Declaración: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen
Una promesa a Beth…
Silencio
Pocas veces lograba silenciar a Santana y esta vez no había hecho falta amenazarla con llamar a su abuela o a sus padres o contarle algo a Britt, esta vez solo necesitó pronunciar una palabra… Leucemia... apenas tenía cinco minutos que lo había dicho pero se sentía como si hubiese sido un siglo, como si el tiempo se detuviera… pero no era así, el tiempo seguía corriendo y prueba de ello eran las lágrimas que en silencio una a una abandonaban sus ojos sin poder evitarlo. No quería voltear, no quería ver el rostro desolado de su mejor amiga, no quería ver el daño que le estaba causando.
Los minutos pasaban y ella permanecía en la misma posición, recostada en el colchón con las piernas colgando del borde de la cama, mirando un punto cualquiera en el techo, lanzando sus preguntas al universo… 'porque había sido tan ingenua para dejarse convencer de tener relaciones sin protección? Qué probabilidades había de quedar embarazada en su primera vez? Cómo esos padres que presumían orgullosamente de su hija perfecta fueron capaces de echarla de casa? Cómo sus abuelos no la apoyaron para quedarse con Beth? Cómo con dieciséis años podría conseguir un trabajo con buen sueldo? Cómo le alcanzaría el sueldo para pagar renta, alimento y proveer a Beth de todo lo que necesitara? Cómo desperdició la oportunidad de integrarse en la vida de su pequeña? Cómo fue capaz de amenazar a la persona que protegía, educaba y amaba a su niña? Cómo ahora que comenzaba a reconstruirse, la vida volvía golpearla y esta vez podría ser de manera definitiva? Tendría la oportunidad de ver crecer a Beth? Aún le quedaba vida?'... preguntas que esperaba alguien en alguna galaxia pudiera responder.
Santana por su parte no encontraba palabras, quería decirle que todo saldría bien, que esta prueba la superarían igual que siempre, pero nada salía de sus labios, ni una sola palabra… Leucemia, Leucemia, Leucemia… la voz de Quinn se repetía una y otra vez en su cabeza. Ya habían pasado quince minutos y no escuchaba nada más que Leucemia. Simulando la postura de Quinn, recostada con las piernas colgadas al borde de la cama mirando al techo, se preguntaba porqué la vida se ensañaba de esa manera con su hermana. No podía quebrarse. No podía llorar. Desde el momento que escuchó a la rubia hablar de un desmayo mientras observaba su rostro desencajado supo que tendría que ser su fortaleza. El tiempo pasaba y ella necesitaba hacer algo. Si no había palabras, igual necesitaba hacerle ver a Quinn que estaría con ella, que no la dejarían sola. No supo de donde provino la fuerza para mover su mano y atinar a posarla sobre la de la rubia regalándole un suave apretón en señal de apoyo. Poso su mirada en ambas manos antes de girar la cabeza para ver el rostro de su amiga. No fueron necesarias las palabras. Se conocían perfectamente para comunicarse sin ellas.
Quinn sabía con ese gesto que Santana no la dejaría sola, pero sabía también que la situación superaba a su amiga. Giro la cabeza para encontrarse con la mirada de la latina y como agradecimiento a la muestra de cariño y al momento de silencio que compartían, hizo el esfuerzo de esbozar una sonrisa… Santana apenas pudo percibir la pequeña mueca que durante una fracción de segundo pretendía simular una sonrisa de la rubia. Pero ni en un millón de años esa mueca podría compararse con la sonrisa de Quinn Fabray, de la Capitana de las Cheerios, de quien después de su embarazo volvía a las canchas para recuperar su estandarte de capitana y llevarlas a ganar las nacionales, de quien lograba que las personas se abrieran a su paso por los pasillos de la secundaria, de quien intimidaba con solo una mirada, de quien era el ejemplo y envidia de todas las chicas del William McKinley… no, esa mueca jamás podría compararse con una sonrisa de su capitana.
Se tomó su tiempo para observar su rostro… de repente cayo en cuenta de lo agotada que su amiga se sentía. Había recibido tantos golpes de la vida que su semblante no era el de una joven que apenas cumpliría 20 años. Fácilmente podía compararla con una anciana que lo había perdido todo, no había arrugas ni cabello blanco, pero sí la mirada ausente, triste, sin ilusión, perdida y completamente abatida como de quien resignada simplemente espera el momento final. Y tuvo miedo, por primera vez en su vida Santana sintió terror. Una lágrima rebelde llena de dolor y nostalgia se desplazó por su nariz. Quinn no podía rendirse, no la dejaría… no sin antes luchar.
Se perdió en sus pensamientos tratando de recordar cuando había sido la última vez que esos ojos verde aceituna brillaron en todo su esplendor. Rememoró a su amiga recibiendo el trofeo cuando ganaron las nacionales, recibiendo su corona como reina del baile, proclamando su discurso en la graduación… sí, había alegría, pero nada se comparaba a la sonrisa radiante y al verde intenso que brillaba en sus ojos la primera vez que tomo a Beth en sus brazos. Supo entonces que absolutamente nada sería más grande que Beth en la vida de su hermana.
- Recuerdas el día que nació Beth… finalmente rompió el silencio sin dejar de observar a la rubia y pudo apreciar como instantáneamente la sonrisa se instalaba en sus labios y el brillo volvía a sus ojos.
- Oh Dios!, cómo si lo estuviera viviendo ahora mismo… la sonrisa de Quinn se hacía más amplia.
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* Flashback *
Britt subía las escaleras de la casa de Santana para informarle a la rubia que su tocino estaba listo. Al abrir la puerta se encontró a Quinn sentada al borde de la cama con claros síntomas de dolor.
- Quinnie dice Santy que debes bajar por tu tocino, y tiene razón, necesitas hacer ejercicio
- Britt ayúdame a bajar, tenemos que ir al hospital
- Por qué?, Te sientes mal Quinn?
- Britt ya va a nacer la bebé
- En serio?… Oh por dios!, oh por dios!, oh por dios!... la rubia más alta no paraba de dar pequeños saltos por la habitación
- Britt deja de saltar por favor, necesitamos ir al hospital… Quinn intentaba controlar los dolores por las contracciones, pero éstas eran muy intensas
- Rubias por qué tardan tanto, bajen ahora mismo a comer que no pienso subirles la comida… la morena ni bien se asomaba por la puerta de la habitación cuando sentía todo el peso de su novia sobre ella que eufórica la abrazaba
- Santy la bebe ya viene, ya viene… repetía aún en brazos de la latina
- Qué? Cómo? Ya?... miraba a Quinn mientras intentaba contener a su novia. Quinn solo atinaba a asentir con la cabeza, el dolor de las contracciones no le permitía pronunciar palabra alguna… Oh por dios!, oh por dios!, oh por dios!... ahora era la latina quien repetía completamente nerviosa
- Oh por dios, pueden dejar de gritar y llevarme al hospital?! Esto dueleeeeee!
* Fin de Flashback *
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- Casi se van al piso. De no haber sido por el marco de la puerta tendría que haberlas levantado yo… tu cara era muy graciosa, si no me hubiera dolido tanto me habría muerto de risa…
- Y qué quierías? No esperaba que Britt se me aventara así… y luego, la noticia de que ya nacería la bebe, estaba completamente shockeada
- Gracias!
- Porque?
- Por conseguir que me dejaran a Beth esa noche… cómo lo hiciste?
- No fue nada. La directora del hospital es buena amiga de mis padres, la conocen de hace mucho, solo tuvieron que explicarle la situación.
- No se olvidaron de Puck.
- Sigo pensando que fue un error que te acostaras con él, pero es el padre de Beth y me consta que siempre estuvo al pendiente y cuido de ti. Era la única oportunidad para pasar tiempo con ella, se merecía estar allí.
- Tampoco Britt y tú me dejaron sola. No habría soportado separarme de ella… Gracias… no lo olvidaré
- Bien! Porque pienso cobrarme el favor… Quinn solo sonreía por el comentario, siempre le venía bien el humor ácido de su amiga, y Santana solo lo hacía para aligerar el momento.
- De verdad la habrías llamado Jude si te hubiéramos dejado?
- Es un bonito nombre, a ella le gustaba
- No le gustaba el nombre Q, le gustaba que tú le cantaras
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* Flashback *
Ese treinta de abril Quinn no dejaba de sonreír. Las horas de parto no significaron nada comparadas a la alegría de tener a su hija a su lado. Esa noche a excepción de la pequeña ninguno durmió, sabían que al día siguiente tendrían que separarse de ella definitivamente así que aprovecharon cada minuto a su lado…
- Me dejas cargarla?... el chico de aspecto rudo, sonrisa coqueta y ojos color avellana intentaba por sexta vez tomar a su hija en brazos.
- Claro, a ver si ahora se deja… Shelby ya se ha ido?... Quinn preguntaba al chico por la persona que adoptaría a su hija.
- Hace un rato, le dije que podía quedarse pero prefirió dejarnos solos. Vendrá mañana cuando este el alta. Quieres que hable con tus padres?... el joven intentaba ser considerado con la familia de la rubia.
- No!. Ellos no tienen nada qué hacer aquí. Me rechazaron cuando se enteraron del embarazo, no los necesito ahora… evidentemente Quinn les guardaba rencor a sus padres por su abandono. Noah se sentó en la cama al lado de la rubia, sostuvo con sus manos a la pequeña frente a ellos.
- Es igualita a ti! Tiene tus ojos! Es hermosa Quinn! Es toda una princesa! Te amo… gracias por darme lo más hermoso que jamás tendré… Dejó un beso en la frente de la rubia. Puck también sufría. Había conseguido trabajo de medio tiempo pero no lograba juntar para pagar las consultas de la rubia al ginecólogo. Quinn había sido clara diciéndole que se alejaría y no le permitiría acompañarla en el embarazo y a los ultrasonidos si él se metía en problemas o abandonaba la escuela por trabajar ya que tampoco contaba con el apoyo de su familia. No había mejor opción para la pequeña que ser entregada en adopción a Shelby… Cómo la llamaremos?... le preguntaba Puck y antes de poder responderle con el nombre que Quinn ya consideraba, Santana se le adelantó con una amenaza…
- Ni se te ocurra llamarla Jude, ese no es nombre para una nena tan guapa como mi sobrina… le dijo a la rubia señalándola con el dedo índice
- Qué tiene de malo Jude? A mí me gusta, a Puck le gusta, verdad?... dijo mirando al chico quien solo negaba con la cabeza… Britt?... miraba ahora a la otra rubia que se encontraba junto a su novia descansando en el sillón.
- No te enojes Q, pero Jude es un nombre parar chico, nadie sabrá que ella es una chica…no me gusta ese nombre para ella. Es igualita a ti, porque no la llamamos mini Quinn?... opinaba la rubia ojiazul.
- Yo había pensado en llamarla como a mi madre… Podemos llamarla Bethany?... dijó Puck con temor a que no les gustara el nombre
- Beth… me gusta… afirmaba Quinn con una amplia sonrisa en los labios.
- Nos gusta… la latina se levantaba del sillón… verdad Britt?... la rubia más alta asentía con la cabeza
- Hola Beth!... decía Britt mirando a la pequeña cuando ya se habían acercado a la cama.
Puck levantó ligeramente a Beth para depositarle un beso en la mejilla, gesto que provocó el llanto de la pequeña al sentir la piel rasposa de su padre.
- Porque no entiendes que Beth no te quiere y dejas de molestarla… la latina aprovechaba la oportunidad para fastidiar al padre de la pequeña… dios! ya odio esa canción y ahora tendremos que escucharla otra vez.
- San por favor, a mí me gusta la canción y Quinn la canta muy bien… Britt suplicaba a su novia porque dejara cantar nuevamente a Quinn
- Además ya intentamos con otras canciones y solo esa funciona… comentaba Puck mientras dejaba a la bebe que no paraba de llorar en brazos de su madre y se levantaba de la cama para permitirles mayor comodidad a ambas chicas.
Hey, Jude, don't make it bad
Take a sad song and make it better
Remember to let her into your heart
Then you can start to make it better
La voz de Quinn era suave, melodiosa y entonaba armoniosamente perfecta la canción, buscando entregar en cada palabra todo el amor que sentía por su hija… y como si la pequeña lo entendiera, inmediatamente dejó de llorar para disfrutar de la voz de su madre cantando aquella letra que sin saberlo ya se había convertido en su canción favorita.
Hey, Jude, don't be afraid
You were made to go out and get her
The minute you let her under your skin
Then you begin to make it better.
And any time you feel the pain
Hey, Jude, refrain
Don't carry the world upon your shoulders
For well you know that it's a fool
Who plays it cool
By making his world a little colder
Hey, Jude, don't let me down
You have found her, now go and get her
Remember, to let her into your heart
Then you can start to make it better
So let it out and let it in, hey, Jude, begin
You're waiting for someone to perform with
And don't you know that it's just you, hey Jude?
You'll do, the movement you need
Is on your shoulder
Beth ya se había rendido al sueño por la tranquilidad que la voz de su madre le inspiraba… Quinn decidió terminar la canción para acunar el sueño de su pequeña.
Hey, Jude, don't make it bad
Take a sad song and make it better
Remember to let her into your skin
Then you begin to make it better
Na na na na
Na na na na
Na na na na
Na na na na
La noche entera la pasaron entre recuerdos de los días de embarazo cuando Puck acompañado con su guitarra le cantaba a la pequeña, Britt le contaba sus cuentos favoritos de princesas y Santana le prometía consentirla y hacer muchas travesuras con ella… De aquellos días cuando Quinn se ilusionaba imaginándose que serían una familia, que tendrían a Beth a su lado.
No supieron en qué momento se había vuelto de día hasta que la directora del hospital y Shelby entraban a la habitación. Era el momento de separarse de su hija y la sola idea le rompía el corazón. Llegaron las despedidas de Puck, Santana y Britt quienes se veían tristes pero no se comparaba con lo que la rubia sentía.
- Puedo pedirte un favor?… todavía con la pequeña en los brazos Quinn le preguntaba a Shelby
- Claro Quinn, el que quieras… le decía con una sonrisa en los labios tratando de infundirle confianza, entendía perfectamente que era el momento más difícil en la vida de la rubia.
- En esa bolsa llevas un elefante rosa, es un regalo de San y Britt. También encontrarás un cajita musical con la melodía de Hey Jude… se la cantaba todas las noches antes de dormir… podrías… Quinn no lograba contener más las lágrimas y su voz se apagaba por el nudo en su garganta que le impedía continuar
- Claro que sí Quinn. El elefante rosa en su cuna y Hey Jude todas las noches antes de dormir… le dijo colocando una mano en el hombro de la rubia… no te preocupes, cuidaré bien de ella. Te prometo que la amaré casi tanto como tú!… se acercó para dejarle un beso en la frente y finalmente tomar a Beth en sus brazos antes de darse vuelta y salir de la habitación.
Fue difícil, tal vez lo más difícil que se imaginaba hacer en la vida. Por supuesto que no quería entregar a su preciosa hija, pero sabía que ni ella ni Puck en ese momento podrían ofrecerle todo lo que necesitaba, sabía que dejarla ir era lo mejor para Beth, pero no por eso el dolor era menos. Estaba consciente de que era lo correcto, pero escuchar el llanto de su pequeña cuando Shelby la tomo de sus brazos causo que su corazón y todo su ser se desgarraran por dentro. Jamás podría sobreponerse a la pena de no tener a Beth con ella. Jamás nada llenaría el vacío que Beth dejaba en su corazón.
* Fin de Flashback *
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El dolor que sentía la rubia por haber entregado a Beth no aminoraba ni tres años después, seguía igual de intenso y desgarrador que aquel día. Santana lo sabía, sabía que Beth era el dolor más grande en Quinn y nada lo superaría… pero sabía también que Beth podría ser la mayor motivación de su amiga y absolutamente nada lo igualaría.
- Q? Prométeme que no te darás por vencida!... Prométeme por Beth que vas a luchar por superar esta enfermedad!... Prométele a Beth que vas a regresar para verla crecer y estar con de ella… miraba a la rubia que simplemente asentía con la cabeza. Santana sacó del bolsillo trasero de su pantalón su móvil y busco en él la foto que guardaba de Quinn cargando a su pequeña en la fiesta de su primer cumpleaños. Ambas rubias sonreían y se miraban como si pretendieran detener el tiempo y prolongar el momento que compartían. Ni Shelby ni Santana se explicaban cómo a pesar de que se veían pocas veces, a Beth le bastaba escuchar la melodiosa voz de su madre para tranquilizarse y no separarse de ella. La conexión entre ambas chicas era envidiable… toma rubia. Hazle una promesa a Beth… le dijo entregándole el móvil que mostraba aquella foto en la pantalla.
Quinn tomo el teléfono y centró su mirada en la imagen, observó por un momento los hermosos ojos verdes de su pequeña… se imaginó a Beth parada frente a ella con un hermoso vestido fucsia, zapatitos negros, cabello recogido en medias coletas con listones rosas y por supuesto, sonrisa radiante y mirada luminosa… se dejó invadir por la presencia de su hija… y suspiró…
- Hola pequeña… ya casi cumples tres años… lo sé, me perdí festejar contigo tu segundo cumpleaños y seguramente me perderé el tercero también. No tienes idea de cómo lamento eso, lamento tanto perderme cada día de tu vida… por favor perdóname por haberme comportado de forma tan egoísta y caprichosa con Shelby que terminé ocasionando que me alejara de tu lado, me merezco el castigo… El día que supe de tu existencia tuve miedo porque era consciente que no podría ofrecerte todo lo que te mereces… ese mismo día te prometí en silencio que siempre haría lo mejor para ti. Mi princesa, si no te he buscado durante este tiempo es en honor a esa promesa, que aunque me duela reconocerlo, la persona en la que me había convertido no era digna de merecer tu cariño y por lo tanto que me mantuviera cerca no era lo mejor para ti, tú madre Shelby me hizo verlo, y aunque el dolor de no verte siempre es muy grande, ahora lo entiendo y se lo agradezco. Me obligó a centrarme en lo importante, en ti. Así que el último año y medio me he dedicado a enderezar el camino. Volví a las Cheerios y ganamos las nacionales, también me gradúe con mención honorífica y fui elegida para proclamar el discurso de nuestra graduación… ah! por cierto, me coronaron reina del baile y la tiara la conservo para ti, espero dártela la próxima vez que nos veamos… desafortunadamente no será tan pronto como deseo, tengo algo que hacer antes, pero te garantizo que cuando regrese a tu vida no habrá poder humano que me separé de ti… por ahora, tengo que luchar con todas mis fuerzas para ganarme el derecho de verte crecer, y te prometo hija mía que no me rendiré. Beth, esta promesa que te hago será mi fortaleza y motivación para vencer el obstáculo que la vida ha puesto en mi camino. Mi niña, la próxima vez que nos veamos voy a darte todos los besos y abrazos que estoy guardando para ti… Por favor pequeña, no me olvides… no pudo continuar y no era necesario continuar, le había hecho una promesa a Beth que pensaba cumplir. Todos los días lucharía por volver a la vida de su pequeña, de su princesa…
Santana la tomó en sus brazos, le regaló el abrazo más sentido que le había regalado en su vida.
- Volverás a verla… no estás sola y te ayudaremos a superar esta prueba Quinn. Te prometo que volverás a estar con tu niña… pasaron unos minutos abrazadas. Santana intentaba transmitirle todo su cariño y apoyo en ese abrazo. Y mientras la contenía pensaba en los cambios que aquella enfermedad supondría en la vida de su novia, de ella y por supuesto de su amiga.
"Tienes dentro de ti todo lo que necesitas para superar los desafíos de la vida"
Brian Tracy
Hola otra vez... muchas gracias por sus comentarios, xfis no dejen de hacerlo porque me animan a continuar escribiendo esta historia... como dije antes, es mi primer fic y es muy importante para mi saber si les gusta lo que escribo, espero no defraudarlos... ;)
dany: Sigo con la traducción de Beautiful When You Don't Try... mandame un mp y te digo como puedes seguirla...
