Hola a todos. Gracias por seguir la historia y pues no quiero tardar mucho en actualizar :D a mi también me tiene clavada esta trama jaja disfruto mucho cuando la escribo.
Asi que contestaré a sus comentarios.
Amy Saotome Tendo : Hola Amy! Gracias por comentar y estoy emocionada porque te haya gustado mucho la historia. Un abrazo y un beso grande.
devi2791 : Denisse! Claro que no dejaré la historia pues me gusta como Akane tiene esos sentimientos por cada persona y con su hermana me gusta la relación que llevan porque asi me llevo con mi hermana y es algo bonito. Muchas gracias por tu comentario y espero seguir sabiendo de ti :D un abrazo y un beso.
Josix : jajaja Pues tratándose de Ranma siempre cuando pide las cosas puede ser un poco raro. Pero asi lo amamos ¿no? Jaja gracias por tu comentario y te mando muchos saludos a la distancia.
Sav21: wow tu comentario me emociono demasiado y esto tan agradecida contigo y con los demás por seguir mi historia y siempre trato de complacerlos de actualizar y disfruto escribiendo esto. Muchas gracias por tu lindo comentario que casi me hace brincar de mi asiento. Pues tienen que pasar algunas cosas mas porque no siempre las historias son felices jajaj talvez te haré llorar pero tranquila, aquí existen finales felices jaja un saludo enorme y espero que te guste este capitulo.
Yosafire : Siii volvi, jamas dejaría este fic olvidado puesto que me encanta demasiado! Muchos saludos
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CAPITULO 16
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LA PROPUESTA ESTILO RANMA
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Ranko estuvo mostrándome parte de su casa hasta que la cena estuvo servida. Me gustaba mucho su personalidad, era parlanchina, parecía tener siempre el ceño fruncido cuando no recordaba algún nombre de algún objeto raro –pero con bastante valor- de los que había comprado su mamá. Era tan parecida a Ranma que fue difícil no tomarle cariño. Conocí el estudio de su papá que estaba en la planta baja, también me llevo a la sala de -como dice ella "la sala de cero aburrimiento"- me gustaba, tenía un televisor tan grande que ocupaba casi toda la pared, frente a él habían unos muebles amplios de cuero negro y francamente se veían cómodos. Había una mesa de billar y algunos juegos, también había un librero y me pregunte qué clase de libros tendrían. Me llevo también por los corredores y me platicaba lo feliz que estaba por conocerme ya que Ranma no le había dado muchos detalles a su madre cuando dijo que tenía pensado traerme aquí.
Aun me daba un poco de pena estar en su casa y quedarme por no sé cuántos días, pero lo estaba haciendo por Ranma. También porque quería estar a su lado. Ranma me llevo también al patio, me mostro su piscina y me negué con un tímido "no gracias, no sé nadar" cuando me ofreció meternos mañana. Muy independientemente de que no sepa nadar, el clima estaba terriblemente frio.
-¿Te gusta nuestra casa? – pregunto llevando sus manos de tras de su espalda. Me miro de reojo y por un instante sentí la mirada de Ranma. Hasta en algunos gestos son iguales.
Mire el lugar donde estábamos. Recuerdo haber estado aquí antes, con Ranma. Asentí con la cabeza y le sonreí.
-Muy lindo. Mucho más grande que mi casa. Creo que mi casa cabria en tu patio y aun mas, sobraría mucho espacio – ella sonrío y sacudió la cabeza.
-Sí, es muy linda – dice mientras observa a su alrededor con melancolía –Creo que voy a extrañar todo esto.
-¿Por qué?
Sacude su cabeza y sonríe.
-Por nada – en ese momento la mamá de Ranma se asoma por la puerta de la cocina – Ahí está mamá, seguro la comida esta lista.
Cuando estamos avanzando mi celular empieza a sonar y lo saco de mi bolsillo. Mis pasos se detienen al ver que es Ryoga. Ranko se detiene justo delante de mi y me mira preocupada. Recuerdo cuando Ryoga hablo sobre haber salir con la hermana de Ranma, sobre como la engaño. Siento una punzada en mi pecho y pena por ella ¿Lo habrá amado? ¿Habrá sufrido mucho?
-Enseguida voy, tengo que contestar – le digo señalando mi celular.
-No te preocupes, nos vemos adentro – me guiña el ojo y se va dando saltitos hasta la casa.
Respiro hondo antes de deslizar el dedo en la pantalla del celular. No sé si está bien contestar, creo que a Ranma le molestaría mucho si le contestara a Ryoga. Pero mi necesidad de saber de él es grande, me preocupa, la última vez que nos vimos se veía muy desolado. Sé que para el habrá sido muy difícil contarme toda la verdad, no quiero que piense que le guardo algún tipo de rencor. Al fin y al cabo, él siempre se portó bien conmigo y estuvo en los momentos más difíciles de mi vida.
-Ryoga – digo al contestar -¿Cómo estás?
Escucho un suspiro al otro lado de la línea.
-Temía que no contestaras – su voz suena apagada, dolorosa. Me siento mal por el.
-¿Por qué no lo haría?
-Bueno, la última vez que nos vimos te fuiste y tenía miedo de que me terminaras odiando.
-Ryoga, te dije que no te odiaba. Independientemente de lo que haya pasado antes en tu vida, las cosas que hayas hecho, yo no podría odiarte. No tienes que preocuparte por eso.
Comencé a caminar en círculos, aferrándome a mi abrigo. El viento soplaba en mi cara, helado, haciéndome estremecer.
-Pero aun así, quería estar seguro de que todo está bien entre nosotros –arrugo el entrecejo confundida y como si el supiera lo que estoy pensando se apresura a decir con una risa tímida: -Me refiero a que podemos ser amigos. Akane, no quiero apartarme de tu lado así por así, te lo dije antes.
Yo tampoco quería dejar que las cosas terminaran así. Quería mucho a Ryoga, estaba enamorada de Ranma, pero a Ryoga siempre iba a quererlo. Fue una parte importante en mi vida. Pero una parte de mi sentía que estaba mal ser solo amigos, sabía que él estaba sufriendo. No podía decirle que estaba ahora en casa de Ranma, que me iba a quedar, eso lo mataría. Cerré los ojos y respiré profundamente.
-Yo tampoco quiero apartarme de ti.
De soslayo vi una figura acercándose a mí, casi corriendo. Alzo la mirada asustada, era Ranma, me mira con el ceño fruncido y con una seña me pregunta quién es. Mi corazón late asustado, mis palabras mueren en mis labios. Siento que la sangre abandona mi rostro.
-¿Akane? ¿Escuchaste lo que dije? – la voz de Ryoga era un eco lejano. Sacudí la cabeza y volví a la realidad. Ranma junto sus cejas en un gesto desconfiado.
-Eh, si, si te escuche – las palabras salen atropelladas de mi boca.
-¿Entonces está bien?
-Sí, claro – hablo sin pensar ya que tengo a un Ranma impaciente delante de mí. Con cara de pocos amigos.
-Bien, entonces pasaré por ti el domingo – parecía más animado que cuando contesto.
Parpadeé confundida ¿Qué había dicho? ¿Íbamos a vernos? Dios ¿Qué hice? Apago la pantalla del celular y dejo escapar el aire que tenía atrapado en mi pecho.
-¿Quién era? Y no me digas que era tu hermana, porque acabo de hablar con ella. Me hecho un sermón sobre cómo me mataría si te hacia algo – se cruzó de brazos y me miró suspicaz.
Sabía que no podía mentirle. Simplemente no podía. Respire hondo tomando valor y lo solté:
-Era Ryoga.
Ranma palideció, entonces fue rabia lo que vi en su rostro. Antes de que el dijera algo me apresure a decir:
-Solo quería saber cómo estaba, la última vez que nos vimos… tú sabes, cuando me dijo todas esas cosas. Yo estaba muy mal y me había ido sin más. Y me llamo para saber si estaba mejor – baje la mirada. Recordar toda la historia entre Ryoga y Ranma me traía un sabor agridulce a la boca.
-Bien, entonces no tiene por qué llamar de nuevo – Ranma dejo caer sus manos hasta sus caderas. Miro hacia los lados, sé que estaba buscando relajarse. Y estaba agradecida que empezara a controlar su temperamento – Si vuelve a llamarte, iré a buscarlo donde sea que este metido y romperé su cara.
No sabía que decirle. ¿Cómo iba a decir que metí la pata y que creo que tengo una cita con él? Tenía que llamar a Ryoga después y decirle que no podremos vernos. Aunque tenga ganas. Pero no puedo.
Ranma exhala bruscamente y se mete a la casa. No me doy cuenta de que estoy aferrada al teléfono moviéndolo con nerviosismo entre mis dedos. Esta de mal humor, lo se. Para Ranma aún es difícil mantener a raya su temperamento. Es difícil ya que yo pase por lo mismo y en ocasiones, cuando sabía que iba a explotar me exiliaba de todo el mundo.
Tal vez Ranma esté haciendo lo mismo.
Nuestra primera noche juntos bajo el mismo techo y ya estamos teniendo problemas.
Resignada dejo caer mis brazos a los costados e ingreso a la casa.
La cena se veía deliciosa, claro, si hubiera tenido mucho apetito la hubiera disfrutado completamente. Pero sabiendo que Ranma estaba enojado conmigo y que apenas me dirigía la palabra en la mesa, hizo que mí estómago renegara a la hora de comer. El apetito se había esfumado pero por educación me obligue a comer. El padre de Ranma esa noche no lo conocí ya que según dijo su esposa que el estaba atendiendo unos asuntos del trabajo, pero que mañana lo conocería. Tenía muchos nervios en conocer a su padre. Una parte de mi le guardaba un poco de rencor por las cosas que le había hecho a Ranma y por lo que también le había hecho a la pequeña Ranko. Aun no sabía qué tipo de problema era pero sabía que tarde o temprano me iba a enterar.
-Genial, sin ese hombre aquí disfrutaré la comida – mascullo Ranma.
Nodoka le dio una severa mirada, mientras que Ranko se limitó a bajar la cabeza y callar.
Ranma estaba sentado a mi lado, pero apenas me rozaba.
-Cuéntanos un poco de ti Akane – dijo Nodoka al ver que el silencio se comenzó a poner incómodo.
Genial.
-He, bueno…
-¿Cuánto llevas saliendo con mi hermano? – Ranko se apoyó de codos en la mesa y me miro con sus grandes ojos azules. Parecía divertida.
-Pues… - busque la mirada de Ranma. Necesitaba ayuda y estaba demasiado nerviosa.
-No somos novios – dijo de golpe.
Todos nos quedamos en silencio. Nodoka me miraba con la boca abierta y luego miraba a su hijo. Ranko se tapó la boca, sabía que quería reír y me sentía demasiado abochornada.
-Le he pedido que sea mi novia y me rechaza. Así que, oficialmente no somos nada – explica mientras bebe su vaso de agua.
Tapo mi cara con la mano. Ranma está yendo demasiado lejos. Estoy tan cabreada con él en este momento que juro por Dios que tengo tantas ganas de tomar mis cosas y marcharme de aquí. Esto fue una mala idea. Todo se está yendo a la basura y quiero matar a Ranma.
-Bueno, entonces… ¿Cuánto tiempo llevan no-oficialmente saliendo? – pregunta su hermana divertida.
Ranma parece más animado. Claro, avergonzarme con su familia parece ponerlo de buen humor.
-bastante tiempo hermanita. Yo diría… - se pasó la mano por la barbilla – Unos dos meses ¿Supongo?
Claro, dos meses de discusiones y confusiones, quería decir.
Para mi suerte la mamá de Ranma cambio de tema y nos contó sobre su viaje a China. Dice que el trabajo de su marido va de viento en popa y que por suerte todo les estaba saliendo de maravilla. Me di cuenta de que Ranma se tensó y el buen humor que había recuperado hace poco se había esfumado rápidamente.
La cena se terminó y la señora Nodoka se ofreció a llevarme a mi habitación. Sin mirar a Ranma y despedirme amigablemente con Ranko acepte y nos fuimos.
-Parece que alguien está en problemas – comentó con risa cuando salimos del comedor.
-¿Han discutido? – pregunta en voz baja mientras subíamos las escaleras.
Siento como mis mejillas arden ¿se dio cuenta? Bajo la mirada avergonzada. Quisiera que el suelo se abriera y me tragara.
-Lo siento señora Nodoka. Mire, si le incomoda puedo irme si quiere yo… -
-Claro que no – me interrumpe, su sonrisa me tranquiliza un poco –Sé que tuvieron alguna discusión porque cuando llegaron se lo veía tan feliz. Rara vez veo feliz a mi hijo. Pero cuando regreso de buscarte en el patio parecía que algo le molestaba.
Mí llamada con Ryoga…
-Mi hijo tiene un carácter algo difícil, pero es buen muchacho. Antes de que empezaran las clases, estábamos todos en China, hasta su amigo Mousse estaba con nosotros –suelta un suspiro mientras caminamos hasta llegar a mi habitación –Pasaron algunas cosas y el solo pasaba de mal humor, peleando con su padre, mucho más de lo que peleaba antes. Planeábamos quedarnos más tiempo y que él se quedara con nosotros pero decidió irse. Akane, lo que quiero decir es que desde la última vez que vi a mi hijo, era alguien diferente de lo que es ahora. Cuando lo volví a ver tenía un brillo especial en los ojos y cuando me hablo de ti – sonríe con emoción –supe que tú eras la causante de eso.
Sin poder evitarlo, sonreí. Mi corazón latía con fuerza y me sentía muy feliz.
-Dale tiempo, aún tiene que trabajar mucho con su carácter. Pero, sé que te quiere, puedo verlo en sus ojos. La manera en que te mira… - alcanza mi rostro con su mano y lo acaricia de manera maternal.
Por un momento sentí que mi corazón se rompía. Pude ver a mi madre en ella.
Mis ojos se humedecieron.
-Ahora ya es tarde, tienes que descansar. Toma un baño y duerme – entre a mi habitación. Tenía un nudo en la garganta que solo me limité asentir despacio y sonreír –Buenas noches mi niña.
-Que descanse y muchas gracias por todo – ella me sonrío y se marchó.
Al cerrar la puerta me arrime en esta. Deje escapar un suspiro desde el fondo de mi ser y me di cuenta que extrañaba a mi mamá. No me dolía el hecho de que ya no estuviera, ya no dolía como antes, pero ahora la melancolía golpeo fuerte mi pecho y deje que varias lágrimas se derramaran de mis ojos. La señora Nodoka tenía cierto parecido a ella. Hogareña, calmada, atenta y generosa.
Limpie mis lágrimas y decidí que era mejor tomar un baño. Estaba agradecida de que hubiera uno en la habitación, así no tenía que salir y toparme con Ranma.
Al salir de la ducha y ponerme la pijama, peine mi cabello. Cuando salí del baño Ranma estaba sentado en mi cama, tenía los codos apoyados en sus piernas y vi como su pecho subía y bajaba rápidamente al verme. Aún estaba molesta por el hecho de que me haya tratado de esa forma, dejar de hablarme y luego contarle a su hermana sobre nuestra relación.
-¿Qué haces aquí? – dije manteniendo mi distancia.
-Es mi casa, puedo estar aquí sí quiero – se encoge de hombros y me mira como si fuera la cosa más obvia del mundo.
Ruedo los ojos.
Imbécil.
-Claro, lo olvidaba. Es tu casa –caminé hasta la maleta y metí el cepillo –Puedo irme cuando quieras si no te gusta que este aquí.
Siento como se pone de pie, pero aún le sigo dando la espalda.
-Akane yo no quise decir… -
-¿Qué? ¿Qué me fuera? – Me volteé para enfrentarlo – Del modo en cómo me trataste hace un rato parecía perfectamente claro que no te gustaba mi presencia aquí. Así que si tienes algún problema conmigo, dímelo de una vez y me largo.
Ranma abre la boca y luego la cierra. Gruñe pasándose las manos por el cabello, sé que es un gesto que siempre hace cuando esta exasperado.
-¡Sabes que no quise decir eso! – alza la voz. Por un momento el miedo me invade y le hago un gesto para que haga silencio mirando alarmante la puerta –No nos van a escuchar. Ya están dormidas.
Suelto un suspiro y me dirijo a la cama para sentarme.
Me enfada el hecho de que estemos peleando y nos escuchen. No quiero perder los estribos con Ranma.
-Lo siento ¿De acuerdo? – dice desde su sitio. Yo aún sigo sin mirarlo, tengo mis manos enterrando mi cara.
No es que no quiera hablarle. Estoy tratando de calmarme para no gritar.
-Akane, entiende… - se acerca y se arrodilla delante de mí. Toma mis manos obligando de darle la cara –Me enfadé mucho cuando te vi hablando con Ryoga. Tú ya no eres nada suyo, no tiene por qué llamarte.
-Te expliqué, te dije que me llamo para saber cómo estaba.
Aferro mis manos a las suyas, trato por un segundo en ponerme en su lugar. Entonces recuerdo a Ukyo, si el aun estuviera manteniendo contacto con ella seguramente yo ardería en celos. Pero, pero Ranma nunca va a comprender la relación que tengo con Ryoga, que va mucho más allá de una amistad. Me refiero a una relación del tipo familiar, donde no puedes solo dejar de hablar con esa persona de la noche a la mañana. No quería explicárselo ya que ni yo sabría cómo hacerlo.
-Nena, siento mucho haberte tratado así. Dios, Akane no sabes el esfuerzo que estoy haciendo por tratar de calmarme – se incorpora para sentarse a mi lado y abrazarme –No quiero que te vayas, no te vayas.
Cierro los ojos y me calmo en sus brazos. Él también se relaja y deja de estar tenso.
-No me gusto lo que le dijiste a tu hermana – murmuro.
El suelta una risita y me aparta para mirarme.
-Lo sé, lo siento. Le agradas a Ranko, difícilmente a ella le gusta alguien – dice acariciando mi mejilla.
-A mí también me agrada ella. Ustedes, se parecen tanto.
-¿Increíblemente atractivos? Bueno en la familia Saotome tenemos nuestro encanto.
Suelto una risa y lo golpe en el hombro. El atrapa mi mano y sus ojos cambian. El azul intenso me atrapa y antes de darme cuenta él me está besando.
Me besa fuerte, con desespero. Tomo su rostro entre mis manos y luego está encima de mí. Mi cuerpo responde rápidamente a él y nos enredamos buscando más proximidad. Me pasa su brazo por debajo de mi espalda y con facilidad mueve mi cuerpo para que ocupemos completamente la cama. Enredo mis dedos en su cabello y los paso por su cuello y espalda. Ranma muerde mi barbilla suavemente provocando una corriente extenderse por todo mi cuerpo.
Si antes estuve enojada con él, ahora todo se ha ido. Lo único que siento, lo único que quiero es besarlo, abrazarlo, sentirlo cerca. Ranma suelta un gemido cuando me las arreglo para morder su oreja. Hace un puño sobre mi ropa y agarra el dobladillo de la camisa para sacar mi blusa. Estoy ardiendo por dentro y sé que él también lo hace. Estoy en brasier y un pequeño short para dormir. Ranma me mira con los ojos nublados por el deseo, mi cuerpo arde aún más por el modo en que me examina.
Se agacha y muerde mi hombro. Hago mi cabeza para atrás por los efectos que el provoca en mí. Agarro su camisa y se la quita rápidamente. Me encanta sentir su cuerpo, su piel bajo mis manos. Me aferro a él acariciando su espalda, dejándome maravillar por su cuerpo tan bien trabajado. Me aventuro gracias al placer que siento y sus besos apasionados, así que bajo mis manos y le toco el trasero. Siento como sonríe sobre mi boca y la muerde.
Me da la vuelta para que yo quede boca abajo, ahogue un grito ya que todo fue rápido y repentino. Ahora él está encima de mí, sobre mi espalda. Desabrocha mi brasier y me ayuda a quitarlo. Me aparta el cabello y besa mi nuca, hago puños con al sabanas ya que sus besos y caricias mandan choques de placer. Me tiene atrapada mientras besa mi espalda.
No puedo evitar gemir cuando siento que su mano baja hasta el dobladillo de mi short y lo baja con facilidad junto con mi interior. Ahora estoy desnuda y debajo de él, de espaldas.
Muerde mi oído y tengo que morder mi labio para evitar gritar.
-¿Qué tengo que hacer para que me digas que si? – murmura con voz ronca. Siento su aliento chocar contra mi oído y es delicioso.
-¿A qué? – digo con los ojos cerrados, embriagada de placer. Lo necesito tanto, tan desesperadamente.
Escucho vagamente como se baja los pantalones, pero no completamente.
-A que seas mi novia – dice mordiendo.
Gimo, al sentirlo justo ahí. Esta necesidad de sentirlo dentro de mi es tan grande, tan desesperada. El amor que siento por él también es grande y desespera.
-Esto. Es. Trampa – digo con dificultad, ya que está torturándome haya abajo.
-Se mi novia, Akane. Dime que sí. Mierda me muero por hacértelo – abre mis piernas y se coloca en medio de mí. Puedo sentirlo pero no completamente y esto me está volviendo loca.
Muerde mi hombro y sigue jugando conmigo. Lo siento justo ahí pero no quiere entrar. Me muevo para buscarlo pero él se aleja e insiste en que le diga que sí.
Mierda, es la peor manera que tiene para torturarme. Necesito sentirlo, necesito estar más cerca de él. Así que me importa un carajo todo.
-Sí, seré tu novia. Te quiero – las palabras salen de mi boca.
-Oh – gruñe.
Y se hunde en mí.
Y es la mejor sensación que he sentido. Tenerlo dentro de mí, escuchar decir que me quiere mientras entra y sale. Estoy locamente enamorada de Ranma Saotome.
..
-Eres el peor de los tramposos – estoy recostada sobre el hombro de mi ahora nuevo novio. El esta abrazándome y acariciando mi brazo con delicadeza.
Hace rato no fue para nada delicado. Aún recuerdo cuando lo hicimos y la forma en que me tocaba, la forma en que me agarraba el cabello mientras mordía mi hombro. El modo en que me hiso el amor fue increíble y lleno de pasión.
Me sonroje de solo recordar.
-Ahora eres mi novia y no puedes hacer nada para negarlo. Lo escuche claramente – su voz ahora era suave.
No puedo evitar reír.
-Bueno, siendo o no tu novia, no es correcto que estés en la habitación. Tu madre podría enojarse.
-¿Me lo dices ahora? parece que solo me usas para satisfacer tus deseos y ahora me quieres echar – me mira ofendido, pero sé que se está divirtiendo conmigo.
-Sabes que no es así – me levanto un poco para quedar frente a frente. Acaricio su rostro y toco los hoyuelos de sus mejillas cuando sonríe –me gustan tus hoyuelos.
Sonríe y también me acaricia. Pasa sus dedos por mi rostro y presiona mi entrecejo.
-A mí me gusta cuando se te arruga la piel aquí, cuando frunces el ceño. Siempre lo haces cuando no recuerdas algo o cuando estamos discutiendo, también cuando duermes suele hacerlo. Quisiera saber tanto que sueñas ¿Te dije alguna vez que hablas dormida?
Mi mente retrocede, y recuerdo la vez en que Ranma y yo nos habíamos dicho por primera vez que era imposible para nosotros olvidarnos y que lo que sentíamos era tan grande que asustaba. Fue la noche en que bese a ese chico por estar cabreada con él. Recuerdo que me había quedado dormida y él dijo que hablaba dormida.
-Nunca dijiste que fue lo que dije.
Se queda en silencio por un momento. Como si hubiera también retrocedido y viviendo aquel día.
-Dijiste mi nombre repetidas veces. Al principio pensé que estabas teniendo una pesadilla así que paré el coche un momento y te vi, y fruncías el ceño como estás haciendo ahora – dice mientras toca con su dedo mi rostro –Pero luego dijiste. Que no me fuera, que querías estar conmigo y que no querías perderme.
No sabía que decir. Me sonroje y sonreí ¿Enserio dije eso? Ni siquiera recuerdo haber soñado. Ranma alza su cara y me besa despacio.
-Por eso quise quedarme esa noche contigo. Tenía curiosidad de saber que más soñabas.
-¿Seguí haciéndolo? – pregunte un poco avergonzada.
-Murmuras ciertas cosas, pero sé que se trata sobre mí.
Me aparte de el y tapé mi cara con la almohada. Estaba avergonzada y Ranma parecía disfrutarlo. Me busco para abrazarme.
-Oye, tendría que sentirme halagado al saber que sueñas conmigo. Aunque sean pesadillas, sé que ni en tus sueños dejo de estar presente.
-Hoy no tendrás suerte. Tienes que ir a dormir a tu habitación – dije asomando un ojo por mis dedos.
-¡De eso nada! Me quedaré a dormir contigo y que todos se jodan – me abraza con fuerza.
-Ranma ¿Qué va a decir tu mamá?
-Si te preocupa que te haya escuchado gemir, tranquila, no lo hizo. Aunque pegues unos gritos los cuales no me desagradan al contrario me excitan mas y… -
-¡Ranma! – golpeo su estómago.
Él se hecha a reír.
-Akane, mi mamá no va a decirnos nada por el simple hecho de que eres mi novia y ya no vivimos en pecado – al ver mi expresión deja de reír –Akane, mi mamá sabe lo que sentimos el uno por el otro. Te aseguro que todo está bien, además estoy mayorcito como para que me nieguen algo. Pero si no te sientes cómoda muy bien podemos buscar un departamento para ambos y…-
-Espera, eso es muy precipitado. Ranma, apenas llevamos siendo novios ¿Qué se yo? ¿Unas cuantas horas?
-Pero lo que sentimos viene desde hace mucho más tiempo.
-Irnos a vivir juntos es muy rápido, debemos tomarnos nuestro tiempo.
Él se queda en silencio y acaricia mi rostro.
-Sí, tienes razón. Pero hoy dormiré contigo.
Negué con la cabeza, ya no podía decirle que no. además, me gustaba mucho la idea de dormir con el, cuando dormíamos juntos podía estar mas relajada y disfrutaba estar entre sus brazos. Asi que después de unos cuantos besos de buenas noches, me deje llevar por la oscuridad mientras el me rodeaba.
