Hola chicos. Estoy aquí tan pronto como pude con otro capitulo mas. Espero que les guste y pues esta historia esta como que llegando a su fin jeje siii después de muuuchos capítulos pero ahora quiero hacer como una segunda parte de esto.
También quiero agradecer sus comentarios y a todos, son lindos y me animan mucho a seguir con la historia.
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EL TEMPERAMENTO DE RANMA
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CAPITULO 18
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-¿Lista para conocer a mi padre? – murmura Ranma mientras está despertando.
Abro los ojos y parpadeo un par de veces. Es cierto, seguramente hoy conocería al padre de Ranma. Los nervios recorren mi cuerpo y me pregunto qué dirá de mí el señor Saotome. Siento miedo de que piense algo malo estando yo aquí. ¿Me vera con malos ojos? ¿Me criticara por dormir con su hijo? Bueno, no creo que lo sepa, pero estoy segura que lo sospechará.
-Tengo que tomar un baño y arreglarme – digo mientras me incorporo en la cama rápidamente.
Ranma me toma del brazo y me detiene.
-¿Por qué tanta prisa?
-¿Bromeas? Conoceré a tu padre y tengo que verme presentable – me suelto de su agarre y me siento en la cama, respiro hondo pasando las manos por mi rostro tratando de calmarme.
Los nervios me pueden.
-Hey, tranquila. Él no va hacerte o decirte nada malo, sabes que nunca lo permitiría – dice mientras acaricia mi mejilla suavemente.
-Es tu padre Ranma ¿Qué hay de malo que quiera dar una buena impresión? De todos modos, soy la novia de su hijo – me zafo de su agarre y me levanto.
La verdad, es que estoy de los nervios. Sé que a Ranma no le agrada su padre, pero es la casa de él y no quiero causar una mala impresión y que me eche.
Ranma resopla con fastidio y se sienta en la cama.
-Sabes perfectamente que me importa un bledo lo que piense mi padre de mí – dice en voz alta y se levanta – También tiene que importarte nada lo que piense de ti.
-Es tu padre Ranma, y sé muy bien que no te agrada y que te da igual lo que piense – trato de calmar mi tono de voz – Pero sigue siendo su casa y no quiero causar una mala impresión y que me eche por mirarlo con mala cara. Es algo que se llama educación y creo que lo sabes.
Me doy la vuelta no sin antes darle una severa mirada a mi novio. Ranma se queda en silencio por un momento y antes de que pueda entrar al baño cierra la puerta y me impide el paso.
-Bien podemos irnos y tener nuestro propio apartamento.
-¿Qué?
-Ya sabes, vivir juntos, lejos de todo, lejos de todos – su voz suena ansiosa.
-Ranma ¿Te estas escuchando? Es muy pronto para que vivamos juntos, te lo he dicho antes. Yo… no creo estar lista, Además, ¿no me pediste que viniera para ayudarte a controlar tu temperamento? ¿No se supone que eso es por lo que vine?
-¿No vienes porque quieras estar conmigo? – suelta de repente. Me quedo mirándolo sorprendida y doy un paso hacia atrás –Gracias por el aprecio que me tienes – escupe con sarcasmo.
Por un momento me quedo con la boca abierta de la impresión por su cambio de humor.
-¿Qué sucede contigo? Si no quisiera estar contigo, no estaría aquí en primer lugar ¿Qué te pasa Ranma? ¿Acaso dudas de lo que siento por ti?
Ranma guarda silencio y agacha la mirada. ¿Siempre tenemos que estar discutiendo? No podemos tener un día tranquilo sin discutir ¿verdad? Las peleas con Ranma me cansan demasiado y me entristecen. Tal vez tenga miedo de verse con su padre, aun no sé cómo son sus peleas, tal vez sean malas.
Respiro hondo y me calmo. Sé que Ranma no tiene problemas para poder confiar en las personas. Me duele que pueda dudar de mis sentimientos.
Quiero que entienda que lo que más quiero es estar junto a él.
Me acerco a él y tomo su rostro entre mis manos.
-Todo saldrá bien ¿De acuerdo? No te dejaré solo ni un momento – le aseguro. Pero el sigue mirándome en un tono triste.
-Dímelo.
-¿El qué? – se acerca hasta mí, puedo sentir nuestros labios apenas rozándose y cierro mis ojos.
-Que me quieres y que no me dejaras por nada del mundo – puedo notar el miedo en su voz. Unas ganas enormes de llorar se apoderan de mi ¿Por qué es tan inseguro? Quiero demostrarle que nunca dejaré de quererlo y que estaría con el siempre.
-Eso ya lo sabes. Sabes perfectamente que te quiero, de que estoy enamorada de ti y que estaría contigo por el resto de mi vida – digo ahogando un sollozo.
-Oh, Akane – se apodera de mis labios con suavidad.
Me besa con tanto amor que no puedo contener las lágrimas. Me aferro a su cuello y lo aproximo a mí eliminando todo tipo de distancia. Mi cuerpo y el suyo se reconocen tan bien que se acoplan perfectamente. Ranma suelta el moño que tengo en el cabello con delicadeza y deja que caiga en cascada sobre mis hombros. Sus dientes atrapan mis labios y la corriente se extiende por todo mi cuerpo. ¿Tanto puede expresar una persona sin palabras? Las caricias de Ranma me transmiten tanto amor que mi corazón difícilmente puede mantenerse cuerdo.
Sus manos me acarician tan delicadamente, como si tuviera miedo de romperme. Recorre mis hombros despacio, sus yemas tocan cada centímetro de mis brazos y manos. Baja por mi cintura y sujeta mis caderas. De un jalón me acerca a sus caderas y respira fuerte sobre mis labios.
Sin poder ser cuerda de mis acciones siento como Ranma abre la puerta del baño y cierra con seguro de tras de nosotros, y yo no puedo hacer nada, solo me dejo llevar por él.
Su cuerpo aprisiona el mío y puedo sentir su excitación sobre mi vientre. Es tan delicioso, están tal placentero. Recorre mi cuerpo con las mismas caricias suaves, pero a la vez se aferra a mí como si llegara a perderme. Sus besos se intensifican y cuando abro un poco los ojos puedo ver como arruga el ceño, algo le molesta, algo le perturba y siento el miedo correr por mis venas, puedo sentir el frio en mi sangre. Miedo de perderlo. Entonces lo beso con mayor fuerza, el gruñe y sé que puede sentir el mismo miedo que yo. Nos besamos como si fuese el último beso que nos fuéramos a dar en la vida. Duele pero a la vez es tan excitante.
No quiero perderlo.
Quiero pertenecer a él por siempre.
Solo a él.
-Te amo – murmura con la voz cargada de dolor y amor. No puedo evitar soltar más lágrimas al escuchar esas palabras y besarlo como si la vida dependiera de ello.
Me arranca la blusa de dormir y la arroja al suelo, sin perder tiempo vuelve a tomar mi rostro y besarme con mucha más pasión que antes. Ahogo un gemido cuando siento su mano en mi pecho, presionando con delicadeza pero a la vez con ansias. Mis manos jalan de su cabello y el gime presionando su cadera con la mía aún más fuerte. Me arranca el short con todo y me levanta haciendo que mis piernas abracen sus caderas. Todo ahora es fuego, es pasión y solo quiero que me haga suya una y otra vez.
Con un rápido movimiento que no pude ver siento como me penetra con fuerza. Grito y choco mi cabeza contra la puerta. Ranma gime fuerte y entierra su cara en mi cuello, sigue penetrándome, fuerte, duro, acompasado. Clavo mis uñas en sus hombros y cierro mis ojos con fuerza.
-Dímelo. Dime. Que no me dejaras nunca. – dice entre jadeos mientras sigue con sus movimientos.
Yo trato de no gritar, me pierdo en sus embestidas y me aferro a él como si fuera mi salvavidas. El hombre que amo, el hombre que me ama.
-No te dejaré – ahogo un gemido. La mueca en mi cara seguramente le muestra como estoy disfrutando del momento y como lo amo.
-Dime que me amas – sus embestidas se vuelven más fuertes.
Siento que estoy a punto de estallar.
Siento miles de emociones en mi corazón.
Siento que moriría sin el.
-Te amo, Ranma. Te amo – entonces me vengo y el también conmigo.
Lo escucho gruñir fuerte y se apodera de mis labios evitando que yo pueda gritar. Sus manos agarran fuerte mis muslos y siento que tendré marcas. Este momento fue tan intenso, tan apasionado, no tengo palabras para describirlo.
Ranma me deja en el suelo con delicadeza. Acaricia mi mejilla y ambos respiramos con dificultad. No sonríe, simplemente está mirándome como si mirase un oasis en medio del desierto.
Después de unos segundos de caricias y miradas intensas dice:
-Dejaré que te arregles y vendré a verte para bajar a desayunar ¿De acuerdo?
Sin poder decir nada asiento con la cabeza. Ranma me besa con mucha lentitud y delicadeza. Se aparta y descansa su frente junto a la mía por unos segundos.
Y luego se marcha sin decir nada más.
¿Qué fue todo eso? El aire escapa de mis pulmones, mi corazón martillea con fuerza y mis piernas tiemblan. Hace un momento estábamos peleando sobre su padre y luego hemos terminado haciendo el amor de manera tan apasionada. Hasta, hasta dijo que me amaba, y yo también se lo dije.
Me aproximo hacia el espejo y veo mi imagen. Estoy toda sonrojada y con el cabello alborotado. Veo sobre mi pecho una marca que al parecer Ranma hizo con sus dientes ¿Por qué no me había dado cuenta? Todo fue tan intenso.
Cierro los ojos por un momento y trato de calmarme.
Ahora sí, tengo que arreglarme para ver al padre de Ranma.
..
Desde el encuentro en el baño Ranma había cambiado su humor, parecía pensativo pero al mismo tiempo se apegó más a mí. Ahora me tomaba de la mano hasta bajar al comedor y me abrazaba cuando tenía ganas me abrazaba sin decir ni una sola palabra.
-Buenos días – anuncia Ranma cuando entramos al comedor. Siento sonrojadas mis mejillas.
Puedo ver la espalda de su padre, es ancho y calvo. Espero que Ranma en un futuro no sea así. Cuando nos aproximamos puedo ver la sonrisa del hombre. Usa lentes y su piel es blanca, parece tener más de cuarenta, aproximadamente la edad de mi papá. Extrañamente se me hace vagamente familiar.
-Así que tú debes de ser la dulce Akane de la que todos hablan – dice poniendo se dé pie y estirándome su mano para estrechar la mía.
-Te dije que era muy linda – dijo la mamá de Ranma sonriéndome.
-Y tenías razón querida. Sabes, me recuerdas mucho a alguien – se dirige a mí con una gran sonrisa.
Su actitud revela ser un hombre alegre y amigable. Pero luego recuerdo todo lo que le hiso a Ranma y a Ranko. Pero es casi difícil mirarlo con malos ojos cuando me sonríe abiertamente.
-Mucho gusto señor. Gracias por dejarme quedar en su casa – sonrío tímida y tomo asiento a lado de Ranma que apenas cruzo miradas con su padre.
Es realmente incómodo.
-No hay problema. La novia de mi hijo puede quedarse todo el tiempo que quiera, además, escuche por ahí que lograste dominar el carácter de mi muchacho – dice riendo alegremente. Nodoka también sonríe al igual que Ranko, pero Ranma no parece nada divertido.
-Si lo vieras – comenta Nodoka sonriente.
-Te lo he dicho querida. Nosotros los Saotome tenemos los mejores gustos – Sujeto la mano de Ranma por debajo de la mesa y le doy un apretón. Sé que esta tenso –Me alegro de que mi hijo haya escogido bien.
-¿Eso te alegra padre? ¿Qué tu único hijo pueda escoger con quien ser feliz? Es una lástima por la pobre de mi hermana – dice sin mirarlo.
Aprieto su mano con fuerza para que guarde silencio.
-¡Ranma! – dice su madre mientras se limpia con la servilleta.
-Ya basta Ranma – Dice Ranko entre dientes mientras lo mira con mala cara.
-¿Qué? ¿Acaso no es verdad?
-Las cosas no son como tú crees hijo, pero, tener ese tipo de conversaciones contigo no tienen caso ya que no escuchas y lo único que haces es discutir conmigo.
-¿Qué no te escucho? – El tono de voz de Ranma se eleva - ¿Acaso crees que me sienta bien escuchar las estupideces que dices?
-Ranma – lo llamo suavemente y lo jalo de la camisa.
Él no me hace caso en lo más mínimo.
-Si solo entendieras un poco lo que hago y…
-¡Todo lo que haces es una mierda! – grita Ranma dando un golpe a la mesa.
-¡No toleraré ese comportamiento en mi casa! – también grita su padre.
Esto es tan angustiante. Tengo miedo de que Ranma pierda en control, de que sea igual a mi cuando perdía en control en el pasado. No quiero que se sienta culpable ni triste por nada. No quiero que se sienta miserable como yo me sentía. Eso me llena de tanta rabia, no toleraría ver a Ranma mal.
Me levanto de un golpe sin pensar en lo que estoy haciendo.
-¡Ranma! – digo fuertemente. Todos se quedan en silencio, mis manos están empuñadas y temblando –Se nos hace tarde y tenemos que irnos.
Salgo de mi asiento y miro a todos con vergüenza.
-Lo siento mucho – digo y dicho esto salgo de la habitación.
Tomo mi mochila y espero a Ranma en el recibidor. Llega dando zancadas hasta mí. Se queda de pie mirando hacia la puerta, su respiración es agitada y sé que está tratando de agarrar todo el autocontrol que le queda. Su boca esta entreabierta mostrando sus blancos dientes y la rabia que contiene.
Me lanzo hacia el con el corazón en la mano y lo beso fuertemente. Por un momento siento como su cuerpo tiembla y luego con fuerza me toma de la cintura y me devuelve el beso con firmeza.
-Vámonos ¿sí? – digo sobre sus labios.
El asiente rápidamente. Me toma de la mano y salimos de la casa.
-Siento mucho lo que paso – dice mientras conduce.
Yo estaba pensativa, mirando hacia la ventana. Siento su mano agarrar mi pierna y apretarla con dulzura.
Suelta una risa amarga y lo miro.
-Siempre que pasan estas cosas, acostumbro a fumar – dice mientras gira a la derecha.
-Es cierto, tú fumabas. No te he visto hacerlo – comento pensativa. Recuerdo que en varias ocasiones cuando recién había llegado, haberlo visto fumando. Algo que no me agradaba.
-Si… - dice mientras una sonrisa llena de melancolía pasa por su rostro –Otras de las extrañas cosas que provocaste en mí, fue… que dejara de fumar.
Por un momento lo miro incrédula. Debe de ser una broma.
-No es cierto – digo mientras una sonrisa aparece en mi cara.
Ranma me mira y se ríe.
-Que no se te suban los humos por esto. Pero es cierto, desde que te conozco he dejado de hacer algunas cosas que acostumbraba.
-Y… eso es bueno ¿verdad? – mi voz suena expectante.
Ranma mira al frente, pensativo, examinando mis palabras. Luego sonríe.
Cuanto me encanta su perfil.
-Creo que es lo mejor que me ha pasado.
Ranma como de costumbre me dejo en la puerta de mi salón. Ahora, todos estaban acostumbrándose a vernos juntos. Ya no murmuraban como antes, ya no me catalogaban como antes lo hacían como: "la nueva conquista de Ranma" ahora todos me conocían como "la chica de Ranma" y nadie se metía conmigo por miedo a que mi novio los triturara y se los comiera vivos.
Tenía sus ventajas.
-Le dije a mi padre que llevaré compañía la otra semana a la cena de presentación – murmura Shinossuke mientras se cerciora de que el maestro no nos vea.
-¿Y qué te dijo?
-Piensa que estoy loco, pero lo acepta –dice mientras una sonrisa de triunfo cruza por su cara.
Me hace sonreír también.
-¡Qué bien! Seguro nos divertiremos – por un momento nos sentimos los tipo mas malos del mundo.
-Akane – me llama después de unos segundos.
-Dime – lo miro mientras tomo apuntes.
-Gracias, de verdad. Eres una gran amiga.
-Ni lo menciones – golpeo su hombro con mi pluma y le sonrió de la manera más sincera que puedo.
Esta clase duro poco ya que el maestro se sintió mal y tuvo que salir antes. Shinossuke y yo nos fuimos a dar una vuelta por el campus hasta que empezaran las otras clases. Quise mansajearle a Ranma, pero tenía ganas de pasar rato con mi amigo Shinossuke. Le conté sobre la llamada de Ryoga, necesitaba algún sabio consejo puesto que aún no lo había llamado para cancelar nuestra cita del domingo.
-¿Y quieres verlo? – su pregunta sonó casi como una afirmación.
-No, es decir si, bueno no. No lo sé – suelto un soplido con frustración. Extrañaba a Ryoga, eso no podía dudarlo. Pero no lo extrañaba de la manera amorosa, lo extrañaba de una manera familiar.
-Sabes cómo se pondrá Ranma respecto a eso ¿no? - dice mientras abre y cierra la tapa de su cuaderno de anatomía.
-Se pondrá como loco – murmuro entre dientes.
-Como loco sería poco – extiende sus manos apoyando su peso sobre estos en el césped –Seguramente lo mataría. No se llevan bien.
-Sé que está mal, pero, estoy preocupada por Ryoga. La última vez que lo vi estaba mal y había soltado una confesión que estoy segura de que para él fue muy difícil y siento mucha pena por él. Solo, solo quiero cerciorarme de que está bien.
-Veo que lo quieres mucho – lo miro frunciendo el ceño y niega con la cabeza mientras ríe –Me refiero a que lo quieres de una manera fraternal. Sé que fue importante para ti según me has contado. Personas así no se olvidan fácilmente y te entiendo.
-Ryoga, el, siempre significará algo importante en mi vida… aunque no sienta lo mismo que el siente por mí – murmuro lo último en voz baja. Pero sé que Shinossuke me escuchó.
-Piensa en esto. Si Ranma fuera Akane y Akane fuera Ryoga ¿Querrías verlo de nuevo?
Por un momento lo miro confundida. Entonces capto sus palabras ¿Si los papeles fueran diferentes? Si Ranma no me amara de la manera en que yo lo amo ¿Aun así querría estar cerca de él? Eso me lastimaría mucho. Me dolería en el alma.
Bajo la cabeza triste.
-Para Ryoga debe de ser difícil el verme.
-Amar a alguien lleva sus consecuencias. Pero estoy seguro de que Ryoga desea lo mejor para ti en estos momentos.
Resoplo con tristeza.
-Creo que será mejor llamarlo y decirle que no podremos vernos.
Duele pero creo que lo mejor será estar alejada de él. No quiero que se sienta mal por mi culpa.
-Disculpen – la voz de una chica nos llama la atención.
Miro hacia arriba y una linda muchacha de cabello castaño y largo nos mira desde arriba. Me llama la atención sus lindos ojos azules, no son como los de Ranma pero si son de un azul intenso y hermoso.
-Hola, siento interrumpir. Soy nueva y estoy algo perdida, estoy buscando la biblioteca – su voz suena alegre y amigable.
Sonrió y me levanto al igual que Shinossuke.
-Claro, está por el otro lado del campus – señalo al lado derecho – Da la vuelta en ese edificio y al fondo encontraras el letrero.
-Vaya, es sencillo – murmura y luego nos mira con una sonrisa – Se los agradezco mucho.
Se aleja corriendo mientras su cabello se agita al son de sus movimientos.
-No la había visto antes por aquí – comenta Shinossuke.
-Habrá llegado recién, dijo que era nueva.
-¿A casi mitad de ciclo?
-Bueno, no veo el problema.
Luego de eso nos fuimos hacia la siguiente y aburrida clase.
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Ranma había llegado por mí, su actitud no había mejorado tanto. Seguía tenso y algo nervioso, me daba mucha frustración verlo así. Me saludo con un rápido beso y subí al auto.
-¿Sigues molesto por lo de tu papá? – pregunto mientras me abrocho el cinturón.
-¿Eh? Bueno, algo así – resopla y arranca –Mi madre me llamo esta mañana. Dijo que tenía que hablar conmigo sobre algo importante, seguramente me dará un sermón.
-Bueno, te lo mereces.
Me mira con los ojos abiertos.
-¿Qué? ¿Estás a favor del viejo? – su voz suena con mucho resentimiento.
-Claro que no, pero Ranma, ese no era el modo de comportarte en la mesa. Mucho menos delante de tu hermana.
-Bien, ahora tú me darás sermones de como comportarme – golpea el volante y suelta maldiciones en voz baja.
-Sí, y eso era precisamente por lo que me pediste ayuda ¿o no? – Me cruzo de brazos molesta –Me pediste que me quedara contigo para poder ayudarte con tu temperamento para no perder los estribos delante de tu hermana.
Por un momento guarda silencio.
Sus labios forman una línea severa y veo como se tensa.
-Eso no era por lo que… - gruñe con frustración –maldición.
-¿Qué diablos pasa contigo Ranma? – me sujeto el cabello y solo quiero bajar del auto o golpearlo o hacer algo para soltar este mal genio que tengo guardado.
-Solo, solo… solo quiero llegar a casa y ver que es lo que quiere mi mamá.
-Bien – por el momento no quiero pelear. Siempre son las mismas peleas y estoy cansada de eso.
Nos quedamos en silencio hasta que llegamos a casa. Me dirijo a mi habitación a tomar una ducha mientras Ranma se dirige al estudio para hablar con su madre.
Me tomo mi tiempo para aclarar mi mente y dejar ir toda la rabia que tengo. Maldición, desde que conozco a Ranma solo quiero romper cosas y golpear a las personas. Mi yo anterior está saliendo a flote poco a poco y eso me asusta.
El amor que siento por Ranma me asusta.
Termino de darme el baño y decido que esperaré a mi novio para hablar con más calma y arreglar las cosas. Lo amo lo suficiente como para no dejar que una pelea estropee lo que tenemos. Cuando salgo del baño lo encuentro sentado en la cama, dándome la espalda.
-¿Ranma? ¿Estás bien? – pregunto con suavidad al ver su espalda tensada.
Suspira pesadamente y se pasa la mano por el cabello.
-Mi madre necesita que haga un viaje hasta Yokohama por algo de negocios familiares – su voz suena apagada.
-¿Enserio? ¿Y cuándo te irás? – sigo de pie. No me atrevo a moverme.
-Esta noche. No volveré hasta el lunes.
La decepción se apodera de mis huesos. No quiero que se vaya, ¿Pero qué cosas estoy pensando? Solo serán un par de días. Me acerco a él hasta sentarme a su lado.
-No nos veremos por tres días, el lunes esteremos juntos de nuevo – acaricio su hombro dándole ánimos, aunque estoy un poco triste porque no lo veré.
-No quisiera ir y dejarte aquí sola – parece abatido.
-Puedo regresar a mi apartamento si eso te preocupa y…
-¡No! – Dice apresuradamente, me mira con ojos angustiados –Quiero decir, no puedes irte solo porque me vaya de viaje. Oye ¿Y si vienes conmigo? –me toma de las manos con firmeza –piénsalo, podemos pasear y conocer la ciudad cuando acabe con lo que tengo que hacer.
-¿Y qué es eso tan importante que tienes que hacer?
Ranma se encoge de hombros restándole importancia.
-Solo unos papeleos que hago por mamá de vez en cuando, pero ¿vendrás conmigo?
En ese momento recuerdo que mañana es la fiesta en casa de Mousse y le había prometido a Nabiki que iría con ella. Y las promesas que nos hacemos valen oro. Muerdo mi labio y de verdad deseo estar con Ranma pero, sé que Nabiki me odiaría si le fallara.
-Ranma, le prometí a Nabiki que…
-No irás – su voz suena severa –Dije que si ibas conmigo irías pero si no es conmigo no irás.
-Y yo te dije que no podías prohibirme que hacer.
Ambos nos levantamos de la cama furiosos.
-¿Por qué nunca escuchas lo que te digo? – dice casi gritando.
-¡Porque es estúpido! Y no voy a discutir contigo por esto. Iré a esa fiesta con Nabiki así pongas el mundo de cabeza.
Ranma se agarra de los pelos y camina como tigre enjaulado. Sé que está furioso pero no puede prohibirme que salga con mi hermana, no entiendo su preocupación por que vaya sola a esa fiesta sin él. Es tan absurdo, me puedo cuidar muy bien sola. Además, estaré con Nabiki y con Toshi.
Entonces un pensamiento cruza por mi cabeza.
-¿Acaso no confías en mí? Porque yo confió en ti, Ranma.
Ranma deja de caminar y se detiene dándome la espalda.
-Akane yo… - su voz suena apagada.
-Ranma – me acerco a él y lo abrazo. Odio cuando no se fía de nada. Quiero que entienda que lo amo y que debería confiar más en mí.
Me agarra las manos y las besa.
-Confió en ti solo que… - se da la vuelta y sujeta mi rostro –No quiero perderte.
-¿Por qué siempre dices eso? – Mis ojos escuecen –No vas a perderme Ranma, dije que me quedaría contigo – trato de sonreír – Vamos, solo es una fiesta. Además, no me quedaré mucho tiempo, solo hasta que Nabiki se canse de mi presencia y se vaya con Toshi algún lado.
Ranma no sonríe, me besa fuerte.
-¿Prometes que me llamaras? – dice mientras junta nuestras frentes.
-No seas tan paranoico, no me iré con otro tipo si eso es lo que te preocupa. Me ofende que pienses así de mi.
-Yo no pienso eso de ti – dice en tono serio – Eres, un ángel en comparación conmigo.
-Ranma… - duele el corazón escucharlo hablar así. Poso mi mano en su pecho y me mira con tristeza –Eres un hombre maravilloso y tengo la suerte de tenerte a mi lado. Eres un ángel para mí.
-No lo soy.
-Sí, lo eres, y te amo.
Ranma frunce el ceño y me besa con pasión. Hicimos el amor hasta que fue hora de que se marchara. Se despidió de mí con pesar y me prometió que estaría de vuelta tan pronto como fuera posible y que me llamaría cada media hora.
Mi novio puede resultar ser a veces muy intenso.
Pero aun así. Lo amo.
