El despertar del demonio.

Capítulo 58: después de la tormenta.


Starlight:

Tras un largo momento de silencio entre ellos, Starlight y Wes dejaron de mirarse incrédulos a los ojos por un momento, y mejor se preguntaron qué es lo que había pasado.

-¿Qué fue eso…?- murmura Starlight atónita, mirando a Wes con una mezcla de intriga y confucion.

-ni idea….- murmura Wes mientras quedaba paralizado por la conmoción, ambos miraron a su alrededor incrédulos, de cómo el cielo ensombrecido y oscuro ahora se había convertido en un tierno y bello amanecer como no lo había habido en mucho tiempo. El príncipe y la princesa se sueltan y caminan lentamente hacia el exterior, donde aún no podían creer lo que sus ojos presenciaban.

Ambos miraban anonadados y encantados, la belleza del imperio de cristal había regresado. Starlight y Wes se miran fijamente, con una amplia sonrisa en sus rostros, cuando en eso...

-¡no puede ser!- exclama Starlight de repente.

-¡¿Qué, qué pasa?!- exclama el potro mientras retomaba una posición de defensa.

-oh… Wes…- le dice Starlight con una sonrisa y soltando un leve chascarrillo- Wes... mi Wes...-

-¿Qué pasa? ¿Starlight?- murmura el joven príncipe mientras se sentía algo incómodo por la mirada que Starlight le dirigía, especialmente porque no eran sus ojos los que esta miraba.

-Wes… tu marca…. ¡ya tienes tu marca!- exclama Starlight con gran emoción.

-¿eh?- murmura Wes con vos temblorosa mientras con algo de miedo y duda miraba en dirección a su costado, donde ahora se encontraba plasmado en el mismo un corazón de Cristal con dos alas, una blanca y la otra negra, a cada lado del corazón. Wes por un momento no sabía cómo reaccionar ante esto, hasta que Starlight le abrazó con fuerza y entonces Wes comenzó a reír de la emoción mientras no dejaba de mirarla. Aunque realmente no estaba emocionado por haber obtenido su marca, sino porque ahora él y su amada, se encontraban a salvo, y todo aparentemente había terminado; y, al mirar tras ellos, verían llegar a la princesa Celestia, junto a Fluttershy, Rainbow Dash, Spike y Tara, para posteriormente, comenzar a reunirse de nuevo al ver la llegada de los demás al poco tiempo.

Todo parecía estar bien, todo parecía haber terminado, vencieron al mal, y ahora todos estaban a salvo.

Lentamente entre los cielos más distantes, una serie de puntos brillante en el cielo fueron apareciendo y descendiendo poco a poco a los pies del imperio, primordialmente ponis de cristal, o los que sobrevivieron a la primeras horas de la masacre, antes de que Discord enviara a todos a perderse en el cielo infinito, seguros de cualquier peligro, inclusive el devastador poder del hoyo negro. Una a una, las burbujas que contenían a los ponis presentes fue reventando en cuanto tocaba el suelo, la mayor parte de los ponis se encontraba en un estado catatónico o de inconciencia. Pasó un tiempo para que muchos de ellos despertaran y se rehabilitaran como para entrar en sí; pero aun así muchos, por no decir que la mayoría, se encontraban completamente desorientados y confundidos, algunos tantos aun con ciertas "armas entre sus cascos" mancas de sangre que no se explicaban, y por sobretodo varios golpes, moretones y cortes que no entendían y les asustaba presentar.

Las cosas fueron muy confusas para todos los habitantes, pero no había mucho tiempo para explicar, algunos presentaban heridas de severa gravedad, y si no actuaban de inmediato probablemente varios morirían antes de que la ayuda llegase. Por su fortuna, contaban con Starlight, quien acompañada de Wes fue a atender a los heridos. La joven princesa cojeaba y dificultosamente caminaba a tres patas, pero Wes se mantuvo a su lado y le ayudaba a caminar y le indicaba por donde pisar para de esta forma poder llegar ante los heridos. Los ponis de cristal no entendían lo que pasaba pero todos se sorprendieron al ver el poder de las lágrimas sanadoras de Starlight. Inmediatamente, al ver el poder de la princesa y por sobre todo las secuelas que esta presentaba, los ponis de cristal no dudaron en adjudicarle a ella su salvación, sin embargo Starlight no tardaría en decir la verdad, y al ver la marca en el costado de su príncipe, lo supieron de inmediato.

Los ponis se abalanzaron sobre Wes, este no supo que hacer, pero al ver la sonrisa en el rostro de Starlight este se calmó y dejó que lo levantaran en lo alto. Los ponis de cristal celebraron el nombre de su príncipe, en los 7 vientos gritaron su nombre con júbilo y alegría, mientras el príncipe un tanto mareado rodaba de ojos en el aire, incómodo con lo que estaba pasando, pero algo en él comenzaba a disfrutarlo.

Starlight rio a Carcajadas mientras contemplaba la mirada confusa de su Wes, le daba gracia como el poni tímido se veía incomodado y extrañado por toda esa alegría y apareció que los ponis de cristal expresaban ante él, le daba demasiada gracia ver a Wes sin saber qué hacer.

Todo parecía estar bien, pese a todo, pese a todas las perdidas, por un momento la alegría no evitó iluminar los corazones de todos los presentes, dándole mayor energía positiva al corazón de Cristal, enriqueciéndolo de esta forma. Todo parecía alegría y jubilo para los presentes, y esto parecía reforzarse al ver a los que fueron a pelear contra Carnage regresar al fin, pero sin embargo, no todo puede ser alegría.

La joven princesa quien al principio miraba la llegada de los guerreros con suma alegría pronto la sonrisa que esbozaba su rostro desaparecería por completo y observó desencajada, y con el corazón en la garganta, como lentamente ante ellos dos lobos gigantes, uno blanco con lomo azulado y otro completamente azul venían tras los demás, cada uno cargando en su lomo dos cuerpos aparentemente inertes.

-¡Mamá!-

La princesa se precipitó, intentó correr, pero tropezó con una roca, cayendo contra el suelo, apenas fue salvada por Wes quien apareció ante ella y evitó que se golpeara contra el suelo en todo el rostro. Pese a esto, a Starlight no parecía importarle, y trató de apresurarse a llegar directo contra el lobo blanco de lomo azulado, Bast llegó ante ella y le ayudó a encaminarse, el corazón de la princesa latían con mayor precipitación conforme se acercaban. Al llegar esta seguía sin poder concebirlo, no lo aceptaba, aunque sus ojos no dejaban de soltar lágrimas.

Al principio esta no sabía si tocarla siquiera, pero al llegar a ella él tomó por el casco, intentó sacudir ligeramente su hombro, pero esta no respondía.

-mamá… ¡mama! Mami…. Por favor… - murmuraba esta entre lágrimas mientras intentaba hacer que su madre reaccionara, por un momento se olvidó de la capacidad de sus poderes sanadores, pero al entrar en cuenta de ello, rápidamente se pasó los cascos por ambas mejillas, las untó en la frente y pecho de su madre, pero esta no despertaba, cosa que hacían que la tristeza de Starlight se convirtiera en cólera.

-¡mamá! ¡Mamá despierta! ¡Despierta mami! ¡Despierta!- gritaba esta desconsoladamente mientras sus ojos no dejaban de inundarse en lágrimas; trato de usarlas otra vez, cuanto antes, busco alguna herida, algún vestigio de daño, al no encontrarlo esta no hizo más que frustrarse todavía más, y entre su cólera, tomó a su madre y trató de sacudirla, pero rápidamente Bast la toma por la espalda y la obliga a retroceder, mientras Starlight seguía gritando y pataleando desesperadamente.

-¡mamá! ¡Mamá!- gritaba una y otra vez mientras trataba de regresar a ella.

-cariño por favor- le dice Bast.

-¡MAMÀ!-

-¡Starlight por favor! No está muerta- exclama Bast mientras trataba de contener a su hija.

-¿Qué dices?-

-no está muerta, no lo está…-

-¿no…? en… ¿entonces por… por qué….? ¿Por qué no funciono?- murmura Starlight confundida, aun triste, pero un poco más tranquila.

-no está muerta…. No lo está- le susurra Bast para que se tranquilice.

-¿Por qué no despierta?-

-no lo sé….-


Blueblood:

Pasó el tiempo y otros más se reunieron en el centro de la ciudad, Blueblood apareció luego de que los gritos aclamados a Wes se oyeran por toda la ciudad. El unicornio mantuvo una expresión cautelosa, y cuando se cercioró de que todo estuviera bien se adentra en el centro de la ciudad y se reúne con los demás. Francamente nadie se emocionó o inmuto al verle llegar, a todos le daban igual la llegada de semejante príncipe, ni siquiera entre su propia familia, hubo alguna reacción, no hasta que Fluttershy se percató de que Blueblood tenía envuelto en una manta al pequeño Gloss que este pareció existir para los demás.

Fluttershy fue rápidamente con Blueblood, y este le mostro al pequeño alicornio. La pegaso abrazó maternalmente a pequeño príncipe, el potro no mostro ninguna emoción al estar en cascos de Fluttershy, el potro permanecía ausente, como si todo rastro de alegría en él hubiera desaparecido.

-Gloss… Gloss… ¿cariño? Oh… Gloss- murmura Fluttershy preocupada.

-parece estar muy mal…- murmura Rainbow Dash quien resguardaba a Fluttershy.

-si…. Sera mejor que lo llevemos con su tía…-

-no te preocupes, yo lo hago- se ofrece Rainbow Dash mientras tomaba entre sus cascos al pequeño príncipe aun ausente y se lo llevaba consigo.

Blueblood estuvo a punto de retirarse dejando al príncipe con Fluttershy y sus tíos, pero la pegaso entonces le detiene y dice algo que este no se esperaba.

-bien echo príncipe Blueblood- esas palabras captaron la atención del joven príncipe quien no supo cómo reaccionar. Por un momento una ligera sonrisa de orgullo verdadero por sí mismo broto en este, pero de repente un fuerte y agudo grito se escuchó. Tanto Blueblood como Fluttershy miraron exaltados en todas direcciones, y antes de que pudieran entender lo que estaba pasando, el pequeño Gloss brinca hasta los cascos de Blueblood y se aferra con mucha fuerza a este mismo.

-¿Qué es lo que pasa?- pregunta el príncipe arqueando una ceja.

-¡el monsto! ¡el monsto! –

-¿Cuál monstruo…?-

Tanto Fluttershy como Blueblood miran al frente suyo, y entienden lo que había pasado al ver al lado de Celestia a Discord, quien al igual que muchos otros presentaban una mirada desencajada y sorprendida.

-¡Dijite que le habíaan matado a todosss! ¡le aún etá vivo!- chilla el pequeño potro en el pecho de Blueblood.

-él ya no te hará daño, por favor… Gloss-

-¡le monsto! ¡le monsto! –

Blueblood abrazó con fuerza, envolviéndolo entre sus cascos haciéndolo saber al pequeño príncipe que él estaba hay para cuidarle, lo abrasa fuertemente y le susurró al oído.

-No llores, no te asustes más… yo te voy a cuidar-

-¡mató a mi mami! –Llora el potrillo desconsoladamente mientras trataba de hacer brillar su cuerpo pero aún estaba muy cansado como para hacer magia- ¡le aganco la piel como si fuela un vestido! ¡LE LA MATO! Mi mami… mi mami-


Whisper:

El grifo amarillo de lomo azulado se encontraba caminando lentamente por el imperio de cristal, aun destilando sangre de sus heridas, el grifo se encamina con algo entre las garras, envuelto en una sábana. Dentro se encontraba un pequeño bebe aun durmiendo tranquilamente, mientras Whisper en su intento por no dar movimientos bruscos, se encamina hasta la salida para llevarlo con los demás, es entonces que ante él, aparece repentinamente un grifo mucho más grande que él, pero con características similares, y el lomo color rojo intenso.

-hermano… ¿Qué forma es esa de aparecer?- murmura Whisper con algo de dificultad.

-¿Qué te paso?- murmura Red mientras observaba las heridas que su hermano presentaba en el cuerpo y lo obligaba a sentarse en el suelo.

-cuidado… no despiertes al bebé…- murmura Whisper mientras con cuidado recostaba al pequeño en el suelo.

-Dame un momento…- murmura Red mientras saca un frasco.

-¿Qué es eso?-

-solo una medicina que me dio una de las princesas para repartir a los heridos- murmura Red mientras aplicaba solo una gota de la sustancia en la herida de Whisper y esta se regenera asombrosamente al instante, dejando atónito a Whisper, quien contemplo como esta se serró completamente dejando solamente una cicatriz que le deformaba en su pecho, brazo y muslo. Red también contempla con algo de asombro la regeneración, pero frunce el ceño al ver el resultado final.

-qué raro…- murmura Red mirando las cicatrices de su hermano.

-¿qué?-

-he visto como esta cosa cura desvaneciendo toda marca o herida…- murmura Red pensativo.

-je ¿y eso que importa? Me curaste- murmura Whisper animoso mientras inconscientemente levantaba su garra, y se rascaba en la marca que tenía en el brazo. Al principio solo se rascaba levemente, pero pronto este comenzaría a clavar las garras para calmar el ardor, mostrando una clara expresión de molestia, En eso Red sujeta la garra de su hermano deteniéndolo.

-¿tienes mucha picazón?-

-em… si… arde demasiado…- murmura Whisper mientras apretaba el pico, y se notaba un poco impaciente por seguirse rascando- hermano por favor... suéltame... tengo que... Tengo que rascarme enserio...-

-¿esto te lo hizo alguno de esos demonios?-

-no- suspira Whisper- … fue un lobo-

-un… ¿un lobo?- murmura Red con un nudo en la garganta, y Whisper sin entender por qué el rostro de su hermano empezaba a palidecer asiente con la cabeza.


Eithel:

No pasó mucho tiempo antes de que la ayuda llegara. Desde el oriente aparecieron una tropa de resguardo desde los aires, cientos y cientos de grifos, los cuales fueron mandados y comandados por la misma princesa de los grifos. Las tropas aterrizaron, y la primera reacción de los ponis fue aterrarse y entre algunos incluso se pusieron a la defensiva, sin embargo pronto esos ánimos desaparecerían al ver la exorbitante cantidad de topas de grifos que vinieron con la princesa.

La princesa grifo se mostró muy apurada por el paradero de su padre, y sintió un vuelco al ver que de los cientos de soldados que su padre había traído consigo, solo un puñado de ellos seguían con vida, el no ver a su padre basto para que esta entendiera lo que había pasado, y al avanzar el general Red ante ella, solo confirmó sus sospechas.

- princesa Eithel- dijo el comandante Red al mientras se arrodillaba ante ellos.

La princesa miró inexpresiva el diminuto grupo de grifos que le resguardaban.

-¿son todos?- murmura la princesa con inexpresividad.

-si mi princesa… somos lo que resta de…-

-no me refiero a la tropa, ¿todos los que están aquí? ¿Son todos?-

-sí- responde el comande Red con un tono sumiso, este guardó silencio por un momento para pensar en lo que estaba a punto de decir- mi princesa… su… su padre…-

-murió- murmura esta con inexpresividad, y el grifo con una expresión asombrada observó a su princesa, y suavemente este asintió con la cabeza -¿Dónde está su cuerpo? Qui… quisiera verlo…- murmura esta con un tono quebrado, pero claramente estaba haciendo un esfuerzo por mantener el control de sí misma.

Red guardó silencio por un largo momento, luego le explicó brevemente lo que aconteció, no dio muchos detalles, no era momento para eso, y tanto el cómo su princesa lo esperaban.

Nadie sabía lo que estaba pasando en la cabeza de la princesa de plumaje blanco, únicamente contemplaron la expresión ausente que está presente, no estallo de ira como se esperaban sus tropas, tampoco se puso a llorar como esperaban los ponis, simplemente permaneció seria mientras sus tropas esperaron a que algo pasara.

Para sorpresa de muchos, tras un largo momento de espera, la princesa Eithel se acercó a la princesa Celestia y acordaron la evacuación de la ciudad; puesto a que pese a que la ciudad había regresado a su antigua gloria, la cantidad de muertos y cadáveres que se encontraban en toda la ciudad eran exorbitantes. Cientos y cientos de cadáveres, rezagados en los rincones más oscuros de la ciudad. Gracias a los poderes de Starlight, la cantidad de heridos es mínima pero si se quedaban en el sitio era muy probable que pronto la enfermedad y la extrema melancolía dominara a los sobrevivientes del imperio, además del hecho de que Celestia ya no quería estar en el lugar por los malos recuerdos que esto le traían, se acordó en trasladar a los ponis al reino de los grifos, donde la princesa estaba dispuesta a darles asilo, sin embargo alguien interfirió en esa pequeña junta. De entre los múltiples rostros que se encontraban antes la princesas apareció la dignataria superior, quien estaba resguardada por la señora perro diamante y uno de sus soldados, quizás el único que sobrevivió a toda esta calamidad.

La dignataria expresó que un viaje directo al reino de los grifos sería un viaje bastante excesivo, si bien no había muchos heridos, sí había muchos ponis hambrientos, cansados y débiles; que en todo caso, sería preferible llevarlos a alguno de los pueblos cercanos de Equestria. Sin embargo Eithel explicó que en su camino al imperio, cuando la oscuridad aún estaba presente, pasaron por algunas de las ciudades, explicó que probablemente todas las ciudades de Equestria están pasando por situaciones semejantes, de lo único que estaba segura era que no sería peor, al ver como toda la ciudad se encontraba. Debían estar seguras de cuál era el radio de esparcían del daño de la gema, haciendo brillar como posibilidad el mejor llevarlos a todos al imperio de los grifos, la princesa mantuvo su oferta en pie, pese a que no tenía por qué atenerse a ello. Entonces la dignataria ofreció otra opción, ofreció de asilo a los ponis de cristal y la princesas de Equestria, Maretonia también era una tierra apartada, aunque no tanto como la de los grifos. Al final se dejó que los ponis de cristal fueran los que escogieran, terminando optando por Maretonia, al no tener plena confianza en los grifos. La princesa Eithel tuvo que aceptar sin reproche.

Gracias a los cielos despejados y la excelente condición física de los grifos al ser prácticamente todos parte del ejercito principal del imperio grifo, aquellos que el señor Crow no quiso traer para asegurar la seguridad de su tierra, el viaje fue muy corto, se armaron carrosas y trasladaron a los poco más de 300 ponis (de los más de 2000 que habitaban el imperio) hasta la capital de Maretonia.

Las princesa Eithel se quedó en la ciudad los últimos dos días, mientras se aseguraba que todo estuviera en orden y esperaba a que un pequeño equipo que ella envió desde Maretonia regresara con tres grifos en específico, para que realizarán un trabajo especial.

Nuevamente Lúthien se vio obligada a revivir una antigua y desagradable vivencia, médicos emplumados la tenían recostada sobre una mesa de hierro mientras se pasaban una serie de instrumentos y otros artefactos con los cuales comenzaban a envolverla entre una especie de traje mecánico. El procedimiento tardó tres veces menos a lo que había sido originalmente, con ciertas mejoras y determinada experiencia previa, los médicos conectaban una serie artefactos especiales a su cuerpo, un mecanismo especial que iba sujeto a sus articulaciones, la envolvieron en un velo negro, y finalmente colocaron sobre ella un casco negro, con el que darían fin el trabajo, y tras ser sellado el traje, la respiración mecánica de Lúthien se hizo presente.

La princesa Eithel, quien estuvo presente desde el otro lado de un cristal, observó como le colocaban un nuevo traje a Lúthien. Una vez terminado el procedimiento, la princesa entró y fue dejada a solas con Lúthien.

-¿Qué te parece?- pregunta la princesa con un tono frio.

-¿Por qué negro?- murmura Lúthien con un tono inexpresivo mientras observa ante ella el reflejo del cristal el cual mostraba su actual apariencia, un traje negro que se extendía a lo largo de todo su cuerpo, con un amplio casco que le cubría la cara.

-En este momento creo que todos estamos de luto- responde la princesa con inexpresividad- además los colores originales del traje son negro y gris, mi padre pidió que pintaran el traje de blanco, momentos antes de traértelo-

-gracias…- murmura Lúthien por mero compromiso.

-¿Cómo te sientes?-

-no siento dolores- murmura Lúthien con un tono cortante.

-yo tampoco- murmura la grifo con inexpresividad mientras extendía sus garras y clavaba la más larga de las mismas en su brazo, con mucha presión que se provocó un largo sangrado, de la cual está ni se inmuto. Eithel apartó su garra cubierta en sangre, y bajó su brazo con desinterés. Lúthien miró con algo de intriga a la princesa, mientras esta se tomaba su tiempo para hablar.

-nunca te agradecí por lo que hiciste por mí- continua la princesa grifo- siento mucho la descortesía, pero cuando el procedimiento terminó te fuiste y nunca regresaste-

-estaba preñada, y no quería estar ni un instante más en tu reino- murmura Lúthien con inexpresividad pero casi con un tono que rallaba en lo grosero, mas sin embargo Eithel no se inmuto.

-¿entonces por qué me ayudaste? ¿Por qué? Ya no tenías que hacerlo, te habían liberado de mi padre, entonces ¿Por qué nos ayudaste?-

-¿eso que le importa?-

-me importa, a mi padre le importaba, no dejaba de cuestionarse eso cada noche; y, aunque no estoy consciente de que tan agradecido se mostró contigo, créeme cuando digo que el realmente se mostraba muy… conmovido por lo que hiciste. Por eso fabricamos el traje cuando nos enteramos de lo que te había pasado, y solo por eso es que cuando llegamos al imperio de cristal, solo para descubrir que…. Que mi padre…. Había muerto, junto a sus tropas… solo por ti, es que no di la media vuelta y los deje a su suerte, para que esperara a que alguien más viniera a ofrecerles ayuda… pudieron haber pasado días enteros, antes de que alguna de las naciones respondiera y trajera ayuda-

-pues ya no tienes que hacer nada de eso… ya todos estamos bien, gracias por el traje- murmura Lúthien con un tono inexpresivo.

La princesa grifo observa a Lúthien con seriedad, y no deja de mirarla fijamente, pese a que el casco de Lúthien técnicamente debía impedirle verle, y es que la verdad era que la vista de los grifos era tan prodigiosa como para ver un ratón de campo a cientos de metros de altura, y con esa misma vista, Eithel podía a través del cristal oscurecido, y distinguía perfectamente los ojos de Lúthien.

-todos estamos de luto- murmura la princesa suspirando- todos perdimos a alguien. Tú y yo no somos diferentes-

-el que tampoco sientas dolor no significa que seamos iguales-

-pasé 10 años enteros sufriendo de dolor, verdadero dolor absoluto, sin paz, incluso dormida sufría noche tras noche, mi madre y hermana murieron, mi padre era mi mundo, y ya no está… y… también…- por un momento se queda callada bajando la mirada, Lúthien le observó y notó que esta se encontraba verdaderamente triste, pero había algo mal.

-¿no puedes llorar?-

-no- suspira la grifo.

-¿y tienes algún problema con el calor?-

-los grifos distribuyamos nuestro calor corporal de forma diferente a los equinos, como voladores y depredadores de naturaleza, nuestro cuerpo distribuye nuestro calor de forma muy diferente y más versátil aunque… ocasionalmente si sufro de mareos o desorientación cuando vuelo demasiado, supongo que si tengo tú mismo problema, pero no tan enraizado-

-¿tienes que ir al médico?-

-una vez al mes, a veces dos, cuando sufro un pequeño accidente, revisan que no haya nada malo con mi cuerpo-

-de niña no iba dos veces a la semana… luego cambio a una vez cada semana… hasta que.. esto pasó, y ahora paso en hospitales todo el tiempo.

-se suponía que el traje era para evitar eso-

-lo sé-

Hubo un momento de silencio se mantiene entre las dos princesa.

-bueno, mañana tengo que regresar a mi reino, en una semana será la noche de sagrada del séptimo rey, una noche antes de la cuarta luna llena del año. Es una conmemoración importante para mi reino, y ahora será mucho más especial, velaremos a mi padre… al menos su memoria, ni siquiera tenemos un cuerpo… pero…. Pero… bueno… será una bonita celebración, siempre nos gustaba asistir a ellas, juntos, con mamá, con mi hermana… ahora esta con ellas…-

-supongo que eso es algo bueno ¿no? Al final se reunirán todos-

-si… también se me coronara, esa misma noche me proclamaran reina-

-entonces supongo que ahora deberé decirle "reina Eithel"- murmura Lúthien con un leve tono divertido, la princesa sonríe.

-Normalmente los concejales dirigirían el reino hasta que se me haya dado el título de estudios, de esta forma evitamos que no haya reyes inútiles en el poder- sonríe la princesa divertidamente, y Lúthien no evita seguirle, al menos con una tenue sonrisa por debajo de su máscara- pero, con excepción de dos, todos los concejales de mi padre murieron, el reino ahora esta vulnerable y abatido por su perdida, tengo que tomar al trono y yo misma poner orden-

-¿y sabes cómo hacerlo?-

-solo estudie 2 años, de los 8 que pide el cecto, mi padre estudio 11 años para prepararse como rey…. seré reían, pero continuare con mis estudios, y gobernare al lado de mis dos concejales, el titulo será solo para dar consuelo al pueblo-

-entiendo ¿tienes miedo?-

-no, solo sigo de luto por mi padre…. Lúthien… sé que no te caía muy bien… pero enserio, él te apreciaba y cuando… cuando escapaste y centramos a los responsable de tu… el ordenó que les dieran el antídoto solo para que vivieran y les despojaron de sus alas, para luego…-

-¿antídoto?-

-de las serpientes que los atacaron…-

-¿Cuáles serpiente…?-

-¿no lo recuerdas?-

-no… creo… que no recuerdo nada de esa vez que me….-

-bueno… supongo que es mejor así-

Lúthien se quedó callada por un momento, pensando, tratando de pensar en lo que esta le había icho. Esta se levanta de la camilla y trata de poner en práctica la caminata con el traje, sus movimientos eran lentos y un tanto tambaleantes, pero parecía recordar cómo moverse.

-¿Cómo sigue mi madre?-

-en coma, ella está en coma aun no despierta-

-¿Qué es lo que tiene?-

-los médicos de Maretonia no dejan que mis médicos la analicen, me costó persuadirlos para que dejaran que mi gente te atendiera.

-quiero verla- murmura Lúthien inexpresiva.

-claro, te acompañare si gustas pero primero quiero decirte algo-

-¿qué?-

-ya te dije que en una semana será la conmemoración a mi padre y mi coronación…. Quisiera ver si tu pudieras venir con migo-

Lúthien quedo seria por un momento, pero luego respondió, procurando no sonar muy grosera, y sincera posible.

-lo siento pero no, no iré, tengo que estar con mi madre-

-tu madre está en coma, si despierta se nos informara cuanto antes-

-¡no abandonare a mi madre!-

-no quiero que vallas por mí... Lúthien... sino por Whisper- murmura la princesa grifo con un tono

-¿él te lo pidió?- murmura Lúthien y la princesa grifo asiente, en eso está entra en cuenta, por pasar todo el tiempo en camilla hasta que le pusieron el traje, no se había percatado, pero ahora se daba cuenta que no ha vuelto a ver a Whisper desde que lo dejo en la torre del imperio- do... ¿Dónde está? ¿Está bien?-

-está un poco mejor... es todo lo que puedo decirte-

-¿qué es lo que tiene? ¿No lo curo Starlight?-

-fue llevado directo a mi reino cuando mis tropas llegaron-

-por… ¿por qué? ¿Aún está herido? ¿Por qué no lo curaron?- dice Lúthien en un tono cada vez más moderado.

-Lúthien por favor... baja la voz...- murmura la princesa mientras mira en todas direcciones y Lúthien observa esto un tanto extrañada- este no es momento para esto, créeme-

-¿qué es lo que tiene? por favor dime...- murmura Lúthien con un nudo en la garganta.

-no puedo decírtelo aquí…- susurra la princesa grifo, dando una breve pausa para escuchar unos pasos que aparentemente se acercaban a ellos, pero luego se alejaron y prosiguió- no puedo decirte... pero él quiere que estés con él estos últimos días-


Celestia:

La princesa se encontraba recostada en una camilla amplia, envuelta en sábanas blancas y suaves, la ventana a su lado se encontraba abierta, permitiendo el paso de una suave ventisca primaveral, las aves cantaban y podrían ser captados por los oídos de Celestia, quien en todo momento permaneció con la mirada baja, mirando distraídamente sus propios mantos, observando las siluetas formadas por los dobleces y bordes, encontrando ciertas figuras arremolinadas.

Pese a la constante calma que se hacía presente, pese a lo cálido del día, la belleza actual de su entorno, la princesa se mostraba triste y deprimida, pese a mantener una postura seria en todo momento, cualquiera que le viera se daría cuenta de la intensa depresión y tristeza que la princesa pasaba, pese a no decirlo, no expresarlo, su verdad era clara como el agua para quien sea que estuviera ante ella.

Debajo de sus mantas la princesa movía ocasionalmente los muñones, movía las orejas, parpadeaba cada determinado tiempo, movimientos lentos, suaves y poco expresivos que apenas indicaban que estaba con vida, al menos con respecto al plano biológico, pues dentro de su pensamiento, las cosas eran muy diferentes. En las noches no podía dormir, se mantenía con los ojos abiertos, no comía nada, no respondía a la mayoría de sus visitas, estaba completamente ausente.

Una puerta se abre lentamente, el rechinido de las bisagras se hace presente, calando en los oídos de la princesa, más sin embargo esta se mantuvo completamente inerte ante la situación. Lentamente una figura alta y delgada y erguida, se acerca ante ella, se detiene a unos metros, y le observa con un aire preocupado.

-Ce… Cely….- murmura Discord con un nudo en la garganta, se acerca un poco más, y se sienta ante ella, inclinándose lentamente, este toma su casco y lo sostiene entre sus garras, masajeando lentamente el mismo, pero Celestia se mantenía inexpresiva, mirando en dirección a la ventana, donde se divisaban algunos cuantos arboles

-cariño- suspira Discord mientras acariciaba la larga melena de su esposa, la misma tardó en reaccionar, cerró los ojos y suspiro.

-¿ya despertó Tara?- murmura la princesa, casi como un quejido.

-todavía no, pero está bien… los médicos dicen que… solo está cansada, como todos nosotros pero….-

-está bien…. Eso es lo que importa- murmura Celestia mientras sus ojos comenzaban a humedecerse. Hubo un largo silencio entre ambos, ninguno se atrevió a hablar, permaneciendo callados, aun con la inquietud de Discord, prefirió quedarse callado y compartir el silencio con su esposa. Celestia permaneció casi inmóvil, apenas respirando y parpadeando para indicar que estaba consiente.

-Cariño…. Celestia…. Te…- murmura Discord con un tono de voz ahogado, más sin embargo quedo callado ante la incertidumbre y tristeza, el mismo bajo la mirada, y empezaba a pensar si era mejor que se fuera, puesto a que no le gustaba ver a su esposa en ese estado, y aunque en situaciones normales el intentaría animarla, la verdad era que el no sentía más la luz y la magia de la risa, el mismo no se sentía cómodo intentando algo para hacer reír. Rendido y con un fuerte sentimiento de impotencia, estuvo a punto de levantarse, para retirarse y regresar después, pero al ponerse de pie, se percató que su amada aun aferraba su garra.

Discord miró fijamente a su esposa, y esta con un aire triste le dirigió la mirada.

-dime cariño- suspira Celestia mientras dirige sus ojos contra los de su esposo, y Discord se perdía en un momento en sus pensamientos.

-tengo algo muy importante que decirte cariño… murmura el draconequus con suavidad.

-te escucho…- murmura Celestia con un suspiro.

-yo… em… Celestia… estoy… -

-¿sí?-

-cariño… lo que estoy a punto de decirte… es muy difícil... y tal vez….-

-Discord- murmura Celestia mientras se aferra a las garras de su marido- puedes decirme lo que sea.

-esto… no lo sé…. Puede ser un poco… difícil de escuchar…-

-dime… creo que lo que sea, lo peor ya paso-

-cariño….- Discord dudo por un momento, estuvo a punto de decirle a Celestia, pero una ligera sonrisa que se formó en el rostro de su amada hicieron que volviera a callar. Este desvía la mirada y observa el sitio donde antes solía reposar el vientre de su amada, ahora plano y ausente, un fuerte sentimiento de culpa y dolor comenzó a inundar a Discord, haciendo que este comenzara a llorar.

-¿Discord?- murmura la princesa con un tono muy delicado y preocupado.

-cariño…. Lo siento….— murmura este entre lágrimas.

-¿por qué?-

-¡todo esto fue mi culpa! ¡Toda la culpa es mía!-

Celestia baja la mirada, ensombreciéndose completamente, mientras su esposo lloraba desconsoladamente, e inconscientemente la princesa coloca sus cascos sobre su vientre.

-Discord…. Lo que tú me…. Lo que te obligaron a hacer… no es tu culpa… no tenías el control…. No fuiste tú- murmura Celestia luego de meditar lo que le diría, su esposo le miró con ojos inundados en lágrimas, completamente arrodillando ante su esposa, y esta le mira, al principio con una expresión ausente, pero luego cambio su mirada por una de comprensión y tristeza. Ambos se miraron mutuamente, entendiendo que el dolor y el sufrimiento que cada uno pasaba el otro lo compartía y también lo sufría.

-no es tu culpa, tú no me hiciste esto…-

-yo te lo hice….-

-no Discord, tu no fuiste el que me hizo daño, tu nunca me arias daño, no fuiste tú, entiende eso por favor-

-de todos modos es mi culpa- murmura el draconequus con ojos inundados en lágrimas.

-Discord…-

El draconequus se obliga a soltarse de Celestia, la princesa pensó que este saldría inmediatamente y le dejaría sola, pero Discord únicamente camino en círculos por la habitación para luego parar en dirección a la ventana, donde observaría el exterior, permaneciendo en silencio por unos breves instantes.

-es mi culpa- finalmente lo dice, y antes de que Celestia pudiera negarlo prosigue- es mi culpa, porque yo fui la que te obligo-

-Discord… no entiendo lo que quieres decirme…. Tu no me obligaste-

-si lo hice…. Tu…. Tú… tú no querías tenerlo…. No querías conservar… querías detener el embarazo-

-Discord… tu… em…-

-tú lo sabias… sabias del inminente riesgo, del peligro que nos aguardaba en las sombras…. Yo no te escuche…. No lo hice, te obligue a cambiar de opinión, te hice conservar el embarazo cuando tú no querías…-

-Discord….-

-jure protegerte, jure que los resguardaría a todas ustedes, a Tara, a ti y al bebé…. Y no lo cumplí, por eso es mi culpa… toda la culpa es mía- murmura Discord entre lágrimas mientras sus rodillas temblaban y sentía que en cualquier momento se dejaría caer.

-lo perdimos…. Perdimos al bebé…. Y yo ni siquiera pude protegerlos- llora Discord mientras sentía como su garganta ardía como si la hubieran tajado con tijeras- tú lo dijiste… dijiste que este no era momento para otro bebé, dijiste que podíamos esperar, que debíamos esperar... y yo no escuche…-

-Es verdad- murmura Celestia con un tono sombrío, llamando totalmente la atención de Discord quien se da la vuelta y observa a su esposa- yo te dije que debíamos esperar a otro momento-

-¡lo ves!- llora Discord tumbándose y colocando su cabeza sobre el regazo de su esposa- ¡todo es mi culpa! ¡Mía, y solo mía! Mi bebita…. Nuestros hijos…. Tu mi amor… no pude protegerlo ¡no pude protegerlos! Dijiste que debíamos esperar, dijiste que debíamos elegir otro momento…. Perdóname…-

-Discord…- murmura Celestia mientras acariciaba lentamente el pelaje de su esposo- yo te perdono, no te tengo ningún rencor, y eso deberías saberlo bien-

-pero… pero… Cely…. No merezco tu perdón-

-¿Por qué no? Eres mi esposo, el padre de mis hijos, y el dueño de mi corazón, yo soy tuya así como tú eres mío, juntos, hasta el final de los tiempos- le recita Celestia con un tono suave.

Discord mira incrédulo y desencajado a su esposa, estuvo a punto de decir algo, pero se quedó callado cuando su esposa acaricio sus mejillas.

-dije que debíamos esperar a que todo pasara, y luego pensar en traer al mundo a otro bebé-

-si… lo sé, y lo siento por…- Celestia lo calla colocando su casco suavemente en sus labios.

-ya todo pasó… estamos a salvo… y la gema fue destruida… ahora…. creo… creo que ya podemos pensar en eso ¿no crees?-

-¿Qué dices?-

-ahora que ya todo lo malo pasó… ahora, ya podemos pensar en tener otro bebé…-

-Celestia…. ¿estás? Pero….-

-con todo lo que ha pasado, todo lo que hemos perdido…- suspira y toma un momento para reposar- creo que sería algo bueno… que una nueva carita apareciera para sonreírnos…-

Discord por un momento sonríe, pero algo en su mente hace que pierda ese entusiasmo.

-¿Discord?- murmura la princesa, extrañada por como de repente su esposo se puso serio.

-un bebé…. ¿ahora?-

-si tú quieres… podríamos intentarlo pronto… cuando yo esté en….-

-sí, si…. Acabas de pasar por un embarazo, tardara unos días en que regreses a… pero… pero…. Celestia… ¿eso es lo que tú quieres?-

-Discord….-

-¿tú quieres tener un bebé ahora?- pregunta Discord con seriedad.

-cariño… no importa…. Nosotros…-

-sí importa….-

-si tenemos un bebé ahora…. lo amare tanto como te amo a ti, o a nuestros demás hijos…-

-esa no fue mi pregunta… Celestia…. ¿te sientes lista para intentarlo otra vez… luego de lo que nosotros….?-

-Discord…-

-por favor…. Se sincera con migo-

-no…. No me siento lista para tener otro bebé…. De hecho…. Dudo que lo esté en muchos años-

-¿entonces por qué intentarlo?-

-por qué es lo que tú quieres-

-no…. ¡no importa lo que yo quiero! Celestia… lo que importa es lo que tú quieres…- murmura Discord aferrándose a sus cascos.

-Discord…. Un bebé te aria feliz… cuando estaba embarazada… en todos los embarazos… tu estas feliz como nunca…. Nada supera su rostro lleno de ilusión y alegría…. No quiero tener un bebé ahora…. pero si quiero ver de nuevo, esa mirada de ilusión, alegría y felicidad que tu expresas, si hay algo que necesito… es esa calidez que tu sonrisa me da, que tú me das, cuando sientes que hay un futuro más brillante por delante… eso es lo que quiero-

-no es momento de traer al mundo a otra criatura, y no te obligare a nada, no importa si no te importa, no tendremos otro bebé, hasta que tu estés 100% segura de que estas lista-

-probablemente eso nunca llegue a pasar Discord- murmura Celestia con un tono inexpresivo, y mientras fugazmente en su mente aparecían esos traumáticos recuerdos que esta paso.

-entonces no me importa, nuestro amor prevalecerá, y no dependerá de la llegada de otra carita para que te amé tanto como te amo ahora, tanto como siempre te eh amado y siempre te amare-

-yo también te amare por siempre... hasta el final de mi vida-

-O de la mía…-

Discord se acerca lentamente a su esposa, y la envuelve entre sus brazos para darle un fuerte abraso, la princesa se lo recibe e igualmente lo rodea entre sus cascos, abrasándose con fuerza con el deseo de no soltarse nunca más el uno al otro. Celestia quiso hacer que Discord se recostara con él, pero el draconequus se resistió y regreso a una silla para sentarse.

-Celestia… hay algo que quiero decirte- murmura Discord con seriedad.

La princesa se le queda mirando por un momento, manteniendo en su rostro una ligera sonrisa esperanzadora, Discord suspira con un aire depresivo, la princesa lo toma por la garra, manteniendo en su rostro una sonrisa esperanzadora.

-dime cariño-

-hay algo que quiero…. De…. De… preguntarte algo….-

-¿Qué cosa?-

-yo…. Yo…. – Discord queda callado por un momento y luego dice- ¿recuerdas donde se quedó el cuerpo de… de nuestro bebé….?

-¿disculpa?- murmura Celestia con un nudo en la garganta.

Discord le mira con ojos comprensivos y tristes.

-quiero ir por el cuerpo de nuestro bebé….-

-Discord…- Celestia se muestra nuevamente malhumorada pero al mismo tiempo colérica y triste- la Dignataria superior ya envió a una serie de tropas de reconocimiento… traerán el cuerpo de Luna y de… de nuestro bebé….-

-yo quiero ir…. No pude verlo… o al menos no con mis ojos…. Quiero verlo… necesito verla…. ¿era una niña cierto? Tengo que verla… quiero tenerla en mis garras…. Al menos… una vez... y no quiero que nadie más la toque…. ¡no quiero que esos sucios caballos recojan a mi bebé y la metan en una bolsa de basura como si fuera….!-

-Discord… cuando encuentren el cuerpo lo trasladaran en un féretro así como con Luna… me lo prometió la dignataria superior…..-

-aun así… quiero ir… quiero ser yo…. Quien lo recoja-

Celestia queda seria por un momento, observando a Discord con tristeza y comprensión, el silencio entre ambos fue breve, pero pareció eterno por la incertidumbre y la tristeza que ambos transmitían. Celestia mira fijamente a su esposo, y finalmente responde.

-no te diré donde esta…-

-¿qué? Por… por… que- dice Discord desconcertado y triste.

-no te diré…. Porque yo misma te llevare… yo también quiero ir... quiero ir por nuestro bebé….-


Bast.

Twilight fue llevada inmediatamente a cuidado intensivo, los médicos de Maretonia trataron de identificar qué es lo que esta tenia, porque específicamente había caído en coma, y como es que podían revertirlo.

Spike, Starlight y su padre se encontraban sentados en la sala de espera desde hace barias horas, sin resultados aparentes o próximos. Ambos estaban enteramente preocupados, que apenas prestaban atención al pequeño Eclipse, quien jugueteaba a su lado, con algunos peluches y juguetes que les habían prestado la dignataria superior, y siendo atendido ocasionalmente por Spike para que este comiera y no llorara.

-¿Cuánto más tendremos que esperar?- murmura Starlight con un nudo en la garganta.

-lo que haga falta…- murmura Bast mientras suspiraba resignado, en eso, el agudo oído del Wampira se percata de algo, este mira a su derecha, y observa como desde el otro lado del pasillo, se encontraba Wes, observándoles. Discretamente el Wampira indagó en los pensamientos de Wes, para saber qué cosas se traía entre cascos el pequeño príncipe. Pese al principio tener algo de desconfianza por el pequeño potro por ser de la misma raza que sus atacantes, este aún estaba en la duda dado a todo lo que había pasado.

Bast leyó los pensamientos de Wes, y pudo darse cuenta de que no había pensamientos maliciosos, de hecho, extrañamente, a Bast le parecía que Wes tenía más la mentalidad de un niño de 8 años que de un adolecente de 14.

Pasaron algunas horas más, y todo se mantuvo igual, no llegaron más noticias de Twilight, los médicos seguían dentro haciéndole quien abe cuantas pruebas, y Wes se mantuvo en el mismo sitio, oculto en la oscuridad, observándoles a ellos, y Bast tuvo muy presente esto. Mientras más pasaba el tiempo, más dejaba de desconfiar en Wes. En su mente solamente veía lo preocupado que Wes estaba por Starlight y su madre, indago un poco más, y en un momento, Wes recordó cuando este consultaba a Twilight sobre cosas referentes a la sensibilidad, la amistad y los sentimientos, ver el recuerdo de su esposa en la mente de Wes le hicieron entender bien las intenciones del muchacho y lo que este varia.

Con cuidado, Bast trató de indagar también en los pensamientos de su hija, en esta fue un poco más difícil; ya que, aunque Starlight aún no había liberado todas sus capacidades, inconscientemente esta había creado un bloqueo que dificultaba leer sus pensamientos. No fue mucho lo que pudo sacar de ambos, pero si fue lo suficiente para entender lo que significaba la relación de ambos, y se sintió un poco más tranquilo al ver que se trataba de un buen chico.

Bast toma al pequeño Eclipse entre sus cascos, y lo arrulla para que este pudiera dormirse un rato entre los cascos de su padre. Starlight permaneció muy seria en todo momento, pero en un momento de debilidad, Bast se percató de un pensamiento que su hija tuvo inconscientemente al ver como Bast cargaba a su hermanito. Bast se percató del recuerdo en el que Wes y Starlight estaban solos, y cuidaban del pequeño Eclipse, cuando nadie más podía.

Ante el cansancio de la espera, Starlight se recuesta en el regazo de Bast, y entrecierra los ojos, mas sin embargo se mantiene despierta en todo momento.

Bast se quedó pensando por un momento en todo lo que se estaba percatando ahora, es aquí cuando se dio cuenta de lo mucho que había pasado en su ausencia. Como padre se sintió culpable y triste por no haber estado con su familia en los momentos que más les necesitaban, pero se sentía feliz de saber que al menos su pequeña Starlight tenía a alguien especial quien le acompañara.

Bast y todos los demás se quedaron tranquilos, parecía que podían esperar por siempre hasta que.

-Bast…- escucha este en su mente la voz de Roz.

-¿Qué es lo que pasa hermano?-

-los lobos ya se quieren ir, dicen que no quieren pasar ni un instante más en este mundo, se irán-

-¿y Shining qué dice?-

-creo que quiere hablar contigo-

-Bien, iré con ustedes en un momento- le contesta Bast con seriedad.

-hija….- murmura Bast moviendo suavemente a Starlight.

-¿qué? ¿Qué pasa papi…?-

-tengo que irme…-

-¡¿qué?! ¡Nos abandonaras de nuevo!-

-no... no… hija no…. Solo…. Tengo que salir, será solo por esta noche, lo prometo-

-pe… pero…-

-tranquila… sé que tu madre está bien- suspira Bast -Spike, ¿puedes cuidar de ellos mientras no estoy?-

-claro… - asiente el dragón.

-no quiero dormir sola… si Spike cuida de Eclipse, y con Tara y mamá en coma…. ¿puedo ir contigo?- murmura Starlight temerosa.

-me temo que no hija mía…- murmura Bast con seriedad.

-pe… pero…-

-tranquila hija… algo me dice que no estarás sola- le dice Bast con una sonrisa- hey... Wes, ¿puedes venir?-

El potro casi siente que se le para el corazón al escuchar como Bast lo llamaba.

-ven por favor…-

Wes camina a paso lento y temeroso, en dirección hacia Bast y Starlight, esta última no se esperaba verlo de repente.

-que… ¿Qué sucede señor?- murmura Wes con un tono tímido y ocultando la mirada.

-escucha, pequeño, quiero decirte algo importante-

-si… que... ¿Qué cosa?-

-¿puedes acompañar a Starlight mientras no estoy?-

-¿eh?-

Bast sonríe por un momento, y en eso este comienza a decirle a Wes algo en la mente, el príncipe al principio se asusta, pero pronto se calma ante esto.

-sé lo que sientes por mi hija, y me alegra que alguien como tu este a su lado, solo háganme el favor de tomar las cosas con calma, ¿sí? Sé que quizás no entiendas lo que te digo ahora mismo, solo te diré que, respeta a mi hija, y yo te respetare a ti. Creo que ambos sentimos lo mismo por ella, y es que es nuestro mayor tesoro. Espero que entiendas eso-

Wes asiente con la cabeza, aunque Starlight no entiende por qué.

-bueno… adiós mi princesita- le dice Bast a Starlight mientras le daba un beso en la mejilla- te prometo que volveré pronto-

-sí… padre…- murmura Starlight un poco tímida.

Bast se levanta, y luego de despedirse de Eclipse y Spike, estuvo a punto de retirarse, pero antes de desaparecer entre las sombras, se da la media vuelta y dice.

-oh, y gracias con proteger a mi hija por mí-

Spike se retira dejando solos a ambos potros, los cuales, luego de asimilar lo acontecido, se miran fijamente y los dos se sonrojan, y sonríen ligeramente.


Shining.

En el interior del bosque negro, un pequeño grupo lobos oscuros y dos ponis, se encaminaban lentamente y a paso exhausto hasta entre las entrañas de la oscuridad, avanzando juntos y sin descanso hasta llegar hasta un sitio irregular y extraño, un colosal cráter, donde en el fondo se encontraba una peculiar y colosal montaña invertida, que se extendía hasta una torre colosal que llegaba hasta las nubes. En eso un lobo blanco de melena azul se detiene por un instante, la mayor parte del grupo sigue su camino, pero dos lobos azules se dan la vuelta y van con el lobo blanco.

-padre… es momento de irnos- le dice Ara a la mente de su padre.

-otra vez... estoy huyendo de este mundo….- murmura el lobo colérico.

-este ya no es nuestro mundo, ya no hay nada para nosotros aquí…-

-quizás no…. Pero no quiero irme hasta que… no hasta asegurarme que mi hermana estuviera bien…. Me habría gustado verla despertar- murmura el lobo blanco mientras se encogía y retomaba su verdadera forma.

-será mejor que se apresuren- se escucha una voz cortante y severa, y ante ellos aparece el lobo negro de alas y cuerno, el cual se mostraba muy irritado.

-no quiero irme- murmura Shining con un tono retador.

-¿piensas dejar a mi hermana? Je, normalmente me daría gusto, pero ya le engendraste un hijo, y no vienes por las buenas, tendré que obligarte, y si desistes e insiste en quedarte, creo que será mejor que te mate por traicionarla-

-yo, no traiciono el amor de "13", pero es mi hermana-

-¿tu hermana es más importante que tu pareja?- murmura el lobo gruñendo- no la abandonaras, no te mantuve con vida, solo para tener que matarte aquí mismo-

-no, esperen. Padre, padre por favor- intervienen Ara y Blu, poniéndose delante ellos- por favor señor… nosotros nos encargamos-

-dense prisa entonces- murmura el lobo irritado mientras se retiraba dando pasos estridentes y fuertes.

-oh, hijos, no se preocupen por el carácter de su tío, es solo un cachorro frustrado por que la misteriosa loba que conoció en el imperio no le correspondido el cumplido- se mofa Shining.

-padre por favor… tenemos que regresar-

-no le tengan miedo a Scut, no me matara, perro que ladra no muerte, además, si me hace daño, "13" lo hará pagar-

-no si cree que ya no la amas- murmura Blu fríamente.

-pero que tonterías dices hijo, ella sabe lo mucho que la amo, y sabe también lo mucho que quiero a su tía…-

-padre, no sabemos cuándo podría despertar… no puedes quedarte…-

-recuerda que un día aquí son dos en nuestro mundo- le aclara Ara- padre… se lo mucho que la quieres, pero…. No te gustaría dejar que tu cría, crezca sin ti, el tiempo pasa rápido en otros mundos… ¿quieres perderte eso? ¿Perderte su crecimiento?-

-Shining mira por un momento a Blu, e imagina los muchos años que perdió con él, al distanciarse tanto tiempo por repercusiones del destino.

-Padre por favor…-dice Ara retomando su forma poni junto a su hermano.

-está bien…- suspira Shining levantándose.

-no podíamos quedarnos más tiempo en ese reino extraño… si nos descubrían... tú sabes lo que puede pasar- dice Roz llegando con Bast.

-este ya no es nuestro lugar- murmura Blu con un tono cortante.

Shining avanza lentamente, aun con el pendiente en su conciencia, puesto a que no toleraba la idea de dejar a su hermana otra vez, y con el hecho de que ni siquiera encontró a Cadance, su remordimiento era mayor.

-padre… -

-yo vendré a verlos… - se escucha una voz, y todos divisan a Bast, hasta el fondo del grupo- cuando despierte, yo vendré a buscarlos, y te avisare para puedas verla-

Shining sonrió ligeramente, y lentamente se acerca hasta el unicornio amarillo, al cual abraza con fuerza.

-gracias… por favor cuídala por mí- le susurra Shining al oído.

-si… lo haré… te lo prometo-

Todos se reúnen ante la pata de la araña, donde finalmente todos los presentes con excepción de Bast comienzan a escalar hasta la cima. Roz fue el último en subir, despidiéndose finalmente de su hermano.


Discord:

El imperio de Cristal actualmente se encuentra desolado y abandonado, dividido del mundo, destrozado y dañado por la anterior y cruenta batalla que se llevó a cabo, muchas casas siguen destruidas, y pese a que parte de la estructura se había restablecido tras la purificación del imperio, la mayor parte del mismo seguía devastada y destrozada.

Discord y Celestia aparecen en medio de todo este desastre, y observan con desolación la destrucción, consientes del pasado detrás, y aun asombrados por lo devastador que este mismo fue, sentimientos y recuerdos, hechos que se llevaron a cabo en el sitio se presentaron en sus mentes. Celestia se quedó sentada sobre su silla de ruedas, contemplando con bastante seriedad lo que acontecía ante ellos, puso atención a su oído y no pudo escuchar más que el viento soplar levemente entre los solitarios escombros y casas restantes.

-todo está muy silencioso ahora…- murmura Celestia con un tono frio.

-no hay nadie a los alrededores…. ¿no dijiste que los Dignatarios enviaron un equipo de reconocimiento o algo así para sacar los cuerpos?-

-ellos salieron hace dos días, pero el imperio y Maretonia están distanciadas por miles de kilómetros, y a diferencia de nosotros, no pueden aparecer de repente Discord…- murmura Celestia.

-entiendo…-

-y además, no me refería a eso cuando dije que todo estaba muy silencioso-

-lo sé, solo quería hacer un chiste- comenta Discord con una tenue sonrisa, Celestia se mantiene seria por unos instantes, y el draconequus quedo serio y un poco triste al ver la seriedad con que su esposa se encontraba.

-Discord- murmura la princesa del sol, llamando la atención de este mismo- ¿puedes hacer aparecer mis prótesis de madera?-

-preferiría que siguieras en la silla de ruedas cariño… aun estas un poco débil como para….-

-con todos estos escombros no poder avanzar- murmura Celestia inexpresiva.

-podría cargarte… o hacer que tu silla flote en el aire- comenta Discord, y Celestia le miro con una expresión seria que le incomodo enormemente, Discord da un suspiro y chasquea los dedos, apareciendo sobre los muñones de Celestia las dos piernas de madera.

La princesa primero se tomó un momento mientras se acoplo a las prótesis, comenzó a moverlas levemente, tratando de sentirlas para poder coordinarlas, hacía tiempo que no las usaba, y había perdido un poco de práctica en ellas.

-cariño, si no puedes levantarte está bien solo…- murmura Discord pero antes de que terminara la frase la princesa del sol apoyo sus cascos delanteros con firmeza y lentamente prosiguió a ponerse de pie, plantando firmemente los cascos de madera contra el suelo. Esta pudo ponerse de pie casi de inmediato, pero al caminar por un momento sus cascos flaquearon y Discord pensó que se iba a caer, por lo que fue para sujetarla, sin embargo Celestia siguió avanzando, dando al principio paso torpes y tambaleantes paso, rápidamente la princesa comenzó a caminar con un poco más de normalidad, sin embargo, aún era evidente que todavía no lo dominaba del todo.

-es como aprender a levitar objetos, nunca se olvida- suspira la princesa mientras mira a su marido con resignación- ahora…. ¿nos vamos?-

-a… ¿a dónde?-

-por nuestro be….- Celestia no pudo terminar de concretar esa última palabra, sentía un fuerte ardor en la garganta y una pesadez muy amplia en los cascos, y no precisamente los de madera, si no en los delanteros, los cuales sentía como perdía la fuerza.

-solo sígueme- murmura Celestia con un tono colérico y casi ahogado, mientras avanzaba por los caminos escambrosos.

Discord le siguió de cerca, atento a donde pisaba su princesa, para asegurarse que esta no tropezara o callera en un movimiento en falso, pero pese a esto, realmente no importaba, Celestia caminaba con firmeza, a paso moderado y cuidadoso, consciente de que era un poco torpe en su caminar, realmente no le importaba, solo quería dejar atrás esa silla de ruedas. Pronto Celestia comenzaría a mostrarse un poco cansada, puesto a que no era nada fácil caminar con las prótesis, y lo que le decía su marido de que aún estaba muy débil era verdad, solo que ella no quiso escucharlo. Pronto la princesa se detendría, más por necesidad que por gana, al pie de un muro desolado, para poder recargarse y descansar por un momento.

-cariño…. Dime donde es y yo…-

-no… yo te llevare iremos los dos-

-bueno…. al menos podrías dejar que te ayudara-

-no necesito que me ayudes, yo puedo hacer esto- murmura Celestia un poco colérica, pero pronto esta se calma y suspira- déjame hacer esto Discord-

-¿Por qué?-

-es algo que tengo que hacer…. Discord…. -

-Cely...- murmura Discord mientras notaba como el tono de su esposa se mostraba mas colerico- ¿te pasa algo cariño?-

-no... No... ¡Sigamos!-

-Celestia.-

-olvídalo Discord... solo continuemos caminando- murmura Celestia mientras se pasa un casco por la mejilla.

-no hasta que me digas que te pasa-

-Tu…. Tu no lo viste morir…. Yo si… yo sentí como su vida se iba entre mis cascos… sentí como su luz se fue apagando….- murmura la princesa entre lágrimas.

-¿no quieres que vea a nuestro bebé?- murmura Discord.

-¿eh? ¿Por qué dices eso?-

-porque yo le quite la vida- murmura el draconequus con un tono sombrío.

Por un momento solo el silencio del viento se hizo presente entre ellos.

-Discord… ya discutimos esto…-

-cariño…. Por favor… necesito que lo digas… ¿tú me odias por lo que te hice?-

-Discord… tú no fuiste-

-¡si fui yo! ¡Tal vez no lo hice con conciencia, pero fueron mis garras las que te lastimaron….! Las que… las que… te provocaron ese aborto… las que dieron fin a la vida de nuestro bebé….-

-Discord… yo…-

-me odias…. Tú me odias por lo que les hice- murmura Discord con un tono colérico.

-cariño….- murmura Celestia mientras se levantaba y avanzaba lentamente hacia él.

-¿Qué tengo que decir para que creas lo que digo?-

-¡Nada! ¡Nada de lo que digas me ara creerte!- exclama Discord con cólera, y Celestia le mira algo asombrada.

-Dis... Discord...-

- Celestia… yo… yo no puedo creerte… porque… porque lo veo en tus ojos…. Veo tu odio… veo tu rencor….-

-Discord-

-¡es verdad! ¡Admítelo! ¡Tú me odias!-

-no voy a admitirlo, porque no es verdad-

-¡si lo es! En tus ojos veo tu odio-

-¡pero no es hacia a ti, si no hacia mí misma!- exclama Celestia colérica.

Discord se queda callado al escuchar eso, y mira a su esposa con asombro.

-¡tú no eres el único que fallo! ¡Tú no eres el único que lo arruino todo! ¡Se suponía que yo era la gobernante y protectora de toda Equestria! ¡y ve en lo que eso acabo! ¡Mi hermana murió, no porque la mataras si no porque no pude evitarlo! ¡Mi bebé murió por que no fui lo suficientemente fuerte para protegernos! ¡Yo te falle a ti! ¡No pude evitar que te controlaran! ¡Tú estabas débil, casi agonizando, vulnerable ante su merced, yo estaba con tigo cuando eso paso, y no pude protegerte! ¡De que me sirve el poder del sol si no puedo usarlo para proteger a mi propia familia!-

-no es tu culpa…. No puede serlo….-

-por miles de años, mi hermana y yo éramos las máximas protectoras de Equestria, cuando ella se fue… yo me quede sola por 1000 años, y pude defender sola a mi reino, y ahora, no pude hacer nada, y de no ser porque tú, Luna, y mis súbditos arriesgaran sus vidas para protegerme, habría muerto tan pronto esa maldita gema domino el corazón de cristal.

-estabas embarazada…. No podías…-

-y tú estabas enfermo, Discord, no podías ni moverte, no podías usar tus poderes, esto no es racional, la culpa es de ambos o de ninguno, el que solo busquemos culparnos a nosotros mismos, no traerá nada, ¿Cuándo entenderás eso?-

-entonces por qué… ¿Por qué nos haces caminar en círculos por el imperio desde hace una hora? ¿Por qué no me quieres llevar a nuestro bebé? ¡Solo nos has hecho caminar en círculos y no creas que no me he dado cuenta!-

-Discord…- murmura Celestia colérica mientras se deja caer al suelo, Discord prevé esto y apenas logra detenerla y sentarla en el suelo para que repose.

-¿te sientes bien?-

-no…- murmura Celestia jadeando.

-¿quieres que regresemos a Maretonia?-

-no…- murmura Celestia mientras trataba de aguantar su cólera.

-¿quieres que te de algo? Quizás se te bajo el azúcar ¿quieres una rebanada de pastel de chocolate?- murmura Discord haciendo aparecer de la nada una bandeja de plata donde se encontraba posado un reluciente y delicioso pastel de 4 pisos, de puro chocolate, con adornos de chocolate blanco.

-no quiero pastel- murmura Celestia malhumorada, Discord guarda el pastel, con un tono sumiso, y en eso pasa algo que no se esperaba, Celestia soltó un agudo gemido y comenzó a llorar desconsoladamente como si fuera una potrilla. Discord se sobre salto al principio, al principio creyó que su esposa se había lastimado, pero esto cambio cuando esta le abraso.

-Cely… por favor… dime… ¿Qué es lo que pasa?- murmura Discord mientras le daba de palmaditas en la espalda.

-qui... Quiero...-

-¿qué es lo que quieres?-

-qui... quiero...-

-por favor dime-

-¡yo quiero a mi bebe´…! eso es lo que quiero…. Quiero a mi bebé…. Quiero tenerlo aquí… pero tengo miedo de llegar y solo ver un cadáver en descomposición… solo imaginarlo… solo imaginar su pequeño cuerpecito…. cu... cubierto de.. Gusanos... moscas... Pálido... fri… frio… - llora Celestia desconsoladamente- ya me había hecho a la idea de ser mamá otra vez… y de repente el mundo nos lo quita… ¿por qué? ¿Por qué tuvimos que pasar por estas desgracias? Yo quería tener ese bebe…. Quería tenerlo… y ahora…. ahora…-

-Celestia.. Celestia… shhhh, Shhh, ya cariño, shhhh- le susurra Discord mientras se disponía abrasarla para consolarla, y Celestia llora entre sus cascos- estoy aquí… estamos juntos, y eso no cambiara, ni aunque la muerte intente separarnos, siempre estaremos juntos-

-Discord… lo siento…. Lo siento tanto…. Yo creí… creí que podía resistirlo… creí que podría regresar a ese sitio…. Pero no puedo… no puedo Discord… soy demasiado débil…-

-no, no eres débil, de hecho eres la poni más fuerte que conozco-

-no digas mentiras Discord, sabemos que eso no es verdad- sigue llorando Celestia en su pecho.

-no es mentira, nunca te mentiría- le dice Discord con seriedad mientras la mira a los ojos.

Celestia intenta decir algo, pero esta enmudece, y en su lugar cierra los ojos con fuerza para seguir llorando.

-regresemos a casa- murmura Discord.

-Discord… ya no tenemos casa… eso ya no existe-

-no me refiero a eso-

-¿te refieres a Maretonia? Discord….-

-tampoco, no se cual sea tu concepto de casa, pero para mi casa, es el lugar donde te reúnes con tus seres queridos, y donde sea que estemos los tres juntos, esa será nuestra casa, regresemos con Tara, será lo mejor para nosotros-

-Discord….-

-vamos cariño… no puedo obligarte a nada, ven con migo- le dice Discord con seriedad mientras le ayuda a levantarse.

-pero.. ¿Qué hay de nuestro bebé?-

-no lo sé…. En verdad quisiera ir por ella, tenerla entre mis cascos… pero… no puedo dejarte de lado, Celestia, tú y Tara son más importantes para mí que aquello que ya no está con nosotros…-

Discord la acomoda entre sus garras con cuidado, pero por un momento este siente algo de debilidad en su agarre y se inclina para no dejarla caer.

-Discord...-

-tranquila... nos iremos ahora-

-pero...- murmura Celestia con un tono sumiso.

-¿qué? ¿Qué pasa mi vida?-

-¿realmente quieres traerla de vuelta? con nosotros...-

-tu temes ver el cuerpo pudriéndose... yo no tolero que se pudra en este lugar, repleto de otros tantos cientos de cadáveres, es nuestro bebe, y no la dejare votada como si fuera basura...-

-ciento no poder llevarte al sitio... en verdad creí que podría resistirlo... pero...-

-ya no importa... después la buscare-

-pero... te diré donde esta….- murmura Celestia con un nudo en la garganta.

Discord sonríe levemente y acaricia la melena de Celestia con suavidad, pero en eso, este deja esa expresión relajada y la cambia por una muy seria al presentir algo.

-¿Discord?-

El draconequus coloco sus dedos sobre los labios de Celestia para que esta guarde silencio y se pone de pie inmediatamente, mirando intrigado en dirección hacia una casa en ruinas no muy alejada de donde se encontraban.

-¿Qué es lo que pasa? Tu… ¿presientes algo?- murmura Celestia con un tono muy bajo.

Discord por un momento sintió un vuelco en el estómago y un temor sin precedentes al presentir un intenso poder que se manifestaba dentro de esa casa, algo, estaba hay dentro, algo muy poderoso, oscuro, o eso es lo que este suponía, mas no estaba seguro de que se podía tratar.

-¿Qué cosa es esto? Este poder… es… es equivalente al de la gema sangrienta… ¡No! Es más poderoso- piensa Discord con temor mientras rápidamente se gira ante Celestia, mostrándose muy pálido y temeroso.

-¿Discord?- murmura Celestia sin dejar de mirarlo fijamente, en una expresión de confusión e intriga.

-¡tenemos que irnos!- exclama Discord mientras se arremetía contra su esposa, y la abrasaba para tele transportarla cuanto antes.

-¡¿Qué es lo que pasa?!-

-¡luego te lo explico! ¡Tengo que dejarte en un sitio seguro!-

-¡Discord!-

Ya estaban a punto de concretar la tele transportación, cuando en eso, ambos se detienen y paralizan al escuchar un alarido agudo.

-es…. ¿escuchaste eso?- murmura Celestia con un nudo en la garganta, mientras sus ojos se abrían ampliamente.

Discord no respondió, estaba más concentrado en localizar aquel ente, y pudo presentir como aquella energía salía de la casa, no podía verla entre tantos edificios, pero pudo sentir como aquella energía se alejaba de la casa y apartaba de ellos, trato de ubicar al portador de este poder.

-Discord…- murmura Celestia mientras trataba de soltarse de los cascos de su amado, pero este aun la sujetaba, pero aun no hacía nada. El alarido se convirtió en un fuerte llanto desolado, y algo en Celestia despertó, rápidamente este obligo a Discord a soltarla y se apresuró a correr cuanto antes hacia la fuente de ese alarido.

-¡espera Celestia!- exclama Discord mientras le ve correr rápidamente, este, estuvo a punto de ir contra ella, pero antes de que se atreviera a dar un paso al frente, este sintió un estremecer frio en la espina, y se detuvo en seco. Discord se paralizo, mientras sentía como la fuente de aquel inmenso poder se materializaba por detrás de él, lentamente este se giró, y presencio ante él, a una figura alta, encapuchada, de la que solo podía distinguir dos relucientes ojos escarlatas. El draconequus miro a la entidad con una expresión de intimidación que intento ocultar inútilmente.

-¿Quién eres tú?- murmura Discord con el tono más sereno que este intento aparentar. Trato de calmarse y trato de ocultar su temor con ira- ¡responde! ¡Quién eres tú! ¿Qué haces aquí? …. Ese poder… no proviene de ti-

-no- responde la figura con una voz femenina y madura, y es aquí cuando Discord logra divisar, colgando en su cuello, una pequeña figura azul, algo muy pequeño y redondo, muy semejante a la gema, y no tardó en darse cuenta de que todo ese poder descomunal que sentía provenía de ese objeto.

-otra…. Carajo… ¡CUÁNTAS DE ESAS COSAS HAY!-

Discord rápidamente se puso en posición de defensa, dispuesto a pelear contra esa entidad.

-¿quieres desperdiciar lo poco que te queda de vida peleando contra mí?- dice la entidad con inexpresividad.

-¿Qué haces aquí?- murmura Discord colérico.

-limpiando el lugar antes de que ustedes lo perturben- murmura la entidad inexpresiva.

-¿Qué dices?-

La entidad extendió su casco, envuelto en una calceta blanca, y le muestra a Discord un collar del tipo cadena, echo de oro blanco, en donde residía una gema azul celeste, Discord la miro intrigado y sintió un vuelco en el estómago al ver que el poder de este objeto era como el de la gema sangrienta, no cabía duda lo que esta cosa era. Discord se aterro completamente al ver el objeto y confirmar que en efecto era un semejante a la gema sangrienta, por un momento el terror que este sintió fue descomunal. La roca brillaba con intensidad y palpitaba, tal y como lo hacía la gema sangrienta cuando se alimentaba.

-muchos murieron aquí de formas tan horribles en tan poco tiempo, un sitio como este regularmente es maldecido por sus almas inquietas, francamente no me importa en lo más mínimo los vivos, los muertos son los que requieren de alguien que les proteja-

-¡tú vas a gobernarlos! ¡Vas a acabar el trabajo de la gema sangrienta!- exclama Discord mientras se pone en posición de defensa.

-¿en verdad quieres desperdiciar tu corta vida en enfrentarme?- murmura la entidad- no tengo ningún interés en ustedes, ya te lo dije-

La gema brilla con intensidad, y un potente resplandor azulado entremezclado con un aura morada es expulsado, y la gema deja de brillar.

-parece que la gema termino de alimentarse, ahora, me retiro querido- murmura la yegua mientras recogía la cadena y ocultaba el objeto en su capucha, dándose la media vuelta, y estaba a punto de desvanecerse.

-¡no me des la espalda maldito monstruo!-

-¿Monstruo?- murmura la yegua deteniéndose- típico de ustedes, maldecir e interpretar como seres malignos solo a aquellos que destilan oscuridad de su ser ¿Por qué mejor no regresas con tu esposa e hija si valoras la vida?-

Discord queda anonadado ante el carácter de esta entidad, trataba de entender en su pensamiento que era lo que esta quería, o que era lo que estaba haciendo, no estaba seguro si era una amenaza, pero hechos recientes le daban razones para no confiar en ella.

-ve con tu familia, y disfruta lo que les queda juntos, adiós Discord.… oh, y un gracias no estaría mal- murmura la entidad mientras desaparecía delante de Discord, sin dejar rastro alguno tras de sí.

Tras desaparecer la yegua misteriosa, Discord se apresuró en regresar cuanto antes con su esposa, y se preocupó al no recordar por donde se había ido, pero pronto recordó que antes de que esta desapareciera habían escuchado algo provenir de una de las casas, rápidamente, Discord se apresuró y entro a la casa cuanto antes, ya al estar más cerca, pudo sentir la energía de su amada esposa, no era muy presente no podía indicarle nada más que su presencia, no podría simplemente suponer que estaba herida, fácilmente podría estar solo en reposo y por eso su presencia no es tan fuerte, sin embargo Discord estaba tan asustado y preocupado que comenzó a temer lo peor.

Se apresuró cuanto antes, entro a la habitación y hay encontró a su esposa, arrodillada en los suelos de cristal, en una posición muy sumisa y colérica.

-Ce… Cely…- murmura Discord mientras se acercaba con cautela a su esposa, esta sostenía algo entre sus cascos, algo pequeño y envuelto en una sábana, y sumando el hecho de que la princesa estaba sollozando, no tardo en imaginar que se trataba de su pequeña niña muerta. Discord avanzo lentamente, con un vuelco en el estómago, y una fuerte tristeza ante la intriga de finalmente ver a su pequeña criatura sin vida. Por un momento el draconequus se detuvo, sin saber qué hacer, no sabía si estaba listo para confrontar esta verdad, ahora el comenzaba a dudar ante la posibilidad.

-oh, Discord…- murmura Celestia entre lágrimas- ¿es esto verdad? ¿Esto realmente está pasando? Nuestro bebe… nuestra niña….-

Discord finalmente se arma de valor y avanza lentamente a donde se encontraba Celestia, y al llegar a ella y observar lo que tenía entre sus cascos, se sorprendería al no ver a su pequeña ausente de vida, sino todo lo contrario.

-nuestra niña… ¡está viva! ¡Está viva!- exclama Celestia con alegría.

-¿Qué….?- murmura Discord confuso y atónito, sin poder creer lo que veía, rápidamente apresuro la mirada, y observo a la pequeña potrilla durmiente entre los cascos de su madre. Sus mejillas eran rojitas, su crin era de color azul claro, su pelaje era rosado claro, casi rayando a blanco como el de su madre, no podía ver su cuerpo aun, pero entre las sabanas sobresalían una patita de león aferrada a las mantas, y un colmillo curveado se asomaba entre sus labios.

Discord aun sin poder creer lo que pasaba, toca la mejilla de su pequeña potranca, provocándole algunas cosquillas en la nariz que provocan su despertar. La pequeña potrilla arruga la nariz, y para sorpresa de ambos padres, la melena azul celeste de la potranca cambia de color, tornándose un verde botella mientras esta se reincorporaba, para luego casi de un momento a otro, tornarse blanco mientras la pequeña potranca abría sus pequeños ojitos y mira a quienes le observaban con intriga y curiosidad. Ambos padres se miran fijamente con una expresión de duda, y luego miran a la potrilla, quien les miraba con sus delicados ojos azules. Celestia miro a su pequeña a los ojos, y por un instante estos les recordaron a los de su hermana Luna, de echo para ella eran casi los mismos, y esto le traía tanto alegría como tristeza; pero la felicidad por tener a su bebé con vida opacaban lo último. La potrilla sonrió y ante esta acción la crin de la potranca volvió a cambiar de color, esta vez tronándose en un amarillo muy claro y brillante, casi como un atardecer, y la potranca con emoción extiende sus patitas (una de león y la otra de águila) de entre la manta para alcanzar a sus padres.

Los corazones de Celestia y Discord casi estallan ante tal nivel de ternura y alegría, que ambos abrazan a su hija con gran gozo y felicidad.

-¡está viva! ¡Mi niña está viva! No sé qué paso, que hiciste o quien lo hizo… pero no importa… mi bebe... Mi bebe está vivo….- llora Celestia mientras abrazaba con fuerza a la pequeña criatura y se acomoda en el pecho de su esposo, y ambos se abrazan con gran alegría y aun con lágrimas en sus ojos, pero esta vez esas lagrimas no eran por la tristeza de su infortunio si no por la alegría de un milagro, un milagro que les trajo de vuelta a su pequeño bebe, con el fin de darle luz y alegría a sus vidas. Y oculta entre las sombras, sin que ninguno de los presentes se percatara siquiera, dos ojos rojos les observaban, con una suave sonrisa entre su rostro oscuro, contempla la tierna escena de la pareja feliz por el regreso de entre los nuestros de su pequeña niña.

Rápidamente, Discord y Celestia regresan a Maretonia, donde presentan a la nueva criatura, y al saber que su hija mayor Tara había despertado, ninguno se demoró más y fueron directo a visitar a su hija y presentarle su hermanita.

Tara, al igual que todos los demás, no comprendió lo que había pasado, y aunque no pudo como tal ver a su pequeña hermanita, supo al instante que era de su familia, por la sensación que el aura de tan pequeña criatura se expresaba a tan corta edad. La princesa podía sentir su energía, podía sentir su calidez y su fuerza, y no solo eso. Si bien, Tara su pudo sorprenderse de la capacidad de su hermana de cambiar de color su cabello, si pudo darse cuenta de ello de otra manera, pues, la pequeña potranca, al presentarse ante ella, poseía un aura naranja al estar en cascos de su madre, y cuando la dejaron ante ella su aura se tornó blanca, para finalmente amarilla cuando la potranca comenzó a reírse y a jugar fascinada con la crin multicolor de Tara.

Al principio, la princesa se mantuvo un poco distante de la potranca, en su primera presentación, puesto a que aún no comprendía lo que pasaba, si esto era una especie de truco, pero al escuchar las risitas tiernas e inocentes de su pequeña hermanita, casi pudo sentir de nuevo aquella alegría que sintió cuando vio a Luck por primera vez. Tomo a su pequeña hermana entre sus cascos y la abraso con fuerza, y la calidez del aura de su pequeña hermanita cautivo su corazón.

Todas estaban emocionadas y felices por este pequeño rayo de sol que de repente apareció ante todos, y no tardó en aparecer la usual pregunta que siempre se hace cuando una nueva carita viene a este mundo.

-¿ya pensaron en un nombre?-

- ¿Qué nombre le pondrán?-

-¿y qué nombre tendrá este pequeño pedacito de arcoíris?

Celestia miro a Discord, con la intención de que el fuera el que le pusiera el nombre a esta nueva criatura, la princesa del sol estaba tan feliz que simplemente el verla hacia que Discord se enamorara aún mas de ella de lo que nunca estuvo.

-oh… jeje, yo no, yo soy malo poniendo nombres- sonríe Discord.

-oh Discord por favor, jeje ¿Qué nombre se te ocurre?- dice Celestia con una sonrisa.

Discord se lo piensa un momento.

-jeje, creo que tengo una mejor idea- sonríe Discord y este se acerca a su esposa y le susurra algo.

-¿de verdad?-

-sí, sabes que no soy bueno poniendo nombres, porque no… em le pones ese entonces, a mí me gusta cómo suena y además, así siempre la recordaras-

-sí, jeje, supongo que tienes razón- murmura Celestia con una sonrisa, mientras al mismo tiempo un aire melancólico se hacía presente en ella.

-¿qué? ¿Qué pasa? ¿Qué nombre le pondrán?- dice Fluttershy ansiosa.

-su nombre…- murmura Celestia mientras observaba a su pequeña siendo abrasada por su hermana mayor, luego esta mira a Discord y el mismo le asiente con la cabeza.

-bueno, no nos dejen bajo la intriga ¿Cómo le pondrán?- reclama la pegaso de melena arcoíris.

-Rainbow- le regaña Fluttershy.

-bueno, pensamos en que quizás- murmura Celestia- la llamemos Selena-

Todo parecía ser perfecto, un final feliz, ahora que todos estaban reunidos y a salvo, con su pequeña bebita de vuelta, alegre y rebosante de energía, un final feliz era lo que uno se esperaría ahora, pero déjenme decirles que por más bien que vallan las cosas, no todo puede salir bien al final.

Entre el júbilo y la alegría por la nueva criatura, Discord se aparta del grupo, y sale hasta encontrarse a solas en una habitación solitaria, este se quedó recargado contra la puerta por un instante, pensando en las palabras de aquella entidad.

-¿en verdad quieres desperdiciar tu corta vida en enfrentarme?-

-ve con tu familia, y disfruta lo que les queda juntos-

Pese a lo contrario de lo que seguramente deben estar pensando, las palabras que ella le dijo no eran precisamente una amenaza, y Discord aunque trataba de aparentar lo contrario, sabía muy bien a que se refería.

El draconequus extiende su brazo, y toma de su piel con firmeza para luego tirar y quitarse la piel resultando este solo un guante que ocultaba la verdad. Su garra, aquella que había sido mordida por Carnage tiempo atrás, pese a los poderes de Starlight y la purificación de Tara, su carne estaba ennegrecida, casi podrida, la piel estaba reseca y arrugada como si se fuera a romper en cualquier momento, algunas heridas se mantenían presentes destilando pus y un líquido negro. Al final pese a todo, la mordida infundida por Carnage seguía infectada, el veneno seguía extendiéndose y no faltara mucho para que la carne podrida se esparza completamente y termine con su vida.


Maud:

Al otro lado del mundo, de regreso en Equestria, caminando en lo que vendría siendo un pequeño pueblo gris y casi abandonado, se encontraba una figura desplazándose rápidamente, por primera y única vez en toda su existencia, esta entidad se apresuraba en su cruzada, desplazándose a toda velocidad, la figura rápidamente se materializa tomando inicialmente la figura de un colosal lobo gris de lomo morado, el cual rápidamente se apresura, hasta detenerse en seco delante de una cabaña un tanto antigua y grisácea.

-¡quien se supone que te crees! ¡No me hagas sacar la pala oxidada o el moledor de rocas!- exclama una poni gran azulado de melena color gris blanco, de ojos verdes y cuya marca era un limón agrio, la misma rechinaba los dientes con tal fuerza que parecía que estos terminarían estallando por la presión que infundían, sus ojos estaban abiertos totalmente como si en cualquier momento le fueran a salir reventados y las venas de su cuello las tenía por demás marcadas.

La loba observa a la poni amarga con una mirada por demás inexpresiva, cuando esta cambia su forma encogiéndose de tamaño y tomando la figura de una poni gris de melena morada y ojos azules.

-oh, eres tu Maud….- murmura la poni calmándose.

-¿Cómo sigue Pinkie?- murmura Maud con inexpresividad.

-peor…- responde la hermana y al escuchar esas palabras, la poni de melena morada entra cuanto antes en la casa, empujando con fuerza a la poni de melena gris claro, esta cae al suelo con fuerza, sin embargo esta vez en lugar de expresar una habitual expresión de odio o rabia, esta da un suspiro y entra a la casa, eso sí, azotando la puerta con tal fuerza que hizo caer algo de granizo que se encontraba en el techo.

Maud camina lentamente en la casa, y sube las escaleras tan pronto como puede, fue tal el sobresalto que un poni soltó un chillido y sale volando para ocultarse detrás de un mueble.

Maud mira con aparente inexpresividad a una poni que se encontraba recostada sobre una pequeña cama, envuelta en una serie de sabanas grises, la poni se encontraba completamente pálida, su pelaje rosado casi rosaba en el grisáceo, su pecho y la mitad de su rostro estaba envuelto en vendajes, con manchas oscuras que asemejaban a sangre. Su melena estaba enredada, más que de costumbre, y sus ojos azules ahora eran amarillo pálido,

-¿Cómo sigues… Pinkie?- murmura Maud con un tono que ya dejaba de ser inexpresivo y se inclinaba más por la preocupación y tristeza.

-Maud… ¿Maud? ¿Eres tú?- toce la potranca rosada, mientras trataba de aspirar una amplia bocanada de aire.

-tranquila Marble, es solo Maud- murmura la poni de melena gris mientras entraba con dos baldes de agua fresca.

-Mmhmm- murmura una yegua gris claro con crin de un tono de gris más oscuro y ojos purpuras, quien lentamente iba saliendo de entre el mueble.

-ayúdame a cambiar los vendajes- murmura la yegua de ojos verdes.

-Mmhmm- murmura la yegua mientras caminaba cautelosamente hasta uno de los baldes que trajo la primera hermana y se lava los cascos con mucho cuidado y detenimiento mientras la otra hermana preparaba los vendajes nuevos.

Maud permaneció al lado de Pinkie observándola con una mirada desencajada, casi como si sintiera que en cualquier momento su corazón estallaría.

-Maud… que bueno que regresaste- murmura Pinkie con mirada cansada- ¿ganamos?-

Maud asiente con la cabeza.

-no sabes lo feliz que me hace escuchar eso- murmura pinkie mientras tocia sin querer en la cara de Maud salpicándola con sangre. Esto a Maud no le interesa ni en lo más mínimo, más le importaba su hermana que se encontraba agonizando ante ella. Pese a que difícilmente lo expresaba esta por su rostro, en su interior su corazón se quebraba al ver a su hermana en ese estado.

Marble y Limestone retiran las cobijas que cubrían a Pinkie y con mucho cuidado ambas hermanas retiran los vendajes del pequeño, al quitarlo, estos sonaron como si estuvieran retirando una especie de chicle pegado, sonó un sonido chiclozo y pegajoso mientras exponían las heridas que se encontraban por debajo. Largos cortes ennegrecidos, piel putrefacta que se extendía rápidamente por el resto del cuerpo, pus y sangre negra brotaban de las heridas, carcomidas y a cada momento peores.

Limestone prosiguió en retirar todos los vendajes y llevárselos hasta una bolsa con basura con plástico negro y le dio a Pinkie un pedazo de trapo para que esta mordiera mientras le lavaban, Marble tomo el segundo balde y comenzó a lavar las heridas con una esponja, con mucho cuidado, ya a medio procedimiento, Pinkie escupe el trapo.

-ya no duele…- murmura la poni somnolienta.

-bien pero no te duermas hermana- murmura Limestone mientras ayudaba a Marble a lavar las heridas, les tomo algunos minutos pero pronto terminaron sin mayores dificultades, Pinkie estuvo somnolienta casi en todo momento, pero seguía despierta, aunque ocasionalmente cabeceaba. ya solo faltaba vendarla, pero en eso Maud dice.

-¿ya terminaron?-

-Hmhmm- asiente Marble.

-de desinfectar y lavar, pero aún falta poner los vendajes- dice Limestone de mala gana.

-déjenla así- murmura Maud.

-¿Qué estás loca? ¡No podemos dejar las heridas de nuestra hermana expuestas o la pus y podredumbre se extenderá más rápido!-

-déjenla así- murmura Maud con seriedad.

Limestone rechino los dientes, pero en eso Pinkie tira de su melena por detrás de ella.

-no peleen... por... por favor- murmura Pinkie con una mirada cansada.

- Bien- murmura Limestone mientras retiraba las mantas que cubrían a Pinkie y se las llevó consigo y casi de inmediato llegó Marble con algunas cobijas limpias, pero Maud le hizo una seña para que esperara.

-bien…- murmura Maud quien saca un pequeño frasco de vidrio con algo transparente en su interior.

Marble miro curiosa el frasco, mientras Maud lo acercaba a Pinkie.

-¡¿Qué se supone que es eso?!-

-medicina, de una de las princesas-

Marble y Limestone se quedaron mirando por un momento, mostrándose algo esperanzadas.

-¿crees que le ayude?-

Maud no respondió, y simplemente se dirigió en dirección a Pinkie quien entrecerraba los ojos para ver a su hermana venir. Maud saco un gotero, y con este extrajo apenas un poco de la sustancia, y las aplico directamente en las heridas más predominantes de Pinkie. Las gotas tras tocar la piel de Pinkie despidieron un brillo blanco y se desvanecieron en su piel casi al instante.

Las tres hermanas miraron fijamente a Pinkie Pie y sus heridas, esperando a que algo pasara, por un momento creyeron percibir una reacción, las heridas de Pinkie parecieron cerrarse un poco, pero sin embargo el proceso se detuvo apenas comenzar, permaneciendo aun las heridas ennegrecidas.

-¿eso es tobo?-murmura Limestone.

Marble miro confundida en todas direcciones, esperando que algo más pasara, pero nada y en eso noto algo que le sorprendería, al notar como Maud se comenzó a mostrar por primera vez impaciente.

-¿Pinkie?- murmura Maud.

-las quiero, las quiero mucho- murmura Pinkie desorientada mente, luego comenzó a toser nuevamente, expulsando tras cada exhalación gotas y más gotas de sangre ennegrecida.

-¡no funciona! ¡esas malditas princesas, siempre supe que eran un fraude!-

-No…- murmura Maud inexpresiva- ¡No!- exclama esta.

Maud toma precipitadamente el frasco, y comienza a basearlo todo sobre las heridas de Pinkie, mostrándose claramente desesperada, estuvo a punto de echarle todo el frasco pero Pinkie le detiene, y aleja el frasco dejando apenas unas cuantas gotas en su interior.

-no Maud… por favor, ya no-

-no te perderemos…- murmura Maud colérica.

-nunca lo aran….- murmura Pinkie entrecerrando sus ojos- siempre estaré aquí….-

Maud casi sentía como su corazón de piedra se destrozaba al escuchar esas palabras.

-el veneno es demasiado fuerte- murmura Marble en un tono tan poco audible que sus hermanas solo le entendieron por ya estar acostumbradas a su forma de hablar.

-su fiebre aumenta…. ¡traeré hielo!- exclama Limestone saliendo apresuradamente.

- ¡MARBLE PONLE LAS VENDAS Y CÚBRELA CON LAS COLCHAS!- grita desde la cocina- ¡MARBLE TU HIJO NO A REGRESADO CON LAS HIERVAS MEDICINALES POR LA QUE LO MANDASTE!

-Hmhmm- murmura Marble mientras rápidamente hacia su tarea. Maud desolada se aparta un poco dejando que su hermana haga su trabajo, mientras mira con cólera y tristeza a Pinkie. Al poco tiempo Limestone llega con el hielo y lo coloca sobre la frente de Pinkie.

-¡esa maldita cosa! ¡La voy a matar! ¡La voy a casar y yo misma la matare!- exclama Limestone colérica- ¡Pinkie, adelante, hazme lo mismo que le hiciste a Maud y déjame ir tras ese monstruo!-

-no….- murmura Pinkie débilmente.

-¡por que no!- exclama Limestone.

-no podrás controlarlo… tu temperamento te hace susceptible-

-¡cual temperamento! ¡Dejaras que esa cosa siga por ahí! ¡Hermana por favor, tienes que confiar en mí!-

-lo… lo siento…. Pero no puedo…- murmura Pinkie entrecerrando los ojos, y comenzando a respirar agitadamente. Limestone estuvo a punto de continuar insistiendo, pero Marble le detuvo, y Limestone entro en cuenta nuevamente de lo delicada que se encontraba su hermana y cambio su expresión colérica por una altamente preocupada y triste.

-hermana…- murmura Limestone con ojos humedecidos.

-hermanas…. Quisiera decirles algo muy importante- murmura Pinkie mientras cerraba los ojos con algo de molestia.

-Hmhmm-

Las tres hermanas se acercan y escuchan con atención a Pinkie.

-no saben lo felices que estoy ahora-

Las tres hermanas se alejan y miran incrédulamente a Pinkie, con el corazón destrozado.

-¡por qué dices tal cosa! ¡Estas muriendo! Y no queremos perderte a ti también…-

-hermanas...-

-¡no Pinkie!- exclama Limestone soltando algunas lágrimas.

-por favor no... Pinkie- murmura Maud.

Las tres hermanas toman el casco de Pinkie y la miran con tristeza a los ojos.

-estoy feliz… feliz…. Por… por que…. Al menos puedo estar con ustedes una última noche, todas juntas, como cuando éramos pequeñas-

Esa misma noche, Pinkie murió con una sonrisa en su rostro, las hermanas no pudieron hacer nada para evitar su partida. El sitio desolado y triste, se convirtió en una nube de tormenta, donde llovió por tres días y tres noches seguidas, reflejando el cólera y dolor de la trinidad.

Tras pasar las tormentas las tres hermanas envolvieron su cuerpo en una manta, entre las tres cavaron una fosa al lado de las tumbas de sus padres, y con cuidado, introdujeron el cuerpo dentro, tapando la fosa con una colosal placa de piedra. Tras esto, las tres hermanas permanecieron en el sitio delante de la tumba de Pinkamena Diane Pie, y desde entonces, tras pasar sus labores, permanecen las tres hay reunidas cada atardecer, que por sus colores previos al oscurecer, les recordaba a la felicidad que alguna vez les había dado su quería hermana.


Crow Wings:

Estos últimos días, Lúthien se la pasó lejos de su familia, en el imperio de los grifos. Se reunió con Whisper, ambos se mostraron muy felices de rencontrarse y que aparentemente ambos estuvieran sanos y salvos tras todo lo que ha pasado. Solo le resulto una lástima el que Lúthien tuviera que regresar a ese traje extraño en lugar del otro, pero no les importaba, estaban juntos, finalmente, ambos estaban juntos, y no podían estar más felices. Y ambos se encargaron que esos últimos días fueran los de mayor júbilo y alegría que pudieran tener

Whisper y Lúthien permanecieron juntos, en las tierras de mana, y se quedaron para contemplar la celebración de los antiguos reyes, la conmemoración y último adiós para el anterior rey Crow Wings, donde cientos, tal vez miles de grifos, soldados, de la clase alta y baja se reuniendo, para por ultimo tras la partida de este ultimo la coronación de la nueva gobernante de este reino.

Tras el crepúsculo, la celebración inicio, todos se reuniendo alrededor de la plaza principal, donde ante ellos se encontraba un féretro tallado en madera, con signos de raíces de oro a su alrededor como si fuera un árbol, el mismo estaba abierto, pero no había ningún cuerpo, solo un cuadro del difunto. Se encendieron trece velas alrededor del féretro, y todos guardan silencio mientras el padre se anunciaba. Dijo algunas palabras mientras todos guardaban silencio, escuchando con atención todos los honores del antiguo rey.

-aquí, hemos todos reunidos, en la noche sagrada que conmemora a todos nuestros reyes, y a todos los valientes que han dado la vida por la prevalencia de todos nosotros, hoy despedimos a no más que un rey, no más que un padre, marido o guerrero, hoy despedimos a un alma valiente, compasiva, recta y directa, un líder para todos nosotros, quien ante todas las adversidades siempre velaba por los suyos y el futuro de su nación. Hoy despedimos a aquel que dio la vida, para que no solo los nuestros prevalecieran, si no el mundo entero, un honor que muy pocos pueden llegar a tener. Hoy despedimos a nuestro rey Crow Wings III- anuncia el párroco.

La princesa avanza lentamente sobre una alfombra, sosteniendo entre sus garras un largo manto blanco con marcas de raíces doradas. Esta se detiene un momento delante del féretro.

-y ahora su reinado ha dado fin, y podrá reunirse con sus ancestros en el andén de los cielos por encima del todo absoluto y la eternidad – dicen todos los grifos al unísono, en una especie de coro- ¡y ahora su manto será blanco y dorado!-

La princesa Eithel extiende el manto dorado y con este cubre el féretro completo, para luego inclinarse, con los ojos cerrados, mientras el párroco se retiraba y ante ella avanzaban los dos concejales de la princesa, uno de ellos tenía consigo un manto rojo con encajes en forma de raíces de oro y el otro traía consigo una corona de oro, posada sobre un manto rojo.

-ahora el manto rojo deberá cambiar de lugar, pasar el estandarte a alguien más joven, para que esta nueva generación prevalezca con la misma sabiduría y fuerza que sus ancestros nos han traído- dice uno de los concejales.

-princesa Eithel Elisabeth Wings hija segunda de nuestro antiguo señor Crow Wings III y de la noble Erelin Black White; jura y perjura-

-bajo el manto de todos los antiguos dioses, y los ojos de su pueblo que dirigirá, cuidara y protegerá este reino, así como sus ancestros lo han hecho por milenios-

-lo juro, por los antiguos dioses y por el pueblo, que mi reinado no será corrupto, y se encaminara en la sabiduría y grandeza que solo nuestro pueblo conoce- murmura la princesa con un tono serio y sumiso.

-¡y con estas palabras! Una nueva reina emerge ante nosotros, como el fénix renace de las llamas, nuestro reinado se restaura tras el manto rojo, una vida queda atrás pero otra tomara su lugar y la honrara, hasta el final de sus días, hasta que el sol se ponga sobre su reinado-

-¡una reverencia! ¡A su reina! ¡Eithel Elisabeth Wings l!-


Lúthien:

Lúthien y Whisper se encontraban solos en una habitación recostados en una cama amplia y grande, con las ventanas abiertas permitiendo el paso del viento y el contemplar el atardecer que se avecinaba. Pese a la separación que implicaba el traje de la princesa, esto no resultaba ninguna impedimento para ellos, quienes pese a no poder tocarse, cada uno era consciente del calor que uno sentía por el otro, cautivando sus corazones.

Los dos sonreían ampliamente, mientras se contaban mutuamente algunas historias divertidas para relajar la tensión que trataban de ignorar.

-el atardecer es hermoso ¿no crees?- murmura Whisper con una sonrisa.

-no… no me parece hermoso… lo odio- murmura Lúthien cambiando bruscamente su actitud.

-oh por favor… es muy lindo… ¿no me digas que los ponis no pueden ver los colores rojo y naranja?-

-de hecho los ponis tenemos una percepción mucho más amplia de los colores que cualquier especie-

-¿oh, enserio?-

-sí, ¿sabías que nosotros podemos distinguir 700 tonalidades diferentes de azul?

-Jeje, su mundo debe ser realmente colorido – comenta Whisper con un chascarrillo.

-técnicamente- murmura Lúthien.

Whisper se levanta de la cama y acaricia la mejilla de Lúthien por encima de la máscara.

-Como me gustaría que pudieras tocarme…- murmura Lúthien con un tono colérico.

-a mí también- murmura Whisper con un tono cariñoso.

Los dos se abrazan mutuamente, cuando en eso alguien toca a la puerta con firmeza, Lúthien reacciona inmediatamente, mirando la puerta con temor e intriga.

-te amo…- murmura la princesa poniéndose cada vez más triste.

-yo igual… te amo Lúthien Sparkle-

-no quiero… no quiero esto…. No puedes irte ahora… -

-siempre vamos a querer un poco más de tiempo… pero las cosas son así- suspira Whisper mientras se encamina hasta la puerta y estuvo a punto de abrirla.

-¡por que! ¡Dime por que!- exclama Lúthien colérica.

-¿Por qué, que?-

-porque estas tan tranquilo… ¡¿Por qué estas triste, asustado, enojado o furioso?!- exclamo la princesa colérica, pero Whisper le detiene y la calma mirar a los ojos y lentamente este sonrió por un instante para calmarla.

-por que pase estos últimos días solo con tigo… si las cosas deben ser así, me alegro de pasar mis últimos momentos a tu lado-

Whisper abre la puerta, y ante el aparece su hermano, junto a otros tres grifos de tamaño incluso superior a los del grifo rojo, con armaduras gruesas cubriendo la mayor parte de su cuerpo.

-ese momento hermano- murmura Red con un tono seco- la noche esta aquí Whisper-

-lo sé muy bien- suspira Whisper, uno de los grifos más grandes estuvieron a punto de tomar por la fuerza al grifo de plumaje azulado, pero Red intervino.

-no será necesaria su escolta-

-señor, usted sabe lo que…-

-se lo que va a pasar… y aún tenemos tiempo- murmura Red con un tono severo.

Los grifos se llevan a Whisper, y antes de que Lúthien pudiera escabullirse para seguirlos, aparece ante ella la ahora reina Eithel.

-¡tengo que estar con él!- exclama Lúthien colérica.

-lo sé- murmura la reina con seriedad- pero no creo que te guste lo que veras-

-no me importa… tengo que verlo…-

La reina asiente con la cabeza, y esta encamina a Lúthien por otro pasillo, caminando tranquilamente entre la oscuridad, ambas se encaminaron sin necesidad de antorchas que les señalaran el camino para no tropezar, se adentraron en la oscuridad, sin ningún problema que les impidiera o causara problemas en su recorrido.

Finalmente las dos entran a una habitación con puertas gruesas, resguardada por un pequeño batallón de guardias por dentro y por fuera, todos poseían armaduras que les cubrían todo el cuerpo, siendo que ni sus ojos eran visibles. Al entrar a la habitación, se encontraron con un extenso vidrio polarizado, y dentro, del otro lado del cristal se divisaba a Whisper y Red, el primero estaba parado sobre una extensa placa de metal mientras el segundo comenzaba a acomodar algunos arneses y cadenas en las patas y el torso del grifo azul, en los que esta contemplaba con un nudo en la garganta como uno a uno, el grifo rojo ataba al azul.

Esta observaba con detenimiento toda la escena, miro a su alrededor, y observo como también del otro lado, pero hasta el fondo se encontraban una fila de guardias con armaduras que les cubrían todo el cuerpo. La princesa se veía un poco atemorizada por el excesivo nivel de seguridad que esta contemplaba ante sus ojos, tenía mucho miedo, más del que nunca ante había tenido, la espera era extensa, y cada momento que esperaba era una tortura completa para ella.

-princesa, pase lo que pase, por favor, no interfiera- murmura la reina con seriedad- solo con esa condición le dejare quedarse, y no anulare su magia-

-¿y si... lo prometiera y al final quisiera interferir?- murmura Lúthien con severidad.

-ese cuarto esta reforzado con un material que repele la magia, lo mismo los arneses, solo no quiero tener que ordenar que la sometan, eso no estaría bien para su salud- murmura la reina con un tono sereno.

-entiendo…- murmura Lúthien con seriedad.

El tiempo pasa, y la princesa se pierde observando como Whisper y Red se quedaron solos, aparentemente conversando, Red se mantuvo serio en casi todo momento, pero Whisper se mantenía relajado en casi todo momento. Les observo fijamente, sin despegar sus ojos de ellos, sin parpadear ni una sola vez, tratando de imaginar que es lo que estaban diciendo. Finalmente de manera repentina, Lúthien contempla como Whisper se quiebra y comienza a llorar, Red abrasa a su hermana fuertemente, en un abraso que Lúthien quería ser incluida, luego el grifo se alejó lentamente de Whisper, quien aún se mostraba abatido. El grifo de lomo azul miro en dirección al cristal, y dijo algo que Lúthien, quien observaba su pico con detenimiento imagino lo que este dijo.

-te amo-

Un reloj hizo sonar sus campanas resonando ampliamente, y es entonces que dio inicio. Whisper cerró los ojos con fuerza, y comenzó a temblar entre sus ataduras, luego soltó un fuerte grito que aunque Lúthien no pudo escucharlo por el cristal divisorio pudo imaginarlo, corroyendo su corazón. Whisper se arrodilla y mientras su cuerpo comienza a retorcerse, fieramente con dolor y agonía, Lúthien y todos los presentes, contemplan con horror, exaltación y tristeza, quebrándose ante los ojos de todos los presentes.

Los ojos de Whisper comenzaron a brillar intensamente, mientras este rechinaba el pico con ferocidad, y una serie de espuma comenzaba a brotarle del mismo, golpeo con fuerza el suelo, trato de salir corriendo pero los arneses le detuvieron e hicieron que se callera, azotándose con fuerza. El grifo ahora con un aspecto más endemoniado se levantó y trato de saltar, de ocultarse en las sombras, Lúthien presencio como su cuerpo se desvanecía entre las sombras, pero el traslado no termino de concretarse, y se mantuvo en ese mundo, mientras la transformación continuaba.

Lúthien mantuvo los ojos fijos en todo momento, observando cada horrido detalle de la terrible y dolorosa transformación. Su masa muscular aumento descomunalmente, ante esto, Whisper soltó horrido y aterradores chillidos que atravesaron el cristal. Ni siquiera la reina Eithel soporto tal horrida escena y se dio la media vuelta mientras Lúthien permaneció completamente inmóvil, contemplando todo lo que pasaba.

Las garras de Whisper crecieron al triple, sus patas de águila se reforzaron con musculo y pelo emplumado, su lomo se hizo más y más frondoso y largo, pelo y plumas comenzaron a extenderse en todo su cuerpo, haciéndolo ver mucho más grande de lo que ya se estaba haciendo. Su pico se deformo haciéndose más grande y con dientes en su interior, mientras saliva y sangre brotaban del mismo. Lenta y dolorosamente, bajo los ojos de la princesa, la forma del pacífico y tierno grifo que Lúthien tanto quería, se convirtió en una bestia más semejante a un lobo gigante, conservando apenas algunos cuantos rasgos visibles de su anterior apariencia. Un lobo con únicamente vestigios de plumas entre su lomo y dos grandes y torneadas alas oscurecidas, ya no podía ser Whisper, ahora solo era una bestia enfurecida que dejando atrás a quien era antes.

Cuando la trasformación culmino, el lobo grifo se mostraba más enfurecido y salvaje que nunca, trato de romper sus ataduras, trato de soltarse y arremete contra cualquiera que se interponga en su camino. El monstruoso lobo soltó un poderoso y fiero aullido que hizo vibrar el cristal como si este fuera caer de su sitio.

-¿sabes algo? No he visto en lo personal antes… un lobo oscuro, pero, al menos en estas tierras son algo que estuvo presente desde tiempos ancestrales... algo que mantuvimos en secreto por muchos siglos hasta el primer incidente en el imperio de Cristal. Dicen que los ponis lobos eran feroces, y causaron muchos percances en Equestria, pero creo que los lobo grifo son mucho más peligrosos, porque a diferencia de los ponis, los grifos, nuestra raza alguna vez fuimos cazadores, nos alimentábamos de otras razas, pensando y no pensantes, y esta maldición, potencia nuestros más bajos instintos- murmura la reina mientras contemplaba con asombro y cólera la nueva apariencia de Whisper- en el fondo, antes de que los dragones salieran de las profundidades de la tierra, fuimos los máximos depredadores del cielo-

El lobo entre tanto forcejeo logra soltarse de sus ataduras, y arremete con fuerza contra el cristal, provocando un fuerte impacto, el cual pese a la potencio con que este lo dio, el cristal apenas y si logro agrietarse un poco, mientras tanto la reina seguía observando con una mirada inexpresiva, y Lúthien miro una vez más a su antiguo amor, lo miro directamente a los ojos, en esos dos puntos negros que solo despedían odio, tratando de encontrar en esa oscuridad, la luz del corazón de su amado grifo.

-te odio…- murmura Lúthien con un tono por demás colérico y derrotado, mientras sentía como sus cascos temblaban y estaba a punto de dejarse caer- te odio Blu-