N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar...
CAPÍTULO 9: LA COMPETENCIA
El tiempo pasaba y parecía que la tranquilidad se instauraba en Dalton. No había habido nuevas víctimas pero Sebastian no bajaba la guardia, no quería arriesgarse a que en un descuido alguien hiciera algo a Blaine. Sus constantes atenciones hacia el líder de los Warblers habían conseguido que todos pensaran que estaba muy enamorado del joven. Sin embargo, aunque eso era verdad, se empeñaba en negarlo. Además, el hecho de que le estaba mintiendo hacía que supiera que entre ellos jamás podría haber nada más que una amistad y él estaba bien con ello, mejor eso que nada.
Los Warblers tenían una actuación en una obra benéfica y eso había aumentado sus miedos. Sería una oportunidad ideal para que el asesino se acercara e intentara acorralar a uno de ellos, aunque parecía que buscaba la oportunidad de hacerse con Blaine.
Para alivio de Sebastian, la actuación fue bien y todo parecía tranquilo cuando volvieron a los camerinos. Salvo algunos compañeros de clase que se habían acercado para felicitarlos por la actuación, nada hacía sospechar que fueran a atacarlos.
Sin embargo, se acercó a ellos un chico que Smythe no conocía. Le sorprendió lo tímido e incómodo que parecía pero no iba a dejarse llevar por las apariencias. Por lo que él sabía, podría ser el asesino.
– ¿Buscas a alguien? – Sebastian preguntó algo borde.
– Esto... Yo... Soy Kurt y... – Se notaba que el joven estaba algo nervioso.
– Kurt Hummel, uno de los miembros de New Directions. He visto algunos desde el escenario. Están aquí para espiar a los Warblers ya que nos vamos a enfrentar en lo Regionales. ¿Verdad? – Hunter interrumpió la conversación puesto que él se había dedicado a investigar toda la información que había en Internet sobre el Glee Club del McKinely.
– Sí, bueno... Es verdad pero... A nuestro lado había unas chicas de la Academia Crawford y he escuchado que decían que era una pena que vuestro líder sea gay porque querrían pedirle una cita... – El recién llegado intentó explicar.
– ¿Tienes algún problema con la homosexualidad? – Clarington preguntó amenazante y el policía casi se pone a reír porque si no se había dado cuenta de que ese chico era gay estaba realmente ciego. Es decir, la ropa, la voz, su aspecto, su forma de comportarse... ¿Realmente cabía alguna duda?
– No, claro que no... Yo... – Kurt intentó explicarse pero no encontraba palabras.
– Relájate, Hunter. ¿Realmente crees que vendría solo hasta aquí para enfrentarse a mí por ser gay? Creo que tiene otro motivo. – Blaine medió en la conversación antes de que se complicaran las cosas.
– La verdad es que... Me gustaría hablar contigo a solas, si no te importa. – El miembro de New Directions pidió y no pudo evitar notar las miradas de Smythe y Clarington dirigidas hacia el líder vocal de los Warblers. Se notaba que eran muy protectores y cercanos al joven.
– Tenemos una cafetería en Dalton. ¿Te apetece que tomemos algo mientras hablamos? – Anderson propuso.
– Claro.
Todos los Warblers vieron atónitos como Blaine se despedía de ellos para descubrir lo que Kurt quería y pronto todos lo siguieron para protegerlo. Notaron que lo que buscaba Hummel era coquetear con Anderson, algo que parecía no importarle al moreno, que dejaba que el otro acaparara su atención. El líder de New Directions era consciente de que Sebastian no dejaba de observarlos y el ojimiel jamás confesaría que le encantaba notar esos celos que veía en el otro.
Smythe estaba tan concentrado mirando a los dos que no se dio cuenta de que Sam y Hunter se sentaban en su mesa, uno a cada lado de él.
– Deberías decirle que te gusta. Tal vez te sorprenda su reacción. – El rubio sugirió. No iba a decirle lo que Blaine le había confiado en la intimidad pero tampoco se quedaría sin hacer nada mientras su amigo podría disfrutar de un amor de instituto.
– ¿Qué? ¡No! No me gusta... No me fío de ese, no sé qué está haciendo aquí y no quiero que le haga daño a Blaine, ya tiene suficiente en su vida... – El policía comentó rápidamente.
– No hay nada malo en que te guste, es un gran chico y, aunque no me siento atraído por los chicos, puedo decir que es atractivo. – Clarington sonrió con picardía.
– No me gusta. – El mayor insistió.
– Tal vez si lo repites mucho acabarás creyéndotelo tú mismo. – Evans bromeó.
Sebastian no dijo nada más porque no quería descubrir más sus sentimientos. Sabía que debía encontrar la manera de ocultarlos porque no podía actuar, no quería tener nada con Blaine mientras fingía ser alguien que no era.
Después de despedirse de Kurt, no sin antes conseguir su número de teléfono, fue a la habitación de Sam y Hunter para hablar con ellos. Su conversación con Hummel le había dejado confundido. Sabía que él estaba enamorado de Sebastian, o al menos en camino de eso, pero el estudiante del McKinley era el que parecía que más le convenía. Smythe era el chico malo mientras que el otro era el chico malo.
Les contó a los dos lo que pensaba, mientras estaba tumbado sobre el pecho de su mejor amigo y éste lo abrazaba. Aunque podía parecer raro, era algo habitual en ellos y el castaño no pensaba dos veces lo que veía frente a él.
– Por mucho que creas que te conviene más Kurt, no mandas en lo que siente tu corazón. – El rubio comentó.
– Además, Sebastian también siente algo por ti, por mucho que intenta ocultarlo, se le nota mucho. – Clarington añadió.
– No sé si quiero una relación como la que tendría con él... – El moreno confesó avergonzado.
– No puedes tener una relación con Kurt si no sientes algo por él, no sería justo para ninguno de los dos. Tienes que intentar ser fiel a lo que sientes. Puedes esperar a tener claros tus sentimientos, pero no creo que sea bueno que finjas que sientes algo que realmente no sientes. – Hunter razonó con él.
– No creo que pueda tener una relación con Sebastian... Es tan... – Anderson confesó molesto.
– Si quieres darle una oportunidad, no tienes que hacer nada que no quieras. Él tendrá que aceptar el ritmo que tú quieras llevar. – Sam insistió mientras comenzaba a acariciar el brazo de su amigo. – Pero una cosa sí que tendrá que aceptar y es que tú y yo no vamos a dejar de tener estos momentos porque tengas novio. No quiero que se ponga celoso porque nos tocamos o abrazamos...
– O besáis... La verdad es que sois como una pareja sin sexo. – El castaño rió, le encantaba bromear sobre la "relación" de sus amigos.
– ¡Ey! Voy a ser el hombre en la vida de Sam, no habrá otro más. – Blaine siguió con la broma.
– ¡Jamás! Serás el único, lo prometo... Por mucho que yo no seré el único para ti...
Los tres amigos siguieron riendo y divirtiéndose, intentando olvidarse de todo lo malo que les había pasado y centrándose en lo más valioso que tenían, su amistad.
