Estaban los dos chicos Uchiha en la cocina desayunando.

–¿Qué te pasa? Te veo algo cansado -Comentó el mayor.

–Tengo un examen muy importante.. No he dormido como toca.

Itachi sonrió.

–No me lo puedo creer. ¿Y eso te preocupa? Lo pasarás sin problema.

–Sí, muy gracioso. Ya no es como antes.

–Ya sabes que yo te puedo ayudar, siempre que quieras.

–La próxima vez. -Termino su vaso de leche y se levantó rápido -Me tengo que ir.

–¿Quieres que vaya a recogerte?

–Vendré con Naruto.

···

–¿Qué tal te ha ido? -Inquirió el chico de cabellos rubios el cual ya había salido de su aula desde hacia un rato -Te estaba esperando.

Sasuke suspiro.

–No lo sé. Creo que bien, dentro de lo que cabe.

–No te lo tomes tan a pecho. Te irá bien. ¿Te vienes a mi casa?

Sasuke y Naruto estaban teniendo una muy buena relación, en la que ambos no solo se llevaban mejor que nunca, sino que disfrutabas de la presencia del otro.

Naruto viendo que Sasuke estaba dudoso insistió.

–Vamos. Ya sabes que si no tengo entrenamiento me aburro. No estará mi padre, si es eso lo que te preocupa -Terminó diciendo dejando al Uchiha un tanto perplejo.

–No si...a mi me da igual.

No había vuelto a ver su cara y no sabía como iba a reaccionar si le volvía a ver.

–¿Entonces? ¿Te vienes?

Sasuke asintió no muy convencido. Había ido otras veces a casa de los Uzumaki y por suerte o por desgracia no habían coincidido. Pero no quería tentar a la suerte, por eso no le gustaba mucho tener que frecuentar su vivienda.

Al llegar a casa ambos dejaron sus mochilas en el sofá y Naruto le hecho una mirada fugaz mientras se dirigía a la cocina.

–Puedes ir a mi habitación. Yo ahora vendré y traigo bebida.

La casa era acogedora, no tan grande como la suya, pero bien repartida. La habitación de Naruto, bien iluminada, pintada de un tono amarillo cálido, le daba un toque muy apropiado y alegre. Reparo en una foto que estaba encima de la mesita de noche, eran Naruto y su padre sonrientes, de fondo se veían unos grandes edificios y fuegos artificiales.

Naruto entró con una bandeja , con algunas pastas y refrescos.

–¿Te gusta la foto? Es de hace dos años, en unas fiestas de la ciudad.

–Es bonita...

–Últimamente mi padre esta raro, ¿Sabes? -Hizo una mueca y le tendió una coca cola al Uchiha – No sé..antes no salia nunca, ahora siempre esta fuera de casa. Que no es que me importe. Me alegro que haga su vida. Pero, se me hace raro... -Se sentó en su silla del escritorio. Sasuke por su parte había cogido sitio en su cama -Bueno , mejor para mi, tengo más libertad en casa.

–Mi hermano en cambio siempre esta en casa. A veces se pone bastante plasta.

–Si algún día te agobia, te vienes a la mía -Naruto le sonrió. Sasuke seguía con el semblante serio -Te pareceré un imbécil por preguntarte esto pero…-hizo una breve pausa meditando si lo que tenía en mente molestaría a Sasuke -¿Eres virgen?

La cara del Uchiha evidenció una clara impresión. ¿En qué estaba pensando para preguntarle algo semejante?

-Eso no es asunto tuyo -dijo queriendo cortar el rollo. No solo porque le incomodaba el tema sino porque ya tenía una edad y el ser virgen para la mayoría no era algo de lo que estar orgulloso.

-Entonces lo eres -afirmo consiguiendo dibujar una mueca de desagrado en el otro -Que no pasa nada ¿Eh? Yo también lo soy -confeso -Todavía no he encontrado a nadie con el que quien quiera acostarme y no pienso hacerlo con cualquiera. ¿Y tú? -insistió obligando un poco a que Sasuke contestase.

-Yo tampoco….

Para nada le gustaba hablar de esos temas. Por sobre todas las cosas amaba su privacidad y su intimidad solo era suya. Pero después de que Naruto lo dijese sintió que él también podía compartirlo.

-¿En serio? Que raro…-Sasuke le miro un tanto extrañado -Quiero decir, eres popular….y guapo…

Que Naruto le hubiese hecho esa afirmación no solo era impropio de él, sino chocante.

-Cualquiera desearía hacerlo contigo, chicas o chicos…

Se hizo un silencio tenso en la habitación, hasta que esta vez fue Sasuke quién lo corto.

-¿Incluso tú?

No sabía ni como había salido esa pregunta de su boca pero de alguna forma la situación había dado pie.

El chico de cabellos rubios, al principio dudoso pero firme después fue hasta Sasuke y posicionando su mano detrás de su cabeza le beso. Beso que le supo a poco al no verse correspondido. Se separo unos centímetros de su cara y le miro desafiante.

-Pero claro ….a ti te van más los maduritos ¿eh? -espetó en tono de burla y con algo de rabia al verse rechazado -Te pondría más cachondo tirarte a mi padre por ejemplo.

-Eres un gilipollas -se levantó precipitadamente de la cama y le empujo consiguiendo que Naruto se alejase de mala manera -Me largo.

Antes de que pudiese abrir la puerta Naruto puso una mano en ella evitando que lo hiciese.

-Te cabreas por nada. Ni siquiera te das cuenta…-la voz del ojiazul no sonaba tan segura.

-¿Darme cuenta de qué?

-¿Te crees qué te he besado por que sí? ¿Qué beso al primero que se me cruza por delante? -le cogió por la camiseta y la estrecho con fuerza -Me gustas.

¿En qué momento empezó a sentirlo? No lo sabía, pero lo que sí sabía era que inevitablemente se sentía atraído por ese chico de mirada profunda. Que queriendo o sin querer las rabietas y peleas entre ellos habían convertido los piques en algo más.

Sasuke suspiró.

No, no era algo que ni de lejos se imaginaba. No era algo que sospechase. Tan sumido siempre en si mismo, no había prestado la suficiente atención a su alrededor.

El móvil de Naruto sonó y este se lo saco de loa pantalones.

-¿No vas a cogerlo? -el rubio se había quedado mirando la pantalla.

-¿Si? -Sasuke pudo oír la voz de Minato al otro lado -¿Que qué hago? Aquí con Sasuke… Hemos estado haciendo...cosas….-dijo dejando la frase en el aire. -No hace falta que vengas si no quieres. Vale joder...adiós.

Sasuke le observo con semblante serio.

–-Se lo has dicho a propósito.

–-¿Y qué? ¿Te parece mal? ¿Te preocupa lo que pueda pensar?

¿Qué si le preocupaba? Había pasado ya tanto tiempo lejos de la vida de Minato que creía haberlo dejado de lado. Pero no podía negar que aún lo tenía presente.

–-No, me da igual.

–-¿Entonces te vas a quedar? Porque ha dicho que va a venir ahora. ¿O prefieres huir?

–-Para ya con tus tonterías… - bufó -Me quedo.

Definitivamente estaba empezando a jugar con fuego y Sasuke lo sabía. No tenía ni idea de como iba a reaccionar al verle pero quería demostrarse y demostrarle que ya era agua pasada. Que había seguido con su vida como siempre.

Naruto salió de la habitación dejando atrás a Sasuke y se fue directo al baño.

¿Qué demonios le pasaba de repente? Había vuelto a tener el impulso de besarle. Y si se había aguantado las ganas era exclusivamente porque no iba a permitir otro rechazo.

Se echo agua en la cara y volvió hasta su habitación tratando de mantenerse sereno. Al entrar se encontró a Sasuke mirando en una de sus estanterías.

-Tienes muchos juegos -había sacado uno del estante y estaba leyendo su contraportada.

-Sí, me los regalaba mi padre. ¿Quieres jugar?

Sasuke se encogió de hombros.

-Vale.

-Pero te advierto que soy muy bueno. Me los sé de memoria. -le pico.

-Pero no tan bueno como yo.

Se quedaron jugando a la consola por horas. Horas que pasaron demasiado rápidas. Daba igual, hiciesen lo que hiciesen, ambos disfrutaban de la compañía del otro.

No fue hasta que el sonido de la puerta de la entraba principal les devolvió a la realidad que se percataron de que ya casi había anochecido.

-¿Lo dejamos ya? -Naruto se levanto del suelo en donde estaban jugando y le puso la mano en el hombro -Ves como al final sí que te he ganado.

-Sí claro, haciendo trampas.

-¿Cómo qué trampas? No sabes perder...

La puerta se entreabrió y ambos fijaron su mirada hacia ella. Minato echo una ojeada sin llegar a entrar.

-¿Sasuke se queda a cenar?

-Sí -contesto Naruto y Minato asintió volviendo a cerrar la puerta enseguida.

En la cabeza de Sasuke algo empezó a revolverse de mala manera. Tantos flashbacks, tantos recuerdos y ahora ni siquiera le había mirado. ¿Qué acaso no era eso lo que quería y había pedido? Que le dejase en paz. Sí, pero ahora las cosas no parecían ser tan sencillas. Ni se entendía a él mismo. Había deseado su indiferencia y ahora que la tenía, no podía pensar en otra cosa que no fuese volver a llamar su atención.

Cuando la cena estuvo preparada y lista se fueron hasta la cocina. Casi la mayor parte del tiempo todos estuvieron en silencio. Sasuke muy inmerso en su plato, evitando levantar la vista a toda costa.

-Si no has llamado a Itachi para avisarle de que vas a quedarte en casa, después de cenar hazlo. No debes preocuparle -comento el mayor con voz serena.

Sasuke se quedo en silencio a pesar de que el comentario iba para él.

-Ya he terminado -se levantó y dejando a los dos rubios a solas salió hacia la sala.

-Vaya, parece que sigue habiendo tensión -Naruto miro a su padre.

-Ya se le pasará. Por cierto ¿Dónde has estado?

-Me ahogo en casa. Necesito salir -el rostro de Minato se veía cansado y abatido. Hizo una pequeña mueca a modo de sonrisa -Ve con Sasuke. Yo me encargo de quitar la mesa.

Sasuke se había quedado en la sala. Naruto lo encontró sentado en el sofá. Distante y con la mirada un poco perdida.

-¿Tienes algo que estudiar? -inquirió Naruto haciendo que el Uchiha voltease hacia él.

-Un par de cosas.

-Yo también.

Estuvieron cada uno inmerso en sus tareas escolares hasta que Naruto empezó a cabecear.

-Será mejor que nos vayamos a dormir -dijo Sasuke levantándose y Naruto le siguió -Venga hasta mañana.

-¡Espera! -tomo la boca del Uchiha y junto sus labios con los suyos haciendo presión -Ahora sí, buenas noches.

Naruto le dejo atrás. Sasuke simplemente se quedo de pie hasta que Naruto se metió en su habitación. Humedeció con su lengua sus labios.

Esta vez fueron otros ojos azulados los que se cruzaron con los suyos, cuando Minato entro en la sala encontrándose con el moreno.

-Oh, pensaba que no había nadie -dijo tratando de esconder su sorpresa.

-Yo ya me iba -comento empezando a andar. Minato le paro el paso poniéndose delante de él.

Minato pensó que Sasuke seguía tan seco como siempre. Con su expresión serena, pero en el fondo lleno de inseguridades. Tan guapo como siempre. ¿Y qué iba a hacer si a pesar de todo no había podido olvidarle ni un solo día?

Lo apretó contra si. Envolvió su cintura con sus manos y cerrando los ojos le beso. Ni todos esos días pasados habían logrado que olvidase el sabor de su boca, y ahora que volvía a tenerla, lo tenía más que claro. Estaba enamorado de Sasuke.