N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar...


CAPÍTULO 7: GANARSE LA CONFIANZA

Blaine se despertó sintiendo un brazo rodeando su cintura y un pecho presionado en su espalda. Tardó unos segundos en recordar que había tenido una pesadilla y Sebastian se había ofrecido a acompañarlo hasta que se durmiera pero supuso que también se quedó dormido.

Debía reconocer que su compañero de habitación era todo un misterio para él. Tan pronto era un adicto al sexo que sólo quería que sucumbiera a sus encantos y al momento siguiente era la persona más tierna que podría encontrarse.

– Buenos días. – La voz rasposa del castaño sonó, despertándolo de su ensoñación.

– Buenos días... ¿Has dormido bien? Siento todo lo que he causado... – El moreno se disculpó.

– Yo he dormido bien pero lo importante es si tú has dormido bien. – El ojiverde apretó su agarre para sentir el cuerpo del otro más cerca del suyo. Tardó en darse cuenta de que él estaba algo excitado y que eso podía incomodar al otro.

– Hacía mucho que no me despertaba con una sensación de descanso como la de hoy... Muchas gracias por despertarme de mi pesadilla y por cuidarme. – Anderson se volvió lentamente y se quedó mirando la sonrisa del otro. Era muy diferente a otras que le había visto, era más sencilla, menos presuntuosa.

– Cualquier cosa que necesites, no dudes en pedírmelo... – Smythe miró el reloj y se dio cuenta de que era muy pronto. – ¿Qué te apetece hacer hasta que abran la cafetería?

– No sé... – Blaine se sorprendió porque no pensaba que fuera tan pronto.

– ¿Y si aprovechamos para conocernos mejor? Podríamos intentar hacernos preguntas. – Sebastian propuso mientras se sentaba en la cama con su espalda apoyada en la pared.

– Me parece bien... ¿Tienes hermanos? – El moreno quiso saber mientras se ponía en la misma postura que el otro.

– Nah, el matrimonio de mis padres apenas duró año y medio, no tuvieron tiempo de tener más hijos. Por mucho que ellos digan, sus hijos con sus segundos matrimonios no son mis hermanos. – El castaño explicó con algo de rencor.

– Lo de tener hermanos está sobrevalorado. Yo tengo uno al que no veo desde hace diez años cuando se fue a California para no volver. No he sabido nada de él. – El ojimiel se encogió de hombros.

– ¿Has besado a alguien? – Smythe quiso saber, realmente intrigado por la respuesta.

– Patty White con 10 años... ¿Cuenta? – Anderson ladeó la cabeza

– ¡Claro que no cuenta! Me refería a besos de verdad con chicos... – Sebastian insistió.

– No, nunca. – Blaine sintió que sus mejillas se teñían de rojo.

– Ahora entiendo porque te intimidaba tanto... Realmente lo siento. – El castaño se disculpó.

– No lo sabías y... Me agrada este Sebastian que estoy conociendo ahora. – El moreno reconoció.

– A mí también me gusta conocerte cada vez más. – El policía susurró.

Smythe no era novato, identificaba cada uno de los movimientos que realizaba el otro. Primero, sus ojos color avellana pasaron de mirarlo a los suyos a descender hasta sus labios. Anderson humedeció sus propios labios con algo de nerviosismo y comenzó a acercarse lentamente. Sebastian no quería que eso afectara a su relación con él, por lo que decidió que lo mejor sería desviar el tema.

– Yo te he hablado de mis padres pero tú no me has contado nada de los tuyos. – El castaño decidió interrumpir lo que iba a ser un beso entre ellos, no era el momento.

– No hay mucho que contar, no tengo muy buena relación con ellos. Mi hermano Cooper era el hijo perfecto, todo lo opuesto a mí. Era alto, guapo, con talento... – Blaine comentó a explicar.

– ¡Ey! Hasta ahora no has dicho nada que no te describa... – El ojiverde lo interrumpió... ¿Realmente ese chico no veía que él era más que perfecto?

– La primera cosa que he dicho es que mi hermano es alto... Por más que quieras animarme... Aunque reconozco que me parece dulce que quieras subirme el ánimo. – El moreno sonrió.

– Bueno... Alto no eres... Pero guapo y con talento sí. – Smythe respondió.

– Gracias... ¿De qué hablaba? – El ojimiel frunció el ceño hasta que recordó de lo que estaba hablando. – ¡Ah, sí! Cooper era todo lo que yo no podía ni soñar ser y mis padres estaban encantados con eso. Yo era esa constante molestia que interrumpía los mejores momentos de la familia porque o estaba enfermo o necesitaba atención. Cuando Cooper se fue, mis padres volvieron su atención a mí pero apenas duró unos años hasta que salí del armario. Desde ese día, soy invisible. Paso las vacaciones de Navidad solo en casa, en verano apenas los veo porque siempre están de viaje... ¡Incluso encontré una factura de un hotel de Westerville! Mis padres preferían pagar una habitación de hotel que volver a casa con su propio hijo... Y lo peor es que casi lo prefiero. La alternativa es tenerlos en casa ignorándome o intentando "volverme" heterosexual. La última vez que estuvieron más de tres días conmigo, acabaron invitando a la hija de la vecina a casa para ver si ligaba conmigo... Fue un desastre.

Sebastian sintió que su corazón se rompía en mil pedazos y por fin entendía todas las inseguridades de Blaine. Una cosa era que sus padres se divorciaran y él tuviera problemas porque no había pasado suficiente tiempo con ambos y sentía que había sido desplazado por sus hermanastros y otra cosa muy diferente era lo que el moreno había vivido. Por mucho que él sintiera otra cosa, sabía que sus padres habían sido un verdadero apoyo para él desde el momento en el que salió del armario, al menos en ese aspecto. Podía tener una relación difícil con ellos pero sabía que lo querían, aunque a su manera.

La alarma de sus móviles interrumpió la conversación y los dos se levantaron dispuestos a comenzar su día. Blaine salió unos minutos antes y corrió hacia la habitación de Sam y Hunter, deseando que no hubieran salido hacia el comedor todavía. Los encontró en la puerta y sonrió, podrían buscar un sitio para hablar. Sus amigos lo notaron (además de que si no pasaba nada solían encontrarse en el comedor) por lo que entraron a la habitación.

– ¿Qué pasa? – El rubio preguntó preocupado.

– ¿Se puede amar a una persona a la que conoces desde hace tres días? – El moreno miró a sus amigos algo asustado.

– No creo que se pueda amar tan pronto si tomamos la definición exacta de amor. Sin embargo, sí creo que puedas sentirte muy atraído por alguien y sentir una conexión muy intensa. – Clarington razonó.

– Él es tan diferente a como imaginé a mi primer amor... – Anderson se sentó en la cama y miró al suelo.

– ¿Estás seguro de que sientes algo por él? Quiero decir... Puede ser que lo veas tan... – Evans no era bueno con las palabras y le costaba expresar sus pensamientos. – ¿gay? ¿seguro de sí mismo? No sé, algo... Puede ser que sea lo diferente de su actitud y que es el primer gay que conoces y que por eso sientas atracción pero eso no significa que sea amor.

– Sam tiene razón. Tal vez lo que te tiene así no es él, más bien lo que representa en tu vida. – Hunter se sentó junto a su amigo y pasó su brazo por sus hombros. – Por suerte, no tienes que identificar lo que sientes en este momento. No dejes que lo que crees que sientes te ciegue cuando estás con él y todo irá bien.

– Y nadie te culparía si quieres tener algo con él aunque no estés enamorado. Tienes derecho a cometer errores y hacer cosas típicas de adolescente. Piensa que casi todos hemos estado con chicas que creíamos que amábamos y al final no era así. Evans también se sentó junto a él.

– Gracias chicos, sois los mejores. – Blaine sonrió porque había conseguido relajarse.

– Si este pequeño ataque sentimental ha acabado, me gustaría ir a desayunar. Estoy hambriento. – El rubio decidió comentar para cambiar el ambiente de la conversación y lo consiguió porque los otros dos rieron por su comentario antes de salir para ir al comedor.