N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar...
CAPÍTULO 4: EL NUEVO WARBLER
El segundo día de Sebastian en Dalton fue como el anterior. Los Warblers lo habían acogido sin preguntas porque era el compañero de habitación de Blaine. Éste le había preguntado varias veces si no iba a ensayar su canción para la audición pero él no le dio importancia. Estaba más que preparado para cantar, había elegido una canción que encajaba con su personalidad y que había cantado muchas veces, aunque ninguna con tanto "público".
Se dio cuenta de que todos los Warblers ya estaban en la sala y, además, tres chicos más que parecían realmente nerviosos. Le extrañaba que aun hubiera estudiantes que querían pertenecer a un coro del que cinco de sus miembros habían sido asesinados después de torturarlos. Suponía que tenía que ver con el hecho de que fueran "Rockstars" en Dalton.
El primer chico que cantó no tenía mala voz pero eligió una canción muy por encima de sus habilidades vocales y los nervios hacían que le temblara la voz. Tal vez podría ser parte del coro en un futuro, pero no estaba preparado para serlo en ese momento.
Después de él fue el turno de Sebastian. Sonrió con suficiencia porque sabía que él estaba dentro. Era cierto que le sobraba confianza en sí mismo y autoestima, pero esa vez estaba justificado. Sacó su teléfono móvil del bolsillo porque había buscado en Internet el acompañamiento musical para hacer Karaoke, quería acompañar su actuación con varios movimientos de baile.
Los primeros acordes de Pour Some Sugar On Me de Def Leppard llenaron la sala y varios Warblers levantaron una ceja o pusieron expresiones d incredulidad por el contenido de la canción. Sin embargo, cuando llegó el estribillo, Smythe miraba seductoramente a Blaine, que estaba totalmente sonrojado.
Pour some sugar on me
ooh, in the name of love
Pour some sugar on me
c'mon fire me up
Pour your sugar on me
oh, I can't get enough
I'm hot, sticky sweet
from my head to my feet, yeah
Sebastian se dio cuenta de que todos miraban a Blaine, que parecía querer que le tragara la tierra... Cuando la canción acabó todos aplaudieron pero nadie le dijo nada. Después fue el otro chico que faltaba por hacer la audición y Smythe se preguntó si había escuchado como cantaba alguna vez porque había sido un auténtico desastre. Sabía que el puesto era suyo, pero tenía que preguntar. Al acabar, se acercó a Anderson despacio, con su mirada seductora y las manos en los bolsillos para acentuar el bulto de su entrepierna. Su sonrisa era suave, sabía que era su mejor arma. Notaba lo nervioso que estaba el moreno mientras los demás Warblers abandonaban la sala del coro. Algunos les dirigían miradas incrédulas y otros los miraban con desconfianza. Lo único seguro era que todos habían notado que había encandilado al joven de ojos color avellana.
– ¿Qué te ha parecido? – El castaño preguntó cuando por fin estuvieron solos.
– Bueno... La canción es algo inapropiada por el contenido y si hubieras ensayado habrías sonado mucho mejor... Sé que te van a decir que estás en los Warblers porque has hecho una buena actuación pero creo que no te tomas en serio todo ésto y eso me aterra. No sé dónde crees que te metes pero para mí los Warblers son mi vida y estamos pasando por algo muy complejo como para que llegues tú con tu prepotencia y altivez y me arruines lo único que tengo. – Blaine fue tajante.
– Tranquilo, Killer, te aseguro que haré cualquier cosa para que estés satisfecho... – Sebastian se acercó tanto a él que sintió su aliento en su oreja. – En todos los sentidos.
El moreno sintió un escalofrío por todo su cuerpo al escuchar esa voz tan sensual. Tuvo que respirar profundamente para intentar tranquilizarse porque sentía que su cuerpo iba a enloquecer y temía hacer algo de lo que después se arrepentiría. Él nunca había estado con nadie, no había tenido ni un beso de verdad (porque haber besado a Patty White en el colegio con 10 años no contaba). Temía que sus hormonas le traicionaran y acabara haciendo algo para lo que no estaba preparado.
Le encantaría haber sido heterosexual, seguramente así estaría saliendo con una chica de Crawford o tal vez seguiría en el Westerville High School y tendría una novia... Incluso podría ser popular allí. Sin embargo, no iba a pretender ser alguien que no era, por lo que no iba a fingir que le gustaban las mujeres.
Anderson vio como el otro se marchaba y decidió ir con Sam y Hunter durante un rato. No podía volver a su dormitorio donde estaría Smythe y seguiría sintiendo todas esas cosas que no debía. Se notaba que el nuevo era un seductor, una persona a la que no le importaban los sentimientos que sólo quería pasar un buen rato. Blaine no estaba preparado para eso.
Llamó a la puerta y fue abierta por Evans que no llevaba camiseta. La mirada de ojos avellana recorrió el cuerpo de su amigo, a pesar de que hacía poco que había superado el crush que tenía por él, no podía negar que tenía un cuerpo tan perfecto que hacía que deseara olvidarse de sus principios y entregarse al placer... Algo que parecía que últimamente pensaba demasiadas veces.
– ¿Blaine? – El rubio lo miró divertido, sabiendo lo que pasaba por la mente de su amigo, aunque en el fondo estaba preocupado porque no quería hacerle daño.
– ¡Odio a Sebastian Gustin! – El moreno entró y se sentó en la cama de su amigo, aunque frente a él pudo ver a Hunter que estaba cambiándose de ropa y en esos momentos estaba totalmente desnudo. Las mejillas de Anderson se pusieron aun más rojas y se volvió. – Lo siento.
– No hay problema, Blaine. Sabes que confío en ti. – Clarington sonrió algo triste porque su amigo no se comportaba con él como lo haría cualquiera de los otros Warblers. Que fuera homosexual no cambiaba las cosas y no le avergonzaba que lo viera desnudo.
– El problema es que en estos momentos yo no confío en mí. – El moreno confesó.
– ¿De qué hablas? – El ojiverde se puso una camiseta vieja rápidamente antes de sentarse junto a su amigo.
– La canción de Sebastian... Bueno la canción y su actitud... No puedo con toda esa tensión sexual... Y tampoco quiero eliminarla... No sé si me explico... ¡Y eso me está afectando con vosotros! Ver... – Anderson se mordió el labio avergonzado mientras sus mejillas volvían a sonrojarse como si ese día no supieran hacer otra cosa.
– Te entiendo. – Sam le besó la mejilla y Hunter en ese momento se puso frente a él, ya totalmente vestido con unos pantalones deportivos y una camiseta.
– Blaine, es normal que sientas esas cosas, no tiene nada que ver con que eres gay. Es como la mayoría de chicos nos sentimos respecto a Santana y a veces también es incómodo. – Clarington intentó razonar con él.
– A mi ella me da miedo, no quiero tenerla cerca. – Evans añadió con una mueca.
– La diferencia es que yo duermo con él. – El moreno susurró y los otros dos se miraron.
– ¿Qué te parece si esta noche duermo yo en tu habitación y tú con Sam? Tenéis que hacer ese proyecto de literatura juntos, ¿no? Podemos pasar por administración y ponerlo como excusa para que autoricen el cambio esta noche. No creo que duden en hacerlo porque saben que Sam, al ser disléxico, necesita más ayuda. De esta manera no tendremos que preocuparnos porque un supervisor se de cuenta del cambio. – Hunter propuso con cariño.
– Gracias chicos. – Anderson agradeció con cariño.
– Para eso están los amigos. – Clarington le dio una palmada en la espalda mientras Evans lo abrazaba. Blaine agradeció tener unos amigos tan comprensivos y fieles.
