DESCARGO DE RESPONSABILIDAD EN EL CAP. 1

OESTE DE SANTANIA.

Avanzaron el gran tramo que los separaba del oeste, a mitad del camino el grupo comandado por killian se separó del de Ruby y Regina.

Ambas morenas siguieron hasta llegar al poblado, y lo que vieron no les gusto para nada.

-Es horrible- Azul fue la primera en hablar, su rostro se contrajo de horror.

El fuego consumía todo a su paso, las chozas resplandecían en un rojo anaranjado tragando todo. Gritos rompían en la tenue oscuridad que era disipada por la luz anaranjada del fuego. Los orcos destruían todo a su paso, mientras los ogros se debutaban con los seres que lograban atrapar. Las arpías sobrevolaban en el cielo nocturno, mientras capturaban a los pocos que lograban huir.

Todo era caos, y los gritos de súplica de los que eran capturados se escuchaban a la lejanía. Los pocos seres que aun tenían vida, eran sometidos como trofeos de guerra, tal vez los esclavizarían como ya lo había hecho con otros anteriormente.

"Mierda, esto es horrible" el rostro de Ruby brillaba bajo la luz anaranjada del fuego. "céntrate" se reprendió, observo a los demás que esperaban sus órdenes para actuar.

-Biosbardos, ustedes primero. Quiero que se infiltren con el enemigo y nos mantengan informados.

Los enanos con cuerno de unicornio se transformaron en orcos, ogros y arpías; mezclándose con los enemigos.

-Azul, que las hadas estén listas- miro al hada que comenzó a organizar a las otras hadas y desvió su mirada a los demás, con seriedad- nos separaremos, que un grupo de ustedes rescate a los prisioneros y los demás nos encargaremos del ejercito de la reina. Que Gaia nos acompañe- miro a la morena a su lado, quien tan solo asintió con la cabeza, y se desplazaron al campo de batalla.

AL SUR- CAMPAMENTO.

Emma no dejaba de dar vueltas de un lugar a otro, ya habían organizado a todos en el campamento. Cada media hora recibían información de los sentinas en la frontera, y todo parecía estar bien. Paso sus manos por sus largos cabellos dorados con desesperación. "si tan solo me hubiera dejado ir, no estaría aquí como león enjaulado" pensó.

-Ellas estarán bien- el pequeño moreno se paró frente a ella haciendo que parada en seco, lo observo por unos instantes y una sonrisa nació en su rostro.

"¿Así sería mi pequeño?" llevo su mano sobre la cabeza del niño y le desordeno los cabellos. "Neal, se hubiera parecido tanto a ti" divago por corto tiempo en sus pensamientos y se centró en el presente.

-Mamá es fuerte, aun no lo parezca. Ella no permitirá que nada le pase a Ruby- ver la expresión tan confiada del pequeño la hizo relajarse un poco.

-Vamos, tienes descansar. Si tu madre se entera de que no te cuido como es debido, me matara- Emma tenía la sensación de que cosas malas pasaban cuando la morena se molestaba.

Caminaron hasta la habitación en donde se encontraba una pequeña de dos años plácidamente dormida, la morena al lado le sonrió al pequeño moreno en cuanto dentro en la estancia.

-Descansa, chico- acaricio su mejilla y deposito un beso en su frente.

-Gracias, ma- dijo Henry ya adormilado.

"Ma" una sola palabra de dos letras que le llegaron profundamente. "si, mi pequeño hubiera sido como el" se separó de Henry y miro a la pequeña morena, que la veía con una linda sonrisa en su rostro.

-Henry es un encanto- Aurora no le quitaba la mirada Henry hasta que él les dio la espalda.

-Lo es- se cruzó de brazos y escruto con la mirada- ¿cómo es que siendo humana. Terminaste en medio de una guerra entre seres sobrenaturales?- le pregunto reclinándose cerca de la cama del chico.

-Caí en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y con la persona equivocada- respondió- pero no me arrepiento, porque conocí a Mal y gracias a ella hoy tengo una hermosa hija.

"Cuervos" fue lo primero que pensó al escuchar a la morena. "Joder, malditos cuervos" se movió incomoda en su lugar y desvió su mirada a la pequeña. "Al menos ella no termino como mi pequeño"

-Fue hace cuatro años…- comenzó a contar.

CUATRO AÑOS ATRAS- CIUDAD DE LOS ÁNGELES.

-Vamos, una copa más- el castaño insistía para que la pequeña morena bebiera.

-Philip, tengo que conducir- respondió tratando de quitarse al chico, pero algo en él le hacía perder la razón.

Los ojos del castaño brillaron un instante, cambiando de color marrón a un color verde. Aurora sintió la necesidad de complacerlo en todo, se inclinó a él y lo beso. Se separaron de la barra y se fueron alejando hasta que la espalda de la morena choco contra la fría pared pintarrajeada de grafitis de un oscuro callejón.

-¿Cómo es que…?- miro alrededor desconcertada.

-ssshhh- poso su dedo índice en los labios de la morena- tranquila, cariño- sus ojos volvieron a brillar y ella volvió a caer presa de su embrujo- todo está bien, solo tienes que disfrutar.

Las manos del castaño recorrían la poca piel expuesta de la morena, que yacía a su merced. Aurora inclino la cabeza dándole permiso al castaño para que explore la piel expuesta de su cuello. Los ojos de Philip cambiaron de color, sus colmillos expuestos ansiaban penetrar la suave piel del cuello moreno.

-Esto no te dolerá- dijo en un suave susurro, acerco sus colmillos al cuello de aurora que gemía de placer en sus brazos.

-Yo que tú, no lo haría- canturrio una voz en su espalda- a la reina no le gusta que su comida sea probada- hizo un gesto con las manos dando a entender la postura en la que se encontraba la mujer morena.

-No tiene por qué enterarse- volvió el rostro al hombre que había interrumpido su "aperitivo"

-Oh, querido. Créeme, lo hará- la sonrisilla burlona del hombre se escuchó en el lugar- bueno, bueno. Este exquisito ejemplar es para su majestad- cogió a aurora que ya para ese instante estaba inconsciente- linda casería- volvió a canturriar y desapareció en la oscuridad.

-¿Dónde estoy?- llevo su mano hasta su cabeza que le daba vueltas.

-Al fin despiertas, querida-le canturrea a su lado.

-¿Quién eres?- pregunta viendo el lugar.

-Tan solo soy simplemente un intermediario- el hombrecillo hizo un gesto con la mano quitándole importancia al asunto- y tú, querida. Eres el objeto a intercambiar.

-¿Qué…?- la voz de la morena se quebró- ¿Dónde estoy?- las lágrimas ya había tomado lugar mojando sus mejillas- ¿es alguna clase de broma? ¡Philip!- grito con desesperación.

-Oh, ese pequeño diablillo- sonrió con gracia moviendo su copa de vino y se acercó a la morena- vamos, querida. No todo es tan malo, la reina solo tiene que escoger ¿serás el aperitivo de la noche o una esclava?- canturrio con un gesto de manos.

Un sonido sordo llamo la atención del hombrecillo, giro su vista y encontró a la pequeña morena inconsciente en el suelo de aquel oscuro lugar.

-Las niñas de ahora ya no aguantan nada- se acercó a ella y la volvió a poner en el mullido sofá de piel roja- bueno, por tu bien espero que seas el aperitivo, un solo dolor estaría bien, a ser la esclava de la reina.

Volvió a su asiento y estiro sus piernas sobre la mesilla frente a él, disfrutando del poco vino que le quedaba en su copa.

-Su majestad- hizo una reverencia con gracia y una gran sonrisa- hoy he traído conmigo a los más exquisitos manjares de los Ángeles.

El hombrecillo se hizo a un lado dejando ver a cinco jóvenes mujeres, las cuales ya se habían hecho a la idea de que ese era su destino. Sus miradas bajas, mostraban sumisión, excepto por una pequeña morena que veía con el entrecejo muy fruncido a la que llamaban "reina"

-Ya veo- se acercó a paso calmo y fiero a las jóvenes mujeres y comenzó a examinar su nueva adquisición- ha hecho un buen trabajo- hizo un gesto con la mano llamando a una de las criadas que se acercó al hombre con una bolsa de oro- espero que el próximo encargo sea tan bueno como este- se acercó a la última que la miraba retadoramente- oh, ¿pero que tenemos aquí?- sujeto de la barbilla a la pequeña morena y la vio directo a los ojos- tenemos aquí a una pequeña rebelde- acaricio el rostro de la morena, que bruscamente trato de esquivarla- llévenlas a todas al salón principal y que estén listas para la ocasión- sonrió de lado sin dejar de mirar a la pequeña morena, y se acercó a su odio para poder susúrrale- contigo nos divertiremos hasta que entiendas quien manda aquí- se separó viendo su expresión de pánico y soltó una sonora carcajada que lleno toda la estancia- a ella llévenla a los calabozos, ya le enseñare a respetar a su reina. Oh, si- dijo para llamar la atención del hombre que llevaba a aurora- les doy permiso de divertirse con ella, solo no la maten ni la lastimen mucho, seré yo quien le enseñe cuál es su lugar.

Volvió a su trono viendo como la joven mujer forcejeaba con el guardia y sonrió pensando el todo los que le podría hacer esa noche en cuanto la fiesta se llevada a cabo.

La reina se encontraba sentada en su trono viendo como los invitados disfrutaban de la velada. Cada vez que algún invitado era presentado se dirigía a la reina para poder saludarla.

Las criadas iban de un lugar a otro con copas de champán en sus charolas, la música de fondo era un relajante vals en la que algunos de los invitados disfrutaban en la sala de baile.

-Queridos- llamo la atención de todos en el gran salón de baile- en esta agradable velada, les tengo preparado algo especial- hizo un movimiento con la mano y se abrieron unas cortinas dejando al descubierto lo que había tras la tela roja.

Cuando las cortinas fueron corridas la atención de los invitados viajo directa a la persona que yacía encadenada frente a ellos.

-Su majestad, Maléfica Di Drago- anunciaron en la entrada, desviando la atención de todos.

Maléfica se abrió paso entre los hombres y mujeres, su mirada se desvió a la pequeña morena que estaba encadenada de brazos abierto frente a todos los invitados de la reina y que aun así no perdía su ceño fruncido, mirando a todos con rabia a pesar de que su magullado cuerpo estaba expuesto a todas las miradas lascivas y hambrientas por sangre y dolor. Camino el corto tramo que la separaba de la reina sin poder desviar su atención de la pequeña morena que la seguía con la mirada.

-Te has lucido esta noche, querida- dijo en cuanto estaba cerca de la reina Cora, beso su mejilla y volvió a mirar a la morena.

-Siempre lo hago, querida Mal- agito su copa de champán y una sonrisa sádica apareció en su rostro- ahora, si me disculpas. Tengo que enseñarle modales a alguien- dijo, para luego quedar frente a aurora.

-Oh querida, aun sigues con esa actitud retadora- sujeto su barbilla para poder mirarla de lleno a los ojos- ¿sabes? Los humanos son la escoria entre los seres que existen en este asqueroso mundo que muy pronto dominare.

Cora cogió una fusta de la charola que una sirvienta le había llevado, el primer azote llego a la espalda de la morena que ahogo un grito de dolor apretando los labios y cerrando los ojos con fuerza.

-Oh, vamos querida, déjanos escucharte- volvió a romper el aire cuando la fusta se agito para luego romper la piel de la morena- mmm, eres deliciosa- lamio su dedo que segundos antes había manchado con sangre de la morena- eres exquisita- le decía, mientras sus manos recorrían la cadera de la morena que se agitaba para que la dejara de tocar.

La atención de los invitados estaba centrada en la escena delante de ellos, todos miraban como la reina castigaba a la humana, la azotaba, golpeaba y tocaba en sus zonas más sensibles. La excitación era palpable en el ambiente, algunos invitados ya habían perdidos sus pendras y se perdían en sus más bajos instintos. Maléfica no podía a parta la vista de la pequeña morena que la miraba con los ojos acuosos por las lágrimas que se negaba soltar, su corazón latía furiosamente y su malestar se hacía cada vez más visible; no podía soportar seguir viendo como la reina seguía castigando y tocando a la morena.

Maléfica se alejó del salón de baile y se perdió el resto de la velada, llego al gran jardín y observo a la figura que paseaba sigilosa sobre las sombras de la noche y se acercó al reconocer su aroma.

-¿Vuelves a casa?- le pregunto, ganándose un golpe que logró esquivar- querida, veo que solo vienes a robarle a tu madre- sonrió de medio lado a los ojos marrones que la miraban fijamente.

-he escuchado de humanas en el palacio- respondió quedamente.

-es raro verte por estos lados, habías desaparecido durante años. ¿No me digas que se te acabó la rebeldía y vuelves a casa a pedirle clemencia a tu madre para que te deje vivir como la princesa que eres?- pregunto con ironía.

-sabes perfectamente por hui, es más, recuerdo que fuiste tú quien me ayudo- le respondió con un sonrisa y se acercó hasta quedar frente a la rubia que también sonreía.

-sobre las humanas, llegas tarde. Ya todas han sido sacrificadas y dudo que la última que queda sea lo suficientemente fuerte para resistir luego de lo que tu madre le ha hecho- desvió su mirada de los ojos marrones y se reclino sobre una de las estatuas que decoraban el gran jardín.

-¿es una esclava?- pregunto, para luego desaparecer entre las sombras.

La rubia soltó un suspiro cansado y se dispuso a entrar nuevamente al palacio, pero sus pasos no la llevaron al gran salón sino que la guiaron hasta los calabozos en los que se encontraba una pequeña morena con el cuerpo magullado.

-hey- llamo la atención de la morena que yacía tumbada en el frio suelo- shhh- llevo su dedo índice a los labios de aurora y luego la atrajo en un profundo beso.

Aurora que hasta ese momento no sabía con exactitud que pasaba, se dejó llevar por las suaves manos que acariciaban su lastimado cuerpo desnudo y profundizo más el beso.

-eso servirá- se separó de la morena y le acaricio el rostro- en las afueras del palacio abra un corcel negro, úsalo y él te llevara a un lugar seguro. Confía en ella.- se volvió a acercar y beso la frente de la morena que la miraba perpleja.

Cuando aurora salió de su estado de shock, descubrió una llave en su mano derecha, y en cuanto la abrió en donde hasta hace unos minutos tenía una profunda herida, ahora estaba completamente curada. Se revisó cada parte de su cuerpo anteriormente magullado y llego a la conclusión que había sido sanada. Abrió la celda en cual estaba cautiva y salió lo más sigilosamente, llego a la parte trasera del palacio y busco la forma de salir, escucho pasos acercarse a ella y se preparó para lo peor, cuando escucho como las los guardias se alejaban del lugar soltó un suspiro cansado, camino buscando como encontrar la salida pero unas manos la tomaron por la espalda y taparon su boca. Se agitaba en contra de la persona que la tenía por la espalda hasta que escucho una suave voz.

-shhh, te ayudare a salir de aquí- le susurro para luego soltarla y cubrirla con una manta.

No espero respuesta de la morena, tan solo la sujetó y salieron del palacio sin que los guardias se dieran cuenta, a la lejanía encontraron el corcel y monto a la morena en él, acaricio la cabeza del caballo y le susurró cerca de su oído para luego ver desaparecer a la morena y al Kelpie.

ACTUALIDAD.

-¿sabes? Quien me ayudo ese día fue Regina- respondió a la pregunta no formulada de la rubia- cuando desperté después de haberme montado en el kelpie, me encontraba en el palacio de Mal, no sé muy bien que fue lo que paso con Regina, pero luego de que me ayudara a escapar desapareció. Los primeros años no se lo puse fácil a Mal, pero ella siempre me trato como nunca antes me haya tratado alguien, se portó completamente gentil y nunca me falto nada, luego sin darme cuenta me fui enamorando de ella y ahora como veras somos felices- sonrió mirando a su pequeña y le aparto un mecho de su carita- ellas lo son todo para mí, y nosotras lo somos todo para Mal.

El silencio se apodero de la estancia, Emma tan solo observaba al pequeño moreno que dormía plácidamente y no pudo abstenerse de recordar que ella no pudo proteger a su pequeño hace 10 años.

-Emma- le llamo- sé que no te fías de Regina, pero te aseguro que ella es la persona más confiable que pudieras conocer.

-la confianza se gana- le respondió con el entrecejo fruncido- y ella tiene que…- llevo sus mano al pecho y torció su rostro en un gesto de dolor- ¡ah!- callo de rodillas al suelo y la visión le comenzaba a nublarse.

Aurora corrió hasta llegar al costado de la rubia que se retorcía de dolor en el suelo, la sujeto tratando de calmarla pero era imposible. Se levantó y corrió fuera de la cabaña para pedir ayuda de uno de los hombres que pasaban cerca.

-déjala en la cama- ordeno la anciana al hombre que llevaba en brazos a la rubia.

-¡ah!- Emma seguía retorciendo de dolor, la parte baja de su espalda le quemaba y no podía parar el dolor.

-¿Qué paso?- pregunto la anciana acercándose a la rubia con una fuente llena de agua y unos trapos.

-no lo sé, estábamos platicando y de repente se comenzó a quejar- respondió aurora, se llevó las manos nerviosas a sus largos cabellos oscuros y como si todo se iluminara corrió y tomo la muñeca de Emma- Regina…

OESTE DE SANTANIA.

-¡Regina!- grito, Ruby al ver como la morena caía frente a ella, con una hermosa rubia en brazos.

BIEN, PRIMERO QUE NADA, QUIERO PEDIR DISCULPAS POR LA DEMORA DE LA ACTUALIZACIÓN A LAS PERSONAS QUE LEEN ESTA HISTORIA Y ME DAN SU APOYO, EN SERIO, DISCULPEN CHICAS PERO EL TRABAJO Y LOS ESTUDIOS ME ESTÁN QUITANDO TIEMPO Y NO PUEDO ESCRIBIR TAN SEGUIDO.

GRACIAS CHICAS POR COMENTAR, NO SABEN CÓMO AYUDAN A SEGUIR CON ESTA HISTORIA.

¿QUIÉN SERÁ LA RUBIA QUE ESTA CON REGINA?

¿QUÉ PASO PARA QUE REGINA RESULTADA HERIRÁ?

YO SOLO SÉ QUE, AQUELLA RUBIA TIENE OJOS ROJOS Y ES LA MANZANA DE LA DISCORDIA :P

LINDO DÍA GENTE, Y PERDONEN SI HAY ALGÚN ERROR.

PD: ESPERO COMENTARIOS Y GRACIAS POR LEER.