DECLARACION: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen
… Pequeñas Sorpresas…
- Que tal ha ido el día?
- Estoy muerta de nervios Quinn!… resopló… y si el director no me elige?
- Por supuesto que lo hará, Rach! Eres la mejor voz de Nyada, tienes excelentes recomendaciones y seguro que tu prueba ha sido maravillosa
- Pero las otras chicas también lo han hecho bien y…
- Rach! cálmate y escúchame un momento… vale, supongamos que sí, que ellas lo han hecho bien, pero si ese director es tan bueno como dice en su ficha entonces ni siquiera se lo pensará; un buen director elige sólo a actores que puedan trasmitir más que palabras, actores que te lleven a experimentar sensaciones y sentimientos que ni siquiera sabías que existían y en eso mi cielo nadie te gana. Lo digo porque yo ya experimenté escuchar tu voz. Me hipnotizaste por completo. Así que no lo dudes, ok? Tú serás quien protagonice ese musical y el día del estreno, Beth y yo estaremos en primera fila siendo testigos del maravilloso inicio de tu carrera… al no escuchar respuesta por parte de la morena, continuo… y en unos años cuando hagan la biografía de la gran Rachel Berry la estrella más dramática de Broadway, yo estaré encantada de contarles lo histérica que estas en estos momentos… y Rachel no respondía simplemente porque Quinn otra vez le dejaba muda.
Últimamente a la parlanchina cantante le faltaban palabras para replicarle a la rubia; y es que, cómo hacerlo? Si Quinn se refería a ella con sus preciosa, hermosa, querida o como en ese momento mi cielo; nunca antes esas palabras fueron tan significativas. Todo con Quinn era significativo. Y no quiso evitar que sus pensamientos la llevaran a imaginar cómo sería aquella primera presentación… Rach?… llamaba su atención la rubia que no entendía cómo era posible que la morena pasara de un estado de ansiedad y nerviosismo a total tranquilidad y mutismo
- Les reservaré los mejores lugares en primera fila; quiero poder verlas cada segundo de esa noche. Serán como mis coprotagonistas… Quinn sonrió; que Rachel deseara compartir con ella y su hija momentos tan importantes le ilusionaba
- Eso sería fantástico; y como estoy completamente segura que así será lo celebraremos por anticipado, te parece?
- Si, claro!… respondió no muy convencida
- Vayamos a cenar!
- Cuando?
- Creo que todavía estamos a tiempo. Te parece bien en treinta?
- Oh Dios! Estas en Nueva York?
- Te late "El Rey"?
- Quinn, contéstame! Estas en Nueva York?
- Tendrás que averiguarlo. Media hora Rach y esta vez no te esperaré si te retrasas
Once días después de aquel fin de semana en New Haven, Quinn llegaba a Nueva York tras su viaje a Los Angeles donde realizó los castings que Chris tenía programado para ella. A tres días de trabajo le seguían dos días libres antes de las sesiones de foto con Nick.
Podría tomar un vuelo o el tren a New Haven pero quería y su hija merecía algo más que unas pocas horas cualquier día. No volvería a ceder a una reprogramación de calendario si eso interrumpía su tiempo con Beth. No le importaría perderse proyectos y tuvo que ser firme al dejarlo en claro con su representante.
Estabilidad emocional era lo primordial para la pequeña; se lo prometió así misma cuando vio la oportunidad de volver a su vida, no volvería a cometer los errores de antaño. Explicarselo a Beth no fue tan sencillo; sin embargo logró que lo entendiera con la ayuda de Shelby y Tina. Ya habrían tiempos para dedicarse a sus proyectos profesionales y tiempos que serían exclusivamente para compartir con su familia.
Mientras llegaba y sucedía su viaje a Los Angeles, la rubia compartió con Rachel mensajes, llamadas telefónicas y un par de video llamadas a petición de la pequeña que tras haber descubierto la función del móvil gracias a su tía San, nadie se salvó de mantener una video llamada con ella, y cuando fue el turno de la morena a esta le tocó mostrarle su departamento completo. Las tres habían disfrutado de esa pequeña 'convivencia'.
Tras su despedida en New Haven, Rachel llevaba consigo una sensación de vacío; echaba de menos la mirada avellana y el tacto de Quinn y el timbre de las sonoras carcajadas de su princesa; porque Beth ya era también su princesa!
- Media hora? Quinn?! Quinn?!… pero la rubia ya había cortado la llamada.
Rachel demoró dos minutos en reaccionar después que la rubia cortara la llamada. Aún con dudas decidió confiar en su instinto, ese que le dijo debía confiar en la rubia desde el primer momento que la hubo conocido. Tomó jeans, blusa y chaqueta, se maquilló tan rápido como pudo y abandonó su departamento.
Recordó la conversación que sostuvo con la rubia cuando le platicaba de su visita a El Rey: para Quinn aquel era uno de sus lugares favoritos. No se trataba de la comida o la decoración. La terraza de El Rey era un lugar fresco y cálido al mismo tiempo. La mesa de la esquina del balcón le proporcionaba unas vistas hermosas. Aunque hubo compartido el lugar algunas veces con San, Britt y algunos conocidos, siempre disfrutó más de su propia compañía. Le encantaba admirar el atardecer y encenderse las luces de la terraza cual luciérnagas en un jardín mientras disfrutaba de una taza de café o una copa de tinto. 'Nunca he ido'… confesó la morena… 'Cuando tengamos oportunidad iremos y averiguarás qué lo hace tan especial' fue la respuesta de la rubia y ahora la esperaba allí.
Iría a ese restaurante? Por supuesto que iría y esperaría más de media hora por su pretty blondie si fuese necesario…
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Britt llevaba poco más de quince minutos observando en silencio a su ex prometido. Sam no paraba de dar vueltas por todo el departamento metiendo en su back pack cada posesión suya. No era propio de Sam no mirarla, no darle un beso o simplemente no abrazarla apenas la viera.
No se vieron ni hablaron desde su regreso de New Haven. Sam no había respondido a sus llamadas o mensajes pero esa tarde él tomó la iniciativa, un simple 'pasaré esta tarde por mi equipo, siento incomodarte'.
Le dolía su indiferencia.
Sin embargo, ahora las cosas eran diferentes; quizá para él resultaba aún más difícil no acercarse. Sam por su naturaleza protectora sentía la necesidad de garantizar la seguridad de Britt, y le estaba tomando mucho esfuerzo mantenerse alejado pero era consciente que debía dejar que la bailarina encontrara su camino por sí sola;
- No buscaba que terminara asi, Samuel!… habló la bailarina mientras el chico terminaba de guardar sus pertenencias.
Britt esperaba tener la oportunidad de acercarse nuevamente a él. Le quería!. Más que su prometido, Sam era su mejor amigo, la persona que le mantuvo a flote en su peor etapa. Necesitaba a Sam en su vida y haría lo posible por mantenerlo en ella… - en verdad lo siento… continúo al tomarlo del brazo para evitar que saliera del gimnasio… no quiero perderte, Sam… continúo buscando sus ojos
Extrañaba la calidez de su mirada.
Sam la miró y pudo ver la tristeza en esos ojos azules que tanto amaba.
- También lo siento… dijo esbozando la sonrisa más triste que la rubia había visto… solo necesito tiempo. Participaré en el campeonato mundial de Kickboxing y estaré fuera un par de meses… se acercó a ella y le acarició la mejilla… nos hará bien la distancia. Necesito acostumbrarme a la idea de verte y tenerte como mi amiga y no como realmente deseo. Te llamo cuando vuelva, ok?… finalizó dejando un beso en la frente de la bailarina.
Britt solo atinó a asentir mientras veía marchar a la persona más importante de su vida.
Otra vez se quedaba sola aunque en esta vez la sensación era diferente; a pesar de su tristeza, Sam le había trasmitido seguridad. Sabía que volvería; cada día que pasaba afianzaba su amistad con Rachel; contaba con retomar su relación con Quinn; participaría en dos maravillosos proyectos y lo más importante, contaba con ella misma.
Nadie más que ella podría brindarle la fortaleza que necesitaba.
Dos años atrás echó a andar el modo automático y aunque su vida había resultado ser muy parecida a la de sus sueños gracias a Sam, siempre sintió que le faltaba algo. No fue la ausencia de Santana o Quinn, como tampoco ahora lo era la ausencia del chico.
Fue haberse abandonado a sí misma y eso no volvería a pasar. No volvería a perderse. No volvería a esconderse detrás del baile aunque fuese lo que más disfrutara hacer.
Era momento de comenzar a vivir.
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Un poco alejada de la ciudad; en el dormitorio de su unidad Santana salía del baño después de una reconfortante ducha.
- Uff! Al fin hemos acabado. Pensé que la lluvia no nos dejaría avanzar… una chica pelirroja ingresaba al dormitorio
- A tu cama Kat… comentó la morena al ver donde se recostaba la chica
- Porque? La tuya más divertida… le respondió guiñándole un ojo
- Ensuciarás mis sábanas!
- Wow! Me estas proponiendo algo acaso?
- Katt…
- Te estas volviendo aburrida Santana. Ralajate y disfruta! Esta es una experiencia maravillosa… y yo podría hacerla placentera
- Vine a trabajar no a hacer fiesta
- Estamos cumpliendo con el programa y eso es lo que importa
- Si pero… no crees que podría ser de más ayuda con los médicos?
- Toma tiempo ganarse la confianza de la comunidad. Eres nueva San, tienes que demostrar que vienes a ayudar de manera desinteresada.
– Y supongo que sirviendo en el comedor lo voy a conseguir, no?
- Claro! Cuando los comunitarios vean que no enferman con lo que les sirves… no le pones nada raro a la comida verdad?
- Estas demente?
- Jajaja!… Todos los nuevos tienen que pasar un mes sirviendo y limpiando en el comedor. Es la novatada!
- Un mes? … Y yo que creí que mis días de camarera habían acabado
- No puedo hacer nada por eso pero puedo ayudarte con otras cosas…
- Ah, si? Qué cosas?… Kat palmeó el espacio vacío a su lado; en respuesta, la latina negó con la cabeza esbozando una sonrisa.
Las ocurrencias de Kattie conseguían robarle sonrisas sinceras
- Vamos, San! Uno que otro orgasmo en medio de esta selva no le viene mal a nadie. No puedes negar que la pasamos muuuy bien
- No lo niego. Nos divertimos pero ya esta. Solo fue eso, diversión
- Tampoco busco casarme contigo linda, que te quede claro… solo algunas noches orgásmicas
- Tú no te rindes, no?
- Si lo hiciera, nunca conseguiría nada!
Santana volvía a sonreír. Tal parecía que Vulindlela le devolvía la alegría porque desde su llegada sonreía, y lo hacía gracias a las Skin's. Kattie y Kaya se encargaban de distraerla arrastrándola a participar en cuanta actividad organizara la unidad; un paseo con elefantes y chapuzón en el rio incluido, una lunada donde aprendió a bailar algunas danzas típicas de la región, o ese viernes en la ciudad que acabo el sábado de madrugada porque las chicas la llevaron a conocer el kareoke de moda y donde terminó cantando a todo pulmón What's Up de 4 Non Blondes sin alcohol de por medio.
Estaba disfrutando cada día, incluso aquellas que madrugaba porque las Skin's la coaccionaban a participar en sus bromas matutinas. No era agradable soportar la jornada a base de cafeína pero se divertía como enana viendo a Erick ser el centro de descarga.
Curiosamente desde su llegada a la comunidad se sentía despreocupada. Dispuesta a recuperar su vida se daba la oportunidad de tratar y conocer a las personas con quienes tendría contacto, algo que no había hecho en su estadía en Londres por enfocar todas sus energías en cuidar de su amiga y en sus clases. Para su fortuna estaba rodeada en su mayoría de jóvenes de su edad que resultaron ser muy agradables y la aceptaron desde el principio.
Sorprendiéndola; Kaya y Kattie la recibieron con una cena de bienvenida, le enseñaron lo que necesitaba saber para cumplir con sus obligaciones y las costumbres de la región para evitar malos entendidos con los pobladores. Se había vuelto cercana a las actrices; las hubo conocido gracias al trabajo de la rubia; sin embargo, en ese entonces mantenía su distancia con ellas. Eran amigas de Quinn, no suyas. Ahora, compartiendo día a día, conociéndolas en un ambiente alejado al glamour de su profesión descubría personas desinteresadas, dispuestas a ayudar a los menos afortunados sin tomar crédito alguno por ello; personas entregadas y leales que vivían cada momento al máximo, y ella estaba encantada de estar rodeada de esa alegría.
Ahora sí podía considerarse y considerarlas sus amigas.
Solo faltaba Quinn para completar el cuarteto de las chicas Skin's
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Media hora.
En que estaba pensando cuando le dijo a Rachel que la vería en media hora?
Ah! Que no pensaba, deseaba tanto volver a ver a la morena que no calculó correctamente el tiempo que le llevaría salir del aeropuerto, llegar al hotel, arreglarse y estar presente en el restaurante antes que Rachel.
Treinta minutos no daban para mucho
Salió corriendo del aeropuerto, casi de inmediato encontró un taxi desocupado, le pidió al chofer que la llevara al hotel más cercano al restaurant y el taxista no pudo estar más acertado, la llevo a un hotel apenas diez minutos de El Rey pero la fortuna no estaba de su lado; el Knights Inn JFK era un hotel bastante concurrido por su cercanía al aeropuerto internacional y esa noche no contaba con una habitación disponible para ella, tendría que esperar veinte horas para registrarse.
Con apenas doce minutos en el reloj le pidió a otro taxista se dirigiera al restaurante. De camino intento contactar a Chris para pedirle ayuda con el Hotel pero no tuvo éxito, seguramente su representante ya se encontraba bailando y cantando desenfrenadamente o como él decía; haciendo bonos con algunos productores o clientes potenciales.
Un poco apenada llego a la puerta del restaurante con maleta en mano después de despedirse del taxista.
- Gracias, buena tarde… saludo al chico que la recibió… por favor dime que tienes una mesa disponible…
- Le prepararé una de inmediato. Solo usted, señorita?… pregunto el camarero
- No, necesito una mesa para dos, si esta libre la del balcón en la terraza sería estupendo.
- Claro! Por favor, acompáñeme
- Antes podría hablar con tu gerente?
- Algún problema, señorita?
- No, para nada. Como verás traigo arrastrando una maleta y no creo que sea adecuado tenerla conmigo en la mesa; así que querría pedirle por favor que me la guardara un momento.
- No se preocupe yo me encargo de eso. Estará segura en el guardarropa… para el chico no pasó desapercibida la belleza de la rubia
- Oh, muchas gracias Joshua! Eres un angel.
- Ahora vuelvo… respondió un poco nervioso. La hermosa chica rubia le llamaba por su nombre y le sonreía. Haría lo imposible por cambiar mesas con Leo y atender la zona de la terraza. Tal vez, al final de la noche podría conseguir su número.
Y mientras Quinn esperaba la vuelta de Joshua para dirigirse a su mesa; Rachel salía a toda prisa del metro, intentaba no llegar tarde a su primera cita con su pretty blondie
Al llegar a la puerta pudo ver a la rubia hablando con alguien. Quinn vestía muy casual y aun así se veía tan hermosa que olvido incluso abrir la puerta. Reaccionó al ver a la rubia alejarse.
- Quinn!… la llamó
- Oh! Rachel!… la rubia volvió sus pasos. Apenas la tuvo frente a ella sintió el deseo de abrazarla pero se contuvo, no así la morena que después de ver el titubeo de la actriz se acercó más a ella y le obsequió un cálido abrazo. Quinn correspondió ese gesto con su mejor sonrisa.
Tal como le asegurara la rubia el lugar era encantador; en su sencillez la terraza irradiaba calidez y armonía; la mesa aunque pequeña se mostraba imponente decorada con dos margaritas lilas y un par de velas en el centro y el lugar donde estaba ubicada les permitiría ver la próxima puesta del sol.
No llevaba más de diez minutos en ese lugar y ya se había convertido también en uno de sus lugares favoritos. Quinn no pudo elegir mejor lugar para su primera cita… 'porque era su primera cita, verdad? Y ella jamás olvidaría esa cita'.
Tomaron asiento una frente a la otra admirándose por unos segundos, los mismos que les permitió Joshua quien había conseguido el cambio de zona sólo para atender a la rubia.
Pero Quinn solo había sido amable y agradecida con alguien que le ayudó, y una vez que tuvo a Rachel frente a ella, el chico pasó a ser el camarero incómodo que interrumpía sus conversaciones.
- Para mí una ensalada especial del Rey y una papa horneada con extra de tocino, por favor… Rachel?
- Para mí solo la ensalada, por favor…
- De beber?
- Tinto esta bien?… preguntó la rubia y Rachel respondió solo asintiendo la cabeza… no te gusta la papa horneada?… le preguntó Quinn olvidándose por completo que el chico continuaba atendiéndolas.
- Lo que no me gusta es el tocino. Soy vegetariana
- Oh! No lo sabía! Entonces no lo comeré, no quiero incomodarte
- No esta bien! No pasa nada. Además por como lo has dicho parece que el tocino te encanta.
- Antes no me gustaba, sabes? De hecho comía de manera muy sana, para mantener la figura y eso. Debía mantener la etiqueta de hija perfecta pero fue embarazarme y tuve que comer tocino prácticamente todos los días.
- Ya he visto que a ella también le encanta
- Si! Aunque cuidamos mucho lo que consume también permitimos que tenga sus antojos
- Me encanta… dijo sonriendo Rachel
- Que le dejemos comer chucherías?
- No! Que hables así! De manera tan natural cuando te refieres a ella
- No podría ser de otra manera tratándose de Beth… sonrió… tiene esta manera de ser tan noble que cautiva, enamora y atrapa que quieres estar allí siendo testigo de cómo ella va descubriendo la vida; y lo peor de todo es que lo consigue sin siquiera proponérselo. Aunque no fuera mía estoy segura que la amaría por igual. Lo que no sé es cómo conseguiré mantenerme cuerda cuando se convierta en una adolescente rebelde porque déjame decirte que también tiene su carácter y puede ser un poco obstinada
- Bueno no podrás reprocharle nada, por sus venas corre sangre skanks y eso te lo debe a ti… Quinn negó con la cabeza mientras sonreía
- Oh, Dios! No debí haberte contado esa parte de la historia… respondió
- Jajaja!… la pequeña carcajada de Rachel fue interrumpida por Joshua
- Se le ofrece algo más Señorita?
Rachel había perdido por completo la paciencia con él; llevaban poco más de una hora compartiendo, disfrutando del lugar, la cena y sobre todo disfrutando de la compañía y ya contaba diez veces que el camarero se había acercado preguntando lo mismo, y todas las veces se dirigía a Quinn, ni siquiera la miraba a ella, lo que evitaba que le dijera sus verdades al chico era que la rubia la mirara sonriendo y le preguntara si necesitaba algo antes de despedirlo.
No podía molestarse con ella porque a excepción de esas interrupciones estaba teniendo la mejor cita de su vida; una cena sencilla que Quinn con sus miradas y sonrisas hacía memorable. Por eso mismo tampoco podía odiar al chico, porque era consciente del magnetismo de la rubia; él simplemente había sido cautivado, así como ella desde el primer día.
- De lo otro también eres responsable… susurró para sí misma, aunque Quinn alcanzó a escucharla
- De lo otro?… preguntó confundida
- Si, esa manera de ser que cautiva, enamora e hipnotiza, también lo ha heredado de ti!… respondió mirando tan intensamente a la rubia que Quinn no encontró palabras para replicarle; prefirió perderse en ese mar chocolate que la desarmaba.
A unas mesas de la suya; un chico de cabello castaño y ojos azules las observaba desde varios minutos antes, su posición le permitía apreciar a la rubia de frente y la encontraba atractiva; sin embargo, era la chica morena quien le intrigaba porque a pesar de no poder ver su rostro alcazaba a distinguir ligeramente su perfil cuando movía la cabeza y éste le resultaba familiar.
Rachel y Quinn siguieron conversando, riendo y disfrutando de la velada a pesar de las interrupciones de Joshua. En un momento la rubia recibió la llamada de su hija para darle las buenas noches pero al saber la pequeña que su mama se encontraba en medio de una cena con Rachel, Quinn tuvo que poner el altavoz y dejar el celular en el centro de la mesa para así hablar las tres. Sin embargo, Beth no se conformó e insistió hasta que las chicas convirtieron la llamada en facetime; ella también quería conocer el lugar, sería como si estuviera allí con ellas les dijo y esa idea les fascinó.
Aquello se convirtió en una trasmisión en vivo; Rachel terminó haciendo un giro de trescientos sesenta grados para mostrarle a la rubiecita todos los detalles del lugar. Ese fue el momento en el que Jesse St James pudo apreciar completamente el rostro de la morena.
Después de algunos minutos y tras la promesa a Beth de llevarla al lugar la próxima vez que visitara New York por parte de Rachel, la llamada finalizó con las buenas noches y besos para todas, dejando una sonrisa radiante en las adultas. A Quinn le encantaba ver a Rachel y su hija relacionándose como si se conocieran de siempre, y a la morena aquellos momentos le emocionaban, quería desesperadamente formar parte de esa pequeña familia.
- Rachel?… Rachel Barbra Berry?… preguntó Jesse cuando estuvo a su lado, había esperado paciente a que acabaran la llamada
- Oh, por Dios! Jesse St James!… respondió emocionada la morena mientras se ponía de pie
Jesse no perdió tiempo y tomo en sus brazos a la chica; un abrazo que fue correspondido de manera inmediata lo que no agrado nada a la rubia que seguía sentada en su silla tratando de recuperarse de la sorpresa, del shock de ver a Rachel ilusionada y con ese brillo especial en la mirada por haber visto al chico.
Rachel sonreía de la misma forma que le sonreía a Finn esa tarde en casa de Shelby; y de la misma forma sintió el pinchazo de incomodidad y el despertar de sus celos como aquella vez. Aunque deseaba fulminar al chico con su mirada y dedicarle algún comentario mordaz se contuvo y sonrió de medio lado cuando Rachel la miró
- Que agradable sorpresa encontrarte aquí!… hablo visiblemente emocionado el chico. Una vez que deshicieron el abrazo continúo… cuanto tiempo ha pasado ya?… Tres años?
- Casi… pero, qué haces en New York?
- Vine por trabajo. Apenas tengo una semana aquí pero si todo va como espero me quedaré una temporada… Tal vez podríamos quedar alguna vez? Tres años dan mucho que contar
- Si, claro!… Llámame al 845 59 11 978…
Que carajos estaba haciendo Rachel? Vale, conocía al tipo y no se habían visto en algún tiempo pero, era necesario coquetear con él en su presencia?. Contenerse sería más complicado de lo que imaginó.
- Quinn! Él es Jesse!… al mismo tiempo que la morena intentaba presentarle al chico, la rubia recibía una llamada
- Es un placer conocerte… respondió sonriendo con sorna… lo siento, debo tomar la llamada, es importante… dijo mirando a Rachel mientras se levantaba de su silla.
- Adelante… respondió Jesse sin darle importancia al desplante de la rubia; a él lo que le interesaba era tener toda la atención la morena. Quinn terminó recargándose en el barandal apenas a dos pasos de su mesa; tampoco quería perderse la conversación entre ellos.
A Jesse le habría gustado platicar un poco más con Rachel pero la mirada preocupada que ésta tenía hacia la rubia le hizo desistir en su idea de hacer conversación; consiente que ése no era su lugar por lo menos en ese momento se despidió de la morena con la promesa de llamarla pronto
- Es una cita… le dijo mientras la volvía a abrazar
'Una cita? En serio Rachel estaba acordando una cita con St. Tonto en SU cita con ella? Porque no tenía que decirle a Rachel que aquello era su primera cita, no?' Es decir; quien toma un vuelo de cinco horas y media para invitar a cenar a una amiga? Quinn prefirió darse la vuelta y centrarse en su llamada
- No, áun no. Las haré mañana; Chris ya me pidió cita y en cuanto me entreguen los resultados se las enviaremos a Dave… estarás más tranquilo si lo prometo?… la traeras el sábado?… No, no, esta bien, lo prefiero así… de acuerdo, te llamaré mañana apenas salga del consultorio… buenas noches Noah!… si, también te quiero!
Noah?… Te quiero?… En serio Quinn le estaba diciendo te quiero al tipo ese?… Ok, tenían una hija, ya le había dicho que lo quería y siempre estaría en su vida, pero era necesario recordárselo en cada oportunidad?… inspiró profundo y contó… 1… 2… 3…
- Noah?… preguntó, aunque su voz no sonó tan indiferente como pensaba
- Si… fue la respuesta escueta que recibió la cantante… nos vamos?… fue turno de la rubia para preguntar
Eso era todo? No se supone que disfrutaban de la velada?… o solo era ella quien deseaba que la noche no acabara?
- Tienes prisa?… dijo escuchándose más tímida de lo que hubiera querido. A Quinn le pareció incluso que su voz sonaba triste
- No he reservado hotel. Prácticamente me vine del aeropuerto… respondió un poco ruborizada la ojiverde
El rostro de Rachel se mostró risueño y luminoso como resultado de la sonrisa instantánea que se posó en sus labios al escuchar la respuesta de la rubia.
Quizá la velada aún no había acabado…
"Aunque temas amar, amas. El verdadero amor es incontrolable"… Alejandro Jodorowsky
Sorry... sorry... sorry... sorry...
No puedo mas que disculparme por la demora. Espero que a pesar de ello me sigan acompañando en este viaje... les quiero
Besos y abrazos a todos 3 3
