El día de Lili Zwingli había estado mal desde el principio. Se había levantado temprano para prepararle el desayuno a su hermano mayor cuando se dio cuenta que no había nada de comida en la nevera; había olvidado hacer las compras el día anterior, y ni siquiera podía pedirle a él que la acompañara. Cuando se asomó por la puerta de su cuarto lo vio desparramado sobre su colchón, boca abajo. De ninguna forma iba a despertarse, ni siquiera si le gritaba ¡Bruder! al oído de la forma más ruidosa que pudiera.

"Ah, parece que tendré que irme de compras", pensó mientras cerraba la puerta de la heladera, luego de haber buscado algo que comer por la mañana, sin éxitos.

Se fijó la fecha que era en el calendario: 31 de agosto. Ya debía comenzar las clases al día siguiente en su instituto en Nueva York, lo cual sonaría extraño ya que tanto su hermano como ella eran suizos.

Fue a su cuarto a cambiar su camisón por un vestido con el cual poder salir afuera, pero también se llevó una sorpresa cuando notó que ninguno de ellos estaba limpio. Además de ir de compras debía lavar la ropa y volver a ordenar su placard; anotó mentalmente que debía conseguir jabón para la ropa. Lo único que pudo ponerse la chica rubia fue su característico listón azul, que por suerte estaba ileso. De repente, tuvo la idea de buscar en el armario junto al de ella. Seguramente tendría algo que pudiera ponerse.

"El último día de vacaciones nunca es bonito...", pensó Lili, mientras se cambiaba su pijama rosado por la ropa con estampado militar que tenía guardada su hermano. Tenía la suerte de que Vash no tirara nada; de otra forma ni siquiera podría salir de su casa estando en ropa para dormir. El mayor aún estaba durmiendo en su habitación, pero Lili no tenía problema en ir de compras sola. Después de todo, terminó acostumbrándose al tener que vivir sin sus padres a los catorce.

¿Por qué resultó que todo en la ciudad estaba vacío salvo por el supermercado? No había nadie en las calles, ni siquiera cruzaron autos por las avenidas, pero cuando la joven llegó a hacer las compras el local estaba hasta las manos de la cantidad de gente que había ido. Le sorprendía que fuera un domingo cuando se llenara más a esa hora. Pero Lili no se dejó vencer; simplemente se las arregló para pasar entre los clientes que estaban en el lugar, para lo cual su pequeño tamaño era una ventaja. Cuando ya había recogido todo lo que tenía que llevarle a su hermano, caminó hasta la caja y esperó en la cola hasta que fue su turno.

Hasta allí, la falta de comida y la ropa sucia sólo habrían sido un detalle menor.

En el camino de vuelta, habría vuelto normalmente a su hogar de no ser porque una amable voz la detuvo de su rumbo cuando estaba a punto de cruzar la calle. Se había detenido frente a una plaza, donde había una gran cantidad de pancartas y carteles, además de un podio.

―Disculpa, ¿no te interesaría estudiar gratis?

―¿Ah? ―Lili se dio la vuelta, dándole la cara a una mujer de cabello corto que sostenía un panfleto frente a ella. No se detuvo a observar sus exuberantes pechos hasta que levantó la mirada a su rostro, viendo su amable sonrisa en su rostro redondo y sus ojos azules. Se sintió algo intimidada por la delantera de la mujer, pero respondió.

―Estamos sorteando una beca y sólo nos quedan cinco rifas más ―dijo la mujer, llevándose una mano a la nuca y cerrando los ojos―. Si aceptaras me harías un gran favor... y a la academia, por supuesto. ¿Te gustaría?

Ella le acercó un panfleto a Lili, el cual tenía una inscripción en el frente: Gran sorteo por el aniversario n° 50 de la Academia Mundial W. Cuando le dio la vuelta para ver el reverso notó que el número 0801 estaba escrito.

―¿Aceptas? Es gratis, por favor, en serio necesito el extra que me darán por organizar esto... ―dijo la mujer, casi rogándoselo. Antes que pudiera decir otra cosa, Lili asintió.

―Está bien, puedo llevármela ―contestó. Su hermano se había sobreesforzado el día anterior en el entrenamiento de combate cuerpo a cuerpo, por lo que no creía que le molestara que ella llegara algo más tarde. Tomó la rifa y vio cómo la mujer tomaba un anotador de debajo de sus manos para escribir unas cosas en él.

―¿Puedes decirme tu nombre?

―Lili Zwingli ―respondió ella.

―¿Lili? Qué nombre más raro... ―murmuró―. ¿En qué estaba? Oh, claro. El sorteo se hará en unos minutos así que sería un gusto si te quedaras un ratito hasta que demos los resultados. A ver si tienes suerte. ¡Hasta luego!

La mujer se alejó, dejando a la joven con el panfleto en las manos en medio de la cuadra. No estaba muy interesada en conseguir una beca para un nuevo instituto, pero de alguna forma la mujer la convenció de aceptar entrar en el sorteo. "No parece una mala idea, quién sabe si llego a ganar", pensó Lili. Tal vez le vendría bien entrar en un nuevo colegio, hacer nuevos amigos, cambiar de ambiente, en lugar de quedarse todo el tiempo en su casa mientras su hermano iba a la escuela militar.

Ahora que lo recordaba, ella ni siquiera tenía amigos. El único que realmente se interesaba por ella era Vash, y por supuesto ella misma. No sabía por qué nadie se le acercaba en el colegio; tal vez era por falta de interés. ¿Quién querría saber sobre una reservada chica que ni siquiera se veía como tal? Varias veces la habían confundido con un chico, a pesar de llevar el uniforme de las mujeres y una cinta azul en su cabello.

Sus divagaciones fueron interrumpidas por el sonido de un micrófono, que se oyó por todo el parque donde ella estaba. Por lo que Lili pudo oír, venía del podio en el centro, en el cual también había una tómbola.

―¿Está encendido? Por favor que esté encendido...

Cuando se giró, vio a la misma mujer que había estado repartiendo los volantes anteriormente.

―¡Está encendido! ―celebró ella―. Quiero presentarme, soy Irunya Braginski y ahora daré inicio al sorteo por el aniversario número 50 de la Academia Mundial W. ¡Un afortunado ganador conseguirá una beca para sus estudios de secundaria allí! Sin más que añadir, haré girar la tómbola y tomaré un número. Les deseo suerte a todos los que participaron.

La rubia hizo girar la tómbola junto a ella, y luego de unos segundos la detuvo para tomar uno de los papeles dentro de ella. Se aclaró la garganta antes de leer el resultado.

―Y el ganador es... ¡El número 0801! ―exclamó Irunya. Se fijó en el anotador que tenía para ver a quién pertenecía ese número―. ¡Lili Zwingli, sube!

"¿Gané?", se preguntó ella, oyendo los aplausos de la gente a su alrededor junto con las miradas que le dirigían mientras caminaba hacia el centro de la plaza.

―¡Este jovencito de aquí comenzará su primer día de clases en la Academia Mundial W! Saluda, Lili ―pidió la mujer, rodeando sus hombros con su delgado brazo.

―Uh, hola ―contestó dubitativa.

"Espera, ¿jovencito?", se preguntó Lili de nuevo. Sintió su rostro sonrojarse por la vergüenza que le daba que la confundieran con un hombre; ella misma había elegido ponerse el traje de su hermano en lugar del suyo. De repente tuvo el impulso de llevar las manos a su pecho, pero pudo evitarlo cuando pensó en toda la gente observándola desde el parque.

―¡El sorteo terminó! Ahora debo hablar contigo con respecto a la beca ―agregó. La multitud en el parque comenzó a disolverse, e Irunya se dirigió a Lili―. La Academia Mundial W tiene un sistema bastante sencillo en cuanto a sus estudiantes. Los chicos que van allí a la secundaria viven en el campus, así que deberás llevar una muda de ropa para varios días junto con tus objetos personales. Tendrás que compartir cuarto con uno de tus nuevos compañeros, también. No te preocupes, yo soy una de las profesoras que trabajan allí junto con mi hermana Natalia. Mañana deberás ir a la academia en el tren hacia Nueva York y bajar en la estación del colegio, a las nueve de la mañana. ¿Está bien?

―Está bien ―asintió Lili―. Uh, ¿no podría anotarlo en algún lugar? No creo que pueda recordarlo todo...

―¡Claro, claro! Dame un momento ―pidió. Tomó una de las hojas en blanco del registro del sorteo y escribió los puntos clave que la joven debía saber―. Toma, Lili, espero verte el primer día de clases. ¡Hasta pronto!

"Primer día de clases, ¿eh?", pensó la joven mientras releía la hoja que le entregó Irunya. "Qué extraño, no me dio ningún formulario en el que completar los datos de la inscripción... Investigaré en internet primero, bruder estará muy feliz de saber que tengo una beca".

Caminó desde el parque hasta su pequeña casa, donde Vash la recibió con los brazos abiertos.

―Lili, buenos días ―saludó el rubio, revolviendo el pelo de su hermana―. ¿Fuiste de compras?

―Sí, ahora voy a preparar el desayuno ―respondió Lili. Estaba a punto de dirigirse a la cocina cuando su hermano la paró.

―Oh, no te preocupes por eso, ya hiciste las compras, deja que yo me encargue ―pidió Vash. Tomó las bolsas que llevaba la joven en sus brazos para apoyarlas sobre la mesa

―Está bien, tómate tu tiempo ―asintió ella. Recorrió el pequeño pasillo en dirección contraria a la de él hasta llegar a su habitación.

"Ahora aprovecharé para buscar información de esta academia", pensó, sentándose en su cama y abriendo el navegador de su teléfono. Vash consideraba innecesarias las computadoras, pero no quería perder el contacto con su hermana, por lo que accedió a comprarle un teléfono. Escribió Academia Mundial W, y no tardó en encontrar la página oficial de la escuela. Comenzó a leer.

La Academia Mundial W es un internado masculino de educación privada multicultural, localizado en Nueva York.

La sonrisa de Lili se desvaneció al apenas leer esa oración en la web.

La Academia Mundial W es un internado masculino...

... es un internado masculino...

... internado masculino...

... masculino...

"... ¿la Academia Mundial W es una escuela para chicos...?"