N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar...
CAPÍTULO 18: UN SECRETO FAMILIAR (PARTE 3)
Flashback.
La familia Anderson al completo llegó a la casa. Blaine estaba dormido porque era tarde y su padre lo llevaba en brazos, tapado con el chal que su madre había llevado como complemento al elegante vestido que había elegido para la ocasión. Era el día de la graduación de Cooper y era un motivo para celebrar.
James llevó a Blaine a la cama mientras los otros dos se ponían algo más cómodo. Cooper iba a ir a una fiesta y quería quitarse la corbata por lo menos, además de dejar la chaqueta del traje.
El matrimonio entró a la habitación de su hijo mayor después de cambiarse de ropa y encontraron al joven listo para salir de casa para ir con sus amigos a una fiesta que habían organizado en casa de uno de ellos.
– Antes de irte queremos saber si te has puesto en contacto con Columbia para informarte de los pasos que tienes que dar para matricularte este curso. – Pam preguntó cautelosa.
– Mamá, sabes que no voy a ir. Ya he pagado el primer semestre en UCLA porque es ahí donde quiero ir. No voy a cambiar de opinión. – El adolescente pensó que si se mostraba firme acabaría consiguiendo su objetivo. Nada más lejos de la realidad.
– En ese caso, tienes una hora para sacar todas tus cosas de aquí. Antes de marcharte quiero que dejes las llaves en la entrada. También las de tu coche, lo pagué yo, por lo que es mío. Todo lo que no te lleves será nuestro a partir de ahora. No vuelvas nunca a esta casa, eres una decepción de hijo.
El matrimonio salió de allí dejando a Cooper totalmente atónito y conteniendo las lágrimas.
Fin del Flashback
– Llamé a un amigo para que pasara a buscarme con su coche, le dije que ni llamara al timbre, que me esperara fuera. Llené varias maletas y entré en tu habitación. Estabas dormido, abrazado a ese osito de peluche que te había regalado... No sé si lo sabes, ni si papá o mamá te dejaron conservarlo, pero yo estuve ahorrando de mi paga meses para comprarte a Bubu. Me sentí tan mal... Quería despertarte, abrazarte, decirte que nunca te olvidaría y que tendrías un hermano mayor para cuando lo necesitaras... Sin embargo, sabía que con el tiempo te olvidarías de mí y de esa conversación, por lo que decidí dejarte descansar. Aun así, te di un beso de despedida. – Cooper se limpió las lágrimas que ya habían comenzado a salir.
– No me quitaron a Bubu, aunque lo intentaron... Te echaba tanto de menos que cada vez que lo buscaba y no lo encontraba me ponía a llorar hasta que me lo daban. Con el tiempo, creí la versión de nuestros padres y pensé que no te importábamos y que eras tú el que habías decido no saber nada de nosotros. Me sentía culpable porque pensaba que era yo el que te molestaba. – Blaine reconoció, intentando contener las lágrimas.
– Mamá y papá han hecho todo lo que han podido para hacernos daño... Pero quiero recuperar a mi hermano pequeño... Si no es demasiado tarde para eso... – El mayor pidió.
– No es demasiado tarde...
El Warbler se levantó para sentarse junto su hermano y los dos se abrazaron, dejando por fin que el llanto les dominara. Era una sensación extraña, indescriptible. Sebastian los miraba con una sonrisa, las cosas habían salido tal como él esperaba. Lo más importante para él era que su novio tenía una persona más en su vida para cuidarlo y amarlo sin prejuicios.
Cooper y Sebastian estaban sentados en un teatro. Mucha gente había a su alrededor y todos esperaban lo mismo, ver a sus familiares o amigos en el escenario. Esa tarde se celebraba la competición nacional de coros y los Warblers participaban.
A pesar de ser en Chicago, ellos habían decidido ir para ver a Blaine. Después de todo lo pasado, pensaban que su apoyo era muy importante, no iban a permitir que pensara que estaba sólo, aunque fuera durante un segundo. De echo, el castaño había hablado con el director de Dalton para que el moreno se quedara con él y Cooper a pasar el fin de semana en la ciudad antes de volver.
La competición empezó y Sebastian notaba que cada vez estaba más nervioso. Los otros coros eran muy buenos y empezaba a temer que su novio no ganara. Lo deseaba tanto porque sabía todo lo que se había esforzado y que era su última oportunidad.
– Relájate, mi hermano es mejor que todos esos juntos. – Cooper intentó calmarlo.
– ¿Cómo lo sabes? ¡Nunca lo has escuchado! – El policía miró al otro sorprendido.
– Es mi hermano, sé que lo es. – Anderson presumió.
Después de 10 grupos bastante buenos, anunciaron a los Warblers. Tanto Cooper como Sebastian se enderezaron en sus asientos. Las primeras melodías comenzaron a sonar y el policía reconocía cada una de las voces. Primero Sam, luego se unía Jeff. Nick y Thad comenzaron una melodía diferente, pero que junto a la de los rubios, formaba un ritmo alegre. Pronto el resto de Warblers se unieron para realizar la introducción.
Blaine comenzó a cantar Locked Out Of Heaven de Bruno Mars con confianza mientras seguía la elaborada coreografía que habían preparado. Cuando la canción acabó, pasaron a cantar I Want To Know What Love Is de Foreigner para terminar con Raise Your Glass de Pink.
Cuando acabaron, Sebastian y Cooper fueron los primeros en levantarse para aplaudir con fuerza. Estaban tan orgullosos de los chicos, en especial de Blaine, que habían conseguido un gran número y que, con lo que habían visto hasta ese momento, tenían posibilidades de ganar.
Blaine estaba sobre el escenario, buscando a su hermano y su novio con la mirada. Los Warblers estaban entre los tres primeros y esperaban el veredicto de los jueces. A su lado, Sam le había agarrado la mano con fuerza mientras miraba al suelo. A su otro lado, Hunter tenía la mirada perdida al frente.
– Y en tercer lugar... Noted, de la Academia Lincon en Virginia. – El juez dijo y el grupo que se situaba en el centro se dirigió a recoger el premio algo tristes porque les habría gustado conseguir más. En ese momento fue cuando Anderson encontró a las personas que estaba buscando y sonrió. Sabía que pasara lo que pasaba, era afortunado por tener a tantas personas que lo amaban sin condición. Inconscientemente, apretó su agarre a Evans, una de esas personas que lo querían tanto. – Y en primer lugar... The Warblers, de la Academia Dalton en Ohio.
Antes de que Blaine asimilara las palabras, Hunter lo había empujado ligeramente hacia los brazos de Sam y los dos lo abrazaba, el rubio delante de él y el castaño por su espalda. Todos los chicos estaban en pequeños grupos, celebrando con abrazos y saltos la victoria.
Desde sus asientos, Cooper y Sebastian se abrazaron, con una mezcla de orgullo, felicidad y satisfacción indescriptibles. Era un deseo de Blaine que se veía realidad.
Con tanta emoción, el presentador les tuvo que recordar que debían pasar a recoger el trofeo. Anderson, algo avergonzado por su despiste, se acercó para recibir el premio, seguido por todos sus compañeros. Su esfuerzo se había visto compensado, pero ese momento de felicidad no iba a ser algo sólo suyo. Todos levantaron la mirada y señalaron al cielo, recordando a los Warblers que ya no estaban con ellos, porque sentían que ellos también eran ganadores.
