CAPITULO 8

UNA TORTURA

Todo para mí se congelo en ese instante, en el instante en que Ranma entro cabreado mirándome fijamente e insistiendo en decirle a mi novio la verdad. En el instante en que pude ver como el corazón de Ryoga se rompía frente a mí. Los ojos se me llenaron de lágrimas, no sabía qué hacer, no sabía que decir. Tape mi boca y miré a Ryoga, estaba pálido, su pecho bajaba y subía deprisa. Trate de acercarme pero el alzó la mano para que me detuviera.

-¿De qué está hablando, Akane? – Dice tratando de conservar la calma - ¿Pasaste la noche con él?

Respire con dificultad, tenía que explicarle que… ¿Qué le iba a explicar? ¿Qué anoche Ranma y yo nos besamos? ¿Qué Ranma me hizo sentir cosas que no había sentido antes? No podía hacer esto, no podía decirle esto a Ryoga. Lo que yo siento por Ryoga sigue vivo, y no puedo lastimarlo.

-Ryoga… no es lo que piensas – traté de acercarme de nuevo, pero se hizo para atrás mientras se pasaba la mano por el rostro, cabreado – Él estaba mal, fui ayudarlo porque… -

-¿¡Y pasaste la noche con el!? ¡Cuando muy bien te dije que no quería que te acercaras a ese sujeto! – grita. Mi cuerpo se congela, no puedo moverme. Pero merezco esto, merezco que me trate así.

-Ryoga yo… -

-¡Akane tu no debes confiar en él! ¡Te está usando! – grita exaltado.

-Cuidado como le hablas – me interrumpe Ranma, dirigiéndose a Ryoga.

El rostro de Ryoga es de resentimiento, mira a Ranma como si mirase al ser más despreciable de la tierra. Miro a Ranma y él también lo mira con el mismo desprecio. Y yo estoy en medio de los dos. Mi corazón late deprisa, los dos hombres que me hacen sentir cosas diferentes están aquí, y tengo miedo de lo que pueda pasar.

-Tu, no eres nadie para decirme como debo hablarle a mi novia – escupe con frialdad – será mejor que te largues. Este es un problema entre Akane y yo.

Ranma se acerca unos cuantos pasos. Yo me alejo. Pero no se acercaba a mí, se acercaba a él.

-Yo no me voy de aquí. El que se tiene que ir, eres tú –

-¿Cómo dices? – Ryoga también se acerca y me temo lo peor.

Entonces me dirijo a Ranma.

-Ranma vete – digo con voz clara.

Estoy enojada con él. Estoy enojada por haberme puesto en esta situación. Estoy enojada porque es un imbécil. Muy enojada porque aun así, sigue haciéndome sentir diferente y me gusta. Lo cual odio.

Ranma me mira por un segundo y luego lo mira a él.

-No – también habla claro –No después de lo que paso entre nosotros-

-Ranma solo vete… - digo como si estuviera rogándole, rogándole que no hable más, casi estoy alzando la voz hasta que Ryoga se puso en medio de nosotros.

-¿Lo que paso entre ustedes? – me mira sorprendido y luego mira a Ranma.

-Ryoga, puedo explicarlo – digo apresuradamente. Trato de cogerlo del brazo, pero él me aparta con brusquedad.

-¡No me toques! – grita. Se acerca a Ranma y lo toma del cuello de la camisa -¡No vuelvas acercarte a ella! ¿¡Me oíste!?-

-¿¡Y tú me lo vas a impedir!? – también lo agarra de la camisa y lo empuja.

-Admite que estás haciendo todo esto porque estas ardido – sisea entre dientes.

Ranma suelta una carcajada y lo empuja con fuerza. Ryoga casi tropieza con sus pies pero en el instante se estabiliza.

-Tú no me conoces, Hibiki.

-Te conozco más de lo que piensas. Tú no has cambiado nada.

De repente, esto ya no era por mí. Esta pelea había cruzado una línea casi olvidada.

Ryoga respira profundo y arregla su camisa.

-¿Te sientes miserable porque pase la noche con ella? – sonríe de lado, una risa llena de malicia. Y al decir "con ella" sé que se refiere a mí – Que sepas, que no será la primera vez.

Ryoga gruño y se lanzó a Ranma para darle un puñetazo. Ranma lo bloqueo usando su brazo y golpeo su estómago con la otra mano. Ryoga lo agarro de la camisa y comenzó a darle vueltas hasta azotarlo a la pared y golpearlo con el codo.

Se están volviendo locos.

Esto se está saliendo de control.

Están sangrando.

Ryoga vuelve a empujarlo y Ranma salta a él, y le da un puñetazo en la cara. Grito y trato de separarlos, pero me apartan. Los dos están en el suelo, peleando, y no sé qué hacer. Nabiki, Toshi y Mousse aparecen de pronto en la puerta.

-¿Pero qué diablos…? – dice Nabiki mientras se acerca a mí. Me abraza.

Toshi y Mousse se acercan a los chicos y trata de separarlos. Ryoga golpea a Ranma cerca del labio y este por el ojo. Están dándose duro.

-¡Ya paren! – Toshi agarra a Ryoga y Mousse a Ranma. Los separan.

-¡Mierda no se metan! – grita Ranma tratando de zafarse, pero Mousse lo tiene bien agarrado.

-¡Cálmate! Diablos, sabía que esto llegaría a pasar en algún momento – dice Mousse. Cierro los ojos y me aferro a mi hermana.

-Ryoga, tienes que calmarte – habla Toshi despacio. Ryoga también está forcejeando.

-¡No me pidas que me calme! ¿¡Crees que no sé lo que quiere hacer!? – Dice apuntando con la cabeza a su enemigo -¡Es un maldito enfermo! ¡Seguro la usa para hacerme daño! –

-¡Cierra la puta boca antes de que te mate! – dice Ranma.

-Vámonos de aquí, Akane – me dice mi hermana al oído. Pero no puedo moverme, no puedo si quiera hablar. No puedo quitar la vista de ellos.

-Nabiki, llévate a Akane de aquí– ordena Toshi. Ella asiente con la cabeza y me jala hasta la puerta.

Sin decir una sola palabra, me dejo llevar por ella. Llegamos a su departamento y cierra la puerta. Sigo de pie con el corazón el pecho. Siento frio, siento dolor, siento un vacío. Nabiki me lleva hasta el sofá y nos sentamos. Entonces, me rompo. Hecho a llorar y reacciono ante todo lo que está pasando. ¿Cómo pude haber hecho esto? ¿Cómo pude dejar que mi deseo por Ranma terminara así? ¿Cómo pudo ponerme en evidencia? Es algo que tenía que arreglar con Ryoga, él no tenía por qué meterse así. Llevo mis manos al rostro y lo tapo, sigo llorando. He lastimado a Ryoga, he traicionado su confianza hacia mí. Mi corazón está roto, soy de lo peor. Y ahora el me odia.

-Calma, Akane – me consuela mi hermana mientras me acaricia la espalda –Todo estará bien ¿Quieres que hablemos de eso? – pregunta suavemente.

Niego con la cabeza. No porque no quiera sincerarme con ella, solo que no puedo hablar, el nudo en la garganta lo impide.

-Bien, lo dejaremos así – siento como se levanta. Ahora lo único que quiero es desaparecer.

..

Estoy en la cama de mi hermana, los ruidos de la discusión en mi departamento cesaron. Ahora caigo en cuenta de que cuando salimos de ahí con Nabiki, habían algunos chicos disfrutando del espectáculo. Ahora seré el nuevo tema de entretenimiento para ellos. No quiero salir de aquí, quiero irme a casa y hablar con Ryoga, decirle que lo siento, que siento haberlo lastimado. Pero estoy segura que no va a querer verme.

Luego de unos minutos escucho la voz de Nabiki, parece estar discutiendo con alguien. Me levanto y me asomo despacio a la puerta.

-¡Déjala en paz! – Escucho que grita – ¡La pobre no ha hecho más que llorar! ¿¡Qué coño pensabas en haber ido al departamento y decir todas esas cosas!? –

-¡Nabiki este no es tu problema! ¡Voy hablar con ella así sea pasando sobre ti! – Mi corazón se detiene al escuchar la voz de Ranma.

-¡Vete o llamo a la policía! –

Quiero salir, quiero decirle que es un imbécil. Pero dudo de mí, sé que en cuando vea sus ojos, van provocar el efecto contrario a la rabia. Cierro la puerta y me recuesto sobre ella. Respiro hondo y espero que Nabiki logre sacarlo.

-¡Bien! ¿¡Pero sabes que!? – Grita más alto - ¡Ella no va a esconderse de mí siempre! –

¿Lo habrá gritado para que yo lo escuchara? Cierro los ojos y me dirijo a la cama, estoy agotada de todo esto. Los problemas, las peleas, todo. Me acuesto boca abajo y deseo desaparecer esto que siento, deseo retroceder el tiempo y haber hecho las cosas bien. Aunque, la verdad es que en pensar en eso me hace daño. Anoche con Ranma me sentí diferente, incluso, me sentí feliz. Me odio por esto. Me odio por sentirme confundida, estoy haciendo daño al hombre con el que tengo mucho tiempo, el que confiaba en mi por sobre todas las cosas, el que me daba su cariño y su apoyo en muchas ocasiones.

Nabiki entra a la habitación y se sienta a mi lado. No quiero verla, no quiero enfrentarme a esto.

-¿Akane? ¿Estás bien? – pregunta suavemente.

-Sí, estoy bien – miento.

-Ryoga… Ryoga se fue, dijo que… - respira hondo y continua – dijo que te llamará luego, pero que no lo busques ni lo llames –

Siento como mi corazón se quiebra. Gimoteo y lloro de nuevo, ahora el me desprecia. Rompo en llanto, me aferro a la almohada. Nabiki se acuesta a mi lado y me abraza.

-Tranquila, todo estará bien. Seguramente Ryoga te perdonara, él te ama – me consuela.

-Le hice daño… el… él no me va a perdonar – gimoteo.

-Sí, lo hará. Lo conozco y sé que no puede vivir sin ti –

-Soy de lo peor, Nabiki – mi cuerpo se agita por el llanto –No merezco que me quiera –

-No hables así, Akane. Lo que paso fue algo que no volverá a pasar ¿verdad? Él lo entenderá –

Me doy la vuelta lentamente para mirarla. Niego con la cabeza. Quiero sincerarme con ella, quiero contarle la verdad. Contarle la razón por la cual quiero desaparecer, ella me mira preocupada porque aún no le contesto. Entonces, trato de calmarme y hablar.

-Me gusta… me gusta mucho - susurro. Ella solo me mira con pena, como si lo hubiera presentido. Me abraza.

-Oh, Akane. Esperaba que no pasara –

Pues pasó. Ranma Saotome me gusta, me gusta mucho y odio sentirme así por él. Odio no poder odiarlo y mandarlo a la mierda. Sonrió tristemente porque aun pensando en el digo malas palabras. Pero por ahora lo odio, por haberme hecho esto, por haberle dicho a Ryoga algo que me correspondía a mí.

-¿Qué voy hacer? – Me aparto un poco para mirarla –No sé qué hacer –

Ella me mira y piensa por un momento, me acaricia el cabello y sonríe.

-Por ahora, dejar de llorar – dice mientas limpia mis lágrimas – Akane, sé que no debo decir esto pero, pero Ranma no te conviene. El… él está saliendo con esa chica Shamppo, no sé si la recuerdes… -

Oh, ¿Qué? ¿Es enserio? Bajo la mirada, había olvidado completamente a esa chica. La chica que estaba con él en la fiesta, la que lo tenía bien agarrado y lo besaba. También había olvidado cuando Toshi se refirió a ella como la chica de Ranma. Soy una tonta, soy una imbécil.

-Yo… soy una tonta – comienzo a reír con tristeza - ¿Cómo pude caer así? –

-No eres una tonta, Akane. Ranma es un cretino que se tira a todas, lo conocen así porque siempre esta con una chica diferente. Pero casi siempre esta con esa zorra –

-Lo odio… - murmuro.

-Lo mejor será que no hablemos de el ¿Qué tal si nos encerramos y nos olvidamos de las fiestas? Podemos ver alguna serie y comer basura –

-¿Cómo unas despechadas? –

-Si, como unas despechadas – ambas reímos.

Estoy tan agradecida con la vida por darme una hermana como Nabiki. Sin ella, no sé qué estaría haciendo ahora, tal vez llorando. Quiero ser fuerte, tengo que ser fuerte para demostrarle que no me afecta nada, tengo que ser fuerte para esperar el momento y enfrentarme a Ryoga, tengo que ser fuerte para cuando vea a Ranma y demostrarle que no siento absolutamente nada por él. Él tenía razón cuando dijo que era una ingenua, lo fui con él.

Pasamos el fin de semana en el departamento. Toshi había llamado un par de veces para unírsenos y ver películas, ya en la quinta llamada aceptamos. No fue tan incómodo como pensaba, es decir, pensé que después de todo lo que había pasado iba a tener un mal concepto sobre mí. Pero, todo lo contario, no menciono el tema. Vimos comedias y reímos mientras comíamos palomitas. En este fin de semana había decidido dejar el teléfono apagado para no recibir llamadas de nadie y para controlarme y no escribirle a Ryoga. Tenía que confiar en lo que había dicho Nabiki, de que el iba a llamarme. Solo tenía que esperar. Quería que llegara el momento para disculparme y pedirle otra oportunidad.

No podía dejar a Ryoga. El me daba la seguridad que necesitaba, la estabilidad que mi vida necesita. Si pensaba en Ranma, sabía que solo sería un juego para él y que estaría de vuelta con esa mujer de cabello morado.

Tenía que olvidarme de Ranma.

El lunes fui a mi departamento para alistarme e ir a clases. Por fin, prendí mi celular, quería escribirle a Shinossuke para vernos en la cafetería entes de clases. Quería un amigo con quien hablar, el siempre parece entenderme. Sé que Nabiki a pesar de ser mi hermana, es mi amiga. Pero quería un amigo, y ese era Shinossuke. Miro sorprendida el celular, tengo cuarenta llamadas perdidas de Ranma ¿Cuarenta? Cielo santo. Me decepciona ver que no tengo ninguna de Ryoga. Le mando un mensaje a Shinossuke y le digo que nos veamos y el responde enseguida con un seguro, ahí estaré tomo mis cosas y me apresuro a irme.

Nabiki se ofreció a llevarme, pero quería caminar, quería despejarme. El aire frio golpea mi rostro en cuanto salgo del edificio y… me siento bien. Después de estos días, me siento bien. Estoy un poco nerviosa, porque recordé lo que Ranma le dijo a Nabiki. Tenía eso dando vueltas en mi cabeza. No quería verlo, no quería estar cerca de él. Sé que será cobarde de mi parte y sé que había decidido ser valiente, pero no puedo. Otra vez trataré de evitarlo.

Llego a la cafetería de la universidad y sonrío cuando veo a Shinossuke en la mesa con dos cafés.

-Hola, ¿me demore? – me siento frente a él. Me mira y sonríe y me aproxima mi café.

-Claro que no, me dio tiempo para ordenar ¿Quieres algo de comer? –

-No, está bien. No tengo mucha hambre – coloco un mechón de pelo de tras de mi oreja y trato de sonreír.

-Akane… - lo miro y está preocupado, ¿se me nota tanto la tristeza? - ¿Estas bien? –

Niego con la cabeza, y trago fuerte para no llorar. La mirada de Shinossuke me transmite paz, sé que puedo confiar ciegamente en él. Toma mi mano por encima de la mesa y le da un apretón.

-termine con Ryoga – murmuro.

Él toma aire y me mira un poco raro. Como si estuviera a punto de soltarme una bomba. Me quedo quieta sin decir nada, esperando a que lo suelte.

-Akane, lo sé. Bueno… todos lo andan comentando – dice con su voz suave.

-¿Qué? – digo sorprendida. Oh, pero claro. Ayer Ranma y Ryoga dieron un show para todos en el edificio.

-Bueno, algunos chicos de la clase y otros de otros niveles conocen a Ranma y algunos parece que conocen a Ryoga. Ellos… estuvieron comentando la pelea que tuvieron en el edificio –

Oh, no. tapo mi cara con las manos, esto es lo peor que puede pasar. Todos saben y andan comentando sobre lo que paso ese día. Claro, Ranma es conocido por aquí. Había escuchado como las chicas hablaban de él diciendo que era el más apuesto y chico rudo de todo el lugar. También escuchaba por los pasillos, como algunas relataban sus aventuras de una noche con él. Mi estómago se revuelve, ahora todos dirán que dormí con él y que soy una más de su interminable lista.

-Shinossuke, te juro que entre él y yo…- el me para y alza la mano. Sonríe.

-No tienes por qué jurarme nada, Akane. En todo este tiempo que llevo conociéndote, se cómo eres. Y los chismes no son lo mío –

Los ojos se me llenan de lágrimas. Parpadeo un par de veces para evitar llorar, estoy demasiado agradecida con Shinossuke. Es una gran persona y lo aprecio demasiado.

-Gracias, lo que tu pienses es muy importante para mí – murmuro.

-Akane, no siempre tienes que escuchar a los demás. Algunas personas siempre van a decir cosas para lastimarte o hacerte sentir mal, siempre tienes que escucharte a ti misma y estar segura de la persona que eres. Lo que piensen los demás no tiene por qué importarte – se encoge de hombros y le da un sorbo a su café.

-Lo sé, pero, es complicado… -

-No lo es. Mientras estés en paz contigo misma, lo demás será lo de menos –

-Gracias, Shinossuke. Por ser mi amigo – tomo su mano y le doy un apretón.

-Gracias a ti, por ser Akane –

Estoy más tranquila, hablar con Shinossuke me tranquiliza. Ahora puedo estar más segura de mi misma, aunque no le he contado los sentimientos que Ranma me produce, no le dije que lo bese. No le digo porque es algo que no volverá a suceder. Ranma solo quiso jugar conmigo, además, tiene novia o lo que sea que sean.

Fuimos a las clases y trate de no prestar atención a los murmullos que se producían en el pasillo cuando pasaba cerca. Todos parecen comentar sobre la pelea que hubo en el edificio, en mi departamento. Algunas chicas me miran con mala cara y otras simplemente sonríen hipócritamente. Si supieran…

En la última clase, me dirigí antes que los demás a los vestidores. Teníamos que hacer deporte. Camine lentamente hasta mi locker. Pensativa. Me saque la camisa y cerré los ojos, aún recuerdo cuando me bese con Ranma por primera vez. Cuando arremetió con violencia y me grito que jamás se me ocurriera golpearlo. Los dos estábamos tan enfadados, gritábamos mucho, y al final… terminamos besándonos desesperadamente. Como si necesitáramos del aliento de cada uno para sobrevivir. Un beso que nos dejó desconcertados, un beso que me hizo darme cuenta que lo necesitaba.

¿Qué estará haciendo? Aún sigo enojada con él, por lo del otro día. Pero aún sigo preguntándome que estará haciendo en estos momentos. Unos ruidos me despiertan de mi ensoñación y me apresuro a vestirme.

-Y pensar que los vieron juntos ayer… - eran dos chicas hablando. Sigo de espaldas. Ellas parecen estar del otro lado. De los lockers por esa razón no me ven

-¿Tu eres amiga de ella? –

-No, pero un amigo lo es. Dice que los vieron de tras del edificio de laboratorio – ambas ríen.

- Y ¿Qué paso con esa chica Tendo? Pensé que tenían algo por lo que paso el otro día –

-Si, seguro… - dice con sarcasmo – Conozco a Saotome y él no es hombre de una sola mujer, le gusta estar con todas las mujeres. Y ya te lo digo, ayer estuvo con esa tal Shamppo. Los vieron-

Mi corazón se cae al piso. ¿Estuvieron juntos? Y pensar… que tonta soy, se perfectamente que ellos están juntos. Mi corazón late deprisa, ya no quiero seguir escuchándolas. Me visto rápidamente y salgo del vestidor. Espero no se hayan dado cuenta de mi presencia.

La clase concluyeron sin ninguna novedad, no hable con nadie ya que no tenía muchos amigos aquí. Un par de sonrisas intercambiadas nada más. Aun no podía sacarme de la cabeza la charla de esas chicas. Me siento tan estúpida, tan ingenua al pensar en que por un segundo creí en las palabras de Ranma. Me cambio de ropa y estoy lista para irme a casa.

A lo lejos, veo a Ranma. Las mariposas golpean en mi estómago, está de pie con Mousse cerca de su carro, parece no haberme visto. Están riendo. Se lo ve normal, incluso feliz. Ranma le da un golpe en el brazo, parece un golpe amistoso, Mousse parece estar insultándolo. Apresuro mis pasos, no quiero que me vea. No sé porque siento tantas ganas de llorar, estoy odiando venir a la universidad. Quisiera hablar con Ryoga, quisiera sentirme segura, quisiera estar lejos de aquí.

Logro salir de la universidad sin ser vista y me dirijo a mi departamento. No salgo, me dedico hacer mis tareas y leer un poco. Trato de distraerme todo lo que puedo para no pensar en Ranma, para no pensar en lo tonta que he sido. Quiero que el día pase lo más rápido posible, quiero que todo esto se acabe.

Contestando sus comentarios:

FlynnChan : Hola te mando un saludo grande y gracias por tu comentario. Jejeje te cuento que estoy muy adelantada en los capítulos y que te voy a seguir dejando infartos en cada uno jaja un beso grande.

AbiTaisho : Siii pinchee Ranma! Jajaja saludos.

Mina Ain0 : pues imagínate en la vida real. Tu tienes tu novio de mucho tiempo y lo quieres demasiado y puumm aparece alguien que pone tu mundo de cabeza. Quise adaptar eso a la historia y bueno un poco de drama no viene mal jejeje. Espero te haya gustado este capitulo

Nala Saotome O.o : que lindo tu comentario. Espero con este capitulo te sientas mejor y te haya gustado. Vienen muchos mas y están buenos!

emily : gracias emilyyy sii de ley que la voy acabar y gracias por que te haya gustado la historia.

Luna: gracias por tu comentario! Enserio me gusto mucho. Y pues no se a cual historia te refieres. Mi hermana la menor ella ya tiro la tualla jaja pero yo acabare con la otra. Como dije en capitulo anterior tengo que leer de nuevo el fic y seguir porque hay muchos cabos sueltos y los capítulos que tenia en la compu ya no están y me moria de la rabia porque etnia que hacerlo de nuevo. Pero te aseguro que volverá.