El despertar del demonio.
Capítulo 61:Revelaciones.
Entre las profundidades de uno de los bosques más extensos y oscuros del mundo, ahora convertido en un colosal pantano debido a un terrible desastre, una espesa neblina comenzaba a extenderse por una parte del mismo pantano, deslizándose como si estuviera avanzando entre el mismo bosque, a través de los árboles y la inmensa oscuridad de la noche siniestra. Por encima del mismo, las nubes oscuras comenzaban a acumularse lentamente, formándose destellos de una tormenta próxima que pronto caería sobre el área entera.
De entre la niebla que poco a poco seguía deslizándose como si siguiera un camino, comienza a divisarse una figura alta, delgada, compuesta de carne expuesta y huesos ennegrecidos por el carbón, una entidad a la que la niebla le seguía por todas partes, y de quien lo más visible de la misma eran sus penetrantes ojos bañados por una especie de aura rojiza, y sus dos cuernos marrones que poseía por encima de la frente, cada uno media aproximadamente 30 centímetros de largo, y estaban encorvados, como los cuernos de un chivo o un dragón, señalando hacia atrás de la cabeza.
La entidad daba pasos lentos pero firmes, pisando el lodazal que componía el suelo del pantano, provocaba sin intención que la neblina se formara ante el intenso calor que su propio cuerpo despedía, como si estuviera envuelta en llamas infernales. La figura siguió avanzando hasta que a lo lejos diviso una serie de casas en ruinas, la figura camino hasta ese sitio, y llego hasta un pueblo desolado y destrozado, abandonado hacia unos pocos años, pero devastado como si hubiera pasado un siglo entero debido a lo irreconocible y destruido que se encontraba. Era muy raro ver alguna casa en óptimas condiciones, la mayoría estaba completamente devastada, por el desastre que tiempo atrás fue víctima. Solo ruinas y nada mas era lo que la figura de carne podía ver ante ella.
El viento soplaba y resonaba un eco lamentable al pasar entre los restos de las alguna vez bellas, casas, ahora eliminadas, un paraje lamentable y depresivo, que no podía expresar mejor el como ahora se sentía este ente, solitario y devastado, igual que este desafortunado pueblito. Aquella belleza que alguna vez existió en ambos, se les fue arrebatada por la crueldad y la maldad de la vida, y ambos fueron abandonados y olvidados tras pasar los años, como si nunca hubieran existido, apenas presentes en los recuerdos de unos pocos.
La demacrada figura camino lentamente, entre los caminos repletos de restos y escombros de lo que alguna vez fue, miro a su alrededor, y noto un poco más de vegetación de la que recordaba, arbustos, pasto y raíces ahora se habían asentado entre los hogares, cubriéndolos de su manto verde para acoplarlos a la naturaleza que a falta de quien le reclamarse, retomo lentamente este sitio castigado por el tiempo y la maldad.
Todo estaba muy callado, apenas escuchándose el soplido del viento y el leve cantar de uno que otro pequeño grillo que se encontraba entre los pastizales de aquel terreno devastado. Dando pasos lentos y deprimentes la figura avanzo hasta lo que alguna vez fue el centro de la ciudad, encontrándose con una de las pocas estructuras que aun yacían en pie, pero en un estado por demás deplorable, una edificación grande, o al menos entre las propias casas que alguna vez se encontraron presentes. Este sitio alguna vez fue la alcaldía, ahora, parecía ser solo un cementerio.
Sus cascos huesudos dos con las pesuñas expuestas al aire, se arrastraron por la tierra, y sigue avanzando con la cabeza baja. Adentrándose aún más por la destrozada ciudad, esta avanza hasta llegar a un campo repleto de cristales destrozados, una vieja estructura devastada, y destruida por un fiero incendio que le consumió, aquello que alguna vez fue un hermoso castillo compuesto por un árbol de cristal, ahora, como todo lo demás, era solo un montón de escombros devastados, entre los que esta simplemente avanzo lentamente, con los ojos fijos sobre los escombros. Camino y trato de escalar la pila de cristales destrozados, llegando a cortarse en el acto, pero esto no le vendría importando ni en lo más mínimo.
Con sus ojos cansados y enrojecidos, miro en todas direcciones e inspecciono incrédulamente hasta el más mínimo rincón de aquella pila destrozada. Un fuerte vuelco en el estómago comenzó a hacerse presente en ella. Cada vez la incertidumbre, el cólera y la rabia eran aún mayores en su persona. En su mente trataba de encontrarle sentido a todo lo que presenciaba, trataba de asimilar todo lo que había pasado, trataba de comprender por qué la vida que había tenido había sido tan cruel.
Rendida en su propia tristeza, se arrodillo de golpe en el centro de aquella estructura devastada, con, mientras dentro de ella, un infierno real se manifestaba. Su corazón palpitaba tan fuerte que ella misma podía escuchar sus propios latidos, resonando como tambores, con fuerza y prepotencia, mientras podía sentir el calor de su propio cuerpo, emanando como si estuviera envuelta en llamas.
En alguna parte de las lejanías del imperio de cristal, entre un terreno rocoso e inestable, lleno de piedras puntiagudas zanjas y areniscas, se encontraba un pequeño grupo de serpientes rojas, viniendo desde diversos puntos, pero todos dirigiéndose hasta un solo sitio. Las serpientes sisean y reptan atravesando el laberíntico campo rocoso, mientras sus ojos brillaban con intensidad. Acercándose todas hasta un mismo punto, las serpientes bajan por un acantilado y se pierden en el interior de la oscuridad, llegando hasta el fondo del abismo. De pronto surge un resplandor rojo que destella levemente entre la oscuridad de la noche.
Lúthien abre los ojos de repente, trata de inhalar profundamente con el deseo de alcanzar lo más que se pueda de aire fresco. Esta mira a su alrededor con desespero, la oscuridad era extensa, pero por alguna razón, no significaba su ceguera, podía ver claramente entre las tinieblas, los arcos rocosos, los muros afilados y estañados, incluso un pequeño riachuelo que se encontraba hasta el fondo.
La princesa intenta levantarse, plantarse en sus cascos, pero esta al principio siente la dificultad en su movimiento, trata de ponerse de pie, su cuerpo no tenía la suficiente fuerza, era extraño, su cuerpo estaba muy débil, pero aun así podía moverse, trato de levantarse, es aquí cuando se da cuenta al ver sus cascos. Lo último que le importaría era que tenía tres en lugar de cuatro, lo que realmente le sobresalto era que Lúthien había regresado a su anterior estado, sin piel, con la carne expuesta ante su cuerpo desnudo, solo que, esta vez, tenía algo puesto, a lo largo de su cuerpo, se encontraban aun retazos y trozos de lo que alguna vez fue un vestido tan hermoso, el mismo que con una especie de poder que ella no comprendía, le había devuelto su verdadera figura y belleza. Ahora se había ido otra vez, y todo lo que quedaba de aquel vestido ahora se encontraba carbonizado alrededor de su marchito cuerpo.
-es impresionante ¿no crees?- se escucha una voz femenina e infantil que Lúthien reconocería de inmediato.
-no hace falta que trates de engañarme… sé que eres tu Carnage- murmura la princesa con seriedad.
-oh claro pero…. Es más divertido hacerlo de esta forma- dice Carnage apareciendo ante Lúthien desde las sombras.
-¡MALDITA ESCORIA!- exclama Lúthien colérica mientras trataba de ponerse de pie, pero sus delgados y huesudos cascos tambaleaban y solo le provocaban tropiezos al tratar de plantarse en sus tres cascos.
-oh por favor princesa, no haga eso- murmura Carnage con seriedad mientras ve a Lúthien retorcerse en el suelo.
-¡tú lo mataste!-
- mate a y provoque la muerte de muchos, ¿Qué querías que hiciera? El me atravesó con una daga sagrada… - murmura Carnage con un tono infantil, en eso la criatura comienza a avanzar en dirección hacia Lúthien, la princesa trata de encender su cuerno para atacar, pero antes de que pudiera soltar un destello, esta ve mejor a Carnage y nota algo que no vio al principio. Carnage tenía su casco presionando fuertemente en dirección al pecho, y aunque la criatura no lo aparentaba en su expresión, si en la forma de moverse, pues al caminar Carnage cojeaba y se movía muy torpemente- todos morimos a final de cuentas-
-¿también tú?-
-si… jeje, también… también yo…- murmura este mientras sostenía su cascos contra su herida con fuerza y trataba de acomodarse. Lúthien observa con seriedad como Carnage se retorcía y gemía por el dolor y la agonía que este pasaba.
-odio las armas de los astrales… no puedo tocarlas, y en cambio me hacen mucho daño….- murmura Carnage con un tono sombrío- son armas echas para matar a los inmortales ¿sabías?-
-eso no tiene sentido…-
-si lo tiene…- murmura Carnage inexpresivo.
-en ese caso… debería haberte atravesado con esa hoja entonces, en lugar de la espada negra que me diste- murmura Lúthien para sí misma -¿vas a morir?-
-oh claro…. claro que voy a morir- sonríe Carnage levemente.
-¿y a dónde van los demonios como tú? ¿Al infierno?- pregunta Lúthien sonriente.
-no soy un demonio…. Pero… creo que los que somos como yo, simplemente desaparecemos- murmura Carnage mientras se recarga contra una roca, mostrando una expresión de dolor muy marcada.
-¿Qué es lo que quieres de mí?- murmura Lúthien más tranquila, consciente de que por el momento ninguno de los dos representaba una amenaza al otro.
-cuando tú madre y los demás nos encuentren, seguramente me destruirán sin duda-
-¿y por qué estás aquí entonces?-
-porque ya acepte que mi hora llegara pronto- suspira Carnage con resignación, Lúthien fingió falso interés en lo que Carnage le estaba diciendo, en eso pasa algo lo que la princesa no se esperaba, y sintió mucha intriga al ver a Carnage carcajeándose.
-¿Cuál es la gracia?-
- bueno, que ya no importa más ganar o perder, no importa ya, pues he cumplido con todos mis fines- sonríe Carnage con un tono sicótico.
-¿Cuáles fines?-
-creo que usted lo entenderá muy pronto, mi princesa- sonríe Carnage- el mundo, esta realidad, todo está hecho para quebrarse.
-no ganaras- murmura Lúthien con severidad.
-ya gane- sonríe Carnage, mientras saca algo de entre las sombras y lo arroja cerca de donde Lúthien se encontraba tirada en el suelo, la princesa lo mira incrédula, y prosigue en mirar confundida a Carnage quien no dejaba de sonreír.
-oh princesa, sin duda es una peleadora excepcional, y la estrategia que armo para detenerme, fue extraordinaria, tomando en cuenta que solo tuvo un breve periodo de tiempo para armarla y organizar a los demás, es una lástima que la Gema no quería que esto terminara así, de lo contrario ya habría muerto, en definitiva-
-¿la gema? No dirás… ¿Tu?-
Carnage sonríe por un momento, y mira a Lúthien quien se mostraba un tanto intrigada.
-la gema... es un ente completamente diferente- le explica Carnage mientras se la muestra a Lúthien, colgando desde su cuello- todo lo que ha pasado, mi existencia, fue gracias a la gema, ella es mi guía, ella es quien me permitió entrar con mis tropas a Canterlot y recuperarla, todo lo que hice, todo, fue por su veredicto.
Lúthien se le queda mirando a Carnage con una expresión confundida.
- Fue muy astuta la observación que hiciste, con respecto a que debía reposar cada determinado tiempo para evitar que la gema me destruyera, pero…. No era del todo correcta-
-¿a qué te refieres?-
-cuando obtuve la gema, al principio, podía tocarla, luego se hizo más poderosa, y me impidió hacerlo, es curioso, en lugar de tener más control sobre la gema, lo perdía….
Lúthien presta atención, mira fijamente el resplandor de la gema que se encontraba en la gargantilla de Carnage, sus ojos se pierden por un momento en el resplandor de la misma, y por un momento parece como si escuchara algo, la princesa agito su cabeza fuertemente, trato de no enfocarse en el brillo de la gema, pero la curiosidad pudo más que ella, y volvió a mirarla, agudizo su oído, presto atención y por un momento le parece escuchar un susurro.
-está enojada con tigo…. - murmura la princesa intrigada- por encerrarla en ese collar-
-era algo que se tenía que hacer- suspira Carnage- La gema es muy temperamental, ella quería reposar en el corazón de cristal, y así no solo corromperlo, si no absorberlo, y obtener el poder máximo en muy poco tiempo, pues toda masacre que se realice en el mundo, se reflejaría en este mismo, y de este, quizás no le habría tomado 20 años alcanzar el 30% de su capacidad, pero no la deje, era muy peligroso, y arriesgado, exponer la gema de esta forma, sin mencionar que sin su poder, yo no podía hacer nada contra Discord o tu madre-
-¿Por qué me estas contando todo esto?- murmura Lúthien con algo de intriga.
-¿por qué no debería hacerlo?- murmura Carnage mientras comienza a toser.
-por qué…. Por qué me muestras esto…- murmura Lúthien mientras disimuladamente acercaba su casco contra la espada que se encontraba ante ella, y Carnage por su parte, solamente sonríe ante esto, ansioso por lo que está a punto de pasar.
-¿vas a matarme?- murmura Carnage con una sonrisa.
-¿es lo que quieres?-
-creo que es lo correcto- suspira Carnage- y para mí es un gran honor que mi vida termine en cascos de quien me dio la vida-
Lúthien por un momento se detiene y mira a extrañada a Carnage, la criatura aun recargada contra el muro de rocas, mira a la princesa, divirtiéndole su expresión confundida.
-vamos- murmura Carnage.
-¿a qué te refieres con que yo te di vida?-
-¿Qué no lo sabes?- pregunta Carnage con falsa sorpresa- tú me hiciste con tu carne y sangre-
-eso es mentira, maldita escoria-
-no… eso es lo más estúpido que eh escuchado, en verdad agonizas, como para decir tonterías como esa- murmura la princesa mientras tomaba la espada.
-no son tonterías…. Estoy por cumplir 20 años desde mi nacimiento- murmura Carnage mientras tocia frenéticamente.
-si lo que dices fuera verdad, entonces yo te cree cuando tenía apenas-
-dos años, si, precisamente-
Un silencio invade la cueva por un momento, Lúthien quería reírse ante lo que Carnage le contaba, pero por más gracioso y tonto que le pareciera el concepto, por alguna razón, la risa no le nacía.
-princesa, quiero hacerte una pregunta, acaso ¿recuerdas a tus abuelos?- murmura Carnage con una sonrisa.
Lúthien se quedó callada por un momento, pensando en aquella pregunta, cada vez estaba más confundida ante lo que Carnage le decía ¿Qué tenían que ver sus abuelos con que ella fuera la responsable de la creación de Carnage? La simple idea de que ella lo hubiera creado cuando era solo una potranca era verdaderamente estúpida, si bien no era mucho lo que ella recordaba de su niñez, mas precisamente de aquella edad tan tierna e inocente en que difícilmente alguien recordaría algo. Sin embargo había algo muy extraño e inquietante.
-cuando eras una potranca muy, pero muy pequeña, algo paso, algo muy malo, quizás no lo recuerdes, eras muy pequeña, aunque puede que sí, solo que tu mente trata de ignorarlo-
Por un momento, Lúthien sin saberlo comenzó a sentir una fuerte incertidumbre y exaltación sin igual, por primera vez en todo lo que llevaba del combate, se sentía verdaderamente atemorizada, pero no era por Carnage, o lo que este le decía, si no que al intentar hallar sentido a lo que este le decía, Lúthien sin saber con qué se encontraría, indago entre sus recuerdos, y lo que vio, fue algo horrible. Dos cuerpos apuñalados, desangrándose, y agonizando ante ella, miraba sus pequeños cascos, manchados en sangre, para que luego alguien le tomara, y salieran del sitio. No estaba muy segura de lo que estaba pasando por su mente, las imágenes no eran muy claras, pero había algo que si estaba claro, eran los rostros de aquellos que fallecieron ante ella, y gracias a fotos viejas y lo que le llego a decir su madre, era que los tenía muy presentes en sus pensamientos, sus abuelos, Night Light y Twilight Velvet.
Carnage sonríe ampliamente al ver como la postura de Lúthien palidecía, y sus ojos miraban desconcertados en todas direcciones.
-¿lo recuerdas?- dice la criatura con una sonrisa- sí, lo sabía-
-¿Qué paso….? No… no lo entiendo…- murmura Lúthien desconcertada, sin esperar alguna respuesta, pero de todos modos la obtuvo.
-tu madre pudo ocultar el hecho de que fuiste secuestrada a los 2 años, pudo ocultarte como fue la trágica muerte de tus abuelos, busco una pareja para salir adelante con ayuda, y poder hacer que tu olvidaras lo que paso, jeje, pero los dos sabemos que eso no funciono-
-cierra tu boca…- murmura Lúthien con un tono colérico, mientras colocaba un casco contra su frente, si bien no sentía dolor alguno, si sentía pesar y desorientación que no le dejaban tranquila.
-eras demasiado lista como para no pensar que algo muy malo había pasado, aunque no se lo decías a tu madre, por mucho tiempo viste a tus abuelos agonizando ante ti, cada noche, veías los cuchillos ensangrentados, y cuando jugabas en ese cajón de arena y encontraste ese vidrio, querías comprender que había pasado, y luego…-
Carnage aparece ante Lúthien, y con su garra rasga la mejilla de la princesa, esta al estar tan confusa no pudo preverlo hasta que vio su sangre en la garra de la bestia, la cual esta le señalaba, para que no perdiera de vista, luego, Carnage salpico la sangre de Lúthien contra una roca, y todo permaneció en silencio.
-¿Qué fue eso?- murmura Lúthien aún más confundida.
-observa, jeje, normalmente toma algunas horas para que despierte, pero, confió que el poder de la gema hará que el proceso sea más rápido-
-¿de qué?-
-shhhh- le calla Carnage y señala en dirección a el charco con su sangre. Es entonces que pasa algo que Lúthien no creería por un momento. Esta creyó ver como aquel charco se movió, agito la cabeza, esperando que sea solo una ilusión, pero cuando volvió su mirada en dirección a la mancha de sangre. Con incredulidad contemplo como la mancha palpitaba, y lentamente esta se retraía hasta el punto de convertirse en alguna especie de masa palpitante, la cual prosiguió a crecer de tamaño, y lentamente fue tomando la forma de una serpiente roja, la cual dio un chillido como si fuera un recién nacido.
El tiempo por un momento se detuvo para Lúthien, no podía creer lo que había visto, e inmediatamente trato de negarse, argumentando en su mente que todo esto era una especie de ilusión o truco de Carnage.
-Mi desarrollo tomo mucho tiempo, al principio estaba confundido, no sabía quién era, solo te recordaba a ti, intente volver con tigo, pero cuando lo hice, el escudo del maldito castillo de la armonía me repelió, y tu madre... tu madre siempre te vigilaba desde entonces... no pude llegar a ti. Me vi forzado a esconderme por mucho tiempo, y tuve que hacer de todo, para poder obtener un cuerpo más óptimo, es cuando la gema me llamo, me hablo, y me dijo lo que tenía que hacer- murmura Carnage mientras colocaba su casco contra la gargantilla, palmando la gema.
-es mentira… ¡eso es mentira! ¡Es imposible que yo haya creado vida con mi sangre! ¡Es imposible que tú hayas nacido de mi sangre! ¡Si fuera verdad lo que tú dices eso significaría que yo soy…!-
-un demonio- murmura Carnage con seriedad- sí, así es, entre todos nosotros, el verdadero demonio aquí, eres tú, y eso que yo tengo los cuernos, pero no importa, la gema es tuya, y te la daré si….-
-¡ALEJA ESA COSA DE MÍ!- exclama Lúthien colérica hacia Carnage, por un momento la tierra se estremeció ante su grito.
-no puedes negar tu verdad, desde el principio, este fue tu destino-
-¡Cállate!- exclama Lúthien colérica mientras tomaba la espada, y está envolviéndose en una potente aura morada, dispara una ráfaga contra Carnage, el cual se ve en dificultades para esquivarla, pero logra conseguirlo, sin borrar aquella malévola sonrisa de su rostro. Lúthien se lanza colérica contra Carnage y el combate final entre ambos dio comienzo.
Sus ojos se tornaron rojos mientras está contemplando los restos de lo que alguna vez fue su hogar, el rojo que estos despedían eran tan intensos que parecían ser las llamas del propio infierno. Y entre todo su cólera y dolor, los cuernos que yacían en su frente comenzaron a crecer, abriéndose paso entre su carne, como si fueran arboles enraizados estos crecieron a medida su cólera iba en aumento, volviéndose 6 centímetros más largos de lo que hace poco fueron.
La poni demacrada despidió de su ser un sonido tan estremecedor e intimidante, un gruñido como el de una gigantesca bestia, que todos los grillos que cantaban a los alrededores guardaron completo silencio, ante el terror que estos sintieron al escuchar a este depredador enfureciéndose. Es entonces que a la par que su furia iba creciendo que las nubes de tormenta rugieron igualmente como si sintieran lo mismo que esta sintiera, un potente relámpago se hizo escuchar, callando los gruñidos de la yegua devastada, para luego ser remplazado por un sonido más tranquilo y suave, como lo es el sonido de la lluvia, la yegua se quedó sentada en el suelo, mientras el agua pura caía finalmente bañándola completamente sin que a esta le importara en lo más mínimo.
En un cuarto de baño amplio, sumergida en el interior de una bañera con agua tibia, sentada en el interior mientras el agua corría y poco a poco la tina se iba llenando lentamente. Su cuerpo era muy delicado y frágil con muchas partes sin piel, o apenas recubierta con una membrana que era muy frágil y delgada. Por mucho tiempo esta había sido incapaz de siquiera lavarse ella misma, por fortuna o desgracias, luego de tanto tiempo de pasar bajo los cascos o garras de enfermeras que le den un baño de esponja, finalmente tenía la libertad de hacerlo ella misma, y así obtener un poco más de intimidad en su persona.
Dado a que no podía usar jabón para lavarse, los grifos le proporcionaron una sustancia en base a alcohol y algunas plantas medicinales para que pudiera lavar y al mismo tiempo desinfectar su cuerno, usando una especie de humectante o desinfectante. Dicha sustancia era de un tono verdoso pero transparente, y al entrar en contacto con el agua caliente este no representaba ningún cambio muy notorio pues no tenía ningún tipo de pigmento.
Era minuciosa y delicada cuando lavaba su cuerpo, tomándole aproximadamente dos horas el hacerlo bien, aunque con frecuencia le tomaba una hora, dado a que ya tenía una fuerte percepción de donde tallar y con qué fuerza y detenimiento. Recorriendo cada centímetro cuadrado con una esponja bien remojada de dicha sustancia, era un proceso que debía repetir al menos dos veces al día, con el fin de librarse de cualquier agente patógeno. Mientras estaba fuera de las habitaciones, siempre venía alguna sirvienta quien lavaba el baño cada día por el mismo motivo.
Con un cepillo pequeño que era remplazado en cada ducha, esta se tallaba sus cascos, y su cuerno, siendo estos en lo que más le demoraba realizar durante su baño. Removía costras y estancamientos que se generaban al pasar tanto tiempo en el traje, igualmente tenía 8 trajes, uno para cada día, los cuales al igual que ella eran limpiados y desinfectados y restituidos, dichos trajes le esperaban en una cabina esterilizada, en la que entraba desde el baño para proseguir a ponérselos.
Los largos lapsos que le tomaba cada baño desinfectante, si bien en momentos eran tediosos, la princesa supo aprovecharlos para poder pensar con tranquilidad, todo estaba en silencio en ese sitio, las paredes eran gruesas por lo que ningún sonido del exterior entraba, solo estaba ella, aislada en ese pequeño espacio, tallando su cuerpo y nada más.
Pese al pasar de los años que ella se estuvo de regreso al imperio grifo, aun extrañando a su familia, prefería estar en este sitio, sentía que era lo mejor para todos, no solo porque solo en el reino grifo era donde mejor se podían atender sus necesidades médicas; si no que ella sentía que era mejor que estuviera aislada, de todos, ella misma no se sentía segura en ningún sitio, y sentía que estar fuera de aquí, solo terminaría perjudicando a los demás. Recientemente le había llegado la invitación a la boda de su hermana, no tenía ningún interés en ir, no solo porque no corresponde con sus necesidades médicas, sino porque sentía que ya no encajaba en ese lugar, la felicidad de su hermana no era para ella, la sentía intoxicante para ambas, como si ninguna estuviera conforme con la presencia de ella. Sentía que ya no tenía nada que hacer en el imperio de cristal, en Maretonia o cualquier otro sitio. Y tras tantos años, ella solo podía sentir que si había un lugar para ella, seria este, pues solo aquí, ella está cerca de aquello que es lo único que le queda, lo único por lo que su corazón seguiría latiendo.
Ya cuando estuvo a punto de llegar a lo último de su lavado, esta se puso verdaderamente ansiosa por terminar, los últimos días, habían sido decepcionantes pero aún tenía la esperanza de llegar a hacerlo reaccionar, aquel lobo que le esperaba recluido en una celda, su único deseo era poder hacer que aquel lobo le recordara, y así poder estar juntos de nuevo. Un pensamiento quizás un poco infantil, e irrealista tomando en cuenta los años que han pasado sin muchos cambios, pero era lo único por lo que ella seguía adelante.
Ya solo le faltaba lavarse la cabeza y el rostro, le tomaría 20 minutos hacerlo bien, pero ella intentaría que solo le tomara 10 minutos. Tomo una esponja suave bañando en aquel líquido y prosiguió a lavarse. Ya casi iba a terminar cuando en eso.
-¿Qué es esto?- dijo ella mientras palmaba su frente. Esta frunció el ceño y palmo con más detenimiento, sintiendo una especie de protuberancia, algo duro debajo de su carne. Algo inquieta, siguió palmando para ver si había otro semejante, y no tardó en encontrar un segundo del otro lado de la frente.
El diagnóstico oficial fue que eran tumores, aunque ella y la reina grifo sospechaban que era algo más, inmediatamente pidió que se los extirparan, los médicos le indicaron de lo peligroso que seria, pues los tumores estaban adheridos al hueso de su cráneo, esto a ella no le importó, de echo le dio más motivos para deshacerse de ellos, exigiendo que se le llevara a cabo la operación y así se hizo.
Pasaron algunos días, ya casi cuando el día de la boda estaba a punto de llegar cuando, nuevamente esta estaba en su baño, lavándose, y volvió a sentir las protuberancias, corrió a un espejo, y se despojó de los vendajes cuanto antes. Lo primero que vio fueron dos amplias cicatrices aun sangrando. Sin ningún temor o repudio, esta extendió sus cascos y palmo esos huecos que tenía en la cabeza, introduciéndolos entre su carne, y hay estaba otra vez, los dos tumores, habían regresado, y esta vez, sin una capa de piel gruesa que distorsionara la imagen, pudo incluso verlos al abrir su carne, eran negruzcos, igual o más duros que el hueso, y tenían una forma muy peculiar, una forma encorvada y puntiaguda.
Lúthien miro al cielo, y observo como lentamente las pequeñas gotas de la lluvia iban cayendo desde el cielo, se quedó hay posada, observando tan atentamente, que por un momento le pareció como si estas cayeran lentamente, casi podía verles caer desde las nubes, y descender lentamente bajo su percepción, chocando contra el suelo. Pese al ocasionar sonido estridente que los relámpagos soltaban, este escenario, ahora se mostraba un tanto más gratificante para ella, ver el agua caer y bañar todo lo presente nublando su percepción, y el sonido de las gotas impactando contra el suelo, llegaron a parecerle un tanto relajantes y tranquilizadoras. Por un momento su ira se calmó, y el calor que esta despedía de su ser fue enfriado por la misma lluvia.
Probablemente ella se hubiera quedado en ese sitio, incluso recostado sobre el fango para poder descansar y contemplar la tormenta, pero pronto pasaría algo que le arruinaría el momento, al notar como una espesa neblina comenzaba a volver imperceptible todo lo que se encontraba a su alrededor, una espesa neblina provocada involuntariamente por ella, un espeso manto blanco que se generaba por el agua helada entrando en contacto con su cuerpo aún caliente.
La poni demacrada se levantó de su lugar, y se fue saliendo de la pila de escombros de cristales, esta se encamino hasta salir de aquella zona devastada. Pensó en buscar algún refugio pero todas las casas estaba destrozadas, incluso la misma alcaldía, pese aun estar de pie, lamentablemente no contaba con un techo que pudiera darle cobijo.
Se dirigió a las afueras del pueblo, y busco cobijo debajo de un colosal árbol. La niebla que su cuerpo provocaba al ser empapado tardo un momento en disolverse, aunque no desapareció totalmente, pero si fue lo suficiente como para que todo se despejara y pudiera ver más claramente lo que estaba a su alrededor. Se sentó al pie del suelo, pero no se recargo en el tronco del árbol en ningún momento. Cuando la niebla se despejo un poco, pudo observar nuevamente la tranquilidad de la lluvia que esta le infundía. En eso, esta se percató de algo que no había visto antes, no muy a lo lejos, diviso lo que parecía ser una casa que no fue devastada por el incendio que destruyó el pueblo, probablemente por lo apartado que se encontraba, y al ver como la tormenta se volvía más intensa, decidió levantarse e ir inmediatamente al sitio.
Avanzo entre la tormenta, y aunque la neblina no tardó en aparecer tras volver a empaparse, esta se vio contenida y retenida contra los suelos gracias a la fuerza con la que el agua caía. Siguió un viejo sendero que llevaba directo hasta aquella casa, pasando por algunos troncos secos y ennegrecidos, esta camino hasta pasar sobre un arco de madera ya podrida y bastante desgastada en el que aún se podía leer "Sweet Apple acres"
La figura se encamino hasta llegar a la casa, posiblemente la única que aún se encontraba en buen estado, subió los escalones de madera, y estuvo a punto de entrar por la puerta para resguardarse de la lluvia, cuando en eso, esta se percata de algo. En principio escucha un sonido seseante, pero luego, siente como el suelo sobre el que se encontraba de pie comenzaba a sumirse, mientras podía oler un aroma a quemado, esta mira al suelo, y divisa como sus pisadas sobre la madera, comenzaban a quemarla. Exaltada, rápidamente retrocedió de espaldas, al punto de tropezar y caer directo contra el fango. Exaltada mira en dirección a los escalones de la casa, y vio aquellas huellas de quemaduras que había dejado, no tardaron en prenderse en llamas, pero por fortuna, la fuerza de la tormenta al poco tiempo apago las llamas, salvando a la casa de terminar bajo las fauces del fuego.
La tormenta siguió, y Lúthientardo un momento en levantarse del fango, y dejo atrás aquella casa, consciente de que si intentaba buscar refugio en ella lo más probable era que terminara consumiéndola en un incendio tan pronto entrara. Estuvo a punto de rendirse en su búsqueda por un refugio, cuando en eso, esta diviso algo, no muy alejado de aquella casa, pasando algunos troncos secos y un par de manzanos, se divisaba un granero en relativo buen estado. Ella se dirige a aquel sitio y se percató de que el suelo del mismo estaba compuesto por suelo firme, principalmente placas de mármol. Primero coloco un casco sobre el mármol y tras ver que su calor no le prendía en llamas, con mucho cuidado empujo la puerta y entro.
Se resguardo dentro del granero, y en lo primero que pensó, era en buscar algo con que poder cubrirse, entre tantos objetos de jardinería y cosecha no tardó en encontrar una lona, de aquellas que se usan para cubrir las cosechas o las máquinas de arar. Estuvo a punto de tomarla con sus cascos, pero luego recordó que lo más probable era que terminara prendiéndolo en llamas en cuando lo colocara sobre su lomo.
Se sentó sobre una placa de mármol, con una expresión miserable, mirando aquella lona con algo de tentación, pensando en si realmente ella la incendiaria con solo tocarla. Es entonces que ella decide probar algo que realmente no estaba segura de sí funcionaria o no. Con algo de esfuerzo encendió sus dos cuernos en magia, y envolvió la lona en un manto rojo, con el que la levito y la acerco a sus cascos. Con la lona aun cubierta por su magia, esta se la acerco lentamente, y con cuidado y precaución la palmo con la punta de su pesuña, parecía funcionar, la lona no comenzó a humear o mostrar algún signo de prenderse en llamas por lo que decidió finalmente tomarla, en eso, pasa algo que realmente no esperaba. Al estar envuelto entre su magia y ser tocado por sus cascos carnosos y huesudos, el manto negro inmediatamente sufrió una especie de reacción, pero no fue una combustión espontánea, si no que el propio manto se transformó, la tela se volvió más gruesa, pero al mismo tiempo ligera, su color negro desapareció y en lugar de eso se tornó de un color marrón rojizo y oscuro.
Ella palmo con su casco la lona, la tela se sentía muy diferente, más que una tela, parecía piel, una especie de piel, rasposa, impermeable, pero ligera y suave al mismo tiempo. Extendió el manto escarlata y se cubrió con el mismo con el fin de cubrir su cuerpo demacrado y frágil, en ningún momento el manto se prendió en llamas, y de hecho, le sirvió como un aislante del propio calor, con el cual se permitió recostar sobre una pila de eno seco, donde ahora podía descansar sin miedo a quemarlo todo.
Trato de acomodarse, y recostarse con comodidad con el fin de por un momento encontrar un poco de paz en su interior, hasta que la tormenta poco a poco cesa, y la lluvia cada vez se hace más suave e imperceptible, apenas escuchándose el gotear del techo.
Lúthien se acerca a la salida y se sienta de cara a la puerta donde observa el paraje nublado, con los grandes charcos alrededor de todo el terreno, donde las ondas en el agua comenzaban a calmarse, y el reflejo del entorno se hacía presente. Es aquí cuando ella se ve a si misma reflejada en el agua, y por un momento, todo parece tomar un vuelco en su interior.
En la cima de una torre, recostados sobre el tejado, se encontraba un grifo de plumaje amarillo con lomo azulado y una yegua, que vestía un peculiar traje negro que le cubría todo el cuerno. Ambos estaban recostados sobre el tejado, mirando con admiración la luna y las estrellas.
- Whisper... ¿Cuándo faltara para que esté completamente llena?- pregunta la yegua con un nudo en la garganta
-tres días- suspira el grifo con total seguridad.
-no te iras… seguirás siendo el mismo….- murmura Lúthien con decisión.
-Lúthien… no quiero romper con este momento pero… tenemos que ser honestos, los registros más viejos de los que se tienen constancia datan de hace más de 500 años, y en todo ese tiempo, no ha habido ni un solo caso de un lobo grifo que desarrolle conciencia-
-¡esta vez será diferente! ¡Ya se ha demostrado que es posible!- exclama Lúthien.
-con ponis-
-¿Qué diferencia hay?- murmura la princesa con un tono colérico.
-mucha…- dice sin más.
La princesa le mira con una expresión quebrada.
-tu eres el grifo más dulce y tierno que he conocido… ¡tu corazón es puro, lo sé!-
-aun el grifo de corazón más puro, que rece en la noche, puede convertirse en lobo cuando la luna este llena y la conita florece- murmura Whisper- me voy a convertir en un monstruo en 3 noches…. Quizás sea mejor que te vallas para entonces, regresa con tu familia…-
-¡tú eres mi familia ahora!-
-me iré en poco tiempo, es un hecho-
-me quedare con tigo… lo juro, hasta el final…- murmura Lúthien con gran cólera, y de ser posible, hubiera caído en llanto.
-tienes que irte… no quiero que lo veas….-
-lo veré, y estaré ahí, para que todos sepan que aun eres tu-
Whisper queda callado por un momento, sin decir nada, Lúthien se le queda mirando con un fuerte sentimiento colérico.
-¿y si no termino por controlarlo?-
-lo aras…-
-¿y qué tal si no? No puedes quedarte con migo-
-lo are, permaneceré a tu lado, de una forma u otra, hasta el final-
-¿aun cuando termine siendo un monstruo?- murmura Whisper con ojos inundados en lágrimas y con una vos por demás quebrada.
-¡no eres un monstruo y nunca lo serás!-
-¿Por qué no?- murmura el grifo con ojos enrojecidos.
-porque si tú eres un monstruo, significa que yo también lo soy…-
Por un momento todo se mantuvo en silencio mientras ella observaba su rostro en el agua, vio detenidamente su rostro deformado, carente de piel, y con múltiples heridas expuestas, asemejándose más a un cadáver en descomposición, se fijó en sus ojos enrojecidos, los colmillos que se asomaban entre sus escasos labios y los dos cuernos que poseía en su frente.
Se mantuvo ausente por un momento, y luego, esa inexpresividad, comenzó a convertirse en verdadera rabia, comenzó a sentir odio y repulsión por sí misma, ver esos cuernos, verlos en su rostro, le causaban más cólera que su propia apariencia a cadáver.
-tú no eres un monstruo Lúthien-
-si lo soy…. debo serlo….-
-no, no puedes, porque tú eres la luz que ilumina mi alma-
Recordó ella:
Se levantó de golpe, y con gran cólera, tomo sus cuernos con sus cascos y trato de tirar de ellos inútilmente.
Busco en el granero, y rápidamente tomo un serrucho, y trato de talar sus cuernos, con rabia serrucho con tanta fuerza, tratando de deshacerse de sus cuernos, pero el mismo terminó rompiéndose, como si fuera de cristal. Arrojo el serrucho y rápidamente tomo un martillo, y con todas sus fuerzas se golpeó con fuerza contra los cuernos, sin importarle si fallaba en algún golpe y se daba directo en el cráneo, golpeo con tanta fuerza como pudo, hasta que el martillo también termino quebrándose. Corrió con rapidez en círculos e inclino la cabeza contra el suelo con el fin de que los cuernos rosaran contra el mismo y terminaran atorándose con algo para quebrarse. Lo único que provoco fue un largo rayón a lo largo del suelo de mármol. Finalmente tomo impulso y corrió contra una colosal placa de mármol suelto, coloco sus cuernos al frente y el impacto con fuerza contra la misma.
El golpe fue tan fuerte que Lúthien quedo inconsciente tras esto, despertando algunas horas después, un tanto desorientada, trato de moverse, cuando en eso, se dio cuenta de que algo le sostenía la cabeza, miro al frente y se percató de que estaba con la cabeza clavada contra aquella placa de mármol, sus cuernos lo habían atravesado, trato de zafarse y se dio cuenta de que estaba atorada.
Forcejeo y no pudo zafarse, en lugar de molestarse, vio esto como una oportunidad, ahora que tenía sus cuernos clavados y totalmente sujetados, ahora solo tenía que tirar en dirección contraria, con el fin de que estos terminen rompiéndose y librarse finalmente de ellos. Pese a que claramente era una pésima idea, no le importó, y decidió correr el riesgo sin importar si el resultado final era su muerte.
Esta apoyo sus cascos con fuerza y firmeza contra el suelo de mármol, acomodo su cuello, y luego retorció con fiereza su pescuezo y cabeza con el fin de forzar los cuernos y hacer que los mismos tronaran. Apretó sus dientes con fuerza, se obligó a hacer más presión sobre la placa de mármol, arrastro sus pesuñas y se forzó a seguir tratando. Su cuerpo era tan delgado que parecía que quien terminaría quebrándose al final sería ella misma en lugar de los cuernos, parecía como si en cualquier momento sus patas o su propio cuello terminaran en partirse en dos.
Su cuerpo comenzó a sudar sangre, su carne se comenzaba a desgarrar, y comenzaba a tener varios cortes tanto internos y externos, sus dientes se agrietaron por tanta presión que esta misma imponía, y comenzó a escucharse como algo duro comenzaba a ceder junto a ella.
Comenzó a reír con sadismos y un breve instante de locura, mientras sentía como algo en su cabeza comenzaba a aflojarse y a desquebrajarse. Apoyo sus cascos con fuerza, concentro toda sus energía en su cuello y columna y dio una fuerte envestida, con la que finalmente la roca, termino cediendo, el mármol estallo en pedazos. La poni demacrada cayó al suelo con fuerza, aturdida, donde se quedaría recostada por un momento, y tras recobrarse un poco, lo primero que aria seria colocar su cascos sobre su frente, y palmar sus cuernos, esta abrió sus ojos totalmente al recorrer completamente las curvas de sus cuernos y percatarse que estaban ilesos y que incluso podía ser que fueran un poco más grandes.
Enfurecida más que nunca, se dio de topes contra lo que restaba de la placa de mármol, se golpeó con tal fuerza y desesperación, tratando de, si bien no romper los cuernos al menos pulverizarse el cráneo para terminar con esto de una vez, pero no importaba cuanto se golpeara, al final el único que termino destrozado fue aquella placa de mármol.
La yegua se tumbó en el suelo, completamente frustrada y rendida, y de ser posible, probablemente habría caído en llanto ante su cólera.
Se tumbó en el suelo, sollozando, deseando que esto terminara de una buena vez, permaneció en silencio, con total rendición, mirando inexpresivamente al suelo, hasta que en eso, se percató de una especie de sonido extraño, una especie de siseo que se oía en el aire, esta miro desorientada a su alrededor, y antes de que pudiera preverlo esta se sobresalta al ver ante ella a no una, si no cientos de serpientes de todos los tamaños, formas y colores ante ella, rodeándola. Esta por el sobresalto se precipito hasta una pila de eno, de la que diviso sobresaliendo un palo, el cual tomo con apuro envolviéndolo entre su magia, sacando de entre la paja un trinche viejo con el cual apunto contra las serpientes para apartarlas.
-¡aléjense de mí!- exclamo con cólera, pero las serpientes permanecieron inmóviles, mirándola fijamente, todas ellas, observándola.
-¡no me oyeron! ¡Apártense!-
En eso pasa algo que no se esperaba, y como si las criaturas le entendieran, las serpientes se hacen a un lado, abriéndole un camino por el que le permitían pasar. Lúthien quedo perpleja y confundida ante esto, y en lugar de pasar por ese sendero que las serpientes le habían creado, se queda completamente inmóvil, mientras enfocaba su vista directo contra ellas, en un ciclo casi hipnótico en el que ella miraba a las serpientes y ellas le regresaban la mirada, entre sus fríos e inexpresivos ojos, esta se veía reflejada a sí misma.
Entre tanto, algo parecía cobrar sentido dentro de la cabeza de la princesa, no estaba segura de que podía ser, pero era como si finalmente lo entendiera. Algo en ella comenzaba a sentirse nuevamente segura de sí misma, y cualquier miedo que pudiera sentir por aquellas serpientes quienes le seguían a todas partes parecía desvanecerse.
Luego de un largo intercambio de miradas entre ellas, Lúthien con movimientos lentos y nada bruscos, extendió el palo y lo acerco a las serpientes, es aquí cuando una de ellas, una serpiente que media aproximadamente dos metros de largo, de cabeza pequeña y escamas moradas se acerca lentamente hasta el trinche, y reptando escala sobre este, tal y como si fuera una rama. Lúthien levanta el trinche y lo sujeta con sus cascos, y mientras la serpiente morada se acomodaba a lo largo de su cuello siseando suavemente, mientras se acomodaba con total tranquilidad, el trinche era cubierto por una masa roja y carnosa que lo fue deformando, convirtiéndolo en un tridente encarnizado, con el cual esta se apoya contra el suelo, mientras todas las serpientes le rodeaba completamente.
Lúthien cerró los ojos y recordó lo último que ella recordaba de Whisper. Remontándose a cuando el lobo rompió sus ataduras, en un principio aterrada por que el lobo terminara devorándola, al final pasaría todo lo contrario.
El lobo oscuro arremetió con fuerza contra la puerta de acero, se estrelló con tanta fuerza que parecería que tumbaría la puerta, pero tras recuperarse se darían cuenta de que esta estaba completamente ilesa. El lobo desesperado, corrió en dirección al final de la cámara y luego regreso con mayor fuerza para impactar con mayor potencia, esta vez el impacto fue mayor, y se soltó un sonido semejante al de una campanada. La bestia inicialmente se tiro al suelo, aturdida y lastimada por el impacto.
Está tratando de regresar en pie, logro levantarse contra apenas, con una pata levantada y contra su pecho mientras chillaba como un cachorro, Lúthien miraba a Whisper con confusión y temor, esta trataba de entender lo que estaba pasando, miro al lobo a los ojos, y pudo ver en estos el reflejo de su amado grifo, es entonces que Lúthien comenzó a entenderlo. Ambos miraron a la puerta y notaron que esta estaba apenas con una tenue abolladura, tras tremendo impacto.
El lobo se enfureció y arremetió con fuerza contra esta, con el fin de tumbarla. Lúthien quien desafortunadamente no podía ayudarle, pues dentro de la habitación no tenía magia, comenzó a pedir ayuda con desespero, tratando de gritar tan fuerte como le permitía su garganta, suplico por que abrieran esa puerta. Whisper daba vueltas en la habitación, tratando de ganar impulso para tumbar la puerta, tras cada golpe el mismo se iba debilitando y lastimando notablemente, más de lo que la puerta cedía. Comenzó a presentar heridas en todo su cuerpo. Incluso el mismo se había quebrado la nariz tras un último impacto del que ya no pudo volver a levantarse.
-¡Whisper!- exclama Lúthien auxiliándolo.
El lobo gruño, e inútilmente trato de ponerse en pie.
-por favor detente… esto no funcionara- murmura la princesa colérica.
El lobo no le escucha y trata de arrastrarse hasta la puerta de acero. Lúthien se le interpone y lo toma por el rostro para verlo a los ojos.
-¡no lo entiendes! ¡No podrás tumbarla!- exclama Lúthien colérica y triste por como Whisper se estaba lastimando solo- fue hecha para eso….-
El lobo la mira con una expresión triste, y Lúthien le mira con la misma expresión, era como ambos entendieron que pronto podría llegar su final. Es entonces cuando comenzó, primero ambos sintieron como algo se estremecía por debajo de ellos. Y antes de que Lúthien lo entendiera, Whisper se le abalanzo, extendió sus alas y la cubrió con su cuerpo. Todo fue tan rápido que apenas Whisper le resguardo, esa puerta que no pudo tumbar con todas sus fuerzas, estallo y fue disparada como un proyectil contra la pared, y por la entrada un mar de fuego verde, fiero y salvaje se abrió camino, y envolvió a ambos en su infierno.
Al principio Lúthien cerró sus ojos mientras el calor pasaba. Pero se armó de valor, consciente de que posiblemente lo que vería no le gustaría pero también al tanto de que podría ser la última vez que vería los ojos de su amado. Ella abrió sus ojos, tratando de buscar los de él, y ante ella, presencio algo terrible y horrible, vio a su amado, la estaba abrasando y protegiendo con su cuerpo, mientras en lo que parecía ser cámara lenta pero realmente fue solo un instante, vio como él era consumido por el fuego, como su cuerpo se desvanecía entre un montón de cenizas, y al final las mismas llamas terminarían cubriéndola por completo a ella también.
Lúthien dio un fuerte grito mientras era bañada entre el fuego salvaje, pero no era por el dolor de ser consumida por el mismo, sino por el hecho de que ya no podía ver sus ojos, de que él había desaparecido finalmente, que ya no podía sentirlo, ya no estaba, su amado Whisper, se había hecho cenizas.
Hubo un derrumbe, y los restos de ambos fueron cubiertos por los escombros. Pero pese a todo esto, ella de alguna forma seguía viva, en el sitio más recóndito de entre la tierra y las rocas, ella estaba dentro de un hueco donde aún velaba destrozada la pérdida de su amor, y cuando el corazón de él dejó de latir, el de ella se prendió en llamas. Entro en cólera, la tierra se estremeció con estreñido y violencia, tal cual su dolor, sus ojos brillaron en un fuerte tono escarlata, mientras de su cuerpo empañan ondas de choque que empujaban las rocas, se escuchó un fuerte rugido, es cuando los tumores que tenía en la frente, emergieron de entre la carne y crecieron lentamente formándose los cuernos demoniacos.
Una poderosa onda expansiva surgió de entre los restos de la explosión, y de las cenizas, broto un nuevo ser, enfurecido, malévolo, pero aun con una pequeña pisca de su antigua entidad, desvaneciéndose entre las sombras que lentamente le envolvían, dejando tras de sí la marca de su figura ante las miradas incrédulas y aterradas de quienes presenciaron su emerger. Desapareciendo tras una marea de llamas y oscuridad.
-¿Qué más da? si ya no me queda nada murmura esta con resignación. Respirando ahora con tranquilidad pese a lo que esta pensaba, mientras lentamente un aura rojiza comenzaba a manifestarse en su cuerpo, las serpientes sisearon suavemente y esta misma también emitió un siseo semejante. Con prepotencia dio un golpe con el tridente contra el suelo, y una pequeña onda expansiva fue expulsada, bañando con su poder a todas las serpientes, y cuando esta abrió sus ojos, vio su aura y esencia reflejada en los ojos de todas las criaturas. Lúthien les observaba mientras las mismas se inclinaron ante ella, bajando la cabeza como si estas fueran sus leales súbditos.
Los ojos de Lúthien resplandecieron en un intenso brillo escarlata así como sus largos cuernos, esta empuño con fuerza el trinche y la serpiente que estaba en su cuello emitió también un fuerte siseo agresivo, casi como si fuera un reflejo de su ama.
La figura de la princesa destellaba entre la oscuridad absoluta entre un destello rojo, tornándose en la silueta de una verdadera entidad demoniaca. Ahora que el segundo sello se había roto, finalmente el verdadero demonio había despertado.
Fin
Finalmente el fin ha llegado y yo…. no sé cómo sentirme ante esto. Fueron más de dos años, dos años de Gema Sangrienta, y de estos uno entero se dedicó a este libro 4, fueron 61 capítulos y más de 540,000 palabras, que equivaldría a un libro de más de 1000 páginas, y se acabó.
¿Este es el final? Sí, pero como quien dice, todo final es un nuevo comienzo.
JRR Tolkien decía: que las grandes historias no tienen un final, que siempre nos acompañan y revivimos sus pasajes, teniéndolas siempre en nuestro pensamiento.
¿Existe la posibilidad de un libro 5? Si, claramente, existe la posibilidad de un quinto libro, así como de un sexto y un séptimo, pero no creo poder hacerlo, ya gaste dos años de mi vida solo en estos 4, quisiera descansar y dedicarme a otros proyectos, y francamente no sé cuánto me tome acabar si sigo la historia.
No quiero que se repita lo mismo que paso con la saga de "Tinieblas y Oscuridad" escribí tres libros de ese fic (sin contar las precuelas) y continúe con un nuevo libro de ese fic, muchos quizás aun lo recuerden, otros incluso lo siguen esperando, fue mi error empezar precipitadamente con "Poderes Oscuros" cuando apenas termine el libro anterior "El Reinado de la Desolación" la historia, el arco principal de Arwen, termino en ese fic, y el siguiente se desarrollaba 200 años después, era más una nueva saga que una continuación, nuevos personajes y un nuevo mundo (literalmente) esto ya había dejado de ser un fic sobre MLP, y empezaba una historia a la que no estaba preparado, aún faltaban muchas cosas que pulir, y mucho que planear antes de siquiera escribir el primer capítulo. Ahora algo semejante sucede con GS si continuo el fic, se empezará un nuevo arco, nuevos protagonistas, y nuevos villanos, un metaverso más amplio, podría continuar, pero estoy muy cansado, no solo mentalmente, mis manos lo están pagando, me duelen, y con lo tanto que escribo me es cada vez más difícil ser tan frecuente como antes. No quiero entrar a un hoyo del que no estoy seguro de poder salir.
¿Me retirare de Fanfiction? Por lo pronto no. Disfruto de escribir, y traerles nuevas historias, me agrada mucho que les guste y comenten que les pareció, que hagan sus propias teorías, sin duda es algo sin igual y agradezco a todos aquellos que me siguieron hasta el final de esta saga y todas mis demás historias. Por lo pronto, solo les diré que muchas gracias, y que pueden esperar más de mí y mis fics, gracias a su apoyo es que sigo con esto, y por eso muchas gracias.
Por lo pronto tengo algunos proyectos en mente, e incluso retomar algunos antiguos como "El Tercer Sello" pero eso es algo que veremos a futuro. Por lo pronto solo puedo pedirles paciencia, y que no se enojen con migo si no continuo con un proyecto, ya me fue muy difícil terminar este, y deben entender que no es fácil para alguien seguir con tantas historias a la vez, en parte es mi culpa por tener tantas, pero que puedo decir, soy alguien inquieto e imaginativo, no puedo prometer que terminare todas mis historias, pero sí que lo intentare.
Muchas gracias a todos mis lectores, se despide Parca 333
