Hola amigos!

Jeje pues aquí estoy con capitulo nuevo. Creo que estoy subiendo uno todos los días ¿verdad? Jeje es que los tengo hechos y cada vez que termino otro subo el anterior que hice jajaj bueno, pues les comento que mis clases se aplazaron hasta el 14 de noviembre y voy a tener tiempo para terminar la historia. Por ahora no voy a poder contestar a sus comentarios pero quiero que sepan que los leo todos y me encantan y se que algunos me dicen que ¿Por qué nos dejas asi? Jaja pues aquí les traigo otro y espero que les guste. Muchas gracias por leer la historia y gracias por los consejos y bueno gracias jejej.

AUN TE AMO

CAPITULO 23

Simplemente no podía creerlo.

Todo era parte de una ilusión. Me estaba volviendo loco.

Primero, estaba en esta cena estúpida organizada por mi padre para conocer al que sería esposo de mi hermana. Sinceramente, no quería venir y arruinar la noche –aunque era lo que hubiera hecho de todas formas- solo vine porque Ranko me lo pidió. Dijo que no podría hacerlo sin mí. Así que debía de comportarme, aun que estaba queriendo arruinar la cenita estúpida de presentación.

Y ahora. Akane estaba de pie, frente a mí, mirándome de la misma manera que yo la miraba. Ambos estábamos estupefactos. La expresión de Akane era de asombro e inquietud, como yo, ella tampoco se creía lo que estaba pasando.

Sencillamente no podía quitar mis ojos de ella, no escuchaba nada a mi alrededor, solo estaba Akane. Akane.

Ella tampoco podía quitarme sus hermosos ojos de encima.

Se veía tan hermosa en ese vestido, su cabello peinado hacia un lado, sus labios rojos. Dios, tenía tantas ganas de tomarla entre mis brazos y desaparecer del mundo junto con ella. Solo los dos. Mi corazón latía tan fuerte que sentía que pronto se saldría de mi pecho, había pasado muchos días sin verla, días que parecían años, días donde me cuestionaba la clase de hombre que era y me decía que ella estaría mucho mejor sin mí. Y ahora, al verla aquí, solo quería una cosa. La quería de vuelta.

La necesitaba, la necesitaba tanto que dolía.

Y dolía el hecho de saber que ella ahora me odiaba. Apartó su mirada de mi muy fría.

-¡Akane! – el chillido de Ranko me trajo a la realidad. Ella se abalanzo hacia Akane y esta la recibió con los brazos abiertos.

Se la veía incomoda. Lo notaba ya que podía ver sus hombros un poco tensos y la manera en como apretaba los puños. La conocía tan bien.

-¡Te extrañe mucho! Mírate, estas realmente hermosa – Ranko la tomo de las manos y la vio detenidamente. Al igual que yo.

Se veía realmente hermosa. Daban ganas de besar cada parte de su cuerpo, la parte que no cubría el vestido. Daban ganas de acariciarla y poder besarla en los labios hasta desfallecer. Cierro mis ojos de impotencia.

-Señor Saotome, Señora Saotome. Me alegro de verlos – mi corazón se estrujo cuando ella no me saludo, ni siquiera volteo a verme. Mis padres sonríen y le devuelven el saludo.

También algo incomodos.

-Veo que todos se conocen – hablo el padre de Shinossuke.

Veo como Shinossuke le susurra algo a Akane, esta tan cerca de ella que aprieto mis puños tratando de calmar las ganas que tengo de tumbarlo en el suelo y golpearlo hasta dejarlo inconsciente. Akane me mira fugazmente y niega con la cabeza hacia su amigo, brindándole una sonrisa tranquilizadora. Se perfectamente que le incomoda mi presencia.

Mierda, yo también estoy muerto de los nervios.

-Papá, está mi amiga Akane Tendo. Akane, este es mi padre – los presento. Akane sonreía pero sabía que no deseaba hacerlo.

-Un gusto señor – se inclinó un poco. El hombre solo le tomo la mano y la estrecho con delicadeza.

Mierda, no quería que nadie la tocara. Nadie.

-Bien, ya que estamos todos aquí. Permítanme presentarles… - se dirigió hacia nosotros – Señores Saotome, este es mi hijo. Shinossuke, ella es tu prometida Ranko.

-Un placer conocerlos – habló el desgarbado de Shinossuke. Bueno, aunque no tan desgarbado.

-El placer es todo nuestro – mi papa estrecha la mano del muchacho – Tu padre me habló mucho de ti.

Shinossuke se incomoda un poco.

Pude ver como un leve sonrojo asomaba en las mejillas de mi hermana. Me senté sin esperar que alguien más lo hiciera, no era educado y ese era el punto. Mi madre frunció el ceño al verme. Pero no me importaba, ya nada me importaba, no desde que Akane se apareció con ese hermoso vestido y mucho menos desde que se propuso a ignorarme.

La cena fue un asco. Todos hablando sobre negocios y sobre como unirían las acciones y serían muy grandes en el futuro. Puras patrañas, Shinossuke no parecía mal tipo, algo tímido y tonto pero no parecía tan mal tipo. Ahora entiendo porque era tan amigo de Akane. Eran del tipo nerd que siempre pasaban desapercibidos en la sociedad. Pero desde que Akane estaba conmigo, sin darse cuenta, había ganado cierto tipo de popularidad y respeto. Respeto que nadie le tiene ahora.

Me siento como la mierda.

Akane, no puedo quitarle los ojos de encima, sencillamente es imposible. Ella parece también estar incomoda, yo tampoco me siento cómodo, me siento TAN fuera de lugar. No se suma a la conversación y cuando le hacen alguna pregunta ella solo contesta con: "si, está bien" "Oh, claro" "no" "si" "tal vez" está claro que se siente muy incómoda y no sé si sea debido a que no puedo apartar mis ojos de ella o solo sea el hecho por compartir la misma mesa conmigo.

Veo como habla en voz baja con Shinossuke y eso realmente me molesta. Quisiera ser yo quien estuviera sentado a su lado, poder acariciar su brazo desnudo, poder olfatear el perfume que carga encima, poder besar sus nudillos. Cierro los ojos y trato de controlar esta sed de Akane que me está matando por dentro.

Lo peor de todo, es que ella ni siquiera me ha volteado a mirar desde que llego y es lo que más me mata.

-Si me permiten, voy al tocador – habla suavemente que creo que ni mi padre ni el padre de Shinossuke la oyeron.

Los demás la miramos, mi madre asintió con una sonrisa y Ranko también. Shinossuke apretó su mano y ella se fue.

Esto me estaba matando, esto no podía seguir así, necesitaba…

-Ni se te ocurra – dijo mi madre a mi oído.

-¿Qué?

-Se lo que pensabas hacer – mire que tenía su mano puesta en mi brazo. Estaba tan ansioso que no me había dado cuenta que estaba a punto de levantarme.

-Solo voy a tomar un poco de aire – aseguro. Ella me mira por unos segundos y luego asiente.

Shinossuke me mira con sospecha y enojo, mucho enojo. Yo le devuelvo la misma mirada hostil y salgo de la mesa.

A la mierda el aire, necesitaba verla, necesitaba estar cerca de ella.

Necesitaba aclarar las cosas con ella. ¿Pero cómo? Bueno, no importa, algo tenía que decirle.

Sin que nadie se diera cuenta me di la vuelta por el otro lado del restaurante para poder llegar al baño sin ser visto. Había una sala para las damas y otra para los caballeros. Me acerque sigilosamente hasta la puerta del baño de las mujeres, estaba entreabierta. Entonces la vi.

Mi corazón se detuvo por un segundo.

Estaba de pie frente al espejo, las manos apoyadas a cada lado del lavamanos. Al parecer estaba tomando aire, tratando de calmarse, se miraba detenidamente al igual que yo la miraba. Apreté la mano a la madera de la puerta. Tenerla tan cerca y a la vez tan lejos me mataba.

Me había comportado como un imbécil ¿Por qué no la busque? ¿Por qué me rendí fácilmente? Al verla ahí de pie, el verla tan desprotegida, me hizo darme cuenta de que mi vida no tiene sentido sin ella.

La amo…

Entonces como si hubiera notado mi presencia, se sobresaltó y miro hacia mí. Yo ya estaba adentro y cerrando la puerta de tras de mí. Ella parecía asustada, como si fuera una liebre frente a su cazador. Me acerque lentamente, la corriente entre nosotros, la tensión, era tan palpable que cualquiera que se acercara a nosotros moriría electrificado.

De un momento a otro, pareció recuperar la compostura, pero sabía que solo era un disfraz. Yo no sabía si me veía igual. Lo único que sabía era que por dentro y por fuera me veía miserable. Mi vida era una miseria sin ella.

-Por si no sabes leer, el letrero de afuera dice "damas" – dijo con voz fría.

No sé si escuchar su voz hizo que mi corazón se estrujara con dolor, o no sé si fue la manera en que me hablo. Su voz ya no sonaba como la dulce Akane que me hablaba al oído y me decía lo mucho que me quería, la que me contaba historias sobre su niñez, la que me contaba chistes tan malos que me hacían reír de lo malos que eran.

Esta Akane era otra. Y todo por mi culpa.

-Yo… - no sabía que decir. Me sentía tan pequeño frente a ella. ¿Qué mierda me había pasado? ¿Tenía que haber practicado un discurso antes? ¿Por qué no puedo ser claro con ella? ¿Dónde quedo el Ranma del pasado?

-¿Qué es lo que quieres? – dijo y luego solo se volteó e hizo como si se retocara el labial. Dios, tenía tantas ganas de besarla. Note un cierto temblor en su cuerpo, aun mi presencia tiene efecto en ella.

-Te ves bien – fue lo primero que salió de mis labios. Sacudí mi cabeza sintiéndome un completo idiota de preparatoria –No. Quiero decir. Bueno, en realidad si te vez bien. Pero, pero eso no era por lo que vine aquí y no sé ni que mierda estoy diciendo solo estoy diciendo lo primero que viene a mi cabeza y…

-¡Habla de una vez!

-Te extraño – dije como si esas palabras me hubiera dejado sin aliento.

Los segundos pasaron y esperé al ver algún destello en sus ojos. Nada. Ella seguía sin mirarme, dolía como el infierno sentirse así.

Un frio atravesó mi cuerpo.

-Akane, no tienes ni idea de lo que he pasado estos días – me acerqué unos cuantos pasos, ella seguía sin inmutarse – He vivido un infierno, no he sabido nada de ti. Diablos, Akane. Nunca había sentido algo parecido a esto. Duele.

Akane se peinó el cabello y lo acomodo a su costado. Luego lentamente volteo a verme. Sus ojos seguían fríos. Seguía disparando a mi pecho y faltaba poco para que yo cayera al piso moribundo.

-¿Y crees que me importa? Sinceramente Ranma, te ves tan patético demostrando esta parte de ti, tan… ¿vulnerable? No te queda.

Esperaba todo, esperaba que me gritara, esperaba que me golpeara. Pero no, hablo con voz calmada, fría, sus ojos me miraban sin interés. Tenía que sostenerme de algo para no caer.

-Akane – dije casi en un susurro.

Ella se hecho una última mirada en el espejo y camino hacia la puerta. Pasando a mi lado y pude percibir el dulce aroma a jazmín, lavando, ¿cereza? algo dulce y suave. Cerré los ojos, traté de tomar su mano pero apenas podía moverme.

-Si vas a ocupar el baño, adelante. Adiós, Ranma – dicho esto salió del baño.

¿Qué había pasado? Este no era el plan. Mi plan antes de cerrar la puerta era, acorralarla, decirle lo mucho que la amaba, decirle lo mucho que lo lamentaba, decirle lo arrepentido que estaba y besarla, besarla hasta que nuestros labios sangraran, besarla y hacerle el amor aquí, en este baño. Llevarla conmigo y tratar de arreglar las cosas.

Nunca, jamás, me había sentido tan… ¿intimidado?

Era la primera vez que me había sentido intimidado por alguien, tan pequeño, tan incapaz, tan… estaba comportándome como un marica. Dios, Ranma, ¿Qué sucede contigo?

Pasaron unos segundos hasta que recobrara la compostura. Un par de mujeres mayores entraron al baño y ahogaron un grito al verme. Bufé, mujeres de la alta sociedad, solo faltaba poco para dejaran caer sus pañuelos e hicieran su cuerpo hacia atrás, fingiendo desmayarse. Puse los ojos en blanco.

Esto no se iba a quedar así.

Akane regresaría a mí. Así tuviera que hacer un pacto con el diablo, así tuviera que vender mi alma. Akane iba a regresar a mí.

Ella me pertenecía, ella era mía y muy en el fondo. Tenía la esperanza de que me amara.

..

Akane

..

No fue fácil correr hasta la mesa y excusarme con todos, diciéndoles que mi hermana había llamado y que necesitaba urgentemente mi ayuda. Shinossuke me acompaño hasta la salida, no podía más, las lágrimas ya estaban empapando mis mejillas. El estar en el baño con Ranma y el haber dicho todas esas y yo comportándome de la manera más dura que pude. Fue difícil, muy difícil.

Si estaba un minuto más cerca de él, seguramente me hubiera venido abajo y no quería que él lo viera. Pasar ese tiempo con el en la mesa era soportable –un poco- pero que el irrumpiera en el baño y dijera todas esas cosas, ya no lo pude soportar.

-¿Estas bien? ¿Esto no es por tu hermana verdad? – dijo mientras limpiaba mis lágrimas.

Negué con la cabeza incapaz de hablar. Había pasado días sin ver a Ranma, había pasado noches llorando hasta quedarme dormida. Pensé que había superado la etapa del llanto, pero no pensé enfrentarlo tan pronto. No pensé verlo y ahora retrocedí miles de pasos.

-Lo siento, no tenía ni idea de que fuera su familia justamente la que…

-No es tu culpa… - gimotee interrumpiéndolo –Lo siento Shinossuke, sé que te dije que me quedaría pero…

-Lo entiendo – me abrazo fuerte y luego me ayudo a subir al taxi - ¿Te veo en clases el lunes?

-Seguro – limpie mis lágrimas y salí de ahí.

El transcurso hasta la casa fue corto. Bueno, para mí. Llegue al departamento y como era de esperar, no necesite la llave para entrar ya que la puerta estaba dañada. Me saqué el vestido con rabia, me despeine con mucha más rabia y lave mi cara casi lastimándome. Estaba llorando con fuerza, no podía tolerar esto que sentía. Yo también te extraño Le hubiera querido decir, pero simplemente si lo hacía, hubiera estado dejando que todo lo que hizo hubiera quedado limpio. Lo odiaba, lo odiaba en estos momentos, odiaba lo que me hacía sentir. Odiaba que quisiera abrazarlo hasta cansarme. Odiaba que me hiciera llorar.

-¿Akane? – Nabiki apareció en el pasillo. Su rostro estaba angustiado.

-¿La…la puerta sigue dañada? – mi cuerpo temblaba. Trataba de reír pero solo era un lastimero llanto mezclado con una triste risa.

-Agh – su rostro se contrajo y corrió abrazarme -¿Sucedió algo malo? Escuche ruidos y quise venir a ver.

Enterré mi cara en su cuello y la abrace fuerte. Habían pasado muchas cosas, todas en resumen: Ranma. No había esperado encontrármelo, no había esperado que entrara al baño y no había esperado que me dijera que me extrañaba. No confiaba en él.

-Lo vi – dije después de unos minutos.

-¿Lo viste? Oh, Akane, debió ser horrible – se separó de mí y me llevo hasta la sala -¿Chocolate caliente? ¿Cómo en los viejos tiempos?

Sonreí y recordé cuando éramos niñas. Como Kasumi, Nabiki y yo nos encerrábamos en la habitación y tomábamos chocolate caliente y comíamos sanduches preparados por mi hermana mayor, cuando alguien estaba triste. Hablábamos hasta altas horas de la noche y reíamos sin parar.

Asentí y ella fue a la cocina de su apartamento a preparar todo.

Le conté todo mientras veíamos la serie de unos policías que averiguaban asesinatos. Ella escuchaba mis palabras atentamente y no las palabras del detective Kim.

-¿Y tú le crees? – pregunto alzando su ceja.

-Por supuesto que no – dije en voz baja, casi avergonzada. Como si me lo preguntaba mil veces en la cabeza.

No. No podía creerle.

-¿Te das cuenta que tal vez lo veras en la universidad? Están en el mismo campus, siguen la misma carrera – Nabiki lanza un suspiro de frustración -¡No quiero tener que verte llorar por la universidad cada vez que lo veas! Lo que hiciste hoy, lo que le dijiste fue estupendo y tiene que permanecer así.

-Tengo miedo de ir a la universidad – confesé en voz baja.

-Si alguien se mete contigo, ten por seguro que le daré su merecido.

-No puedes cuidarme siempre, Nabiki. Además, tus clases quedan muy lejos del mías.

Después de unos momentos de silencio Nabiki suspira.

-¿Sabes? Sé que para mí es difícil decir esto pero, pero en estos momentos es mejor que dejes salir a la Akane que sabía defenderse de cualquier cosa.

La miro parpadeando un par de veces, ¿Enserio lo dice? Ella se da cuenta de mi expresión y se hecha a reír.

-A decir verdad, no era tan malo. Me gustaba ver como golpeabas chicos de vez en cuando ¿Recuerdas a Kuno?

-Agh, no quiero recordarlo – ruedo los ojos.

-Siempre sabias como enfrentarte a él, a todos.

-Tenía un carácter explosivo.

-Lo sé.

-Era muy violenta y me metía en problemas.

-Lo sé.

-Pensé que odiabas esa parte de mí.

Nabiki tomo mis manos y las apretó.

-No la odiaba, solo… me preocupaba por ti. No está mal que te defiendas pero, tampoco estaba bien que golpearas a todos por cualquier cosa.

Bajo la cabeza un poco avergonzada. Siempre me metía en problemas de joven, siempre terminaba en el consultorio del doctor Tofu. Pero viéndolo del lado bueno, mis visitas concurrentes hicieron que el doctor Tofu y mi hermana Kasumi se conocieran más. Ya que ella siempre le llevaba un presente por cuidar bien de mí.

Sonreí al recordarlo.

-Olvide un poco el cómo pelear. Creo que tratar de volverme más femenina hizo que olvidaras ciertas técnicas.

-Podrías volver a tomar clases de artes marciales, podrías entrenar en tu tiempo libre y quizá eso deje salir tu frustración.

-No estoy frustrada – dije casi riendo. Ella también lo hizo.

Nabiki chasqueo sus dedos, como si el cielo la iluminara.

-Hay un gimnasio y también profesores ¿Podría averiguar sobre alguna clase de verano?

-¿Harías eso por mí? – algo dentro de mi comenzó a salir, a brillar. Hace mucho tiempo que no entrenaba y volver a pensar en la idea me emocionaba.

-Lo necesitas, para patear algunos traseros – dijo guiñándome el ojo.

-Primero tenemos que concentrarnos para los exámenes – dije recordando que esta semana serian y durarían por lo menos dos semanas. Serian largas. Por lo menos ocuparía mi mente en otra cosa.

-Eso lo tengo, son pan comido.

-Porque eres la más lista de la clase, por eso lo dices.

-En eso, hermanita, no somos iguales.

Tal y como había dicho Nabiki, tenía que defenderme.

Así paso cuando fui a clases el lunes. Habían algunas caras que se reían por lo bajo y me señalaban. Y bueno, como dejé salir a la Akane del pasado no tardé ni un minuto en golpear caras. Los chicos se quedaron sorprendidos al ver como utilizaba las técnicas que recordaba, a decir verdad, hasta yo misma me sorprendí al ver como mi cuerpo se movía tan fácilmente en el aire mientras daba una patada.

Tampoco tardo mucho tiempo en meterme en problemas y tener varias advertencias sobre mi mal comportamiento. El director de mi carrera estuvo a punto de suspenderme los exámenes, pero le prometí que me portaría bien.

-Hey, hola, ¿puedo preguntarte algo? – un muchacho de no sé qué carrera se acercó a mí, tenía la boca torcida como si estuviera esforzándose en no reír.

-¿Qué? – la verdad no tenía humor para esto. Shinossuke se quedó de tras de mí, alerta a cualquier cosa.

-Bueno, dicen por ahí que desde que Saotome te dejó, pues…

Volteo mi cuerpo para darle mi total y cabreada atención.

-Dicen que te volviste lesbiana. Y bueno, estuve pensando en que eso me pone cachondo a mi y a unos cuantos del equipo de futboll y…

Aprieto mis puños. Shinossuke me sujeta del hombro.

-Tranquila Akane, déjamelo a mí. Tú ya tienes suficientes problemas, no quiero que suspendas las materias – Shinossuke se adelanta y este sujeto sonríe con diversión.

-Oye tu, deja de molestarla o te lo advierto… te las veras conmigo.

-Solo estoy bromeando compadre – dice alzando las manos sobre su pecho –Bueno, a menos que sean ciertos esos rumores.

Le aviento mi mochila a Shinossuke y el la toma.

-Me importa una mierda lo que digan, no te metas conmigo o ya verás – lo encaro. Él sonríe lascivo y menea la cabeza.

-Tranquila dulzura, ¿te han dicho que te ves sexy cuando te enojas?

El imbécil toca mi mejilla y siento una corriente de asco recorrer mi cuerpo. Sujeto su muñeca y giro mi cuerpo llevándome su brazo conmigo hasta su espalda. El grita y pateo sus rodillas con las mías. Cae al suelo aun gritando, su mano se retuerce y la sujeto con más fuerza.

-Dime dulzura una vez más, y te arranco el brazo ¿oíste? -

Había un circulo de chicos alrededor de nosotros. Recordé las palabras del director cuando me advirtió sobre las peleas en la universidad y la verdad no quería enfrentarme a la máxima autoridad y jefe de aquí y que luego fuera expulsada. Empujo con fuerza al chico y un quejido sale de su boca. Me acerco a Shinossuke para irnos a clases, el parece tranquilo al ver que no termine de darle su merecido a ese chico.

-Hey – otra voz suena de tras de mi.

Me volteo con frustración y cansancio -¡¿Qué?! ¡¿Ahora que?!

-Wow, espera, yo no te hice nada – dijo mientras reía de emoción.

Soplé un mechón de pelo que caía por mi frente y le di la espalda.

-Eso fue increíble – Me siguió hasta que alcancé mi mochila y le brindé una mirada de disculpa a mi amigo –Tu debes de ser Akane, ¿Verdad? Quería ver si lo que decían era verdad, quería verlo con mis propios ojos y…

-¿El rumor sobre si era lesbiana? Estas a punto de que pierda la paciencia y te rompa la cara.

Una parte de mí se sorprende al ver cómo me he estado dejando llevar por el mal humor, antes, solo hubiera bajado la cabeza y me hubiera ido. Difícil de aceptar.

-¿Qué? – me mira un poco confundido y luego sacude la cabeza –No claro que no, no es para nada de lo que quería hablarte.

Sus ojos eran verdes y grandes, sus pestañas eran gruesas y rizadas. Seguí mirándolo y vi que su cabello negro era algo alborotado y con ciertas ondas, se peinaba para un lado. Su sonrisa era grande y sus dientes blancos igual que su piel. Tuve que retroceder unos pasos para verlo mejor ya que era alto.

-Me llamo Saito, estudio en la facultad de cultura física ¿Sabes? Tu hermana me habló de ti, dijo que eras realmente buena y bueno, no le creí, estuve observándote por unos días y vi ciertas… peleas y resulta que eres fantástica.

-¿Dices que mi hermana te lo dijo? – pregunté inquieta. Miré a Shinossuke que me apunto hacia su mano, señalando su reloj invisible. Llegábamos tarde.

-Sí, verás, soy uno de los profesores de la clase de estilo libre. Lo hago como puntos extras, y estoy realmente interesado que formes parte de nuestro equipo – dijo rápidamente al ver a Shinossuke también – Sé que estas en exámenes y tienes prisa, pero por suerte faltan un par de días para que acabe esta semana. Te dejo mi numero… - saco un papel y comenzó a escribir apresuradamente mientras murmuraba –Si, la verdad que a mi equipo le encantaría que te nos unieras. También hay chicas por si quieres saberlo, espero que me llames. Oh, hubiera pedido tu número. Pero no te preocupes, se cómo ubicarte. Bueno, a menos que quieras. En fin, me tengo que ir. Hablaremos luego. Adiós.

No pude decir nada. Simplemente solté a reír ya que ese chico hablaba demasiado rapido. Era muy simpático y me cayó bien enseguida.

Vi como corría, su espalda era ancha y bien trabajada. Tenía buen cuerpo. Claro, entrenaba, eso lo explicaba.

-Parece como si tomara diez tazas de café diarias. Y me refiero a las tazas en forma de ballena – comentó Shinossuke a mi lado.

-Tal vez tome las clases. Necesito entrenar y recordar.

-Y canalizar tu ira en otras cosas.

-Ya, calla.

-¿Puedo ir? Me gustaría ver como los que saben patear traseros pelean.

-¿No arruinará tus visitas a casa de Ranko? – lo mire de soslayo. Arrugo el ceño y luego negó con la cabeza.

Según Shinossuke, él y Ranko se estaban llevando bien. Yo veía que tenían una personalidad muy diferente. Ella suele ser inquita, explosiva, alegre, alborotada y Shinossuke… bueno él es del tipo tranquilo. Y como siempre dicen, los opuestos se atraen. Me alegraba un poco de que la loca idea de su padre estuviera funcionando.

-No siempre nos vemos, es algo que acordamos.

-Parece que aceptaron lo de la boda ¿Te gusta no es así?

-Bueno, es linda. Pero su hermano es un infierno.

Trague saliva. No había visto a Ranma en casi dos semanas. Bueno, también porque hacia lo posible por evitarlo. Recuerdo cuando el tercer día lo vi fuera de mi salón. Algunos chicos miraban sin disimulo a Ranma y a mí. Me había pedido que hablemos pero no le presté atención y seguí mi camino hasta que el me agarró del brazo.

-¡No voy a dejar que huyas de mí! No de nuevo…

-¿Huir? Por favor Ranma, simplemente estar cerca de ti es algo que me desagrada – afloje con brusquedad su agarre –déjame en paz.

-Akane.

-¡Solo vete! – grité. Todos se quedaron congelados. Ranma apretó los labios y miro a todos lados.

Asintió con la cabeza y se marchó.

-No creas que esto se termina aquí – dijo antes de irse. No lo he visto desde entonces.

No verlo duele.

Y verlo también duele.

A los dos días sientes, algo había cambiado. Todos ahora me miraban y bajaban la cabeza. Bueno, al parecer funcionó haberles dado su merecido a algunos.

-¿Escuchaste lo que sucedió con aquel chico que te dijo… em… lesbiana? – Shinossuke caminaba a mi lado.

-No ¿Qué?

-Pues, oí que está en el hospital. Parece que le dieron una paliza a él y a otros chicos de la facultad.

Parpadeé un par de veces. Una parte de mí, esa parte vengativa y rencorosa se alegró por que le hubieran dado su merecido. Pero por otro lado sentí lastima.