Hola chicos, pues hoy subi el capitulo muy deprisa porque la verdad quiero acabar esta primera parte ya que pronto serán mis clases en la universidad y quiero dejar todo listo antes de entrar. Gracias por sus lindos comentarios y espero que este capitulo les guste.
Un saludo enorme a todos y los quiero.
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UNA VERDAD QUE ROMPIO MI CORAZON
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CAPITULO 19
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La mañana siguiente desperté con la linda sorpresa de encontrarme a Ranko de pie frente a mi cama. Por un momento me sorprendió hasta el punto de asustarme, pero luego vi su tierna sonrisa y sonreí mientras sobaba mis ojos.
-Buenos días bella durmiente – se dio la vuelta a la cama hasta llegar y sentarse a mi lado –Ya que mi hermanito no está aquí, yo te haré compañía.
-Qué lindo de tu parte – digo con voz ronca.
-Vamos, hoy es un lindo día – se levantó y corrió las cortinas dejando la luz entrar por la ventana –Mamá hiso el desayuno y me mandó a despertarte ¡te va a encantar! Hizo hot cakes –dijo aplaudiendo alegremente.
-¿enserio? Mi mamá solía hacerlos – me levanto y busco algo para ponerme.
-¿Solía? – pregunta algo confundida. Cuando la miro ella por fin entiende por qué hable en pasado –Oh, lo siento mucho no pretendía…
-No te preocupes, paso hace mucho tiempo – digo restándole importancia, aunque en el fondo aun ese espacio quedaba en el pecho haciendo daño al mencionarlo.
-Bien – dijo algo dudosa –Entonces estos te van a gustar mucho. Mamá cocina delicioso.
-No lo dudo, ya he probado su comida – digo alegremente.
Ya cambiada nos dirigimos hacia la cocina y nos sentamos en la mesa redonda que hay allí. El señor Saotome ya está tomando su café y leyendo su periódico mientras la señora Saotome está cocinando mientras tararea una canción.
-buenos días – digo mientras tomo asiento.
-Oh, pero si es mi nuera ¿Cómo dormiste? – el señor Genma baja su periódico para verme, me sonrojo un poco al ver la manera tan amable en que me trata.
-Muy bien, gracias.
-Que bueno querida, ten, espero que te gusten – la señora Nodoka se acerca con un plato lleno de hot cakes y luego trae uno para Ranko.
-Se ven deliciosos. Mi madre solía prepararlos cuando era niña estoy segura que me encantarán.
Nodoka me mira por un momento con melancolía y luego mira a Genma. El asiente con la cabeza y por un segundo me siento un poco ansiosa ¿Habré dicho algo malo?
-Por cierto Akane, había querido preguntarte algo desde ayer, pero no te había visto desde el desayuno.
Siento mucha vergüenza, recuerdo cuando me levante de la mesa enojada y me lleve a Ranma conmigo ¿Me reclamará eso? Seguramente me echará de su casa.
-Escuche, si es por lo de ayer, siento mucho lo que sucedió. No fue mi intención reaccionar de esa manera le juro que no sé qué me sucedió. Si quiere, puedo irme de su casa si así lo desea y…
-Oh no, espera, espera – agita sus manos en el aire negando con la cabeza –No es eso de lo que quería hablarte. Mira, sé que mi hijo puede ser muy temperamental y lo que hiciste ayer lo freno en el acto y te estoy muy agradecido por eso. Es cierto lo que dicen, puedes controlar el carácter de mi hijo.
Me sonrojo ferozmente que me veo obligada a bajar la cabeza.
-Domadora de caballos salvajes – comenta Ranko mientras me da un amigable codazo.
-Quería preguntarte otra cosa – Genma se aclara la garganta – ¿Te apellidas Tendo?
Asiento con la cabeza algo confundida. Pensé que sabían mi apellido.
-¡Lo sabía! ¡Sabía que te conocía de algún lado! – Genma agita su mano en aire en triunfo –Pero por supuesto, ese rostro tuyo se me hacía muy familiar además con ese carácter no fue difícil identificarte. Tienes la sangre de los Tendo corriendo por tus venas.
-¿Qué quiere decir? ¿Acaso conoce a mi familia? – miro al señor Genma con los ojos abiertos y luego a su esposa que sonríe abiertamente, muy contenta al parecer.
-Claro que sí. Tu padre y yo fuimos muy amigos desde que éramos jóvenes, conocí a su linda y tierna esposa que en paz descanse, también conocí a tu hermana Kasumi y a Nabiki cuando eran pequeñas – sonaba tan contento.
Por mi lado, yo estaba de lo más impresionada.
-¿Conoció… a mi madre? – un nudo se apodero de mi garganta.
La alegría se fue de su rostro en un instante, y fue remplazada por la tristeza. Asintió con la cabeza penosamente.
-Sí, y siento mucho lo que sucedió. Ella era, era una gran mujer, dedicada a su familia y amaba mucho a su esposo y a sus hijas. Una gran pérdida. Perdí contacto con Soun después de eso. Teníamos muchos planes.
Todos nos quedamos en silencio y los recuerdos acuden a mi memoria. Cuando mi padre se encerró en sí mismo por el dolor de perder a mi mamá. Cuando cada quien vivió el dolor a su manera. Fue difícil para todos y aun la extrañamos.
Aun la extraño.
Todos la extrañamos.
-Fue difícil, pero, estamos juntos.
-¿Cómo está tu padre? – por el tono de su voz puedo darme cuenta de que lo extraña ¿habrán sido tan buenos amigos?
Asiento con la cabeza mientras sonrió con melancolía. Extrañaba a papá y quería verlo, extrañaba a mi hermana y a su esposo. También extrañaba a Sasuke, mi lindo sobrino.
-Están todos bien. Ahora Kasumi y su esposo viven en casa de mi papá – me muerdo el labio ya que quiero hacer una pregunta pero no sé si estaría bien. Pero las ganas y la curiosidad me pueden más -¿Por qué no se contacta con el de nuevo?
Por un momento parece avergonzado y pensativo.
-Oh, no lo sé. A pasado tanto tiempo, tal vez no se acuerde de mí.
Tal vez. Bueno, papá nunca hablo de él. No quisiera decirle eso ya que me daría pena ver la reacción en su rostro cuando sepa que papá no se acuerda de él.
-¿Qué solían hacer de jóvenes? – pregunto con curiosidad.
Genma suelta una risa de añoranza y se acomoda en su asiento.
-Bueno, él y yo solíamos entrenar de jóvenes. Eran entrenamientos algo caucásicos que nos daba nuestro maestro. Un viejo loco que espero no volver a ver.
-Por eso papá no supo cómo entrenar a Ranma – dijo Ranko algo molesta.
-Bueno, no culpes a tu viejo padre. Por eso Ranma sabe defenderse bien, cuando era más joven participo en mucho torneos y fue el mejor de todos – dijo con orgullo.
-Yo… no lo sabía - ¿Por qué no me lo contó? Tal vez no vio la necesidad de hacerlo, pero me sentía un poco decepcionada de que no me haya contado esa parte de su vida.
-Tuvo las ideas más locas pero, por eso mi hijo es un hombre entre los hombres. El más fuerte de todo Japón.
-Y por eso le tiene fobia a los gatos – dijo Ranko riendo.
-¿Ahora no sigue en los torneos? – todos bajan la cabeza.
-Pasaron algunas cosas – dijo Ranko en voz baja. Me miro extraña y supe que sería mejor no hacer más preguntas aunque me moría de ganas por saber más.
Después de unos momentos de silencio, Nodoka aplaudió trayéndonos a todos a la realidad.
-Bueno, desayunen o se les enfriara.
Ranko me guiño el ojo mientras tomaba la miel de maple de la mesa. Las dudas seguían corriendo por mi mente, ¿Por qué habrá dejado Ranma los torneos? ¿Por qué su padre ya no habla con el mío?
Con todo lo que se ahora, es difícil imaginarme a el papá de Ranma como un ogro, como una persona mala que hacia con las personas lo que le daba la gana. Por ahora se había comportado bien conmigo y es mas, es un viejo amigo de mi familia. Me siento un poco mal por traicionar el sentimiento de rencor hacia su padre. Porque, hasta ahora, lo veo como una persona agradable.
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-¿Cómo llegaste? – le pregunte a Ranma.
Me había llamado en la tarde cuando me dirigía al departamento de Nabiki para arreglarnos para la fiesta. Estaba tan emocionada cuando le dije que estaba yendo para su casa. Hasta dijo que tenía listo un atuendo para mí.
-Bien, dormí toda la mañana y ahora quiero aprovechar para hacer ese trámite deprisa y poder llegar a casa.
-Pensé que llegabas hasta el lunes, pero si es antes aún mejor. Te veré más pronto – mi voz sonaba melosa que hasta yo misma me sorprendí.
-Haré todo lo posible por llegar mañana mismo y hacerte el amor de mil maneras que…
-¡Ranma! – dije en voz alta mientras reía. Él también se hecho a reír.
-¿Sigues siendo pudorosa? Pensé que me había desecho de esa parte.
-Y tú sigues siendo igual de vulgar.
-Listo señorita – el taxista paró frente al departamento de Nabiki.
-¿Quién es? – pregunto Ranma desde la otra línea.
-Es el taxista – dije poniendo los ojos en blanco. Le pague y baje del taxi –Vine a casa de Nabiki para poder irnos juntas.
Ranma guarda silencio. Sé que esta un poco inquieto porque vaya a la fiesta sin el, pero vamos, es solo una fiesta y no puede hacer un berrinche por eso.
-Bien, ¿me llamaras cuando estés allá? – su tono de voz se mantiene cauteloso.
Vuelvo a poner los ojos en blanco.
-Si papá, lo haré.
-Es la segunda vez que volteas los ojos – comenta divertido.
-¿Cómo lo sabes? – me sorprendo y dejo de caminar.
-Te conozco. Hablamos luego amor, voy a salir.
-De acuerdo.
-Akane, te amo, recuérdalo – parece ansioso.
Niego con la cabeza, se que hacer que Ranma sea menos inseguro será un trabajo difícil pero sé que con el tiempo llegará a darse cuenta de que mi amor por él es más grande que cualquier otra cosa.
-Y yo te amo a ti – digo sonando lo más sincera posible.
Cuando llego al departamento de Nabiki esta se encuentra en el sillón abrazando a su novio Toshi. No se me hace nada raro verlos juntos ya que siempre fueron unidos, solo que ahora sé que son novios.
-¡Akane! ¡Saliste de tu prisión! – Toshi alza los brazos en victoria. Suelto una risa y le lanzo mi bolso.
-Ya cállate – llego hasta donde mi hermana que me recibe con un abrazo.
-¿Lista para esta noche? – pregunta Nabiki emocionada.
-Solo es una fiesta Nabiki, no será nada del otro mundo.
-Bueno, según Ming será una fiesta inolvidable para todos – señalo Toshi –No se porque lo dijo pero seguramente habrá desnudista.
-Eso si sería inolvidable – Dijo Nabiki con una sonrisa lasciva.
-Suerte que llevare vendas para las dos. No quiero que dañen sus ojos al ver esos hombres musculosos – comenta Toshi con sarcasmo.
-¿Qué tiene de malo? Seguramente Mousse llevara chicas desnudistas para su entretenimiento. Es decir, es su casa ¿Qué sentido tiene que lleve hombres a su fiesta?
-Buen punto – dijo Toshi mientras llevaba su dedo a su mentón pensativo.
-Suerte que llevare venda para ti. No quiero que dañes tus ojos al ver a esas chicas desnudas.
-¿Por qué querría ver a esas chicas desnudas si siempre puede verte a ti desnuda? – la besa frente a mí.
-¡Oh, por favor! ¡Ya paren! – les lanzo un cojín y me voy hasta la cocina mientras ellos estallan en risa.
Al llegar la noche Toshi pidió pizza mientras Nabiki y yo nos arreglábamos para la fiesta. Estaba mensajeando con Ranma cada vez que podía, por lo que me contaba, estaba cenando en un local pequeño un poco de Ramen y estaba comentándome que el sabor es diferente y que prefiere el de aquí. También me decía que me cuidara y que me alejara de las personas que no me caen bien y que no me alejara de Nabiki. Estaba demasiado sobreprotector últimamente.
-Te queda perfecto – dice mi hermana mirándome de arriba abajo.
-¿Tu crees? – digo mientras me doy la vuelta en el espejo.
El vestido que me presto Nabiki era blanco y sin escote. No tenía mangas y quedaba un poco ajustado en la cintura y suelto en vuelo hasta los muslos. Lo acompañe con una pulsera que me había regalado papá. Arregle mi cabello y lo recogí con una cola. Nabiki también lucia hermosa, tenia un puesto un vestido negro que era ajustado y de tiras, las curvas de mi hermana eran peligrosas y seguramente cualquier hombre quedaría hechizado por ella.
-Definitivamente nuestro ADN es el mejor de todos – dijo mientras se miraba en el espejo.
-Eso creo – comento también mientras me río.
No estamos nada mal. Quisiera que Ranma me viera pero no podrá acompañarme. Será mejor que luzca el vestido para el en otra ocasión.
-Vaya, creo que estoy viendo a los ángeles de Charlie – dijo Toshi mientras sacó su cámara para tomarnos fotos –Están preciosa chicas.
-Bueno, hacemos lo mejor que podemos – Suelta Nabiki con una sonrisa. Toshi se acerca a nosotras y alza su cámara para tomar una selfie.
-Sonrían – todos hacemos muecas y toma varias fotos.
-¿Estamos listos ya? – Nabiki toma su bolso y se dirige a la puerta –No quiero perderme a los desnudistas.
-Oye – sonó amenazante Toshi, yo los seguí riéndome por debajo.
-Yo tampoco quiero perdérmelos – Toshi me mira escandalizado.
-Te recuerdo que sales con mi amigo, el querría que cuidara de ti. Dios, pobre de mí si se entera que lleve a su novia a un show de desnudistas – dijo negando con la mirada en el cielo.
-No se enterará, además, no está aquí.
-¿Dijiste que se había ido hacer unos papeleos verdad? – Dijo Nabiki mientras subíamos al auto de Toshi.
-Sí, regresará a más tardar mañana o el lunes.
-Bien, te tendré para mí el fin de semana.
-Bueno chicas, vámonos – Toshi arranca el auto y nos vamos directo a la fiesta.
Todo era una locura, había mucha gente, más de lo normal. Mousse era muy conocido por hacer fiestas que resultaban ser épicas en la universidad, conocía a todo el mundo y todos iban. Pero hoy, al parecer se celebraba algo importante. Nos dirigimos hacia el interior de la casa y fuimos recibidos por Mousse y una chica que se sujetaba de su cintura.
-Bienvenidos chicos – por un momento me miro un poco asustado y luego miro de tras de mí y los lados -¿no vino…?
-¿Ranma? No, tuvo unos asuntos pendientes – dije rápidamente. ¿Por qué habrán peleado? Tenía muchas ganas de preguntárselo, pero por ahora no era el momento. No teniendo a Nabiki y a Toshi cerca.
-¿Qué? ¿No te alegra de vernos? – Toshi sonó ofendido pero al segundo se estaba riendo junto con Mousse.
-¿Pero qué cosas dices? Vengan los llevaré adentro y les daré algo de beber.
Nos guio a la cocina y la chica que estaba junto a el se había ido hacia el otro lado de la sala con un grupo de chicas que ya estaban ebrias. La música estaba al tope y por momento me pregunte por los padres de Mousse ¿Le permitían hacer fiestas siempre? Para ser padres le daban muchas libertades.
Nos ofreció cerveza y conversamos sobre las clases y las futuras vacaciones. Toshi tenía planeado llevar a Nabiki a conocer Niigata y pasar juntos todas las vacaciones, por el lado de Mousse, él tenía planeado ir a China a visitar a su familia y quedarse un tiempo por allá. Cuando era mi turno de contestar pensé en Ranma, también pensé en mi familia. No quería estar alejada de él pero tampoco quería perder la oportunidad de ir a visitar a mi papa y a mi hermana. ¿Querría ir Ranma conmigo?
-Seguramente Ranma no la dejará salir de su casa – comenta Nabiki mientras ría pervertidamente. Yo la golpeo con el codo y ella sigue riendo.
-Estar solos encerrados en ese pequeño apartamento podría resultar ser malditamente fastidioso dulzura – dice Mousse señalándome con su bebida.
-Ella ya no vive en el departamento – dijo Nabiki rápidamente –Se fue a vivir a casa de Ranma hace un tiempo.
-¡Nabiki! ¿Puedes callarte? – la miro furiosa pero ella parece no notarlo. Se encoge de hombros y da otro trago a su bebida.
Mousse me mira con los ojos tan abiertos que parece que se le van a salir.
-¡¿Qué Ranma y tú que?! – En un segundo rompe a reír sin poder creérselo – ¡Cielos! Esto no me lo puedo creer.
-¿Por qué no? Amigo, está enamorado – dijo Toshi mientras tomaba a Nabiki de la cintura y bailaba con ella al son de la música.
-Esperen – dijo mientras intentaba no reír –tengo que ir a un lado, enseguida regreso. Ese animal no me lo había dicho, ahora entiendo todo.
-Parece que la noticia no se la esperaba – comento con enfado. ¿Tan increíble es para todos que Ranma y yo estemos juntos?
-No le hagas caso, Mousse a veces suele ser un poco tonto – dijo Nabiki mientras me daba otro vaso de cerveza.
-Está loco, es mejor darle por su lado – Toshi brinda en el aire y toma.
Luego de un rato damos vueltas por la casa, como le prometí a Ranma, no me separé de Nabiki y Toshi ni un segundo. Aunque eso costara verlos dándose besos y tocándose de vez en cuando. Estaba cansada de verlos tan acaramelados que decidí irme hacia otro lado lejos de esas escenas casi pornográficas. Nabiki estaba algo tomada y Toshi también, para mi suerte yo solo había tomado un par de tragos y lo había dejado allí.
Al llegar a la sala había varios chicos reunidos en círculo frente a la televisión de pantalla gigante que había en el cuarto. Para mi desgracia y desagrado Shamppo se encontraba de pie a lado del televisor con control en mano. Eche un vistazo a la sala y vi a Ming haciéndome señas con la mano para que me sentara junto a ella, así que fui.
-¿Cómo has estado? – pregunta alegremente.
-Bien – dije, pero en realidad quería salir de aquí. Estaba cansada y solo quería ir a casa y dormir.
-Como dije antes… - Shamppo habla en voz alta captando la atención de todos –Esta noche sería una noche muy especial ya que tengo preparado para ustedes un show.
-¡Ya pon play al porno! – grito un chico desde el suelo y todos rieron incluida la china.
-No, no es porno lo que vamos a ver ni a chicos o chicas desnudas. Sé que todos piensan que va a ver eso – estoy a punto de pararme para irme hasta que Shamppo me llama –Y ya que está aquí nuestra protagonista principal podemos empezar de una vez. Akane, ¿Quieres por favor sentarte?
La miro confundida y como un autómata hago lo que dice.
Las miradas de todos vuelan de mí hacia Shamppo.
-¡Esperen! – Mousse aparece en la sala algo agitado – Shamppo, esto no es necesario.
Shamppo frunce el ceño como una niña pequeña.
-¡Si que lo es!
-Akane ¿Por qué no vienes conmigo un momento? – dijo estirando su mano para que yo fuera con el.
Lo mire con desconfianza y luego mire a Shamppo quien me sonreía con malicia.
-Akane no se irá, sabe que esto es demasiado interesante como para perdérselo ¿Verdad Akane?
-Akane – insiste Mousse.
Alzo una mano hacia Mousse para que guarde silencio y miro con desprecio a la china.
-¿De que se trata?
Ella sonríe y deja caer sus manos hacia los lados, como si fuera a explicar una clase.
-Verán, hace un tiempo perdí mucho dinero. No solo yo, algunos de esta habitación también – dijo fingiendo pena y luego me miro con esos ojos venenosos –confiaba en tu determinación Akane, pero parece que me equivoqué.
-¿Qué? – digo en voz baja.
-Shamppo ya basta – Mousse parecía molesto, trato de alcanzar a Shamppo pero Ming fue más rápida y se interpuso en su camino –Se pondrá furioso, lo sabes.
Mi corazón comenzó a martillar deprisa y mi sangre se congelaba al pasar los segundos. Siento la mirada de Ming clavada en mí. Yo no puedo dejar de mirar a Shamppo.
-Bueno, verán. Hace mucho tiempo habíamos hecho una apuesta algo interesante – alzo el control en su mano y señalo a la televisión -¿Listos para el show?
Nadie decía nada mientras la música sonaba lejos de mis oídos. El mundo comenzaba a caer en pedazos bajo mis pies. ¿Apuesta? La palabra se repetía en mi cabeza con dolor.
-¡No! – Mousse maldijo y todo mi dolor empezó.
Shamppo aplasto un botón y en la pantalla del televisor apareció Ranma junto con Mousse, Ming, Shamppo y otros chicos. Estaban sentados en el suelo formando un círculo, bebiendo cerveza mientras jugaban cartas. Shamppo estaba sentada a su lado mientras el daba otro trago y fumaba.
-Se los digo, esa chica es fea y sin chiste – dijo Ranma dando vueltas a su botella.
La risa del chico que grababa sonó muy de cerca.
-Está ebrio – comento el de la cámara con diversión.
-¡No estoy ebrio! – dijo mirándolo severamente.
-¿Y qué sentiste al ver a Ryoga de nuevo? – dijo Mousse mientras sonreía con diversión.
Arrugue el ceño confundida. La piel quemaba y el frio en mi interior dolía.
-Asco, juro que estuve a un pelo de partirle la cara. Ni bien llego a esta estúpida ciudad y me encuentro con ese maldito y su estúpida noviecita – dice poniendo cara de asco – Parecía una lapa.
Siento un retorcijón fuerte y el vacío en mi estómago hace que arrugue el ceño.
-Vamos, estas dolido porque él te quito a la novia y seamos honestos en eso fue mucho mejor que tu – dijo Mousse y al parecer ese comentario hizo reír a Shamppo.
-¿Qué? Ese infeliz no puede ganarme en nada ¡Nunca pudo! Es más, puedo hacerle lo mismo en un abrir y cerrar de ojos – dijo mientras reía.
¿Qué?
-¿Quieres decir que puedes quitarle a su novia? Eso no lo creo – dijo Shamppo.
-¿Ah, no? Pues te apuesto diez mil yenes a que puedo hacerlo – dio un trago a su bebida.
-Está ebrio, eso no cuenta – dijo Ming con fastidio.
-No, esperen, estoy grabando esto. Digamos que podemos hacer una apuesta y que el video sea testimonio de este momento – dijo el chico que estaba grabando.
Pude sentir como mi corazón se partía en miles de pedazos, y el abismo bajo mis pies era inevitable. Respiré por la boca entrecortadamente y sentí las lágrimas calientes resbalar por mi rostro, no podía moverme, no podía hacer nada, solo ver a Ranma reírse con sus amigos mientras hacia una apuesta.
-Haber, Ranma tienes que decirlo delante de la cámara para que sea oficial – dijo Mousse señalando a su amigo.
El chico que estaba grabando se acercó a Ranma hasta ponerse en frente de él. Ranma se reía mientras trataba de hablar.
-Bien. Yo, Ranma Saotome apuesto diez…no, veinte mil yenes a cada uno de estos bastardos de que le quitare la noviecita a ese infeliz de Hibiki y la haré mía, y si lo hago ustedes tendrán que pagarme veinte mil yenes cada uno – los miro a cada uno -¿está bien eso? – pregunto a la cámara.
-Sí y maldita sea que no ganaras, los vi por la ventana y se los veía tan enamorados – dijo la voz de tras de la cámara –Era como ver una película romántica.
-Esa niña se ve que es ingenua, es una boba y sé que no se resistirá a mí. Será mía en un par de días.
-¿Y cómo sabremos que lo conseguirás? – pregunto desconfiada Shamppo.
-Sencillo, ella estará babeando por mi y bueno, la prueba oficial de que ella fue mia la verán.
No puedo creer que el hombre que esta hablando frente a la cámara y riendo como un desalmado sea Ranma. Este no puede ser Ranma, no puede ser el.
-No… - susurro.
-¿Escucharon eso amigos? – el chico se enfocó y el alma cayo a mis pies cuando reconocí su rostro. Era el chico con el que me había besado el día en que estuve celosa por Ranma y el casi lo mata a golpes.
El mundo se detuvo y el sonido se perdió. Me sentí en el abismo, sola, humillada, rota. Miré a mi alrededor y era la atención de todos, el hazme reír de todos. Algunos miraban con pena y otros reían en bajo. Mire a Shamppo que me miraba con media sonrisa, una sonrisa de triunfo. Mi corazón estaba hecho pedazos, mi cuerpo temblaba y por Dios que me costó levantarme de ese maldito sillón y salir de esa casa.
Salí dando empujones, a pesar de las quejas de unos y los insultos, no me importo. Al salir y sentir el aire frio en mi rostro no pude evitar soltar el llanto. Me había mentido, había jugado conmigo, había estado conmigo solo por vengarse de Ryoga. Ryoga, tome con las manos temblorosas mi teléfono y marque rápidamente a su número. Necesitaba salir de allí, necesitaba estar lejos de todo y de todos.
Comencé alejarme de la casa dando traspiés y sollozando fuertemente.
-¿Hola? – la voz de Ryoga sonó un poco somnolienta. Pero pude sentir un gran alivio al escucharlo. En medio del gran dolor, él era lo único que me causaba alivio en estos momentos.
-Ne…necesito que vengas por mí – me era difícil poder hablar ya que estaba llorando.
-¡¿Akane?! ¿Estás bien? ¿Qué sucede? – su voz sonó alarmada.
No pude más y caí de rodillas en el frio piso. Lloré y lloré sintiendo ese dolor en el pecho que no sabía si podría soportar. Sujete mi pecho tratando de aliviarlo por un momento había soltado el teléfono y temblorosa lo tome de vuelta. Respire hondo tratando de calmarme, pero las lágrimas seguían saliendo descontroladamente.
-Ven – dije con desesperación en medio del llanto – Ven por mi… por favor, por favor – dije deseando desaparecer por siempre.
-Dime en donde estas – escuchaba como Ryoga rápidamente tomaba unas llaves. Mientras le indicaba la dirección con algo de dificultad al hablar el dijo que estaría aquí en un segundo. Al parecer se había quedado en la ciudad.
Me quede sentada en el suelo, no había nadie a mi alrededor, podía escuchar la música a los lejos. No podía dejar de llorar, no podía dejar de sentir ese dolor tan desgarrador en el pecho.
Mi teléfono comenzó a vibrar y sin ver quien era conteste confiada en que sería Ryoga diciéndome que estaba aquí.
-Akane – la voz de Ranma congelo mi sangre. El sonaba angustiado, agitado. Era un mentiroso. Mi llanto seso y una rabia se apodero de mí. El dolor y la rabia se apoderaron de mi cuerpo.
Pero no grite, no pude hacerlo.
-¿Por qué me mentiste? – dije casi en un susurro desgarrados.
Ranma guardo silencio pero pude escuchar su dificultosa respiración, como si algo lo hubiera golpeado en el estómago.
-Te odio – sisee entre dientes.
-Akane. Porfavor, escúchame – note el temor en su voz.
-Me das asco – dije sin pensar en mis palabras. Las lágrimas siguieron cayendo –Te odio.
Colgué el teléfono y acto seguido lo boté lejos. Use toda la fuerza que tenía hasta que vi como el teléfono se hacía añicos. Mi mentón comenzó a temblar, apreté los puños, cerré mis ojos fuertemente y deje escapar un grito de dolor. Me lance en el suelo y comencé a llorar como una niña pequeña. Sentí como había retrocedido varios años, como cuando perdí a mi mamá. Una parte de mi corazón murió con ella y quede rota. Ahora, el dolor era familiar, mi corazón dolía y era porque una parte de mi murió por culpa de Ranma y sentía que ya no quedaba nada de mí. Cubrí mis ojos con las manos, mi cuerpo temblaba y las imágenes de Ranma haciendo esa maldita apuesta me torturaban.
Él no me ama, él no me ama. El solo estaba jugando conmigo me repetía una y otra vez haciendo más grande mi dolor.
-¿Por qué? ¿Por qué? soy… soy una estúpida – gruñí y lloré.
Sentí unos brazos rodeándome y al alzar el rostro vi a Ryoga. Me miraba angustiado, estaba asustado. Me lance a sus brazos, me aferré a su camisa con desesperación, aliviada de tenerlo allí.
-tenías razón – lloré – tenías razón.
Ryoga me envolvió en sus brazos con fuerza. Beso mi frente y me ayudo a levantarme.
-Te llevaré a tu casa – murmuro casi arrullándome. Siempre lo hacía cuando estaba mal. Siempre estuvo ahí para mí, nunca jugo conmigo, nunca me mintió sobre sus sentimientos.
Soy una completa estúpida.
-No quiero ir allí – negué rápidamente – No quiero recordar… no quiero estar sola.
-Bien, te llevaré a mi casa. Prometo que estará todo bien, Akane. Nunca te dejaré sola ¿lo sabes verdad? – entonces recuerdo que estas mismas palabras me las dijo hace muchos años. Asiento suavemente y el llanto cesa un poco.
Me ayuda a subir al auto y salimos de ese maldito lugar. Lejos de todos, lejos del mundo, lejos de Ranma.
