DECLARACION: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen


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You Belong To Me…

Después de la comida con Nick y Jenn las chicas volvieron al hotel. Santana no planeaba salir, se quedaría investigando sobre cursos, especialidades y postgrados que pensaba tomar cuando regresara a Londres. Después de descubrir que Britt estaba comprometida, tenía claro su regreso apenas pasara unos días en Lima visitando a sus padres después del cumpleaños de Beth

Quinn aprovecho que llevaba de regreso a Santana al Hotel para ducharse y arreglarse para su cita con Rachel. Después de probarse algunos vestidos, la latina le sugirió que eligiera algo menos formal, total, sólo se trataba de un café.

Finalmente Quinn se decidió por unos jeans de mezclilla entubados y desgastados, mocasines en azul marino, camiseta blanca con la torre Eiffel impresa, chaqueta gabardina a la altura de la cadera en el mismo color que los zapatos, al igual que el bolso de tela y el cabello suelto. Se dirigió al Candle Café con tiempo de sobra.

Rachel en cambio iba sobre el tiempo, llegaría un poco retrasada. El casting que tenía programado para las tres de la tarde se había retrasado porque el director de escena no llegaba y aunque por su mente paso la idea de ya no presentarse, finalmente hizo la prueba, Spring Awakening parecía prometedor. Llevaba puesto un pantalón negro, botas a la rodilla de piel sintética en negro, una camiseta sin mangas en gris y un sweater tejido de media altura en negro. No tuvo oportunidad de volver a su departamento para arreglarse.

Quinn llego al café cinco minutos antes y se sentó en una de las mesas con vista a la calle. Comenzó a leer un libro en lo que esperaba la llegada de la morena.

'Por favor no te vayas, voy en camino, llegaré en cinco minutos'… el mensaje de Rachel llegó exactamente a las seis en punto. Quinn sólo rio por lo intensa que parecía la chica. Qué más daba que llegara cinco minutos tarde?, no se acabaría el mundo por eso.

Rachel llegaba al local y al percatarse de que la rubia estaba distraída leyendo, toco la ventana para llamar su atención y automáticamente una amplia sonrisa se plasmó en el rostro de ambas. Finalmente la morena entró al café y al llegar a la mesa de la rubia, ésta ya la esperaba de pie.

- Hola!… Quinn fue la primera en saludar y al hacerlo, se acercó a Rachel para darle un beso en la mejilla. Rachel se ruborizó por el contacto y agacho la vista

- Hola… contestó en susurros quedándose de pie en el mismo lugar

- Eligí mal? Quieres cambiar de mesa? La rubia pensó que algo andaba no iba bien.

- Eh!… No!… Por qué lo dices?

- Porque sigues de pie

- Yo… lo siento, me distraje un poco… dijo mientras tomaba asiento frente a Quinn.

En ese momento una camarera se acercaba para ofrecerles el menú. Las chicas pidieron su café y un postre para cada una. Cuando la camarera se retiró, continuaron con su conversación.

- Siento haber llegado tarde, pensé que talvez ya te habrías ido. No suelo llegar tarde. De verdad lo lamento… era más que evidente que Rachel estaba nerviosa. Sus dedos sobre la mesa se movían incesantemente. Quinn al notar su nerviosismo estiró su mano para posarla sobre la de la morena.

- Tranquila Rachel, no pasa nada. No creo que lo hicieras con intención, así que no importa… más que las palabras, fue el roce cálido de su piel lo que logró tranquilizar a Rachel.

Durante un par de minutos, ninguna dijo nada, solo se miraban a los ojos y se sonreían. Ambas sentían que no necesitaban decir nada, sólo la compañía de la otra les sentaba bien. Estaban sumergidas en una especie burbuja.

Burbuja que fue reventada por la camarera al regresar con sus pedidos. En ese momento, Rachel se percató que los chicos de una mesa cercana miraban a la rubia, lo que no le hizo nada de gracia. La mirada constante de los chicos terminó por borrar la sonrisa de sus labios.

- Que tal fue la cena?… Quinn al notar el cambio de actitud de Rachel decidió romper el silencio.

- Bien… todo bien… el tono de voz de Rachel no era precisamente el más cariñoso y seguía con el rostro serio.

- Ok!… la rubia pensó que tal vez Rachel no quería estar allí… no voy a entretenerte mucho. Podrías ayudarme a localizar a Britt?… la morena frunció el ceño confundida… la bailarina que hizo el número antes que tú en el recital… continúo Quinn

- En serio me pediste vernos para preguntarme sobre ella?… Rachel levantaba un poco la voz, molesta con la rubia

- No!… también porque me agradó hablar contigo y quería conocerte un poco… pero te has puesto seria y cortante… y si no quieres estar aquí, está bien, no voy a obligarte… pero por favor ayúdame, es importante lo de Britt.

- Diablos! Lo siento… es que los chicos de aquella mesa… levantó la barbilla señalando la mesa… te miran como si quisieran comerte… y me están poniendo de mal humor… Quinn volvió la vista hacia la mesa. Se levantó y se dirigió a los chicos. Hablo y se tomó algunas fotos con ellos y volvió al lugar frente a Rachel quien atónita miraba a la rubia.

- Les he dicho, que mi chica es cinta negra en taekwondo y que si no dejan de mirar para acá, te levantarás y les patearás el trasero… Rachel dejó caer su mandíbula por la sorpresa

- En serio les has dicho eso?… 'les dijo que soy su chica?'…

- No. Sólo les pedí que dejaran de mirarnos porque nos incomodan, pero resultó que miraban porque son fans de skins y me han reconocido. Me tomé un par de fotos con ellos y ya está… le sonrió nuevamente a la morena.

- Fans de skins hum!… la rubia se encogió de hombros… me había emocionado por lo de mi chica… ahora era turno de la rubia para ruborizarse y agachar la mirada. Santana tenía razón. Estaba coqueteando con ella. Rachel noto la incomodidad de la rubia y decidió cambiar de tema… entonces, necesitas que te ayude a localizar a B?

- Sí… en verdad es muy importante. Nosotras tres crecimos juntas, éramos como hermanas… respiró hondo antes de continuar y miró a los ojos chocolate de Rachel… algo se rompió entre nosotras cuando San y yo nos mudamos a Londres. Sólo quiero arreglarlo. Encontrar la manera de estar cerca de ella.

- Y si ella no quiere tenerlas cerca?… vi cómo reaccionó cuando las vio… fue como si les tuviera miedo… Quinn bebió de su café antes de responderle a la morena

- Le hicimos mucho daño al dejarla solo. No debió haberlo pasado bien… Es por eso que quiero hablar con ella, explicarle lo que paso. Si después de escucharme, decide que no nos quiere en su vida, nos regresaremos a Londres y no la molestaremos más. Pero creo que antes debe saber la verdad.

- Conozco a B de apenas unos meses, pero la considero mi amiga. Por qué debería confiar en que no volverán a lastimarla?… Quinn sonrió por la pregunta de la morena

- Te agradezco que la protejas… Britt es una de las personas por las que daría mi vida. Es mi familia. Sólo puedo decirte eso.

- Por quién más serías capaz de sacrificar tu vida Quinn Fabray?… preguntó Rachel mientras se llevaba su tasa de café a los labios

- Por Santana y por… mi princesa… dijo susurrando. Pensó en no mencionar a Beth, pero en el fondo confiaba en Rachel.

- Me intriga lo que tienes con Santana

- Tranquila Rach!… Rachel rio ampliamente al escuchar el apodo que le decía la rubia… no es nada romántico… Quinn correspondió la sonrisa de la morena… San es mi hermana, la adoro. Le debo mucho. Me ha salvado de muchas maneras…

- Bien. Entonces háblame de tu princesa… Quinn esperaba que Rachel no tocara el tema. Al percatarse de la reacción de la rubia, Rachel insistió… dijiste que me contarías esa historia

Quinn bajo la mirada, respiró hondo y dejo escapar todo el aire de sus pulmones

- Lo siento… no puedo… susurró. Notó cómo volvía la seriedad al rostro de la morena

- Entonces no confías en mí!… Quinn toma la mano de la de Rachel antes de hablar.

- Escucha… podría mentirte, inventar cualquier historia… pero no quiero hacerlo, quiero contarte la verdad porque aunque no te conozco, ya confío en ti!. No sabría explicarlo… es… es como si te conociera de siempre, como si supiera que estoy segura contigo… no dijo más porque ni ella misma entendía lo que estaba tratando de explicarle a la morena

- Pero?…

- No puedo exponerla. Antes de mencionarla, tengo que asegurarme de protegerla como es debido… No me perdonaría que le hicieran daño por mi culpa…

- Quién le haría daño? Sólo por mencionarla? No exageres!… la morena negó con la cabeza y retiró su mano

- No espero que lo entiendas… sólo dame tiempo por favor… para la rubia, era importante que Rachel le diera una oportunidad… en cuanto lo tenga todo controlado… te contaré toda la historia de mi vida.

- Y si te vas antes?… a Rachel le parecía todo tan misterioso que cada frase de la rubia le intrigaba más. Quinn negó con la cabeza al escucharla.

- Prometo que no me iré sin despedirme… Quinn miró los cálidos ojos chocolates de Rachel… y no importa dónde este, te prometo que en cuanto me asegure que todo estará bien para ella, volveré y te contaré toda mi vida… los ojos avellana de la rubia brillaban suplicantes… por favor Rach!… confía en mí…

Cómo negarse? Si los ojos avellana que ya amaba se mostraban humildes, transparentes y desesperados por su aprobación.

- Cómo podría negarme a esos ojos?

- Que tienen mis ojos?… preguntó desconcertada la rubia

- Me hipnotizan… susurro… podrías conseguir de mi lo que quisieras sólo con tu mirada… la morena bajo la vista un poco apenada por la confesión

- Bueno, si sirve de algo… sonrió un poco ruborizada… tus ojos provocan algo similar en mí… Rachel levantó la mirada para encontrarse con una tímida sonrisa de la rubia. La morena correspondió la sonrisa de la misma manera.

Nuevamente se sintieron sumergidas en una burbuja donde solo existían ellas dos. Quinn se perdió en sus pensamientos tratando de entender por qué la opinión de Rachel le importaba tanto; por qué era importante que conociera los detalles de su vida, y que la aceptara con todos sus errores del pasado; por qué se sentía tan bien a su lado; por qué su corazón le decía que podía confiar en ella; por qué necesita sentir su contacto todo el tiempo; por qué Rachel tenía el poder de hacerla sonreír sin motivos y por qué ahora en lugar de ver sus ojos, se sentía atraída por sus perfectos labios carnosos; demasiados porqué's que no tenían explicación.

Recordó la conversación con Santana cuando ésta le confesó que estaba enamorada de Britt. Su amiga tampoco tuvo claridad para explicar lo que Britt le hacía sentir, resumió sus sentimientos diciéndole que la sola presencia de la rubia le hacía sentir completa, segura, feliz… eso era justamente lo que sentía al lado de Rachel; desde el preciso momento que la morena la miró a los ojos por primera vez se sintió segura, completa y feliz, como si hubiera encontrado su lugar en el mundo, como si conocerla fuera la recompensa a todas las pruebas y sufrimientos que la vida le había hecho pasar. 'Se había enamorado? Rachel sentiría lo mismo? Supondría eso una nueva ruptura con su familia? No importaba. Nada importaba ahora. Lo bien que Rachel le hacía sentir; aún sin que pudiera explicarlo todavía, no lo había sentido nunca, con nadie, ni siquiera con Noah que era su primer amor y el padre de su hija.

Qué pasaría ahora?... Mirando nuevamente los cálidos ojos chocolate volvió a encontrarse, los porque's sin explicación no importaban, lo único que Quinn tenía claro, era que quería a Rachel en su vida y haría todo lo posible porque así fuera.

Rachel por su cuenta, también se había perdido en el brillo de los ojos color avellana y en el rostro perfecto de la rubia. Jamás en su vida había conocido a alguien tan hermosa. Sus ojos, su nariz, sus cejas, sus labios, su cabello dorado, su sonrisa, su mirada; todo en ella era perfecto. En verdad esa princesa estaba frente a ella?

Rachel había salido con chicos y chicas físicamente atractivos, pero ninguna persona que hubiera conocido antes podría compararse con la rubia. Quinn simplemente no tenía comparación. No se trataba solo de su hermoso rostro o su elegancia. Había algo en los ojos de Quinn que la hipnotizaban, pero al mismo tiempo la hacían sentir poderosa. Creía ver a través de sus ojos, el alma pura y bondadosa de la rubia.

Después de haberla escuchado hablar con tanto hermetismo sobre la historia de su vida, Rachel solo sentía la imperiosa necesidad de protegerla, de hacerle sentir segura y de garantizar que nadie más le hiciera daño. Y si había algo que le preocupara, ella haría lo posible por ayudarle a solucionarlo.

- Señoritas, se les ofrece algo más?… una vez más la burbuja era reventada por la camarera. Quinn negó con la cabeza y sin apartar la vista de la morena, respondió

- Yo estoy bien, gracias… Rachel, te apetece algo más?

- Nop… negó con la cabeza también… creo que es hora de irnos… volvió a sonreírle a la rubia

- Quieres irte ya!?… Quinn se decepcionaba un poco… pretendía pasar más tiempo con Rachel.

- Debemos apurarnos si quieres ver a B… la morena levantaba sus cejas mientras miraba a la rubia

- Vas a ayudarme?

- No me creíste cuando te dije que podrías conseguir de mi lo que quisieras con una mirada?… Quinn sonrió tímidamente mientras sus mejillas se tornaban rosas. Rachel sacó de su bolso algunos billetes que dejó caer sobre la mesa… vamos!, tal vez alcancemos a B en la academia… tomó la mano de la rubia mientras se ponía de pie y tiró de ella para levantarla. Quinn no opuso resistencia, pero mientras se ponía de pie, le dijo…

- Debería pagar yo… he sido yo quien te ha invitado…

- Ya te encargarás de pagar tú la próxima vez… las chicas seguían sin perder el contacto visual entre ellas

- Entonces, quieres que nos veamos otra vez?… preguntó la rubia cuando se acercó a Rachel

- Claro! Todo ese cuento sobre la historia de tu vida, me ha intrigado mucho… no te librarás de mí hasta que me cuentes todo con lujo de detalles… le guiñó un ojo a la rubia mientras salían a la calle

- Quien te ha dicho que quiero librarme de ti?… ahora era la rubia quien guiñaba un ojo a la morena… he estacionado el auto por aquí cerca… señaló en dirección a la siguiente calle.

Ya en el auto, Rachel le confirmó a Quinn que Britt continuaba impartiendo clases en el Broadway Dance Center y debido a los ensayos del recital los sábados tenía que dar dos horas. Normalmente salía de la academia a las siete y media por lo que debían darse prisa. Mientras se dirigían a la academia de baile; Quinn se encargó de ambientar el recorrido con música que siempre llevaba en el auto.

Entre canciones de Adele, Bob Dylan, Alicia Keys, The Beatles, Michael Jackson y Ray Lamontagne, las chicas hablaban de los trabajos que habían realizado y los proyectos que tenían en mente.

Rachel le platicó a la rubia que se graduaría de Nyada en unos meses, de las obras escolares en las que había participado de pequeña, de las presentaciones en pequeñas obras independientes, de los castings que ya había realizado para obras musicales y por supuesto, de su sueño de ser protagonista en una obra musical importante y de grabar un disco. Quinn le dijo que no dudaba que lograría sus sueños y todo lo que se propusiera, le hizo la promesa de verla cuando fuera la protagonista en un musical y de comprar su disco cuando estuviera a la venta.

La rubia le platicó sobre las películas que estrenaría en unos meses, una nueva serie donde le habían ofrecido ser la protagonista y de algunos papeles que a Chris le parecían adecuados para ella; pero, aún no había decidido nada sobre la serie y los castings que tendría que hacer, debido a que no sabía cuándo viajaría de vuelta a Londres. La decisión la tomaría después de hablar con Santana. A Rachel no le gustó la idea de que las decisiones de que Quinn dependieran de las opiniones de su amiga, y aunque la rubia ya le había aclarado que su relación con Santana no era nada romántico; su lado posesivo y celoso salía flote. Tras un Ah después de escucharla se quedó en silencio mirando por la ventanilla del auto.

Para no prolongar el incómodo silencio que se había producido repentinamente entre ellas. Rachel comenzó a cantar la siguiente canción aún sin haberse percatado de la letra

See the Pyramids
Along the Nile
Watch the sun rise
On a tropic isle
Just remember darling
All the while
You belong to me...

La última frase la dijo susurrando mientras volvía la vista a Quinn. La rubia se había percatado del gesto de Rachel y conocía perfectamente la letra de la canción, pero decidió no apartar la vista del camino.

See the market place
In old Algiers
Send me photographs
And souvenirs
Just remember
'Til your dream appears
You belong to me...

Rachel pensó que su mirada había incomodado a la rubia. No pretendía ser demasiado evidente con sus sentimientos, pero ella no había elegido la canción… solo esperaba que Quinn no se sintiera presionada o acosada

I'll be so alone
Without you
Maybe
You'll be lonesome, too
Maybe
You'll be lonesome too
And blue

La rubia disfruto de la imponente voz de Rachel; se dejó envolver por la letra de la canción, deseando que no fuera algo al azar y que efectivamente, la morena le estuviera dedicando esas palabras.

Fly the ocean
In a silver plane
See the jungle
When it's wet with rains
Just remember
Till you're home again
Or until I come home to you
You belong to me

Quinn en ningún momento apartó la vista del camino, pero tampoco dejó de mirar por el rabillo del ojo a la morena mientras cantaba y cómo suspiraba de vez en cuando.

La melodía llegaba a su fin y ninguna de las dos hizo nada por romper el silencio. Afortunadamente para ellas, estaban llegando a la academia de baile por lo que el silencio en el auto no se prolongó demasiado.

Cuando finalmente llegaron al salón de baile. Quinn miró a través de los ventanales y descubrió a Britt bailando sola en medio del salón. Le tomó unos cuantos segundos identificar que el baile que estaba realizando se trataba de la coreografía con la que la rubia de ojos azules había participado en el recital. Rachel dio un paso para adelantarse a la rubia e ingresar al salón, pero Quinn la detuvo. Parecía que Britt estaba disfrutando del momento y no se había percatado de la presencia de las chicas por lo que decidió no interrumpirla.

Britt disfrutaba de su baile completamente sumergida en cada paso y en la melodía que inundaba el salón. Por lo menos en ese momento no era atormentada por el recuerdo de Santana llorando, ni aquel 'lo siento' de la latina que había ocasionado descontrolar el ritmo de sus palpitaciones.

Al despertar esa mañana, la imagen de Santana volvió a su memoria sin que consiguiera desprenderse de ella un solo segundo en todo lo que iba del día. Su cabeza se había convertido en un perfecto caos desde la noche anterior. Desde cuándo esta en Nueva York? Por qué me ha buscado? Que quiere de mí ahora? Por qué sonreía al verme en el escenario? Qué habrá hecho todo este tiempo? Por qué se ha disculpado? Por qué ha llorado? Por qué no me ha buscado antes?... Preguntas, preguntas y más preguntas, la estaban saturando.

Necesitaba escapar, callar las voces de sus pensamientos, ahogar las dudas que la sola presencia de Santana estaba provocando. Y allí estaba, bailando sola porque su único lugar seguro lo conformaban su salón y su cuerpo moviéndose al ritmo de la música.

Britt se volvió al equipo de sonido para apagarlo cuando la melodía terminó; comenzó a recoger sus pertenencias, su prometido no tardaría en pasar por ella para llevarla a cenar. Quinn aprovechó que la ojiazul estaba distraída para adentrarse al salón y acercarse a unos pasos de ella. Rachel entendió que necesitaban privacidad por lo que se quedó esperando fuera del salón.

- Britt?… Quinn llamó la atención de su amiga apenas susurrando; no quería que Britt sintiera que buscaba imponerle su presencia, no quería presionarla. Si conseguía la oportunidad de hablar con ella, Britt debía estar dispuesta a escucharla. A partir de ahora, todo sería bajo los términos de la bailarina.

Britt giró la cabeza hacia donde la llamaban después de respirar y exhalar todo el aire de sus pulmones; sabía perfectamente quién era la persona que estaba cerca de ella.

- Que haces aquí, Quinn?… La ojiazul se había puesto a la defensiva, su tono de voz era firme y denotaba molestia… me estas siguiendo?

- No Britt… Quinn respiró tratando de contener su frustración. Britt parecía no estar dispuesta a escucharla… no te estoy siguiendo; pero te agradecería muchísimo que me des la oportunidad de contarte algunas cosas.

- Cosas?… no me interesan tus cosas Quinn… hace un tiempo que tú y yo ya no somos amigas, no lo olvides… las palabras de la rubia más alta hirieron a Quinn. Era verdad que se habían distanciado y todo era culpa de ella. Entendía el enfado de Britt; sin embargo, para ella, la rubia ojiazul jamás dejaría de ser su hermana. No importaba el tiempo que pasaran sin verse. Britt siempre podría contar con ella.

- Tú siempre serás mi hermana Britt… Quinn miró a su amiga con toda la ternura que fue capaz… entiendo que estés enojada con nosotras, y que nos guardes rencor; pero talvez, si me dejaras explicarte porque nos fuimos… fue interrumpida bruscamente por la otra rubia

- Dos años después?… Ya no me sirven tus explicaciones Quinn, puedes ahorrártelas… Quinn nunca había visto a su amiga en esa postura dura e impenetrable. Definitivamente lo sucedido la había marcado de tal manera que ahora, Britt ya no era más la chica dulce y alegre que siempre conoció

- Lo siento tanto Britt… la voz de Quinn se quebró… lamento tanto no haber estado para consolarte y cuidarte… las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas… perdóname; aunque tuve una razón de peso, yo simplemente me fui y me deje llevar por el día a día sin mirar atrás. Me olvide de todo y de todos… negaba con la cabeza sin poder controlar las lágrimas… entiendo que me odies y no te culpo por ello… soy consciente del daño que te he hecho y no merezco menos que eso…

- Yo no te odio Quinn… las lágrimas de Quinn lograron ablandar a la rubia ojiazul…

- Deberías hacerlo porque yo soy la responsable de todo lo que han sufrido… San sólo hizo lo que creyó que era correcto

- Eso ya no importa… miro a Quinn que intentaba limpiarse las lágrimas… lo que haya sido, ya no le veo el caso. Las tres seguimos adelante con nuestras vidas y no sirve de nada volver a algo doloroso

- Yo… creo que sigue siendo doloroso porque en realidad no lo hemos superado Britt. Ninguna de las tres lo ha hecho. Simplemente estamos sobreviviendo… y también creo que tú necesitas conocer toda la verdad para seguir adelante con tu vida… lágrimas seguían cayendo de los ojos de Quinn, aunque de manera más contenida… como ya te he dicho, yo soy la culpable de que San y tú se separaran y ojalá pudieras darme la oportunidad de arreglarlo. Si me dejas, te prometo que no volveré a fallarte… se acercó más a Britt para tomarle las manos… haremos lo que tú quieras y nos verás sólo cuando quieras. Solo tienes que enviarme un mail o llamarme en el momento que lo desees y no importará donde estemos, volaremos de vuelta a Nueva York o donde sea que estes para verte.

Quinn esperaba que su amiga dijera algo, pero al ver que no le respondía, liberó sus manos. Britt dejaba escapar el aire de sus pulmones pesadamente. Aquel 'yo soy la culpable de que San y tú se separaran' había robado toda su atención y después de esas palabras no escuchó nada más. La rubia ojiazul estaba inmóvil. Porque diría eso?

Quinn entendió que no era momento de presionar, ya le había pedido a Britt una oportunidad dejándole claro que sería bajo sus términos. Así que le daría todo el tiempo y espacio que necesitara por lo que decidió dar por terminada la conversación. Dio media vuelta para retirarse del salón.

Al ver el movimiento de Quinn, Britt finalmente reaccionó. Debía aclarar esa duda que crecía como bola de nieve en su interior. Si había algo peor que el abandono de Santana y Quinn, sería saber que Santana le fue infiel con la que consideraba su hermana y mejor amiga. Y por mucho que eso le doliera, no estaba dispuesta a pasar otros meses sumergida en la oscuridad. Si ese era el motivo por el que se mudaron a Londres, por lo menos tendría la oportunidad de decirle a Quinn lo despreciable que era.

- Quinn!… la llamó mientras caminaba para alcanzarla, y cuando lo hizo la tomo del brazo bruscamente.

Britt había perdido los estribos. Ese pensamiento la descontroló por completo y estaba furiosa. Al girarse, Quinn pudo contemplar la ira en los ojos de su amiga, jamás había visto esa expresión en ella.

- Ustedes… están juntas?… Quinn frunció el ceño por la confusión, no estaba entiendo lo que Britt le preguntaba… por eso se fueron, para estar juntas!… la ojiazul levantó un poco la voz. Rachel y el chico rubio que platicaba con ella, escucharon la voz sobresaltada de Britt y se acercaron al salón.

- Qué?… ahora era Quinn quien levantaba la voz, un poco sorprendida por la afirmación de Britt y un poco por la molestia de la acusación. Britt tenía toda la razón para estar furiosa con ella aunque sus razones no fueran las correctas. Estaba allí precisamente para aclararle sus dudas y responder sus preguntas, por muy ofensivas que estas fueran. Respiró hondo para contener su enfado… Dios Britt!, por supuesto que no! Jamás!… miró directamente a los ojos de su amiga… jamás te haríamos algo así!… Quinn moduló su voz… Britt!, tú, San y yo crecimos juntas, somos familia, somos trinidad impía recuerdas?… le sonrió tímidamente a su amiga. Britt las había bautizado con ese nombre cuando ingresaron a la secundaria McKinley… no existe ninguna posibilidad de que algo así suceda. Amo a San y daría mi vida por ella porque la considero mi hermana, y lo mismo haría por ti… pudo ver que los ojos azules volvían a mostrar esa calidez que siempre los había caracterizado… y si lo que te he dicho no es suficiente, ella te ama con toda su alma Britt… ha estado enamorada de ti desde el día que te conoció y eso no ha cambiado… la ojiazul movió negativamente la cabeza y Quinn entendió que aquello no era un tema que le correspondiera a ella tratar… es por eso que quiero contarte la verdad, para que no tengas ideas equivocadas de lo que paso

- Yo… Britt seguía negando con la cabeza... no lo sé… esto es… necesito… la ojiazul se sentía confusa, no quería ceder, pero también había algo que no le permitía negarse

- Tranquila Britt. No tienes que tomar una decisión ahora mismo… nosotras pasaremos esta semana en New Haven, y tal vez vayamos a Lima antes de volver a Londres…

- Se regresan a Londres?… Britt no se percató de haberlo dicho en alto. Fue un pensamiento que se le escapó de los labios sin poder controlarlo.

Quinn no paso por alto el desánimo en la voz y la mirada de la ojiazul. Tal vez sí había una oportunidad de que Britt les permitiera volver a su vida. Sonrió tímidamente por la alegría que eso le provocaba.

- Si, pero eso no es problema Britt. Como te he dicho antes, solo tienes que enviarme un mensaje y yo me encargo de ir a donde estés… tómate todo el tiempo que necesites

- Yo… me están esperando… señaló a la puerta del salón para que Quinn se percatara del chico que platicaba con Rachel… debo irme… Quinn asintió con la cabeza aceptando la decisión de la rubia más alta.

La ojiazul volvió donde se encontraba el equipo de sonido para tomar su bolso y retirarse del salón. Al pasar por la puerta, descubrió a Rachel y la saludó pronunciando su nombre secamente. Correspondió el efusivo saludo de su prometido antes de retirarse ambos.

La morena trago en seco al sentir la mirada penetrante de Britt mientras la saludaba. Estaba claro que no había sido de su agrado que llevara a Quinn a verla; tendría que disculparse con ella. Ya pensaría en algo. Lo que ahora le preocupaba era el semblante cabizbajo de su princesa. Miró a Quinn y pudo apreciar su tristeza. Quería abrazarla, secar sus lágrimas y consolarla. Decirle que todo estaría bien. Que ella la cuidaría. Ver esa sonrisa radiante en sus labios y por supuesto que ella fuera el motivo que las provocara.

Rachel dibujó una pequeña sonrisa en sus labios, esperando transmitirle sus sentimientos con ella. Quinn correspondió la sonrisa de la morena. Cómo era posible que ese simple gesto le hiciera sentir más fuerte?

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" La desgracia de los corazones que han amado, es no encontrar nada que sustituya al amor "… Charles Pinot Duclos

Lo prometido es deuda, aquí esta el segundo cap de la noche... les gusta cómo va el asunto entre las Faberry y las Brittana?... no olviden que sus reviews son mi motivación para escribir

Cuidense... disfruten el día...

Abrazos y besos... ;)