Hola! Buenas queridos lectores!

Después de mucho tiempo vengo con esta pequeña sorpresa.

En realidad no tenía planeado seguir con esta historia, pero al parecer les gustó mucho, lo cual me alegra :3 Agradézcanles a aquellos que comentaron y me pidieron que continuara con esto, en especial a Tanuki pyon quien me habló en exclusiva para eso. Me hace feliz saber que les gustan estas cosas que escribo XD.

Bueno, este cap es un poco especial, puesto que es en el que más he puesto el punto de vista de Nico, y aparte, me di la libertad de hacerlo extenso y no referido en el 100% a ellas como mamás, sino también como amantes. Esperando que les guste y me dejen sus reviews, me despido :3 Nos leemos pronto.


Capítulo 3: "Días inolvidables"

(…) Nico Pov (…)

Me vi a mi misma en un día de verano. Lo supe por la luz fulgurosa que entraba por la ventana. Me di cuenta que estaba frente a un espejo y aproveché la instancia para revisarme de pies a cabeza.

Estaba sobre un pedestal con un vestido blanco y largo que tapaba los tacones del mismo color. Desde un poco más arriba de mi cadera, y un poco más debajo de mi cintura, se ensanchaba en múltiples pliegues de seda, comenzando por un listón blanco ancho que hacía que se viera un cambio suave, el cual justo donde se curvaba el hueso de la cadera poseía una gran rosa del mismo material que los pliegues. Estaba como despertando, porque los días antes del matrimonio fueron fugaces y locos.

-Nicochi, te vez hermosa –Decía Nozomi con unas lágrimas en la comisura de sus ojos

-No llores Nozomi –Le dije, aunque yo también estaba a punto de romper en llanto- La dama de honor debe verse casi tan bien como la novia

-En este momento imposible –Rio ella con la voz algo entrecortada

-Gracias –La abracé con cariño. Había estado para mí en todos los momentos en los que me hacían falta unas palabras de apoyo. Ella fue la primera en saber el amor que sentía por Maki en la preparatoria, y sé que fui la primera cuando me contó lo de Eli. Y que mi madre me perdone, pero también fue la primera en saber qué día debía acompañarme a buscar el vestido, y claro, el suyo, porque desde antes que Maki se me propusiera, ya habíamos decidido ser la dama de honor de la otra, cosa que yo ya había cumplido.

-Chicas –Apareció Honoka por la puerta- Sé que es tradición que la novia llegue tarde, pero saben cómo es Maki-chan

-Pero Kotori-chan aún no llega –Dije yo con un nerviosismo notorio en mi rostro

-Se nos quedó el velo y el ramo en casa –Complementó Nozomi a la duda que parecía surgir en Honoka- Fue con Kayo-chin

De un momento a otro Honoka desapareció de la puerta, dejando paso para que entraran atropelladamente las dos chicas a las que esperábamos.

-Nico-chan súbete al pedestal –Me ordenó Kotori con rapidez

Lo hice de inmediato, y con sumo cuidado me colocó el velo que caía hasta un poco más debajo de mi espalda.

-Nico-chan estás hermosa- Exclamó con júbilo Hanayo

-Era de esperarse –Sonreí- Al fin y al cabo es creación de la mejor diseñadora que conozco

Kotori se ruborizó pero sonrió con tanta felicidad que me llegó hasta a mí. Las abracé a las dos recién llegadas, agradeciéndoles todo lo que habían hecho para que este momento especial llegara.

-Bueno, ¿nos vamos? –Preguntó Honoka otra vez en el umbral de la puerta- Tsubasa dice que Maki está hecha un manojo de nervios

Mi cara ardió. Si ella estaba nerviosa que queda para mí. Estaba temblando, lo sabía. Ya no quería matrimonio, no podía concebir que estos nervios me jugaran una mala pasada y terminara arruinando algo.

Sin embargo, las manos de Kotori y Hanayo entrelazando mis dedos detuvieron mi movimiento involuntario. Y las manos de Nozomi en mi espalda me hicieron avanzar hasta el exterior. Honoka me abrazó antes de yo entrar a la limusina junto con Kotori. Hanayo y Honoka estaban al frente manejando, por propio pedido de Honoka.

-Nico-chan respira –Me aconsejaba Kotori

-No queremos que Maki-chan nos mate por llevarle a la novia de color azul por falta de aire –Me lograba calmar con ese comentario Nozomi

-Chicas, estoy muy nerviosa –Confesé, ahora que algo de esos nervios se habían ido dejándome hablar

-Eso es obvio –Rio Kotori- Pero me sorprende que esto te ponga más nerviosa que las presentaciones en vivo

Me sonrojé y dejé que mi rostro se relajara un poco- Tienes razón… -Suspiré para librarme de las última dudas- Esto saldrá bien… las tengo a ustedes, y a Maki-chan para ayudarme –Sonreí mientras veía a las otras con rostros de satisfacción

Cuando llegamos mi padre me estaba esperando en la puerta de la iglesia. Dijo que me esperaría allí para poder enfriar su cabeza y no llorar, pero cuando me vio se tragó el nudo de su garganta. Lo conocía, si lo abrazaba lloraría, y odiaba que la gente lo viera así, por lo que le tomé su mano y la acaricié. Se veía genial con ese terno negro de corbata roja y su pelo café de algunas pocas canas estaba tan bien peinado, que se veía mucho más joven de lo que era.

-Siempre he estado orgulloso de ti mi pequeña –Me comenzó a decir- Pero ahora, eso se fusiona con una alegría incontrolable. Seguiste tu corazón a pesar de mis estúpidos e infundados reclamos, y ahora estás aquí, a punto de desposarte con quien tus sentimientos dictaron, no mis palabras. Y soy tan feliz al saber que no seguiste mis consejos –Curvo la boca y apretó los ojos para no llorar- Me demostraste que nada es imposible hija. Mira a lo alto que has llegado.

Estaba llorando como niña pequeña, pero no me importaba. Ni siquiera me importaba que aquellas cámaras con un zoom monstruosos captaran aquellas imágenes incluso a una cuadra de distancia y frente a un muro de policías. Mi padre besó mi frente y le hizo una señal a Nozomi.

Segundos después la marcha nupcial se empezó a escuchar por todos lados, y los nervios volvieron a mí. Las grandes puertas se abrieron pesadamente y escuché como la gente se levantaba mientras pétalos de rosa caían desde el cielo. A la derecha, vi un par de conocidos de Maki, como sus compañeros de trabajo más cercanos. Su padre y su madre estaban en primera fila, al igual que mi madre y hermanos, sin embargo, éstos estaban en la columna izquierda. Sabía que las chicas vendrían atrás por ser damas, pero por nerviosismo revisé de reojo. No obstante cuando al fin me atreví, vi a Maki quien se tapaba la boca con las manos y de sus ojos salían voluptuosas lágrimas. Estaba hermosa, tan pero tan hermosa, que lloré por la suerte que había tenido de encontrar a la chica más perfecta del mundo y que me correspondiera. Me limpiaba reiterativamente las lágrimas con la palma de mi mano, pero ese vestido blanco sin tirantes que remarcaba con precisión su silueta la hacía ver irreal. Los detalles en el torso cegaban, y la parte más ancha del vestido caía casi lisa provocando una imagen elegante que iba a la perfección con ella.

Vi a mi padre guiñarle un ojo a Maki para darse la vuelta y volver a su asiento. Maki me sonrió aún con lágrimas en los ojos que no dude en limpiar, en tanto ella hacía lo mismo. El sacerdote nos sonrió y comenzó la ceremonia.

Aparte del 'acepto' que nos otorgamos como sello de nuestro amor de por vida, el beso más casto que nunca nos pudimos haber dado y las firma de papeles para reclamar a esa chica como mía incluso ante el estado y Dios, el sueño en el que me sentía hizo que la ceremonia me durara solo unos segundos.

Cuando salimos de la iglesia una multitud de gente nos celebraba lanzándonos rosas mientras corríamos de la mano hacia el automóvil que nos esperaba.

Ni Maki ni yo queríamos hablar con los medios, así que evitamos calles concurridas y llegamos al lugar donde celebraríamos nuestra unión: uno de los restaurant de Nozomi y Eli.

Bailamos y por supuesto cantamos. Y al final, cuando solo quedaban los familiares más cercanos y las mejores amigas me decidí

-Maki-chan –La llamé por sobre la música- lancemos los ramos

Ella se sonrojó de inmediato, aunque no sé si por el alcohol o por los nervios. Nos paramos en medio y todas entendieron el mensaje. Los hombres por poco y corren cuando ven lo que íbamos a hacer.

-Uno, dos, tres –Contamos al unísono para luego escuchar los gritos de las chicas intentando alcanzar aquellas flores. Para mi sorpresa Kotori recibió uno de los ramos, y el otro fue a caer a manos de Cocoro-chan, mi hermana pequeña. Maki felicitó a Kotori, y yo me acerqué hasta mi hermana quien sonreía

-Creo que tu ramo ha acertado, Onee-sama –Me sonrió- Hoy mismo me han pedido matrimonio –Dijo agarrando la mano de aquel joven que conocíamos hace un par de años

Abracé a aquella chica que ya era de mi porte y les deseé lo mejor. Iba a seguir hablando, sin embargo, la impresión que me dio cuando escuché la llamada de Maki en el centro del salón, me obligó a acercarme.

-Ahí estás Nico-chan –Sonrió

-"Esperen, ¿¡Quién le dio esa copa de vino a Maki!?" –Me sorprendí, ella no tomaba vino, puesto que perdía total vergüenza, a no ser que claro, la quiera perder. Pero este no era el caso. Por lo que pasé la mirada por el salón y me encontré con la mirada triunfante de Nozomi quien sonreía con una botella de vino en la mano

-Mi amor –Le dije con cariño- No crees que ya es hora de que nos vayamos –Le aconsejé

-Claro –Dijo besándome con sus labios ya morados- Pero antes debo hacer algo

Me besó despacio y lento. Con calma, pero con pasión. Creo que no pasaron más de tres minutos cuando un lado de mi vestido estaba recogido mostrando aquella liga azul que me había obligado mi madre a ponerme. Con un suave empujón caí a una silla, que quizá de dónde salió y vi a la pelirroja arrodillarse. Me puse nerviosa, aún más cuando la gente eufórica gritaba por lo entretenido que era el momento. Maki me besó en la parte interior del muslo derecho, lo cual me sonrojó, aunque por lo que veía, nadie se había percatado. Con los dientes tomó la dichosa prenda azul y la arrastró con parsimonia por mi pierna, y casi juré que por un momento la masa se había evaporado, porque aquella mirada me había hecho más de una vez el amor en unos segundos.

Ya retirada la liga un grupo de hombres se agolpó y como un elástico la lanzó. Un chico alto y pelinegro saltó y evitó que cualquier mano siquiera la rosara.

-Solo a esa chica de allí le tengo permitido tener algo de mi hermana –Dijo Cotaro con mirada fulminante para luego darme un guiño- Me quedaré con esto –Me sonrió

Maki rio ante la actitud de mi hermano, y antes de fijar su mirada en mi esbozó algo así como 'Gracias cuñadito', para luego verme con suplica- ¿Ahora tendremos nuestra noche de boda, verdad?

Me preguntó de una forma demasiado tierna, por lo que solo pude asentir reiterativamente. Se le notaba tan ansiosa que sabía que el único motivo por el que me había quitado la liga fue por darle en el gusto a Nozomi o quizá también a mi padre, que no había parado de hablar de la vez que se la había sacado él a mi madre durante toda la semana previa al matrimonio.

Le dije que esperara un poco hasta que todos se fueran, a lo que me hizo caso. Un rato después miré la hora. Casi las cinco de la mañana y nuestra única compañía eran las chicas de µ's. Se suponía que podíamos estar allí toda la noche, sin embargo, la política del país solo permitía ruido hasta las cuatro y algo de la mañana, por lo que ahora solo conversábamos.

Maki ya estaba mejor, y yo en todas mis facultades cognitivas. No obstante ese beso no se borraba de mi mente. Mi pelirroja lo había hecho con querer solo para que estuviera deseosa toda la noche, cosa que consiguió.

Sin poder resistir un segundo más le hice la señal que ella misma había usado en su matrimonio tiempo atrás. Nozomi sabía a qué me refería, así que con unas palabras que no logré ni entender avisó a las chicas que era hora de dormir. Los taxis no se demoraron más de cinco minutos en llegar a la puerta del local, y otros cinco minutos en el camino para llegar al hotel que habíamos pedido para la ocasión, mientras las otras se dirigían a sus casas propias.

Nos bajamos con torpeza del auto y la recepcionista de inmediato nos tendió las llaves de nuestra habitación. Subimos por el ascensor colocando la llave y girándola empezó a andar sin siquiera tener que apretar un número, y para no perder tiempo calentamos el deseó que se agolpaba hace mucho con dulces besos. La puerta se abrió en aquella suite y sin siquiera prender la luz caminamos con ofusca por la habitación hacia la cama sin perder el contacto.

Cuando al fin la encontramos, la chica a quien besaba ardientemente me lanzó al colchón que me hizo dar un brinco. Ésta se colocó a horcajadas sobre mí, y susurró -Te amo, Nico-chan –Tantas veces como para volverme loca de placer.

Y cuando el cansancio nos ganó y el amanecer amenazaba con hacer acto de presencia, conciliamos un plácido sueño. Despertando varios meses después con un pequeño que reía junto a esa pelirroja que tanto amaba.

(…) Maki Pov (…)

Estaba tan calmada aferrando la cintura de Nico, que refunfuñé cuando escuché a mi hijo llorar en su habitación. Me levanté conociendo que era lo que quería, así que apena lo tomé de su cuna me dirigí a la cocina. Calenté la leche previamente preparada y la probé con el dorso de mi mano.

Caminé escaleras arriba con Kodai en mis brazos y su mamadera fuertemente agarrada por esas pequeñas manos. Era un bello invierno para ser sincera, y hoy en especial el sonido de la lluvia se hacía relajante, por el simple hecho de ser sábado.

Como era propio de los fines de semana Nico estaba esperando que posicionará a nuestro pequeño al medio de la cama, para que los tres descansáramos unos minutos más antes de comenzar con el día.

Mi esposa estaba durmiendo, y definitivamente por costumbre estaba de esa forma en la cama, sin embargo eso no quitaba lo linda que se veía, tanto, que me dio pena despertarla. Así que en cambio, yo juguetee con mi hijo, haciéndolo reír a gusto mientras terminaba su botella de leche

Sin darme cuenta, una mano me atrajo para juntar mis labios con la dueña de mi vida.

-Buenos días Nico-chan –Le susurré sabiendo que ya no dormiríamos

-Buenos días –Me volvió a besar en los labios

Las dos nos fijamos como nuestro pequeño bebía apresurado su leche. Pero aquella mirada que le brindaba Nico era única. Sus ojos reflejaban un amor que me calaba hasta los huesos, y no pude más que devolverle la mirada de la misma forma. A ella y al niño que estaba con nosotras producto a ese amor.

Mientras, los arropé a ambos y pasé mi mano hasta el cuerpo de Nico, para abrazarla. Hoy ni me vestiría, era demasiada perfección para arruinarla con algo tan superfluo como cómo iba vestida.

-Hijo, la leche no se irá –Le dijo mi esposa recibiendo una mirada de Kodai.

-¡Yah tah! –Exclamó con una voz tierna y algo aguda, en tanto agitaba la botella dando a entender que su contenido se había acabado. Balbuceó algo cuando le entregó el recipiente a Nico, y luego prosiguió contando probablemente algún sueño que había tenido la noche anterior.

Como era típico, en algún momento Kodai se puso a mascullar con ritmo, y Nico le siguió la canción. Era una de las que le hemos cantado toda la vida, así que yo también me uní en unos segundos al canto.

Le di un pequeño beso en la frente a mi hijo, y me fui a poner el agua. Mientras ésta hervía lavé mi cara para despertar un poco más, tomé el periódico de la rendija y coloqué dos tazas en una bandeja, una con té verde, y la otra con mi café. A un pan le unté mantequilla y al otro mermelada de frutilla, y los coloqué al lado de las tazas y el periódico. Volví y me senté con las piernas estiradas en mi cama mientras Nico dejaba a Kodai quien ya se había quedado dormido, aunque solo por si acaso, igual llevé su cuchara de plástico y un pote con poca mermelada.

Nico recibió la bandeja que ya no tenía el pan con mantequilla y me pasó mi café, era una costumbre que cada una comiera con la bandeja para no dejar migas, y Nico insistía en ser la última, ya que así yo podía leer el diario tranquila. Encendió la tv en el canal de noticias y la puso en un volumen bastante bajo, si no te concentrabas no escuchabas. Por mi parte, yo me puse mis lentes llevándome la taza a la boca después de cada párrafo, leyendo los titulares, y poniéndole especial atención en alguno de farándula que pudiera hablar de mi esposa.

-¿Qué haremos? –Preguntó mi amor rompiendo el silencio

-Pues… nada –Sugerí yo- El clima está como para quedarse en casa

-¿Sabes que hoy le entregan el bebé a Kotori y a Umi? –Me preguntó con duda

-¿Tan pronto? –Me sorprendí- Si hace como un mes que Honoka y Tsubasa tienen a Akito-kun

-Fue hace cuatro que llegó –Suspiró- Que distraída andas

Me tomé unos segundos y contesté-He estado pensando –Reconocí en voz baja

-¿En qué? –Comió de su pan que solo permitía en los fines de semana o feriados y me miró

-Eli y Tsubasa me contaron que están haciendo ya los papeles para que sus hijos tengan hermanos –Le conté, a lo que me miró claramente sorprendida

-¿De verdad? –Enfureció la mirada hacia otra dirección y dijo- Nozomi no me ha contado nada

Dejé todo sobre el velador de mi lado y me apoyé en un brazo para ver directamente a Nico

-También sabes que Hanayo y Rin están en proceso de adopción ¿verdad? –Consulté por si las dudas

-Sí, eso lo sé, ambas me llamaron el mismo día en diferentes horas para contármelo –Rio al recordar

-Y bueno… Todo eso ha desembocado en un pensamiento –Comenté al fin

-¿En cuál? –Me miró con mucha duda, pidiéndome que lo soltara

-Pues… Creo que Kodai sería un muy buen hermano mayor –La miré con ternura y luego vi a mi hijo que respiraba con lentitud

Coloqué con suavidad mi mano sobre su pecho que se inflaba y desinflaba con parsimonia. Tres segundo más tarde Nico colocó la suya propia sobre la mía y agregó –Sí, pienso igual

(…) Maki Pov End (…)

Era el cuarto cumpleaños de Kodai, se habían reunido todos los niños en la casa Nishikino. Hikari, la pequeña hermanita de Kodai de solo un año, descansaba en brazos de su madre pelinegra, su pelo rojo que combinaba con sus ojos veían con curiosidad a Naomi, hija menor de la casa Ayase, de dos años, quien le sonreía a su madre cada vez que hacía reír a la pequeña pelirroja, interrumpiendo agradablemente la charla de las mujeres de vez en cuando.

Por otro lado, Maki vigilaba a Kodai, quien jugaba con Akito y Shun hijos de Tsubasa y Honoka, de tres y dos años respectivamente, quienes siguiendo al pequeño cumpleañeros como un guía jugaban a lanzar pelotas a un aro en la habitación del pelinegro. Akito, casi nunca lanzaba, puesto que se la pasaba a Shun como el buen hermano mayor que era. Cerca, estaba conversando con Maki, Rin, quien con una cajita en donde se encajaban piezas se entretenía Toru, un pequeño peli naranjo a semanas de cumplir los dos.

En la habitación de las anfitrionas, se encontraban Tsubasa y Hanayo cambiando de ropa a sus hijos. Mika, la nena de un año con ojos maravillosamente verdes acuosos, no dejaba de tomar la ropa del pequeño Daichi de su edad, quien con un verde algo más fuerte la miraba cada vez que podía.

Eli, junto a su hija mayor Yuko, compartían alegremente con Kotori, Umi y Yumiko, que veía como una hermana mayor a la rubia niña Ayase.

Cuando al fin todas pudieron estar juntas en la sala de la gran casa Nishikino para cantarle el típico 'cumpleaños feliz' a Kodai, las diez jóvenes mujeres se sintieron plenas. Siempre habían estado juntas, y al nacer sus hijos no hicieron más que acercarse. Los pequeños, con edades muy cercanas, parecían disfrutar de la compañía de sus tías de µ's y sus madres, lo cual fomentaba a encontrarse reiterativamente al menos una vez a la semana, para que los niños (que se extrañaban a ratos) pudiesen verse y jugar.

(…) Maki Pov (…)

-¡Deeeespierta!, ¡despierta! –Gritaba en mi oído- ¡Despierta!

-Agh… -Reclamé aún medio dormida, pero aproveché mi fuerza y tomando al pequeño lo acosté a mi lado y lo tapé mientras él forcejaba contra las sabanas y mi brazo, desarmando la cama- Quédate quieto… -Suspiré

-¡No quiero! –Seguía moviéndose, y cuando por fin me cansé y lo solté, volteó las sabanas con un puchero y sus mejillas infladas- Voy a acusar a mamá –Me amenazó

-No importa, yo mando aquí –Sonreí orgullosa

-Mm… ¡pero vámonos! –Me puso cara de pena y me zamarreó un poco, o tanto como su pequeño cuerpo podía

-Ahhh…-Me estiré para levantarme- Ya, estoy de pie

-¡Ya! ¡Vamos! –Dijo feliz levantándose de la cama y con cuidado empezó a bajar la escalera

-Cuidado Kodai –Le advertí, cada vez que bajaba la escalera se me cortaba un poco la respiración, pero de apoco me había ido acostumbrando. Lo cargaría todo los día si fuera necesario para que no se hiciera daño, pero hacía un berrinche si no lo dejaban hacerlo solo, le gustaba hacer cosas por sí mismo, según Nico, al igual que yo.

-¡Sí! –Me dijo levantando un poco su cabeza

Bajo con éxito la escalera, y con sus pantuflas mal puestas corrió a la cocina

-Mami, papi dijo que ella mandaba –Le dijo apenas llegó al lado de Nico

-"Joder, pequeño bribón" –Lo miré con enojo fingido y él me sonrió sacándome la lengua como hace un tiempo le había enseñado a hacerle a Nozomi, yo se lo devolví

-¿Ah sí…? -Preguntó Nico levantando una ceja y mirándome fijamente con nuestra pequeña Hikari en brazos

-C-Claro que no, s-sabes que tu manejas la casa, bebé –Sonreí nerviosa

-Así me gusta –Se me acercó con una sonrisa y me besó- Buenos días

-Buenos días –Me atonté un poco, amaba sus besos, besé a Hikari en la frente y ella rio- Es verdad, tú –Apunté a Kodai y lo levanté

-¿Qué? –Dijo pasando sus brazos por alrededor de mi cuello y sujetándose a mi cuerpo con sus piernas

-¿Me diste el beso de buenos días? –Lo miré levantando una ceja mientras el negaba bruscamente. Se acercó a mi cara y depositó un beso en mi mejilla

Le di un beso en su frente y lo coloqué en su silla, entre la de Nico y la mía, frente a su hermana. Y después de hacerles la leche se las dejé en sus respectivas mesitas, mientras Nico servía mi café.

-Mamá, ¿irá también Yuko-chan con Naomi-chan? –Preguntó el pequeño

-Síp, y también irán Nozomi y Eli –Contestó Nico- Pero solo Yuko entrara contigo

-¿Y Yumiko-chan con Akito-kun? ¿O los otros?

-No, no pueden Kodai –Dijo Nico

-¿Por qué no? –Triste interrogó

-Porque aún son muy pequeños, a Yumiko-chan y a Akito-kun le falta un año aún–Dije- Y a los demás le falta dos o tres años.

-Y papá, ¿hoy estarás conmigo? –Me preguntó. Muchas veces, cuando me tenía que quedar en el hospital por días, me llamaba y preguntaba si ese día estaría con él, lamentablemente, no podía dejar mi trabajo, puesto que si por mí fuera, con solo esas pocas palabras estaría conduciendo a casa para verlo. Al principio, era un 'ven, ven', después cambio a 'papá, ven' y después 'papá te estaño", y aunque ahora hacía una frase completa, creo que más me llegaba, puesto que su hermanita hacía exactamente lo mismo al lado de él en el teléfono.

-Sip, te iremos a dejar las dos con Hikari, y después de la escuela iremos a tomar un helado –Le sonreí, y a él se le iluminó la mirada

-Ya, y es mejor que ustedes dos se vayan a bañar, que se demoran horas en arreglarse –Dijo Nico empezando a recoger los platos

-Mira quien habla –Me reí- Dos horas para salir a escena, pero ocho cuando vamos a cenar con mis padres

Me miró con enojo, en tanto yo con burla- tonta, vete a bañar mejor

-Yaaa… -Sonreí y tomé a Kodai para subir más rápido la escalera

Le gustaba desnudarse él solo como su madre… (No le digan a Nico que dije eso), así que mientras lo hacía, fui a llenar la tina de agua.

-¡Ya! –Dijo levantando los brazos y mostrándome que estaba listo

Lo tomé y lo metí. Me hice una coleta para no mojarme y saqué la esponja.

-Ya, ponle jabón –Le dije y él con gusto tomó el jabón y lo apretó como podía- Ahora, arriba las manos

Él las levanto de inmediato. Mientras jabonaba sus axilas, luchaba para que la menor cantidad de agua se dispersara y trataba como podía de no mojarme más de lo que luego lo haría cuando yo me bañara.

Terminé con el típico dolor en la espalda que legaba por los años, aunque más aún por tener que agarrar a Kodai y jabonarlo en una incómoda posición. Hace ya tiempo estaba pensando en cambiar el baño, pero cada vez que lo proponía Nico decía que no era necesario y que Kodai crecería, sin embargo, ahora no solo estaba Kodai, sino también la pequeña Hikari, quien en algunos años más estará de la misma forma que este loco.

Lo saqué y llevé a su habitación. Lo sequé un poco y lo senté sobre su cama, quedando cara a cara

-Ya, esta es la ropa que te tienes que poner ¿sí?

-Sí –Me sonrió- Yo me la pongo solito

-Okey, entonces hagamos un trato –Le propuse- Te compraré esa pista de carreras que quería y jugaremos juntos, solo si te vistes y te quedas quieto hasta que vuelva ¿Bien?

-Bien –Me sonrió Kodai

-Confió en ti pequeño

-Sí papi

Me dirigí al baño. Necesitaba apurarme, puesto que aparte de tener que ayudar a Nico, prometimos encontrarnos con Eli y Nozomi antes de llevarlos a la escuela.

Recién me había metido a la ducha cuando escuché la puerta abrirse nuevamente

-Maki, ¿Por qué Kodai está des…nu… ¬? –Me iba a preguntar pero me vio de la misma forma

-V-Vístete idiota –Se sonrojó, aunque creo que después igual me llegará un regaño, Nico odiaba que Kodai se vistiera solo, puesto que siempre se ponía algo mal y había que ayudarlo desde el principio

Cuando salí y me vestí, Nico me pidió echar las cosas en el auto. Honoka y Tsubasa nos habían pedido el favor de llevarles aquellos andadores y juguetes con los que Kodai había aprendido los colores y alguna que otra nota en el teclado para Shun, quien todavía se tambaleaba bastante al caminar. Mi esposa era ordenada, y aquellas dos eran muy buenas amigas, así que no me dio pereza tener que subir la caja perfectamente embalada.

-Bien hijo –Volví a conversar con él- Fallaste en vestirte, pero te doy otra oportunidad

-¿Qué hago? –Preguntó curioso

-Ve y trae aquella cinta adhesiva que está encima del mueble –Le sugerí. Sabía que si le decía que se quedara quieto no lo haría, así que preferí hacerlo creer que me ayudaba- Pero no te ensucies

-Bien –Sonrió mostrando aquellos blanco y pequeños dientes

Con agilidad fui colocando ordenadamente aquellas cajas, hasta que mis pelos se erizaron al escuchar un estruendo en el sector donde guardábamos aquellas herramientas.

Corrí, llegando al mismo tiempo que Nico y vi lo mismo que ella. Algunas cajas en el suelo a unos pasos de Kodai. Mi niño tenía la cinta fuertemente agarrada con sus manos, y me miraba con tristeza a punto de llorar.

-Lo siento –Susurró tapándose la cara con sus mangas polvorientas. Y como acto reflejó Nico y yo nos lanzamos al piso para abrazarlo.

-No hijo, no lo sientas –Le dije con un nudo en la garganta- Yo me debo disculpar

Primera vez en cuatro años que me sentía tan mala madre, tan irresponsable, tan idiota. Había hecho a dos de tres partes de mi corazón llorar, y no tenía como detenerlos.

-Kodai, no te volveré a dejar solo–Le prometí a mi hijo- Nico-chan, no volveré a ser así de irresponsable, te lo juro, trataré de ser tan buena madre como tú –Lloré mientras la abrazaba a ella también

-Maki-chan, no es culpa de nadie –Me sonrió tratando de calmarme agregándole un poco de compasión a su mirada, pero con lágrimas aún brotando de sus ojos- Gracias a Dios, no fue culpa de nadie

Kodai se separó un poco y nos miró a los ojos- Mamis, no lo volveré a hacer, pero no lloren –Dijo nuestro hijo rompiéndonos un poco más el corazón

-Sí, perdón hijo –Besé a ambos en la frente- Nosotras deberíamos consolarte a ti

-Gracias mi pequeño –Dijo Nico limpiándose su cara y besándome en los labios- Ahora vamos a tomar una ducha los dos ¿sí? –Le ofreció a Kodai- Mientras Maki-chan termina de subir las cosas y se cambia, Hikari está lista, pero no soportó la hora y se quedó dormida, así que permanezcan callados –Nos miró a los dos con advertencia

Me sonrió, y se la devolví en un suspiro. No estaba enfadada, solo tranquila de que nada malo hubiera pasado, al igual que yo. Kodai abriendo y cerrando su mano se despedía de mi apoyado en el hombro de su madre, y sé que él también estaba bien, solo se había asustado, y claramente se recuperó antes que nosotras. Solo agradecí al cielo la advertencia, prefería eso antes del castigo, con cualquiera de mis dos hijos.

(…) (…)

Cuando terminé de subir las cajas y me empecé a vestir, mi bello príncipe entró a la habitación vestido con su uniforme. Una polera blanca piqué, con unos pantaloncillos cortos mosaicos de líneas blancas y grises, con fondo negro. La insignia del colegio relucía en su pecho, y una mochila más grande que su espalda (que él había elegido) lucia prominente. Pero lo que más destacaban eran esos ojos violetas muy parecido a los míos, que resaltaba ese pelo negro que me recordaba a Nico. Me alegré de no haberlo vestido antes de que todo pasara.

Nico, estaba formal, pero bastante linda. Un vestido gris que zigzagueaba de manera horizontal por su cuerpo, unos dedos más arriba de la rodilla y una chaqueta abrochada en el último botón de mezclilla que resaltaba su delgada cintura. En sus brazos estaba Hikari, con aire de sueño todavía, su cabello colorín estaba amarrado en una trenza y un pequeño vestido color azul elegante se abrazaba a su cuerpecito.

Para mí, Nico había elegido un vestido negro hasta la rodilla, con detalles blancos en la cintura, haciendo que me viera aún más delgada. Más un blazer ajustado de forrado blanco con negro, que al doblarle las mangas se veía muy bien.

Subí a Hikari a su sillita de bebé, y Nico subió a Kodai a su respectiva silla, amarrando a los dos como correspondía. Yo entré al automóvil posicionándome en el asiento del piloto y Nico al de copiloto.

Mientras íbamos de camino, me sorprendió una pregunta

-Papi, ¿te puse triste? –Me preguntó mi pequeño

-No, Kodai –Me sorprendí- Hijo, no –Le negué reiteradas veces

-¿Entonces?

-Pensé que te había pasado algo malo, y que estés lejos de mí y de mami me pone triste –Le expliqué deseando que entendiera

-No te preocupes papi, siempre voy a estar cerca de ti y de Hikari-chan, y te haré caso, para que mami tampoco se enoje –Vi a Nico de reojo, sé que estaba igual de sensible que yo, y para alivianar la pena del primer día de clases dije

-Sí, ya sabes cómo se pone mamá cuando se enoja –Lo miré por el retrovisor y puse cara de espanto, a la cual rio

-¡Hey! –Se quejó- ¿Qué sería de ustedes sin mí? -Solté una pequeña risa y le lancé un beso en silencio

Ya estábamos llegando cuando divisé el automóvil de las chicas. La idea era hacer que los niños caminaran un poco y conocieran el sector. Me estacioné en el punto de encuentro, y ahí nos bajamos.

-Hola tía Maki, hola tía Nico –Saludo corriendo hasta nosotros Yuko-chan con su hermanita Naomi tras ella

-Hola pequeña –Le dije saludándola y tomando a Naomi- Te queda muy bien el uniforme, y tú estás muy linda Naomi-chan –La menor se sonrojó, mientras la rubia tomó su falda y la movió de un lado al otro con una expresión sonrojada y tierna.

-Hola Yuko-chan –la saludó mi esposa con Hikari en brazos

-Yuko-chan –Corrió Kodai hasta ella y la abrazó- Hola

-Kodai-kun, hola –Rio tiernamente le pequeña

-Hola chicas –Saludó la otra rubia trayendo la mochila de su hija- Hola Kodai-kun

-Hola Eli –Saludé mientras tras mío saludaba con la mano mi hijo, y Naomi pedía los brazos de su madre

-Hola Eli –Lo hizo también Nico- ¿Y Nozomi?

-Ya viene, esta como loca sacándole fotos a Yuko, así que tuvo que cambiar la batería –Explicó mi amiga

-¡La cámara! –Gritamos Nico y yo al unisón

-Pensé que tú la traerías –Suspiró Nico

-Con todo lo que pasó se me olvidó –Me disculpé- Pero de todas formas, tienes un buen celular, saca con él, después cargamos la batería en el auto

-Bien –Se resignó Nico y se fue donde los niños a sacarle fotos ya que de alguna forma desconocida siempre la tierra se pegaba en ellos y la idea era que saliera lo mejor posible. Hikari me estiro los brazos, no le gustaban mucho las fotografías, así que conmigo sabía que estaría segura

-¿Qué pasó antes? –Preguntó curiosa Eli

-No me vas a creer… -Le advertí- Solo te pido que no me mates…

Levantó una ceja y me miró- No te prometo nada

-Lo suponía… -Suspiré- Pues… te explico… Mandé a Kodai a traer la cinta adhesiva.

-Eso no tiene nada de malo –Me miró con duda- Yo también dejo que Yuko me ayude un poco.

-Lo sé… ese no es el problema… -Me empequeñecí un poco, y tomé con algo más de protección a mi hija- Cuando lo dejé marchar a buscarla, no recordé que estaba en lo más alto de mi mueble. Solo me pasó por la cabeza cuando escuché el estruendo en el taller… Y eso me paralizó el corazón –Confesé- Cuando llegué, Nico y yo quedamos estupefactas, Kodai estaba bien, pero viendo todas aquellas cajas en el suelo pensé que había sido un milagro que ninguna le cayera encima… -Me imaginé el panorama y sentí como nuevamente tenía que tragarme aquel nudo en la garganta- Lo único que atiné a hacer después de eso, fue llorar y pedirles perdón a mi hijo y a Nico…

Eli me miró, sabía que aún quería decir algo

Sonreí por lo mucho que me conocía y agregué- Soy la peor madre del mundo, ¿Cómo pude ser tan irresponsable y tonta?

Eli suspiró sonoramente, mientras movían unos cabellos de Naomi- Sí, eres tonta. Sinceramente si algo le hubiera pasado a Kodai o a Hikari, como tu mejor amiga… te hubiera pateado en el suelo hasta cansarme

Reí- Gracias –De verdad me gustaría que hiciera eso si es que algo malo le pasara por mi culpa

-¡Pero! –Me miró fijamente- No le pasó nada, y fue una buena advertencia. También le servirá a Kodai ¿No me contaste hace poco que estaba bastante rebelde contigo?

-Sí, tienes razón, ahora estoy mucho más tranquila –Acepté

-Que bien –Me sonrió

-Oye, ¿Y cuándo llegó Nozomi? –Me sorprendí, viendo a las chicas sacando demasiadas fotos a decir verdad

-No sé –Dijo Eli con aire pensativo- Pero deberíamos ir andando

-Tienes razón –le dije mientras me acercaba a Nico para decirle que se hacía tarde y saludar a Nozomi

Nico, no se demoró ni diez minutos en avisarle a medió mundo que hoy era el primer día de colegio de su hijo. Ya tenía miles de me gustas y millones de comentarios- "¿Cómo, de entre toda esa gente me elegiste a mí?" –Le dije con mi mirada mientras tomaba su mano

Ella me sonrió y sacó su teléfono para sacarles ahora una foto a los dos niños que caminaban de la mano.

No nos demoramos más de cinco minutos en llegar. Agradecí que todos los padres y jóvenes que se encontraban cerca habían detectado la situación en la que estábamos con Nico, y no se acercaron a pedir fotos ni autógrafos, prefiriendo pasar tiempo con sus hijos al igual que nosotras.

Después de varía fotografía de los cuatro, Hikari con Kodai, yo con Kodai y Nico con Kodai, nos despedimos del segundo más pequeño Nishikino y de la segunda más pequeña Ayase.

Mientras Nico, Nozomi y Eli conversaban, fui al estacionamiento del recinto, apartada de los niños y prendí un cigarrillo.

Otra vez lágrimas caían de mis ojos, pero ahora tenía impotencia de verlo marcharse. De que se quedara solo e indefenso con niños que no conocía, con profesoras que quizás como lo tratarían y quizá cuantos peligros en el patio de juegos. En ese momento era más consciente que nunca de los peligros que lo rodeaban.

-Así que viniste a hacer lo mismo que yo –Me sorprendió una voz por la espalda

-¿Eli? –La llamé secándome los ojos. Se apoyó sobre el auto en el que yo también descansaba y prendió uno de sus cigarrillos

-No quiero que vaya a un lugar tan peligroso –Me confesó también soltando lágrimas- Estos cuatro años fue solo nuestra, y ahora se la tenía que dejar al cuidado de completos extraños… No me parece

-¿Pero qué se le va a hacer? –Reí por el nudo en la garganta

-Queda solo esperar… -Concluyó tomando otra bocanada

Terminamos de fumar, y después de arreglarnos con los espejos de los autos fuimos donde se suponían estarían las chicas.

-[¿Dónde te fuiste tonta?] –Le dije apenas contestó

-[Pensamos que con Eli fueron a buscar los carros, así que entramos al café del frente] –Manifestó- [¿Y a quién le dices tonta?… idiota]

Cruzamos la calle con Eli, y con una sola pasada encontramos a las chicas. Me senté al lado de Nico quien tenía en brazos a mi pequeña pelirroja, y claro, Eli al lado de Nozomi quien tenía al lado de ella a Naomi. Pedimos algunas cosas para comer cuando…

-Hey Maki-chan –Sonrió pícara Nozomi- Me enteré que aún Kodai te dice 'papá'

Y gracias a eso, recordé cuando Kodai tenía dos. Eli y Nozomi pasaban en nuestra casa, o en su defecto, nosotras en la de ellas. Y por imitar a Yuko, Kodai me empezó a decir 'papá'. No me molestaba, en lo absoluto, incluso, me daba más risa el 'papá~Elichi' de su hija. Sin embargo, Nozomi siempre recordaba mi sonrojo la primera vez que mi pequeño me dijo así

-Mientras no me diga 'papá~Elichi' lo puedo aceptar –Bateé la pelota para otra parte

-Yuko está aprendiendo ruso, así que hora me dice solo 'papa' –Dijo orgullosa Eli

-Es una buena idea, debemos enseñarle a Kodai un segundo idioma –Se entusiasmó Nico

-Entonces que sea inglés, es el que mejor manejo –Aconsejé

-Me parece –Concordó ella besando mis labios

-¿Y qué harán después que salgan los pequeños? –Preguntó Eli

-Iremos con los niños a tomar un helado –Contestó mi esposa- ¿Y ustedes?

-Estamos entre ir a un restaurant o pasar una tarde familiar –Dijo Nozomi

-Quizás prefiera quedarse en casa –Opiné- Al fin y al cabo su primer día la cansará. Íbamos a hacer lo mismo con Nico-chan, pero mis suegros nos pidieron llevar a Kodai para felicitarlo y a Hikari para mimarla

-Ya saben cómo son mis padres –Suspiró Nico- Están locos por sus primeros nietos

-Dímelo a mí –Suspiró Nozomi- Hija única y sus únicas nietas

-Ahora es cuando agradezco tener a Arisa –Sonrió Eli

-Y yo, el que ellos tengan que cuidar el hospital cuando me tomo días libres –Concordé con la sonrisa a Eli

Las dos chicas nos miraron con sus mejillas infladas, y con Eli reímos gustosas por las reacciones conseguidas.

(…) (…)

Kodai y Yuko saldrían en unas dos horas más. Así que con Nico aprovechamos, para poder darle unos minutos a los quehaceres de la casa, y obviamente aprovechar el tiempo, y tomarnos unos minutos solo para nosotras, en tanto la pelirroja dormía.

Salimos con tiempo de sobra de la casa, pero ambas sentíamos la falta de Kodai en la casa. Sus risas, sus prácticas de piano, o su tiempo haciendo reír a su hermanita llenaba la casa de vida, y unas cuantas horas sin él se habían sentido en grande.

Al llegar, ya había una multitud de personas esperando, al parecer no éramos las únicas que extrañaban a su pequeño. Los niños salieron, y vi como mi hijo salía de la puerta mirando a todos lados buscando a su familia.

No se dio cuenta que estaba atrás, ni menos Yuko-chan, quien tenía la mano agarrada del pelinegro- ¿Qué tal tú primer día campeón? –Dije acariciando su cabeza sorprendiéndolo

-¡Papá! –Me estiró los brazos para que lo tomara- Fue genial, conocí a muchos niños –Me contaba mientras caminábamos hacia las chicas.

-Papa –Sonrió la rubia pidiendo que Eli la tomara también

-¿Qué tal el día princesa? –Le dijo con dulzura mi amiga

-Mm… -Se lo pensó- Fue divertido…

-Eso no me convence mucho –Con incredulidad Nozomi le pidió que siguiera

-Yuko-chan está triste porque unas niñas la molestaron –Explicó mi hijo en mis brazos, a lo que la pequeña rubia bajó la mirada y abrazó a su mamá

-¿Y por qué hicieron eso? –Preguntó Nico algo preocupada

-Es porque Yuko-chan es muy bonita, pero yo la defendí –Infló el pecho con orgullo, sin darse cuenta que la nombrada se sonrojaba al igual como lo hacía su madre al llamarla linda. Reí ante el parecido

-Oh… Eres todo un caballero Kodai-kun –Dijo Nozomi algo más tranquila

-Por supuesto, yo la cuidaré siempre, igual que a Naomi-chan y a Hikari-chan –Sonrió al decirlo, se sentía capaz de cuidarlas a las tres puesto que las quería mucho, consecuencia de pasar tanto tiempo con las Ayase, y por supuesto, jugando con su hermanita.

Nozomi y Eli se quedaron junto a sus dos hijas esperando para hablar con la profesora. Todas conocíamos a la joven maestra gracias al día de puertas abiertas, así a penas la vimos ellas se despidieron y se marcharon a contarle el incidente y alguna solución posible, a parte que mi hijo la defendiera siempre.

Tomamos el automóvil y nos marchamos a casa de mis suegros, no sin antes pasar al centro comercial por aquel helado que Kodai tanto ansiaba, le encantaban los dulces tanto como a Nico.

Hikari y Kodai regalonearon con sus abuelos hasta bien avanzada la tarde, y cuando volvimos a casa lo único que hicimos fue dormir. Mañana nos esperaba otro día, con quizá cuantas otras buenas nuevas que nos harían pasar nuestros hijos, y otras tantas para alterar el latido, pero cada una de ellas para aprender de la vida. Ansío el día en que les pueda contar estas anécdotas a esos dos pequeños, y rían avergonzados por sus pequeñas travesuras de su niñez.


Bueno! y eso fue! Ojalá les haya gustado esta pequeña sorpresa!

Lo terminé así puesto que aún no sé si tendrá otro cap. Para mi esto era un One-shot y ya llevo 3 cap XD! Todo depende de que tanto les guste y que tanto más quieran leer mis historias... Ya saben como hacermelo saber

Bay! Los quero muxo n.n!

PD: Para los que no les gusto el final de 'El diario de Nico y Maki' les tengo una buena nueva. La historia la sacaré en algún tiempo, pero la resubiré con el final que merece