CAPITULO 10

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NO PUEDO OLVIDARTE

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-¿Por qué me trajiste aquí? – Aclaro mi garganta. Y por un segundo olvido que estoy ebria-Quiero seguir en la fiesta, Mousse me invito – No me doy cuenta de que estoy haciendo un puchero y tengo mis brazos cruzados.

-Ni Mousse ni una mierda. Nada de eso – Respira hondo - Te voy a llevar a tu casa – dice sin mirarme y con voz tosca. Está enfadado.

Pero yo me enfado aún más, por querer mandarme como si fuera una niña pequeña.

-¿Qué?... ¿¡Pero quién diablos te crees tú!? ¡Voy a quedarme! - abro la puerta y Ranma se lanza sobre mi asiento y la cierra con fuerza - ¡Ranma! – grito frustrada.

-¡Dije que no te mueves del puto coche! – grita. Mi rabia aumenta aún más.

Nos miramos como si quisiéramos matarnos. Mi respiración es agitada, aprieto mis puños, tanto, que siento como las uñas se clavan en mi palma haciéndome daño.

No puedo dejar que Ranma me dé órdenes, no puedo dejar que desestabilice mi universo. Va por ahí con muchas chicas y luego viene a molestarme aunque me refiere a Shamppo específicamente y luego viene conmigo y hace de mi lo que se le da la gana. Estoy más que harta de sus mentiras, más que harta de sus juegos. Estoy dolida.

-¡Yo hago lo que me dé la gana! ¡Tú no eres nadie para decirme lo que tengo que hacer! – forcejeo y el me agarra de las manos y las presiona sobre mis muslos, inmovilizándome -¡Suéltame! – mi cuerpo es como plastilina. No tengo todo el control, estoy un poco mareada por el alcohol, pero aún sigo tratando de soltarme.

-¡No! ¡Deja de moverte! – su voz suena cansada y cabreada.

-¡Vete de aquí Ranma! ¡Vete y sigue besando a esa zorra! – me suelta y me mira sorprendido. Sacude su cabeza y golpea el volante - ¡A mí no me engañas, Ranma! ¡No soy ningún juguete tuyo!

-¡Ella me beso a mí, mierda! Y tu… - respira hondo - ¡Te atreviste a besar a ese imbécil! –

-¡No me quieras ver la cara! –

-¡Si no estuvieras lo suficientemente ebria para darte cuenta de la situación yo… - su voz se apaga de golpe. Respira agitado, se jala del cabello frustrado y descansa un codo sobre el volante – Mierda… - murmura – Tu lo que quieres es volverme loco – dice mientras se pasa la mano por la cara, la boca y de nuevo al cabello.

De repente, comienzo a reír. Río fuerte, el me mira como si me hubieran salido tres cabezas del cuello. Rio y tapo mi rostro, quiero llorar, quiero golpearlo. Quiero tomar algo entre mis manos y azotarlo hasta que quede hecho nada. Ranma me confunde al extremo de querer destruirlo todo. Me siento tan vulnerable junto a él, siento como si una bomba de tiempo estuviera a punto de estallar dentro de mí.

Quiero ordenar mis ideas, quiero apagar todos mis sentidos y enfocarme en tratar de entender esto. Tratar de entender este tira y afloja. Tratar de entender porque malditamente me siento tan atraída por él. Porque con el soy capaz de decir lo que pienso, de decir groserías, de querer romper cosas. Tratar de entender que una parte de mí quiere salir que esa parte Ranma está desenterrando poco a poco. Y me aterra.

-Akane… - me llama suavemente. Toca mi hombro y yo me agito con rabia para apartarlo.

Limpio mis lágrimas, paso mis dedos por mis ojos. Hipo, maldito hipo.

-¿Qué quieres de mí, Ranma? - hablo esta vez con calma, triste, con calma - ¿Quieres jugar conmigo? ¿Quieres reírte de mi?

El parece sorprendido. Me mira con los ojos abiertos, sus ojos brillan confundidos.

-Akane yo… - se pasa la mano por el cabello por encima vez. Parece confundido y eso estimula mas mi rabia – Yo no preten… - lo corto de inmediato.

-¡Entonces dime a qué diablos estás jugando porque no te entiendo! – grito frustrada y molesta.

-¡Yo tampoco lo entiendo! – hecha la cabeza al asiento y se tapa la cara.

Nadie habla.

Yo estoy un poco encorvada mirando mis manos, mirando las manos que en algún momento acariciaron la piel del chico que tengo a lado y lo disfrutaron tanto.

Pasan los segundos, que creo que son horas, días, años…

-No sé lo que pasa… - rompe el silencio – solo sé que… - inhala y exhala despacio – solo sé que, que me mata no estar cerca de ti –

Mi corazón deja de latir por un segundo, la bomba sigue haciendo tick tack. Siento mis ojos humedecerse, porque siento que el ha demostrado todo lo contrario. Y me siento atrapada entre una verdad que mi corazón quiere creer y una mentira que mi cabeza grita a todo pulmón.

-Lo siento… yo, no puedo creerte – murmuro. Siento el dolor en mis palabras. Trago saliva y me atrevo a mirarlo. El ahora esta con las manos en el volante. Parece respirar tan despacio que apenas veo el movimiento de su pecho.

El corazón se me rompe al ver su mirada perdida, como si mis palabras lo hubieran tocado justo en el corazón. Entreabre los labios y respira por ellos.

No sé qué decir, no sé si retractarme o mantener lo dicho.

-Sé que no me crees… sé que solo, solo la vivo cagando una y otra vez – respira hondo y cierra los ojos – No sé cómo, no sé cómo arreglarlo contigo. Siempre, siempre se me sale de las manos -

Volteo la mirada, no puedo seguir viéndolo. Siento como si se tratase de un niño perdido que necesita que lo abrace. Un niño que necesita consuelo, quiero lanzarme sobre él y besarlo. Pero no me atrevo, esa parte de mi está ganando, la parte que me mantiene alejada.

Mi cabeza gira en torno a la posibilidades que tiene Ranma de hacerme daño ¿Enserio quiero esto para mí? Me duele pensar que, que en este momento estar junto a el, es lo que necesito para sentirme bien. Necesito pensar, necesito alejarme de todo. Además el… esta con ella. Recuerdo a Shamppo, la manera en como lo beso y me dan nauseas.

-Deberías volver dentro – murmuro sin mirarlo – Seguro Shamppo está buscándote.

Ranma guarda silencio por un momento y se voltea de su asiento con algo de rudeza.

-¿Qué, que tiene que ver Shamppo aquí? – su voz suena sorprendida.

Cretino. Pienso miles de veces.

-¿Crees que no lo sé, Ranma? – Giro mi cuerpo para enfrentarlo - ¿¡Crees que puedes verme la cara como siempre!? –

-Akane, ¿De que estas hablando? – alza sus palmas a mi dirección, como si quisiera calmarme, parece que está tratando de tomar todo el autocontrol del mundo. Sus hombros están tensos y aprieta su boca.

-¡Eres el novio de esa! – digo señalando a la casa.

Parpadea un par de veces. Luego reacciona.

-¡No es cierto! ¿¡Quién te dijo esa ridiculez!? – cierra los ojos y lanza un gruñido. Y otro golpe para el volante.

-¡No importa quién lo dijo! – entonces recordé la conversación de esas chicas. Mi rabia aparece por arte de magia y lo golpeo en el pecho - ¡Eres un mentiroso!

-¡Cálmate, Akane! – sujeta mis muñecas y en un movimiento calculado me trepa encima de él. Sigo forcejeando. Mis piernas están encima del otro asiento y el me abraza sosteniendo mis manos de tras de la espalda para que no pueda liberarme.

No se en que momento movió el asiento para atrás.

-¡Suéltame, mentiroso! – me muevo fuerte, pero el en este momento es más fuerte que yo.

-Aquí no podemos hablar. Voy a soltarte y te voy a llevar a otro lugar, pero prométeme que tienes que te vas a quedar quieta – dice con voz firme.

Su rostro está a centímetros del mío. No quiero dar mi brazo a torcer, pero, joder, tenerlo asi de cerca me desequilibra. Desequilibra mis ideas y mi fuerza de voluntad. Mis ojos están sobre sus labios.

-Prometo explicarte todo lo que quieras. Pero, Akane, tenemos que hablar – sus ojos son suplicantes. No puedo respirar – Por favor – susurra.

Estamos demasiado cerca. Sus ojos me ponen nerviosa, me hacen de nuevo flaquear. Apoya su frente con la mía y puedo sentir su aliento. ¿Dónde quedo toda mi rabia? Maldición, se esfumo en un segundo. Tenerlo así de cerca me tienta a lo peor. Diablos, me sigue gustando tanto, a pesar de todo.

-Me habían dicho que habías vuelto con el – susurra a centímetros de mis labios. No entiendo lo que dice, solo sé que lo tengo tan cerca que solo basta con mover mi rostro un poco para poder besarlo. Frunce el ceño, lo siento, ya que tiene su frente pegada a la mía. Parece atormentado – Estaba tan enfadado, que deje de buscarte.

-¿Qué? – abro mis ojos. Sus ojos azules me envuelven cálidamente, sus ojos llenos de frustración, temor, pasión. Una mezcla de sentimientos.

-Me dijeron que habías vuelto con el… - dice casi sin aliento.

Niego con la cabeza. Sé que se refiere a Ryoga, pero ahora no duele tanto. Lo extraño, sí. Pero no he vuelto con él. Y no sé porque cuando estoy con Ranma, de este modo, me olvido de él. Me siento tan culpable por eso.

-No es cierto – susurro también. Inconscientemente mi mano sube hasta su cabello y lo acaricio.

Tengo unas terribles ganas de besarlo. Pero aún estoy enojada con él. Bueno, gracias al alcohol no tanto. Lo he extrañado mucho, me doy cuenta. Extrañaba tenerlo cerca, aunque fuera solo para pelear.

-Juro que me sacas de quicio, Akane – cierra los ojos y suspira. Nuestros labios se rozan, como el toque de una pluma pero a la vez tan electrizantemente doloroso. Nuestros alientos se entremezclan, una mezcla de licor, sentimientos, dolor, pasión, confusión.

-Y tú a mí. Haces que te odie casi todo el tiempo – sube su mano y acaricia mi mejilla. Suelta un suspiro sobre mis labios. Me esta volviendo loca –Haces que odie, que odie el modo en que alteras mi mundo – susurro.

-Mierda, como te extrañaba – suspira y me besa, me da un beso corto pero fuerte. Es un beso que le da a mi cuerpo esa medicina que ansiaba hace tantos días. Pero necesito más, necesito más de sus labios.

No dejo que se aparte y lo jalo del cabello hacia mí. El jadea y yo lo beso como si necesitara de su aliento para vivir, como su ansiara el agua para beber. Como si hubiera caminado kilómetros y kilómetros de desierto y el fuera mi oasis. Necesitaba tanto de esto. Nuestro beso es intenso y supera todo lo demás. Supera lo que alguna vez pensé que sería imposible de superar en mi vida. Supera todo los momentos que pensé que no tendrían remplazo.

-No vuelvas a esconderte de mi – dice jadeando, pero enseguida vuelve a besarme.

-Estaba enfadada – digo con los ojos aun cerrados, lo digo sobre su boca.

¿Dónde quedaron los gritos? ¿Dónde quedo el odio de hace un momento? Se esfumo en cuanto lo tuve cerca. Esto es lo que provoca Ranma en mí, y gracias a que tome hoy, mi cuerpo se deja llevar y dejo de pensar en lo bueno y en lo malo. Solo pienso en el presente y en que extrañaba esto. Tenerlo así de cerca.

-Yo estoy enfadado contigo todo el tiempo – me vuelve a besar, un beso corto – Tenemos que hablar, lo digo enserio –me mira por unos segundos y luego dice: - ¿Cuánto has bebido? – se aleja un poco de mi e inspecciona mi rostro. Acaricia mis mejillas que de seguro están sonrojadas.

-No lo sé, tal vez mucho – digo riendo. Siento como si hubiera cometido una travesura. Muerdo mi labio y agacho mi cabeza. El me alza por el mentón para que lo mire.

Ranma niega con la cabeza y mira hacia la casa.

-Voy a matar a Toshi – me aparta de sus piernas y me sienta en el copiloto despacio –Voy a llevarte a un lugar más tranquilo. No intentes tirarte del auto ¿De acuerdo? –

Sin pensarlo acepto su propuesta. También quiero hablar con él y tenerlo cerca. Prende el motor y nos vamos. Apoyo mi cabeza en el cristal y me fijo en la carretera, estoy un poco nerviosa por estar aquí con él. No sé a dónde me llevará, pero eso no me importa ahora, esto parece un sueño, un sueño tan hermoso y no quiero despertar jamás. Cierro los ojos y respiro hondo. Me siento de maravilla.

Cuando los abro el auto está estacionado y Ranma sigue alado mío, mirando al frente, muy serio, muy pensativo. Me acomodo en el asiento ¿me abre quedado dormida? Ranma me mira y sonríe de lado. Una sonrisa que no llega a sus ojos.

-Ven – se baja del auto. Y ahora me doy cuenta de que estamos en un mirador. Cuando salgo puedo ver toda la ciudad a nuestros pies, todo brilla. Es hermoso.

Mi cuerpo tiritea de frio. Me sobo los brazos, trato de calmarme.

-¿Otra vez sin abrigo? – niega con la cabeza, parece molesto pero tranquilo. Camina hasta el maletero de su coche. Y saca una chamarra negra. Se acerca a mi y me la coloca – Te ves muy hermosa con ese vestido – dice mientras cierra el cierre.

Sus ojos parecen apagados. ¿Cuánto tiempo me quede dormida? Me pregunto vagamente. Ya no estoy tan mareada como antes, pero mi cuerpo sigue estando relajado y deseando tener un lugar donde recostarse.

-Ven – me sujeta de la mano y me lleva hasta una banca. Nos sentamos.

-¿No tienes frio? – pregunto despacio. El niega con la cabeza y se queda mirando la ciudad. También lo hago.

Es realmente hermoso, no había venido aquí antes. A decir verdad, no sabía que este sitio existía. Miro a los lados por si hay algún otro auto, pero solo estamos nosotros.

-Nabiki me dijo el otro día… que habías vuelto con Ryoga – dice sin mirarme. Yo me quedo sorprendida.

¿Por qué Nabiki dijo eso? ¿De verdad paso? Me aferro al abrigo de Ranma y miro al suelo tratando de explicarme el porqué de que Nabiki haya dicho eso, sabiendo que no es cierto.

-No he vuelto con él, Ranma – comienzo hablar despacio – Desde ese día que fuiste a mi departamento y le dijiste a Ryoga eso, el ya no me llama – aprieto mis manos y lo miro con rabia -¡No tenías que haber hecho eso! No era algo que te correspondía a ti –

-¡Tú te fuiste y me dejaste solo! – también me mira. Respira hondo y voltea la mirada –Dijiste… dijiste que te quedarías conmigo y me mentiste-

-Pase la noche contigo, Ranma – pongo los ojos en blanco.

-¡No estábamos hablando solo de una noche! – se pasa la mano por el cabello. Y recuesta los codos sobre las rodillas, tapando su cara – Diablos, esto es tan confuso.

-¿El qué? – digo acercándome un poco a él.

Se incorpora y me mira.

-Esto, esto que me haces sentir – lo miro sorprendida – He tratado tantas veces en dejar de pensar en ti, y aun así, sigues apareciendo en mis sueños. No me dejas en paz.

Mi corazón no deja de latir y me sonrojo. A decir verdad, yo tampoco he dejado de pensar en Ranma. Me recuesto sobre el asiento y miro hacia la ciudad. Sé que Ranma me está mirando, pero tengo que tener la cabeza fría para digerir todo esto. Mis manos están frías, son por los nervios. Creo que el alcohol está dejando mi cuerpo, estoy pensando demasiado en lo malo que terminará esto.

Siento que en algún momento, los dos terminaremos lastimándonos. Pero una parte de mí, quiere lanzarse al precipicio, segura de que habrá un colchón para amortiguar su caída, esa parte de mi quiere quemarse en su sol. Quiere todo de él. Pero, no quiero sufrir. Y sé que Ranma me hará sufrir. Por mucho que quiera estar a su lado, lo siento tan fuera de mi alcance. Nuestros mundos son tan diferentes.

-Esto no está bien, Ranma. Tú y yo…- digo señalándonos – No somos iguales, y… no quiero terminar lastimada.

Me mira por unos segundos que parecen millones de años.

En sus ojos asoma el dolor, la frustración, la impotencia.

Toma un largo respiro y dice:

-Tienes razón – Mi corazón se hace añicos, se desprende de mi pecho y cae en el suelo haciéndose añicos. No pensé en que darme la razón iba a doler tanto –No somos iguales, somos muy diferentes, pero, pero aun así… estoy loco por ti y me importa una mierda si va a salir bien o no. me importa una mierda si llegamos a sufrir, porque… Por qué de eso se trata ¿no? de arriesgarse, caerse y levantarse. Tal vez algún día te canses de mí o tal vez yo me canse de ti. Pero ahora, lo que ahora siento es que te quiero a mi lado tan malditamente, soy un egoísta – suspira – sé que no soy el mejor partido, puedo llegar a ser esa sombra en tu vida. Tal vez, tal vez deberías alejarte de mí.

-Ranma… - digo casi sin aliento.

-Lo que dijiste en la cocina… - Oh, lo recuerdo. Una daga atraviesa mi corazón y quisiera solo retroceder el tiempo y no haberlo dicho –Me enfade contigo, aunque, sé que tienes razón ¡Por Dios, Akane! Nunca me importo lo que dijeran los demás, pero ¿tu? Mierda, me sentí el ser más despreciable del planeta.

Recuerdo ese momento, recuerdo a Shamppo haberme dicho lo que dijo. Recuerdo las conversaciones, recuerdo los rumores. Duele. Duele mucho.

-Pero tu estas con ella. Lo dijeron, ella lo dijo – tartamudeo. El viento sopla y me aferro a la chaqueta.

-¿No te das cuenta? Lo dijo para molestarte. A ella no le gustas, y como se dio cuenta de que a mi si me gustas, lo único que hace es entrometerse – Volteo mi rostro para enfrentarlo.

-No me mientas Ranma. Te vieron el otro día con Shamppo en el campus, todos dicen que solo me utilizas. Incluso Ryoga lo dijo ese día – mis ojos se humedecen. Porque me duele tanto hablar con Ranma sobre esto.

Mi corazón palpita a mil por hora, en cualquier momento puede quebrarse, todo puede quebrarse sobre mi cabeza, y no quedar nada. Ranma me había dicho tantas cosas en su casa, cosas que me hicieron suspirar y perder el control de mi misma. Me da tanto miedo caer en sus redes, me da tanto miedo quererlo como lo estoy haciendo ahora…

-¡Todos siempre hablan mierda de mí! ¡Todo lo que dicen de Shamppo es mentira! ¡Es ella la que corre esos rumores! – vuelve a cogerse del cabello. Respira con dificultad, yo no puedo apartarme, odio verlo así - ¿Crees que no sé lo que dice la gente? Y sí, es cierto, soy un maldito, la peor persona del mundo – me mira a los ojos – Estoy jodido, Akane. Y es mejor que te alejes de mí-

¿Qué?...

Una lágrima resbala por mi mejilla, la seco inmediatamente, pero enseguida otra asoma y resbala.

-Se lo que dice la gente, pero, aun así, no hago nada para que piensen lo contrario – murmura – Soy una mala persona.

-No eres una mala persona… - digo hasta que me interrumpe.

-Tu no me conoces – dice cortante.

-No, pero sé que no lo eres –

-Esto no puede ser, Akane… quiero juro que quiero… - toma mi rostro y se acerca a mi hasta que nuestros labios se rozan – Quiero dejarte ir, pero jodidamente no puedo. Tu eres… tú eres luz y yo soy oscuridad. Sé que te voy hacer daño, sé que tal vez tu luz se apague por mi culpa. pero… pero aun así, quiero estar a tu lado –

Sus palabras me tocan en lo más profundo del corazón. Estoy demasiado confundida, pienso en Ryoga y la seguridad que me transmite. Pero… pero no puedo frenar esto que siento por Ranma, que cada vez crece más y más. No puedo luchar contra esto.

-Tengo miedo… - digo al fin, casi sin aliento. Tomo sus manos y las entrecruzamos sobre mi rostro.

Me toma de la cintura y me sube a su regazo. Mis piernas quedan a cada lado de él. Toma de nuevo mi rostro entre sus manos, y junta su frente con la mía. Yo tengo mis manos apoyadas en sus hombros, sentir su cuerpo de bajo de mis manos, es como sentir la vida palpitante llenándome por dentro.

-Esto puede terminar jodidamente mal ¿lo sabes? pero, pero es algo a lo que me quiero arriesgar – susurra.

No puedo resistirlo más. Lo beso, lo beso de la manera más ardiente que jamás pensé que lo haría. Ahoga un gemido y busco más proximidad a él. Sus manos se colocan en mis caderas y aprietan fuerte, su lengua busca la mía y la acaricia. Yo jalo de su pelo y lo toco por todos lados, sus mejillas están cálidas, sus labios son suaves pero a la vez toscos. Me pierdo en su sabor, me pierdo en la sensación tan exquisita que me hace sentir. Sus manos suben por mi espalda y me abraza fuerte sin dejar de besarme. Gime mi nombre y muerde mi labio con fuerza. No duele, al contrario, todo mi cuerpo tiembla de placer. Algo que jamás había sentido.

-Me gustas tanto… - digo con los ojos cerrados y vuelvo a besarlo.

-Y tú a mí – dice entre besos.

No sé cuánto tiempo pasamos así, no sé cuánto tiempo pasamos besándonos, tal vez miles de años. Suave, lento, apasionado, fuerte. No lo sé, pero siento mis labios un poco hinchados. Me abraza y escondo la cabeza en su cuello. Huele tan delicioso, no sé qué perfume sea pero es embriagador.

-Nunca había besado tanto a nadie sin haber follado – dice sobre mi hombro. No puedo evitar reírme, siempre tiene que salir con alguna vulgaridad.

-Arruinas el momento tratando de ser romántico – digo con toda la ironía posible.

-Oh, no. no lo soy y nunca lo seré – me aparta un poco y acaricia mi mejilla –No esperes rosas ni chocolates, eso no va conmigo – sus ojos se suavizan.

-Y ¿Qué va contigo? – pregunto suavemente.

-No sé, ¿follar? – se ríe y yo también lo hago. Ranma no es romántico, eso es un hecho. Pero se, que en el fondo, tiene el alma más dulce que cualquiera puede conocer. Si él lo dejara ver.

-¿Entonces no estas con esa tal Shamppo? – mi curiosidad me ataca. El niega con la cabeza.

-En realidad, nunca tuve nada con ella. Solo encuentros sexuales de vez en cuando, pero hace mucho que no lo hacemos – lo dice con tanta naturalidad. A mí me llena de rabia el pensar que Ranma y esa tipa tenían una aventura basada en sexo.

-Pero los vieron juntos, y hoy vi cómo se besaban – me enojo. Trato de bajarme de su regazo, pero me lo impide.

-En primer lugar, ese día en el campus solo hablamos. Estaba celosa y decía que era solo suyo, le puse los puntos claros. Y hoy, hoy me agarro descuidado porque no paraba de mirarte – me da un peñizcon en el trasero. Yo grito y salto – Además, tú estabas bailando tan sexy con ese maldito y lo besaste. Juro que cuando lo vea lo voy a matar –

Golpeo su hombro por haberme piñizcado. Sé que cometí un error en haber besado a un extraño, ni siquiera recuerdo su nombre. Dios, no vuelvo a beber nunca.

-El no tuvo la culpa, yo lo bese. No sé por qué lo hice, estaba muy enfadada contigo –

-No me importa, cuando lo vea lo voy a moler a golpes –

-Me duele la cabeza – digo con los ojos cerrados y apoyando la cabeza en su hombro. No tengo idea de que hora es, ni cuánto tiempo llevamos aquí. La resaca está saludándome descaradamente.

-También voy a moler a golpes a Toshi por emborracharte – me levanta suavemente y me abraza – Ven, te llevare a tu casa para que duermas lo suficiente y después saldremos –

-Pero tengo clases – digo casi somnolienta.

-Lo se, mañana voy a secuestrarte – me besa en la frente y me lleva al auto. Al subir me pone el cinturón y luego se da la vuelta para entrar – te iré a recoger.

-Eres una mala influencia – digo apoyada en el asiento, mis ojos pesan.

-No importa lo que digas, mañana no te me escapas – dice besando la punta de mi nariz.

-¿Dónde piensas llevarme? – pregunto mientras se incorpora despacio, colocándome de pie en el suelo. Niega con la cabeza y con el dedo índice.

-No te lo voy a decir.

Me lleva de la mano hasta su auto y cuando me recuesto sobre el asiento, no soy consciente de nada, solo se que la oscuridad me envuelve y me dejo llevar por ella.

-¿Akane? – Ranma toca mi hombro suavemente. Abro los ojos y veo que está del lado del copiloto, fuera del auto.

¿Cuánto tiempo dormí? Me levanto y la cabeza aun me duele. Miro el reloj del auto y son las cuatro de la mañana. Froto mis ojos y le sonrió al hombre que está en frente de mí.

-Hablas dormida – dice con voz burlona.

Mi cuerpo se congela y estoy tan sonrojada. Tapo mi rostro con las manos y niego con la cabeza repetidas veces.

-No, no, no – salgo del auto y solo quiero entrar a la casa. Ranma me toma de la cintura y me jala hacia su cuerpo.

-Hey, no hay de que avergonzarse – juega con mi cabello entre sus dedos –Me gusto lo que dijiste –

-¿Qué dije? – digo tapando mi boca con un puño.

-Es secreto. Ahora, vamos a dormir – me toma de la cintura y me lleva hacia el departamento.

Todo iba bien hasta que Ranma entra conmigo. Lo miro de soslayo y veo sus intenciones. Enseguida se da cuenta de que voy a protestar y alza las manos en su defensa.

-Tendré las manos quitas ¡lo juro! – Se acerca a mí – Solo, solo quiero dormir contigo, me hace tanto bien –

Yo muerdo mi labio y dejo de ser hipócrita. Yo también quiero dormir a su lado, me pongo de puntitas y lo beso en los labios, un beso suave, como la caricia de una pluma. Lo tomo de la mano y lo llevo a mi habitación. Tomo mi ropa de dormir y lo dejo dando vueltas en el cuarto hasta que me cepillo los dientes y me cambio de ropa, estoy tan pero tan agotada que solo quiero acostarme entre sus brazos.

Llego a la habitación, el esta sentado en el borde de la cama. Se ha sacado los zapatos, el cinturón y dejo la billetera, el teléfono y el reloj encima de la mesa de noche.

-¿Lista para ir a la cama? – pregunta con una sonrisa. Yo asiento y me meto bajo las sabanas. El se mete y me pasa el brazo por debajo de la cabeza. Descanso la mitad de mi cuerpo sobre el suyo y puedo decir que estoy perfectamente cómoda.

-Buenas noches – murmuro agotada.

-Descansa – dice suavemente, como un murmullo. Me da un beso en la frente y me dejo ir por el sueño.