Nota de la Autora: Hola a todos! Primeramente quiero agradecer a todos por sus comentarios. Los leo y reeleo y me gustan! Vi una pregunta donde me decían que cada cuanto actualizaba, pues, no lo se jajaja tengo capítulos ya escritos y como a ustedes les gusta mi historia los subo. ¿Les gustaría que los subiera cada semana? Solo escríbanme para ver cada cuanto les gustaría porque la verdad tengo algunos y quisiera que quedara esa semilla de la duda sobre que pasara después

Gracias de nuevo y responderé a todos en el próximo capitulo.

..

..

CAPITULO 6

-NO TE ESCONDAS-

Estaba enfadada, no, eso era poco, estaba cabreadísima. No me importaban las otras clases, en este momento solo quería despejarme y no pensar en Ranma ¿Cómo se atrevió hacerme eso? ¿A qué diablos piensa que está jugando? Camine hasta llegar a unos asientos, me senté, respiré hondo y saque todo el aire pesado. Hecho mi cabeza hacia atrás dejando que aire frio pegue en mi rostro, cierro los ojos y apoyo mi mano en la frente.

No puedo dejar que se propase conmigo, es decir, tengo novio, sabe perfectamente que lo tengo y quiere hacerme caer en sus juegos tontos. Muerdo el interior de mi mejilla, porque, más coraje me da el hecho en que Ranma hace que mi cuerpo me traicione y reaccione ante él. No puedo, no puede. Esto está totalmente fuera de lugar. Aunque, para mi desgracia, en el fondo el beso me gusto y ahora que ha hecho esto…

Lo odio.

-Parece que alguien está teniendo un mal día – Mousse aparece y se sienta a mi lado. En su mano tiene una manzana y en la otra un teléfono. Me sonríe divertido, me ofrece su manzana pero niego con la cabeza - ¿Qué te sucede dulzura? ¿Por qué parece que quisieras matar a alguien?

-¿Tanto se me nota? – Río tontamente.

-Traes cara de perro – Mousse se ríe, yo lo asesino con la mirada ¿siempre se expresa así? – Lo siento, no quise decir eso. Quiero decir, tienes mala cara. Y que pareciera que quisieras guantes de boxeo.

-Solo quisiera golpear a esa persona – murmuro.

-Déjame adivinar… - dice colando su dedo índice en el mentón – Es ¿Ranma?

Pestañeo un par de veces ¿Cómo lo supo?

-¿Cómo lo sabes? –

-Puedo leer la mente de los demás – dice mientras mueve sus dedos en el aire. Ambos reímos, aunque asusta un poco que puedas ser tan predecible – Bueno no lo hago, pero, sé que Ranma le hizo un favor a nuestro ex profesor y fue a tomar una prueba a tu salón. Lo juro, es la primera vez que Ranma hace algo como esto. Esperaba que lo mandara a la mierda o algo por el estilo, pero no lo hizo, es más, se ofreció.

-¿Siguen medicina también? – digo sorprendida. No había tenido la oportunidad de preguntarle cuál era su carrera.

Me impresiona que Ranma siga medicina. Se lo ve tan bravucón, me lo imaginaba de tras de una moto cambiando el aceite y maldiciendo al viento.

-Sí, es un poco complicado pero yo estoy haciendo mi mayor esfuerzo – dice orgulloso – En cambio Ranma, bueno, nunca se ha quedado en ninguna materia y parece que sabe mucho aunque no lo demuestre – se queda pensativo y luego ríe – Maldición, ese cabrón falta a clases y aun así le va de puta madre.

Vaya, Ranma sigue medicina, es algo nuevo.

-¿Esa es la razón por la cual Ranma fue al salón para atormentarnos? –

-Sí, parece que los hizo sufrir. Tu cara lo dice todo – suelta una carcajada mientras le hecha un ojo a su teléfono – Parecía animado cuando se dirigía hacia allá.

-Claro, creo que fastidiarme esta entre sus actividades favoritas – ruedo los ojos, era obvio – Es un imbécil – suelto la palabra al viento.

-Suele serlo la mayoría del tiempo – Me agrada Mousse, es divertido y algo extraño.

-No entiendo… - comienzo a decir mientras me deshago de la trenza, ya que está un poco estropeada –No llevo mucho tiempo aquí y ya se ha encargado de fastidiarme. Yo no le hice nada.

-Mmm… - Mousse saca su teléfono y comienza a mandar mensajes, supongo – No le prestes atención, te diré algo – deja el celular y se acerca un poco a mi haciendo que me sonroje –Entre más demuestres que te afecta, más le dará placer el molestarte –

Yo me aparto un poco, esta cercanía me incomoda. Necesito llamar a Ryoga, necesito sentirme normal.

-Tengo que irme – me levanto y tomo mis cosas.

Al alzar la mirada veo a un Ranma caminar apresuradamente hasta donde estamos, parece cabreado. Mousse no para de reír, no quiero enfrentarme a él. O tal vez debería, y le diría que es un cabrón y que deje de estar tomándome el pelo. Pero no, decido por la segunda opción, la cual es huir.

Apresuro mi paso hasta salir de la vista de él. Espero que esto de caminar deprisa lejos de su alcance, le dé una idea clara de que no quiero tenerlo a mi lado.

La imagen que tenia de la vida universitaria se está yendo por la coladera. Lo digo enserio, aquí solo hay gente loca. Excepto por Shinossuke, que al parecer es la única persona normal en este lugar. Le mando un mensaje y le digo que nos veamos en la cafetería de la escuela, para conversar hasta las siguientes clases. No voy a dejar que Ranma me afecte, no dejare que disfrute el verme incomoda. Voy a tratar de evitarlo a como dé lugar.

Pase el resto del día en clases y haciendo tareas, también hablando gratamente con Ryoga. Después del episodio de hoy, todo ha salido bien. Antes de dormir termino mi tarea y le mando un mensaje a mi hermana Kasumi diciéndole que la extraño mucho y a mi pequeño sobrino también. Quiero verlos, a mi papá, a Tofu. Quiero alejarme un tiempo de aquí. Ya sé que recién empiezo, pero nunca he deseado tanto estar en casa.

.

Es jueves, y estoy feliz. No he visto a Ranma, bueno, en realidad lo he estado evitando. El evitar a Ranma significaba evitar a Nabiki y a sus amigos, siempre donde estaban ellos, estaba el. Así que tenía que hacerlo, aunque en una ocasión vi como Ranma estaba siguiéndome hasta la cafetería pero para mi suerte encontré a Shinossuke y al parecer se marchó ¿Quería molestarme? No lo sé, seguro que sí.

A Nabiki la visitaba en las noches en su departamento, hablábamos hasta tarde y comíamos pizza. En las clases me ha ido bien, he salido a comer con Shinossuke de vez en cuando y una vez fuimos al cine después de clases. Le hable a Ryoga de mi amigo y mis salidas con él, no le molesto en lo absoluto. Es más, le gusta que tenga amigos con quienes salir. –Otras personas y que no sea Ranma- le había prometido que no iba a salir con él, bueno, no lo prometí pero quiero hacerlo. Ese chico solo me trae problemas y hace que me confunda.

Estoy saliendo de la universidad y me dirijo hasta mi apartamento, hace un día soleado, aunque un poco de frio. Pero está bien. Cuando llego al edificio me encuentro con la sorpresa de que Ranma está en la entrada. Mi corazón empieza a martillar dentro de mi pecho.

Mierda.

Sé que no puedo esconderme y esperar que se vaya, así que respiro hondo para pasar y no prestarle atención.

Tengo la mirada fija en el suelo y camino. Oh, no. Me está mirando, sé que me está mirando porque me puse muy nerviosa y tengo esa sensación de que he olvidado como caminar, espero no tropezarme y hacerle el día con mi torpeza. Siento mis manos sudar y mi corazón no deja de latir tan rápido a un punto que me llego a sentir mareada.

-Aquí este ratoncito – puedo escuchar su risita. Se para frente a mí para impedirme el paso.

Lo miro con cara de pocos amigos. Se fuerte, Akane. Se fuerte.

-Hazte a un lado – me cruzo de brazos y espero a que se mueva. Pero no lo hace.

-Solo quiero saber una cosa – respiro hondo y espero a que pregunte - ¿Por qué me huyes? ¿Me tienes miedo?–

-¿Qué te hace pensar que estoy huyendo de ti? – conteste tan rápido, que ni yo misma me lo creí.

-Bueno, pues me has estado evitando y siempre sales corriendo cuando estoy cerca – dice inclinando un poco la cabeza con aire pensativo.

-Son imaginaciones tuyas -

-¿Siempre actúas como una cobarde? – él también se cruza de brazos – Akane, Akane. Deberías aprender afrontar tus debilidades – dice con aire de superioridad. Lo miro con los ojos abierto, no puedo creer que haya dicho eso.

-¿Mis debilidades? Estás loco Ranma – trato de entrar, pero sigue tapándome el paso – No me interesa estar cerca de ti, eso es todo – pongo los ojos en blanco al verlo sonreír.

-Cobarde – dice casi en voz baja. Aclara su garganta y dice: – Dejemos de lado ese tema ya que los dos sabemos que tengo razón. También tengo otra pregunta.

-No tengo porque actuar como una cobarde contigo, y no tengo porque contestar a tus preguntas – trato de meterme por un espacio que dejo pero vuelve a taparme el paso – Ranma, es enserio, no quiero perder el tiempo contigo.

O ¿si?

Se queda mirándome, pensativo, eso me pone un poco nerviosa. Sus azules ojos intensos me estudian de manera que siento que puede leer mi alma. Aparto la mirada con el corazón en la mano.

-A veces me pregunto… ¿Qué habrá visto Ryoga en ti? – Dice tan bajo como si estuviera pensando en voz alta. Lo dijo en voz baja pero sus palabras llegaron a mis oídos.

Me cabree.

-Deja de meterte con Ryoga… - digo empujándolo con un dedo, cansada de su actitud –A diferencia de ti, Ryoga es mucho más persona y mucho más hombre que tu – dicho esto lo empujo haciéndolo a un y me apresuro a llegar a mi departamento.

Como no me sigue, corro por las escaleras hasta llegar al quinto piso. Ranma me estresa y me confunde, y eso es lo que más odio. Evitarlo casi no funciona, siempre aparece donde yo estoy.

Apresuro a cerrar la puerta pero en ese momento entra Ranma hecho una fiera. Asustada doy un paso hacia atrás, tengo el bolso en las manos listo para lanzárselo en la cabeza. Está enojado, sus ojos son azules oscuros intensos, pero no me importa, ya nada de sus reacciones me importa… creo.

De pronto, me arrancha el bolso de las manos con rudeza, yo ahogo un grito de sorpresa, lo siguiente que veo es como las arroja al suelo desparramando mis libros por todos lados. Casi choca con la mesita que esta llega a la pared, por poco se cae.

¿Qué mier…?

Me toma de las manos y me arrima a la puerta cerrándola en el acto. No puedo respirar, está tan cerca de mi, no puedo si quiera moverme, mi cuerpo no me lo permite. Me mira con dureza y acerca su frente a la mía, cierro los ojos y juro que trato de respirar.

Y de repente todo sucede tan rápido, sus manos en mi rostro, sus labios atrapando los míos eufóricos. Su lengua buscando la mía. Trato de zafarme de su agarre pero no puedo, es demasiado fuerte. Su boca es demasiado exigente, me toma del cabello y lo hala hacia arriba para besarme con mayor pasión. La corriente se extiende por mi cuerpo y de pronto, sin conciencia de mis actos, me dejo llevar. Lo agarró del cuello de la camisa y lo atraigo más hacia mí. El beso es tan ardiente que me quema por completo, su boca sabe a gloria y los gruñidos que suelta me ponen la piel de gallina.

Me dejo llevar por completo. Aunque quiero detenerme, quiero parar y decirle que es un completo idiota, pero esto es mayor a mí. No puedo hacerlo, no puedo parar, no tengo control sobre mi cuerpo. Y es cuando me doy cuenta de algo, me doy cuenta de que extrañaba sentir sus labios de nuevo. Ranma muerde mi labio superior y lo chupa. Las mariposas amenazan con matarme. Subo mis manos hasta su cabello y jalo con fuerza y sé que le gusta porque deja escapar un gemido.

Se separa de mí no sin antes besarme fuerte.

-Repítelo… - dice respirando con dificultad. Aun pegado a mis labios.

-¿El que…? – me siento embriagada, no sé de qué está hablando. Solo quiero sentir sus labios de nuevo.

-Lo que dijiste… abajo – vuelve a besarme. Yo cojo sus manos que están sobre mi rostro –De lo que Ryoga es más hombre que yo. En este momento no lo parece ¿Verdad? – Me quedo fría - ¿Acaso te besa mejor que yo? ¿Acaso te hace sentir mejor que yo?

Así que se trataba de esto… no quiso besarme en realidad… ciento algo extraño ¿Dolor? ¿Decepción? Es un cúmulo de sentimientos que se mezclan y atacan sin piedad dentro de mí, ni siquiera sé qué clase de sentimientos sean. Pero duele.

Le había dado en todo su orgullo de hombre y quería demostrarme que era más que Ryoga. Ryoga…

Con solo mencionar su nombre, regreso a la realidad de un solo golpe. Me aparto de Ranma y camino hasta estar lejos de el ¿Qué hice? Me paso las manos por el cabello, no puedo creer que me haya dejado llevar por esto.

Ranma sigue de pie en el mismo lugar. No deja de mirarme.

Estoy enojada con el.

Estoy tan cabreada que no puedo ni siquiera gritar. Solo no quiero verlo.

-Es… es mejor que te vayas – digo señalando la puerta.

-¿Por qué? Sabes lo que sentiste Akane – se acerca a mí, pero yo retrocedo - Él no te hace sentir como yo ¿verdad? –

-¡No te atrevas a nombrarlo! – Quiero llorar, quiero gritar, quiero golpear algo –Solo vete, es mejor que no estés aquí –

-¡No! no me voy a ir hasta que hablemos –

-¿¡Hablar de que!? Aquí no hay nada de qué hablar – muevo las manos en el espacio que hay entre los dos – ¿Para qué viniste? ¿Para demostrarme que eras más hombre que Ryoga?– casi estoy gritando. No sé si me duele más el hecho de que me haya besado por orgullo o que este traicionando a la persona que más confía en mí –No es necesario tener una escena de besos para comparar la clase de hombre que son. Tú no eres más que un maldito que quiere jugar con los sentimientos de las personas. Ryoga en cambio es un hombre, un verdadero hombre que respeta y valora los sentimientos de los demás.

-¡No me hagas reír! – Escupe soltando una carcajada cargada de odio – Es obvio que no conoces a Ryoga como yo.

-¡No me interesa lo que tú me digas de el! ¡No te creo nada! – Me cruzo de brazos –No lo voy a repetir Ranma. Lárgate de aquí.

Ranma resopla y sonríe de lado, se pasa la mano por el cabello mientras se pasea por la sala. Esta tenso, lo sé. Yo también lo estoy y lo último que necesito es tenerlo cerca.

-Sabes perfectamente que no puedes esconderte de mí ¿verdad? –

Lo sé, pero no quiero decírselo. Muerdo mi labio y trato de aclarar las ideas en mi cabeza, esto es muy confuso y un poco lastimero. Una parte de mi quiere que me olvide de todo, que lo tome entre mis brazos y lo bese hasta quedar sin conciencia. Pero no puedo, no puedo hacer esto. Además, solo me beso para mostrar un punto ridículo.

-Ranma, vete – vuelvo a señalar la puerta pero esta vez con cansancio.

-¿Qué vas hacer mañana? – su pregunta me sorprende. Es más, su voz suena más animada.

Me deja totalmente fuera de sí.

-¿Qué? –

-Era la pregunta que quería hacerte abajo. Te voy a invitar a un lugar, así te divertirás un poco – se pasa las manos por los bolsillos y sonríe.

¿Sufre de cambios de humor acaso?

-Yo… no puedo, Ryoga viene mañana y… - digo confundida, respondo automáticamente.

-¿Viene el… - Lo miro con mala cara, se lo que va a decir. Ranma respira hondo y al parecer se está controlando -¿Viene Ryoga?

-Si, y voy a pasar el fin de semana con el – digo suavemente.

Hasta aquí puedo escuchar su respiración, trata de estar calmado. No para de mirarme y yo no paro de sonrojarme. Agacho la mirada, sus ojos me van a matar. Apretó mis puños, esta energía que corre entre los dos cuando estamos cerca me confunde demasiado.

-Espero que disfrutes tu fin de semana – escupe con veneno. El frio golpea mi pecho mientras el sale y azota la puerta a su paso.

¿Qué hice en este momento? Pues, me vine al suele y llore. Llore por todo lo que está pasando, llore por esto que siento, este estúpido deseo que estaba sintiendo. Este estúpido anhelo. Lloraba por traicionar a Ryoga y lloraba por Ranma.

..

El viernes no vi a Ranma por ningún lado. Ahora no lo estaba evitando, pero al parecer no había venido a clases. Trate de concentrarme más en mis clases y dejar de pensar tanto en Ranma. Aunque se me hacía raro no verlo por ningún lado, ya que me había acostumbrado a verlo asi sea desde lejos. Me había acostumbrado a sus malas caras cuando lo veía con Mousse y a siempre topármelo por algún lado y después salir huyendo.

Tenía tantas ganas de preguntarle a Toshi o a Mousse donde estaba su amigo. Pero preferí quedarme callada, no quería que pensaran nada malo.

-Hola hermanita – salto de la banca al escuchar la voz de mi hermana. Ella ríe por haberme provocado un susto.

-Nabiki ¿Qué haces aquí? – digo sosteniendo la mano en el pecho.

-¿Tu qué haces aquí? Estas sola – se sienta a mi lado. Abre una bolsa y saca un sándwich –Toma, Toshi compro este para ti –

Tomo el sándwich entre mis manos y agradecida con mi amigo, me lo como.

-¿En dónde está? –

-Fue a casa de Mousse, van dar una fiesta. Ya sabes, es viernes – se recuesta sobre la banca – Por cierto, estas más que invitada –

No sé porque de repente me puse nerviosa. Tal vez porque Ranma aparece en sus fiestas.

-No puedo, Ryoga viene hoy – me apresuro a decir.

-También puedes llevarlo – dice con tranquilidad. Yo ruedo los ojos y la miro preguntándome si lo dijo enserio.

-No creo que sea algo cómodo para los dos ¿Recuerdas la última vez? –

Ella abre la boca para decir algo y luego la cierra. Se queda pensativa mientas yo sigo comiendo mi sándwich. Da un brinco en la banca como si hubiera tenido una idea.

-Ranma no va a estar por si te preocupa. Sé que ellos se llevan mal, pero él no va a estar allí –

-¿Cómo lo sabes? – me invade la curiosidad.

-No lo sé, dice Mousse que no lo ha visto desde ayer-

¿Desde ayer? Ayer estuvo en mi departamento y…

Sacudo mi cabeza para no recordar, pero muy tarde. Me pasó la lengua por el labio inferior, y malditamente quisiera regresar el tiempo.

-¿Akane? ¿Me estas escuchando? – Nabiki pasa las manos frente a mi y reacciono.

-Eh… si –

-Pareces perdida hermanita, mira cómo te ha dejado ese Ryoga –

-No empieces, Nabiki – digo dando pequeñas mordidas a la comida.

-En fin, la fiesta será en la noche. Ojala se animen – dice poniéndose de pie.

-Claro, veremos – digo pensativa.

¿Dónde estará Ranma? Tengo ganas de llamarlo. Inconscientemente saco mi teléfono, aun sabiendo que no tengo su número. Bajo mis contactos y abro los ojos como platos al ver su nombre entre mis contactos. ¿Pero cómo? Entonces recuerdo que él tenía mi teléfono cuando lo creía perdido.

¿Lo llamo? ¿Le mando un mensaje? Y ¿si le escribo, que le digo? No sé qué hacer. Antes de cometer alguna estupidez guardo el celular en el bolso de nuevo.

Ryoga llego a mi departamento y pasamos una tarde tranquila. Hablamos de sus clases, de cómo no le costó nada adaptarse después de haber rivalidado materias, también me conto que tiene un profesor el cual lo tiene estresado ya que pasa haciéndole la vida imposible. También hablamos sobre lo que vamos hacer el otro fin de semana. Quiere que vayamos a Nerima y visitemos a mi familia, no estoy en contra de la propuesta. En realidad, me gustaría ir a Nerima y visitar a mi familia.

-¿Qué película vamos a ver hoy? – pregunta en el sofá. Yo estoy arrimada a su pecho mientras cambio los canales.

-No lo sé ¿Qué se te antoja? –

-Hmm... Déjame ver – me levanta suavemente para ir por su mochila, al regresar tiene consigo tres películas. Una de acción, una de terror y una de comedia - ¿A la suerte? – Asiento con la cabeza –cierra los ojos-

Hago lo que me dice y escucho como murmura algo.

-Ahora, selecciona – ambos reímos. Siempre hacemos esto, cuando no sabemos que ver, cierro los ojos y dejo que mi dedo caiga sobre la película que vamos a ver.

Cuando los abro, Ryoga sostiene sonriente la de comedia.

Ya es un poco tarde. Yo estoy sobre el pecho de Ryoga, aun no paro de pensar en Ranma. Estamos viendo la película de terror. Y no sé porque ahora no tengo miedo, seguramente es por el hecho de que más miedo me da no saber nada de el…

No quiero pensar en él, no debo pensar en él. El pecho de Ryoga sube y baja al compás de su respiración. Esta dormido. La luz de mi teléfono se enciende y este comienza a vibrar encima de la mesa. Suavemente me aparto de Ryoga, tengo la suerte de que tenga el sueño pesado.

Veo que es una llamada de Mousse. Miro de nuevo a mi novio que está profundamente dormido y me apresuro a ir a la habitación para contestar.

-¿Diga? – cierro la puerta.

-Hola Akane ¿Cómo va todo? – No se escucha ningún ruido. Pensé que estaba en la fiesta.

-Bien, eh… perdona por no ir. No pude – comienzo a caminar por la habitación.

-Si. Bueno. No era por eso que te llamaba – puedo escuchar un estruendo, como si algo de vidrio se estrellara contra la pared y se quebrara en mil pedazos - ¡Oye viejo cálmate! ¡Vas a destrozar todo! – mi preocupación comienza a saludarme con gigantescas manos.

-¿Mousse? – me estoy desesperando.

-Akane, necesito que vengas a casa de Ranma. No sé qué le pasa, no quiere entrar en razón y dice que si tú no vienes va a destruir todo –

¿QUE, QUE?

-Yo… ¿Qué? Yo no… - comienzo a titubear - ¿Ranma está bien? – pregunto preocupada.

-No, no lo está ¿Podrías venir lo antes posible? –

-Pensé que iban a estar en la fiesta – digo apresuradamente. ¿Tengo que ir? una parte de mi quiere salir corriendo a su casa pero la otra no se atreve.

-El muy cabron recién se aparece, enserio, necesito que vengas. No puedo yo solo – parece ansioso.

-¿Dónde está Toshi? – yo también me estoy comenzando a poner ansiosa.

-¡No puedo traer a nadie a su casa! Mierda, me pidió que vinieras. Bueno, mentí, no me lo pidió, esta alterado. Solo que no paraba de nombrarte y pensé que sería buena idea si trajeras tu trasero aquí –

-Ok, aguarda, en cinco minutos llego –

No me importa estar vestida así, con un calentador y una camisa ajustada mangas largas. Me apresuro a escribirle a Ryoga una nota diciéndole que Nabiki está en problemas, que no tardaría nada y que me lleve su auto. No se manejar tan bien como mi hermana, pero se defenderme.

Sin pensar en nada salgo. Necesito saber que esta pasando con Ranma, necesito saber si esta bien. Necesito saber porque esta nombrándome como dice Mousse.

Esta noche necesito muchas respuestas.