Hola chicos.
Se que me tarde un poco en subir el capitulo pero ahora e estado un poco liada con los tramites para entrar a la universidad y también estuve trabajando lejos de casa. Pero estoy aquí con otro capitulo y espero que sea de su agrado y también espero estar pronto con otro lo antes posible. Gracias por sus comentarios.
Los quiero mucho!
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CAPITULO 15
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-¿Qué dices? ¿Lo harás? – me mira con los ojos abiertos y expectantes.
Creo estar soñando. ¿Ranma acaba de pedirme que me quede en su casa? Pestañeo un par de veces un poco aturdida, esperando haber escuchado bien.
-Ranma ¿Te das cuenta lo que me estas pidiendo? – digo delicadamente.
-Sí, solo quiero que me digas que lo harás – sé que no se trata de ningún tipo de broma ya que no hay ni chispa de diversión en su cara.
-Es que, es que no puedo – suelto una risa nerviosa. Todo esto es una locura –Ranma, ni siquiera somos novios. No puedo mudarme a tu casa así por así.
-¿Qué no lo somos? Si no mal recuerdo, anoche dije que estaba enamorado de ti – se aparta un poco de mí, enfadado, como si hubiera caído en cuenta sobre algo – Y tu ni siquiera me has dicho nada respecto a eso.
Balbuceo un par de palabras inentendibles ¿Nunca le dije mis sentimientos? Niego con la cabeza, no quiero salirme del tema de la mudanza.
-Lo sé y eso lo podemos hablar luego. Pero Ranma, no puedo solo mudarme contigo y ya – me bajo de su regazo y me deslizo a mi asiento. Parece que no le gusta que me baje de sus piernas ya que me sujeta fuerte pero con pesar me suelta –No sé si eso salga bien. Además, ¿Qué dirán tus padres? ¿Qué diría mi hermana? Eso no se vería bien.
-Akane, no estoy diciendo que vivamos para siempre juntos. Solo quiero que te quedes en mi casa por unas semanas hasta que todo se arregle – me toma de las manos y me besa los nudillos.
-¿Por qué? ¿Por qué necesitas de mí?
Respira hondo. Sé que está buscando las palabras correctas para decírmelo.
-Akane, cuando-cuando estoy cerca de ti, sé que puedo controlarme. Tengo miedo de perder el control frente a mi hermana y asustarla con todo ese asunto que me vuelve loco. Sé muy bien que pelearé con mi papá y… y necesito de ti para que me ayudes a controlar mi temperamento.
-Ranma, ¿Cómo es posible que me pidas eso? Me estás diciendo que viva contigo para que no destruyas tu casa. Tu carácter es algo que debes aprender a manejarlo solo.
-No, y yo sé que tú me entiendes – me mira fijamente buscando seguridad –Tú has pasado por lo mismo que yo, y aprendiste a controlarlo.
Muerdo mi labio indecisa. Ese fue un golpe bajo. Recuerdo cuando perdía el control con mi carácter y hacia destrozos, sé que es muy difícil llevarlo solo, sé que se necesita el apoyo y la constancia de alguien. Ryoga estuvo conmigo –aunque no bajo el mismo techo- y me ayudó mucho a controlarme ¿Será que sucederá lo mismo con Ranma? ¿Yo seré su luz?
-¿Estás seguro de que funcionará? – mis palabras salen con demasiada inseguridad.
Ranma besa mi frente y luego mis labios.
-Estoy seguro. Akane, esto es muy importante para mí, para mi hermana, quiero ser el hermano al que no le tenga miedo porque rompe las cosas.
-¿Pensé que habías cambiado con Ukyo? – soy consciente de mi torpeza hasta que sale de mi boca. Ranma se deja caer al asiento y suelta un suspiro.
-¿Vamos siempre hablar sobre ella? – dice sin mirarme. Parece cansado.
Pero mi curiosidad es más grande que cualquier otra cosa. En otro tiempo, no hubiera hecho este tipo de preguntas. Pero, cuando se trata de Ranma, no puedo evitarlo.
-Me había enterado que te volviste diferente cuando estabas con ella. Más, más tranquilo – el imaginar que Ukyo consiguió lo que yo probablemente no lograría hizo que mi corazón latiera con dolor –Que te volviste más correcto y ya no hacías las cosas que hacías antes.
-¿Ryoga te dijo todo eso? – me mira de reojo.
Asentí lentamente. Ranma volteo su cuerpo quedando frente a mí. Bajo la mirada por unos segundo y volvió a mirarme. No podía leer su expresión. Parecía dolido, enojado, triste, perturbado.
-Yo me enamoré, si… – al momento que dijo eso sentí como si toda la sangre huyera de mi cuerpo – o eso creí. Cuando conocí a Ukyo, ella era una persona muy decidida y tenía esa chispa de alegría que yo no tenía. Ella era alegre e hiperactiva, mientras yo era todo lo contrario. Cuando estuve con ella, no puedo negarlo, quise cambiar un poco para demostrarle que estaba equivocada cuando decía que yo ya no tenía remedio y que nunca podríamos tener nada. Al principio, me lo tomé como un reto, ya que ella era la chica nueva más linda de toda la escuela y al parecer la más difícil de obtener. Y como era un muchacho imbécil –no quiere decir que no lo siga siendo- quería demostrarles a todos que podía tener a cualquier chica que quisiera. Pero, pero cuando empecé a pasar tiempo con ella, todo cambió.
-Te enamoraste – susurré palabras al viento. Ranma torció los labios y siguió contándome.
-Eso pensé, pensé que me había enamorado y que nunca me enamoraría de nuevo. Hasta ahora, en estos momentos no podría comparar lo que sentía por ella de lo que siento por ti.
-Si Ryoga no hubiera hecho lo que hizo, tú y ella… - digo sin prestar atención a lo que dijo antes.
Ranma niega con la cabeza rápidamente.
-Akane, entiende algo –me toma del rostro con las manos, acaricia mis mejillas –Lo que pasó entre Ukyo y yo no es nada comparado con lo que pasa entre nosotros. Fue lindo, sí. Pero hubiera terminado de todos modos. Desde el momento en que te vi sabía que tú serías mi maravillosa perdición, la promesa que había hecho se había ido por el desagüe. Dije que nunca me enamoraría que solo gozaría de la vida. Pero cuando te vi, fue como si todas esas palabras me hubieran abofeteado fuerte en la cara.
-Ranma yo…
-Te quiero Akane – me corta. Por un segundo el corazón se detiene y sus palabras me atraviesan – Te quiero y no quiero a nadie más como te quiero a ti y no quise a nadie como te quiero a ti y no voy a querer a nadie como te quiero a ti. Tú eres especial. Eres mi luz.
Mi corazón martillea dentro de mi pecho, las palabras de Ranma hicieron que los vellos del cuerpo se pusieran de punta y que una inmensa felicidad y necesidad creciera dentro de mí. El deseo de estar con Ranma es más grande que cualquier otra cosa. Las mariposas en mi estómago golpean tan fuerte que estoy agradecida de estar sentada porque estoy segura que hubiera perdido el equilibrio.
-Parece un sueño – murmuro deseando que si es sueño, no despertar nunca. Que este momento se quede así por siempre.
Ranma sonríe y me acerca a él con delicadeza.
-Yo decía lo mismo esta mañana cuando desperté a tu lado – me besa fuerte y rápido.
Se me escapa una sonrisa y mis mejillas se colorean cuando recuerdo nuestra primera noche juntos. Los besos de Ranma sobre mi piel, sus caricias, sus besos.
-¿Cómo es posible? Hasta ahora, soy el único que ha dicho cosas cursis y soltado un discurso sobre las cosas que jamás pensé decir – suelta una risa y me besa en la mejilla – Si Mousse lo supiera sería su muñeco para las bromas diarias.
-A mí no me molesta que seas así, al contrario, me sorprende pero me gusta. Siempre pensé, que eras un tipo sin sentimientos o algo así.
-¿Eso te parecía? – pregunta alzando una ceja.
-Sí, o eso querías aparentar con los demás.
Ranma se queda en silencio por un momento, como si meditara mis palabras. Espero no haber cambiado su humor. Me gusta el Ranma romántico, aunque también me gusta el Ranma que pierde el control y el Ranma posesivo y grosero.
-Te quiero Ranma. Te quiero tranquilo y loco. Te quiero celoso y tierno. Te quiero cabreado y alegre. Me gustan todas tus facetas. No tienes que aparentar conmigo.
Ranma me mira con los ojos abiertos, como si mis palabras hubieran tocado en el fondo de su alma. Puedo ver un poco de sonrojo en sus mejillas y un brillo en sus intensos ojos azules. Sonríe y me muestra esos hoyuelos de los cuales me había enamorado hace mucho tiempo. Me acerco a él y lo beso. Lo beso tan tiernamente como jamás lo había besado. Sujeto su cara con mis manos. El aun no me sostiene, se está dejando llevar como un niño por primera vez.
Entonces el beso deja de ser tierno cuando me toma de la cintura, ahogo un gemido cuando me sienta sobre sus piernas. Me aprieta y sube sus manos por mi espalda haciendo puños con la tela de mi blusa. Muerde mi labio y me alejo tomando aire ¿Uno podría convertirse en adicto a esto? Yo sí.
-Vendrás conmigo – dice casi sin aliento. Esta respirando tan fuerte como yo.
Por un momento no sabía de qué estaba hablando, pero enseguida caí en cuenta.
-No sé si pueda ser fácil. Tendría que darle una explicación a Nabiki, ella se pondrá como loca. No quiero que mi papá se entere y… -
-De Nabiki puedo encargarme yo – dice con total seguridad que me obligo a mirarlo entrecerrando los ojos desconfiada – Confía en mí, puedo ser muy persuasivo.
-¿Qué le harás a mi hermana? – digo con aun mas desconfianza.
-Yo no, lo hará Toshi. Tranquila, no pasará nada malo. Haría cualquier cosa por ti – parecía tan convencido de que Toshi convencería a Nabiki para que no dijera nada.
Y así fue. Después de haber comido algo ya que tenía mucha hambre, después de haber pasado el susto con ese otro auto y después de las hermosas palabras de Ranma. Me acompañó a mi departamento y estaba ayudándome hacer una pequeña maleta. No quería llevar muchas cosas ya que aún estaba un poco flipada por toda la situación. Nabiki estaba en la sala conversando con Toshi. Al parecer él la estaba convenciendo de que no pasaría nada malo y que yo ya estaba grande para tomar mis decisiones.
-¿Esto también? – la voz de Ranma me trae de nuevo a la realidad.
Esta frente a mí tomando de los dedos unas pantaletas de encaje negro. Cuando dijo que ayudaría hacer mi maleta solo se ocupó de revisar mi ropa interior y meter según él "la más cómoda para dormir" en la maleta.
-Ranma, llevo suficiente ropa interior – digo con poca paciencia. Él se encoge de hombros y la mete de todas formas -¿Estás seguro que a tu mamá no le importa?
Sé que Ranma me dijo como diez veces que su mamá estaba de acuerdo con recibirme en su casa y que estaba feliz de que su hijo estuviera con alguien. Bueno, aunque oficialmente no seamos nada.
-Mi mamá quiere conocerte. Le dije que tenía una linda novia – dice con aire orgulloso.
-Ni siquiera somos novios. Nunca me lo pediste – arrugo una camisa para dormir y la tiro a la maleta.
-Otra vez con eso – suspira con cansancio. Entonces se aproxima a mí a sancazos y se arrodilla – Akane Tendo, ¿Me harías el increíble honor de convertirte en mi novia y hacerme el hombre más feliz del planeta? Aunque creo que ya te lo había pedido antes pero tú no lo recuerdas – dijo imitando la voz de un noble caballero del siglo pasado.
-No. y no voy aceptar ser tu novia si me lo pides de esa manera – suelto mi mano de la suya y sigo con mi tarea de terminar de hacer la maleta –Para ser actor eres realmente malo – suelto con una risita.
Ranma se pone de pie y me abraza.
-¿Quieres ser mi novia, Akane? – dice susurrando a mi oído mientras lo muerde. Siento la excitación recorrer mi cuerpo casi haciéndome perder el equilibrio.
-No, y seducirme tampoco va a funcionar – digo con voz entre cortada.
Ranma suelta una risita y me da una palmada en el trasero.
-De acuerdo, eres una chica difícil de convencer ¿Pero te das cuenta que viviremos en pecado de bajo de la casa de mis padres? Mi madre estará escandalizada.
-Por eso tendré mi propia habitación – Ranma se queda con la boca abierta pero con el aspecto divertido –Tu mamá no puede escandalizarse si no duermo con su hijo.
Le saco la lengua pero el solo hace una mueca y sale de la habitación. Cuando cierra la puerta no puedo evitar soltar una carcajada. A veces Ranma puede resultar ser tan encantador ¿me pregunto si Ukyo conoció esta parte de él? Sacudo mi cabeza rápidamente. No quiero pensar en ella.
Cuando salgo a la sala, veo como Nabiki está apuntando sobre el pecho de Ranma. Parece estar dándole una charla sobre cómo hacer las cosas bien y sobre como enterrara su cuerpo a cuatro metros bajo tierra si me hace algo malo. Toshi parece estar gozando la función.
Ranma me mira sobre el hombro de mi hermana y sonríe.
-¿Estas lista nena?
Nabiki voltea y se acerca a mí con uno de sus más adorables pucheros.
-¿Cuándo creciste tan rápido? – me encogí de hombros y ella me abrazo.
-Tranquila Nabiki, no me voy para siempre. Además, siempre vamos a vernos – me encojo de hombros. Nabiki siempre ha sido sobreprotectora conmigo cuando mamá murió. Al igual que lo es con Kasumi. Es de las tres, la más protectora.
-Me debes una por cubrirte con papá – se acerca a mí para decirme algo en voz baja –Por cierto ¿Sabe lo de Ryoga?
Suelto un suspiro y recuerdo que no le he hablado desde hace mucho tiempo. Tengo que hablar con él, no solo para decirle lo de Ryoga, sino también para saber cómo están.
-Lo llamaré esta noche – le aseguro. Nabiki me toma de la mano y me lleva deprisa a la habitación.
Ranma nos mira con los ojos abiertos. Por un momento creo que nos va a detener pero Toshi lo toma del hombro y lo mantiene en su sitio.
Nabiki cierra la puerta de tras de ella. Se cruza de brazos y habla en voz baja:
-¿Estas segura de lo que haces? Digo, ustedes llevan poco tiempo saliendo. Bueno, llevan mucho tiempo conociéndose, pero siempre eran como perros y gatos.
-Nabiki yo… - pongo los ojos en blanco y de repente no sé cómo expresarme. Me siento en la cama –El me necesita, Nabiki. Y aunque no lo creas, quiero estar con el – digo con un hilo de voz.
Nabiki suspira con fuerza y resignación. Se sienta a mi lado y me abraza.
-Eres mi hermana, y si tú eres feliz yo también tengo que serlo.
-¿Crees que estoy loca? ¿Qué es muy precipitado? – la miro de reojo. Y sé que estoy comenzando a buscar otra opinión y esperando que ella me diga que lo que estoy haciendo no está bien, como siempre me dijeron lo bueno y lo malo que hacía. Esto de vivir con Ranma me tiene un poco ansiosa, nunca había vivido con algún otro chico, mucho menos con Ryoga.
Sé que no va a ser para siempre, sé que será por un tiempo hasta que las cosas en su casa se arreglen. ¿Y si tiene más peleas conmigo que con su padre? ¿Y si no funciona? ¿Y si ellos no me aceptan?
Nabiki tuerce los labios pensativa. Sin mirarme.
-¿Quién soy yo para juzgarte? Prácticamente Toshi y yo vivimos juntos.
-¿Qué? Eso no lo sabía – Digo sorprendida. Nabiki me mira y sonríe como si viera a la chica más despistada del mundo.
-¿Qué pase todo el tiempo en mi casa o yo en la de él y que duerma conmigo no te ha dado ningún indicio?
-Pensé de todo menos que vivieran juntos – digo mientras río.
-Hay, pequeña Akane. Tú siempre estuviste metida en tus problemas y no viendo a los demás. Antes siempre te gustaba estar metida en la vida de los demás –me mira con gesto reprochable –Pero cambiaste, ahora solo vives en tu mundo y ya no te mentes ni preguntas nada.
Eso lo sabía. Recordé cuando no le pedía explicaciones a Ryoga, cuando no me gustaba preguntar sobre algo que no me correspondía. Pero, desde que conocí a Ranma, quise saberlo todo. El proyecto de "Cambiemos a Akane" está dejando de funcionar.
-Con Ranma es diferente. Nabiki, tengo miedo de ser la misma de antes – bajo la cabeza. Cierro los ojos y deseo que nunca salga esa parte de mí que no deseo.
-Me percate de ello. Si, lo note cuando comenzaste a preguntar sobre Shamppo y Ranma, o mencionaste algo. O cuando querías ir donde estaba el para observarlo – Nabiki me da palmaditas en la espalda –Siempre cuando llega alguien que nos gusta demasiado, pasa eso. De repente queremos saber todo acerca de esa persona, su vida, sus amistades. Por eso lo sé todo sobre Toshi.
-¿Crees que nunca quise a Ryoga? – la miro con el ceño fruncido. Yo amé a Ryoga de eso estoy segura.
-Si lo quisiste, lo sé porque los veía. Y Ryoga te ama pero tú no le correspondes con ese amor que él te tiene. Supongo, que Ryoga fue un soporte importante para ti ya que él estuvo contigo en momentos difíciles, como cuando quisiste cambiar. Pero Akane, una cosa es querer a alguien, tenerle afecto hasta que se convierte en parte importante e indispensable en tu vida. Pero otra, es amar a alguien. Amarlo y estar tan ligada a esa persona que vivir sin ella, puede ser una de las cosas más difíciles de superar.
-Tengo miedo, Nabiki – mis ojos escuecen, siento un nudo en la garganta –Tengo miedo de que Ranma sea la persona a la que yo…
-¿Ames? Todo lleva un proceso Akane. Estas enamorándote de él, puedo verlo en tus ojos. Pero esto ahora es el principio. Cuando lo ames aún más de lo que lo estás haciendo, vas a tener aún más miedo. ¿Pero sabes qué? Disfruta y se feliz. Es mejor haberlo vivido que no haberlo vivido nunca.
-¿Desde cuándo te volviste tan sabia? – una lágrima resbala por mi mejilla y sonrió. La seco y le doy un empujón amistoso con el hombro.
-Bueno, algunos son discursos de la revista juvenil o las películas que Toshi y yo vemos – suelta una risa y me abraza con fuerza. Me besa en la frente.
-Gracias por siempre preocuparte por mí – le devuelvo el abrazo.
-¡No exageres! Solo vas a una pijamada de algunos días – me aparta y me sonríe –Además, tenemos que ir a esa fiesta, dijiste que irías y hasta tengo un vestido excelente para ti.
-¿Qué fiesta?
-¿No lo recuerdas? Ming lo menciono esta tarde –Nabiki me mira con decepción. Y no quiero decepcionarla así que hago como que lo recuerdo.
-Oh, claro, la fiesta. Me tienes que llamar para estar aquí e irnos juntas.
-Sí, y estoy segura que tu noviecito va a venir también, parece como si no pudiera dejarte sola por un minuto.
-¡Akane! – la voz de Ranma nos hace reír. Justo hablando de él y me llama. Pongo los ojos en blanco al igual que ella y salimos de la habitación.
-Aún falta mucho para que te ganes mi confianza – le dice Nabiki a Ranma cuando llegamos a la sala –Si le haces algo, te las veras conmigo.
No te preocupes nena. Ya lo amenace yo – Toshi ríe y luego me sonríe extendiéndome la mano –Ven aquí pequeña.
La tomo y me jala hacia el para abrazarme.
-Si este bueno para nada te hace algo malo, no dudes en llamarme – dice mientras acaricia mi cabello con ternura.
-No hables así de mí, estoy aquí y puedo escucharte. Ahora suéltala, que es mía – Ranma me atrae hacia él y sonríe –Solo yo puedo abrazarla – me toma entre sus brazos y me aprieta.
-Lo veo y no lo creo – Nabiki se acerca a Toshi para abrazarlo por la cintura –Miren nada más, ¿En quién te has convertido Ranma Saotome? – ella ríe.
-No lo sé, pero no le digas a nadie – dice en un tono divertido –Es hora de irnos - Asiento con la cabeza y nos vamos.
El camino a casa de Ranma fue para mi impresión muy pero muy corto. No sé si fueron por las ansias o por que Ranma estaba manejando como un desquiciado. No pude hablar en el camino, tenía la mente puesta en la conversación con Nabiki. Ranma estaba diciendo algunas cosas sobre su hermana, sobre su forma de ser o algo así, pero no le estaba prestando atención. Todo esto estaba yendo demasiado rápido. Es decir, ni siquiera éramos novios. No porque no me lo haya pedido, hizo un intento fallido cuando subimos al auto pero me negué ya que siento que me lo está pidiendo solo porque yo le dije que no éramos nada.
Pienso en Ryoga, con el nunca fuimos tan rápido. Cuando nos conocimos, nos hicimos amigos y pasábamos casi todo el tiempo juntos. Nunca se precipito conmigo o me decía cosas en doble sentido. Hasta siempre creí que no le gustaba. Un día me pregunto si quería salir con él en una cita, pero como nunca sospeché acerca de sus sentimientos, pensé que solo íbamos a comer y nada más. Hasta esa noche en que me tomo de la mano tan suavemente y acariciándome me dijo que le gustaba.
No niego que ese día sentí miles de mariposas invadiendo mi estómago y me di cuenta de que a mí también me gustaba muchísimo.
-¿Puedo darte un beso?
Recuerdo eso. Cuando me pidió un beso y yo lentamente asentí. Cuando sentí sus labios sobre los míos, fue tan tierno, tan suave. Y desde ese entonces, siempre fue tierno conmigo y me pidió una noche bajo las estrellas que si quería ser su novia y no dude ni un segundo en decirle que sí.
-Llegamos – la voz de Ranma me saca abruptamente de mis pensamientos.
Estábamos frente a su casa. Respire con dificultad, el también parecía nervioso. Tome bocanadas de aire y me preparé para conocer a su familia. Bueno, siempre pensé que conocías a los padres de tu novio en una cena. Pero Ranma no era mi novio, y esto no era una cena familiar. Iba a dormir en su casa. ¿Qué pensarían de mí? de repente tenia tantas ganas de salir corriendo e irme a mi casa.
-¿Estas lista? – pregunto tan nervioso como yo.
-No
-Bien, yo tampoco. Vamos – salió de su auto y se apresuró abrir mi puerta. Luego saco mi maleta del coche y me tomo de la mano hasta llegar a la puerta.
Entramos y por primera vez me percaté de que no conocía bien la casa de Ranma. La entrada era linda, había un espejo redondo con bordes dorados sobre la pared y de bajo una pequeña mesa de pasillo con bordes detalladamente decorados. Había un florero sobre él. Al lado izquierdo daba a la sala, donde Ranma y yo habíamos dormido juntos, también se podía llegar a la cocina por él. La escalera estaba junto a la pared más allá de donde estábamos. Ranma me guío hasta el lado derecho donde había otra sala con un piano y una pantalla plana pegada a la pared. Había retratos y cuadros pintados algo abstractos para mi gusto. La mesa era grande, como para unas nueve personas. Ranma me conduce por ahí, hasta una puerta. Entramos a un pasillo y me lleva hasta la cocina.
Hay una mujer cocinando, dándonos la espalda. Doy un reojo a la habitación. La cocina es grande y hay una puerta de cristal con las ventanas también de la misma altura que da al patio. Entonces recuerdo el incidente con Ranma, cuando Mousse me llamo para ayudarlo.
La mujer está tarareando una canción mientras pica algunas cosas que no puedo ver. Ranma carraspea y la mujer de inmediato se da la vuelta.
Es realmente hermosa. Su cabello recogido y un pequeño mechón castaño resbalando rizado sobre su frente. Ella sonríe de oreja a oreja y se limpia un poco de comida que tenía sobre su mejilla. Sus ojos son igual de azules que Ranma, ese azul intenso que hipnotizaría a cualquiera. Por un momento me recuerda a mi madre. Su sonrisa tan linda, su overol de cocina, su manera de caminar hacia nosotros.
-¡Chicos! Por fin llegaron –la mamá de Ranma se acerca a mí y me abraza, yo aún aturdida no respondo al abrazo –Soy la señora Saotome, pero puedes llamarme Nodoka o mamá si lo prefieres.
Ahogo un gemido. Mamá… no creo que pueda.
-Mamá, la estas ahogando – Dice con voz cansada –Akane, como te diste cuenta esta es mi mamá. Mamá esta es Akane Tendo – nos presenta. Ella me mira sonriente y emocionada. Yo pues, solo puedo sonreír tímidamente.
-Es un placer conocerla Seño… - al ver su mirada reprobatoria me corrijo –Nodoka, y estoy agradecida de que me permita quedarme en su casa.
-No te preocupes, eres la novia de mi hijo. Ranma porque no la llevas a su habitación, la cena estará en un momento – Ranma pone los ojos en blanco, pero su madre no le presta atención –Estaría más temprano pero no quiero sirvientas que hagan las cosas que puedo hacer yo perfectamente. Me gusta cocinar por mí misma – me dice lo más encantadoramente posible, me hace sonreír.
-Seguramente estará delicioso – digo echando un ojo a los ingredientes –Huele muy bien.
-¡Si! Te va a encantar –me toma de las manos pero Ranma me aparta. Lo miro con mala cara. Pero veo que a él no le gusta esto de las emociones familiares.
-Llevaré a Akane a su cuarto, luego bajamos – sonríe con la sonrisa más falsa a su madre. Hijos. Pienso poniendo los ojos en blanco.
A Nodoka no parece importarle la actitud de su hijo, así que sin decir una palabra más nos deja ir. Ranma me lleva por el pasillo hasta otras escaleras que dan al segundo piso.
-No quiero que te sientas incomoda. Ella suele ser un poco… - piensa mientas mueve su mano en círculos buscando la palabra correcta –Efusiva.
-No me molesta. Al contrario – me quedo callada. Iba a decir que me gusta su manera de ser ya que mi madre solía comportarse de la misma manera.
Extraño mucho a mi mamá y Nodoka en ese momento que la conocí me dio ese placer de rellenar un poco la nostalgia que tenía en mi pecho. ¿Me pregunto cómo será su hermana? Tal vez tenga la misma personalidad de Ranma y sea inaccesible. Tengo un poco de miedo de conocerla y que no le caiga bien. Algunas hermanas suelen ser celosas con sus hermanos.
Llegamos hasta un corredor y hay algunas puertas. Ranma avanza hasta la segunda puerta.
-Esta será tu habitación – dice señalando la puerta –Y aquí es la mía – dice señalando la de enfrente - ¿En verdad creíste que dormirías sin mí? puedo arreglármelas para entrar en tu cuarto a hurtadillas.
Lo miro reprobatoriamente, pero no puedo ocultar la diversión en mis ojos. Golpeo su pecho.
-¡No quiero tener problemas con tu mamá! Tú dormirás en tu cuarto y yo dormiré en el mío. Te sacaré a patadas si es necesario – digo mientras trato fuertemente de no reír.
Ranma alza su ceja y veo que también trata de no reír.
-¿Ah sí? ¿Y cómo lo harás? – dice divertido. Me toma de la cintura y me besa.
Sus labios presionan fuerte los míos. Respiro fuertemente ya que me toma por sorpresa y esto me gusta. Abre la puerta a mis espaldas y entramos a la habitación aun besándonos. La cierra de tras de nosotros y tira la maleta al suelo. Ahora me toma fuerte de la cintura, su mano sube hasta mi cabello y la otra presiona mi cadera. Nuestro beso está lleno de ansias, de dulzura, de pasión. Enredo mis dedos en su cabello y presiono fuerte. Ranma ahoga un gemido y aprovecho al momento que abre su boca para tocar su lengua con la mía. Meto mi mano debajo de su camisa y siento su piel y una corriente golpea mi cuerpo. El siente lo mismo, muerde mi labio y comienza a subirme la blusa.
Un ruido nos asusta y nos separamos inmediatamente. La puerta se abre de golpe y una pequeña figura de una chica esta delante de nosotros. Pequeña y pelirroja. Mira a Ranma formando un puchero, parece que no se da cuenta de mi existencia. Es hermosa, al igual que Ranma. Puedo ver sus brillantes ojos azules y su cabello tan largo como brillante. Como si el fuego se fusionara con lava dorada. Esta debía de ser su hermana.
De pronto su puchero y gesto enfadado se va deformando y sus cejas se levantan arrugando su entrecejo, como si fuera a llorar. Se muerde el labio.
-¡Ranma! – Se lanza hacia él, yo me aparto por la sorpresa -¡Cuánto tiempo sin verte! – chilla abrazándolo por el cuello.
Ranma no parece ni sorprendido, ni alegre, ni molesto. Es como si estuviera acostumbrado a esto. De pronto, su gesto se dulcifica y la abraza.
Me sorprende realmente ver como Ranma puede llegar a ser todo lo contrario que demuestra a los demás. Con los otros es frio y distante, también grosero. Pero en este momento, al verlo abrazar a su hermana y susurrarle cosas amables como "¿Cómo estás?" "¿te portaste bien?" me deja con el corazón apretado, como si no pudiera contener esta escena tan dulce. Ver a este Ranma, es algo que no imaginaba. Ver como acaricia a su pequeña hermanita que llora y le dice que lo extraña. Ver como la consuela…
-Akane, quiero presentarte a alguien – dice dejando de abrazar a su hermana, pero sin quitarle el brazo de encima –Ella es Ranko, y le encanta interrumpir momentos íntimos.
-H-hola – digo tímidamente. Definitivamente la familia de Ranma puede intimidarme con esos ojos.
-Así que tú eres la novia de Ranma, espero que no seas como la otra que… -
-¡Ranko! – la frena Ranma. Me sonrojo y sé que se refiere a Ukyo. Ella también tuvo el placer de conocerla.
-Lo siento – dice frunciendo el ceño –En fin. Me da mucho placer conocerte. Espero que no seas tan amargada como mi hermano, siempre pasa riñendo – dice en un tono como si le divirtiera la personalidad de Ranma.
-No, para nada – digo soltando una risita. Ranma pone los ojos en blanco.
Ranko se acerca a mí y me toma de las manos.
-Ya que vas a quedarte aquí, te mostraré la casa. Tienes que conocerla por si alguna vez te pierdes – Ranko me saca de la habitación dejando a un Ranma gritando de tras de nosotras.
Volteo rápidamente y puedo ver como niega con la cabeza mientras sonríe. Parece que está acostumbrado a la forma de ser de su hermana. No puedo evitar reír y dejarme llevar por Ranko.
