-CAPITULO 4-
SENTIMIENTOS
…
Nabiki no supo responderme por mi teléfono, dijo que no me lo había visto cuando salimos de esa dichosa fiesta, seguramente se me cayó. Trato de recordar los lugares en donde estaba. Ta l vez en la cocina, tal vez jugando, tal vez afuera. Seguramente algún borracho tuvo que haberlo tomado y apropiado de el. Maldigo por milésima vez al cielo por perder mi celular, ahora no tenía como hablar con Ryoga, porque Nabiki no tenía minutos. La cabeza aun me duele y vamos en su auto a la universidad. Ya que perdí mi teléfono no sonó la alarma y por ende perdí las dos primeras horas de clases. Genial. No vuelvo a ir a ninguna estúpida fiesta.
Me pregunto por Ryoga ¿me habrá llamado? Seguramente sí. Bebo otro sorbo de mi café, está casi frio, guacala. Seguramente es por el clima, está haciendo más frio que ayer. Busco en el bolso una aspirina que Nabiki me dio esta mañana. Lo juro. No beberé jamás.
Llegamos a la universidad y paso las siguientes horas deseando morir, estoy aburrida, con dolor de cabeza y lamentando ser una estúpida que perdió su celular.
-¿Qué va mal? – la voz de Shinossuke me susurra. Lo volteo a ver, siempre está sonriéndome, no es justo que me desquite con el.
Le cuento todo lo que sucedió ayer en voz baja sin dejar de mirar al maestro en ocasiones para que no nos pille hablando en clase.
-Vaya, eso es terrible – dice pensativo - ¿Quieres que te acompañe a casa de ese chico a buscar tu teléfono? – me enternezco al ver lo atento que es. Pero soy realista, seguramente no está.
Niego con la cabeza, de todas formas pensaba en comprarme otro.
-Gracias, eres muy gentil conmigo. Seguramente pensarás que soy una loca distraída – digo riéndome de mi misma.
-No lo creo, pienso que eres la persona más genial que he conocido hasta hoy –
La clase culmina y nos vamos a comer algo. Mi estómago ruje ya que solo lo he alimentado con café, ya que no tenemos la siguiente clase nos decidimos por irnos un poco lejos del campus, Shinossuke conoce una cafetería donde venden unos tacos extraordinarios, según el. Me subo a su auto un poco preocupada por el hecho de que no me he podido comunicar con Ryoga. Alguien golpea la ventanilla de mi lado y me pego un susto al ver el rostro de Ranma muy cerca. Shinossuke pone mala cara y apaga el motor.
-¿Cómo llevas la resaca? – su tono no me gusta, parece estar burlándose de mí.
-¿Qué quieres? – de verdad no tengo ánimos de tener una discusión con este tipo.
-Si, bueno estábamos pensando con los chicos que para esta noche no tenemos alcohol y casi ninguno tiene el dinero suficiente – enarco la ceja, y ¿yo que diablos tengo que ver con eso? – estaba pensando… pero prefiero preguntarte ¿Qué precio tiene tu carcacha?-
En ese momento saca lo más preciado para mí –mi celular- se lo intentó arrebatar de las manos pero el alza el brazo y como es más alto que yo, no tengo éxito en alcanzarlo.
-¡Basta Ranma! ¡Devuélvemelo! – chillo pegando saltos. En ese momento Shinossuke baja del auto y nos mira. Le lanzo una mirada de que todo está bajo control.
-¿Ni siquiera un gracias Ranma por haber recuperado mi carcacha? – trata de imitar mi voz pero lo hace fatal.
Entonces ríe.
-No es gracioso, regrésamelo – me coloco las manos sobre las caderas, estoy hartándome de su juego.
Sus ojos azules inspeccionan los míos, siento que me ruborizo, pero no voy a sentirme cohibida con él, no justo ahora.
-también has recibido llamadas, tu noviecito santurrón llamo anoche y hoy en la mañana. Sabía que se sentiría mal si yo contestaba el teléfono… – en ese momento siento como toda la sangre abandona mi cuerpo – así que le mande un par de mensajes, espero no te moleste-
¿Mensajes? ¿Le mando mensajes? Mi rabia aumenta cada vez que el está cerca.
Le doy un empujón apartándolo lo más lejos posible. El me mira sorprendido.
-¿¡Qué diablos pasa contigo!? ¡Devuélveme el jodido teléfono o me las pagaras! – grito atrayendo la atención de algunas personas.
-¿Qué? ¿Te molesta que le llame santurrón a tu novio? – Ranma sea acerca a mi, ya no con aire de bromear y tomarme el pelo, ahora parece molesto – Eso es lo que es, aunque la única santurrona aquí es otra, lo que él es, es un hipócrita – una sonrisa se forma en su rostro, de esas sonrisas que no llevan a nada bueno – Aunque pensándolo bien, por cómo te pusiste anoche creo que los dos son un par de hipócritas y… -
Una sonora cachetada se escucha por todo el campus. Mi mano escuece bajo la piel de Ranma, el suelta el teléfono y yo aprovecho el momento para tomarlo, aprovecho que esta al parecer en shock. Me subo rápidamente al auto de Shinossuke que para mi suerte ya había encendido el motor y salimos de ahí, dejando a un Ranma tocándose la mejilla.
Mi sangre corre por mis venas desenfrenadamente, hace mucho tiempo que no le había pegado a alguien, hace mucho tiempo que nadie me saca de mis casillas. Sentir ese tipo de adrenalina corriendo por mis venas es un sentimiento que había preferido enterrar en el pasado. Reviso mi celular con el pulso agitado. En efecto tengo algunas llamas perdidas de Ryoga, miro la batería y me sorprende que este cargada ¿Ranma lo habrá puesto a cargar? Claro, seguramente para burlarse de Ryoga. Oh,no. Recuerdo que dijo lo de los mensajes, rápidamente me voy a bandeja de salida.
Nada.
Ningún mensaje, solo algunos de Ryoga que me desean buenas noches y me pregunta cómo me fue y hoy diciéndome que está preocupado porque no ha tenido noticias mías ¿Por qué me mintió? Seguramente para reírse de mí. Marco el número de Ryoga esperando que no diga nada malo.
Contesta a la segunda tonada:
-¿Akane? ¿Estás bien? – parece preocupado.
-Sí, lo siento, el teléfono lo perdí anoche y Nabiki me lo acaba de dar – miento. Si supiera la verdad seguramente se enfadaría.
-No te preocupes nena, me alegro de que estés bien de verdad – escucho como suelta el aliento, pobre, seguramente lo estuvo conteniendo - ¿Todo estuvo bien anoche? – la ansiedad en su voz me preocupa ¿temía que hiciera algo malo? Pues no, no lo hice.
-Estuvo bien, me fui con Nabiki un par de horas mas tarde. Nada del otro mundo –
-Te extraño – dice por teléfono, yo también lo extraño y quiero verlo, quiero sentirme segura.
Hablamos un poco y colgamos, no me gusta estar conversando con mi novio y que otros escuchen, quiero prestarle atención a Shinossuke. Entonces al colgar el me mira un par de veces y se ríe. Yo también, por algún motivo me hecho a reír.
-Ese golpe estuvo de lo más… - se queda pensativo buscando las palabras - ¿amistoso?
Nos echamos a reír.
-No sé qué me paso, solo… me enfadé – digo tranquilamente. En sí, él se lo buscó.
Ahora que tengo la mente fría ¿Se habrá enfadado por el golpe? Oh, no. No quisiera verlo. Pasamos el resto de lo que nos queda comiendo y charlando sobre nuestras familias, sobre los amigos. Me enteré de que Shinossuke tiene un trabajo en las vacaciones con su abuelo, lo ayuda con los animales y todo eso, también que hay una chica que vive un poco más lejos de la casa de su abuelo que le gusta mucho. Lo animo para que le diga sus sentimientos, pero al parecer, Shinossuke es tímido.
Regresamos a la universidad y puedo jurar que tengo el alma en la boca, no quiero encontrarme con Ranma. Aunque, pensándolo bien. El, lo único que ha hecho desde que llegue aquí, ha sido intimidarme. ¿Qué pasa conmigo? La Akane de hace unos años no habría dejado que esto sucediera. La Akane de hace unos años…
-Nos vemos después – dice Shinossuke al cruzar el campus. Yo asiento y me dirijo a mis clases de cultura física. Aún es temprano y decido que me cambiare de ropa.
Para mi suerte no hay nadie en los vestidores así que puedo cambiarme sola. Dejo la mochila en el locker y saco mi calentador y los tenis. Murmuro una canción mientras me hago una cola en la cabeza.
Entonces, alguien me da la vuelta y estrella mi espalda contra los lockers.
-¿¡Pero que…!? – digo pero me zarandea para que me calle.
Unos ojos azules casi oscuros me miran llenos de furia. Mi pecho sube y baja de la impresión. Ranma está hecho una fiera, no lo había visto así. Tiene mis muñecas sujetas sobre mi cabeza y su cara está cerca de la mía. Temía que esto pasara, temía que se enojara por el golpe que le di. Pero no puedo dejar que el me haga lo que quiera, no lo voy a dejar.
-¿¡Que mierda te sucede!? – casi grita, cierro los ojos fuertemente y luego los abro. Trato de soltarme pero me aprieta más las muñecas.
-¡No! ¿¡Qué diablos pasa contigo!? – Forcejeo - ¡Suéltame! -
-¡Nadie puede tocarme! ¿¡Entendiste!? – está furioso. Pero su forma de tratarme no la tolero.
-¡Te lo mereces! ¡Por ser un imbécil y tratarme como se te da la puñetera gana! – grito y aplico una técnica que me enseño mi padre cuando era niña.
Giro mi cuerpo haciendo girar las manos de Ranma y suelto una, lo trato de golpear pero él lo esquiva fácilmente y ahora tengo mis manos de tras de la espalda y su cuerpo aún más cerca al mío. Trato de liberarme de patearlo de golpearlo, pero me es imposible. Diablos, sabe pelear.
-¡Deberías de estarme agradecida por encontrar tu mierda de teléfono!– su respiración es agitada -¡Eres una…. Una… maldita sea! –
-Si no me hubieras dicho lo de los mensajes, nada de esto hubiera pasado – siseo con rabia. Nuestras miradas desatan coraje, si nadie viene, uno de los dos saldrá en una camilla de aquí.
De tanto forcejar suelta una de mis manos y lo agarro de la camisa para empujarlo, de nuevo choca mi cuerpo en los lockers. Le doy otro golpe con el puño en el brazo, el cierra los ojos, al parecer le dolió pero aun así sigue sosteniéndome.
-¡Tú eres tan estúpida que no captas una broma! – sus manos son firmes. Esto no me gusta, no me gusta estar tan cerca de él.
-¡Deja de meterte conmigo! Yo no te hice nada y no me gustan tus bromas ¿¡Porque te metes conmigo!? – grito y forcejeo aún más, pero el sigue firme.
-¡Porque eres una tonta ingenua! – usa mí mismo tono de voz.
-Y tú eres un imbécil – digo soltando todo el veneno que siento por el -¿Cómo te atreves tú, a meterte con mi novio y a decirme todas esas cosas? No te tolero Ranma –
-¿No me toleras? Pues ¿Sabes qué? Yo tampoco tolero a una chiquilla jodidamente insoportable como tú – lo golpeo en el pecho y el toma mi mano y la sostiene en el aire.
-¡Eres un imbécil Ranma! ¡Te odio! – trato de zafarme, de patalear, pero él es más fuerte. Joder.
-¡Pues ve y que te den! – forcejeamos, ahora si que se me acabo mi paciencia, quiero matarlo.
-¡Suéltame! ¡No tienes derecho a venir aquí y tratarme así! – grito forcejando.
-¡Pues si! Tengo derecho después de que me hayas golpeado frente a la puta universidad –
-¡Te lo tenías merecido! ¡Por portarte como un cerdo! –
Ranma cierra los ojos, se está tragando la rabia, puedo notarlo al ver como sus hombros se tensan y sus labios forman una línea en su rostro ¿no se atreverá a…? no, si me golpeara se metería en muchos problemas. Necesito salir de aquí, necesito tenerlo lejos. Sus ojos azules me miran están oscuros y cargados de coraje. Siento que me estoy sonrojando, no, no de nuevo. Sus ojos son intimidantes.
Necesito salir de aquí.
-¡Suéltame o grito! – Empiezo a gritar - ¡Ayuda! – trato de soltarme. Ranma me mira sorprendido cuando estoy gritando.
Entonces siento la presión de sus labios contra los míos, fuerte. Me esperaba de todo, lo juro, esperaba que me golpeara, esperaba que me zarandeara más. Ahogo un grito de sorpresa y Ranma aprovecha para introducir su lengua a mi boca. Una corriente recorre mi espina y navega por todo mi cuerpo. Sus manos me toman del rostro para acercarme, trato de forcejear, aún tengo los ojos abiertos por la sorpresa. Su respiración es agitada y la mía también. Nadie me había besado así antes, nadie, ni Ryoga. Pongo sus manos en su pecho rendida a pelear, siento su cuerpo bien formado bajo mis manos. Ranma suelta un gemido y muerde mi labio haciendo que pierda el control. Lo agarro del pelo y lo atraigo más hacia mí, sus labios son suaves pero a la vez duros, su boca sabe a menta, sabe a algo dulce que no puedes descifrar su nombre. Muerdo su labio inferior y mi lengua acaricia la suya. Su mano baja hasta mi cintura y se mete por debajo de mi camisa hacia mi espalda. La corriente es aún más fuerte. Acaricio su cabello con algo de rudeza para sentirlo aún más, las mariposas en mi estómago me van a matar. Esto me va a matar, se siente tan bien…
¿Qué me pasa? Me deje llevar por Ranma, me deje llevar por la rabia. Antes quería matarlo y ahora nos estamos besando como locos, como si el mundo fuera acabarse.
Entonces recuerdo a Ryoga. No, Ryoga.
De un empujón lo aparto. Casi tropieza con uno de los asientos, pero recupera el equilibrio y se apoya al locker del otro lado.
Los dos estamos a cada extremo. Respiramos agitadamente, me paso la lengua por los labios, aun saben a Ranma. El parece algo desconcertado, parece confundido y enojado. Me mira sus ojos azules no están oscuros, se pasa una mano por el cabello y sin decir nada más se va y me deja sola. Yo aún sorprendida por todo lo que acaba de suceder me dejo caer al suelo para tomar aire. Necesito calmarme.
He besado a otro hombre que no es Ryoga, o ¿él me ha besado a mí? Y ¿luego yo a él?. No lo entiendo, pero por nada del mundo Ryoga debe de saber esto. Paso mis manos por el rostro y trato de calmarme. No puedo descontrolarme, tengo que estar tranquila y serena para la siguiente clase.
No estuve tan tranquila y serena en la clase de cultura física. Estuve un poco distraída y estuve recordando el episodio que tuve con Ranma. No dejo de pensar en eso, sé que debería de hacerlo, pero me es imposible. Necesito pensar en otra cosa. Así que me dirijo al departamento de mi hermana. Para mi suerte ella esta.
-Vaya que sorpresa – dice al dejarme entrar. Me sobo los brazos y me dirijo a su sofá.
No había estado aquí antes, es cómodo de hecho. Se parece al mío, pero el de ella tiene más cosas, cosas más modernas. El mío en cambio no tiene tantas, apenas tiene dos platos y la nevera esta media vacía. Necesito ir de compras, tal vez vaya mañana que no tengo clases, mañana viene Ryoga y…
Mierda, ¿Cómo pude hacerle eso a Ryoga? Necesito irme de aquí con él, un día lejos de la universidad y lejos de todos los que me causan problemas.
-Me contaron algo interesante hoy – dice Nabiki desde la cocina. Mi cuerpo se congela.
¿Alguien nos habrá visto en los vestidores? Rezo por que no haya sido así.
-¿ah, sí? ¿Qué cosa? – trato de sonar lo más casual posible, es más, ojeo una revista que tiene encima de la mesa.
-Lo tuyo con Ranma-
Es mi fin.
Ella me mira enarcando una ceja, y se acerca a mí con una taza de chocolate. Yo la tomo entre mis manos. Oh, no. No quiero que ella lo sepa, no quiero que piense mal de mí. Quiero que sepa que amo a Ryoga y que jamás le haría daño.
-¿Qué sucedió? Quiero que me lo cuentes tú – dice con tono serio. Maldita sea, me quiero morir.
-No sé lo que paso, lo juro… - digo atropelladamente – estaba tan enfadada… me tomó por sorpresa… yo simplemente…
Entonces ella empieza a reír. La miro como si le hubieran salido dos cabezas ¿me perdí de algo?
-Enserio, nadie para de hablar del golpe que le diste a Ranma – ella empieza aplaudir – Lo juro, le diste una buena golpiza. Eres la heroína de todos. Incluso Mousse te considera su mejor amiga-
No sé si reír o llorar o ponerme cabreada. Así que no era sobre…
-Cuéntamelo todo – dice emocionada acomodándose en el sillón.
No sé qué decir exactamente.
-Bueno… él se metió conmigo y con Ryoga y yo… solo reaccione –
-No te preocupes, se lo tiene merecido. Según Toshi Ranma es un insufrible que le gusta meterse con las personas. Es un chico problemático - ¿Toshi dice eso? Pero son amigos ¿no? Y como si me leyera la mente ella continua – Son amigos, lo sé. Pero Toshi sabe cómo es Ranma, dice que es un buen chico en ocasiones con ellos, porque se conocen de niños, pero que con otras personas es un detestable. Así que no te recomiendo que seas muy amiga de él. Aun que si puedes darle su merecido de vez en cuando-
Ella ríe y yo trato de hacerlo, pero la sonrisa no alcanza mi rostro ¿Por qué dirán eso de Ranma?
-No quiero ser su amiga- murmuro, o ¿Si? No lo sé.
-Creo que después de lo de hoy, él tampoco va a querer ser tu amigo – dice riendo.
Yo siego pensando, claro que no quiere ser mi amigo, menos después de lo que paso en los vestidores. Aun siento la firmeza de sus labios en los míos, no son igual a los de Ryoga. Los labios de Ryoga son más suaves, más cálidos. Los de Ranma son fuertes y salvajes. Pero, Ranma me hizo sentir algo que nunca había sentido antes. Quisiera sentirlo con Ryoga y…
¿Qué diablos estoy haciendo? Esto me va a volver loca, ¿estoy comparando sus besos? Mientras Nabiki habla de cómo le fue en las clases y de cómo mañana saldrá con un chico que la invito a salir, yo me planteo la pregunta más difícil de mi vida ¿Se lo contaré a Ryoga? Imagino las posibles reacciones.
Tal vez se cabree conmigo, tal vez me mande por un desagüe, tal vez no se enoje y me comprenda. No quiero ni imaginar que vaya a buscar a Ranma para golpearlo, no quiero que haya discusiones. Imagino todas las posibles consecuencias y decido que es mejor guardármelas y para el bien de Ranma, espero que también piense lo mismo.
Pasamos casi todo el día hablando, hasta la noche. Pedimos pizza y me alegra de verdad tenerla conmigo, así puedo distraerme. Esa noche reímos y hablamos de todos, hasta que llegó la hora de irme. Mañana llegaría Ryoga y estoy esperándolo con ansias. Me despido de mi hermana y cuando voy a dormir espero no soñar con lo que sucedió hoy.
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Hola amigos, aquí con un nuevo capitulo. Quiero darles las gracias a todos por sus comentarios y estoy feliz de que la historia les este gustando.
un saludo enorme para todos.
