El despertar del demonio:
Capítulo 56: la voz de nuestros corazones.
En algún sitio recóndito del imperio de Cristal, regados por todas partes como si fueran alfombrado, se encontraban docenas, casi cientos de cadáveres destazados y brutalmente acecinados de dos especies en específico. La batalla entre los grifos y los minotauros casi llegaba a su final, ya solo quedaban unas cuantas docenas en pie, aun luchando hasta la muerte, muchos grifos y muchos minotauros habían caído ya, y los pocos que quedaban, se encontraban muy cansados o gravemente heridos por la lucha encarnizada que aún se llevaba a cabo, al punto de que ya ni siquiera era ver cual raza era mejor, si no quien duraba más tiempo en pie antes de que algún tercero le decapitara.
en el combate muchos perdieron extremidades enteras, algunos aún se encontraban agonizando en los suelos mientras los demás seguían peleando, peleando hasta la muerte, hasta que una de las dos razas caiga primero, y pronto esto estará por verse, pues el final de este combate ya está muy cerca.
Ferozmente, como la bestia que muchos dicen que son los minotauros, el rey Minos arremete con ferocidad contra el señor de los grifos Crown Wings, el grifo muy agotado pero aun dispuesto en la lucha, trata de evadir al minotauro, pero este logra arremeter contra él. El grifo solamente impide que el mismo le clave sus gigantescos cuernos contra el cuerpo y trata de escabullirse, desabrochándose la capa que poseía, la usa para enceguecer la vista de su atacante, provocando que este atraviese un muro de diamante.
Crown aterriza ante la casa, bañado en sudor, el grifo se percata de que su cuerpo ahora es demasiado pesado para poder seguir al ritmo del minotauro, por lo que no pierde el tiempo, y procede en quitarse la armadura que tenía, la misma era un tanto ligera y discreta, la mayor parte oculta debajo de su capa, se quita los brazaletes que tenía puestos, la armadura que tenía cubriéndole la espalda, la misma estaba abollada por múltiples ataques traseros que esta misma resistió entre el combate. Se despojó de todo lo que traía puesto, excepto una cosa, pese a ser impráctica para la lucha, conservo su corona en todo momento, y mientras sentía en sus patas como la tierra se sacudía, indicándole que el minotauro se estaba reincorporando, el grifo se desabrocho el cinturón donde tenía la funda de la daga de oro blanco, solo sosteniendo esta entre sus garras y empuñándola con firmeza.
-¡ya estoy demasiado viejo para esto!- exclama el grifo mientras planta bien sus patas de león contra el suelo, parándose en dos patas, y sosteniendo con firmeza y al frente la daga blanca, en una postura que le permitiría fácilmente arremeter con la misma.
Se siente un estremecer, algo muy pesado y grande levantándose y dando pasos lentos pero que estremecían la tierra con cada uno que se daba. El grifo apretó con fuerza la empuñadura de la daga, y contemplo como la misma destellaba un intenso brillo blanco. De entre los escombros de la casa, surge como un cohete, y tras una explosión de diamantes el colosal minotauro, el grifo observo fijamente a su atacante, pudo ver mientras se acercaba los intensos y relucientes ojos rojos y encarnizados de locura rabiosa. El grifo respiro hondo mientras la bestia arremetía directamente contra él, y luego suspiro suavemente.
-lo siento mucho amigo-
El minotauro ya estaba a punto de aplastarlo con su peso, cuando en eso el grifo da un largo salto, y con la daga apunta directamente contra el cuello de su atacante, la daga se acerca con velocidad, directamente contra una arteria importante, pero antes de que pudiera llegar, algo lo obliga a detenerse, algo que no sabría explicar en ese momento, el mismo salto y evadió el ataque del minotauro, dejando que este se dejara llevar. Esta vez para no estrellarse el señor de los minotauros coloco al frente suyo su corpulento brazo al frente sosteniéndose firmemente contra una fuente, uso este método para derrapar y regresar ante el señor grifo.
-¿Qué es lo que te pasa? ¡Por qué huyes de mí!-
-no huyo, solo evado- responde el grifo con serenidad mientras extendía la hoja de la daga y miraba de reojo la daga.
-¡No te servirá cuando te alcance y te rompa las alas!-
-es algo que tengo muy presente- murmura el grifo con seriedad- pero yo no pienso dejar que me toques siquiera-
-jajaja, te estas cansando, tuviste que quitarse lo único que te protegía de mis golpes para poder moverte más rápido ¿pero cuánto durara?-
-lo suficiente… amigo-
El minotauro suelta un potente y reseco rugido y corre en cuatro patas contra el minotauro, dejando por detrás una lluvia de escombros pues cada pisada que este daba, parecía una avalancha directo contra él. El grifo sostuvo con firmeza la daga y arremetió contra el minotauro, y suelta con su navaja un corte para luego retrocedes.
-¡¿Qué fue eso?!- dice el minotauro con una sonrisa, mientras parecía que la daga no lo había cortado.
-un corte correcto sobre los ojos, de los que hacen sangrar- murmura el grifo con seriedad, y en eso en la frente comienza a sangrar y a taparle la vista.
El minotauro se pasó el brazo sobre su frente sangrante intentando retirar la sangre que le impedía ver con claridad lo que estaba pasando, pero al hacerlo más sangre le broto. El minotauro se enfureció y arremetió contra el grifo ahora muy enfurecido. Al tenerlo al frente el minotauro trato de aplastarlo con sus puños, pero el grifo evadía la mayoría de sus golpes cosa que solo le enfurecía más y más, y pese a estar relativamente siego, el minotauro trato de encestarle cada vez golpes más fuertes. Este junta sus dos brazos, planto sus pesuñas firmemente contra el suelo y atrapar entre sus corpulentos brazos al señor de los grifos, este lograba esquivar sus ataques la mayoría de las veces, siendo en su mayoría solo roces que le hacían retirarse un poco, pero este regresaba. El rey Minos cerró su puño con fuerza y trato de aplastarle la cabeza con su puño, el grifo logro evadirlo y el puño impacto contra el suelo, provocando una intensa metralla. Es aquí cuando el rey grifo arremetió contra Minos, y el minotauro solo sintió una intensa punzada en el brazo. El minotauro soltó un fuerte y estremecedor rugido por primera vez, mientras se alejaba y dejaba tras de sí un pequeño rastro de sangre.
-desgraciado- gruñe el minotauro, tratando de arremeter con su brazo herido, pero se percata de que no podía moverlo y en su lugar lo tenía colgando.
-MALDITO PAJARRACO, TE ARRANCARE LA CABEZA CUANDO TE TENGA ENTRE MIS BRAZOS-
-sí, entiendo bien, pero aun así, yo no te matare, no lo are, no si puedo detenerte- murmura el grifo con seriedad mientras empuñaba su daga con firmeza. El minotauro arremete contra el grifo, Crown trato en todo momento de lograr lo mismo con su otro brazo y las patas traseras del rey Minos, su fin era incapacitarlo en la lucha, de esta forma podría ganar sin matarlos, aunque es muy posible que tras esto lo incapacite de por vida o como mínimo lo vuelva incapaz de volver a la lucha, cosa que el sabia, Minos nunca le perdonaría, para este era preferible que tener que matar el mismo a su mejor amigo para sobrevivir.
-¡deja que te coja maldito!-
-¡inténtalo! ¡Pero yo no te lo are fácil!- exclama el grifo mientras seguía evadiendo sus tanques. El minotauro arremetió con su brazo sano, estuvo a punto de golpearlo, pero el grifo rápidamente interpuso la daga entre él y el brazo de Minos, la daga se clavó con fuerza y atravesó la carne del minotauro, pero no era el lugar correcto, pues esto no lo incapacitaría, sino al contrario, si retiraba la daga de su sitio lo podría matarlo si no se le atendía de inmediato, pues había dado en una arteria. Crown rápidamente se alejó y bolo a los alrededores mientras Minos le seguía aun con la daga clavada en su brazo. El grifo rápidamente busco con su aguda mirada algo que le pudiera servir para remplazar esa daga, no tardo en ver la punta de una lanza rota, se apresuró y rápidamente la tomo. Se dio la vuelta pero Minos ya estaba ante él, el minotauro trato de tomarlo con su corpulento brazo. Crown apenas alcanzo a dar la vuelta y se dispuso a clavar la punta de la lanza contra los tendones de sus patas traseras, pero antes de que pudiera llegar a ella, siente un fuerte e intenso golpe en el estómago que le obliga a soltar el arma, mientras es despedido contra los escombros con fuerza. No había sido lo suficientemente rápido, y el minotauro había logrado encestarle una patada que casi le deja sin aliento.
Crown hace un esfuerzo por reincorporarse cuanto antes, pero el minotauro llega primero a él y lo toma por el cuello para estrellarlo con fuerza contra el suelo, y luego arrojarlo contra un muro. El grifo se encontraba ya demasiado aturdido y herido como para responder de inmediato. En eso el minotauro vuelve a tomarlo y lo levanta hasta su mirada, contra sus ojos inyectados en sangre tanto por el poder de la gema como por el corte que Crown le había hecho.
-te dije que te arrancaría las alas cuando te alcanzara- sonríe el minotauro malévolamente.
-Minos….- murmura el rey grifo mientras el minotauro lo deja caer al suelo y lo piza con su pesuña para detenerlo, puesto a que Minos no podía mover el brazo izquierdo, requería de otros métodos para poder realizar lo que tenía planeado. Sosteniendo a Crown con su pesuña el minotauro tomo el ala del grifo con el brazo que le quedaba y comenzó a tirar.
El grifo intenta contener el intenso dolor que este sentía, mientras el minotauro literalmente le estaba arrancando el ala, pero apropósito aun no jalaba totalmente para quitársela de un tirón, pues un oscuro deseo quería verlo sufrir antes de llegar al acto.
-oh, ¿no vas a gritar para mí? Je, no te preocupes, estoy seguro que lo aras cuando telas arranque de raíz. El minotauro estuvo a punto de arrancar las alas del rey, cuando en eso, tras un fuerte y agudo zumbido atravesando el viento, el minotauro detiene su tortura contra el rey grifo, soltándolo. El rey grifo al principio no comprendió lo que acabo de pasar, solo miro incrédulo como su el rey Minos, quien en el pasado había sido su mejor amigo y rival retrocedía tambaleándose, y luego caía en seco estremeciendo el suelo. Crown al principio no lo creía, pero al acercarse al cuerpo lo conformo. Minos se encontraba tirado en el suelo, con una flecha larga y de puro metal atravesando su ojo y saliendo por la parte trasera de su cabeza.
Rápidamente el rey miro al frente suyo, y observo a su general, sobrino y hermano mayor de Whisper, Red sosteniendo entre sus garras un arco y un carnet desgatado con algunas cuantas flechas, y tras este se encontraban los pocos sobrevivientes de su batallón, apenas poco más de una docena de grifos, que apenas lograron sobrevivir tras todo lo que había pasado.
El rey grifo esbozo una expresión inexpresiva y miro a su alrededor, observando el campo de batalla ahora silencioso, con cientos de cuerpos sin vida a sus alrededores, todo estaba muy callado, un silencio desesperante y triste, interrumpido solo ocasionalmente por algunos gemidos agónicos entre los cuerpos, la verdad, por como estuvo todo el combate, sería muy difícil saber quién aún está con vida entre tantos muertos, incluso los pocos soldados que estaban ante él, no parecían precisamente de los vivos, bañados en sangre y tierra, con cortes y moretones en todo el cuerpo, se distanciaban mucho de cómo realmente se veían, más parecían un grupo de muertos en vida que de guerreros.
El rey observa al frente suyo a el cuerpo de quien alguna vez fue su amigo, los grifos se acercan a su rey con una expresión triste y cansada. Muchos ni siquiera podían creer que habían logrado sobrevivir.
El grifo se inclina ante su amigo, y con la mirada sombría, esta toma la daga de oro blanco que poseía clavada en el brazo y de un tirón la saca, tal y como se lo esperaba al retirarla comenzó a brotar un montón de sangre, dejando por debajo de ellos un colosal charco rojo.
El general Red se acercó lentamente a su rey, con la capa que el mismo había dejado atrás en el combate y lo cubre con esta misma. Crown se muestra completamente inexpresivo ante esto, y solo se limita a usar su capa para limpiar la sangre que cubría su daga.
Un estremecer comienza a sacudir la tierra violentamente, los grifos se alteran ante esto.
-¡señor tenemos que irnos!- exclama el general Red pero el rey no respondía, se quedaba hay sentado en su sitio.
-¿señor?-
Los grifos miran inquietos a su rey, pero ninguno dijo nada más, esperando a que el mismo se reincorporara y diera sus órdenes.
-Red… ¿A dónde iríamos si nos vamos?-
-a casa… nuestro reino, con la princesa... su hija-
-si dejamos el infierno de Equestria, el fuego se extenderá y llegara a casa- murmura el grifo con seriedad mientras mira inexpresivo la hoja de su daga.
-Señor…. No hay nada que nosotros podamos hacer…-
-aún nos queda hacer algo… pero si nos vamos ahora, no habrá nada que podamos hacer para que este mal llegue a nuestro hogar-
El Rey grifo se pone de pie ante lo que quedaba de sus tropas, con la daga blanca destellando en su garra, y con una mirada furiosa y determinada.
-¿ESO ES LO QUE QUIEREN?-
El castillo de Cristal se sacude violentamente mientras a la par se escucha un fuerte y agresivo rugido, que estremece a todos quienes pudieran escucharlo, el rugido se escucha cada vez más y más fuerte mientras el castillo entero seguía temblando, el diamante no resiste la presión y comienza a cuartearse ante la intensa presión de algo que quería soltarse y salir cuanto antes.
En la plaza central camino al corazón de cristal, las dos bestias de carne detienen su ataque y miran intrigados en dirección al castillo, llegando a tener un mal presentimiento ante lo que estaba a punto de pasar, ambas criaturas dejan a un lado lo que se encontraban haciendo; cuando algo emerge del interior del castillo de cristal, tras una estela de trozos y fragmentos de diamante, estas se apartan un poco al ver a aquello estrellarse con fuerza contra el suelo, impactando con fuerza y levantando a su alrededor una metralla de cristales a su alrededor.
-¡Suéltenla!- grita este antes de que el humo se disipara y revelara de quien se trataba.
-Wes….- se escucha una voz femenina, mas esta no era de Starlight.
-¡ya me huyeron! ¡Suéltenla!- grita el príncipe colérico y tras esto suelta un estremecedor rugido, y sus ojos morados se tornan amarillentos y despiden un siniestro brillo dorado.
La bestia que se encontraba consumiendo lenta y tortuosamente a la princesa Starlight se había detenido, aparto sus tentáculos y dejo caer al suelo a la agónica princesa. Starlight se encontraba en los suelos, ante la bestia que la estaba consumiendo, esta había dejado de gritar, todo se había vuelto nublado para ella, su cuerpo se desangraba rápidamente, y estaba a punto de perder el conocimiento, mientras miraba desde el suelo aquella figura difusa, aquel punto rojo ante ellos, cada vez era todo más y más oscuro.
Wes sale del cráter que este mismo provoco al estrellarse y se encamina lentamente hacia los presentes, contemplando con horror y furia lo que había pasado con su amaga, pálida, con un casco destrozado e inexistente, con una amplia y prominente herida que aun sangraba y despedía vapor de su cuerpo.
-¡ustedes dos!- exclama Wes ya a punto de arremeter contra las dos criaturas sin carne, pero en eso el lobo más grande y delgado de los dos deja atrás a Starlight y se pone frente a Wes, el príncipe dispuesto a atacar, se detuvo de repente, por alguna razón que este no comprendía, su ira comenzó a ser opacada por algo muy extraño que pasaba en su mente y comenzaba a adormecerlo.
-regresa con tu madre, por favor Wes, no tienes que estar aquí, no tienes que estar aquí, ve con tu madre- escucha el príncipe en su mente, Wes comenzaba a sentirse cada vez más adormecida y cansado por alguna razón que este mismo no comprendía, la voz que escuchaba en su mente, era suave y dulce, le susurraba con tranquilidad y cariño, casi como si fuera un arrullo. El príncipe, pese a estar colérico, comenzaba a mostrarse un poco calmado.
Es entonces que sin pensarlo, el segundo lobo ataca directamente a Wes, el poni alcanza a preverlo y ve en cámara lenta como el gigantesco lobo de carne arremetía contra él.
-¡no espera!- se escucha la voz de la yegua, pero esta vez no iba dirigida hacia Wes si no hacia el lobo que se precipitó en atacar. El lobo de carne arremete contra Wes, el príncipe retrocede con ayuda del impulso de sus alas, pero el lobo de carne enfurecido le sigue y va tras el apresuradamente, Wes se aleja y rodea el área para buscar otro camino para acceder a Starlight cuanto antes, con el fin de llegar a ella y llevársela lejos. Pero en eso el segundo lobo seguía a su lado, al principio, no podía ver con mucha claridad como como esta se encontraba, pues la figura de la loba que le resguardaba le impedía ver con exactitud su estado. En eso el lobo de carne alcanza al poni, y logra retenerlo con sus garras, para luego golpearlo y estrellarlo con fuerza contra el suelo. Wes trata de reaccionar y levantarse, es entonces que el lobo, arremete contra Wes con un fuerte golpe contra su rostro.
-¡deténganse!- exclama el segundo lobo con una voz muy juvenil y femenina, pero el otro lobo no le hace caso, y arremete contra Wes con un fuerte y prepotente golpe, que hizo un fuerte y estremecedor sonido que sin lugar a dudas debería haberle hecho estallar a Wes al impacto.
Sin embargo, todos miran sorprendidos, al ver como la cabeza de Wes no solo no estallo con el golpe, si no que este apenas se mostró con la cabeza levemente inclinada con el golpe, el príncipe se encontraba completamente inexpresivo, mientras su crin caída y lacia le cubría el rostro.
Starlight se encontraba en el suelo, muriendo ante los pies de su atacante, mientras tanto, Wes permaneció inmóvil, pero desde su sitio, este podía ver con claridad el estado de su amada, pues este había logrado acercarse y obtener un mejor ángulo como para poder ver con mayor claridad el estado de su preciada princesa, y ahora ante esta leve mirada, por un momento el príncipe guardo completo silencio, bajo la sombra de su mirada.
-¡pero qué hiciste! ¡Eres un idiota!- le reclama la loba en la mente del segundo.
Wes permaneció inmóvil, parecía que se había ido, o algo semejante, el lobo observa extrañado e impresionado a quien había resistido su golpe, pero no le ataco de inmediato al pensar que al menos lo había dejado inconsciente dado a la falta de reacción tras esto. En eso comienza a escucharse un fuerte siseo, y antes de que alguno de los lobos lo comprendiera, Wes esbozo una mirada amenazante, el lobo se estremeció al ver esa mirada, pues no era ni de lejos la que caracterizara al príncipe del imperio, antes de que los lobos comprendieran lo que pasaba, Wes de un rápido movimiento apresa la pata delantera del lobo, y de un movimiento veloz le arranca la pata entera al lobo.
La sangre brota a borbotones de la bestia mientras esta soltaba un chillido semejante al de un cachorro, y se hacía para atrás.
-¡Noooo! ¡Wes!- exclama la loba quien va contra Wes, el poni como un verdadero acecino rápidamente presta su atención ante la segunda loba, pero esta al presentir el peligro, logra dar un salto para atrás momentos antes de que Wes alzara sus cascos y diera un fuerte golpe con su pesuña que termino provocando que los suelos estallaran con prepotencia. La loba se cubrió con sus patas y alas de carne para protegerse de la metralla de diamante.
-¡Wes! ¡Wes!- grita la loba con un tono atemorizado, pero Wes no le escuchaba, el príncipe tenía en su mirada una expresión endemoniada y furiosa y ahora la tenía a ella como objetivo.
-¡Wes por favor detente!- suplica la loba- ¡yo no quiero hacerte ningún daño!-
-¡pero que hay de ella! ¡Qué me dices de ella!-
El poni rojo arremete contra ella, y logra aferrarse con fuerza contra su cintura y llevársela consigo hasta ambos estrellarse contra el suelo con fuerza, Wes teniéndola por debajo de ella, levanto sus cascos en lo alto, listo para darle un fuerte golpe que sin duda le aplastarían la cabeza entera, la loba se desvanece en las sombras, desapareciendo antes de que Wes fuera el fulminante golpe que estaría a punto de acabar con ella, el suelo estalla por debajo e Wes y este cae en un cráter creado por el mismo.
La loba aparece tras de Wes, este logra prever donde aparecía y extiende sus alas para volar por encima de ella, la loba trata de dispararle un rayo tractor para paralizarlo, pero Wes evade con total facilidad su ataque, y arremete nuevamente contra ella, la loba trata de esquivarlo, pero antes de que pudiera hacerlo, Wes convierte sus cascos en tentáculos, con los cuales apresa a la loba, atrapándola, Wes aterriza en el suelo, y dando un fuerte grito colérico, el príncipe tira de los tentáculos y hace que la loba se estrelle con fuerza contra el asfalto, en un nuevo cráter. Este corre rápidamente hacia ella, la loba, incapaz de poder levantarse a tiempo, usa sus poderes para arrojarle rocas y escombros a Wes, los cuales este destrozaba con total facilidad usando sus propios cascos para fulminar los escombros en el aire.
El príncipe se levanta en sus cascos traseros, comenzando a caminar a dos patas, y extiende sus cascos delanteros convirtiéndolos en largas y fieras garras del tamaño de espadas, con las cuales estuvo a punto de empalar a la loba. Los ojos de Wes despedían con intensidad un potente y resaltante brillo dorado mientras sus dientes se trasformaba en largos colmillos y que resaltaban entre sus labrios.
-Wes por favor, no- exclama la loba mientras observa a Wes mirándole a los ojos, es en este momento en el que ella ve su oportunidad y a brillar sus ojos con un potente brillo morado el cual por un momento hacen que Wes detenga su ataque al verse aturdido y confundido por aquel brillo.
-Wes soy yo…, Wes, ¿no me recuerdas?- escucha Wes en su mente, defendiendo su ataque por un momento, el poni agita su cabeza con fuerza, tratando de sacársela de la mente.
-Wes… Wes….- le susurra está en su mente para clamarlo, y por lo pronto esto parecía funcionar para ella. No muy a lo lejos, se encontraba Starlight, quien aún luchaba por mantenerse con vida.
-Wes…..- se escucha alguien más llamándole, sin embargo, esta no era la voz de aquella poni, si no otra, mucho más importante para el subconsciente de Wes, el príncipe rechina los dientes con fuerza, sus ojos vuelven a brillar con intensidad, y estuvo a punto de disponerse a arremeter contra ella, cuando en eso, por la espalda aparecen dos lobos de carne los cuales arremeten contra Wes, alejándola de la loba derrotada.
Wes cae con fuerza contra el suelo, mientras uno de los lobos lo toma por la cara y estrella su rostro con fuerza contra el suelo, desgarrándosela completamente. Wes detiene el ataque clavando sus garras con fuerza contra el suelo, provocando un potente freno, se levanta y ataca a ambos lobos que fueron tras él. El príncipe extiende sus garras y estuvo a punto de empalar al lobo más pequeño, pero en eso algo lo toma por el casco con fuerza y lo detiene.
-ya es suficiente- escucha la voz de una nueva poni provenir de aquella loba que le sujetaba, pero igualmente sonaba juvenil, sin embargo esta sonaba más severa y molesta.
-ustedes lastimaron a mi Starlight….- murmura Wes con un tono demoniaco. El príncipe al no poder soltarse del agarre de aquel nuevo lobo, rechina sus dientes con fuerza, entre una sacudida, este logra librar uno de sus cascos, haciendo crecer sus garras descomunalmente, estuvo a punto de arremeter con su casco libre contra aquella bestia que le sujetaba, pero en eso, la loba le da una potente patada en el estómago, el golpe fue tan fuerte que Wes no solo pierde el aliento, si no también la conciencia, cayendo de rodillas al suelo, para luego dejarse caer.
-y tu lastimaste a mis hermanos- murmura la loba de carne mientras mira con seriedad a los dos lobos de carne que se encontraban ante ella, ambos observándole con algo de timidez, ocultando la mirada de su propia hermana.
-preparen su magia y convinimos nuestros poderes para desintegrar a este niño llorón- ordena la loba con seriedad.
El primer lobo asiente con la cabeza, pero la segunda se pone al frente.
-¿Qué es lo que quieres?- suspira la loba.
-no… no podemos matarlo…-
-¿por qué no exactamente? viste lo que les hizo ¿Qué no te dolió lo que te hizo? intento matarte-
-no habría podido aunque lo dejara-
-je, lo sé, y mi pregunta ahora es ¿por qué lo dejaste?-
-ambos ya estamos bien….-
-rompió tu hechizo de control, si lo dejamos vivo, volverá a pasar-
-se rompió por que pase demasiado tiempo lejos de él, por favor, hermana, déjame hacerlo-
-¿Qué pasara si se vuelve a salir de control?-
-bueno… creo que tú no tendrías problema con eso-
La loba observa con seriedad a Wes, le mira recuperando el conocimiento, aun adolorido y sofocado por su anterior golpe en el estómago. La loba coloca una de sus patas contra la espalda de Wes y le obliga a quedarse en el suelo.
-de acuerdo hermanita, pero la próxima vez no seré tan cariñosa con tu novio-
Wes al recuperar el conocimiento trata de librarse del peso de la bestia que le pisaba, pero aún estaba demasiado adolorido como para actuar de inmediato.
La loba pequeña asiente con la cabeza y mira a Wes con una mirada concentrada.
-shhh, shhh, descansa querido, descansa, no tienes que seguir peleando, es muy peligroso para voz, vos estará a salvo cuando estés al lado de tu madre, y cuando todo termine, yo regresare con tigo, y viviremos felices por siempre-
-que… ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando?- murmura Wes con la respiración agitada mientras entrecerraba sus ojos- quien eres... ¡sal de mi cabeza!-
Wes trata de resistirse, pero la loba que le pisaba lo piza con mayor fuerza, arrastrándolo en el suelo.
-descansa Wes, duerme, duerme querido, y cuando abras los ojos, estaremos juntos otra vez querido, solos tu y yo-
-¡que es esto!- murmura Wes tambaleándose en su sitio, este se arrodilla, muy cansado y somnoliento.
El lobo avanza lentamente hacia él, Wes gruñe y estuvo a punto de atacarle, pero en eso la criatura se reduce de tamaño y toma la forma de una bella princesa alicornio color azul celeste, casi de su mismo tamaño y aparentemente su misma edad, con ojos morados relucientes que destellaban intensamente y provocaban en Wes un estado de confusión y sueño que por poco provocan que este olvidase lo que estaba pensando o como se sentía hace poco.
-Ain….- murmura Wes con ojos apagados, mientras el poni lo tomaba de las mejillas y comenzaba a acariciarlo con suavidad y delicadeza, los dos lobos restantes se miran con indiferencia a los ojos mientras simplemente esperan a que retome el control
-sí, soy yo- murmura la princesa con una tierna sonrisa mientras esta lo tomaba de las mejillas y acercaba sus labios contra los suyos.
Starlight estaba a punto de perderse en las sombras de la muerte, cuando en eso un leve destello de luz le ilumina y por un momento esta sale de la oscuridad y divisa ante ella, reflejado en el suelo de diamante, la figura de aquella yegua que anteriormente había visto, solo que esta vez pese a que todo a su alrededor se estaba poniendo oscuro, extrañamente la figura de esa poni que al principio era más una sombra, cada vez se notaba más clara, como si mientras más cerca estuviera de la muerte, más se volviera clara su forma.
-¿Quién eres tú? ¿Eres la muerte?- piensa Starlight.
-yo no soy la muerte, pero si su madre-
-¿me estas esperando?... ahora mismo…. Iré con tigo…-
-no, aun no es tu tiempo-
-Ya lo es…- suspira Starlight con rendición.
-No... Trata de mirar al frente, ve lo que está pasando-
Starlight entrecierra los ojos, tratando de concentrar sus energías para dar un último esfuerzo por mirar al frente, al principio, la imagen era demasiado difusa para entender lo que estaba pasando, pero pronto la imagen se vuelve clara.
Su corazón se detiene por un instante, dejo de respirar, y sus ojos se abrieron completamente, al ver como Wes besaba a aquella yegua. Los ojos de Starlight se humedecen ante esto, sus lágrimas emergen de sus mejillas y relucen listas para ser usadas, pero la princesa ya no quería hacerlo, no quería continuar con esto, su corazón no lo soportaba más, era demasiado para ella, a este punto ella prefería estar muerta, prefería aceptar la muerte, prefería irse de una vez, si Wes no es para ella, entonces mejor irse y no sufrir más.
-no, no dejes que le lleve- le dice la voz.
-ya no quiero más este dolor…. No quiero seguir con esto, si él quiere estar con ella, no quiero permanecer más en este mundo- murmura Starlight mientras esta misma se rendía a la muerte, esperando su toque para ya irse al otro lado.
-el quiere estar con tigo-
-no,…. No quiere, este ya no es mi mundo… ya no lo quiero, ya no deseo estar... estar... solo así le dolor se ira…. Para siempre-
-no se ira- le dice la voz con seriedad- el dolor nunca se va-
-déjame sola-
-míralo-
-no-
-¡míralo!
Starlight cierra sus ojos, pero una intensa luz que solo ella podía ver, le impide perderse en la oscuridad aun con sus parpados completamente cerrados. Starlight vuelve a abrir sus ojos, y mira por última vez a Wes, quien se encontraba en los cascos de aquella otra.
Starlight observo a la pareja, les ve muy felices, y su corazón entra en una eterna cólera.
-lo ves… él quiere estar con ella…. yo….-
-míralo bien, míralo y dime que Wes es feliz a su lado-
Starlight siente como deja atrás su cuerpo al cerrar sus parpados, y se ve a sí misma tirada en el suelo, desangrándose prominentemente-
Fuera de su cuerpo, mientras sentía como su esencia se perdía en el infinito, esta observa a Wes una última vez, le observa abrasado con fuerza a aquella poni suavemente, casi asegurándole a Starlight que lo mejor era rendirse, pero al estar a punto de irse por siempre, esta observa algo que le llama mucho la atención, algo extraño, ella veía a Wes feliz con su princesa, pero al mirar por debajo de ellos, al observar el reflejo de ambos en los suelos de cristal, había algo muy diferente, algo muy extraño, los ojos de Wes, despedían un brillo morado, y a su vez su propia mirada era perdida y ausente, casi como si estuviera en un trance, y en el mismo reflejo, ve como la princesa que le abrasa fuertemente entre sus cascos sonríe maliciosamente. Fue en ese momento, en ese preciso instante en que algo hace clic en la mente de Starlight
-¡Wes!- exclama esta con fuerza, mientras cierra sus ojos con fuerza, y al abrirlos esta da una fuerte bocanada de aire, y al abrir los ojos se ve de nuevo en su cuerpo, de nuevo en el suelo, aun agonizando, débil y cansada. Esta mira inquieta en dirección a su príncipe, y le observa aun en los cascos de aquella que se lo robo. Esta mira en dirección al suelo, incapaz de siquiera arrastrarse, cuando en eso observa la figura de aquella poni, ahora más difusa y nublada, observándole.
-ahora, dejaras que esa última lágrima que soltaste sea tu último suspiro, o la usaras para algo más trascendental-
El mayor infierno se desata a las afueras del imperio de cristal, la roca destellaba, y a los alrededores aun había fuego y lava brotando de algunas desembocaduras, el cielo estaba oscurecido, mientras el poder de la gema seguía extendiéndose y causando estragos en todas y cada una de las ciudades de Equestria.
Carnage sonríe ampliamente al tener frente suyo a las princesas.
-princesa Lúthien Sparkle- Carnage se reverencia- es un gusto que haga presencia ante nosotros, en este humilde combate-
-guarda tus formalidades para otra ocasión- murmura la princesa mientras levanta la espada negra y la apunta contra Carnage- pagaras por todo lo que nos has hecho sufrir-
-¡Lúthien ¿que se supone que estás haciendo?!- le reclama Twilight tratando de mantener un tono bajo para que Carnage no les escuchara, sin embargo no hacía falta pues de todas formas la criatura podía escucharles claramente.
-bien princesa, si ese es su veredicto me parece excelente- dice Carnage con una sonrisa inmisericorde que no se desvanece si quiera un poco, haciendo a un lado las palabras de Twilight apropósito. La princesa lavanda se da cuenta de las intenciones de Carnage y trata de ponerse de pie por sí misma, pero esta no logra más que tropezar y caer de nuevo, sujetando su casco contra la pantorrilla de su hija. La alicornio blanca de melena oscura observa a su madre con una expresión seria y a su vez compasiva. Ambas princesas, madre e hija se miran directamente a los ojos, Twilight seguía muy confundida, no comprendía lo que estaba pasando, pero al ver a los ojos a su hija, vio en ella sus intenciones.
-Lúthien…. Por favor no….-
-es algo que tengo que hacer, tú ya no puedes seguir peleando-
-¡Noooo! ¡No Lúthien! ¡No cometas una tontería! ¡Ese monstruo te…. Te….!- la princesa lavanda comienza a llorar desconsoladamente- no quiero perderte…..-
La princesa blanca se arrodilla ante su madre y acerca cuidadosamente su casco contra la mejilla de su madre acariciándola suavemente.
-yo tampoco a ti, y por eso tengo que hacer esto- le susurra Lúthien al oído, mientras Twilight no podía hacer más que llorar, trato de suplicar, algo en ella quiso detenerla, abalanzársele, detenerla de alguna forma, pero no hizo nada tras escuchar esas palabras, aun cuando esos deseos seguían presentes en ella, esta no pudo hacer ni decir nada más. Solo observo a su hija, le miró fijamente, contemplaba su belleza, su rostro sus relucientes ojos morados, aún más deslumbrantes y bellos que los de ella misma, su crin larga y oscurecida con destellos purpuras reflejados ante la luz, y aquel extraño vestido que esta poseía. Había muchas cosas que Twilight no comprendía, no sabía porque ahora su hija había recuperado su verdadera forma, y realmente no le importaba, pues le causaba una felicidad intensa verla de nuevo, ver de nuevo esa carita que le remontaba a cuando su hija era solo una bebita, Twilight no supo por qué pero al verla a los ojos, rápidamente recordó cuando la vio por primera vez, dormida entre sus cascos, a su lado, cuando aún no estaba segura de si quería conservarla y tomar la responsabilidad de ser madre, pero luego al verla abrir sus ojos, y ver esa pequeña y tienda carita sonreírle, fue cuando se dio cuenta que la amaba incondicionalmente y que siempre la amaría, fue cuando estuvo segura que quería tomar la responsabilidad y ser la madre de tan pequeña y bella criaturita.
Twilight lloro con desconsuelo mientras recordaba tan bellos momentos, cuando en eso un casco paso por su mejilla y comenzó a secarle las lágrimas, regreso a esta realidad y observo ante ella, a Lúthien quien permaneció inexpresiva mientras le secaba las lágrimas, mirando a su madre fijamente, pero entonces una ligera sonrisa aparece en su rostro, y lentamente se acerca para darle un beso a su madre en la frente.
-tu eres mi bebé… siempre serás mi bebé…- tartamudea Twilight con lágrimas aun en sus ojos.
-y siempre lo seré- sonríe Lúthien mientras acaricia su crin- pero así como tú me protegiste por todos estos años, ahora me corresponde cuidarte.
La princesa se levanta y deja atrás a su madre, quien impotente aun trataba de levantarse pero su propio cuerpo se lo impedía. Lúthien avanzo lentamente hacia Carnage, quien permaneció en su sitio esperándole aun con esa inmisericorde sonrisa. La princesa camina tranquilamente, un casco delante del otro, por encima del suelo caliente por la reciente explosión, pisando el carbón sin inmutarse siquiera un poco.
-eso fue muy tierno- dice Carnage con un tono de voz inocente e infantil.
-terminemos con esto de una vez- murmura Lúthien mientras extendía la espada a su lado y esta comenzó a prenderse en una llama morada.
Carnage extiende un casco del que comienza a brotar una larga garra que rápidamente fue creciendo hasta tornarse del tamaño de una colosal espada de hueso puro. Lúthien levanta la espada y la levanta ante ella con su mirada fija contra Carnage.
Lúthien extiende sus alas mientras sujetaba con fuerza la espada, y luego se dispone a dar un largo impulso con el que va directo contra Carnage, la espada resplandece, y Carnage en lugar de tratar de detener el ataque, decide mejor esquivarlo, Carnage da la vuelta y trata de decapitar a Lúthien con su larga garra, la princesa prevé el ataque y rápidamente lo elude. Un destello brota de ambos y los dos se ven forzados a separarse y aterrizar en los suelos.
-impresionante, en verdad, no eres una decepción- sonríe Carnage.
-¡que gusto!- exclama Lúthien mientras arremetía directamente contra Carnage y el mismo apenas logra interceptar el golpe. Ambos extiende sus alas y se elevan en los aires perdiéndose entre las nubes de tormenta, donde el cielo comienza a estremecerse y a rugir con potencia mientras se podían escuchar los impactos entre ambas entidades, Lúthien contra Carnage, mientras más se extendía la pelea, más impresionante se volvía, los golpes de ambos entes aumentaban descomunalmente, mientras sus espadas chocaban unas contra otras, más aumentaban las habilidades de ambos seres, al punto de hacer temblar la tierra entera con solo el choque de sus espadas.
Lúthien poseía un talento innato de esgrima y combate de espada casi por naturaleza, una habilidad que presento desde pequeña pero que siempre fue suprimida por la sobreprotección de Twilight, ahora sin restricciones, la princesa finalmente usaba su talento especial, aquel por el que obtuvo su marca mientras jugaba con palo de madera, y el cual fue completamente ignorado y repudiado por Twilight, una estrella con la punta superior alargada y cubierta en energía como si fuera una espada, por años Twilight convenció a su hija de que el significado de su marca era la magia como la de ella misma que no era una especie de espada si no una estrella fugaz, y Lúthien, inconsciente en su momento del significado de las marcas y posteriormente convencida de su fragilidad termino convenciéndose a sí misma de que ese era su significado, aunque nunca realmente lo acepto en el fondo de su ser, pues eso era ella, desde el primer día de su nacimiento.
-¿ahora lo entiendes?- sonríe Carnage.
-¡¿Qué cosa?!- murmura Lúthien mientras los dos se alejaban y aterrizaban sobre nubes de tormenta, el cielo destella tras el paso de los relámpagos a su alrededor. Carnage observa su garra divertidamente, notando como presentaba notables grietas a lo largo de toda la hoja.
-¿no lo sientes? Recorriendo tu cuerpo entero, tu verdadero ser-
Lúthien mira con indiferencia la hoja de la espada que esta cargaba, mira como esta se encontraba aun cubierta por el poder que esta misma poseía.
-¿cuantas veces practicabas sola en el baño?-
-¿eh?- murmura la princesa extrañada.
-jeje, tomabas duchas frías para que el calor de tu cuerpo no se saturara cuando practicabas, usabas un palo o el propio destapa caños para practicar ¿cierto?-
Lúthien comenzó a rechinar los dientes al entender lo que este decía, aunque trataba de disimular que no, era muy claro, Lúthien solía jugar con palos, reglas y otros objetos semejantes y fingía que era una experta espadachín, aunque realmente nunca lo hizo en público, excepto cuando pelea contra Starlight en aquel infantil fuego de espadas
-te dije que te vigile desde potranca, je, a los 10 años en la noche de pesadilla, tu hermana Starlight se disfrazó de doncella y tú de guardia real, solo querías tener una espada entre tus cascos, así fuera de cartón, por favor, es algo muy evidente, tú no tienes secretos que yo no sepa, se todo sobre ti princesa- sonríe Carnage maliciosamente.
-ca... cállate...- murmura la princesa mostrándose colérica y haciendo un esfuerzo por mantener la calma.
- incluso desde muy pequeña, jeje, a los dos años me parece, jugabas en un cajón de arena, tu madre no observaba en ese momento, encontraste algo entre la arena, algo muy afilado, un pedazo de vidrio roto, jugaste con él, lo extendiste y abanicaste como si fuera una espada, eras muy pequeña, y francamente algo torpe como todo potrillo, tu madre estaba hablando, me parece que con Fluttershy y sin querer te cortaste el casco, provocándote una horrenda herida que sangro mucho ¿no lo recuerdas? Jeje porque yo si-
Lúthien se sintió verdaderamente ofendida y molesta ante esto, el ver que era completamente verdad lo que esa cosa le decía, de que desde el principio le había observado, que todo el tiempo le vigilaba, que siempre estuvo hay, viéndole como si fuera un simple entretenimiento más, jugando con su vida, una rabia intensa y descomunal comenzó a manifestarse en los ojos de la princesa quien se tornó verdaderamente furiosa.
-jeje, y como olvidar el épico combate contra tu hermanita, creo que fue la primera vez en que sostuviste una verdadera espada, lástima que al final no resulto muy bien-
Esas palabras fueron la gota que derramo el vaso para Lúthien, esta vez sin pensar por primera vez en todo lo que iba del combate arremete ferozmente contra Carnage. Sus ojos destellaban fuertemente, una ira sin precedentes, ahora verdaderamente enfadada y enfurecida, se lanzó a matar, ya sin pensar mucho sus ataques, dejo a un lado toda disciplina de combate que leyó en esos libros de batallas e historias velicas que tanto le gustaba leer y arremetió a todo lo que da contra Carnage.
Carnage logra bloquear una potente arremetida de la espada, cubriéndose con su espada de hueso, ambas hojas chocan con potencia, generando una potente onda expansiva que golpea todos los alrededores, las rocas se elevan en los aires y son expulsadas lejos de donde estos dos titanes se encontraba luchando. El aura de Lúthien se desencadenaba y desbordaba sin precedente alguno, un torbellino comenzó a manifestarse por encima de ambos, mientras la energía de Lúthien seguía incrementándose descontroladamente.
- ¿NO LO SIENTES AHORA? EL PODER, LA FUERZA, TODO LO QUE TE OBLIGARON A CONTENER, ESTÁ AQUÍ AHORA ¡NO LO SIENTES!- ríe Carnage descontroladamente y con gran emoción mientras sentía todo el poder que la princesa expulsaba de su cuerpo. Una onda expansiva es expulsada del cuerpo de Lúthien, y repelen ante ellos todas las nubes de tormenta creando a sus alrededores un tifón de energía que gira a su alrededor, generando un potente pulso electromagnético que provocaba que hasta la más mínima partícula comenzara a desintegrarse a su alrededor.
-puedo sentirlo - responde Lúthien con una expresión sombría mientras la mirada de la princesa se perdía entre las sombras-
Ambas hojas comienzan a rosar, y ante ellos se forma un potente cráter y una tormenta eléctrica comenzó a rodearlo, estremeciendo y soltando su fuerte y reconocible chirrido al estar devastando los alrededores.
-si puedo sentirlo, lo siento recorrer todo mi cuerpo, siento todo el poder extendiéndose por mi ser- murmura Lúthien con una ligera sonrisa mientras levanta la espada y el aura que cubría el arma la cubre también a ella, sacudiendo su crin como si estuviera fuera del control de la gravedad- y te destruiré con ella-
La princesa arremete violentamente contra la bestia.
-eh esperado por este momento desde mi nacimiento- murmura Carnage con una siniestra sonrisa. La tierra se estremece fuertemente, del collar de Carnage la gema comenzaba a expulsar una potente aura y esta comenzó a mezclarse con la de Lúthien.
-espero que la espera valiera la pena, PORQUE ESTE SERÁ TU FINAL- exclama Lúthien con prepotencia y de un movimiento rompe el choque de espada de un solo golpe, y provoca que la garra de Carnage estalle en miles de fragmentos que se evaporan al entrar en contacto con la atmosfera sobrecargada de energía.
-¡fuiste un idiota al darme esta espada! ¡Y así usarla en tu contra!- exclama la princesa mientras de una abanicada provoca un torbellino de energía que arremete contra Carnage, el mismo logra quitarse junto antes de que el mismo lo sobrepasara y estallara junto a un colosal muro de rocas, provocando un fuerte derrumbe de entre las montañas.
Carnage retrocede con una sonrisa aún más amplia.
-no fue un error darte la espada, sino todo lo contrario- sonríe Carnage maliciosamente.
Lúthien comienza a reír maliciosamente, dejándose llevar por todo el poder que esta manifestaba, nunca antes se había sentido tan viva.
-si crees que me uniré a ti solo por este regalo, estás loco, al final, yo seré quien te destruya-
-nada me traería más orgullo y alegría mi princesa- sonríe Carnage con una reverencia.
-¿te gustaría ser destruido por mí?- murmura Lúthien con seriedad y arqueando una ceja.
-ser destruido por una verdadera diosa de la destrucción, claro que si-
-muere entonces- murmura Lúthien mientras concentra su energía el filo de su espada, y arremete contra Carnage, pero la criatura se quita justo a tiempo y lo que termina partiendo en dos es una montaña cercana.
-no dijiste que te traería honor ser destruido por mí- murmura Lúthien con total indiferencia.
-aun no eres una diosa- sonríe Carnage maliciosamente.
-¿enserio? Je ¿Qué es lo que me falta?- murmura Lúthien con una sínica sonrisa.
-despertar- sonríe Carnage maliciosamente mientras sostenía su casco herido contra su pecho, Lúthien lo mira con extrañeza y severidad- ¡no lo entiendes aun ¿verdad?! ¡Cuando todas tus habilidades despierten, ni el fuego del infierno será capaz de hacerte daño!-
Lúthien sonríe malévolamente, Carnage por un momento le sigue con la sonrisa, pero en eso el aura de Lúthien que destellaba como una bomba a punto de estallar disminuye su intensidad y retoma hasta un estado más estable, cosa que hizo que Carnage borrara esa sonrisa.
-esto es solo un juego ¿cierto?- dice Lúthien tranquilamente- creo que sé a dónde quieres llevarme, pero no, no me aras caer tan fácil-
-¿enserio? ¿Y qué clase de juego es ese?-
-creo que no hace falta que me lo digas, tus intenciones son cada vez más claras para mí-
-¿enserio?- murmura Carnage mostrándose por primera vez serio.
- si- suspira Lúthien mientras respira hondo- la verdad creo que no es necesario, todo esto, mientras más aumente mi poder, tu aras lo mismo, nunca mostraras toda tu fuerza, a menos que yo la sobrepase, cosa que dudo lograr, pues puedo sentir el poder de esa cosa que cargas en el cuello, es descomunal sin duda, y mi pregunta es ¿por qué?-
-¿Por qué, que?-
-si eres tan poderoso por que no peleas con todo de una vez- sonríe Lúthien- ¿acaso solo te gusta jugar con tus oponentes?-
Carnage sonríe maliciosamente.
-me ha atrapado princesa, jejeje, sí, soy muy poderoso, y si yo quisiera, podría fulminarlos a todos de un solo golpe-
Lúthien comienza a reírse psicóticamente, dotando un fuerte grito que comenzó a incomodar y confundir a Carnage quien no comprendía que era lo que estaba pasando ¿de qué se reía? No dejaba de preguntarse eso, y comenzaba a molestarle.
-¿Cuál es la gracia?- pregunta Carnage calmadamente mientras apagaba su aura.
-¿no lo entiendes? Es tan graciosísimo- ríe Lúthien descontroladamente.
-¡de que te ríes!-
-del por qué pospones las peleas tanto tiempo- se burla Lúthien- mientras peleábamos, me di cuenta de que cada intervalo de 5 minutos, tú te alejabas o comenzabas una conversación a propósito, para apagar tus poderes y reposar, y mi pregunta es ¿por qué? ¿Por qué descansar? Esa gema tiene poder ilimitado, no es necesario, tu ¿no puedes controlar el poder de la gema verdad? Jeje, la gema te quema, puedo ver como quema tu cuello cuando se sobrecarga, puedo ver el humo, y una ligera mueca de dolor que intentas ocultar tras una sonrisa, y eso es lo gracioso, no puedes con el poder de la gema, porque ese poder no te corresponde, y si sigues usándolo, te destruirá, eso es lo gracioso, que lo que te hace tan poderoso, al final terminara destruyéndote.
Carnage queda completamente serio, observando a Lúthien con severidad.
-me pregunto cómo serán las cosas, si no tienes la gema, ¿Qué alcance tendrá tu poder? ¿Acaso será muy limitado? Pues si fueras más fuerte, dudo que esa cosa te causara tantos problemas, me pregunto cómo serán las cosas si te quito el collar.
Carnage hace a un lado su expresión severa y por un momento sonríe.
-¿quieres ver cómo serían las cosas sin el collar?- murmura Carnage mientras sostiene su gargantilla con su casco y palma la gema.
-eso me gustaría ver- sonríe Lúthien.
-sí, jeje, pero preferiría que tu fueras la que me quitara el collar- murmura Carnage con una sonrisa mientras avanza lentamente hacia la princesa, esta misma, se aferra a su espada y camina a su alrededor, haciendo que cada uno caminara en círculos, sin que ninguno despegue su mirada sobre el otro.
-¿ahora que pasa princesa? ¿Por qué no enciendes tu espada en energía?-
-¿para qué? Puedo ganarte en un duelo de espadas justo-
-oh estoy seguro que sí, pero, que le hace pensar que yo peleare justamente-
-porque tienes honor-
Carnage comienza a reírse malévolamente.
-no, no tengo honor- murmura Carnage- supongamos que tiene razón, y yo no puedo controlar al 100% el poder de mi gema, jeje, pero usted tampoco, usted tiene un gran poder en su interior, y le acabo de mostrar el camino y le proporcione las herramientas para liberarlo, y ahora, se rehúsa a usarlo, porque, usted tampoco puede controlarlo, y teme que ese poder le haga perder la serenidad y el control como casi le paso hace poco.
-estas en lo cierto, pero me pregunto cuál será el límite de ambos, quien caer primera ante las fuerzas que no controla-
-creo que yo soy el que tiene más que perder, como dijo, la gema trata de destruirme mientras más uso su poder, jeje, pero usted, que tan capas será de auto controlarse, se dio cuenta, del poder de la gema, y de cómo esta planta pensamientos en quienes no tienen autocontrol, usted se percató de eso, y por eso para este combate, antes de que fuera demasiado tarde para usted, y sea corrompida como los demás-
Lúthien queda completamente seria mientras observa como Carnage seguía caminando lentamente a su alrededor.
-tú no eres la única que analiza a su oponente, mi querida princesa-
-eso veo- murmura Lúthien con seriedad mientras también camina en círculos.
-la cosa está en que cada vez puedo soportar más tiempo usando el poder de la gema ¿pero qué hay de ti?-
-todo tiene un límite- murmura Lúthien con seriedad para luego sonreír- jeje y gracias por confirmarme cuál es el tuyo-
-fue un placer princesa y ahora ¿podemos continuar con nuestro pequeño duelo?-
-si es lo que quieres- sonríe Lúthien con una sonrisa, esta se pone en posición de defensa, pero no enciende ni su cuerno ni su espada en energía.
-¿Por qué no enciendes tu cuerno?- murmura Carnage algo impaciente.
-ya no peleare con mis poderes al máximo, no hace de este combate otro juego para ti- murmura Lúthien con una sonrisa.
-si lo que quieres es eliminarme, tendrás que pelear a tu máximo poder- murmura Carnage con seriedad.
-no será necesario- sonríe Lúthien.
Carnage frunce el ceño y desaparece entre las sombras, un destello aparece y una colosal garra atraviesa a Lúthien en el hombro llevándosela lejos y estrellándola contra una roca.
-¡si no usas todo tu poder te matare!- exclama Carnage con severidad.
-mátame entonces- sonríe Lúthien- si lo que quieres es torturarme, no te servirá, pues no puedo sentir el dolor, creo que deberías saberlo.
-nunca podrás derrotarme si peleas sin tus poderes- murmura Carnage con severidad mientras hace a un lado su garra dejando caer a Lúthien de rodillas.
-tu caerás dentro de muy poco- sonríe la princesa.
-¿enserio? Y como piensas hacerlo tu sola sin tus poderes-
-yo no dije que estaba sola- murmura Lúthien con una sonrisa- antes de venir con tigo me detuve a hablar con algunos amigos-
De repente aparecen ante ellos un colosal sello de energía que rodean a Lúthien y Carnage, la princesa se deja caer al suelo como si fuera una muñeca de trapo, en eso alguien aparece de entre las sombras y toman a la princesa desapareciendo entre las sombras, mientras el sello se materializaba y crea a su alrededor una colosal burbuja de energía que luego estallo y creo a su alrededor un colosal y potente campo de energía el cual comenzó al fulminar contra Carnage.
Carnage se retuerce del dolor, y termina arrodillándose ante el suelo, mientras ante él, fuera del campo de energía, presenciaba a sus atacantes, tres likois quienes eran los que lo contenían con su hechizo y tras ellos un pequeño grupo de grifos, esperando a que tras desvanecerse el campo de energía arremeter contra el aturdido Carnage.
Wes estaba completamente sometido, su mente ahora se encontraba en otro sitio, perdido en el bloqueo mental que Ain había impuesto sobre el, el príncipe estaba a nada de olvidar por completo su vida pasada, y regresar de nuevo al control de la loba.
-olvídala, olvídala, olvida todo, y solo mírame a los ojos, solos, tú y yo, solamente nosotros-
Escuchaba una y otra vez en su mente, los ojos de Wes estaban completamente perdidos en el resplandor de Ain, su mente y sus capacidades se veían corruptas, y poco a poco, lo estaba olvidando todo.
-olvídalos, olvídalos, olvídalos a todos, solos tú y yo, olvídalos por completo-
-olvidarlos a todos….- murmura Wes con la mirada perdida- te amo-
La loba sonríe maliciosamente al ver como su hechizo estaba casi completo.
-¿a quién amas?- pregunta con un tono sínico.
Wes queda callado por un momento, mientras, mirando perdidamente a quien tenía al frente.
-te amo…. Starlight….- murmura Wes perdidamente.
Antes de que los lobos siquiera lo vieran venir, un poderoso rayo celeste atraviesa de lado a lado a uno de los lobos, las otras dos lobas al sentir el peligro desaparecen entre las sombras, llevándose al lobo herido con ellos, momentos antes de que un segundo igual de potente rayo fuera disparado contra ellos.
-¡aléjense de él!- exclama Starlight colérica mientras volaba torpemente y aterizaba bruscamente ante Wes. Starlight mira seriamente en todas direcciones, observando como las bestias se encontraban entre las sombras observándola fijamente. La princesa rápidamente se precipita contra Wes, sosteniéndolo entre sus cascos, esta trato de hacer que el príncipe reaccionara, pero el poni rojo tenía la mirada completamente perdida.
-¡Wes! ¡Wes! ¡Wes por favor!... háblame…- suplica la princesa colérica. Le rompía el corazón ver a su amado en este estado de inconciencia y ausencia, con sus ojos opacos, sin mirar precisamente a ninguna parte.
-Wes… ¡Wes!- suplica Starlight mientras lo sacudía violentamente.
-es inútil- se escucha una voz juvenil, la princesa mira lentamente hacia el frente y ahì ve a los tres lobos de carne, los tres se encontraban posados ante ella, observándole fijamente- su corazón ya no te pertenece-
-eso… eso... ¡es mentira!- murmura la princesa colérica.
-no lo es, el ya no te quiere- murmura la loba mientras sus ojos destellaban un potente brillo morado que deslumbraron a Starlight. La princesa por un momento se sintió desorientada, luego mareada, mientras sentía como todo a su alrededor se sacudía.
El lobo que se encontraba al frente, cruza las miradas con Starlight, y esta lentamente comienza a caminar, lenta y tranquilamente hasta la princesa. Starlight colérica al ver como esa desgraciada se acercaba a ellos, enciende su cuerno y dispara con prepotencia un gigantesco escudo que se expande a los alrededores, golpeando a los tres lobos, obligándolos a apartarse, pero uno de los lobos se quedó presente, y tras la onda expansiva esta se acerca lentamente hasta donde se encontraban Wes y Starlight.
-¡él es mío Perra!- Exclama Starlight con ojos cansados -¡y si tengo que pelear contra ti está bien!-
Starlight trato de alejar a la loba con sus hechizos defensivos más fuertes, pero a lo mucho la loba solo retrocedía un par de pasos para luego regresar. Enfurecida, la princesa con cuidado deja en el suelo a Wes, y se dispone a enfrentar a la loba, manteniendo la guardia alta, Starlight espero a que fueran los lobos quienes atacaran primero, pero justo cuando creía que algo pasaría, la loba se detiene a solo unos metros de donde ella y Wes se encontraban, Starlight se coloca delante de su amado, con el fin de protegerlo.
Starlight enciende su cuerno, pero no se precipita en atacar, temiendo que los otros dos lobos aún se encontraran asechándola y esperando el momento propicio para envestirla por la espalda. Starlight agudizo su oído para poder percibir cualquier posible cosa que se le aproxime mientras esta observaba seriamente a la loba. En eso pasa algo que ella no se esperaba, pero no dejo a un lado su postura firme, la loba se cubrió en sombras, y cuando estas se dispersaron apareció ante ella una figura de casi su mismo tamaño y complexión, una figura compuesta de solamente sombras, de la que solo se podían distinguir y resaltar sus relucientes ojos morados, quienes le observaban.
-¿Por qué haces esto?- le pregunta la figura con voz serena.
-¿Qué….? ¿Quién eres tú?-
-soy la pareja de Wes….
-desgraciada, como osas decir esas falacias-
-es así como deben ser las cosas, te guste o no, fuimos creados para estar juntos-
-¿enserio? Pues mientras yo esté aquí, el nunca será tuyo-
-ya lo es-
-¡No! ¡No lo es! Wes no te ama…¡él no puede ser tuyo!- murmura Starlight colérica.
-tampoco tulló-
-eso… eso no es verdad…. Él me quiere, yo lo se…-
-¿Por qué? ¿Por qué el debería querer a alguien tan aberrante como tú?-
-¡te arrancare la lengua si dices algo más!- exclama Starlight colérica.
Los ojos de la figura de sombras brillan con intensidad y Starlight se siente mareada nuevamente, esta vez, le es más difícil siquiera percibir su entorno, casi como si todo fuera difuso y oscurecido, lo único claro ante ella eran los ojos morados de la poni ante ella.
-es verdad, tu misma piensas eso de ti- murmura la figura mientras sus ojos brillaban intensamente.
-tú lo controlas… ¡y dices que yo soy la mala aquí!-
-yo solo opaco su visión, nunca lo controle, hacer que te olvide, no es controlar, en especial cuando hago que su mente se olvide de alguien tan terrible, manipuladora y molesta como tú-
Starlight trato de reclamar, pero por alguna razón, sus palabras titubearon y se quedó callada.
-sabes que es verdad, Wes me lo mostro todo, se lo que has hecho, a él, y a los demás, y ahora que divago en tu mente, me doy cuenta de que eres aun peor de lo que creí-
Starlight siente como algo dentro de ella comienza a quebrarse, su mente sucumbía y entraba en una intensa cólera, llena de culpa y tristeza.
-Wes… Wes…- murmura Starlight tambaleándose, y tropezando de espaldas, precisamente con quien resguardaba. Starlight cae al suelo y ve ante ella a su amado, aun con la mirada perdida. Rápidamente Starlight, tambaleándose y con movimientos torpes, se precipitó a tomar y abrasarlo.
-¡Wes! Por favor… por favor despierta… despierta...- Wes no respondía, teniendo la misma mirada perdida- por favor... di... dile que no es verdad… dile que….- murmura entre sollozos mientras lo acomodaba entre sus cascos, y lo recostaba ante su pecho, el príncipe parecía un muñeco, inerte, sin parpadear o respirar en ningún momento.
-pero que patético, tener que recurrir a él, para negar la verdad, cuando ya sabes cuál es, ¿Por qué no lo admites?- murmura la yegua mientras avanzaba lentamente ante ellos.
-EL YA NO TE AMA, EL YA NO TE QUIERE ¿POR QUÉ DEBERÍA QUERERTE? ¿QUIÉN TE QUERÍA? NUNCA TUVISTE VERDADEROS AMIGOS, NUNCA FUISTE AMADA-
Escuchaba Starlight en su mente, una y otra vez, susurrándole, gritándole, en diversos tonos que se repetían en su mente una y otra, y otra vez, mientras al mismo tiempo imágenes de sus momentos más endebles y vulnerables se hacían presentes ante ella, recordándole aquellos momentos más trágicos, más personales y en los que emocionalmente se sentía más vulnerable.
-NO LO MERECES, NO MERECES SU AMOR NI EL DE NADIE-
-no…. No…. – murmura Starlight mientras se tapaba los oídos con fuerza, tratando de concentrarse, pero sus pensamientos eran muy confusos, no podía concentrarse, solo se sentía triste, solo podía pensar en que todo lo que ella decía era verdad, solo podía sentir como su corazón crujía ante la vulnerabilidad del mismo.
-NADIE TE AMA-
Starlight sintiéndose como si hubiera regresado a los 4 años, comenzó a llorar desconsoladamente, mientras tanto la loba carnosa se acercaba lentamente hacia ellos. Starlight en su cólera, trato de recordar sus momentos felices, aquellos en los que ella tenía a Wes a su lado, aquellos en los que le hacían saber lo que en verdad ambos se sentían mutuamente, la prueba verídica de su amor incondicional, su verdadero amor, pero aun cuando al principio pudo enfocar en su mente algunas imágenes de estos acontecimientos tan cálidos y puros, algo andaba mal, pues solo podía revivir sus peores vivencias, cosas que la hacían sucumbir aún más en su depresión.
Starlight entre lágrimas abrasa a Wes con fuerza, y lo recuesta contra su pecho, mientras se resignaba ante su verdad.
-pero yo lo amo….- llora la princesa ya como últimas palabras.
-él nunca te amara, nadie lo hará ¿por qué? ¿Por qué alguien sentiría siquiera una pisca de afecto por alguien como tú? A alguien tan desagradable, maliciosa y envidiosa dime quien- sonríe la loba mientras toma a Starlight por las crines y la hacía levantar la mirada en lo alto, exponiendo su garganta, para luego convertir su otra pata en una larga garra que prepararía para terminar para siempre con Starlight, la garra se eleva en lo alto, resplandeciendo ante ella- ¿Quién quisiera amarte Starlight?-
Ain arremete contra Starlight con el fin de decapitarla y terminar finalmente con su miseria, pero antes de que la garra llegara a Starlight, algo la toma bruscamente, reteniéndola y apretándola con fuerza.
-Yo- se escucha una vos firme, y tanto Ain como Starlight miran incrédulas como Wes se levantaba y de un movimiento retorcía la garra de la yegua- ¡yo la amo, y nada cambiara eso! –
