Hola amigos. Pues gracias a todooos por sus comentarios. Asi que decidi seguir con la segunda parte aquí. Y tomarme mi tiempo para contestar sus comentarios
Voy aprovechar el poco tiempo que tengo para seguir escribiendo y cuando tenga oportunidad subiré los próximos capítulos :D
Sav21 : enserio despertaste a leer a las 5:30? Jeje gracias yo también sufri escribiéndolo pero bueno, en una historia tiene que haber drama ¿No crees? Jaja aquí sigo con la "segunda temporada" y espero que te guste. Un saludo enorme y besos.
RANMAA-K: Muchas gracias por tu comentario. Sii a mi tampoco me gusta que queden separados pero yo pienso que tienen que pasar cosas malas para que apreciemos lo que tenemos a nuestro lado. No quiero sonar malvada jaja solo que a veces algunas personas nos comportamos mal con nuestras parejas y siempre pasa algo que hace que las apreciemos y nos arrepintamos asi que quiero plasmar eso aquí. Espero que te guste el capitulo y subiré otros pronto.
Amy Saotome Tendo : siii ya hace un tiempo quería hacer que Ranma narrara asi que este es el momento perfecto. Jeje perdón por lastimar tu corazón pero eso le pone emoción al asunto jaja espero que te guste este capitulo y gracias por comentar. Un abrazo grande.
Maria500 : epilogo, segundo epilogo ¡Lo que quieran! Jajaja gracias y bueno ese encuentro será algo que no si algunos se esperan o no pero pronto lo sabran. Un saludo y besos.
Haro Adrianne: siii y gracias por leer esta historia un beso.
AbiTaisho : jajaja enserio se te corrió una lagrima? Jeje pues ojala pueda sacar mas jaja naah mentira. Un saludo enorme y un beso.
devi2791 : nada de finales truchos jaja esa es la continuación. Espero que te guste y un saludo enorme.
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YO DESPUES DE TI
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CAPITULO 1—21
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Ranma
El ver a Akane irse en el auto de Ryoga, el verla alejarse mirándome con dolor y rabia, el ver llevarse mi corazón con ella fue muy doloroso pero muy doloroso para mí. Perdí el equilibrio en mis piernas y caí, perdí la voz y ya podía gritar su nombre con desesperación. La perdí. Se fue.
El vacío en mi pecho se extiende cada vez más, y duele. Jamás había experimentado algún sentimiento parecido. Siempre había tenido mis dudas respecto a esto, siempre supe que esta chica terminaría poniendo mi mundo de cabeza, siempre lo supe y aun así seguí frecuentándola. Y ahora, ahora se fue y creo que no volveré a verla jamás ¿Será lo mejor? ¿Tendré que buscarla y rogarle su perdón? No, la lastime demasiado. Ella confiaba en mí y ahora soy un cerdo que jugo con sus sentimientos. Me odio a mí mismo por todo, me odio por estar perdidamente enamorado de Akane Tendo.
-Ranma… - escucho la voz de Ranko llamándome suavemente. Su pequeña mano sobre mi hombro.
No me había dado cuenta que seguía en el suelo. Miro mis manos y veo que están sangrando debido a que había tomado unas cuantas piedritas del suelo y apreté hasta que se clavaron en mi piel.
Se suponía que esto no debía haber pasado. Se suponía que Mousse iba arreglar todo, se suponía que debía de haber detenido a las psicópatas de sus primas y no dejar que le dijeran a Akane la verdad. Fui un estúpido por haberme confiado y haber dejado que fuera a esa estúpida fiesta. Sabía que tramaban algo raro. ¡Maldita sea Shamppo y Ming! ¡Maldita sea Akane por ser tan testaruda! ¡Maldito Mousse!
-¿Ranma estas…? – hago caso omiso a mi mamá y me levanto.
Siento como la rabia corre por mis venas, necesito descargarme, necesito…
-¡Ranma espera! – Ranko trata de sostenerme pero me alejo y corro hacia la casa de Mousse.
Como siempre, todo es un asqueroso reguero. Hay chicos saliendo de su casa con ropa de fiesta, hay botellas regadas por todos lados, hay borrachos durmiendo en el piso, hay chicas semi-desnudas buscando tal vez sus pantaletas. Odio este ambiente, odio que Akane tuviera que haberse mezclado con esto. Me hago paso a la sala y me quedo pasmado, hay chicos durmiendo y otros jugando con un control remoto. Pero lo que me saca de mi lugar es ver el maldito video donde hago esa maldita apuesta.
Algunos de los chicos se ríen y repiten la escena una y otra vez. Veo rojo, mis manos tiemblan y solo quiero tomar al primer imbécil y matarlo.
-¡Anoche fue épico! ¡Hubierais visto la cara de esa chica! – dice un chico de cabello castaño. Ambos se ríen y siguen viendo la televisión.
No soy consciente de mis actos. Simplemente me acerco aquel muchacho, lo tomo de la camisa y le doy un puño en la cara. El otro chico se levanta asustado y retrocede, mejor si se aleja. Lo tomo como a un trapo viejo y lo estrello contra la pared. Otro puño y sangra su nariz, otro puño y sangra su boca. Todos los que estaban dormidos y despiertos se alejan.
-¡Oye! ¡Viejo cálmate! – escucho a Mousse y me sostiene de la camisa con fuerza.
-¡No vuelvas a reírte de Akane o juro que te mato! – le grito aquel muchacho sea quien sea.
Quiero seguir golpeándolo, quiero sacar toda esta ira que llevo dentro, toda la frustración, todo el dolor. Pero no es suficiente.
La necesito, la necesito demasiado.
-¡Ya cálmate! – Mousse voltea mi brazo y hace una llave. No puedo moverme pero estoy gruñendo y amenazándolo - ¡Muy bien todos! ¡Largo!
Todos salen disparados de la casa de Mousse. El sigue sosteniéndome.
-¡Suéltame! – grito, intento moverme pero me sostiene con más fuera. ¡Diablos! No debí haber bebido.
-¡No hasta que te tranquilices, demonios!
-¡Todo es tu culpa! ¡Tú maldita culpa y la de tus primas! – logro zafarme del agarre de Mousse y me abalanzo contra él.
Golpeo su hombro ya que el muy imbécil pudo esquivar mi golpe que iba dirigido a su cara. Damos vueltas por la sala, quebrando cosas, maldiciendo, golpeándonos. Mousse trata de bloquearme pero estoy cegado por la ira. Solo quiero destruirlo, solo quiero destrozar todo, al igual que estoy destrozado por dentro.
-¡Te odio! ¡Debería matarte! – grito y lo tomo del cuello de la camisa. Respiramos agitadamente y veo que tiene un hilo de sangre bajando por su labio - ¡Dijiste que la ibas a detener!
-¡Traté de hacerlo, Ranma! ¡No fue mi culpa, se salió de mis manos! –
-Mentiroso… - siseo con rabia.
-Si hubiera querido hacerte eso, créeme que no te hubiera llamado para advertirte – ambos nos quedamos en silencio.
Anoche, estaba tan contento y ansioso por regresar hasta que Mousse me llamo. Me sorprendí mucho ya que no habíamos hablado hace un tiempo por culpa de la maldita de su prima. Cuando me dijo lo que planeaban las chicas, el alma casi sale de mi cuerpo, jamás había tenido tanto miedo en mi vida. No pensé en nada, deje todo atrás y corrí como un loco para tomar el primer avión que saliera a la ciudad. Luego me llamo y me dijo lo que había pasado, y que había visto a Akane irse con Ryoga. Y cuando la llamé y me dijo todas esas cosas, lo supe, supe que mi vida había acabado.
Akane…
El dolor invade de nuevo mi cuerpo, siento las sacudidas en mi interior y se por la expresión de sorpresa en la cara de Mousse, que estoy llorando, llorando como un marica. De nuevo.
Lo empujo con fuerza, alejándolo de mí. Tomo asiento en el sillón y cojo una botella de licor que hay encima de la mesa. Doy un trago tratando de calmarme. Lo mismo que hice al llegar aquí, cuando comencé a buscar a Akane como loco. Llegue a su apartamento, forcé la entrada esperando encontrarla, pero no había nadie. Sabía que debía de estar loco en ir a buscar a su hermana, pero aun así lo hice. Casi me mata al verme. Estaba llorando y me aventó muchas cosas jurando que si volvía a verme cerca de ella sería mi fin. Toshi solo me miraba con decepción mientras negaba con la cabeza. Al final tomo a su chica y me fui, no sin antes escuchar los gritos de Nabiki diciendo que estaba con Ryoga y que seguramente estaban haciendo las pases y que seguramente durmieron juntos.
Sin poder encontrarla compre una botella y la bebí en un dos por tres fuera de su departamento, con la esperanza de que volviera. También llame al imbécil de Ryoga, pero lo único que sabía decirme era que la dejara en paz y que jamás me acercara a ella. Lo llame varias veces hasta que dejo de contestar.
-Ranma, lo siento – la voz de Mousse me vuelve a la realidad. La realidad ahora, es que estoy llorando y me odio malditamente por eso. Odio lo que Akane hizo de mí –Si, si hubiera sabido desde el principio que estabas enamorado de ella…
-Ella nunca va a perdonarme… - tomo otro trago –Soy una basura.
Mousse respira con fuerza, con frustración.
-Pero… pero si hacemos que…
-¡No! ¡Ya no hay nada! – Trago en seco tratando de controlar el nudo en mi garganta –Ella, ella me odia. La lastime, Mousse. Lastime lo único bueno que me había pasado en la vida. ¡Lastime la única cosa que valía la pena en esta vida de mierda! – grite pateando la mesa de centro.
-¿Por qué no me dijiste que vivía en tu casa? ¿Por qué no confiaste en mí? – Mousse se sentó y trajo consigo una botella de whisky.
-¿Para qué? ¿Para qué se mofaran de eso? – reí amargamente. Pase mis manos por mi rostro tratando de respirar con normalidad, pero era imposible –Quería alejarla, quería tenerla a mi lado todo el tiempo posible para… para evitar todo esta mierda. Soy un maldito imbécil. No la merezco.
-Viejo… - Mousse se veía impotente. Sirve dos vasos y luego los empuja a un lado – A la mierda, beberé de la botella – resopla con fuerza y se arrima al asiento –Esto es una mierda, amigo. Lo siento, no debimos llevar todo esto tan lejos.
No digo nada.
Mousse tenía razón, todo esto era una mierda. Desde que conocí a Akane todo ha sido una mierda, no por ella si no porque todo mi mundo dio un giro de ciento sesenta grados. Bebiendo otro trago y sin escuchar lo que decía Mousse, mi mente retrocedió al primer momento que vi a esa chica despistada que buscaba algo mientras caminaba por el campus. Sus movimientos torpes y agiles a la vez me habían llamado la atención y decidí seguirla, no es que no hubiera tenido nada mejor que hacer, pero ahí estaba yo, siguiéndola. Todos mis encuentros con ella fueron apropósito desde ese momento. Excepto cuando la vi con Ryoga, enseguida la odie y la desee con más ganas ¿Cómo decirles eso a mis amigos? Así que la apuesta fue la oportunidad perfecta para estar más tiempo con ella sin que ellos sospecharan que aquella chica tímida y con aspecto tranquilo me gustaba. Sabía que tenía un carácter feroz, lo sabía desde que tropecé "accidentalmente" con ella y siempre me pregunte ¿Por qué trata de ocultarlo? Así que mis intentos de fastidiarla aumentaron cada vez más, hasta que llego al punto de golpearme por ese maldito teléfono. No niego que cuando tenía su teléfono en mis manos llame del suyo al mío para guardar su número y aproveche para guardar el mío en el suyo, tampoco niego que tenía unas ganas enormes de escribirle al bruto de su novio, tal vez le hubiera mandado: "hola ¿sabes? Tu chica está conmigo ahora y lo hace delicioso" pero por algún motivo no me atreví, tal vez porque se trataba de Akane, tal vez porque sabía lo que sentiría si hubiera hecho eso.
Pero cuando me dio esa cachetada cuando me estaba divirtiendo con ella, fue la gota que derramo el vaso. Me dejo pasmado, nunca adivine su movimiento. Tuve que contenerme para no gritarle en frente de todos –cosa que realmente no hago- trate de despejarme, de alejarme pero no podía, era imposible y tenía que verla. Así que cuando la encaré y la bese me había dado cuenta de que esa chica me estaba volviendo loco y que estaba sintiendo algo que jamás había sentido por nadie. Ni por Ukyo. Akane era un mundo diferente, se estaba convirtiendo en mi mundo y todo comenzó a girar en torno a ella. Y desde ese momento la apuesta había quedado olvidada para mí –aunque nunca me había acercado a ella por eso- y lo único que quería era estar cerca de ella, conocerla, seguir besándola, pelear por cosas absurdas. Hasta que un día, observándola detenidamente, observando como arrugaba el ceño cuando intentaba hacer alguna cosa complicada, observando como arrugaba la nariz cuando intentaba no reír, observando como ponía los ojos en blanco cada vez que decía algo estúpido, observando como tarareaba mis canciones pensando que no me daba cuenta, observando como mordía su labio cuando se sentía incomoda, observando cada gesto de ella. Entonces me di cuenta de que estaba enamorado de ella. Locamente enamorado de Akane.
Pero ahora, ahora no estoy seguro de que es lo que debo hacer. La amo demasiado y ella lo que menos siente por mí es amor, ella misma lo dijo cuando estábamos en mi casa. Sus palabras son como puñales cada vez que lo recuerdo, cuando dijo que solo había dicho que me amaba porque yo la presione demasiado ¿me habrá mentido? ¿Lo habrá dicho por lastimarme? El solo verla con Ryoga y saber que durmió en su casa fue suficiente como hacerme el corazón pedazos.
Pero de algo estoy seguro, ella no se acostó con él.
En estos momentos me siento miserable, roto, perdido. Perdí mi luz, perdí a mi Akane.
…
Akane
Han pasado cuatro días, pensé que el tiempo y la distancia curaban las heridas, pero me equivoqué. Sigo llorando por las noches y sigo recordando a Ranma. En algunas ocasiones mi pequeño sobrino Sasuke se me une y me abraza diciendo que no quiere verme llorar. Es un alivio estar en casa y despejarme, pero al mismo tiempo siento ese tirón de nostalgia, siento la distancia que me separa de Ranma, siento palpable el dolor de saber que ya no lo veré nunca más.
Me he comprado un teléfono nuevo y también he hablado con Nabiki. Ella sigue molesta y jurando que se vengará, pero le he pedido miles de veces que lo olvide.
-¡¿Cómo puedes estar tan tranquila?! Juro que cuando lo vea lo mataré con mis propias manos – resopla con enfado por el teléfono.
-¿No lo has visto? – trato de no sonar preocupada.
No entiendo porque me sigue preocupando. Él se burló de mí, me vio la cara. Por más que quiero enterrar mis sentimientos no puedo.
-Nadie lo ha visto. Algunos dicen que se fue de la ciudad, pero honestamente, pienso que ha de estar por ahí cogiéndose alguna chica.
Gracias, Nabiki nunca fue de mucha ayuda a lo que se refiere en este asunto.
Me he preguntado ¿Qué estará haciendo? Pero una parte de mi grita insistentemente que el solo jugo conmigo y que no debería de estar preguntándome esas cosas. Pero otra parte…
-Akane – Kasumi toca la puerta suavemente y la abre –La cena está lista ¿Quieres comer algo?
Asiento suavemente. Al parecer ella es la única que sabe cómo me siento y me comprende. Todos piensan que estoy un poco distraída porque termine con Ryoga, pero si supieran…
Mi padre no le pareció que haya terminado con él ya que tenía un buen tiempo a su lado y no estaba bien visto, pero respetó mi decisión cuando le dije que era algo que no tenía vuelta atrás. Me da pena por el pobre de Ryoga, pero no puedo engañarlo a él y engañarme a mí. Aun me llama preguntándome como estoy y dice que se dará una vuelta por aquí para visitarme. Se ha portado tan bien conmigo desde lo sucedido que para mí es muy difícil alejarme de él.
Antes de venir a mi casa, Ryoga y yo estuvimos conversando, recordando, riéndonos de cuando nos conocimos. Me abrazo por mucho tiempo y estuvo consolándome. Me sentí tan bien a su lado que por momentos me hacía olvidar todo lo malo que había pasado.
Al parecer, el chisme sobre la apuesta de Ranma ha corrido por todo el campus. Shinossuke no tardo en conseguir mi número y llamarme casi todos los días preguntándome como estaba.
-Sé que no está en mi naturaleza pelear pero, he repartido golpes por todos lados defendiéndote – dijo mientras yo seguía acostada en mi cama comiendo pasas.
Suelto una risita melancólica, extrañaba mucho a Shinossuke.
-Akane, sé que esto no viene al tema y es un momento inadecuado. Pero, el sábado es la cena con mi padre y si no quieres venir lo entenderé – su voz suena un poco tensa.
-¡No! Claro que estaré ahí, Solo me quedaré hasta el viernes.
-¡Te extraño! Las clases son aburridas sin ti.
-¿Ha pasado algo interesante?
-No. Pero si interesante cuenta como que el profesor de biología recibió un mensaje de su esposa en clases diciéndole que se iría de la casa y que el salió corriendo mientras lloraba, pues…
Solté una risa pero al mismo tiempo sentía lastima por el maestro.
-Solo tú eres capaz de levantarme el ánimo – digo mientras me siento en la cama.
-Eres una chica fuerte Akane, y te admiro por eso.
No había vuelto hablar con Shinossuke el jueves y asumí que estaba ocupado. Era increíble ver como se preocupaba por mí y como hacía y decía de todo para hacerme sonreír, sin duda, la chica que le iba a presentar su padre tendría que ser una buena mujer para él. Por el bien de ella ya que no dejaría que cualquiera se acerque a mi amigo.
-Estuvo deliciosa la cena – digo mientras me como hasta el último grano de arroz.
-Me encanta que digas eso, hermanita – Kasumi le está dando de comer a Sasuke en la boca.
-¿Hasta cuándo te quedaras, Akane? Teníamos pensado ir al centro acuático – dijo Tofu dejando su plato a un lado.
-Me iré mañana, tengo cosas que hacer y tareas que presentar – digo restándole importancia.
-Oh, es una lástima.
-Mi pequeña, cuanto has crecido – dijo mi papá mientras limpiaba sus lágrimas. En ese aspecto, mi papá es muy sentimental -¿Sabes lo orgullosa que estaría tu madre de ti?
En ese momento un destello cruza por mi mente. El señor Genma me había dicho que conocía a mis padres. Sé que pensar en todo lo que tenga que ver con Ranma duele, pero mi curiosidad por saber más es más grande que cualquier otra cosa. Con algo de timidez pretendo limpiar la suciedad invisible del lado de mi mesa.
-Papá… ¿puedo preguntarte una cosa? – sueno tímida. Todos me observan.
-Claro hija ¿Qué es?
-¿Tú conoces al señor Saotome? ¿Genma Saotome?
Mi papá parece pensativo por un momento, luego sonríe melancólico.
-Oh claro, el señor Saotome. Solíamos ser amigos hace muchos años, salíamos a entrenar y nos convertimos en unos grandes guerreros. Fue un gran amigo, casi como mi hermano – luego sus ojos se posan en mi confundido – No me digas que lo conoces ¿O sí? ¿Lo has visto?
Mi corazón martillea fuerte al pensar en una respuesta rápida que no contenga "Salí con su hijo pero solo por una apuesta, nada del otro mundo"
-Eh… conozco a su hija, Ranko – dije rápidamente.
-Oh claro, tiene dos hijos. Un barón llamado Ranma y una niña llamada Ranko – dijo sonriendo –Recuerdo que hace muchos años me hablo de ellos. Teníamos tantos planes, tantas cosas que hacer juntos.
-Algo, algo así dijo el también ¿Qué planes tenían? – pregunto con mas interés.
-Oh, ahora lo recuerdo. Recuerdo cuando vinieron hace muchos años, creo que nos visitaron con su hijo mayor, cuando aún era un bebe – comentó Kasumi, contenta por recordar.
Mi padre hace un incómodo sonido con la garganta captando nuestra atención.
-Sí, fue mucho antes de que naciera Akane. Antes de que perdiéramos a su madre… – miro hacia el patio abstraído –tuve la oportunidad de conocer a su hijo, para ser un bebe tenía un carácter muy fuerte. Nos separamos por motivos personales y… bueno olvidamos nuestros planes.
-¿Qué planes? – insistí.
-Oh, ya no importan. Además, eran unos planes absurdos – soltó una risa – creo haber escuchado que su hija menor está comprometida con un importante hombre de negocios y que Genma ahora vive una buena vida.
-A costa de la felicidad de su hija – digo con desagrado.
-Aunque no lo creas, Akane. Nosotros los padres siempre tomamos decisiones que al principio pueden sonar locos o absurdos, pero siempre hay una buena razón para ello.
Por más que lo pienso, no encuentro cual sea la razón para que el papá de Ranma haya querido tomar esa decisión. Es decir, obtuvo toda su fortuna a costa de su pequeña hija. Pero, ahora que lo pienso… Ranko no parece mostrar rencor hacia su padre como lo hace Ranma. Según Ranma, su padre los hizo pasar por momentos muy duros, en especial a el, y ahora había comprometido a su hija en matrimonio a un completo extraño.
Odiaba las tradiciones estúpidas de Japón.
Esa noche ya no llore. Esa noche estuve pensando en que pronto estaría de regreso en la universidad. Me tape hasta la altura de los ojos, tenía miedo de ir, tenía miedo de enfrentarlos. Sabía que tenía que ver a Mousse, Shamppo, Ming… los que se suponía que eran mis amigos, claro, haciendo de lado a la estúpida china. También tendría que ver a Ranma. Sabía que tarde o temprano tendría que hacerlo.
Sé que algunos pueden haber tomado mi venida a casa como una huida –como siempre hago- pero, ¿de qué servía? De todas formas tendría que verlos. Bueno, estaba cansada de huir, estaba cansada de esconderme. Ranma había llevado a flote mi antigua yo y ya era tarde para esconderla. Estar en casa me había hecho dar cuenta que era estúpido huir.
Si alguien quería decirme algo o burlarse de mí, pues ahora tendrá que enfrentarse a mí.
