CAPITULO IV
Una semana paso desde aquel día que conocí a Rivaille, no tuve mucho avance, al final o más bien después de aquello, ya no pude invitarlo a mi casa, así que todo el fin de semana me la pase fantaseando con él; como que, volvíamos juntos a casa y platicábamos de cosas tontas y él me regalaba una bella sonrisa, que en ese tiempo ni me imaginaba como era porque Rivaille nunca sonreía y yo deseaba hacerlo sonreír; Él siempre estaba serio y en ocasiones parecía que su mente se encontraba en otro lugar aunque su cuerpo se encontrara a escasos centímetros del mío.
Tal vez con Rivaille no tuve mucho avance pero en lo que se trataba de Armin y Mikasa, prácticamente hicimos buena química; claro fue más con el pequeño rubio, ya que, bueno él era gay y hasta tenia de novio al equino ese así que, ese domingo le llamé y le solté la bomba; " Armin, me gusta Rivaille", el chico rubio estuvo como 10 minutos en silencio hasta que por fin su muy desarrollado intelecto hizo que pegara un grito; ahora entiendo porque estaba medio sordo al día siguiente, pero bueno; Armin no se lo creía, pensaba que aquel chico me agradaba y me caía muy bien pero NO FUE ASI, yo Eren Jaeger estaba locamente enamorado de ese chico de piel tan blanca como la nieve. Estuvimos hablando del asunto por casi dos horas hasta que, gracias a Dios, entendió que no le mentía ni mucho menos me sentía confundido, todo era simple; amor solo eso, amor.
Con un nuevo propósito y en ese entonces contaba con un cómplice llamado Armin; me levanté de la cama y me asee muy bien, ya que, no quería oler mal y alejar a mi muñeco; después baje muy alegremente a tomar mi desayuno para nuevamente descubrí que me encontraba solo, así es, mis padres siempre olvidaban que tenían un hijo; papá trabajaba todo el día en el hospital de la ciudad y mi madre de compras o en sus extrañas y aburridas reuniones con sus amigas; ¿ pueden imaginar una mansión de tres pisos donde al parecer solo vivía un mocoso de 15 años y unos cuantos sirvientes? Pues así era mi vida, nunca había nadie que se preocupara si llegaba temprano a casa o tarde, porque a la hora que entrara, nunca había nadie, por aquella razón siempre quise tener más hermanos o mínimo uno con el que pudiera hablar pero mi madre no deseo más; quizás por eso quise tan rápido a Mikasa y Armin, eran los hermanos que nunca me dieron mis padres. Después de mi silencioso y aburrido desayuno como todas mis mañanas, me dirigí a mi destino; Rivaille, digo; el instituto. Esa vez no llegue temprano si no a tiempo, mi bello muñeco se encontraba sentado en perfectamente en su asiento y al verlo, mi corazón casi revienta de la emoción pero tuve que controlarlo para luego pararme justo frente a él y dije – Buenos días Rivaille, él me miró con sus bellos ojos tan penetrantes como siempre y solo respondió con un "hola"; corto y sencillo pero incluso esas cosas me hacían tan feliz y la emoción que sentía mi corazón era tan grande pero sobre todo era un amor tan puro que sentí por aquel ser tan perfecto para mis ojos aunque fuera alguien que tuviera muchos; porque amar a alguien es, amar sus defectos tanto como sus virtudes.
Ese día pasado de los más tranquilo, conseguí poder tomar el almuerzo con él y durante todo el receso fui yo el que habló más, en ocasiones el solo respondía pequeñas frases o solo con "sí o no" pero que me importaba, nunca pareció que le aburriera mis conversaciones aunque yo moría que él me contara algo de su vida pero eso no ocurrió hasta mucho tiempo después.
El tiempo transcurría a veces rápidamente y otras lentamente y conforme pasaban los días, Rivaille y yo nos hacíamos más amigos, bueno poco a poco, era un chico que no se abría fácilmente a otras personas y pues con Armin pudo medio llevarse, con Mikasa eso nunca ocurrió, aunque eran familia; Mikasa era demasiado sobreprotectora con mi persona y en ocasiones me asfixiaba pero era una buena chica pero con Rivaille era muy hostil y en muchas ocasiones le pregunte por qué era así con él, ella solo respondía con un "no me agrada" y terminaba la conversaciones. La primera vez que invite a mi muñeco a casa, fue un mes después de conocernos, me arme de tanto valor para invitarlo y temía tanto que me mandara a volar que cuando dijo "de acuerdo" casi lo abrazo y beso pero en aquella época era demasiado tímido y cobarde que eso no ocurrió; él fue a mi casa un sábado al medio día, yo estaba tan emocionado y feliz que hasta estrene ropa ese día, quería verme bien para él y que aunque fuera solo un poco yo podría gustarle. Rivaille fue muy puntual, ese día, vestía unos pantalones de mezclilla negros y una playera negra del mismo color que hacia contraste con su blanca y hermosa piel, se veía tan sexy que casi me derrito cuando lo vi; como siempre en casa no hubo nadie, éramos la servidumbre, él y yo; cuando ingreso a la casa, su comentario me sorprendió, - tu casa es enorme; eso dijo, y lo primero que pensé fue, pues que la de él era igual ósea estudiaba en un colegio de mucho prestigio y pues también era caro pero como el mocoso que era, aquello lo olvide y lo arrastré hasta mi habitación para que jugáramos. Jugamos por más de cuatro horas, e incluso comimos en mi habitación, que era algo que mis padres me hubieran matado si se enteraban pero nunca estaban y yo quería estar a solas con él, así que no me importó; después de almorzar, lleve a mi muñeco al jardín para estirarnos un poco, pero mientras recorríamos la casa hacia nuestro destino, él admiraba cada detalle de los pasillos; los cuadros, los jarrones e incluso las fotos vergonzosas de mí por ejemplo, había una donde salía vestido con un trajecito de pato, cuando la miró, se quedó parado y la contemplo con esos ojos tan penetrantes que cuando trate de ocultarla la tomó y se rió de mí, ¡sí! Él se rió y mucho, se burlaba de mi pero no me importo, por primera vez vi lo hermoso que era cuando reía y es algo que tengo tan grabado en mi mente que sé que, aunque muera eso nunca lo olvidare; como muchas otras cosas que pasamos juntos.
Estuvimos en el jardín por un largo rato, platicando bueno como siempre yo era el que hablaba mas pero fue tan agradable que desee que ese día no acabara pero bueno eso fue imposible; incluso ese día se quedó a cenar, pedimos pizza aunque no era algo que me permitieran comer pero era joven podía comer lo que quisiera pero por desgracia ese noche mi madre llegó temprano a casa y cuando vio nuestra saludable comida casi me asesina con la mirada pero luego sus ojos se dirigieron a mi hermoso muñeco y lo miró con curiosidad; Rivaille se presentó y le agradeció por permitirle que fuera a la casa pero ella solo soltó un "no hay problema" y se retiró; me enfadé tanto con su actitud que solo le dije; - ignórala, y continuamos cenando; nunca me preguntó por qué ni por qué nunca vio a mis padres, en ese momento se lo agradecí, no quería arruinar la tranquila cena aunque tiempo después le conté. Cuando dieron las 9 de la noche, él me anunció que tenía que volver a casa, así que lo acompañe a la estación; esa noche, el cielo tenia tantas estrellas que, ambos íbamos mirando hacia arriba y de mis labios solo salió un; - gracias Rivaille, hoy me divertí mucho mas bien es la primera vez que me divierto tanto, él se detuvo y me miró tan fijamente que sentía que sus ojos me absorberían y a mí no me hubiera importado; - Levi, eso fue lo único que me dijo, - ¿Levi? Respondí algo confundido; - si mocoso, llámame Levi, mis ojos se abrieron tanto por la sorpresa que él me pregunto que qué me pasaba y yo estoy tan seguro que le regalé una gran sonrisa porque me lo dijo un tiempo después. A partir de ese día, Rivaille paso a ser Levi, y lo que me hacía más feliz era que solo a mí me permitía llamarle de esa forma, incluso golpeó a Jean por llamarlo de ese modo, me sentía tan especial; nunca nadie me había hecho sentir así, ni mis padres, solo ese hermoso muñeco; me hizo experimentar tantas cosas por primera vez que, estoy tan seguro como que me llamo Eren Jeager que no olvidaré jamás. Lo diré de nuevo, Amo a Rivaille alias Levi Ackerman como nunca creí amar a nadie en este mundo.
