El despertar del demonio.

Capítulo 60. Un nuevo despertar


Lúthien se encontraba recostada en una cama, observando indiferentemente el techo, mientras simplemente dejaba que el tiempo pasara ante ella, con un respirador conectado a su nariz, y una manguera conectada a sus venas para proporcionarle antibióticos y vitaminas que tanto le hacían falta. Solamente esperaba a que entrara algún médico o la propia reina de los grifos para anunciarle que podía dejar la cama, y regresar a su traje para continuar con su mísera vida. En especial porque ahora, ella cree tener una oportunidad y no piensa desperdiciarla ahora que puede.

Ignorando completamente su estado actual, siendo que no había vareado tanto en los últimos años, con excepción de que ahora, su cabeza, más precisamente su frente se encontraba hinchada, casi como si fuera a explotar, la escasa piel que Twilight le había trasplantado ya se había difuminado y fundido en el cuerpo de Lúthien, tornándose del mismo color blanco de la yegua, también se había extendido un poco la piel, cubriendo un poco más de su cuerpo, pero aún no era suficiente, puesto a que aún la mayor parte de su cuerpo se encontraba desprotegida sin el vital órgano. Y por último, la diferencia más marcada que esta poseía era que su cuerpo se encontraba mutilado, estando este apenas a la mitad, casi como si alguien o algo se lo hubiera cortado; y es que desde los últimos años, por alguna razón, el calcio, la queratina y por ende la fortaleza de su cuerno se fue perdiendo y este se fue cayendo poco a poco, y por alguna razón que ni los médicos del imperio grifo ni los dignatarios o Equestrianos han podido saber, aún sigue siendo capaz de usar magia, en pocas cantidades, y por momentos, cuando esta se concentra.

Lúthien realmente no parecía importarle su apariencia actual, hacía años que se había acostumbrado a su deformidad, a tal punto de llegar a acostumbrarse a considerar el traje que le cubre casi todo el tiempo como su verdadera piel. Y por ende, ahora que no lo poseía, se sentía desnuda, expuesta y frágil. Sentimientos de debilidad que por su intenso deseo por regresar a aquella cueva le ayudaban a ignorar y superar.

-ante ella entra la reina de los grifos, quien le observa con seriedad-

-¿Cómo sigues Lúthien?- pregunta esta y la princesa no responde, permaneciendo un momento de silencio e incomodidad entre ambas.

-sé que es lo que quieres, pero no puedo permitirte regresar a esa cueva si…-

-tengo que entrar, lo vi, el aun esta con nosotras…- murmura Lúthien con un tono melancólico.

-no sabes que es lo que viste, hay quienes dicen que al ver a los ojos a un lobo oscuro la única luz que uno ve es el alma del propio-

-eso es mentira y lo sabes- murmura Lúthien colérica.

-no es totalmente una mentira, esas criaturas son impredecibles, él te ataco-

-por qué me acerque demasiado a su territorio, cruce el rio-

-no debiste hacerlo….-

-Él pudo matarme si hubiera querido, pero no lo hizo-

-te rompió tres costillas, y por poco hace que mueras ahogada-

-¡él no me mato! Y…. y….. El…. El me…. Ustedes…. Ustedes no llegaron hasta tiempo después… me pudieron encontrar, muerta, ahogada… pero, no fue así-

-¿a qué te refieres?-

-nadie estaba con nosotros… ustedes llegaron después… ¿Quién me puso el casco?- murmura Lúthien pensativa y sumergiéndose en sus pensamientos, mientras revivía aquel momento.

-dices que el… ¿te acerco el casco?-

-No… yo no podía ni moverme… lo que digo es que él, tomo el casco, y me lo puso…-

Lúthien parecía muy segura de lo que decía, la reina se queda pensando por un momento en lo acontecido, y lo que Lúthien le estada diciendo.

-han pasado 4 años…-

-lo se…. Y creo… creo que ya está regresando….- murmura Lúthien con un tono melancólico.

- por favor…. Tienes que dejarme regresar… por favor…. Sé que puedo, sé que aún hay la forma… sé que aún podemos recuperarlo-

-Whisper ahora está atado al suelo… no podrá hacerte más daño-

-¡encadenarlo ya es demasiado, y ahora lo tienes atado al suelo!- exclama Lúthien colérica.

-¡no tuve otra opción! ¡En dos semanas habrá una junta del consejo en mi castillo! ¡¿Sabes cómo reaccionaran si digo que el lobo que no mate por sus órdenes te ataco?! ¡Sabes que es lo que dirán si les digo que esa cosa está en un salón donde puede andar libre y cualquier princesa imprudente puede entrar sin más!

-él no me ataco….-

-si lo hizo, quizás no te provoco severas heridas, pero si te lastimo, mira Lúthien, estamos del mismo lado, ayúdame a mantener a Whisper con vida, si es verdad lo que dices…. Si es verdad…..- por un momento la reina hace a un lado su tono severo y comienza a flaquear en su tono de voz, mostrándose algo frágil por un momento.

-quiero regresar, y tendrás que encadenarme y encerrarme igual que a Whisper si quieres evitarlo-

-bien… como quieras…. Pero…-

-¡hola!- exclama Lúthien.

-pe… pero… viste lo que pasó…-

-sé que él me reconoció, sé que aún queda algo de él dentro, no me ara daño estoy segura, y además, ya lo encadenaste al suelo, ¿Qué daño podría hacerme? Además, tu sabes que no es bueno rodearlo o presionarlo, tú ya empezaste cuando le pusiste una cadena y lo empeoraste cuando lo encadenaste al suelo, tengo que ir sola, así el sabrá que no le are daño y que estoy con el-

Eithel se queda callada por un momento, permaneciendo la habitación de la enfermería completamente en silencio, apenas interrumpida por las máquinas de oxigeno e intravenosa que se le suministraban a Lúthien.

-está bien… regresa a esa cueva…. Pero, será bajo tu propia responsabilidad… y te lo advierto… si vuelve a pasar otro incidente como el anterior…. Probablemente pierda el control de la situación y el consejo sea quien lo ejecute….-

-eso no pasara, o yo misma me encargare de ellos-

-bien… suspira Eithel-

-solo quiero una cosa-

-¿qué?-

-quiero que me den un respirador, más pequeño, uno que solo me cubra la nariz, no quiero usar ese casco-

-esos respiradores son frágiles y se caen con facilidad, sin mencionar que de no ser por ese casco, pudiste haber muerto de una contusión cuando el té tumbo ¿por qué?-

-Whisper…. creo… creo que él se detuvo, porque me vio a los ojos-

-¿Cómo dices?-

-no sé cómo explicarlo pero… cuando nos miramos a los ojos… siendo como si… como si nos conectáramos….-

-el casco tiene un botón que hace visible tu rostro-

-no totalmente, solo muestra una imagen empañoza, Whisper… él tiene que verme a los ojos, directamente- murmura Lúthien con sinceridad.

-como usted guste- suspira la reina.

La reina Eithel y Lúthien continuaron platicando por unos momentos con un poco más de tranquilidad, hasta que en eso alguien toca a la puerta de la enfermería, y por esta se asoma un joven grifo.

-disculpe su majestad…. Pero están aquí- anuncia el grifo.

-diles que en un momento les atenderé- suspira Eithel.

-disculpe pero ellas, están aquí….- murmura el grifo mientras abre la puerta revelando ante ellos a la princesa Celestia, su hija la princesa Tara y por ultimo a la dignataria superior, y las tres figuras entran, mirando seriamente a las presentes.

-que… ¿Qué… que es lo que pasa?- murmura Lúthien algo confundida.


Los días tras la boda del imperio de cristal, fueron de alegría total, en especial para Starlight, quien no solo aun presentaba el júbilo y alegría de estar casada con el amor de su vida, sino por la resurrección de su madre. Al principio hubo un leve sentimiento de incertidumbre y confusión, preguntas como ¿Cuándo había despertado? Y ¿Por qué no se les aviso con anterioridad? Se hicieron presentes entre la familia, de entre los cuales, Bast Y Starlight comenzaron a mostrarse un poco molestos con los dignatarios por no habérseles avisado. Resulta que Twilight había despertado tiempo atrás, hacia unos 3 días anteriores a la boda del imperio, pero tras despertar esta aun presentaba serios síntomas de cansancio, debilidad y confusión, por lo que se mantuvo en las instalaciones médicas de Maretonia.

Pese a las explicaciones amables y comprensivas de Twilight, Bast y Starlight continuaron molestos, no solo con los dignatarios, sino también con Celestia, quien resultaba, también sabia de su despertar. Celestia y los dignatarios tuvieron que dejar el imperio al día siguiente de la boda real, pero Twilight se quedó y permaneció con su familia y nuevo yerno para conocerse y estar al tanto de como las cosas habían cambiado.

Twilight se alegró y entristeció, al ver cómo los años habían pasado, como su hija ya estaba casada con alguien que le aprecia y atesora tanto como ella, y también, como su pequeño Eclipse, había crecido, con quien estuvo muy contenta y ansiosa de tenerlo de vuelta entre sus cascos. Y aunque al principio el pequeño príncipe de tan solo 5 años, miro a quien era su madre con algo de extrañeza, al no recordarla muy bien, cuando entro en cuenta de quién era, y sintió el cariño de su madre, este se abalanzo sobre ella, dándole un fuerte y animoso abraso, y Twilight, entre lágrimas de alegría, se lo regreso con mucho gusto, y sin parar de llorar.

-mi pequeño príncipe, mi pequeñito… no sabes cuánto te extrañe, y el gusto que me da tenerte de nuevo entre mis cascos- murmuraba Twilight entre lágrimas mientras no se atrevía a soltarlo.

-finalmente estamos todos reunidos- murmura Bast mientras abrazaba a Twilight y Eclipse por la espalda.

Y mientras tanto, Starlight y Wes observaban la tierna escena, un poco distantes, para guardar espacio a con su madre, eso hasta que Twilight, les obligo a unirse al abraso

Las cosas finalmente se dejaron un poco de lado, y todos se enfocaron en lo principal, la boda de Starlight y Wes, y el que finalmente tenían de vuelta a la princesa de la armonía. La familia Sparkle no podía estar más feliz, finalmente todos estaban reunidos, o casi todos. Entre tanto jubilo y alegría de estar reunida con su esposo, con Spike, su hija casada, y su pequeño niño, por un breve instante se olvidó de algo muy importante, de lo que se percató al momento del abraso familiar, dándose cuenta de la ausencia de alguien.

-¿Dónde está Lúthien?- pregunta esta mientras mira en todas direcciones, buscando o esperando que se encontrase en algún rincón, pero por más que giro los ojos y la cabeza, no vio a nadie más. Rápidamente Twilight mira a su hija mayor y esposo, con una mirada de suma preocupación y miedo, pues en su mente ya se temía lo peor.

-ella….- murmura Bast un poco pensativo.

-¿esta?- murmura Twilight con voz quebrada.

-¡No!... ejem… no, no madre… ella está, está bien…. Solo no está con nosotros- murmura Starlight apresuradamente para que su madre no se sintiera mal.

-¿Dónde está mi... donde esta ella?-

-actualmente vive en el imperio grifo….-

-¡¿qué?! Ellos... Ellos ¡¿por qué?!- exclama con un tono colérico y de molestia, pues en su mente rápidamente asoció este caso con lo pasado hacia unos cuantos años cuando le quitaron a sus hijas, de hecho, el cólera que ella comenzaba a sentir era tal que de haber habido algún miembro de la raza grifo, cualquiera, sin duda hubiera ido a por el para amenazarlo o interrogarlo.

-está bien... ella está bien…- le dice Bast un poco nervioso, mientras le sostenía de los hombros para tratar de hacerle un masaje que le calme, y también para que no se valla de súbito a atacar a alguien.

-ella está bien madre… Lúthien…. Ella eligió quedarse con ellos- interviene Starlight.

-¿qué?- murmura Twilight ya comenzando a calmarse- por… ¿por qué?-

-tu sabes que Lúthien nunca ha tenido la mejor salud mi cielo- le explica Bast.

-tras lo que paso en el imperio de Cristal, el sitio ya no era viable para sus atenciones, ella no podía vivir aquí por motivos de reconstrucción que aún estamos llevando a cabo, y la falta de recursos que aún son latentes- explica Wes con algo de timidez.

-y ella no quiso quedarse en Maretonia…. Donde te tenían, por que…. Em….- murmura Starlight un poco pensativa.

-los grifos siempre tuvieron los mejores avances médicos, y con su estado tan delicado era lo mejor para ella- dice Bast.

Twilight se sienta por un momento para tratar de analizar lo que había pasado, y poder digerirlo.

-era lo mejor para ella, y nadie podía obligarla a quedarse, además…. Desde lo que paso, últimamente todos hemos estados dispersados, yo hasta hace unos días, permanecía a tu lado en Maretonia, Starlight se turnaba un tiempo para estar con nosotros, y regresar al imperio donde ayudaba a Wes con la supervisión de la reconstrucción del imperio- explica Bast.

-si… ayudarlo….- piensa la princesa mientras se mordía el labio y Wes quienes estaba a su lado, se sonrojaba y desviaba la mirada, mientras sigilosamente se hacía unos pasos para atrás.

-todos tomamos caminos separados, cuando las cosas se calmaron- murmura Fluttershy quien abrasaba a su hija, la cual se encontraba dormida en su pecho.

-sí, de hecho, solo por la boda es que todos nos reunimos- comenta Rainbow Dash.

-si ese es el caso…. No explica…. Por qué… porque… ¿no asistió a la boda?-

Todos permanecieron callados por un momento, inseguros de que podían decirle, y realmente es que con excepción de Starlight, ninguno de los presentes estaba muy seguros del paradero o situación de Lúthien, y los únicos que si tenían ese conocimiento, habían partido apenas la boda termino.

-Ella nunca tuvo la mejor salud, por eso es que no pudo venir- murmura Starlight.

-¿y cómo esta ella? que… ¿está bien?- murmura Twilight un poco temerosa.

Starlight se acerca al oído de Wes, y le susurra algo al mismo. Wes se le queda mirando por un momento, y luego mira a Twilight aun triste.

-okei…- murmura Wes mientras se acerca a Twilight.

-en un par de semanas, yo iré al imperio grifo, habrá una junta del consejo, y será mi integración al mismo… podría llevarla, para que vea como esta ella-

Twilight mira a Wes con un aire esperanzado.

-gracias….- murmura la princesa, en un tono poco audible, pero que Wes logro entender y asiente con una sonrisa.

Todos permanecen en silencio por un momento. Twilight permanece ausente por un momento, con la mirada baja, contra el suelo de cristal, pensando en todo lo que se le estaba diciendo, y en toda la información que debía asimilar. Esta miro a su alrededor, observo a su pequeño Eclipse, quien ya había dejado de ser un bebé, observo a su esposo, a su hija con su marido, y por último se fijó en Fluttershy, quien aún abrasaba a su hija. La princesa se levantó, y avanzó lentamente hasta ella, acercándose y asomando la mirada para ver a la pequeña potranca, quien estaba durmiendo pacíficamente. La pegaso amarilla se inclinó levemente, y descubrió un poco a su pequeña niña, para que Twilight pudiera verla mejor.

-se parece mucho a ti - murmura Twilight con un tono suave y relajado.

-gracias- responde Fluttershy con una sonrisa.

-¿Qué nombre tiene?-

-le puse, Sunny, Sunny Summer- murmura Fluttershy con un tono cariñoso mientras envolvía a su pequeña hija nuevamente entre la manta.

-es preciosa, te felicito…. A ambas- murmura Twilight mientras mira en dirección a Rainbow Dash.

-sí, gracias- murmura la pegaso arcoíris.

Twilight se da la media vuelta, y se dirige a su hija y Wes, a quienes los mira con detenimiento, rápidamente una idea pasó por la mente de Twilight, y aunque estuvo a punto de soltarla, decidió que mejor la guardaría para cuando estuvieran a solas. Todos permanecieron platicando un rato, mientras la noche se volvía cada vez más oscura. Finalmente todos proceden a retirarse a determinadas habitaciones dadas por Wes y sus sirvientes. Y antes de ir a la habitación con su esposo e hijo pequeño, Twilight prefirió antes, salir con su hija, y dar un paseo por los extensos pasillos del imperio de cristal, y poder contemplar la belleza de la noche, inmediatamente Twilight se percató de que las noches se sentían un poco diferentes, al mirar las constelaciones, se percató de que las estrellas ya no eran tan brillantes, y que la luna había perdido algo de encanto. Twilight no sabía cómo explicárselo, pero sentía que todo era muy diferente.

-te diste cuenta de la diferencia ¿cierto?- murmura Starlight con un tono inexpresivo, Twilight simplemente asiente con la mirada aun fija en las estrellas.

-muchas cosas son diferentes ahora, supongo que te has de sentir algo extraña…. Pero…-

-Luna ya no está- murmura Twilight- no estaba muy segura, pero la princesa Celestia me lo dijo, parece que aun extraña a su hermana, incluso siento que los días son más apagados-

-nos afectó a todos, lo que paso aquí…. Al principio no estaba segura de querer vivir aquí- murmura Starlight.

-¿y porque decidiste quedarte entonces?-

-Wes…. Sin Cadance, Wes es el heredero legitimo en el puesto de gobernante en el imperio de Cristal… y tras como termino todo, no cabe duda que el puesto es para él. Su familia desapareció, ya no tenía a nadie, no podía dejarlo solo, no tras todo lo que ha pasado-

Twilight sonríe por un momento mientras observa a su hija, recargada contra un barandal, con la cabeza baja, mirando por debajo del imperio, mientras el viento soplaba sobre su melena.

-lo amas en verdad ¿cierto?-

Starlight sonríe por un momento.

-creo que es un pobo obvio- murmura aun con una ligera sonrisa y un poco sonrojada.

-me alegra que hayas encontrado a alguien pero…- murmura Twilight para luego quedarse completamente en silencio, captando la incertidumbre de Starlight, quien le mira algo confusa, esperando a que continúe.

-¿pero?- dice ella esperando que continúe.

Twilight mira en todas direcciones asegurándose de que no haya nadie cerca, y luego mira a su hija con seriedad, y una mirada picarona que inquietaron a Starlight.

-hija, dime la verdad ¿Estas embarazada?-

-¡¿qué?!- exclama Starlight de un sobresalto.

-hija por favor, sé que lo amas, pero enserio, es muy extraño que se hayan casado tan jóvenes a menos que….-

-¡no estoy embarazada! ¡No estoy embarazada! ¡No estoy embarazada!- exclama Starlight bastante alterada.

Twilight se queda en silencio por un momento, mordiéndose el labio con fuerza mientras mira algo inquieta y sorprendida la sobrerreacción de su hija ante esa insinuación.

-¿Por qué se te ocurren esas cosas?- murmura Starlight respirando agitadamente mientras se apretaba el vientre con fuerza, casi como si ella misma ni siquiera estuviera segura de eso, y pensara que se le notara el vientre o alguna señal que indicara su estado, Twilight miro confusa como su hija se cohibía y encorvaba, ante esa reacción.

-ustedes….-

-¡nos casamos por que el consejo dijo que era lo mejor para el reino!- exclama Starlight mientras tomaba una pausa para tomar aire y relajarse.

-los… ¿los obligaron?-

-no…. No…. Solo nos dijeron que si queríamos ayudar al reino, un matrimonio real ayudaría a calmar las cosas y dar un nuevo inicio para todos en el imperio, pero no, no me case con Wes por que estuviera embarazada… de hecho, no lo estoy- dice esto último con algo de duda en su voz.

-entonces… ¿no lo han hecho?-

Starlight no respondió, claramente la respuesta no era un no, de hecho, incluso antes del matrimonio, Starlight había tenido relaciones con Wes innumerables veces, pero siempre los dos tenían cuidado de que nada de la semilla de Wes terminara dentro de ella, sin mencionar que era muy cuidadosa con la medición de su periodo por lo mismo y para asegurarse, cuando no estaba muy segura de haberlo impedido, tomaba alguna pastilla para darle punto final al asunto. La verdad es que Starlight ahora se sentía muy avergonzada y la verdad no le gustaba la idea de admitir que mantiene relaciones con su novio cada determinado tiempo. La insinuación de Twilight la tomo mucho por sorpresa, porque le inculco la duda de que hubiera fallado en algo, que se hubiera equivocado, y que realmente estaba preñada, Starlight miro a su madre, sudando a montón, esperando a que esta le dijera, porque dijo la palabra "embarazo"

-si lo he hecho…. Pero no estoy embarazada, no lo estoy- murmura está sudando.

-te creo…. Solo lo dije… por que…. Aun son muy jóvenes para casarse- murmura Twilight apenada.

-pues ya te dije porque- bufa Starlight.

Twilight queda callada por un momento, pensando en la reacción de su hija, que definitivamente le tomó por sorpresa, y aunque le alegraba un poco que su matrimonio no fuera producto de un embarazo no deseado, seguía preocupándole lo jóvenes que se habían casado, y también, la forma en que reacciono cuando insinuó la posibilidad.

-Starlight ¿puedo preguntarte algo?-

-no estoy embarazada- bufa la misma.

-no es…. Bueno, si es referente a eso… pero, yo solo quería preguntarte que….-

-¿qué?-

-¿a ti te gustaría tener hijos algún día?-

Starlight se queda callada por un momento.

-no dijiste que era muy joven para casarme y ahora dices que tu….-

-¡No! No me entendiste bien… em… yo, la verdad, me alegro de que no estés embarazada aún son muy jóvenes, sí, pero eso no significa que en algunos años, podrían-

-eh hablado con Wes sobre eso- murmura Starlight.

-¿y?-

-y si tenemos hijos Wes se encargara de criarlos-

-¿eh?-

-madre…. yo…. Yo no soy buena, con los niños, ni siquiera podía cuidar sola de Eclipse, ni siquiera ahora que es un poco mayor, yo no estoy echa para esto-

-entiendo…. ¿y Wes que dice?-

-él no dice nada, él me dice que cuando esté lista, pero tampoco me dice que espere que tengamos…. Hijos… sé que a Wes le gustan los niños, pero no sé por qué, pero ciento que él tampoco espera que seamos padres-

-Entiendo…- suspira Twilight un poco decepcionada.

-¿y por qué tanto interés?-

-olvídalo mi cielo, solo que… ahora que se casaron, no deje de pensar en la posibilidad de ser abuela- murmura Twilight mientras se mordía el labio.

-no sé, quizás no tengamos un bebé hasta dentro de una par de décadas o centenares de años, yo personalmente, siento algo de curiosidad por ser madre algún día, pero no ahora, no, no me siento lista, y algo me dice que Wes tampoco lo está-

- tienes razón, si aún no están listos, es mejor esperar- dice esta con una sonrisa.

-si…..- murmura Starlight con un tono seco mientras, inconscientemente, esta realizaba la acción de acariciar su vientre suavemente.

-me alegro mucho de que seas feliz- le dice Twilight mientras la abrasaba fuertemente.

-si… y a mí me alegra el tenerte de vuelta- murmura Starlight mientras le regresaba el abraso.


En una habitación cerrada, y completamente esterilizada, vistiendo unas batas blancas, tres yeguas se encontraban alrededor de una figura debilitada y agonizante quien aparentemente permanecía durmiendo. Luego de pasado un tiempo, este abre lentamente sus ojos, y mira a quienes tenían ante él.

Celestia, Fluttershy y una aun cansada y joven Tara, le rodean, sentadas, se alegran al verle despertar.

-Cely….- murmura este con un tono agónico.

-Discord…- murmura Celestia entre lágrimas.

-papá….- murmura Tara con un tono colérico y triste.

-¿Cuánto tiempo me dormir?- murmura Discord con un tono cansado.

-solo un par de horas….- murmura Fluttershy con un nudo en la garganta. Discord mira a la pegaso por un momento y nota como esta aun cargaba un relativamente grande, vientre, redondo que se asomaba levemente entre su bata blanca.

-deberías descansar…. No es bueno que te….- murmura Discord con un tono cansado.

-estoy bien…. Aún faltan algunos meces….- murmura Fluttershy con un tono colérico.

-no deberían estar todas aquí….- suspira Discord- no tienes que estar aquí….-

-no te dejaremos…- murmura Tara con un tono serio.

El cuerpo de Discord se encontraba completamente irreconocible, con moretones y protuberancias en todas partes, que hacían ver a su cuerpo como un saco de huesos putrefacto y desecho, ahora incapaz de siquiera mover un solo musculo, o invocar siquiera una mínima demostración de su magia del caos. El draconequus se encontraba recostado, de cara a sus visitantes, haciendo un esfuerzo por no cerrar los ojos para no dormirse otra vez, o incluso para no despertar nunca más. Consciente de que este sería sin duda su final, Discord trato de ignorar por sobretodo su dolor y sufrimiento y enfocarse en memorizar y recordar los mejores momentos de su vida, trato de armarse de valor para poder hacer lo que pensaba desde que supo que su tiempo esta contado. Tenía miedo, realmente, aunque no lo aparentaba en su expresión debilitada y ocasionalmente optimista. Discord tenía mucho miedo ante el inminente final que cada vez, estaba más cerca. Podía sentir el frio aliento de la muerte recorriéndole la espina, y tratando de despojarlo del mundo terrenal, pero hacia un esfuerzo por permanecer un poco más de tiempo, solo para poder memorizar los rostros de quienes ama, y convencerse a sí mismo de que después de todo, su partida no era algo tan malo.

Discord sonríe levemente para animar un poco a sus visitantes, trata de soltar un chiste o dos para animarlas mientras están presentes, pero ninguno causa el efecto deseado, haciendo creer a las yeguas que estaba delirando.

Pese a la sonrisa de Discord, en sus ojos se podía ver su cólera, miedo y tristeza, el cual simplemente se hacía más presente al observar los rostros tristes de quienes le rodeaban, y por lo que intentaba animarles, pero nada resultaba, pues no era el momento para reír, aun cuanto lo deseara, cambiar esos rostros tristes y abatidos, por unas pequeñas sonrisas, por más que lo deseara, no lo lograría, pues todas eran conscientes de lo que pasaba, y nada les aria cambiar eso . Las tres yeguas se quedaron al lado de Discord, hasta que este, tras un momento en el que casi se quedaba dormido otra vez, suplica que le dejen solo con su esposa. Tara no quiso dejar a su padre, pero al final esta termino accediendo y yéndose junto a Fluttershy, y reuniéndose con los demás, quienes esperaban fuera de la habitación.

Celestia cerro los cortinales de la habitación, y lentamente se hacerse a la cama donde reposaba su esposo, para luego tomar una silla y sentarse en esta, guardando silencio por un momento, mientras esperaba a que fuera Discord quien le hablara, al ser el quien le pedía que estuvieran solos, esperaba que lo soltara en cuanto todos salieran, pero Discord permaneció callado por un momento. Celestia también permaneció callada, realmente ella temía mucho en lo que le iba a decir, y se negaba a la idea de siquiera la posibilidad de que esto que le quiera decir, sea alguna especie de despedida.

-¿Dónde dejaste a Selena?-

-Bast y Starlight le cuida… los médicos no me dejan traerlas…- murmura Celestia con cólera- tampoco querían que Fluttershy entrara, pero ella fue muy persuasiva con ellos-

-me gustaría verla….- murmura Discord calmadamente.

-Discord… ¿Por qué no nos dijiste?-

-no quería arruinar estos últimos días con ustedes… pero creo que ya no importa… lo siento- murmura un poco cansado y apenado.

-pudimos ayudarte… si nos decías…-

-no creo que haya habido diferencia si les decía de mi condición…-

-la traeré, no me importa que digan los doctores, tienes derecho a ver a nuestro bebé…- murmura Celestia con un tono colérico.

-gracias…- sonríe Discord.

Por un momento el draconequus guardo silencio, pensando en lo que realmente quería decirle a su amada esposa, tratando de ganar fuerza y poder decirlo.

-Celestia…. Celestia, hay algo muy importante que tengo que decirte- murmura Discord entrecerrando sus ojos, su vos era seca y lenta, casi como si se le dificultara hablar y respirar al mismo tiempo.

-dime mi cielo….- murmura Celestia con total atención y preocupación.

-esto solo puedo pedírtelo a ti….- murmura Discord mientras tocia.

-dime….-

-cuando todo termine…. Por favor…. Quiero que…. Quiero que…..- Discord toce frenéticamente, y luego se tiende en la cama donde intenta reincorporarse, Celestia mira aterrada como la fuerza de su esposo comenzaba a desvanecerse ante ella, y solo suplicaba por que pudiera soportar un poco más.

-cuando me haya ido… tú… tú deberás….-

-¿qué? ¡No!- le interrumpe Celestia bruscamente- ¡no digas tonterías! Te…. Te recuperaras…. Te pondrás bien muy pronto… Discord….-

-no…. Y no hace falta negarlo…. Tu y yo…. lo sabemos muy bien…. Celestia…. Sabemos que… mi tiempo en este mundo ya casi termina….-

-No…. No por favor…-

-tienes que escucharme…. Es importante, y solo a ti te puedo confiar esto….- murmura Discord con un tono sumiso.

-te escucho….- murmura Celestia con sus ojos enrojecidos.

-cuando esto termine… cuando me haya ido… quiero, por favor…. Quiero que quemes mi cuerpo….. Inmediatamente-

-¿qué?-

Discord trata de señalarle a Celestia su brazo ahora negro y putrefacto, donde la infección del veneno era mucho más concentrada y enrabiada.

-esta cosa…. Ese monstruo me hiso esto… y por medio de ello me controlo para hacerte daño….-

-él fue derrotado… el….-

-si aún queda algo de esa cosa, es el veneno con el que me infecto…. No sé si realmente esto termino…. Y si muero pronto… no quiero regresar…. Lo vi…. El me lo dijo cuándo me controlo… el nació de los cadáveres, su veneno aún está en mi cuerpo… y no quiero que nada de esa cosa, aun exista….-

-ya no existe… esa cosa… ya no existe….-

-por favor Celestia… prométeme que cremaras mi cuerpo…. de todos modos... ya no queda cara bonita para lucir en el funeral- eso ultimo lo dijo como un chiste, pero claramente en lugar de hacer sentir mejor a Celestia, la hizo sentir más abatida.

-está bien…. Está bien cariño-

-y otra cosa…- suspira Discord mientras trata de reincorporarse de un intenso dolor que aun persistía en todo su cuerpo, tomándose un momento para continuar, y con Celestia esperando con el corazón en la garganta a que este pudiera volver a comunicarse- quiero que…. Cuando…. Cuando cremes mi cuerpo…. Recojas mis cenizas… sé que ahora no puedes volver…. Pero cuando todo esté en orden… quisiera que llevaras mis cenizas a la montaña, donde antes estaba nuestro hogar, y esparzas mis cenizas… quiero que mis restos reposen en el mismo lugar donde reposan los de nuestro hijo… quiero reunirme con el…. por favor….-

A este punto, la princesa del sol estaba tan herida y dolida, que no pudo soportar más aparentar su fuerza, y callo desconsoladamente en llanto, arrodillándose ante Discord, y casi tumbándose en la cama, donde este le observaba con un fuerte pesar, y de igual manera melancolía, y pena por ver a su esposa en ese estado, y no poder ser capas siquiera de darle un abraso, hizo un esfuerzo por poder sentarse en la cama, o siquiera levantar su garra, pero lo único que provoco es abrevar su dolor. Por lo que no pudo hacer nada más que mirar a su esposa, llorando en su sitio, trato de decir algunas palabras, pero realmente, nada venía a su mente, nada que pudiera ayudarle a sentirse mejor.

-lo siento….- suspira Discord mientras tocia.

Celestia trata de dejar de llorar y reincorporarse, mirando lentamente a su esposo, quien le miraba también con una expresión melancólica y culposa.

-Discord…. ¿Qué dices?-

-no pude… no…. No pude….-

-¿qué? ¿Qué mi cielo?-

-no pude protegerlos, sin importar cuanto poder tuve, nunca fue suficiente, lo siento….. cuando nos casamos, cuando… cuando nos casamos jure protegerlos… y no pude cumplirlo-

-Discord… por favor, no digas eso…. Hiciste lo que pudiste…- murmura Celestia mientras sus ojos se inundaban entre lágrimas.

-no fue suficiente….- suspira el mismo mientras entrecerraba los ojos, puesto a que la luz escasa de la habitación le irritaban los ojos.

-si lo fue….-

-no digas mentiras….-

-no son mentiras, tu, tu nos protegiste, cuidaste, de no ser por ti no estaríamos aquí-

-eso no significa que haya hecho lo suficiente-

-en todo caso yo tampoco lo hice….- murmura Celestia reclamándole, tratando de terminar con esa conversación, Discord permanece en silencio por un momento, mientras Celestia le mira con un fuerte nudo en la garganta y el pecho, destrozada por ver a su querido esposo agonizando.

-no… no por favor… Discord… no nos dejes…. No dejes a tus niñas, no me dejes por favor- suplica Celestia entre lágrimas.

-ustedes son mi mundo…- murmura Discord entrecerrando los ojos, para luego mirar a su amada, observando su rostro cubierto enteramente de lágrimas, y con sus ojos enrojecidos- tu eres mi mundo-

Discord trato de levantar el brazo para poder acariciar la melena de Celestia, pero con trabajos logro levantarlo un par de centímetros antes de dejarlo caer sobre la cama. Este detalle, Celestia lo noto, y aun con cólera y lágrimas, toma cuidadosamente la garra de su amado esposo y la acerca hasta su mejilla, acariciándose. Discord sonríe levemente entre su agónica apariencia.

-te amo….. Siempre te cuidare y esperare, del otro lado- murmura Discord mientras lentamente cerraba sus ojos.

-no… ¡No Discord! Por favor…. No nos dejes…. No me dejes ahora- suplica Celestia.

-siempre vamos a querer… más tiempo…. Pero no siempre se puede….- murmura Discord mientras entrecerraba sus ojos.

-Discord…. Yo te amo…. no podre resistir el perderte-

-debes hacerlo…. Solo así podrás cuidar de nuestras hijas- murmura Discord con aun algo de dificultad- la vida no siempre es justa, pero a veces hay pequeños destellos de luz que nos iluminan en la oscuridad, tú fuiste el mío Celestia-

-y tú el mío- murmura la princesa entre lágrimas.

-ahora nuestras hijas deben ser esa luz…. Y tú deberás cuidarlas por mí… - suspira Discord mostrándose un tanto serio, pero aun conservando cierto tono melancólico y triste- por favor, confió en ti, protégelas, has lo que yo no pude hacer…. Por favor Cely… cuida de nuestras hijas-

-lo juro…. Lo juro….- murmura Celestia mientras se pasa un casco por las mejillas para despejarse las lágrimas.

-prométeme que serán felices… - murmura Discord con un tono compasivo.

-lo intentare….- murmura Celestia con un tono tembloroso y devastado.

-te amo Celestia, te amo….-

-yo también…. Siempre- murmura la princesa otra vez con lágrimas en sus ojos, y con mucho cuidado esta se acerca a Discord y lentamente esta se inclina, con el cuidado de no pisarlo o tocar sus heridas aun supurantes, y sin ningún sentimiento o sensación de repudio por el estado gangrenoso de su esposo, se acerca a sus labios y le da un suave y profundo beso, tan apasionante y sincero como pudo ser posible, Discord no tenía la fuerza para siquiera mantener el beso. Tratando de ahogar sus lágrimas, trato de mantener el beso lo más posible, y que lo que no quería, pero al final resulto ser su último beso, fuera algo especial que reflejara todo el amor que el uno sentía por el otro, por siempre y para siempre, para acompañarse aun después de muertos, la princesa Celestia y su amado esposo, padre y guardián Discord.


De regreso en Maretonia, la princesa Celestia se encontraba sentada e impaciente en una sala de espera, con un nudo en la garganta, mientras escuchaba el reloj avanzando lentamente, cada segundo le parecía eterno, mientras esperaba a que llegaran los resultados de los exámenes. Finalmente aparece un médico ante ella, el cual trae consigo una serie de estudios referente al caso.

-princesa- dice el doctor con vos seria, cosa que no ayudaban a Celestia en su cólera y preocupación.

-¿Cómo sigue?- murmura la princesa.

-le hicimos todos los exámenes, y parece que solo esta inconsciente, no hay contusión, ni nada que explique el por qué tubo la recaída, aún tenemos que hacerle otros exámenes, y mantenerla en observación para seguir su recuperación-

-entiendo…- murmura Celestia con un nudo en la garganta.

-valla a la cama princesa, mañana le informaremos de su mejoría-

La princesa Celestia quedo callada por un momento, insegura de irse así como a si a su habitación, pero en parte el medico tenía razón, últimamente su propia salud no ha sido la mejor, y sin duda pasar una noche en vela, no aria más que traerle serias consecuencias.

Tardo un momento en tomar la decisión, pero al final opto por retirarse. Sin embargo, no se atrevería ir a un a su habitación, puesto a que aún se sentía muy inquieta y preocupada, por lo que esta iría mejor a las habitaciones de su hija pequeña. Con sumo cuidado y sigilo, esta empujo y abrió la puerta, y se asomó levemente en su interior, buscando a su pequeña niña durmiendo, dentro, está en lugar de encontrar a su hija recostada en su cama, encontraría lo que a primera vista parecía ser una especie de castillo o casita echa de puras colchas y sábanas. Con algo de intriga y curiosidad, esta entraría en la habitación, y se acercaría hasta esa casita de cochas; ubicaría una especie de entrada, y con cuidado deslizaría las sábanas y se asomaría en su interior. Dentro se encontraba una especie de salón, echo de cojines y cobijas, con montones de peluches de todas las formas, tamaños y colores, formados alrededor, y tumbado en el centro, se encontraba la pequeña Selena, con sus ojos cerrados, con su crin de un azul cielo brillante y acurrucada como si fuera un cachorrito. Ver esta escena, fue suficiente como para que el corazón de Celestia dejara de latir frenéticamente y sintiera algo de calidez.

La princesa tomo una pequeña manta, que no había sido usada para la elaboración de la casita, y con esta, con sumo cuidado, y obligándose que medio cuerpo suyo entre dentro, cobija a la pequeña potrilla, que yacía descubierta por usar todas las mantas en tal construcción. Aprovechando que había entrado, con cuidado de no rechinar demasiado los resortes de la cama, se inclina y le da un besito en la mejilla de su hijita con mucha suavidad, casi como si fuera una reacción instintiva o algún presentimiento, la melena de la potrilla paso de azul cielo a tornarse rosado suave por un momento, casi como en un destello. Celestia sonrió ante esta reacción de su hijita y justo cuando estuvo a punto de retirarse, nota un trozo de papel, que yacía al lado del cojín que Selena abrasaba como peluche. Con cuidado Celestia recoge el papel y lo contempla.

La princesa sale del castillo de colchas y sábanas, y lentamente, dando pasos lentos y suaves, sale de la habitación, serrando la puerta con el mismo cuidado y silencio tras ella.

La princesa se aparta hasta una parte del pasillo con más luz, y observa nuevamente el dibujo, el mismo, no era más que un dibujo sencillo, con trazos gruesos y marcaros, y algunas partes medio manchadas de crayón no bien rellenado, un dibujo que solo niños pequeños podrían realizar y contemplar como obras de arte. Sin embargo el verlo, trajo a Celestia buenos recuerdos, y algunos pensamientos tristes, al ver en el dibujo a toda la familia retratada, incluido a Luck, su hermana Luna y Discord, quienes Selena conocía por medio de fotografías que Tara había rescatado en una expedición a las ruinas de Canterlot. Ver el dibujo fue demasiado para Celestia, y no sintió la fuerza para poder mantenerse de pie, por lo que se recargo contra un pilar, y se dejó caer al suelo, mientras no dejaba de observar el dibujo. Todos se veían tan felices juntos, era lo que Celestia pensaba, y era lo que ella deseaba, sin embargo, las cosas no podían ser así, ella sabía muy bien que ya no podía ser posible, puesto a que ya no están dos de ellos, partieron a un mejor lugar, o eso quería pensar para poder sentirse más tranquila, pero por más que tratara de convencerse de ello, su corazón aun le dolía, le dolía todo, la perdida de sus seres queridos, su único barón, su esposo, su hermana, ya no estaban, y sin importarle el paso de los años, aun los extrañaba y anhelaba con todas sus fuerzas reunirse con ellos nuevamente.

El traer de nuevo los recuerdos a su mente, hicieron que la princesa entrara nuevamente en un fuerte estado de cólera y dolor, que provocaron que aun cuanto trato contenerse, comenzara a llorar, mientras abrazaba el dibujo de su hija, como si esta fuera su familia, todos ellos, los que aún permanecen y los que ya no están, desenado que fueran reales, deseando poder verles otra vez.

-princesa Celestia- escucha una vos firme y severa llamándole. La princesa del sol trata de ahogar sus lágrimas y mira en dirección a quien tenía ante ella.

-mi señora…- murmura Celestia con un tono de vos ahogado mientras trataba de reincorporarse y levantarse cuanto antes, para solo dar una reverencia forzada ante la dignataria superior, quien mira a Celestia con un aire inexpresivo.

-¿Cómo sigue?-

-inconsciente… pero según los médicos… no… no tiene nada grabe…- murmura Celestia con un tono depresivo.

-no te preocupes, ella es fuerte, estoy segura que despertara pronto- murmura la dignataria superior mientras pasa a su lado, y se topa con el dibujo en el suelo, esta lo toma y lo mira con algo de seriedad. Celestia por su parte permaneció en silencio, esperando a que esta le dejara.

-¿lo hiso tu hija?-

-em…. Si… Selena lo…-

-es buena para su edad- suspira la dignataria mientras le entrega el dibujo a Celestia, y esta lo recibe, para luego colocarlo contra su pecho, casi como si quisiera proteger el pedazo de papel.

-¿aun recuerdas a los que se fueron?- pregunta la dignataria con un tono inexpresivo.

-siempre- murmura Celestia con un tono melancólico.

-yo igual, mi hermano murió en el ataque del imperio, hace 4 años, nunca olvidare como me lo arrebataron- murmura la dignataria con un nudo en la garganta.

-si…. Lo sé, debió ser muy duro- murmura Celestia con el mismo tono sombrío.

-no tan duro como para ti lo fue, todos sufrimos tragedias y perdimos a seres amados en esa batalla, pero creo que tú, fuiste de las que termino sufriendo mas ¿no es así?-

Celestia no respondió, aunque la respuesta era evidente, en su lugar, prefirió dirigir la mirada una vez más contra aquel dibujo que su hija había hecho.

-supongo que entiendes que no podemos permitir que nada como esto, pase de nuevo-

Celestia permaneció en silencio, aun contemplado el dibujo, mientras algunas lágrimas brotaban por sus mejillas.

-¿Qué crees que llegue a pasar si esto se repite? ¿Qué pasaría si algo le pasa a tus hijas, a la pequeña?-

-No…. No diga eso…. Ni lo mencione- murmura Celestia dolida.

-todos perdimos mucho en ese último ataque, y si existe la posibilidad de que un nuevo caos nazca, tenemos que detenerlo, supongo que entiendes que como gobernantes, nuestro deber no es hacer lo que parezca mejor para todos, si no tomar la decisión correcta-

-no…. No podemos dejar que se repita- murmura la princesa con resignación.


Lúthien se encontraba nuevamente, como ya parecía costumbre, en el gran salón donde se tenía a Whisper resguardado. Estos últimos días, la princesa ha procurado acercarse un poco más a la bestia, gracias a que ahora estaba totalmente sometida, la criatura no podía arremeter contra ella como lo hizo la última vez, sin embargo eso no significaba que dejara de ser peligrosa, puesto a que su inmovilidad solo era para el espacio circular donde le obligaban a reposar, y si se acercaba demasiado, si bien no podría atacar con sus mandíbulas con un bozal que esta tenia puesto aún era un peligro, dado a su sobresaliente fuerza, y sus patas que no estaban del todo inmovilizadas.

El primer día, la princesa se mantuvo a tres metros del radio de peligro que se habían marcado, y desde ese momento, cada día ella avanzaba 20 centímetros, para estar cada vez más cerca de la criatura, la cual en momentos se mostraba un tanto inquieta por su presencia, pero no en el sentido agresivo, sino de una especie de miedo que Lúthien no comprendía.

La princesa siguió avanzando un poco cada día, hasta ahora que se encontraba ya excesivamente cerca de la criatura. La bestia se encontraba recostada contra el suelo, obligada a no levantarse, gracias al ahora monumental número de cadenas que le tenía apresando todo su cuerpo. Obligada a permanecer en el suelo, y sin una sola posibilidad de poder moverse, la bestia pese a su cautiverio, se encontraba tranquila, aparentemente dormida.

La princesa tenía puesto un respirador adherido a su boca y nariz, en lugar del habitual casco negro, con este su respiración era más pausada, y pese a que realmente no emitía tanto ruido como el casco anterior, aun se mantenía presente, pero en menor medida aquel sonido del respirador. Con esta mascarilla, sus ojos eran visibles, y resaltaban en la oscuridad como dos estrellas, dos hermosos destellos morados, quizás lo único de su cuerpo que no termino perdiéndose por todo lo que se ha visto obligada a sufrir.

Ella se encontraba sentada a su lado, observándole dormir tranquilamente, contemplando su respiración pacífica y lenta, e imaginando ¿si es que podría soñar? Y ¿Qué estaría soñando de ser así? Le llamaba mucho la atención el nivel de pasividad que la bestia había alcanzado, siendo que muy pocas veces, le a tocado verlo dormir, se preguntaba si las cadenas le estorbaran o incomodaran, realmente se mostraba un tanto confundida y curiosa por este asunto.

Lúthien permanece en el suelo, observando a la bestia durmiendo, y tras finalmente convencerse de que no existía algún peligro cercano, y aprovechando que la criatura se encontraba durmiendo, se atrevió a extender su casco, y con mucho cuidado y delicadeza, palmo el lomo de la bestia, manteniéndolo en el sitio por un momento, cuando se aseguró que la criatura no se había percatado de su presencia, prosiguió a acariciarlo, al principio lentamente, pero luego con un ritmo más delicado y constante, siendo muy cuidadosa de no molestar el sueño del lobo. Su pelaje era suave, como si acariciara un oso de peluche, Lúthien imagino que estaba acariciando una nube, aunque realmente por el traje no podía saber bien lo suave y acolchado que era el pelaje de Whisper, aun así a esta le dio esa sensación, por como su casco se sumergía entre el grueso pelaje de la criatura. Conforme más lo acariciaba, más se sentía segura, y se acercaba un poco más a la bestia. El lobo no reaccionó violentamente en ningún momento mientras ella le acariciaba, de echo ni siquiera abrió sus ojos, como si aún estuviera dormido.

-Whisper…- murmura la princesa con algo de nostalgia y anhelo mientras cerraba sus ojos por un momento, aun acariciando a la bestia, mientras recordaba fugazmente aquellos lindos recuerdos con su amado grifo. Es entonces que por esto, que ella tardaría en percatarse de que las respiraciones profundas y constantes de la bestia se habían detenido. La princesa al percatarse abrió sus ojos, y se sorprendería un poco al ver los penetrantes ojos de la criatura observándole fijamente.

Lúthien, un poco intimidada, retiro su casco que aun acariciaba a la bestia y se apartó muy lentamente de la misma. Pero el lobo no hizo nada más que mirarla, permaneció recostado en su sitio, observando como lentamente la princesa se apartaba del lobo. Lúthien se detiene al percatarse que el lobo no le intento hacer nada, y confundida le miro por un momento, observando como la bestia seguía recostada; no eran las cadenas las que hicieron que permaneciera inmóvil, pues si bien no era capaz de levantarse totalmente, como mínimo podría arrastrarse o revolcarse en el sitio, incluso sentarse si no se enrredan las cadenas, pero la bestia, permaneció completamente inmóvil, con sus ojos mirando fijamente a la princesa.

-¿aun estas hay?- murmura la princesa con un tono de vos cortado y preocupado.

Whisper levanto ligeramente la cabeza y se acomodó en su sitio, de cara a Lúthien, este le miro por debajo de aquel pesado bozal. El lobo grifo miraba a Lúthien directamente a los ojos, perdiéndose en el resplandor morado que estos representaban. La criatura se mostró bastante pasiva, e incluso hipnotizada por los mismos. Lúthien igualmente miraba los ojos del lobo grifo, y entre toda esta oscuridad, entre esa pupila expandida que solo dejaba ver a sus ojos como dos puntos negros, ella trato de buscar, en su interior, al menos un pequeño indicio de que su amado grifo aún se encontraba dentro.

-Whisper… por favor…. Si puedes entender algo de lo que te digo…. Dame una señal, algún indicio… de que aun eres tú…- murmura Lúthien con un tono claramente melancólico y suplicante.

El lobo solamente permaneció inmóvil, respirando por debajo de su bozal. Poco después, este bajo su mirada, y volvió a recostarse, arrastrando apenas un poco sus cadenas en el proceso, y oculto su mirada de la princesa, quien se quedó esperando una posible respuesta. Lúthien se mostró impaciente, colérica, y esperanzada. Tras analizarlo, estaba casi segura que el lobo, no le iba a atacar, creía estar segura de que el de alguna forma le reconocía, y si el lobo grifo le reconocía, cabía la posibilidad de que aun este dentro aquel que tanto ama.

En un acto de extremo amor, estupidez o valor (quizás un poco de todo) Lúthien se acercó valientemente hasta el lobo que se encontraba hay recostado, no tuvo ningún cuidado o preocupación por disimular sus pasos, estos se escucharon estridentemente por el eco de la cámara. Se acercó a la bestia, y este, inmediatamente se levantó y sentó ante ella, con una altura de 3 metros, pese a estar solo sentado, la sombra de la bestia cubría completamente a la delgada y frejol fajil de Lúthien, estaba tan cerca que si la criatura intentaba atacarle, era casi seguro que lograría arremeter contra ella. Lúthien no se apartó y permaneció de pie de cara ante el colosal lobo grifo quien le observaba.

La princesa cierra sus ojos y extiende su cascos en dirección al rostro de la criatura, la bestia, en un principio inmóvil, lentamente esta se fue acercando hasta finalmente comenzar a olfatear el casco de la princesa, quien permaneció inmóvil en todo momento. Hasta que sintió que ya podía palmar la nariz de la criatura es que esta abrió sus ojos, no muy sorprendida de ahora tenerla tan cerca de sí misma.

Lúthien permaneció calmada, mientras prosiguió a acariciar con suavidad el hocico de la criatura, prosiguiendo por la parte baja del rostro, la bestia lentamente bajaba la cabeza, con el fin de que esta siguiera acariciándole, bajo su cabeza hasta llegar a la altura de Lúthien, donde la misma prosiguió a acariciarle las orejas, hasta que en eso, esta pudo ver donde estaban los arneses del bozal que sujetaban el hocico de Whisper. Por un momento, mientras acariciaba las orejas de la bestia, Lúthien enfoco su mirada sobre esas correas, las únicas mordazas que no tenían llave y que podían quitarse, es por ende que Lúthien lentamente se acercó y retiro los ganchos, provocando que el bozal callera en seco contra el suelo.

El lobo inmediatamente se apartó de Lúthien con brusquedad y sobresalto, pero sin mostrarse en ningún momento enfurecido, si no sobresaltado y confundido, abrió y cerró la boca exponiendo sus largos y afilados dientes, pero sin fines de intimidación o amenaza, luego miro en dirección a Lúthien observándola con curiosidad e intriga.

-no te tengo miedo, si vas a arrancarme la cabeza hazlo de una vez, si aún está algo de quien yo ame, dentro de ti…. Házmelo saber…- murmura Lúthien con un tono colérico, mientras cerraba sus ojos con fuerza y bajaba la cabeza, ocultándola entre sus hombros. Todo permaneció en silencio por un momento para la princesa, hasta que en eso escucho y sintió la respiración de la bestia, demasiado cerca de ella. Lúthien permaneció con los ojos cerrados, dispuesta a aceptar lo que sea que llegara a pasar, hasta que de repente esta siente un extenso rose, rasposo y húmedo, pasando por su rostro. La princesa abre sus ojos con exaltación y confusión, mientras palmaba su rostro el cual estaba empapado.

-¿Qué…? Wis…- antes de que terminara la frase, esta presencio como nuevamente esa sensación rasposa y húmeda se repetía, y esta vez era consciente de que era. Pues el lobo, le había lamido el rostro, para demostrar su cariño. Lúthien, pese a no ser capaz de expresar su llanto por medio de lágrimas, su rostro empapado de saliva del lobo, hacían parecer que la princesa se encontraba llorando, sobre todo por su expresión desencajada, mientras su corazón latía nuevamente con fuerza, la princesa demacrada, sin más precauciones dio un salto y se abalanzo con fuerza contra el pecho esponjado de Whisper

-¡Whisper! ¡Whisper! ¡Mi Whisper!- exclama la princesa en un tono colérico.

Ella le abraso con mucha fuerza, tratando de aferrarse a su cuello, y pese a que el lobo, no le devolvió precisamente el abraso, supo que era verdad su presentimiento, al escuchar en el pecho los latidos del lobo, los cuales le recordaban demasiado a los de su amado grifo. Nuevamente esa calidez, y esa alegría que alguna vez la princesa sintió, regreso, al sentirse ya completamente segura como finalmente, su amado grifo, aún estaba con ella, aun sabía quién era, y aunque no pudieran comunicarse, ella entendía que aun sentía algo muy fuerte por ella, y eso era amor.


Tras pasada un par de semanas, finalmente llegó el momento de una nueva junta del consejo, esta vez ubicada en el salón de juntas del imperio grifo, Wes viajo hasta la imponente ciudad acompañado de su nuera la princesa Twilight y su esposo Bast, estos últimos con la idea de venir a ver a Lúthien, quien desde hacía tiempo no sabían de ella. Por dicho motivo, el grupo llego un tiempo previo a la reunión, para encontrarse primeramente con la reina de los grifos, y les indicara del paradero de la princesa.

Al estar en presencia de la reina, todos incluido Wes se arrodillaron ante ella.

-bienvenidos sean, es un honor que vengan desde tan lejos hasta mi morada- dice la reina Eithel con un tono educado.

-el honor es nuestro- dice la princesa Twilight, tratando de guardar respeto y ocultar su impaciencia por estar con su hija.

-¿Dónde está ella?- pregunta Twilight ya sin guardar su impaciencia.

-le llevare con ella después de la junta- dice la reina con un tono amable.

-¿Cómo dice?- murmura Twilight frunciendo el ceño.

- le llevare con ella, después de la junta, es que creo que es mejor que yo misma les acompañe-

-¿Por qué?- murmura Twilight con un tono severo.

-es que en este momento, ella no se encuentra disponible-

-¡disculpe!- reclama Twilight.

-su hija se encuentra fuera del castillo-

-¿dónde?- murmura Twilight mostrándose algo impaciente.

La reina guardando la calma y no mostrándose molesta por el tono de voz moderado con el que Twilight le llamaba, se dirige hacia Bast, a quien le mira con seriedad.

-¿no le dijeron?-

-¡decirme que!- exclama Twilight, mientras mira bruscamente en dirección a su esposo el cual gira sus ojos, y disimular estar distraídos. Esto no hizo más que molestar más a Twilight. La reina grifo suspira y se dirige a la princesa, manteniendo un tono sereno y calmado.

-mire princesa, lo que pasa es… no sé si usted recuerde a mi primo, Whisper-

-sí, es el grifo que le robo un beso a mi hija cuando se fue de aquí- murmura Twilight molesta- ¡¿Qué con eso?!-

La reina le explico a Twilight a grandes rasgos cual era la situación principal entre Whisper y Lúthien, la princesa no podía más que escuchar con intriga y confusión todo lo que esta le decía. En un principio, esta comenzó a mostrarse algo alterada al escuchar como su hija arriesgaba la vida, el único detalle que la reina omitió apropósito era el que no hace mucho Lúthien serio un ataque por parte de la criatura. También se reservó algunos detalles referentes a su estadía, pero no considero que fuera necesario o prudente decirle aun, había muchas cosas que aún no estaba seguro de decir, y solo quería aclarar las dudas principales entre la princesa y su hija.

-las cosas son muy complicadas, para todos, y su hija lo sabe bien, lo que está haciendo, podría considerarse peligroso, ella lo sabía y aun así tomo su decisión, ya no es una potranca, y debe entender que el amor no tiene barreras, y que si existe una posibilidad de recuperarlo es con ella-

Twilight permaneció callada por un momento tras escuchar todo esto.

-Y mi hija… ¿ella ahora mismo está con….?-

-por el momento él se altera cuando vienen a visitarlo alguien que no seamos, su hermano, yo o Lúthien, por eso es que no puedo permitir que vallan a verla ahora mismo- suspira la reina.

-quiero verla…- suplica Twilight- por favor… no puede hacerme esperar-

La princesa grifo se queda pensando por un momento, y mira el rostro suplicante de la princesa ante ella.

-los llevare donde está, pero…. No entren a la celda, esperen hasta que ella salga ¿de acuerdo?- murmura la grifo con seriedad.

Twilight sonrió y se sintió más relajada e impaciente por lo que sin más preámbulos le siguió y fue tras ella, y Bast permaneció a su lado. Desde antes de incluso llegar, los dos ponis pudieron percatarse de la colosal torre que provocaban ante ellos una inmensa sombra que restringía la luz de la luna y las estrellas. Recorrieron un viejo camino hasta finalmente llegar a la brecha donde se encontraban la entrada al colosal templo de los grifos. Pronto divisarían el pasaje que llevaba a la entrada trasera de la torre, una puerta imponente sin duda pero nada en comparación a la entrada principal.

-¿Qué lugar es este?- murmura Bast con seriedad.

-es un antiguo templo fúnebre, en el reposan los restos de nuestros antiguos reyes y aquellos grifos de gran honor y respeto que se ganaron su lugar- murmura la reina con seriedad.

-eh notado que hay una entrada mayor a la mitad de la torre- murmura Bast quien se sintió desplazado al ver como lo guiaban hasta una entrada en comparación más pequeña que la que se podía apreciar a la mitad de la torre.

-su hija está en la parte inferior de la torre, entrar por la entrada principal solo sería tomar el camino largo- murmura la reina con calma.

-¿Por qué esta aquí?-

-no podía llevarlo a un calabozo común, el interior de la torre es un laberinto, en caso de que haiga una fuga, podremos contenerlo y atraparlo cuanto antes, sin necesidad de que esto salga a la luz- explica la reina.

-¿usted nos guiara dentro?- pregunta Twilight.

-tengo que, si mis guardias les ven los encarcelaran sin preguntar- explica la reina mientras sube los escalones amplios que subían hasta la entrada de la torre- no se alejen del salón donde los dejare, quédense con mis guardias, esperen a que Lúthien salga, ella conoce el camino de regreso-

Rápidamente la reina se da la media vuelta y mira seriamente a la princesa Twilight y Bast.

-no escuche que lo juraran- murmura esta con un tono sombrío.

-si… lo aremos…- murmura Twilight.

-deben entender que esto también es importante para mí-

-Si….- murmura Twilight con una ligera sonrisa.

Ya estaban a punto de entrar a la torre, cuando de repente ante ellos aparece una silueta en el cielo, quien Twilight reconocería casi al instante.

-princesa Celestia- dijo la alicornio lavanda mientras contemplaba como la princesa aterrizaba con algo de cuidado arrollándose en sus patas de palo.

-Twilight- dice la princesa con un tono serio, cosa que inquieto un poco a la princesa.

-¿se encuentra bien?- pregunta Twilight al notarle algo agitada.

-Wes me dijo que estarán aquí- dijo la princesa mientras se secaba la frente, puesto a que volar le resultaba un tanto cansado para su estado.

-¿pasa algo?- murmura Twilight mientras sentía algo de inquietud por como su maestra le veía.

-no- suspira Celestia- es solo que…. Tengo noticias, del consejo-

-dis… ¿disculpe?- murmura Twilight inquieta y miedo - ¿Qué pasa? Pa… ¿sucede algo malo?

-no- niega la princesa con una ligera sonrisa- no son malas noticias-

Twilight se ve obligada a regresar, y aunque en una primera instancia esta misma se habría opuesto, de no ser que en fondo esta aun presentaba un fuerte miedo al propio consejo, y no era para menos tomando en cuenta acontecimientos pasados, la princesa Twilight tenía sus razones para sentir algo de inquietud por ellos. Debía dejar a un lado su carácter explosivo, por más ganas que sintiera por ver a su hija, después de todo, como dijo la reina, Lúthien probablemente no saldría del sitio hasta entonces, debía confiar en eso, y solo esperar que lo que sea que sea por lo que quieran verla, termine pronto para poder regresar.

Hacía tiempo que no se sentía así, devuelta a su tiempo cuando era una estudiante, cuando se sentía solo como una pequeña poni que simplemente quería impresionar y corresponder correctamente a sus maestros y por sobretodos, su princesa.

Twilight llegó hasta el castillo de la reina grifo, y avanzó ante las carrozas de los miembros que ya habían hecho acto de presencia, y ahora seguramente se encontraban en el interior de la sala de juntas. Bast se mantuvo al lado de su esposa en todo el camino que recorrieron, desde la torre hasta el castillo. Twilight se encontraba con la mirada baja y sumisa, mientras Bast trataba de animarle, haciéndole saber que se encontraba a su lado; sin embargo, el unicornio no estaba completamente seguro, y como pasa con Twilight, algo comenzaba a inquietarle.

Subieron la rampa que daba directo a la entrada del castillo, y ahí se encuentran con una figura solitaria, esperándoles con una amplia sonrisa.

-es un gusto verla de nuevo, princesa Twilight- dice la dignataria superior con una amplia sonrisa.

-el gusto es mío….- murmura Twilight mientras daba una reverencia inclinando la cabeza.

-la junta está por empezar, supongo que Celestia ya le ha informado que hemos solicitado su presencia-

-em… si pero…. La verdad….- Twilight se quedó callada por un momento, mientras se abstenía de mirarla a los ojos.

-pase- le indica la dignataria superior mientras se hace a un lado para permitir el paso de Celestia y Twilight. Ambas princesas avanzan y pasan junto a la dignataria, pero en eso Twilight se detiene en seco y dirige su mirada en dirección a Bast quien se había quedado atrás.

-Bast…- murmura la princesa con un tono sumiso.

-sigue cariño, te esperare aquí- murmura Bast con un tono serio mientras lentamente retrocedía.

-si usted gusta puede entrar y acompañar a su esposa- dice la dignataria superior con un tono amable.

-oh no, yo no soy gobernante ni mucho menos un príncipe- murmura Bast mientras lentamente retrocedía- te esperare aquí, cariño….- murmura este mirando a Twilight a los ojos.

La princesa asiente con la cabeza y sigue su camino acompañada de la princesa Celestia. La dignataria se queda fuera por un momento, observando como Bast se alejaba lentamente del sitio. Ella frunce el ceño y luego entra junto a las demás, y las puertas del salón se cierran.

Twilight toma asiento cerca del estrado, justamente a un lado de Wes, quién para sorpresa de la princesa, se mostraba mucho más nervioso y preocupado por ella. El príncipe se encontraba bañado en sudor, su piel palidecía, y no dejaba de temblar como si tuviera frio o estuviera seriamente enfermo.

-¿Wes?- murmura Twilight- ¿Wes?-

El príncipe tarda en responder, este voltea levemente la cabeza en dirección a ella, mirándole con una expresión preocupada y enfermiza.

-tranquilo Wes…. No es bueno que te pongas así…-

-no puedo evitarlo- murmura Wes con un tono de voz muy seco y casi sin aliento.

-sé que es la primera vez que te presentas a una de estas juntas pero, ten calma… no es tan malo- le susurra Twilight.

-Starlight me ha contado muchas cosas sobre ellos….- murmura Wes mientras miraba levemente a un lado suyo para luego ocultar la cara otra vez, Twilight extrañada mira en dirección a donde Wes estaba mirando, y se percata de la presencia de alguien que ella no conocía en persona, pero del que había escuchado. Un colosal e inmenso minotauro, tres veces más grande que muchos otros de su misma raza, tan grande, imponente y monstruosa, que difícilmente uno pudiera creer que era hembra, de hecho, el único rasgo femenino que esta poseía para la distinción de su género eran los cuernos recortados, más comunes entre las hembras de la especie. Una verdadera bestia, con cara de querer matar a todos los presentes. Minos, nunca tuvo hijos, por lo que la que al final termino tomando el trono tras anunciada su muerte era su prima, la ahora reina Thunder Boom.

La princesa se quedó realmente impresionada por el colosal tamaño de aquella minotauro, era un gigante entre gigantes, y realmente no le gustaría interponerse en su camino cuando esta busque algo para partir en dos. Twilight queda callada por un momento, pensando en que podía decir para calmar un poco al muchacho.

-no te preocupes por eso, esto es solo una junta entre otros ponis y gobernantes, solo se respetuoso y veras como todo se vuelve más fácil, incluso te pueden llegar a ser un poco aburridas- eso ultimo lo dijo con el fin de hacer reír a Wes pero este no pareció entender el chiste.

Desde su sitio todos escuchan como las puertas se cierran, y finalmente la dignataria superior avanza entre el salón, y se dirige directo a su lugar en el estrado, junto a otros dos dignatarios que le acompañaban. La reina grifo fue la última en tomar asiento, en precisamente el mismo estrado conjunto donde solían tomar lugar su padre

-bienvenidos sean todos, gobernantes y representantes de los reinos de Equestria, Maretonia, Mana, y el resto de los reinos libres- anuncia la dignataria con presencia, todos guardan silencio, y el latido de Wes era tan fuerte que Twilight podía escucharlo claramente. La princesa suspira al ya no poder hacer nada por que el joven e inexperto príncipe retomara la calma.

-muy bien, hoy es un día muy especial para todos nosotros- prosigue la dignataria con una amplia sonrisa en su rostro- pero primero deberemos de aclarar algo…. princesa Twilight-

La alicornio lavanda abrió completamente sus ojos al escuchar su nombre, y miró inmediatamente en dirección a los dignatarios.

-podría venir aquí, ante el estrado por favor-

Ahora era la princesa Twilight la que sentía un vuelco en el estómago. Esta obedecería, y se levantó de su asiento. Lentamente avanzó hasta el estrado, delante de los tres dignatarios, y ante todos los presentes, quienes le miraban.

-decora su nombre ante los presentes por favor, muchos de los nuestros ahora son nuevos- dice uno de los dignatarios.

Twilight trató de mantenerse calmada, se volteó con sumo cuidado y dijo su nombre.

-mi nombre es Twilight Sparkle, hija segunda de Night Light y Twilight Velvet, protectora de los elementos de la armonía y princesa de la amistad- responde esta en automático, sin estar realmente muy segura de que decir ante todos los presentes. Miró a su alrededor, y en efecto, había muchas caras nuevas, no solo referente a la reina grifo y minotauro.

La dignataria sonríe mientras todos los presentes se mantienen serios.

- bien, princesa Twilight, ¿usted sabe por qué le hemos llamado?- prosigue la dignataria superior.

-yo…. No creo que sea porque desperté hace poco tiempo… y la verdad… no, no estoy segura de por qué se me mandó llamar- murmura la princesa tratando de guardar el mayor respeto posible.

-hace aproximadamente 8 años, paso un acontecimiento muy grave, que resulto en castigo, se le retiro el puesto del consejo, y le implementamos un castigo por demás justo-

-¡pero eso fue hace ya mucho tiempo! ¡Ustedes no pueden!- exclama Twilight de repente, con un fuerte nudo en la garganta, pero cuando se da cuenta ella misma de su tono de voz moderado, esta misma se taba la boca, mientras ahora era su corazón el que resonaba fuertemente y era percibido por quienes estuvieran cerca de ella.

-princesa Twilight, entendemos cómo se siente, y la verdad, no es precisamente por eso que le hemos llamado, eso ya quedo en el pasado, y como quedo en el pasado….- murmura la dignataria con una sonrisa mientras saca un documento- ¿podría contarnos un poco sobre lo que aconteció hace 4 años en el imperio de cristal?-

-¿disculpe?-

-lo acontecido en el imperio de cristal, la tormenta roja-

Twilight quedó callada por un momento, pensando en su posible respuesta.

-no recuerdo mucho de lo acontecido, y pasaron tantas cosas, tan rápido, que me es difícil expresarme, un demonio apareció, provocó una masacre, y por poco provoca que su mal destruya todo nuestro mundo-

-tengo entendido que ese monstruo, obtuvo su poder de una gema, que ustedes encontraron hacia dos décadas ¿no es así?- murmura la dignataria superior.

Twilight mira intrigada en dirección a la princesa Celestia, quien se mostraba inexpresiva. Por un momento Twilight quedó en blanco, sin saber que hacer o decir, sin saber si era correcto contar todo lo que sabían; sin embargo, parecía que no tenía otra opción.

-es correcto, hace poco más de 20 años, resguardamos la gema, la ocultamos en una bóveda para que nadie la obtuviera y usara su poder maligno….-

-pero alguien la obtuvo- dice la reina minotauro con un tono molesto. Twilight se sintió doblemente intimidada al escuchar su gruesa y pesada voz, casi sentía como si en cualquier momento esa cosa le devoraría.

-princesa Twilight, escuche, entenderá, que, todo esto paso, porque no nos revelaron la existencia de la gema hasta que fue demasiado tarde. Todo esto paso, porque ustedes nos guardaron el secreto. ¿Entiende la magnitud de esto?- murmura la dignataria superior con un tono severo.

Twilight baja su mirada, completamente ausente, y con el presente miedo a que en cualquier momento pase lo peor, que nuevamente el consejo vaya en su contra, y hagan algo aun peor que quitarle a sus hijas ¿pero qué? ¿Qué podría ser peor?

-princesa Twilight Sparkle, le estoy hablando- dice la dignataria con un tono firme, y la princesa se vio obligada a levantar la mirada- ¿entiende lo mal que estuvo que ustedes nos ocultaran algo de tanta importancia?-

-si…- murmura Twilight tragando saliva.

La dignataria y todos los presentes en el salón guardan silencio, mientras esta revisaba unos documentos, ojeando con toda calma.

-¿ahora puede decirnos que pasó hace 4 años?-

-yo….. esa cosa robó la gema y la usó para…-

-todos ya sabemos lo que paso, princesa Twilight, sabemos cómo empezó todo, yo en lo personal estuve presente, lo que queremos que os diga es, ¿Cómo terminaron con esta oscuridad?-

-peleamos contra el demonio, todos juntos para destruirlo…. Mientras mi hija y Tara, fueron a purificar el corazón. Según me han contado, al final mi yerno Wes fue quien les ayudó a purificar el corazón de Cristal- dice Twilight volteando a ver a Wes sonriéndole por un momento.

-¿y qué pasó con la gema?- pregunta la dignataria.

-yo la destruí- murmura Twilight con un tono sumiso.

-y eso fue lo que al final causo su coma…. Bien, ahora princesa, quiero que nos diga, ¿Por qué pasó eso? ¿Por qué destruir la gema le indujo un coma del que no pudo despertar hasta varios años después?-

-la secta a quien le quitamos la gema, ellos me capturaron hace 20 años, y…. de alguna forma, conectaron la vitalidad de la gema con la mía… por eso no la destruimos cuando la obtuvimos.-

-o sea que si era destruida, usted también- murmura la dignataria superior.

-si… precisamente….-

-pero al final la gema no pudo destruir a la guardiana de los elementos de la armonía- sonríe la dignataria superior- ahora todos, ha escuchado bien ¿cierto? Entienden lo que ha pasado-

Todos los miembros guardan silencio, mientras la dignataria superior se levantaba de su asiento.

-¿acaso no entienden el acto de valor que esta princesa nos demostró? Arriesgó su vida, por la salvación de todos nosotros, nuestro mundo entero, eso no es algo fácil de aceptar. Dar la vida, aceptar la muerte, por el bienestar de todos, sin duda esa es la mayor prueba que se nos puede hacer, para demostrar lo que valemos, y por este acto de externo heroísmo y valor- anuncia la dignataria con prepotencia, escuchándose su vos fuerte y claro por todo el salón.

-hoy es un día especial, porque no solo se nos integran dos nuevos miembros a nuestro grupo de sabiduría y orden, hoy se nos unen dos héroes, dos vitales e importantes elementos, que no solo estarán aquí por su lugar en el trono, si no pos su invaluable valor-

-que… ¿Qué es lo que dijo?- murmura Twilight con un nudo en la garganta y los ojos abiertos.

-princesa Twilight Sparkle, príncipe Wes Kruger, bienvenidos al consejo-


Lúthien se encontraba recostada sobre el lomo del lobo oscuro, Whisper se mostraba muy pacifico, con su amada recostada sobre su lomo. Por primera vez en mucho tiempo, la princesa realmente se sentía feliz, se sentía muy animada y esperanzada, pues hora era seguro para ella, su Whisper, su amado grifo, aún estaba con ella, y ahora no podría estar más feliz.

Por un momento, una sensación de paz vino a ellos, el estar finalmente juntos, Lúthien podía sentirlo, lo sabía, su corazón latía con vigor, la calidez de su alma se intensificaba, y ella podía sentir como otra vez se sentía viva. Ella se encontraba recostada sobre el suave pelaje del lobo, estaba tan ajusto que casi podría quedarse dormida, con una amplia sonrisa en su rostro.

-Whisper…. No me importa cómo te veas. Te amo. Siempre -

Paz, finalmente, sentía verdadera felicidad en su corazón, y lentamente la princesa comenzó a cerrar sus ojos, ante el consuelo y la calidez, estuvo a punto de quedarse dormida. El lobo que estaba debajo de ella, estaba tendido en el suelo, recostado y con los ojos cerrados, igualmente se mostraba en un estado pacífico y calmado. Sin poder aun comunicarse entre sí, no importaba, pues ambos estaban juntos, y lo sabían.

Es entonces que algo comienza a irritar el oído y olfato del lobo, en un principio, este no hizo más que reaccionar levemente, frunciendo el ceño y moviendo sus orejas. Poco a poco, el colosal lobo comenzó a mostrarse más y más inquieto. Es entonces que este se levanta, y comienza a emitir sonidos chirriantes y melancólicos como los de un cachorro en apuros.

-Whisper ¿Pasa algo malo?- murmura Lúthien al darse cuenta de cómo el lobo comenzaba a mostrarse más y más inquieto. La princesa se vio obligada a bajar del lobo de la bestia. En eso Whisper direcciona sus oídos en dirección a la puerta de la celda, y rápidamente mira en dirección a la misma. El lobo levantó sus patas pero las cadenas le inmovilizaban. Es entonces que la criatura comenzó a entrar en una especie de estado de alteración, mostrándose más agresiva. Mientras gruñía, la criatura comenzó a tirar violentamente de sus cadenas. Entre tanto forcejeo la bestia llegó a tumbar a Lúthien quien estaba demasiado cerca. La princesa miró desencajada como su amado nuevamente entraba en una especie de estado salvaje.

-¡Whisper! ¡Por favor cálmate!- intentó decirle pero la bestia no parecía escucharle. Esta tiró de sus patas y trato de forzarse a que los grilletes se le soltaran, sin lograrlo. El lobo suelta un fiero y bestial gruñido que estremeció el corazón de Lúthien.

-¡Whisper!- grita Lúthien desesperada, y entonces esta nota como una de las cadenas comenzaba a zafarse de la piedra a la que estaba sujeta. Es entonces que un miedo inconmensurable comenzó a manifestarse en Lúthien, y ahora pensando que no podía hacerlo entrar en sí, gritó por ayuda, gritó tan fuerte como pudo, pero nadie respondió. Desesperada se levantó y corrió tambaleándose hasta la puerta de acero, apurada por salir de la habitación antes de que Whisper terminara de soltarse. Impactó directamente contra la puerta, esta no se abrió y nadie respondió, con desespero golpeó con fuerza la puerta, implorando por que la habrán, gritando tan fuerte como esta pudo hacerlo, pero seguían sin acudir a su ayuda. Desencajada y aterrada, cae en la rendición y se arrodilla, mientras aun palmaba la puerta con sus cascos. Se arrodilla en el suelo, aún suplicando en voz baja, pues de tanto gritar se le había acabado la voz. En eso escucha un fuerte golpe que estremece la habitación entera, un sonido metálico y cortante, que luego golpeó con fuerza. Era el principio de las cadenas rompiéndose por la colosal fuerza del lobo.

-por favor… por favor ábranme….- suplica Lúthien, pero luego se queda callada, y mira al principio confundida, luego doblemente aterrada, el como algo viscoso comenzaba a brotar por debajo de la separación de la puerta del suelo, su casco se cubrió con la sangre del mismo, y tardo en darse cuenta de que esa cosa era sangre fresca.

Lentamente la princesa retrocedió de la puerta, mientras miraba sorprendida y desencajada como la sangre seguía brotando desde el otro lado de la puerta, y tras ella, el lobo oscuro seguía forcejeando por liberarse, ya logrando liberar una de sus patas traseras y sus alas, este las extendió a lo largo que provocó una sombra que exploso la poca luz de la cámara, llamando la atención de Lúthien; quien aún confundida, y tratando de entender lo que pasaba, mira a lobo oscuro, quien chillaba como un cachorro mientras aun trataba de soltarse de su aprisionamiento.


No muy lejos de donde se encontraban, quizás algunos túneles más al fondo, una figura andaba oculta entre las sombras, recorriendo rápidamente todos los túneles con el fin de buscar a Lúthien. En eso este se detiene y se expone ante los túneles al encontrar lo que parecía ser un cuerpo. De entre las sombras aparece un unicornio amarillo claro de crines rojizas, y contempla con inquietud el cuerpo. Reviso rápidamente el cuerpo, percatándose que era uno de los guardias de esta torre quien aparentemente había sido atacado por la espalda, reviso las heridas y se dio cuenta que fueron provocadas, probablemente con una arma punzocortante como una espada o una alabarda. El unicornio apretó los dientes y corrió tan rápido como pudo al escuchar los gritos de alguien pidiendo ayuda.

-¡Lúthien! ¡Lúthien!- exclama Bart colérico, quien al percatarse que algo pasaba inmediatamente se adentró en estos túneles. Siguió avanzando tan rápido como pudo usando los gritos como una guía para desplazarse entre ese oscuro y desconocido terreno. Escuchó un imponente y fuerte aullido, y este apresuro el paso, era muy difícil recorrer estos túneles para él. No era más que un laberinto, y muchos caminos lo llevaban a salones sin salida.

-¡Lúthien! ¿¡Dónde estás!? ¡Responde!- exclama Bast con todas sus fuerzas mientras salía de las sombras, al ya no percibir los gritos suplicantes de la princesa. Tratando de no pensar en que haya pasado lo peor se apresuró, y al creer ver una figura, inmediatamente fue tras ella. Se detuvo al sentir como pisaba un charco espeso. Miró al frente y, ante sí, encontró un pasillo repleto de cadáveres de grifos, todos con signo de haber luchado en una especie de batalla o algo semejante. Lentamente Bast con la guardia alta avanzó entre el pasillo de cadáveres.

El unicornio prendió su cuerpo en magia poco luminosa, para poder disparar de inmediato en cuando algo aparezca para atacarlo, y al mismo tiempo no ser detectado tan fácilmente por el evidente brillo de su cuerno, siendo apenas visible.

Mientras se encaminaba entre los cadáveres, tuvo una perspectiva más amplia de lo que había pasado. Pudo ver claramente los innegables signos de lucha encarnizada, que le recordaban bastante a lo visto durante la gran guerra por el imperio de cristal, muchos cuerpos estaban aún atravesados por lanzas, o dagas, otros estaban decapitados, y otros más con múltiples cortes en todo el cuerpo, estos últimos por los signos de desgaste y pelea, se podía ver que fueron los que duraron más durante la pelea.

Sin duda una gran pelea se llevó a cabo aquí abajo, pero aún seguía la interrogante que más inquietaban a Bast. ¿Quién los ataco? Por más que busco, no encontró un aparente signo de quien o quienes pudieron ser los responsables. Por la cantidad de grifos y tomando en cuenta que todos eran guerreros, debieron ser muchos o al menos un grupo de peleadores asesinos, altamente capacitados, no encontró ningún cuerpo del otro bando, lo que le indicaba solo dos cosas, que quienes les enfrentaron eran tan avilés en el combate que ninguno resulto eliminado, o que quienes entraron para provocar esta masacre, fueron tan cuidadosos que al terminar, se llevaron a sus muertos y todo lo que pudiera dejarlos al expuesto. Eso último parecía más probable, dado a la cantidad de sangre regada por todo el túnel, pese a la cantidad de cuerpos visibles, los rastros parecían indicar que fueron muchos más las bajas.

-¿Dónde estás Lúthien?- piensa Bast tratado de dejar un mensaje por medio de sus poderes mentales, pero no podía encontrarla. El que no pudiera ubicarla, solo podía indicar tres cosas.

Uno: que ya no se encontraba en el sitio o las cercanías.

Dos: que estaba en algún lugar o bajo alguna hechizo que bloqueaba sus poderes mentales.

Tres: que ya no estuviera en este mundo.

El unicornio, toma con mucho sigilo y cuidado una de las espadas que se encontraba tirada en el suelo, y continúa su camino, adentrándose en la oscuridad inmensa y espesa de los largos toneles debajo de la torre.

Bast rezaba por que fuera alguna de las primeras dos opciones. Siguió adentrándose entre la oscuridad, literalmente caminando a siegas, pese a poder ver en la oscuridad, el que el lugar le fuera totalmente desconocido y sin ningún alma que le indique algún camino. No sabía por dónde caminar, y con eso de que probablemente lo estén asechando, no podía actuar precipitadamente.

En eso este cree ver algo, al final del uno de los túneles le parece ver una pequeña figura observándole, Bast empuña su espada, y en eso se percata como la pequeña figura escapa apresuradamente. El unicornio no perdió el tiempo, y se desvaneció entre las sombras para deslizarse tan rápido como pudo por el túnel. Por medio de sus poderes mentales trató de ubicar aquel que huida de él, y verificar si había alguien más, pudo escuchar los pensamientos de aquella entidad, pero no los de nadie más. Trato de prestar atención y enfocarse para ver quién era, pero apenas podía escuchar un murmullo. Mientras le perseguía trató de enfocar su poder, y tratar de ver de quien se trataba.

-mataron a mi papi- escucha la voz luego de varios intentos, y en eso se da cuenta de que se trataba de una niña. Bast pierde la concentración al ver una luz, y sale apresuradamente de las sombras. Este rápidamente se reincorpora, y observa ante él, una luz brillante, la cual el sigue. Caminando lentamente, con la guardia alta en todo momento, esta bonazo, y entró a lo que parecía ser una especie de salón subterráneo.

El sitio era un cuarto inmenso, repleto de barriles enormes como los que se usan para almacenar el vino, y una amplia fila celadoras iluminaban con una tenue luz todo el complejo.

-¿Qué es esto?- se preguntó Bast mientras entraba en la habitación. Enfocó su vista en las antorchas y veladoras encendidas, dándose cuenta de cómo cada una de ellas, estaba cuidadosamente colocada las filas de barriles. Muchos de los cuales comenzaban a destilar su será caliente sobre dichos barriles. El unicornio se acercó lentamente a uno de los barriles que estaba escurriendo, y se percató, que esa cosa no era vino, era una sustancia verde brillante, que destilaba un aroma asfixiante y repelente, como el alcohol pero mucho más fuerte, tanto que podía quemar los pulmones con solo olerlo. El unicornio se tapó la nariz por el olor resultante. La habitación entera estaba infestada, y comenzó a sentirse un fuerte mareo y dolor de cabeza por el químico entrando a su sistema.

-¿Qué cosa es esto?- murmura Bast mientras sentía un mal presentimiento con solo presenciar aquellos barriles.

-el infierno- escucha una vos infantil e inocente. Bast se volteó rápidamente, pero antes de que pudiera reaccionar, algo muy pequeño le rasgó las piernas y lo tiró al suelo. Bast comenzó a desangrarse, aún aturdido por el olor asfixiante de aquella sustancia, sintió como su cuerpo comenzaba a adormecerse no solo por la pérdida de sangre o la fuerte toxina en el aire, si no algo más, algo que no podía identificar, algo muy siniestro que le obligaba a mantenerse recostado.

Bast trata por todos los medios ponerse de pie, pero le era completamente imposible. Es entonces que de entre la oscuridad de uno de los túneles, se acerca corriendo una pequeña poni, de pelaje verde claro, crines verde oscuro y dos brillantes y enormes ojos como esmeraldas. Fuera de la circunstancias de su aparición, del hecho de que estaba completamente paralizado, lo que más inquietaba a Bast de esa potranca, era su tamaño, no se trataba de una yegua adulta, ni siquiera una adolecente, o una niña, de hecho, a ojos de Bast era más como una bebe, casi, una pequeña potrilla, quizás igual de pequeña que Sunny, de su misma edad incluso, una niña, una bebé que apenas aprendía a caminar, y lo confirmaba su forma de caminar hacia él, dando pasos tambaleantes y torpes, como si aún no pudiera coordinar bien sus cuatros extremidades. La pequeña niña miraba a Bast con sus enormes ojos verdes mientras se acercaba al lentamente.

-¿Quién eres tú?- murmura Bast en un tono tan poco audible que de hecho ni siquiera esperaba una respuesta, pero sin embargo la obtuvo.

-me llama Annie, Annie Wilkes- murmura la potranca con un tono inocente y suave, como el de una verdadera potrilla de su edad, pero la forma en que esta le miraba, lo que el sentía al mirarla a los ojos, le indicaban que no era una niña perdida, mirándola más detenidamente, notó como de su espalda sobresalían dos alas, mayores a las de cualquier pegaso adulto, pese al tamaño de la niña, y poseía un cuerno lago y que terminaba en una punta afilando, esta potranca era una alicornio, sin lugar a duda. Mientras observaba curiosa como Bast se desangraba.

La niña miró a Bast fijamente a los ojos, como si ella le estuviera analizando igual que un libro abierto. El unicornio trató de levantarse, pero su cuerpo estaba completamente paralizado.

-¿tienes familia?- murmura la niña con un tono melancólico, Bast no le respondió, peor aún así no pareció importar- tienes dos hijos y una esposa que te aman-

Bast abrió completamente sus ojos al escuchar eso, ¿la niña leyó su mente? ¿Cómo es que no pudo percatarse o evitarlo?

-yo no conocí a mi papi, no es justo, y tampoco es justo que otros si los tengan- murmura la niña mientras sus ojos comenzaban a brillar con intensidad, en eso Bast miró horrorizado como la dulce y tersa piel del rostro de la niña se volvía escamosa, dos largos colmillos comenzaron a brotar de entre los labios de la pequeña, y dos franjas se hicieron presente como sus iris entre sus brillantes ojos verde amarillentos. Bast contempló con horror como el rostro de la potranca se trasformada en el de una serpiente que parecía que en cualquier momento arremetería contra él, cuando entonces.

-¡Annie! ¡ya te encontré!- se escucha una voz, y antes de que la potranca atacara a Bast, algo la toma por la cintura y la levanta en lo alto. Era una yegua alta y esbelta, de pelaje rosado, y crines rojas y negras. Bast tardó un momento en procesar de quien se trataba, pues hacía años que la vio por última vez, y era solo una potranca.

-¿Penny Wise? ¿Eres tú?-

-jeje, hoja Bast, ¿cómo está la familia?- dice la yegua con un tono sumamente picaron y seductor- te vi en la boda, je, no creí que mi hermano llegara tan lejos, pero bueno, así son las cosas-

Bast estaba perplejo, totalmente confundido y extrañado, nada en su cabeza parecía tener sentido. La atractiva yegua se inclina lentamente en dirección a Bast, teniéndolo cara a cara, esta aun le sonreía, con sus ojos morados enfocados totalmente en ella.

-fue un gusto verte por una última vez. ¿Sabes algo? ¿Puedes hacerme un favor?- murmura Penny mientras acariciaba la barbilla de Bast con suavidad- cuando estés en el infierno saluda a mi padre de nuestra parte ¿sí?-

Penny se pone de pie, y abrasando a la pequeña potranca con fuerza, y lentamente, esta se va perdiendo en la oscuridad completa. Y antes de que Bast pudiera recobrar totalmente la movilidad de su cuerpo, el fuego de las veladoras casi acabadas termina con la cera y palana la sustancia de los barriles.

El contacto con la primera chispa, provocó una poderosa y descomunal reacción en cadena, que prendió en llama cada uno de los barriles, los cuales estallaron con una colosal potencia y esparcieron las llamas por todas partes. El fuego era verde, espeso y fiero, tan caliente y salvaje que derretía y desintegraba todo a su paso, sin excepción, inclusive la roca y el acero de la estructura.

Una poderosa explosión emano desde debajo de la tierra, destruyendo por completo toda la base de la gigantesca torre que llegaba a hasta el cielo, soltando un imponente rugido que parecería de una colosal bestia agonizando, cuando realmente era solo la roca desmoronándose. Al igual que un árbol talado, este cayó en seco, y se estrelló ante la ciudad de las tierras del reino de los grifos, probando un potente estremecer, que abrió la tierra, y provocó un colosal cráter repleto de escombros, y un colosal estremecer velico, que sacudió el reino entero. Al final, tras todo este caos velico, llamas verdes esparcidas por kilómetros y kilómetros a la redonda, se tornarían rojas, eso hasta este punto en que todo había acabado, y fuego devastador, sería remplazado por el fuego común. Todo terminó tan pronto como empezó y tras de sí, solo dejo muerte y destrucción.

Algunas tropas que se encontraban cerca inmediatamente acudieron a los restos buscando sobrevivientes, pero solo rocas derretidas terminarían encontrado a su paso. Twilight quien no sabía nada de su esposo e hija, también se dispuso a sobrevolar los escombros. Con el corazón en la garganta, y un inconmensurable terror y preocupación por sus seres queridos, voló tan rápido como pudo, y buscó desesperada algún indicio, el que fuera, para poder acudir cuanto antes.

El cielo de las tierras de los grifos se tornó negro por el humo de los incendios, muchos aun activos. Un completo infierno. Y aunque aún no se sabía, se estimaba que el número de muertos era realmente exorbitante e incalculable. No habían cuerpos visibles aun, pero una gran parte de la ciudad se vio afectada.

Como si las cosas no pudieran ser peores, de repente una colosal onda expansiva es expulsada desde el epicentro de la explosión, y golpea con fuera a todos los que se encontraban en los aires y estremeció nuevamente la tierra. Twilight fue la única en no caer de inmediato al poder preverlo y crear un escudo de energía que le protegió del golpe inicial; sin embargo, la onda expansiva fue tan fuerte que si provocó que perdiera estabilidad en vuelo, obligándola a aterrizar cuanto antes.

Twilight cayó contra el suelo caliente, y sufrió barias quemaduras a lo largo, esta trato de reincorporarse, pero su carne estaba pegaba contra la roca fundida, haciéndole difícil poder despegarse. El dolor era tan intenso que esta soltó un fuerte y agónico grito de dolor, mientras trataba de jalar su carne pegada contra la roca caliente. Era como si una pequeña mosca hubiera chocado contra una plancha caliente, y ella era la pobre mosca, atrapada en el infierno de la plancha.

Desesperada hizo lo primero que se le ocurrió, encendió su cuerno en energía, y disparo el más potente rayo de hielo que pudo contra el suelo, sirviendo apenas para enfriar los suelos ardientes contra los que estaban atrapadas. Una colosal nube de vapor emano del suelo provocando una neblina a su alrededor.

Exhausta y lastimada, Twilight se tiró al suelo fresco, mientras sentía un fuerte ardor palpitante en las partes de su cuerpo que fueron dañadas por el calor. Tenía miedo de mirar, pero pudo divisar como su carne se había incido, y pústulas burbujeantes y blancas se habían generado sobre sus quemaduras, producto de enfriar bruscamente sus quemaduras. Ahora esas partes entumidas, con un ardor aun presente cuando esta intentaba moverse, por lo que se quedó recostada, mientras trataba de ganar fuerzas.

Es entonces, que comenzó a sentir como algo se acercaba, podía escuchar unos pasos firmes avanzando hacia donde ella estaba. Twilight trató de levantarse, pero sus heridas no le permitían hacerlo, por lo que trato de voltearse, y forzar su miraría en aquella dirección. Y hay pudo verlo, una figura alta, extremadamente delgada, y con dos cuernos en la frente, observándole. Twilight miró incrédula al ente, no podía creer lo que veía, ni siquiera cuando el mismo comenzó a avanzar lentamente, entre el camino de llamas y cenizas, dando pasos firmes y prepotentes, como si fuera a devastar la tierra con su loa presencia, haciéndose más presente ante ella el verdadero demonio.

Twilight sintió como si su corazón se quebrara, estallo en lágrimas, mientras miraba aquella criatura cornuda como un domino, deforme, esbelta, como si no tuviera piel acercándose. Los ojos de Twilight estallaron en lágrimas cuando esta observó los ojos de la criatura.

-no puede ser… no pude ser posible- pensaba Twilight mientras lloraba desconsoladamente, mientras sentía como se derrumbaba al ver a aquella bestia con ojos repletos de furia contra el mundo entero, y entre tanta cólera apenas pudo murmurar, en un tono tan poco audible.

-¿eres tú…? ¿Lúthien?-