AMIGOS, PUES ESTO ES RAPIDITO. UN SALUDO A TODOS Y MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS. DECIDI SUBIR ESTE CAPITULO ENSEGUIDA PORQUE TAL VEZ SUBA EL OTRA LA OTRA SEMANA O MAS Y NO QUERIA DEJARLOS CON LA DUDA JAJA PORQUE SE QUE QUEDARSE CON LA INSERTIDUMBRE ES FATAL. ESPERO QUE ESTE CAPITULOS LES GUSTE Y HABRAN MAS. MAS PELEAS, RECONCILIACIONES, CONFUSIONES, ENREDOS, MENTIRAS ETC ETC.
..
..
CAPITULO 13
…
..
DANDO UN PASO AL SOL
…
..
Estamos en un bar llamado Crazy town, Shinossuke y yo nos sentamos en una mesa apartada de todos. No queríamos que nadie viera nuestras patéticas caras. El lugar es agradable, las paredes de madera al igual que el suelo. La pared con cuadros de artistas famosos de rock y guitarras eléctricas autografiadas. Del otro lado del bar hay un cuarto donde unos sujetos juegan billar. No muy cerca de nosotros hay una mesa con personas mayores conversando y riendo, sin prestarnos la mas mínima atención.
Shinossuke y yo no estamos riendo.
Fue a pedir dos cervezas y estamos pensativos. Lo miro y me preocupa verlo tan triste y frustrado.
-¿También tuviste un mal día? – pregunto bebiendo mi cerveza.
-No diría malo –sonrió, pero su sonrisa no llego a sus ojos –Tal vez quedaría mejor la palabra pésimo.
-¿Qué paso? – él bebe de su cerveza.
-Creo que, la que tiene más conflictos aquí eres tu – dice señalándome con la botella -¿Quieres hablar de ello?
Al recordar todo lo sucedido. Con Ranma en aquel lugar, su comportamiento en la cafetería, la historia de Ryoga, la supuesta venganza de Ranma. Mi corazón se hace un nudo. Bebo lo que sobra de mi cerveza y sonrío.
-Mejor pido otra de estas – le hago una señal a una de las chicas que está dando vueltas por la mesa. Ella me ve y me sonríe, indicándome que no enseguida me trae otra.
-Vaya, tiene que ser muy malo – ríe y se termina la suya de una sola. También hace una seña para indicarle que son dos en vez de una.
Nos traen nuestras cervezas y le doy un trago antes de hablar.
-Me… -trago fuerte para poder confesar mis miedos a Shinossuke –Me enamoré de la persona que creo que jugo conmigo y la persona que pensé que amaba no resultó ser quien yo creía. Bueno, eso creo, es decir el ya no es así pero, es difícil para mí aceptarlo. Mejor te lo contaré desde el principio – él no decía nada, me observaba. Así que continúe hablando sin pausas.
Shinossuke no me interrumpía y me escuchaba con paciencia. En varios pedazos de mi relato lo vi como su expresión cambiaba y sus cejas se levantaban de la impresión. Omití algunas partes como la de hoy en la mañana y otras que no venían tanto al caso.
Le conté todo, le conté desde el principio. Nuestro primer beso, nuestros encuentros difíciles. Le conté de como pasé la noche con él y al día siguiente fue a mi departamento y tuvo un conflicto con Ryoga. Le conté de como caí en sus palabras y le dije que yo estaba loca por él. Le conté sobre la llamada de Shamppo y su mensaje. Le conté sobre la historia reveladora de Ryoga y como me sentí al respecto. Le conté sobre cómo me advirtió de la venganza de Ranma. La cual una parte de mí no quería creer, pero otra parte decía que todo encajaba perfectamente y mi papel de estúpida lo lucí de maravilla.
Shinossuke dio otro trago a su bebida mientras seguía escuchando. Después de contarle todo, solté un gran suspiro, sentía la boca reseca y el nudo en la garganta se había ido.
-Entiendo, ahora piensas que Ranma solo se está vengando de Ryoga por medio de ti– no parecía impresionado. Yo parpadeé un par de veces y aclaré mi garganta –Siempre pensé que le gustabas. Ustedes se veían como una pareja peculiar aunque no muchos se dieran cuenta. Desde el día en que le diste ese bofetón a Ranma me di cuenta de que entre ustedes había algo.
-Siempre lo supiste ¿no? – sonrío tristemente.
Respira hondo y toma otro trago largo.
-Sí, siempre lo supe. La manera en como lo mirabas de lejos, la manera en como él te miraba y bueno, desde que tu vida se cruzó con la de él… ya no eres la misma, es decir, no sonríes como antes. Bueno, esta mañana estabas bien. Con lo que me contaste de esta mañana lo sucedido con esa tal Shamppo ahora entiendo porque estas así.
Suelta una risita. Shinossuke puede llegar a ser muy observador.
Niego con la cabeza.
Me dolía el corazón.
Ya llevábamos nuestra cuarta ronda de cervezas. No estábamos felices ni triste, pero desahogarme ayudo a que el dolor disminuyera.
-Siento que, que todo esto que ha pasado desde que llegue solo es un sueño. ¿Tanto dolor en poco tiempo? Esta ciudad no me ha recibido bien –digo con una amarga sonrisa -Realmente me siento como una perdedora.
-No eres una perdedora – Shinossuke me sonríe – A veces necesitamos un toque de dolor en nuestras vidas para sentirnos realmente vivos. Si todo fuera color de rosas, estaríamos muertos en realidad. Debemos aprender que en la vida, siempre debemos tomar caminos aunque estos nos lleven a consecuencias desastrosas. De eso se aprende.
-Cuando estaba con Ryoga todo era diferente – digo pensativamente. Mi mente viaja a los momentos en los que viví con Ryoga, tan tranquilos, tan pacíficos. Nuestras únicas peleas eran sobre qué película íbamos a ver.
-Creo que por eso es que amas a Ranma – La voz de Shinossuke me trae de vuelta a la realidad. Pensé que no me había escuchado, pero lo hizo –Ryoga te daba tranquilidad, era como una relación predecible, una donde te sentías segura. Pero, creo que con Ranma te sientes diferente porque nunca sabes…
-Que va a pasar – murmuro interrumpiéndolo.
-¿Has hablado con Ranma sobre esto?
Negué rápidamente mientras dejaba la botella en la mesa.
-No, y no quiero hacerlo. No puedo.
-Akane, no puedes esconderte siempre.
Río, es exactamente lo que me dice Ranma.
-Hablas igual a él – término mi cerveza. Estoy un poco mareada, pero me siento mejor que antes.
-En algún momento tienes que decirle lo que sientes, lo que sabes. No soy de juzgar a las personas pero creo que debes escucharlo, escuchar su propia versión y verdad. Pero si crees que Ranma está jugando contigo, debes enfrentarlo y terminar las cosas de raíz. Escondiéndote solo dejas cabos sueltos y nunca solucionaras tus problemas.
-Prefiero evitar los conflictos. Soy de las que están tras bambalinas viendo el espectáculo entre las sombras.
-Nunca debes esconderte antes los problemas, Akane. Mucho menos si se trata del corazón.
-No me siento… lista ¿Comprendes? Tengo miedo de verlo y escuchar de su boca, decir que solo quería vengarse y usarme. Adiós y gracias – me duele de solo decirlo.
-¿Enserio crees que pasará eso? – Lo observo, no sé qué responder –Es mejor afrontar las cosas y saber si termina bien o mal. Nunca quedes con la duda, Akane. Siempre supones lo malo, simplemente, aclara las cosas de una vez. Nunca saques conclusiones sin haber escuchado la otra parte.
-Creo que, cuando me sienta lista para verlo. Lo haré.
Me quedo en silencio absorbiendo sus palabras. Es difícil para mí enfrentarlo, es difícil verlo sin recordar todo lo que se.
Sacudo mi cabeza y pedimos otra ronda. Shinossuke parece estar de mejor humor, eso me alegra. Entonces me insulto mentalmente al darme cuenta de que solo pase contándole mis problemas y no escuche los suyos.
-Soy una tonta – le tomo la mano – Disculpa por solo hablar de mí, sé que te pasa algo ¿Qué es?
El niega con la cabeza y aprieta mi mano.
-No te preocupes. Siempre estoy dispuesto a escucharte – respira hondo y me mira – Nunca te hablé de mi padre. Solo te hablaba de mi madre y mi abuelo ¿Recuerdas?
Asentí con la cabeza. Ahora que lo decía, Shinossuke nunca mencionó a su padre. Ahora tengo mucha curiosidad por escuchar sobre él.
-El, bueno, no tengo mucho contacto con él desde que era niño. Él iba a vernos a mi madre y a mí en las vacaciones y algunas veces nos visitaba. Era un hombre estricto y muy poderoso. Le regalo una casa lujosa a mi madre y la verdad a ella no le gustaba mucha ostentosidad entonces, la vendió y compró la casa en la que ahora estoy viviendo.
Cuando ella murió, perdí contacto con él por muchos años, solo me mandaba un mensual – respira hondo y veo como su quijada se tensa, al igual que sus hombros – Yo era feliz, visitando a mi abuelo, viviendo solo hasta que… hasta que el apareció.
Oh. Hubo una pausa y ambos bebimos un trago.
-¿Después de mucho tiempo tiene el descaro de aparecer? – no quiero sonar grosera, pero no es justo para el pobre de Shinossuke.
El asiente lentamente.
-Nunca tuve una buena relación con él. Siempre cuide de mí mismo, apareció hace unos días y me entero… - suelta una carcajada llena de frustración y rabia – me entero que tengo un hermano. Medio hermano de hecho.
Mi cabeza va a estallar. Este día ha sido demasiado intenso. Ha estado llenando de tanta información mi cabeza que creo que me voy a volver loca.
-¿Es broma?
-No, no lo es. Yo también esperaba que fuera broma, un mal chiste de su parte. Pero no lo es, es un chico mayor que yo. No me dijo su nombre solo me dijo que le parece raro que no lo haya conocido. En fin, eso no me interesa. El caso es, lo peor de todo… - toma aire y bebe su cerveza – Lo peor es que, quiere que me case con alguien que no conozco.
Casi escupo mi cerveza.
-¿Pero qué…? ¿¡Acaso está loco!? Eso ya no se hace, ¿En qué siglo vive tu padre? – estoy realmente indignada.
Permanecemos en silencio. Cada uno con sus ideas.
Mi corazón es un cumulo de emociones en este momento.
-No puedes hacerlo. Es que, es que es ridículo. No puedes casarte con alguien a quien no conoces – suelto con indignación.
-Lo sé. Pero, pero ese es el caso – suspira agotado – No puedo hacer nada, no puedo rechazarlo y ya.
-¿Pero porque? Shinossuke, si no quieres hacerlo, no lo hagas. ¡Es tu vida! ¡Tu futuro de lo que estás hablando!
-Él es un hombre con poder, Akane. Y… y amenazo con quitar las propiedades de mi abuelo si quería. ¿No te das cuenta? Si rechazo la oferta, mi abuelo quedará sin nada. Esas tierras son su vida
-¡Hay algo que se pueda hacer! Tiene que haber algo… - dije casi en silencio. Pensando en alguna solución, pero sé que no se me ocurriría nada bueno.
Mi problema no era nada comparado con el de Shinossuke. Me sentía realmente ridícula contándoles mis males amorosos mientras él está pasando un realmente jodido problema. Pensé que eso de las bodas arregladas se hacía en los tiempos de mi abuela. No creí que aun hubiera personas que arreglaran matrimonios.
-Desearía tenerlo aquí para estrellarle mi puño en su cara – siseé con rabia.
Shinossuke suelta una risa.
-Gracias por querer defenderme. No me interpondría, te lo aseguro.
-Tenemos que planear algo, algo para que esto no suceda. No quiero que seas infeliz – agarro su mano y la presiono fuerte.
-Por ahora estoy entre la espada y la pared – dice tomando otro sorbo.
-Pero, pero ¿Por qué tú? ¿No se supone que tienes un hermano? ¿Por qué no lo casa a él? – bufo llena de indignación.
-Me hice la misma pregunta. Pero no quiso decirme – suelta un suspiro y se apoya en el respaldar del asiento – el caso es que, la voy a conocer el sábado.
Yo también me apoyo. Mi cuerpo se siente liviano al igual que mi cabeza.
-Esto es tan… - río y alzo mi bebida – nuestra vida es una locura.
-Opino lo mismo – brindamos.
-¿Crees que la universidad tenga alguna maldición que haga sufrir a los recién llegados? – cuestiono. Él se encoge de hombros.
-También fue mi primera suposición.
Seguimos bebiendo hasta que se hizo tarde.
-Creo que es mejor irnos – hizo un ademan de levantarse - ¿Aun quieres esconderte y dormir en mi casa?
Asiento con la cabeza.
-Sí, necesito descansar de Ranma y todas estas historias. Si voy a casa, seguro no dormiré.
Shinossuke llamo a un conductor designado que nos llevó a su casa.
La casa de Shinossuke era acogedora. Una casa de dos pisos de madera. Estaba todo oscuro y me llevo directamente al segundo piso anunciando que mañana me mostraría bien el lugar pero que por ahora estaba muy agotado para hacerlo. Me llevo por un pasillo donde había algunas fotos colgadas. De reojo pude ver que eran fotos de su madre y de él. Una mujer muy hermosa con el cabello castaño largo que llegaba hasta su cintura y sus ojos azules.
-Aquí es el cuarto de huésped, en los cajones hay alguna ropa mía para que puedas dormir – abrió la puerta –Si necesitas algo, avísame. Estaré en la habitación de alado.
-Shinossuke – lo llame antes de meterme al cuarto – gracias por todo.
Él me sonríe y me besa en la frente: -Para eso estamos los amigos.
Al entrar me siento relajada, pero un poco ansiosa. El cuarto no es tan grande pero se ve muy acogedor, me hace recordar mi casa, mi espacio. Me aproximo al armario y abro los cajones. Decido ponerme una camisa blanca y dejar mis leguis puestos. La camisa me queda grande y huele a Shinossuke, me llega hasta los muslos. Me acuesto en la cama y siento el cuerpo tan pesado que sé que en cualquier momento caeré en el sueño más profundo.
Mi teléfono empieza a sonar. Lo busco en el bolso y veo que es Nabiki, seguramente estará preocupada por mí. Decido contestar.
-Nabiki – digo sonriendo e imaginando su cara roja de la rabia.
-Akane, gracias a Dios que contestas ¿Se puede saber dónde estás? – parece preocupada y al mismo tiempo aliviada.
-Tranquila, estoy bien. Hoy no dormiré en casa, pero te prometo que estoy bien ¡No vayas a pensar cosas! No estoy con Ranma por si acaso – me apresuro a decir.
-Sí, ya sé que no estas con Ranma – su respiración parece pesada – Él está aquí. Bueno no aquí en mi departamento. Esta afuera del tuyo, no sé qué paso entre ustedes pero está sentado esperándote y la verdad que da un poco de miedo.
Mi corazón se paraliza. Me siento de inmediato.
-¿Qué?
-Sé que no me agrada, pero parece angustiado. Juró que llego aquí haciendo un escándalo buscándote por todos lados. Toshi está conmigo porque no quería dejarme con el loco de Ranma. Algunas personas se han quejado del ruido. Akane, no quiero que por culpa de ese tonto te boten del edificio.
-Nabiki yo… - no sabía cómo decirle que no quería verlo. Sé que Ranma puede llegar a ser intenso a veces. Pero no estaba segura de querer enfrentarlo. Estaba cansada de todo esto.
-Quédate donde estas, seguro se cansará de esperar – ella no parecía tan segura de sus palabras.
-Llámame si tienes algún problema – murmure algo distraída. Mi mente voló hacia Ranma.
-Te quiero hermana.
Cuando colgó, dejé caer mi teléfono. ¿Por qué Ranma está allí? ¿Por qué se desespera tanto por verme? Necesito saber qué diablos está pasando pero mi miedo me impide. Suelto un suspiro y pienso en todo lo que dijo Shinossuke, en que necesitaba ser valiente y enfrentar los problemas. Necesitaba enfrentar a Ranma. A decir verdad, estaba cansándome de esconderme y esperar que las cosas se olvidaran. Ranma no lo olvidaría, así que, qué diferencia tiene en que dejemos esta discusión para después y no hacerlo ahora. Aunque no quiero pelear. Estoy tan exhausta.
No quiero que Nabiki tenga problemas por mi culpa, y no quiero que me echen del edificio por culpa de Ranma.
Me levante y me puse mi camisa. Fui hasta la habitación de Shinossuke y toque su puerta. Después de unos segundos el apareció.
-Akane ¿Sucede algo? – me miraba somnoliento. Parece que el si podía conciliar en sueño enseguida.
-Lo siento mucho Shinossuke, por haberte despertado. Pero… - me siento avergonzada por esto –Nabiki me llamó, necesito ir a casa ¿Podrías llamar un taxi por mí?
Lo que me encantaba de Shinossuke era su amabilidad. Me sonrío y salió de la habitación.
-No te preocupes, hablaré a un taxi. Sabes que siempre eres bienvenida a mi casa.
Sonreí y agradecí inmensamente.
Cuando estaba en el taxi ya cerca del edificio, me sentí algo más tranquila. Shinossuke me dijo que no tuviera miedo de nada, que más vale arreglar todos los asuntos que vivir en el miedo constante imaginando que pasará. Mi corazón seguía martillando pero estaba controlándolo mejor ahora.
Realmente estaba agotada. No tenía fuerzas de discutir. Pero sabía que a eso iba.
Subí los escalones lenta y pesadamente, mi cabeza daba un poco de vueltas y se sentía ligera.
Cuando llego a mi piso me llevo una sorpresa. Nabiki ya me había advertido, pero verlo yo misma, era algo que me dejaba sin palabras.
Ranma está arrimado en mi puerta. Está sentado con las rodillas juntas y la cabeza entre ellas, abrazándose. Se lo ve tan vulnerable, tan desolado. Cierro los ojos y las palabras de Ryoga chocan en mi cabeza Él se está vengando de mi Tu eres mi karma Ranma solo se esta vengando
No sé qué hacer, me siento incomoda e insegura. Pero antes de pensar en algún movimiento, Ranma alza la cabeza. Sus ojos se abren con sorpresa y un gran alivio al verme de pie frente a él. Trato de no tambalearme, las lágrimas habían sido secadas completamente, no tenía fuerzas para llorar. Y estaba realmente agradecida por eso.
-¿Qué haces aquí? – pregunté en voz baja y sin moverme, sin mostrar algún tipo de emoción. Aunque mi corazón no dejaba de martillar.
-Akane – suspira y se levanta rápidamente. Se acerca a mí y me abraza con mucha fuerza, como si fuera a perderme - ¿Estas bien? Realmente estaba preocupado ¿Por qué no contestaste mis llamadas?
Sigo sin moverme. Pero mi cuerpo se calma al sentirlo tan cerca. Cierro los ojos y respiro fuerte, me aparto de él tranquilamente. Parece angustiado, nervioso, triste. Me niego a seguir mirándolo. Sigo mi camino a la puerta de mi departamento, pero me sujeta la mano antes de que pueda meter la llave.
-Akane, tenemos que hablar – su voz es cautelosa, cargada de nerviosismo.
-Siempre es lo mismo Ranma, siempre me dices que tenemos que hablar. Yo ahora no quiero hablar contigo.
-Claro que tenemos que hablar – me quita las llaves de las manos y abre la puerta. Enseguida me empuja con suavidad al interior y cierra.
-Ranma, no tengo ánimos de pelear ahora, enserio. Solo vete a tu casa – suspiro cansada. Me arrimo la puerta y cierro mis ojos.
-¿Qué te dijo ese imbécil? – me agarra de los hombros y me obliga a mirarlo. Yo no sé de qué está hablando y mi gesto lo dice – Sé que te viste con Ryoga, sé que hablaron. Ese cabron me llamo y me dijo que te había dicho toda la verdad.
-¿Qué verdad, Ranma? ¿Qué estas con Shamppo hace mucho tiempo y siguen teniendo sexo a menudo? Ya lo sabía. O te refieres a lo otro ¿Qué tú te enamoraste y él te la quito?
Mis palabras parecen tener efecto en él. Dolor. Rabia. Fueron como golpes fríos que casi lo hacen perder el equilibrio.
A mí también me duele.
Recordar la historia es una espina en mi pecho.
-Se llama Ukyo ¿no? – sonrió de lado, una sonrisa que nunca pensé usar con Ranma. Del tipo sínica – Seguro que aun la recuerdas ¿Cómo podrías olvidarla?
Más dolor en sus ojos. Los cierra y sé que está haciendo un gran esfuerzo por contenerse.
-¿Qué más te dijo? – dice pretendiendo no haber escuchado lo último que dije, y me doy cuenta que su voz está muy tensa.
-¿Qué quieres de mí, Ranma? ¿Vengarte de Ryoga? ¿Quitarle al amor de su vida, así como él te quito al tuyo? ¿Restregárselo en la cara cuando esté sufriendo? Pues bien, lo lograste. Él ahora está sufriendo, deberías sentirte orgulloso. Ahora vete.
Muevo mis brazos con violencia y me aparto de él.
-Akane ¿Él te metió toda esa mierda en la cabeza? – me agarro del brazo cuando me dispuse a irme, me dio la vuelta para enfrentarlo –¿Cómo puedes creer eso y… -
Lo interrumpo gritando.
-¡No Ranma! Él lo único que hizo fue contarme la verdad. Una verdad que hubiera preferido no saber – me suelto de su agarre y me dirijo al sofá – Solo vete ¿sí? ¡Ganaste Ranma! ¡Felicidades! ¡Hiciste mierda el corazón de Ryoga! Al igual que el mío – mi voz se quiebra.
-Sí, tienes razón – respira con dificultad – Ryoga me traiciono de la peor manera. Pero esto no se trata de ti.
-Como no… - murmuro exhausta.
-Akane… - dice lentamente pero lo interrumpo.
-Estuviste enamorado, Ranma. Y siento mucho lo que Ryoga hizo contigo – siento el nudo en la garganta golpeando y haciendo que mis palabras salgan rotas –No creo poder remplazarla. Estoy muy confundida ahora, y muy cabreada por lo que paso en el restaurante cuando contestaste a Shamppo. Pensé que estaban cambiando las cosas, y todo esto de la venganza me tiene hecha un lio. Solo, solo déjame sola. Vete.
Ranma parecía anonadado. Dolido. Sabía que explotaría y yo lo haría también. Somos dinamita.
-¡No me voy a ir! ¿Qué paso con todo lo nuestro? ¿Qué paso con todas las cosas que te dije? ¡¿Piensas creer toda la mierda que Ryoga te dijo?! ¡No te burles de mi Akane! – grita cuando ve que me estoy riendo. Pero no es una risa de diversión como el piensa, es una risa llena de amargura.
-¿¡Cómo quieres que no crea toda esa mierda si al segundo que te llama esa mujer le contestas!? ¡Me tratas como cualquier persona en tu vida! Claro, pero cuando estuviste con Ukyo. Tu verdadero amor. – digo enfatizando cada palabra – Enseguida dejaste todo lo malo en ti ¡Dejaste de ver a esa mujer para estar con Ukyo! ¿Y yo? ¿Qué significo para ti? ¿Sabes que es lo que creo? ¡Que solo me estas usando para vengarte de Ryoga!
Ranma parece desconcertado, sus labios están separados y puedo oír su dificultosa respiración. Espero unos segundos a que diga algo, pero no lo hace. Niego con la cabeza y me recuesto en el sofá. Tapo mis ojos con los brazos, mi labio tiembla, pero no quiero llorar. No ahora.
-Cierra la puerta antes de salir.
-¿Piensas toda esa mierda de mí? – dice casi sin aliento. Como si le hubiera dado un fuerte golpe en la boca del estómago – ¡Me sinceré contigo! ¡Te dije cosas que no le hubiera dicho a nadie! ¡Ni siquiera tenía puta de idea de que eras la novia de ese infeliz hasta que te vi con él en la entrada del edificio entrando en su puto coche! ¡No tenía ni puta idea de que me terminaría enamorando de ti!
No digo nada. Mi garganta es un nudo. Mis sollozos empiezan y no quiero que él me vea en ese estado.
-¿Tampoco lo crees? – Dice agitado y cabreado - ¿No creíste que me iba a enamorar jodidamente de ti? ¡Acaso no tomaste enserio lo que te dije!
-¡No quiero verte! – Grito desde mi puesto -¡Tú te burlaste de mí! ¡Te burlaste de mis sentimientos!
-¡Jamás jugué contigo maldita sea! – se agarró la cabellera con fuerza, bufó y comenzó a dar sancazos por el piso. De un lado al otro.
-¡Te odio! ¡Eres un cerdo! – le lanzo un almohadón del sofá con todas mis fuerzas. Él lo toma en sus manos y lo tira al suelo con fuerza.
-¡Y tú eres una maldita loca! ¡Estás loca Akane! ¡Una paranoica que solo cree en lo que le dicen! – hasta acá puedo escuchar lo agitada que esta su voz. Solo cierro mis ojos y deseo que desaparezca. Deseo que me abrase, esto me está matando - ¡Estás loca! ¡Eres una desquiciada y siempre me haces la vida imposible! ¡Y estoy jodidamente enamorado de ti maldita sea! – su respiración es tan agitada, como si hubiera corrido una maratón.
No le creas.
No le creas.
No le creas. Me repetía en la mente.
Esto no puede ser cierto. El no…
Cierro mis ojos fuertemente y me abrazo a mí misma.
Entonces, cuando suelto un sollozo desde lo más profundo de mi alma, cuando él lo escucha, suelta un sonido de su garganta igual al dolor. Escucho sus pasos aproximándose a mí. Me sienta sobre sus piernas y me acuna. Me besa la sien, me abraza con fuerza.
Ya no tengo fuerzas para pelear.
Ya no tengo valor para apartarlo.
Lo único que sé, es que estar entre sus brazos. Ahora. Es el mejor remedio para este día de mierda.
-Lo siento, lo siento… - susurra –Sé que me comporté como un cabrón. Sé que siempre termino gritándote. Sé que siempre termino haciéndome daño, maldición. Te juro que no estoy buscando vengarme. Te juro, te juro que no tengo nada con ella. Se lo he dicho una y mil veces, no se rinde – ríe frustrado.
No sé qué decir.
No confío en él. Es algo que debe darlo por sentado.
El alcohol, el dolor, las verdades, el estar aquí con Ranma. Me tenían en un estado de sumisión. Sabía que tenía que pedirle que se fuera, pero no quería hacerlo. Tal vez disfrutar estar entre sus brazos por última vez, iba a disminuir el dolor en el futuro.
-No me dejes Akane… no me dejes - suplica en un corto suspiro. Se aferra más a mí – perdóname.
Pasamos así por un largo momento. El pidiéndome disculpas por su comportamiento y yo sin decir ni una sola palabra.
No sé cuánto tiempo paso, pero me rendí en sus brazos. Y me deje llevar por las oscuridad y los sueños.
Cuando abrí los ojos, estábamos aun en el sofá. Ranma me tenía abrazada por la espalda, su nariz estaba sobre mi cuello y podía sentir cálida respiración. Mire por la ventana y aún estaba oscuro. La sed me suplicaba que me levantara, la cabeza dolía y mi cuerpo estaba totalmente agotado.
Aún recuerdo todo lo que Ranma dijo anoche. Dijo que estaba enamorado de mí, un pequeño destello de esperanza aparece en mi interior. Estoy muy confundida ahora como para albergar una esperanza. Una parte de mi quiere arriesgarse y saltar al vacío. Pero otra parte me obliga a pensarlo dos veces.
Trato de zafarme del agarre de Ranma. Entonces él se mueve, balbucea algunas palabras.
-¿Qué… que paso? – su voz es ronca. Yo niego con la cabeza y trato de levantarme, el me ayuda -¿Dónde vas?
-Necesito agua – digo dirigiéndome a la cocina. El me sigue.
Se sienta en la silla del mesón y me observa. Yo tomo un gran vaso de agua helada lo que calma mi sed y el malestar de mi estómago. Dejo el vaso en la encimera, me apoyo y respiro hondo. La cabeza me duele. Siempre cuando lloro demasiado, me duele. Pero ahora, que he tomado y llorado me duele el doble. Debo de verme fatal.
-¿Por qué tomaste? – pregunta suavemente.
-Por qué me dio la gana.
-¿Con quién?
-Con Shinossuke – dije sin dar la vuelta.
-¿Por qué con él? – puedo notar el disgusto en su voz.
-Porque si ¿Qué te importa?
Me dirijo hasta el sillón, pero ahora me siento. Subo las piernas y dejo caer mi cuerpo al respaldar. Ranma está cauteloso, se acerca despacio. Sonrío, ya que muy pocas, pero muy pocas veces puedo ver este lado de él. Su nerviosismo, su temor, su cautela. Se sienta a mi lado, de lado hacia mí. ¿Dónde quedo el Ranma grosero y sin conciencia?
Muerdo mi labio y no puedo evitar la pregunta:
-Cuéntame sobre ella.
-¿Sobre quién?
Lo miro como pensando "¿Es enserio?" pero al parecer no capto el mensaje. Suspiro y vuelvo mi vista al techo.
-Sobre Ukyo.
-Acabo de decirte que estoy enamorado de ti, y ¿Tú quieres saber sobre ella? ¿Es enserio?
-Si no quieres contármelo, no lo hagas.
Suelta un suspiro, puedo ver de soslayo como pasa la mano por su cara varias veces.
-¿Te duele hablar de ella?
-¿Qué? – me mira – Akane, eso paso hace mucho tiempo. Yo lo superé, espero que tú hagas lo mismo.
No digo nada. Sé que tiene razón en ese punto.
Paso hace mucho tiempo. Pero, no puedo olvidar su rostro cuando le dije lo que sabía, el dolor cruzar su rostro cuando la nombre.
No niego que los celos me matan por dentro y la inseguridad es su mejor amiga. Necesito saber su historia, necesito saber. Mi lado masoquista no me va a dejar tranquila.
-Akane – me toma de la mano y la sujeta –Lo único que me importa ahora, eres tú. Eres mi presente y quiero que seas mi futuro. No vivas en mi pasado.
-No vivo en tu pasado, Ranma.
-Pues, parece que si lo haces.
Suelto una risa. Estaba esperando una reacción violenta de su parte por mi insistencia. Pero no llega. Esta calmado.
-Aquí es donde empezamos a discutir y a decir que nos odiamos.
Ranma guarda silencio y sonríe.
-No niego que me gusta pelear contigo. Es, es excitante y divertido hacerte enojar.
Su pulgar acaricia mis nudillos.
Guardamos silencio por unos segundos.
-Tengo miedo, Ranma. No confío en ti, ni en mí – lo miró con la mayor sinceridad posible. Con la mayor transparencia de mis palabras. Quiero que sienta mis dudas, mis miedos.
-Yo también tengo miedo. Tengo tanto miedo de perderte que haría cualquier cosa por evitarlo.
-¿Está bien estar juntos? ¿Pelear, hacernos daño…?
-Bueno, a veces necesitamos un toque de dolor en nuestras vidas para sentirnos realmente vivos – dice mientras besa mis manos. Sonrío al recordar que las mismas palabras me las dijo Shinossuke el día de ayer –No siempre van a ser las cosas color de rosas, Akane. Vamos a tener nuestros momentos porque, seamos justos, tú y yo tenemos mal carácter.
-¿Quién eres tú y que hiciste con Ranma Saotome?
El trata de no reír pero no puede evitarlo.
-Digámoslo de esta forma – se acomoda en el sofá, mira a las paredes tratando de verse pensativo. Entonces me doy cuenta de esos pequeños y hermosos hoyuelos sé que forman en sus mejillas. Realmente hermoso. En seguida se pone serio y mira sobre mi hombro –Digamos que hoy, me di cuenta de que… de que no podía imaginarme una vida sin ti.
No digo nada. Bajo la mirada hacia nuestras manos entrelazadas.
-Cuando desapareciste de la cafetería, casi me vuelvo loco buscándote. Mierda, te busque hasta en casa de Mousse. Luego, luego Ryoga me llamo y me dijo que era un bastardo, que era un imbécil. En fin. Entonces, me dijo que te había contado toda la verdad sobre nuestra pelea. Que te había contado sobre Ukyo, sobre mi hermana, sobre lo que paso entre ellos. Me contó que sabias que yo había jugado contigo – cierra los ojos apretándolos.
Yo también lo recuerdo.
-Te juro que casi lo mato, era capaz de ir a buscarlo a su casa y molerlo a golpes.
-¿Entonces no es verdad? – pregunto con un hilo de voz.
Mi corazón martillea.
-¿Qué? ¿Qué si juegue contigo por vengarme de él? – suelta un suspiro y se pasa la cara por las manos exaltado– Akane. Cuando, cuando te conocí. Cuando te vi por primera vez, no tenía ni idea de que tú eras novia de Ryoga. Solo sé que cuando te vi me hechizaste. Si hubiera querido vengarme de Ryoga utilizándote, no te hubiera tratado así de mal antes ¿no lo crees? Hubiera jugado diferente mis cartas.
-Pero siempre me trataste mal –
El ríe y se peina el cabello hacia atrás.
-Lo sé. Pero es que, es que siempre me sacabas de quicio y no podías salir de mi cabeza. Tenía miedo de que me gustaras y te trataba mal porque no podía controlar mis sentimientos. Mierda, estaba confundido – suspira y vuelve a mirarme – Y no puedo negar que, que sentí muchos celos al ver que Ryoga te tenia. Y Tu, ahí. Siempre atrás de él y hablando de él, eso, eso me hacía hervir aún más la sangre y aun buscaba más motivo para pelar y odiarte. Si hubiera sido en otro tiempo, si Ryoga hubiera sido mi amigo, hubiera hecho lo imposible por olvidarte.
-Entonces lo hiciste a propósito.
-¡No! ¡Mierda no! – Se ríe con frustración – Nunca lo hice pensando en Ryoga o pensando en una venganza o pensando en Ukyo. Si no te dejé en paz fue porque definitivamente necesitaba tenerte a mi lado. Y de una u otra forma, siendo mi amigo o no, esto hubiera sucedido. Porque, porque tu sientes la misma atracción que yo siento por ti.
Sube su mano y acaricia mi rostro. Yo me pierdo en el azul de sus ojos.
-Sé que lo sentías al igual que yo. Esa, esa corriente que nos obligaba a estar juntos así sea peleando o cualquier otra jodida cosa. Ayer me asuste, fue algo que no había experimentado hace mucho tiempo, desde que era un niño. El temor… de perder algo valioso para mí. Me di cuenta, entonces me di cuenta de que estaba jodidamente enamorado de ti.
Mi corazón está a punto de salir del pecho. Las mariposas atacan con furia y mi cuerpo reacciona a sus palabras.
Sus ojos parecen sinceros. La corriente entre nosotros crece al punto de necesitarlo con locura.
Aquí es cuando me encuentro entre el abismo. Aquí es donde tengo que tomar la dedición.
Saltar o quedarme segura en la cima.
Sin pensar en las consecuencias de mis actos, sin pensar en problemas o algunas otras cosas. Me subo al regazo de Ranma. Sujeto su cara entre mis manos, estamos a pocos centímetros. El parece asombrado, como si estuviera inseguro de sus movimientos pero enseguida me sujeta de las caderas. Fuerte. Para evitar que me vaya.
-Si todo lo que me estás diciendo es un truco. Te mato ¿me oyes?
-Oh, Akane – gruñe y lo beso.
Me sujeto de sus hombros y clavo mis uñas en ellos, muerdo su labio y el gruñe, clava sus uñas en mis caderas. Me besa fuerte, su lengua buscando la mía desesperadamente. Nos besamos y yo me olvido de inmediato hasta de mi propio nombre. Lo abrazo enredando mis brazos en su cuello. Me besa en la clavícula dando pequeños mordiscos y siento como todo mi cuerpo se abandona a esta sensación de placer nunca antes experimentada.
¿Qué importa lo que pase después? ¿Qué importa lo que paso antes? En este momento solo se, que después de tantas cosas, después de mucho llanto y confusión. Se, que quiero pertenecerle, que quiero estar con él y sé que tengo que ser capaz de dejar a un lado mi miedo.
Saltar y romperme los huesos.
Quiero ser de Ranma. Y quiero que él sea mío.
No importa lo que digan los demás.
No importa lo que pase después.
Quiero esto. Ahora. Y lo quiero con él.
Beso su cuello y se estremece de bajo de mí. Me meso encima de él y puedo escuchar por sus gemidos que le encanta lo que estoy haciendo.
Me besa con desesperación, como si la vida dependiera de ello. Busco el dobladillo de su camisa y se la saco por la cabeza. Luego trato de abrir la evilla de su cinturón.
-Akane… - dice entre besos - ¿Qué haces? ¿Estás segura de esto? Puedo. Esperar. El tiempo que sea necesario.
-No quiero esperar Ranma – nuestras respiraciones son agitadas. Nuestros alientos se entremezclan – Quiero ser tuya.
Lo beso fuerte. Mete sus manos por debajo de mi blusa y me acaricia sin dejar escapar un centímetro de piel.
-Mierda, me vuelves loco – se levanta. Conmigo en sus brazos y me lleva al cuarto – Si vamos hacer esto. Quiero hacerlo. Lentamente. Sobre tu cama. Hacerte mía hasta que ya no puedas más. Hacerte mía por siempre.
Me llevo en sus brazos, entre besos y gemidos.
