Declaración: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen


.

Volvemos A Nueva York

Han pasado 21 meses de que Quinn se sometiera al trasplante de médula ósea donada por un miembro de su familia.

El día del trasplante la rubia estuvo acompañada todo el día por Santana y Noah; también recibió la visita de Chris y por supuesto de su médico de cabecera. A sus padres y hermana los recibió hasta el día siguiente por aquello de que no quería saber quién era el donante.

Aunque el trasplante se realizó exitosamente y no había indicios de rechazo o complicaciones, Quinn tuvo que permanecer ingresada en el hospital durante dos semanas para que los médicos observaran la reacción inmediata de su cuerpo al trasplante. Durante los siguientes seis meses Dave se encargaría de vigilar su evolución cuidadosamente.

Mientras estuvo en el hospital recibió las visitas de los productores de la serie en la que había participado por dos capítulos, de Kaya quien interpretaba el personaje con quien compartiría el mayor número de escenas y con quien había tenido buena relación desde un principio; la serie había conseguido renovar por dos temporadas más y el personaje de la rubia estaba contemplado para convertirse en permanente siendo la pareja del personaje de Kaya.

Aceptar el contrato para continuar interpretando a Naomy en la serie significó una discusión con sus padres debido a la temática de su participación. Quinn les explicó que la razón principal por la que aceptaba fue haber vivido de cerca el bullying que sufrieron tanto Santana como Britt en todo momento y el dolor que eso causó a sus amigas; ellas le habían demostrado que el amor verdadero sobrepasaba cualquier límite y quería aprovechar la oportunidad para enviar el mensaje a todo el público que fuese posible. Tal vez así, podría concientizar a las personas a respetar a todos los seres humanos por igual sin que importaran sus preferencias. Para la rubia significaba un verdadero honor hacer esa especie de homenaje a su hermana. Y aunque a los Fabray no les agradó la idea, tuvieron que aceptarla porque Quinn así lo había decidido. Las grabaciones comenzarían en dos meses, pero la rubia se integraría apenas Dave se lo autorizara.

Por supuesto, también recibió la visita de Chris, Russel, Judy, Frannie, Gleen, Noah y Santana. Esta última no se separó de la rubia a menos que fuese necesario. Santana solo aparecía en la universidad para presentar sus exámenes finales. Russel y Judy fueron testigos de la forma en que la latina se preocupaba por Quinn, no perdía detalles de las observaciones y recomendaciones de Dave y los enfermeros, obligaba a la rubia a seguir al pie de la letra las indicaciones, llevaba el control de los horarios en los que eran suministrados los medicamentos, incluso pudieron apreciar en un par de ocasiones cómo regañaba a Quinn por excederse de tiempo en sus caminatas o por querer realizar algún esfuerzo físico que aún no estaba autorizado por el médico. Fueron testigos también de la alegría de su hija cuando Santana le informó el resultado de sus exámenes y de que fue aceptada para adelantar tres materias en sus vacaciones de verano. Definitivamente Santana era alguien muy importante en la vida de la rubia menor, y Russel y Judy tenían ahora la oportunidad de ver el por qué. Santana no lo supo, pero desde ese momento los padres de Quinn la consideraron también un integrante más de la familia Fabray.

Haberse instalado en su departamento después de haber recibido el alta en el hospital significó un mayor acercamiento con su familia. Los Fabray se pasaban todo el día con la rubia mientras Santana asistía a sus clases. La relación entre ellos se había vuelto más cordial, las conversaciones más fluidas, por lo menos entre su hermana y su madre. Quinn aceptaba las demostraciones de cariño de las otras dos rubias, y cada vez eran más las veces que los que correspondía. Con su padre las cosas iban más lentas, aunque ya no había caras largas, Quinn aún seguía resentida con Russel.

Habían pasado ya dos meses con los Fabray en Londres, Russel no podía retrasar más su regreso al trabajo y como las chicas no habían aceptado volver a Estados Unidos aún; con el argumento de que Quinn y Santana se trasladarían en ocasiones por separado y necesitarían mayor espacio y comodidades ahora que Frannie y Gleen se quedarían con ellas a pasar las vacaciones de verano; y aunque inicialmente las chicas se rehusaron, Russel y Judy las convencieron de aceptar regalarles un automóvil para cada una además de pagar la renta de un departamento en una mejor zona de la ciudad. Después de todo, el dinero provenía de las ganancias por las inversiones que Russel había realizado con los recursos que en su momento destinó para pagar la universidad de la rubia. Quinn y Santana aceptaron con la promesa por parte de los Fabray de que aquel apoyo no significaba ningún derecho de cuestionarlas o entrometerse en sus decisiones.

El departamento consistía de piso y una planta. La planta de arriba contaba con tres habitaciones ubicadas horizontalmente, cada una con salida al balcón, recámara japonés en tamaño king zise's, centro de entrenamiento, baño con tina y vestidor; las dos habitaciones del fondo tenían acceso a la amplia terraza ubicada entre ellas; la terraza estaba techada de vidrio y amueblada con un juego de tres sillones y mesa de centro, un columpio de dos plazas suspendido del techo, cuatro lámparas stand perfectamente ubicadas y una pequeña mesa redonda como desayunador para cuatro personas. Debajo de las habitaciones y la terraza se ubicaban una habitación para invitados con baño propio, un despacho con biblioteca y centro de cómputo, una amplia cocina con isla y vista al salón y al comedor; el salón ubicado frente a la cocina era decorado por un sillón tipo L, dos sillones individuales, mesa de centro y centro de entretenimiento; al fondo del salón y la cocina, en un desnivel elevado, un comedor cuadrado para ocho personas de color blanco con sillas en color chocolate; al lado del comedor un baño. A la derecha de la puerta principal aparecían una escalera recta con escalones por un lado incrustados en la pared y por el otro suspendidos desde el techo con alambres de acero inoxidable y que dirigían hacia el amplio pasillo de las habitaciones; el pasillo daba vista al salón y estaba protegido con soportes horizontales de acero inoxidable. Las habitaciones, terraza y comedor brindaban vista al Tower Bridge gracias a los ventanales panorámicos; los ventanales tenían persianas tipo black out eléctricas. Los muebles y la decoración del departamento eran del estilo minimalista. Los colores predominantes eran el blanco de las paredes, muebles en tonos chocolate con accesorios blancos y naranja óxido. Todo el departamento estaba insonorizado.

En cuanto a los automóviles Quinn eligió siguiendo las recomendaciones de Noah y su padre, un Bentley Flying Spur W12 en color granito mientras que Santana prefirió un Audi SQ5 en color blanco ibis aunque ambas acordaron prestarse los automóviles siempre que quisieran. Así lo hicieron los primeros meses para mayor comodidad de la rubia. Obviamente la rubia no manejaría hasta que Dave se lo autorizara, por lo que esa actividad estaría a cargo de Noah o Frannie. El edificio contaba con elevador para automóviles por lo que su departamento tenía estacionamiento propio.

Celebraron la mudanza y la despedida a sus padres con una cena en su nuevo departamento. La cena fue mucho más animada y agradable que la primera vez que la rubia volvió a ver a su familia.

Noah aprovecho el tiempo que le quedaba en Londres para acercarse más a la rubia; le dejó claro sus intenciones de retomar la relación amorosa que los unió hace algunos años. Quinn se sentía bien con las atenciones, cuidados, compañía y demostraciones de cariño que recibía de Noah, además siempre que el chico hablaba con Beth ponía el altavoz para que la rubia escuchara a su hija y aunque en muchas ocasiones la incito a hablar con ella, Quinn decidió que por respeto lo haría después de hablar con Shelby y conseguir su permiso para regresar a la vida de la pequeña. Se dejó querer por Noah, no sin antes aclararle que no podían retomar su relación debido a la distancia que los separaba y al futuro aún incierto de Quinn. En unas semanas Noah tendría que regresar a Estados Unidos ya que el tiempo de permiso en su trabajo terminaba. Quinn y Santana aun no decidían cuando volver por lo que a la rubia no le pareció justo iniciar una relación. Con las cartas sobre la mesa, ninguno desaprovechó la oportunidad para regalarse besos, mimos y cariños.

Poco a poco la salud de la rubia fue mejorando. Dave le permitía más salidas, le autorizaba realizar actividades físicas que cada vez requerían más esfuerzo. Los análisis a los que tenía que someterse cada mes arrojaban mejores resultados y no existían síntomas que denotaran rechazo al trasplante. Quinn estaba progresando satisfactoriamente y pronto podría retomar su vida por completo.

Que Noah se marchara significó una decaída en el estado de ánimo de la rubia. Se había acostumbrado a la presencia y las demostraciones de cariño del chico. Extrañarlo tanto la llevo a confundir sus sentimientos. En ese momento Quinn estaba convencida de que lo amaba y quería darse una nueva oportunidad con él en cuanto regresara a Nueva York si los sentimientos para ese entonces permanecían intactos en ambos.

Santana se pasaba cerca de doce horas en la universidad para adelantar sus clases, por lo que Frannie y Gleen fueron los encargados de animarla. Los tres jugaban en la consola para video juegos que Santana agregó al centro de entretenimiento, veían películas, cocinaban o turisteaban cuando la rubia se sentía lo suficientemente animada para hacerlo. La latina se les unía siempre que le era posible. Quinn descubrió en las salidas turísticas su afición por la fotografía y al percatarse de ello, Frannie y Gleen le obsequiaron una cámara Nikón D7100 en color negro con sus respectivos lentes y accesorios. El regalo de Frannie hizo menos aburrido su tiempo de recuperación.

En algunas ocasiones recibió la visita de compañeros de la agencia de modelaje donde trabajaba pero sobre todo de Dave, Chris y Kaya. Los tres chicos dejaron de ser el exnovio médico, el agente de modelaje o representante y la compañera de trabajo para convertirse en grandes amigos. Compartían con la rubia o todos juntos cuando les era posible.

Frannie tuvo que marcharse porque Gleen ingresaría a la escuela, al mismo tiempo la madre de la rubia volvía a Londres. Chris y Dave se ofrecieron para trasladar a madre e hija cuando hiciera falta, y aunque Santana les decía que no era necesario porque ella podría hacerlo, la rubia prefería no molestarla, se daba cuenta del enorme esfuerzo que la latina hacía para mantener el ritmo de las clases en la universidad, incluso ayudaba a Santana con sus tareas o investigaciones cuando lograba convencerla. Para Quinn leer tanto le ocasionaba mareos y eso a la latina no le gustaba. Santana había aprobado las materias con muy buenas notas, ahora comenzaría el curso normal de clases y podría disponer de mayor tiempo libre. Aunque también planeaba seguir adelantando materias.

Finalmente, Quinn se integró casi a la par de sus compañeros en las grabaciones de la serie. Siempre acompañada de su madre y Santana. Chris que como todo buen representante había acordado con los productores organizar sus llamados de modo que los días de grabaciones no fueran pesados para la rubia y en horarios que le permitiera estar acompañada por Santana o por él mismo. Quinn recibió el apoyo de todo el equipo de producción, técnicos y actores que le ofrecían descansos entre las grabaciones para que no se esforzara más de lo que tenía permitido; se sentía más que agradecida y en ocasiones ofrecía cenas o comidas en su departamento o les llevaba al set las galletas o cupcakes que cocinaba con su madre como muestra de ello. Se había integrado perfectamente a ese equipo de trabajo y lo estaba disfrutando mucho. Además de Kaya, Nicholas y Kathryn, compañeros en la serie, también se habían vuelto cercanos.

Después de un mes con las grabaciones Dave le autorizó a la rubia comenzar a manejar y pequeñas rutinas de ejercicios. Los análisis seguían reportando excelentes resultados. El conteo de plaquetas, glóbulos blancos y rojos estaban dentro del rango de una persona normal; tal parecía que la rubia jamás había sufrido una enfermedad. Podría haberle otorgado el alta del tratamiento, pero Dave prefería ser cuidadoso esperando los resultados de los seis meses de rigor que exigía el protocolo.

Las vacaciones de fin de año habían llegado y tenía casa llena; Russel, Frannie, Gleen, Matt, Noah, Maribel y Emilio, estos últimos padres de Santana. Todos viajaron a Londres para pasar las festividades en familia. Para las chicas celebrar navidad y fin de año con sus familias fue maravilloso. Parecía que la vida comenzaba a sonreírle. Estaba más que contenta. Aunque la felicidad no era completa; a Quinn por supuesto, le faltaba su princesa y a Santana, Britt; era la primer navidad que no pasaban juntas desde los doce años.

Antes de que su familia regresara a Estados Unidos, Quinn y Santana decidieron ofrecer una cena en el restaurante Paramount. Tuvieron que reservar toda una sección del restaurante porque a la cena acudieron además de toda su familia, Dave, Chris, Kaya, Kattie, Nicholas, los productores, el director, una chica de maquillaje, compañeros de reparto de la serie y un par de amigos de la universidad de Santana. Un total de 26 personas que llamó la atención de algunos paparazzis, sobre todo porque a aquella cena se presentaban actores y productores que eran más conocidos que la rubia.

Los paparazzis lograron tomar unas cuantas fotografías. En ellas aparecían los que ya identificaban como los chicos de Skins; reconocieron a la rubia como la que apuntaba para ser la pareja amorosa de Effy Stonem, uno de los personajes principales de la serie. Eran sus primeras fotografías de paparazzis y en todas, Noah estaba a su lado. La cena fue amena, agradable y divertida. Russel, Judy, Maribel y Emilio aprovecharon para agradecerles a todos el apoyo incondicional a las chicas.

El siguiente año fue mucho más activo para la rubia. Después que Dave oficialmente le diera el alta en enero, Quinn tuvo que realizarse análisis cada tres meses, era parte del seguimiento que se tenía que hacer y la rubia cumplió cabalmente con ello; los resultados siempre fueron óptimos.

La segunda temporada de Skins comenzó a transmitirse en el mismo mes de enero. Quinn llamó la atención de los medios de inmediato. Su personaje gustaba a los críticos y la relación en pantalla de entre Kaya y la rubia tenía muy buena química. Los fans de la serie se volvieran locos. La rubia comenzó a ser seguida por los paparazzis; salían fotos de eventos a los que asistía por la promoción de la serie, con Kaya en desayunos o comidas, con su familia cuando daban un paseo, con Noah tomados de la mano o conduciendo el auto de la rubia, con Santana de compras en el súper, entrando o saliendo del edificio donde tenían su departamento, incluso hubieron fotos de Santana y ella en el balcón de la terraza.

Por supuesto los rumores no hicieron esperarse. Quinn era relacionada sentimentalmente con varias personas. Noah, Kaya, Santana e incluso Nicholas, cuando con éste último comenzó las grabaciones de su primera película y se veían más a menudo. En las entrevistas tenía que aclarar que Kaya y Nicholas eran grandes amigos, que Santana más que su amiga era su hermana y vivían juntas desde hacía mucho tiempo, y cuando le preguntaban por el chico que cuando llegaba a visitarla se quedaba en su departamento, hacía uso de sus pertenencias y no se separaba de ella, la rubia solo contestaba que con Noah tenía su historia.

Al principio tanta atención de los medios y los fans a Quinn le incomodaba, no sabía manejarlo. Kaya, Kattie y Chris le aconsejaron no dar importancia a los rumores, no tenía caso aclararlos porque siempre se inventarían algo nuevo. La rubia siguió los consejos de sus amigos, dejó de preocuparse por lo que decían en las revistas o en los programas de espectáculos, sólo aclaraba los rumores a su familia y amigos si éstos le preguntaban. En cuanto a los fans; una sonrisa, una foto, unas palabras y unos minutos de su tiempo no le afectaban; por el contrario, le agradaba escuchar los buenos comentarios y deseos de sus seguidores, incluso recibía regalos de ellos.

En poco tiempo Quinn dejó de ser la chica que salía en anuncios publicitarios genéricos para convertirse en la imagen de marcas recocidas como automóviles, perfumes, joyería fina y diseñadores de moda. Quinn era la chica sensación del momento. Cada vez recibía más invitaciones a eventos sociales o a diferentes programas en todo el país. La rubia solo aceptaba aquellas invitaciones que no afectaban el tiempo que pasaba con su familia. Santana la acompañaba casi siempre y cuando no era posible, el encargado de estar con ella era Chris.

Santana por su parte se dedicó por completo a la universidad, terminó su tercer año con excelentes notas; al igual que en las vacaciones de verano adelantaba materias, lo hacía también presentando exámenes e investigaciones sobre diferentes temas. Para Santana lo principal era obtener su título universitario lo antes posible, hacer su residencia en el Saint Thomas y su especialidad en Oncología Médica Pediátrica. Santana pensaba realizar todos los postgrados y las investigaciones relacionados con el tratamiento del cáncer en los niños. Ver a tantos pequeños enfermos en el Saint Thomas le parecía injusto.

Han pasado casi 27 meses desde que Quinn y Santana se mudaron a Londres para combatir la enfermedad de la rubia.

La tercera temporada de Skins había finalizado. Para continuar la serie los productores decidieron hacer una renovación de personajes. La rubia había terminado las grabaciones de dos películas y faltaban unos meses de edición y post producción antes de iniciar con la promoción de las mismas. Le había pedido a Chris que no aceptara apariciones en eventos para esos meses de descanso.

Quinn consideraba que era momento de volver a Estados Unidos. Estaba desesperada por ver a Beth y tenerla en su vida, extrañaba a Noah, y aunque Santana no lo decía, sabía perfectamente que su amiga seguía enamorada de Britt y la extrañaba con los huesos; desde que llegaron a Londres la latina no había tenido citas y sus salidas sin Quinn consistían en reuniones por investigaciones para sus clases.

En dos semanas sería el cumpleaños de Beth. Su cumpleaños número cinco y ella quería estar presente ese día. Ya había mantenido algunas conversaciones telefónicas con Shelby gracias a Noah, y sabía por ella y por el chico que la pequeña conocía la verdad, y aun cuando la madre adoptiva de Beth estaba de acuerdo con tenerla de vuelta en sus vidas, no había visto a su princesa ni hablado con ella.

Hoy Santana recibiría los resultados de sus últimos exámenes. Si los aprobaba podría disponer de cinco meses libres antes de comenzar su residencia en el Saint Thomas. La rubia había organizado su tiempo para tener libres también esos meses y viajar a Nueva York. Sólo necesitaba convencer a la latina de aquello. Para eso, necesitaba encontrar el momento adecuado y podría intentarlo ahora que Santana regresaba al departamento.

- Cómo te fue? Ya tienes los resultados?... Quinn se apresuraba a preguntar ni bien Santana tomaba asiento en el desayunador de la isla de la cocina agachando la cabeza. La rubia al notar el gesto de su amiga abandonó la preparación de la ensalada, rodeó la isla para cercarse a la latina… Qué paso?... Santana levantó la cabeza para ver a su amiga con una enorme sonrisa en los labios.

- Oficialmente. He aprobado tomas mis materias!... Quinn inmediatamente se agacho para abrazarla

- Oh Dios San!, es maravilloso! Muchas felicidades! Estoy muy orgullosa de ti!... la latina ya se había parado de su asiento y le correspondía el abrazo a la rubia… Es genial San! Es genial!... esto debemos celebrarlo en grande! Hoy mismo ofreceremos una cena!... Quinn hablaba muy emocionada, en verdad estaba muy feliz por su amiga.

Santana de repente había perdido la emoción. Haber aprobado todas sus materias le dejaba sin pretextos para ocupar su tiempo y evitar pensar en Britt. Ahora tendría varios meses libres y no quería deprimirse.

- No es necesario Q! No tenemos que celebrar nada… comentó la latina desanimada. Quinn se dio cuenta de su semblante, la tomo de los brazos, la miró fijamente y le sonrió antes de continuar

- Claro que tenemos que celebrarlo San!, Te has esforzado muchísimo para lograrlo. Te mereces que lo celebremos y vamos a hacerlo… insistía. Santana sólo sonrió por el entusiasmo de la rubia… Dónde quieres cenar? El Paramount, STK London, Drones, el Aqua Bar?... elije

- Estás loca… la latina negaba con la cabeza

- Nop. Sólo quiero celebrarte en grande porque te lo mereces San!... además siento como si yo misma me estuviera graduando así que la celebración debe ser por partida doble…

- En ese caso, cenemos en Drones y acabemos la fiesta en Fabric

- Perfecto! Avísales a tus amigos de la universidad y yo a los chicos. Esta noche salimos de fiesta!

Santana no tenía muchos ánimos pero supuso que la noche sería divertida así que decidió disfrutarla. Y así fue, disfruto de la cena y el baile en compañía de sus amigos Robert, Alissa, Natalie, Will y Gorka quienes estuvieron encantados con la presencia de Kaya, Kattie, Nicholas, Jennifer, ésta última novia de Nick, y por supuesto Quinn además de Dave y Chris. Todos se divirtieron y celebraron en grande. Nick y Jenn se retiraron temprano por que viajarían a Estados Unidos al día siguiente, hicieron planes con la rubia para verse cuando estuvieran en Nueva York.

Estaba por amanecer y la juerga había llegado a su fin. Un chofer contratado por la rubia para manejar el auto de Santana fue el encargado de llevar a los amigos de esta a sus respectivos hogares. Otro chofer se encargó de manejar el Bentley hacia el departamento de las chicas, llevando con ellas también a Kaya y Kattie. Las cuatro planeaban continuar la fiesta en el departamento.

Apenas entraron al departamento las botellas de vino aparecieron, la música se escuchaba por todo lo alto; las cuatro bailaban animadamente. Santana con Kattie y Quinn con Kaya. Poco a poco las chicas comenzaron a acercarse. Kattie y Santana bailaban cada vez de manera más sensual. Quinn y Kaya estaban más divertidas.

La rubia y Kaya se dirigían a la sala para tomar la botella de vino que se encontraba en la mesa de centro, sus pies se habían vuelto torpes por los efectos del alcohol y en un intento de la rubia por esquivar el sillón más grande tomó de la muñeca a Kaya, pero como ésta no se esperaba tener que soportar el peso de la rubia, se le fue encima cayendo Quinn de espaldas en el descansa brazos del sillón con Kaya sobre ella.

La hermosa chica de cabello castaño y ojos azules no lo dudó. Simplemente se acercó y besó suavemente los labios de la rubia. Quinn no se resistió, correspondió el beso… un beso que apenas duro diez segundos.

- Wow… dejó escapar la rubia sorprendida por el atrevimiento de Kaya… los fans de skins estarían muy contentos con esto… comentó mirando y sonriéndole a la chica que todavía levitaba sobre ella apoyándose sobre el sillón con cada puño al lado de Quinn. Después de levantarse la chica de ojos azules le extendió la mano a la rubia para ayudarla

- Que tal si los volvemos locos?... Kaya le comentó a la rubia de forma seductora y sonriendole. Quinn tomó su mano para levantarse del sillón, busco con la mirada a Santana y alcanzó a verla por el pasillo hacia su habitación con Kattie de la mano.

La rubia tomo el control para apagar el reproductor de sonido. Volvió la mirada a Kaya y le sonrió. Comenzó a caminar hacia las escaleras invitando a la chica a seguirla. Habían tenido buena química desde las primeras grabaciones de la serie, eran buenas amigas, se tenían confianza, se conocían y respetaban lo suficiente para mantener los límites. Lo que sea que pasara se quedaría entre ellas. Ninguna de las dos buscaba una relación. Simplemente se divertían.

Santana y Quinn terminaron su noche de juerga, cada una acompañada en su habitación. Para la rubia significaba su primera relación sexual con una chica, no así para Kaya. Quinn al principio estaba nerviosa, no sabía qué hacer, cómo avanzar, en qué momento hacerlo y cuando retroceder. Estaba completamente confundida, sentía que le dolía la cabeza de tanto pensar. Decidió cederle todo el control a su acompañante que aparentemente sabía lo que hacía. Las chicas pasaron una madrugada divertida. Para la rubia fue una experiencia agradable y aunque lo había disfrutado, no se imaginaba teniendo una relación con una chica, por lo menos no con Kaya.

Santana por su parte también se divertía con Kattie en la otra habitación, ambas sabían perfectamente cómo disfrutar del momento y así lo hicieron. Las chicas pasaron su madruga entre besos, gemidos y orgasmos hasta que quedaron lo suficientemente agotadas para rendirse al sueño. Kattie cayó rendida de inmediato.

Santana no pudo dormir, el peso del arrepentimiento no le dejaba. Hacía más de dos años que no tenía ninguna relación, ni siquiera lo había pensado. Se había separado de Britt pero el amor por ella seguía intacto. De repente, todo lo que estuvo evitando durante los veintisiete meses que llevaba ya separada del amor de su vida se hicieron presente esa noche. Se vistió con su ropa interior y su albornoz, salió de la habitación por la terraza, se asomó al balcón para esperar el amanecer mientras se hundía en sus pensamientos. Estará con alguien? Se habrá vuelto a enamorar? Pensará alguna vez en mí? Me perdonará algún día? Me extrañará? Habrá dejado de amarme?... sumida en sus pensamientos no se percató que alguien se encontraba a su lado. Quinn vestida también con su albornoz le extendía una taza de café.

La rubia conocía perfectamente a Santana, sabía que en el momento en el que la latina tuviera un segundo de conciencia se arrepentiría de haber estado con Kattie. No tenía que preguntarle si seguía amando a Britt… que Santana no la mencionara claramente le mostraba que no era tema superado… así que, cuando terminó su sesión de sexo experimental con Kaya, volvió a ponerse su ropa interior y su albornoz, metió en el bolsillo de este un sobre amarillo y uno blanco, bajo a la cocina a preparar suficiente café para un regimiento, después de un rato volvió a la terraza con una jarra de café, cuatro tazas, fruta picada, yogurt y unas galletas, todo en una charola; dejó la charola en la mesa, se sirvió una taza de café y espero en el sillón del fondo. En cualquier momento Santana aparecería. Y así fue, vio aparecer a la latina que sin percatarse de su presencia se dirigía al balcón, Quinn sirvió otra taza de café y se la ofreció a la latina cuando la alcanzó en el balcón.

- No sabía que también te gustaran las chicas… Santana se dirigió a la rubia mientras tomaba la taza de café que Quinn le ofrecía

- Yo tampoco… contestó Quinn mirando a la latina y apenas sus miradas se encontraron ambas chicas dejaron escapar sonoras carcajadas. Después de unos momentos, cuando finalmente logró controlarse, la latina se dirigió nuevamente a la rubia

- Y Noah?...

- Lo que tenemos no está definido… no es exclusivo… y los dos lo tenemos claro… respiro tranquilamente y después de tomar el sobre color amarillo se lo extendió a Santana… toma… la latina bajo la vista al sobre y volvió a levantarla para mirar confundida a la rubia… he decidido hacerte dos medios regalos… le dijo a Santana con una enorme sonrisa en los labios.

- Dos medios regalos?... acaso eso existe?... la latina sonreía por las ocurrencias de su amiga.

- Ya me conoces… Quinn se encogía de hombros… anda, tómalo… agitó el sobre cerca del rostro de Santana.

- De que se trata?… preguntó tomando finalmente el sobre

- Es el primer medio regalo… sonrió… te he hecho copropietaria de este departamento

- Cómo?!... Santana apenas pudo articular una palabra por lo sorprendida que estaba

- Lo que oyes. En el sobre están los documentos del contrato de compra–venta. Ya ésta todo listo. Sólo tienes que firmar… y desde el momento en que lo hagas, serás media dueña de esto… volvió a sonreír por la gesto de incredulidad que se había dibujado en el rostro de su amiga.

- Oh Q!... es demasiado…

- Claro que no!. A las dos nos gusta la ciudad y nos gusta este departamento no?... Santana asentía con la cabeza… pues ya esta! Lo he comprado para nosotras… además necesitaremos un lugar por si las cosas no salen según lo planeado… Santana no entendía el último comentario de su amiga por lo que no dudo en preguntar

- Y que es lo planeado?... Quinn sacó el sobre blanco y se lo entregó a la latina

- Es el segundo medio regalo… dos boletos de avión para Nueva York… la rubia bajo la voz, no estaba segura de que a Santana le pudiera gustar la idea… creo que es hora que volvamos

Santana guardo silencio por unos segundos, antes de responderle a la rubia inhaló profundo y exhaló pesadamente.

- Tú puedes volver cuando quieras Quinn… Santana metió los sobres en el bolsillo del albornoz de la rubia, dio media vuelta, caminó hacia el interior de la terraza y se sentó en el sillón del centro, apoyó sus pies sobre la mesita de la sala.

Quinn se quedó por un momento en el balcón escogiendo cuidadosamente sus palabras antes de seguir a su mejor amiga. Cuando finalmente lo hizo, se sentó a su lado dejando los sobres en la mesita frente a ellas.

- San… Quinn giró la cabeza buscando la mirada de la latina, pero ésta no cambió su postura, miraba a la taza de café que sostenía con sus dos manos sobre sus rodillas… es la primera vez que te vas de juerga, y has terminado alcoholizada con una chica en tu cama… Santana miró a Quinn con el ceño fruncido, no espera la desaprobación de su amiga. No había hecho ella lo mismo?... no me mires así… no te estoy juzgando, puedes hacer lo que se te venga en gana… es solo que… tengo la impresión que ha sido por Britt… para olvidarte de ella… apenas escucho a la rubia nombrar a su exnovia no le pudo sostener la mirada, sus ojos se depositaron en el que había sido su anterior objetivo. Santana dejó escapar todo el aire de sus pulmones en un suspiro.

- Eso ya se acabó… hablaba sin apartar la mirada de su taza de café

- Porque te viniste a Londres conmigo… la latina finalmente volvía a mirar a Quinn a los ojos.

- Tú no tienes nada que ver. Fue decisión mía… intentó que sus palabras sonaran firmes para convencer a la rubia de ellas. Pero se conocían demasiado bien.

- No me mientas San… ustedes estaban bien… de repente todo acabó y te vienes conmigo… no me digas que no tuve que ver… obligó a la latina a mirarla a los ojos tomando con una mano su mentón y haciendo girar su rostro hacia ella… San?... si no hubiera enfermado, si no hubiera tenido que venir a Londres… ustedes aun seguirían juntas, cierto?... no hubo repuesta… y tampoco Quinn necesito respuesta, le basto con ver como una lágrima rodaba por la mejilla izquierda de su amiga…

- Eso ya no importa… Santana no quería continuar con aquella conversación. Una parte de ella ansiaba tener la posibilidad de recuperar al amor de su vida. La otra parte buscaba convencerse que era un caso perdido, intentar volver a la vida de Britt y ser rechazada la destrozaría.

- Claro que importa San! Importa porque todavía la amas… o me equivoco?... tampoco obtuvo respuesta… por Dios, no has tenido una sola cita es más de dos años, y eso es porque en el fondo sientes que tu lugar es al lado de Britt. Yo también estoy convencida de ello. Pero no puedes seguir evadiendo la situación… es definitivo?... entonces sigue con tu vida, sal, diviértete, conoce chicas, ten una relación!, mereces ser feliz de verdad… no necesitas tener litros de alcohol en la sangre para traer a alguien a casa...

- Yo… no lo sé vale!… no lo sé y no quiero pensar en ello!… Santana se removía en el sillón

- San! Ya han pasado dos años. Cuánto tiempo más?... por mucho que la latina intentó controlar las lágrimas, una a una caían silenciosas por su mejilla… oye… solo digo que Tú y Britt… su historia… trinidad impía merece un final diferente a este... no tengo idea de qué fue lo que le dijiste, pero estoy segura que no la verdad… y Britt merece saber la verdad.

Quinn tenía razón y Santana lo sabía. Las tres se habían convertido en inseparables desde preescolar… Ellas no podían simplemente desaparecer de la vida de Britt sin ninguna explicación. Britt se merecía saber la verdad y eso era lo mínimo que Santana debía hacer. Debía decirle la verdad.

- Tengo miedo… dejó escapar casi susurrando

- Lo sé… escucha… ven conmigo a Nueva York, hablamos con ella, después nos vamos a New Haven a celebrar el cumpleaños de Beth, luego a pasar unos días en Lima y nos volvemos cuando tú quieras… Quinn sabía que darle a su amiga el poder de decidir le infundiría confianza y seguridad

- Y si no quiere vernos?...

- Por lo menos lo habremos intentado San… Tú sabrás que es definitivo y podrás continuar con tu vida…

La latina se quedó con ese pensamiento unos momentos, sopesando las palabras de la rubia. No se dio cuenta de cuantos minutos habían pasado hasta que su silencio fue interrumpido por Kattie saliendo de su habitación para hacerles compañía.

- Es de mala educación dejar a tu acompañante sola en la cama… la chica solo se había puesto sus panties y un camisón de Santana que había encontrado cerca de la cama

- Lo siento Kattie… yo, no podía dormir… salí un rato a refrescarme y me quede hablando con Q… Santana intentaba disculparse, no porque le interesara la chica sino porque tanto ella como Kaya eran amigas de la rubia y se verían a menudo, debía ser amable

- Bah… ni te molestes. Sé de qué se trata esto… puedo?... dijo señalando la cafetera sobre la mesa

- Por favor… Quinn se apuraba a contestar. Kattie se sirvió café en una tasa y tomo lugar en uno de los sillones laterales

- Y de qué hablan? si se puede saber… Kattie preguntaba mirando a las chicas, intentando integrarse en la conversación. Santana seguía mirando su tasa de café y perdida en sus pensamientos.

- Intentamos organizar algo, tenemos unos meses libres… anunciaba la rubia

- Podemos organizar un viaje a áfrica o a sur américa para hacer voluntariado… Kaya hacía su presencia en la terraza… yo lo he hecho, es divertido, conoces la cultura de los lugares y ayudas… no pudo continuar debido a la interrupción de la latina.

- No creo que podamos…

- Por qué?... preguntaba Quinn mirando a Santana

- Porque volvemos a Nueva York…

.


" Para disipar una duda, cualquiera que fuera, se necesita una acción "…

Thomas Carlyle

Al fin las chicas regresan a Nueva York… se viene lo que tanto han pedido... Rachel y Brittany... cuánto drama quieren entre las Faberry y las Brittana?... espero sus comentarios para escribir el siguiente capítulo… Abrazos y besos… ;)... pasen un maravilloso día...