COSAS DE NOVIOS

CAPITULO 17

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-¿Qué harán esta tarde? – me pregunta Ranko. Ambas estamos comiendo un poco de cereal que la mamá de Ranma nos sirvió muy amablemente antes de irse hacer sus recados.

Ahora mi novio está terminando de darse un baño luego de que casi peleamos porque no quería dejarlo bañarse conmigo. Que durmamos juntos es una cosa, pero que tengamos que bañarnos juntos es otra. Además, Ranma no quería solo bañarse precisamente. No sé qué hubiera pensado la madre de Ranma si hubiera sabido que dormí con su hijo. La única que lo sabe es Ranko ya que entro a mi habitación sin tocar y fue algo de lo más vergonzoso.

-Tengo que estudiar para unos exámenes. Pronto habrá vacaciones y necesito estudiar.

-¿Ya se termina este periodo de clases? – pregunta asombrada. Niego con la cabeza rápidamente y trago mi cereal.

-No, solo que en unas dos semanas más o menos se celebrara algo en la universidad así que no habrán clases.

-Bueno, pues dile a Ranma que te ayude a estudiar. Es un geniecito – dice dando vueltas su cuchara en el aire.

No me imaginaba a Ranma siendo muy estudioso. Aunque no lo he visto cogiendo un libro y estudiar ¿Lo hará en su tiempo libre? Tal vez le pide ayuda para algunas cosas que no entienda. Ranko hoy esta de lo más linda, viste un overol con una blusa rosa corta. Lleva una trenza y su cabello rojo como el fuego realza sus ojos. Por un momento me imagino a Ranma con el cabello rojo y sin duda serio la copia de su hermana. Pero a mi Ranma no le luce tal color. El suyo es oscuro y realza su piel blanca y sus ojos azules.

-¿Aun vas a la escuela? – de repente quiero saber mas sobre ella.

-Sí, pero este año ya término – Ranko se levanta para dejar su plato en el lavamanos. Regresa y se sienta en el mesón, frente a mí con su inigualable sonrisa.

-¿Qué piensas estudiar en la universidad?

-No lo sé. La verdad si me gustaría estudiar algo que tenga que ver con la economía, pero todo eso depende de mí prometido.

Me atraganto con mi desayuno. Casi lo escupo, me golpeo el pecho. Ranko sonríe al ver mi expresión. La miro con los ojos abiertos de par en par.

-¿Tienes prometido? – las palabras salen atropelladas de mi boca.

-Te sorprendí ¿verdad? – suelta una carcajada. Ella parece de lo más relajada, yo en su lugar no estaría así –Es un compromiso que tengo. Lo arreglaron mis padres cuando era pequeña.

Sentí una pena grande. Recordé a Shinossuke, también le pasaba lo mismo. Sentí lastima por ellos.

-Pero, pero eso es… digo, eres muy joven para casarte ¿Por lo menos lo conoces? – pregunto con un poco de temor por meterme en asuntos que no me corresponden.

-No seas boba – dice riendo –Claro que lo conozco, estoy interesada en tratar un acuerdo con él. No quiero casarme aun pero podemos aplazarlo.

De verdad no sé qué decir. En mi mente se generan miles de preguntas pero no puedo sacarlas.

-Bueno, ya estoy listo ¿Qué hay para desayunar? – Ranma entra en la cocina en ese momento.

Trato de recuperar la compostura. Así que este era el problema, pues supongo que sí, ya que no veo que otra cosa sea más grave para poner a Ranma en contra de su padre. Ranko me guiña el ojo y me hace una seña con el dedo para que mantenga el secreto. Asiento torpemente con la cabeza en el momento que Ranma se acerca a mí y me mira enarcando la ceja.

-Estas pálida ¿Qué pasa? – pregunta mientras se sirve cereal.

-Eh… pues

-Le pregunté a Akane si ustedes ya habían tenido sexo y se puso toda colorada – Interviene por mi Ranko.

Ranma deja caer la caja de cereal encima del plato y masculla maldiciones en voz baja. Luego mira a su hermana con aspecto serio, pero luego se ríe.

-Ranko ¿Por qué pones en una situación incómoda a mi chica? Mírala, hasta se sonrojo – me señala con su cabeza.

-Oye, pero tu dijiste que no eran novios ¿Me mentiste? – la pequeña pelirroja se cruza de brazos y lo mira enojada.

-No, no te mentí. Pero anoche hablamos y la convencí, nadie puede resistirse a tu hermano. Puedo ser muy persuasivo con las mujeres

Pongo los ojos en blanco y le lanzo un pequeño trozo de cereal en la cara. Él se ríe y me arroja otro.

-¿Por qué no vamos al cine esta tarde? Hace mucho que no estaba por aquí y odio ver las películas chinas. Odio leer los subtítulos – dice Ranko, se pasea hasta mi lado y me toma de las manos –Vamos Akane, no siempre tengo compañía femenina. Bueno, aparte de mi mamá.

-¿Qué pasa con tus amigas del colegio? – Pregunta Ranma mientras come –Pensé que eras popular como tu hermano.

Ranko pone los ojos en blanco y dice:

-Si tuviera la misma fama que tú, créeme, las chicas me detestarían.

-Mocosa impertinente – se queja Ranma lanzando un cereal hacia ella.

Ranko exhala con fuerza y niega con la cabeza.

-Además las amigas que tengo son demasiado niñas fresas como para salir conmigo. Siempre quieren ir al centro en busca de chicos guapos. Eso no va conmigo.

Dentro de mí nace un sentimiento de cariño y comprensión por Ranko. Ella tiene un carácter maduro pero al mismo tiempo parece tener la impulsividad de su hermano. También me recuerda un poco a Nabiki por su manera de expresarse.

-Está bien ¿tienes en mente alguna película?

Ranko chilla y me abraza. Ranma niega con la cabeza.

-Dale la mano y te tomara todo el brazo. Créeme, en un par de días estarás de arriba abajo con la señorita hiperactividad buscando algo entretenido que hacer, y puedes asegurarte a ti misma que yo no participaré.

-¡No seas melodramático! No le hagas caso, Akane. Es absolutamente falso que yo sea así – su sonrisa inocente me hace sonreír.

-Tranquila, se cómo es Ranma a veces – ambas reímos a ver refunfuñar a Ranma.

-Podemos ver una de terror o de acción. Entonces ¿Nos vemos esta tarde?

Me hace sonreír su entusiasmo.

-Claro, tú ganas. Te llevaremos al cine – dice Ranma de mala gana. Yo lo golpeo por debajo –Pero si dejo de estar tiempo con mi novia por más de tres días, te las verás conmigo.

-Claro que nos encantaría ir contigo – digo rápidamente antes de que Ranko responda a las impertinencias de su hermano mayor.

-¡Genial! Entonces nos vemos después – y se va revoloteando de la habitación.

-Ahora se te pegara como una lapa. No quiero imaginarme cuando entre a tu habitación sin pedir permiso como siempre hace y nos vea teniendo sexo, supongo que eso la traumaría – dejo la cuchara a la altura de su boca pensativo – No, creo que no la traumaría. A veces la mente de mi hermana es maquiavélica.

-¡Ranma!

-¿Qué? Es verdad, ella es muy imprudente.

Suspiro y voy a dejar mi plato al lavamanos. Ya que la mamá de Ranma no está porque dijo que tenía que hacer algunas cosas en el centro, lave los trastes sucios. Ranma al poco momento se levanta y me rodea la cintura con sus brazos.

-¿Lista para irnos? – Muerde mi oreja y mis rodillas flaquean – También podemos llegar tarde –susurra con voz ronca.

-Claro que no, tengo que ir – me viré para quedar frente a él. Ranma se inclinó un poco rozar mi frente con sus labios –Y si tú quieres mantener tu buena reputación de buen estudiante que saca puros diez. Lo mejor será que vayas tambien.

Ranma se aparta de mi al parecer impresionado. Me mira frunciendo el ceño y dice:

-¿Quién te dijo eso?

-Muchas personas lo han comentado.

-Humm… bueno es verdad, no lo niego. Tal vez algún día necesitas que alguien te explique las clases. Puedo ofrecerme si me das algo a cambio – Se acerca a mí de forma seductora mientras pasa sus dedos por los botones de mi blusa de lino.

-¿Y que sería? – paseo mi mano lentamente por su pecho, dibujando con mi dedo pequeños círculos.

-Tu qué crees… - susurra antes de apoderarse de mis labios. Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello para acercarlo más a mí.

-¿Voy a tener que ver esto todos los días? – la voz de Ranko hizo que pegara un brinco haciendo alejarme lo más posible de Ranma.

Mi novio puso los ojos en blanco y me miro señalándola con la mano acusatoriamente.

-Te dije que es imprudente.

Al llegar a universidad, vi que a las personas no se les hacía raro verme con Ranma. Al principio cuando llegamos juntos captaba todas las miradas. Ahora perecía que todos se estaban acostumbrando. Ranma me toma de la mano mientras me acompaña a mi salón.

-¿Te veré más tarde para ir a buscar a la señorita problemas?

-No le digas así a tu hermana – lo riño. Mi teléfono empieza a sonar y por un momento el miedo invade mi cuerpo al pensar que podría tratarse de Ryoga.

Para mi suerte, era mi hermana.

Hago una seña con el dedo a Ranma para que guarde silencio.

-Hola Nabiki ¿llamando para reportarme? Está todo bien

-Por el bien de Ranma, espero que así sea. También te llamaba para recordarte sobre la fiesta de mañana – su voz sonaba cantarina desde la otra línea.

-Ah, claro… la fiesta – muerdo mi labio y miro a Ranma. El parece entrecerrar los ojos al escucharme hablar sobre la fiesta –Claro que no lo olvido.

-Ya que será en casa de Mousse y como Ranma vive cerca está más que claro y obvio que nos veremos allá.

-Pero no he traído vestidos conmigo. Dije que pasaba por tu departamento para que me prestaras algo ¿Recuerdas?

-Oh, claro, lo siento lo olvide por completo ¿Entonces nos vemos después de clases mañana? Así nos iremos juntas.

-Claro, entonces nos vemos.

-Adiós hermanita ahora no tan niña.

Cuelgo. Levanto la vista para ver a un molesto Ranma Saotome esperando explicaciones.

Suelto un suspiro y digo:

-Le prometí a Nabiki que iría a la fiesta que nos mencionó Ming el otro día.

Ranma me mira por unos segundos que para mí parecían horas.

-Claro que no irás.

-¿Qué? – me separo de él sorprendida –Ranma, se lo prometí a Nabiki y ten por seguro que iré.

-¿Te recuerdo la clase de personas que habrá en esa fiesta?

-¿Y te recuerdo que esas personas son tus amigos? – miro a Ranma con los ojos abiertos de la impresión ¿Ahora detestaba a sus amigos? ¿Por qué había cambiado tanto?

Ranma ahoga un grito de desesperación apretando el puño contra su boca. Se pasea como tigre enjaulado alrededor de mí.

-¡¿Por qué nunca haces caso a lo que te digo?! – grita de repente.

Me sobresalto un poco, y veo como somos presa de la mirada de todos. Los chicos murmuran a nuestro alrededor y siento como mis mejillas se sonrojan. Más por la rabia que por la vergüenza. Ranma parece no notarlo. Esta cabreado mirándome.

-Escucha una cosa Ranma – lo señalo y me importa un bledo que nos miren o no –No tienes ningún derecho en prohibirme nada. Si quiero salir con mi hermana lo haré y esperaba que nos acompañaras pero bien puedes quedarte en tu casa haciendo berrinches y me da igual…

-Soy tu novio y… - me interrumpe pero y lo corto enseguida.

-Y si quieres seguir siendo mi novio vas a respetarme ¿Y si no lo haces? Puedes olvidarte de mí definitivamente – dicho esto doy media vuelta y entro a mi salón rápidamente.

¿Qué pasa conmigo? Tomo bocanadas de aire. Hace mucho tiempo que no peleaba frente a las personas. Definitivamente Ranma está sacando esa parte de mí que había enterrado hace muchos años. Si la Akane de ese tiempo estuviera aquí, seguramente le hubiera dicho más cosas o simplemente lo hubiera golpeado hasta el cansancio.

No, no, yo no era así. Había cambiado.

Era diferente.

-Eso fue audaz – la voz de Shinossuke suena a mi lado.

Levanto la cabeza y lo veo con su peculiar sonrisa de lado.

-¿Qué? – por un momento no sé a qué se refiere.

-Lo que le dijiste a Ranma. Si no lo sabias, estaba un poco cerca de ustedes – su sonrisa llena de orgullo resplandece en su rostro - ¿Una chica de esta época defendiendo sus derechos? Últimamente las chicas japonesas son sumisas.

-¿Disfrutaste del show? Si sigo con Ranma seguramente habrá muchos más – digo con un tono divertido.

-Te seré franco. Cuando recién te conocí pensé que eras de las chicas tímidas y sumisas, pero ahora que te conozco sé que no eres así, eres fuerte y no dejas que nadie se meta contigo. Es decir, primero la cachetada que le diste frente a todo el campus y ahora le gritas – suelta una carcajada –Ahora el parece el sumiso.

¿Me había convertido en una sumisa? ¿Todo mi esfuerzo para cambiar mi carácter me había convertido en una persona sumisa y débil?

La voz de Shinossuke ahora sonaba lejana en mi cabeza.

Cuando las clases finalizaron había quedado con mi amigo para vernos en las clases de mañana y charlar un poco sobre el plan que tenía para arruinar la cena donde conocería a su prometida y a sus futuros suegros. Había prometido a Shinossuke asistir con él, como una figura de apoyo. Era mi amigo y tenía que estar con él en las buenas y en las malas.

Me dirigí al estacionamiento para tomar la salida más fácil para irme al departamento. Asumí que Ranma estaría molesto por haberle gritado en público y haber tachado su imagen de macho alfa frente a todos. Así que también asumí que no querría verme así que dormiría esta noche en mi departamento. Seguramente a Nabiki le daría un infarto e inmediatamente buscaría a Ranma con una pala y un arma en el baúl de su auto. ¿Habría sido una buena idea mudarme por unos días a su casa? Es decir, no llevamos ni una semana y ya estamos peleando y ahora estoy yendo a dormir a otro lado.

Suspiro tristemente. Tal vez estaba llevando todo rápidamente.

Lo extraño.

Lo amo y no puedo evitar sentirme mal sabiendo que tal vez está enojado conmigo. Pero, vamos, él también tuvo gran parte de culpa.

-¿Huyendo como de costumbre? – la voz de Ranma me recorre como electricidad por todo el cuerpo. Mi cuerpo tiembla.

Me doy la vuelta y lo veo de pie apoyado de costado sobre la pared. Lleva los brazos cruzados y un aspecto relajado. Me es imposible moverme más de lo que me he movido. Se ve realmente hermoso y mi cuerpo ruega por abrazarlo y besarlo. Cierro mis ojos y trato de concentrar más mi enojo que el deseo.

-¿Qué haces aquí? – suelto rápidamente.

-Más bien, tu ¿Qué haces aquí? Te fui a buscar pero saliste como un rayo ¿Hacia dónde ibas?

-Iba a… iba a buscar algo de comer – ruedo los ojos buscando alguna distracción visual.

-Mientes ¿Crees que no te conozco, Akane? Si no estoy mal, estoy seguro que ibas a tu departamento porque peleamos y como odias enfrentar los problemas tu mejor solución era irte sin hablar conmigo.

Maldición.

-Ranma, no me conoces – doy un paso hacia atrás, pero él me alcanza en dos zancadas.

Me aprieta contra el muro y su cuerpo. Siento el perfume de su piel atravesar mis fosas nasales y por un momento me pierdo en el delicioso aroma de Ranma, mi Ranma.

-Te conozco lo suficiente para saber que huyes de mí siempre que no sabes cómo controlar la situación – susurra contra mi sien –Te conozco lo suficiente como para saber que negaras que estas huyendo. Pero, tú tienes que conocerme lo suficiente como para saber que iré hasta el infierno con tal de encontrarte y aclarar las cosas.

Me quedo sin aliento y solo quiero que en este momento se calle y me bese. Cierro los ojos.

-Fui un imbécil y lo siento. Sé que no debo prohibirte nada, sé que exagere las cosas al decirte que no irías ¿me perdonas?

Abro los ojos lentamente, el azul de su mirada me pierde por un instante.

-¿Entonces irás conmigo? – pregunto con voz suave.

Quiero besarlo. Muero por besarlo.

-No dejaré que mi novia vaya a una fiesta con un montón de lobos que quieran devorarla con la mirada – sonríe y besa la punta de mi nariz –Claro que iré contigo.

Entonces no resisto más y lo beso. Agarro el cuello de su camisa y lo jalo hacia mí, Ranma responde con un gruñido y se apodera de mi boca de manera salvaje. Muerdo su labio y el arremete con su lengua en mi boca.

Entonces escuchamos los silbidos de las personas, y algunas frases como "vayan a un hotel" en el aire. No puedo evitar reír y sentirme avergonzada.

-Definitivamente me has cambiado Ranma Saotome – digo mientras lo separo de mí. Nunca habría imaginado esta parte de mí. La que pelea frente a todos y besa a su novio de manera efusiva en la calle.

-No, definitivamente, tú me has cambiado a mí – dice de modo serio.

Por un momento sus palabras me llegan y siento ganas de abrazarlo. Entonces sonríe y me extiende su mano.

-¿Lista para una tarde con mi hermana? Te recuerdo que suele tener pilas que pueden durar todo el santo día. Ella nunca se cansa.

-¿Tú estás acostumbrado? – pregunto algo divertida.

-Bueno, suelo beber unos cuantos energizarte cuando ella me pide que la acompañe hacer alguna cosa.

No puedo evitar reír. Me toma de la mano y nos dirigimos hacia su auto.

-¿Entonces tenía razón? – pregunta cuando ya estamos dentro.

-¿Sobre qué?

-¿Pensabas ir a tu departamento para ocultarte de mí?

Tuerzo mis labios. Odio cuando tiene razón.

-Akane, cuando se trata de ti. Sería capaz de buscar de bajo de cualquier roca con tal de encontrar tu lindo trasero y traerlo de vuelta hacia mí.

-Todo iba bien hasta que dijiste "lindo trasero" pensé que dirías algo más romántico – digo rodando los ojos.

-No te acostumbres tanto, nena - suelta riendo. Es tan adorable cuando ríe, me encantan sus hoyuelos.

Parece un poco sonrojado. Creo que el ser romántico a veces no es su fuerte.

-¿Dónde será la fiesta? – pregunta y sé que quiere cambiar de tema rápidamente.

-En casa de Mousse, pensé que ya sabías – entonces caigo en cuenta de algo que no me había fijado –Hace un tiempo no te he visto con Mousse ¿No te dijo nada de su fiesta?

Ranma se quedó callado por un momento y salió del estacionamiento. Parecía realmente incómodo.

-Nosotros, he… no estamos llevando las cosas bien en este momento – dijo sin siquiera mirarme.

-¿No se hablan? Pensé que ese tipo de peleas se lo dejaban a las chicas ¿Ocurrió algo malo?

-No, nada importante ¿Las chicas siempre quieren saber de estas cosas?

-Bueno, pues si, además Mousse es tu mejor amigo – veo las facciones de mi novio, no está nada cómodo.

Se revuelve en su asiento.

-Akane, realmente no quiero hablar sobre esto ¿De acuerdo? Suficiente con que tenga que ir contigo a esa fiesta.

-Si no quieres ir no vayas, no quiero que te sientas incómodo. Además, estaré con Nabiki y…

Ranma me corta con los ojos desorbitados, como si hubiera dicho que iría la tercera guerra mundial a pelear por el bien de mi país.

-Absoluta y definitivamente no. Irás conmigo o no irás.

-Ra-nma – digo con cansancio dejando que mi cabeza choque con el asiento.

-A-ka-ne, ya hablamos de esto .

-¡Claro que no hemos hablado sobre esto! No puedes darme ordenes – digo cruzándome de brazos.

-Akane yo no… - veo como sus nudillos se vuelven blanco sobre el volante – Dios, mira, yo no quiero darte ordenes solo, solo… maldición no quiero que peleemos. Iré contigo porque eres mi novia y porque me gusta pasar tiempo contigo y porque te quiero ¿Entendido?

Al ver a Ranma tan preocupado como molesto y a la vez triste y alterado no quise dar más gasolina al fuego. No quería provocar una explosión por su parte y la mía. Pase mi mano por su hombro y apreté fuerte, el al parecer se relajó y dejo de tensar su cuerpo.

-yo también te quiero – pude escuchar como dejaba salir todo el aire de sus pulmones y sonreía ligeramente - ¿listo para una tarde con tu hermana?

Su semblante cambio radicalmente y negó con la cabeza.

-Definitivamente no ¿Podemos parar en una tienda y comprar energizaste? O también podemos parar en una farmacia y comprar algunas pastillas para dormir y verter un poco en su jugo asi podría…

-¡Ranma! Por supuesto que no – golpeo su hombro –Además, ese tipo de medicamentos no te lo venden sin una receta, pero tengo una amiga que podría vendernos.

Ranma se queda con la boca abierta y me mira por un segundo antes de estallar de risa. Escuchar su risa era algo hermoso para mí, mucho más si yo era la causante.

..

Ranma tenía mucha razón cuando dijo que Ranko tenía más energía que mil niños de tres años jugando en plena mañana. Salir con ella fue muy agotador, estuvimos dando vueltas por el centro comercial probándose vestidos, zapatos antes de que empezara la función de las siete de la noche. Estuvimos literalmente recorriendo todo el centro comercial una y otra vez buscando aquella tienda donde había visto aquellos zapatos de bailarinas que tanto le habían gustado. Ranma en ocasiones me miraba y podía leer en sus ojos un "te lo dije" Ranko parloteaba sin cesar sobre cómo sus amigas preferían usar tacones pero como ella le gustaban más los zapatos bajos. Ranma caminaba a mi lado con las manos cruzadas tras su cabeza mirando distraídamente algunas vitrinas donde había cosas de tecnología o prendas para hombres.

-Bien, creo que ahora podremos ver la película – dijo mientras miraba su reloj.

-¡Que buena noticia! Ahora podre echarme una siesta de dos horas – dijo con sarcasmo su hermano mayor.

Yo le hinque con el codo el costado.

-Es mejor apresurarnos antes de que empiece – dije esperando que Ranko no se molestara con Ranma. Pero esta no le había hecho caso.

-También hay que comprar palomitas y nachos y también hog-dog y muchos dulces – dijo con entusiasmo mientras nos jalaba de las manos para llevarnos con ella.

-¡Dulces no! Después no dormirás y no quiero tener que aguantarte durante la madrugada – reniega Ranma.

-¡Claro que dormiré! Eso de que los dulces te ponen hiperactivo en las noches es una mentira.

-¿Recuerdas hace dos años en Halloween?

-¡Llegamos! – dijo sin prestarle atención a su hermano. Y compro todo lo que había dicho que compraría.

La película no era tan mala, al contrario estaba entretenida. Pero yo estaba tan cansada que me era difícil prestar atención. Ranko estaba expectante a cada escena y comiendo sus palomitas con entusiasmo. Voltee a mi derecha y vi a mi novio con la mano apoyando su mentón y durmiendo. Solo faltaba que roncara.

El día fue muy largo y estaba realmente cansada, había caído en cuenta de que no había estudiado para el examen del lunes y que tenía que ponerme al día. Pero por ahora, solo quería dormir. Llegamos tarde a casa y por ende nos perdimos de lo que debió ser una deliciosa cena de la señora Saotome.

-Gracias por esta linda tarde chicos, hace mucho que no me divertía – dijo Ranko mientras bostezaba –Bien, iré a dormir, nos vemos.

Se despidió agitando su pequeña mano y subio las escaleras.

-Descansa – dije antes de perderla de vista.

-¿Cómo te sientes? – pregunto Ranma mientras subíamos lentamente las escaleras.

-Como si hubiera subido una montaña tres veces.

-Te lo dije, su energía es imparable. Tengo la teoría de que mi hermana se alimenta de la energía de los demás, por eso nosotros terminamos agotados y ella no.

-No digas tonterías – digo mordiéndome el labio para no reír.

Al llegar a la habitación le bloqueo la entrada a Ranma. El me mira enarcando una ceja, trata de entrar y yo vuelvo a bloquearle el paso.

-No pretenderás que duerma en el pasillo.

-Tú, dormirás en tu cuarto. No quiero que pase lo de esta mañana con Ranko y nos vea de nuevo – me sonrojo de solo recordarlo.

-Eres mi novia ahora, así que dormiremos juntos. Además, podemos ponerle seguro a la puerta, así esa chiquilla no entrará – Ranma con un movimiento calculado logra entrar a la habitación dejándome aprisionada entre la pared y su cuerpo –Además, contigo puedo dormir bien – susurra sobre mi mejilla.

Cierro los ojos y me pierdo en su aroma.

-Está bien – digo sin más. Es decir, ¿Quién se resistiría a dormir con este hombre?

-Te quiero – dice besándome lenta y suavemente.

Esa noche no hicimos nada, simplemente dormimos abrazados. Ranma susurraba pequeñas historias sobre su niñez. Sobre cómo había entrenado muy duro para aprender una técnica que su padre le estaba enseñando. También me hablo sobre su fobia a los gatos y como su padre fue el responsable. También me hablo sobre como fue el día más feliz de su vida cuando nació su hermana. Fui quedándome dormida imaginando las escenas en mi cabeza y la voz de Ranma narrando. Hasta que me perdí en los sueños con un niño de ojos azules jugando alegremente con una pequeña pelirroja.