-CAPITULO 2-

-Debiste salir con nosotros cuando te dijimos – decía la sonriente Nabiki mientras yo revolvía mi café – te hubieras divertido y ahora no tuvieras esa cara.

La miro con ojos asesinos, pero no digo nada. Simplemente me dedico a mi café mientras ella ríe a costa mía.

-¿Es así todos los días? – preguntó en voz baja.

Literalmente, estoy cansada. He pasado dando vueltas en la cama, gracias a la "fiesta" que dieron arriba que casualmente era de bajo de mi departamento, no pude dormir. Quise tantas veces ir y decirles que bajaran el volumen de la estúpida música. Pero decidí mejor que no. No quiero pelear con nadie, mucho menos empezando la universidad. No quería tener enemigos y que todos pensaran que era una aguafiestas.

Creo que dormí solos dos horas y luego me levante para desempacar mis cosas, acomodé un poco y arregle. Me fui a dar una ducha para pasar el sueño y me arregle para desayunar con Nabiki, hoy por fin vería a Ryoga. Tenía tiempo para hacer algunos papeleos de la universidad y luego lo vería en un restaurante. Me llamo esta mañana diciéndome que me extraña y que ya desea verme, yo también lo extraño mucho, creo que me acostumbre a verlo todos los días.

-Solo de vez en cuando – responde Nabiki sacándome de mis pensamientos –Ayer fue una ocasión especial. Unos amigos de Toshi llegaron de viaje, no van a vivir en el edificio pero si cerca de aquí. En sus propias casas – dice lo último con un gesto sofisticado – Sus padres tienen mucho dinero así que viven como quieren.

-¿Y porque razón no hacen las fiestas en casa de ellos? – refunfuño entre dientes.

-Bueno, uno de ellos si lo hace de vez en cuando y… el otro, no recuerdo su nombre pero era bien apuesto… – se queda un momento en silencio, perdida en los recuerdos. Creo que pensando en aquel tipo, luego recupera la compostura y sonríe – Bueno, el, como se llame. No le gusta hacer fiestas –

-¿No le gusta hacer fiestas? – pregunto algo confundida. Pero y ¿anoche?

-Dije que no le gusta organizar fiestas, pero si le gusta asistir –

-Bien, pues esto no me gusta – terminó mi café – No sé cómo podré hacer cuando tenga algún examen o algo por el estilo –

-No te angusties, mira el lado bueno. Cuando tengas sexo con Ryoga nadie podrá oírlos –

Yo me atraganto y empiezo a toser. Ella comienza a reír y disfruta avergonzándome.

-¡Nabiki! –

-Mírate, pareces tomate – dice sin parar de reír – Ya sé que Ryoga es un santurrón, me da lástima por ti hermanita. Deberías ya haber experimentado la etapa del sexo, quien sabe, tal vez aquí lo hagas.

-Es suficiente – digo avergonzada, me levanto y cojo mis cosas – tengo muchas cosas que hacer.

-Espera, no te vayas. Dentro de poco vendrá Toshi con los chicos – Nabiki me agarra de la muñeca – aprende a socializar hermanita –

-Tienes clases – la miro perpleja, ella sonríe y se encoje de hombros. Suelto un suspiro.

Me zafo de su agarre y me coloco el bolso café.

-No tengo tiempo, tengo que hacer unas cosas antes de que llegue Ryoga.

Salgo de la cafetería y no me importan los reclamos de Nabiki. Ella y yo somos muy diferentes, la quiero mucho y Dios sabe que sí. Pero, hay veces que no la aguanto. Ella es una persona muy abierta, sabe cómo hacer amigos, sabe cómo conquistar a los chicos. En cambio yo, era más reservada, un poco tímida según Ryoga, pero eso es lo que más le gusta a él. Ryoga es de la edad de Nabiki. Cuando llego a vivir a Nerima ella ya estaba aquí estudiando, pensé que ellos podrían hacer una bonita pareja pero, la verdad es que Ryoga quiso estar conmigo. Nunca lo logré entender, siempre decía que era por mi personalidad tranquila y reservada.

En estos momentos lo extraño mucho, me gusta estar con él porque puedo hablar de todo y me reconforta saber que me entiende y siempre tiene un consejo bueno para mí. Me gusta el ánimo que me da cada vez que tengo algún problema y no sé qué hacer. En fin, me gusta todo de él.

Llego hasta la universidad, ya sé cómo moverme un poco por aquí debido a que Kasumi y yo viajamos el año pasado para visitar a Nabiki y nos dispusimos a conocer el campus. La facultad de medicina queda un poco lejos, pero hago mi tiempo para ir a pie. Está un poco vacío, hay algunos estudiantes debajo de los árboles, otros conversando de pie bajo la sombra. Sigo mi camino pensando en cómo será mi primer día de clases, ¿haré amigos? Soy un poco tímida respecto a eso. Pero me concentro más en esforzarme en los estudios. Quiero llegar a ser médico especializado en deportes, me gusta esa rama. Mi papa me enseño artes marciales pero no las aplicaba mucho en casa ya que Kasumi quería enseñarme a como ser una linda esposa. Siempre crecí con eso en la cabeza, convertirme en una buena esposa. Pero por ahora ese sueño está lejos de mis manos, quiero primero graduarme y ser profesional, después podría casarme con Ryoga.

Me ruborizo con el último pensamiento. Ryoga me había hablado antes sobre querer casarse cuando se graduara y yo simplemente le decía que sí, es decir, si me emociona la idea de ser su esposa, pero por ahora quiero estudiar.

Llegue a la facultad y busque la secretaria. Necesitaba entrar unos datos de mi antigua escuela y eso era todo. Había una fila de chicos ¿será que me formo? Me acerco hasta una chica que estaba leyendo unas hojas. Su cabello es largo y negro y… valla tiene un tatuaje en el brazo.

-Hola… disculpa – hablo suavemente. Ella me mira y sonríe - ¿Esta es la fila para los de primer año?

Ella me mira de arriba hacia abajo y niega con la cabeza.

-Tienes que ir hacia esa sala – señala una puerta, agradezco y voy hacia allí.

Cuando salgo de allí, me siento un poco aliviada. Terminar con esto por fin, me da la paz que necesito. Ahora solo tengo que leer algunos folletos sobre la carrera que voy a seguir, las normas y bla bla bla.

-¡Cuidado! – dice una voz masculina. Cierro los ojos y choco con un cuerpo. Mis papeles y el bolso se me caen.

-Lo siento, estaba distraída – me apresuro a decir. Me agacho a recoger mis cosas.

Alzo la mirada lentamente, y veo a un chico mirándome desde arriba. Tiene el ceño fruncido y una mano sobre la cadera y con la otra sostiene una carpeta. Si, pues, que caballeroso es al ayudarme a recoger mis cosas. Recojo rápidamente y me levanto sin mirarlo.

-Oye – me llama sin ningún respeto. Cierro los ojos para tomar un respiro y me doy la vuelta para mirarlo –se te quedo esto – dice alzando una hoja.

Sus ojos son azules, azules intensos, me intimidan un poco y me obliga a bajar la mirada. Lleva una sudadera negra y los pantalones igual, es alto, mucho más alto que Ryoga creo. Se acerca a mí y me alcanza el papel.

-La próxima vez, mira por donde caminas mocosa – dice con su voz firme. Me sonrojo pero no de nervios si no de rabia. Le arranco la hoja de las manos y me obligo a fulminarlo con los ojos.

-imbécil – murmuro y me doy la vuelta para salir de ahí.

Caminando puedo darme cuenta que estuve reteniendo el aliento ¿Cómo se atreve a tratarme así? Definitivamente en esta universidad voy a encontrar de todo. Imbéciles, gente amable, ojala no me topé con ningún loco.

Hago mi tiempo para esperar a Ryoga, voy hacer unas cuantas compras para el departamento y paseo un poco por el lugar. No es tan malo como lo pintaba, hay lugares lindos para ver. Un parque que queda solo a dos cuadras de mi edificio, hay un gimnasio, hay también una biblioteca ¡Si! Mi lugar favorito. Llego a casa y me doy una ducha rápida, busco algo lindo para ponerme y ver a mi novio. Quiero que me vea linda. Elijo un vestido blanco de tiras que me llega hasta las rodillas, es ajustado en la cintura y suelto abajo. Me coloco una chaqueta ya que esta empezando hacer un poco de frio. También me tomo mi tiempo para llamar a casa y decirles que estoy bien y que estoy ansiosa de comenzar las clases.

Al ponerme los zapatos me doy cuenta que en el piso de arriba están comenzando de nuevo con el ruido. Maldigo en voz baja, espero que esto no se les haga costumbre. Me miro en el espejo y aliso mi cabello, esta un poco ondulado lo cual no me gusta y lo peino un poco. Mi cabello es largo hasta la cintura y negro azulado, me gusta el color porque combina con mi piel blanca. Me acerco y me coloco rimer. Mi teléfono suena y salto a la cama para cogerlo. Mis ojos brillan al ver que es Ryoga.

-Hola – digo entusiasmada.

-Hola cielo ¿Estas bien? Te noto agitada – pregunta preocupado.

-No, lo que pasa es que me estaba arreglando cuando llamaste – rio nerviosa.

-Oh, me alegro. Ya estoy aquí, estoy a los pies de tu edificio – me asomo por la ventana de mi habitación corriendo pero no veo nada. Entonces recuerdo que de mi habitación solo se ve el estacionamiento.

-Puedes subir, mi piso es el quinto la primera puerta - ¿Estar a solas con Ryoga? Eso me pone algo nerviosa.

-Eh… no nena, que tal si bajas. Aquí estaré esperándote en el auto – suena algo incómodo. Seguramente está cansado y yo obligándolo a subir más escaleras. Claro que no, que desconsiderada

-Claro, enseguida bajo – cuelgo y me apresuro a bajar.

Cierro la puerta y antes de bajar las escaleras choco con alguien.

-Lo siento, llevo prisa – digo sigo corriendo sin ayudar a esa persona, pero puedo escuchar cómo me ¿insulta? Bueno, no importa, ahora me importa mi novio el cual me está esperando.

Cuando llego y lo veo arrimado sobre el auto, mi sonrisa se intensifica y todo el peso del estrés que tenía sobre mis hombros desaparece. Me lanzo a los brazos de Ryoga y el me corresponde apretándome a su cuerpo.

-Te extrañe mucho – dije pegada a su cuello.

-Y yo a ti – me aparta un poco para mirarme y me besa, cierro los ojos y espero que intensifique el beso, pero no lo hace – Ven, vámonos – me toma de la mano y me lleva hasta el auto.

Antes de subir hecho un vistazo al edificio y veo a alguien asomado en la ventana, mirándonos. No le prestó atención pero siento una opresión en el pecho, algo incómodo. Me subo al auto y nos vamos.

En la cena, Ryoga me cuenta sobre su viaje y todo lo que hiso cuando llego. Le fue muy bien y también está cansado. No se cómo decirle que puede quedarse esta noche conmigo, me da un poco de pena. Nunca hemos dormido juntos, excepto esa vez en que…

-Tengo que decirte algo – cierra los ojos y me toma de las manos. No niego que me puse un poco nerviosa

-¿Qué? – me da un poco de miedo escuchar. Aprieto sus manos para darle valor, parece acongojado.

-Sé que, sé que te dije que estudiaríamos en la misma universidad pero… -

Oh, no

-¿Pero? – lo animo a continuar, mientras mi corazón martillea.

-Lo siento nena, es que… no te lo dije antes porque no quería que te enfadaras – toma aire para seguir – mi familia, quiere que viva cerca de la universidad y esta queda lejos. Asi que me matricule en la central. Lo siento.

No sé qué decir, me quedo en silencio. Esperaba cursar la universidad junto a mi novio, tenerlo cerca para cualquier problema que tenga, tenerlo cerca para estar cómoda, pero va a estar lejos y Dios sabe cuándo lo veré. No niego que me decepciono mucho al saber que no estaremos juntos en esta nueva etapa de mi vida.

-¿Akane? – alzo la vista, me está mirando preocupado – Por favor, di algo –

-Yo… no, está bien – abre los ojos como plato y luego frunce el ceño.

-¿Por qué no me dices siempre lo que quieres decirme? ¿Por qué te lo guardas? –

-Yo no me guardo nada Ryoga – quiero que sepa que no me molesta, aunque si me moleste. Pero no quiero preocuparlo.

-Akane, tu nunca dices las cosas que te molestan y yo… -

-¿Cuándo nos veremos? – lo interrumpo. Ya habíamos tenido esta conversación algunas veces, no me gusta que me diga todo esto de que tengo que ser más directa. Simplemente no quiero discusiones por mis comentarios.

Se queda pensativo por un momento y luego sonríe.

-Vendré siempre que pueda, si quieres todos los días. Solo estamos a una hora de distancia –

-¿No es muy cansado? – digo mientras dibujo círculos con mi dedo en su mano.

-No, por ti no lo seria. No te preocupes, siempre que tengas algún problema, vendré de inmediato –

Frunzo el ceño y lo miro.

-¿Por qué crees que siempre me meto en problemas? – ambos reímos.

Pasamos la velada diciéndonos cosas lindas y luego dimos un paseo por la calle. Estaba todo tranquilo y las parejas paseaban tomadas de la mano. Yo disfruto cada uno de los momentos que paso con Ryoga, me siento segura, me siento protegida. Tomo el brazo de Ryoga y me acerco más a su cuerpo. A lo lejos veo como una pareja se besa apasionadamente arrimados a un árbol. Me sonrojo en el instante y por un momento imagino que somos Ryoga y yo. Pero desecho ese pensamiento al recordar que a Ryoga no le gustan las demostraciones en público, ni en privado supongo. La última vez que nos dimos un beso de verdad fue hace meses cuando estábamos bajo la lluvia y yo me anime a besarlo.

-¿En qué piensas? – pregunta dándome un beso en la cabeza.

-En que… mis clases empiezan pronto – miento. No quiero que se avergüence.

-Te irá muy bien, el fin de semana ¿te parece si te llevo a comer? –

-Claro, me encantaría –

Nos fuimos porque ya era un poco tarde, Ryoga condujo hasta mi edificio, no quedaba muy lejos. Pero tenía que manejar por más de una hora y no era justo.

Nos bajamos del vehículo y me acompaño hasta la entrada.

-Nos vemos luego, escríbeme cuando hayas llegado – le indico. El asiento con la cabeza y se acerca para darme un beso.

Cuando nuestros labios se juntan siento la necesidad de tomarlo del rostro e intensificar el beso. Él se sorprende pero no se inmuta. Me toma de la cintura y me devuelve el beso. Esto es fantástico.

-Vaya, pero miren quien regreso – mis mejillas arden y me aparto de Ryoga.

Él me toma de la mano fuertemente, puedo ver como su cuerpo se tensa. El chico que está en frente de nosotros es el mismo con el cual me choque en la tarde, el grosero que me trato mal. Lo miro con mala cara y luego miro a Ryoga. Ellos están mirándose, fijamente, parece como si tuvieran algún conflicto. Me acerco un poco al cuerpo de Ryoga, odio verlo así. El ambiente esta tan tenso que la piel se me pone de gallina.

-¡Hola! – Nabiki sale de la puerta junto con Toshi – Vaya hermanita, mira que tarde es y… - se queda callada al ver a Ryoga y luego sonríe – Miren, pero si es mi cuñadito ¿vienes a dormir con Akane?

-Así que tú eres el famoso cuñadito – dice Toshi acercándose a nosotros.

-Sí, él es. Llevan saliendo como cinco años creo – Dice Nabiki mientras cuenta con los dedos.

-Casi dos – le corrijo, aun no me siento cómoda ante la situación. Ese muchacho de ojos azules sigue mirando a mi novio.

-Si, como sea, parece que llevaran una eternidad – Nabiki se pasa a lado de Ryoga y le pasa el brazo por los hombros – Dime Ryoga, ¿vas a quedarte esta noche con Akane?

Al parecer nadie se dio cuenta de la lucha de miradas que tiene con ese muchacho, algo que me pone los nervios de punta ¿de dónde se conocen? Tengo que saberlo.

Ryoga parece reaccionar y rompe el contacto visual.

-Eh… no, tengo que manejar hasta la casa – dice atropelladamente. Se acerca a me besa en los labios. Vaya – te llamo luego –

-Si – logro decir por su arrebato del beso en público. Y, por Dios ¡En frente de mi hermana!

Ryoga se va sin despedirse de nadie más, solo de mí. No me molesta.

-Tenía prisa tu novio – me dice Toshi riéndose. En ese momento todos nos damos cuenta de la presencia del chico bravucón – Oh, cierto teníamos que ir a comprar mas cervezas – le estampa una palmada en la espalda al chico. Este reacciona y me mira por primera vez.

Su mirada me pone nerviosa, sus ojos son tan intensos. Aparto la mirada y me apresuro a buscar las llaves en el bolso.

-Oh Akane, recuerdas de los chicos que te hable esta mañana. Bueno, el es uno de esos chicos – lo mira y me señala – ella es mi…

-No me interesa conocerla – dice cortándola a mi hermana y se va. Vaya, es un grosero sin remedio.

Nabiki niega con la cabeza.

-No le hagas caso, la mayoría del tiempo es así – dice Nabiki – pero que raro, hace un momento parecía divertirse –

-Sí, y mucho más cuando se encerró en el baño con Shamppo – comenta Toshi riendo.

-esa chica no me agrada, es una zorra y seguro el se la follo… –

-Bueno, yo me voy a dormir – les informo y entro al edificio. No tengo tiempo para escuchar este tipo de conversación.

-¡Espera! – Nabiki me toma de la mano - ¿no quieres ir a la fiesta? Es arriba de tu piso, de nuevo. Anda, vamos y te diviertes un poco –

Lo pienso detenidamente, y la verdad es que no se me antoja. Y mucho menos verle la cara al señor calidez. Declino antes la idea y me niego rotundamente. Ella parece aceptarlo y se va con Toshi de tras de ese chico. Quiero llegar y dormir. Ya que pronto iniciare clases.

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HOLA QUERIDOS LECTORES.

GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, ESTOY AGRADECIDA Y QUIERO MANDARLES UN SALUDO ENORME Y DESEARLES UNA LINDA SEMANA SUBI ESTE CAPITULO RAPIDO YA QUE TENGO ALGUNOS TERMINADOS PERO LOS PERFECCIONARE Y SUBIRE DESPUES.

UN BESO.