-CAPITULO 3-
Mi primer día de clases no resulto ser tan malo, fui vestida con unos jeans y una blusa blanca un poco holgada, me puse mis tenis más cómodos y me deje suelto el cabello. Las chicas aquí van vestidas muy diferente que yo, algunas lucen sus pantalones más ajustados y las blusas ceñidas al cuerpo, maquilladas exageradamente y otras con un maquillaje más suave. Hasta ahora no he hecho amigos, me siento en la mitad del salón y apenas he hablado con un joven, su nombre es Shinossuke, parece muy simpático y amigable. Pero casi no hablamos por prestarle más atención a la clase. Había recibido un mensaje de Ryoga deseándome buena suerte en mi primer día y diciéndome lo mucho que me ama, le respondí con otro mensaje aún más lindo. Para mi suerte la noche anterior no habían hecho mucho ruido así que pude dormir como Dios manda.
Nabiki apareció en mi puerta muy temprano para desayunar algo y conversar. Me dio algunos consejos para mi primer día pero no le preste mucha atención ya que era casi de como conquistar chicos y hacer amigos. Me llevó a mi campus ya que había alquilado un auto, estaba orgullosa de el.
-¿Qué te pareció la clase? – dice Shinossuke recogiendo sus cosas.
-Estuvo bien, no es como en el colegio, pero me gustó – salimos del salón conversando sobre su vida.
Me contó sobre su abuelo que tiene una caballa a las afueras de Tokio y que vive solo en una casa que su madre le heredo antes de morir. Tampoco tiene madre, como yo. Ambos somos huérfanos de mamá. Me pregunto si recordará sus facciones, su voz. Porque, a decir verdad, yo apenas la recuerdo. Murió cuando era pequeña, hay días en que la extraño demasiado y en esos días es inevitable deprimirme.
Nos vamos a la cafetería del campus a tomar un café hasta que empiecen las ultimas clases. Había optado por tomar clases de yudo, pero me dijeron que solo podían entrar a las clases si estabas en un curso más superior. Así que busque más y no encontré. Hasta ahora solo tengo que hacer cultura física.
-Así que llevan mucho tiempo saliendo – comenta Shinossuke, cuando termino de hablarle de mí.
-Sí, casi dos años. Estamos muy felices a decir verdad – no puedo contener la sonrisa cada vez que hablo de Ryoga.
-¿Y porque no se matriculo aquí? Para estar cerca de ti – Shinossuke es un chico dulce y calmado. Me gusta su manera de ser. Sus ojos azul cielo reflejan la bondad, como cuando veo los ojos de mi hermana Kasumi.
-No vive cerca de aquí, supongo que eso es un problema a la hora de movilizarse – tuerzo el gesto, no me agrada la idea de tenerlo lejos. Pero no quiero que piense que me molesta.
-¿Y te molesta? – lo miro perpleja, parece que me leyó la mente.
-Eh… no, para nada – miento.
Al salir de la cafetería, él se dirige a otras clases y yo también. Es muy grato tener a un amigo cerca. Con Shinossuke las cosas son fáciles y agradables. Aunque apenas lo conozco, puedo conversar con el a gusto sin que me esté juzgando ni nada. Miro mi teléfono y no tengo ningún mensaje, eso me decepciona un poco.
Al acabar las clases me dirijo a casa. Veo el auto gris de Nabiki aparcado y rezo porque ella este allí y para mi suerte lo está. Corro hacia dónde está mi hermana y freno cuando veo quien la acompaña. Es Toshi con otros dos chicos.
Oh, no
No quiero que me vean, así que disimuladamente me doy la vuelta para irme pero…
-¡Akane! – grita mi nombre Toshi. Yo giro y sonrió como tonta, diablos. Agita sus manos para que lo vea. Le hago una señal y me dirijo hacia ellos.
Nabiki se encuentra hablando por teléfono y me abraza. Toshi me pasa el brazo por los hombros y me atrae hacia él, algo que me incomoda un poco.
-¿Cómo te fue en tu primer día de clases, pequeña Akane? – odio que me hablen como si fuera una niña, pero a Toshi se lo dejo pasar. Me ofrece un poco de su galleta pero niego con la cabeza.
-Bien – digo sin más, me hago a un lado para que me suelte.
-¿Quién es? – pregunta el chico que esta arrimado contra el portaequipaje su cabello es algo largo y trae lentes. No parece ser de aquí. Su pregunta me incomoda un poco ¿aquí todos son así? o pueden ser fríos y mal educados o son asfixiantes.
Prefiero rodearme de personas como Shinossuke.
-Oh, si, ella es la hermanita pequeña de Nabiki – el chico me mira de arriba abajo, como quisiera irme en estos momentos. Veo al grosero del otro día que también está allí, pero ahora está sentado en el asiento de atrás con la puerta abierta para sacar sus piernas.
-Akane, ellos son Mousse y Ranma. A Mousse no lo habías visto antes pero a Ranma si, el que se portó como un imbécil la otra noche – dice riéndose. Ranma apenas me mira.
-Mucho gusto – dice Mousse sonriendo. Yo lo hago igual.
-El placer es mío – no le dirijo la palabra a Ranma, porque en primer lugar, no me agrada.
-Oh, vamos Ranma. Se buen chico y di hola – dice en tono de broma Toshi.
Ranma me mira con sus ojos intensos de arriba hacia abajo, saca un cigarrillo de no sé dónde y lo pone en su boca sin dejar de mirarme. Esto me molesta y me pone nerviosa, no sé qué le pasa. Nunca había conocido a alguien tan raro. Cuando enciende su cigarrillo al dar una calada por fin me dice:
-Linda camisa – no sé si fue sarcasmo o un halago.
No es que este precisamente bien vestida, estoy con algo como para estar en clases. Me miro rápidamente y me doy cuenta de que tengo manchada la blusa. ¡Maldición! Tal vez fue café que derrame por accidente, o tal vez me apoye sobre algo, me muerdo el cachete por dentro para no decir nada desagradable. No puedo evitar sonrojarme. En ese momento mi hermana, mi heroína deja de hablar por teléfono.
-Hola hermanita ¿Qué tal las clases? – dice abrazándome por segunda vez.
-Estuvieron bien… - sin saber que más decir, me acomodo el bolso – Yo… tengo que irme, tengo tarea y tengo que llamar a Ryoga – la verdad no sé porque lo dije en voz alta.
La cuestión es que necesito salir de aquí. La incomodidad no me gusta.
-Piensa en esto, Ryoga tal vez este saliendo con sus amigos ahora mismo. El querría que tu hicieras lo mismo – dice tratando de convencerme de que tal vez quiere que salga con ella.
-Él no es así, siempre me lo dice – le digo en tono áspero. Ryoga nunca sale sin antes mencionarlo, mantenemos una relación a base de sinceridad.
-Si claro, Ryoga el santo – escupe Ranma. Yo lo fulmino con la mirada.
-No hables así de él, no lo conoces – me enfrento a él, pero no puedo negar que me intimida.
-¡Esperen todos un puto segundo! – la voz de Mousse me sobresalta. Esta delante de nosotros con los brazos extendidos - ¿de quién está hablando? ¿El Ryoga que yo conozco? ¿Ryoga Hibiki?
Lo miro enarcando una ceja. ¿Ryoga conoce a estas personas? ¿Por qué nunca me lo conto? Bueno, puede que los conociera antes de venir a Nerima, no tengo derecho a reclamarle sobre su pasado. En fin, no tengo porque cuestionar sobre nada a Ryoga, se cómo es el y confió mucho en mi novio.
-Vaya – Mousse se apoya sobre la puerta y se cruza de brazos – y… ¿Qué cuenta el buen Ryoga?
No me gusta su tono.
-Es un santurrón como mi hermana, llevan una relación a base de sinceridad y comprensión. Apenas se toman de la mano frente a nosotros – cierro los ojos para conservar la paciencia que me queda – A decir verdad, oye Akane, me sorprendió mucho que ayer te besara estando presente.
Amo a mi hermana, pero a veces suele ser una boca floja. No puedo soportar esto, necesito salir de aquí.
-Me voy – digo y me marcho.
-Ahora sí creo lo de santurrona, pero ese Ryoga para nada lo es – escucho la voz de Ranma. Me volteo y camino hacia él.
-¿Qué diablos dijiste? – me paro frente a él, su actitud me desagrada demasiado - ¡No te conozco ni tu tampoco me conoces, así que no hables de mí! ¿Me oíste? Y si vuelves a mencionar a Ryoga delante de mí, te lo advierto, te arrepentirás.
Ranma me mira con cara de pocos amigos, yo tampoco me quedo atrás. Detesto que hablen de mí, pero más detesto que hablen de las personas que quiero. Sé que no me gusta la violencia, pero cuando llego a un límite… me conozco y pase muchos problemas por eso, es la razón por la que prefiero evitar los altercados.
-Se muchas cosas de tu noviecito que no te imaginas – se pone de pie y se planta delante de mí. Es mucho más alto de lo que recordaba. Pero esto no me intimida ahora, menos ahora que se ha metido con Ryoga.
-¡No me interesa! – lo miro con la misma intensidad que el – No me interesa el pasado de Ryoga, porque no viví en él. Si tú lo conociste no es mi problema, si paso algo entre ustedes es su problema. Conozco al Ryoga de ahora y eso es lo único que me importa –
Ranma se queda en silencio, parece que le gane en esta mini-pelea por defender la honra de mi novio. A decir verdad, yo conozco a Ryoga desde hace tiempo. Conozco lo suficiente para confiar en él y saber que no es una mala persona, no quiero envenenarme con cosas del pasado. No me gusta eso. Los ojos de Ranma se suavizan y luego frunce el ceño, como si tuviera en frente a un alien. En ese momento mi enojo se disipa y siento sonrojarme debido a su mirada.
-Calma, calma chicos – dice Toshi colocándose en medio de los dos.
-Akane, hace mucho que no te veía tan enojada – la miro y le alzo un dedo para que se calle. No quiero recordar viejos tiempo y peor que los mencione en frente de todos.
-Oye Akane, tienes razón – me sorprendo al escuchar a Mousse, por un momento olvide que estaba aquí –No debemos hablar de Ryoga, eso es pasado. Oye me caíste bien, le hablaste lindo al tonto de Ranma –
Ranma no dice nada y se vuelve a sentar mientras saca otro cigarrillo.
-Me caíste bien ¿sabes qué? Hoy te vamos a llevar a una fiesta – dice alegremente – Diablos, te presentaré a todos mis amigos ¡Me caes mejor que Nabiki! –
-¡Oye! – protesta mi hermana. Por un momento me río, no sé porque, pero Mousse me hace reír.
-No puedo, no creo que… -
-No gastes saliva Mousse – dice Ranma – chicas como ella no se juntan con chicos como nosotros. Ella es más de libros, estudios y esas mierdas –
¿Pero que…?
-Oye Ranma, conozco a mi hermana y ella sabe divertirse – me defiende Nabiki.
-Te apuesto dos mil yenes que no se atreve a venir – dice ahora con una sonrisa de superioridad.
-Claro que irá – dice Toshi.
¿Qué demonios está pasando aquí? Están hablando por mí sin pedirme mi opinión. Y lo que es peor, ese Ranma cree que puede predecir mis decisiones, ¡lo odio! Mientras ellos discuten me cruzo de brazos y los interrumpo:
-Claro que iré – todos me miran impresionados, luego gritan de emoción y me estrechan con una mano. Todos menos Ranma que acaba de perder al parecer seis mil yenes.
-¡Te dije que diría que sí! – Grita animada Nabiki –Bueno, vámonos antes de que se haga tarde.
Asiento con la cabeza. Los tres chicos se van y me subo al auto de Nabiki que huele a cigarrillo gracias a Ranma. No sé qué le diré a Ryoga cuando sepa que voy de fiesta, ¿Estará bien que se lo diga? Además, no pienso quedarme mucho tiempo. Tal vez un par de horas a lo mucho. No me gustan mucho las fiestas, bueno si, pero no sé qué tipo de fiesta sea esta y aun no se ni dónde se celebrará. Ya me estoy arrepintiendo.
-Con el dinero que le ganamos a Ranma compraremos algo rico para comer – dice animada mi hermana. Me dejo caer en el asiento y cierro los ojos.
¿Qué hice?
Ya es de noche y aun no sé qué ponerme. Busque en mi armario pero no hay nada decente, solo un vestido que me prestó Naoko mi amiga en Nerima con el cual me fui a mi fiesta de despedida. Es azul y corto hasta los muslos, no es pegado en las piernas lo cual me gusta, pero al mismo tiempo me alarma, por si algún viento alza el vestido ¿Será mucho para una fiesta? ¿Y si todos van normales? Estoy confundida. Mi teléfono suena y me pongo nerviosa al ver que es Ryoga, deslizo el dedo en la pantalla para contestar.
-Hola mi amor – dice su dulce voz al otro lado de la línea.
-Hola – saludo lo más dulce posible, espero no se note que estoy nerviosa.
-¿Qué haces? ¿Qué tal tu primer día? Perdona que no haya podido comunicarme contigo, lo que pasa es que estuve ocupado –
-Oh, no te preocupes. Yo también estuve ocupada – sí, ocupada decidiendo que chingados voy a ponerme.
-Me alegro ¿hiciste amigos? – escucho por el otro lado del teléfono la televisión.
Mi novio tan dulce, se queda en casa mientras yo me voy de fiesta. Me siento de lo peor.
-Si, unos cuantos. No somos los grandes amigos pero estoy aprendiendo –
-Me alegro mi vida ¿Tienes planes para hoy? – al decir eso mi cuerpo se hiela por dentro.
-Si, voy… a salir con Nabiki – digo suavemente.
-¿Ah, si? ¿A dónde irán? –
mierda
-Me llevará a una fiesta cerca de aquí, nada importante, de todas formas no estaré mucho tiempo ya que estoy cansada –
Escucho su silencio, parece que lo está pensando. Oh, no. Lo sabía, sabía que se iba a molestar. Dejo caer mí frente a la pared y me muerdo la boca. No debí haber aceptado.
-Está bien amor, espero la pases bien. Estas empezando la universidad y es obvio que va haber fiestas - ¿Qué? – ¿Sabes a casa de quien irán?
-No, la verdad no lo sé. Pero te lo mandaré en un mensaje apenas lo sepa –
Otra vez silencio…
-No te preocupes, confió en ti. Mándame un mensaje cuando llegues a casa ¿si? –
-De acuerdo – murmuro algo confusa, pero está bien ¿no?
Cuando termino de hablar con Ryoga, Nabiki entra a mi cuarto. No sé cómo diablos, pero ella tiene una llave, me lo imaginaba. Lleva puesto un vestido con escote y unos zapatos de tacón. Su cabello corto deja ver su cuello y sus hombros perfectos, no lleva mucho maquillaje, se ve muy linda.
-¿te lo vas a poner? – dice mirando el vestido azul que tengo en las manos, no me había dado cuenta que seguía ahí. Sus ojos brillan - ¡Qué lindo! Te vas a ver preciosa.
No había pensado en ponérmelo, pero ya que a ella le gusta, está bien. Cuando estoy vestida y con los zapatos puestos, decidí ponerme unas bailarinas que combinan con el atuendo, aunque Nabiki insistió que me pusiera zapatos de tacón, no quise. Me dispongo a peinarme, decido hacerme unas hondas rápidas y llevar el cabello suelto, me maquillo un poco y ya está.
-Bien, ya es hora de irnos – dice. Bajamos la escalera y veo que algunos chicos también al parecer, van a la misma fiesta.
-¿Dónde será? – le pregunto cuando ya subimos al auto.
-En casa de Mousse. A Ranma no le gusta hacer fiestas en su casa – arranca y salimos.
-¿Por qué no? –
-No lo se, tal vez no le gusta arreglar al día siguiente –
Al llegar, la casa de Mousse es grande. Hay muchos chicos afuera tomando y riendo. Bajamos del auto y yo observo los rostros familiares que e visto por el campus, no hay rastro de Mousse ni de Ranma o Toshi. Noto que algunos me mira, y bajo la mirada, está claro que se han dado cuenta que soy la chica nueva. La música retumba en mis oídos al entrar a la casa. Hay mucha gente, todos riendo y bailando. Puedo ver una pareja sentada en las escaleras, la chica encima del chico con su falda hasta arriba, ello lo besa desenfrenadamente mientras el acaricia su pierna. Me sonrojo. Volteo y veo otra pareja arrinconada en la pared. Trato de no ver parejas y entonces veo un grupo de chicos en la sala, todos sentados están jugando cartas al parecer y bebiendo en vasos rojos.
Nabiki me dirige a la cocina y entonces veo a Toshi que está bebiendo de su vaso rojo. Luego veo a Mousse y más atrás junto a la encima de la cocina esta Ranma. Me sonrojo un poco al ver que hay una chica de cabello purpura abrazándolo con sus piernas, ella le besa el cuello, mientras el le acaricia las piernas.
-¡Akane! – grita Mousse. Entonces me gano la mirada de todos Diablos - ¡Oigan chicos! Ella… - se coloca a mi lado y me paso un brazo por el hombro para abrazarme – Es mi amiga Akane.
No puedo estar más roja. ¿En qué momento me hice tan amiga de Mousse? Todos alzan sus copas y pegan pequeños gritos de bienvenida. Esto no puede ser peor, tapo mi rostro con las manos.
-Hola Akane y bienvenida – dice Toshi dándome un vaso de cerveza. Necesito tomar un poco para pasar la pena.
-Bueno yo iré a buscar a mi príncipe – dice Nabiki, no me da tiempo para hablar ya que se va.
No, no puede dejarme aquí. Trato de permanecer tranquila y cuando me doy cuenta el vaso que tengo en las manos está vacío ¿me lo he tomado todo? Mis nervios gritan que sí.
-Ven Akane ¿Qué haces ahí sol? – Toshi me toma de la mano y me lleva hasta la sala –ya que estas aquí formaras parte de mi equipo-
¿Equipo? ¿Equipo para qué? mi cabeza empieza a dar vueltas.
En la sala hay una mesa, y hay vasos que forman un triángulo en nuestro lado y otro en el otro lado. Mousse y otra chica están en el otro extremo, trato de buscar a Nabiki con la mirada pero no doy con ella. Lo único que veo es a Ranma con esa mujer encima de sus piernas. Por un momentos nuestras miradas se encuentran, sus ojos indescifrables me intimidan como siempre y aparto la vista.
-El truco es este – grita Toshi a mi oído – Tienes que lanzar la pelota en el vaso y ellos perderán ¿entendido?
Asiento un poco insegura con la cabeza. No debería estar aquí, debería estar en casa leyendo un libro y hablando con Ryoga. Pero no, estoy aquí, jugando algo que tiene que ver con alcohol. Cuando empezamos a jugar Mousse maldice porque al parecer mi puntería es buena, la chica a su lado no se rinde y atina unas cuantas y bebo.
Siento el ardor en mi garganta, esto no es cerveza. Mi cabeza empieza a ser más ligera y cuando me doy cuenta, me estoy riendo y chocando las manos con Toshi.
-¡Diablos! Esta chica tiene puntería – dice Mousse.
-Yo ya no juego, he bebido demasiado – anuncia mi contrincante quien se retira tambaleándose. ¿Habrá bebido antes de que yo viniera?
-Yo jugaré por ella- Ranma se levanta de su puesto y deja a la peli morada a un lado. Llega hasta a lado de Mousse y coge la pelota.
Toshi pega un grito victorioso y comienza a llenar los vasos. Yo no sé si pueda jugar, no tengo idea de que están tomando, y sea lo que sea, me tiene un poco aturdida. Miro hacia mi nuevo contrincante y este me observa, sus manos apoyadas en la mesa, las mangas de su camisa recogidas. No me había fijado que tiene el cuerpo formado ¿hará ejercicio? Sacudo mi cabeza y empiezo a concentrarme en el juego. Espero que el mareo no impida que apunte como debo.
-¡Bien! ¡empecemos! – Toshi inicia y no le da a ninguno.
Llega el turno de Mousse y Ranma le quita la pelotita, antes de tirarla me da una mirada y sonríe, pero no una sonrisa agradable, esta es una sonrisa malévola. Por un momento me lo imagino con una escoba y a punto de lanzarme un hechizo y no puedo evitar reír como tonta. Frunce el ceño y lanza la pelotita, esta da en el último vaso. Diablos.
Después de jugar y beber y después de escuchar las quejas después de darle mi bebida a Toshi, decido que es tiempo de retirarme. Me tambaleo un poco y voy a buscar a Nabiki, quiero irme de aquí y dormir, me hace falta.
No se que hora es. Reviso mi teléfono y descubro llamadas perdidas de Ryoga.
Maldita sea
-¿La santa dice malas palabras? – una voz atrás mío me asusta. Me doy la vuelta para ver a Ranma, al parecer, en buen estado.
No me había dado cuenta que había dicho eso en voz alta. Mis mejillas se sonrojan, puedo sentir. No le prestó atención por haberme dicho santa así que sigo caminando por el patio. Está lleno de chicos. Trato de marcar el número de Ryoga, pero me es difícil hacerlo.
-¿Qué haces? – pregunta a mi lado.
-Que te importa – sigo caminando, no quiero que se me acerque.
-¿Tienes que llamar a tu noviecito santurrón y darle explicaciones de lo que estás haciendo? – pregunta con algo de humor en su voz. Pongo los ojos en blanco y me doy la vuelta para dejarlo atrás.
-No le digas así – digo en voz alta, para que me escuche.
-¿Y para que lo llamas? – maldición, ¿Cómo puedo deshacerme de él?
-Que te importa– me detengo y me doy la vuelta para enfrentarlo, pero la doy tan rápido que me tropiezo caigo de trasero.
Ranma se ríe mientras yo me quejo en el suelo. Se agacha hasta llegar a mi altura. Al parecer disfruta de mi torpeza.
-¿Por qué lo odias? – pregunto, no se por que lo dije. Solo sé que no quiero que se siga riendo.
Y produce el efecto deseado, Ranma deja de reír, se pasa la mano por el cabello y deja de mirarme.
-No lo odio, simplemente no me agrada ¿Nunca te ha desagradado alguien? –
Empiezo a reír como tonta. El frunce el ceño
-¿Qué es tan gracioso? –
-Nada, de hecho, tú me desagradas mucho desde que te vi ¿siempre eres tan grosero con las personas? – mis palabras salen solas.
-¿Y tú siempre eres así borracha? –
-Nunca me has visto borrachas – digo dejando de reír.
-Pues te estoy viendo ahora y estas borracha. Y sé que eres de las que dicen las cosas estando ebrias que sobrias. –
Guardo silencio y muerdo mi mejilla. Tiene razón, creo.
-Cierra la boca – me intento poner de pie. Ya no quiero hablar con el, me da dolor de cabeza.
Quiero encontrar a mi hermana y salir de aquí. Lo dejo solo antes de que diga algo y me voy. Para mi buena suerte no me sigue, eso es bueno. Y para mi alegría la encuentro y por cosas de la vida ella también me está buscando.
-¿te divertiste? – pregunta mientras me da la mano. Ella no parece tan mal como yo, diablos, soy patética.
-Quiero irme a casa – sonrió y nos vamos.
Unos fuertes ruidos me despiertan, la cabeza me duele ¿Qué hora es? No tengo ni idea ¿y mi despertador? Busco a tientas mi teléfono. Entonces el pánico se apodera de mí, me siento en la cama y busco por todos lados, el teléfono no está.
Corro hacia la puerta que sigue sonando. La abro y una sonriente Nabiki con dos vasos de café no son mi mejor visión. Dejo la puerta abierta para que entre mientas intento buscar mi teléfono.
-¿Qué sucede? ¿Resaca? – grita desde la cocina.
-Perdí mi teléfono – digo atropelladamente. Tiene que haberse caído en esa espantosa fiesta.
Maldición.
