CAPITULO III
En la primera semana conocí algunas cosas de mi hermoso muñeco, por ejemplo, una extraña obsesión por la limpieza pero bueno, todo el mundo tiene obsesiones y la mía, definitivamente era él; aunque en ese tiempo no lo sabía o quizás sí, realmente Rivaille era alguien muy misterioso y siempre me costó sacarle cosas, a veces discutíamos y terminaba cediendo, a veces me preguntó si confió en mi alguna vez o simplemente fui algo que tuvo que soportar; supongo que ya no lo puedo saber.
No quiero adelantarme, y me disculpo si me desvío pero quiero que sepan nuestra historia así que continuare donde me quede; en la primera semana, Rivaille y yo terminamos siendo pareja en la clase de ciencias, él era un chico realmente listo, captaba todo tan rápido que al final de la clase tenía que explicarme algunas cosas para el trabajo que entregamos aquel viernes en el cual fue uno de los mejores recuerdos que guardo en mi memoria; aquella mañana, desperté muy temprano para imprimir mi parte del trabajo, ya que Rivaille se encargaría de la otra parte; recuerdo que esa mañana estaba bastante soleada y los pájaros cantaban alegremente lo cual me ponía de buen humor y bueno porque vería a mi muñeco y sobretodo porque había pensado invitarlo a mi casa a jugar los videojuegos.
Cuando baje a desayunar como era siempre en mi casa, solo se encontraba la servidumbre; mis padres no estaban así que desayune solo como SIEMPRE, luego subí y termine de arreglarme para irme al instituto que, gracias a Dios, mis padres me dejaron tomar la línea de metro y no ir con estúpido chofer como niño rico que tanto odiaba, pero equis; cuando llegue al instituto no había nadie, y si, ese día llegue temprano pero fue más mi sorpresa cuando entre al aula y me encontré con la vista más bella; Rivaille dormía plácidamente, su cabeza estaba apoyada de lado sobre el pupitre; aun puedo sentir en mi corazón cuando lo recuerdo, la misma sensación que sentí aquella vez; amor, el más puro y profundo amor por aquel chico que me resultaba un extraño en ese tiempo.
Sigilosamente me acerque a su pupitre y me incline para poder escuchar su suave y calmada respiración pero también, por primera vez, pude sentir su delicioso aroma, a limpio y sobre todo a menta fresca. Me perdí por unos instantes en aquello hasta que me regresó a la realidad una suave caricia sobre mis cabellos rebeldes y castaños, acompañado con una profunda voz y una mirada tan penetrante que pude sentir que vio mi alma misma; - T-Tus ojos son bonitos, eso fue lo único que me dijo aun algo adormilado pero tan serio como solo él podría ser; juro que en ese momento mi cara fue de un rojo vivo, quede mudo al instante y me la pase volando todo el resto de ese día sobre una nube blanca como la piel de Rivaille pero como inmaduro que era no le respondí y ahora me arrepiento, me arrepiento de no hablarle dicho que los suyos eran tan hermosos que podría observarlos por siempre y que también me encantaba el color de su piel y su bendito aroma pero nada de eso salió de mis labios, solo una reacción inmadura pero solo era un mocoso de 15 años en ese tiempo, Rivaille siempre me llamó de aquella forma aunque teníamos la misma edad pero ahora entiendo que tenía razón, era un mocoso estúpido y débil; ahora me pregunto:
¿Qué pensaras de mí ahora? Yo aún pienso que eres lo más hermoso y perfecto que conocí en mi vida, mi primer y único amor.
