CAPITULO 5
-CONFUNSION-
..
A la mañana siguiente, estoy arreglando todo en el departamento. Bueno, no es que este todo desordenado, simplemente quiero que todo este perfecto para cuando venga Ryoga.
Va a subir por fin al departamento y lo va a conocer. En la sala recojo los cojines y los pongo de manera ordenada sobre el sofá, paso el plumero que compré el otro día por las cortinas y las mesas, limpio el plato de esta mañana y hago una nota mental de que tengo que comprar más cosas para la cocina y la nevera, a una media hora hay un centro comercial así que pasare el día entero dando vueltas con Ryoga.
Un golpe en la puerta me avisa que ya está aquí, corro hasta abrirla y sonrió al verlo frente a mí. Lleva puesto una camisa blanca, su cabello está un poco desordenado. Se acerca a mi y me besa en la mejilla sonriente.
-Hola – lo abrazo y respiro aliviada el tenerlo cerca, me siento segura con él –Por fin podemos estar a solas – me separo y lo miro pícaramente.
Ryoga me mira enarcando la ceja.
-Pensé que Nabiki estaba contigo – dice mirando dentro del departamento.
Oh, no. Había olvidado decirle que Nabiki me mando a vivir sola ¿se lo dije? Ya no lo recuerdo. El pasa y se sienta en el sofá, yo camino algo incomoda y revolviendo mis manos buscando como decírselo. Toma un cojín entre sus manos y sonríe.
-Sí, lo que pasa… es que vivo sola – dije casi en voz baja. Deja el cojín a un lado y me mira juntando sus cejas.
-¿Vives sola? Pensé que vivirías con Nabiki –
-Yo también, pero no se lo dije a papá para que no se molestara. Los departamentos solo tienen un cuarto y obviamente Nabiki no quería que durmiera con ella- espero que esto no le moleste.
Ryoga me mira pensativo y luego mira el resto de la habitación, suelta un suspiro y abre sus brazos para que vaya a su lado, cosa que hago.
-¿Estas bien viviendo sola? – dice con cuidado. Se que Ryoga se preocupa por mi y que tal vez se sienta algo obsesionado con la idea de que viva sola. Pero quiero demostrarle que puedo hacerlo y que tengo la edad suficiente para vivir así.
-Sí, estoy bien. No te preocupes –subo mis piernas a las suyas – Además, así podremos tener más tiempo a solas –
Él sonríe y me atrae a su cuerpo, me abraza. Me reconforta estar a su lado, después del día de ayer, un día muy loco y lleno de emociones, un día donde mi cuerpo experimento por primera vez un arrebato de ese tipo. Aun no puedo borrar los labios de Ranma sobre los míos, desenfrenados, recordar esa sensación hace que mi estómago se llene de mariposas, que mis manos se pongan inquitas. No puedo sentirme así. Me subo bien a las piernas de Ryoga y en un arrebato tomo su cara entre mis manos y lo beso, trato de besarlo como ayer Ranma lo hizo. Ryoga ríe y me aparta un poco.
-¿Y eso? – sus tiernos ojos buscan los míos.
Yo bajo la mirada avergonzada y me bajo de sus piernas ¿Qué me sucede? Muerdo mi labio y rio para no llorar.
-Lo siento, no sé qué me paso – pongo mi cabello tras mis orejas –creo que… es la emoción de estar sola contigo –
El me agarra del mentón y obliga a que lo mire. Sonríe, me encanta su sonrisa, ahora ya no me siento tan avergonzada. Se acerca lentamente a mí y me besa, suave, tierno. Su mano baja por mi cintura y se coloca en mis caderas, muerdo su labio tratando de borrar todo rastro de Ranma. Entonces cuando creo que vamos a intensificar el beso, se aparta de mí con una sonrisa.
-Tenemos todo el tiempo del mundo ¿recuerdas? – dice suavemente.
-Lo sé – murmuro y le robo un pico.
Es verdad, tenemos mucho tiempo para estar juntos. ¿No puede haber un novio más tierno que él? Aunque una parte de mi quiere que me tome entre sus brazos y me bese como nunca antes lo había hecho. Pero puedo esperar, tal vez algún día lo haga.
-¿Qué planes tenemos para hoy? –
-Pues, tenía pensado ir al centro comercial. Quiero comprar algunas cosas para equipar más el departamento – digo mirando la cocina que por ahora no tiene mucho. Quiero darle un toque femenino a este lugar.
-De acuerdo, vamos de compras – dice mientras acaricia mi cabello.
Cuando nos fuimos, estaba feliz. Pasaría el fin de semana con Ryoga, accedió a dormir conmigo, pero el dormiría en el sofá. Es un pulcro mi novio, quisiera dormir con el abrazada, pero según Ryoga, tenemos mucho tiempo para eso. Así que no discuto, lo bueno es que lo tendré bajo mi mismo techo. Paseamos por el centro comercial, vimos muchas tiendas y compre algunos accesorios para la casa y el baño. Me conversa sobre cómo le ha ido en la universidad y la verdad es que lo extraño mucho y extraño tenerlo cerca todos los días, me hace falta conversar con el. Dimos vueltas por el centro comercial y nos paramos por un helado. También compramos cosas para la cena.
Hubo un tiempo en que la cocina se me daba fatal, pero Ryoga y Kasumi hicieron todo lo posible para que sea una excelente cocinera. Claro, tuve que controlar mi antiguo temperamento para no desquitarme con los vegetales al momento de picarlos. Ryoga siempre decía que la comida no era ningún enemigo, que tenía que cortar con cuidado. Y después de varios y varios intentos por fin pude preparar algo decente. Ahora nadie huye cuando me ofrezco para cocinar.
Pasamos por varios locales buscando algo para comer, tenía hambre y habían pasado varias horas desde que llegamos. A lo lejos veo una cabellera oscura acercarse a nosotros, cuando me doy cuenta Toshi viene sonriente y agitando su mano.
-¡Akane! – Ryoga se pone un poco tenso pero luego se relaja – Que casualidad encontrarte aquí ¿Qué haces? – Me saluda con un abrazo y luego le da un estrechón de mano a Ryoga - ¿Cómo estas bro?
-Bien – dice inclinando un poco la cabeza. Toshi me sorprende, siempre es tan alegre y relajado, me cae muy bien.
-Estamos haciendo compras para el departamento – digo alzando una bolsa que tengo en la mano. Ryoga tiene las demás.
-Ya veo, estoy con los chicos y Nabiki en un local cerca de aquí. Yo te vi así que vine a saludarte, también porque ella quiere verte –
-¿Nabiki está aquí? – pregunto intrigada, ella nunca me dice sus planes.
-Sí, pero estaba hablando por teléfono y me pidió que viniera por ti – se pone atrás de nosotros y nos comienza a empujar hacia el local.
No sé por qué pero mi corazón empieza amartillar dentro de mi pecho. No creo que sea una buena idea ir.
-¿A dónde vamos? – Pregunta Ryoga un poco incómodo – Akane y yo tenemos cosas que hacer –
-No se preocupen, solo vamos a comer algo. Además todos quieren saludar a Akane –
¿Todos? Oh, no. No quiero ir. Pero en cuanto decido decirle que mejor no, ya hemos llegado y para mi mala suerte está Ranma con ellos. A su lado está la chica del otro día, también están Mousse, Nabiki y otra chica que no conozco. Esperen, creo que sí. Claro, es la chica que me ayudo cuando fui hacer el papeleo. Evito mirar a Ranma, pero puedo sentir sus ojos en mí. Ryoga parece incómodo, su mano aprieta fuerte la mía. Dios, no me siento en ambiente.
-¡Akane! – Nabiki se para y me abraza -¿Pretendías esconderte de mí? – dice mientras abraza a Ryoga.
-No te había visto – digo casi en voz baja. No quiero estar aquí y obviamente Ryoga tampoco.
-estábamos pidiendo hamburguesas para comer ¿ustedes que van a pedir? – Había olvidado de que Toshi seguía atrás de nosotros.
-¡Ahí está mi pequeña boxeadora! – Me pongo fría ante lo que dijo Mousse. Se levanta y me abraza alzándome en el aire –Eres mi heroína ¿lo sabias? –
Por favor, que se calle
-Hola Mousse – hago que me suelte y me pongo a lado de Ryoga –Nosotros estamos muy ocupados, no creo que podamos quedarnos. Lo siento –
-¿Ryoga Hibiki? – Mousse se acomoda sus lentes y se acerca a mi novio – No te había visto en mucho tiempo ¿Qué tal todo? –
Ryoga se encoje de hombros y murmura un todo bien sé que está muy incómodo y por mi bien es mejor que nos vayamos de aquí. Mis ojos sin querer se posan en Ranma, el me sigue mirando, no puedo leer sus ojos pero se que no es nada bueno. De nuevo siento que me sonrojo ¿Por qué diantres siempre me sonrojo cuando me mira? La chica a su lado me mira con mala cara y pone una mano en el pecho de Ranma ¿Qué sucede con ella? Ni siquiera la conozco, y además no tengo muchas ganas de conocerla. Es una zorra, como dijo Nabiki.
-Nosotros nos vamos – digo en voz alta y firme. Cuando se trata de estar lejos de Ranma el valor inunda mi cuerpo.
-Hombre, vamos, quédense – Mousse se dirige a Ryoga y coloca una mano en su hombro –Olvidemos los viejos tiempos y comamos en armonía –
-Eso sonó muy gay – dice la chica de cabello negro. No la conozco pero su comentario me hizo sonreír.
-Vamos Akane, vas a pasar todo el fin de semana con tu novio. Casi no te veo por tus clases ¿esa es manera de tratar a tu hermana mayor? – Nabiki me jala de la mano para llevarme a la mesa.
No, no quiero. Diablos ¿Cómo decirle que no?
Mientras formulo mi rígido "No Nabiki, no insistas" ya me encuentro sentada, frente a Ranma y su acompañante. Ryoga se sienta a mi lado y me toma la mano de bajo de la mesa. Todos se sientan y Toshi habla de algo con Ranma en voz baja, parece estar diciéndole algo malo ya que la cara de Ranma es de pocos amigos. Después este me mira y mira a Ryoga ¿Qué le estará diciendo? Sea lo que sea Ranma suelta un suspiro de mala gana y asiente con la cabeza.
-Bien, yo hago las presentaciones – Mousse habla después de que todos permanecimos en un silencio incomodo para mi - Ella es Meing lee, mi prima. Y ella es Shamppo también mi prima. Chicas, saluden –
-Ya nos habíamos visto antes ¿No? – Meing lee se dirige a mí con una cálida sonrisa, es muy linda – Estabas perdida creo.
-Si… - rio nerviosamente – un poco-
-Yo soy Shamppo, también te había visto en la fiesta – dice con malicia. Yo no quiero que nadie hable sobre fiestas o sobre cachetadas, es más, quiero que Ryoga me tome de la mano y nos vayamos de aquí.
-¿haciendo compras para el departamento? – dice Nabiki en voz alta. Estoy muy agradecida que cambie de tema, así nadie habla de la fiesta y Ryoga no se enterará que bebí hasta emborracharme y que perdí mi celular, lo que conllevo a que golpeara a Ranma al día siguiente y luego a que el me besara apasionadamente.
Al recordar el beso, me sonrojo furiosamente. Miro a Ranma sin querer y él también me está observando, por su sonrisa creo que sabe lo que estoy pensando.
-Sí, vamos arreglar un poco el departamento. Casi tenemos todo ¿No amor? – Dice Ryoga remarcando la palabra "amor" ¿desde cuándo es cariñoso en frente de todos?
-Eh… si – lo miro de una manera extraña, él sonríe y pasa su brazo por mis hombros y me abraza. Esto es nuevo.
-Oh, que linda pareja hacen – dice Mousse con los codos sobre la mesa y las manos en el mentón –No conocía esa faceta de enamorado tuya, Hibiki –
-El solo tenía sexo con las chicas, no las enamoraba ¿Verdad Ryoga? – se produjo un silencio ante el comentario de Ranma.
Por un momento la sangre se fue de mi cuerpo, sentí un frio interior espantoso. Solté un poco la mano de Ryoga y me recuerdo miles y miles de veces que su pasado no me importa, que ahora está conmigo y que conmigo es muy diferente. No puedo evitar lanzarle una mirada asesina a Ranma. Toshi lo golpea en las costillas con el codo, pero a este parece no importarle. Ryoga no dice nada, me toma de la mano más fuerte y sonríe.
-Las personas cambian, Ranma – dice con tranquilidad –Veo que sigues siendo el mismo de siempre, las mismas chicas… – dice inclinando un poco la cabeza hacia Shamppo - ¿no te cansas?-
La sonrisa de Ranma no es amistosa, puedo notarlo. Y la sonrisa de su acompañante tampoco. Esto está saliendo muy mal, veo como Toshi intenta arreglarlo todo cambiando de tema, pero definitivamente sé que no va a servir. No sé qué haya pasado entre Ryoga y Ranma, no sé qué problema tuvieron para que se llevasen tan mal. Tomo a Ryoga de la mano y lo obligo a levantarse.
-Esto fue una mala idea – murmuro para que me escuche – Nos vemos luego – digo en voz alta para que todos sepan que nos vamos.
Debido a este mini encuentro entre estos chicos, nadie dice nada para retenernos. Es lo mejor, Ryoga no dice nada y caminamos deprisa hasta el estacionamiento para poder irnos de ahí. No dijimos ni una sola palabra, solo se dejó guiar por mí hasta que estuvimos en el auto. No me doy cuenta que había retenido todo el aliento hasta que me senté. Estaba agitada, un poco alterada.
Hubo un momento de silencio. Mi memoria reproduce una y otra vez las palabras de Ranma El solo tenía sexo con las chicas… ¿Tendría que ponerme celosa? La verdad es que no lo estoy, es decir, ese es el pasado de Ryoga y la verdad no me interesa. Él ahora está conmigo y sé que me quiere.
-Akane… - Ryoga tiene la cabeza apoyada en el volante –No quiero que te acerques a él ¿oíste? – dice suavemente, parece exhausto.
No sé si lo que me dijo fue una orden o un favor. No sé ni que decir. ¿Tan mal le cae para que no quiera que me acerque a el? Si supiera…
Enseguida borro el recuerdo de Ranma, borro sus labios en los míos. Entonces cambio de tema.
-¿Quieres pedir pizza en casa? También podemos pasar comprando – digo mientas acomodo todo en mi bolso, en realidad no estoy acomodando nada solo revuelvo todo buscando distracción.
Ryoga me mira como si tuviera tres cabezas.
-¿Enserio no quieres saber que paso allí adentro? – dice sorprendido.
-¿Por qué? Ryoga, es algo entre tú y Ranma. Algo que paso hace mucho tiempo, antes de conocerte – trato de no recordar la parte del "sexo con las chicas"
Ryoga es mayor que yo, y se perfectamente que ya tuvo relaciones sexuales. Solo que no me apetece saber cada cuanto las tenia o ¿Si? No quiero envenenarme la mente haciéndome suposiciones por algo que ya paso hace mucho tiempo.
-¿No estas enfadada? – Vuelve a preguntar sorprendido, yo niego con la cabeza –Dime lo que sientes – exige, pongo los ojos en blanco y me dejo caer en el asiento – Akane, sabes bien que no me gusta que te guardes las cosas. Si algo no te gusta dímelo y lo hablaremos-
-Estoy bien, Ryoga – tomo su mano y le doy un apretón. Parece calmarse, pero no estoy segura.
-Antes si me decías todo ¿Recuerdas? Decías cuando te molestaba algo o cuando te enfadabas hasta por la más mínima cosa –
Suelto un suspiro y cierro los ojos, él sabe perfectamente que no me gusta hablar de eso. Y como si me leyera la mente o creo que fue por mi expresión, levanto las manos derrotado.
-De acuerdo, pero no quiero que seas su amiga o conocida o lo que sea ¿entendido? – su mirada es muy seria, por poco hace que me sonroje. Pero al parecer no logra el efecto.
-Ni siquiera me agrada – le digo, no estando tan segura de mis palabras.
-A nadie supongo – ríe.
Nos fuimos a casa y esa noche pedimos pizza mientras arreglábamos las cosas en la cocina. Compramos algunos platos, también llenamos la nevera de comida, a Ryoga no le gustaba que coma fuera, siempre dice que nunca sabes lo que te encuentras en la comida. Pusimos algunos portarretratos con fotos de mi familia y de los dos por todos lados. Ryoga no volvió a tocar el tema de Ranma, era lo mejor. Nos pusimos a ver películas hasta tarde, criticando las escenas y riéndonos de las comedias. No sé cuánto tiempo paso hasta que me quede dormida en sus brazos.
El domingo con Ryoga fue mucho mejor de lo que esperaba. Me llevo a conocer parte de Tokio, visitamos algunos lugares turísticos y me llevo a comer a un restaurante donde la comida era exquisita. A Ryoga no le gustan los lugares donde venden comida en la calle, así que siempre vamos a restaurantes. Dimos vueltas en el carro hasta que se hizo la noche. Me llevo hasta la casa y se despidió de mí en la puerta del departamento.
-¿Me vas a extrañar? – pregunta cerca de mi oído.
-Todos los días – acaricio su rostro y me pongo de puntitas para besarlo.
Sonríe y despide. Entro al departamento y me recuesto sobre la puerta. Como quisiera que Ryoga fuera más… ¿Cómo decirlo? ¿Demostrativo? Sé que no debo de pensar en estas cosas, incluso tuve una conversación con Kasumi y ella es demasiado anticuada y dice que uno primero debe de casarse para llegar al siguiente nivel. Sé que Ryoga y ella piensan de la misma manera. Entonces, me pongo a pensar ¿Ryoga ya ha estado con otras mujeres? ¿Por qué ahora quiere esperar? Quisiera saber que está pasando por su cabeza, quisiera saber porque tomó esa decisión. Si le pregunto tal vez se incomode y no quiera contarme.
Soy una cobarde ¿Cuándo me volví así? Yo no era igual, era más directa, pero ahora… ahora soy esta Akane.
Miro el reloj de pared que colgamos en la pared y son pasadas las diez, es hora de dormir. Me doy un baño y me pongo mi pijama. Mañana empieza otro día, y sin duda evitaré a Ranma a toda costa.
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-Me alegro mucho de que estés feliz – dice Shinossuke, después de contarle todo mi fin de semana feliz con Ryoga.
Sonrió como niña, las clases aun no empiezan y estamos conversando a gusto. Me levante muy temprano, comí cereales y me puse un jean y una camisa negra mangas largas un poco ceñida al cuerpo, decidí hacerme una trenza francesa, para cambiar de estilo un poco y dejarme algunos cabellos sueltos por la frente. Shinossuke también está empezando la semana con su mejor look, lleva puestos unos pantalones y una camisa blanca muy cool con un estampado abstracto.
-Yo pase con mi abuelo. Fue un viaje largo pero valió la pena – sonríe.
-¿Por la chica? – digo picándolo con el lápiz. El ríe y se sonroja. Si, definitivamente fue por ella.
Veo que algunos estudiantes se sientan apresuradamente y algunas chicas sonríen entre sí. Viene el maestro. Supuestamente hoy teníamos una prueba de anatomía, pero era para saber a qué nivel vamos. Para mí no ha de ser tan complicado porque es una de mis materias favoritas. Tomo mi pluma y por poco se me cae, al ver a Ranma entrar por la puerta. Las chicas ahogan un chillido. Hombre, si, esta guapo pero no para tanto.
Agacho la mirada y me pregunto ¿Qué carajos está haciendo aquí? Miro a Shinossuke, el solo se encoje de hombros, no parece tan sorprendido pero al parecer si le molesta su presencia.
-Toya no va a venir, así que voy a tomar su prueba – dice. Yo alzo la mirada y veo que disfruta de los nervios de los demás – esto será calificado, así que espero que hayan estudiado –
¿Calificado? Pensé que solo era una prueba para ver nuestro nivel.
Ranma juega con las hojas mientras nos observa. Sus ojos se posan en mí y sonríe con descaro.
-Es muy difícil, es más, creo que todos van a reprobar –
¿Pero qué…? En primer lugar ¿Qué hace Ranma aquí? ¿Por qué nos toma la prueba él? ¿Y porque es tan cruel? Me paso una mano por el cabello y de verdad que no lo soporto. Lo miro de nuevo y veo que me está mirando, sigue sonriendo de lado, disfrutando de los nervios de todos, disfrutando de los casi lloriqueos y las malas palabras de los demás. Yo, sinceramente no le creo nada y no voy a dejar que él les haga esto. Seguramente es otra de sus bromas.
-El examen no es calificado – alzo la voz con seguridad. ¿De dónde salió esta valentía? Siempre que hace algo malo, una parte de mi quiere ponerlo en su puesto.
Todos me están mirando, inclusive él. Parece no molestarse por lo que dije y camina lentamente hasta donde estoy. Tiene puesta una camisa mangas cortas negra, sus pantalones son oscuros y sus zapatos también. Buscándole un poco de humor a la situación, vamos combinados.
-¿Y usted es…? – dice poniendo cara de curiosidad. Diablos, finge que no me conoce. Pongo los ojos en blanco y me dejo caer en el asiento.
-¿Qué te sucede? – murmuro con mala gana. A el parece divertirle.
Escucho los murmullos de los demás. No me interesa lo que digan, no voy a dejar que este tipo se burle de mí.
-Su nombre – ordena el suplente del maestro. Suelto un suspiro agotada de esto.
-A-ka-ne – digo para que no se le olvide.
-Muy bien señorita A-ka-ne, creo que soy el que manda aquí ahora y lo que diga se hace. Y si este examen se califica, pues se califica y no quiero saber su opinión – se agacha un poco para estar a mi altura – no me obligue a ser vulgar y usar malas palabras en este salón lleno de niños –
Es un imbécil. Un completo imbécil. Algunos me miran preocupados, parece que le tienen miedo. Pero yo no, he decidido que no me voy a dejar amedrentar por este sujeto. Me cruzo de brazos y lo miro fijamente. Espero que no se siga metiendo conmigo, porque va a sacar la Akane que enterré un día.
Cuando Ranma pasó por cada uno de los asientos para repartir las hojas, pude darme cuenta como las chicas sonrojadas esperaban rozar los dedos con él. Si supieran como es en realidad. Como era de esperar, Ranma les reparte a todos las hojas y a mí no. Es un imbécil de quinta.
Cuando está en frente de nosotros, yo no paro de fulminarlo con la mirada. ¿A que seta jugando? Sonríe y me llama con su dedo incide. Puedo notar que soy vista por algunas chicas celosas. No me levanto.
-Tendo, usted se va a sentar aquí delante – dice señalando un asiento vacío. Lo que es el colmo, lo jala más adelante – No queremos arriesgarnos a que copie –
Sin decir una palabra, pero en mi interior llamándolo de todas las maneras más desagradables posibles, me levanto. Shinossuke susurra una palabra de confort, solo quiero acabar esto y salir de aquí para reunirme con mi amigo y maldecir a Ranma. Me siento de mala gana y puedo escuchar su suave risa. Apoyo el codo en el pupitre y me agacho para hacer la prueba, la quiero hacer lo más rápido posible.
-¿Qué haces después de clases? – Ranma se agacha demasiado que siento su aliento rozar mi oreja, haciendo que los vellos se me pongan de punta. Levanto la cara y sin evitarlo me sonrojo. ¿Para esto me trajo hasta acá?
-No me hables – susurro y pongo mi atención al examen, que para mi suerte esta fácil y estoy contestando lo más rápido posible.
-Esa está mal – su voz me irrita. Esta agachado con las manos en las rodillas y mirando mi prueba. Enserio, esto es muy incómodo.
-¿Por qué no vas a vigilar a los otros en vez de quedarte aquí? – siseo entre dientes. No le presto atención y sigo con el examen.
-Es la B no la A – dice como si no me hubiera escuchado. Dejo caer el lápiz al pupitre con fuerza y trato de respirar para no soltar una palabrota.
-Deja de molestarme –
-Solo trato de ayudarte, tampoco te comportes tan apretada – dice, y cuando trato de reclamarle me interrumpe – Te veo después de clases – dicho esto se acerca a mi oreja y muerde mi oreja.
Todo mi cuerpo reacciona y una corriente recorre desde mi cuello hasta los pies. Comienzo a respirar por la boca, ¿Que…? Y antes de que pueda decir algo él se ha ido. Mi corazón palpita a mil por hora, mis manos están temblando y me he sonrojado al máximo. Esto es el colmo, esto no puede estar sucediendo.
No me importa el examen, no me interesa, solo quiero salir de aquí. Me levanto y lo azoto contra el escritorio del maestro. Voy hasta mi puesto sin mirar nadie y me voy. Simplemente salgo del salón y camino deprisa, no sé dónde, pero si lejos de Ranma. Lejos de él y sus idioteces, lejos de esto que me hace sentir.
