El despertar del demonio.

Capítulo 53: el hoyo negro.


Silencio absoluto, tinieblas y luego oscuridad, confusión, desorientación, silencio, luego risas de una potrilla, risas inocentes, pero con un característico tono siniestro, todo está muy confuso, ¿Qué es lo que está pasando? ¿Dónde estoy? ¿Qué… que está pasando? Era lo que un joven príncipe se preguntaba, sus cascos le calaban, sentía como si algo lo estirara, era su propio peso, todo estaba muy difuso y confuso, su cuerpo lo sentía adolorido, adormecido y acalambrado, trato de mover sus cascos, pero sintió como unos grilletes lo tenían bien sujeto cortándole la circulación, tardo en darse cuenta de que se encontraba colgando y encadenado, sus cascos estaban sujetos por gruesas cadenas, pesadas y duras, su cuerpo se balancea como un péndulo suelto, escuchaba su propio balanceo, las cadenas rosando entre sí.

Abrió sus ojos, los sentía pesados y adormecidos, seguía sin poder distinguir nada, no veía nada, más que una espesura que tardo en enfocar las fibras de lo que aparentaba ser alguna venda que le cubría la cara.

-¿hola?- murmura con un nudo en la garganta, pese a ya no ser un potrillo el quejido que soltó se asemejaba mucho al de un pequeño de menos de 5 años, titubeante, torpe, inocente, tenía miedo, y ni siquiera sabía por qué.

-jijiji, ya despertó- se escucha una risita infantil e inocente, esa risa por un momento estremeció hasta los huesos del joven poni, pero luego de prestar más atención a esa risa, se percató de algo familiar en ella.

-esperen un momento… ¿Penny? Eh… ¿eres tú?-

-bienvenido Wes-

La venda es retirada finalmente de su rostro permitiéndole ver finalmente a quien tenía enfrente, una potrilla de su misma edad y tamaño, con alas y cuerno como el, con ojos purpuras como los suyos, pero con crines rojas y negras y pelaje rosado claro.

-¡Penny!- exclama el príncipe confundido y conmocionado.

-hola, hola, hermanito ¿un pastelillo?- sonríe la princesa mientras acerca ante él una charola de pastelillos con betún rojo intenso. Wes mira incrédulo y confuso, Penny comienza a mostrarse algo impaciente al ver como este no respondía su cumplido, y Wes de todos modos aunque quisiera no podría tomar uno de los pastelillos, este no podía mover sus cascos con libertad, y sus poderes mágicos si bien no están suprimidos, si los sentía muy adormecidos.

-oh, entiendo, jijiji, no puedes tomarlo ¿quieres que te de uno en la boquita?- sonríe Penny mientras toma uno- bien, bien, jijiji aquí tienes hermanito mío-

Penny le acerca lentamente el pastelillo a Wes, este seguía mirándola con incredulidad y una sensación extraña semejante al miedo y la incertidumbre. Wes no abrió su boca cuando Penny acerco el pastelillo por lo que este mismo resulto embarrado en sus labios.

-no lo desperdicies, por favor, abre tu boquita o me obligaras a hacer que la abras, por favor hermanito mío- suplica Penny con una sonrisa y un brillo en sus ojos que reflejaban e inspiraba sadismo y maldad.

Un miedo sin precedente comenzó a sentirse en Wes y sin pensarlo, comenzó a masticar el pastelillo.

-jijiji pareces un bebé- se mofa la princesa rosada- ¿no es así mami?-

-los dos siempre serán mis bebes- se escucha una voz que Wes reconocería en cualquier parte, este aun colgando, trato de bajar la mirada y buscar entre la oscuridad, hay pudo divisar por debajo de él, a su madre, la princesa Mi Amore Cadenza, recostada en un sofá, cubierta y sobre mantas de pieles de diversos animales y criaturas. Y ante ella se encontraban docenas de cristales que ocasionalmente despedían algún brillo y reflejaban algo que no estaba en esa habitación, casi como si fueran una ventana al exterior.

-¡Wes, me alegro que estés despierto, finalmente estamos todos juntos!- sonríe Cadance mientras desde su lugar acariciaba con suavidad su vientre abultado.

-¡Mamá….! Penny…- murmuro con incertidumbre mientras en su mente trataba de atar todos los cabos para comprender lo que estaba pasando.

-Wes ¡Wes, Wes, Wes!- canturrea Penny- jijiji, ya te extrañaba hermanito, eres tan gracioso y tontito-

-¡¿Qué está pasando?!-

-bueno, pues tus estas aquí, yo estoy aquí, mama está aquí, y también Luna-

-¿Luna?-

-¡claro!- exclama Penny mientras salta hasta el gigantesco sofá donde Cadance estaba recostado y de entre los montones de abrigos de pieles, Penny saca uno azul, el cual Wes por un momento no comprendió de que se trataba, pero al observarlo más detenidamente el príncipe por poco siente que su corazón se detiene al identificar el ser con el que fue echo ese abrigo de pieles.

-papá dice que si me porto bien, me regalara este ¡no es precioso!- exclama Penny mientras se ponía el abrigo de piel, resaltando un gorrito en el que se podía distinguir claramente el rostro de Luna.

-¡mira, mira ¿quién soy?!-

Sus ojos estaban cerrados, su apariencia se asemejaba a uno de esos abrigos de zorros que se colocan alrededor del cuello, Luna presentaba esa misma apariencia, parecía como si estuviera dormida.

Algo dentro de Wes se estremece, y vomita lo único que tenía en el estómago, el pastelillo de Penny.

-¡eres un mal hermano!- chilla Penny.

-oh cariño, tranquila, no te enojes con él, solo está confundido-

-debería ser más considerado, todavía que le guarde un pastelillo y se le ocurre vomitarlo a los 5 minutos, es la última vez que cocino para voz-

La habitación se oscurece, y los ojos de Penny destellan vil mente, Wes pudo notar como por debajo de los labios de su hermanita comenzaba a asomarse algunos colmillos ensangrentados, sus ojos se volvieron dorados, y comenzó a emitir un sonido semejante al de una fiera enfurecida, mientras las sombras que se encontraban a su alrededor se asentaba e intensificaban , mostrando a relucir los ojos dorados de la princesa. Wes sentía como si en cualquier momento ella fuera a arrancarle el corazón o los ojos y se los comería, algo dentro de él grito ¡CORREEEE! Pero estaba completamente inmovilizado y atrapado por las cadenas que le apresaban.

-oh Penny, por favor no te enojes con él, es tu hermano, y ahora deberíamos estar felices por estar todos juntos- sonríe Cadance.

Los ojos de Penny dejaron de brillar y las sombras se dispersaron.

-¡tienes razón!- exclama Penny con alegría y procede a abrasar con fuerza a Wes cual osito de felpa. Wes traga saliva, mientras siente como los cascos de su hermana le rodean.

-¿Qué está pasando madre?-

-no te preocupes, estamos a salvo, aquí, nadie nos encontrara- dice Cadance con una sonría.

-¡¿Por qué estoy encadenado?!-

-Oh…- murmura Cadance guardando un momento de silencio, Wes se le queda mirando, esperando su respuesta- es solo para protegerte-

-¡¿protegerme?!-

-si hijo, mira, sé que es algo complicado de entender, pero lo hacemos por tu bien, hijo, está bien, cuando todo termine, te soltaremos ¿sí? Solo se un poquito paciente- dice Cadance con un tono animoso.

-no… no lo entiendo…- murmura Wes aún más confundido.

-no te preocupes, lo entenderás-

-abraso, abraso- dice Penny con alegría, estuvo a punto de soltarlo y separarse de él, pero volvió a abrasarle con más fuerza- otro más, ven paca-

La crin de Penny era suave y esponjosa como un algodón de azúcar, esta misma despedía un inconfundible olor a chocolate, fresas y también, oculto por esas dos esencias, aun se podía distinguir un tenue pero inconfundible olor a sangre, Wes no dejo de titilar sintiendo verdadero terror por su hermana y su madre que pareció demasiado inocente para ver en lo que ahora era Penny, Wes podía verlo, podía sentirlo, podía oler la sangre, amarga y fresca como vinagre.

-te amo hermanito- le susurra Penny al oído y luego procede a morderle la oreja cariñosamente como lo hacen algunos cachorros con sus hermanos y padres. La mordida de Penny no fue muy fuerte pero uno de sus colmillos se clavó en la suave piel de Wes y le provocó un pequeño corte. Penny se alejó de él, con un poco de su sangre entre sus labios, la potrilla tenía una actitud muy traviesa, y luego prosigue a lamer esa poca sangre e hizo un gesto malévolo.

-disfruta del espectáculo- sonríe Penny.

Penny aplaude, y de repente todos los cristales a su alrededor se convirtieron en una especie de espejos que reflejaban lo que acontecía a las afueras, todas las batallas y peleas sanguinarias que se llevaban a cabo en el imperio, ahora se mostraban reflejadas en los muros de cristal de la habitación donde se encontraban, mientras Wes permanecía colgando por los cascos, presenciando toda esta masacre.

Penny regresa al sofá donde se encontraba Cadance recostada, la princesa toma a su hija entre sus cascos, y la abrasa con fuerza y juntas presencian con alegría y entretenimiento lo que pasaba a las afueras.


La pelea se desenvuelve en la biblioteca del imperio de cristal, los grifos contra las criaturas de Carnage, cada vez más grandes, cada vez más feroces, no importaba a cuantos eliminaran, siempre aparecían más bestias con mayor tamaño y fuerza, jugando con ellos solamente, burlándose de su fuerza y valentía, Carnage observaba todo desde las sombras.

Las criaturas rompieron las filas, provocaron que el grupo de ponis fuera obligado a ser separado: los dignatarios de Maretonia, la señora perro diamante, Fluttershy y Rainbow, Starlight, Spike y los demás, fueron obligados a separarse, ocultarse, correr o pelear contra las bestias. Hubo quien salió de la biblioteca para buscar refugio al ser este mismo el epicentro del ataque, pero aun así, salir no era una alternativa muy viable, pues nadie estaba seguro de lo que había fuera, pero que alternativa tenían. Los cobardes huyeron, los valientes se quedaron a pelear, así de simple eran las cosas, o tal vez no, pero era lo único que podía expresarse.

Fluttershy y Rainbow Dash permanecieron juntas, acorraladas por las criaturas, no pudieron hacer nada más que ocultarse en las estanterías derribadas.

-¡tengo que sacarte de aquí cuanto antes!- le dice la pegaso de melena arcoíris a la pegaso amarilla.

-no Rainbow…. No hay a donde ir-

-Fluttershy, no es momento de tener miedo, si nos quedamos aquí podrías…-

-Rainbow Dash… no podemos irnos sin Gloss- murmura Fluttershy dolida.

-no sabemos de él, desde que atravesó 5 muros con Discord a cuestas quizás el….-

-¿qué? ¿El qué?-

-no podemos hacer nada… ni siquiera sabemos dónde podría estar- murmura Rainbow un poco pensativa y preocupada.

-Rainbow… Luna me lo encargo, fui a la última que se lo encargo…-

-eso fue cuando iba a ir a una junta… Fluttershy, no puedo dejar que te arriesgues… luego de lo que le paso a Celestia…-

-ese niño perdió a su madre, no podemos dejarlo solo-

-Discord se lo pudo haber llevado… quizás ni siquiera está en la biblioteca…-

-quizás aún este vivo, solo, si no tiene a su madre, Rainbow, por favor, ayúdame a buscarlo-

La pegaso se encontraba en un dilema, por un lado no soportaba ver a Fluttershy suplicándole, pero por el otro, no quería que esta se involucrara en algún peligro, pensó en dejarla en este sitio y decirle que ella iría por Gloss, pero ¿que pasaría si no está segura? ¿Qué pasaría si la encuentran? ¿Qué pasaría si la pierde porque ella no se encontraba ahí cuando le necesitaba la pegaso no estaba segura de que hacer, solo tenía claro una cosa, y era salvaguardar la seguridad de Fluttershy.

-no puedo dejar que te expongas…. Estas embarazada y si…- la pegaso se guarda sus palabras mientras en su mente recordaba lo que le había pasado a Celestia, Fluttershy piensa en ello y aunque le provocaba gran miedo y preocupación, su valor y sentimiento de responsabilidad eran mayores.

-no sabemos dónde pueda estar- murmura Rainbow Dash.

-podríamos empezar por el hoyo en la pared….-

Rainbow Dash se asoma entre las estanterías y divisa la ferviente y sanguinaria batalla que se llevaba a cabo a solo unos metros de ellas. Entre la multitud y la lucha sanguinaria lograba divisar un extenso agujero que se extendía por al menos 4 muros más como un túnel que apunta hasta las afueras. Rainbow Dash analiza la situación, observa la exorbitante cantidad de criaturas peleando por las afueras, todo el camino, y todos los peligros que deben atravesar para siquiera lograr salir por ahí. Luego esta mira a Fluttershy, observa su rostro lleno de preocupación y determinación.

-por favor….- suplica la pegaso amarilla.

Esos ojitos eran demasiado para Rainbow Dash, estuvo a punto de exceder a su petición, pero en eso está mira el vientre que la pegaso aun cargaba en eso ella titubeo. La imagen de Celestia aun pasa por su mente, una y otra vez, la escucha gritar, suplicar, recuerda la sangre y la pequeña naciendo muerta, recuerda a Celestia destrozada mientras agonizaba abrasando a su bebe sin vida, gritando y tratando de despertar a la pequeña sin lograr nada. Ve a Celestia llorando y suplicando, y luego esa imagen se interpone con el rostro de Fluttershy, ahora viendo a su pareja siendo la que suplica y llora mientras agonizaba. Algo se quiebra dentro de Rainbow Dash, y la pegaso siente una fuerte incertidumbre y cólera.

Rainbow Dash traga saliva y mira a Fluttershy con seriedad.

-lo siento, pero no puedo dejar que hagas esto, tengo que ponerte a salvo-

Fluttershy frunce el ceño y de golpe abre sus alas y se dispone a volar entre el batallón, pero Rápidamente Rainbow Dash reacciona y la toma por la cola, Fluttershy estuvo a punto de estrellarse de costado, pero Rainbow la jala y la sujeta con fuerza.

-¡Suéltame!- intenta gritar Fluttershy pero Rainbow Dash le tapa la boca con su casco para evitar un escándalo y que las bestias se enfoquen en ellas. Fluttershy la muerde con fuerza en la pesuña, y la pegaso arcoíris ahoga un gemido mientras obligaba a Fluttershy a regresar a las estanterías para ocultarse. Fluttershy lucha por soltarse, mostrándose cada vez más alterada y enfurecida.

-¡suéltame Rainbow!- apenas se escucha, opacado por el casco de Rainbow mientras comenzaba a brotarse sangre de su casco por la mordida de Fluttershy.

-no- murmura Rainbow Dash con seriedad mientras la arrastraba y aguantaba su dolor con total severidad.

-¡suéltame!-

-No lo are-

Fluttershy trata de golpear a Rainbow en las costillas, su sentido maternal era demasiado fuerte por lo que todo vestigio de miedo casi se había desvanecido, mientras Rainbow Dash no dejaba de pensar en el horrible destino de Celestia, Fluttershy no dejaba de pensar en el final de Luna, en lo solo que ahora se encontraba Gloss y por sobre todo en una vieja vivencia pasada, pensó en un potrillo solo sin madre, pensó en un potrillo que vio morir a su madre, pensó en un potrillo que necesitaba de alguien quien le cuidara; y de alguna forma todo ese pensamiento lo relaciono con su pasado con Blu, pensó en ella cuando lo cuidaba, en como algunas noches Blu se sentía muy solo y confundido por no recordar su pasado, pensó en como lo necesitaba a su lado, y pensó en como ella le había fallado, aunque no fuera verdad, ella verdaderamente sentía que de alguna forma le había fallado, y no estaba dispuesta a fallarle a alguien otra vez.

-¡déjame ir por Blu!- intento gritar por debajo del casco de Rainbow, la pegaso arcoíris quedo atónita al escuchar eso último.

Fluttershy golpeo a Rainbow Dash con sus alas, logrando que esta retrocediera y la soltara apenas lo suficiente para librarse y salir de su escondite para correr en dirección a donde Gloss y Discord se habían estrellado.

-¡Fluttershy!- grita Rainbow Dash.

Fluttershy pasa justamente por el centro del campo de pelea, donde libros, estanterías, tripas y sangre salían volando, ignorando todo esto, ella vuela por debajo, intentando evadirlos a todos, pasando a un lado y por debajo de las bestias, faltaba muy poco para que lograra salir hasta el final, pero en eso, para su desgracia, dejo de pasar desapercibida y una la de las bestias, vio claramente como un destello amarillo y rosado se dirigía hasta aquel agujero.

-¡Fluttershy!- Grita Rainbow Dash quien emprende el vuelo rápidamente, pero no llegaría lo suficientemente a tiempo, puesto a que la criatura logro arremeter contra la pegaso amarilla, llevándosela consigo. Fluttershy trato de soltarse, pero la bestia la tenía bien sujeta.

-¡suéltame! Ahhh, ¡suéltame!- chilla Fluttershy. Trato de usar la mirada, pero al intentarlo, no logro encontrar los ojos de la bestia, o más bien, no todos, pues esta poseía demasiados pares y no sabía en cuales enfocarse. Pronto los ojos de la bestia se ocultaron entre su carne y en su lugar se expuso una amplia avalancha de dientes largos, afilados y cubiertos en sangre, listos para engullirla.

Fluttershy quedo paralizada por un instante, nuevamente sus miedos infantiles habían regresado y como resultado quedo paralizada mientras lentamente la criatura la acercaba a sus colosales dientes. Hubo un destello arcoíris, y la criatura soltó un fuerte chillido, soltando a la aun paralizada Fluttershy, esta estuvo a punto de caer de los dos metros de donde la criatura la tenía elevada, pero rápidamente es cogida por el mismo destello arcoíris.

-¡Rainbow!- exclama Fluttershy reaccionando.

-¡tranquila te sacare de aquí!-

-¡cuidado!-

Unas amplias y gigantescas garras arremeten contra ellas, Rainbow apenas logra verlas, usa su cuerpo para proteger a Fluttershy mientras trataba de evadir el ataque, las gigantescas garras apenas logran rosarlas, pero aun así fue suficiente para hacer que Rainbow perdiera el equilibrio y se estrellara, todo fue tan rápido que la pegaso arcoíris apenas tuvo tiempo de usar todo su cuerpo para recibir ella sola el impacto de la estrellada.

Las dos pegasos se estrellan con fuerza, pero solo Rainbow Dash presentaba heridas serias.

-¡Rainbow! ¡Rainbow!- intenta hacer que despierte, la pegaso apenas abre sus ojos, pero con algo de dificultad, esta presentaba a lo largo de su cuerpo una serie de heridas predominantes de marcas de garras en su hombro izquierdo, y raspaduras en la mayor parte de su espalda y muslos.

-perdóname….- murmura Fluttershy entre lágrimas.

-Tranquila... tu... solo hiciste lo que creíste correcto… - murmura la pegaso mientras reaccionaba y empujaba a Fluttershy para ponerse delante de ella- ¡al igual que yo!-

Dos criaturas de colosal tamaño estuvieron a punto de arremeter ante ellas, Fluttershy ve todo en cámara lenta mientras ambas criaturas estuvieron a punto de arremeter contra Rainbow Dash. Por un instante la idea de perderla por su culpa paso por su mente, su corazón latió a mil por hora, casi podía ver el cuerpo de su amiga y compañera en sus cascos agonizando como paso con Luna. Fluttershy se estremeció y grito.

-¡Noooooo!-

Se levantó rápidamente, tratando de llegar a Rainbow Dash, la pegaso estuvo a punto de recibir las garras de las bestias cuando estuvo a punto de impedir que Fluttershy tratara de levantarse, pero en eso, algo insólito paso, un destello rosado emano y golpeo con fuerza a ambas criaturas desintegrándolas. La tierra se estremeció. Rainbow Dash abrió los ojos desorientada, dejando de lado las heridas que ya presentaba y aun sufría, se encontraba completamente ilesa, miro al frente suyo, aun un poco enceguecida por el resplandor, y corazón se detuvo por un momento al ver a Fluttershy en el suelo, rápidamente aun medio enceguecida fue a acudirá a Fluttershy, le reviso el pulso y la respiración, se calmó un poco al verificar que Fluttershy se encontraba ileza y que aparentemente solo se encontraba inconsciente.

Consiente del aun presente peligro, la pegaso arcoíris se dispuso a tomar a Fluttershy en cascos y rápidamente trato de sacarla del sitio.


A las afueras del combate, se encontraban los dignatarios de Maretonia, mas precisamente la dignataria superior, su hermano y dos de sus concejales principales, también con ellos se encontraban Blueblood y la señora perro diamante, mientras la pelea principal se llevaba a cabo en la biblioteca, este grupo buscaba apartarse lo más posible del peligro.

-deprisa por aquí- murmura uno de los dignatarios mientras sostenía una lanza y se asomaba para verificar que no hubiera ningún peligro.

-¡tenemos que salir de aquí, tenemos que salir de aquí!- chilla la perro diamante.

-esto no está bien… estamos huyendo…- murmura Blueblood.

-no estamos huyendo, solo, nos estamos alejando del peligro….- murmura la señora perro diamante con un tic nervioso.

-pudimos haber traído a mi tía… - murmura Blueblood.

-ella nos habría retrasado- murmura la perro diamante.

-¡oiga usted!- reclama el príncipe colérico mientras se interponía entre la perro diamante.

-¡ustedes dos, tranquilos o los dejaremos atrás!- exclama uno de los dignatarios inferiores.

-Blueblood, mira, no estamos huyendo, nosotros tenemos que hacer llegar un mensaje a nuestras tierras- le dice la dignataria superior.

-¡pero nosotros!- exclama el príncipe pero la dignataria lo calla, y en eso su hermano toma a ambos y se esconden en un callejón mientras ven pasar a una criatura de gran tamaño pasar muy cerca de donde ellos se encontraban, para su fortuna, esta no les vio y siguió su camino hasta la biblioteca.

-esa cosa se dirige a la biblioteca- murmura Blueblood.

-si… por eso nos alejamos del sitio- murmura la perro diamante.

- esto no está bien…. Nosotros no podemos irnos… más cosas vienen-

-Blueblood, tú no eres un guerrero-

-pero dos de ustedes si…-

-yo tengo que proteger a mi hermana, y los dos tenemos que regresar a Maretonia-

-pero… esta cosa… están escapando…-

-no lo hacemos, solo aseguramos la supervivencia de la mayoría-

-¡solo se están salvando ustedes!-

-cuando regresemos a Maretonia, regresaremos, con un arma que pondrá fin a esto, Blueblood puedes quedarte si quieres, pero no estamos huyendo, no les estamos dando la espalda, si nosotros no logramos contactar con nuestra tierra natal, será demasiado tarde para todos, ahora, tu ¿Qué piensas hacer?- murmura la dignataria superior con severidad mientras mira al príncipe seriamente a los ojos.

-¿estas seguros que esa cosa lo detendrá?-

-claro que sí, es nuestra reliquia más sagrada y poderosa, pero necesitamos que nos ayudes a llegar ¿sabes dónde podremos enviar algún mensaje?-

-hasta Maretonia… no lo sé… pero podríamos decírselo a mi tía… o esa tal Twilight…- murmura el príncipe pensativo- o quizás en el castillo haya alguna forma de contactarnos con sus tierras-

-no podemos regresar- bufa la perro diamante, apurada por que siguieran avanzando.

-temo que ella tiene razón, es muy peligroso, y debemos irnos ahora que podemos-

-pero…. Ellos…-

-Quédate entonces- murmura la dignataria superior con seriedad.

-hay barias carrozas en el castillo podríamos usar una para irnos- le dice el hermano

-necesitaremos alguien que tire de ella- murmura la dignataria superior.

-el tren entonces, yo podría ser el conductor-

-¡bien, pero ya vámonos!- chilla la perro diamante.

Los dignatarios y la perro diamante siguen su camino apresurado, pero el príncipe Blueblood se quedó hay de pie sin saber qué hacer, sin saber si seguir a los dignatarios o regresar al combate, realmente él no podía hacer nada, estaba muy confundido, por primera vez en toda su vida, él se sentía así ¿Qué es lo que tenía que hacer? solo se quedó hay de pie, mientras los dignatarios se perdían en un callejón.


Celestia se encontraba perdida en sus pensamientos, esta no reaccionaba, no se movía, casi parecía como si tampoco respirara, ni siquiera en todo el tiempo que fue cargada, no presento ni la más mínima expresión, permaneciendo ausente ante la realidad. Desinteresada por quien sea que la estuviera cargando, quien fuera que acudió a ella y le cargo todo el camino, alejándose de la batalla, no importaría si fuera aliado o enemigo, era como si simplemente ya no estuviera aquí. el único signo de presencia y vida que esta emanaba era la fuerza con la que esta abrasaba un verdaderamente ausente de vida, cuerpo pequeño y envuelto en su abrigo, un pequeño cuerpo rosadito, que a diferencia de ella, este realmente ni siquiera respiraba. Su bebe.

Quien sea que le cargaba entro a una habitación apartada entre la biblioteca, junto a algunos más.

-¡princesa! ¡Princesa!- ella no lo escuchaba.

-¡princesa! ¡Princesa Celestia! ¡Reaccione!-

Una sombra se pone ante ella como si en cualquier momento fuera a ser abofeteada, pero en su lugar este ente la toma por los hombros e intenta hacer que esta le mire a los ojos, pero Celestia seguía ausente.

-no saldrá en sí, acaba de perderlo todo- murmura Starlight con cólera.

-¿Dónde están los demás?- murmura el señor grifo, rendido por hacer reaccionar a Celestia.

-no lo sé… cuando esas cosas entraron todos nos separamos- murmura Spike dolido.

- ¿sabe dónde está mi madre?- murmura Starlight.

-si está viva ha de estar peleando en el centro de la ciudad- murmura el rey grifo con seriedad mientras caminaba en círculos por la habitación y luego golpea con cólera una pared.

Starlight abre completamente los ojos y se queda pensando en esa respuesta, piensa en su madre, la imagina aun peleando afuera, y por un momento, todo el miedo y melancolía que esta sentía se vieron desvaneciendo, sintiendo aun una pisca de esperanza.

-señor, encontramos a otras dos- anuncia uno de los guardias. Y dos grifos entran ayudando a dos ponis a entrar.

-¡Fluttershy! ¡Rainbow!- exclama Spike emocionado y aliviado por ver llegar a las dos pegasos, pero pronto esa felicidad se disiparía al ver a Fluttershy inconsciente y Rainbow gravemente herida.

-¿Qué les paso?- murmura Spike mientras corre a revisarlas.

-creo que es un poco obvio lo que nos pasó….- suspira la pegaso arcoíris de mala gana mientras se mordía los labios para aguantar el dolor de sus heridas, Spike se siente un poco apenado y tonto al preguntar eso.

-lo siento…-

-no, yo lo siento… (suspiro) me alegra que estén bien…- murmura la pegaso mientras se tumba en el suelo, y Spike prosigue a revisarla.

-¿son grabes sus heridas?- pregunta el señor grifo.

-¿esto? Je, es solo un rasguño…. Spike por favor, mejor revisa a Fluttershy-

-Rainbow estas sangrando mucho- murmura Spike mientras trata de hacer un vendaje en el hombro de Rainbow, la pegaso arcoíris se le queda mirando con una expresión severa.

-okei… ya voy, ya voy… - Spike deja a Rainbow y prosigue a revisar a Fluttershy, primeramente trata de buscar que esta no tenga alguna contusión o fractura, al ver que todo parecía estar bien, este prosigue a revisar su pulso.

-creo que solo esta inconsciente…- murmura Spike ya finalizando.

-¿seguro?- murmura la pegaso un poco dudosa-¿y su bebé? ¡¿Cómo está su bebé?!- pregunta ya un poco más intrigada e inquieta.

-lo siento… pero no hay forma de que pueda saberlo… yo…. Yo no se dé esto como ella-

-está bien…- murmura Rainbow mientras se levanta un poco adolorida y se sienta a un lado de Fluttershy para poder tomar su casco.

Spike se retira un poco para darles algo de espacio.

-¿alguna noticia de los dignatarios o el príncipe Blueblood?- pregunta el rey a sus grifos.

-no señor… tampoco encontramos a la señora perro diamante-

-búsquenlos, lo único que nos queda es permanecer juntos- murmura el rey con seriedad.

-si señor…-

Rainbow Dash sostiene con fuerza el casco de Fluttershy, implorando en su mente por que pronto despertara, pero su amiga permanecía completamente inconsciente, cosa que no hacía más que mortificarla, verla con los ojos cerrados, apenas respirando, era algo que le calaba en su corazón y le torturaba vilmente.

-fallamos…- murmura Rainbow Dash colérica.

-el plan fallo- murmura Spike con rendición.

-no… todos fallamos….- llora Rainbow mientras le daba un beso en la mejilla a Fluttershy- todos fallamos... todos fallamos-

Starlight se levanta de su asiento y camina hasta el rey grifo a quien le pregunta.

-¿ha sabido algo de Lúthien y Eclipse?-

La princesa había pensado en lo que todos habían dicho, y era verdad, lo último que les queda hacer es permanecer juntos, y la duda de donde podrían estar sus hermanos, comenzaba a preocuparle.

-lo siento pero tampoco los hemos encontrado, si mis tropas lo hubiera hecho, ya estaría aquí- responde el señor grifo- mis tropas los están buscando a todos-

- desaparecieron antes de que Discord fuera corrompido- responde Spike algo pensativo- francamente no sé donde puedan estar, solo espero que donde quiera que estén, los dos estén juntos-

Starlight se queda pensando por un momento, y luego una idea que le trajo cólera llego a su mente.

-también desaparecieron el grifo y el lobo azul que supuestamente nos resguardaban…- murmura la princesa con cólera y resentimiento, más que nada porque ninguno estuvo presente cuando los atacaron y se suponía que debían estar aquí para protegerlas, cosa que no paso- ellos desaparecieron antes de que todo esto pasara, no estuvieron aquí cuando los necesitamos-

-Starlight por favor….- murmura Spike.

-ella tiene razón…. Ese lobo azul…. Es el peor hijo que he conocido- piensa Rainbow Dash mientras observa a Fluttershy inconsciente- no es tu culpa, nunca podría ser tu culpa, tu siempre fuiste la mejor madre- le susurra a Fluttershy en el oído.

-no estuvieron aquí…-

-¿te refieres a Whisper? – pregunta el rey grifo con seriedad, Starlight asiente con la cabeza- ¿y dices que desapareció cuando….?-

-creo que al mismo tiempo que cuando Lúthien se perdió- murmura Starlight.

-Ese niño… seguramente fue tras de Lúthien- piensa el rey grifo- no es un mal Chico, solo es un poco impulsivo, como cualquier adolecente.

Ante esas palabras Starlight se quedó callada, y simplemente frunció el ceño y se cruzo de cascos.

Por la puerta entra tres ponis, todos estaban cubiertos de sangre y de algún modo presentaban algún tipo de herida.

-¡mi señor, son demasiados!- informa el comandante Red- si continuamos peleando al final nadie quedara con vida-

-¿Qué podemos hacer?- murmura Spike con intriga y miedo.

-esperaba que la princesa Celestia me lo dijera- murmura el rey grifo con cólera, todos permanecen en silencio por un momento, Crown se queda pensando por un momento en las posibilidades, trataba de pensar en que podría ser lo mejor, miro a la princesa del sol, y observo lo destrozada que esta se encontraba, aun ausente y abrasando con fuerza la criatura sin vida.

El grifo se acerca a la princesa, y coloca su garra sobre su hombro, este espera a que esta se cohíba, tiemble, algo, algún tipo de reacción, algo que le diga que esta hay, pero Celestia permanece inmóvil.

-no se puede escucharme princesa, pero siento tanto lo de su niña...- murmura el grifo con seriedad, Celestia continúa sin reaccionar. el grifo suspira.

- Red, has que algunos de los nuestros sobrevuelen el área, que busquen una posible ruta de escape-

-¡si señor!- exclama el grifo amarillo y rojo mientras se retiraba.

-¡espere! ¡Está hablando de irnos! Dejar que….- exclama Starlight colérica.

-un buen gobernante debe saber reconocer cuando ha perdido y cuando es mejor para su pueblo retirarse-

-¡No! ¡No podemos rendirnos!-

– lo siento pequeña, pero sin el apoyo de las princesas, no veo de que nos sirve seguir peleando, si no hay una oportunidad de nada sirve pelear por una causa perdida-

-¡aun no esta pérdida!-

El rey Grifo observa a Celestia, como está aún permanecía ausente abrasando el cuerpo sin vida de su bebé.

-yo creo que si-

-¡usted dijo que mientras recibiera el apoyo de las princesas aun habría posibilidad! ¡No podemos irnos! ¡Si mi madre aún está peleando es porque aún hay esperanza! ¡y yo también peleare si es necesario!-

-aun eres una niña- murmura el señor grifo.

-Starlight no digas tonterías- dice Spike.

-¡SOY UNA PRINCESA! ¡Y NO VOY A UIR SI MI REINO AÚN ME NECESITA!-

-niña, francamente ¿Qué es lo que podemos hacer? ¿Aún podemos hacer algo?- murmura el señor grifo con frialdad.

El señor grifo queda conmocionado, pero no por las palabras de Starlight, si no por algo que comenzó a pasar afuera, pese a la distancia, este podía escucharlo claramente, en sus agudos oídos, escuchaba como algo pasaba en el centro del combate. Starlight y Spike les miran confundidos, Starlight se sintió por un momento indignada por que le estuviera ignorando, pero pronto todos pudieron escucharlo y sentirlo.

La tierra se sacude con fuerza mientras al mismo tiempo un agudo y reconocible grito se hizo presente, todos los escucharon con claridad, incluso Celestia que por un momento dejo a un lado su trance para voltear en dirección a donde se escuchaba el grito.

-¿Tara?- murmura Celestia con voz quebrada.

-¡mientras aun respiremos aún podemos pelear!- exclama Starlight y se precipita y sale corriendo apresuradamente y tras ella le sigue el señor de los grifos.


En el centro de la biblioteca y parte de la entrada, la batalla aún se llevaba a cabo, las docenas de bestias ahora parecían haberse multiplicado alcanzando los cientos, mientras que por el contrario cada vez era muchos menos los grifos que se encontraban aun en el combate, poco a poco, estos iban cayendo mientras eran más las criaturas que venían, arrasando con todos como una avalancha, llegaban de a montones.

Ni siquiera cuando una pequeña esperanza apareció, parecía que las cosas mejorarían, de entre los escombros resurgió la princesa Tara Solaris y sin perder más el tiempo arremetió contra las criaturas, atacándolas con fuego, torbellinos y múltiples hechizos, ni siquiera sus poderes eran suficientes para arrasar con este ejército de monstruos. Tras provocar un fuerte estremecer Tara dio un grito de guerra y atravesó de lado a lado a una de las bestias más grandes mientras estaba cubierta en llamas, tras esto, la criatura se convirtió en piedra caliza y luego se convirtió en cenizas, dispersándose por todas partes.

Al poco tiempo, Starlight apareció y también se unió al combate para ayudar a su amiga y pelear fervientemente a su lado, determinada a no rendirse, ahora se sentía más segura de sí misma y casi todos sus temores se habían disipado.

Las cosas en lugar de mejorar, parece que solo empeoraron, pues aún más criaturas hicieron acto de presencia, por donde quiera más de estas bestias aparecían, criaturas enormes, con garras colosales, tentáculos, extremidades deformes y largas, criaturas con cientos de formas aberrantes, no se detenían y no paraban de llegar.

Por más fácil que pareciera que Tara se encargase de las bestias, ella se estaba agotando con rapidez, sin mencionar que ella no se encontraba del todo bien, su cuerpo poseía docenas de moretones cortes y raspaduras, de su anterior atentado contra su padre, la sangre le escurría por la frente manchando la venda que le cubría los ojos, y aunque no se notó mucho al principio, cada vez su respiración era más agitada y sofocada.

-¡Tara!- murmura Starlight quien luego de pasar por encima de algunas bestias logro acercarse a ella.

-mi madre….- murmura Tara jadeando.

Starlight no sabe que responderle.

-tenemos que terminar con esto….- murmura Starlight.

-son demasiados- murmura Starlight.

-¿ya te rendiste?- ríe por un momento Tara para tratar de guardar apariencias y bajar la tención.

- no... ¿Tú ya lo hiciste?- le sigue el juego Starlight.

-creo que no-

Las dos amigas arremete juntas contra una de las bestias más grandes, ambas combinan sus poderes y al estrellarse provocan que esa criatura estalle al impactar contra ella como un misil, Tara dispara un hechizo de fuego contra un grupo mayor de criaturas, mientras Starlight con su magia crea una serie de barreras para repeler a las bestias y evitar que se les acerquen demasiado. Las criaturas se enfurecen y un grupo grande arremeten contra ellas.

-¡viene por nosotras!- le avisa Starlight.

-es lo que quiero- murmura Tara con seriedad- ¡AL SUELO!-

Starlight se tira al suelo y Tara prende su cuerno en llamas su alrededor. Starlight se tira al suelo y espera que todo acabe, entre cerrando los ojos por el brillo ardiente del fuego, Starlight presencia como las criaturas más pequeñas ardían, podía escuchar sus gritos de agonía mientras se iban convirtiendo en cenizas. Sin embargo, por más fiero que fuera la llamarada de Tara no era suficiente, pese a todas las que incineraba, más y más llegaban. Criaturas grandes y colosales comenzaron a arriesgarse y trataron de atravesar las llamas de Tara, y Starlight observaba como poco a poco bestias más grandes se abrían paso e intentaban acceder a ellas. Tara volvió más potente su rayo de fuego y fulmino a algunos de los que ya estuvieron a poco de llegar a ellas, pero aun así otras criaturas se cubrían por los cuerpos fulminados de sus compañeros y trataban de acercarse más a ellas, llego a un punto en que estuvieron a punto de ser rodeadas, que Starlight decidió que ya era el momento y se levantó de súbito y tomo a su amiga por la espalda y se la llevo volando.

Las criaturas enfurecidas no les dejarían ir tan fácil, y algunas de ellas extendieron sus alas y fueron en su persecución, en el aire, Tara siguió disparando, logrando detener a algunas que casi o por poco les alcanzaban, pero no era suficiente, cada vez sus ataques eran más débiles aunque no lo admitiera, se estaba agotando y todavía estaba perdiendo sangre. Poco a poco, la princesa comenzó a adormecerse y Starlight comenzó a notar esto.

-¡Tara! ¡Te necesito con migo!-

-voy… solo… solo dame un minuto…- murmura Tara con sueño, estaba muy agotada.

Starlight se ve forzada a aterrizar al verse rodeada, rápidamente baja en picada y logra hacer que algunas de las bestias se estrellen contra el suelo al pasar junto algunos estantes, estructuras y escombros, pero no fue suficiente y se estrelló contra una pila de pergaminos.

Las criaturas aterrizan ante ellas, rodeándolas poco a poco, Starlight no perdió el tiempo y creo a su alrededor un escudo para protegerlas a ambas, las criaturas retrocedieron para no ser golpeadas por la onda expansiva, pero al estar el escudo materializado, las bestias se detuvieron ante este con seriedad, Tara y Starlight les observaron y esperaron con inquietud, ambas princesas se encontraban cansadas, aunque era Tara la que parecía que en cualquier momento volvería a desmallarse.

Starlight observo a las criaturas fijamente, y ella no sabría si fue su imaginación o algo que su mente haya inventado, pero creyó ver por un momento que una de esas criaturas de carne y membrana les sonrió. Las criaturas comenzaron a avanzar lentamente hacia su escudo, y al estar a punto de impactarse ante él, las bestias exhalaron la neblina roja, y así lograron pasar.

-¡oh por los siete infiernos!- murmura Starlight entre dientes.

Tara se levanta con su cuerno brillando con potencia.

-¡intenten suprimir esto!- grita la princesa y tras un potente brillo las criaturas salen despedidas, impactándose contra escombros, libreros y otras bestias.

-¿funciono?- murmura Tara con un tono inexpresivo, mientras una gota de sudor brotaba por su frente.

-bueno… todos salieron volando- murmura Starlight aun sorprendida por el poder de su amiga.

-yo quería desintegrarlos- murmura está jadeando- vienen más… puedo sentir sus presencias-

-aún podemos seguir- le alienta Starlight.

-son demasiados, y no se acaban-

-¡Vamos Tara podemos con esto! ¡Solo requerimos de un plan!-

-¿un plan...?-

Tara se queda pensando por un momento, mientras tanto las criaturas que habían golpeado comenzaban a recuperarse y a mostrarse aún más enfurecidas.

-tal vez si…- murmura Tara con seriedad.

-¡¿Qué cosa?! ¡Dilo rápido! ¡lo que sea y yo te apoyare!- murmura Starlight mientras encendía su cuerno.

-tengo un plan-

-bien… murmura Starlight.

-¿recuerdas cuando éramos niñas?-


Mientras el combate continuaba no muy lejos de ahí, dos cuerpos se encontraban aparentemente inertes, medio enterrados entre una pila de escombros, uno de ellos era el amo del caos Discord, y sobre él, aun con su cuerno clavado en el estómago del draconequus, se encontraba el pequeño Gloss con sus ojitos cerrados.

Ninguno se movía, apenas parecía que respiraran, ambos estaban inconscientes a su parecer, fue un golpe muy duro, tanto por Discord como Gloss quien expulso todo su poder en ese solo ataque, fue demasiado para el pequeño príncipe quien quedó inconsciente tras ese único ataque, poderoso, sí, pero termino con todas sus fuerzas.

Mientras estos dos yacían inconscientes, una pequeña figura se acercaba lentamente y con total sigilo, atento a cualquier señal de movimiento, pendiente a cualquier sonido que provenga de la cercanía, lentamente un unicornio se acercaba y al finalmente llegar a donde ambos se encontraban inconscientes, se detuvo y dudo por un momento. Observo a ambos por un instante, tanto los ojos de Discord como los de Gloss permanecieron cerrados, aun cuando el ente por accidente tropezó con una roca y provocó un golpe que hizo eco, los dos permanecieron ausentes de lo que se acercaba a ellos.

Miro detenidamente a Gloss, por un momento parecía como si no fuera a hacer nada, casi parecía como si en cualquier momento se fuera a dar la vuelta para retirarse, pero sus cascos permanecieron paralizados, el unicornio respiraba lentamente aunque en el fondo este estaba algo agitado e inseguro, procuraba conservar la calma. Observo a Gloss una vez más, y se fijó en su cuerno que aún estaba clavado como una estaca contra el estómago del draconequus. Extendió sus cascos, y trato de tomar al potrillo, pero al intentar levantarlo, sintió como el cuerno del pequeño estaba atorado en la carne de Discord, y al jalar un poco, noto como el draconequus soltaba un gemido de molestia, el unicornio se sobresaltó y soltó al potrillo, se quedó paralizado, esperando lo peor, esperando a que Discord despertara, pero no lo hizo, el draconequus permaneció con los ojos cerrados, sin dar otro movimiento, aun seudo enterrado en los escombros.

El unicornio blanco se acerca más, y se asegura que Discord aun estuviera dormido, se calmó al verificarlo, pero aún no estaba tranquilo, algo en él quería salir huyendo, quería esconderse, buscar un sitio seguro para el solo, pero algo muy en su interior, no le permitían dejar atrás al pequeño Gloss.

-Vamos Blueblood ¿Qué eres? ¿Un poni o un ratón….?- se dijo a sí mismo.

Por un momento le pareció ver como Discord estuvo a punto de despertar, y Blueblood reacciono casi espontáneamente.

-¡un ratón!-

Se dio la media vuelta, estuvo a punto de irse, pero algo se lo impidió, sus cascos no avanzaban por mas asustado que este estuviera, algo en el no concebía la huida.

-¡reacciona! ¡Reacciona!- piensa este mientras el mismo se abofeteaba levemente, siendo apenas palmadas en las mejillas.

Blueblood miro una última vez en dirección a Discord, observo al draconequus inconsciente, y luego al potrillo que también permanecía inconsciente en su pecho.

-creo que ya tome una decisión…- murmura Blueblood con falsa determinación y confianza. Este se da la media vuelta y sale corriendo como el cobarde que es, pero luego se siente un estremecer delante de él, da la media vuelta y corre rápido en dirección a Discord, dando un grito ahogado, este salta, toma al pequeño Gloss y de un tirón se lo quita a Discord del estómago.

El draconequus reacciona vilmente soltando un fuerte gemido mesclado con rugido, la tierra se estremece y Blueblood corre a esconderse tras unos escombros.

Discord despierta, y mira adolorido en todas direcciones, mientras colocaba sus garras contra su frente, y la herida que tenía en el estómago, para poder sobársela y estabilizar su mareo, se sentía muy desorientado y confundido.

Blueblood mira aterrado como Discord se levanta de entre los escombros, el unicornio tenía el corazón en la garganta. Discord mira al frente suyo, y presencia la batalla que aún se lleva a cabo en la biblioteca, el draconequus sonríe y desaparece finalmente, mientras Blueblood observa todo con el corazón a nada de un paro cardiaco. Cuando Discord al fin desaparece ante el, este no puede creer que aún estaba con vida.

-¡idiota, idiota, idiota! ¡Blueblood eres un idiota!- se decía a sí mismo una y otra vez en su mente mientras respiraba agitadamente- idiota y cobarde, eres un idiota y cobarde, muy guapo, pero el cobarde a final de cuentas-

El unicornio se daba de topes en la cabeza, sin percatarse aun de lo que había hecho, cuando se percata de que tenía algo recostado en su regazo, este mismo no puede creerlo, aun cuando hacía poco había actuado, este aun no podía creer lo que veía en su regazo. Por un momento todos los miedos de Blueblood se disiparon, y su rostro esbozo una sonrisa mientras se acomodaba al pequeño Gloss en su pecho.

-bueno, quizás no soy tan cobarde…- piensa este mientras se sentía ligeramente orgulloso de sí mismo. Pero pronto ese sentimiento de orgullo se vería remplazado por uno de preocupación al ver como el potrillo permanecía inconsciente en su regazo y al pensar en cómo aria para protegerlo si el mismo no se podía proteger.

Blueblood se olvidó de eso, y trato de poner en claro lo que era importante, trato de olvidarse por un momento de su propio bienestar y se enfocó en el potrillo que cargaba consigo, pensar en lo solo que ahora el potrillo estaba y en la horrible forma en que todos vieron como su madre murió, hicieron despertar en él una pisca de determinación y responsabilidad.

Es entonces que Gloss comienza a reaccionar, el pequeño potrillo comienza a moverse en el regazo de Blueblood, y levemente abre los ojos, y mira a quien lo cargaba. El potrillo se mostraba bastante cansado y debilitado, pero al mismo tiempo se presentaba triste. El potrillo comenzó a llorar al recordar el trágico destino de su madre, Blueblood al notar esto abrasa al potrillo y le susurra al oído.

-no te preocupes… no te preocupes, yo estoy con tigo-

-mama…- murmura el potrillo entre lágrimas mientras oculta su rostro en el pecho del príncipe.

-shhh, ya, está bien, no te preocupes, yo te voy a cuidar…-


La serpiente escarlata pese a estar enroscada en el suelo no se mostraba molesta o inquieta, si no calmada y paciente, como si no le temiera a nada y solo esperara a que la princesa decidiera seguirle.

Lúthien bufo, se sentía frustrada, pero por alguna razón que no podría entender en ese momento, no sentía miedo hacia el animal o su situación. Pudo gritar por ayuda, pero por alguna razón que no se podía explicar no tenía miedo, de hecho ni siquiera parecía atemorizada ni siquiera un poco.

-sácame de aquí- murmura Lúthien con seriedad.

La serpiente asintió y desenrollándose avanzo al frente y la princesa le siguió. Lúthien camina cautelosamente por el pasillo oscuro, atenta a cualquier posible amenaza, la princesa intenta encender su cuerno, sin embargo su luz era solo un tenue destello en la oscuridad absoluta, lo único que podía divisar, era parte de la cola de la serpiente que le guiaba reptando en el suelo a paso lento mientras ella simplemente seguía galopando tras de ella.

Simplemente galopo a paso lento y tranquilo, siguiendo a la serpiente, entre la oscuridad, el silencio era predominante y hueco, apenas interrumpido por los pasos de la princesa. Lúthien no despego su mirada de la serpiente ni por un momento, atenta a no perderle de vista, y poco a poco, esta se fue acostumbrando a la incertidumbre y la inquietud inicial por su situación se aminoro hasta casi haber desaparecido. Por alguna razón que no podía explicar se sentía más tranquila, relajada y serena.

-¿Cuál es tu nombre?- murmura Lúthien de repente con cierto tono curioso, casi como si de un momento a otro todo sentido de alerta y desconfianza en ella hubiera desaparecido, su voz era tan dulce que cualquiera se cautivaría al oírla, incluso la serpiente se detuvo al escucharla, y lentamente esta la mira a los ojos, esos fríos y petrificantes ojos rasgados con sus pupilas verticales y rasgadas como un corte en un cristal- ¿tienes un nombre?-

La serpiente se le quedo mirando por unos instantes con expresión curiosa, luego se dio la vuelta y siguió su camino.

-yo puedo darte uno- murmura Lúthien mientras continua siguiéndole. Cuando se dio cuenta y repaso en su mente las palabras que había dicho, esta misma se mostró muy confundida.

-¿por qué dije eso?-

La serpiente siguió su camino y Lúthien fue tras ella, hasta que la oscuridad dejo de ser tan densa, pronto sintió la textura del camino sobre el que andaba, sintiendo un alfombrado muy familiar. El eco que provocaron sus cascos al andar reforzó su corazonada, y antes de que todo se volviera claro y pudiera ver donde se encontraba, ella supo que se encontraba en el salón del trono del imperio de cristal.

-Bienvenida sea mi princesa Lúthien Sparkle-

Lúthien miro confundida en todas direcciones, buscando a quien sea que le anuncio su llegada, pero no vio a nadie, esta al no ver a nadie, se enfocó en el lugar donde se encontraba, y trato de deducir donde estaba, ella reconocía el lugar, pero se veía y sentía muy diferente, el aire a su alrededor era caliente y seco, como el más fiero de los infiernos, la piedra azulada de la que estaba conformada toda la estructura ahora era roja como la sangre, las sombras predominaban a los alrededores y aquel inmenso trono que se encontraba en el centro de la habitación ahora era tres veces más grande y los cristales que lo constituían eran negros y destilaban un aura roja muy potente.

-¿Qué cosa es esto? ¡¿Dónde está?!-

-¿quién?-

-¡tú sabes quién!-

-tu hermano ¿o tus hijos?-

Lúthien quedo desconcertada y confundida al escuchar esas palabras, su mente por poco explotaba, se encontraba muy confundida y por un momento la cólera que esta sentía hacia quien le quito a Eclipse se había disipado.

-¿no te molesta cuando….?- escucha de repente una voz en el ambiente, esta voltea inquieta en todas direcciones, pero donde no hay oscuridad solo ve diamante corrompido y rojo como la sangre, camina tambaleante en todas direcciones, hasta que en eso esta divisa una figura alta y delgada con dos largos cuernos en la cabeza, sentada en dirección al trono, mas no precisamente sobre de este, si no a los pies del mismo, en el borde de los escalones que accedían al trono de cristal, y al frente del trono se encontraba una mesa de diamante cubierta por una manta de terciopelo, y en esta misma reposaba una espada negra en su funda.

-¿no te molesta cuando alguien no cumple su parte del trato?- murmura la figura con un tono sombrío mientras inspeccionaba una segunda espada que este poseía.

Lúthien no sabía que decir, o a que se refería precisamente la criatura, sin titubear pero al mismo tiempo sin bajar la guardia la princesa avanzo hasta el trono acercándose a la criatura que se encontraba sentada en los escalones, se detuvo cuando percibió que la criatura en lugar de pelaje o piel poseía una amplia y membranosa capa de musculo descubierto pero bien torneados asomándose de entre la capucha que tenía puesta.

-a mí me molesta, y mucho, por eso siempre hay que ser atento y perspicaz cuando haces un encargo, tienes que asegurarte tú mismo que lo hagan bien- murmura la criatura con inexpresividad mientras desenvainaba la espada negra. Lúthien reacciona casi de golpe, enciende su cuerno en un aura purpura y apunta directamente contra Carnage. Es entonces que Carnage se levanta, avanzando lentamente hacia Lúthien aparentemente, pero en su lugar este se acerca a la mesa y coloca la espada que poseía a un lado de la otra, Lúthien miro ambas espadas y noto que a simple vista las dos eran exactamente iguales.

-¿Dónde está Eclipse?- pregunto cuando tenía a la criatura delante de ella, Carnage se levanta la capucha mostrando su apariencia cornuda, sin piel, con ojos ensombrecidos y dientes largos y afilados, Lúthien permaneció tranquila ante la criatura y volvió a preguntar- ¡¿Dónde está Eclipse?!-

-¿Por qué el interés en saber?-

-¡dímelo ahora!-

-no te preocupes, el pequeño está a salvo, mejor que cualquiera en la biblioteca- se burla Carnage mientras le daba la espalda a Lúthien.

-¡no me des la espalda!- exclama Lúthien con cólera. Carnage se detiene, pero aún no se voltea, este se queda de pie, aparentemente analizando. Lúthien se quedó esperando, la intriga y espera le molestaban cada vez más, se veía muy tentada a atacar a Carnage y obligarlo a que le dijera lo que tanto quería saber, pero Carnage no reaccionaba. La espera comenzó a hacer que sintiera el impulso de tomar alguna de las dos espadas y clavársela en el corazón a Carnage, pero por el momento contuvo ese impulso.

-adelante- murmura Carnage.

-¿Qué cosa?-

-toma una espada, y párteme en dos ¿es lo que quieres no es así? –

Lúthien se le quedo mirando extrañada por un momento, miro las dos espadas con seriedad, ambas aparentemente hermanas, aparentemente de los mismos materiales, aparentemente con las mismas capacidades, o eso a simple vista, pues Lúthien al observarlas detenidamente, presentía que pese a todo su parentesco, eran muy diferentes.

-adelante princesa, escoja una, será un regalo para usted, pero he de advertirle que solo podrá tomar una, la que tome será suya, y la que deje atrás será la mía-

-¡no lo repetiré otra vez! ¡Donde esta Eclipse!-

-¿Por qué tanto interés por ese niño?-

-¡él es mi hijo!-

-mentira, mentira, simplemente mentira, y usted, je, lo sabe-

-¡DONDE ESTA!-

-a salvo, lo prometo, je, ahora si no elige una espada me temo que….-

Sin pensarlo un segundo más Lúthien toma la espada de la derecha y rápidamente la desenvaina para amenazar a Carnage con ella.

- je excelente elección- murmura Carnage mientras toma la espada restante y de igual manera la desenvaina.

-ahora ¿me dirás donde dejaste a Eclipse?-

-En un momento solo….-

-¡solo que!-

-je, dicen que tienes cualidades muy buenas para el esgrima- sonrió Carnage.

-¿Quién lo dice?-

Carnage sonrió siniestramente.

-tu hermana, y todos los que te vieron pelear con ella- murmura este y en eso este arremete contra Lúthien con la espada negra en alto. Lúthien ni siquiera lo piensa cuando ve chocar las dos hojas fervientemente resonando en la habitación con fuerza, ambas espadas estaban arremetiendo una contra la otra.

-tienes mucha fuerza en tu agarre- sonrió Carnage mientras ambas mantenían su ataque.

Lúthien confundida pero con una intensa cólera que comenzaba a brotar en su interior se zafa del choque de espada y antes de que Carnage pudiera restablecer otra estocada, Lúthien lo rodea y apunta la hoja contra su cuello, para decapitar a Carnage, sin embargo la criatura logra darse la vuelta a tiempo y detener el golpe con la misma funda de la espada, desviándolo y provocando que Lúthien callera, sin embargo rápidamente Lúthien se restableció, y se mantuvo con la espada cubriéndola mientras retrocedía lentamente, con la hoja en alto lista para arremeter o bloquear.

-tienes buena postura, diría que prácticas en tus tiempos libres, pero tu madre nunca te permitiría algo tan peligroso ¿o sí?-

-¡tú qué sabes de mi vida!- exclama la princesa.

Carnage inmediatamente se cubre con la espada esperando una arremetida de Lúthien, pero sin embargo no sucedió nada, simplemente la princesa se quedó a la defensiva sin quitarle los ojos de la vista.

-esperas a que yo te ataque primero….- murmura Carnage con interés.

-de nada sirve apresurarse, todo a su tiempo, paciencia y encontraras la oportunidad-

-¿eso lo leíste en un libro?-

Lúthien asiente pero mantiene su seriedad.

-¿la torre oscura?-

Lúthien sorprendida asiente nuevamente. Carnage sonrió ante su intriga.

-¿Quién eres?-

-todos me conocen como Carnage, pero eso no es lo importante- murmura Carnage bajando su espada, pero aun sosteniéndola y observándola con detenimiento. Lúthien le sigue con la mirada mientras Carnage camina por el salón. En eso Carnage guarda la espada en su funda y saca algo en su lugar, por la oscuridad, Lúthien no pudo ver de qué se trataba, luego Carnage le arrojo dicho objeto, pequeño y redondo, fue lanzado como un proyectil contra ella, Lúthien apenas reacciono y de un agitada de su espada parte el objeto en dos.

-¿no tienes hambre?- murmura Carnage irónicamente, es entonces que Lúthien se percata que lo que había partido en dos se trataba de una manzana, roja y reluciente, ahora destilando su jugo como sangre en el suelo al ser partida en dos.

-¡¿Qué es lo que quieres de mí?!-

Carnage sonrió nuevamente, su rostro demoniaco con una sonrisa amplia y repleta de dientes afilados y amarillentos no causaron en Lúthien ninguna expresión de miedo, ni siquiera inquietud, casi como si no le sobresaltara o impresionara la apariencia del sujeto.

-si te dijera, ya no sería divertido- murmura Carnage burlonamente- es algo que tú misma debes averiguar-

- basta de juegos, me vas a decir donde esta oh…-

-¿me destruirás?- concluye carnaje- todos quieren destruirme en este preciso momento, algunos quizás tenga alguna oportunidad, pero nada de eso me importa en lo absoluto, no me importa nada solamente tu-

-¿Dónde está?- Lúthien queda seria, completamente, pero en su mente el caos se desataba.

-pero que cruel es el destino ¿no lo crees? Pensar que alguien haya pasado siquiera la mitad de cosas que tu as sufrido, eso verdaderamente es, es cruel, no entiendo cómo es que lo asimilas-

-tengo a mi madre, mis hermanos, a ponis que me aman-

-¿y que es el amor? Por favor dímelo, fui directamente con la princesa de dicho artilugio y no me respondió nada ¿tú sabes que es el amor?-

-el amor…. El amor es….- Lúthien creía saber la respuesta, pero al intentar decirla, no supo cómo responder- el amor es cariño…-

-va- se mofa Carnage- el amor es solo una ilusión, un sentimiento que no tiene valor, solo te hace sufrir, solo esta hay para torturar los corazones de los que lo tienen, que es el amor, si no más que un lastre para la propia vida-

-tu que puedes saber sobre eso-

-aparentemente más cosas de las que tú crees saber- murmura Carnage con una sonrisa, Carnage desenvaina su espada y arremete directamente contra la princesa cuando parecía distraída, pero luego se vuelve a escuchar un resonante choque de espadas, con un solo movimiento Lúthien desarma a Carnage y apunta la punta de su espada contra el rostro de la criatura.

-nunca antes has desempeñado este arte de combate, pero lo tienes en la sangre, desde que naciste, siempre fuiste muy hábil, desde el principio eras una joya, un diamante en bruto que buscaba aflorar, pero la presión de su propia madre y todos los que te retenían te convirtió en una princesa indefensa que ni siquiera pudo defenderse de un patético dragón cuando le llego por el frente-

Lúthien abre los ojos completamente, mientras ataba todos los cabos en su mente.

-¡tú los enviaste! ¡Tú me hiciste esto!- exclama Lúthien mientras sus ojos destellaban.

-bueno, sinceramente, no puedo negar que yo fui el que destruyo Canterlot, dos veces, pero yo no envié a los dragones a Ponyville-

-¡entonces quien fue!-

-Death Smiles- responde Carnage- la yegua que montaba el dragón que te incinero-

En eso el recuerdo de la risa de aquel poni burlándose mientras el dragón escupía su llamarada contra ella le golpeo directamente. La ira que ahora estaba dentro del corazón de Lúthien era tal que la hoja de la espada comenzó a cubrirse por una poderosa aura morada, flameando como si estuviera bañada en fuego purpura.

-puedo jurarte, por mi madre y creadora, por ti que yo no tuve nada que ver con lo que pazo en Ponyville, si he de ser una bestia, así seré, pero no me culpes por crímenes que no cometí-

-ahora mismo hay una nube oscura que amenaza con destruir el mundo entero- murmura Lúthien con severidad mientras la llama morada de su espada comienza a intensificarse- ¿quién es el inocente?-

-yo no dije que lo fuera, pero yo no te ataque cuando estabas preñada, ni a ti, ni a la hermana que tanto odias- murmura Carnage mientras camina lentamente hacia la princesa, pero en eso Lúthien levanta su espada y apunta directamente contra el pecho de Carnage, muy cerca de donde se encontraba la gema, reluciendo en su gargantilla, Lúthien por un momento se pierde en el resplandor de la gema al verla directamente. La gema comenzó a brillar con intensidad y los ojos de Lúthien comenzaron a reflejar ese mismo brillo.

-¿te gusta lo que ves?- pregunta Carnage con una sonrisa.

-¿qué cosa es eso?- murmura Lúthien desorientada mientras cerrar los ojos con fuerza y trataba de sacarse esa influencia de su mente.

-es la respuesta- sonrió Carnage.

Lúthien gruñe, pero trata de contenerse para no dejarse llevar por la rabia. Al lograr calmarse por sí misma, la llama morada de la espada se apaga y regresa a la normalidad.

-¿sabes por qué me molesta tanto que la espada que encargue hacer no se hiciera con el material que demande?- murmura Carnage burlonamente, Lúthien arquea una ceja mientras Carnaje retrocede y extiende en lo alto su espada negra, y en eso pasa algo que Lúthien no se esperaba, la hoja de la espada comenzó a despedir humo mientras comenzaba a tornarse a un rojo vivo, es entonces que la espada al igual que como paso con la de Lúthien, se prendió en un aura esta vez roja y mucho, mucho más grande, parecía como el escaso aire que había en los alrededores fuera succionado por la espada. El castillo entero comenzó a estremecerse con fuerza, mientras la hoja de la espada desencadenaba fuego infernal que obligaron a Lúthien a retroceder, no por miedo a resultar quemada, sino por la conmoción de todo ese poder desencadenado ante ella, y mientras esto pasaba, el collar que Carnage poseía en el cuello, comenzaba destellar con intensidad. Parecía que el poder era ilimitado y que su sola demostración destruiría el castillo entero, pero al poco tiempo, las llamas se apagaron, y cuando volvió a la normalidad, en el casco de Carnage solo se encontraba una empuñadura que destilaba metal derretido.

-esta imitación nunca estará a la altura de la real- murmura Carnage con decepción mientras arrojaba el mango a lo lejos ante ellos -ha escogido bien princesa-


La batalla contra las bestias se intensifica, los grifos difícilmente logran mantenerse a la par con todas las criaturas, tratan de mantenerse en pie el mayor tiempo, pero cada vez resulta más y más imposible, ya ninguno está seguro de cuanto más podrán durar. En eso Starlight aparece y arremete contra las bestias, golpeando a algunas con sus rayos, intentando envestirlas con sus escudos y tratando de provocarle algún daño por más pequeño que fuera, la joven princesa provocaba la ira de las criaturas y que todas fueran tras ella.

Wes observaba todo esto desde las sombras aun encadenado y completamente imposibilitado, ve con horror y temor por lo que Starlight estaba haciendo, el no comprendía lo que hacía, veía temeroso como Starlight provocaba a las criaturas y como todas iban tras ella. El príncipe trata de soltarse, pero no tenía la suficiente fuerza para lograrlo.

-¡suelten! ¡Por favor! ¡Mamá! ¡Penny!- suplica Wes, pero Cadance no le hace caso.

-por favor Wes solo disfruta del espectáculo- murmura Cadance con un tono sombrío.

-¡No! ¡Por favor! ¡Suéltenme! ¡Are lo que quieran! ¡Por favor!-

Cadance no voltea a ver a Wes y en su lugar ve como las criaturas rodean a Starlight, mientras Wes trata de soltarse de sus cadenas, pero no lograba conseguir nada más que lastimarse las muñecas, golpeaba las cadenas, las sacudías, trataba y trataba pero solo provocada un incesante e incómodo ruido.

Wes termina rindiéndose, y comienza a llorar.

-¡por favor! ¡Suéltenme!-

-es por tu bien hijo- murmura Cadance con un tono sombrío.

Penny se suelta de Cadance y abre sus alas, para emprender el vuelo y estar a la altura de Wes que se encontraba colgando por encima de ellas, Penny se coloca frente a su hermano y lo mira a los ojos con algo de curiosidad.

-¿quieres ir a ayudarla?- pregunta Penny mientras se chupa el casco cual potrilla, Wes simplemente asiente con la cabeza y Penny sonríe. La princesa extiende su casco y este se convierte en una larga garra de hueso, con la cual rosan las cadenas de Wes, como si se preparara para cortarlas ella misma de una sola vez. Esta prepara su casco y lo coloca en posición para cortar las cadenas, alejándolo un poco para soltar una fuerte arremetida.

-¡Penny!- exclama Cadance, Penny se detiene a solo centímetros de las cadenas que apresaban a Wes- regresa aquí jovencita-

-voy mami, solo le mostraba un truquito a Wes jijiji- ríe Penny inocentemente.

-regresa por favor cariño, no molestes a tu hermano-

-¡voy!- Penny ríe como una tontita, y antes de retirarse y regresar con su madre, esta observa a Wes con un tono divertido.

-¿quiere soltarte?- susurra Penny con un tono travieso, Wes asiente- entonces suéltate tú mismo-

Penny regresa con su madre, y continúa viendo el espectáculo, Wes no lo comprende y regresa su mirada hasta los cristales donde intenta buscar a Starlight para ver qué había pasado con ella.


Starlight se coloca en el centro del campo de pelea, delante de todas las bestias, las cuales enfurecidas comenzaban a rodearla, enciende su cuerno como nunca antes lo había hecho en su vida, y prepara un hechizo.

-espero que estés lista Tara- murmura Starlight mientras cierra los ojos con fuerza y dispara inicialmente una poderosa onda expansiva que golpea a ponis, grifos y bestias por igual, las criaturas tratan de reincorporarse y resistir el ataque de Starlight, pero al menos al principio era demasiado fuerte como para que pudieran reincorporarse rápido. Starlight cierra los ojos con más fuerza, y su cuerno expulsa de si una onda expansiva del tipo burbuja que envuelve a todos los presentes en un campo que paralizo los cuerpos de todos y cada uno de los soldados de ambos bandos. Los grifos se muestran alterados y confundidos al verse completamente paralizados en la última postura que cada uno tomo, casi como si el tiempo se hubiera detenido, todos permanecieron inmóviles como estatuas.

-¡ahora! ¡No podre mantenerlo por mucho tiempo me oíste!- grita Starlight mientras cerraba con fuerza sus ojos y su cuerno destilaba chispas descontroladas que lo calentaban, quemándole la frente a la princesa, era demasiado para ella, sentía como si su cuerno fuera a estallar.

De entre las estanterías surge Tara quien también poseía su cuerno brillando con total intensidad, la princesa abre sus alas y vuela sobre Starlight mientras en la punta de su cuerno se materializaba una pequeña esfera de fuego.

-¡TODOS PREPÁRENSE QUE ESTE SERÁ SU FINAL!- grita Tara mientras la pequeña esfera de fuego la tomaba con sus cascos y comenzaba a crecer descomunalmente tomando la forma de un pequeño sol que poco a poco iba creciendo, su calor era tan intenso que todos los presentes aterrados comenzaron a sentir los rayos solares que cada vez iban en aumento, como si se encontraran en un ornó.

De ser posible los grifos habrían gritado, amenazado o suplicado ante la amenaza de Tara y el sol que cargaba entre sus cascos, todos pensaron que los iban a desintegrar con ese sol, un fuego tan intenso que fulminaría el imperio entero. Todos pensaron que morirían desintegrados por ese sol incluso las criaturas de carne y pellejo, las cuales no se hicieron esperar más y exhalaron todas y cada una de ellas la niebla roja, fulminando la capa paralizadora de Starlight y liberándose en el acto, listas para atacar o escapar cuanto antes, y con todos los grifos paralizados las dos princesas estaban solas, pese a todo, Starlight mantuvo su hechizo, e incluso lo hizo más fuerte, y Tara por su parte, sonríe al sentir como la parálisis de las criaturas se desvanecían.

-¡IDIOTAS, ESO ES JUSTO LO QUE QUERÍA QUE HICIERAN!- exclama Tara mientras abrazaba fuertemente el sol en miniatura y lo presionaba de tal forma que lo precipito a comprimirse hasta desaparecer entre sus cascos, aparentemente apagando la llama como una vela, pero la princesa mantuvo sus cascos juntos aun así.

Todas las criaturas al verlas indefensas, rugen y se disponen a ir contra las princesas, toda la horda, Wes ve aterrado como muchas de esas vestías estaban dispuestas a partir en dos a Starlight con sus garras y dientes, las princesas se encontraban rodeadas y no pareciera que hubiera forma de que salieran libradas, pero en eso, sucede algo sin precedentes. Tara abre sus cascos, y de estos surge una ráfaga de viento que succiona a las criaturas, la princesa termina de revelar lo que había apresado y emerge un colosal hoyo negro que comienza a succionar a todas las bestias.

Las bestias se percatan del peligro demasiado tarde, y cuando intentan regresar o aferrarse a algo para resguardarse, no lo logran y son arrastradas y posteriormente succionadas por el hoyo, perdiéndose en la completa oscuridad del mismo. Perdiéndose para siempre en alguna otra dimensión en alguna realidad donde lo único existente serán ellos y la oscuridad que les rodea.

-¡este es su final!-

Las criaturas chillan con desesperación, tratan de aferrarse a algo, pero no lo logran, y las pocas que lo logran, son atacadas por la espalda por un rayo de Tara, lo cual las desestabiliza y terminan siendo succionadas junto al resto. Starlight permanece en el suelo por debajo del hoyo negro, tratando de mantener su hechizo de parálisis en todos los demás, siendo estos los únicos que por el momento no sufrían el riesgo de ser arrastrados hasta su final.

La biblioteca se estremece, motones de escombros, libros, pergaminos, estanterías enteras eran succionados junto a las criaturas, las fuertes ventiscas arrastran todo lo que no está sujeto contra el suelo o por la magia de Starlight, y cada vez, esas fuerzas van en aumento y comienzan a hacerse más y más fuertes, siendo que aun con el hechizo de Starlight, todos sienten la fuerte succión y como esta va en aumento. Y en los cielos, por sobre de ellos, el pequeño hoyo negro de Tara comenzó a hacerse más grande.

-¡Tara! ¡Ya es suficiente!- exclama Starlight.

ya no había rastro de las criaturas de Carnage, aparentemente ya todas habían sido succionadas, Tara solo quería estar segura de ello antes de finalmente serrar el hoyo de la perdición.

-¡Tara ya ciérralo o se tragara la biblioteca entera!- grita Starlight con precipitación y dificultad mientras su melena se sacudía violentamente.

-¡sí!- responde Tara mientras trata de acceder al hoyo negro para poder tomarlo de ambos extremos y cerrarlo tal y como lo hizo la primera vez, cuando era una niña. Pero algo pasa, el hoyo negro en lugar de serrarse se hace más grande y comienza a succionar con mayor fuerza todo lo que está por debajo del mismo.

-¡Tara! ¡No podre mantener el hechizo mucho tiempo! ¡Ciérralo! ¡Ciérralo ya!- exclama Starlight mientras se esforzaba por mantener su hechizo, pero cada vez que dejaba pasar el tiempo este perdía poder, y ella misma sentía como poco a poco la fuerza del hoyo negro también comenzaba a succionarla.

-¡Nooo! ¡Tara donde estas!- suplica Starlight mientras su cuerno comenzaba a parpadear, se estaba agotando, y el solo mantener el hechizo le provocaba demasiado dolor, su corazón no dejaba de latir frenéticamente, su respiración casi se detenía, esta trato de abrir sus ojos, miro en todas direcciones, por encima y a su alrededor, no veía a Tara por ninguna parte, solo el hoyo negro y los grifos igual de aterrados que ella, aterrados por en cualquier momento ser succionados por el hoyo negro que ellas mismas habían creado para detener a las bestias.

-¡TARAAAAAAAA!-

Wes observaba con impotencia y cólera como Starlight luchaba por evitar que el hoyo negro le succionara a ella y todos los demás grifos, el príncipe intento gritar su nombre, pero Penny apareció tras de él y le tapó la boca con una mordaza impidiéndole esbozar una sola palabra, dejando que este solo pudiera emitir tenues gemidos, y comenzara a llorar por la impotencia de poder ayudar a su amaga.

-¡Tara! ¡Tara! ¡ayúdenme!- grita Starlight desesperada, no se había dado cuenta de que justo cuando Tara estuvo a punto de cerrar el hoyo negro algo la tomo por el casco, y se la llevo precipitadamente lejos de la biblioteca, donde ella aun se encontraba luchando.

-¡Noooo! ¡Suéltame!- exclama Tara colérica, en eso quien la sostenía la toma con fuerza del cuello y la golpea en el rostro, es entonces cuando finalmente se percata de quien era su captor al sentir su poder.

-no puede ser…. Aj…. Padre…- murmura la princesa con dificultad mientras se ahogaba.

-¡jajaja aún no hemos terminado hija mía!- ríe Discord maliciosamente.