El despertar del demonio.
Capítulo 59: la boda de cristal.
Era de noche en el imperio de los grifos, el cielo nocturno parecía una sombra que se extendía por todo el reino ante la ausencia de las estrellas y el mismísimo astro nocturno, una atmosfera siniestra y oscura se manifestaba ante la cólera y el dolor que aún permanecía latente entre estos parajes. Alejado de la ciudad, se ubicaba un colosal templo de roca, una torre tan grande e imponente que su verdadero tamaño se vería ocupado por las propias nubes. Justo en medio de tan gigantesca estructura se encontraba una especie de estación, donde se localizaba una colosal entrada, de roca tallada, resguardada por dos gigantescas estatuas de grifos con corona y capucha. Una estructura impresionante en verdad, pero por debajo de esta monumental edificación, entre el bosque y la maleza, en los solitarios caminos del reino, una figura alta, quien vestía una capucha y un traje negro, se encaminaba lentamente, sin ninguna escolta o vigilancia alguna, hasta llegar a un sendero oculto entre algunas rocas. Sin más sonido que el galopar de sus cascos al avanzar, la figura siguió caminando hasta llegada a una entrada, escoltada por dos grifos.
-¿quién se aproxima al santuario de los reyes antiguos?- dice uno de los grifos.
-la princesa Lúthien Sparkle- anuncia la figura con un tono desinteresado.
-adelante princesa- le anuncia uno de los guardias y le permiten entrar, y cada uno empuja con una sola pata la puerta de roca, que pese a no ser tan grande como la principal, si era igual de impresionante.
La princesa se encamino en un lugar completamente oscuro, sin rastro alguno de algún otro ente, habiéndose paso entre pasillos sin ni un solo vestigio de luz, caminos que se entrecruzaban, daban vueltas y subían y bajaban escaleras, sin necesidad de una antorcha o de siquiera encender su cuerno, Lúthien caminaba tranquilamente, resonando su galopar entre la intensa oscuridad del lugar.
Dio barias vueltas entre los pasillos, hasta finalmente e entrar a un colosal salón donde solamente había una serie de escalones y peldaños, cada uno de una altura mayor a medio metro de alto, puesto a que no fueron creados para que ponis los escalaran, si no minotauros, en una antigua tregua, para los mismos, puesto a que la entrada principal era solamente para grifos mientras que la subterránea era para que naciones vecinas o grifos con problemas en el vuelo asistieran a los ritos de sepultura; estos colosales escalones se extendían hasta 100 metros por encima, hasta la parte superior de la torre, donde se encontraban las tumbas de los antiguos reyes y nobles del reino de los grifos, y esta seguían extendiéndose varios metros por encima del cielo, para de este modo, según las creencias de los grifos, dejar que sus muertos descansen en las nubes.
Lúthien pasó las colosales escaleras de largo y siguió su camino hasta un pilar, no estaba interesada realmente en visitar a los antiguos reyes del de esta nación, su objetivo era uno completamente diferente. Al llegar a uno de los pilares más grandes, la princesa envolvió una colosal estatua en su magia, y esta misma se arrastró sin el menor esfuerzo pese a ser tan grande como una manticora; al retirar la estatua del pilar, se revelaron ante ella un túnel, por el cual ella se dejó caer y al entrar cerro la entrada nuevamente con la estatua.
Callo tres metros en la oscuridad y sorprendentemente esta callo firmemente entre sus cuatro cascos, y prosiguió su camino con toda calma, en una serie de túneles laberinticos, que le tomo cientos bastante tiempo el cruzarlo pese a saber exactamente qué camino tomar. Llego hasta otro salón, esta vez con una puerta de metal ante ella y media docena de guardias grifos quienes le esperaban, al verla estos se arrodillaron, y le dejaron pasar, y Lúthien se plantó delante de la puerta, observándola con seriedad.
-ábranla- murmura Lúthien con seriedad.
-¿disculpe princesa?-
-Ábranla-
-pero… ¿usted piensa entrar sola? Sin la reina o el general….-
-si gustan alguno de ustedes puede acompañarme- murmura Lúthien con seriedad-
Y abrieron la puerta sin necesidad de decir nada. Lúthien entro a un pasillo estrecho, donde casi de inmediato se sintió completamente débil al sentir como su magia era suprimida completamente. El golpe fue tal que no pudo evitar tambalearse y recargarse contra una pared, mientras respiraba con algo de dificultad. Por un momento, todas las fuerzas que esta poseía, se habían ido, despojándose igual que un suspiro. Permaneció recargada contra el muro de roca, reposando un rato.
-¿se encuentra bien?-
-¿quiere que le ayudemos?-
-¡No!- exclama Lúthien mientras daba una exhalación-
-princesa, creo que es mejor que espere a que venga la reina Eithel –
- cierren esa puerta, y habrán la escotilla-
Los grifos asienten, y cierran la puerta de titanio, escuchándose como colocaban cada uno de los seguros, y una vez que hasta el último fue puesto, se escuchó un mecanismo pesado activándose. Delante de ella, hasta el final del tunel, había una colosal puerta enrejada, seguida de otra puerta de plomo, y ambas se abrieron, una después de la otra, habiendo la entrada a una cámara aislada, y completamente oscurecida.
Lúthien tomo aire, y planto sus cascos firmemente en el suelo, por los que esta continuo su camino, lentamente caminando, a paso cansado pero firme, esta avanzo y entro en la cámara, y tras atravesar la última puerta, ambas se cerraron completamente, dejándole encerrada en la colosal cámara, una habitación tan extensa, con 7 metros de altura y una extensión mayor a la de doscientos metros de largo, dividida por un rio que brotaba de un aliviadero, y de este modo proveyendo de agua fresca las 24 horas.
La princesa avanzo valientemente hasta el pequeño rio, en el que se puso de pie, mirando en dirección a la parte más oscura de la cámara, donde algo se encontraba rezagado hasta el fondo, donde difícilmente se podría distinguir entre las tinieblas
-sé que estas hay- murmura Lúthien con un tono de voz relajado, mientras lentamente esta se arrodillaba con la mirada fija hasta el suelo, manteniendo una pose por demás sumisa y vulnerable.
Se escucha el sonido de unas cadenas pesadas levantándose y arrastrándose, avanzando lentamente ante ella, seguido del sonido de unos pasos pesados y estridentes. La princesa permaneció completamente inmóvil, incluso cuando una espesa nube de vapor le fue soplada en la cara, y ante ella se encontraban unos colosales dientes, de entre 5 y 10 centímetros de largo. Aun cuando la bestia comenzaba a gruñirle amenazantemente, la princesa permaneció completamente inmóvil.
La criatura, aun gruñéndole, guardo por un momento sus largos colmillos y prosiguió a olfatearle. Por un momento uno un silencio no hizo más que aumentar la intriga de Lúthien, sin embargo no era por el miedo que esta sentía, sino por la desesperación que esto le resultaba.
-por favor, por favor, recuérdame, recuerda quien eres…. Whisper- murmura Lúthien con un tono colérico y suplicante.
La bestia le gruñe, y retrocede lentamente rezagándose a un rincón, arrastrando tras de sí la cadena.
Lúthien lentamente levanta su mirada, observando con tristeza y cólera como la bestia se recostaba en su rincón, mientras ella tenía que permanecer inmóvil.
-por favor… vuelve- murmura la princesa.
Permaneció inclinada, con la cabeza baja por los siguientes minutos, esperando a que la bestia regresara, pero esta no hizo nada en todo ese tiempo. Lúthien, comenzando a perder la paciencia se pone de pie lentamente, y es aquí cuando la criatura finalmente reacciona poniéndose de pie de igual forma.
-no te voy a hacer daño…- murmura la princesa mientras lentamente daba un paso al frente, pero la bestia reacciona violentamente, mostrando los colmillos al aire.
-no te are daño…. Lo juro- murmura Lúthien mientras daba otro paso al frente, y el lobo hizo sus orejas para atrás, y comenzaba a gruñir fieramente.
-Whisper, por favor, sé que aun estas dentro de esa cosa… sé que eres tú…. Por favor…. Por favor Whisper…-
La bestia suelta un fuerte e imponente rugido y sin más arremete de lleno contra Lúthien, a quien empuja, y somete con total facilidad. El lobo le sujetaba con una de sus patas delanteras, aplastándole el pecho con fuerza, mientras la amenazaba con sus mandíbulas.
-Whisper… por favor… - suplica Lúthien y el lobo arremete violentamente contra ella aferrando sus mandíbulas contra su rostro, apenas resguardado por su casco, el cual le fue arrancado de un solo tirón del lobo, y arrojándolo con fuerza contra el muro donde el cristal se estrelló. El lobo, errático estuvo a punto de dirigir un nuevo ataque contra Lúthien, esta vez contra su rostro, pero sin embargo, al estar a punto de efectuar su ataque, las miradas de ambos se cruzaron en ese instante. Whisper detuvo su ataque en seco, quedando paralizado por un momento, al toparse con los relucientes y hermosos ojos de la princesa demacrada. Se vio a sí mismo, reflejado en los ojos de la princesa, mientras este le contemplaba, por un momento algo pasa dentro de la cabeza de Whisper, y retrocede tambaleándose lentamente, como si algo le hubiera asustado.
Lúthien queda libre, pero no se levanta, dado a que no solo estaba sofocada por el último golpe del lobo, si no que literalmente se estaba ahogando al no tener el casco puesto, su cuerpo aclamaba por un poco de aire, mientras esta se retorcía en el suelo, tratando de reincorporarse, pero.
-Whisper… Whisper….- murmura Lúthien mientras trataba de respirar. La conmoción que Whisper le había provocado al aplastarle el pecho y el no tener su casco, hacían que la princesa no pudiera reincorporar su respiración, ahogándose hay mismo.
Por un momento, Lúthien creyó que este sería su final, al sentir como todo comenzaba a nublársele, pero antes de que finalmente perdiera el conocimiento, algo le coloca nuevamente su casco estrellado, y al reacomodarse en el respirador, este le ayuda a rehabilitar su siclo respiratorio. Lúthien queda en el suelo por un momento, mientras trataba de recobrarse lo antes posible. Aun aturdida, esta trata de ponerse de pie, pero se tambalea y cae. Esta mira a su alrededor, y no se encontraba nadie, rápidamente busco con la mirada a Whisper y lo encontró, arrumbado en un rincón, cubriéndose con sus alas igual que un capullo, para no ser visto. Lúthien, miro confundida al lobo, y por un momento, una chispa de calidez y felicidad surgió en ella al darse una idea de lo que había pasado.
Las puertas de metal se abrieron, y el lobo se escabullo hasta un rincón, donde permaneció oculto mientras dos nuevas figuras entraban, y tomaban a Lúthien apresuradamente. Estos no eran otros que la reina de los grifos Eithel y el general Red. La reina se llevó a Lúthien inmediatamente del sitio mientras Red, vistiendo una armadura de cuerpo entero color negro, se mantuvo tras ellas, asegurándose de que el lobo no les siguiera o atacara, mas sin embargo, el lobo que ahora era Whisper, permaneció rezagado en su rincón, con una expresión triste, y no se movió de su sitio, aun cuando cerraron las puertas y le dejaron completamente solo.
El agua caliente corre en el interior de una bañera blanca y reluciente, poco a poco el nivel del agua va aumentando mientras se divisa la tenue capa de vapor producto de lo caliente del agua, hasta que en eso, levitando gracias a un aura amarillenta, un pequeño frasco de plástico es vaseado en su interior, y casi al contacto, una espesa capa de burbujas relucientes comenzó a expandirse y extenderse por toda la tina mientras el nivel de la misma también aumenta hasta llegar a los tres cuartos. Es aquí cuando con la misma aura amarilla, la llave es serrada y se interrumpe el paso del agua.
Todo queda en silencio por unos minutos, mientras una yegua alta se sentaba en una silla de plástico recargada a la pared, y lentamente esta desata una a una, los arneses que se sujetaban a sus muslos. Librándose de unas prótesis de madera, esta las aleja y saca de la habitación, arrinconándolas en una esquina, para luego cerrar la puerta de madera y ponerle seguro. Antes d meterse al agua, la yegua madura observa una vez más el agua, para luego, tras un suspiro, esta se aferra a unas barandillas cerca de la tina, y valiéndose de la fuerza de sus cascos delanteros y un poco de su magia para no perder el equilibrio, se introduce dentro de la tina caliente.
Tomo una barra de jabón rosada, y comenzó a tallar suavemente sus extremidades y demás partes de su cuerpo, comenzando por el cuello para luego ir bajando poco a poco, sin embargo al llegar al pecho esta se detuvo, no por algo que le incomodara o molestara, no porque alguien tocara la puerta o por que haya recordado que había olvidado algo, simplemente se detuvo, aun sosteniendo el jabón entre sus cascos, perdiéndose en sus pensamientos hasta que este mismo resbalo y se introdujo en la tina, la princesa intento tomarlo, pero este se encontraba en un ángulo, donde para alcanzarlo debía sumergirse, podría usar su magia para recogerlo, pero las burbujas no le permitían ver con exactitud donde se encontraba. No intento recogerlo, simplemente se quedó hay sentada, como si esperara a que el jabón viniera solo hasta ella, miro en dirección a las burbujas, con un aire ausente, mientras esta reventaban de una por una cada determinado tiempo. Dando un suspiro la princesa se recostó en la tina, recargando la cabeza contra la barandilla, y usando su melena extensa como una especie de cojín para acomodarse. Permaneció en completo silencio, sin siquiera haciendo ruido con el agua, siendo apenas audible el tenue goteo ocasional del grifo, ante la calma total, la princesa permaneció en silencio y poco a poco cerro sus cansados ojos rosados, y sin planearlo siquiera, se quedó dormida.
Soñando con tiempos anteriores, mejores tiempos, y aquello que ella tanto anulaba cada vez que cerraba sus ojos, la princesa permaneció recostada en la calidez de su tina, llena casi hasta el borde, y no se daba cuenta de que mientras más se relajaba, su cabeza más se sumergía en el interior. La masa de su cuerpo resultante al entrar de lleno en la tina provocó que esta comenzara a desbordarse levemente, cayendo ocasionalmente un poco de agua contra el suelo, mientras su rostro aún permanecía en la superficie, con sus ojos bien cerrados, casi como si no quisiera que nade le obligara a abrirlos.
De repente, algo interrumpe su espacio de silenció y calma.
-toc, toc, toc-
La princesa abre sus ojos casi por reflejo, y mira un tanto irritada en dirección a la puerta, no responde, no se mueve de su lugar pese a que el agua casi le llegaba a la nariz, solamente mira en dirección a esa puerta, como si con la mirada esperara repeler a quien fuera que estuviera del otro lado. Escucha como alguien intenta forzar la cerradura, y esto solo le causa más irritación.
-¿mami?- se escucha una suave, dulce y muy juvenil vos del otro lado de la puerta, al escucharla, casi por reflejo, esta se levanta de la tina y se sienta en su interior, con un casco recargado contra la barandilla para salir en caso de que sea necesario.
-¿mami? ¿Aun estas adentro?-
-¿sí? ¿Qué pasa Selena?- murmura la princesa con un tono suave.
-¿te falta mucho para salir?-
-em…- la princesa se quedó callada por un momento, y tras pasar un casco por su crin se dio cuenta que está aún se encontraba desatendida, y que todavía no había tallado todo su cuerpo- sí, me temo que si cariño-
-pero…. Mami… ya llevas más de dos horas dentro… y Tara dice que ya debería estar vestida…-
-¿eh?- murmura la princesa un poco confundida y sorprendida, esta miro en el interior de la tina, y diviso casi de inmediato el jabón que se le había caído, puesto a que las burbujas se habían disuelto casi en su totalidad, lo tomo con su magia y al sujetarlo en sus cascos se percató que esto se encontraban un tanto arrugados por la absorción del agua -oh…. Em…-
-¿Selena, creí decirte que te ducharas pronto que estas esperando?- se escucha una voz más madura del otro lado.
-mami sigue dentro y….-
-¿madre?-
-si tara, soy yo…. em…. Dame unos minutos… ahora salgo….-
-¿Está todo bien hay adentro?- se escucha desde el otro lado de la puerta- ya pasaron dos horas desde que entraste...-
-si… Tara, todo está bien…- suspira Celestia.
-okei…. madre, tenemos que partir dentro de muy poco…. ¿Quieres que te ayude a ponerte tus prótesis para que salgas?-
-¡No!- dijo eso un poco molesta pero luego suspira- no, estoy bien…. Em…. Solo dame unos minutos-
Por un momento todo queda en silencio, a Celestia le parece escuchar por un momento como ambas hermanas murmuraban algo desde el otro lado, cosa que solo incomodaban a la princesa del sol.
-mami…- murmura la potranca desde el otro lado.
-dime mi cielo-
-¿Puedo bañarme con tigo entonces?- murmura la potranca con un tono tímido y tan dulce que Celestia no pudo resistirse.
-por supuesto-
-muy bien, iré preparando sus vestidos, por favor apresúrense, o llegaremos tarde a la boda- se escucha la voz de Tara, quien se retira.
-¿ahí pero como sabrás cual es el vestido que me gusta si no puedes ver cómo nosotras?-
-pudiste aprovechar en hacer eso en lugar de andar jugando en el fango como si fueras una puerquita- dice la hermana mayor y en eso la princesa abre sus ojos como platos.
La puerta se abre, y por esta se asoma una pequeña figura, que más que una poni, parecía una figura de barro y hojas, Celestia solamente mira a la potranca acercándose dejando tras de si unas marcadas huellas cafés.
-ándale, entra a la tina con mamá, que se nos acaba el tiempo- le reclama la hermana mayor quien iba tras de ella.
-oh, no es para tanto, es solo una fiesta- murmura la potrilla mientras avanzaba tambaleante, esta acorre hasta la tina, y de un salto estuvo a punto de caer dentro de la misma, pero antes de que esta entrara, Celestia apresuradamente hace brillar su cuerno y la envuelve en magia evitando que esta entre de lleno, aunque algo de fango si alcanzo a entrar.
-jijiji, hola mami- dice mientras colgaba en el aire.
-¿otra vez jugaste en el fango?- murmura Celestia con inexpresividad.
-me gustan los pastelitos de lodo, además hay muchos gusanos deliciosos dentro-
-oh, Selena…- murmura Celestia.
-no se tarden mucho por favor- dice Tara mientras cierra la puerta.
-eh… mami….-
-¿sí?-
-no podre bañarme si no me dejas entrar en la tina-
-primero quítate el fango- suspira Celestia mientras aun levitaba a su hija.
-muy bien… pero… ¿podrías dejar de sostenerme de cabeza… creo que ya me está doliendo la cabeza?-
Celestia inmediatamente se muerde los labios y baja a su hija, no se había percatado que la tenia de cabeza, con lo cubierta de fango que esta se encontraba, pensó que la cola era la cabeza.
La potrilla se sentó un poco mareada en el suelo de suelo. Esta se tallo la cara y finalmente expuso su linda carita aun corriendo.
-¿no se suponía que Tara te cuidaba?- murmura Celestia inexpresiva.
-dijo que tenía que ir a preparar la carroza, me dijo que me bañara después de que salieras, pero como vi que no salías fui a jugar a los jardines- murmura la potrilla mientras se rascaba las orejas, aun bañada en barro que se estaba endureciendo.
-¿puedes hacer aparecer un balde de agua?- murmura Celestia.
-sipi- dice la potrilla mientras aplaudía y a su lado aparecía un balde color rosado.
-bien….- suspira Celestia- primero tienes que quitarte el fango, luego te dejare entrar para que…-
-oh, eso me recuerda, que he aprendido un nuevo truquito mágico- murmura la potranca mientras colocaba sus cascos en su cuello, y de repente, como si fuera un cierre, abre una abertura entre el fango y se despoja de la tierra lodosa como si fuera un simple traje, el mismo cae al suelo, provocando una charca de lodo a su lado.
Ya sin el fango, Celestia pudo contemplar mejor a su hija, una pequeña alicornio, de ojos azules y grandes, su pelaje era color blanco como el de su madre, pero su melena realmente no tenía un color definido al siempre estar fluctuando entre diversas tonalidades dependiendo del estado de animo de la potranca. Aunque se veía un poco más grande de lo que era, realmente solo tenía 4 años de edad, y esto, si bien no lo expresaba en su vocabulario el cual era un poco más avanzado que el de muchos potros de su edad, lo expresaba en su comportamiento, siendo una pequeña inocente, pero con mucha energía que difícilmente Celestia y su hermana mayor podían tratar, algo que sí dio una sorpresa a Celestia, puesto a que Luck y Tara habían salido más como ella al ser más pasivos y tranquilos, solo ocasionalmente traviesos, esta potrilla parecía ser una bomba de energía, que siempre estaba de un lado a otro, corriendo, brincando, explorando y jugando con casi cualquier cosa.
Celestia miro el lodazal que su hija había dejado tras despojárselo.
-okei… ¿ahora puedes hacer que desaparezca?- murmura Celestia, siendo que no quería, ni esperaba que alguien viniera a limpiar esto, en especial por que hoy tenían algo de prisa por su culpa.
-hmmmm creo que Sipi- sonríe la potrilla maliciosamente mientras su crin rosada se tornaba color naranja brillante, y de un aplauso hace que la charca de lodo desaparezca.
-bien ahora...- dice Celestia pero de repente.
-¡ESTA VEZ NO ME DISTE SELENA!- se escucha la estridente vos de Tara desde el otro lado.
Selena rodando los ojos hace desaparecer el balde de agua, y se escucha el aún más estridente grito de Tara.
-¡SELENAAAAAAA!-
-jijijiji, bueno al menos ella ya se bañó- ríe maliciosamente la potrilla mientras sus crin se volvía de un naranja aún más intenso y brillante. Celestia mira inexpresiva a su hija, y esta deja de reír y rápidamente toma una postura más sumisa.
-lo siento… pero ella empezó, yo estaba jugando muy tranquilita en el barro cuando ella me saco como, como... ella me saco y sacudió como si fuera una muñeca- murmura Selena mientras su crin se volvía color verde.
-¿eso hiso?- murmura Celestia inexpresiva.
-sí, fíjate, fíjate, fíjate-
-¿sabes que se cuándo mientes verdad?- murmura Celestia con la misma expresión severa.
En eso la crin de Selena se volvió color azulado.
-no sé cómo le haces….- murmura la princesa triste- pero si me saco de un jalón de orejas-
-muy bien- suspira Celestia mientras se frotaba las sienes.
La potranca se mostró muy triste, y comenzó a retroceder lentamente.
-espera, aun tienes que bañarte- le detiene Celestia, y la potrilla le mira- aún tienes algo de tierra en la crin, entra de una vez, te voy a tener que tallar la cabeza-
La potrilla sonríe levemente, aun con un expresión sumisa, y se introduce en el interior de la tina. Esta se acomoda entre los muñones de su madre, dándole a esta la espalda, mientras la princesa con sus cascos, un cepillo, y algo de champú perfumado comenzaba a limpiar la larga crin de su hija, mientras esta inicialmente se mantenía quieta.
Mientras Celestia hacia esto, la misma notaba como poco a poco la crin de su hija se tornaba color azul cielo, señalándole que esta comenzaba a relajarse mientras le tallaba el cuero cabelludo.
-aun tienes mucho fango y ramitas en tu crin…. por favor dime que no te vieron los dignatarios-
-nopi, no me vieron, me puse a jugar detrás de los arbustos, a lo mucho me vieron los pajaritos de aquel nido, oh por cierto ¡ya nacieron los pollitos!-
-¿así?- murmura la princesa mientras seguía tallando la crin de su hija.
-sí, jeje, les busque algunos gusanos, y por eso me ensucie-
-¿tuviste que cavar un túnel para hallarlos?- comenta sarcásticamente.
-no, jeje, pero estaban muy al fondo- ríe la potranca.
-oh Selena ¿no te podemos dejar sola ni por 5 minutos?-
-solo estaba jugando, es divertido, no molestaba a nadie-
-si- suspira Celestia.
-se te pego una garrapata….- murmura Celestia horrorizada, al encontrar una horrenda protuberancia negra colgando de su codo.
-oh, sí, le puse puca- sonríe la potrilla- me dolió cuando me mordió, pero me aguante y ahora está comiendo, igual que como tú me dabas de comer a mí-
-no es lo mismo Selena…- murmura Celestia mientras se la arrancaba de un tirón y la arrojaba al inodoro.
-¡oye!-
-hija por favor, deja de recolectar insectos…. Tara me dijo que encontró un nido de cucarachas en tu cama-
-es mi nido-
-¡Selena! ¡No puedes ser tan sucia! ¡Eres una princesa!-
- ¿Qué a las princesas no se les permite divertirse?-
-Selena, sabes que no es por eso-
-¿entonces por qué es?-
Celestia suspira y vierte más champú en la crin de su hija.
-Mira cariño… no está bien que juegues en la tierra, o que recolectes insectos que te encuentras en las masetas y jardines, eso… por favor no lo hagas-
-¿por qué?-
-por que traen enfermedades-
-nunca me eh enfermado… excepto esa vez que me comí lo que encontré debajo del refrigerador, era negro y tenía bonitos hongos de colores-
-¿y vez lo que paso?-
-Pero si comemos hongos-
- ¡pero no esa clase de hongos!- reclama Celestia -hija, tuviste diarrea por una semana entera ¿eso te pareció divertido?-
-em… no… no lo fue… para nada….- murmura la potrilla mientras su crin color azul celeste se tornaba azul oscuro- dolía cuando hacía, y hacia todo el tiempo-
-puedes enfermarte si sigues con esos hábitos, por favor, hasta tu padre era vulnerable a las enfermedades-
-¿por eso no está?-
Ante esas palabras Celestia quedo callada por un momento mientras tallaba la crin de su hija, generando por un instante un momento de silencio incómodo y melancólico entre ambas.
Celestia prosiguió con lo suyo, hasta que en eso sintió como algo comenzaba a sostenerla de la crin, esta abre sus ojos e inclina la cabeza ligeramente, para encontrarse con una especie de réplica de su hija, pero echa de agua, igualmente cepillándole el cabello.
-tenemos que apresurarnos… eso dijo Tara- murmura la princesa con un tono inexpresivo, mientras Celestia sentía como la figura de agua le enjabonaba la espalda. Esta suspira, con una ligera sonrisa y prosigue con su trabajo.
-¿Por qué tenemos que ir a esa fiesta en el imperio? A mí no me gustan las fiestas elegantes, son muy aburridas y nunca hay otros niños con quien jugar-
-es algo muy importante-
-¿por qué? No entiendo, a Tara tampoco le gustan y esta actúa como si fuera algo importante-
-es algo importante, es la boda real del imperio, y tú sabes cómo tu hermana es muy amiga de la novia-
-boda ¿eso significa que después tendrán hijos verdad? ¡¿Con los que pueda jugar?!- no pudo ocultar su emoción, reflejada no solo en su tono de vos, si no en su crin que de azul por un momento destello en un amarillo brillante, pero pronto se apagó.
-eso no siempre es seguro mi cielo- murmura Celestia con sinceridad.
La potranca se mostró desilusionada, y permaneció tranquila los siguientes minutos mientras su madre le cepillaba su crin azulada. Sin embargo la energía de la potranca no se vería interrumpida por siempre, y esta, pronto dejo a un lado su faceta seria, y comenzó a chapotear en el agua, al principio, sacando sus cascos, y provocando pequeños levantamientos de agua, tenues y sabes, pero poco a poco, la potrilla comenzaba a desarrollar gusto por jugar con el agua, y esto se vio reflejado en su crin la cual de ser azul oscuro paso a un naranja brillante la cual reflejaba su júbilo y alegría mientras azotaba sus cascos contra el agua, rápidamente su rostro se vio acompañado por una tierna y linda sonrisa de alegría, mientras jugaba con el agua.
Improvisadamente tomo una esponja y una barra de jabón que se encontraban en la tina , y comenzó a sumergirlas en el agua y a deslízalos dentro y fuera de esta, imaginando que se trataba de un navío luchando contra un calamar gigante, impacto la esposa contra el jabón provocando un corro de espuma, mientras esta fingía los rugidos de la bestia marina, luchado por hundir el navío.
Celestia solo observaba como su hija jugaba alegremente, mientras esta tallaba las alas de su hija puesto a que algo de tierra aún se encontraba impregnada entre su plumaje. Selena no se veía interrumpida en su juego mientras Celestia sostenía sus alas y las manipulaba para limpiarlas.
La emoción que Selena sentía era tal que llegó a un punto en que dejo de concentrarse en lo que hacía hace poco, y de repente, la figura de agua se deshizo por detrás de Celestia, siendo el equivalente a que les arrojaran un balde de agua fría a ambas inundando el baño entero, mientras Celestia sentía el escalofrió inicial.
-¡fue un accidente! ¡Fue un accidente! ¡Lo juro! ¡Lo juro!- exclama Selena muy asustada, y mientras su crin se tornaba nuevamente color azul, pero esta vez en un tono mucho más brillante.
Celestia inicialmente seria, comenzó a reírse sin más, cosa que confundió a la pequeña princesa por un instante, eso, hasta que Celestia se le abalanzo y la abrazo con fuerza entre sus cascos y comenzó a hacerle cosquillas en la barriga.
-¡no, no, espera, mamá, jajajaja, no, lo siento, jajaja mamá!- reía la potrilla a carcajeadas mientras pataleaba en un esfuerzo por soltarse, y mientras hacía esto, no hacía más que provocar que la inundación del baño fuera mayor ante toda el agua que esta aventaba con cada uno de sus pataleos.
-mi pequeña traviesa ¡te voy a comer entera!- exclama Celestia mientras soplaba en el vientre de su hija, y esta no hacía más que reírse con más fuerza.
No había pasado mucho tiempo desde que el imperio de cristal había sido reconstruido con el apoyo de los Maretonianos y los grifos. Tomó más de tres años restablecer la gloria del aquella ciudad, pero lo habían logrado y ahora que todo estaba listo los ponis de cristal (o al menos los pocos que restaban) regresar a sus hogares. Al principio fue un poco raro y extraño, casi como si regresaran a un sitio desconocido, puesto a que el imperio lucia ya un tanto diferente a como realmente era antes; era más extenso, más imponente, los grifos y maretonianos no repararon en gastos para hacer su trabajo, haciendo algo más que devolverle la gloria al devastado imperio. Una ciudad muy grande para un pequeño pueblo, tal vez, pero pronto otras cosas fueron ocupadas, tanto por ponis de otras ciudades como por los mimos maretonianos quienes fueron reubicados por alguna razón en la ciudad, haciendo del lugar un tanto más variado en cuanto a la cantidad de especies que se encontraban por el lugar. Los grifos por su parte, realmente no pidieron nada a cambio ni reclamaron parte del terreno como algunos quizás se esperaban, en cuanto terminaron de trabajar, todos se fueron a su respectivo reino y una vez ahí la nueva reina se encargó de pagarles correctamente, dejando el imperio para quienes eran los verdaderos propietarios, los ponis de cristal.
Los ponis de cristal no se sentían muy cómodos con el cambio, muchas de las casas nuevas eran enormes, haciéndolos sentir como pequeños enanos, y ver a caballos que eran de dos a tres veces mayores que ellos, no hacían más fáciles las cosas, pese a sentirse felices por regresar a casa con sus hogares restablecidos y mejorados, había algo muy diferente, algo inquietante, que nos les permitía estar del todo tranquilos.
Las calles eran un tanto inquietantes, no se podía sentir ninguna tranquilidad, pese a que todo había pasado ya. Ninguno parecía comprender por qué todos se sentían así, y ni el festival del imperio que se inauguró casi el mismo día de su llegada, cambio las cosas, la diversión que este brindó fue algo muy momentáneo que solo sirvió para restablecer el corazón de cristal, pero tras su finalización, las cosas regresaron a ser grises e inquietantes para los ponis de cristal. No se sentían cómodos pasando por las calles, sus propios hogares, era como si percibieran algo, algo horrible, algo que no comprendían o quizás no recordaban , pero la verdad era que: la sangre, la masacre, el dolor, la rabia y el miedo; quedaron impregnados en el imperio entero. La masacre fue tal que ni pese a que todos los cuerpos habían sido retirados hacia años, el sufrimiento, así fuera una pequeño recuerdo del mismo, quedo grabado en el propio imperio de cristal, y los ponis de cristal, quienes eran muy perceptivos ante esas sensaciones, no podían estar ajusto en su propia ciudad.
Las cosas parecían no mejorar para el imperio, y la tristeza que los ponis de cristal sentían, comenzaba a contagiarse en los demás. Algo tenía que hacerse para contrarrestar esto, y tiempo después, una simple noticia cambiaria las cosas para todos. Esta simple noticia, estas simples palabras, reavivaron la felicidad de los ponis de cristal, quienes más felices que nunca del puro sobresalto, sobrecargaron el corazón de cristal con su alegría y emoción.
-Una boda real-
Los preparativos no se hicieron esperar, todos estaban muy emocionados, hubo fiesta y júbilo los días posteriores, y aun no llegaba el verdadero festejo. Fiesta, alegría, gozo, todos estaban emocionados por que finalmente su príncipe contraería matrimonio.
El tiempo se volvió eternos para los habitantes del imperio, esperaban impaciente la finalización de cada día, para que el día esperado llegar al fin. Inevitablemente ese al fin había llegado, y su alegría no haría más que aumentar, y la intriga desgarrarlos pues solo faltaban unas pocas horas para que al fin se llevara a cabo. Las calles parecían estar en carnaval, con globos, serpentinas y cientos de ponis de todas las naciones celebrando alegremente. Mientras que en la plaza central se estaban preparando todo el escenario al rededor del corazón de cristal, dentro del castillo, en habitaciones separadas, los novios se estaban preparando.
-bien ya está listo mi princesa- dice la sirvienta con un tono amable.
-bien… ¿Cómo me veo?-
-te ves realmente hermosa- dice Bast con una sonrisa bien marcada mientras contemplaba a su hija, Starlight ya como toda una yegua adulta, siendo del mismo tamaño que el de un caballo completamente crecido, vistiendo un extenso vestido blanco con encajes amarillos que le cubría casi todo el cuerpo, con una larga cola blanca que reposaba sobre una silla, decorado con flores amarillas y rosadas, unas zapatillas blancas, y un extenso velo que le cubría el rostro.
Starlight mira impaciente en dirección a un reloj.
-¿Dónde está Tara? Se supone que es mi madrina, ya debería haber llegado- murmura Starlight impaciente.
-viene desde Maretonia, supongo que el viaje debe ser muy largo-
-ella debería estar aquí, es mi madrina, y no está, aj, pero que irresponsable-
-aún falta algo de tiempo para la boda, no ha de tardar- murmura Bast con un tono inexpresivo, mientras acomodaba la corbata de su traje, sin despegar la mirada del mismo.
-si.. aj… ¿y mientras la boda no empiece tengo que llevarlo puesto en todo momento?-
-la boda será dentro de muy poco, le tomó a las sirvientas ponértelo en poco más de una hora, tenían que empezar desde mucho antes-
-si pero…. Aj, la cola del vestido destraba demasiado, y creo que el corseé no me permite respirar- murmura Starlight un poco irritada.
Bast ríe por un momento, y luego queda un tanto serio. Las chicas encargadas de preparar a Starlight salen del sitio, y la princesa, cargando la cola del vestido para no arruinarla, se acerca a su padre y con mucho cuidado se sienta a su lado, sobre la cama.
-¿todavía no estás seguro de esto? Creí que le habías dado la bendición a Wes-
Bast se le queda mirando por un momento a su hija.
-Wes es un buen chico, quizás no sea el mejor poni para ti- murmura Bast y Starlight le regresa una mirada sebera- pero a mi parecer ninguno lo será, jeje-
-aja, mira, no quiero que asustes a Wes, el pobre esta demasiado nervioso con la boda como para que lo asustes….-
-aun eres una niña- murmura Bast con un tono serio.
-ya cumplí los 19 años padre, ya no soy una niña-
-eres muy joven para casarte-
-es algo que tenemos que hacer- suspira Starlight- el imperio necesita recuperar la confianza que perdió tras la guerra-
-¿pero tú quieres esto?-
-yo amo a Wes-
-¿pero esto es lo que quieres? ¿Desposarte tan joven?-
-la verdad, no me importa mucho. Y además, no solo lo hago por el imperio de Cristal, también lo hago por Wes-
-el niño está asustado, ni siquiera sabe qué hacer, lo sé, leí sus pensamientos- murmura Bast un poco irritado- no creo que casarse tan jóvenes sea una solución-
-desde lo que pasó en el imperio, quien lo perdió todo fue Wes, soy yo lo único que le queda. Últimamente ha estado muy deprimido y no sé cómo ayudarlo-
-habla con él, y…-
-¿cancele la boda?-
-bueno….-
-papá por favor, escúchate- murmura Starlight con seriedad- ya no hay marcha atrás-
-no estas segura de eso….-
-sí, sí lo estoy, padre. yo amo a Wes, y también te amo a ti-
-¿esto es lo que quieres?-
-siempre, desde que me enamore de Wes, desde ese día en que la oscuridad por poco nos derrota, nuestro amor nos salvó una vez. Creo que no hay mayor prueba de lo puros que son nuestros sentimiento, sé que Wes es el indicado; no, yo soy la indicada para Wes. Cuando creí que lo había perdido todo, Wes estuvo hay para acompañarme y hacerme sentir que no estaba sola, ahora me corresponde regresarle el favor, seré su esposa, y nuestros corazones se unirán por siempre-
-eres mi niña….-
-Siempre lo seré- dice la princesa mientras lo abrasaba con fuerza.
En una habitación un poco apartada, Wes también se estaba preparando para la boda, el príncipe bestia un traje negro con un listón rojo en la cintura, y se encontraba de cara contra un espejo mientras Rarity lo peinaba, indecisa en cómo debería dejar al príncipe.
-hmmmmm, no, no, no, no, no- murmura Rarity repudiada.
-¿Qué?- murmura Wes mientras se miraba al espejo, este tenía toda la crin para atrás, roseada por fijador, parecía más un casco.
-¿tampoco te queda bien ese peinado?- bufa Rarity.
-oh por favor, ya van como 10 veces que lo peinas- murmura Spike mientras jugaba con el pequeño Eclipse, quien ya era un potro de 5 años, el mismo vestía un pequeño trajecito blanco que contrastaba con su pelaje negro.
-tu crin es tan suave y tersa que ningún fijador sirve para retener tu crin como se debe, esta cualidad seria per
-la boda será dentro de 40 minutos…. ¿no puedo ir así?- murmura Wes- ¿o que tal una cola de caballo? Creo que eso me quedaría bien-
-oh, creo que te veías mejor despeinado- murmura Rarity pensativa.
Tara llega apenas poco antes de que la propia boda comience, con una clara expresión de estrés y agotamiento, la princesa se precipita en llegar con la novia apenas a tiempo.
-llegas tarde- dice Starlight en broma- ¿soy yo o te bañaste con el perfume de rosas que te regale?-
-créeme, eso es mejor-
-jejeje ¿enserio? Bueno,
-tú no tienes una hermana menor que crees que las cucarachas y caracoles son sus amigas y que el lodo es un buen lugar para jugar a las muñecas- suspira Tara mientras se seca el sudor de la frente, y se acomodaba el vestido el cual se le estaba cayendo.
-lo bueno es que estas aquí-
-si…. Hice algunos preparativos, también por eso me tarde en venir, creo que no fue buena idea que yo misma me encargara del salón de baile…. Ni siquiera…- murmura Tara mientras abanica su casco delante de su rostro.
-oh lo aras bien, además, Rarity también te ayudo en eso ¿oh no?-
-me le escape, decía que soy un desastre…. ¿soy un desastre?-
-bueno…. solo tienes un poco desacomodado el vestido, tienes un zapato de cada uno, y tu maquillaje es un desastre-
-¡¿qué?! ¡¿Los zapatos?! ¡Pero si mi madre me dijo que eran iguales antes de que esta se fuera a….! ¡Selena!-
-oh, no te preocupes, yo te prestaré unos, y….- murmura Starlight mientras saca un pañuelo y con este pasa todo el rostro de Tara, limpiándole el maquillaje, prosiguiendo a acomodarle un poco el vestido.
-esa niña me va a volver loca- murmura Tara bufando.
-cuando crezca se le quitara lo traviesa, créeme yo era peor con Lúthien-
-¿alguna vez le arrojaste un balde de agua sucia a tu hermana?-
-hmmmm nop, pero sí hice que se quedara castigada por un mes sin postre, diciendo que ella me había tumbado por las escaleras, cuando en realidad solo tropecé con el tapete. Tenía cuatro años, también en otra ocasión provoque que se atorara en el baño de la casa-
-¿Cómo hiciste que se atorara en el baño de la casa?-
-pegamento-
-¿pegamento?-
-súper fuerte, de ese que usan para pegar la madera al concreto, ese día mis padres salieron e viaje y ella me cuidaba así que se quedó hay hasta dos días después. Tuvo que beber agua del grifo para no deshidratarse, ni siquiera tuve la decencia de llevarle un sangacho, bueno, al menos tenía donde hacer sus necesidades-
-eras una hermana terrible, ahora me alegro de que no seas mi hermana- murmura Tara sonriendo.
-que lastima porque siempre quise ser tu hermana- ríe Starlight mientras terminaba algunos arreglos -bueno, ya está, te ves mejor sin tanto rubor y lápiz labial-
-gracias, quisiera decir lo mismo de ti, pero la verdad es que no tengo idea de cómo te vez- murmura Tara y Starlight ríe un poco -bueno, ¿Dónde está tu familia? ¿Están todos listos?-
-bueno… mi padre seguramente esta con Spike y Eclipse, quizás ya estén en camino, iba a ir con ellos, pero luego escuche que vendrías que decidí mejor esperarte-
-si…. Bueno… hmmmm aún tenemos 25 minutos ¿quieres ir yendo al altar?-
-sí, solo, em, primero ponte los zapatos ¿no?-
-oh, sí, perdona-
Starlight se apresura a buscar algo en su armario y saca un unos zapatos azules celestes, que combinaban con el vestido azul que Tara traía puesto, se los entregó a su amiga, y le pregunto si quería que le ayudara, pero esta se reusó amablemente, y fue directo a la cama para sentarse y ponérselos, sin embargo, al llegar a la cama, esta siente que por poco aplasta algo que se encontraba sobre de la misma.
-¿Qué es esto?- murmura Tara mientras palma lo que parecía ser una larga caja de cartón.
-oh, es un regalo de Wes, dijo que lo abriera antes de la boda, pero creo que prefiero mejor esperar, no creo que sea bueno que una novia habrá los regalos antes del festejo jeje-
-hmmmm, Okei- murmura Tara mientras se sienta para ponerse los zapatos.
Starlight se sienta en la silla mientras esperaba pacientemente a que Tara terminara.
-oye… y a todo esto ¿lograste hacer que Selena se ponga el vestido que le regale?-
-sí, pero no parecía muy cómoda jeje. Ahora mismo debería estar con Fluttershy y su hija, nos esperaran en el altar, ¿puedes creerlo? Ella quería traer sus propias flores para distribuirlas en el altar-
-no lo hizo, ¿verdad?-
-no, no te preocupes. Quizás no me obedezca a mí, pero a mi madre le hace caso en todo, se portará bien, mientras no le den demasiada azúcar, además, solo es traviesa conmigo-
-okei- suspira Starlight mientras esta misma se retocaba el vestido, mientras se miraba en el espejo, en eso, extendiendo sus cascos para acomodarse su peinado, divisa algo que contrastaba entre su linda y estilizada figura, asomándose por debajo de un guante. En lugar de verse su pelaje, se divisaba una estructura de madera. Starlight baja un poco su casco, y reacomoda el guante para que no se vea la estructura que realmente le entristecían verle.
-Tara-
-¿sí? Dime-
-cuando estuviste en el altar para ver que todo estuviera listo… no viste a mi hermana, ¿verdad?-
-no…. Em…. Creí que dijiste que no vendría a la boda- murmura Tara.
-esperaba que cambiara de opinión a último momento- murmura Starlight con un tono melancólico, guardando silencio por unos minutos, mientras Tara terminaba de ponerse los zapatos.
-bueno… ya es hora de que… ¿Starlight?- murmura Tara al notar un cambio en la respiración de su amiga, Starlight por un momento no respondió, y permaneció sentada, perdiéndose en sus pensamientos.
-dime que te pasa- dice Tara con un tono comprensivo, mientras sostenía sus cascos.
-me habría gustado que toda mi familia estuviera aquí… mi madre aún está en coma… y Lúthien…. No le he visto en 3 años-
-creí que venía de visita en la noche de los corazones cálidos y en tu cumpleaños….-
-nunca hablamos….-
Tara se queda pensando por un momento, mientras Starlight estaba a nada de comenzar a llorar, mas sin embargo esta trataba de contener sus lágrimas.
-Starlight, hay algo que tengo que decirte…. Pero por favor no se lo digas a nadie-
-¿qué?- murmura la princesa con algo de intriga.
-algo está pasando con tu hermana, su estado de salud parece que es cada vez peor…-
-¡¿Qué es lo que tiene?!-
-shhhhhh, no lo sé. Solo sé lo que mi madre me dijo, y solo me lo dijo porque cuando regreso de la última junta del consejo, llego revisando unas radiografías, no hubo forma de que supiera de que fuera, solo supe lo que eran por la textura del papel, le pregunte, y me dijo que eran de Lúthien-
-mi… ¿mi hermana?- murmura Starlight con un nudo en la garganta.
-no me dijo que es lo que tenía, aunque trate de revelar que era lo que tenían esas radiografías, no tuve mucho tiempo porque mi madre las retiro al día siguiente y me costó trabajo, pero creo que logre identificar algo-
-¿Qué viste?-
-no entendí bien…. enserio puede que...-
-¿qué es lo que tiene?- insiste Starlight.
-no estoy segura aun pero... Pero creo que tu hermana tiene... tumores…-
Starlight se queda callada por un momento.
-¿qué? ¿¡Por qué no se me dijo nada!?-
-no lo sé, creí que tú lo sabrías…. – murmura Tara un poco nerviosa.
-¿ESO CUANDO FUE?- exige saber Starlight mostrándose cada vez más alterada.
-hace casi un mes fue la última junta…. – murmura Tara un poco intimidada.
-por qué… ¡por que no se nos dijo nada!-
Tara queda seria por unos momentos, notando como comenzaba a provocar un estado de mucha tensión en Starlight, cosa que no debía ser debido a lo que pronto pasaría.
-quizás no sea nada- murmura Tara.
-¡no sea nada! ¡SON TUMORES!-
-es lo que yo interprete, no significa que este en lo correcto, aun no se usar bien mi visión mágica, de echo es muy confusa, puede que me haya equivocado-
Starlight tarda un momento en volver a calmarse, pero la intriga aún estaba latente.
-¿sabes algo más sobre mi hermana?-
-no lo sé, no me dice nada, porque no soy miembro aun, todo porque soy ciega, aunque mi madre ya se está encargando de eso; se me ha llamado aparecer ante la dignataria superior mañana después de la boda-
-¿Qué es lo que querrán de ti?-
-no lo sé… al principio supuse que me integrarían al consejo, pero la próxima junta no será hasta dentro de unas semanas, y solo me integraran si todos los del consejo estan de acuerdo, no se, todo esto esta raro… incluso mi madre me guarda secretos-
-es lo que siempre odie de esos ancianos… ni Wes ni yo tampoco somos parte del consejo… ¿Qué nos están ocultando? Wes y yo aceptamos apresurar nuestra boda por sugerencia del consejo, hablamos con la dignataria superior hace apenas un par de semana ¿Por qué no nos dicen nada?-
-dice mi madre que es confidencial, y que no está en su derecho compartir la información-
-pasaran semanas antes de que me acepten, pero Wes…. Wes apenas los cumplió, y estoy segura que tras la boda lo llamaran para formar parte-
-de todos modos requieren que un gobernante del imperio sea parte del consejo-
-cierto…. Intentare solicitar mi lugar otra vez, pero creo que Wes lo tendrá más sencillo para entrar, a diferencia de mí, Wes simpatiza con todos esos ancianos-
-si…. bueno…. es hora de irnos, tu novio te espera, así como todo el reino- suspira Tara mientras cambiaba su expresión seria por una sonrisa.
-sí, o se nos hará tarde-
-hmmm espera un momento- murmura Tara mientras hacía brillar su cuerno.
-¿sí? ¿Qué pasa?-
-creo que será mejor que abras tu regalo-
-Tara, no es momento para eso, debemos apresurarnos, debemos apresurarnos-
-ábrelo- sonreí Tara.
La princesa bufa y se dirige al obsequio de Wes, esta retira la envoltura violentamente y abre la caja sin más, al ver en su interior, por un momento esta queda sin aliento.
-oh… Wes…..- murmura Starlight.
-creo que es mejor que uses este, en lugar de ese trozo de madera ¿no crees?-
-tramposa, no se pueden usar los poderes para ver que hay dentro-
-Solo úsalo-
-si… tal vez…. Murmura Starlight quedando callada por un momento- oye… ¿sabes algo?-
-si ¿Qué pasa?-
Starlight se mira ante un espejo por un momento, como si apenas entrara en cuenta, esta se sonroja y apena.
-me voy a casar- murmura esta apenada y Tara le abrasa.
-felicidades amiga mía-
Tara y Starlight bajaron juntas las escaleras, y se presentaron delante del altar, el cual se había instalado alrededor del corazón de Cristal, al llegar, Starlight casi siente como si se le detuviera el corazón al ver a cientos, tal vez miles de ponis, de todas las razas y naciones. Todas las calles del imperio estaban abarrotadas hasta el tope, hasta donde podía verse, nunca antes Starlight había visto antes rostros en un solo lugar, y por un momento no supo que hacer y quedo paralizada ante la multitud, no fue hasta que llego su padre, vistiendo un sofisticado traje de gala y sombrero de copa que esta entro en sí.
-¿lista, mi cielo?-
-si… claro- murmura Starlight con una ligera sonrisa en el rostro.
-vamos entonces- murmura Bast ofreciéndole su casco. Starlight con algo de timidez, tomó el casco de su padre, y este prosiguió a encaminarla pode delante. Caminando sobre una alfombra roja, Starlight se sentía algo sofocada ante el largo trayecto y todos los rostros que le observaban, mientras esta lentamente caminaba, por detrás de las niñas de las rosas.
Starlight pasó por encima de los pétalos de flores que las potrillas dispersaban alegremente por el camino, dos potrancas, de menos de 5 años, vistiendo lindos y delicados vestidos rosas, una de ellas era desde luego Selena la hija menor de la princesa Celestia, pero la otra potranca que le acompañaba, era la joven y aun pequeña Sunny, la hija de Fluttershy, una joven y delicada pegaso de ojos azules, pelaje amarillo claro como su madre, plumas color celestes, y crines blancas como la nieve. Ambas vestían vestidos rosas con encajes amarillos, pero Sunny a diferencia de Selena tenía una flor amarilla entre las crines, flor que ella misma se había puesto dado a lo mucho que le gustaban las flores. La pequeña niña en contraste con Selena era un poco menos activa, mostrándose un poco más tranquila, en comparación a la otra potranca, quien repartía los pétalos con total emoción y energía, esta hacia su trabajo, con mayor delicadeza resultando muy tierna a la vista de los presentes, quienes no dejaron de soltar un bostezo de ternura al verle caminar un tanto tambaleante, pues solo tenía poco menos de cuatro años, y aun no caminaba del todo bien.
Starlight avanza tras el rastro de pétalos que las niñas dejan, y finalmente llega ante su amado, vistiendo un traje negro, con una cinta morada en la cintura, y un moño rojo en el cuello, hay estaba el, como todo un semental, esperándole. Starlight por un momento ante lo cautivada que se encontraba por el atractivo de Wes, estuvo a punto de tropezar, pero Wes extendió su casco y alcanzó a sujetarla, y con mucho cuidado y clase le ayudo a subir los escalones que le faltaban para llegar a él.
Cuando llegaron hasta el altar, Selena rápidamente se quitó del lugar y regreso hasta donde estaban sentados sus padres, en primera fina, sin embargo la pequeña Sunny se quedó parada en medio los novios, delante de Starlight y Wes, era evidente que esta no sabía qué hacer tras llegar, por lo que simplemente se detuvo y siguió repartiendo las flores al terminársele el camino, hasta que el canasto quedó completamente vacía, y tras esto, la potrilla se quedó paradito en su lugar, con sus mejillas infladas y tambaleándose en su lugar mientras mecía la canasta, en eso, la potrilla, pierde el equilibrio y dando unos pasos torpes para atrás, tropieza y cae de puro sentó, ante los pies de Starlight, quien con un gesto de ternura, le ayuda a levantarse con cuidado y delicadeza, mientras la potrilla seguía un poco distraída y con una mirada curiosa.
Rápidamente apareció Rainbow Dash quien tomo a la potranca entre sus cascos y se la llevo cuanto antes, mientras que todos los demás ponis reían ante la tierna escena, incluso Wes y Starlight no evitaron soltar una pequeña sonrisa ante esto, y esta ultima de echo sintió algo de alivio ya agradecimiento por la potrilla, quien por su ternura se olvidó completamente de sus nervios.
-oh mi cielo- dice Fluttershy recibiendo a su hija por parte de Rainbow Dash y abrasándola con fuerza.
-¿cómo go hi, hice?- murmura la potrilla mientras se chupaba el casco.
-muy bien mi vida- dice Fluttershy mientras le baba de besito en la nariz, y la potranca continuaba mascando la canasta como si fuera un dulce.
Wes y Starlight finalmente están juntos a la espera de la dignataria superior quien llevaría a cabo la celebración.
-creí que no vendrías- murmura Wes en voz baja.
-nunca te decepcionaría... gracias por tu regalo- murmura la princesa mientras lentamente pasa su casco por su casco amputado donde ahora no tenía una prótesis echa de madera, sino una más elaborada y detallada que poseía una cubierta que se asemejaba a su piel, camuflándose perfectamente con su pelaje aparentando ser lo más realista posible, apenas notándose la diferencia.
-es solo un prototipo, siguen trabajando en…..- Wes guarda silencio al ver como la dignataria superior se hacía presente ante el altar.
-te amo- murmura Starlight con una sonrisa.
Todo parecía un sueño hecho realidad, la multitud, su vestido, ella ante el altar, junto al corazón de cristal, con su amado a su lado, el mirándola a ella y el a ella, ni siquiera puso un poco de atención a todo lo que la Dignataria superior, quien era la que dirigía la boda. La princesa estaba encantada, en un sueño total y una felicidad sin precedentes; y mientras miraba a su amado ante ella, al mirarlo a los ojos aun veía a ese pequeño potrillo, inocente, tímido y dulce que tanto amaba, su amado esposo, ahora aun semental completamente adulto, pese a su complexión alta y fuerte, aun veía en sus ojos aquella inocencia pese al paso de los años. Ella por su parte quisiera decir que no ha cambiado en los últimos años, y la verdad es que no es del todo cierto, si nos remontamos a cuando era una potranca, era inocente, pero controladora, ya al crecer era una completa cretina con su hermana, y tomaron años enteros y muchas lecciones para que pudiera abrir los ojos y entender sus errores, y aun ahora, seguía cambiando, mejorando como poni y princesa, gracias a sus seres queridos y por sobre todo a su amado Wes. El tiempo los deja a todos atrás, y esta se sorprende de lo poco que Wes ha cambiado, incluso antes de tener una relación con el, ya lo conocía por medio de reuniones y fiestas de cumpleaños, y hay esta, el mismo potrillo dependiente a su madre, no ha cambiado nada, al menos ante la perspectiva de Starlight, quien estaba muy feliz de que finalmente, su sueño se hacía realidad.
Wes por su parte, estaba completamente paralizado, aunque trataba de aparentar firmeza y seguridad, la verdad era que aun ahora, no se sentía seguro de esto, y no por que no amara a Starlight, de echo era de lo único que Wes estaba completamente seguro; de lo que no estaba seguro era de sí mismo, si sería el esposo ideal para alguien del sueño como Starlight, el mismo no se sentía merecedor de tan cautivante belleza. Su corazón latía tan rápido y frenéticamente que de no ser por su condición de asimilador, este seguramente habría estallado ya dos o tres veces ante la tención que este sufría. Es entonces que sintió algo tomándole de los cascos, sintió algo suave y cálido, y entonces miro a los ojos a Starlight, quien le sonreía tranquilamente, y fue casi como si por medio de ese simple gesto, Starlight le disipara todas las dudas y temores al príncipe; es entonces que Wes lo supo, supo que esto era lo que quería, supo que ella era la yegua que amaba, y que deseaba estar a su lado por siempre, siempre juntos, el uno para el otro.
-ahora, pueden decir sus votos- dice la dignataria superior mientras les habría algo de espacio a los recién casados.
Wes por un momento quedo callado, pero Starlight le aliento a continuar, el príncipe trago saliva y luego suspiro, pero aún se mantuvo nervioso al entrar en cuenta que todos les observaban-
-solo mírame a los ojos, no veas a los demás- le susurra Starlight.
Wes sonríe y hace lo que esta le dijo, contemplando la belleza de su amada.
-yo Wes Kruger, el primero con el nombre… juro que estaré a tu lado, como tu esposo, nunca te obligare a nada que tú no quieras hacer, dedicare mi vida en protegerte, cuidarte, y hacerte feliz, ser tuyo por siempre y para siempre-
-Y yo, Starlight Road Sparkle, juro cuidarte y si es necesario también protegerte, dedicare mi vida a estar a tu lado, justos traeremos nueva vida a este mundo, yo seré tuya y formaras parte de mí, por siempre y para siempre, durante toda la eternidad, y nada en este mundo va a cambiar eso –
Todos los presentes se emocionan ante esas palabras, los ponis de cristal gritan con alegría, ponis de otras razas se les unen casi a la par, todos gritan con alegría y felicidad, todos, excepto una poni que se encontraba apartada del grupo, hay hasta atrás se encontraba lo que parecía ser una unicornio azul de crines negras y amarillas, con ojos morados brillante y vistiendo un extenso vestido. Observaba todo lo acontecido con un aire depresivo y colérico, mas sin embargo, pese a lo que seguramente muchos se podrían imaginar, no estaba enfurecida, solamente triste, y sola. Sentía como si una daga le fuera clavada en el pecho con fuerza, y aun así, sentía la necesidad de quedarse y observarlo todo, casi como si fuera un castigo para sí misma, y así convencerse de lo que es correcto.
Spike se acerca a Wes, y le entrega unos anillos, uno era de oro completamente pero el otro, además de estar echo de oro, tenía una gema tallada, en forma de gatito dentro de un zafiro, Wes tomo el anillo con el zafiro y Starlight el anillo de oro puro, y cada uno, le puso al otro el respectivo anillo el cuerno de sus amados.
-y con estas palabras, y por la gracia de Artemisa, los declaro marido y mujer, puede besar a la….-
-parece que dijo puedes besar al novio- bromea Rainbow Dash.
La dignataria no alcanzo a terminar la frase antes de que Starlight se abalanzara sobre Wes y le robara un beso, todo fue tan repentino que ambos estuvieron a punto de caer del altar, pero por suerte Wes apenas reacciono, clavo su casco con fuerza al suelo, y se aferró con fuerza a la cintura de Starlight, mientras esta seguía cayendo, provocando que la princesa, diera un giro en el aire mientras Wes le sujetaba, y al final terminara siendo Wes el que la sostenía. Todos aplauden ante tal hazaña.
-¿estás bien?- murmura Wes un poco preocupado, quien creyó que le había lastimado
-jijiji, somos marido y mujer finalmente ¿tú qué crees?- murmura Starlight mientras acaricia su mejilla con suavidad, es entonces que Wes lentamente se acerca a sus labios y le da un suave y delicado beso, y Starlight se aferra con fuerza a su cuello.
Todos se levantan de sus asientos y festejan al aire.
-okei, estoy un poco oxidad apero aquí voy- murmura Rainbow Dash mientras estira las alas.
-solo ten cuidado- murmura Fluttershy mientras sostenía entre sus cascos a la pequeña Sunny.
La pegaso arcoíris igual que un cohete emprendió el vuelo y aterrizo tan rápido que genero una potente reimpresión sónica, cuyo espectáculo no hizo más que animar más a los presentes.
Los dos esposos bajaron del altar, juntos y abrasados por sus alas mientras bajaban los escalones, pasaban delante de todos los súbditos e invitados quienes les arrojaban arroz mientras pasaban.
Todo parecía un sueño hecho realidad, ninguno de los presentes podía creerlo, hasta que en eso, ante ellos aparece una figura que ninguno de los presentes se esperaba ver, Starlight y Wes se detienen de golpe, y ambos, por sobretodo Starlight quedan con la mirada desencajada, casi como si hubieran visto un fantasma.
Starlight camina tambaleándose ante la figura, casi parecía como si se fuera a caer, por lo que Wes tuvo que ayudarle a caminar, y aun cuando esta la tenía enfrente, seguía sin creer lo que veía, aun cuando esta se encontraba llorando delante de ellos, sonriéndoles a los recién casados.
-¿mami…..?- murmura Starlight con un tono de voz tan chillón e inocente que parecía una potranca.
-hija mía…. As crecido demasiado- murmura Twilight entre lágrimas. Starlight, rápidamente corrió hasta los brazos de su madre y la abraso con fuerza, Twilight se aferró con igual fuerza a su hija, y ambas lloraron desconsoladamente al estar por fin juntas.
