun con su cuerpo sucumbiendo ante el poder de Twilight. Kira se arrodilla ante ella, aceptando su final.

-solo prométame una cosa, prométame que usted terminara con todo, terminara con Carnage, y la gema sangrienta, si no lo hace, todo esto volverá a comenzar-

-lo prometo….- murmura Twilight con voz temblorosa y algunas lágrimas- y prometo que este no será nuestro final-

es entonces que finalmente, el rayo de Twilight crese monumentalmente de tamaño y Kira es arrasado y arrastrado hasta impactar contra el escudo de Carnage, atravesándolo de lado a lado y desapareciendo en el desierto.


Lúthien abre los ojos al escuchar un llanto de bebe, mira a su alrededor y no ve nada más que tinieblas y silencio, el silencio de la oscuridad absoluta. Estaba desorientada, confundida, tardo un momento en asimilar su posición.

-¿Dónde estoy?- murmura Lúthien desorientada.

¿Dónde estoy? ¿Dónde estoy? ¿Dónde estoy?

Se escucha un intenso eco resonar con fuerza.

-¿Qué está pasando?- Lúthien se levanta lentamente, pero sus cascos tropiezan u vuelven al suelo, resonando su golpe contra el suelo con fuerte resonancia y repetición. Se queda recostada por unos instantes, mientras intentaba abrir los ojos, pero no había nada, nada a su alrededor solamente oscuridad, solo oscuridad, oscuridad y nada más, sin nada más a su alrededor, ni siquiera una pared o algo que le indique donde se encontraba.

Tendida en el suelo y aun sin ánimos de ponerse de pie, esta con la punta de su debilitado casco, da tres golpecitos contra el suelo, provocando un característico sonido que se repitió, no había duda, el suelo era de cristal, aun se encontraba en el imperio, o al menos en alguna parte del mismo. Todo estaba oscuro, como si la luz se hubiera extinguido, trato de encender su cuerno, pero de este apenas brotaron unas chispas muy tenues que se desvanecieron en la oscuridad.

No podía divisar nada, y por alguna razón no era capaz de levantarse, sus cascos apenas y si le respondían, y su prótesis, es entonces que se dio cuenta, no tenía la prótesis, de hecho, tardo un poco más en darse cuenta, pero pronto supo por que no podía levantarse del suelo, estaba completamente desnuda, no tenía el traje, aquel echo por los grifos, aquel que le ayudaba a moverse y estabilizar su cuerpo, ya no estaba, y su carne y lo que rescataba de su maltrecha piel ahora estaba completamente expuesta.

Trato de cubrirse desesperadamente, pero era inútil, no había con que cubrirse, no poseía nada, de no ser por la misma oscuridad que le daba cobijo, ahora mismo estaría expuesta y desnuda ante los ojos de todos. Aun en el suelo, y con nulas posibilidades de poder levantarse, esta se hizo bolita en el suelo frio y cristalino, y con su escaso casco delantero se cubrió el pecho y parte de la cara.

Se sentía tan diminuta, pequeña, y expuesta, ni siquiera poseía las fuerzas para levantarse en sus tres cascos, no tenía nada, al palmar su casco contra su cuerpo sentía claramente la carne expuesta, las costras, el pellejo y los huesos, en su espalda donde deberían estar sus alas solas había dos largas y prominentes cicatrices irregulares y deformes, levantadas como si fueran crestas. Tenía tantos deseos de tenerlas, quería cubrirse con ellas, aquellas que alguna vez fueron enormes y relucientes alas blancas como las de un ángel, ahora solo se veían reducidas a dos marcas grotescas que dividían su espalda.

Entre tanta cólera y debilidad que Lúthien comenzaba a sentir, al estar tirada en el suelo, sin posibilidades de siquiera levantarse o al menos gritar, porque contrabajos podía pronunciar algunas palabras en su estado, sola en la oscuridad, sin poder hacer nada, comenzó a pensar y recordar sobre lo que había sido de su propia vida. Trato de salir de la oscuridad pensando en cosas buenas, en lo que pudiera iluminar su alma y alejar estas sombras, no sentirse tan sumida e impotente como ahora mismo, pero por más que ella lo intentaba, su recuerdos solo respondían con situaciones trágicas y dolorosas que no hacían más que hacerla sentir más depresiva y atrapada en la oscuridad.

-por que... ¿porque a mi? por qué ¿porque aún estoy viva?-

No tenía nada, y ahora mismo lo estaba recapacitando, ¿Por qué seguía viva? Desde pequeña no ha tenido nada, su enfermedad y sobreprotección de su madre evito que nunca pudiera tener un verdadero contacto con algún poni, su facilidad para contraer enfermedades y afecciones le obligaron a estar recluida como una prisionera, desde pequeña no hizo más que sufrir y cargar con su propia vida, ella misma desde siempre se consideraba un lastre, un estorbo, una inútil, un despropósito de vida. Le separaron de su familia, estuvo lejos de los pocos rostros que ella apreciaba, fue usada para quitarle poder y credibilidad a Equestria. Tuvo la oportunidad de ser feliz, o al menos tener algún propósito algún legado, con los tres pequeños que se encontraban en su vientre, pero los perdió, perdió todo lo que le quedaba en una sola noche. Su hogar, su cuerpo, sus hijos, todo se fue, y ahora ¿Qué es lo que le quedaba?

La demacrada princesa se encontraba abatida, tendida en el suelo como una muñeca sin vida, mirando a la nada, con ambos ojos abiertos, sin ver nada en especial, pues aunque intentara enfocarse en algo, solo veía oscuridad, una amplia y tersa oscuridad.

Pese a estar demacrada y en un estado de rendición, ella realmente no tenía miedo, no tenía miedo por la oscuridad, no tenía miedo de estar sola, si no de su propio ser, palmar su carne, su piel, sus costras, sentir la deformidad absoluta, la entristecían mucho, le hacían recordar lo patético que es su vida, lo poco que ella considera que vale sí misma.

Intento analizar su vida, pensar el ¿por qué? ¿Por qué estaba sola? ¿Por qué siempre se sintió tan sola? Su madre, la princesa de la amistad y la armonía, como podía ser que ella fuera la decepción que es, la hija de la princesa de la amistad no tiene amigos, parece un mal chiste pero es verdad. Entre tanto pensar, un verso que leyó alguna vez vino a su mente.

La amistad es como una llave de cristal: te abre las puertas a la compañía y cierra las de la soledad. Pero si esta llave se rompe, nadie podrá arreglarla.

Repaso esa frase en su mente una y otra vez hasta que se le quedó grabada y se quedó con ella, recordándola en aquellos momentos donde más se sentía sola, momentos como ahora, no dejaba de pensar en que tal vez, su llave estaba rota, y como ahora mismo en un sentido más literal, se quedó atrapada en la oscuridad de la soledad.

Tendida en el suelo, comenzó a abrazar la oscuridad, sintiendo reconforte y comodidad por las sombras que le acogían y recibían, pareciera como si desde el principio no tuviera mayor abrazo y seguridad que por la oscuridad que le rodeaba, se sentía parte de ella, por alguna razón, siempre que se sentía sola, presenta que solo la oscuridad le recibiría y nunca de los nunca se atrevería a lastimarla.

- los ponis felices no tienen historia- escucho una voz en su mente, pero inmediatamente la atribuyo con su propio pensamiento dado a su cólera.

Se sentía tan triste y destrozada que de ser físicamente posible, ahora mismo estaría en completo llanto, sin embargo algo comenzó a brotar de sus ojos, Lúthien estaba demasiado triste y colérica para darse cuenta de inmediato, dejando que sus ojos se inundaran, algunas gotas comenzaron a rodar por sus mejillas y comenzaron a caer en el suelo frio de diamante. Fue hasta ese momento en el que se dio cuenta del el exceso de humedad por parte de sus mejillas.

-¿Qué es esto? ¿Estoy llorando?- Lúthien se pasó el cascos por sus ojos, e intento ver más se cerca pero la oscuridad no le permitían ver más allá de su nariz, con sus escasas fuerzas encendió su cuerno, y se sobresaltó al ver que lo que humedecían sus ojos no eran más que sangre. Como si hubiera revivido se arrastró y precipito varios centímetros del sobresalto que recibió. Fue entonces que su mente comenzó a mostrarse más clara.

Preguntas como ¿Dónde estoy? ¿Qué me paso? Y la más importante ¡¿Dónde está Eclipse?! Se hicieron presentes de golpe como un relámpago en su mente, saliendo de la nube de tristeza en la que ahora se encontraba.

Aun se encontraba en el suelo, pero ya no se sentía rendida, sino todo lo contrario, un fuerte sentimiento de determinación y desesperación comenzaron a moverla y motivarla, obligándose a sí misma a levantarse. Desafiando sus propias capacidades, planto sus cascos firmemente contra el suelo y se obligó a ponerse de pie, lentamente lo fue logrando, plantando sus cascos firmemente contra el suelo de cristal, manteniendo sus cascos rectos, logro ponerse de pie.

-vamos Lúthien….- se repetía a si misma mientras lograba ponerse del piel, al lograrlo, inicialmente se tambaleo, pero logro mantenerse en sus 3 patas. Miro estúpidamente, bombeando a intentar, pero esta vez con su cuerno encendido, la luz de su cuerpo era tan opaca que apenas podría ver un par de metros más delante de ella, y solo divisaba el suelo cristalino de lo que aparentaba ser el interior de algún salón del castillo ¿pero qué salón sería tan grande? No veía ni paredes, si el techo, ni puertas ni muebles, solo ella. La princesa demacrada comenzó a sentirse frustrada al no ver a su alrededor alguna cuna, carriola o un pequeño bebe dormido como ella alguna vez lo estuvo. Trato de caminar, no logro más que avanzar algunos pasos antes de sentir que estuvo a punto de perder el equilibrio.

-¡donde esta! ¡Donde esta! ¡Donde esta!- comenzó a sentirse molesta y desesperada.

-¡ECLIPSE!- grito el nombre del pequeño, espero escuchar alguna respuesta, un gemido, un llanto incluso una risa de bebe, pero nada recibía.

Trato de mantener la calma pese a su estado, tenía que mantenerse calmada para poder coordinar sus movimientos y poder caminar entre la oscuridad, sin embargo evidentemente no era nada fácil para ella.

-¡ECLIPSE! ¡¿DÓNDE ESTÁN TODOS?¡ ¡MAMÁ! ¡WHISPER! ¡SPIKE!¡STARLIGHT! - grito sus nombres con desesperación, pero no por que quisiera ser salvada, sino porque quería que le ayudaran a buscar a su potrillo, pero no estaba en ninguna dirección y no había nadie que le escuchara.

-¿Qué es lo que pasa? ¿Acaso tienes miedo?- escucha Lúthien de repente. La princesa se detiene por un instante, quedando completamente seria mientras presta atención a esa voz.

-esto no lo estoy imaginando ¿verdad?- murmura Lúthien con seriedad mientras rueda sigilosamente los ojos intentando buscar una silueta o vestigio de quien sea que le acompaña en las sombras, manteniéndose alerta, pese a técnicamente estar completamente indefensa, la princesa no tenía miedo.

-no, no lo estás imaginando, yo soy tan real como tú- escucha la voz con mayor claridad, era la vos de una potrilla, pero por alguna razón le parecía familiar.

-¿Quién eres y que quieres?-

-creo que tú lo descubrirás pronto mi princesa- se escucha la voz. Lúthien no supo por qué pero imagino al propietario de la voz sonriendo maliciosamente- ¿tienes miedo?-

-¿Por qué debería tenerlo?-

-todos le temen a lo desconocido-

- yo no soy como todos- murmura Lúthien con seriedad.

Se escucha una risa infantil que rallaba en lo tierna y maligna.

-lo sé muy bien, se bien quien eres-

-¿y sabes donde esta Eclipse?-

-claro que lo sé-

-me vas a decir donde esta o yo tendré que….- murmura Lúthien con severidad mientras mira ansiosa en todas direcciones, es entonces que esta divisa algo a lo lejos, una silueta alta entre la oscuridad.

-esta con migo- responde la voz y seguido de eso se escucha un gemido de bebe. Lúthien abre completamente los ojos. Inmediatamente se precipita y se dirige hasta la silueta, pero al llegar a ella choca con un maniquí, el mismo portaba un amplio vestido purpura con encajes negros, un tanto sencillo, pero elegante. Pero a Lúthien no le importaba lo bonito que fuera el vestido. Hizo brillar su cuerno con mayor intensidad, iluminando el maniquí y un poco más su alrededor, pero aún estaba atrapada entre la oscuridad.

-por favor, ponte el vestido, es un regalo y no creo que quieras estar desnuda por ahí jeje-

-¡Muéstrate!- exclama Lúthien con cólera.

-bien, bien, enviare a alguien a baya por ti y te guie a mí-

-¡por que no bienes tu misma aquí!- exclama Lúthien colérica.

Aparentemente sus gritos provocaron que él bebe se asustara y comenzara a llorar.

-shhh, shhh, je, tranquila, pronto estarás con él, solo quiero hablar con tigo, y ver algo-

-¡maldita niña!- murmura Lúthien entre dientes.

-por favor ponte el vestido, algo me dice que te verás hermosa con el-

Lúthien mira el vestido con indiferencia, y luego da otra mirada a su alrededor, sin poder encontrar al locutor.

-por favor insisto, pronto alguien vendrá por ti y te traerá ante mí-

Lúthien toma el vestido y sin aparente más opción, comienza a ponérselo, al asarlo, esta siente una sensación extraña, de repente, está ya no sentía pesadez en su cuerpo, tampoco debilidad o algo que le hiciera sentirse desorientada, de hecho, era como si se sintiera más viva. Ahora no solo podía caminar, de hecho, podía sentir como si pudiera correr o incluso…. ¿volar?

Miro a sus espaldas y pudo observar sus alas, habían regresado, atónitas e incrédula las agito una vez y sintió una suave ventisca rosándole la cara. Aun sin creerlo, las ajito un par de veces, hasta que por un instante sus cascos dejaron el suelo y se elevó algunos centímetros en los aires.

-¡¿Qué es esto?!- murmura incrédula mientras mira sus cascos, ya no era carnosos y huesudos, ahora, ahora eran suaves, blancos, y tersos. Inmediatamente encendía su cuerno con intensidad, creando una poderosa luz sin dificultad, y miro a sus pies, el reflejo de si misma en los suelos de cristal, ella no podía creer lo que veía, como si hubiera visto un fantasma, dudo de su credibilidad, pensó que se trataba de un sueño, creyó que todo lo estaba imaginando, que eran un truco o alguna alucinación, pero al pasarse su casco sobre su mejilla, y darse cuenta de que ya no era rasposa y pegajosa, si no suave y delicada, es cuando lo concibió.

-he…. He vuelto…. ¡he vuelto! ¡He vuelto a ser la misma!- dijo exaltada, no podía creerlo pero era verdad, su cuerpo, su figura, su belleza, lo que se le fue quitado, había regresado. La princesa aterrizo y se paró en sus cascos, escuchando como estos se acoplaban y sonaban en el suelo, escucho cuatro golpes simultáneos, abrió completamente sus ojos, fueron tres golpes, cuando debido ser solo uno, miro lentamente hacia abajo, y noto que el casco que tenía amputado, había regresado, como todo lo demás.

-¿te gusta? Me esmere en prepararlo para ti- dice la voz, refiriéndose al vestido que Lúthien ya había olvidado que poseía puesto.

En eso escucha un siseo, y esta vez ante ella aparece de entre las sombras una larga serpiente roja mirándole con detenimiento, aparentemente esta se encontraba esperándole -eh aquí su escolta princesa, él la llevar ante mí-

-qui… ¿Quién eres tú?- murmura Lúthien con voz temblorosa.

- soy Carnage su leal servidor-