Hola a todos mis queridos lectores.

Pues aquí estoy con un capitulo nuevo ¿Se preguntaran porque subo tan rápido? Pues , mañana empiezo clases y creo que al pasar del tiempo voy a estar un poco ocupada y no voy a tener tiempo para escribir o leer –cosa que me encanta- ayer termine de leer un libro llamado FanGirl es hermoso! Y para el que no lo ha leído, lo recomiendo. También hace dos días termine de leer uno de mis favoritos como por sexta vez jajaja se llama Un beso en parís o Anna y el beso francés suuuper recomendado. Asi también me tomo mi tiempo para escribir.

Espero que disfruten este capitulo y hoy estoy adelantando algunos asi que pronto estaré con uno nuevo.

Sav21 : Hey hola! Sabes? Cuando realmente estoy ocupada no tengo tiempo de contestar los comentarios ¡Pero si los leo! Todos y me gusta volver a leerlos :D me encanta que te guste mi historia y que estes pendiente. Espero que este capitulo también sea de tu agrado. Un saludo enorme y besos.

Amy Saotome Tendo : Holaaa! Apuesto que pensabas que iba a demorar tres días en subir un capitulo ¿no? Jaja no mentira. Estoy feliz de estar de vuelta y espero que este capitulo te guste :D saludos.

tereca : Ciao. tanto non è italiano, in modo da utilizzare il traduttore. Grazie per aver letto la mia storia ed io sono entusiasta che la mia storia è arrivata troppo lontano. Lo apprezzo e mando un grande saluto. Spero che vi piaccia questo capitolo e mi impegno a rendere la vita eccitante Ranma e Akane

devi2791 : holaaa! Volviii! Ejeje la Akane que verán será la Akane que todos conocen :D espero que te guste el cap. Y un saludo grande.

lizzy dezzy c: Ranma no es tan malo jaja seguiré la historia y el tendrá que hacer meritos para que Akane lo perdone. Espero que este capitulo te guste y estoy contenta que sigas pendiente. Un saludo.

Haro Adrianne : muuchaaa sangreee jajaj nah mentira. Bueno no se. Jeje un saludo grande y muchos besos.

Chica844 : me gusta que ustedes al leerlo sientan como si les estuviera pasando :D significa que lo estoy haciendo bien. Espero que siga asi jeje gracias por leer y estar pendiente un saludo.

AbiTaisho jeje siiiii y pronto vendrá lo mejor.

Volverte a ver

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Capitulo 22

Ranma

..

-¡Ranma! ¡Abre la puerta de una buena vez! – grita Ranko del otro lado de la puerta. Con un gruñido y algo inentendible le digo que se vaya, pero ella puede resultar insistente y molesta en algunas ocasiones -¡No me iré hasta que abras esta estúpida puerta! ¡Me vas a obligar a echarla abajo!

-Inténtalo… - murmuro. Sé que no me escucho, pero lo que menos quiero es hablar.

Había permanecido en mi cuarto, bebiendo, durmiendo cuando me ganaba el sueño, marcando al número de Akane y escuchar su voz en el buzón de voz. También estuve viendo las fotos que le tomaba cuando estaba distraída una y otra vez. Me sentía miserable y me veía como un miserable.

Mi madre estuvo preocupada porque había dejado de ir a la universidad y estuvo a punto de llamar al doctor, por ese motivo me vi obligado a bajar para el almuerzo y la cena. Nadie tocaba el tema de Akane. Nadie preguntaba nada ya que todos sabían que era un tema delicado para mí.

Ni siquiera tenía ánimos de pelear con papá.

Había intentado buscarla al día siguiente que estuve en casa de Mousse, pero nadie me supo decir donde estaba. Algunos decían que se había cambiado de universidad, otros decían que se había ido del país. Decidí no asistir a clases porque ese día golpee a muchos chicos por burlarse de Akane y temía por el bienestar de algunos, pues si seguían asi terminaría mandando a muchos al hospital y me metería en problemas. Tampoco había visto a Shamppo ya que la muy cobarde se estaba escondiendo, sabía perfectamente que estaba muy enfadado con ella, por ese motivo desapareció.

-¡Ranma! – la voz de Ranko me da jaqueca - ¡De verdad, necesito pedirte un enorme favor!

Ruedo los ojos y me levanto perezosamente. Ranko abre los ojos como plato al verme, entra a la habitación y se tapa la nariz exageradamente.

-¡Cielos! Este lugar es un basurero – me recorre con la mirada de pies a cabeza – Mírate, pareces vagabundo ¿Desde cuándo no te afeitas?

-Si vienes a criticarme, puedes irte – digo señalando la puerta.

Ella suspira y veo que algo le inquieta. Mira para todos lados mientras se soba su brazo derecho.

-¿Sucede algo malo? – pregunto. Ella frunce el ceño y respira hondo.

-Bueno, quería pedirte un enorme favor. Sé que no estas de ánimos últimamente pero esto es muy importante para mí – su voz suena suave e inquieta.

-¿Qué pasa? – camino hasta sentarme en la cama.

-Quiero que me acompañes a un lugar – suelta después de unos segundos de silencio.

-Ranko la verdad no…

-¡Solo es un favor que te estoy pidiendo! Si quieres después de eso puedes vivir en tu cuarto como un ermitaño ¡Lo juro! No volveré a molestarte – junta sus manos a la altura de su rostro y me mira rogando en silencio.

Pongo los ojos en blanco y suspiro.

-¡Bien!

Después de tomar una larga ducha y afeitarme me dispongo a salir de la habitación. El idiota de mi padre no está en casa así que aprovecho para darme una vuelta. Ranko había salido a comprar unas cosas y tenía que esperarla. Miro con nostalgia hacia las escaleras y recuerdo cuando Akane y yo hicimos carreras para ver quien llegaba más rápido a la habitación.

Sacudo mi cabeza y trato de olvidar. Recordar duele.

Voy hacia la cocina y encuentro a mi mamá tarareando unas canciones mientras está cocinando. Estiro un poco el cuello y veo que piensa hacer galletas. Me siento en el taburete y guardo silencio. Ella se voltea y sus ojos se abren sorprendidos al verme.

-¡Hijo! ¿Estás bien? ¿Necesitas algo? – pregunta mientras se acerca a mi preocupada.

Me siento como un imbécil al ver como todos piensan que estoy muriendo y echándome al olvido. ¿Dónde quedo la imagen de chico rudo? Parece que fue remplazada por la de un patético perdedor.

-Estoy bien mamá – digo acentuando cada silaba.

Ella guarda silencio por unos segundos y sonríe.

-Estoy haciendo galletas ¿Se te antoja alguna? Tengo unas guardadas – baja la voz y me guiña el ojo – pero no se lo digas a tu hermana.

Niego con la cabeza y sonrío. Mi mamá no dice nada más y sigue con lo suyo.

Ella siempre fue una persona fuerte, aunque también era de las esposas tradicionales que no decían o contradecían a sus esposos. Cuando éramos niños, ella nunca renegó por las extrañas enseñanzas de mi papá. Nunca renegó cuando pasábamos hambre o mi padre se hacia el muy astuto para robarme mi comida. Cuando me llevo de viaje tampoco dijo nada ya que mi padre le había dicho que haría un hombre fuerte de mí. Pasamos momentos muy difíciles y siempre tuve que cuidar a mi hermana, hasta que un buen día, simplemente, nos hicimos ricos y el simplemente olvido de que tenía un hijo al cual entrenar. Así que lo hice por mi cuenta.

Pero hay cosas que uno nunca va a poder borrar, traumas del pasado que son difíciles de dejar atrás. Gracias a mi papá tengo fobia a los gatos, sencillamente no puedo ver a ninguno ya que siento que la piel se me eriza y el miedo se apodera de mí. Fue tan absurdo ya que el estúpido de mi papá estaba practicando una técnica conmigo. Y ese fue el resultado.

Mi madre siempre tuvo una sonrisa para nosotros, aunque en ocasiones escuchaba como lloraba en silencio cuando mi padre me alejaba de ella. Siempre estuvo ahí para mi aunque no me gustaba su manera de quedarse callada. Creo que por eso tampoco me gustaba el modo en que Akane se guardaba todo lo que tenía adentro. Sabía que era una chica que trataba de guardar las apariencias. Pero cuando la hacía enojar, era como un logro para mí poder ver a la verdadera chica tozuda y mal genio. Era un privilegio.

Akane…

Cada día era más difícil que el anterior. El sentimiento de haber perdido a alguien era como haber perdido la habilidad de respirar con facilidad. La necesitaba tanto, la soñaba todas las noches y en cada sueño se alejaba de mí llorando.

Me sentía tan impotente porque no podía dar con su paradero, quería encontrarla pero… ¿Qué le diría? Había tantas cosas que quería decirle, pero luego la imaginaba frente a mí y las palabras no surgían de mi garganta.

Soy un imbécil.

-Todo se va a solucionar, Ranma – la voz de mi mamá me devuelve a la realidad. Ella está de pie frente a mí con un tazón de galletas.

-¿Qué? – parpadeo un par de veces, confundido.

-Cuando dos personas se aman, difícilmente pueden estar separadas por mucho tiempo.

-¿Por qué piensas que…

-Estoy viéndote – me interrumpe –Veo como esto te afectado. Mira, no comprendo con exactitud qué fue lo que sucedió. Pero estoy segura que buscaras la manera para solucionarlo.

-Mamá… no creo que… - ¿Qué le podía decir a ella? ¿Qué me comporté como un idiota y lastime a la persona más importante de mi vida?

Mi madre toma mis manos y las aprieta ligeramente. Siento una calidez recorrer mi cuerpo y por un momento siento tantas ganas de desahogarme con ella. Me siento como un marica.

Muerdo mi labio con fuerza para controlarme. No puedo comportarme así, no delante de mi madre.

-Ella te ama – me asegura. Y entonces siento como mis ojos se inundan y salgo de la cocina lo más rápido que puedo.

..

Akane

..

Llegue por fin a mi apartamento. Todo está oscuro y siento el vacío y la soledad. Un frio recorre mi cuerpo, no puedo moverme. Trato de cerrar la puerta pero parece magullada, como si alguien hubiera estado peleando con ella. Chasqueo la lengua y la dejo así, bueno, nadie entra a los departamentos de otros sin permiso. Dejo mi maleta en la sala y me dirijo al sillón. Cierro los ojos y respiro profundamente. Me paso las manos por mi rostro una y otra vez tratando de no pensar en nada ni en nadie.

-De nuevo aquí – digo para mí misma.

Ni bien dejé a mi familia, enseguida comencé a extrañarlos. Kasumi me abrazo mucho mas de lo esperado y dijo algo que me dejo pensativa aparte de impresionada.

-Todo se solucionará. Ya lo verás, cuando se ama a alguien es difícil estar alejados – dicho eso se alejó y dejó que Sasuke se despidiera de mí.

Mi padre lloro como la primera vez que fui, Tofu me dio algunos presentes para que adornara el departamento. Y me fui. Habíamos quedado de acuerdo que como ya había pasado esta semana con ellos, la siguiente de vacaciones me quedaría aquí ya que no tenía mucho dinero para pasajes ni ninguna otra cosa.

Reviso mi teléfono y no tengo llamadas de Ryoga, es extraño. Siempre me llamaba, casi todos los días. Quiero llamarlo, quiero escuchar su voz y preguntarle como esta. Así que lo hago, el teléfono timbra un par de veces y me manda a buzón. Me siento un poco decepcionada.

La puerta de mi departamento se abre y veo a Nabiki corriendo hacia mi. Me tumba en el mueble mientras me abraza con fuerza.

-¡Regresaste! – chilla. No puedo evitar reír.

-¡Regresé! – imito su voz.

-¿Cómo estás? ¿Cómo están por allá? – nos sentamos y ella aun me sigue sosteniendo de las manos.

-Todos están bien y yo también – le aseguro.

Ella me mira con recelo, sabe perfectamente que no estoy bien. Pero no quiero preocuparla, Nabiki en ocasiones puede llegar a ser muy sobreprotectora. Desde que éramos niñas siempre cuidaba de mí, aunque la verdad yo era la que cuidaba de ella ya que siempre golpeaba a cualquiera que quisiera meterse con mi hermana. Nabiki era experta usando el don de la palabra al momento de insultar a alguien. Pero mi fuerte eran los puños. Cosa que he dejado de hacer.

-¿Cómo estás tú? – pregunto. Ella hace un sonido de fastidio y se sienta un poco alejada de mí.

-Bien, he estado liada con la universidad y nada más.

La miro perspicaz y entonces me doy cuenta de algo.

-¿Dónde está Toshi? Siempre están juntos ¿no?

Nabiki rueda los ojos y suspira.

-Él y yo… terminamos – dijo mientras hace como si estuviera limpiándose las uñas.

La noticia me toma por sorpresa.

-¡¿Terminaron?! ¿Por qué? Se los veía tan bien juntos.

Nabiki sonríe amargamente y se recuesta en el sillón. Sé que esta dolida, Nabiki puede ser experta simulando estar de maravilla, pero he vivido con ella toda mi vida y se perfectamente cuando algo le molesta o le duele. Y ahora sé que Toshi le duele demasiado.

-Tuvimos una discusión y bueno, sabes que no dejo que nadie me contradiga.

-¿Por qué pelearon? – mi voz suena baja y cautelosa.

Nabiki comienza a mover su pierna con insistencia. Sé que lo hace cuando se pone nerviosa, y sé que me está ocultando algo. Muerde la uña de su dedo pulgar y no me está mirando.

-Nabiki… - la llamo con insistencia.

Ella resopla y golpea sus piernas.

-El muy imbécil dijo que Ranma ha estado tan ausente y que cuando habló con Mousse dijo que… - se muerde el labio con rabia – Dijo que Ranma estaba muy mal por lo que paso ¿Sabes lo absurdo que suena eso? Sinceramente yo no confió para nada en ese tipo. Peleamos y él lo defendió y yo lo mande a la mierda.

Por un momento mi mente da vueltas ¿Ranma está mal? Eso es imposible. Aun así, si estuviera mal, no es asunto mío. Ranma dejo de ser mi asunto hace mucho tiempo. Pero esa parte de mi sigue e insiste en preocuparse por él. Lo único que he hecho todo este tiempo es enterrarla para que deje de molestarme.

-No debiste terminar con Toshi – digo después de unos segundos.

-¡Se estaba comportando como un idiota! – Dijo con rabia -¿Cómo puede defenderlo? ¿Cómo puede siquiera pensar en defenderlo? ¿Cómo puede siquiera hablar con Mousse?

-Nabiki, está mal lo que hiciste. Lo que paso entre Ranma y yo es asunto nuestro – tomo un respiro, ya que pronunciar su nombre hizo que estremeciera – No tienes que pelear con Toshi por mi culpa.

-¡Eres mi hermana y cualquiera que se meta contigo se las tendrá que ver conmigo! – me mira con reproche y por un momento siento mis ojos escocer.

-Pero él te quiere… no quiero ser la causante de su separación.

-No eres la causante de nada, Akane. Mira, Toshi hizo algo que no me gusto y nuestra separación es un problema de los dos.

-Nabiki…

-Y por encima de cualquier otra persona, primero estas tú.

Me acerco a ella y la abrazo con fuerza. Nabiki es una de las mejores hermanas que he tenido, algo loca y testaruda. Pero la mejor hermana.

-¡No llores o me harás llorar a mí también! – dijo separándose de mí y agitando sus manos delante de sus ojos.

-Lo siento… - digo soltando una risa – Es lo único que hago últimamente.

Me mira con pena y luego sonríe.

-Sabes, en este momento extraño a la Akane que en vez de llorar le daba su merecido a cualquiera – me guiña el ojo y yo también pienso lo mismo.

Estoy cansada de llorar, de pensar, de preguntarme que pasaría si…

Estoy cansada de la Akane que dejaba los problemas y las peleas de lado.

-¿Cómo estuvo el viaje? – pregunta rápidamente.

-Un poco cansado, pero tengo planes para hoy – me río del modo en que me mira. Alza una ceja y sonríe con picardía.

-¿Con Ryoga?

-No – digo rodando los ojos.

-¿Puedo preguntar algo? ¿Entre Ryoga y tú…? – mueve sus dedos en el aire.

-No, solo somos amigos aunque… quisiera quererlo de la manera en que él me quiere. Lo intento ¿Sabes? Pero aun no puedo, tal vez sea porque en este momento no estoy para pensar en romances ni nada parecido.

-Conozco a Ryoga, y sé que él te esperaría por mil años. Ese chico te adora – dice dándome un amistoso golpe en el brazo.

-Es un gran chico y lo quiero mucho, no quisiera que se alejara de mí.

-Entonces no lo hagas.

-¿El qué? – pregunto confundida.

-Alejarlo. Dale la oportunidad, sé que te haría muy feliz.

¿Feliz? Pensé que solo podría ser feliz con una persona. Pero esa persona me lastimo demasiado como para olvidar la palabra feliz.

-Hoy saldré con Shinossuke – cambio de tema rápidamente –Iré a cenar con él y su padre, hoy conoceré a su prometida.

-¿Tiene prometida? Espera, ¿Quién es Shinossuke?

Suelto una risa y recuerdo que Nabiki no sabe mucho sobre mí amigo Shinossuke. Rara vez nos veía juntos y pocas veces lo mencione. Le doy un breve resumen de lo que tengo planeado hoy y de cómo él siempre me llamaba para saber cómo estaba.

Nabiki decide ayudarme para escoger un vestido elegante ya que dijo que a tipos como el padre de Shinossuke le gustaban las chicas que supieran vestirse bien. Fuimos a su apartamento y me mimo ese día. Me pinto las uñas y me rizo el cabello, dejo un poco de fleco caer por mi frente e hizo un peinado dejando mi cabello de lado y agarrado con una hermoso broche por la parte baja de atrás. Me gustaba las ondas caer hasta más debajo de mis senos.

Nabiki le gustaba comprar vestidos aunque no los usara, así que decidió prestarme uno largo con partidura en la pierna. Era hermoso y el color era como un rojo intenso que brillaba un poco y hacia que mi piel se viera más blanca. Se ajustaba hasta la cintura y caía hasta llegar al suelo. No tenía mangas y tenía un escote que ajustaba preciso con mis senos. El borde del escote era plateado y también brillaba.

Cuando termino su obra de arte me miré fascinada en el espejo. Me había maquillado, sombra en los ojos y delineados, mis pestañas estaban rizadas y hermosas. Mis labios estaban rojos y se veían carnosos y mis mejillas estaban sonrojadas. Quisiera ver la cara de…

Sacudo mi cabeza rápidamente sabiendo en quien iba a pensar.

-¿Sabes? Te pareces mucho a mamá – dijo Nabiki de pie de tras de mí, contemplándome en el espejo.

-¿Tú crees?

-Definitivamente. De las tres, eres la que más se le parece – su voz suena melancólica. Es inevitable no extrañarla -¿A qué hora pasara por ti Shinossuke?

Miro mi reloj de muñeca y son las ocho en punto. La miro alarmada.

-Se supone que en este momento – Nabiki ríe traviesa y me toma de la mano mientras con la otra recoge los zapatos de tacón plateados.

-Te ves fantástica princesa, pero ten, ponte los zapatos – me siento en el sillón.

Mi teléfono empieza a sonar y Nabiki lo contesta por mí.

-¿Si?. Claro está lista. En un segundo bajará. Ok. Adiós – me mira sonriente – Tu caballero llego por ti, espera abajo.

Sonrió y tengo tantos nervios por ver al padre de Shinossuke ¿Cómo será? ¿Será igual que su hijo? ¿Cómo será su hermano? Sé que no conoceré a su hermano hoy, pero la curiosidad me pica.

-Bien, me voy – me paro y soy un poco más alta de mi hermana.

-Definitivamente debería de dedicarme a la estética – dice mirándome de arriba abajo – Pareces una princesa.

-Tal vez hoy conozca a mi príncipe – digo divertida.

-Si te encuentras con tu príncipe, me lo haces saber – me abre la puerta – ¿Nos vemos mañana para el desayuno?

-Seguro.

Me despido de mi hermana y bajo las escaleras. Me encuentro con Shinossuke en la entrada, me mira lanzando un silbido, no puedo evitar sonrojarme. Extiende su mano para ayudarme a bajar los últimos escalones.

-Me siento un pordiosero alado tuyo – dijo mientras me daba la vuelta para verme mejor.

-No digas tonterías. Te ves bien.

Y era cierto, Shinossuke se veía muy bien. Gracias a mis tacones ahora estaba casi a la altura de él, pero no tanto. Vestía un traje azul marino oscuro que hacían juego con sus ojos, tenía la corbata un poco desatada que lo hacía verse algo informal. Definitivamente estaba muy apuesto.

-¿Lista para conocer a mi padre? Nos está esperando en el restaurante –miró su reloj –Insistió para mandar un auto por nosotros, pero le dije que yo podría conducir el mío.

-Estoy nerviosa – digo agitando mis manos en el aire.

-Tranquila, el no muerde. Solo habla de negocios – se encoje de hombros y me abraza con fuerza –De verdad te extrañe.

-Y yo a ti – le devuelvo el abrazo y me siento tan bien estando a su lado.

Nos separamos y lo miro con diversión.

-¿Listo para conocer a tu prometida?

Asiente con la cabeza frenéticamente y luego niega.

-Definitivamente no – ambos nos reímos y me ayuda a subir al auto.

El lugar donde nos citó el padre de Shinossuke es muy ostentoso. Las paredes son blancas y los adornos parecen estar bañados en oro. Hay mesas redondas y bien decoradas, hay comensales con sus mejores galas y me siento tan aliviada de combinar un poco con el lugar. Estoy agarrada del brazo de Shinossuke, mientras nos guía un mesero hasta nuestra mesa. Shinossuke y yo hacemos bromas sobre el caminar del mesero y su extraño bigote estilo francés. El señor nos da una mirada de desagrado y es motivo para reírnos más.

Siento el cuerpo de Shinossuke tensarse, entonces sé que estamos cerca. Trato de buscar la mesa pero hay muchas. Entonces el mesero se detiene a mi izquierda.

-Su mesa, señor – dice inclinándose un poco.

Todos en la mesa se levantan y mi corazón se detiene en ese instante. Un frio atraviesa mi cuerpo como dagas que amenazan con matarme.

-Oh, aquí esta. Te atrasaste un poco hijo, pero que bueno que ya llegaste – dijo el hombre de traje gris. Pero no lo estoy mirando a él – Señores, les presento a mi hijo Shinossuke y a su amiga…

-¿Akane? – Ranko me mira con los ojos bien abiertos.

-Akane lo siento yo no sabía… - las palabras de Shinossuke suenan lejanas.

Todos en la habitación desaparecen, todo desaparece. Solo estamos él y yo. Ranma también está igual de impresionado que yo. Sus ojos azules se clavan en los míos con demasiada intensidad. Mis manos tiemblan y tengo miedo de perder el equilibrio.

Ranma está aquí.

Su familia está aquí.

Ranko es la prometida de Shinossuke.

Ranma está aquí.

Y estúpidamente me doy cuenta de que sigo amándolo con locura.